Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


Deja un comentario

El caso del niño Alfie Evans

Alfie Evans; desconectan el ventilador: respira autónomamente desde ayer

Inútiles todos los intentos para frenar la decisión de los jueces con la concesión de la ciudadanía italiana. Nuevo llamado del Papa: “Escuchen el sufrimiento de los padres”

Apoyando a Alfie fuera del hospital de Liverpool

56
0
Pubblicato il 24/04/2018
Ultima modifica il 24/04/2018 alle ore 09:30
ANDREA TORNIELLI

Alfie Evans, niño de 23 meses que sufre una gravísima enfermedad cerebral y se encuentra hospitalizado en el Alder Hey Hospital de Liverpool, hasta hace pocas horas vivía con la ayuda de un respirador artificial. Ahora vive solamente con sus pequeñas fuerzas. A las 22.17 de ayer (hora local), lunes 23 de abril, los padres Thomas y Kate informaron que fue desconectado el ventilador. La aplicación del protocolo se llevó a cabo con casi medio día de retraso, después de varias horas de incertidumbre y de los intentos para permitir que el niño siguiera viviendo con cuidados paliativos. El niño que, según las previsiones habría debido fallecer en poco tiempo, sigue viviendo y respira autónomamente, circunstancia que avala las dudas de todos los que pensaban que se trataba de un caso de ensañamiento terapéutico.

 

La noticia más significativo de ayer por la tarde fue la decisión, comunicada al unísono por los ministros del Exterior y del Interior italianos, Angelino Alfano y Marco Minniti, de concederle la ciudadanía italiana al niño para permitir su traslado a Italia. También en el Vaticano, durante las últimas horas, se tomó en consideración la posibilidad de otorgarle a Alfie y a su familia el pasaporte de los ciudadanos vaticanos. Pero el problema es que la nueva ciudadanía (tanto vaticana como italiana) se habría sumado a la ciudadanía británica, por lo que Alfie estaría sujeto a las leyes inglesas. Además, el Vaticano no es un país que forme parte de la Unión Europea, por lo que la “santa” ciudadanía no sería resolutiva. Solamente si los padres renunciaran a la ciudadanía británica se habría podido poner en discusión la autoridad de la magistratura inglesa.

 

Ayer al amanecer, como signo de solidaridad y de cercanía, en nombre del Papa Francisco, la presidenta del Hospital infantil Bambino Gesù y un anestesista viajaron a Inglaterra, vía Alemania, para llegar lo antes posible al Alder Hey Hospital de Liverpool. No les permitieron ingresar a la habitación del niño ni hablar con los médicos. Como se recordará, en septiembre del año pasado, sin clamor mediático, un equipo médico del Bambino Gesù ya había estado en Liverpool para ver las condiciones de Alfie. La conclusión fue que no había esperanzas para que se curara ni tratamientos posibles, pero el hospital infantil vaticano habría recibido con mucho gusto al pequeño, encargándose del peligroso traslado a Italia, en donde Alfie habría sido asistido con cuidados paliativos.

 

«¡Traigan aquí a Alfie!», dijo el Papa Francisco al final del encuentro con el padre del niño, durante una audiencia privada concedida a Thomas Evans el pasado miércoles 18 de abril por la mañana. La audiencia fue concedida pocas horas que la hubiera pedido. El Papa ha lanzado cuatro llamados públicos para que se ayude a Alfie, los más importantes han sido los que pronunció después del Regina Coeli del 15 de abril y al final de la audiencia general del miércoles pasado. Ayer por la noche, Francisco “tuiteó” un nuevo llamado:

 

Papa Francisco

@Pontifex_es

Conmovido por las oraciones y la amplia solidaridad en favor del pequeño Alfie Evans, renuevo mi llamamiento para que se escuche el sufrimiento de sus padres y se cumpla su deseo de intentar nuevas posibilidades de tratamiento.

A las 21.40 de ayer (hora inglesa) el Papá de Alfie comunicó que un juez dio la orden para proceder con la interrupción de la respiración artificial. Los defensores de los padres del pequeño trataron de apelar ante el juez tutelar, pidiendo la concesión de los pasaportes y la orden de un traslado inmediato a Italia, al hospital Bambino Gesù de Roma o al Gaslini de Génova. Los abogados de la familia Evans llevaron la documentación al Consulado italiano en Londres, que también desempeña funciones de juez tutelar para los menores italianos en el extranjero, sosteniendo que apagar cualquiera de las máquinas que habrían podido mantener con vida a Alfie habría sido ilegal puesto que se trataba de un ciudadano italiano en el extranjero.

