Loiola XXI

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China: vuelve la bicicleta frente a la contaminación atmosférica

La bicicleta vuelve por sus fueros en China con el propósito de combatir la contaminación

Yimin Feng
Jóvenes en bicicleta en Hangzhou, China

4 Junio 2019

Los coches llegaron a remplazar a la bicicleta como principal medio de transporte en muchas ciudades chinas, pero el grave problema de contaminación ambiental, sumado a los avances de la tecnología digital y las corrientes de pensamiento del siglo 21 está impulsando el regreso de ese vehículo tradicional.

China llegó a ser considerado el reino de las bicicletas, con ciclistas transitando las calles de todas las ciudades del país. Pero en los últimos 40 años, la pujante prosperidad de la economía y la urbanización de China generaron un cambio en su población, que optó por los vehículos automotores para transportarse, causando un peligroso deterioro en la calidad del aire.

El comerciante y explorador veneciano Marco Polo describió alguna vez la ciudad de Hangzhou, en el este del país, como “la más elegante y espléndida del mundo”. Hoy, la vida moderna ha tenido un efecto devastador y el nivel de contaminación del aire que respiran sus habitantes se encuentra muy por encima del que la Organización Mundial de la Salud considera seguro en términos de sanidad.

Para mejorar la salud pública y el medio ambiente, las autoridades de Hangzhou promueven activamente el ciclismo con la tecnología digital como aliada, lo que ha conseguido reducir la polución. Otras ciudades han empezado a seguir este ejemplo.

Durante la última década, el gobierno local ha mejorado la infraestructura para el ciclismo, creando carriles y señales de tráfico exclusivamente para ciclistas, y ha puesto a disposición pública casi 86.000 bicicletas. Una tarjeta inteligente permite que los usuarios accedan a todos los medios de transporte público, desde bicicletas hasta barcos y autobuses.

“El total de viajes en bicicleta suma 760 millones, una cifra casi equivalente a la mitad de la población de China”, dice Tao Xuejun, gerente general del Servicio de Bicicletas Públicas de Hangzhou. “Hasta el momento, más de 400 ciudades del país han adoptado nuestro proyecto. Nuestro sueño es promover este modelo en toda China y en el mundo.”

Según Tao, como resultado de estas iniciativas, el ciclismo se ha convertido en una opción popular tanto para los ciudadanos locales como para los turistas, y los esfuerzos de la compañía administrada por el gobierno han sido recompensados con el reconocimiento internacional, incluido el Premio Ashden de Turismo Sostenible en 2017.

Yimin Feng
Estacionamiento de bicicletas públicas en Hangzhou, China

 

Una aplicación que planta millones de árboles

Además de liderar el resurgimiento de la bicicleta en China, Hangzhou es origen de una innovadora manera de alentar un estilo de vida más sostenible con una aplicación para dispositivos móviles que ayuda a detener la desertificación, reducir la contaminación y plantar millones de árboles nuevos.

El programa “Bosque Hormiga” -­un programa con sede en Hangzhou de Alipay, empresa dueña de una aplicación de pagos y estilo de vida­-, insta a los usuarios a tomar decisiones pequeñas en la vida diaria que beneficien el medio ambiente, como ir en bicicleta en vez de manejar al trabajo o reciclar la ropa. Cuando los usuarios realizan actividades que reducen las emisiones de carbono, reciben puntos virtuales de “energía verde”.

Cuando los usuarios acumulan puntos virtuales suficientes, se planta un árbol real. Según la empresa Ant Financial se han plantado más de 100 millones de árboles gracias a las actividades bajas en emisiones de carbono de 500 millones de individuos, casi el 5% de la población mundial.

Beijing lucha para ver a través del esmog

Uno de los ejemplos internacionales más conocidos de contaminación peligrosa del aire es Beijing, la capital china.

De acuerdo con los autores de un informe de la ONU sobre el control de la contaminación en Beijing, el extraordinario desarrollo de la capital de China en las últimas dos décadas generó una grave y visible polución del aire debido a una combinación de factores entre los que destacan los contaminantes de carbón; el crecimiento del parque vehicular de motor, especialmente de camiones de carga; la industria pesada; y el polvo de edificios y carreteras.

Las partículas finas invisibles que flotan en el aire son en gran parte responsables de las muertes y enfermedades debidas a la contaminación. Las más pequeñas y mortíferas se llaman PM2.5 y son capaces de burlar las defensas del cuerpo y alojarse en los pulmones, el torrente sanguíneo y el cerebro. Los negocios, los edificios públicos y las casas emiten casi la mitad de las partículas PM2.5.

Hoy, la contaminación de partículas finas en Beijing está todavía 7,3 veces por encima del nivel anual seguro establecido por la OMS, pero los gobiernos local y regional han logrado mejorar la situación en los últimos años.

La concentración de partículas finas en el aire se ha reducido una tercera parte mediante el trabajo conjunto de estos gobiernos, cuya estrategia se ha valido de las herramientas legales, económicas y tecnológicas a su disposición para así superar la meta fijada por el Consejo de Estado, el principal órgano administrativo chino.

“Beijing ha alcanzado en muy poco tiempo mejoras impresionantes en la calidad del aire”, apuntó Dechen Tsering, directora de la Oficina Regional de la ONU para el Medio Ambiente en Asia y el Pacífico. “Es un buen ejemplo de cómo una ciudad grande en un país en desarrollo puede equilibrar la protección ambiental y el crecimiento económico”, agregó.

China es sede del Día Mundial del Medio Ambiente este 5 de junio de 2019, que tiene como tema la contaminación del aire. Los principales eventos de la jornada tendrán lugar en Hangzhou.

 

Ant Forest
El proyecto Bosque Hormiga ha plantado 217.000 árboles en el norte de la Región Autónoma de Mongolia, en China.


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Contaminación del aire y salud humana. ONU

Cada cinco segundos alguien muere envenenado por el aire

UNICEF / Bindra
Las emisiones de los vehículos, los generadores diesel, la quema de biomasa y masura contribuyen a la mala calidad del aire en Lagos, Nigeria

3 Junio 2019

No garantizar un aire limpio para los ciudadanos constituye una violación de los derechos a la vida, la salud y el bienestar, así como el derecho a vivir en un entorno saludable, asegura un experto de la ONU en derechos humanos que insta a los Gobiernos del mundo a que combatan la contaminación del aire.

La contaminación del aire “es un asesino silencioso, invisible y prolífico responsable de la muerte prematura de siete millones de personas cada año. Su acción afecta de manera desproporcionada a las mujeres, los niños y las comunidades pobres”, afirma David Boyd, el relator especial sobre derechos humanos y el medio ambiente.

Los Estados deben tomar medidas urgentes para mejorar la calidad del aire y cumplir con sus obligaciones de derechos humanos, asegura el experto.

