Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Nairobi: buenas esperanzas sobre la lucha contra la contaminación.

El mundo se compromete a acabar con la contaminación en Cumbre de Nairobi

Un niño pasa frene a un punto donde queman basura y materiales de caucho en Yenagoa, Nigeria. Foto: UNICEF/Tanya Bindra

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07 de diciembre, 2017 — El mundo se comprometió en Nairobi a acabar con la contaminación al cierre de la Asamblea de la ONU para el medio Ambiente, donde se registraron casi 2.5 millones de promesas de gobiernos, sociedad civil, empresas e individuos que potencialmente mejorarán la vida de millones de personas en todo el planeta.

Si se cumplen todos los compromisos asumidos en la cumbre, 1490 millones más de personas respirarán aire puro, 480.0000 kilómetros de costas en el mundo estarán limpias y se dispondrá de 18.6 millones de dólares para la investigación y el desarrollo de programas innovadores en contra de la contaminación.

En la Asamblea también se aprobaron 13 resoluciones no vinculantes y tres decisiones. Entre ellas, medidas para enfrentar la basura marina y los micro plásticos, prevenir y reducir la contaminación del aire, eliminar el plomo de la pintura y las baterías, proteger los ecosistemas hídricos y controlar la polución en las zonas afectadas por los conflictos y el terrorismo.

Asimismo, por primera vez en la historia de la cumbre, los ministros de medio ambiente emitieron una declaración. El documento indica que las naciones honrarán los esfuerzos para prevenir, mitigar y gestionar la contaminación del aire, de la tierra y el suelo, del agua dulce y de los océanos, que perjudica nuestra salud, sociedades, ecosistemas, economías y seguridad.

Durante la Asamblea que duró tres días y junto con decenas de otros países, Chile se unió a la campaña #MaresLimpios para liberar a los océanos de plástico y Colombia a la de #RespiraLaVida, que busca combatir la contaminación del aire.

“Hoy hemos puesto la lucha contra la contaminación en un lugar destacado de la agenda política mundial. Tenemos una larga lucha por delante, pero la Asamblea mostró que hay un apetito real por un significativo cambio positivo”, dijo Erik Solheim, director ejecutivo del Programa de la ONU para el Medio Ambiente.

La degradación ambiental causa 12.6 millones de muertes al año, además de la destrucción generalizada de ecosistemas clave. La contaminación del aire es la principal causa de muerte por motivos ambientales, con 6.5 millones de defunciones asociadas cada año.

Puedes ver la declaración ministerial y las resoluciones finales aquí.

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Qué mundo queremos dejar a las próximas generaciones? El Papa

Papa: impulsar conciencia, responsabilidad y colaboración mundial ante la grave degradación ambiental

 

 

El Papa Francisco recibió cordialmente a los Líderes del Foro de las Islas del Pacífico, y bendijo a cada una de estas naciones, destacando que «con su presencia manifiestan las diferentes realidades existentes en una Región como la del Océano Pacífico, tan rica de bellezas culturales y naturales»:

«Región que, sin embargo, suscita también vivas preocupaciones para todos nosotros y en particular para las poblaciones que las habitan, bastante vulnerables ante los fenómenos extremos ambientales y climáticos cada vez más frecuentes e intensos. Pero pienso también en los impactos del grave problema de la elevación de los niveles de los mares, así como en el doloroso  y continuo declive que está padeciendo la barrera de coral, ecosistema marino de gran importancia»

En este contexto, el Papa recordó la alarmante pregunta que hace casi tres décadas plantearon los Obispos de Filipinas:

«¿Quién ha convertido el maravilloso mundo marino en cementerios subacuáticos despojados de vida y de color?» Son numerosas las causas que han llevado a esta degradación ambiental y lamentablemente muchas de ellas se deben imputar a una conducta humana imprudente, enlazada con formas de explotación de los recursos naturales y humanos cuyo impacto llega hasta el fondo de los océanos. (cfr Laudato si’ 41)

Cuando hablamos asimismo de la elevación del nivel del mar, que ‘afecta principalmente a las poblaciones costeras empobrecidas que no tienen a dónde trasladarse’ (cfr Laudato si’ 48) pensamos en el problema del calentamiento global que está siendo ampliamente debatido en numerosos foros internacionales».

