Loiola XXI

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Aumentan los gases de efecto invernadero en la atmósfera

Se alcanzan niveles récord de concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera

WMO/Monika Nováková
Vista panorámica de una tormenta en Plechotice, Eslovaquia.

25 Noviembre 2019

En 2018, el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso que causan el calentamiento global aumentaron hasta más del doble. La última vez que ocurrió en la Tierra una concentración de CO2 como la actual fue hace entre 3 y 5 millones de años, cuando la temperatura era de 2 a 3 grados más cálida y el nivel del mar era entre 10 y 20 metros superior al actual.

Las concentraciones de los principales gases de efecto invernadero que atrapan el calor en la atmósfera alcanzaron una vez más niveles récord en 2018, informó la Organización Meteorológica Mundial.

El dióxido de carbono (CO2) aumentó un 147%, el metano (CH4) un 259%, y el óxido nitroso (N2O) un 123%. Estos incrementos hacen que el cambio climático sea más agudo, que las temperaturas suban y que los fenómenos meteorológicos extremos se multipliquen.

“El futuro bienestar de la humanidad está en juego”, aseguró este lunes el secretario general de la OMM, Petteri Talas, durante una conferencia de prensa en Ginebra.

Talas llamó a los Gobiernos a hacer más para revertir la dependencia de los países de la energía proveniente de combustibles fósiles, en línea con el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático de 2015.

“Nuevamente hemos batido récords en las concentraciones de dióxido de carbono y ya hemos excedido el nivel de 400 ppm que se consideraba un nivel crítico. Esta concentración de dióxido de carbono continúa y continúa, y el aumento del año pasado fue en promedio casi el mismo que hemos estado observando en los últimos diez años”, dijo el jefe de la OMM.

UNICEF / Bindra
Las emisiones de los vehículos, los generadores diesel, la quema de biomasa y masura contribuyen a la mala calidad del aire en Lagos, Nigeria

Un aumento que no cesa

Desde 1990, el efecto de calentamiento que ejercen los gases de efecto invernadero de larga duración ha aumentado en un 43%, siendo el CO2 el causante de aproximadamente un 80% de ese incremento.

La última vez que se dio en la Tierra una concentración comparable de este gas fue hace entre 3 y 5 millones de años, cuando la temperatura era de 2 a 3 grados más cálida y el nivel del mar era entre 10 y 20 metros superior al actual.

El CO2 es particularmente dañino en un contexto de calentamiento global porque permanece en la atmósfera durante siglos y en los océanos por más tiempo, explicó la agencia.

En cuanto al metano, que es responsable del 17%del forzamiento radiativo, el profesor Taalas señaló que “también hemos estado batiendo récords“, ya que el aumento del año pasado “fue el segundo más alto en la última década”.

Según el boletín de la OMM, las lecturas globales indican que el metano atmosférico (CH4) alcanzó un nuevo máximo en 2018, más de dos veces y media comparado con el nivel preindustrial.

Cerca del 40%del metano proviene de fuentes naturales, como humedales y termitas, pero el 60% proviene de actividades humanas, como la cría de ganado, arrozales, minas, vertederos y la quema de biomasa.

El aumento del metano de 2017 a 2018 fue mayor que el observado de 2016 a 2017 y que el promedio de la última década.

La tendencia al alza en las emisiones se repitió en el caso del óxido nitroso (N2O), con concentraciones en 2018 estimadas un 123% por encima de los niveles preindustriales.

Taalas explicó que “el óxido nitroso ha contribuido aproximadamente el 6% del calentamiento hasta ahora”, y agregó que “proviene en gran medida de las tierras de cultivo y nuevamente se están rompiendo récords, con el crecimiento constante de la concentración”.

UNESCO/A. Popov
Si las emisiones de efecto invernadero continúan aumentando, para mediados de siglo las temperaturas promedio de verano podrían ser hasta 4,5 grados más altas.

Un problema a nivel global

Según los datos actuales, las emisiones globales no alcanzarían su punto máximo para 2030, y mucho menos para 2020, si las políticas climáticas existentes permanecen sin cambios, como se establece en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) de los países.

“Abordar esto implicará la promoción de fuentes de energía renovables, ya que producimos el 85% de la energía global con minerales fósiles: carbón, petróleo y gas, y solo el 15%proviene de energía nuclear, hidroeléctrica y solar. Para tener éxito en la implementación del Acuerdo de París, deberíamos revertir esos números en las próximas décadas”, dijo Taalas.

