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No es suficiente votar contra el aborto. La opinión del obispo argentino Mons. Fernández

Fernandez: hay que “lograr que los niños no sean abortados”

Nuevas palabras del arzobispo de La Plata después de la votación anti-aborto en Argentina: «quisieron imponernos la visión más fría, aséptica y desabrida de lo que es ser madre». Debemos estar «cerca de las mujeres con riesgo de acudir al aborto»

Monseñor Víctor Manuel Fernández, arzobispo de La Plata

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Pubblicato il 18/08/2018
Ultima modifica il 18/08/2018 alle ore 10:27
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

 

«Queda en pie el objetivo fundamental: lograr que los niños no sean abortados. Para eso no nos bastan los triunfos legales». Víctor Manuel Fernández, arzobispo de La Plata, teólogo y cercano colaborador del Papa Francisco, el pasado 11 de agosto de 2018 intervino una segunda ocasión después de la victoria en el Senado de los “no” a la propuesta de ley para legalizar el aborto en ArgentinaLo hizo agradeciendo a los sacerdotes y a los laicos que se movilizaron en contra de la propuesta de ley, pero invitando también, con realismo, a no detenerse ante el resultado obtenido en el parlamento.

 

Inmediatamente después de la votación, Fernández, manifestando claramente su satisfacción por la posición auténticamente popular que prevaleció, dijo que no habría ido a manifestarse para festejar. Esa frase, aislada de su contexto, fue instrumentalizada primero por un periódico italiano y después por un pseudo sitio católico que cotidianamente lanza ataques en contra del Papa y de sus colaboradores.

 

Esto lo que dijo: agradeció a los senadores del norte del país, cuyos votos fueron decisivos para la victoria del frente anti-aborto, que no votaron a favor de los que no han nacido porque hubieran sufrido las presiones de los sacerdotes, sino por la presión del pueblo que ellos deben representar. Después, en el mensaje del 8 de agosto pasado, el arzobispo de La Plata añadió que no osaría salir a las calles para celebrar el “no” al aborto, porque creía que ni los legisladores ni la sociedad en general podían todavía irse a dormir tranquilos. ¿El motivo? Todavía hay mucho que discutir: cómo acompañar a las mujeres embarazadas que no desean un hijo, cómo ayudar a las mujeres con problemas que puedan llevarlas “in extremis” a recurrir al aborto, por ejemplo, facilitando las adopciones, con la prevención del embarazo entre las adolescentes, animando una paternidad responsable o mejorando el acceso a la salud por parte de las mujeres pobres, pues son muchas más las mujeres que mueren debido a la desnutrición durante el parto o porque dan a luz enfermas que las que mueren por el aborto.

 

Era evidente, pues, para quien lea sin prejuicios o malas intenciones, que Fernández (quien, además ya se había expresado antes en contra de la ley abortista) estaba contento por la votación, pero al mismo tiempo quería invitar a reflexionar sobre los problemas que todavía no tienen una respuesta. Tres días después, escribió un nuevo mensaje, agradeciendo a los sacerdotes, religiosos y laicos (sin importar sus preferencias políticas) que se activaron para contrarrestar la propuesta de ley.

 

«Quiero agradecerles de corazón todo lo que han hecho, especialmente en las últimas semanas, para defender la vida de los más pequeños. Han reclamado pacíficamente, han suplicado, han marchado bajo el frío y la lluvia. ¡Gracias! ¡Que el Señor les premie esa entrega!». Después incluyó ocho puntos para alcanzar el «objetivo fundamental: lograr que los niños no sean abortados. Para eso no nos bastan los triunfos legales»

 

El arzobispo explicó que hay que dar «testimonio de cuánto amamos la vida frágil, indefensa e inocente. Hay que explicar «con argumentos claros las razones de nuestra opción, con explicaciones comprensibles y convincentes». Hay que estar «cerca de las mujeres con riesgo de acudir al aborto». Hay que acompañarlas «para que no queden a merced de quienes las inducen u obligan a abortar». Hay que demostrar «que somos coherentes en el amor a la vida, y que nos duele toda forma de vida humana amenazada y degradada: también la vida de los más pobres y abandonados por la sociedad». Hay que ayudar «a descubrir el sentido más genuino e íntegro de la sexualidad, que no puede entenderse como un mero placer irresponsable, y educando para una paternidad responsable». Hay que hacer ver «que no dejamos de amar a las mujeres que abortaron, porque tratamos de ayudarlas a que recuperen la paz y el sentido de la vida».

 

Para concluir, Fernández invitó a volverle a dar «el calor a la maternidad». «En los últimos días –escribió en su página de Facebook el arzobispo de La Plata– quisieron imponernos la visión más fría, aséptica y desabrida de lo que es ser madre. Quisieron obligarnos a que ya no digamos “niño” ni “hijo” sino “larva” o meramente “un embrión”».

