Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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El próximo sínodo sobre la Amazonia. La voz de una indígena

Sínodo Panamazónico, la voz a los protagonistas: “Están matando el planeta”

En el marco del Seminario de Estudio en preparación al próximo Sínodo del mes de octubre, titulado: “Hacia el Sínodo Especial para la Amazonía: dimensión regional y universal”, Vatican News recogió el testimonio de Yesica Patiachi, representante de una de las Comunidades indígenas de la Amazonía peruana presente en este camino sinodal.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Nuestra casa común está siendo depredada, explotada y junto a ella, se está destruyendo a los pueblos indígenas que vivimos en la Amazonía, si queremos salvar el planeta, tenemos que cambiar el concepto de desarrollo que no siempre es extraer, ni mucho menos asistencialismo, sino la clave está en educar”, lo dijo Yesica Patiachi Tayori, docente bilingüe del pueblo indígena Harakbut, en Madre de Dios, miembro de la Pastoral Indígena del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, Perú; invitada por la Secretaria del Sínodo para los Obispos a participar en el Seminario de Estudio: “Hacia el Sínodo Especial para la Amazonía: dimensión regional y universal”.

Un pueblo indígena presente en el Sínodo

Durante los tres días de reflexión sobre la dimensión regional y universal de la Amazonía, Yesica pudo compartir, hacer llegar sus aportes y sobre todo dar su testimonio en este camino de preparación al Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica. “Estoy muy contenta de estar aquí – señaló la representante de Puerto Maldonado refiriéndose al Seminario de Estudio – porque es la primera vez que un pueblo indígena está presente en este tipo de eventos. Desde septiembre de 2017, fechan en la que supimos que el Papa Francisco iba a visitar el Perú, mi comunidad le escribió una carta, en ella le contamos toda la problemática que estaba pasando la Amazonía, eso se vio resumido en el discurso que dimos ante el Papa en enero de 2018, cuando el Pontífice llegó a Puerto Maldonado”.

¡El planeta se está destruyendo!

Lo que tenemos en común y nos une al Papa, señaló Yesica Patiachi, es que “todos seamos conscientes de que el planeta se está destruyendo, esto lo experimentamos más los pueblos indígenas, porque nos encontramos en la Amazonía, en nuestra casa, y ella – la Amazonía – viene a ser no sólo el ‘pulmón del mundo’, sino el ‘corazón de la humanidad’. Están destruyendo la Amazonía aquellos que vienen a depredar a causa del consumismo, del querer tener cada vez más, y no ven que en la Amazonía existimos los pueblos indígenas, además de las plantas, los animales y tanta biodiversidad existimos nosotros, los pueblos indígenas en toda la Amazonía”. La riqueza de nuestra tierras – afirma Yesica refiriéndose a Madre de Dios – su naturaleza, su biodiversidad, sus minerales han captado la atención de invasores y empresas transnacionales y extractivistas que han invadido estos territorios con el visto bueno del Estado”.

Un doble discurso, incoherente

Haciendo mención de que este año ha sido declarado el Año Internacional de los Pueblos Indígenas, Yesica Patiachi dijo que, existe incoherencia por parte de las Autoridades sobre este tema, ya que de una parte hablan de la riqueza de las lenguas indígenas, de la cultura y de la necesidad de cuidarlas y protegerlas; y de otro lado el Estado los vulnera a estas poblaciones dando concesiones petroleras, madereras, mineras que afectan directamente a los pueblos indígenas, por este motivo – precisa Yesica – es un doble discurso incoherente por parte del Estado, vulneran la lengua, las costumbres, su identidad, los recursos naturales, minerales, la flora y la fauna de estos pueblos. Y cuando muere una lengua, muere toda una sabiduría, todo un pueblo con todo lo que lleva en conocimientos y experiencia”.

Buscar una solución integral

Con este Seminario de preparación al Sínodo y con el mismo Sínodo de octubre, “no queremos que quede en un discurso bonito, sino que se reflexione como estamos tratando la Amazonía, como estamos matando nuestra casa común, y nuestra preocupación como pueblos indígenas es este, el de ver que nuestra tierra está muriendo. En este Seminario ha habido muchos aportes y experiencias, es un primer paso que se dio, seguramente no se va a solucionar este problema, pero ahora nos queda hacer propuestas para llevarlos a la acción y buscar soluciones para salvar la Amazonía. Hay que quitarse de la mente que los pueblos indígenas son como una muestra de la historia que están en una vitrina, en los montes y selvas, no podemos vivir en los montes si destruyen la biodiversidad”.

