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Sobre la absolución del pecado del aborto. Y cifras del año jubilar en Roma y en el mundo.

Aborto; monseñor Fisichella: cambiará el derecho canónico

¿Críticas al Papa? «No veo por qué debería haber miedos para dar la facultad de absolución a los sacerdotes, que son ministros de la reconciliación». Por el Jubileo, 21 millones de peregrinos fueron a Roma
ANSA

Monseñor Rino Fisichella durante la presentación de la carta apostólica “Misericordia et misera”

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Pubblicato il 21/11/2016
Ultima modifica il 21/11/2016 alle ore 15:04
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Con la decisión del Papa de extender definitivamente la facultad de todos los sacerdotes (excepcionalmente introducida durante el año jubilar) de absolver a las personas que hayan cometido el «pecado grave» del aborto, se actualizará también el derecho canónico. Lo explicó el responsable del Año santo de la Misericordia, monseñor Rino Fisichella, durante la presentación de la Carta apostólica «Misericordia et misera», con la que Francisco cerró el Jubileo (del 8 de diciembre de 2015 al veinte de noviembre de 20016).«Hasta la fecha, el derecho canónico prevé que el pecado de aborto sea facultad del obispo de la diócesis, en algunos momentos el obispo delega a algunos o incluso a todos los sacerdotes de su diócesis la absolución de este pecado», explicó el arzobispo presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización. «En cambio, durante el Jubileo, Papa Francisco dio facultad a todos los sacerdotes de poder absolver de este pecado como signo concreto de que la misericordia de Dios no conoce límites, no conoce obstáculos, y entonces también las personas que incurrieron en este pecado (sobre el que el Papa insiste que es extremadamente grave) y que se arrepintieron no pueden encontrar ningún obstáculo para obtener el perdón de Dios». El derecho canónico «es un conjunto de leyes y, desde el momento en el que hay una disposición del Papa que modifica el dictado de la ley, se debe necesariamente cambiar el artículo relacionado con esa específica disposición». En particular, con la absolución, explicó el arzobispo, ya no existe la «excomunión “latae sententiae”». La medida, continuó Fisichella respondiendo a los periodistas, es, además de la mujer, para los «médicos, enfermeros, quienes sostienen el aborto», que se arrepientan: «El pecado nos toca a todos, y entonces, también el perdón es omnicomprensivo, es para todos los actores».

¿El Papa no teme las críticas tras esta decisión?. «No veo por qué debería haber miedos para dar la facultad de absolución a todos los sacerdotes, quienes justamente por ser sacerdotes son ministros de la reconciliación y del perdón», respondió Fisichella. «Es una forma mediante la que se indica el recorrido de la Iglesia tal y como la imagina Papa Francisco, siguiendo la huella de sus predecesores, es decir salir al encuentro de todos: lo importante es que las personas se arrepientan. Recordemos que el Papa insiste con toda la fuerza que el aborto es pecado grave, y también, con la misma fuerza, que no hay pecado que Dios no pueda perdonar».
Justamente en la carta a monseñor Fisichella con la que, el primero de septiembre de 2015, concedía la indulgencia en vista del Jubileo que comenzó el ocho de diciembre de ese mismo año, el Papa explicaba de esta manera su decisión, ahora permanente: « Uno de los graves problemas de nuestro tiempo es, ciertamente, la modificación de la relación con la vida. Una mentalidad muy generalizada que ya ha provocado una pérdida de la debida sensibilidad personal y social hacia la acogida de una nueva vida. Algunos viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo. Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por donde ir. Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Lo sucedido es profundamente injusto; sin embargo, sólo el hecho de comprenderlo en su verdad puede consentir no perder la esperanza. El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre».

Durante la conferencia de prensa de hoy, monseñor Fisichella ofreció también algunos datos sobre el Jubileo que acaba de concluir. «Hoy podemos afirmar con datos seguros que participaron en el Jubileo, aquí en Roma, 21.292.926 peregrinos», dijo el religioso refiriéndose a «todos los eventos jubilares» de la capital italiana. En el caso particular de San Pedro, los turistas «tenían otro acceso con respecto a los fieles», por lo que no fueron calculados, aunque no se puede excluir que entre los fieles contados haya habido «curiosos, personas de la fe germinal». Como se sabe, además, «por primera vez en la historia de los Jubileos, este Año Santo tenía un carácter universal. En todo el mundo se abrieron las Puertas de la Misericordia como testimonio de que el amor de Dios no puede conocer ninguna frontera», y «en los países en los que el catolicismo está más profundamente arraigado, el porcentaje de los fieles que atravesaron la puerta santa superó el 80% del número de católicos totales». A nivel global, «se pudo estimar una participación promedio de entre el 56% y el 62% de la población católica en conjunto», es decir «entre 700 y 850 millones de fieles que atravesaron» alguna de las puertas santas de todo el mundo. A este dato también habría que sumar, explicó, «los fieles que atravesaron las Puertas de la Misericordia, abiertas en los santuarios y en  los lugares de peregrinaje de todo el mundo». «La suma de estos datos —continuó—, por lo tanto, lleva a un resultado de más de 900, 950 millones de fieles en conjunto que atravesaron la Puerta Santa en todo el mundo».