 

«Las mujeres que han visto interrumpido un embarazo por abortos espontáneos, saben que no es eso lo que se siente. Y las que hablan de lo que llevan dentro no se sienten expresadas diciendo “mi embrión”. Hoy quieren quitarle todo el calor y la pasión a la maternidad, e incluso dejarla sin poesía. Yo recuerdo, en cambio, una canción de Baglietto (Juan Carlos Baglietto, músico argentino, ndr.) que escuchábamos en mi juventud y decía: “Era en abril el ritmo tibio de mi chiquito que danzaba dentro del vientre, como un prado en flor… Mi niño, mi niño, el ombligo el sol”. ¡Gracias a Dios nuestras convicciones nos ayudan también a mantener la poesía y el mejor humanismo!».

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La ONU censura el voto contrario al aborto de la Argentina.

No legalizar el aborto en Argentina es “una oportunidad perdida”

UNICEF/Giuseppe Imperato
Los países donde las mujeres tienen derecho a interrumpir un embarazo no deseado y a todos los métodos anticonceptivos tienen las tasas más bajas de aborto.

10 Agosto 2018

Expertas en derechos humanos de la ONU lamentaron el rechazo del Senado argentino al proyecto de ley que habría legalizado el aborto en las primeras 14 semanas de embarazo y dijeron que perpetúa el legado “arcaico” basado en una doctrina religiosa.

La decisión del cuerpo legislativo fue calificada como “oportunidad perdida” para promover los derechos de las mujeres en Argentina por el Grupo de Trabajo que aborda la discriminación de la mujer y el relator sobre el derecho a la salud física.

“El voto del Senado, no sólo les ha fallado a las mujeres en Argentina, sino también a toda una región que generalmente tiene leyes muy restrictivas en cuanto a la interrupción del embarazo”, dijeron los expertos en un comunicado publicado este viernes, un día después de que se diera a conocer la decisión.

El Senado rechazó el proyecto de ley el 9 de agosto por 38 votos contra 31, luego de que la Cámara de Diputados adoptara el proyecto de ley el 14 de junio.

“Las y los legisladores de la Cámara Alta han resguardado la continuación de un legado arcaico basado en una doctrina religiosa que incorpora estereotipos dañinos sobre los roles de las mujeres en la familia y en la sociedad que son intrínsecamente discriminatorios y opresivos para las mujeres”, se lee en la declaración.

Según los expertos se trataba de un momento histórico que se desaprovechó para demostrar el compromiso del país con respecto a la eliminación de la discriminación contra las mujeres en su legislación y promover los derechos sexuales y reproductivos de mujeres y adolescentes, de conformidad con sus obligaciones internacionales de derechos humanos.

“Algunos propagan una retórica peligrosa de que existe un equilibrio simétrico entre los derechos de una mujer y de un feto. Sin embargo, no existe tal afirmación en la Declaración Universal de los Derechos Humanos”, dijeron los expertos.

El derecho de una mujer o niña a tomar decisiones autónomas sobre su embarazo es la base de su derecho fundamental a la igualdad, la privacidad y la integridad física y mental, y es una condición previa para el disfrute de otros derechos.

“En un país donde el aborto inseguro es una de las principales causas de muerte para las mujeres embarazadas, esta decisión del Senado pone en peligro la vida de las mujeres y les impone dificultades indecibles. Por lo tanto, la afirmación hecha a menudo por los opositores al aborto de que su postura es “pro-vida” es engañosa”, resaltaron.

Añadieron que en los países donde la interrupción del embarazo está restringida por ley y/o no está disponible, solo los ricos pueden realizarse el procedimiento de manera segura, mientras que las mujeres con recursos limitados no tienen otra opción que recurrir a prácticas inseguras. “El hecho de que el Senado no haya avanzado en el proyecto de ley también representa un fracaso en términos de protección de los derechos de las mujeres en situación de pobreza “, dijeron.

Los expertos aplaudieron la histórica movilización de mujeres y niñas en Argentina y celebraron que el debate finalmente haya tenido lugar en el país.

“Esperamos que este impulso no se pierda y que se abra un nuevo espacio para debates basados en los derechos humanos y en la necesidad urgente de una reforma de la ley sobre el aborto”, agregaron.

Los países donde las mujeres tienen derecho a interrumpir un embarazo no deseado y que tienen acceso a la información y a todos los métodos anticonceptivos tienen las tasas más bajas de aborto.

Datos de la Organización Mundial de la Salud han demostrado claramente que la penalización de la interrupción del embarazo no reduce el número de mujeres que recurren a procedimientos de aborto. Más bien, aumentan las probabilidades de que más mujeres busquen procedimientos clandestinos e inseguros.

 


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Argentina: el no del Senado al aborto, en crónica de Radio Vaticano.

Argentina No al abortoArgentina No al aborto  (AFP or licensors)

Argentina: el Senado rechazó la legalización del aborto

Después de un debate histórico el Senado argentino rechazó con 38 votos contrarios y 31 votos a favor el proyecto de ley sobre la interrupción voluntaria de la gestación.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

El país del Papa Francisco le dijo No al aborto. Este miércoles el Senado argentino rechazó con 38 votos por el no y sólo 31 por el , el proyecto de ley para legalizar el aborto hasta la semana 14 que había sido aprobado por la Cámara de Diputados en junio pasado.