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El discurso del Papa a la agencia IFAD de la FAO

2019.02.14 Papa con participantes en Asamblea del FIDA2019.02.14 Papa con participantes en Asamblea del FIDA  (Vatican Media)

El Papa: El hombre no es propietario de la naturaleza es sólo su gerente

El Santo Padre partió esta mañana a la sede de la FAO al IV encuentro mundial del Foro de los pueblos Indígenas, que concluyó ayer su sesión, en la 42 Asamblea del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, FIDA, una agencia de las Naciones Unidas. Es la tercera vez que Francisco visita la FAO, las otras dos veces fueron el 20 de noviembre del 2014 y el 16 de octubre del 2017. El 13 de junio del 2016 visitó el PAM, Programa Mundial de Alimentos

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

Coincidiendo con las sesiones del Consejo de Gobernadores, celebraron la cuarta reunión mundial del Foro de los pueblos indígenas, convocada por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). A los participantes del Foro, Francisco les recordó el tema de sus trabajos: “fomentar los conocimientos y las innovaciones de los pueblos originarios en pro de la resiliencia al cambio climático y el desarrollo sostenible”.

Como les dijo el Papa, el hecho de estar reunidos en este foro muestra que las cuestiones ambientales son de extrema importancia y “nos invita a dirigir nuevamente la mirada a nuestro planeta, herido en muchas regiones por la avidez humana, por conflictos bélicos que engendran un caudal de males y desgracias, así como por las catástrofes naturales que dejan a su paso penuria y devastación. No podemos seguir ignorando estos flagelos, respondiendo a ellos desde la indiferencia o la insolidaridad o posponiendo las medidas que eficazmente los afronten”.

Por el contrario, afirmó, solo un vigoroso sentido de fraternidad fortalecerá nuestras manos para socorrer hoy a quienes lo precisan y abrir la puerta del mañana a las generaciones que vienen detrás de nosotros. Además, Francisco recordó a los presentes, que Dios creó la tierra para beneficio de todos, para que fuera un espacio acogedor en el que nadie se sintiera excluido y todos pudiéramos encontrar un hogar.

El hombre es gerente de la Naturaleza

Nuestro planeta es rico en recursos naturales. Y los pueblos originarios, con su copiosa variedad de lenguas, culturas, tradiciones, conocimientos y métodos ancestrales, se convierten para todos en una llamada de atención que pone de relieve que el hombre no es propietario de la naturaleza, sino solo el gerente, aquel que tiene como vocación velar por ella con esmero, para que no se pierda su biodiversidad, y el agua pueda seguir siendo sana y cristalina, el aire puro, los bosques frondosos y el suelo fértil.

Los pueblos indígenas nos recuerdan el cuidado de la Casa Común

Los pueblos indígenas son un grito viviente a favor de la esperanza. El Papa nos dice que los pueblos indígenas nos recuerdan que los seres humanos tenemos una responsabilidad compartida en el cuidado de la “casa común”. Y si determinadas decisiones tomadas hasta ahora la han estropeado, nunca es demasiado tarde para aprender la lección y adquirir un nuevo estilo de vida. Se trata, dijo, de adoptar una manera de proceder que, dejando atrás planteamientos superficiales y hábitos nocivos y explotadores, supere el individualismo atroz, el consumismo convulsivo y el frío egoísmo.

“La tierra sufre y los pueblos originarios saben del diálogo con la tierra, saben lo que es escuchar la tierra, ver la tierra, tocar la tierra. Saben el arte del bien vivir en armonía con la tierra. Y eso lo tenemos que aprender quienes quizás estemos tentados en una suerte de ilusión progresista a costillas de la tierra. No olvidemos nunca el dicho de nuestros abuelos: “Dios perdona siempre, los hombres perdonamos algunas veces, la naturaleza no perdona nunca”. Y lo estamos viendo, por el maltrato y la explotación. A ustedes, que saben dialogar con la tierra, se les confía el transmitirnos esta sabiduría ancestral”.

El Papa alienta a  los presentes

El Santo Padre agradeció a los presentes por el tesón con que afirman que la tierra no está únicamente para explotarla sin miramiento alguno. Gracias, les dijo,  por alzar su voz para aseverar que el respeto debido al medio ambiente ha de ser siempre salvaguardado por encima de intereses exclusivamente económicos y financieros. La experiencia del FIDA, su competencia técnica, así como los medios de los que dispone, prestan un valioso servicio para roturar caminos que reconozcan que «un desarrollo tecnológico y económico que no deja un mundo mejor y una calidad de vida integralmente superior no puede considerarse progreso» (Carta enc. Laudato si’, 194).

