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Irlanda: en mayo el referendum del aborto.

Obispos de Irlanda explican por qué votarán por el “no” en referéndum del aborto

Redacción ACI Prensa

Imagen referencial / Crédito: Unsplash

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Tres obispos de Irlanda se unieron para explicar por qué votarán por el “no” en el referéndum del próximo 25 de mayo, que pretende derogar la Octava Enmienda de la Constitución, en la que se reconoce el derecho a la vida tanto de la madre como del niño por nacer.

La enmienda que defiende la vida fue aprobada en un referéndum en 1983 con casi el 67% de votos.

“Mi preocupación aquí no es insistir en el pasado sino salvaguardar el futuro. Nada es tan importante para el futuro de nuestra humanidad como el derecho a la vida”, dijo el Obispo de Kildare y Leighlin, Mons. Denis Nulty, en su mensaje pastoral titulado “Apoyando una cultura de la vida”.

Además, el Prelado aseguró que no existe “nada por ganar al negar la verdad de que nuestras vidas comienzan en la concepción”, porque lo que ya se ha “aprendido sobre nuestro desarrollo en el útero solo se agregará en los próximos años”.

“Creo que ninguno de nosotros, mujeres o hombres, tiene un derecho absoluto sobre la vida de otro. Le pido que se una a mí para votar y retener el derecho constitucional a la vida del niño por nacer”, instó el obispo.

Por su parte, el Obispo de Cork y Ross, Mons. John Buckley, recordó en su carta pastoral que una vez más, después de 30 años, enfrentan un referéndum sobre el aborto.

“A los irlandeses se les pide nuevamente que hablen por los bebés en el útero que no tienen voz para suplicar protección para sus vidas que apenas comienzan”, dijo.

Sobre la posible liberalización del aborto en su país, piensa que los legisladores podrán “proponer leyes para el aborto hasta el nacimiento, sin restricciones y sobre las cuales el pueblo de Irlanda no tendrá control”.

“El niño en el útero es inocente de las circunstancias de su concepción y su estado de salud. No hay otra situación en la vida donde el final de la vida de una persona inocente sea la respuesta a una dificultad”, afirmó.

En ese sentido, recordó que la Iglesia Católica nunca ha enseñado que la vida del niño en el útero “debe preferirse a la de la madre”, porque un médico “puede dar cualquier tratamiento que sea necesario para la madre o el niño sin intención deliberadamente de dañar al otro”.

“Nunca más volveremos a tener un voto más importante. No hay causa más noble que defender a aquellos que no pueden defenderse por sí mismos. Nunca antes en la historia habíamos tenido tanta evidencia científica de que el bebé por nacer es, de hecho, un ser humano vivo y que respira”, concluyó el obispo.

Finalmente, en su carta pastoral, el Obispo de Raphoe, Mons. Alan McGuckian, también recordó que “como católicos, todos nos aferramos a la sacralidad absoluta de toda la vida desde la concepción hasta la muerte natural”.

En su mensaje dijo que la vida es un derecho fundamental de todo ser humano, que no es otorgado por “la Constitución irlandesa ni ninguna ley”.

“En nuestros días vemos más claramente que nunca cómo todo comienza en la concepción. No hay una etapa posterior en el desarrollo de un bebé en la que podamos decir; ‘Hasta ahora el feto no es una persona y ahora se ha convertido en un bebé’. Todo lo que necesita es tiempo y nutrición”, argumentó el obispo.

En ese sentido, dijo que la evidencia científica nunca fue más clara de lo que es ahora.

“El conocimiento sobre el misterioso funcionamiento del ADN y la increíblemente vívida evidencia de imágenes de ultrasonido de personas pequeñas en las primeras semanas en el útero deberían hacernos más comprometidos que nunca con la protección de la vida no nacida. Algo está sucediendo en la psique nacional. ¿Es realmente lo que queremos?”, se preguntó Mons. McGuckian.

Por otra parte, mencionó que si un embarazo representa una grave crisis para la madre y su familia, sea cual sea la circunstancia, “una sociedad compasiva hará todo lo que esté a su alcance para apoyar y amar a la madre y al bebé, y alentar el apoyo responsable de los padres”.

“Esta visión de la vida tiene sentido para personas de todas las religiones y ninguna. Si bien se enriquece con nuestra fe católica, es nuestra humanidad común lo que nos convence del derecho a la vida de todo ser humano”, afirmó el Prelado.

