Loiola XXI

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La iglesia y el cuidado de los océanos.

Santa Sede: “Los Océanos, un bien que se debe regir por principios éticos justos”

Discurso del Nuncio Apostólico en Indonesia, Mons. Piero Pioppo, Jefe de la Delegación de la Santa Sede en la conferencia: “Our Ocean, Our Legacy”, en curso en Bali, Indonesia, del 29 al 30 de octubre de 2018.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Para que los Océanos estén verdaderamente al servicio del bien común, de toda la familia humana y del desarrollo integral y armonioso de cada persona y de cada comunidad, es importante que se rijan por principios éticos justos”, lo dijo Mons. Piero Pioppo, Nuncio Apostólico en  Indonesia, Jefe de la Delegación de la Santa Sede en la conferencia: “Our Ocean, Our Legacy”, en curso en Bali, Indonesia, del 29 al 30 de octubre de 2018.

Los Océanos, una realidad compleja

En su discurso, el Representante Pontificio agradeció a todos los Estados y Organizaciones que continúan apoyando el ciclo de conferencias sobre “Nuestro Océano”, en especial por los esfuerzos realizados para que sea lo más “transversal” posible, intentando involucrar a diferentes actores. “Indonesia, debido a su ubicación geográfica específica y a su historia – precisó el Nuncio Apostólico – es uno de esos países que bien pueden atestiguar cómo las cuestiones relacionadas con los océanos sean complejas e interconectadas. En efecto, los océanos requieren nuestra atención y una disponibilidad a colaborar de buen grado para la implementación, por un lado, de un enfoque interdisciplinario serio y, por el otro, del principio de subsidiariedad, que involucre los contextos locales, nacionales y regionales, así como el nivel internacional”.

“El objetivo común es garantizar una protección real de lo que la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar describe como el patrimonio común de la humanidad”

Los Océanos, un objetivo para el desarrollo sostenible

Con respecto al tema de los océanos, afirmó Mons. Pioppo citando el punto 14 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se hace cada vez más necesario adoptar un enfoque interdisciplinario e integral, sobre todo cuando se menciona específicamente que debemos “conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, mares y recursos marinos para el desarrollo sostenible”. En este sentido, agregó el Prelado, podría ser útil desarrollar la relación entre el tema de los océanos y el ODS 16, que se refiere a la promoción de “sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible”. De hecho, un enfoque inclusivo con la participación de todos solo puede tener beneficios positivos para el cuidado de nuestro hogar común y, en particular, para los océanos y las zonas costeras.

Los Océanos, al centro de la atención de la Iglesia

Para la Santa Sede y para la Iglesia Católica, puntualizó el Jefe de la Delegación de la Santa Sede, la cuestión de los mares es importante. “Así lo demuestran las numerosas iniciativas emprendidas por la Iglesia que incluyen, entre otras – enumeró Mons. Pioppo – los diversos tipos de asistencia ofrecida a la gente de mar; el sostén al desarrollo de las comunidades pesqueras y la protección de sus derechos; el trabajo incesante con y en favor de los migrantes en muchos países; las actividades con comunidades que están amenazadas por el aumento del nivel del mar; así como la sensibilización sobre aquellas iniciativas que pueden dañar el fondo marino”. Para que estos intereses y actividades estén verdaderamente al servicio del bien común, de toda la familia humana y del desarrollo integral y armonioso de cada persona y de cada comunidad, es importante que se rijan por principios éticos justos.

“En particular, una antropología saludable debe iluminar nuestra relación con este maravilloso e impresionante regalo: los Océanos”

Los Océanos, hace falta una conducta responsable

Por ello, señaló Mons. Pioppo, no debemos limitarnos a una visión de los océanos enmarcada únicamente por la tecnología, por cuestiones de seguridad o por la búsqueda de ganancias. Tampoco sería suficiente concentrarse exclusivamente en la biodiversidad y los ecosistemas, si se dejara de lado el papel de la persona humana. “Debemos abordar las amenazas a nuestros océanos con valentía y prudencia – advirtió el Prelado – a menudo, las causas de estas amenazas se encuentran en la tierra firme: la migración peligrosa y forzada, el flagelo de varias formas de tráfico criminal y la contaminación de los mares”. Por este motivo, en la gestión de los recursos marinos y oceánicos, hace falta una conducta responsable, así como facilitar la asistencia y cooperación necesarias para el desarrollo de las comunidades más vulnerables, y garantizar un seguimiento efectivo de los compromisos asumidos para proteger el bienestar de la humanidad y de la biodiversidad.