 

A las 22.17 fue desconectado el respirador automático y el niño comenzó a respirar con sus propias fuerzas. Ha necesitado oxígeno en las horas siguientes, pero los médicos inicialmente no se lo suministraron. A pesar de ello, ha seguido viviendo, por lo que seis horas después de que hubieran apagado el respirador, el padre del pequeño, Thomas Evans, insistió en que los médicos debían volver a hidratarlo. Y así lo hicieron. También le han suministrado oxígeno, por lo que Alfie sigue luchando por su vida, abrazado a su mamá.

Anuncios


Deja un comentario

El estado de salud del niño Evans

El pequeño Alfie está recibiendo un tratamiento de hidratación.El pequeño Alfie está recibiendo un tratamiento de hidratación.  (ANSA)

Alfie Evans sigue respirando tras ser desconectado de las máquinas

Aunque los profesionales sanitarios habían afirmado que no sobreviviría más de unos minutos sin asistencia artificial, el pequeño continúa manteniendo signos vitales sin padecer sufrimiento

Ciudad del Vaticano

Alfie Evans respira por sus propios medios tras ser desconectado por decisión médica. El bebé británico que sufre una enfermedad cerebral degenerativa incurable, fue desconectado de las máquinas que le mantenían con vida el lunes 23 de abril.

A pesar, de que los profesionales sanitarios habían asegurado que no sobreviviría más de unos minutos sin esa asistencia artificial, el pequeño lleva horas respirando, y continúa manteniendo signos vitales sin padecer sufrimiento, según ha declarado este martes su padre, Tom Evans, y el equipo médico del hospital Alder Hey Children’s de Liverpool (Inglaterra) donde el niño, de 23 meses, permanece ingresado desde diciembre de 2016 en estado semivegetativo.

Alfie recibe un tratamiento de hidratación

Tom Evans ha explicado a varios medios que, después de una larga conversación con los especialistas, consiguió convencerles para que accedieran a “darle agua y oxigenar su cuerpo” al ver que, seis horas después de desenchufarle, Alfie seguía con vida.

 

Los padres del niño se muestran esperanzados ante la fortaleza que está mostrando su hijo, que lucha por su vida, y piden que se le continúe proporcionando este soporte vital mediante el tratamiento de hidratación, asegurando también que el pequeño está acompañado en todo momento por su madre.

Rechazada de momento la petición de traslado a Roma

Los padres del bebé, Tom Evans, de 21 años, y Kate James, de 20, han librado una batalla judicial para conseguir permiso para trasladar a su hijo al Hospital Bambino Gesù, en Roma, contando con el total apoyo del Papa Francisco para continuar con su tratamiento, después de que los médicos británicos recomendaran desconectar al menor de las máquinas que le mantenían con vida por encontrarse en un estado “irreversible”.

Pero su demanda ha sido rechazada por las distintas instancias judiciales del Reino Unido a las que han apelado, así como por la Corte Europea de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Italia concede la ciudadanía a Alfie

El lunes 23 de abril, Vatican News, publicó la noticia de que el gobierno Italiano ha concedido al pequeño Alfie la nacionalidad italiana, y se espera que esto permita la transferencia del bebé al hospital ‘Bambino Gesù’ del Vaticano en Roma, que con la solicitud del Papa Francisco, ha ofrecido hacerse cargo del niño.

La noticia llegó través de un comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Italia, publicado por el ministro de Exterior, Angelino Alfano, y el ministro del Interior, Marco Minniti, quienes otorgando la naturalización al pequeño Alfie, esperan “que se permita la transferencia inmediata del niño a este país”.

Asimismo, Mariella Enoc, presidenta del Hospital ‘Bambino Gesù’, ha expresado en entrevista a Vatican News Italia, la clara petición que le formuló el Papa Francisco, “de hacer todo lo posible e incluso lo imposible para salvar a Alfie”.

