Loiola XXI

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La COP25, última hora

Las naciones impulsan una acción de alto nivel para 2020 y lograr neutralidad de carbono para 2050.

Hoy, en la Cumbre sobre la Acción Climática ONU 2019, el Presidente de Chile, Sebastián Piñera, da a conocer los logros y resultados de la coalición de Mitigación. Chile ha liderado el trabajo de esta coalición este año, por pedido del Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, y con el apoyo de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) y el PNUD.

En ese contexto, el Presidente Piñera anuncia que 59 naciones han expresado su intención de suscribir un plan de acción climática reforzado (o NDC, Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional) y reconoció a aquellas 11 naciones que ya han comenzado un proceso interno más ambicioso y que lo han reflejado en sus planes nacionales para 2020, según lo establecido en el Acuerdo de París (lista completa en el Anexo 1).

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ANEXO I:

Mayor ambición en los planes climáticos nacionales

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ANEXO II:

La Alianza de Ambición Climática 2050


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Alta temperatura de la tierra en la última década

OMM/Aleksandar Gospić
Marejada extrema en las costas croatas bañadas por el mar adriático.

3 Diciembre 2019

Siete millones de personas mueren al año por la contaminación del aire con los mismos gases que causan el cambio climático. Además, en 2018, la cantidad de personas de más 65 años expuestas a olas de calor aumentó en 220 millones con respecto a la media del período entre 1986 y 2005. Estos son solo dos aspectos de cómo este fenómeno afecta nuestra salud. Sin embargo, solo uno de cada cinco países tiene estrategias de salud en materia de cambio climático.

Dos informes publicados durante la vigesimoquinta Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la COP25, que se celebra en Madrid, ponen de relieve la forma en que mientras aumenta la temperatura media de la tierra, con catastróficos resultados para la vida en el planeta, incluida nuestra propia salud, los seres humanos seguimos sin poner remedios eficaces para detener este fenómeno o mitigar sus efectos.

El primero de los documentos, la Declaración sobre el estado del clima mundial, lleva la firma de los científicos de la Organización Meteorológica Mundial y contiene muchos de los hallazgos ya revelados en el informe United in Science o Unidos en la Ciencia en septiembre.

La Declaración confirma que el año 2019 pone punto final a una década marcada por registros de calor excepcionales, por el retroceso de los hielos y por subidas del nivel del mar sin precedentes a nivel mundial, cambios exacerbados por las emisiones de gases de efecto invernadero fruto de la actividad humana.

Las olas de calor y las inundaciones que solían producirse una vez cada 100 años son cada vez más frecuentes.

Casi con toda certeza, las temperaturas medias del quinquenio (2015-2019) y de la década (2010-2019) serán las más elevadas de las que se tiene constancia y todo apunta a que 2019 será el segundo o tercer año más cálido del que se tienen datos.

Las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzaron un nuevo máximo histórico de 407,8 partes por millón en 2018, y en 2019 no dejaron de aumentar. Ese gas permanece en la atmósfera durante siglos, y en los océanos durante períodos todavía más prolongados, de modo que perpetúa el cambio climático.

También se ha constatado que, desde 1993, cuando se empezaron las mediciones satelitales, la subida del nivel del mar se ha acelerado a causa de la fusión de los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida.

El océano hace las veces de amortiguador al absorber calor y dióxido de carbono, pero ello acarrea graves consecuencias. El calor acumulado en las aguas oceánicas ha alcanzado niveles sin precedentes y se han producido olas de calor marinas generalizadas. La acidez del agua del mar ha aumentado un 26% desde el inicio de la era industrial. Como resultado, ecosistemas marinos de vital importancia se están degradando.El valor mínimo de extensión diaria del hielo marino en el Ártico de septiembre de 2019 fue el segundo más bajo desde que se tienen registros satelitales, y en el mes de octubre también se establecieron récords de extensión mínima. Por su parte, en la Antártida, las extensiones de hielo registraron valores mínimos sin precedentes en algunos meses de 2019.

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Un aumento de 3 grados a la vuelta de la esquina

Hasta recientemente las predicciones sobre el cambio climático se proyectaban más allá de las generaciones que lo iban a vivir, pero el calentamiento global ha llegado mucho más rápido de lo que se esperaba.

La temperatura global promedio se estima actualmente en 1,1° C, un grado más por encima de los tiempos preindustriales (1850–1900) y las consecuencias se están dejando notar: los fenómenos climáticos extremos son más intensos y frecuentes con todas las consecuencias que ello conlleva.

Los efectos del cambio climático se manifiestan a diario en forma de fenómenos meteorológicos extremos y anómalos.

“Las olas de calor y las inundaciones que solían producirse una vez cada 100 años son cada vez más frecuentes. Los efectos de ciclones tropicales de una intensidad devastadora se sienten desde las Bahamas hasta el Japón, pasando por Mozambique, y los incendios forestales arrasan grandes zonas del Ártico y Australia”, declaró Taalas. Y, sin embargo, no es nada comparado con lo que puede llegar a ser.

Todo apunta a un aumento de la temperatura de más de 3 °C de aquí a finales de siglo.

“Si no adoptamos medidas urgentes para combatir el cambio climático ahora, todo apunta a un aumento de la temperatura de más de 3 °C de aquí a finales de siglo, y sus consecuencias para el bienestar de la humanidad serán todavía más perjudiciales”, afirma el secretario general de la Organización Meteorológica Mundial, Petteri Taalas.

En este momento, estamos muy lejos de cumplir el objetivo del Acuerdo de París sobre cambio climático de mantener la temperatura media de la tierra por debajo de los 2 grados centígrados.

Riesgos para la salud

Una parte importante de la Declaración sobre el estado del clima 2019 se dedica a los impactos que los fenómenos meteorológicos y climáticos tienen en la salud.

Por ejemplo, las mismas emisiones de gases que producen el efecto invernadero son de la contaminación del aire, origen de la muerte prematura de siete millones de personas al año.

