Loiola XXI

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Campaña internacional contra la pesca ilegal.

FAO
Pesca de atún en el puerto industrial de Abidjan, en Côte d´Ivoire. Foto: FAO/Sia Kambou

8 Junio 2018

Un acuerdo para impedir que los peces capturados ilegalmente lleguen a los mercados internacionales, un sistema de documentación de capturas y hasta un “pasaporte” para los pescados, se han puesto en marcha para terminar con esta práctica que se realiza en todos los océanos del mundo y pone en peligro el medio ambiente, la economía y hasta nuestra salud.

La pesca ilegal, no declarada y no reglamentada amenaza el manejo sostenible de los recursos marinos, poniendo en riesgo la vida de los ecosistemas y el sustento de los pescadores y sus comunidades en países en desarrollo. Esta práctica representa aproximadamente el 20% de los peces que se capturan anualmente y causa pérdidas hasta de 23.000 millones de dólares al año.

Pero por primera vez en la historia, hay voluntad internacional de trabajar conjuntamente para terminar con la pesca ilegal que afecta negativamente a los océanos y por ende a toda la sociedad en general.

Hoy, 8 de junio se celebra, precisamente, el Día Mundial de los Océanos por lo que este acuerdo es una buena noticia.

Las consecuencias de un gran beneficio a corto plazo

¨La pesca ilegal no declarada y no reglamentada tiene muchas consecuencias negativas y a todos los niveles. La principal es a nivel de la biología de las especies que se explotan, ya que no repara en las normas de sostenibilidad para mantener esa especie para generaciones futuras a un nivel adecuado, extrayendo cantidades mayores de las que están permitidas”, explica Alicia Mosteiro, coordinadora del programa de registro mundial en el departamento de pesca y acuicultura del Fondo de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO)..

Mosteiro explica además que a nivel ecológico estas prácticas dañan los ecosistemas, tales como los fondos de corales y las plantas acuáticas. “No tienen cuidado de este tipo de ecosistemas porque lo que buscan es un gran beneficio a corto plazo”, resalta la experta.

Socioeconómicamente, por la cantidad de pescado que es extraído se reduce su disponibilidad para las personas que más lo necesitan y hace que su valor cambie en la cadena de producción.

Además, la práctica no toma en cuenta las medidas de seguridad ni las condiciones laborales de los pescadores, creando un riesgo desde el mismo momento en que se captura el pez.

“Afecta a la cadena de valor, el procesado, el transporte, y la comercialización de estos productos. Cuando llega al consumidor, no se tiene asegurada la calidad de este producto ni que sea saludable a nivel microbiologico y de metales etc.”, explica Mosteiro, agregando que desde esta perspectiva la pesca ilegal también representa un riesgo para los países en desarrollo.

“Pero es obvio que los más vulnerables son los paises en vias de desarollo y estados islas, que obviamente tienen una dependencia más grande de este tipo de actividades particularmente para el sustento de las poblaciones locales rurales”, aclara.

Un trabajador de una lonja de pescado descarga las capturas del día.

El mundo toma medidas

Mosteiro asegura que no existe una solución única y que se tiene que actuar desde diferentes ángulos para vencer la pesca ilegal, y que el secreto podría estar en la cooperación.

“Cooperación local o nacional entre diferentes agencias, no solamente de la administración pesquera pero también de las autoridades portuarias, las autoridades marítimas, policía, aduanas, inmigración etc,. que coordinan acciones para poder detectar este tipo de actividades. Pero la cooperación también es importante a nivel internacional, por ejemplo, si hay un país que intenta capturar un buque ilegal que se ha escapado a uno de sus puertos, puede comunicarlo a su país vecino para que de acercarse a sus tierras pueda ser detenido”, dice.

Otra medida clave según la FAO es que exista un intercambio de información entre los países, las organizaciones locales y los organismos internacionales.

“Tenemos información que muchas veces no se comparte y con el aumento de transparencia se puede ser mucho más efectivos para la lucha contra la pesca ilegal”, resalta la experta.

Hasta el momento no existen datos precisos sobre la práctica en diferentes países, por lo que la FAO se encuentra trabajando en el desarrollo de directrices técnicas y metodologías para investigar cuál es la magnitud del flagelo.

“Cuando nuestras directrices estén listas, los países y regiones podrán aplicarlas para hacer sus propias estimaciones que sean comparables y podremos seguirlas con el paso del tiempo, con lo cual ahí sabremos mejor si estamos siendo eficientes o no”, explica.

Pescado fresco en un mercado de Roma. Foto: FAO/Alessia Pierdomenico

Los verdaderos avances

Desde 2016 está en vigencia el Acuerdo de la FAO sobre medidas del Estado rector del puerto, que previene que peces obtenidos ilegalmente puedan entrar a los puertos.  Cada vez más países se están uniendo al tratado y ahora es posible comenzar a “marcar” la pesca ilegal .

También existen un sistema de documentación de capturas que fue aprobado en 2017. Se trata de una especie de pasaporte que acompaña al pez desde el momento que sale del mar hasta su punto de venta final permitiéndole al consumidor saber que lo que está comiendo de cena fue pescado, procesado y exportado de manera sostenible.

Estas directrices voluntarias de la FAO para las capturas actuarán como una “regla de oro” reconocida a nivel internacional por los gobiernos y empresas que buscan establecer sistemas que puedan rastrear los peces en la cadena de suministro, “desde el mar hasta la mesa”, con el fin de impedir la llegada al mercado de pescado capturado ilegalmente.

También se están desarrollando otras directrices sobre el marcado de las artes de pesca, destinadas a evitar que estas herramientas terminen abandonadas, perdidas o descartadas en el mar.

Elaboradas principalmente con plástico, las artes de pesca se pueden convertir en un componente importante de los escombros marinos y son motivo de preocupación para los países miembros de la FAO desde hace décadas ya que representan hasta un 10% del desecho plástico en el océano.