Monseñor Fisichella recordó que el Jubileo de la Misericordia comenzó el 8 de diciembre de 2015, «bajo un ataque de violencia inaudita en Europa», el de París del 13 de noviembre de ese año, y «el miedo desanimó desde el principio a muchos» de ponerse en camino hacia Roma. Pero con el paso del tiempo y gracias a una adecuada intervención de las autoridades, los peregrinos pudieron «vivir con tranquilidad y entusiasmo su experiencia jubilar».


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Papa Francisco. Protección de la vida humana

Papa Francisco: Que el diagnóstico prenatal no se use para selección de bebés

Imagen referencial / Foto: Flickr de Miss Mac (CC-BY-NC-SA-2.0)

Imagen referencial / Foto: Flickr de Miss Mac (CC-BY-NC-SA-2.0)

VATICANO, 25 May. 16 / 05:01 pm (ACI/EWTN Noticias).- Difundir una ciencia “que se haga servicio y no selección”, fue el pedido del Papa Francisco a los participantes del congreso “Defender la vida: el hospice perinatal como respuesta científica ética y humana al diagnóstico prenatal”, realizado este miércoles en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli.

El Santo Padre envió su mensaje a través del Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietro Parolin. En el texto, Francisco expresa su esperanza de que se alcancen “nuevas metas en el servicio de la persona y en el progreso de la ciencia médica, teniendo siempre como punto de referencia a los perennes valores humanos y cristianos, para dar respuesta a la pobreza máxima, como es la de los niños con graves patologías, con el máximo amor, difundiendo una concepción de la ciencia que se haga servicio y no selección”.

Organizaciones pro vida han denunciado que en ocasiones el diagnóstico prenatal es usado para practicar el aborto eugenésico, con el fin de eliminar a aquellos fetos con malformaciones o anomalías. Usualmente las víctimas de esta práctica son los no nacidos que presentan Síndrome de Down.

El Papa agradeció al personal del Policlínico Gemelli por su labor e invitó “al compromiso diario en la actuación del proyecto de Dios sobre la vida, protegiéndola con valor y amor, con cercanía y proximidad, distanciándose de la cultura del descarte que solo propone itinerarios de muerte que piensan eliminar el sufrimiento eliminando a los que sufren”.

El mensaje fue enviado a Mons. Claudio Giuliodori, asistente eclesiástico general de la Universidad Católica del Sagrado Corazón a la que pertenece el Policlínico.

El término “hospice” perinatal hace referencia a la medicina fetal y a las curas paliativas prenatales, así como al acompañamiento del feto como paciente, incluso en las condiciones patológicas más extremadas.


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Cómo afrontar el zika. Representante Vaticano en la ONU

Santa Sede en la ONU. El aborto no es la respuesta al zika
Miercoles 17 Feb 2016 | 12:44 pm

Mons. Bernardito Auza ver más

Nueva York (Naciones Unidas) (AICA):

El Observador Permanente de la Santa Sede en la Naciones Unidas, monseñor Bernardito Auza, participó ayer, 18 de febrero, en la sede de las Naciones Unidas de Nueva York, de la reunión convocada por el presidente del Consejo Económico y Social para examinar los avances en el virus zika.

Durante el encuentro monseñor Auza convocó a todos los gobiernos a trabajar juntos para detener la propagación del virus, ayudando a los infectados y más necesitados en lugar de causar pánico y promover el aborto. “Terminar la vida de un niño no es preventivo”, señaló.

Monseñor Auza recomendó ocuparse en primer lugar de los pobres y las personas más vulnerables: ancianos, niños, personas con discapacidad. Asimismo subrayó que el mayor riesgo es no tener acceso “a la prevención, la información y al tratamiento médico”.

“Entre los más vulnerables, indicó el Observador de la Santa Sede, están las mujeres embarazadas y los niños en su seno ya que “la supuesta relación entre zika y defectos de nacimiento representa una muy grave preocupación, que merece una acción concertada de la comunidad internacional”.

“Se necesita una investigación más exhaustiva para determinar una conexión entre el virus y la microcefalia y el síndrome de Guillain-Barré” aunque “se desprende de la investigación y la información actual que, afortunadamente, no todas las mujeres embarazadas que contraen el virus son propensas a dar a luz a niños enfermos”.