Además, solo en 2018, la cantidad de personas vulnerables de más 65 años expuestas a olas de calor aumentó en 220 millones con respecto a la media del período de referencia comprendido entre 1986 y 2005.

Por tanto, proteger la salud humana de los efectos del cambio climático es más urgente que nunca y, sin embargo, tampoco en este capítulo estamos haciendo mucho para prepararnos. En otro informe publicado por la Organización Mundial de la Salud se destaca que solo uno de cada cinco países han diseñado estrategias para mitigar los efectos de este fenómeno.

En el informe, que se basa en una encuesta llevada a cabo en más de cien países, esta agencia de la ONU señala que únicamente el 38% de los países cuenta con recursos para ejecutar parcialmente su estrategia nacional en materia de salud y cambio climático, y menos del 10% destina recursos suficientes para su plena ejecución.

La doctora María Neira, del Departamento de Salud Pública de la OMS, que participa en la COP25 en Madrid indicó a Noticias ONU que la Organización quiere resaltar la necesidad de que “la salud esté mucho más presente en las decisiones” de esta Conferencia y que se aceleren las medidas “para luchar contra el cambio climático, porque está teniendo un impacto muy negativo en la salud de las personas”.

Otros efectos devastadores

Noticias ONU//Daniel Dickinson
El cambio climático y el uso insostenible de la tierra contribuye a la desertificación en Camerún.

La Declaración sobre el estado del clima mundial también señala otros impactos negativos como los del acceso a la comida, las migraciones, y los efectos sobre ecosistemas y la vida marina.

En el futuro los países vulnerables deberán afrontar considerables desafíos para velar por garantizar el acceso a la comida.

La variabilidad del clima y los fenómenos meteorológicos extremos son algunos de los principales factores que explican el reciente aumento del hambre en el mundo y una de las causas principales de crisis graves. Tras una década de reducción constante, el hambre experimenta un repunte, dado que en 2018 la padecieron más de 820 millones de personas.

“Una de las principales consecuencias del cambio climático es que la configuración de las precipitaciones es más irregular. Ello pone en peligro el rendimiento de las cosechas y, si además se tiene en cuenta el crecimiento demográfico, en el futuro los países vulnerables deberán afrontar considerables desafíos para velar” por garantizar el acceso a la comida, afirma el secretario general de la Organización Meteorológica Mundial.

En 26 de los 33 países afectados por crisis alimentarias en 2018, la variabilidad del clima y los fenómenos meteorológicos extremos fueron —junto con las perturbaciones económicas y las situaciones de conflicto— aspectos que agravaron la coyuntura imperante. En 12 de esos 26 países, la variabilidad del clima y los fenómenos meteorológicos extremos fueron los principales factores causantes de la situación de crisis.

Entre enero y junio de 2019, se registraron más de diez millones de nuevos desplazamientos internos, y siete millones fueron debidos a fenómenos climáticos peligrosos, como el ciclón Idai en el sureste de África, el ciclón Fani en Asia Meridional, el huracán Dorian en el Caribe y las inundaciones en la República Islámica del Irán, Filipinas y Etiopía. Esos episodios generaron entre la población apremiantes necesidades humanitarias y de protección.

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El Papa ha visitado la Universidad Sofia de Tokio

El Papa: Que la universidad Sofía, cultive el amor por la naturaleza típico de la cultura asiática

El Papa en la universidad Sofía, retomó las cuatro Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía de Jesús, al expresar sus deseos de la formación que deben tener los institutos de educación jesuitas. Esta universidad dijo, debe ser no sólo un centro de formación, sino también un lugar donde tome forma una sociedad mejor.

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

Las cuatro Preferencias Apostólicas Universales de la Compañía de Jesús, sirvieron de tema para el Papa al expresar sus deseos de la formación que deben tener los institutos de educación jesuitas.

“En una sociedad tan competitiva y tecnológicamente orientada, esta universidad debería ser un centro no sólo de formación intelectual, sino también un lugar donde pueda ir tomando forma una sociedad mejor y un futuro más lleno de esperanza”. Es el deseo de Francisco sobre la formación que desea se realice en la Universidad Sofía.  Y siguiendo el espíritu de su encíclica Laudato si’, pidió que esta universidad mantenga el amor por la naturaleza, tan típico de las culturas asiáticas.

En esta universidad se debería expresar “en una inquietud inteligente y previsora por la protección de la tierra, nuestra casa común”. Inquietud, dijo, que pueda amalgamarse con la promoción de una nueva episteme capaz de ampliar y cuestionar todo intento reduccionista de parte del paradigma tecnocrático.

La Universidad Sofía

La Sophia University ha estado siempre marcada por una identidad humanista, cristiana e internacional. Desde su fundación, la Universidad se ha enriquecido con la presencia de profesores de varios países, incluso a veces de países en conflicto entre sí. Sin embargo, afirmó Francisco, todos estaban unidos por el deseo de dar lo mejor a los jóvenes de Japón.

“Ese mismo espíritu perdura también en las muchas formas en las que ustedes brindan ayuda a quienes más lo necesitan, aquí y en el extranjero. Estoy seguro de que este aspecto de la identidad de vuestra Universidad se fortalecerá cada vez más, de modo que los grandes avances tecnológicos de hoy puedan ponerse al servicio de una educación más humana, justa y ecológicamente responsable”.

La educación ignaciana

El Santo Padre, pidió que la tradición ignaciana, en la que se basa Sophia, impulse a profesores y estudiantes por igual a crear una atmósfera que fomente la reflexión y el discernimiento. Ningún estudiante de esta universidad debería graduarse sin haber aprendido cómo elegir, responsable y libremente, lo que en conciencia sabe que es lo mejor, señaló y agregó: “Que en cada situación, incluso en las más complejas, se interesen por lo que en su conducta es justo y humano, cabal y responsable, decididos defensores de los vulnerables, y sean conocidos por esa integridad que tanto se necesita en estos momentos en que las palabras y las acciones a menudo son falsas o engañosas”.

