Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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El Papa sobre la creciente desertificación.

Francisco: “Contra la desertificación hay que adoptar un enfoque integral”

Mensaje—llamado a la XIII Conferencia de los Estados que forman parte de la Convención para contrarrestarla: «Es casi una enfermedad física. Se necesitan soluciones concienzudas»

Francisco: “Contra la desertificación hay que adoptar un enfoque integral”

Pubblicato il 14/09/2017
Ultima modifica il 14/09/2017 alle ore 18:55
REDACCIÓN
ROMA

Estamos viviendo una «grave crisis ecológica». El Papa Francisco volvió a lanzar la alarma al denunciar particularmente el aumento de la desertificación del suelo, que comparó con una «enfermedad física». Lo hizo en un mensaje, firmado por el cardenal Secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, enviado a los que participan en la 13a Conferencia de los Estados que forman parte de la Convención en contra de la desertificación, que se está llevando a cabo en Ordos (Mongolia).

 

El Pontífice, agradeciendo «particularmente al gobierno y al pueblo de China por haber albergado esta importante asamblea», se dijo contento de que «la Conferencia se preocupe por despertar el interés y el compromiso de los jóvenes por la gran empresa de transformar los desiertos en jardines, y confía en que ellos alzarán sus voces para hacer un llamado a una más concienzuda puesta en práctica de las resoluciones de la comunidad internacional al respecto».

 

En particular, el deseo del Papa es que el evento de Ordos sea guiado «por un enfoque integral que una el tema de la desertificación al más amplio tema ético de la pobreza, del subdesarrollo y de la justicia entre las generaciones, que determina la salud en conjunto, espiritual y moral de nuestra comunidad global».

 

En el mensaje, Bergoglio recuerda, citando la «Laudato si’», que «debido a los vínculos de solidaridad que unen a todos los miembros de la familia humana, podemos considerar la desertificación del suelo casi como una enfermedad física, que afecta a cada uno personalmente».

 

Por esta razón, el Pontífice anima a llevar a cabo «esfuerzos» para «permitir que nuestros hermanos y hermanas vivan en paz y seguridad por doquier», y para que puedan «contribuir con sus medios al bien común y a desarrollar integralmente su potencial».

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Nuevo diploma universitario en ecología integral.

Ecología integral -En una iniciativa de las siete universidades pontificias de Roma

2017-08-31 L’Osservatore Romano

Se llama “diploma conjunto en ecología integral” el nuevo recorrido formativo promovido por las siete universidades pontificias de Roma. La iniciativa quiere ser una respuesta a las peticiones realizadas por el Papa Francisco en la encíclica Laudato sì’ y pretende identificar y proponer soluciones alternativas a los modelos consumistas.

Se trata de un recorrido de cinco años, subdividido en diplomas anuales, que se desarrollan en seis módulos, tantos como los capítulos de la encíclica. El primer módulo se focaliza sobre la pregunta planteada por el Papa: «¿Qué le está sucediendo a nuestra casa común?» y es coordinado por Isaac Joshtrom Kureethadam de la Pontificia universidad Salesiana. El segundo profundiza «El Evangelio de la creación» encomendado al jesuita Prem Xalxo de la Gregoriana, coordinador de todo el diploma conjunto. El tercero se centra en «La raíz humana de la crisis ecológica», bajo la supervisión de Giulia Lombardi, de la Urbaniana. El cuarto, sobre la «ecología integral», confiado a Massimo Losito, del Pontificio ateneo Regina Apostolorum. El quinto, guiado por Tomás Insua, del Movimiento católico mundial por el clima, se concentra en las líneas de acción. El último módulo, sobre «educación y espiritualidad ecológica», es coordinado por Ivan Colagé, de la Pontificia universidad Antonianum.


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Jornada de oración por la salvaguarda de la creación. Mensaje de Francisco y Bartolomé.