Las directrices, cuyo borrador fue acordado en febrero de este año, ayudarán a los países a desarrollar sistemas efectivos para marcar los aparejos de pesca, de modo que puedan rastrearse hasta su propietario original.

Finalmente también el registro mundial de buques de pesca, transporte, refrigerado y suministro desde 2014, un archivo certificado a nivel estatal de embarcaciones involucradas en operaciones pesqueras.

Todas esas herramientas han estado disponibles en los últimos tiempos para los países , y vemos un gran número de ellos se están adhiriendo a este tipo de instrumentos con lo cual se ve un compromiso mayor a nivel político con la transparencia para eliminar esta práctica”, expresa Alicia Mosteiro.

Según la experta, también se está viendo un aumento de las tecnologías necesarias para atender las necesidades pesqueras en zonas lejanas del mar. “El océano es extenso cubre el 70% de la tierra y no se puede controlar cada barco individualmente más que con sistemas remotos, con uso de satélites y otros”.

IFAD/Franco Mattioli
Un barco pesquero en el océano cerca de la costa de República Dominicana

América Latina, en el camino correcto.

Como parte del Acuerdo del Estado Rector del Puerto impulsado por la FAO, los países latinoamericanos que lo han ratificado se unieron para armonizar regionalmente las medidas aplicadas contra la pesca ilegal.

Hasta el momento la Red de Intercambio de información y experiencias entre países de América Latina para Prevenir, Desalentar y Eliminar la Pesca Ilegal, cuenta con la participación de Perú, Panamá, Costa Rica y Chile, y se trata de un espacio que permite intercambiar información de manera oportuna para tomar decisiones más certeras para combatir esta práctica y sobre sus infracciones y sanciones.

“Estos países están compartiendo datos a través del registro mundial que va a ser públicamente lanzado a finales de este mes y se ve que hay un movimiento de los países latinoamericanos para cerrar las puertas al mercado de esta pesca ilegal. Esta parte del mundo está ya poniendose como ejemplo para otras regiones de las actividades que se deben hacer para ser efectivos en la lucha contra este tipo de pesca”, concluye la experta de la FAO.

Producción: Laura Quiñones

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El G7 y los plásticos en los océanos. Comentario de Guterres

Guterres aplaude iniciativa del G7 para reducir el uso de plásticos, pero advierte que no es suficiente

G7 Canada/Xavier Dachez
El Secretario General, António GUterres, a su llegada a Canadá para asistir a la Cumbre del G7

9 Junio 2018

La Carta del G7 sobre Plásticos es bienvenida, pero todos necesitamos hacer mucho más, no sólo en cuanto a los desechos de ese material, sino respecto a todos los problemas de los océanos, dijo hoy el Secretario General de la ONU en La Malbaie, Quebec, donde se dan cita este año los líderes de las siete economías más desarrolladas del mundo.

En un evento especial sobre el tema, celebrado en el marco de la Cumbre del G7, António Guterres advirtió que la seguridad y el futuro colectivo están en riesgo y apeló a los mandatarios a reforzar la batalla para salvar el medio ambiente.

“Si no protegemos nuestros mares y océanos y si no ganamos la batalla contra el cambio climático, todos los supuestos en los que basamos nuestras políticas serán inútiles”, dijo.

Medidas urgentes

Impulsada por el Gobierno de Canadá, la Carta del G7 sobre Plásticos tiene la meta de que el 100% de los empaquetados sean reutilizables, reciclables o convertibles en composta.

Guterres recordó que, de no tomar medidas urgentes, para 2050 habrá más basura plástica que peces en los océanos. Agregó que los hechos son claros y que el mundo se encuentra frente a una emergencia global.

“Los desperdicios plásticos se encuentran ahora en las áreas más remotas del planeta. Matan la vida marina y hacen un daño enorme a las comunidades que dependen de la pesca y el turismo”, subrayó.

En este contexto, indicó que en el Pacífico flota una masa plástica más grande que Francia.

“No se equivoquen, estamos en medio de una batalla y estamos perdiendo en todos los frentes”, alertó.

Plan de contingencia

El Secretario General dibujó un escenario de peces y ecosistemas muertos debido a la pesca excesiva, la contaminación y la basura no tratada que se tira en el mar.

Por si fuera poco, tenemos los impactos cada vez mayores del cambio climático, abundó.

“Afortunadamente, tenemos un plan de batalla”, acotó Guterres.

Ese plan son los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), detalló, en particular el número 14, que entre sus diez metas contempla combatir la contaminación y acidificación marina, poner fin a la sobreexplotación pesquera y proteger los ecosistemas.

El titular de la ONU sostuvo que, si bien la Conferencia sobre los Océanos celebrada el año pasado obtuvo más de 1.300 compromisos, ninguna de las iniciativas y declaraciones tendrá sentido a menos que se acepte la magnitud del problema.

“Por eso estoy aquí hoy. Para sonar la alarma e inyectar un sentido de emergencia en sus deliberaciones y decisiones”, puntualizó, llamando a los mandatarios de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Estados Unidos y el Reino Unido a ejercer su liderazgo.

Guterres hizo notar que si no se protegen los océanos se perderá la batalla contra el cambio climático.

“Tomen con seriedad estas amenazas a nuestro medio ambiente global y entiendan que nuestro futuro y seguridad colectivos están en riesgo”, concluyó el Secretario General.


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Los plásticos en nuestros océanos. Informe de Greenpeace

Entrada de blog por Alba García – 08-06-2018


Los océanos del mundo están llenos de plásticos #DíaMundialdelosOcéanos

Hoy es el Día Mundial de los Océanos y seguimos escandalizándonos al ver plásticos en todos los rincones del mundo, en todos los resquicios de los océanos. Se han encontrado plásticos hasta a más de 10.000 metros de profundidad, y flotando en el mar cubriendo extensiones que ya triplican la superficie de EspañaSabemos que los plásticos y microplásticos han llegado hasta el Ártico y la Antártida. Además, ya es más que conocido que los plásticos también se acumulan en toda la fauna marina que los ingieren por error.