Las cuatro Preferencias Apostólicas 

Mencionando las Preferencias Apostólicas Universales que propuso la Compañía de Jesús este año, Francisco recordó que dejan claro que el acompañamiento de los jóvenes es una realidad importante en todo el mundo, y que todas las instituciones ignacianas deben fomentar ese acompañamiento. Como lo demuestra el Sínodo sobre los jóvenes y sus documentos, la Iglesia universal también mira con esperanza e interés a los jóvenes de todo el mundo.

“Vuestra Universidad en su conjunto debe centrarse en los jóvenes, que no sólo han de ser receptores de una educación preparada, sino también parte de esa educación, ofreciendo sus ideas y compartiendo su visión y esperanzas para el futuro. Que vuestra Universidad sea conocida por ese modelo de intercambio y por el enriquecimiento y vitalidad que esto genera”.

La tradición cristiana y humanista de Sophia está totalmente en consonancia con otra de las preferencias que mencionó el Papa, la de caminar con los pobres y los marginados de nuestro mundo. La Universidad, enfocada en su misión, deberá estar abierta siempre a crear un archipiélago capaz de interconectar lo que social y culturalmente puede llegar a concebirse como separado. Los marginados serán creativamente involucrados e incorporados en el currículo universitario, buscando posibilitar las condiciones para que esto se traduzca en la promoción de un estilo educativo capaz de achicar brechas y distancias.

El estudio universitario de calidad, más que considerarlo el privilegio de unos pocos, tiene que ir acompañado por la conciencia de saberse servidores de la justicia y del bien común; servicio, dijo que se debe implementar en el área que a cada uno le toque desarrollar. Una causa que nos compete a todos, dijo el Papa, el consejo de Pedro a Pablo sigue siendo cierto hoy: no olvidemos a los pobres.

Visita del Papa a la Universidad de Sofía, en Tokio.

Un gracias al pueblo nipón

Por último, antes de despedirse de los presentes, el Papa agradeció a través de los jesuitas, a todo el pueblo japonés, por la amable acogida y bienvenida que le brindaron durante esta visita.

“Mi estadía en este país ha sido breve pero intensa. Agradezco a Dios y a todo el pueblo nipón por la oportunidad de poder visitar este país, que dejó una gran huella en la vida de san Francisco Javier, y donde tantos mártires dieron testimonio de su fe cristiana. A pesar de que los cristianos son una minoría, su presencia se siente. Yo mismo he sido testigo de la estima general que se tiene hacia la Iglesia Católica, y espero que este respeto mutuo pueda aumentar en el futuro. También he observado que, a pesar de la eficiencia y el orden que caracterizan a la sociedad japonesa, se percibe que se desea y se busca algo más: un hondo anhelo por crear una sociedad cada vez más humana, compasiva y misericordiosa”.

El estudio y la meditación son parte de toda cultura, y vuestra cultura japonesa está, en este sentido, orgullosa de su herencia antigua y rica. Japón, dijo,  ha podido integrar el pensamiento y las religiones de Asia en su conjunto y crear una cultura con identidad definida. La Escuela Ashikaga, que tanto impresionó a san Francisco Javier, es un ejemplo de la capacidad de la cultura japonesa para absorber y transmitir el conocimiento. Los centros de estudio, meditación e investigación, siguen desempeñando un papel importante en la cultura actual. Por esta razón, es necesario que conserven su autonomía y libertad, en aras de un futuro mejor. Puesto que las universidades siguen siendo el lugar principal en el que se capacitan los líderes futuros, es necesario que el conocimiento y la cultura en toda su amplitud inspire todos los aspectos de las instituciones educativas volviéndose cada vez más inclusivas y generadoras de oportunidad y promoción social.

Photogallery

Francisco en la Universidad de Sofía, Tokio, Japón.


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Cómo es el río Amazonas.

Amazonas: El río que nos une

Todo está conectado. Uno de cada cinco vasos de agua que bebes, se lo debes a ella. Una de cada tres lluvias que riega los campos y renueva la atmósfera, se la debemos a ella. Ella es la Amazonía. Se merece un Sínodo. (Este artículo fue publicado en Revista 21 el pasado 1 de octubre)

Marta Isabel González

Las dimensiones descolocan. El río Amazonas es una enorme extensión de agua que a veces recuerda al mar. Para llegar a la Triple Frontera Colombia-Perú-Brasil lo mejor es ir a Bogotá y de ahí en vuelo nacional a Leticia. “Aquí solo se puede llegar por avión o por barco” nos explica un taxista nada más aterrizar, “pero claro, por barco y dependiendo desde dónde se venga la distancia es de días, por ejemplo, desde Iquitos (Perú) se tardan más de 36 horas y tienes que hacer una noche en el barco”.

Las distancias son enormes. El aislamiento de muchas comunidades, inevitable. “Aquellas comunidades que están cercanas al río o a alguno de sus afluentes tienen más posibilidades de estar comunicadas. El río aquí une, no separa”. Esa es una de las primeras cosas que hay que entender y la primera de muchas concepciones que traemos de Europa, de otros países y zonas más desarrolladas y que aquí no nos sirven de nada. Teresa Urueña es miembro del Servicio Jesuita a la Panamazonía (SJPAM) nos explica esto y el porqué de tantas construcciones de palafitos. “El agua del Amazonas no está siempre al mismo nivel, alcanza su nivel más alto en marzo y el más bajo en septiembre, aunque el cambio climático ha afectado ya un poco a estos ritmos”. Las extensiones de la Amazonía son también descomunales: 7,5 millones de kilómetros cuadrados (catorce veces la superficie de España) que implican el 43% de la superficie de Sudamérica y que se reparten irregularmente entre 9 países: en orden alfabético, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana y Guyana Francesa, Perú, Surinam y Venezuela. Irregularmente porque, por ejemplo, Ecuador solo posee el 1,5% del total de la Amazonía, pero que supone el 43% de su superficie.