Francisco y Bartolomé: “Que Dios nos ayude a salvar su Creación”

El Papa y el Patriarca ecuménico de Constantinopla firman juntos el mensaje en ocasión de la Jornada de Oración por la Salvaguardia de la Creación. Recuerdan que los primeros que pagan la devastación del medio ambiente son «los pueblos más vulnerables» y los que viven en la pobreza «en cada rincón del planeta». Llamado a los potentes: «No puede haber una solución a la crisis ecológica si la respuesta no es concertada y colectiva»

El Papa Francisco y el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé

Pubblicato il 31/08/2017
Ultima modifica il 31/08/2017 alle ore 19:39
GIANNI VALENTE
CIUDAD DEL VATICANO

La tierra nos fue encomendada por el Creador como un don maravilloso. Pero el «escenario decadente» que marca la historia del mundo se ha manifestado también en nuestro «insaciable deseo de manipular y controlar los recursos limitados del planeta», cediendo a la avidez por las «ganancias sin límites» prometidos por el mercado. Así nos hemos alejado del «propósito original de la Creación», y los primeros que pagan la factura de esta traición del plan de Dios son «los que viven en pobreza en cada rincón del planeta». Por ello es necesario rezar a Dios para agradecerle por el don de la Creación, pero también para pedirle que sostenga el compromiso por el cuidado y la protección de la Creación. Y también es necesario que los que tienen responsabilidades políticas, económicas y sociales escuchen «el grito de la tierra» y la súplica de los millones que imploran «la curación de nuestra Creación herida».

 

No es un simple manifiesto «verde», sino un verdadero grito de oración el mensaje que el Papa Francisco y el Patriarca de Constantinopla Bartolomé suscribieron juntos para pedir a «todos los hombres de buena voluntad» que dediquen tiempo a rezar por el medio ambiente el viernes primero de septiembre, Jornada Mundial de Oración por la Salvaguardia de la Creación. El texto, que lleva la fecha del primero de septiembre, fue anticipado hoy en una traducción italiana de la que se ocupó la agencia AsiaNews. El Sucesor de Pedro y el Sucesor de Andrés invitan a reconocer que las historias del mundo se entrelazan con el misterio de la Creación y con el misterio de la naturaleza humana, herida por el pecado original. Y, al mismo tiempo, y propio por este motivo, sugieren también una mirada crítica y original sobre el modelo de desarrollo triunfante y sobre las responsabilidades de quienes tienen el poder.

 

Un don traicionado

 

Las Sagradas Escrituras, subrayan el Papa Francisco y el Patriarca Bartolomé en las primeras páginas del mensaje, revelan que desde el principio Dios quiso que la humanidad cooperara con la preservación y con la protección de la Creación. «Al comienzo, como se lee en el Génesis, “aún no había ningún arbusto del campo sobre la tierra ni había brotado ninguna hierba, porque el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra. Tampoco había ningún hombre para cultivar el suelo” (Génesis, 2, 5). La tierra nos fue encomendada como un don sublime y una herencia, para la cual el género humano fue llamado a compartir hasta que, “al final”, todas las cosas del cielo y de la tierra sean restauradas en Cristo».

 

Pero, a pesar de este plan bueno, la historia del mundo ha hecho que surgiera un contexto diferente, marcado por «un escenario moralmente decadente», en el que la actitud de los hombres hacia la Creación ha obscurecido progresivamente la vocación de los hombres de ser «cooperadores de Dios». La pulsión de interferir en el «delicado y equilibrado ecosistema del mundo», el insaciable deseo «de manipular y controlar los recursos limitados del planeta», y la avidez por las «ganancias sin límites del mercado» nos han alejado «del objetivo original de la Creación». Ahora, prosiguen Bartolomé y Francisco, «ya no respetamos la naturaleza como un don compartido. En cambio, la consideramos una posesión privada». No nos ponemos de acuerdo con la naturaleza para sostenerla y, por el contrario, la dominamos «para afirmar nuestras construcciones».