El aborto un delito penado

La interrupción del embarazo se mantiene como un delito penado con hasta cuatro años de cárcel. La ley vigente data de 1921 y sólo permite el aborto en caso de violación o riesgo de vida para la madre. El Presidente argentino habilitó pro primera vez el debate parlamentario sobre la interrupción voluntaria del embarazo, pero Cambiemos, la coalición que encabeza fue la que más votos aportó en contra para rechazar la iniciativa.

El debate en el Senado

La victoria en la Cámara de Diputados, pero en especial la multitudinaria movilización que acompañó al ‘sí’ el pasado 14 de junio, hicieron pensar en un primer momento que la marea verde se impondría también en el Senado, una Cámara mucho más conservadora, donde están representados los intereses de las provincias de interior del país. Pero con el paso de las semanas, la presión de la Iglesia católica y los evangélicos ganó terreno hasta decantar la votación.

En sus discursos antes de definir el voto, numerosos senadores se escudaron tras sus creencias religiosas y la necesidad de salvar las dos vidas —la de la madre y la del feto— para justificar su voto en contra. El debate se inició temprano por la mañana, en un intento por evitar que las discusiones se extendiesen más allá de la medianoche. Fue un intento vano, porque la sesión duró casi 16 horas y se cerró cerca de las 3.00 de la madrugada.

La ayuda de la Iglesia a las madres en dificultad

En este sentido, la Iglesia católica ha desarrollado diversas iniciativas en favor de las madres que afrontan embarazos difíciles, imprevistos o no deseados, como aquella de los curas villeros de la región de Buenos Aires. En los barrios periféricos de las grandes metrópolis, la Iglesia busca difundir a través de una red de “casas del abrazo materno” un espacio de acogida para las mujeres embarazadas, garantizándoles alimentación, atención y control médico y sanitario, ayuda psicológica, orientación legal y social con el objetivo de que las madres puedan llevar adelante su gestación y afrontar los primeros años de vida de sus pequeños hasta poder alcanzar la edad escolar.


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Argentina ha dicho no al aborto.

Argentina dice no al aborto

Tras un largo debate nacional y una maratónica sesión en el Senado de la República Argentina, quedó rechazado el proyecto que pretendía legalizar la interrupción voluntaria del embarazo en el país del Papa
AFP

El voto en el Senado argentino

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Pubblicato il 09/08/2018
Ultima modifica il 09/08/2018 alle ore 13:08
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

 

Una sesión maratónica, con multitudinarias manifestaciones en las calles, con presiones políticas de todo tipo y una batalla voto por voto. El desenlace del tratamiento en el Senado del proyecto de ley del aborto pareció un resumen de los últimos meses en la política argentina. En la madrugada de este jueves ese órgano legislativo rechazó la normativa. Más allá del “triunfo” de unos u otros, la sociedad salió confrontada y desunida. Por eso, los obispos del país llamaron a “asumir y trabajar las nuevas divisiones surgidas entre nosotros a partir de este proyecto, a través de un renovado ejercicio del diálogo”.

 

La votación llegó luego de 12 horas de discursos. Finalmente 38 senadores votaron por el no y 31 por el si. Se trataba de dar vía libre al proyecto enviado originalmente por la Cámara de Diputados, que lo aprobó el 15 de junio pasado con 129 votos a favor y 125 en contra. A diferencia de aquella ocasión, esta vez fue la “ola celeste de las dos vidas” la que se impuso en una pareja medición de fuerzas.

 

Ante el resultado, los obispos el país decidieron asumir una posición conciliadora. “Como Iglesia hemos participado del debate procurando un diálogo iluminador, sin considerar enemigos a quienes pensaran distinto”, indicó una declaración oficial de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina.

 

El texto agradeció a todos aquellos que se pronunciaron en defensa de la vida y mencionó especialmente al testimonio de los pobres quienes, dijo, enseñan siempre a “recibir la vida como viene y a saber cuidarla porque es un don de Dios”. Además constató que el diálogo entre las iglesias cristianas y con otras religiones creció a la luz de los esfuerzos por proteger la vida, desde la concepción hasta la muerte natural.

 

“Se trata ahora de prolongar estos meses de debate y propuestas en la concreción del compromiso social necesario para estar cercanos a toda vida vulnerable. Nos encontramos ante grandes desafíos pastorales para anunciar con más claridad el valor de la vida: la educación sexual responsable, el acompañamiento a los hogares maternales surgidos especialmente en nuestros barrios más humildes para acompañar a mujeres embarazadas en situaciones de vulnerabilidad y la atención a personas que han pasado por el drama del aborto”, indicó.

 

El mensaje fue firmado por el presidente de la Conferencia Episcopal y obispo de San Isidro, Oscar Ojea; los vicepresidentes y arzobispos Mario Poli (Buenos Aires) y Marcelo Colombo (Mendoza); así como por el secretario general Carlos Malfa, obispo de Chascomús. Concluyó recordando el lema #ValeTodaVida e invocando a la Virgen de Luján para que “ayude y enseñe a respetar la vida, cuidarla, defenderla y servirla”.