Más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos mueren cada año como consecuencia de todos los plásticos que llegan al mar. Además, ya están impactando zonas tan remotas y sensibles como la Antártida. Estos plásticos de un solo uso que consumimos y de los que nos intentamos deshacer al final vuelven a llegar a nuestra vida a través de el pescado y marisco que consumimos, ya que estos también habrán ingerido plásticos.

¿Qué estamos haciendo al respecto? El Gobierno aprobó el Real Decreto de bolsas que realmente fomenta la sustitución de unas bolsas por otras en vez de fomentar el uso de bolsas reutilizables. ¿Soluciona el Real Decreto el problema del consumo masivo de bolsas? Pues NO. Se hizo una propuesta no de ley que parecía que eliminaría los cubiertos de plástico y otros plásticos de un solo uso, propuesta que en realidad solo fomenta la reducción de plástico en un porcentaje de la composición total del producto pero no pretende prohibirlos. ¿Ayudaría esta propuesta realmente a solucionar este problema? De nuevo, NO. En España, ni siquiera hemos prohibido el uso de microplásticos en cosméticos, y hay países que ya lo han hecho como EEUU y Reino Unido, los cuales van directamente al mar desde nuestro desagüe sin problema alguno. ¿Tanto cuesta de verdad eliminar unos productos tan nocivos para el medio ambiente de forma real y efectiva?

Hoy, en el Día Mundial de los Océanos, te pedimos que te rebeles contra los plásticos de un solo uso y nos ayudes a frenar este tipo de contaminación que los asfixia y nos está ahogando también a nosotras. Te pedimos que vayas más allá. El reciclaje no es la solución porque es un sistema deficiente, ya hemos generado esos residuos, y no pueden convertirse en otros productos de forma infinita. Tú puedes evitar los plásticos de un solo uso, pero no todos.

Las empresas, supermercados, y grandes marcas no están haciendo lo suficiente.Necesitamos que todas estas empresas entiendan que deben reducir los plásticos de un solo uso que nos ponen a disposición día a día. Solo si se reduce la cantidad de plástico que consumimos podemos solucionar este problema, y las empresas son las primeras que deberían hacerlo.

Rebélate y pídele a las empresas que te quiten esos plásticos de un solo uso de en medio de una vez, ya sean bolsas, vasos de plástico, pajitas, o cualquier otro tipo de envases. Queremos que se responsabilicen del problema que están ayudando a crear. Puedes hacerlo diciéndoselo directamente en sus establecimientos, ¡que no quieres plásticos! Si todos lo hacemos tendrán que escucharnos porque todas estas empresas dependen de cómo usamos nuestro dinero y nosotros tenemos el poder de las personas consumidoras. También puedes hacerlo etiquetando a esas empresas cuando veas sus productos abandonados usando #IsThisYours en redes sociales o siguiendo las ideas que están en este manual.

Si te importan los océanos y lo que consumimos de ellos REBÉLATE y ayúdanos a que el próximo Día de los Océanos podamos celebrar una victoria, podamos celebrar que hemos frenado la contaminación de plásticos en el mar.


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Salvar los océanos es posible: depende de nosotros.

Salvar los océanos está en nuestras manos

Saeed Rashid
La polución por plástico en los océanos es fatal para la vida marina.

8 Junio 2018

Desde llevar tu propia botella de agua hasta ser voluntario para una limpieza local, todos debemos hacer algo para evitar que los desechos plásticos lleguen a nuestras aguas, dijo el Secretario General de la ONU António Guterres en su mensaje para el Día Mundial de los Océanos.

El titular de la ONU recordó al mundo el papel vital de los océanos en nuestra vida cotidiana: son los pulmones del planeta y proporcionan la mayor parte del oxígeno que respiramos.

“Los océanos hacen que nuestro planeta azul sea único en nuestro sistema solar, y no solo visualmente”, dijo, agregando que ayudan a regular “el clima global y son la fuente principal del agua que sustenta toda la vida en la Tierra, desde los arrecifes de coral hasta las montañas cubiertas de nieve, desde selvas tropicales hasta ríos poderosos e incluso desiertos “.

“Sin embargo”, aseguró, “la capacidad de los océanos para proporcionar sus servicios esenciales está siendo amenazada por el cambio climático, la contaminación y prácticas insostenibles“.

El ochenta por ciento de toda la polución en el mar proviene de la tierra, incluyendo más de ocho millones de toneladas de desechos plásticos cada año, que han costado la vida de un millón de aves y 100,000 mamíferos. Además, esta contaminación le cuesta al mundo alrededor de ocho mil millones de dólares en daños a los ecosistemas marinosanualmente.

“La contaminación ahoga las vías fluviales, daña comunidades que dependen de la pesca y el turismo, mata tortugas y aves, ballenas y delfines, y llega a las áreas más remotas del planeta y a lo largo de la cadena alimentaria de la que dependemos los humanos”, expresó el Secretario resaltando que a menos que cambiemos de rumbo, los desechos plásticos pronto superarán a todos los peces en los océanos.

El titular de la ONU instó a todos a trabajar individual y colectivamente para “detener esta tragedia prevenible” y reducir significativamente la contaminación marina de todo tipo.

“La acción comienza en casa y habla más fuerte que las palabras”, dijo. “Las Naciones Unidas apuntan a dar el ejemplo, y más de 30 de nuestras agencias ahora han comenzado a trabajar para terminar con el uso del plástico de un solo uso”.

Pero todos debemos participar a través de acciones simples como llevar nuestra propia botella de agua, taza de café y bolsas de compras, así como apoyando el reciclaje y evitando productos que contienen microplásticos.  También podemos ser voluntarios para una limpieza local.

“Si todos hacemos un poco, nuestras acciones combinadas pueden convertirse en algo masivo”, agregó.

“En este Día Mundial de los Océanos, insto a los gobiernos, a las comunidades y a las personas a que celebren nuestros océanos ayudando a liberarlos de la contaminación y para que sigan siendo vibrantes para las generaciones venideras”, concluyó el Secretario General.