Su población también sorprende. Más de tres millones de personas son indígenas pertenecientes a alguno de los 390 pueblos que se conocen (unos 137 pueblos no contactados). Hablan 240 lenguas pertenecientes a 49 familias lingüísticas y por supuesto sus cosmovisiones y tradiciones son muy diversas e imposibles de generalizar. Y cuando les escuchas te das cuenta de su sabiduría y de cómo, sin experimentos, han llegado a las mismas conclusiones que nuestros más reputados científicos. “El agua del río está diferente. Sus ritmos han cambiado. También el sol está diferente, antes podías trabajar horas sin camisa en la chagra y no te pasaba nada: ahora te quemas”, asegura Juan Enocaisa de El Estrecho, Reserva de Guepí, en el departamento del Alto Putumayo (Perú). Otra rotura de clichés. Otra muestra de que aquí el mundo funciona al revés y que los sabios son los más humildes. Al ver la naturaleza cuidada durante milenios gracias a estos pueblos originarios te das cuenta de cómo Dios, una vez más, ha entregado lo más valioso a los más sencillos. “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla” (Mt 11, 25-27).

“De hecho, para poder conservar la naturaleza y este bioma, el más importante del planeta, en realidad muchos de estos pueblos no necesitan nada más de nosotros que, simplemente, les dejemos en paz” afirma en Atalaia do Norte (Brasil) la chilena Cristina Larraín, voluntaria y activista del CIMI (Consejo Indigenista Misionario), un organismo creado en 1972 y vinculado a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil. Ella defiende a los pueblos del Valle del Javari, unos 6.000 habitantes desperdigados en 54 aldeas indígenas y 12 comunidades ribeirinhas a lo largo de un territorio con una extensión similar a Portugal.

Pero no les hemos dejado en paz. Y ahora la defensa de su territorio es esencial. En muchísimas ocasiones los indígenas están siendo vulnerados en sus derechos más elementales y sus tierras, arrebatadas u ocupadas en busca de minerales o madera. Y en los peores casos están siendo asesinados o agredidos en reyertas con empresas extractivas sin escrúpulos. Peligra su estilo de vida, ese “buen vivir” propio y que se basa en una “economía de subsistencia”, o dicho más modernamente “sostenible” o incluso “minimalista”, ya que no producen, ni cazan, ni pescan más que lo que van a consumir. Pero tanto la caza como la pesca están siendo alteradas y la contaminación lo está arrasando todo poco a poco. “La selva está enferma. El río se muere”, nos repiten en las tres orillas de esta Triple Frontera.

Para Juan Enocaisa, indígena Murui (bautizados como Huitotos en las épocas del Genocidio del Caucho, a finales del s. XIX, porque se pintaban con el fruto del Huito), está claro que “lo que ocurre es fruto de un desequilibrio en el conocimiento de culturas. Nosotros conocemos las suyas, pero ustedes no conocen las nuestras”. Y no le falta razón, pues su cultura no está escrita, todo lo han ido comunicando oralmente de generación en generación, lo que es, sin duda, una de las más determinantes diferencias entre nuestras civilizaciones.

Un Sínodo histórico. ¿Y qué tengo yo que ver con la Amazonía? Cuando el papa Francisco convocó en 2017 el Sínodo sobre la Panamazonía que tendrá lugar próximamente en Roma, algunos se hicieron esa pregunta.

Lo sorprendente es que aún ahora alguien se plantee lo mismo o no comprenda la audacia de Francisco y su visión profética en este momento clave que vive no solo la Iglesia, sino nuestro planeta y nuestra civilización. Si no giramos la mirada hacia esta región y logramos protegerla a nivel global con el mismo celo, o aún mayor, que protegemos en nuestros países las Reservas o Parques Naturales, la supervivencia de la humanidad está en peligro.

Este es un sínodo histórico. Tal y como explicó el cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los obispos durante el encuentro “Ecología Integral: una respuesta Sinodal para el cuidado de nuestra casa común” organizado por la REPAM y celebrado en marzo en la universidad de Georgetown (Washington DC), “se trata del primer sínodo de carácter ordinario centrado en un territorio. Ha habido otros sínodos sobre territorios, pero fueron sínodos extraordinarios”.

Pero también es histórico porque, aunque algunos querían que se celebrara en el continente americano, de algún modo, al celebrarse en Roma, en el Vaticano, Francisco pone en el centro de la Iglesia Católica, geográfica y simbólicamente, este territorio situado al otro lado del océano.

“Este Sínodo pone en el centro a la periferia”. Es una llamada de atención a los 1.300 millones de católicos de la Tierra, y también a los no católicos, sobre la importancia de esta región para la supervivencia del planeta y las dificultades que viven aquí las personas”, asegura el padre Alfredo Ferro, miembro del SJPAM. Y también una especial atención a las dificultades y retos de la Iglesia allí, que son muchos y muy variados. “Imaginad, la extensión de la Diócesis amazónica de Alto Solimoes (Brasil) es casi tan grande como Grecia, con 131.614,48 Km2 y una población de más de tres millones y medio de personas. ¿Cuántos sacerdotes creéis que la atienden toda esta región amazónica? Tan solo 18. Y para atender a las comunidades con cierta periodicidad es imprescindible desplazarse, y para desplazarse rápidamente hay que usar lanchas que son muy costosas”, asegura el orensano Adolfo Zon Pereira, obispo de esta diócesis desde 2015.

Esas dificultades se unen a otras como la interculturalidad e inculturación, la dificultad para poder celebrar los sacramentos, la falta de sacerdotes, misioneros, religiosos, hombres y mujeres, que ayuden a que la Iglesia siga siendo una ayuda real en la zona que promociona los derechos humanos de los pueblos indígenas y que les acompaña en su desarrollo. “Nosotros no contamos con más ayuda que la de la Iglesia católica y de algunas ONG. ¿Y si no existieran los pueblos indígenas qué sería de la selva?”, asegura Elver Isidio, Huitoto de la etnia Bora que es también el presidente del Consejo de Autoridades Administrativas de la comunidad de Cusi Munilla Amena, en Leticia. “Sentimos que la Iglesia católica nos apoya en nuestros derechos y la defensa del territorio. Antiguamente el poder de la Iglesia era un poder de oposición. Pero ahora se ha producido una reconciliación respecto al pasado”.