 

Estas palabras resultaron el corolario de unos meses intensos para la Iglesia argentina. La propia Conferencia Episcopal fue mutando su posición, arrastrada quizás por las circunstancias y tras hacer cuentas con la realidad. En un inicio los obispos optaron por una línea prudente, con comunicados genéricos y animando a un diálogo público franco. La instalación del tema, que comenzó en los medios de comunicación, los tomó por sorpresa. El asunto no era parte de la agenda política inmediata, y el gobierno no lo había puesto sobre la mesa durante las campañas electorales de 2017.

 

A final de cuentas se encontraron con la papa caliente, en buena parte por voluntad del gobierno de Mauricio Macri. No sólo entre los pastores, también entre buena parte de los fieles católicos del país existe la clara convicción de que el aborto no se habría convertido en tema nacional de no ser por la voluntad del presidente y de su jefe de Gabinete, Marcos Peña. Paradójicamente, existe una entrelazamiento directo entre amplias franjas de católicos activos y el mercado electoral del oficialista Cambiemos. Por eso, no es secundario indicar que, alentando la discusión de este proyecto de ley, el mandatario puso en serio riesgo una parte de su electorado.

 

Quizás Macri y sus asesores creyeron que podrían tensar la cuerda sin pagar costos políticos. Tal vez confiaron en que sería más fuerte la vena “antikirchnerista” o “antoperonista” de buena parte de ese mismo grupo electoral, confiando que estaría dipuesto a votar de nuevo a Cambiemos (en 2019) pese a sus evidentes y múltiples errores, por temor al regreso de la corrupción del pasado. O, por ahí, desestimaron la capacidad de organización masiva de los propios católicos y representantes de otros credos, como los evangélicos.

 

Un elemento nuevo modificó sensiblemente el escenario. Por primera vez en muchos años, un sector de la sociedad se volcó a las calles. Desde la sorpresiva y multitudinaria marcha del 25 de marzo que copó decenas de ciudades del país, hasta la impresionante manifestación de cientos de miles del sábado 4 en el centro de Buenos Aires. Esta última fue calificada por algunos medios como la más grande concentración contra el aborto en la historia del país. Le siguieron, un día después, decenas de marchas en las principales ciudades del país.

 

Un clamor que no pasó desapercibido para los políticos. Sirvió para apuntalar a más de un senador en su voto de rechazo al proyecto. Y se convirtió rápidamente en el más nuevo movimiento ciudadano articulado de la Argentina. Sobrepasó a los mismos obispos, empujándolos (desde afuera) a promover cada vez más iniciativas contra la ley. Así, el presidente de la conferencia episcopal Ojea pasó de evitar cualquier tipo de apoyo a los manifestantes, pocos días antes del 25 de marzo, a él mismo encabezar una misa multitudinaria en el Santuario de Nuestra Señora de Luján durante el cual pidió expresamente a los legisladores no aprobar la ley.

 

En los días previos a la votación en el Senado, prácticamente todos los sectores de la Iglesia católica hicieron sentir su voz. En la fiesta de San Cayetano, el cardenal Poli instó a respetar a los no nacidos, los más indefensos. Antes, en los meses más calientes del debate, el Papa Francisco había mandado señales claras desde Roma. Habló públicamente contra los abortos selectivos, y alentó a la defensa firme y decidida de la vida en un documento oficial.

 

Uno de sus arzobispos de más confianza y pastor de La Plata, Víctor Manuel Fernández, llegó a pedir al presidente Mauricio Macri vetar la ley si esta era aprobada. Y apenas se conoció el resultado de la votación en la Cámara de Senadores este jueves, publicó un texto en el cual recordó que los senadores del norte del país no votaron a favor de los niños por nacer “porque los hayan presionado los curas”, sino “por la presión del pueblo que ellos deben representar”. Y advirtió: “Pido respeto para el pueblo norteño, que no merece ser tratado de atrasado o de oscurantista porque ama la vida de los pequeños”.

 

“Agradezco que no se haya caído en el falso argumento que sostiene que tienen más derechos los más desarrollados (los ya nacidos), hasta el punto de quitar la vida impunemente a los menos desarrollados (los que todavía no nacieron). Si sacamos todas las consecuencias de esa lógica del ‘desarrollo’ los discapacitados o los menos inteligentes tendrían menos dignidad humana que los demás, y el interés de los más fuertes justificaría el avasallamiento de sus derechos”, siguió.

 

Al mismo tiempo aclaró que no se atreve a festejar el “no” al aborto, porque ni los legisladores ni la “sociedad en general pueden irse a dormir tranquilos”. Precisó que aún no se discutió cómo acompañar a los embarazos no deseados, a las mujeres con problemas, cómo facilitar la adopción, prevenir el embarazo adolescente, fomentar una paternidad responsable y mejorar el acceso a la salud de las mujeres pobres.