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La Amazonia en peligro. Su importancia para el ecosistema de todo el mundo.

“Escuchemos el grito de esclavitud y abandono de los pueblos amazónicos”

El documento para el Sínodo sobre la Amazonía denuncia el neocolonialismo y la mentalidad “extractivista”. El “lamento” de las comunidades privadas de la Eucaristía por largos periodos: proyectar nuevos caminos para garantizar que llegue a todos. Hipótesis de ministerios oficiales para las mujeres

“Escuchemos el grito de esclavitud y abandono de los pueblos amazónicos”

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Pubblicato il 08/06/2018
Ultima modifica il 08/06/2018 alle ore 11:01
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

«Hoy el grito de la Amazonía al Creador, es semejante al grito del Pueblo de Dios en Egipto. Es un grito de esclavitud y abandono, que clama por la libertad y el cuidado de Dios». El documento preparatorio para el Sínodo especial sobre la Amazonía, en programa para 2019, define con estas palabras la situación de los pueblos en el “pulmón verde” del planeta. El objeto del Sínodo serán los «nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral», caminos que «deben ser pensados para y con el Pueblo de Dios que habita» en la Amazonía.

 

En la selva amazónica, observa el documento, «de vital importancia para el planeta, se desencadenó una profunda crisis por causa de una prolongada intervención humana donde predomina una “cultura del descarte” y una mentalidad extractivista». Reflexionar sobre el futuro de esta región significa, pues, preocuparse también por «el futuro del planeta». En el documento, dividido en tres partes – para «ver, juzgar (discernir) y actuar» – se afirma que hay que «escuchar a los pueblos indígenas y a todas las comunidades que viven en la Amazonía, como los primeros interlocutores de este Sínodo».

 

Esta región, a nivel planetario, es una de las mayores reservas de biodiversidad (del 30 al 50% de la flora y fauna del mundo) y de agua dulce (20% del agua dulce no congelada de todo el planeta). Se trata de más de siete millones y medio de kilómetros cuadrados, que tocan nueve países, en los que viven y conviven pueblos y culturas diferentes.

 

El documento afirma que: «la riqueza de la selva y de los ríos de la Amazonía está amenazada hoy por los grandes intereses económicos que se asientan en diversos puntos del territorio. Tales intereses provocan, entre otras cosas, la intensificación de la tala indiscriminada en la selva, la contaminación de ríos, lagos y afluentes (por el uso indiscriminado de agro-tóxicos, derrames petroleros, minería legal e ilegal, y los derivados de la producción de drogas). A ello se suma el narcotráfico, que junto con lo anterior pone en riesgo la supervivencia de los pueblos que dependen de recursos animales y vegetales en estos territorios».

 

Por otra parte, las ciudades de la Amazonia «han crecido muy rápidamente, y han integrado a muchos migrantes desplazados de sus tierras de manera forzada, empujados hacia las periferias de los grandes centros urbanos». Los movimientos urbanos migratorios de la selva a las ciudades han sido imponentes y en la actualidad «entre 70% y 80% de la población de la Panamazonía reside en las ciudades. Muchos de esos indígenas son indocumentados o irregulares, refugiados, ribereños, o pertenecen a otras categorías de personas vulnerables. En consecuencia, crece en toda la Amazonía una actitud de xenofobia y de criminalización de los migrantes y desplazados».

 

En los nueve países que componen la región panamazónica se registra la presencia de alrededor de tres millones de indígenas, que representan casi a 390 pueblos y nacionalidades diferentes. Entre ellos hay entre 110 y 130 pueblos indígenas en aislamiento voluntario o “pueblos libres”, llamados también “invisibles”: son los más vulnerables porque no poseen instrumentos de diálogo.

 

El documento recuerda cómo y cuándo comenzó la Iglesia a elevar su voz para defender a los pueblos indígenas. Y cita las palabras de san Juan Pablo II, que definió el traslado forzoso de un enorme número de africanos como esclavos un «holocausto desconocido» en el que «tomaron parte personas bautizadas pero que no vivieron su fe».

 

Pero, afirma el documento, «lo que nos asusta es que hasta hoy, 500 años después de la conquista, más o menos 400 años de misión y evangelización organizada, y 200 años después de la independencia de los países que configuran la Panamazonía, procesos semejantes se siguen extendiendo sobre el territorio y sus habitantes, víctimas hoy de un neocolonialismo feroz, “enmascarado de progreso”. Probablemente, tal como lo afirmó el Papa Francisco en Puerto Maldonado, los pueblos originarios Amazónicos nunca han estado tan amenazados como lo están ahora».

 

«La relación armoniosa entre el Dios Creador, los seres humanos y la naturaleza –se lee en el documento – está quebrada debido a los efectos nocivos del neo-extractivismo y por la presión de los grandes intereses económicos que explotan el petróleo, el gas, la madera, el oro, y por la construcción de obras de infraestructura (por ejemplo: megaproyectos hidroeléctricos, ejes viales, como carreteras interoceánicas) y por los monocultivos industriales». Y «se imponen nuevos colonialismos ideológicos disfrazados por el mito del progreso que destruyen las identidades culturales propias». Pero la amenaza en contra de los territorios amazónicos «también viene por la perversión de ciertas políticas que promueven “la conservación” de la naturaleza sin tener en cuenta al ser humano».

 

Proteger a los pueblos indígenas y sus territorios es, pues, «es una exigencia ética fundamental y un compromiso básico con los derechos humanos; y para la Iglesia se torna en un imperativo moral coherente con el enfoque de ecología integral de Laudato si’».