Los Océanos, educación para el cuidado

Desde esta perspectiva, alienta Mons. Pioppo, no debe olvidarse, que los océanos nos recuerdan la necesidad de “la educación para la alianza entre la humanidad y el medio ambiente”. A este respecto, habría que esforzarse para educar a los jóvenes al cuidado de los océanos pero también, siempre que sea posible, ayudándoles a crecer en el conocimiento, el aprecio y la contemplación de su inmensidad y grandeza.

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Cambio climático y sus consecuencias en los países en vias de desarrollo. Los obispos a los gobernantes

Conferencias Episcopales del mundo piden justicia climática

A través de la elaboración de una Declaración conjunta, lanzan un llamamiento a los líderes gubernamentales solicitando que unan sus fuerzas para que la visión climática propuesta en la encíclica papal Laudato Si’ y en el Acuerdo de París, se haga realidad.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

Varios líderes eclesiásticos de las agrupaciones continentales de las Conferencias Episcopales han emitido una Declaración conjunta sobre la justicia climática que está dirigida a los representantes gubernamentales del mundo, en la que piden que trabajen para lograr una implementación ambiciosa del Acuerdo de París, por el bien de las personas y el planeta.

En particular, solicitan que la Cumbre COP24 (en Katowice, Polonia, que se realizará en diciembre de 2018) pueda ser un hito en el camino trazado en 2015, en la capital francesa.

 

Tal como se lee en el documento, «ante la creciente urgencia de la actual crisis ecológica y social, partiendo del trabajo realizado en el terreno durante los últimos tres años, por tantos actores valientes de todo el mundo – dentro de la Iglesia católica y no solo en ella – para promover y vivir los mensajes de la Carta Encíclica Laudato Si’, pedimos que se tomen medidas ambiciosas e inmediatas para hacer frente y superar los efectos devastadores de la crisis climática. Estas acciones deben ser adoptadas por la comunidad internacional, en todos los niveles: las personas, las comunidades, las ciudades, las regiones, las naciones».

El grito de la tierra y de los pobres

«Hemos escuchado “el grito de la tierra y el grito de los pobres”. Hemos escuchado la exhortación del Santo Padre, el Papa Francisco, y nos solidarizamos con nuestros Hermanos Obispos que ya han tomado posiciones contra el peligroso uso ilimitado y la explotación de los recursos de nuestra Madre Tierra, así como respecto a nuestros modelos actuales de desarrollo, apoyados por instituciones y sistemas financieros que ponen la vida, la comunidad, la solidaridad y el bienestar de la Tierra después de las ganancias, la riqueza y el crecimiento desenfrenado», asegura la Declaración subrayando la necesidad de “estar preparados para realizar cambios rápidos y radicales, resistiendo a la tentación de buscar soluciones a esta situación actual con arreglos tecnológicos a corto plazo, sin abordar las causas fundamentales y las consecuencias a largo plazo”.

Por ello, la exhortanción que lanzan se basa en los siguientes principios:

La urgencia de actuar ahora

“El tiempo es un lujo que no tenemos. Hay una creciente mentalización en la opinión pública, también gracias a la investigación científica y los datos, respecto al hecho de que no hay tiempo que perder y queremos llevar esa urgencia a planes concretos, con el objetivo de avanzar hacia una distribución justa de recursos y responsabilidades, en la que los grandes emisores asuman la responsabilidad política y cumplan con sus compromisos de financiación por el clima”, explica el escrito.

La justicia intergeneracional

“Los jóvenes nos reclaman un cambio” (LS, 13). Su futuro está en grave peligro y nuestra generación no está haciendo lo suficiente para dejarles un planeta sano. Ser tan miope es una injusticia inaceptable. “No estamos hablando de una actitud opcional, sino de una cuestión básica de justicia, ya que la Tierra que recibimos pertenece también a los que vendrán” (LS 159).

Respetar los derechos humanos

En este contexto, la dignidad y los derechos humanos, en particular de los más vulnerables, deben estar siempre en el centro de la agenda climática. Al implementar el Acuerdo de París, los derechos humanos deben ser protegidos, respetados y apoyados eficazmente, tanto en las políticas nacionales, como en el terreno. Los gobiernos deben mostrar sus esfuerzos en este sentido, en sus contribuciones determinadas a nivel nacional y en sus opciones de financiación para la adaptación y la resiliencia.