Además invitó en las próximas semanas a orar “fervientemente para que el pueblo de Irlanda ‘escoja la vida’ y para que las vidas de todas las mujeres y sus niños por nacer siempre sean amadas, valoradas, bienvenidas y respetadas en este país”.

Etiquetas: AbortoNo al AbortoIrlandareferendoreferéndumSí a la Vidaobispos de IrlandaAborto en Irlanda

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Argentina: multitudinarias manifestaciones en favor de la vida.

El Domingo de Ramos fue una proclama a favor de la vida

Martes 27 Mar 2018 | 12:30 pm

Buenos Aires (AICA): Las celebraciones del Domingo de Ramos, con la que los cristianos inician la Semana Santa, se convirtieron en una proclama a favor de la vida en toda su extensión, desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Los obispos alzaron su voz frente al debate por la despenalización del aborto y junto con las comunidades diocesanas gritaron: “Vale toda vida”.

En sus homilías, los prelados destacaron el sentido profundo de la Semana Santa e hicieron una exhortación fuerte a cuidar la vida.

Mons. Adolfo Canecin (Goya): “Decimos sí a la vida y no al atentado contra la vida, no al aborto y a la eutanasia y todo atentado a la vida humana, queremos asumir que la gloria de Dios es el hombre viviente, es la gloria, por eso sí a la vida y por eso no al aborto y todo atentado contra la vida y los derechos humanos en todas las etapas… En este Domingo de Ramos volvemos a proclamar el sí a la vida”.

Mons. Fernando Croxatto (Neuquén): “Creo que el Estado tiene que poner la mirada ahí, porque no se puede tratar como objeto a alguien que es sujeto; el embrión es un sujeto. Si por los problemas que nos surgen a través de la vida tenemos que eliminar a alguien, eso habla de la gran pobreza que somos como país. No tratemos como objeto a quien es sujeto y los problemas hay que enfrentarlos con grandeza como nación, para repensar y reformular caminos para atender a tantas situaciones complejas que viven las mujeres en el embarazo”.

Mons. Juan Rubén Martínez (Posadas): “Desde el cigoto hay vida, no es la parte de un cuerpo que puede ser sacado. Allí en el cigoto hay una vida nueva que debe ser defendida y respetada siempre. Tenemos como cristianos que cuidar a la madre, sobre todo aquellas que sufren alguna situación de dolor y repensar que opción sería para una sociedad que no le importa la vida, nuestras acciones. Queremos unirnos a tantos hermanos, manifestando que queremos decirle que si a la Vida, y no a la muerte”.

Mons. Marcelo Martorell (Puerto Iguazú): “La vida naciente siempre fue un orgullo y una alegría para nuestras familias en cualquier circunstancia que hubiera ocurrido la concepción porque se reconoce a la vida como un don de Dios. Hoy el derecho del niño en el vientre no es respetado y se pretende que el niño es propiedad de la madre y que ella puede decidir lo que quiera sobre esta vida en sus entrañas”.

Mons. Hugo Santiago (San Nicolás de los Arroyos): “Quiero creer que seremos creativos en el amor para acompañar y contener mejor, desde el Estado y la sociedad a las mamás vulnerables. Quiero soñar con una ley de adopción desburocratizada, ágil y segura, que ante tantas parejas que ansían un hijo que no pueden tener, sea un puente con las mamás que por diversas circunstancias no podrán hacerse cargo del hijo que llevan en sus entrañas”. Texto completo de la homilía

Mons. Pedro María Laxague (Zárate-Campana): “Pongamos toda nuestra esperanza, toda nuestra fe, nuestras ganas de que haya vida y que nuestra Nación recobre la alegría de vivir y no busque llevarnos por caminos de muerte, como posibles soluciones a los dramas que existen, que no hay que negarlos, que hay que afrontarlos, hay que buscarle la vuelta. Pongámoslo en las manos de Jesús. Sin Jesús, no haremos nada”.+


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Penalización del aborto en El Salvador y actitud ONU

La ONU aplaude la excarcelación de una salvadoreña condenada a 30 años de prisión tras sufrir un aborto espontáneo

UNICEF/Pirozzi
En El Salvador, al menos 25 mujeres cumplen sentencias de larga duración relacionadas con complicaciones del embarazo o con el aborto

16 Febrero 2018

Teodora Vásquez pasó más de 10 años en prisión.  El portavoz del Alto Comisionado para los Derechos Humanos urgió a las autoridades salvadoreñas a revisar al menos 25 casos de mujeres que cumplen sentencias de larga duración relacionadas con el aborto o complicaciones del embarazo..