El Santo Padre se refirió a la Conferencia que se celebra en estos días en Bonn, mirando también al futuro, con sus mejores deseos para que esos trabajos sean capaces de tener presente siempre aquella ‘Tierra sin confines, en la que la atmósfera es extremadamente fina y lábil’ como la describió uno de los astronautas de la Estación Espacial Internacional, con los cuales conversó recientemente:

«Ustedes vienen de Países que, con respecto a Roma, se encuentran en las antípodas, pero esta visión de una ‘Tierra sin confines’ anula las distancias geográficas, recordando la necesidad de una toma de conciencia mundial, de una colaboración y de una solidaridad internacionales, de una estrategia compartida, que no permitan quedarse indiferentes ante problemas graves como la degradación de un ambiente natural y de la salud de los océanos, enlazada con la degradación humana y social que la humanidad está viviendo hoy».

Por otra parte, señaló el Papa Francisco «no solo las distancias geográficas y territoriales, sino también las temporales se anulan con la conciencia de que en el mundo, todo está íntimamente conectado»:

«Han pasado casi treinta años de aquel llamamiento de los Obispos filipinos y no se puede decir que ha mejorado la situación de los océanos y del ecosistema marino, ante los numerosos problemas que  implican por ejemplo la gestión de las reservas ictícolas, las actividades en la superficie o en los fondos, la situación de las comunidades costeras y de las familias de los pescadores, la  contaminación por la acumulación de material plástico y microplástico.

¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo? Esta pregunta no afecta sólo al ambiente de manera aislada… Cuando nos interrogamos por el mundo que queremos dejar, entendemos sobre todo su orientación general, su sentido, sus valores»


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El Papa sobre la creciente desertificación.

Francisco: “Contra la desertificación hay que adoptar un enfoque integral”

Mensaje—llamado a la XIII Conferencia de los Estados que forman parte de la Convención para contrarrestarla: «Es casi una enfermedad física. Se necesitan soluciones concienzudas»

Francisco: “Contra la desertificación hay que adoptar un enfoque integral”

Pubblicato il 14/09/2017
Ultima modifica il 14/09/2017 alle ore 18:55
REDACCIÓN
ROMA

Estamos viviendo una «grave crisis ecológica». El Papa Francisco volvió a lanzar la alarma al denunciar particularmente el aumento de la desertificación del suelo, que comparó con una «enfermedad física». Lo hizo en un mensaje, firmado por el cardenal Secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, enviado a los que participan en la 13a Conferencia de los Estados que forman parte de la Convención en contra de la desertificación, que se está llevando a cabo en Ordos (Mongolia).

 

El Pontífice, agradeciendo «particularmente al gobierno y al pueblo de China por haber albergado esta importante asamblea», se dijo contento de que «la Conferencia se preocupe por despertar el interés y el compromiso de los jóvenes por la gran empresa de transformar los desiertos en jardines, y confía en que ellos alzarán sus voces para hacer un llamado a una más concienzuda puesta en práctica de las resoluciones de la comunidad internacional al respecto».

 

En particular, el deseo del Papa es que el evento de Ordos sea guiado «por un enfoque integral que una el tema de la desertificación al más amplio tema ético de la pobreza, del subdesarrollo y de la justicia entre las generaciones, que determina la salud en conjunto, espiritual y moral de nuestra comunidad global».

 

En el mensaje, Bergoglio recuerda, citando la «Laudato si’», que «debido a los vínculos de solidaridad que unen a todos los miembros de la familia humana, podemos considerar la desertificación del suelo casi como una enfermedad física, que afecta a cada uno personalmente».

 

Por esta razón, el Pontífice anima a llevar a cabo «esfuerzos» para «permitir que nuestros hermanos y hermanas vivan en paz y seguridad por doquier», y para que puedan «contribuir con sus medios al bien común y a desarrollar integralmente su potencial».


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Nuevo diploma universitario en ecología integral.

Ecología integral -En una iniciativa de las siete universidades pontificias de Roma

2017-08-31 L’Osservatore Romano

Se llama “diploma conjunto en ecología integral” el nuevo recorrido formativo promovido por las siete universidades pontificias de Roma. La iniciativa quiere ser una respuesta a las peticiones realizadas por el Papa Francisco en la encíclica Laudato sì’ y pretende identificar y proponer soluciones alternativas a los modelos consumistas.