 

Y, por lo tanto, los responsables de la elaboración de este documento exigen políticas que incluyan y reconozcan las siguientes llamadas y elementos:

«Tenemos el deber moral de “limitar el crecimiento del calentamiento global por debajo de 2°C en comparación con los niveles preindustriales y, de ser posible, por debajo de 1,5°C, para mantenernos con vida, según lo concordado por los gobiernos en el Acuerdo de París; teniendo en cuanta las palabras del Papa Francisco recordando que estamos afectados por las crisis climáticas; sin embargo, los efectos del cambio climático no se distribuyen de manera uniforme:

“Son los pobres quienes más sufren los estragos del calentamiento global: muchos ya se han visto obligados a abandonar sus hogares y emigrar a otros lugares, sin saber cómo serán recibidos”. Y seguirán migrando millones de personas más. Por ello, una transición ecológica justa y equitativa, como exige el Acuerdo de París, es una cuestión de vida o muerte para los países vulnerables y las personas que viven en las zonas costeras.

Un cambio profundo en el estilo de vida

Por otra parte, es evidente que necesitamos un cambio profundo y duradero a estilos de vida sostenibles y decisiones políticas audaces que puedan respaldar esos esfuerzos para abordar el consumo excesivo y reducir drásticamente las huellas ecológicas a nivel individual y comunitario. “Todas estas acciones presuponen una transformación a un nivel más profundo, es decir, un cambio de los corazones, un cambio de las conciencias”, resalta el escrito.

Escuchar la sabiduría de los pueblos originarios

Asimismo, las tradiciones y los conocimientos especiales de las comunidades indígenas deben escucharse, protegerse y conservarse de manera efectiva: ofrecen soluciones valiosas para el cuidado y la gestión sostenible de los recursos naturales.

“ Los jóvenes nos reclaman un cambio (LS, 13). Su futuro está en grave peligro y nuestra generación no está haciendo lo suficiente para dejarles un planeta sano ”

“Nos duele ver las tierras de los pueblos indígenas expropiados y sus culturas pisoteadas por esquemas depredadores y por nuevas formas de colonialismo, alimentadas por la cultura del despilfarro y el consumismo”, afrima el documento haciendo hincapié en que no se pueden defender las soluciones falsas que utilizan los recursos naturales como bienes de producción (como las grandes centrales hidroeléctricas, los agrocombustibles o los cultivos comerciales) a expensas de los derechos de las comunidades indígenas.

Por último, la Declaración conjunta señala que es necesario un cambio en el paradigma financiero, es decir, establecer un sistema de transparencia, eficiencia y evaluación en conformidad con, entre otros, la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 y el Acuerdo de París, y que los mercados financieros sean regulados de acuerdo con estos marcos globales.

“ El Papa recuerda que son los pobres quienes más sufren los estragos del calentamiento global. Muchos ya se han visto obligados a abandonar sus hogares y emigrar a otros lugares, sin saber cómo serán recibidos ”

 

“Pedimos una financiación que sirva a la sociedad, construya comunidades y promueva la integridad, la igualdad y la justicia”.

Igualmente, se exhorta a la transformación del actual sector energético, “poner fin a la era de los combustibles fósiles”, a la vez que se invita a reconsiderar el sector agrícola a nivel global.

Hacer realidad la visión de la Laudato Si’

Las Conferencias Episcopales concluyen observando que los puntos mencionados anteriormente también están en el centro de las diversas acciones que la amplia comunidad católica está llevando a cabo para hacer realidad la visión de Laudato Si ‘y el Acuerdo de París:

 

“Renovamos nuestro compromiso de tomar medidas audaces para vivir el cambio que pedimos dentro de nuestras instituciones. Creemos firmemente que esta conversión ecológica es también un desafío espiritual. Alentamos todas las iniciativas dentro y fuera de la Iglesia católica, que ya es testigo de que es posible, alcanzable y más justo vivir de una manera más sostenible. En última instancia, esto es clave para la supervivencia de la especie humana”.


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Representante de la Santa Sede en la ONU sobre cambio climático: nivel del mar y consecuencias

Mons. Bernardito AuzaMons. Bernardito Auza 

Santa Sede a ONU: “Priorizar la protección legal de los migrantes”

El Nuncio Apostólico Bernardito Auza advierte que el aumento global del nivel del mar afectaría a más de 70 Estados, sino se logra un consenso global que contribuya a generar un enfoque ético integrado de todos los seres humanos.