Asimismo, propone la Santa Sede, mientras los científicos confirman la hipótesis de que el virus se transmite por vía sexual, el camino acertado sería recomendar la abstinencia y vigilancia en lugar del pánico.

En este punto, con motivo del debate suscitado en estos días en torno a esta cuestión, el observador de la Santa Sede manifestó su profunda preocupación por el llamado de algunos funcionarios del gobierno, así como la Oficina de las Naciones Unidas del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, para la liberalización de las leyes de aborto y el acceso a los abortivos en toda la región. “Terminar la vida de un niño no es preventivo”, denunció.

“La promoción de una política tan radical –condenó el prelado- es la confirmación de un fracaso de la comunidad internacional para detener la propagación de la enfermedad y para desarrollar y entregar el tratamiento médico que necesitan las mujeres embarazadas y sus hijos, para prevenir la enfermedad, o mitigar sus efectos y llevar a término el embarazo”.

El prelado concluyó su intervención recordando “el deber de proteger la vida humana, sana o con discapacidad, con el mismo grado de compromiso sin dejar a nadie atrás”.+


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Polémica en torno a la absolución del aborto durante el año santo.

 :: Thursday 03 de September de 2015

Perdón del aborto: Consenso y reacciones extemporáneas

La decisión del Papa de permitir a todos los sacerdotes del mundo absolver el pecado del aborto durante el Jubileo de la Misericordia captó una enorme atención entre la prensa internacional. Obtuvo un consenso casi unánime, salvo algunas reacciones extemporáneas

ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO 

La noticia dio la vuelta al mundo. La decisión del Papa de permitir a todos los sacerdotes absolver el pecado del aborto sin necesidad de autorizaciones especiales obtuvo un amplio consenso público. Con algunas excepciones, contadas pero significativas. Grupos pro-vida se mostraron preocupados porque la determinación “podría ser malinterpretada” y se pudiera pensar que “la Iglesia ablanda su enseñanza sobre el aborto”. Pero la medida tiene otros antecedentes, incluso papales. Como por ejemplo en 2011 con Benedicto XVI.

 

La carta del pontífice dirigida al presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización del Vaticano, Salvatore “Rino” Fisichella, acaparó las primeras planas en la prensa mundial. Incluso diversos medios publicaron completo el texto, fechado este 1 de septiembre. Y también una cierta confusión traslució en títulos como: “Papa Francisco concede el perdón del pecado del aborto” o “Dice Vaticano que mujeres que abortaron serán perdonadas por Dios”. No obstante, el interés del circuito mediático fue mayúsculo.

 

La prensa laica suele considerar al aborto como un tema “tabú” para la Iglesia. Es verdad, el magisterio católico siempre ha considerado esa práctica no sólo como un pecado, sino también como un delito incluido en el Código de Derecho Canónico. Un acto abominable para el cual cabe la pena de excomunión “latae sententiae”, es decir “en automático”. Quien lo comete está excomulgado en el momento y para volver al seno de la comunidad católica ya no basta sólo con la confesión, el obispo local debe levantarle la pena en curso después de comprobar un sincero arrepentimiento.

 

Esto puede convertirse, en la práctica, en un problema. No por el fondo de la cuestión, sino por el método. Con diócesis de millones de fieles, ¿cuántas veces es posible ver al obispo? Por esta razón, desde hace algunos años muchos pastores han respondido a las dificultades concretas concediendo permisos especiales a sacerdotes seleccionados, que pueden perdonar el aborto de manera permanente.

 

En algunas demarcaciones eclesiásticas han ido más allá. Como en Buenos Aires, donde el Papa fue arzobispo y desde hace mucho que todo el clero puede absolver ese pecado. De hecho no fue Jorge Mario Bergoglio quien concedió esa autorización sino su predecesor, el cardenal Antonio Quarracino. Una realidad similar se vive en otras provincias argentinas y en diversos países.

 

Con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid en España, del 16 al 21 de agosto de 2011, el Papa Benedicto XVI aprobó que todos los sacerdotes pudieran confesar el aborto durante esos días. Bergoglio, por su parte, concedió algo similar pero más extendido en el tiempo: con vigencia durante todo el Año Santo de la Misericordia (08.12.2015-20.11.2016).

 

Con todos estos antecedentes es claro que Francisco actuó en línea con la más consolidada tradición de la Iglesia. Por eso no se comprende que algunos periodistas hayan presentado su actuar como algo nunca antes realizado o, en todo caso, como revolucionario y rupturista.

 

Tampoco se justifica la magnificación mediática, porque la voluntad del Papa siempre fue clara y cristalina. Su carta a Fisichella solo tiene cuatro páginas de extensión y en ella se encuentran contenidos todos los detalles de su iniciativa. En este caso, por tanto, los malos entendidos no partieron de un error de comunicación del Vaticano.