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos aplaudió este viernes la puesta en libertad  de una mujer salvadoreña que cumplía una condena de 30 años por homicidio agravado después de que su bebé naciera muerto tras sufrir un aborto espontáneo.

Teodora Vásquez ha pasado más de 10 años en prisión, de la que salió ayer tras la conmutación de la sentencia por parte de la Corte Suprema de Justicia.

El portavoz del Alto Comisionado, Rupert Colville, consideró que esta situación podría facilitar la salida de la cárcel de otras mujeres que se encuentran en una situación similar.

Instamos a las autoridades de El Salvador a revisar al menos 25 casos de mujeres que cumplen sentencias de larga duración relacionadas con complicaciones del embarazo o con el aborto”, dijo.

El Alto Comisionado, Zeid Ra’ad Al-Hussein, propuso la revisión de esos casos por parte de un Comité Ejecutivo de Expertos compuesto por miembros nacionales e internacionales, durante su reciente misión a El Salvador el pasado mes de noviembre.

Colville reiteró el llamamiento previamente efectuado para que El Salvador elimine la prohibición del aborto de acuerdo con sus obligaciones humanitarias internacionales.


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Sobre la absolución del pecado del aborto. Y cifras del año jubilar en Roma y en el mundo.

Aborto; monseñor Fisichella: cambiará el derecho canónico

¿Críticas al Papa? «No veo por qué debería haber miedos para dar la facultad de absolución a los sacerdotes, que son ministros de la reconciliación». Por el Jubileo, 21 millones de peregrinos fueron a Roma
ANSA

Monseñor Rino Fisichella durante la presentación de la carta apostólica “Misericordia et misera”

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Pubblicato il 21/11/2016
Ultima modifica il 21/11/2016 alle ore 15:04
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Con la decisión del Papa de extender definitivamente la facultad de todos los sacerdotes (excepcionalmente introducida durante el año jubilar) de absolver a las personas que hayan cometido el «pecado grave» del aborto, se actualizará también el derecho canónico. Lo explicó el responsable del Año santo de la Misericordia, monseñor Rino Fisichella, durante la presentación de la Carta apostólica «Misericordia et misera», con la que Francisco cerró el Jubileo (del 8 de diciembre de 2015 al veinte de noviembre de 20016).«Hasta la fecha, el derecho canónico prevé que el pecado de aborto sea facultad del obispo de la diócesis, en algunos momentos el obispo delega a algunos o incluso a todos los sacerdotes de su diócesis la absolución de este pecado», explicó el arzobispo presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización. «En cambio, durante el Jubileo, Papa Francisco dio facultad a todos los sacerdotes de poder absolver de este pecado como signo concreto de que la misericordia de Dios no conoce límites, no conoce obstáculos, y entonces también las personas que incurrieron en este pecado (sobre el que el Papa insiste que es extremadamente grave) y que se arrepintieron no pueden encontrar ningún obstáculo para obtener el perdón de Dios». El derecho canónico «es un conjunto de leyes y, desde el momento en el que hay una disposición del Papa que modifica el dictado de la ley, se debe necesariamente cambiar el artículo relacionado con esa específica disposición». En particular, con la absolución, explicó el arzobispo, ya no existe la «excomunión “latae sententiae”». La medida, continuó Fisichella respondiendo a los periodistas, es, además de la mujer, para los «médicos, enfermeros, quienes sostienen el aborto», que se arrepientan: «El pecado nos toca a todos, y entonces, también el perdón es omnicomprensivo, es para todos los actores».