José Villanueva – Ciudad del Vaticano

El 25 de octubre, el Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas Monseñor Bernardito Auza, interviene en las deliberaciones de la Sexta Comisión del septuagésimo tercer período de sesiones de la Asamblea General sobre el tema 82 del programa, dedicado al “Informe del Derecho Internacional” Comisión sobre los trabajos de su septuagésimo período de sesiones Grupo I.

Enfoque ético integrado

En su declaración, el arzobispo Auza señala que el aumento global del nivel del mar, afectaría directamente a más de 70 Estados, convirtiéndose en un desafío importante que requiere una respuesta global con un enfoque ético integrado.

“Muy probable es que otros Estados se vean afectados indirectamente, no solo por la pérdida de tierras, sino también por el desplazamiento de los pueblos y por la pérdida de recursos naturales. El ascenso global en el nivel del mar es, por lo tanto, un desafío importante que requiere una respuesta global”, argumenta el Nuncio Auza.

Ecología integral equilibrada

El Arzobispo también resalta que, si la humanidad anhela una ecología integral, esta debe ser equilibrada, donde los ecosistemas marinos y costeros, así como los hombres y mujeres que dependen de ellos, en el presente y en el futuro.

“Abordar una realidad tan compleja exige ante todo un enfoque ético integrado. No podemos hablar de ecosistemas marinos y costeros sin considerar a los hombres y mujeres que dependen de ellos, ya que los humanos y el entorno natural florecen o se deterioran juntos. En su carta encíclica Laudato Si, el Papa Francisco subraya la necesidad de una “ecología integral, una que respeta claramente las dimensiones humanas y sociales de la naturaleza”.

Protección de los migrantes y desplazados

Como último punto de la intervención, el prelado saluda la decisión de la Comisión de Derecho Internacional por considerar las implicaciones legales internacionales sobre el aumento del nivel del mar en términos del derecho del mar, la estabilidad, los derechos humanos y la migración humana.

“Mi delegación agradece a los miembros de la Comisión que han trabajado en este tema y quienes han trazado los desafíos legales planteados por el aumento del nivel del mar en las áreas de la Derecho del mar, estabilidad, derechos humanos y migración humana. Sin embargo, visto que las repercusiones humanitarias del aumento del nivel del mar son particularmente apremiantes, alentamos a priorizar la cuestión de la protección legal de los migrantes, las personas desplazadas, que podrían llenar una laguna en el derecho internacional y preparar mejor a los Estados, a las comunidades directamente interesadas y la comunidad internacional para enfrentar este desafío”, finaliza.


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El verdadero desarrollo de aquí al 2030. Fuerte mensaje de Guterres (ONU)

El mundo necesita una senda para que el crecimiento económico sea “socialmente inclusivo y sostenible ambientalmente”

Grant Ellis/Banco Mundial
El Secretario General de la ONU, António Guterres, en el Comité Monetario y Financiero Internacional de Bali, Indonesia.

13 Octubre 2018

António Guterres propuso la Agenda 2030 como hoja de ruta para conseguirlo, “indica el camino hacia una globalización justa e inclusiva y unas sociedades resistentes”, al dirigirse a los ministros de finanzas y a los gobernadores de los bancos centrales en el Comité Monetario y Financiero Internacional.

El Secretario General de las Naciones Unidas advirtió este sábado que el mayor problema al que se enfrenta el mundo no se encuentra en ningún plan presupuestario ni contable, sino que se ha de atribuir a un déficit de confianza. “Un caso grave de lo que llamé “trastorno por déficit de confianza”  durante el debate de alto nivel de la Asamblea General de la ONU”.

Durante su discurso ante el Comité Monetario y Financiero Internacional del Fondo Mundial,   que se celebra entre el 8 y el 14 de octubre en la isla indonesia de Bali, Antonio Guterres indicó que ese desorden se traduce “en descontento e inestabilidad”; y que, a su vez, erosiona la fe en las instituciones políticas y en las normas en las que se basa el sistema multilateral.

Restaurar y construir esa confianza que el mundo necesita depende “esencialmente de ustedes”, dijo refiriéndose a los ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales que asistieron al evento.

La Agenda 2030 como faro de una globalización justa

Ante la estabilidad del crecimiento económico mundial, Guterres señaló que la comunidad internacional necesita establecer una senda para que este incremento sea “socialmente inclusivo y sostenible ambientalmente”. Como hoja de ruta para conseguirlo propuso la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, a través de sus 17 Objetivos.