 

Esto no evitó la aparición de los detractores. Uno de ellos es el activista pro-vida John Smeaton, presidente de la Sociedad para la Protección de Niños No Nacidos (SPUC), quien emitió una declaración en la cual estableció que “la enseñanza de la Iglesia católica sobre el aborto es clara; y el Papa Francisco mismo ha sido muy claro sobre lo errado del aborto, tanto como Papa como antes de esto, cuando era arzobispo de Buenos Aires”.

 

“El permiso para algunos sacerdotes ordinarios de absolver el aborto sin consultar a sus obispos tiene precedentes y ha sido permitido en muchos sitios. Sin embargo, nosotros estamos preocupados porque un permiso demasiado extendido podría ser malinterpretado como un ablandamiento de la enseñanza de la Iglesia sobre el aborto, que es la supresión de la vida a un ser humano inocente. Es muy importante, en el contexto del Sínodo sobre la Familia del próximo mes, que no exista ninguna ambigüedad sobre la enseñanza de la Iglesia respecto de la santidad de vida humana y la maldad del aborto”, indicó

 

El comentario de Smeaton, que también criticó la encíclica de Francisco sobre el cuidado del medio ambiente Laudato Si’ por no contener una condena al uso de anticonceptivos, pareció centrarse sólo en el aspecto normativo-doctrinal, defendiendo el principio casi como una bandera política.

 

Pero el Papa nunca puso en duda la raíz diabólica del aborto sino todo lo contrario, lo catalogó como “uno de los graves problemas de nuestro tiempo” y un “gravísimo mal”. Pero su carta se centró en la misericordia, al perdón y a la reconciliación.  Así lo ratificó el portavoz vaticano Federico Lombardi quien señaló: “Perdonar el pecado del aborto no significa minimizar este crimen, sino hacer entender a quien lo ha cometido la gravedad del mismo”.


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Qué ha dicho el Papa sobre el aborto.

Papaprimer plano

El Papa, el aborto, el perdón y un ejemplo claro de intoxicación mediática en cadena

Mar 1·9·2015 · 20:15 9

Pensaba dejar esta entrada para mañana, pero lo ocurrido hoy ya es el colmo de la manipulación.Una vez más, tiene que ver con la figura del Papa y con el tema del aborto.

Medios progres silencian palabras del Papa Francisco contra el aborto
Jarro de agua fría del Papa Francisco a los manipuladores: defiende al niño por nacer

Lo que en realidad dijo el Papa Francisco

Hoy el Papa Francisco ha sido muy claro. Recojo sus palabras directamente de la web de la Santa Sede: “he decidido conceder a todos los sacerdotes para el Año jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón.” La web del Vaticano también contiene el Código de Derecho Canónico, cuyo canon 1398 es clarísimo: Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae. Se trata de una excomunión cuyo levantamiento corresponde, de forma ordinaria, a un obispo. De forma excepcional, y con motivo del Año Jubilar de la Misericordia, el levantamiento de esa excomunión podrán hacerlo los sacerdotes.

Telecinco manipula con descaro la declaración del Papa

Así manipula esta noticia la web de los Informativos de Telecinco:

El Papa concede el perdón a las mujeres que han abortado

El aborto era un pecado grave que suponía la excomunión

El Papa Francisco ha anunciado que concede el perdón a las mujeres que han abortado. Muchas llevan una cicatriz en su corazón, dice, tras tomar una decisión muy dolorosa. El Pontífice permite a todos los sacerdotes absolver a las mujeres que hayan interrumpido su embarazo. Hasta ahora, el aborto era un pecado grave que suponía la excomunión. Éste supone un nuevo paso en el camino aperturista que ha iniciado el Papa frente a las posiciones más inmovilistas.

La noticia es una mentira de principio a fin. Para empezar, el Papa no ha concedido el perdón a las mujeres que han abortado, sino que ha autorizado a los sacerdotes a levantarles la excomunión. Pero para que ese levantamiento se produzca tiene que pedirlo, previo arrepentimiento, la propia interesada. No ha habido una absolución general ni nada parecido, y por supuesto, el aborto sigue siendo un pecado grave castigado con la excomunión. Es significativo que la nota no incluya ni un solo entrecomillado, y además añada al final unos comentarios puramente ideológicos sobre lo “aperturista” que sería perdonar sin más un hecho tan grave como es deshacerse del hijo por nacer, yendo a un abortorio a que lo despedacen, y lo “inmovilista” que es rechazar esa atrocidad. Esa noticia, además de una intoxicación, es una manipulación abortista hecha con todo descaro.