Se trata de un recorrido de cinco años, subdividido en diplomas anuales, que se desarrollan en seis módulos, tantos como los capítulos de la encíclica. El primer módulo se focaliza sobre la pregunta planteada por el Papa: «¿Qué le está sucediendo a nuestra casa común?» y es coordinado por Isaac Joshtrom Kureethadam de la Pontificia universidad Salesiana. El segundo profundiza «El Evangelio de la creación» encomendado al jesuita Prem Xalxo de la Gregoriana, coordinador de todo el diploma conjunto. El tercero se centra en «La raíz humana de la crisis ecológica», bajo la supervisión de Giulia Lombardi, de la Urbaniana. El cuarto, sobre la «ecología integral», confiado a Massimo Losito, del Pontificio ateneo Regina Apostolorum. El quinto, guiado por Tomás Insua, del Movimiento católico mundial por el clima, se concentra en las líneas de acción. El último módulo, sobre «educación y espiritualidad ecológica», es coordinado por Ivan Colagé, de la Pontificia universidad Antonianum.


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Jornada de oración por la salvaguarda de la creación. Mensaje de Francisco y Bartolomé.

Francisco y Bartolomé: “Que Dios nos ayude a salvar su Creación”

El Papa y el Patriarca ecuménico de Constantinopla firman juntos el mensaje en ocasión de la Jornada de Oración por la Salvaguardia de la Creación. Recuerdan que los primeros que pagan la devastación del medio ambiente son «los pueblos más vulnerables» y los que viven en la pobreza «en cada rincón del planeta». Llamado a los potentes: «No puede haber una solución a la crisis ecológica si la respuesta no es concertada y colectiva»

El Papa Francisco y el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé

Pubblicato il 31/08/2017
Ultima modifica il 31/08/2017 alle ore 19:39
GIANNI VALENTE
CIUDAD DEL VATICANO

La tierra nos fue encomendada por el Creador como un don maravilloso. Pero el «escenario decadente» que marca la historia del mundo se ha manifestado también en nuestro «insaciable deseo de manipular y controlar los recursos limitados del planeta», cediendo a la avidez por las «ganancias sin límites» prometidos por el mercado. Así nos hemos alejado del «propósito original de la Creación», y los primeros que pagan la factura de esta traición del plan de Dios son «los que viven en pobreza en cada rincón del planeta». Por ello es necesario rezar a Dios para agradecerle por el don de la Creación, pero también para pedirle que sostenga el compromiso por el cuidado y la protección de la Creación. Y también es necesario que los que tienen responsabilidades políticas, económicas y sociales escuchen «el grito de la tierra» y la súplica de los millones que imploran «la curación de nuestra Creación herida».

 

No es un simple manifiesto «verde», sino un verdadero grito de oración el mensaje que el Papa Francisco y el Patriarca de Constantinopla Bartolomé suscribieron juntos para pedir a «todos los hombres de buena voluntad» que dediquen tiempo a rezar por el medio ambiente el viernes primero de septiembre, Jornada Mundial de Oración por la Salvaguardia de la Creación. El texto, que lleva la fecha del primero de septiembre, fue anticipado hoy en una traducción italiana de la que se ocupó la agencia AsiaNews. El Sucesor de Pedro y el Sucesor de Andrés invitan a reconocer que las historias del mundo se entrelazan con el misterio de la Creación y con el misterio de la naturaleza humana, herida por el pecado original. Y, al mismo tiempo, y propio por este motivo, sugieren también una mirada crítica y original sobre el modelo de desarrollo triunfante y sobre las responsabilidades de quienes tienen el poder.

 

Un don traicionado

 

Las Sagradas Escrituras, subrayan el Papa Francisco y el Patriarca Bartolomé en las primeras páginas del mensaje, revelan que desde el principio Dios quiso que la humanidad cooperara con la preservación y con la protección de la Creación. «Al comienzo, como se lee en el Génesis, “aún no había ningún arbusto del campo sobre la tierra ni había brotado ninguna hierba, porque el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra. Tampoco había ningún hombre para cultivar el suelo” (Génesis, 2, 5). La tierra nos fue encomendada como un don sublime y una herencia, para la cual el género humano fue llamado a compartir hasta que, “al final”, todas las cosas del cielo y de la tierra sean restauradas en Cristo».

 

Pero, a pesar de este plan bueno, la historia del mundo ha hecho que surgiera un contexto diferente, marcado por «un escenario moralmente decadente», en el que la actitud de los hombres hacia la Creación ha obscurecido progresivamente la vocación de los hombres de ser «cooperadores de Dios». La pulsión de interferir en el «delicado y equilibrado ecosistema del mundo», el insaciable deseo «de manipular y controlar los recursos limitados del planeta», y la avidez por las «ganancias sin límites del mercado» nos han alejado «del objetivo original de la Creación». Ahora, prosiguen Bartolomé y Francisco, «ya no respetamos la naturaleza como un don compartido. En cambio, la consideramos una posesión privada». No nos ponemos de acuerdo con la naturaleza para sostenerla y, por el contrario, la dominamos «para afirmar nuestras construcciones».