Llamamiento del Papa en favor de la vida de Alfie

Por su parte, el Santo Padre sigue de cerca y con consternación, la evolución del estado de salud del pequeño.

Tal como ha expresado en su tweet publicado el 23 de abril en su cuenta oficial de Twitter, @Pontifex, “conmovido por las oraciones y la amplia solidaridad en favor del pequeño Alfie Evans, renuevo mi llamamiento para que se escuche el sufrimiento de sus padres y se cumpla su deseo de intentar nuevas posibilidades de tratamiento”.

Cabe destacar que el Papa recibió a Thomas Evans, padre del pequeño, en audiencia el 18 de abril. El progenitor pidió al Pontífice que se le otorgara la ciudadanía italiana a su hijo para poder transferirlo al ‘Bambino Gesù’, donde se ofrecieron a recibirlo y cuidarlo; una petición que finalmente ha sido concedida, pero cuyo traslado aún no ha sido aprovado por las Cortes judiciales.

Mientras tanto, el pequeño Alfie Evans sigue luchando por su vida.

Estado de salud de Alfie Evans


Deja un comentario

Sigue el caso del pequeño Alfie, enfermo incurable. El interés del Papa

Tom Evans: “Le dije al Papa que quieren matar a mi hijo; espero que me ayude”

El papá del pequeño Alfie está en Roma para pedirle al Pontífice que trasladen al niño a Italia con la esperanza de poder encontrar una cura. «En Inglaterra discriminan a los discapacitados, los médicos nos tratan como criminales»

Tom Evans con el Papa en Santa Marta

4
0
Pubblicato il 18/04/2018
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

«Le dije al Papa que están tratando de matar a mi hijo, sin un diagnóstico. Que nos tienen secuestrados y que los médicos nos tratan como criminales. En ningún país un niño recibe un trato de este tipo, peor que un prisionero». El rostro de Thomas Evans está cansado y sus ojos azules reclaman algunos minutos de descanso. Está vestido con elegancia, dada la circunstancia, pues decidió en un par de horas subirse al primer avión para ir a Roma y reunirse con el Papa.

 

En estos momentos decisivos para Alfie Evans, el niño inglés de 23 meses que se encuentra hospitalizado en el Arder Hey Hospital de Liverpool por una enfermedad neurológico degenerativa, cuyo respirador artificial los médicos quisieran desconectar, su padre decidió intentar lo imposible y dirigirse directamente al Papa Francisco para pedirle que salve «la vida de mi hijo». Vida «inútil», según los magistrados británicos, que emitieron recientemente una sentencia sobre el caso.

 

El Papa recibió a Thomas en Santa Marta a las 9 de hoy, 18 de abril de 2018, y estuvo con él alrededor de unos 20 minutos. La conversación fue posible gracias a la ayuda de una traductora. Francisco después se dirigió a la Plaza San Pedro para la Audiencia general, en donde lanzó un fuerte llamado por el pequeño enfermo y por el francés Vincent Lambert. 

 

Thomas se dijo animado por esta atención del Papa. Él mismo pidió reunirse con algunos periodistas italianos en la Plaza San Pedro, con la esperanza de que alguno de ellos pueda ayudarle de alguna manera a él y a su compañera Kate, de 20 años, en esta batalla por la vida de su hijo. Hablando con un particular acento dialectal de Liverpool (el “scouse”, según nos informan), el chico seguía agradeciendo al Papa, antes que nada, y a Italia por el apoyo que han manifestado.

 

«Son afortunado de estar aquí, y por haberme encontrado con Su Santidad. Le hablé con el corazón, le dije la verdad, le expliqué lo que hemos pasado y lo que estamos viviendo, cuál es la situación general en el Reino Unido. Él me demostró mucho afecto, me animó y me alabó por la valentía y la fuerza. Esto, para mí, es muy conmovedor, porque desde 2016 hasta la fecha la situación ha sido verdaderamente difícil. Después de que los medios de comunicación, los médicos y todos nos hubieran llamado “locos”, “estúpidos”, “inconscientes”, escuchar este aliento del Papa, esta posibilidad, me hizo comprender que en toda esta historia está Dios».