“Y, en el imaginario colectivo nuestro, también hay un peligro: los pueblos así llamados civilizados “somos de primera” y los pueblos así llamados originarios o indígenas “somos de segunda”. No. Es el gran error de un progreso desarraigado, desmadrado de la tierra. Es necesario que ambos pueblos dialoguen. Hoy urge un “mestizaje cultural” donde la sabiduría de los pueblos originarios pueda dialogar al mismo nivel con la sabiduría de los pueblos más desarrollados, sin anular. “Mestizaje cultural” sería la meta hacia la cual tenemos que seguir con la misma dignidad.”

Y los animó a seguir adelante, suplicando a Dios que no deje de acompañar con sus bendiciones a sus comunidades y a quienes en el FIDA trabajan por tutelar a cuantos viven en las zonas rurales y más pobres del planeta. Si unimos fuerzas y, en espíritu constructivo, dijo por último, entablamos un diálogo paciente y generoso, acabaremos tomando mayor conciencia de que tenemos necesidad los unos de los otros; de que una actuación dañina con el entorno que nos rodea repercute negativamente también en la serenidad y fluidez de la convivencia; de que los indigentes no pueden seguir padeciendo injusticias y los jóvenes tienen derecho a un mundo mejor que el nuestro y aguardan de nosotros respuestas consecuentes y convincentes.


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Gravedad del cambio climático e ineficiencia humana

2018.12.04 Arthus-Bertrand©Quentin Jumeaucourt2018.12.04 Arthus-Bertrand©Quentin Jumeaucourt 

Sólo una revolución espiritual nos salvará del calentamiento climático

Así se expresó de la Laudato sí, Yann Arthus-Bertrand, fotógrafo y ambientalista francés que ha curado las fotografías de la edición ilustrada de la segunda encíclica del Papa Francisco. El libro será publicado por las editoriales Rizzoli-Lev

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

El director de la agencia de noticias Sir, Vincenzo Corrado, lo entrevistó, y en primer lugar le preguntó qué es lo que más le impresionó de la encíclica, si encontró alguna correspondencia con su arte. El fotógrafo dijo que es un texto revolucionario, son pocos los jefes de Estado y los guías espirituales que osan decir la verdad de esta manera. Hoy día, dijo, se necesita coraje para decir la verdad y en este libro, el Papa lo hace muy bien. Entre líneas, se puede leer que el capitalismo está destruyendo la vida en la tierra, lo dice muy claramente, habla también de la inconciencia alegre de creer que nuestros pequeños gestos cotidianos puedan ser suficientes para proteger la vida en la tierra.

Una revolución espiritual

El fotógrafo dijo que las cifras actuales sobre el medio ambiente son pésimas, cuando hablamos de calentamiento climático, los últimos datos de las Naciones Unidas nos dicen que al final del siglo la temperatura en la tierra será del 3,5 a 5 grados más elevada, a pesar que en los acuerdos de París se hablaba de 1,5. Hoy día, dijo, pocos Estados han respetados los compromisos tomados en la reunión Cop de París. El Papa habla de cosas que pocos ecologistas hacen, como la dignidad humana que está detrás de todo esto, habla además de los problemas humanos.  Es un texto que considero muy importante, añadió.

“Ayer mientras estaba en el Vaticano, y miraba a miles de personas tratando de entrar, me preguntaba que si los grandes jefes espirituales se ponen a hablar de ambiente, de ecología, se puede invertir la tendencia porque hoy día los hombres políticos, tienen sólo una visión electoral por consiguiente una mirada a breve término. Los científicos ya hablan de la sexta extinción en la tierra, lo que quiere decir que nuestros nietos y bisnietos morirán”, dijo textualmente, y afirmó que vivimos en una especie de enfermedad de la información donde hay mucha dificultad para ver lo que es importante o no. Pienso que hay muchos recursos humanos entre todos los creyentes, y es un sector que los ecologistas no han sabido trabajar suficientemente.