 

En la segunda parte del documento, dedicada al discernimiento, después de haber enlistado los fundamentos bíblicos y evangélicos, se recuerda que «la misión evangelizadora tiene siempre un “contenido ineludiblemente social”». La obra de la evangelización, prosigue el documento, nos invita «a trabajar en contra de las desigualdades sociales y la falta de solidaridad mediante la promoción de la caridad y la justicia, de la compasión y del cuidado, entre nosotros sí, pero también con los otros seres, animales y plantas, y con toda la creación. La Iglesia está llamada a acompañar y a compartir el dolor del pueblo amazónico, y a colaborar con la sanación de sus heridas, poniendo en práctica su identidad de Iglesia samaritana, según la expresión de los Obispos Latinoamericanos». En el texto también se recuerda que «no cuidar la Casa Común es una ofensa al Creador, un atentado contra la biodiversidad, y en definitiva, contra la vida».

 

El proceso de evangelización de la Iglesia en la Amazonia «no puede ser ajeno a la promoción del cuidado del territorio (naturaleza) y de sus pueblos (culturas). Para ello, necesita establecer puentes que puedan articular los saberes ancestrales con los conocimientos contemporáneos, particularmente aquellos referidos al manejo sustentable del territorio y a un desarrollo acorde a los propios sistemas de valores y culturas de las poblaciones que habitan este espacio, quienes deben ser reconocidos como sus genuinos custodios, y hasta propietarios».

 

El Sínodo, indica el texto preparatorio, «precisa de un gran ejercicio de escucha recíproca, especialmente de una escucha entre el Pueblo fiel y las autoridades magisteriales de la Iglesia. Y uno de los puntos principales a escuchar es el lamento de miles de (sus) comunidades privadas de la Eucaristía dominical por largos periodos». Fue la reunión del episcopado latinoamericano de Aparecida (en 2007) la que resaltó este “lamento”. Una respuesta, que no se cita en el documento, podría ser la de la ordenación sacerdotal de hombres casados, maduros y con una fe solida (los “viri probati”).

 

En la tercera parte, dedicada a la acción, se dan indicaciones para «nuevos caminos». El Sínodo tendrá que «encontrar nuevos caminos para hacer crecer el rostro amazónico de la Iglesia y también responder a las situaciones de injusticia de la región, como el neocolonialismo de las industrias extractivistas, los proyectos de infraestructuras que dañan su biodiversidad, y la imposición de modelos culturales y económicos ajenos a la vida de los pueblos». De esta manera, la Iglesia «se fortalece como contrapunto frente a la globalización de la indiferencia y frente a la lógica uniformadora promovida por muchos medios de comunicación y por un modelo económico que no suele respetar los pueblos amazónicos ni sus territorios».

 

«Debe haber – afirma el documento – un equilibrio, y la economía debe dar prioridad a una vocación por una vida humana digna. Esta relación equilibrada debe cuidar el ambiente y la vida de los más vulnerables». Retomando las palabras del Papa Francisco, el texto explica que «es necesario que todos nos dejemos evangelizar» por las poblaciones indígenas y sus culturas, y que «la tarea de la nueva evangelización implica “prestarles nuestra voz en sus causas, pero también [estamos llamados] a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos”. Sus enseñanzas, en consecuencia, podrían marcar el rumbo de las prioridades para los nuevos caminos de la Iglesia en la Amazonia».

 

Se necesita una presencia más capilar de la Iglesia, que encuentra dificultades debido a la «la inmensa extensión geográfica, muchas veces de difícil acceso». Los nuevos caminos para la pastoral de la Amazonia «exigen relanzar la obra de la Iglesia en el territorio y profundizar el proceso de inculturación que exige que la Iglesia en la Amazonía haga propuestas valientes, que supone tener osadía y no tener miedo, como nos pide el Papa Francisco». Por ello, se afirma, es urgente evaluar y replantear los ministerios que son necesarios en la actualidad para responder a los objetivos de «una Iglesia con rostro Amazónico y una Iglesia con rostro indígena».

 

«Es preciso identificar – se lee en el documento – el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeñan las mujeres en la Iglesia amazónica. También es necesario promover el clero indígena y nacido en el territorio, afirmando su propia identidad cultural y sus valores. Finalmente, es necesario repensar nuevos caminos para que el Pueblo de Dios tenga mejor y frecuente acceso a la Eucaristía, centro de la vida cristiana». Y estos nuevos «tendrán una incidencia en los ministerios, la liturgia y la teología (teología india)».

 

Para concluir, el texto afirma que «espiritualidad de comunión entre los misioneros autóctonos y los que vienen de fuera, para aprender juntos a acompañar a las personas, escuchando sus historias, participando de sus proyectos de vida, compartiendo su espiritualidad y asumiendo sus luchas. Una espiritualidad con el estilo de Jesús: simple, humano, dialogante, samaritano, que permita celebrar la vida, la liturgia, la Eucaristía, las fiestas, siempre respetando los ritmos propios de cada pueblo». El documento plantea al final una serie de preguntas para estimular la discusión preparatoria.


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La cuestión energética y sus consecuencias en el ambiente y el cuidado de la naturaleza.

El Papa en la Sala ClementinaEl Papa en la Sala Clementina 

El Papa: el uso de la energía no debe destruir la civilización

Audiencia del Papa Francisco a los participantes en el Encuentro de Dirigentes de las principales Empresas del Sector Petrolífero, del gas natural y de otras actividades relacionados con la energía.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Los invito a ser el núcleo de un grupo de líderes que imaginan la transición energética global de modo que tenga en cuenta a todos los pueblos de la tierra, como también a las futuras generaciones, a todas las especies y los ecosistemas”, lo dijo el Papa Francisco a los participantes en el Encuentro de Dirigentes de las principales Empresas del Sector Petrolífero, del gas natural y de otras actividades relacionados con la energía, a quienes recibió en Audiencia la mañana de este sábado, 9 de junio, en la Sala Clementina del Vaticano.

En su discurso, el Santo Padre resaltó los temas abordados durante los dos días de Congreso desarrollados en el Vaticano, tales como la transición energética y el cuidado de la casa común. “Es muy positivo – dijo el Pontífice – que aquellos que tienen un rol importante en el orientar opciones, iniciativas e inversiones en el sector energético tangan la oportunidad de un provechoso intercambio de opiniones y de conocimientos”.