 

Pagan los pobres

 

Las consecuencias de este proceso de alejamiento, se lee en el mensaje suscrito por el Papa Bergoglio y el Patriarca ecuménico, son «trágicas y duraderas». «El ambiente humano y el ambiente natural se deterioran juntos, y este deterioro del planeta pesa sobre los pueblos más vulnerables». El impacto del cambio climático «golpea principalmente a los que viven en la pobreza en cada rincón del planeta. Nuestro deber de usar los bienes de la tierra de manera responsable —escribieron el Papa y el Patriarca—implica el reconocimiento y el respeto por todos los pueblos y todas las criaturas vivas. La llamada urgente es el desafío para cuidar la Creación son una invitación a toda la humanidad para que lleve a cabo un verdadero desarrollo sostenible e integral».

 

El Señor y el corazón de los potentes

 

Frente al escenario descrito los dos pastores cristianos, unidos también «por el común cuidado de la Creación de Dios, y reconociendo la tierra como un bien compartido», invitan con fervor a todos los hombres de buena voluntad «a dedicar un tiempo de oración por el ambiente el primero de septiembre». Una oración para agradecer al Creador amoroso» por el «noble don de la Creación» y también para pedirle que apoye un renovado compromiso por el cuidado y la preservación de la Creación: «después de todo, sabemos que trabajamos en vano si el Señor no está a nuestro lado».

 

A Dios, Bartolomé y el Papa Francisco piden cambiar la manera con la que los hombres se relacionan con el mundo. Y la oración que dirigen a Dios, para que toque los corazones de los hombres, está implícitamente relacionada con el llamado que el Papa Francisco y Bartolomé, en su mensaje, dirigen a los que tienen el poder: «Apelamos con urgencia a todos los que están en posición de responsabilidad de tipo social y económica, o política y cultural», escribieron los dos pastores, «para que escuchen el grito de la tierra y presten atención a las necesidades de los marginados, pero, sobre todo, para que respondan a la súplica de millones de sostener un común compromiso del mundo por la cura de nuestra Creación herida». «Estamos convencidos —añadieron— de que no puede haber una solución sincera y duradera al desafío de la crisis ecológica y del cambio climático si la respuesta no es concertada y colectiva, si la responsabilidad no es compartida y confiable, si no da prioridad a la solidaridad y al servicio».


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Colombia: la Amazonía en la visita del Papa

Desde Colombia, el clamor del Papa por la Amazonía

Un seminario internacional sobre el derecho al agua y la paz tendrá lugar en Bogotá los mismos días de la visita apostólica de Francisco al país. El anticipo de un amigo del Papa: Desde Villavicencio lanzará un clamor por la Amazonía

Desde Colombia, el clamor del Papa por la Amazonía

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Pubblicato il 30/08/2017
Ultima modifica il 30/08/2017 alle ore 11:56
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Paz y reconciliación. Sí, pero algo más. En Colombia, el Papa no sólo hablará de perdón y unidad, también levantará la voz por el futuro de la “casa común”. Lo hará desde Villavicencio, en el corazón del país. Clamará por la suerte de la Amazonía, no en clave ecologista sino como una genuina preocupación por el futuro de la humanidad. En esos mismos días, un grupo de expertos del mundo debatirán en Bogotá cómo llevar a la práctica el pensamiento del pontífice sobre el cuidado del medio ambiente.

 

Jorge Mario Bergoglio recorrerá la capital colombiana y las ciudades de Medellín, Villavicencio y Cartagena del 6 al 11 de septiembre. Una visita esperadísima, que sacudirá al país. Aprovechando la ocasión, la Universidad Javeriana acogerá el congreso titulado “Del derecho humano al agua al derecho a la paz”. Una iniciativa convocada por la Cátedra del Diálogo y la Cultura del Encuentro, de su viejo amigo Luis Liberman, y apoyada por Fundación Gaia Amazonas de Martín von Hildebrand, uno de los mayores expertos en el mundo sobre esa región.