“El aire limpio es un componente central del derecho a un ambiente saludable, junto con agua limpia y saneamiento adecuado, alimentos saludables y producidos de manera sostenible, un ambiente no tóxico, una biodiversidad saludable y un clima seguro”, aseguró en un comunicado, en vísperas del Día Mundial del Medio Ambiente que se celebra este 5 de junio.

El aire limpio es un componente central del derecho a un ambiente saludable.

El relator recordó que el derecho a un medio ambiente sano está reconocido legalmente por más de 150 Estados a nivel nacional y regional, y que debe reafirmarse a nivel mundial para garantizar el disfrute de esa garantía para todos sin discriminación.

“Hay numerosas historias de éxito en cuanto a la reducción drástica de la contaminación del aire en todo el mundo, incluida China, que celebra el Día Mundial del Medio Ambiente este año. Estas historias demuestran que la contaminación del aire es un problema evitable”, aseguró.

OMM/Alfred Lee
Neblina tóxica en la ciudad de Beijing, en China.

El relator reiteró siete pasos clave a seguir de parte de los Estados descritos en su más reciente informe ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU:

  1. Monitorear la calidad del aire y los impactos en la salud humana
  2.  Evaluar las fuentes de contaminación del aire;
  3. Poner la información a disposición del público, incluidos los avisos de salud pública.
  4.  Establecer leyes, reglamentos, normas y políticas de calidad del aire.
  5.  Desarrollar planes de acción para la calidad del aire a nivel local, nacional y, si es necesario, regional.
  6.  Implementar el plan de acción de calidad del aire y hacer cumplir las normas;
  7. Evaluar el progreso y, si es necesario, fortalecer el plan para garantizar que se cumplan los estándares.

“En celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, insto a los Estados a tomar medidas audaces para combatir la contaminación del aire, mejorar la salud, abordar el cambio climático y cumplir con sus obligaciones de derechos humanos”, concluyó el experto.

David R. Boyd (Canadá) fue nombrado relator especial de las Naciones Unidas sobre derechos humanos y medio ambiente por un período de tres años a partir del 1 de agosto de 2018. Es profesor asociado de derecho, política y sostenibilidad en la Universidad de British Columbia.

Los Relatores Especiales son parte de lo que se conoce como los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Procedimientos especiales, el cuerpo más grande de expertos independientes en el sistema de derechos humanos de la ONU, es el nombre general de los mecanismos independientes de investigación y supervisión del Consejo. Los titulares de mandatos de los Procedimientos Especiales son expertos independientes en derechos humanos nombrados por el Consejo de Derechos Humanos para abordar situaciones específicas de los países o problemas temáticos en todas partes del mundo. No son personal de la ONU y son independientes de cualquier gobierno u organización. Sirven a título personal y no reciben un salario por su trabajo.


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Un millón de especies en peligro de desaparición.

Noticias ONU/Jing Zhang
El 40% de las especies de anfibios están en peligro de extinción.

6 Mayo 2019

Más de un tercio de todos los mamíferos marinos, el 40% de las especies anfibios y el 33% de los corales están amenazados por el impacto de los humanos sobre la naturaleza y nuestra inacabable demanda de comida y combustible a medida que se multiplica la población. Sin una acción radical los esfuerzos actuales por conservar los recursos de la tierra fracasarán.

Alrededor de un millón de especies de animales y plantas están ahora en peligro de extinción y muchas podrían desaparecer en tan solo décadas, lo que representa una amenaza de una dimensión sin precedentes en la historia de la humanidad, revela el adelanto de un histórico informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas (IPBES) patrocinado por varias agencias de la ONU.

La tasa global de especies extintas ya es por lo menos de diez a cientos de veces mayor que la tasa promedio en los últimos 10 millones de años y se está acelerando. Un 75% de los ecosistemas terrestres y un 66% de los marinos ya están “gravemente alterados”. Más de un 85% de los humedales que existían en 1700 se han perdido.

¿Qué hemos hecho los humanos para que una de cuatro especies esté hoy en día amenazada? Más de 400 expertos en 50 países han clasificado, de mayor a menor, por primera vez los cinco impulsores directos del cambio en la naturaleza con mayor impacto en nuestro planeta hasta la fecha.

1. Cambios en el uso de la tierra y el mar

Actualmente los humanos extraen más recursos y producen más desperdicios que nunca. A nivel global, el cambio del uso de la tierra ha tenido el mayor impacto en los ecosistemas terrestres y de agua dulce.

Aunque el ritmo de la expansión agrícola varía de país a país, se han producido pérdidas de ecosistemas intactos principalmente en los trópicos, donde se encuentran los niveles más altos de biodiversidad en el planeta. En total se han sacrificado más de 100 millones de hectáreas de bosque tropical: en América Latina, por ejemplo, debido a la ganadería y en Asia Oriental, principalmente por el cultivo de aceite de palma, entre otros.

Cerca un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi tres cuartas partes de los recursos de agua dulce disponibles se destinan a la producción agrícola o ganadera.

Cerca un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi tres cuartas partes de los recursos de agua dulce disponibles se destinan a la producción agrícola o ganadera. La producción de cultivos se produce en el 12% de las regiones libres de hielo y el pastoreo sobre el 25%.

Además, un 25% de los gases de efecto invernadero proviene de la deforestación, la producción de cultivos y la fertilización. Los alimentos a base de animales son los más contaminantes, pero la agricultura también ha incrementado la producción de comida a costa de la naturaleza.

Los hábitats costeros, entre ellos estuarios y deltas críticos para la biota marina y los economías regionales han sido gravemente afectados por el desarrollo de las costas y la acuicultura en alta mar, entre otras razones, así como por la expansión urbana.

La minería oceánica, aunque relativamente pequeña, se ha expandido desde 1981 con hasta 6500 instalaciones de petróleo y gas en 53 países, el 60% en el Golfo de México, y es probable que continúe creciendo a medida que el hielo se derrite en las regiones ártica y antártica.

Asimismo, las áreas urbanas se han duplicado desde 1992, haciéndose paso a costa de la biodiversidad.

A nivel mundial, se proyecta que las longitudes de las carreteras pavimentadas aumentarán en 25 millones de kilómetros para 2050, con nueve décimas partes de toda la construcción en los países en desarrollo. También se espera que aumente el número de represas.

Las expansiones de carreteras, ciudades, represas hidroeléctricas y gasoductos pueden conllevar altos costos ambientales y sociales, incluida la deforestación, la fragmentación del hábitat, la pérdida de biodiversidad, el acaparamiento de la población, el desplazamiento de la población y la interrupción social, incluso para los pueblos indígenas y las comunidades locales.

FAO/Carly Learson
Ganado en una granja.

2. Explotación directa de organismos

La población humana global ha aumentado de 3700 millones a 7600 millones de personas desde 1970 de manera desigual en todos los países y regiones, lo que tiene importantes implicaciones para la degradación de la naturaleza. El consumo per cápita también ha crecido, y también es desigual, con una amplia variación en los estilos de vida y el acceso a los recursos en todas las regiones y dentro de ellas, además de las consecuencias para la naturaleza que se distribuyen a nivel mundial a través del comercio.