A la iglesia soñada por la Amazonía le da forma Mauricio López como secretario general de la REPAM (Red Eclesial Panamazónica), realidad que nació en 2014, como una iniciativa pastoral para articular las acciones eclesiales en el territorio en defensa de la vida y la Madre Tierra. López nos facilita información detallada recogida en 265 informes fruto del proceso de escuchas sinodales previas a la redacción del Instrumetum Laboris que usarán las 250 personas que asistan este mes de octubre al Sínodo de la Panamazonía, titulado “Nuevos caminos para la Iglesia y para la ecología integral”, entre ellos 150 obispos que irán desde la Amazonía (101 obispos diocesanos y otros eméritos). “Esta información es fruto de otras tantas asambleas, foros temáticos y nacionales y ruedas de conversación celebrados en siete países de la Panamazonía y en los que participaron más de 87.000 personas pertenecientes a 172 pueblos o nacionalidades indígenas”, explica.

Al leer la información nos queda claro que se ha recogido una petición muy concreta por parte de la población: que la Iglesia deje de ser una iglesia acomodada, ensimismada, encerrada en el templo; clericalizada; alienada; autoritaria; vinculada con poder político y económico; burocrática, complicada y llena de normas. Pero también, que esa misma Iglesia reconoce sus sombras y asume que en ocasiones ha perdido su contenido social, apoyando pautas e intereses que van contra las poblaciones tradicionales y comunidades, que a veces ha mantenido una práctica colonizadora de los saberes y de las religiosidades populares. “En estos procesos de escucha se deja claro que se quiere construir una Iglesia más participativa e integrada en la realidad, en la vida y luchas de los pueblos, una Iglesia más acogedora, una Iglesia en salida, descentralizada, sin privilegios y centrada en Cristo sin clericalismos, pero más mística, donde sacerdotes y religiosas fortalezcan su fe para asumir su servicio. Una Iglesia que defienda la vida de manera integral y que sea un signo de unidad en la diversidad”.

Los informes de la fase de consulta sinodal también recogen cuestiones claves, como el apoyo a la juventud o la defensa de la dignidad de las mujeres, su voz y reconocimiento; una Iglesia pobre y con opción preferencial por los pobres, liberadora e inculturada presente en las luchas de los pueblos y de la naturaleza, comprometida con la Amazonía y todos los seres que la habitan; una Iglesia que promueva el “buen vivir” y responda a las injusticias que viven los pueblos; que se posicione contraria a los grandes intereses económicos de minería, hidroeléctricas o privatización de aguas y en la defensa de los territorios indígenas, movilizando alianzas en el combate contra el narcotráfico y toda delincuencia.

Una Iglesia con nuevas metodologías para acompañar, conocer y proteger a los pueblos que habitan esta región del planeta y que lucha por la promoción y defensa de la Naturaleza y de los Derechos humanos de los pueblos de la Panamazonía.

Este reportaje sobre la Triple Frontera de la Amazonía ha sido posible gracias a CIDSE y REPAM


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Patriarca Bartolomé. Declaraciones: las reliquias de Pedro. La Amazonia

Bartolomé: “El don de las reliquias de Pedro es un paso crucial hacia la unidad”

Una entrevista con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, que relata su sorpresa ante el don inesperado de Francisco, señala que la única manera de evangelizar es a través del servicio al mundo, y habla de los incendios en la Amazonía, explicando las razones espirituales y teológicas de nuestro compromiso con el medio ambiente.

Andrea Tornielli – Ciudad del Vaticano

El don de las reliquias de Pedro, que Francisco quiso entregar al sucesor de San Andrés, representa “un nuevo hito” y un “paso crucial” en el camino hacia la unidad de los cristianos. Así lo afirmó el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé, en la víspera de su viaje a Roma en esta entrevista con Vatican News y L’Osservatore Romano, relatando la sorpresa del regalo inesperado.

Bartolomé señala el camino del servicio al mundo como la vía principal de la evangelización, y en respuesta a una pregunta sobre el próximo Sínodo dedicado a la Amazonía, explica las razones espirituales y teológicas del compromiso con el medio ambiente amenazado de destrucción.

Su Santidad, ¿cuál fue su primera reacción cuando recibió del Papa Francisco el relicario que contiene los 9 fragmentos de los huesos del Apóstol Pedro?

“Debemos admitir que, al principio, nos sorprendió mucho saber que Su Santidad, nuestro hermano, el Papa Francisco, nos estaba regalando un tesoro así. Este gesto sorprendió a muchos. Ni siquiera la delegación del Patriarcado Ecuménico, que estaba en Roma para la fiesta patronal de nuestra Iglesia hermana, lo esperaba. Por lo general, este tipo de evento es objeto de discusiones de protocolo. Esta vez no fue así. Apreciamos sinceramente este don, que es la manifestación de la espontaneidad, signo del verdadero amor fraterno que hoy une a católicos y ortodoxos”.

¿Qué significa este gesto?

“Podemos distinguir al menos tres significados profundos. En primer lugar, la llegada de las reliquias del Santo Apóstol Pedro a la sede del Patriarcado Ecuménico en Constantinopla es una bendición en sí misma. San Pedro es una figura central de la santidad porque es apostólico y en muchos sentidos cercano a todos los cristianos: es el apóstol de la confesión, pero al mismo tiempo el de la negación. San Pedro es el testigo de la Resurrección, signo de esperanza para todos los cristianos.

El segundo significado que hay que recordar es el vínculo de fraternidad que une a San Pedro y a San Andrés, patrón del Patriarcado Ecuménico. De la misma manera que los dos apóstoles son hermanos según la carne, también son hermanas nuestras Iglesias de Roma y de Constantinopla.