“La Agenda 2030 indica el camino hacia una globalización justa e inclusiva y unas sociedades resistentes”, indicó, al observar que, debido a los aumentos de los niveles de la deuda, los países tienen menos margen de maniobra que hace diez años.

Puso como ejemplo que treinta de los países menos adelantados y de bajos ingresos ya se encuentran con problemas de endeudamiento o corren un alto riesgo de llegar a ese nivel, y que “muchas naciones se enfrentan a niveles de endeudamiento que reducen su espacio fiscal en un momento en que se necesitaría mucho más gasto público para alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio”.

Ante este escenario destaca la importancia de la cooperación internacional y la necesidad de atraer al sector privado a que cumpla su cometido con la Agenda 2030 en su totalidad, añadió.

En ese contexto, destacó la importancia de la plena aplicación del Programa de Acción de Addis Abeba y recordó su apoyo a la estrategia de financiación de la Agenda 2030 que puso en marcha antes del debate general de alto nivel de este año en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

La estrategia establece tres áreas de acción prioritarias: armonizar las políticas financieras y económicas mundiales con la Agenda 2030; mejorar las estrategias nacionales y regionales de financiación e inversión sostenibles; y fomentar la inclusión financiera y el acceso equitativo a la financiación para todos, en particular para las mujeres y los jóvenes.

“Esta estrategia no puede aplicarse sin su participación activa”, señaló, “trabajando conjuntamente como Comité Monetario y Financiero Internacional, y a título individual como Ministros de Finanzas y Gobernadores de Bancos Centrales en su país”.

El Cambio climático nos afecta a todos

Asimismo, el Secretario General recordó el reciente informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, que emitió una dura advertencia sobre el aumento de la temperatura global.

El titular de la ONU subrayó la urgente necesidad de frenar las emisiones de gases de efecto invernadero “si queremos evitar que los objetivos del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático sean irreversiblemente inalcanzables”.

“Tenemos a la tecnología de nuestro lado, la economía verde es cada vez más el mejor camino para el desarrollo. Pero todavía sigue faltando voluntad política”, señaló,  e instó “a que se fije un precio significativo para las emisiones de carbono, finalizar los subsidios a los combustibles fósiles, y a que se invierta en infraestructuras respetuosas con el clima que no nos bloquee durante décadas en un camino insostenible”.

António Guterres finalizó su discurso resaltando la importancia del cambio climático ya que  “no es un tema de los ministros de medio ambiente. Es un tema todos los líderes mundiales. Es un tema que nos afecta a todos.”


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Fuerte aumento de las pérdidas económicas por los desastres climáticos.

 
Ben Parker/IRIN
Destrucción causada por el huracán María en Dominica. Foto: IRIN/Ben PArker

10 Octubre 2018

El país más afectado por las pérdidas económicas totales durante los últimos veinte años fue Estados Unidos, seguido por China y Japón. A nivel regional, Puerto Rico lidera esa estadística.

El informe ”Pérdidas económicas, pobreza y desastres 1998-2017”, publicado este miércoles por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, advierte sobre el nexo entre el cambio climático y la mayor asiduidad de desastres naturales, el impacto de estos fenómenos en la economía de los países y cómo perjudica principalmente a las naciones más pobres.

Durante la presentación del estudio en Ginebra, el responsable de la Subdivisión de Apoyo y Supervisión de la Aplicación del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, Ricardo Mena explicaba cómo se está produciendo este fenómeno.

“Estamos viendo que de alguna manera se empiezan a conectar los puntos, en términos de que, el incremento de los fenómenos relacionados con el clima, óbviamente están vinculados con el impacto que está teniendo ya el cambio climático en el planeta. Si no se aborda el tema de manera frontal, urgente y colectiva va a generar potencialmente mayores pérdidas en el futuro.”

Las pérdidas económicas crecieron un 151%

En relación al impacto de los desastres en la economía mundial entre 1998 y 2017, los países afectados informaron de pérdidas directas de 2,9 billones de dólares.

Para ilustrar la creciente amenaza que representa el cambio climático, el informe destaca que los fenómenos meteorológicos extremos representan en la actualidad el 77% del total de las pérdidas económicas, o 2,24 billones de dólares.

Esta cifra representa un “aumento espectacular” del 151% en comparación con las pérdidas registradas entre 1978 y 1997, que ascendieron a 895.000 millones de dólares.

El país más afectado por las pérdidas económicas totales durante los últimos veinte años fue Estados Unidos, seguido por China y Japón. A nivel regional, Puerto Rico lidera esa estadística.