Actualmente se explotan unos 60.000 millones de toneladas de recursos renovables y no renovables anualmente a causa del aumento de la demanda de plantas, animales, combustibles fósiles, minerales, material de construcción, etc.

El 23% de las aves en peligro de extinción habrían sido afectadas negativamente por el cambio climático.

La abundancia promedio de especies nativas en la mayoría de los principales hábitats terrestres ha disminuido en al menos un 20%, en su mayoría desde 1900. Al menos 680 especies de vertebrados fueron llevadas a la extinción desde el siglo XV, entre ellas la Tortuga Gigante de Pinta de las islas Galápagos en 2012. Más del 9% de todas las razas domesticadas de mamíferos utilizados para la alimentación y la agricultura se extinguieron en 2016, con al menos 1000 razas más amenazadas.

Las actividades humanas han tenido un gran impacto generalizado en los océanos del mundo. Estas incluyen la explotación directa, en particular la sobreexplotación de peces, mariscos y otros organismos.
En los ecosistemas marinos, la pesca ha tenido el mayor impacto en la biodiversidad en los últimos 50 años. Las capturas de peces se han mantenido a través de la expansión geográfica y la penetración a aguas más profundas. Una proporción cada vez mayor de las poblaciones de peces marinos está sobre explotada, un 33%, mientras que un 60% está casi al punto de ser insostenible.

Public Domain
El jaguar está en peligro de extinción.

3. Cambio climático

El cambio climático ya está teniendo un impacto en la naturaleza y es un impulsor directo de la disminución de la biodiversidad que se exacerba cada vez más. Se estima que los seres humanos han causado un calentamiento global de 1,0 ° C en 2017 en relación con los niveles preindustriales, con temperaturas promedio en los últimos 30 años que aumentaron en 0,2 ° C por década.

La frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, y los incendios, las inundaciones y las sequías que pueden provocar, han aumentado en los últimos 50 años, mientras que el nivel medio global del mar ha aumentado de 16 a 21 cm desde 1900, a una tasa de más de 3 mm por año en las últimas dos décadas.

Estos cambios han contribuido a los impactos generalizados en muchos aspectos de la biodiversidad, incluidas las distribuciones de especies, la fenología, la dinámica de la población, la estructura de la comunidad y las funciones de los ecosistemas.

La mitad de los arrecifes de coral se ha perdido desde 1870.

Según la evidencia observada, los efectos se están acelerando en los ecosistemas marinos, terrestres y de agua dulce y ya están afectando a la agricultura, la acuicultura, la pesca y las contribuciones de la naturaleza a las personas.

La mitad de los arrecifes de coral se ha perdido desde 1870, con una pérdida acelerada en las últimas décadas debido al calentamiento de los océanos. Casi la mitad, (el 47%) de los mamíferos terrestres amenazados, excluyendo los murciélagos y una cuarta parte (23%) de las aves en peligro de extinción habrían sido afectadas negativamente por el cambio climático.

Grandes reducciones y extinciones locales de poblaciones de animales están generalizándose. Esto indica que muchas especies son incapaces de contrarrestar localmente al rápido ritmo del cambio climático, ya sea a través de procesos evolutivos o de comportamiento, y que su existencia dependerá de la medida en la que puedan migrar para encontrar condiciones climáticas adecuadas.

Muchos de estos cambios pueden tener impactos significativos en varios sectores económicos importantes y efectos en cascada para otros componentes de la biodiversidad. Las naciones insulares, en particular las de Asia oriental y la región del Pacífico, serán las más vulnerables al aumento del nivel del mar, de un metro, según lo previsto.

Noticias ONU/ Jing Zhang
Las aves han sido una de las especies más afectadas por el cambio climático.

4. Contaminación

La contaminación es la causa y la consecuencia transversal a todos los impulsores de la pérdida de biodiversidad. Aunque las tendencias globales son variadas, la polución del aire, el agua y el suelo ha seguido aumentando en algunas áreas.

La contaminación debida a los  plásticos se ha multiplicado por diez desde 1980, 300-400 millones de toneladas de metales pesados, solventes, lodos tóxicos y otros desechos de instalaciones industriales se descargan anualmente en las aguas del mundo, y los fertilizantes que ingresan a los ecosistemas costeros han producido más de 400 “zonas muertas” en los océanos, que representan un total de más de 245,000 km2, una superficie combinada mayor que todo el Reino Unido.

La acidificación de los océanos, debido al aumento de los niveles de dióxido de carbono, afecta en gran medida a las aguas poco profundas, con los ecosistemas del Pacífico subártico y el Océano Ártico occidental particularmente afectados.

La contaminación en los océanos afecta a al menos 267 especies, incluyendo el 86% de las tortugas marinas, el 44% de las aves marinas y el 43% de los mamíferos marinos.

Las micropartículas plásticas y las nanopartículas están entrando en las redes alimenticias de manera poco conocida. Las aguas costeras contienen los niveles más altos de metales y contaminantes orgánicos persistentes de las descargas industriales y la extracción de residuos agrícolas, envenenando comunidades de peces enteras. Además, los efectos severos del exceso de concentración de nutrientes en ciertas ubicaciones incluyen daños a los peces y la biota del fondo marino.

Todos estos cambios en los océanos han afectado al menos 267 especies, incluyendo el 86% de las tortugas marinas, el 44% de las aves marinas y el 43% de los mamíferos marinos. Los humanos también se ven afectados a través de las cadenas alimenticias.

Las emisiones de gases de efecto invernadero, los desechos urbanos y rurales no tratados, los contaminantes de las actividades industriales, mineras y agrícolas, los derrames de petróleo y los vertidos tóxicos han tenido fuertes efectos negativos en la calidad del suelo, el agua dulce y marina y la atmósfera global.

Además, el transporte de mercancías y personas a larga distancia, incluso para el turismo, ha crecido dramáticamente en los últimos 20 años con consecuencias negativas para la naturaleza en general.

Entre 2009 y 2013, la huella de carbono causada por el turismo aumentó en un 40% a 4,5 gigatones de dióxido de carbono y, en general, el 8% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero provienen del transporte y el consumo de alimentos relacionados con el turismo. La demanda de turismo basado en la naturaleza, o ecoturismo, también ha aumentado, con efectos mixtos sobre la naturaleza y las comunidades locales, incluidas algunas posibilidades de contribución a la conservación local, en particular cuando se lleva a cabo a escalas menores.

Coral Reef Image Bank/Jayne Jenk
Una tortuga marina nada en un arrecife de coral en las Islas Maldivas.

5. Especies exóticas invasoras

Finalmente, el aumento del transporte aéreo y marítimo, incluido el aumento triple de los viajes de países desarrollados y en desarrollo en particular, ha aumentado la contaminación y ha aumentado significativamente las especies exóticas invasoras.

Los registros acumulativos de especies exóticas han crecido en un 40 por ciento desde 1980, asociados con el aumento del comercio y la dinámica y las tendencias de la población humana.