 

Pagan los pobres

 

Las consecuencias de este proceso de alejamiento, se lee en el mensaje suscrito por el Papa Bergoglio y el Patriarca ecuménico, son «trágicas y duraderas». «El ambiente humano y el ambiente natural se deterioran juntos, y este deterioro del planeta pesa sobre los pueblos más vulnerables». El impacto del cambio climático «golpea principalmente a los que viven en la pobreza en cada rincón del planeta. Nuestro deber de usar los bienes de la tierra de manera responsable —escribieron el Papa y el Patriarca—implica el reconocimiento y el respeto por todos los pueblos y todas las criaturas vivas. La llamada urgente es el desafío para cuidar la Creación son una invitación a toda la humanidad para que lleve a cabo un verdadero desarrollo sostenible e integral».

 

El Señor y el corazón de los potentes

 

Frente al escenario descrito los dos pastores cristianos, unidos también «por el común cuidado de la Creación de Dios, y reconociendo la tierra como un bien compartido», invitan con fervor a todos los hombres de buena voluntad «a dedicar un tiempo de oración por el ambiente el primero de septiembre». Una oración para agradecer al Creador amoroso» por el «noble don de la Creación» y también para pedirle que apoye un renovado compromiso por el cuidado y la preservación de la Creación: «después de todo, sabemos que trabajamos en vano si el Señor no está a nuestro lado».

 

A Dios, Bartolomé y el Papa Francisco piden cambiar la manera con la que los hombres se relacionan con el mundo. Y la oración que dirigen a Dios, para que toque los corazones de los hombres, está implícitamente relacionada con el llamado que el Papa Francisco y Bartolomé, en su mensaje, dirigen a los que tienen el poder: «Apelamos con urgencia a todos los que están en posición de responsabilidad de tipo social y económica, o política y cultural», escribieron los dos pastores, «para que escuchen el grito de la tierra y presten atención a las necesidades de los marginados, pero, sobre todo, para que respondan a la súplica de millones de sostener un común compromiso del mundo por la cura de nuestra Creación herida». «Estamos convencidos —añadieron— de que no puede haber una solución sincera y duradera al desafío de la crisis ecológica y del cambio climático si la respuesta no es concertada y colectiva, si la responsabilidad no es compartida y confiable, si no da prioridad a la solidaridad y al servicio».


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Colombia: la Amazonía en la visita del Papa

Desde Colombia, el clamor del Papa por la Amazonía

Un seminario internacional sobre el derecho al agua y la paz tendrá lugar en Bogotá los mismos días de la visita apostólica de Francisco al país. El anticipo de un amigo del Papa: Desde Villavicencio lanzará un clamor por la Amazonía

Desde Colombia, el clamor del Papa por la Amazonía

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Pubblicato il 30/08/2017
Ultima modifica il 30/08/2017 alle ore 11:56
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Paz y reconciliación. Sí, pero algo más. En Colombia, el Papa no sólo hablará de perdón y unidad, también levantará la voz por el futuro de la “casa común”. Lo hará desde Villavicencio, en el corazón del país. Clamará por la suerte de la Amazonía, no en clave ecologista sino como una genuina preocupación por el futuro de la humanidad. En esos mismos días, un grupo de expertos del mundo debatirán en Bogotá cómo llevar a la práctica el pensamiento del pontífice sobre el cuidado del medio ambiente.

 

Jorge Mario Bergoglio recorrerá la capital colombiana y las ciudades de Medellín, Villavicencio y Cartagena del 6 al 11 de septiembre. Una visita esperadísima, que sacudirá al país. Aprovechando la ocasión, la Universidad Javeriana acogerá el congreso titulado “Del derecho humano al agua al derecho a la paz”. Una iniciativa convocada por la Cátedra del Diálogo y la Cultura del Encuentro, de su viejo amigo Luis Liberman, y apoyada por Fundación Gaia Amazonas de Martín von Hildebrand, uno de los mayores expertos en el mundo sobre esa región.