El desafío de la energía para todos

El intenso intercambio de información, el movimiento de personas y de cosas, evidencia el Santo Padre, exige mucha energía, más que en la época pasada. Muchos ámbitos de nuestra vida están condicionados por la energía y lamentablemente debemos constatar que aun hoy muchos no tienen acceso a la electricidad. “De aquí nace el desafío de lograr garantizar una enorme cantidad de energía necesaria para todos – afirmó el Pontífice – con una modalidad de aprovechamiento de los recursos que eviten desequilibrios ambientales y causen un proceso de degradación y contaminación, de la cual la entera humanidad de hoy y de mañana quedaría gravemente herida”.

No existe una cantidad “ilimitada” de energía

Es un falso presupuesto, precisó el Papa Francisco, que exista una cantidad ilimitada de energía y de medios utilizables, y que su inmediata regeneración sea posible y que los efectos negativos de las manipulaciones de la naturaleza puedan ser fácilmente absorbidos. “La cuestión energética – subrayó el Pontífice – se ha convertido por eso en uno de los principales desafíos, teóricos y prácticos, para la comunidad internacional. De cómo será administrada dependerá la calidad de la vida y si los conflictos presentes en diversas áreas del planeta encuentran un fácil solución, o quizás, si estas, a causa de profundos desequilibrios ambientales y de la penuria de la energía, encontraran nuevo combustible para alimentarse, quemando estabilidad social y vidas humanas”.

“La civilización necesita energía, paro el uso de la energía no debe destruir la civilización”

Es necesario estrategias a largo plazo

Por ello, señaló el Papa Francisco, es necesario individuar estrategias globales a largo plazo, que ofrezca seguridad energética y favorezca de tal modo la estabilidad económica, proteja la salud y el ambiente y promueva el desarrollo humano integral, estableciendo compromisos concretos para afrontar el problema de los cambios climáticos.

Somos conscientes que los desafíos por afrontar están entrelazados, afirmó el Santo Padre, de hecho, si queremos eliminar la pobreza y el hambre – como se señala en los objetivos del desarrollo sostenible de las Naciones Unidas – el millón de personas que no disponen hoy de electricidad debe poder obtenerla de manera accesible. Pero al mismo tiempo es necesario que tal energía sea limpia, conteniendo el uso sistemático de combustible fósil.

El empeño de la Comunidad Internacional

En este sentido, el Papa Francisco recordó a los Dirigentes de las Empresas energéticas que, en diciembre de 2015, 196 Naciones han negociado y adoptado el Acuerdo de Paris con la firme intención de limitar el crecimiento del calentamiento global bajo los 2°C respecto a los niveles pre industriales. Dos años después, las emisiones de CO2 y las concentraciones atmosféricas debidas al gas-serra son siempre muy altas.

Esto genera una gran preocupación, señaló el Santo Padre, así como las continuas exploraciones en búsqueda de nuevas reservas de combustible fósil. “Es por esto que es necesario discutir juntos – afirmó el Pontífice – industriales, investigadores, científicos, y usuarios, sobre la transición y la búsqueda de alternativas. “La civilización necesita energía, paro el uso de la energía no debe destruir la civilización”.

Discurso del papa


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Día mundial del medio ambiente. La lucha contra el uso de los plásticos.

UNEP/Cyril Villemain
La gente de Watamu, en Kenya, trabaja en la conservación del océano recogiendo plástico de la playa cada viernes.

5 Junio 2018

Si no se toman medidas, para el 2050 existirán cerca de 12.000 millones de toneladas de desechos plásticos repartidos en vertederos y en el océano. En el Día Mundial del Medio Ambiente, te invitamos a decirle “no más” a este material y te mostramos qué está haciendo América Latina y el Caribe para controlar su producción y consumo.

Alrededor de 13 millones de toneladas de plástico son vertidas en los océanos cada año, afectando la biodiversidad, la economía y potencialmente nuestra salud.

Las cualidades de este material, barato, ligero y fácil de producir han llevado a que su producción alcance cantidades a las cuales somos incapaces de hacer frente. Solamente una pequeña fracción de los plásticos que son descartados se recicla.

Lo más preocupante, es que un nuevo informe de ONU Medio Ambiente revela que, de seguir las cosas como están, la producción de plástico no solo crecerá, sino que se duplicará en las próximas décadas.

El mundo necesita urgentemente repensar la manera en que se manufactura, se usa y se maneja el plástico, ese es el mensaje principal para este Día Mundial del Medio Ambiente en 2018, como nos explica el Secretario General.

El desafío es grande

Desde los años 50, la producción de plástico ha superado la de cualquier otro material y la mayoría de los productos que se hacen están diseñados para ser descartados después de un solo uso. Esto ha hecho que los empaques de plástico ahora representen la mitad de los desechos de este material alrededor del mundo.

América, Japón y la Unión Europea son los mayores productores de desechos plásticos per cápita y sólo un 9% de los nueve mil millones de toneladas de plástico que se han producido en el mundo ha sido reciclado.

Si esta tendencia continúa, para 2050 tendremos cerca de 12.000 millones de toneladas de desechos plásticos en los basureros y en la naturaleza.

“Tenemos una situación en la que cinco billones de bolsas de plásticos se utilizan cada año y un millón de botellas de plástico son compradas cada minuto. Casi 70% o más van al medio ambiente o a vertederos y más de 13 millones llegan al mar cada año”, explica Leo Heileman, el representante regional del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente para América Latina y el Caribe (PNUMA).

Los estudios sugieren que las bolsas de plástico y los contenedores hechos de espuma de poliestireno pueden tomar hasta miles de años en descomponerse y contaminan suelo y agua. Además, con el paso del tiempo los plásticos se dividen en fragmentos más pequeños llamados micro plásticos que al ser consumidos por animales marinos pueden entrar en la cadena alimenticia humana.