 

Y apuntó: “Tanto la sociedad como la Iglesia hemos hecho poco en estos temas, aunque hay que reconocer que en la Iglesia han crecido los grupos que acompañan a las mujeres que abortaron para que recuperen la paz, y los curas villeros han creado lugares para acompañar los embarazos no deseados. Si para algo sirvió este debate, es para reconocer las tareas pendientes”.


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Debate sobre el aborto en Argentina e incidente con el Papa en el Vaticano.

El pañuelo pro aborto para el Papa, un “regalo trampa no muy honesto”

Justo en medio de un acalorado debate por el aborto en Argentina, el Papa Francisco recibió un pañuelo verde, emblema de la legalización de esa práctica. Pero el Vaticano calificó al gesto como un “regalo trampa” que “no parece muy honesto”

El pañuelo pro aborto para el Papa, un “regalo trampa no muy honesto”

Pubblicato il 03/08/2018
Ultima modifica il 03/08/2018 alle ore 15:50
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Un “regalo trampa”, que “no parece muy honesto”. Así calificó el Vaticano la entrega de un pañuelo verde al Papa, gesto que en las últimas horas se volvió viral en las redes sociales y en medio de un acalorado debate público por el aborto en Argentina.

 

Francisco lo recibió el miércoles pasado. El detalle podría haber pasado desapercibido salvo por una cuestión: Ese pañuelo es el emblema de quienes empujan la aprobación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Pero el artífice del obsequio replica: “Yo se lo di con mucho respeto, sin ningún tipo de ironía”.

 

“Cada miércoles, cada audiencia general, el Papa recibe centenares de cartas, pañuelos (no solo verdes), gorras y demás obsequios. Utilizar la entrega de un ‘regalo trampa’ sin que el destinatario supiera qué era ni qué buscaba no parece muy honesto…”, escribió Paloma García Ovejero, vicedirectora de la Sala de Prensa del Vaticano, en su red social Twitter.

 

Paloma G. Ovejero@pgovejero

Cada miércoles, cada audiencia general, el Papa recibe centenares de cartas, pañuelos (no solo verdes), gorras y demás obsequios.
Utilizar la entrega de un “regalo trampa” sin que el destinatario supiera qué era ni qué buscaba no parece muy honesto…

 

Un descargo oficial, que manifiesta una evidente molestia en la Santa Sede por el uso de la imagen papal para amplificar una causa que contradice -como es públicamente conocido- las enseñanzas de la Iglesia católica. Una aclaración que no es una desmentida, porque el episodio efectivamente tuvo lugar como lo muestran las imágenes de video y fotografía que se viralizaron en internet, tomadas por los propios protagonistas.

 

Todo ocurrió el miércoles 1 de agosto por la mañana, en el Aula Pablo VI del Vaticano. Hasta allí llegó Nicolás Fuster, un joven argentino que vive en Roma y cursa estudios de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad La Sapienza desde hace casi cinco años. Ingresó como un simple feligrés, pidiendo una entrada en la Prefectura de la Casa Pontificia de esas que puede solicitar gratuitamente cualquier persona, sea creyente o no.

 

De hecho, ese es su caso. Fuster no es católico, como él mismo aclaró en entrevista con el Vatican Insider. Entre otras cosas reconoció que sabía de antemano que su gesto “algún gramo de polémica” iba generar, pero insistió varias veces que su intención nunca fue maliciosa. Además aceptó que quería dejar constancia del momento y por eso acudió a la audiencia papal acompañado por dos amigos: un fotógrafo, otra responsable de tomar video. Las imágenes por ellos registradas fueron retomadas por muchos medios de comunicación en Argentina.

 

“Quería que fuese antes de la votación en el Senado”, reveló, sobre la elección del momento para la entrega del pañuelo verde, que fue acompañado por una carta. Por eso eligió el primer miércoles de agosto, cuando el Papa reinició sus catequesis públicas luego de las vacaciones de julio. Aprovechando que la sala no estaba llena, el joven se colocó junto a la baranda central hasta el fondo de la misma. Sin ningún privilegio o pase especial, apostando a que -por allí- pasaría Francisco al ingresar al lugar, como finalmente ocurrió.

 

“Fue apenas entró, se acercó donde estaba yo, le entregué la carta y el pañuelo. La carta estaba arriba y el pañuelo abajo. Le dije que era importante y que, si quería, la podía leer. Él no dijo nada, sonrió en todo momento, tomó las cosas y eso fue todo. No se si el Papa se dio cuenta que yo le estaba dando un pañuelo de la campaña por la legalización del aborto. Viendo el video una y otra vez podría ser que se dio cuenta, pero no te puedo decir que si estaba seguro que era eso”, explicó Fuster.

 

Con esas palabras, el estudiante le dio razón al descargo vaticano de que Francisco ignoraba completamente el contenido del polémico regalo. Empero consideró como obvio que no supiese de algo que se le entregaba por primera vez. Insistió que la suya “no fue ninguna chicana”, palabra coloquial argentina usada para referirse a un gesto o comentario realizado con mala fe. Al mismo tiempo aceptó ser consciente del uso dado públicamente a su acción en el caldeado escenario político argentino.