Finalmente, el tercer significado es más ecuménico y se refiere a la búsqueda de la unidad y la comunión. Este don de nuestro hermano, el Papa Francisco, es un nuevo hito en el camino del acercamiento, un paso crucial en el diálogo de la caridad iniciado hace más de cincuenta años por nuestros predecesores. Un diálogo que hoy se pone bajo la bendición del santo apóstol Pedro. Recordemos sólo estas palabras del Apóstol, que en nuestro contexto actual adquieren una dimensión muy particular: “Ámense intensamente, con corazón verdadero, regenerados no de una semilla corruptible, sino de una incorruptible, por la palabra viva y eterna de Dios”. (1 Pedro 1,22)

Hace más de 50 años, su predecesor Atenágoras donó a San Pablo VI un icono que representa a los hermanos Pedro y Andrés abrazándose uno a otro. El Papa Francisco lo define como “un signo profético de la restauración de la comunión visible entre nuestras Iglesias”. ¿En qué punto del camino estamos?

“Esa es una buena pregunta. ¿Dónde estamos? Se ha progresado mucho en más de cincuenta años. Sin embargo, todavía nos queda mucho trabajo por hacer para restablecer el vínculo de comunión que nos sigue haciendo sufrir como negación de la fraternidad perfecta a la que aspiramos.

La división de los cristianos es un escándalo para la Iglesia, porque no hay verdadero testimonio del Evangelio sino en la unidad de los miembros del Cuerpo de Cristo. Como ya se ha dicho, el regalo de las reliquias de San Pedro a nuestra Iglesia por parte de nuestro hermano el Papa Francisco, es un gesto poderoso que demuestra el compromiso de la Iglesia de Roma al servicio de la unidad de los cristianos. De una manera muy simbólica, es un reflejo casi perfecto del icono mencionado en su pregunta. Los hermanos Pedro y Andrés se besan místicamente una vez más para enseñarnos a vivir el vínculo de la fraternidad ecuménica a la que estamos tan apegados.

En el camino de la unidad, son necesarias dos vías. La primera se define como el diálogo de la caridad, formado por todos aquellos gestos que nos acercaron después del abrazo intercambiado en Jerusalén en 1964 por el Papa Pablo VI y el Patriarca Ecuménico Atenágoras. La segunda se llama el diálogo de la verdad. Se compone de los organismos de diálogo teológico que nos permiten considerar las tradiciones comunes sobre las que construir nuestro futuro de comunión, estudiando con honestidad y respetando las cuestiones que aún nos dividen. A estos dos caminos nos gustaría añadir un tercero, el profético. Esto es lo que hemos presenciado con este regalo inesperado.

El regalo de las reliquias fue acompañado por una carta del Papa que se hizo pública ayer, 13 de septiembre, día en que la Iglesia latina celebra la memoria de su predecesor San Juan Crisóstomo. Es un Padre de la Iglesia venerado por católicos y ortodoxos, que en una de sus famosas homilías dijo: “¿Quieres honrar al Cuerpo de Cristo? No lo descuides cuando esté desnudo. No lo honren aquí en el templo con telas de seda, y luego descuídenlo afuera, donde sufre frío y desnudez. ¿Cómo se proclama hoy el Evangelio a partir de estas palabras?

“Creemos que la experiencia litúrgica en la que se basa nuestra vida espiritual como cristianos no debe separarnos de nuestro compromiso en el mundo y hacia el mundo. Como seguramente sabéis, al final de la Divina Liturgia decimos: “Vayamos en paz”. Esta invitación no sólo nos llama a mantener la paz que se nos ha dado, sino también a compartirla con el resto del mundo. Cuando seguimos a San Pablo y confesamos a la Iglesia como el cuerpo de Cristo, debemos recordar que no hay otra manera de cumplir la misión y difundir las buenas nuevas de Cristo resucitado que, a través del servicio, la diaconía. De este modo, seguimos el ejemplo del mismo Cristo que se entregó completamente “por la vida del mundo”. Pero nuestro servicio será aún mejor cuando los cristianos hayan recuperado la plena unidad en la comunión de las Iglesias.

La Iglesia Católica está a punto de celebrar un Sínodo dedicado a la región amazónica, un gran recurso verde para nuestra “madre tierra”. Siempre han sido particularmente sensibles al tema de la salvaguarda de la creación. ¿Por qué es importante que esta sensibilidad se difunda y qué pueden hacer juntos los cristianos para ayudar concretamente en este camino?

“La protección de nuestro medio ambiente natural ha sido una prioridad para el Patriarcado Ecuménico durante más de treinta años. Las razones son ecológicas, pero también teológicas. La creación es un regalo de Dios para toda la humanidad. Es en la creación, en la que participan los seres humanos, donde se realiza la gracia salvadora de Dios para la salvación del mundo. Por lo tanto, siempre hemos estado particularmente apegados a la idea de que la destrucción de la naturaleza es sobre todo una cuestión espiritual y un pecado. Por eso la respuesta debe ser también espiritual. Oramos por la creación en cada liturgia.

En particular, rezamos por la protección del medio ambiente cada 1 de septiembre. La oración es esencial, pero es sólo un primer paso. Los cristianos deben comprometerse en el desarrollo de una ecología espiritual basada en el tema de la conversión. A menudo escuchamos la cuestión de la conversión cuando hablamos, por ejemplo, del sacramento de la confesión. Es lo mismo aquí. Si la destrucción del medio ambiente es un pecado, no podemos protegerlo sin la conversión. Porque es a partir de la conversión de los corazones que llegará la conciencia de nuestra responsabilidad. En la tradición cristiana tenemos los medios para pensar e influir en la transformación de nuestras formas de vida: culto, ascesis, ayuno y acciones caritativas.

Los bosques de la Amazonía han sido recientemente devastados por los incendios….

“Oramos con intensidad de corazón por la selva amazónica, cuya destrucción es más que una catástrofe, es una desgracia. El impacto de estos enormes incendios podría tener consecuencias durante generaciones, afectando a la tierra, la infraestructura y a los seres humanos. Es urgente cambiar nuestras prácticas y nuestro modo de vida, porque estos fenómenos extremos nos obligan a considerar la fragilidad fundamental de la naturaleza, los recursos limitados de nuestro planeta y la sacralidad única de la creación.