La misma intoxicación, reproducida en otros medios sin cambiar ni una coma

Pero ¿ha sido Telecinco el único medio que ha publicado esa intoxicación? Pues no. La misma intoxicación, con el mismo texto y el mismo vídeo, se puede ver también en la web de Cuatro,Abc.es (ese diario que algunos tienen por católico y de derechas) y Lavozdigital.es. Además, y sin incluir el texto, el mismo vídeo, difundido por la agencia de noticias Atlas España, lo publicanElcorreo.com, DiarioVasco.com y Elcomercio.es. Como observaréis, son todos medios del grupo Vocento. No han sido los únicos, por supuesto. Aunque el texto de la noticia no es tan mentiroso como el de los citados diarios, Faro de Vigo y La Nueva España han publicado la noticia con este engañoso titular: “El Papa concederá el perdón a las mujeres que abortan”.

El País manipula y luego rectifica

La misma intoxicación la ha cometido El País hoy al mediodía:

Pero en el diario de PRISA se han debido dar cuenta de que la mentira era demasiado gorda como para mantenerla, y a media tarde ha cambiado el titular por otro ligeramente menos manipulador: “El papa Francisco facilita el perdón a las mujeres que hayan abortado”.

The Guardian se columpia y se burla de sus lectores

La palma en materia de manipulación, sin embargo, no se la lleva un medio español, sino uno británico. El diario británico The Guardian se columpiaba con este titular y esta entradilla:“Francisco dice a los sacerdotes que perdonen a las mujeres que tienen abortos. El Pontífice anula a los tradicionalistas dentro de la iglesia católica, antes de que el Vaticano aclare que no aprueba el aborto”.

¿Cómo se puede engañar así a los lectores? ¿Es que no tienen vergüenza?


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Mensaje del Papa para el próximo año jubilar

Mensaje del Papa a Mons. Fisichella por el Año Jubilar “El perdón de Dios no se puede negar al que se haya arrepentido”

2015-09-01 Radio Vaticana

 

(RV).- En el marco del Año Jubilar de la Misericordia, el Papa Francisco escribió una carta a Mons. Rino Fisichella,  Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, donde se lee como el Santo Padre destaca algunos puntos importantes para “facilitar que sea un auténtico momento de encuentro con la misericordia de Dios para todos los creyentes”.

El Obispo de Roma habla en primer lugar de los peregrinos que en cada diócesis o en Roma vivirán esta gracia del Jubileo, y explica que deberán hacer una “breve peregrinación” hacia laPuerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión. Así mismo recuerda que es importante que este momento esté unido al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la santa Eucaristía con una reflexión sobre la misericordia.

Francisco nombra en su carta a Mons. Fisichella a quienes por diversos motivos no podrán llegar a la Puerta Santa, como los enfermos, los ancianos, o los fieles que están solos, y asegura que “también a través de los diversos medios de comunicación, será para ellos el modo de obtener la indulgencia jubilar”. También dedica unas palabras a los presos que están en cárceles, y les recuerda que “la misericordia del Padre quiere estar cerca de quien más necesita de su perdón”. Así mismo explica que en las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y se lee en la carta: “que cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad”.

Explica el Vicario de Cristo que la indulgencia también se puede ganar para los difuntos, “a ellos estamos unidos por el testimonio de fe y caridad que nos dejaron”.

El Papa invita a vivir de la misericordia para obtener la gracia del perdón completo y total por el poder del amor del Padre que no excluye a nadie, y en este sentido escribe “que la indulgencia jubilar plena es fruto del acontecimiento mismo que se celebra y se vive con fe, esperanza y caridad”.

Otro de los importantes puntos en los que el Papa incide en su carta es el hecho de como algunas personas viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo, explica. Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por dónde ir. Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto, y recuerda que “el perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre”. Así asegura que por este motivo ha decidido conceder  “a todos los sacerdotes para el Año jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad deabsolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón”.

Finalmente, el Papa considera también a los fieles que frecuentan las iglesias donde celebran los sacerdotes de la Fraternidad de San Pío X, “este Año jubilar de la Misericordia no excluye a nadie. Desde diversos lugares, algunos hermanos obispos me han hablado de su buena fe y práctica sacramental, unida, sin embargo, a la dificultad de vivir una condición pastoralmente difícil. Confío que en el futuro próximo se puedan encontrar soluciones para recuperar la plena comunión con los sacerdotes y los superiores de la Fraternidad. Al mismo tiempo –explica-, movido por la exigencia de corresponder al bien de estos fieles, por una disposición mía establezco que quienes durante el Año Santo de la Misericordia se acerquen a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para celebrar el Sacramento de la Reconciliación, recibirán válida y lícitamente la absolución de sus pecados

(MZ-RV)

Mensaje completo del Papa a Mons. Fisichella 

Al venerado hermano

Monseñor Rino Fisichella

Presidente del Pontificio Consejo

para la Promoción de la Nueva Evangelización

La cercanía del Jubileo extraordinario de la Misericordia me permite centrar la atención en algunos puntos sobre los que considero importante intervenir para facilitar que la celebración del Año Santo sea un auténtico momento de encuentro con la misericordia de Dios para todos los creyentes. Es mi deseo, en efecto, que el Jubileo sea experiencia viva de la cercanía del Padre, como si se quisiese tocar con la mano su ternura, para que se fortalezca la fe de cada creyente y, así, el testimonio sea cada vez más eficaz.