 

A la acusación vaticana de actuar con deshonestidad, respondió así: “No para nada. En la carta me despojé de toda ironía, trato de hablarle lo más transparente al Papa. No hay ningún regalo trampa, nada me parece más claro y evidente que darle el pañuelo en la mano. Al contrario, estaba todo bastante claro”, justificó.

 

Y añadió: “Esto no es para tratarse con sarcasmo. Yo se lo di con mucho respeto, sin ningún tipo de ironía ni de chicana. Mi interés era hacerlo reflexionar, como puse de manifiesto que él levemente reflexionó sobre los homosexuales pasando de decir que eran ‘una movida del diablo’ a ‘quién soy yo para juzgar’. Yo se que no es lo mismo, el que los gays se puedan casar respecto del aborto, pero sí se que ahí el Papa demostró que se puede reflexionar sobre algunas cosas”.

 

El contenido de la misiva que Jorge Mario Bergoglio se llevó en el sobre es público. Lo dio a conocer el propio Nicolás Fuster. En ella, el autor reconoce que no pretende que el Papa “haga campaña” por el aborto, porque “la Iglesia no tiene una tradición de apoyo a los derechos civiles”.

 

“Estamos de acuerdo usted, representante de Dios en la Tierra, y yo, joven estudiante laico, en que el aborto es una tragedia. Conozco mujeres que abortaron, y estoy seguro de que usted, que trabajó largos años en zonas pobrísimas, también. Jorge, el aborto sucede. No es esa la discusión, sino si queremos un aborto legal y seguro, o si queremos un aborto ilegal, practicado de manera clandestina, muchas veces comprometiendo seriamente la salud o directamente la vida de las mujeres”, escribió.

 

“Jorge, usted es una referencia fundamental para millones de personas, y tiene una oportunidad de oro para abandonar la tradición de la Iglesia de llegar siempre 300 años tarde. Estoy seguro de que, aún siendo Papa, puede comprender la delicadeza de la cuestión y revisar algunas posiciones, como lo hiciera con los homosexuales”, siguió.

 

El debate sobre la ley de legalización del aborto ha dividido aún más a una ya frágil y contrapuesta sociedad argentina. Las manifestaciones en las calles han sido multitudinarias, en uno y otro sentido. El 15 de junio pasado, la Cámara de Diputados de Argentina dio media sanción al proyecto de ley en una votación que se prolongó durante 23 horas dentro del recinto legislativo. Por apenas un puñado de sufragios, 129 a favor y 125 en contra, la iniciativa avanzó al Senado.

 

Tras una revisión en comisiones y una maratónica exposición de personalidades a favor y en contra de la ley, la votación final entre los senadores .está prevista para el próximo 8 de agosto. En las últimas horas, los medios de comunicación registraron que los conteos preliminares consolidan una ventaja significativa por el rechazo.


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Argentina: profunda división en la población en torno al aborto.

En la Argentina que se divide por el aborto

Los curas de las villas miseria de Buenos Aires lanzan Centros para mujeres con embarazos de riesgo o inesperados

Un momento de la conferencia de prensa de presentación, con el obispo Carrara y el padre Di Paola

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Pubblicato il 18/07/2018
Ultima modifica il 18/07/2018 alle ore 11:30
ALVER METALLI

La discusión sobre el aborto ha profundizado aún más la histórica grietaargentina y ha creado otras fracturas en el interior de un mismo partido, de una misma familia, de asociaciones de todo tipo, orientadas a servir al prójimo o específicamente profesionales. No hay ninguna estructura social que no se vea afectada por el agitar de pañuelos celestes o verdes, usados en muchos casos como armas dialécticas. El efecto se asemeja a un vidrio roto donde las líneas de quiebre corren caprichosamente sobre la superficie. Basta la presión de un dedo para desintegrar el cristal. La Argentina nunca estuvo tan dividida como hoy. Y probablemente ni el mismo presidente Macri y sus consejeros más íntimos, que impusieron el debate sobre la ley del aborto en el centro del escenario nacional y que anuncian que no la vetará si supera el dictamen del Senado, hayan previsto hace tres meses las consecuencias que tendría esa decisión. Entre otras cosas porque, hasta el momento, los resultados no serían favorables para él, considerando los resultados de un relevamiento realizado en junio por un Instituto de encuestas de Buenos Aires, según los cuales el 49% de los argentinos rechaza el aborto, el 40 lo aprueba y el 11 por ciento todavía no ha tomado una posición. Una desconexión evidente entre el sentimiento popular y la representación pública parlamentaria.

 

Pero la media sanción de la Cámara de Diputados y la esperada confirmación o desmentida del Senado han tenido sin duda un resultado positivo. Una gigantesca toma de conciencia sobre la fragilidad sobre la que se apoya la vida de cientos de miles de argentinas que cada año dan a luz a sus hijos o los abortan. Mujeres que muchas veces todavía son adolescentes o jóvenes, que viven en situaciones marcadas por la marginalidad, la pobreza y la violencia, incluso familiar, y que necesitan algo más que el coraje que la naturaleza concede a una madre para decidir si llevan a término su embarazo o no. La conciencia de que la vida amenazada por el aborto requiere cuidados desde la concepción hasta su fin natural, se ha ido abriendo camino en las profundidades de la grieta con una urgencia inédita en tiempos de tranquilidad burguesa.