El jefe de la OMM explicó que las regiones y países que más contaminaban “solían ser Europa y América del Norte, especialmente Estados Unidos, pero China se ha convertido en el emisor número uno, junto con un crecimiento bastante fuerte de emisiones también en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)”..

“Esto demuestra que hay que tener un pensamiento global para resolver el problema. Ni la Unión Europea ni Estados Unidos pueden resolverlo solos, ni China; se debe involucrar a todos los países. Si bien los gobiernos entienden que esto es un desafío, también lo hace el sector privado, que cada vez está más interesado en encontrar soluciones”, agregó.

La OMM recordó que sin una acción más ambiciosa para hacer frente a los gases de efecto invernadero, las consecuencias del cambio climático sobre la vida en la Tierra serán cada vez más destructivas e irreversibles.


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Contaminación del agua y sus consecuencias en la economía.

La contaminación del agua disminuye en un tercio el crecimiento de algunos países

PNUD India/Prashanth Vishwanatha
Un estanque en la aldea de Dhokandpur, India, usado para recolectar agua de lluvia que se utiliza exclusivamente para consumo humano. El agua se trata en una pequeña planta de filtración y posteriormente se suministra a la aldea.

20 Agosto 2019

El Banco Mundial alerta que la falta de agua limpia limita el desarrollo económico de las naciones. El problema afecta tanto a países desarrollados como en desarrollo.

Un nuevo informe del Banco Mundial lanzado este martes destaca que el mundo afronta una nueva “crisis invisible de calidad del agua”, que reduce en un tercio el potencial de crecimiento económico en zonas altamente contaminadas y amenaza el bienestar de las personas y el medio ambiente.

El estudio titulado “La Calidad desconocida: La crisis invisible del agua” muestra cómo la combinación de varios elementos como bacterias, aguas residuales, productos químicos y material plástico puede llegar a “absorber el oxígeno” de los suministros de agua y convertirla “en veneno para las personas y los ecosistemas”.

El Banco Mundial señala que esta carencia de agua limpia limita una tercera parte el crecimiento económico e insta a prestar atención a este peligro de “manera inmediata” tanto a escala mundial, como nacional y local, y tanto en los países desarrollados como los que se encuentran en desarrollo.

El presidente de la institución, David Malpass, destacó que disponer de agua limpia es un “elemento clave” para el progreso económico y que el deterioro de su calidad “frena ese crecimiento, empeora las condiciones de salud, reduce la producción de alimentos y exacerba la pobreza en muchos países”.

Malpass señaló que los gobiernos han de tomar medidas inminentes para frenar el problema de la contaminación del agua “de modo que los países puedan crecer más rápidamente de forma equitativa y ambientalmente sostenible”.

El problema del nitrógeno en los fertilizantes

El informe destaca que uno de los “factores clave” que interviene en la mala calidad del agua es el nitrógeno usado como fertilizante agrícola que se convierte en nitratos al llegar a ríos, lagos y océanos.

La exposición temprana a estos nitratos perjudica el crecimiento y el desarrollo cerebral de los niños, afectando su salud y “su potencial de ingresos en la edad adulta”.

El estudio también señala una correlación entre la caída del rendimiento agrícola y el aumento de la salinidad de aguas y suelos a consecuencia de las sequías intensas, las marejadas ciclónicas y el incremento de las extracciones de agua.

El Banco Mundial estima que a causa de la salinidad de las aguas se pierde anualmente una cantidad de alimentos suficiente para 170 millones de personas.

Entre las medidas propuestas para mejorar la calidad del agua, el informe propone la adopción de políticas y normas ambientales; un seguimiento detallado de las cantidades de contaminación; sistemas efectivos de monitoreo y control de las normas; crear una  infraestructura de tratamiento del agua respaldada con incentivos para la inversión privada; y difundir mensajes “veraces y precisos” que sirvan para impulsar la participación ciudadana.


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Contaminación del aire y salud. Conferencia mundial. OMS

El mundo puede prevenir los 7 millones de muertos por la contaminación del aire

OMM/Alfred Lee
Neblina tóxica en la ciudad de Beijing, en China.

30 Octubre 2018

Nadie escapa a la amenaza que representa el aire contaminado, “desde el vientre materno hasta la tumba”, advirtió el director general de la Organización Mundial de la Salud durante la inauguración de la Primera Conferencia Mundial  sobre Contaminación del Aire y Salud.