 

“Cuando le conté al Papa del proyecto me preguntó, bromeando: ¿No se te ocurrió un país más tranquilo para ir? Y le repliqué: ¿No se te ocurrió a vos un país más tranquilo para hacer la paz?”, contó Liberman riendo, en entrevista con el Vatican Insider. “Él agradece todo lo que estamos haciendo en Colombia, lo valora, nos pidió que tengamos cuidado, que le encantaría vernos como grupo, pero no sabe si va a poder, pero que lo apoya completamente”.

 

Este seminario, previsto para los días 7 y 8 de septiembre, nació en el Vaticano apenas en febrero pasado. En un intervalo de otro encuentro titulado “Derecho humano al agua”, que reunió a más de 90 expertos del mundo y concluyó con un discurso del Papa en el aula central de la Pontificia Academia de las Ciencias, Liberman y von Hildebrand (nieto de un destacado filósofo católico alemán), acordaron en la necesidad de darle seguimiento a las palabras de Francisco.

 

En su mensaje, Francisco había advertido que la próxima gran guerra mundial se daría por el agua. “Al Papa le interesa el agua porque es el comienzo de la vida, es la condición para cualquier existencia. Es algo muy obvio, no hay que buscar respuestas rebuscadas. Por eso él está convencido que la próxima gran guerra puede ser por el agua”, explicó Liberman.

 

¿Qué relación guarda el derecho al agua y el fin del conflicto colombiano? Para el también antropólogo, el vínculo es más importante de lo que parece. Un problema geopolítico, como el proceso de paz, exige un cambio social de fondo, “otro tipo de ciudadanía”. Hay que “repensar el desarrollo” para acabar con la cultura de la violencia y transitar a una cultura del encuentro.

 

“El 30 por ciento del territorio colombiano no está conducido por el Estado colombiano, el retiro de las FARC provocará vacíos de poder, esto surge de lo que nos comentan los mismos colombianos quienes tienen una alta percepción del potencial superlativo de su país y que es real. Se asume con naturalidad esa situación de un territorio con normas y otro sin normas, mientras lo que se requiere construir es un espacio con derechos para todos”, explicó.

 

“En la Amazonía conviven guerrilleros, desmovilizados, campesinos, pueblos originarios, hay una cantidad de cosas que se han normalizado pero que debemos convertir de nuevo en cuestiones extrañas para propiciar una cultura del encuentro. No puede ser que en lo cotidiano consideremos como normal la muerte violenta del otro, no es normal. Los conflictos no son espontáneos, surgen por intereses que responden a determinados grupos sociales”, siguió.

 

En este cambio de perspectiva el agua es fundamental. Es un bien, un recurso, puede dar vida, pero también puede matar. De ella dependen víctimas y victimarios por igual. De ahí la inspiración para el encuentro sobre el agua, que contará con presencias destacadas como la del cardenal Claudio Hummes, arzobispo emérito de Sao Paulo y prefecto emérito de la Congregación para el Clero del Vaticano. Él asistirá en calidad de presidente de la Red Eclesial Pan Amazónica (REPAM).

 

También estarán presentes el coordinador de Territorio y Medio Ambiente de la Organización de Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana (OPIAC), Mateo Estrada; ministro de Medio Ambiente de Colombia, Luis Gilberto Murillo Urrutia y el ex canciller argentino Rafael Bielsa, y el jefe de la Alta Consejería para el Posconflicto, Derechos Humanos y Seguridad de Colombia, Rafael Pardo Rueda.

La reunión cuenta también con los avales de la Pontificia Academia de las Ciencias y de Alisos (Alianzas para la Sostenibiliad). Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la academia, disertará sobre “Una ecología integral para la cultura del encuentro”.

“No organizamos el encuentro para que el Papa esté, porque no corresponde. Él va a Colombia a llevar un bálsamo humano, pero cuando termine su visita los conflictos del país seguirán estando ahí. Por eso nos preguntamos, ¿y si ayudamos a que su mensaje permanezca?”, encuadró Liberman.