 

Pan para los dientes de los sacerdotes que viven en las villas de emergencia argentinas, que se pusieron a la cabeza de la batalla contra el aborto respaldados por la autoridad que les confiere la lucha cotidiana por la vida en las realidades más segregadas de la Argentina moderna. Acaba de festejar diez años la respuesta a la droga que estaba haciendo pie en las villas, los Hogares de Cristo, el primero de los cuales fue inaugurado precisamente por el arzobispo Bergoglio. Las pocas casas que empezaron en Buenos Aires hoy se han convertido en un centenar, con una metodología verificada y resultados comprobados.

 

La droga, como el aborto, degrada la vida. Entonces, de los “Hogares de Cristo” a los “Hogares del abrazo maternal” el paso fue corto y los curas villeros lo anunciaron este martes en la Villa 31, la más populosa y central de la Capital, sobre la tumba del padre Carlos Mugica, su ejemplo y modelo. Son la “respuesta concreta a la dificultad de las jóvenes y adolescentes de nuestros barrios que llevan adelante embarazos de riesgo o incluso no deseados ni planificados”, explicaron el obispo Carrara y el sacerdote Di Paola. «En momentos en que tantos y tantas hablan por los pobres mostrando su “preocupación” por ellos, nuestras comunidades quieren hacer nuevamente visible que las mujeres de nuestros barrios eligen la vida, la vida de la niña o niño que vendrá y la de la mujer que lo lleva en su vientre, incluso cuando muchas veces deben hacerlo solas, sin un hombre que se haga cargo de su propia paternidad y totalmente ausente o en grandes dificultades». Una fundamentación que coloca a las mujeres como las grandes protagonistas de la propuesta presentada en el día de hoy, porque serán precisamente ellas, las mujeres, quienes recibirán la atención que necesitan y quienes la ofrecerán a otras mujeres se encuentren en las mismas condiciones.

 

El documento se ha presentado en continuidad ideal con el anterior, con el cual los sacerdotes de las villas hicieron frente a la campaña a favor del aborto, “Con los pobres abrazamos la vida”. En aquel momento, en el mes de abril, criticaban la liberalización del aborto como una cortina de humo para ocultar la crisis de un gobierno de centro derecha y un presidente que declara ser personalmente contrario al aborto pero luego abre las puertas al polémico tema que el mismo Bergoglio, cuando estaba en Argentina, había colaborado para enfriar. Ahora los sacerdotes reivindican que «la lucha por la igualdad – tan invocada en los discursos de estos días – está en nuestro ADN: los cristianos creemos profundamente en la fraternidad que nos da ser hijos de Dios y por lo tanto hermanos e iguales entre nosotros y ante sus ojos». De allí nace la propuesta de los “Hogares del abrazo maternal” lanzada al país.

 

«Comenzaremos, e invitamos a otros a hacerlo, a llevar adelante estos Centros para recibir a adolescentes y jóvenes mujeres que lleven adelante embarazos de riesgo, o inesperados, en condiciones de fragilidad y desamparo. Allí les daremos alimentación, atención y control médico y sanitario, apoyo psicológico, orientación legal y social para que puedan llevar adelante sus embarazos como así también los primeros años de sus bebés, hasta poder ingresar al ciclo de educación inicial. Buscaremos facilitar el acceso a políticas y programas que promueven la vida como la Asignación Universal por Embarazo y los programas de Salud Materno infantil, entre otros. En nuestras propias Capillas dispondremos de un lugar adecuado para que puedan estar durante el día, almorzar, merendar, descansar, recibir cariño y contención, formación y orientación ante cada situación y, en los casos en que no fuera posible la crianza posterior del niño, poder rápidamente articular con el sistema Judicial para una pronta adopción».

 

Los “Hogares del abrazo maternal” que se están preparando para abrir sus puertas en los barrios de Buenos Aires y diócesis periféricas son cerca de veinte.


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El debate sobre la ley favorable al aborto moviliza a la Iglesia en Argentina.

En Argentina se moviliza el pueblo de las dos vidas

Y lanza un fuerte mensaje al Senado donde acaba de comenzar la discusión del proyecto de ley que aprobó Diputados por estrecho margen

Una vista desde lo alto de la convocatoria en la explanada de la Basílica de Luján

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Pubblicato il 09/07/2018
Ultima modifica il 09/07/2018 alle ore 19:27
ALVER METALLI

En una inesperada mañana de sol tras largos días fríos y lluviosos, la Iglesia argentina convocó al país que no quiere la ley del aborto a la Basílica nacional de Luján. En primer lugar para rezar – porque la Iglesia cree firmemente en la eficacia de la oración – y para mostrar además a los senadores que la mayoría de la población – y de quienes los eligieron – está en contra del proyecto de ley que aprobó la Cámara de Diputados el mes pasado. En respuesta al llamado de los obispos, una larga columna de ómnibus de la extensa provincia de Buenos Aires desembarcó miles de personas en la explanada frente a la Basílica, a unos sesenta kilómetros de la Capital. El comentador de un canal de televisión observó maliciosamente que llenarían varias veces la Plaza de Mayo, el santuario de las congregaciones peronistas de otros tiempos que en los últimos años raras veces se ha visto colmado.