Mi pensamiento se dirige, en primer lugar, a todos los fieles que en cada diócesis, o como peregrinos en Roma, vivirán la gracia del Jubileo. Deseo que la indulgencia jubilar llegue a cada uno como genuina experiencia de la misericordia de Dios, la cual va al encuentro de todos con el rostro del Padre que acoge y perdona, olvidando completamente el pecado cometido. Para vivir y obtener la indulgencia los fieles están llamados a realizar una breve peregrinación hacia la Puerta Santa, abierta en cada catedral o en las iglesias establecidas por el obispo diocesano y en las cuatro basílicas papales en Roma, como signo del deseo profundo de auténtica conversión. Igualmente dispongo que se pueda ganar la indulgencia en los santuarios donde se abra la Puerta de la Misericordia y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares. Es importante que este momento esté unido, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la santa Eucaristía con una reflexión sobre la misericordia. Será necesario acompañar estas celebraciones con la profesión de fe y con la oración por mí y por las intenciones que llevo en el corazón para el bien de la Iglesia y de todo el mundo.

Pienso, además, en quienes por diversos motivos se verán imposibilitados de llegar a la Puerta Santa, en primer lugar los enfermos y las personas ancianas y solas, a menudo en condiciones de no poder salir de casa. Para ellos será de gran ayuda vivir la enfermedad y el sufrimiento como experiencia de cercanía al Señor que en el misterio de su pasión, muerte y resurrección indica la vía  maestra para dar sentido al dolor y a la soledad. Vivir con fe y gozosa esperanza este momento de prueba, recibiendo la comunión o participando en la santa misa y en la oración comunitaria, también a través de los diversos medios de comunicación, será para ellos el modo de obtener la indulgencia jubilar. Mi pensamiento se dirige también a los presos, que experimentan la limitación de su libertad. El Jubileo siempre ha sid­­­­o la ocasión de una gran amnistía, destinada a hacer partícipes a muchas personas que, incluso mereciendo una pena, sin embargo han tomado conciencia de la injusticia cometida y desean sinceramente integrarse de nuevo en la sociedad dando su contribución honesta. Que a todos ellos llegue realmente la misericordia del Padre que quiere estar cerca de quien más necesita de su perdón. En las capillas de las cárceles podrán ganar la indulgencia, y cada vez que atraviesen la puerta de su celda, dirigiendo su pensamiento y la oración al Padre, pueda este gesto ser para ellos el paso de la Puerta Santa, porque la misericordia de Dios, capaz de convertir los corazones, es también capaz de convertir las rejas en experiencia de libertad.

He pedido que la Iglesia redescubra en este tiempo jubilar la riqueza contenida en las obras de misericordia corporales y espirituales. La experiencia de la misericordia, en efecto, se hace visible en el testimonio de signos concretos como Jesús mismo nos enseñó. Cada vez que un fiel viva personalmente una o más de estas obras obtendrá ciertamente la indulgencia jubilar. De aquí el compromiso a vivir de la misericordia para obtener la gracia del perdón completo y total por el poder del amor del Padre que no excluye a nadie. Será, por lo tanto, una indulgencia jubilar plena, fruto del acontecimiento mismo que se celebra y se vive con fe, esperanza y caridad.

La indulgencia jubilar, por último, se puede ganar también para los difuntos. A ellos estamos unidos por el testimonio de fe y caridad que nos dejaron. De igual modo que los recordamos en la celebración eucarística, también podemos, en el gran misterio de la comunión de los santos, rezar por ellos para que el rostro misericordioso del Padre los libere de todo residuo de culpa y pueda abrazarlos en la bienaventuranza que no tiene fin.

Uno de los graves problemas de nuestro tiempo es, ciertamente, la modificación de la relación con la vida. Una mentalidad muy generalizada que ya ha provocado una pérdida de la debida sensibilidad personal y social hacia la acogida de una nueva vida. Algunos viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo. Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por dónde ir. Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Lo sucedido es profundamente injusto; sin embargo, sólo el hecho de comprenderlo en su verdad puede consentir no perder la esperanza. El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre. También por este motivo he decidido conceder  a todos los sacerdotes para el Año jubilar, no obstante cualquier cuestión contraria, la facultad de absolver del pecado del aborto a quienes lo han practicado y arrepentidos de corazón piden por ello perdón. Los sacerdotes se deben preparar para esta gran tarea sabiendo conjugar palabras de genuina acogida con una reflexión que ayude a comprender el pecado cometido, e indicar un itinerario de conversión verdadera para llegar a acoger el auténtico y generoso perdón del Padre que todo lo renueva con su presencia.