 

Y apuntó: “Hay un interés especial del Papa sobre el papel de la Iglesia en el Amazonas; él va a hacer una fuerte declaración sobre esa región en Villavicencio. En su encíclica ‘Laudato Sii’ él plantea una nueva geopolítica en la cual el derecho a la existencia tiene un componente fundamental en el agua. En este contexto es clave la Cuenca del Amazonas, que ocupa siete países pero afecta a todo un continente y es un pulmón para el mundo. La Amazonía es el futuro, es el confín de las periferias, pero el inicio de las oportunidades para un futuro en la Tierra”.


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El 1 de setiembre, jornada de oración para el cuidado de la creación. Mensaje del Papa

Medio ambiente; mensaje conjunto del Papa y Bartolomé

En vista de la Jornada del primero de septiembre, el anuncio de Francisco durante la Audiencia general: «Que los potentes escuchen el grito de los pobres». Catequesis dedicada a la memoria que enciende la esperanza
ANSA

El Papa entre los fieles en la Plaza San Pedro

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Pubblicato il 30/08/2017
Ultima modifica il 30/08/2017 alle ore 11:44
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

El Papa y el Patriarca ecuménico de Constantinopla escribieron juntos el mensaje sobre el medio ambiente que el Vaticano publicará el próximo viernes, primero de septiembre, Jornada para el cuidado de la Creación, y que contiene, entre otras cosas, un llamado «a cuantos ocupan roles influyentes, a que escuchen el grito de la tierra y el grito de los pobres, que más sufren los desequilibrios ecológicos». Lo anunció el Papa Francisco en persona al final de la Audiencia general en la Plaza San Pedro. El Pontífice recordó durante su catequesis que Jesús era un «incendiario» que hacía arder los corazones de los «jóvenes inquietos» que eran sus primeros discípulos, y también insistió que una «dinámica fundamental» de la esperanza cristiana es recordar el «fuego de amor» con el que, gracias al encuentro con Jesús, «un día concebimos nuestra vida como un proyecto de bien» y volvemos a encender ese fuego, aunque se haya convertido en «brasas bajo la ceniza».

 

«Pasado mañana, primero de septiembre, será la Jornada de oración por el cuidado de la Creación», recordó el Papa al final de la Audiencia general, que hoy, 30 de agosto, volvió a la Plaza San Pedro, después de haberse llevado a cabo en el Aula Pablo VI. «En esta ocasión, yo y el querido hermano Bartolomé, Patriarca Ecuménico de Constantinopla, hemos preparado juntos un Mensaje. En él invitamos a todos a asumir una actitud respetuosa y responsable hacia la Creación. Además hacemos un llamado, a cuantos ocupan roles influyentes, a escuchar el grito de la tierra y el grito de los pobres, que más sufren por los desequilibrios ecológicos».

 

El primero de septiembre de hace dos años, el Papa de la encíclica «Laudato si’» anunció, con una carta a los cardenales que dirigen los dicasterios vaticanos responsables de la Promoción humana integral y de la Promoción de la unidad de los cristianos, Peter Turkson y Kurt Koch, que había decidido «instituir también en la Iglesia católica la “Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación”, que, a partir de este año, será celebrada el primero de septiembre, como ya sucede desde hace tiempo en la Iglesia ortodoxa»: «Como cristianos, queremos ofrecer nuestro aporte a la superación de la crisis ecológica que la humanidad está viviendo», escribió. La crisis ecológica «nos llama a una profunda conversión espiritual». La Jornada ofrecerá a cada uno de los creyentes «y a las comunidades la preciosa oportunidad para renovar la personal adhesión a la propia vocación de custodios de la Creación, elevando a Dios el agradecimiento por la obra maravillosa que Él ha encomendado a nuestro cuidado, invocando su ayuda para la protección de la Creación y su misericordia por los pecados cometidos contra el mundo en el que vivimos» y su celebración en la misma fecha de la Iglesia ortodoxa «será una ocasión proficua para ofrecer testimonio de nuestra creciente comunión con los hermanos ortodoxos». «Vivimos en un tiempo en el que todos los cristianos afrontamos idénticos e importantes desafíos, a los cuales, para resultas más creíbles y eficaces, debemos dar respuestas comunes».