La polución atmosférica representa uno de los mayores retos para la salud mundial y hay que actuar con urgencia para detenerla, afirmó este martes el máximo responsable de la Organización el dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus.

“La contaminación del aire mata a 7 millones de personas cada año. En todo el mundo, 9 de cada 10 personas respiran aire contaminado debido a las emisiones del tráfico, la industria, la agricultura y la incineración de residuos”, dijo.

A estas cifras hay que añadirle que unos 3000 millones de personas usan habitualmente combustibles contaminantes en el interior de sus hogares para cocinar y calentarse, y que un tercio de las muertes por ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, cáncer de pulmón y enfermedades respiratorias crónicas se deben a la contaminación atmosférica.

Un peligro que respiramos

“Nadie se escapa desde el vientre materno hasta la tumba”, manifestó gráficamente el director general de la OMS al describir el peligro que entraña el respirar aire tóxico.

Pese a esta compleja situación, Tedros manifestó su optimismo ya que los 7 millones de muertes son prevenibles. “Tenemos todo lo que necesitamos para actuar”, resaltó.

Entre las medidas que está implementando la OMS destacó la capacitación de los profesionales de la salud y una mejor coordinación para actuar   en los ámbitos de la energía, el clima y el medio ambiente, mediante acuerdos mundiales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el Acuerdo de París sobre el Clima y la Agenda Urbana 2030.

Otro de los objetivos básicos que apuntó es involucrar a los sectores del transporte, la planificación urbana, la vivienda, la energía y el medio ambiente, proporcionándoles las herramientas, los recursos y el apoyo necesarios para evaluar los impactos en la salud de sus decisiones políticas.

El dr. Tedros también pidió un compromiso mundial que englobe a gobiernos, líderes comunitarios, alcaldes, la sociedad civil, junto al sector privado y al ciudadano de a pie.

Del mismo modo, solicitó un acuerdo, tanto por parte de las ciudades como de los países, para cumplir con las normas de la OMS en materia de calidad del aire durante los próximos 12 años y alcanzar un pacto “unánime” sobre la necesidad de un mundo libre de contaminación atmosférica.

La Primera Conferencia Mundial  sobre Contaminación del Aire y Salud se celebra durante dos días en la sede de la OMS  en Ginebra y cuenta con la participación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Organización Meteorológica Mundial, la Secretaría de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, entre otras organizaciones.

La Conferencia surge en respuesta al mandato de la Asamblea Mundial de la Salud en la lucha contra una de las causas más importantes de muerte prematura en el mundo.

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Las multinacionales y sus responsabilidades en países en vías de desarrollo.

Nigeria: Tribunal británico asesta golpe a víctimas de vertido de petróleo

© AI

Ante la sentencia de un Tribunal de Apelación que resuelve que dos comunidades del delta del Níger no pueden demandar judicialmente al gigante del petróleo Shell en Reino Unido porque no cabe imputar a la sociedad matriz la responsabilidad de los actos de su filial en Nigeria, Joe Westby, encargado de campañas de Amnistía Internacional sobre Empresas y Derechos Humanos, ha declarado:

“Con esta resolución, el tribunal ha infligido un golpe no sólo a las comunidades Ogale y Bille, que viven todos los días con las devastadoras consecuencias de los vertidos de petróleo de Shell, sino a las víctimas de los abusos contra los derechos humanos que cometen las empresas en todo el mundo. Esta sentencia sienta un peligroso precedente y hará más difícil exigir responsabilidades a las empresas de Reino Unido.

 

“La idea de que las poderosas multinacionales no son responsables de la conducta de sus filiales en otros países ha permitido que Shell eluda la responsabilidad de toda una serie de escandalosos abusos contra los derechos humanos cometidos durante decenios. Este es un ejemplo clarísimo de los obstáculos casi insuperables que para obtener justicia afrontan las personas que se luchan contra poderosas multinacionales.

“Los documentos internos de Shell muestran que la sede central de la empresa conoce muy bien desde hace decenios la masiva contaminación por petróleo causada por sus operaciones en Nigeria y que ha elegido no ponerlas fin. Si no se puede exigir responsabilidades a Shell por estos abusos bien documentados, ¿qué esperanza hay de que otras empresas respondan ante la justicia de sus actos?

Las comunidades llevarán ahora su lucha por la justicia al Tribunal Supremo; esta podría ser su última oportunidad para que recuperar su medio ambiente”.