Casi una quinta parte de la superficie de la Tierra está en riesgo de invasiones de plantas y animales, afectando a las especies nativas, las funciones del ecosistema y las contribuciones de la naturaleza a las personas, así como a las economías y la salud humana. La tasa de introducción de nuevas especies exóticas invasoras parece más alta que nunca y sin signos de desaceleración.

Serge Daidyants
Un avión en una terminal de aeropuerto.

La única solución: transformar nuestra interacción con la naturaleza

El informe, de 1800 páginas, asegura que esta tendencia se puede frenar, pero sólo “con cambios transformadores” en todos los aspectos de nuestras interacciones con la naturaleza.

Tras la adopción de este informe histórico, nadie podrá afirmar que no lo sabía”, dijo la directora de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura durante la presentación del documento en París.

“Ya no podemos seguir destruyendo la biodiversidad. Esta es nuestra responsabilidad hacia las generaciones futuras”, aseguró.

Ya no podemos seguir destruyendo la biodiversidad.. Esta es nuestra responsabilidad hacia las generaciones futuras.

Destacando la importancia universal de la biodiversidad, la diversidad dentro de las especies, entre las especies y de los ecosistemas, Azoulay dijo que protegerla “es tan vital como luchar contra el cambio climático”.

El Informe presenta una lista ilustrativa de posibles acciones y vías para detener la destrucción de la biodiversidad:

  • En agricultura, el informe destaca, entre otros aspectos: la promoción de buenas prácticas agrícolas y agroecológicas y una gestión integrada intersectorial. También señala la importancia de una participación más profunda de todos los actores en todo el sistema alimentario (incluidos los productores, el sector público, la sociedad civil y los consumidores) y una gestión más integrada del paisaje y las cuencas hidrográficas; conservación de la diversidad de genes, variedades, cultivares, razas, y especies; así como enfoques que empoderan a los consumidores y productores a través de la transparencia del mercado, la mejora de la distribución y la localización, que revitaliza las economías locales, las cadenas de suministro reformadas y la reducción del desperdicio de alimentos.
  • En sistemas marinos, se destacan los enfoques basados ​​en los ecosistemas para la gestión de la pesca; la ordenación del territorio; cuotas efectivas; áreas marinas protegidas; proteger y gestionar áreas clave de biodiversidad marina; reducir la contaminación de la escorrentía en los océanos y trabajar en estrecha colaboración con los productores y consumidores.
  • En los sistemas de agua dulce, las opciones y acciones políticas incluyen, entre otras: una gobernanza más inclusiva para la gestión colaborativa del agua y una mayor equidad; una mejor integración de la gestión de los recursos hídricos y la planificación del paisaje a través de escalas; también promover prácticas para reducir la erosión del suelo, la sedimentación y la escorrentía de la contaminación; aumentar el almacenamiento de agua; promover inversiones en proyectos hídricos con criterios claros de sostenibilidad; así como abordar la fragmentación de muchas políticas de agua dulce.
  • En áreas urbanas, se necesita la promoción de soluciones basadas en la naturaleza; aumentar el acceso a los servicios urbanos y un entorno urbano saludable para las comunidades de bajos ingresos; mejora del acceso a espacios verdes; producción y consumo sostenibles y conectividad ecológica dentro de espacios urbanos, particularmente con especies nativas.

El Informe también reconoce la importancia de incluir diferentes sistemas de valores y diversos intereses y cosmovisiones en la formulación de políticas y acciones. Esto incluye la participación plena y efectiva de los pueblos indígenas y las comunidades locales en la gobernabilidad, la reforma y el desarrollo de estructuras de incentivos y asegurar que las consideraciones de biodiversidad se prioricen en toda la planificación sectorial clave.

PNUD Guatemala/Caroline Trutmann
En Guatemala, los granjeros están plantando cacao en un esfuerzo para establecer prácticas agrícolas más sostenibles.

“Ya hemos visto los primeros movimientos de acciones e iniciativas para un cambio transformador, como políticas innovadoras de muchos países, autoridades locales y empresas, pero especialmente de jóvenes de todo el mundo. Desde los jóvenes detrás del movimiento #VoiceforthePlanet, hasta las huelgas escolares por el clima, hay una base para comprender que se necesitan medidas urgentes si queremos asegurar algo que se aproxime a un futuro sostenible. El Informe de evaluación global de IPBES ofrece la mejor evidencia disponible para ayudar a informar estas decisiones, políticas y acciones, y proporciona la base científica para el marco de la biodiversidad y los nuevos objetivos decenales para la biodiversidad, que se decidirá a finales de 2020 en China, bajo los auspicios de El Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica”, expresó Robert Watson el presidente del Panel realizador del informe.

Producción: Laura Quiñones


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Se prepara el instrumento de trabajo para el Sínodo sobre la Amazonia

Un Instrumentum Laboris que responda a lo escuchado a pueblos amazónicos

Este martes y miércoles, 14 y 15 de mayo, va a tener lugar el segundo encuentro del Consejo Pre-sinodal. Después de un largo tiempo de escucha, donde oficialmente participaron 87.000 personas, un equipo de expertos ha elaborado un esbozo del Instrumentum Laboris, que será el material a ser trabajado por los padres sinodales, participantes en la Asamblea Sinodal, que se celebrará en el Vaticano de 6 a 27 de octubre

 Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano

Segunda reunión presinodal

Los participantes del consejo, durante los dos días de reunión, van a estudiar, profundizar, sugerir y perfeccionar el esbozo del Instrumentum Laboris elaborado por los especialistas. Para el P.  Justino Sarmento Rezende, salesiano brasileño, el proceso sinodal está enseñando “lecciones de vida, que muestran que como Iglesia tenemos mucho que avanzar, dificultades, problemas que superar. Sentir que muchos agentes de pastoral, incluso sacerdotes, algunos obispos, no se sienten tan interesados por los problemas que afectan a los más pobres, a los más simples. Esta es una preocupación muy grande para quien está siguiendo este proceso de preparación. Ha sido una realidad nueva con la que estoy conociendo en profundidad cómo funciona la Iglesia”.

Fidelidad a los pueblos amazónicos

Monseñor Neri Tondello, obispo de Juina, Brasil, afirma que “el documento represente esta voz que viene de la base, es allí que está doliendo, es allí donde están los problemas, es allí donde tenemos las carencias, es allí donde tenemos los gritos, las voces que se levantan para que la Iglesia piense en nuevos caminos hacia el futuro dentro de una perspectiva de la ecología integral. Mi expectativa es que el documento corresponda, sea fiel a lo que la base respondió”.

El Padre Justino destaca que “ahora es tiempo de fidelidad a lo que fue sugerido por muchos pueblos, es tiempo de reafirmar compromisos, de reafirmar la alianza con Dios, de reafirmar la alianza con el pueblo esparcido en la región amazónica. Mi esperanza es que todo sea de acuerdo con lo que el Dios de la vida inspire en cada uno de nosotros” (RD).