¿El Papa no teme las críticas tras esta decisión?. «No veo por qué debería haber miedos para dar la facultad de absolución a todos los sacerdotes, quienes justamente por ser sacerdotes son ministros de la reconciliación y del perdón», respondió Fisichella. «Es una forma mediante la que se indica el recorrido de la Iglesia tal y como la imagina Papa Francisco, siguiendo la huella de sus predecesores, es decir salir al encuentro de todos: lo importante es que las personas se arrepientan. Recordemos que el Papa insiste con toda la fuerza que el aborto es pecado grave, y también, con la misma fuerza, que no hay pecado que Dios no pueda perdonar».
Justamente en la carta a monseñor Fisichella con la que, el primero de septiembre de 2015, concedía la indulgencia en vista del Jubileo que comenzó el ocho de diciembre de ese mismo año, el Papa explicaba de esta manera su decisión, ahora permanente: « Uno de los graves problemas de nuestro tiempo es, ciertamente, la modificación de la relación con la vida. Una mentalidad muy generalizada que ya ha provocado una pérdida de la debida sensibilidad personal y social hacia la acogida de una nueva vida. Algunos viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo. Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por donde ir. Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Lo sucedido es profundamente injusto; sin embargo, sólo el hecho de comprenderlo en su verdad puede consentir no perder la esperanza. El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre».

Durante la conferencia de prensa de hoy, monseñor Fisichella ofreció también algunos datos sobre el Jubileo que acaba de concluir. «Hoy podemos afirmar con datos seguros que participaron en el Jubileo, aquí en Roma, 21.292.926 peregrinos», dijo el religioso refiriéndose a «todos los eventos jubilares» de la capital italiana. En el caso particular de San Pedro, los turistas «tenían otro acceso con respecto a los fieles», por lo que no fueron calculados, aunque no se puede excluir que entre los fieles contados haya habido «curiosos, personas de la fe germinal». Como se sabe, además, «por primera vez en la historia de los Jubileos, este Año Santo tenía un carácter universal. En todo el mundo se abrieron las Puertas de la Misericordia como testimonio de que el amor de Dios no puede conocer ninguna frontera», y «en los países en los que el catolicismo está más profundamente arraigado, el porcentaje de los fieles que atravesaron la puerta santa superó el 80% del número de católicos totales». A nivel global, «se pudo estimar una participación promedio de entre el 56% y el 62% de la población católica en conjunto», es decir «entre 700 y 850 millones de fieles que atravesaron» alguna de las puertas santas de todo el mundo. A este dato también habría que sumar, explicó, «los fieles que atravesaron las Puertas de la Misericordia, abiertas en los santuarios y en  los lugares de peregrinaje de todo el mundo». «La suma de estos datos —continuó—, por lo tanto, lleva a un resultado de más de 900, 950 millones de fieles en conjunto que atravesaron la Puerta Santa en todo el mundo».

Monseñor Fisichella recordó que el Jubileo de la Misericordia comenzó el 8 de diciembre de 2015, «bajo un ataque de violencia inaudita en Europa», el de París del 13 de noviembre de ese año, y «el miedo desanimó desde el principio a muchos» de ponerse en camino hacia Roma. Pero con el paso del tiempo y gracias a una adecuada intervención de las autoridades, los peregrinos pudieron «vivir con tranquilidad y entusiasmo su experiencia jubilar».


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Papa Francisco. Protección de la vida humana

Papa Francisco: Que el diagnóstico prenatal no se use para selección de bebés

Imagen referencial / Foto: Flickr de Miss Mac (CC-BY-NC-SA-2.0)

Imagen referencial / Foto: Flickr de Miss Mac (CC-BY-NC-SA-2.0)

VATICANO, 25 May. 16 / 05:01 pm (ACI/EWTN Noticias).- Difundir una ciencia “que se haga servicio y no selección”, fue el pedido del Papa Francisco a los participantes del congreso “Defender la vida: el hospice perinatal como respuesta científica ética y humana al diagnóstico prenatal”, realizado este miércoles en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli.

El Santo Padre envió su mensaje a través del Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietro Parolin. En el texto, Francisco expresa su esperanza de que se alcancen “nuevas metas en el servicio de la persona y en el progreso de la ciencia médica, teniendo siempre como punto de referencia a los perennes valores humanos y cristianos, para dar respuesta a la pobreza máxima, como es la de los niños con graves patologías, con el máximo amor, difundiendo una concepción de la ciencia que se haga servicio y no selección”.

Organizaciones pro vida han denunciado que en ocasiones el diagnóstico prenatal es usado para practicar el aborto eugenésico, con el fin de eliminar a aquellos fetos con malformaciones o anomalías. Usualmente las víctimas de esta práctica son los no nacidos que presentan Síndrome de Down.

El Papa agradeció al personal del Policlínico Gemelli por su labor e invitó “al compromiso diario en la actuación del proyecto de Dios sobre la vida, protegiéndola con valor y amor, con cercanía y proximidad, distanciándose de la cultura del descarte que solo propone itinerarios de muerte que piensan eliminar el sufrimiento eliminando a los que sufren”.