Un ateo con valores cristianos

Vincenzo Corrado le preguntó a Bertrand qué le empujó a participar en este proyecto editorial, al respecto dijo que hoy es necesaria una revolución, pero no habrá una revolución política, no será ni siquiera científica. Porque una revolución científica no puede salvarnos del calentamiento climático, y ni siquiera una revolución económica, ya que la economía necesita solamente creer en el crecimiento infinito. El crecimiento ilimitado no existe en la naturaleza, es solo una ilusión que está destruyendo el mundo. Se necesita, dijo, una revolución espiritual y es aquí donde me encuentro con el Papa. Pienso en una evolución interior. No se logrará cambiar el mundo si no cambian los hombres. No obstante, no soy creyente, no creo en Dios, pero pienso que existe el bien y el mal y hoy vivimos en la banalidad del mal.

“La banalidad del mal nos rodea y por esto no nos damos cuenta. Pienso que este Papa, por el cual siento una gran admiración, puede hacer más que los predecesores. Creo en la ciencia, pero pienso que todos los conocimientos científicos actuales se desbaratan ante nuestra convicción que el hombre sea eterno y que encontraremos de todos modos la solución. No, por el momento, afirmó Bertrand, no hemos encontrado la solución y el único camino de salida es el espiritual. “Vengo de un país rico, yo puedo cambiar, pero mi país no. Puede sólo contaminar más”. El Papa dice una frase formidable: “Tener la conciencia amorosa del mundo”, “Tener la conciencia amorosa de la vida”. Creo en los valores cristianos que son los de la compasión, de la empatía, de la honestidad, de la moral, de la ética, la gentileza, la comprensión, me siento cristiano sin creer en Dios, dijo por último.

Un llamamiento urgente ante la próxima cumbre Cop 24

Observando la situación política actual, Vincenzo Corrado, pensando en la próxima cumbre del Cop 24, le preguntó al fotógrafo, si se podrían considerar sus fotos un llamamiento urgente. Bertrand le respondió que aunque si ha participado en estas cumbres desde la primera que se hizo en 1992, y ser considerado por las Naciones Unidas, embajador de buena voluntad en el ambiente, el no cree en estas reuniones, donde todos llegan en avión y comen la carne haciendo exactamente el contrario de lo que se debería hacer. En el acuerdo del Cop 21, el último acuerdo considerado el más importante, las palabras energía fósil, carbón y petrolio no están presentes en el texto final, dijo, sino los países productores no habrían firmado. Existe la hipocresía diplomática que nos rodea. Esta próxima cumbre será en Polonia, done el gobierno no cree en los riesgos del calentamiento climático, es un país que vive de la energía del carbón, las estadísticas hablan de 50 mil personas que mueren cada año a causa de la contaminación en el aire. Pienso que hoy día la política es impotente al respecto. Si no tenemos las ganas de cambiar no cambiarán ellos. Nos toca decidir.


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ONU: urge reducir el calentamiento global.

Los países deberán triplicar con urgencia sus compromisos para reducir el calentamiento global a 2 °C

Banco Mundial/Jutta Benzenberg
Algunos países, como Rumania, buscan reducir sus emisiones de carbono recurriendo a fuentes de energía limpìas.

27 Noviembre 2018

Un nuevo informe de la ONU reveló que las emisiones globales de CO2 aumentaron en 2017 y advirtió que, si no se multiplican los esfuerzos para reducirlas, la comunidad internacional no podrá alcanzar la meta de restringir a 2 °C el calentamiento del planeta para finales de siglo. La adopción de impuestos a los combustibles fósiles puede contribuir a reducir las emisiones.

El estudio, publicado este martes por el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), sonó la alarma sobre el incremento de los gases de efecto invernadero y urgió a disminuirlos antes de 2030 para garantizar el objetivo de un aumento máximo de 2 °C en la temperatura de la Tierra.

El cumplimiento del Acuerdo de París, en el que se establece ese fin, requerirá que los Estados tripliquen las medidas que están implementando y, si la comunidad internacional quisiera ir más allá y limitar el calentamiento a 1,5 °C, esas provisiones deberán ser cinco veces mayores. Según el PNUMA, aunque las posibilidades van decreciendo, esa meta aún es posible de lograr.

El informe fue divulgado en vísperas del inicio de la 24ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático (COP 24) y en él se indica que, si continúan las tendencias actuales, el calentamiento global será de 3 °C al finalizar este siglo y a partir de entonces será aún más drástico.

Alarmas de incendio

Por el momento, sólo 57 países están en la vía correcta para empezar a bajar sus emisiones antes de 2030, una cifra muy reducida tomando en cuenta que para ese año las emisiones globales deberán ser un 25% menores que en 2017.

La directora ejecutiva del PNUMA, Joyce Msuya, consideró que la evaluación anual de la llamada “brecha de emisiones” activó las alarmas de incendio a nivel mundial.