Momento decisivo para la Iglesia

El Cardenal Pedro Barreto refiriéndose a este momento presinodal afirmó: “Este sínodo es una prueba decisiva para toda la iglesia, para mirar desde lo local, desde la encarnación de cristo, desde una cultura concreta y que se universalice en el amor. El amor nos abre horizontes”.

El Cardenal añadió: “El objetivo fundamental es nuevos caminos para la iglesia, ahí está centrada la reflexión y los aportes que se han podido dar para el sínodo, pero espero que el sínodo avance en propuestas concretas para que el papa Francisco pueda darnos unas orientaciones como respuesta a la escucha de dios desde el pueblo amazónico”.

El proceso de preparación del Sínodo para la Amazonía avanza, haciendo actuales los clamores de la tierra, los clamores de los empobrecidos. El Padre salesiano y el Cardenal Barreto coinciden en considerar este momento como un momento de esperanza, esperanza en una Iglesia que siga siendo voz profética de los habitantes de la panamazonía.


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Amazonia. Objetivos del Sínodo

Card. Cláudio HummesCard. Cláudio Hummes 

Hacia el Sínodo para la Amazonía: entrevista al Card. Cláudio Hummes

La Civiltà Cattolica, la revista de los jesuitas italianos, publicó este 13 de mayo, la amplia entrevista realizada por su Director, el P. Antonio Spadaro, S.J., al Relator General del Sínodo para la Amazonía, el Cardenal Cláudio Hummes.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“La Iglesia en la Amazonía sabe que debe ser profética, no acomodada, porque la situación es por demás clamorosa y hay una situación de constante y persistente violación de derechos humanos y degradación de la casa común”, lo dijo el Card. Cláudio Hummes, Presidente de la Red Eclesial Pan Amazónica (REPAM), y Relator General del Sínodo para la Amazonía, en la amplia entrevista concedida al P. Antonio Spadaro, S.J., Director de la Revista La Civiltà Cattolica” y publicada este lunes, 13 de mayo, en el sitio web de los jesuitas italianos, a vísperas de la reunión del Consejo Pre-sinodal que iniciará mañana en el Vaticano.

Objetivo del Sínodo

El 15 de octubre de 2017 el Papa Francisco convocó a Roma una Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, indicando como principal objetivo «identificar nuevos caminos para la evangelización de esa porción del Pueblo de Dios, especialmente de los indígenas, a menudo olvidados y sin la perspectiva de un futuro sereno, también a causa de la crisis de la selva amazónica, pulmón de vital importancia para nuestro planeta». El 8 de junio de 2018 se publicó el Documento Preparatorio.

El Sínodo, un gran proyecto eclesial

El Sínodo para la Amazonía es un gran proyecto eclesial que busca superar las fronteras y redefinir las líneas pastorales, adaptándolas a los tiempos contemporáneos. La Panamazonía es una región integrada por Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Surinam, Guyana y la Guayana Francesa. Dicha región es una fuente importante de oxígeno para toda la Tierra, puesto que allí se encuentra más de un tercio de las reservas forestales primarias del mundo. Es una de las mayores áreas de biodiversidad del planeta.

El Card. Cláudio Hummes

El Papa Francisco ha nombrado Relator General del Sínodo al Cardenal brasileño Cláudio Hummes, Franciscano, Arzobispo emérito de San Pablo. Otra figura de gran relieve es el Cardenal jesuita peruano Pedro Barreto, Arzobispo de Huancayo. Ellos son, respectivamente, Presidente y Vicepresidente de la REPAM, una red que se formó para promover la defensa de la vida de las comunidades amazónicas amenazadas por la contaminación, por el cambio rápido y radical del ecosistema del cual dependen y por la falta de tutela de derechos humanos fundamentales. El 31 de octubre de 2006 el Card. Hummes fue nombrado por el Papa Benedicto XVI, Prefecto de la Congregación para el Clero. En mayo de 2007 participó en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe en Aparecida como miembro designado por el Papa. Hoy es presidente de la Comisión para la Amazonía de la Conferencia Episcopal del Brasil.

Impacto del Sínodo en la unidad en la Iglesia

Una de las primeras preguntas formuladas por el P. Antonio Spadaro al Relator General fue sobre el posible impacto que el Sínodo para la Amazonía puede tener en la unidad de la Iglesia. Para el Card. Hummes este aspecto es fundamental, importantísimo. “Pero debe entenderse como una unidad que acoge la diversidad según el modelo de la Santísima Trinidad. Es decir, igualmente necesario es acentuar que la unidad no puede nunca destruir la diversidad”. Los países latinoamericanos de la Panamazonía, señala el Card. Hummes, son hoy una expresión de la diversidad latinoamericana, que debe ser acogida sin temor y de manera muy abierta por la Iglesia de Europa y de todo el mundo. También para el Card. Hummes, el Sínodo para la Amazonía es un reconocimiento de nuestra peculiaridad, es decir, la Iglesia de América Latina puede traer nuevas luces para la Iglesia de Europa y del mundo, del mismo modo como la Iglesia de Europa debe darnos luces antiguas, muy importantes. Pero no basta esa única inculturación del cristianismo local en la cultura europea: una cultura sola no puede agotar la riqueza del Evangelio.

Desafíos y esperanzas del proceso sinodal

El Director de La Civiltà Cattolica también pregunta al Presidente de la REPAM sobre los desafíos y esperanzas que el Santo Padre deposita en el Sínodo. El 25 de marzo pasado, el Cardenal Barreto, Mauricio López y yo – precisa el Card. Hummes – nos encontramos con el Papa. Le presentamos el estado en que se encuentra el proceso de preparación del Sínodo una vez concluida la fase de escucha y consulta de las Iglesias particulares de la Panamazonía y todo el trabajo que se ha realizado. En este proceso sinodal nuestra Red intentó «escuchar», no solamente «ver, juzgar y actuar». La escucha viene antes que nada. Para preparar un sínodo es preciso escuchar, no solamente organizar y hacer planes. Un sínodo no es una abstracción sinodal, una idea genérica. Para nosotros es preciso escuchar en primer lugar a los propios pueblos de la Amazonía. Eso ya enriqueció mucho nuestra metodología de ver, juzgar y actuar.

Las indicaciones del Papa

Durante el encuentro de marzo, el Papa insistió mucho en no diluir el objetivo específico del Sínodo, en que no debe convertirse en la ocasión para hablar de todas las cosas. El Sínodo, no es para hablar de todas las cosas, de todos los desafíos o de todas las necesidades de la Iglesia en el mundo: no debemos perder el foco, dice el Papa. «Nuevos caminos para la Iglesia», significa nuevos caminos para la Iglesia en la Amazonía y nuevos caminos para una ecología integral en la Amazonía. Este tema delimita el objetivo del Sínodo.