El mensaje fue enviado a Mons. Claudio Giuliodori, asistente eclesiástico general de la Universidad Católica del Sagrado Corazón a la que pertenece el Policlínico.

El término “hospice” perinatal hace referencia a la medicina fetal y a las curas paliativas prenatales, así como al acompañamiento del feto como paciente, incluso en las condiciones patológicas más extremadas.


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Cómo afrontar el zika. Representante Vaticano en la ONU

Santa Sede en la ONU. El aborto no es la respuesta al zika
Miercoles 17 Feb 2016 | 12:44 pm

Mons. Bernardito Auza ver más

Nueva York (Naciones Unidas) (AICA):

El Observador Permanente de la Santa Sede en la Naciones Unidas, monseñor Bernardito Auza, participó ayer, 18 de febrero, en la sede de las Naciones Unidas de Nueva York, de la reunión convocada por el presidente del Consejo Económico y Social para examinar los avances en el virus zika.

Durante el encuentro monseñor Auza convocó a todos los gobiernos a trabajar juntos para detener la propagación del virus, ayudando a los infectados y más necesitados en lugar de causar pánico y promover el aborto. “Terminar la vida de un niño no es preventivo”, señaló.

Monseñor Auza recomendó ocuparse en primer lugar de los pobres y las personas más vulnerables: ancianos, niños, personas con discapacidad. Asimismo subrayó que el mayor riesgo es no tener acceso “a la prevención, la información y al tratamiento médico”.

“Entre los más vulnerables, indicó el Observador de la Santa Sede, están las mujeres embarazadas y los niños en su seno ya que “la supuesta relación entre zika y defectos de nacimiento representa una muy grave preocupación, que merece una acción concertada de la comunidad internacional”.

“Se necesita una investigación más exhaustiva para determinar una conexión entre el virus y la microcefalia y el síndrome de Guillain-Barré” aunque “se desprende de la investigación y la información actual que, afortunadamente, no todas las mujeres embarazadas que contraen el virus son propensas a dar a luz a niños enfermos”.

Asimismo, propone la Santa Sede, mientras los científicos confirman la hipótesis de que el virus se transmite por vía sexual, el camino acertado sería recomendar la abstinencia y vigilancia en lugar del pánico.

En este punto, con motivo del debate suscitado en estos días en torno a esta cuestión, el observador de la Santa Sede manifestó su profunda preocupación por el llamado de algunos funcionarios del gobierno, así como la Oficina de las Naciones Unidas del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, para la liberalización de las leyes de aborto y el acceso a los abortivos en toda la región. “Terminar la vida de un niño no es preventivo”, denunció.

“La promoción de una política tan radical –condenó el prelado- es la confirmación de un fracaso de la comunidad internacional para detener la propagación de la enfermedad y para desarrollar y entregar el tratamiento médico que necesitan las mujeres embarazadas y sus hijos, para prevenir la enfermedad, o mitigar sus efectos y llevar a término el embarazo”.

El prelado concluyó su intervención recordando “el deber de proteger la vida humana, sana o con discapacidad, con el mismo grado de compromiso sin dejar a nadie atrás”.+


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Polémica en torno a la absolución del aborto durante el año santo.

 :: Thursday 03 de September de 2015

Perdón del aborto: Consenso y reacciones extemporáneas

La decisión del Papa de permitir a todos los sacerdotes del mundo absolver el pecado del aborto durante el Jubileo de la Misericordia captó una enorme atención entre la prensa internacional. Obtuvo un consenso casi unánime, salvo algunas reacciones extemporáneas

ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO 

La noticia dio la vuelta al mundo. La decisión del Papa de permitir a todos los sacerdotes absolver el pecado del aborto sin necesidad de autorizaciones especiales obtuvo un amplio consenso público. Con algunas excepciones, contadas pero significativas. Grupos pro-vida se mostraron preocupados porque la determinación “podría ser malinterpretada” y se pudiera pensar que “la Iglesia ablanda su enseñanza sobre el aborto”. Pero la medida tiene otros antecedentes, incluso papales. Como por ejemplo en 2011 con Benedicto XVI.