“La información científica todavía no ha determinado el impacto, pero seguramente en los próximos años tendremos esos estudios. Estamos jugando con una situación en la que nuestra propia salud está en peligro, no solamente en términos del mar, pero también de la tierra, porque cuando la gente quema los plásticos, se expiden gases nocivos que nos impactan a través de la contaminación atmosférica. Y sabemos que en la región una cantidad grande de gente muere por esto”, agrega Heileman.

Los microplásticos han sido detectados en la sal de mesa comercial y algunos estudios aseguran que el 90% del agua embotellada y en el 83% de la de grifo, contiene partículas de plástico. Esto es preocupante, ya que poco se sabe del impacto de este material en la salud humana.

Lo que si sabe es cómo afecta a los animales. “Estamos viendo aproximadamente cien mil organismos marinos muertos por intoxicación por plásticos, porque no diferencian entre ellos y su comida natural y este problema está incrementando”, dice el representante, quien recordó un reciente incidente en Tailandia, donde una ballena murió al tener estómago lleno de plástico. “Los científicos intentaron salvarle la vida, pero el animal no sobrevivió porque no pudo comer”, lamenta Heileman.

James Waikibia
Grandes cantidades de desechos plásticos son lanzados al río Nairobi, en Kenya.

La solución está en los gobiernos, las empresas y la gente

La producción de plástico a nivel mundial está aumentando rápidamente, para 2030, podríamos estar produciendo 619 millones de toneladas de plástico al año.

Las prohibiciones de las bolsas de plástico, si son bien planificadas, pueden contrarrestar una de las causas del uso excesivo de plástico. Pero incluso cuando son implementadas efectivamente, no son suficientes afirman los expertos de ONU Medio Ambiente en el informe Estado del Plástico 2018.

Para reducir la cantidad de desperdicios se necesita que los gobiernos promulguen políticas fuertes que empujen hacia un modelo más circular de diseño y producción de plásticos.

“Todo el mundo tiene que estar involucrado, a nivel de gobiernos, estos tienen que tener la visión, la dirección, establecer las políticas que podrían incluir leyes nacionales, y que podrían incluir acciones con toda la sociedad”, explica el representante regional.

Los gobiernos necesitan mejorar los sistemas de residuos e introducir incentivos financieros para cambiar los hábitos de los consumidores, los minoristas y los fabricantes.

“Chile acaba de anunciar una ley que prohíbe el uso de bolsas plásticas. Antigua y Barbuda lo hicieron hace tres años. Perú ahora está en proceso de negociar y determinar con las industrias para la preparación de una ley nacional”, pone como ejemplo Heileman.

Las medidas en América Latina

América Latina no puede quedarse de brazos cruzados ante la contaminación por plásticos. La región custodia 16 millones de kilómetros cuadrados de mar y es la fuente del 24% de la pesca global.

Diversos países han aprobado legislaciones para restringir el uso de bolsas plásticas. El caso más reciente es Chile, como menciona el representante, cuyo congreso el pasado 30 de mayo aprobó la prohibición de bolsas plásticas de un solo uso en todo el territorio nacional.

“En Chile se utilizan 3400 millones de bolsas plásticas al año, con todo el daño que eso implica para el ecosistema marino. Hasta ahora, había regulaciones a nivel de comunas costeras y solo de manera voluntaria, mientras que con la nueva ley habrá criterios uniformes y la restricción se aplicará en todo Chile. Este es un paso sustantivo”, declaró al PNUMA la ministra de Medio Ambiente de Chile, Marcela Cubillos.

Por su parte Antigua y Barbuda fue el primer país de la región en prohibir las bolsas plásticas, seguido por Colombia, que en 2016 acabó con la circulación de bolsas inferiores a 30×30 centímetros y designó después un impuesto para las demás, exigiendo una mayor resistencia para que pudiesen ser reutilizadas. Según las autoridades colombianas se ha logrado reducir el consumo de estos productos en un 35%.

Además, Panamá prohibió la bolsa de polietileno y los comercios minoristas y supermercados tienen hasta la mitad de 2019 para adaptarse a la regulación.

El resto de América Latina no se queda atrás, Costa Rica tiene una estrategia nacional para reducir drásticamente el uso de plásticos desechables para 2021, mientras que Belice, Bahamas y Bermuda han lanzado medidas o están redactando leyes para el mismo propósito.

Asimismo, Ecuador lanzó una restricción progresiva de sorbetes, bolsas y botellas desechables en las Islas Galápagos y Perú debate el tema de añadir un impuesto a estos productos.

Las compañías y los productos diseñados para “no durar”

Para Peter Kershaw, el autor de un informe sobre alternativas al plástico, publicado recientemente por ONU Medio Ambiente, no se trata solo de imponer prohibiciones a las bolsas de plástico.

“Se trata de encontrar la manera de motivar a las personas y los pequeños empresarios a través de subsidios para que desarrollen ideas innovadoras que puedan ser compartidas en otras partes del mundo”, dice.

Kershaw estudió varios casos de innovaciones “sencillas” que se están llevando a cabo en países en desarrollo, donde el problema de contaminación de los mares por plásticos es muy grave.

“En India, por ejemplo, están utilizando platos comestibles. En vez de tener un plato plástico que termina en la basura y en los mares, tenemos uno que se puede comer y que, si no se come, al menos se degrada”, explica.

El proyecto Patrada, está basado en Delhi y fue designado por un grupo de mujeres refugiadas de Afghanistán, que viven en condiciones marginales y buscaban una manera de volverse autosuficientes.

Ellas hacen platos hondos utilizando harina de pasta de cereales como trigo y arroz. Los tazones están disponibles en una variedad de tamaños y se comercializan como “diseñados para no durar”. Se venden en restaurantes, cafés, heladerías y panaderías.

Proyectos similares con cubiertos y hasta tazas de café se llevan a cabo en otras partes de India, así como en la República Checa.

“Otro ejemplo es que, en vez de utilizar empaques de polietileno para proteger los electrónicos, ahora se está experimentando con un tipo de material que puede cumplir la misma función y viene de los residuos agrícolas”, cuenta Kershaw.