Necesitamos mucho nuevos caminos

El P. Spadaro hablando de procesos nuevos pregunta al Relator General sobre no repetir cosas y seguir con la tradición que crece y va adelante. “Ciertamente no estaremos en el Sínodo para repetir cosas que ya fueron dichas, no importa si son importantes, bonitas y desde una buena teología; no. Estaremos allí para procurar nuevos caminos. Debemos cuidarnos de no traer lo antiguo como si fuese más importante que lo nuevo. Lo antiguo debe conjugarse con lo nuevo, la novedad debe reforzar y alentar el camino”. Esta palabra del Papa es muy fuerte: debemos caminar y no resistirnos a avanzar e ir hacia adelante confiando en el Espíritu.

El pasado está marcado también por una herencia colonial…

Sin duda. Esa actitud colonialista ha sido una de las más importantes quejas de los pueblos indígenas hacia Iglesias pentecostales protestantes que están entrando ahora en el territorio. El Papa denuncia esa práctica neocolonialista y exhorta a la Iglesia para no reproducir tal espíritu y práctica en su misión evangelizadora. Es un llamamiento a no hacer de la Iglesia en la Amazonía una fuerza colonizadora, a no querer colonizar a los pueblos indígenas en su fe, su espiritualidad, su experiencia de Dios.

La Iglesia ante las poblaciones indígenas

La inculturación de la fe y el diálogo interreligioso son necesarios, porque es una verdad que también en los pueblos indígenas originarios Dios ha estado siempre presente en sus formas y expresiones propias y en su historia. Ellos tienen ya una experiencia propia de Dios, semejante a otros antiguos pueblos en el mundo, en especial a los pueblos del Antiguo Testamento. Todos han tenido una historia en la que estaba Dios, una bella experiencia de la divinidad, de la transcendencia y de una consecuente espiritualidad. La evangelización de los pueblos indígenas debe tener como objetivo suscitar una Iglesia indígena para las comunidades indígenas. En la medida en que los pueblos indígenas acogen a Jesucristo, deben poder expresar esa fe suya desde su cultura, identidad, historia y espiritualidad.

Resistencias que está generando el Sínodo

Está visión de la Iglesia, señala el Card. Hummes, está suscitando resistencias y también malos entendidos. Algunos se sienten de alguna forma amenazados, porque no se sienten considerados en sus proyectos y en sus ideologías. Diría, sobre todo, los proyectos de colonización de la Amazonía que continúan fuertemente con ese espíritu dominador y depredador: llegar para explotar y salir después con las maletas llenas, dejando atrás la degradación y la pobreza del pueblo local, que ahora está más pobre y con su territorio devastado y contaminado. Significa que todo lo que extraemos de la tierra o devolvemos a la tierra como residuos no impide que la tierra se regenere y continúe siendo fértil y saludable.

¿Será posible un diálogo, un encuentro?

No podemos caer en una especie de ingenuidad al pensar que todo el mundo está dispuesto a dialogar. No es verdad. Hay mucha gente que no está dispuesta a dialogar. Primero hay que indignarse, profetizar, pero, después, ciertamente hay que intentar negociar, llegar a un acuerdo, y así, tal vez, conseguir que la otra parte se disponga a dialogar. La Iglesia en la Amazonía sabe que debe ser profética, no acomodada, porque la situación es por demás clamorosa y hay una situación de constante y persistente violación de derechos humanos y degradación de la casa común. Y, lo que es aún peor, tales crímenes generalmente quedan impunes.

¿Qué quiere decir ser profético?

No es solo gritar, denunciar y apuntar. El profetismo es mucho más. Quizás podríamos enriquecer este espíritu de denuncia y diálogo con un poco más de ternura. Pero, ¿cómo hacerlo? Ese profetismo debe continuar, pero es un profetismo que debe apuntar también hacia nuevos caminos, que iluminen, que ayuden al otro a aceptar un diálogo. Creo que en el encuentro de diálogo seremos capaces de escuchar, de entendernos, de estar dispuestos a recibir la luz del Evangelio de Jesucristo.

Inculturación contra interculturalidad

Para el Card. Hummes inculturación e interculturalidad no se contraponen. No debemos pensarlas como opuestas. Deben conjugarse. La inculturación es absolutamente necesaria, como también lo es la interculturalidad. Sobre todo porque tenemos muchas culturas en la Amazonía. La inculturación y la interculturalidad son muy importantes cuando vemos la cantidad de pueblos indígenas que hay en el mundo y en la Amazonía.

El modo en que debe situarse la Iglesia hacia los indígenas

Tenemos que distinguir entre Iglesia «indigenista» e Iglesia «indígena». Nosotros, sobre todo a partir de las grandes conferencias del episcopado latinoamericano, hemos buscado ser una Iglesia indigenista, que considera a los indígenas como objeto de pastoral, pero no todavía como protagonistas de la propia experiencia de fe. Pero esto no basta. Ahora sabemos que debemos dar un paso más: debemos promover una Iglesia indígena.

El Consejo Indigenista Misionero (CIMI)

El CIMI es, sin duda, un ejemplo muy fuerte al respecto. Ha hecho y continúa haciendo un trabajo extraordinario sobre ese aspecto, y hace una contribución muy consistente: nos trae datos, nos presenta hechos, publica acontecimientos de violencia que han ocurrido, con números, con estadísticas. Los datos no se pueden negar, se pueden interpretar mal o bien, pero no se pueden negar. Los datos sobre la injusticia, sobre las violaciones de los derechos humanos, sobre los asesinatos, sobre la criminalización de los defensores de los derechos, esos datos están ahí, y el CIMI está siempre atento a ello, y por eso también incomoda a algunos Gobiernos y a todos los que tienen otros intereses.

¿Cuál es el paso que hay que dar hacia una Iglesia indígena?

Ahora sabemos que debemos dar un paso más: debemos promover una Iglesia Indígena para los pueblos indígenas, ayudar a que nazca y crezca una Iglesia Indígena. Las comunidades indígenas que, de una o de otra forma, escuchan el anuncio del evangelio y que acogen ese Evangelio, que acogen a Jesucristo, deben estar en condiciones de que, a través de un proceso oportuno, su fe se encarne y se inculture en su realidad cultural. Entonces, desde dentro de su cultura, identidad, historia y espiritualidad puede nacer una Iglesia indígena con sus propios pastores y ministros ordenados, siempre unida en total comunión con la Iglesia católica universal, pero inculturada en las culturas indígenas.

Ministerios para una Iglesia indígena

Muchas veces existe la preocupación de trasplantar los modelos de los sacerdotes europeos a los eventuales sacerdotes indígenas. Pero alguien alertaba, con razón, de que hay demasiada preocupación y prioridad acerca del perfil del ministro ordenado más que de la comunidad que debe recibir al ministro. Es esta necesidad de la comunidad la que debe movernos a pensar, tal vez, en ministerios diferenciados, porque la comunidad allí necesita una presencia adecuada. No queramos defender una especie de figura histórica de cómo debe ser un ministro, sin posibles variaciones, de modo que las comunidades deban aceptarlo así tal cual porque nosotros lo enviamos así. También los ministerios deben pensarse a partir de la comunidad, de su cultura, de su historia, y de sus necesidades. Todo eso significa la apertura.