 

La carta del pontífice dirigida al presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización del Vaticano, Salvatore “Rino” Fisichella, acaparó las primeras planas en la prensa mundial. Incluso diversos medios publicaron completo el texto, fechado este 1 de septiembre. Y también una cierta confusión traslució en títulos como: “Papa Francisco concede el perdón del pecado del aborto” o “Dice Vaticano que mujeres que abortaron serán perdonadas por Dios”. No obstante, el interés del circuito mediático fue mayúsculo.

 

La prensa laica suele considerar al aborto como un tema “tabú” para la Iglesia. Es verdad, el magisterio católico siempre ha considerado esa práctica no sólo como un pecado, sino también como un delito incluido en el Código de Derecho Canónico. Un acto abominable para el cual cabe la pena de excomunión “latae sententiae”, es decir “en automático”. Quien lo comete está excomulgado en el momento y para volver al seno de la comunidad católica ya no basta sólo con la confesión, el obispo local debe levantarle la pena en curso después de comprobar un sincero arrepentimiento.

 

Esto puede convertirse, en la práctica, en un problema. No por el fondo de la cuestión, sino por el método. Con diócesis de millones de fieles, ¿cuántas veces es posible ver al obispo? Por esta razón, desde hace algunos años muchos pastores han respondido a las dificultades concretas concediendo permisos especiales a sacerdotes seleccionados, que pueden perdonar el aborto de manera permanente.

 

En algunas demarcaciones eclesiásticas han ido más allá. Como en Buenos Aires, donde el Papa fue arzobispo y desde hace mucho que todo el clero puede absolver ese pecado. De hecho no fue Jorge Mario Bergoglio quien concedió esa autorización sino su predecesor, el cardenal Antonio Quarracino. Una realidad similar se vive en otras provincias argentinas y en diversos países.

 

Con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid en España, del 16 al 21 de agosto de 2011, el Papa Benedicto XVI aprobó que todos los sacerdotes pudieran confesar el aborto durante esos días. Bergoglio, por su parte, concedió algo similar pero más extendido en el tiempo: con vigencia durante todo el Año Santo de la Misericordia (08.12.2015-20.11.2016).

 

Con todos estos antecedentes es claro que Francisco actuó en línea con la más consolidada tradición de la Iglesia. Por eso no se comprende que algunos periodistas hayan presentado su actuar como algo nunca antes realizado o, en todo caso, como revolucionario y rupturista.

 

Tampoco se justifica la magnificación mediática, porque la voluntad del Papa siempre fue clara y cristalina. Su carta a Fisichella solo tiene cuatro páginas de extensión y en ella se encuentran contenidos todos los detalles de su iniciativa. En este caso, por tanto, los malos entendidos no partieron de un error de comunicación del Vaticano.

 

Esto no evitó la aparición de los detractores. Uno de ellos es el activista pro-vida John Smeaton, presidente de la Sociedad para la Protección de Niños No Nacidos (SPUC), quien emitió una declaración en la cual estableció que “la enseñanza de la Iglesia católica sobre el aborto es clara; y el Papa Francisco mismo ha sido muy claro sobre lo errado del aborto, tanto como Papa como antes de esto, cuando era arzobispo de Buenos Aires”.

 

“El permiso para algunos sacerdotes ordinarios de absolver el aborto sin consultar a sus obispos tiene precedentes y ha sido permitido en muchos sitios. Sin embargo, nosotros estamos preocupados porque un permiso demasiado extendido podría ser malinterpretado como un ablandamiento de la enseñanza de la Iglesia sobre el aborto, que es la supresión de la vida a un ser humano inocente. Es muy importante, en el contexto del Sínodo sobre la Familia del próximo mes, que no exista ninguna ambigüedad sobre la enseñanza de la Iglesia respecto de la santidad de vida humana y la maldad del aborto”, indicó

 

El comentario de Smeaton, que también criticó la encíclica de Francisco sobre el cuidado del medio ambiente Laudato Si’ por no contener una condena al uso de anticonceptivos, pareció centrarse sólo en el aspecto normativo-doctrinal, defendiendo el principio casi como una bandera política.

 

Pero el Papa nunca puso en duda la raíz diabólica del aborto sino todo lo contrario, lo catalogó como “uno de los graves problemas de nuestro tiempo” y un “gravísimo mal”. Pero su carta se centró en la misericordia, al perdón y a la reconciliación.  Así lo ratificó el portavoz vaticano Federico Lombardi quien señaló: “Perdonar el pecado del aborto no significa minimizar este crimen, sino hacer entender a quien lo ha cometido la gravedad del mismo”.