 

La convocatoria de Luján es la prueba de que la Iglesia del país del Papa ha decidido una mayor movilización con la apertura del segundo round en la Cámara Alta, después que el proyecto de ley fuera aprobado por los diputados tras un debate extenuante que terminó la noche del 14 de junio, con el golpe bajo de un puñado de legisladores que en pocas horas pasaron del “no” al proyecto, al “sí”.

 

El enérgico planteamiento del obispo Oscar Vicente Ojea en la homilía que pronunció en la plaza de la Basílica tuvo la misma orientación. Entre todos los argumentos usados en estos meses por el frente de los opositores al aborto, Ojea tomó los que a su juicio deben colocarse en primer plano en las próximas semanas. Comenzó con una dramática afirmación, lamentando que “sería la primera vez que se dictaría en la Argentina, y en tiempos de democracia, una ley que legitime la eliminación de un ser humano por otro ser humano”. Después citó al Papa para contextualizar el aborto dentro del horizonte más amplio de las amenazas contra la vida, en las que deben comprometerse los opositores al aborto con la misma energía: “La defensa del inocente que no ha nacido debe ser clara, firme y apasionada porque allí está en juego la dignidad de la vida humana siempre sagrada y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo” afirmó citando la encíclica pontificia Evangelii gaudium. “Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y los ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud y en toda forma de descarte”. El presidente de los obispos argentinos puso el acento en la necesidad de ”encontrar soluciones nuevas y creativas para que ninguna mujer busque recurrir a un desenlace que no es solución para nadie”. Una de estas soluciones creativas, expresamente mencionada en su discurso, son “los centros de recuperación de jóvenes con adicciones, centros barriales y hogares de Cristo” que Bergoglio alentaba en sus años como arzobispo de Buenos Aires y que hoy son casi cien en todo el país, con distintos grados de desarrollo pero todos comprometidos a fondo con la realidad de marginación en la que nace el consumo de droga.

 

Entre los que escuchaban las palabras de Mons. Ojea en la explanada de Luján se encontraba una buena parte del movimiento de curas villeros que planteó la movilización antiabortista en un sentido que probablemente ni siquiera esperaba el frente opositor, más orientado hacia los argumentos del tradicional movimiento en favor de la vida de cuño político y social conservador. En Luján, al igual que en las manifestaciones periféricas, los 22 sacerdotes que trabajan en las villas de Buenos Aires y sus alrededores, junto con otro centenar que se identifica con ellos a nivel nacional, movilizaron decididamente a los sectores más humildes de la población con la que comparten su suerte, y aportaron al debate contenidos que penetraron profundamente incluso en sectores donde los argumentos a favor de la vida tienen poca incidencia. Ellos mostraron, por ejemplo, la contradicción de aquellos peronistas que atacan a un gobierno que se endeuda por 50 mil millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional y paralelamente aprueban la ley del aborto que propone el presidente Macri, o la contradicción de los que participan del gobierno y declaran estar en contra del aborto pero lo colocan en el orden del día de las prioridades nacionales quitándolo del limbo donde estuvo relegado durante muchos años.

 

En el último debate legislativo el peronismo se presentó dividido, tal como está dividida la coalición del gobierno. En el frente pro aborto hay quienes propician tiempos de discusión breves para superar de un salto, y con el impulso del resultado en Diputados, los peligros de un segundo debate en un ámbito, el Senado, menos dispuesto a una aprobación tout court. En el frente opuesto hay quienes invocan el veto presidencial y otros que reclaman un referéndum que probablemente daría vuelta la votación con la cual un sector del parlamento argentino aprobó por muy estrecho margen, y no sin la compraventa de consensos, la ley sobre el aborto que el Senado acaba de recibir para un segundo examen.

 

El principal diario argentino, Clarín, con un poderoso grupo mediático a sus espaldas, apoya la ley del aborto libre y gratuito y ya plantea reservas sobre la legitimidad de un referéndum que se propusiera someter dicha ley al juicio popular. Afirma que no siempre es bueno que, en democracia, “los derechos” – el de una mujer a abortar se considera tal – sean sometidos al plebiscito popular.

 

Pero quizás no haga falta llegar a vetos improbables de origen presidencial ni a referéndums populares. Actualmente en el Senado el frente de apoyo se encuentra muy lejos de la mayoría necesaria para aprobar lo que votó y aprobó la Cámara de Diputados con dudosa transparencia. Muy probablemente, consumados los anatemas – y los del frente abortista son más belicosos y ruidosos que los provenientes del frente contrario – la ley volverá al punto de partida con una buena cantidad de enmiendas a sus espaldas.