Una última consideración se dirige a los fieles que por diversos motivos frecuentan las iglesias donde celebran los sacerdotes de la Fraternidad de San Pío X. Este Año jubilar de la Misericordia no excluye a nadie. Desde diversos lugares, algunos hermanos obispos me han hablado de su buena fe y práctica sacramental, unida, sin embargo, a la dificultad de vivir una condición pastoralmente difícil. Confío que en el futuro próximo se puedan encontrar soluciones para recuperar la plena comunión con los sacerdotes y los superiores de la Fraternidad. Al mismo tiempo, movido por la exigencia de corresponder al bien de estos fieles, por una disposición mía establezco que quienes durante el Año Santo de la Misericordia se acerquen a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X para celebrar el Sacramento de la Reconciliación, recibirán válida y lícitamente la absolución de sus pecados.

Confiando en la intercesión de la Madre de la Misericordia, encomiendo a su protección la preparación de este Jubileo extraordinario.

Vaticano, 1 de septiembre de 2015


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Cómo actuar ante la cuestión del aborto. Qué hacer y qué no hacer.

Carta a un amigo teólogo sobre el Aborto

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P. José Comblin

 

Querido Arnold:
Usted recuerda el golpe electoral que estalló en la víspera de la primera vuelta de las elecciones de 2010 cuando se produjo todo un alboroto con la cuestión del aborto. Ese alboroto se prolongó durante todo el mes de octubre hasta la segunda vuelta. En las iglesias y fuera de las iglesias se distribuyeron millones de panfletos firmados por los obispos del consejo del  regional Sur 1 para intimar  a los católicos a votar por el candidato José Serra. El motivo era que los candidatos del PT, principalmente la candidata a la presidencia de la república, querían legalizar el aborto en Brasil, y, por consiguiente  querían implantar una cultura de la muerte.
Este incidente me hizo reflexionar un poco sobre ese hecho bastante extraño y su significado eclesial. Quiero comunicarle aquí algo de estas reflexiones.
Los obispos denunciadores se decían  los defensores de la vida, es decir, personas que luchan contra el aborto y  luchan contra todos los políticos que apoyan el aborto despenalizado en Brasil. Su discurso fue el que utilizan los movimientos que dicen ser defensores de la vida, porque condenan el aborto. Era un lenguaje violento, condenatorio. Solamente por distracción los autores se olvidaron de informar  que la despenalización del aborto estaba en el programa del PV (partido verde), y que el candidato Serra ya había autorizado el aborto en ciertos casos, cuando era ministro de la salud, que le valió las protestas de la CNBB (Conferencia Nacional de Obispos Brasileños). Seguramente esto fue un olvido por distracción. Por discreción los obispos omitieron lo que sucedió un día en la vida de la pareja de  Serra, lo que fue bueno porque la vida privada no debe interferir con la vida pública.
Sucede que la Iglesia siempre ha condenado el aborto, y estableció una pena de excomunión para todos los que tienen participación activa. Logró que en Brasil exista una ley que castigue el aborto. Pero Brasil es uno de los países donde hay más abortos. Algunos dicen que 70.000 al año, otros estudios incluso dicen que una de cada cinco mujeres en Brasil ya practicó un aborto. Siempre es un aborto clandestino y naturalmente es hecho  en las peores condiciones para los pobres. Pues para quien tiene condiciones hay clínicas privadas bien equipadas, conocidas, pero nunca denunciadas por la Iglesia. Sobre esas clínicas para los ricos el poder judicial cierra los ojos púdicamente. Después de todo, se trata de personas  importantes. Las condenaciones de la Iglesia no tienen ningún efecto. La ley de la república no tiene ningún efecto. Los defensores de la vida no consiguen defender nada. Hablan, hablan, pero sin resultado. Condenan, condenan, pero el crimen se comete con la mayor indiferencia a las condenas verbales o legales. Hablan, condenan y no pasa nada. Ellos se dan buena conciencia creyendo que defienden la vida, pero no defienden nada. Hay un lugar en el Evangelio donde Jesús habla de las personas que hablan y no hacen nada. Impiden  la despenalización, pero defienden la situación actual, o sea  son los defensores del aborto clandestino, que es la situación actual.
Su argumento podría ser que la despenalización aumentaría el número de abortos. Sin embargo, la experiencia de otros países muestra que, por el contrario, disminuye el número de abortos. Esto se explica fácilmente. Puesto que una vez que una mujer puede hablar abiertamente sobre el aborto, las autoridades pueden con la ayuda de psicólogas, trabajadores sociales, asistentes religiosos dialogar con ella y buscar con ella otra solución, lo que de hecho acontece. Muchas mujeres no habrían hecho aborto si hubieran recibido ayuda  moral o material, cuando estaban desamparadas.