Más de un millón de muertos

Durante este periodo fallecieron por desastres 1,3 millones de personas  y unos 4400 millones fueron heridas, perdieron su hogar, tuvieron que despalzarse o necesitaron ayuda de emergencia.

El tipo de desastres que se cobró un mayor número de víctimas fueron los fenómenos sísmicos, con más de 747.000 víctimas, pero los desastres naturales que ocurrieron con mayor frecuencia fueron las inundaciones y las tormentas como explica Mena.

“Si bien los fenómenos geológicos son los que causan mayor mortalidad son los fenómenos hidrometeorológicos los que causan el mayor impacto sobre la población y la economía”.

Los países pobres, los más afectados

El informe también resalta que las personas más vulnerables en los países de economías medias y bajas son quienes sufren de manera desproporcionada las consecuencias de los desastres.

Así, entre los diez países que registraron un mayor promedio anual de pérdidas con relación al PIB solo hay uno de altos ingresos, Puerto Rico. Entre los cinco primeros con ingresos medios o bajos todos pertenecen a la región de América Latina y el Caribe: Haití -17,5%-, Honduras -7%-, Cuba -4,6%-, El Salvador -4,2%- y Nicaragua -3,6%-.

El informe concluye que “la integración de la reducción de desastres en las decisiones relativas a la inversión es la forma más rentable para reducir este riesgo. Por consiguiente, la inversión en la reducción del riesgo de desastres es una condición previa para desarrollarse de forma sostenible en un clima variable”.

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Sept. 1: jornada de oración por la creación. Mensaje del Papa

El Papa: “Que el agua no sea signo de separación, sino de encuentro”

Mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación 2018, que se celebra este 1 de septiembre, sobre dos aspectos del agua: “El respeto del agua como elemento precioso y el acceso al agua como derecho humano”.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Custodiar cada día este bien valioso – el agua – representa hoy una responsabilidad ineludible, un verdadero y auténtico desafío: es necesaria la cooperación eficaz entre los hombres de buena voluntad para colaborar en la obra continua del Creador… Recemos para que las aguas no sean signo de separación entre los pueblos, sino signo de encuentro para la comunidad humana”, lo escribe el Papa Francisco en su Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación 2018, que se celebra este 1 de septiembre, centrado en el tema del Agua, particularmente en dos aspectos: “El respeto del agua como elemento precioso y el acceso al agua como derecho humano”.

El don de la casa común

En su Mensaje, el Santo Padre recuerda que esta Jornada es un momento oportuno para agradecer al Señor por el don de la casa común y por todos los hombres de buena voluntad que están comprometidos en custodiarla. “Agradezco también – afirma el Pontífice – los numerosos proyectos dirigidos a promover el estudio y la tutela de los ecosistemas, los esfuerzos orientados al desarrollo de una agricultura más sostenible y una alimentación más responsable, las diversas iniciativas educativas, espirituales y litúrgicas que involucran a tantos cristianos de todo el mundo en el cuidado de la creación”.

No hay ecología sin una adecuada antropología

De otro lado, el Sucesor de Pedro señala que, debemos reconocer que no hemos sabido custodiar la creación con responsabilidad y que la situación ambiental, tanto a nivel global como en muchos lugares concretos, no se puede considerar satisfactoria. “Con justa razón – precisa el Papa – ha surgido la necesidad de una renovada y sana relación entre la humanidad y la creación, la convicción de que solo una visión auténtica e integral del hombre nos permitirá asumir mejor el cuidado de nuestro planeta en beneficio de la generación actual y futura, porque «no hay ecología sin una adecuada antropología»”.

El agua, un elemento tan sencillo y precioso

En esta Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la creación, que la Iglesia Católica desde hace algunos años celebra en unión con los hermanos y hermanas ortodoxos, y con la adhesión de otras Iglesias y Comunidades cristianas, el Papa Francisco invita a poner la atención sobre la cuestión del agua, un elemento tan sencillo y precioso, cuyo acceso para muchos es lamentablemente difícil si no imposible. “El acceso al agua potable y segura – subraya el Pontífice – es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos”.