 

Precisamente ayer, Bartolomé difundió un mensaje en relación con el huracán Harvey, que está afectando varias zonas de Texas, en el que subrayó que «estamos llamados tanto a participar en la redención y en la gestión responsable de nuestro mundo como a trabajar en una mejor planeación ambiental para prevenir la fuerza destructora de tales huracanes, comprometiéndonos seriamente en el grave problema del cambio climático y en cómo incide en nuestro planeta, o incluso involucrándonos personalmente en las actividades caritativas que ofrecen consuelo y apoyo a aquellos cuyas vidas han cambiado tan dramáticamente en un abrir y cerrar de ojos».

 

Durante la catequesis, el Papa prosiguió con su ciclo dedicado a la esperanza cristiana. Hoy reflexionó sobre cómo la esperanza es alimentada por el recuerdo del primer encuentro con Jesús. En la memoria de los primeros discípulos de Jesús, el recuerdo de su primer encuentro con el Maestro «permaneció tan impreso» que «alguno registró incluso la hora», como se lee en el Evangelio de Juan. «Jesús aparece en los Evangelios como un experto del corazón humano. En ese momento había encontrado a dos jóvenes que estaban en búsqueda, sanamente inquietos. Efectivamente, ¿qué juventud es una juventud satisfecha», que no se interroga sobre un sentido? «Los jóvenes que no buscan nada no son jóvenes, están jubilados, envejecieron antes de tiempo. Es triste ver jóvenes jubilados. Y Jesús, mediante todo el Evangelio, en todos los encuentros que le tocan a lo largo del camino, se muestra como un “incendiario” de los corazones». Y de allí el Papa hizo una pregunta sobre el presente: «¿Cómo se descubre la propia vocación en este mundo? Es posible descubrirla de muchas maneras, pero esta página del Evangelio nos dice que el primer indicador es la alegría del encuentro con Jesús. Matrimonio, vida consagrada, sacerdocio: cada vocación verdadera comienza con un encuentro con Jesús que nos da una alegría y una esperanza nuevas, y nos conduce, incluso a través de pruebas y dificultades, a un encuentro cada vez más pleno, crece el encuentro con Él, y a la plenitud de la alegría. El señor no quiere hombres y mujeres que caminen detrás de Él de mala gana, sin tener en el corazón el viento de la alegría. A ustedes que están aquí en la plaza les pregunto: ¿tienen el viento de la alegría en el corazón? ¿Tengo dentro de mí, en el corazón, el viento de la alegría?». Claro, dijo el Papa, «hay pruebas en la vida, hay momentos en los que es necesario seguir adelante a pesar del frío y de los vientos en contra, a pesar de tanta amargura. Pero los cristianos conocen el camino que lleva a ese sacro fuego que los encendió de una vez para siempre. Por favor, no hay que darle bola a las personas desilusionadas e infelices, no escuchemos a los que aconsejan cínicamente no cultivar esperanzas en la vida, no confiemos en los que apagan al nacer cualquier entusiasmo diciendo que ninguna empresa vale el sacrificio de toda una vida, no escuchemos a los “viejos” de corazón que sofocan la euforia juvenil. Vayamos a los viejos que tienen los ojos brillantes de esperanza. Cultivemos, por el contrario, sanas utopías. Dios nos quiere capaces de soñar como Él y con Él, mientras caminamos bien atentos a la realidad. Soñar un mundo diferente. Y, si un sueño se apaga, volver a soñarlo de nuevo, yendo con esperanza a la memoria de los orígenes. A esas brasas que tal vez, después de una vida no tan buena, están ocultas bajo la ceniza, el encuentro con Jesús. He aquí una dinámica fundamental de la vida cristiana: acordarse de Jesús, del fuego de amor con el que un día concebimos nuestra vida como un proyecto de bien, y reavivar esta llama con esta esperanza nuestra».