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Los incendios de la Amazonia y la preocupación del Papa Francisco por la salud del planeta tierra.

Niños en el Tenharim en la región amazónica brasileñaNiños en el Tenharim en la región amazónica brasileña  (ANSA)

Es necesario aunar esfuerzos para proteger el ambiente

El mundo expresó su preocupación por los incendios en la selva del Amazonas, que desde enero hasta el 18 de agosto han tenido más de 38 mil focos.

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

La Amazonía sigue sufriendo desastres ecológicos. Desde enero hasta el 18 de agosto, no se han detenido los incendios que han devastado la región, llegando a haber más de 38 mil focos.

Resuenan aún las palabras del llamamiento del Papa el 25 de agosto, en los saludos tras el rezo mariano, cuando expresó la gran preocupación que nos aqueja a todos por los grandes incendios que se han desarrollado en la región amazónica, y pidió rezar para que puedan ser domados lo antes posible con el compromiso de todos.

«Estamos todos preocupados por los grandes incendios que se han desarrollado en el Amazonas. Recemos para que, con el compromiso de todos, puedan ser domados lo antes posible. Ese pulmón de bosques es vital para nuestro planeta», manifestó Francisco.

Qué más hacer para proteger el Amazonas

Vatican News habló con el embajador de Ecuador ante la Santa Sede, José Luis Álvarez quién en primer lugar, ante la pregunta qué más se puede hacer para la protección del Amazonas, dijo que es necesario crear “planes de acción conjuntos a fin de solventar estos problemas que se han venido dando”.  Aunar esfuerzos para poder diagnosticar bien la situación y luego dijo, plantear soluciones integradas, coordinadas, a fin de mitigar el problema.

La Amazonía es el cinco por ciento del territorio mundial, genera el 20 por ciento de oxígeno del mundo y ayuda a mantener el balance y el equilibrio climático, por lo tanto, es un pulmón que hay que cuidar. Ante situaciones de emergencia, entonces ¿qué hacen los gobernantes?, según el diplomático, Ecuador ha sido “desde hace mucho tiempo” un país altamente sensible a la naturaleza.

Embajador de Ecuador ante la Santa Sede, José Luis Álvarez

La Constitución de Ecuador se consagra a la naturaleza como un sujeto de derechos. El embajador afirma que como la naturaleza no puede reclamar por sí misma derechos, concede a los habitantes, a las comunidades, a los pueblos que radican en las zonas frágiles del Ecuador la posibilidad de reclamar los derechos de la naturaleza, y esto deviene una actitud social, general del país, de sus habitantes, de alta responsabilidad con el medio ambiente.

Embajador de Ecuador ante la Santa Sede, José Luis Álvarez

Los artículos de la Constitución del 71 al 74 se aplican, según el diplomático, en cualquier ámbito. Dijo que el Estado garantiza a las comunidades y a los pueblos que viven en las zonas consideradas parques o reservas naturales la posibilidad de consultarles previamente sobre cualquier actividad económica extractiva o de explotación racional de los recursos.

Embajador de Ecuador ante la Santa Sede, José Luis Álvarez

Andrés Tapia, dirigente de comunicación de la Confederación de organizaciones indígenas de la Amazonía ecuatoriana afirma que desde  los gobiernos ha existido una tardía respuesta a problemas como los incendios en el Amazonas. En el caso específico de Brasil, afirma que el gobierno de Jair Bolsonaro ha intentado desviar la atención aduciendo que se trata de agendas de sectores ambientalistas e invisibilizando las graves afectaciones producidas sobre los pueblos indígenas y campesinos en la zona.

Tapia, asegura también que en la mayoría de países existe una legislación ambiental que no es cumplida por sus gobernantes. En el caso específico del Ecuador considera la constitución del Ecuador como una de las más avanzadas en materia de derechos, al conceder derechos a la naturaleza. Sin embargo, afirma que “ninguno de estos derechos se cumple y al contrario se siguen transgrediendo, afectando seriamente la conservación de los territorios como es el caso del avance de la frontera extractiva en el Yasuní y en el centro sur amazónico.

Escuchar las comunidades indígenas en el Amazonas

Además sostiene, que no obstante la institución pública está llamada a precautelar por el cuidado del medio ambiente, el Ministerio de Medio Ambiente, ha adquirido en el último año un rol totalmente en contra de la preservación de los ecosistemas, dando permisos ambientales y luz verde para la explotación del parque nacional Yasuní, irrespetando la consulta popular que impide ampliar la frontera petrolera dentro de la zona intangible donde habitan pueblos no contactados como los tagaeres, taromenanes. Y según él, este es solo un caso de muchos.

Andrés Tapia siente la urgencia de que se debe mantener la actoría, vocería e incidencia desde las organizaciones sociales, así como el pueblo en general. “La acción en las calles y a través de distintos mecanismos de incidencia es el único camino para proteger lo que nos queda de selva amazónica”, sentencia.


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Desde Madagascar importante discurso del Papa a toda la clase política.

Il grido di Francesco dal Madagascar: gli incendi delle foreste compromettono il futuro

Il Papa incontra il presidente e le autorità locali e, davanti a esponenti della comunità internazionale, lancia un appello per l’ambiente: «Non può esserci un vero approccio ecologico senza una giustizia sociale»

Madagascar, alla fine dell’incontro con le autorità Francesco e il presidente Rajoelina piantano un albero, un baobab, simbolo malgascio, in ricordo della visita

 

INVIATO AD ANTANANARIVO. È importante creare occupazioni e attività «generatrici di reddito che siano rispettose dell’ambiente e aiutino le persone ad uscire dalla povertà». In altri termini, «non può esserci un vero approccio ecologico né una concreta azione di tutela dell’ambiente senza una giustizia sociale». Papa Francesco lo afferma davanti alle autorità del Madagascar, secondo paese africano che visita dopo il Mozambico e prima delle Mauritius. E davanti anche a esponenti della comunità internazionale lancia il suo grido: gli incendi delle foreste compromettono il futuro del pianeta e dell’umanità.