“La ciencia es clara: los gobiernos deben avanzar más rápido y con mayor urgencia. La buena noticia es que tenemos a nuestro alcance todos los medios para extinguir el incendio”, comentó.

Ante la emergencia, los autores del informe elaboraron una hoja de ruta para implementar medidas transformadoras en la política fiscal, el campo de la innovación y la acción climática del sector privado y subnacional.

Políticas fiscales para reducir las emisiones

El jefe de Científicos del PNUMA, Jian Liu, explicó que cuando los gobiernos adoptan impuestos a los combustibles fósiles y medidas de política fiscal para subsidiar las alternativas de bajas emisiones, pueden estimular las inversiones correctas en el sector energético y reducir significativamente las emisiones de carbono.

“Afortunadamente, el potencial de usar la política fiscal como un incentivo es cada vez más reconocido. Ya están implementadas o programadas 51 iniciativas de fijación de precios del carbono que cubren aproximadamente 15% de las emisiones globales”, apuntó.

Liu agregó que, si se eliminaran todos los subsidios a los combustibles fósiles, las emisiones globales de carbono podrían reducirse hasta un 10% para 2030.

Además, si el precio del carbono se fijara en 70 dólares por tonelada de CO2, en algunos países las emisiones bajarían hasta 40%, dijo.

El Niño

Por otra parte, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló que las probabilidades de que se produzca un episodio de El Niño en los próximos tres meses oscilan entre 75 y 80%.

No obstante, aclaró que la temperatura superficial del mar sugiere un episodio de intensidad moderada en parte del Pacífico tropical.

“No se espera que el fenómeno previsto adquiera la intensidad de El Niño en el periodo 2015-16, que causó sequías, inundaciones y decoloración coralina en diversas partes del mundo. Sin embargo, puede incidir notablemente en la distribución de las precipitaciones y las pautas de temperatura en numerosas regiones”, indicó Maxx Dilley, director de la Oficina de Predicción del Clima de la OMM.

Añadió que estos cambios podrían afectar los sectores agrícolas y de seguridad alimentaria, así como la gestión de los recursos hídricos y la salud pública en algunos países.

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La iglesia y el cuidado de los océanos.

Santa Sede: “Los Océanos, un bien que se debe regir por principios éticos justos”

Discurso del Nuncio Apostólico en Indonesia, Mons. Piero Pioppo, Jefe de la Delegación de la Santa Sede en la conferencia: “Our Ocean, Our Legacy”, en curso en Bali, Indonesia, del 29 al 30 de octubre de 2018.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Para que los Océanos estén verdaderamente al servicio del bien común, de toda la familia humana y del desarrollo integral y armonioso de cada persona y de cada comunidad, es importante que se rijan por principios éticos justos”, lo dijo Mons. Piero Pioppo, Nuncio Apostólico en  Indonesia, Jefe de la Delegación de la Santa Sede en la conferencia: “Our Ocean, Our Legacy”, en curso en Bali, Indonesia, del 29 al 30 de octubre de 2018.

Los Océanos, una realidad compleja

En su discurso, el Representante Pontificio agradeció a todos los Estados y Organizaciones que continúan apoyando el ciclo de conferencias sobre “Nuestro Océano”, en especial por los esfuerzos realizados para que sea lo más “transversal” posible, intentando involucrar a diferentes actores. “Indonesia, debido a su ubicación geográfica específica y a su historia – precisó el Nuncio Apostólico – es uno de esos países que bien pueden atestiguar cómo las cuestiones relacionadas con los océanos sean complejas e interconectadas. En efecto, los océanos requieren nuestra atención y una disponibilidad a colaborar de buen grado para la implementación, por un lado, de un enfoque interdisciplinario serio y, por el otro, del principio de subsidiariedad, que involucre los contextos locales, nacionales y regionales, así como el nivel internacional”.

“El objetivo común es garantizar una protección real de lo que la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar describe como el patrimonio común de la humanidad”

Los Océanos, un objetivo para el desarrollo sostenible

Con respecto al tema de los océanos, afirmó Mons. Pioppo citando el punto 14 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), se hace cada vez más necesario adoptar un enfoque interdisciplinario e integral, sobre todo cuando se menciona específicamente que debemos “conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, mares y recursos marinos para el desarrollo sostenible”. En este sentido, agregó el Prelado, podría ser útil desarrollar la relación entre el tema de los océanos y el ODS 16, que se refiere a la promoción de “sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible”. De hecho, un enfoque inclusivo con la participación de todos solo puede tener beneficios positivos para el cuidado de nuestro hogar común y, en particular, para los océanos y las zonas costeras.