El agua en la creación y en el desarrollo humano

Este elemento, señala el Papa Francisco, nos invita a reflexionar sobre nuestros orígenes. El cuerpo humano está compuesto en su mayor parte de agua; y muchas civilizaciones en la historia han surgido en las proximidades de grandes cursos de agua. “Pensando en su papel fundamental en la creación y en el desarrollo humano, siento la necesidad de dar gracias a Dios – afirma el Pontífice – por la hermana agua, sencilla y útil para la vida del planeta como ninguna otra cosa”. Precisamente por esto, precisa el Santo Padre, hoy más que nunca es necesaria una mirada que vaya más allá de lo inmediato, urgen proyectos compartidos y gestos concretos, teniendo en cuenta que es inaceptable cualquier privatización del bien natural del agua que vaya en detrimento del derecho humano de acceso a ella.

El agua, un elemento de purificación y de vida

Para los cristianos, recuerda el Obispo de Roma, el agua representa un elemento esencial de purificación y de vida. El agua santificada por el Espíritu es la materia por medio de la cual Dios nos ha vivificado y renovado, es la fuente bendita de una vida que ya no muere más. Jesús, durante su misión, ha prometido un agua capaz de aplacar la sed del hombre para siempre. Hoy, afirma el Papa, dejemos que resuenen con fuerza en nosotros aquellas palabras que él pronunció en la cruz: «Tengo sed» (Jn 19,28).

“El Señor nos sigue pidiendo que calmemos su sed, tiene sed de amor. Nos pide que le demos de beber en tantos sedientos de hoy, para decirnos después: «Tuve sed y me disteis de beber» (Mt 25,35). Dar de beber, en la aldea global, no solo supone realizar gestos personales de caridad, sino opciones concretas y un compromiso constante para garantizar a todos el bien primario del agua”.

El imponente y maravilloso don de las grandes masas de agua

En esta Jornada, el Papa Francisco también invita a dar gracias al Creador por el imponente y maravilloso don de las grandes masas de agua – de los mares y de los océanos – y de cuanto contienen. Dirigir nuestra mente hacia las inmensas extensiones marinas, también representa, en cierto sentido, la oportunidad de pensar en Dios, que acompaña constantemente su creación haciéndola avanzar, manteniéndola en la existencia.

Por ello, custodiar cada día este bien valioso – precisa el Pontífice – representa hoy una responsabilidad ineludible, un verdadero y auténtico desafío: es necesaria la cooperación eficaz entre los hombres de buena voluntad para colaborar en la obra continua del Creador. “No podemos permitir – advierte el Papa – que los mares y los océanos se llenen de extensiones inertes de plástico flotante. Ante esta emergencia estamos llamados también a comprometernos, con mentalidad activa, rezando como si todo dependiese de la Providencia divina y trabajando como si todo dependiese de nosotros”.

Jornada de oración

“Recemos – invita el Papa Francisco – para que las aguas no sean signo de separación entre los pueblos, sino signo de encuentro para la comunidad humana. Recemos para que se salvaguarde a quien arriesga la vida sobre las olas buscando un futuro mejor”. Pidamos al Señor, y a quienes realizan el eminente servicio de la política, que las cuestiones más delicadas de nuestra época sean afrontadas con responsabilidad. Recemos por cuantos se dedican al apostolado del mar. Recordemos también a cuantos se ocupan de la protección de las zonas marinas, de la tutela de los océanos y de su biodiversidad, para que realicen esta tarea con responsabilidad y honestidad.

Finalmente, concluye el Santo Padre, nos preocupan las jóvenes generaciones y rezamos por ellas, para que crezcan en el conocimiento y en el respeto de la casa común y con el deseo de cuidar del bien esencial del agua en beneficio de todos. “Mi deseo es que las comunidades cristianas contribuyan cada vez más y de manera más concreta para que todos puedan disfrutar de este recurso indispensable, custodiando con respeto los dones recibidos del Creador, en particular los cursos de agua, los mares y los océanos”.

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01 septiembre 2018, 12:00


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El cuidado del ambiente natural y el Mediterráneo. Carta del Papa

“El Mediterráneo, un mar tan bello se ha convertido en una tumba para hombres, mujeres y niños”

Mensaje del Papa Francisco al Patriarca Bartolomé y a los que participan en el Simposio de Atenas sobre la protección y la salvaguardia del medio ambiente: «La Creación es un don, no una posesión»

El histórico viaje a Lesbos

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Pubblicato il 06/06/2018
Ultima modifica il 06/06/2018 alle ore 18:12
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

 

Una «tumba» para hombres, mujeres y niños. Un «mar tan bello» como el Mediterráneo se ha convertido en esto: un lugar simbólico de la hecatombe de tantas personas que «buscaban solamente huir a las condiciones inhumanas de sus tierras». En la mente del Papa esta imagen quedó impresa con fuego desde hace dos años, cuando, el 16 de abril de 2016 pasó un día en la isla de Lesbos para visitar a los prófugos del campo Moria, en compañía del primado de la Iglesia Ortodoxa griega Hieronymos II y del Patriarca de Constantinopla Bartolomé.