Información complementaria

Las comunidades Ogale y Bille presentaron en 2016 sendas demandas contra Royal Dutch Shell plc (RDS) y su filial nigeriana, de la que posee el 100%, Shell Petroleum Development Company of Nigeria (SPDC).

La decisión de hoy desestima el recurso presentado por las comunidades contra una sentencia de enero de 2017 que establecía que no cabía responsabilizar a RDS de los actos de SPDC. En una decisión dividida, una sala de tres magistrados resolvió desestimar la demanda.


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Nairobi: buenas esperanzas sobre la lucha contra la contaminación.

El mundo se compromete a acabar con la contaminación en Cumbre de Nairobi

Un niño pasa frene a un punto donde queman basura y materiales de caucho en Yenagoa, Nigeria. Foto: UNICEF/Tanya Bindra

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07 de diciembre, 2017 — El mundo se comprometió en Nairobi a acabar con la contaminación al cierre de la Asamblea de la ONU para el medio Ambiente, donde se registraron casi 2.5 millones de promesas de gobiernos, sociedad civil, empresas e individuos que potencialmente mejorarán la vida de millones de personas en todo el planeta.

Si se cumplen todos los compromisos asumidos en la cumbre, 1490 millones más de personas respirarán aire puro, 480.0000 kilómetros de costas en el mundo estarán limpias y se dispondrá de 18.6 millones de dólares para la investigación y el desarrollo de programas innovadores en contra de la contaminación.

En la Asamblea también se aprobaron 13 resoluciones no vinculantes y tres decisiones. Entre ellas, medidas para enfrentar la basura marina y los micro plásticos, prevenir y reducir la contaminación del aire, eliminar el plomo de la pintura y las baterías, proteger los ecosistemas hídricos y controlar la polución en las zonas afectadas por los conflictos y el terrorismo.

Asimismo, por primera vez en la historia de la cumbre, los ministros de medio ambiente emitieron una declaración. El documento indica que las naciones honrarán los esfuerzos para prevenir, mitigar y gestionar la contaminación del aire, de la tierra y el suelo, del agua dulce y de los océanos, que perjudica nuestra salud, sociedades, ecosistemas, economías y seguridad.

Durante la Asamblea que duró tres días y junto con decenas de otros países, Chile se unió a la campaña #MaresLimpios para liberar a los océanos de plástico y Colombia a la de #RespiraLaVida, que busca combatir la contaminación del aire.

“Hoy hemos puesto la lucha contra la contaminación en un lugar destacado de la agenda política mundial. Tenemos una larga lucha por delante, pero la Asamblea mostró que hay un apetito real por un significativo cambio positivo”, dijo Erik Solheim, director ejecutivo del Programa de la ONU para el Medio Ambiente.

La degradación ambiental causa 12.6 millones de muertes al año, además de la destrucción generalizada de ecosistemas clave. La contaminación del aire es la principal causa de muerte por motivos ambientales, con 6.5 millones de defunciones asociadas cada año.

Puedes ver la declaración ministerial y las resoluciones finales aquí.


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Que pague más quien contamina más. Comentario.

El que contamina más, que pague más

EL QUE CONTAMINA MÁS, QUE PAGUE MÁS

José Eizaguirre. Parece lógico, ¿verdad? El que contamina más, que pague más impuestos, para así poder compensar con esa recaudación el daño causado al bien común (siempre, claro está, que ese dinero se dedique a compensar el daño causado y no a otras cosas). Y el que contamina menos, que pague menos.

Éste es uno de los principios de la Economía del Bien Común, que podríamos también llamar “economía del sentido común”. ¿Para qué recauda impuestos el Estado? Para dedicar ese dinero al bien común. Por eso, en determinados casos, cuando una entidad ya está contribuyendo al bien común se le eximen de algunos impuestos. Éste es el principio por el que, por ejemplo, las fundaciones en España están exentas del Impuesto de Sociedades, ya que tienen la obligación de destinar sus beneficios a fines que se han declarado de utilidad pública.

El papa Francisco, en la encíclica Laudato si’, recuerda que “el clima es un bien común, de todos y para todos. (…) Numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las últimas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (anhídrido carbónico, metano, óxidos de nitrógeno y otros) emitidos sobre todo a causa de la actividad humana” (LS 23). “Si la actual tendencia continúa, este siglo podría ser testigo de cambios climáticos inauditos y de una destrucción sin precedentes de los ecosistemas, con graves consecuencias para todos nosotros” (LS 24). “El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad” (LS 25).