Dado que el documento fue firmado por  obispos, yo pensé que los obispos iban a explicar lo que están haciendo en la pastoral de su diócesis para combatir el aborto clandestino, e iban a hacer propuestas a los candidatos en las elecciones sobre la base de sus experiencias pastorales. Pero no había nada en el panfleto. Hubiera sido interesante saber qué hacía la pastoral diocesana para evitar que hubiese abortos. Pero no había nada. Los obispos gritaban, asustaban, condenaban, pero no decían lo que hacían. Algunos lectores pensaron: ya que no hablan de su pastoral para evitar el aborto, debe ser porque no existe esa pastoral. Hablan en contra del aborto, pero no hacen nada para evitarlo. Condenan, y nada más.
Ahora bien, podrían hacer mucho. Muchas mujeres que quieren hacerse un aborto, son mujeres angustiadas, perdidas, desesperadas, que se sienten en una situación sin salida. Muchas quieren el aborto porque sus padres no aceptan que tengan un niño. Otras se ven obligadas a tener un aborto por el hombre que las forzó, y que puede ser su propio padre, un hermano, un tío, un padrastro. Otras están desesperadas porque la empresa para la que trabajan, no permite que tengan un hijo. Otros son empleadas domésticas y la patrona no acepta que tengan que cuidar un niño. Así que estas chicas o niñas se angustian y no saben qué hacer. No reciben atención, no reciben asesoramiento, no reciben apoyo ni moral ni material, porque todo es clandestino  y ni siquiera se atreven a hablar con otras personas, salvo algunas amigas muy íntimas. Al no encontrar alternativas, de mala gana y con mucho sufrimiento recurren al aborto. La Iglesia no las ayudó cuando necesitaban ayuda.
La Iglesia podría tener una pastoral para ver lo que sucede en la calle, en el barrio, ¿cuáles son las niñas o mujeres jóvenes que pueden estar en peligro porque están en esta categoría de riesgo? Podría acoger o dar ayuda moral y material, dialogar,  buscar otras soluciones. La experiencia demuestra que a veces un simple abrazo hace desistir de hacer el aborto. El aborto es el resultado de la indiferencia de la comunidad cristiana.Todos somos culpables, todos  cómplices por omisión, y, en primer lugar, deberíamos pedir perdón por nuestro descuido en lugar de acusar a estas mujeres. Era lo que se esperaba de un documento firmado por los obispos, que después de todo representan el evangelio y la manera como Jesús trataba a los pecadores.
Jesús no condenó a los pecadores, y es lo que se espera de la Iglesia es que tenga mucha misericordia, mucha comprensión y que ayude efectivamente a esas personas que se encuentren en una situación tan difícil. Podríamos hacer propuestas al poder legislativo  para crear las instituciones para responder en tantos casos en que la vida humana está en peligro, y éste es uno de ellos.
No tiene sentido decir que estoy en contra del aborto y  estoy defendiendo la vida, si no hago nada. Yo no estoy defendiendo ninguna vida y el aborto está ahí y no hago nada. El gobierno tiene una ley que penaliza el aborto y esa ley no se aplica. Sólo sirve para que el aborto sea clandestino, esto es, que se hace en las peores condiciones morales y físicas, salvo para las personas de buena condición. Esta ley es inaplicable y la Iglesia no se atreve a pedir que ella se aplique. Habría que construir miles de centros penitenciarios y poner en las cárceles tal vez un millón de mujeres. La Iglesia no pide eso y se conforma con el aborto clandestino. En la práctica no hace nada en contra del aborto clandestino.
Existe la alternativa de la despenalización, que es para nuestros defensores de la vida la propuesta de Satanás. El chantaje  de los llamados defensores  de la vida hizo que todos condenen la despenalización, como lo hace la Iglesia. ¿Quién soy yo para juzgar? Los obispos del  Regional Sur 1 creen mejor el aborto clandestino. ¿Quién soy yo para discutir? Sin embargo, tendría el derecho de pedir más discreción y más humildad, porque después de todo, todos somos cómplices por omisión si no hacemos nada para prevenir los abortos tan numerosos en Brasil. La condenación es inoperante. Pero una pastoral de la familia o una pastoral específica para este problema podrían evitar que  muchas mujeres angustiadas y desesperadas tengan que recurrir al aborto que ninguna mujer pide sin llorar. ¿Por qué esperar antes de desarrollar esta pastoral?
Entonces, ¿cuál fue el testimonio de amor que la Iglesia dio con este panfleto electoral?
José Comblin,  gran pecador y cómplice por omisión.
Traducción del portugués corregida por Juan Subercaseaux Amenábar en 2010.