 

Precisamente a Bartolomé dirigió el mensaje en el que recorre con la memoria aquella visita histórica. El mensaje fue escrito en ocasión del Simposio internacional sobre la protección y la salvaguardia del medio ambiente, que comenzó ayer en Atenas, con la intervención del Patriarca de Constantinopla. “Hacia un Ática más verde. Preservar el planeta y proteger a su pueblo”, es el tema del evento en el que la Santa Sede participa a través del cardenal John Onaiyekan, arzobispo de Abuya, y del cardenal Peter Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, quien leyó el mensaje del Pontífice.

 

«Recuerdo vivamente mi visita a Lesbos, junto con Su Santidad y Su Beatitud Hieronymos II, para expresar nuestra común preocupación por la situación de los migrantes y de los refugiados», se lee en el texto. «Mientras estaba encantado por el escenario del cielo azul y del mar, quedé sorprendido con el pensamiento de que un mar tan bello se hubiera convertido en una tumba para hombres, mujeres y niños que en gran parte solamente buscaban huir de las condiciones inhumanas de sus tierras».

 

Además de la amargura de esta imagen, Francisco conserva también en el corazón el agradecimiento para la población de Grecia, que desde el inicio de la crisis migratoria ha estado abierta a la acogida. En Lesbos «pude tocar con la mano la generosidad del pueblo griego, tan rico de valores humanos y cristianos, y su compromiso, a pesar de los efectos de su crisis económica, para confortar a aquellos que, expropiados de todos los bienes materiales, se habían dirigido hacia sus orillas», subrayó el obispo de Roma.

 

Y observó que en la actualidad «no son solamente las casas de las personas vulnerables en todo el mundo las que se están desmoronando, como podemos ver con el éxodo que aumenta de los migrantes climáticos y de lso refugiados ambientales… estamos también condenando a las futuras generaciones a vivir en una casa común reducida a ruinas».

 

La pregunta siempre es la misma: «¿Qué tipo de mundo deseamos transmitir a los que llegarán después de nosotros, a los niños que están creciendo?». Francisco la ha pronunciado y escrito muchas veces en estos últimos cinco años, pero la pregunta sigue siendo muy urgente y de una apremiante actualidad. La situación de la Creación no ha mejorado para nada. La crisis del planeta es una crisis «arraigada en el corazón del hombre», que aspira «a controlar y explotar los recursos limitados de nuestro planeta, ignorando a los miembros más vulnerables de la familia humana», afirmó el Pontífice.

 

Por ello, invitó a un «serio examen de consciencia»: «El cuidado de la Creación –dice–, entendida como un don compartido y no una posesión privada, implica siempre el reconocimiento de los derechos de cada persona y de cada pueblo».

 

EL Papa tiene la firme intención de que la Iglesia católcia continúe «caminando junto con su Santidad y con el Patriarcado ecuménico a lo largo de este recorrido. De la misma manera, espero que los católicos y los ortodoxos, junto con los fieles de otras comunidades cristianas y todas las personas de buena voluntad, puedan trabajar activamente juntos y a nivel local para cuidar la Creación y para un desarrollo sostenible e integral».

 

Por su parte, Bartolomé, al inaugurar el Simposio, insistió en el llamado al respeto de la “Casa Común”, que va de la mano con el respeto por cada criatura que vive en ella: «Cuando herimos a las personas, le hacemos daño a la tierra. Nuestra avidez extrema y los desperdicios excesivos no son solamente económicamente inaceptables; son ecológicamente insostenibles. Son éticamente imperdonables».

 

«Una economía que ignora a los seres humanos y las necesidades de los seres humanos –denunció– lleva inevitablemente a la explotación del ambiente natural. A pesar de ello, seguimos amenazando la existencia de la humanidad y agotando los recursos de la naturaleza en nombre de ganancias y beneficios a breve plazo», dijo en su intervención, según indicó el Servicio de Información Religiosa.

 

Según el Patriarca de Constantinopla, «es irónico constatar que nunca hemos poseído tanto conocimiento de nuestro mundo como en la actualidad, pero nunca antes como ahora habíamos sido tan destructivos los unos con los otros y hacia la naturaleza».