Il Pontefice arriva al Palazzo Iavoloha, poco fuori la città della capitale Antananarivo, residenza ufficiale del presidente del Madagascar, per la visita di cortesia e il colloquio privato col capo dello Stato, Andry Rajoelina.

Rajoelina, proprietario di società di comunicazione ed emittenti radio e tv, ha 45 anni, è sposato e ha tre figli. È stato sindaco della capitale dal 2007 al 2009, quindi è stato presidente della «Transizione» e nel gennaio di quest’anno eletto Presidente della Repubblica.Al termine dell’incontro, il Presidente e la consorte accompagnano il Vescovo di Roma nel vicino Ceremony Building per l’incontro con le autorità del Madagascar, con la società civile e il corpo diplomatico.

All’ingresso del Pontefice l’orchestra intona le note verdiane del «Va pensiero», mentre altri momenti musicali – presente anche un coro di bambini – introducono i discorsi del capo dello Stato e del Papa.

Francesco incoraggia «a lottare con forza e determinazione contro tutte le forme endemiche di corruzione e di speculazione che accrescono la disparità sociale e ad affrontare le situazioni di grande precarietà e di esclusione che generano sempre condizioni di povertà disumana». Da qui la necessità «di introdurre tutte le mediazioni strutturali che possano assicurare una migliore distribuzione del reddito e una promozione integrale di tutti gli abitanti, in particolare dei più poveri».

Tale promozione però non può limitarsi «alla sola assistenza – avverte il Pontefice – ma chiede il riconoscimento di soggetti giuridici chiamati a partecipare pienamente alla costruzione del loro futuro».

Secondo il Papa Francesco, «la funzione e la responsabilità politica costituiscono una sfida continua per coloro che hanno la missione di servire e proteggere i propri concittadini, in particolare i più vulnerabili, e di favorire le condizioni per uno sviluppo dignitoso e giusto, coinvolgendo tutti gli attori della società civile».

Poi afferma: «La vostra bella isola del Madagascar è ricca di biodiversità vegetale e animale, e questa ricchezza è particolarmente minacciata dalla deforestazione eccessiva a vantaggio di pochi; il suo degrado compromette il futuro del Paese e della nostra casa comune».

Ed ecco il monito: «Come sapete, le foreste rimaste sono minacciate dagli incendi, dal bracconaggio, dal taglio incontrollato di legname prezioso. La biodiversità vegetale e animale è a rischio a causa del contrabbando e delle esportazioni illegali».

Ecco la proposta di Francesco: «Abbiamo imparato che non possiamo parlare di sviluppo integrale senza prestare attenzione alla nostra casa comune e prendercene cura. Non si tratta solo di trovare gli strumenti per preservare le risorse naturali, ma di cercare “soluzioni integrali, che considerino le interazioni dei sistemi naturali tra loro e con i sistemi sociali. Non ci sono due crisi separate, una ambientale e un’altra sociale, bensì una sola e complessa crisi socio-ambientale”», dice citando la sua enciclica «Laudato si’».

Il Pontefice sa che, «per le popolazioni interessate, molte di queste attività che danneggiano l’ambiente sono quelle che assicurano per il momento la loro sopravvivenza». È quindi importante «creare occupazioni e attività generatrici di reddito che siano rispettose dell’ambiente e aiutino le persone ad uscire dalla povertà».

In altri termini, «non può esserci un vero approccio ecologico né una concreta azione di tutela dell’ambiente senza una giustizia sociale che garantisca il diritto alla destinazione comune dei beni della terra alle generazioni attuali, ma anche a quelle future. Su questa strada, dobbiamo impegnarci tutti, compresa la comunità internazionale». Rileva il Papa: «Molti suoi rappresentanti sono presenti oggi. Bisogna riconoscere che l’aiuto fornito da queste organizzazioni internazionali allo sviluppo del Paese è grande e che rende visibile l’apertura del Madagascar al mondo».

Per Papa Bergoglio c’è anche «il rischio che questa apertura diventi una presunta “cultura universale” che disprezza, seppellisce e sopprime il patrimonio culturale di ogni popolo».

Occorre perciò «prestare un’attenzione e un rispetto particolari alla società civile locale, al popolo locale. Sostenendo le sue iniziative e le sue azioni, la voce di coloro che non hanno voce sarà resa più udibile, così come le varie armonie, anche contrastanti, di una comunità nazionale che cerca la propria unità. Vi invito a immaginare questo percorso nel quale nessuno è messo da parte, o va da solo o si perde».

La globalizzazione «economica, i cui limiti sono sempre più evidenti, non dovrebbe portare ad una omogeneizzazione culturale – ammonisce – Se prendiamo parte a un processo in cui rispettiamo le priorità e gli stili di vita originari e in cui le aspettative dei cittadini sono onorate, faremo in modo che l’aiuto fornito dalla comunità internazionale non sia l’unica garanzia dello sviluppo del Paese; sarà il popolo stesso che progressivamente si farà carico di sé, diventando l’artefice del proprio destino».

In Madagascar i cattolici sono circa il 34,8 per cento dei quasi 24 milioni di abitanti. Il Papa riafferma «la volontà e la disponibilità della Chiesa Cattolica in Madagascar di contribuire, in un dialogo permanente con i cristiani delle altre confessioni, con i membri delle altre religioni e con tutti gli attori della società civile, all’avvento di una vera fraternità che valorizzi sempre il “fihavanana” (lo spirito di condivisione, aiuto reciproco e solidarietà, riconosciuto nella Costituzione malgascia come uno dei valori fondamentali della cultura locale, ndr), promuovendo lo sviluppo umano integrale, affinché nessuno sia escluso».

E alla fine dell’incontro, sul prato all’esterno del Ceremony Building Francesco e il presidente Rajoelina piantano un albero, un baobab, simbolo malgascio, in ricordo della visita.