Los Océanos, al centro de la atención de la Iglesia

Para la Santa Sede y para la Iglesia Católica, puntualizó el Jefe de la Delegación de la Santa Sede, la cuestión de los mares es importante. “Así lo demuestran las numerosas iniciativas emprendidas por la Iglesia que incluyen, entre otras – enumeró Mons. Pioppo – los diversos tipos de asistencia ofrecida a la gente de mar; el sostén al desarrollo de las comunidades pesqueras y la protección de sus derechos; el trabajo incesante con y en favor de los migrantes en muchos países; las actividades con comunidades que están amenazadas por el aumento del nivel del mar; así como la sensibilización sobre aquellas iniciativas que pueden dañar el fondo marino”. Para que estos intereses y actividades estén verdaderamente al servicio del bien común, de toda la familia humana y del desarrollo integral y armonioso de cada persona y de cada comunidad, es importante que se rijan por principios éticos justos.

“En particular, una antropología saludable debe iluminar nuestra relación con este maravilloso e impresionante regalo: los Océanos”

Los Océanos, hace falta una conducta responsable

Por ello, señaló Mons. Pioppo, no debemos limitarnos a una visión de los océanos enmarcada únicamente por la tecnología, por cuestiones de seguridad o por la búsqueda de ganancias. Tampoco sería suficiente concentrarse exclusivamente en la biodiversidad y los ecosistemas, si se dejara de lado el papel de la persona humana. “Debemos abordar las amenazas a nuestros océanos con valentía y prudencia – advirtió el Prelado – a menudo, las causas de estas amenazas se encuentran en la tierra firme: la migración peligrosa y forzada, el flagelo de varias formas de tráfico criminal y la contaminación de los mares”. Por este motivo, en la gestión de los recursos marinos y oceánicos, hace falta una conducta responsable, así como facilitar la asistencia y cooperación necesarias para el desarrollo de las comunidades más vulnerables, y garantizar un seguimiento efectivo de los compromisos asumidos para proteger el bienestar de la humanidad y de la biodiversidad.

Los Océanos, educación para el cuidado

Desde esta perspectiva, alienta Mons. Pioppo, no debe olvidarse, que los océanos nos recuerdan la necesidad de “la educación para la alianza entre la humanidad y el medio ambiente”. A este respecto, habría que esforzarse para educar a los jóvenes al cuidado de los océanos pero también, siempre que sea posible, ayudándoles a crecer en el conocimiento, el aprecio y la contemplación de su inmensidad y grandeza.

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Cambio climático y sus consecuencias en los países en vias de desarrollo. Los obispos a los gobernantes

Conferencias Episcopales del mundo piden justicia climática

A través de la elaboración de una Declaración conjunta, lanzan un llamamiento a los líderes gubernamentales solicitando que unan sus fuerzas para que la visión climática propuesta en la encíclica papal Laudato Si’ y en el Acuerdo de París, se haga realidad.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

Varios líderes eclesiásticos de las agrupaciones continentales de las Conferencias Episcopales han emitido una Declaración conjunta sobre la justicia climática que está dirigida a los representantes gubernamentales del mundo, en la que piden que trabajen para lograr una implementación ambiciosa del Acuerdo de París, por el bien de las personas y el planeta.

En particular, solicitan que la Cumbre COP24 (en Katowice, Polonia, que se realizará en diciembre de 2018) pueda ser un hito en el camino trazado en 2015, en la capital francesa.

 

Tal como se lee en el documento, «ante la creciente urgencia de la actual crisis ecológica y social, partiendo del trabajo realizado en el terreno durante los últimos tres años, por tantos actores valientes de todo el mundo – dentro de la Iglesia católica y no solo en ella – para promover y vivir los mensajes de la Carta Encíclica Laudato Si’, pedimos que se tomen medidas ambiciosas e inmediatas para hacer frente y superar los efectos devastadores de la crisis climática. Estas acciones deben ser adoptadas por la comunidad internacional, en todos los niveles: las personas, las comunidades, las ciudades, las regiones, las naciones».