Se trata de desechos vegetales que se juntan y expanden utilizando micelio fúngico, es decir, la parte vegetativa de los hongos, que se separa como hilos y luego se seca. El “Mycofoam” tiene varias aplicaciones y fue desarrollado por una compañía con sede en Nueva York.

“Esta tecnología ahora está siendo adaptada por la compañía de electrónicos Dell, y otras empresas como PWC y varias universidades también están poniendo en marcha alternativas para reducir el uso del plástico y sus derivados” dice el experto.

Dell ha declarado que quiere que sus empaques estén  100% libres de residuos  y que actualmente están en el 94%. Han utilizado materiales de trigo, cartón y bambú para abandonar el polietileno.

“Dell actuó, en parte, en respuesta a los clientes que se quejaron sobre la dificultad para deshacerse de los empaques. Se trata de tener buenas políticas corporativas, algo que las compañías están más presionadas para  demostrar actualmente”, afirma.

MINUSMA/Sophie Ravier
Botellas de plástico que son reunidas para luego ser recicladas en Bamako, Mali

El cambio está también en las manos del consumidor

Así como los clientes de Dell, a diario podemos utilizar el poder que tenemos como consumidores para exigir mejores prácticas relacionadas al uso del plástico.

“A nivel gobierno se tiene que dar la dirección, la orientación y las políticas. A nivel de industria tiene que trabajar en términos de reciclaje, en términos de responsabilidad social, el re diseño, en términos de productos. Pero a nivel personal, a nivel de sociedad civil, todos podemos usar nuestro poder de compra. Podemos influir el mercado en rechazar plástico de un solo uso. Por ejemplo, bolsas de plástico, cañitas y otro tipo de plástico que usamos casi diario”, asegura Leo Heileman, el representante regional del PNUMA.

Los consumidores no solo deben ser actores, sino también conductores del cambio de comportamientos. En Bali, por ejemplo, dos adolescentes llevaron a cabo una campaña de cuatro años para persuadir a las autoridades de prohibir las bolsas de plástico. El Gobierno finalmente se comprometió con su eliminación progresiva en 2018.  Del mismo modo, en Nueva Zelanda, estudiantes de una escuela llamaron al Gobierno a poner un impuesto a las bolsas plásticas en los supermercados y recibieron el apoyo público de alcaldes de todo el país.

El estudio sobre el estado del plástico de ONU Medio Ambiente expresa que medidas simples como mantener el vecindario limpio puede llegar a tener un profundo impacto.  “La gente tira menos basura y utiliza más el contenedor en lugares que se mantienen limpios. Las limpiezas no son solo para recoger la basura sino para sensibilizar, educar y reducir los desechos”, dice el informe.

Precisamente en Perú, sede este año de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, se están realizando “reciclatones” o jornadas de reciclaje y limpieza en varias comunidades de país.

“Una limpieza de las playas con la participación del presidente y la ministra de medio ambiente. Tuvimos el relanzamiento de un parque ecológico, que tiene su propia fábrica de reciclaje y tiene una participación del 20% de la comunidad. Además, hay programas con escuelas. En la región hay programas similares por ejemplo en México, en Brasil, Uruguay, Jamaica, Colombia en donde no sólo se están haciendo programas de reciclaje,sino también de limpieza y la participación de las escuelas”, cuenta Heileman.

Si no se puede reusar, hay que rechazar

Logan Abassi/MINUSTAH
Un casco azul de la Misión de la ONU en Haití separa los desechos para reciclar.

Cada uno de nosotros tenemos el poder de cambiar la manera en la que utilizamos los plásticos y hay que guiarse por la idea de que “si no podemos reusarlo, hay que rechazarlo.

Estas son algunas medidas que podemos tomar para librar los océanos de este material contaminante.

  1. Separa los desechos de tu hogar para promover el reciclaje.
  2. Evita el uso de productos de plástico de un solo uso, como cubiertos y vasos.
  3. Evita comprar productos que vienen muy empacados.
  4. Utiliza menos bolsas plásticas y las que uses reutilízalas
  5. Cuando pidas domicilios pídeles que no traigan cubiertos ni vasos plásticos.
  6. Utiliza botellas y contenedores de comida que puedas reutilizar.
  7. Encuentra cuáles son las opciones que ofrece tu comunidad para reducir tu huella de plástico.
  8. Educa a tus amigos y familia sobre la crisis del plástico.
  9. Motiva a las escuelas a que les enseñen a los niños sobre esta problemática.

Otras recomendaciones prácticas aquí.

El divorcio con el plástico

La presión social puede desencadenar el cambio tanto entre los políticos, como entre los fabricantes y eventualmente ayudar a reducir la contaminación por plástico. Los consumidores informados pueden jugar un papel decisivo en la promoción y producción más sostenible de productos de plástico. Sin embargo, esto también requiere el compromiso de los gobiernos y las empresas.

Con nueve mil millones de toneladas de plástico actualmente esparcidas en nuestro planeta, la pregunta es ¿hay esperanza?, y la respuesta es sí, pero depende de todos los niveles de la sociedad.

El nuevo informe de ONU Medio Ambiente asegura que los Gobiernos del mundo están lanzando cada vez más políticas audaces para frenar la contaminación por plásticos. Hasta ahora, más de 60 países han dictado medidas oficiales y decenas más están trabajando en leyes y estrategias para enfrentar uno de los mayores problemas ambientales de nuestro tiempo.

“Yo estoy viendo que se están dando cuenta que es un problema grave y los países están actuando en términos de control y reciclaje de leyes y prohibición y de acción cívica y educación ambiental en las escuelas , entonces si hay esperanza, pero el problema está creciendo y tenemos que actuar con urgencia, no solamente Gobiernos, pero toda la sociedad, las industrias, los comerciantes, porque estamos acostumbrados a una vida con plásticos y es muy difícil hacer este divorcio, tenemos que divorciarnos de la dependencia del plástico que tenemos y cambiar nuestra forma de consumo, para hacerlo más ambientalmente amigable”, concluye el representante regional del PNUMA.