Hacia una ecología integral

La ecología integral es algo estupendamente nuevo que el Papa nos ha traído. Interpela a fondo los modelos actuales de desarrollo y de producción que, a su vez, apelan a las luces racionales, científicas y tecnológicas de la época moderna que fundamentan el paradigma tecnocrático y no están dispuestas a acoger las consecuencias de una ecología integral. El paradigma tecnocrático y de dominación vence, se impone, y hace lo que quiere. En efecto, este esquema o este paradigma tecnocrático viene de la modernidad. Es resultado de lo que se llama la «revolución copernicana» de la filosofía moderna: ya no se trata del objeto pensado y analizado, como en la filosofía clásica, sino del sujeto pensante, de la subjetividad. Ese fue un gran avance; fue, de hecho, la gran riqueza de la modernidad. Pero los grandes intereses en juego han transformado esta conquista en algo distinto. La han transformado en subjetivismo, individualismo y, después, en liberalismo, que, junto con la revolución copernicana de la filosofía, pudo contar con el nacimiento de la ciencia moderna exacta y su aplicación a la técnica.

¿Tiene fundamento teológico la ecología integral?

El Papa Francisco ha hablado sobre eso. Lo más importante de la ecología integral, dice el Papa, es que también Dios se relacionó definitivamente en Jesucristo con esta tierra. Puesto que Dios está interrelacionado, todo está interconectado. Dios mismo se vinculó a través de la encarnación de Jesucristo, y Jesucristo es el punto culminante hacia donde todos caminamos. Por tanto, Jesucristo resucitado es la cumbre hacia la cual todo camina y es el modelo que da una primera revelación de cómo será ese camino por el que estamos caminando. La humanidad no anda en círculos, como sin norte, sin sentido. Debemos caminar. Hay un futuro real. Jesucristo resucitado es el gran punto trascendente hacia el que caminamos. Entonces, la ecología integral es todo eso junto. Por eso yo digo a menudo que es necesario reescribir la cristología, porque san Pablo ya habla de este punto culminante en un camino que avanza. Teilhard de Chardin ya habló de esto en sus estudios sobre la evolución. Toda la teología y la cristología, y hasta la teología de los sacramentos, deberán ser de alguna forma reescritas desde esa gran luz de que «todo está interconectado», interrelacionado.

El Card. Bergoglio y Aparecida

Sí, también participó el Cardenal Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires. En ese contexto se habló sobre la necesidad de crear un plan pastoral conjunto para la Amazonía, y el Papa Francisco afirma que fue allí donde él mismo despertó para el desafío de la Amazonía. Antes, como Arzobispo de Buenos Aires, la Amazonía era para él algo muy distante. Como un mundo de fantasía. Pero él dice que por la insistencia de los obispos brasileños en Aparecida sobre las cuestiones de la Amazonía se despertó en él ese interés. Fue allí donde comprendió que era algo importante. Él dice que a partir de ahí comenzó de hecho a despertar para todo lo que era la Amazonía. Allí, como dije, se habló de la necesidad de un plan de pastoral conjunto de América Latina para toda la Amazonía. Era una cosa un poco fuera de lo común, porque las conferencias episcopales son nacionales, y la Amazonía no es una nación, sino una región transnacional, son nueve países.

Un plan pastoral panamazónico

Primero, las conferencias episcopales nacionales que tienen territorio amazónico incluyeron su respectiva parte de la Amazonía en el plan pastoral nacional. Ahora, después de Aparecida y, sobre todo, después del anuncio del Sínodo para la Amazonía, hay que pensar en un plan específico para toda la Panamazonía. No obstante, eso no quita a las conferencias episcopales nacionales su responsabilidad por su parte del territorio amazónico. Esto crea una nueva situación, una especie de nuevo sujeto eclesial, y es necesario poder entenderlo y acogerlo poco a poco. El papa habla de una descentralización, y toda descentralización es un poco dolorosa, porque se afecta un poco el poder y el prestigio del centro, pero debemos saber entenderlo, saber caminar juntos en este rumbo.

La REPAM viene exactamente para hacer un servicio que comienza a crear una red entre todas esas realidades de los nueve países amazónicos, una red que no debe pensarse como una entidad más con proyectos propios, sino como un servicio para articular a todas las entidades, comunidades, misioneros, agentes eclesiales en el territorio, personas e iniciativas de defensa y preservación de la Amazonía, para que todos entren en esa red y no se sientan aislados, ahí en la selva. Es un servicio que dependerá siempre de los obispos locales, de los misioneros locales, que necesitan sentirse invitados a formar parte de esta red.

¿Y el Papa? ¿Cuándo le habló del Sínodo?

Ya en 2015 el papa comenzó a decirme: «Estoy pensando en hacer una reunión con todos los obispos de la Amazonía. Aún no sé qué tipo de reunión, qué tipo de asamblea, pensaba que hasta podía ser un sínodo». Me dijo: recemos juntos por eso, y empezó a hablar con obispos, con las conferencias episcopales de los países amazónicos, sobre cómo hacer esta asamblea, y así fue creciendo y madurando dentro de él la idea del Sínodo, hasta que finalmente fue convocado en 2017. Hemos trabajado mucho por el Sínodo, y seguiremos trabajando para ese servicio que es tan importante para el futuro. El Sínodo sirve para encontrar y trazar nuevos caminos para la Iglesia.


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Abril 22: el día de la madre tierra

22 de abril: Día Internacional de la “Madre Tierra”

Celebramos el Día Internacional de la “Madre Tierra” para recordar que el planeta y sus ecosistemas nos dan la vida y el sustento. Con este día, asumimos, además, la responsabilidad colectiva, como nos recordaba la Declaración de Río de 1992, de fomentar esta armonía con la naturaleza y la Madre Tierra y promover la ecología y protección del medio ambiente.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

El Día de la Tierra o de la Madre Tierra – llamado en inglés Earth Day – se celebra cada año el 22 de abril y fue celebrado por primera vez por las Naciones Unidas en 1970, siguiendo las intenciones del movimiento ambientalista de Estados Unidos. Es un momento para celebrar, pero también una oportunidad para informar sobre el estado del medio ambiente y dar consejos sobre cómo contaminar menos y preservar los ecosistemas.

La tierra está en riego

Entre enero y febrero de 1969, en Santa Bárbara, California, se produjo uno de los desastres ambientales más graves en Estados Unidos, causado por el derrame de petróleo de un pozo de la Unión Petrolera, este hecho sirvió para llamar la atención de la opinión pública sobre la situación de nuestro planeta.

En más de 45 años, el Día de la Tierra ha contribuido significativamente a las iniciativas ambientales en todo el mundo que, en 1992, condujeron a la organización en Río de Janeiro de la llamada Cumbre de la Tierra, la primera conferencia mundial de Jefes de Estado sobre el medio ambiente. Desde entonces, el Día de la Tierra también se ha convertido en una oportunidad para difundir información científica y concienciar a la gente sobre los riesgos que plantea el calentamiento global y las soluciones que se pueden adoptar para combatirlo.