 

“Cuando le conté al Papa del proyecto me preguntó, bromeando: ¿No se te ocurrió un país más tranquilo para ir? Y le repliqué: ¿No se te ocurrió a vos un país más tranquilo para hacer la paz?”, contó Liberman riendo, en entrevista con el Vatican Insider. “Él agradece todo lo que estamos haciendo en Colombia, lo valora, nos pidió que tengamos cuidado, que le encantaría vernos como grupo, pero no sabe si va a poder, pero que lo apoya completamente”.

 

Este seminario, previsto para los días 7 y 8 de septiembre, nació en el Vaticano apenas en febrero pasado. En un intervalo de otro encuentro titulado “Derecho humano al agua”, que reunió a más de 90 expertos del mundo y concluyó con un discurso del Papa en el aula central de la Pontificia Academia de las Ciencias, Liberman y von Hildebrand (nieto de un destacado filósofo católico alemán), acordaron en la necesidad de darle seguimiento a las palabras de Francisco.

 

En su mensaje, Francisco había advertido que la próxima gran guerra mundial se daría por el agua. “Al Papa le interesa el agua porque es el comienzo de la vida, es la condición para cualquier existencia. Es algo muy obvio, no hay que buscar respuestas rebuscadas. Por eso él está convencido que la próxima gran guerra puede ser por el agua”, explicó Liberman.

 

¿Qué relación guarda el derecho al agua y el fin del conflicto colombiano? Para el también antropólogo, el vínculo es más importante de lo que parece. Un problema geopolítico, como el proceso de paz, exige un cambio social de fondo, “otro tipo de ciudadanía”. Hay que “repensar el desarrollo” para acabar con la cultura de la violencia y transitar a una cultura del encuentro.

 

“El 30 por ciento del territorio colombiano no está conducido por el Estado colombiano, el retiro de las FARC provocará vacíos de poder, esto surge de lo que nos comentan los mismos colombianos quienes tienen una alta percepción del potencial superlativo de su país y que es real. Se asume con naturalidad esa situación de un territorio con normas y otro sin normas, mientras lo que se requiere construir es un espacio con derechos para todos”, explicó.

 

“En la Amazonía conviven guerrilleros, desmovilizados, campesinos, pueblos originarios, hay una cantidad de cosas que se han normalizado pero que debemos convertir de nuevo en cuestiones extrañas para propiciar una cultura del encuentro. No puede ser que en lo cotidiano consideremos como normal la muerte violenta del otro, no es normal. Los conflictos no son espontáneos, surgen por intereses que responden a determinados grupos sociales”, siguió.

 

En este cambio de perspectiva el agua es fundamental. Es un bien, un recurso, puede dar vida, pero también puede matar. De ella dependen víctimas y victimarios por igual. De ahí la inspiración para el encuentro sobre el agua, que contará con presencias destacadas como la del cardenal Claudio Hummes, arzobispo emérito de Sao Paulo y prefecto emérito de la Congregación para el Clero del Vaticano. Él asistirá en calidad de presidente de la Red Eclesial Pan Amazónica (REPAM).

 

También estarán presentes el coordinador de Territorio y Medio Ambiente de la Organización de Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana (OPIAC), Mateo Estrada; ministro de Medio Ambiente de Colombia, Luis Gilberto Murillo Urrutia y el ex canciller argentino Rafael Bielsa, y el jefe de la Alta Consejería para el Posconflicto, Derechos Humanos y Seguridad de Colombia, Rafael Pardo Rueda.

La reunión cuenta también con los avales de la Pontificia Academia de las Ciencias y de Alisos (Alianzas para la Sostenibiliad). Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la academia, disertará sobre “Una ecología integral para la cultura del encuentro”.

“No organizamos el encuentro para que el Papa esté, porque no corresponde. Él va a Colombia a llevar un bálsamo humano, pero cuando termine su visita los conflictos del país seguirán estando ahí. Por eso nos preguntamos, ¿y si ayudamos a que su mensaje permanezca?”, encuadró Liberman.

 

Y apuntó: “Hay un interés especial del Papa sobre el papel de la Iglesia en el Amazonas; él va a hacer una fuerte declaración sobre esa región en Villavicencio. En su encíclica ‘Laudato Sii’ él plantea una nueva geopolítica en la cual el derecho a la existencia tiene un componente fundamental en el agua. En este contexto es clave la Cuenca del Amazonas, que ocupa siete países pero afecta a todo un continente y es un pulmón para el mundo. La Amazonía es el futuro, es el confín de las periferias, pero el inicio de las oportunidades para un futuro en la Tierra”.