El grito de la tierra y de los pobres

«Hemos escuchado “el grito de la tierra y el grito de los pobres”. Hemos escuchado la exhortación del Santo Padre, el Papa Francisco, y nos solidarizamos con nuestros Hermanos Obispos que ya han tomado posiciones contra el peligroso uso ilimitado y la explotación de los recursos de nuestra Madre Tierra, así como respecto a nuestros modelos actuales de desarrollo, apoyados por instituciones y sistemas financieros que ponen la vida, la comunidad, la solidaridad y el bienestar de la Tierra después de las ganancias, la riqueza y el crecimiento desenfrenado», asegura la Declaración subrayando la necesidad de “estar preparados para realizar cambios rápidos y radicales, resistiendo a la tentación de buscar soluciones a esta situación actual con arreglos tecnológicos a corto plazo, sin abordar las causas fundamentales y las consecuencias a largo plazo”.

Por ello, la exhortanción que lanzan se basa en los siguientes principios:

La urgencia de actuar ahora

“El tiempo es un lujo que no tenemos. Hay una creciente mentalización en la opinión pública, también gracias a la investigación científica y los datos, respecto al hecho de que no hay tiempo que perder y queremos llevar esa urgencia a planes concretos, con el objetivo de avanzar hacia una distribución justa de recursos y responsabilidades, en la que los grandes emisores asuman la responsabilidad política y cumplan con sus compromisos de financiación por el clima”, explica el escrito.

La justicia intergeneracional

“Los jóvenes nos reclaman un cambio” (LS, 13). Su futuro está en grave peligro y nuestra generación no está haciendo lo suficiente para dejarles un planeta sano. Ser tan miope es una injusticia inaceptable. “No estamos hablando de una actitud opcional, sino de una cuestión básica de justicia, ya que la Tierra que recibimos pertenece también a los que vendrán” (LS 159).

Respetar los derechos humanos

En este contexto, la dignidad y los derechos humanos, en particular de los más vulnerables, deben estar siempre en el centro de la agenda climática. Al implementar el Acuerdo de París, los derechos humanos deben ser protegidos, respetados y apoyados eficazmente, tanto en las políticas nacionales, como en el terreno. Los gobiernos deben mostrar sus esfuerzos en este sentido, en sus contribuciones determinadas a nivel nacional y en sus opciones de financiación para la adaptación y la resiliencia.

 

Y, por lo tanto, los responsables de la elaboración de este documento exigen políticas que incluyan y reconozcan las siguientes llamadas y elementos:

«Tenemos el deber moral de “limitar el crecimiento del calentamiento global por debajo de 2°C en comparación con los niveles preindustriales y, de ser posible, por debajo de 1,5°C, para mantenernos con vida, según lo concordado por los gobiernos en el Acuerdo de París; teniendo en cuanta las palabras del Papa Francisco recordando que estamos afectados por las crisis climáticas; sin embargo, los efectos del cambio climático no se distribuyen de manera uniforme:

“Son los pobres quienes más sufren los estragos del calentamiento global: muchos ya se han visto obligados a abandonar sus hogares y emigrar a otros lugares, sin saber cómo serán recibidos”. Y seguirán migrando millones de personas más. Por ello, una transición ecológica justa y equitativa, como exige el Acuerdo de París, es una cuestión de vida o muerte para los países vulnerables y las personas que viven en las zonas costeras.

Un cambio profundo en el estilo de vida

Por otra parte, es evidente que necesitamos un cambio profundo y duradero a estilos de vida sostenibles y decisiones políticas audaces que puedan respaldar esos esfuerzos para abordar el consumo excesivo y reducir drásticamente las huellas ecológicas a nivel individual y comunitario. “Todas estas acciones presuponen una transformación a un nivel más profundo, es decir, un cambio de los corazones, un cambio de las conciencias”, resalta el escrito.

Escuchar la sabiduría de los pueblos originarios

Asimismo, las tradiciones y los conocimientos especiales de las comunidades indígenas deben escucharse, protegerse y conservarse de manera efectiva: ofrecen soluciones valiosas para el cuidado y la gestión sostenible de los recursos naturales.

“ Los jóvenes nos reclaman un cambio (LS, 13). Su futuro está en grave peligro y nuestra generación no está haciendo lo suficiente para dejarles un planeta sano ”

“Nos duele ver las tierras de los pueblos indígenas expropiados y sus culturas pisoteadas por esquemas depredadores y por nuevas formas de colonialismo, alimentadas por la cultura del despilfarro y el consumismo”, afrima el documento haciendo hincapié en que no se pueden defender las soluciones falsas que utilizan los recursos naturales como bienes de producción (como las grandes centrales hidroeléctricas, los agrocombustibles o los cultivos comerciales) a expensas de los derechos de las comunidades indígenas.