Son expresiones contundentes. ¿Es alarmista el papa? La comunidad científica lleva décadas diciendo lo mismo. Estamos alterando el clima con nuestro modo de vida y si no revertimos la situación, las consecuencias van a ser catastróficas: “El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta, de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, sólo puede terminar en catástrofes, como de hecho ya está ocurriendo periódicamente en diversas regiones” (LS 161).

Con estas premisas, no resulta difícil atar cabos. Algunos expertos llevan tiempo hablando de la necesidad de establecer tasas a las actividades contaminantes. Y una de esas actividades es la que se refiere al transporte. En una gráfica de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) se observa una comparativa de emisiones de gramos de CO2 por pasajero y kilómetro recorrido, teniendo en cuenta la ocupación media de algunos transportes. Así, vemos cómo la bicicleta (0 grs) y el tren convencional (14 grs) son los de menores emisiones (la gráfica no ofrece datos para el tren de alta velocidad). El autobús, algo más (68 grs), mientras que el avión el que más CO2 emite por pasajero y kilómetro (285 grs, veinte veces más que el tren convencional). Con estos datos, no sería difícil establecer grados diferentes de impuestos de modo proporcional y destinar esa recaudación a compensar los perjuicios ocasionados, por ejemplo, en el desarrollo subvencionado de energías renovables, en programas de reforestación o en transferencia de tecnología limpia a otros países.

Sin embargo, lo que vemos en España no guarda proporción con estos principios y, en algunos casos, tiene una proporción contraria. El IVA del transporte es el mismo para todos (en este momento, IVA reducido del 10%), con el agravante de que el transporte aéreo está privilegiado fiscalmente: los billetes de avión internacionales están exentos de IVA, así como el queroseno que utilizan las aeronaves.

¿No debería ser al contrario, que los medios de transporte que contaminan más paguen más impuestos? Y a este trato fiscal de favor habría que añadir la dimensión social: con esta legislación estamos favoreciendo un medio de transporte que solo pueden permitirse los que tienen más dinero.

En este contexto, hace unas semanas el Presidente del Gobierno anunció una bajada de tasas aeroportuarias. “Esta rebaja que en el conjunto del periodo [cinco años] será del 11%, persigue mejorar la competitividad de los aeropuertos españoles y contribuirá también a mantener la pujanza de nuestro potente sector turístico”, dijo Mariano Rajoy justo una semana antes de que el Instituto Nacional de Estadística publicara que, sin necesidad de modificar las tasas de aeropuertos, “la llegada de turistas extranjeros a España es imparable y vuelve a batir su récord histórico. En el 2016, séptimo año consecutivo de subidas, ha alcanzado los 75,6 millones de visitantes internacionales, esto es un 10,3% más que hace un año”. Según el mismo INE, de estos 75,6 millones de turistas internacionales que llegan a España, 60,5 lo hacen en avión.

¿No debería ser al contrario? ¿Hacer pagar más impuestos a quienes viajan en medios de transporte más contaminantes -sobre todo el avión- y bajarlos a quienes viajan en los que contaminan menos? O, por ejemplo, puesto que los trenes de alta velocidad necesitan más energía -y, por tanto, contaminan más- por kilómetro que los convencionales, el IVA de estos debería ser menor que el de aquellos. O eximir de IVA las ventas de bicicletas… No es difícil legislar de esta manera; lo que hace falta es querer hacerlo. Una revisión de la política fiscal en función de estos criterios, además, serviría mucho para concienciar a la población de la contaminación que hay detrás de nuestra movilidad. Como dice la propia AEMA: “Los precios pueden proporcionar un impulso adicional para que el usuario utilice un modo de transporte más ecológico. La fiscalidad aplicada a modos de transporte más contaminantes los encarece y tiende a reducir su demanda. Lo contrario es válido en el caso de opciones más limpias: reducir los impuestos puede atraer a un mayor número de usuarios hacia un transporte más limpio”.