 

El Papa, que al llegar a la Plaza San Pedro invitó a seis niños a que lo acompañaran en el papamóvil, mientras daba su acostumbrada vuelta entre los fieles, saludó, entre otros, a dos jugadores del equipo brasileño Chapecoense que sobrevivieron al accidente aéreo en Colombia de noviembre del año pasado. El próximo miércoles, no habrá Audiencia general porque el Papa partirá hacia Colombia (del 6 al 11 de septiembre).


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Brasil: un nuevo paso hacia la degradación ambiental.

BRASIL – Repam: riesgos ambientales y sociales incalculables por la extinción de la Renca

Brasilia – La Red Eclesial PanAmazónica repudia el anuncio de la extinción de la Reserva Nacionale de Cobre y sus Asociados , anunciada por el gobierno, ya que “vilipendia la democracia brasileña, pues con el objetivo de atraer nuevas inversiones al país el Gobierno brasileño consultó sólo a las empresas interesadas en explotar la región”. En una nota firmada por el Presidente de la Repam y de la Comisión Episcopal para la Amazonia, el Card. Claudio Hummes, y por el Presidente de Repam-Brasil y Secretario de la Comisión Episcopal para la Amazonia, Su Exc. Mons. Erwin Kräutler, con fecha del 28 de agosto, se pone de manifiesto que esta medida no ha efectuado “ninguna consulta a los pueblos indígenas ni comunidades tradicionales, como establece el Artículo 231 de la Constitución Federal de 1988 y la Convención 169, de la Organización Internacional del Trabajo ”.
El documento de la Repam, recibido en la Agencia Fides, recuerda que la Renca es una zona de reserva en la Amazonia, de 46.450 km2, que engloba nueve áreas protegidas, siendo tres de ellas de protección integral. “La apertura del área para la explotación mineral de cobre, oro, diamante, hierro, niobio, entre otros, aumentará la deforestación, la pérdida irreparable de la biodiversidad y los impactos negativos contra los pueblos de toda la región”.Al contrario de lo que afirma el Gobierno, continua escribiendo la Repam, al abrir la región al sector de la extracción mineral, “no habrá como garantizar la protección de la floresta, de las unidades de conservación y mucho menos de las tierras indígenas, que se verán directamente afectadas de forma violenta e irreversible. Basta observar el rastro de destrucción que las empresas mineras brasileñas y extranjeras han dejado en la Amazonia en las últimas décadas, con deforestación, contaminación, comprometimiento de los recursos hídricos por el alto consumo de agua para la extracción mineral y su contaminación con sustancias químicas, aumento de la violencia, droga y prostitución, aumento de los conflictos por la tierra, agresión descontrolada a las culturas y modos de vida de las comunidades indígenas y tradicionales, con muchos impuestos, pero mínimos beneficios para las poblaciones de la región”.
El documento denuncia “los riesgos ambientales y sociales incalculables” que amenazan el pulmón del Planeta, y después de citar cuanto el Papa Francisco escribe en la carta Encíclica Laudato Si, reitera que “La extinción de la Renca representa una amenaza política para Brasil entero”. La Repam, junto con las diócesis de Macapá y de Santarém, los ambientalistas y una parte de la sociedad, piden la inmediata revocación del Decreto Presidencial que extingue la Reserva, e invita n a los parlamentarios a defender la Amazonia. El texto concluye con un llamamiento: “¡No nos resignemos a la degradación humana y ambiental! Unamos esfuerzos en favor de la vida de los pueblos que viven en el bioma amazónico. ¡El futuro de las generaciones venideras está en nuestras manos! .