Por último, la Declaración conjunta señala que es necesario un cambio en el paradigma financiero, es decir, establecer un sistema de transparencia, eficiencia y evaluación en conformidad con, entre otros, la Agenda de Desarrollo Sostenible 2030 y el Acuerdo de París, y que los mercados financieros sean regulados de acuerdo con estos marcos globales.

“ El Papa recuerda que son los pobres quienes más sufren los estragos del calentamiento global. Muchos ya se han visto obligados a abandonar sus hogares y emigrar a otros lugares, sin saber cómo serán recibidos ”

 

“Pedimos una financiación que sirva a la sociedad, construya comunidades y promueva la integridad, la igualdad y la justicia”.

Igualmente, se exhorta a la transformación del actual sector energético, “poner fin a la era de los combustibles fósiles”, a la vez que se invita a reconsiderar el sector agrícola a nivel global.

Hacer realidad la visión de la Laudato Si’

Las Conferencias Episcopales concluyen observando que los puntos mencionados anteriormente también están en el centro de las diversas acciones que la amplia comunidad católica está llevando a cabo para hacer realidad la visión de Laudato Si ‘y el Acuerdo de París:

 

“Renovamos nuestro compromiso de tomar medidas audaces para vivir el cambio que pedimos dentro de nuestras instituciones. Creemos firmemente que esta conversión ecológica es también un desafío espiritual. Alentamos todas las iniciativas dentro y fuera de la Iglesia católica, que ya es testigo de que es posible, alcanzable y más justo vivir de una manera más sostenible. En última instancia, esto es clave para la supervivencia de la especie humana”.


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Representante de la Santa Sede en la ONU sobre cambio climático: nivel del mar y consecuencias

Mons. Bernardito AuzaMons. Bernardito Auza 

Santa Sede a ONU: “Priorizar la protección legal de los migrantes”

El Nuncio Apostólico Bernardito Auza advierte que el aumento global del nivel del mar afectaría a más de 70 Estados, sino se logra un consenso global que contribuya a generar un enfoque ético integrado de todos los seres humanos.

José Villanueva – Ciudad del Vaticano

El 25 de octubre, el Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas Monseñor Bernardito Auza, interviene en las deliberaciones de la Sexta Comisión del septuagésimo tercer período de sesiones de la Asamblea General sobre el tema 82 del programa, dedicado al “Informe del Derecho Internacional” Comisión sobre los trabajos de su septuagésimo período de sesiones Grupo I.

Enfoque ético integrado

En su declaración, el arzobispo Auza señala que el aumento global del nivel del mar, afectaría directamente a más de 70 Estados, convirtiéndose en un desafío importante que requiere una respuesta global con un enfoque ético integrado.

“Muy probable es que otros Estados se vean afectados indirectamente, no solo por la pérdida de tierras, sino también por el desplazamiento de los pueblos y por la pérdida de recursos naturales. El ascenso global en el nivel del mar es, por lo tanto, un desafío importante que requiere una respuesta global”, argumenta el Nuncio Auza.

Ecología integral equilibrada

El Arzobispo también resalta que, si la humanidad anhela una ecología integral, esta debe ser equilibrada, donde los ecosistemas marinos y costeros, así como los hombres y mujeres que dependen de ellos, en el presente y en el futuro.

“Abordar una realidad tan compleja exige ante todo un enfoque ético integrado. No podemos hablar de ecosistemas marinos y costeros sin considerar a los hombres y mujeres que dependen de ellos, ya que los humanos y el entorno natural florecen o se deterioran juntos. En su carta encíclica Laudato Si, el Papa Francisco subraya la necesidad de una “ecología integral, una que respeta claramente las dimensiones humanas y sociales de la naturaleza”.

Protección de los migrantes y desplazados

Como último punto de la intervención, el prelado saluda la decisión de la Comisión de Derecho Internacional por considerar las implicaciones legales internacionales sobre el aumento del nivel del mar en términos del derecho del mar, la estabilidad, los derechos humanos y la migración humana.

“Mi delegación agradece a los miembros de la Comisión que han trabajado en este tema y quienes han trazado los desafíos legales planteados por el aumento del nivel del mar en las áreas de la Derecho del mar, estabilidad, derechos humanos y migración humana. Sin embargo, visto que las repercusiones humanitarias del aumento del nivel del mar son particularmente apremiantes, alentamos a priorizar la cuestión de la protección legal de los migrantes, las personas desplazadas, que podrían llenar una laguna en el derecho internacional y preparar mejor a los Estados, a las comunidades directamente interesadas y la comunidad internacional para enfrentar este desafío”, finaliza.