La tierra: educación y cambio climático

El cambio climático es una de las mayores amenazas para el desarrollo sostenible en todo el mundo y es consecuencia de las acciones insostenibles de la humanidad, que tienen implicaciones directas en la vida de las generaciones futuras. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el Acuerdo de París fomentan la cooperación internacional entre las partes sobre educación, formación, conciencianción pública, participación pública y acceso público a la información sobre el cambio climático.

La Cumbre sobre el clima

La ONU anuncia que el 23 de septiembre de 2019 se celebrará la Cumbre del Clima, organizada por el Secretario General António Guterres, para hacer frente al cambio climático y acelerar la implementación del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático.

El Papa y la tierra

El Papa Francisco en diversas oportunidades se ha pronunciado en defensa de la tierra y en la promoción del cuidado de la Casa Común. En uno de sus últimos discursos, dirigido a los Empresarios que participaron en el encuentro con motivo de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el Pontífice manifestó que, “cada uno de nosotros tiene también una responsabilidad para con los demás y con el futuro de nuestro planeta. Del mismo modo, la economía debe servir al hombre, no explotarlo y robarle sus recursos”.

Hoy, dijo el Papa, estamos llamados a aprovechar las posibilidades que la tecnología nos brinda, con un buen uso de los recursos, ayudando en particular a los países más afectados por la pobreza y la degradación a emprender el camino de la renovación y del desarrollo sostenible e integral. “Mi esperanza – concluyó el Pontífice – es que los hombres y mujeres de nuestro tiempo, reconociéndose unos a otros como hijos e hijas del Padre y Creador que está en los cielos, contribuyan cada vez más y más concretamente a que todos puedan compartir los recursos preciosos de la tierra”.


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El próximo Sínodo sobre la Amazonia es presentado en la FAO de Roma.

Región Amazónica Región Amazónica   (AFP or licensors)

Card. Baldisseri habla sobre la Amazonía y la importancia de su cuidado

Se lleva a cabo en la sede de la FAO un evento para tratar la Amazonía, los pueblos indígenas y la Laudato si’ del Papa Francisco en vistas al Sínodo de los Obispos que tendrá lugar el próximo mes de octubre.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

La Sede de la FAO en Roma ha acogido en la tarde del 28 de marzo un seminario para tratar sobre “Los pueblos indígenas custodios de la naturaleza: la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. Un evento organizado por la Misión de Observación Permanente de la Santa Sede ante las organizaciones de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura, en colaboración con el Foro de Roma de ONG de inspiración católica.

Entre sus ponentes, destaca la intervención del cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, quien ha asegurado que “es fundamental” considerar que la Amazonía es “el foco” del Sínodo de los Obispos que se celebrará en el próximo mes de octubre, puntualizando que “también existen otras “Amazonias” en el mundo con problemas eclesiales y ecológicos similares”, como lo son “las regiones relacionadas con el sistema de acuíferos guaraní, el corredor biológico de América Central, la cuenca del Congo o los bosques tropicales de Asia y el Pacífico”.

Región panamazónica: un pulmón del planeta Tierra

Baldisseri ha aprovechado la ocasión para poner en evidencia algunos datos fundamentales que constituyen la región panamazónica, asegurando que tiene una superficie de “aproximadamente 7 millones y medio de kilómetros cuadrados”,los cuales corresponden – ha dicho – “al 40% de América del Sur y al 5% de la superficie de la Tierra”. Además, ha asegurado que “se extiende en 9 países o territorios: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Venezuela, Suriname y Guyana Francesa” y que la selva amazónica “cubre más o menos 5 millones y 300 mil kilómetros cuadrados; que corresponde aproximadamente al 40% de los bosques tropicales de toda la tierra”. Igualemente ha evidenciado que dicha zona “contiene alrededor del 20% de la disponibilidad mundial de agua dulce no congelada” y su cuenca “alberga alrededor del 30% de todas las especies de fauna y flora del mundo”. Por último ha señalado que “alrededor de 33 millones de personas viven en esta vasta región y entre ellos está la presencia de unos tres millones de indígenas, que representan a casi 390 pueblos y nacionalidades diferentes. Se hablan 240 idiomas, pertenecientes a 49 familias lingüísticas”.

Un Sínodo especial por la Amazonía

La Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos se celebrará en Roma del 6 al 27 del próximo mes de octubre bajo el tema: “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. Fue el mismo Papa Francisco quien lo anunció durante el Ángelus del domingo 15 de octubre de 2017 y donde declaró que había tomado esta decisión “aceptando el deseo de algunas Conferencias Episcopales de América Latina, así como la voz de diferentes Pastores y fieles de otras partes del mundo”.

Aunque también aclaró – asegura Baldisseri – que “el propósito principal de esta convocatoria es identificar nuevas vías para la evangelización de esa parte del Pueblo de Dios, especialmente de los indígenas, a menudo olvidados y sin la perspectiva de un futuro sereno, también debido a la crisis de la foresta Amazónica, pulmón de vital importancia para nuestro planeta”. En este sentido, el cardenal se para en la expresión: “especialmente para los pueblos indígenas”, asegurando que es ahí donde se comprende bien la atención que el Papa Francisco desea prestar a las comunidades indígenas de esa inmensa región.

Propuestas del Sínodo

Durante su ponencia, el Secretario General también ha hablado de las propuestas que presenta el Sínodo. La primera es “identificar nuevos caminos para el anuncio del Evangelio de Jesucristo por parte de la Iglesia y también para una ecología integral que respete la belleza de la creación y la dignidad de las personas”. La segunda y en relación con la transmisión del Evangelio, “prestar atención a la formación cristiana y a las diversas expresiones de piedad popular; la promoción de la vida sacramental y litúrgica de las comunidades locales y la profundización del problema del ministerio”. Y en tercer lugar, propone – en aspectos de ecología integral – “no limitarse a mirar la “naturaleza” y sus cuestiones, sino comprender claramente las dimensiones humanas y sociales”. Y cuando dice “integral” – explica – “significa precisamente esto: basar la ecología como una realidad general de nuestro mundo, en la que está todo conectado, la naturaleza, el hombre y Dios el creador para nosotros los cristianos”.

Pueblos indígenas: trabajadores incansables de nuestra casa común

Al final de su intervención, Baldisseri aseguró que el Sínodo, a lo largo de su proceso, “considera a los pueblos indígenas de la Amazonia como interlocutores que, al confiar en sus riquezas culturales y espirituales y en su sabiduría ancestral, trabajan incansablemente por el cuidado de la Casa Común”, además de “participar en la construcción de una Iglesia en cuyo rostro brilla el rostro de Jesucristo”. “Estoy seguro – ha concluido – de que de esta manera podrán convertirse en sujetos activos de una historia que contribuya a la escritura y no a objetos pasivos de proyectos fabricados por otros”.