¿Qué podemos hacer para llegar a una situación así de deseable? Como ciudadanos, tener en cuenta estos criterios a la hora de elegir a nuestros legisladores y, una vez elegidos, ejercer una sana presión sobre el poder político. “La sociedad, a través de organismos no gubernamentales y asociaciones intermedias, debe obligar a los gobiernos a desarrollar normativas, procedimientos y controles más rigurosos. Si los ciudadanos no controlan al poder político –nacional, regional y municipal–, tampoco es posible un control de los daños ambientales” (LS 179). Y dar a conocer y apoyar con nuestro dinero a esas organizaciones y entidades: “Es loable la tarea de organismos internacionales y de organizaciones de la sociedad civil que sensibilizan a las poblaciones y cooperan críticamente, también utilizando legítimos mecanismos de presión, para que cada gobierno cumpla con su propio e indelegable deber de preservar el ambiente y los recursos naturales de su país, sin venderse a intereses espurios locales o internacionales” (LS 38).

Y, por supuesto, como personas concienciadas y sensibles, no hacer viajes innecesarios y elegir nuestros medios de transporte en función de su menor contaminación. Y una propuesta más. Mientras llega ese día en que los impuestos (en este caso, al transporte) serán inversamente proporcionales a su contribución al bien común, ¡tomemos la iniciativa! Por ejemplo, cada vez que compremos un billete de avión, sobre todo para vuelos internacionales, que nos hubiera costado un 10  de IVA más, hagamos un donativo de ese 10% para esas organizaciones de la sociedad civil que están combatiendo el cambio climático. Aunque nadie nos lo exija, sabiendo que en justicia deberíamos haberlo pagado (¡y veinte veces más que si viajáramos en tren!), paguémoslo voluntariamente, asegurándonos que ese dinero se destinará a compensar el daño causado al clima, “un bien común, de todos y para todos”. Parece lógico, ¿verdad?


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Campaña contra la contaminación del aire en las ciudades.

OMS lanza campaña contra la contaminación del aire en las ciudades

Contaminación en El Cairo, Egipto. Foto de archivo: Banco Mundial/Kim Eun Yeul

19 de octubre, 2016 — La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) lanzaron hoy la campaña “Respira Vida”, destinada a aumentar la conciencia sobre los daños de la contaminación del aire a la salud y el medio ambiente.

La OMS subrayó que este problema causa 1 de cada 9 muertes al año a nivel mundial y que es un gran determinante de enfermedades cardiovasculares como los derrames cerebrales y los padecimientos cardiacos, además del cáncer de pulmón.

La iniciativa, presentada en el marco de la Conferencia de la ONU Hábitat III, en Quito, Ecuador, insta a generar políticas públicas para reducir ese riesgo y anima a las personas a emprender medidas para mejorar la calidad del aire.

La OMS subrayó que el rápido crecimiento urbano en muchas ciudades impacta de forma negativa la salud y el clima.

El organismo de la ONU explicó que el tráfico en las ciudades mal diseñadas, la falta de acceso a energías limpias, además de estilos sedentarios de vida, dietas poco saludables y lesiones causadas por accidentes de tránsito, alimentan la pandemia mundial de enfermedades no transmisibles.

A su vez, la multiplicación de barrios pobres, la degradación de la calidad del agua y la falta de alcantarillado, facilitan la propagación de enfermedades transmitidas por vectores como el dengue y el Zika, además de la diarrea que afecta a los niños.

El doctor Carlos Dora, coordinador de salud pública y ambiental en la OMS, habló del tema con Radio ONU: “La campaña va a hacer una alianza entre alcaldes y organizaciones civiles y otros interesados en salud urbana en torno del aire limpio. ¿Por qué el aire limpio? Porque la polución, la contaminación del aire es una de las causas más importantes de las enfermedades cardiovasculares y cerebro vasculares”, explicó.

“Tengamos en cuenta que hace 15 años no se sabía de la importancia de la polución y la contaminación para las enfermedades cardiovasculares, se pensaba que era únicamente el respiratorio. Los últimos 15 años nos enseñaron que los vasos sanguíneos se inflaman y se obstruyen y causan enfermedades del corazón, del cerebro y de otras partes del cuerpo causadas por la polución”, abundó Dora.

En el evento de lanzamiento de la iniciativa, la OMS también presentó una publicación sobre la salud como “pulso” de la Nueva Agenda Urbana, que describe cómo la planificación de las ciudades puede ayudar a mitigar esos riesgos.

El informe insiste en que el éxito de la Nueva Agenda, a adoptarse en esta Conferencia, dependerá de un claro entendimiento de la importancia de la promoción de la salud en las políticas de los países.

En la ocasión, los Gobiernos de Chile, Ecuador y Noruega también anunciaron su compromiso de llevar adelante la campaña “Respira Vida”.