 

 

Lo que Tom y Kate esperan ahora es poder trasladar a su pequeño hijo a Italia para tratar de encontrar una cura. Tal vez podría ser al Hospital Bambino Gesù. Es la misma esperanza que nutrían los padres del pequeño Charlie Gard, Chris y Connie, el otro niño inglés gravemente enfermo cuya vida concluyó en julio de 2017. Pero el traslado no es fácil, porque podría representar un verdadero peligro para el niño, sometido a una traqueotomía. «Un sufrimiento increíble», explicó el padre.

 

Y reveló: «no entiendo el italiano, pero entendí que el Papa quiere actuar y que le dio a uno de sus colegas que comenzara inmediatamente a pedir el asilo para Alfie». En septiembre del año pasado, según pudo constatar Vatican Insider, un equipo de médicos del Hospital Bambino Gesù visitó a Alfie en Liverpool e insistió en su disponibilidad para acoger al pequeño. «No es una patología de la que uno se cure», fue el diagnóstico. Y se indicó que no había ninguna terapia experimental para ella. Entonces, se le propuso a la familia un plan terapéutico diferente, que no preveía el desenchufe de los respiradores artificiales, sino un pleno acompañamiento, además de la terapia contra el dolor hasta que el niño fuera capaz de soportarla.

 

Según Thomas y Kate, por el contrario, habría una posibilidad para curar a su hijo: «Alfie está mejorando, él lucha duramente. Está estable, puede volar al Vaticano, en donde la gente lo quiere, los doctores del hospital lo quieren. No está por morir». Por lo menos, indicó el joven padre, le gustaría ver que tratan a su hijo con humanidad: «lo han abandonado, con el pretexto de que como sea no hay ninguna solución para él. Le dejaron intencionalmente este tubo endotraqueal entre la nariz y la boca, que le hace mucho daño. Y lo saben en el hospital. Yo espero que, si viene a Italia, los doctores vean lo que hizo el hospital inglés, cuáles daños le provocaron. Por esto tienen miedo de dejar que Alfie se vaya, porque los demás hospitales podrían ver sus errores. Ahora se preocupan por su orgullo más que por la vida del niño».

 

Alfie «puede tener un mejor tratamiento» del que conceden en Inglaterra, «en donde discriminan a los discapacitados. Cuando hay enfermos terminales, el gobierno no quiere comprometerse en gastos costosos, porque es inútil». Como creyente, además de padre, se dijo convencido de que «nadie, ni los doctores ni los jueces y ni siquiera los padres tienen el derecho de quitarle la vida a un niño. Me dijeron que este niño, en las condiciones en las que está, no tiene ninguna razón para estar en la tierra. Yo creo que es un hijo de Dios y que morirá cuando Dios lo quiera».

 

«El único dueño de la vida, desde el inicio hasta el fin natural, es Dios», afirmó pocos minutos después Francisco en la Plaza San Pedro. «Esas palabras me hicieron llorar», reveló Tom. Y también Kate, la mamá de Alfie y su compañera desde hace 6 años, «fue arrollada por las emociones. Ahora está en la luna». «Se quedó al lado de la cuna de Alfie, hablamos rápidamente por teléfono. Ayer, cuando me fui de casa, le dije: “Voy a Italia para tratar de salvar a nuestro hijo”».

 

Ahora se espera una respuesta del Vaticano: «Esperamos recibirla dentro de algunos días, espero que el Papa encuentre una solución para salvar a Alfie en esta semana. Hoy vuelvo a casa, pero espero volver con mi hijo. De cualquier manera, yo y su mamá estamos a su lado y seguiremos estándolo cada día».


Deja un comentario

El papel del dicasterio de la doctrina de la fe actualmente. Comentario

El Papa: la eutanasia no es una opción de civilización

Francisco recibió a la Congregación de la Doctrina de la Fe, que está concluyendo, entre otras cosas, estudios sobre las implicaciones éticas en el «campo económico-financiero»
REUTERS

El Papa Francisco

29
0
Pubblicato il 26/01/2018
Ultima modifica il 26/01/2018 alle ore 15:45
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

 

El «crecimiento de la solicitud de eutanasia» que es consecuencia del «proceso de secularización» ha llevado a considerar «la voluntaria interrupción de la existencia humana como una opción de ‘civilización’». Lo denunció el Papa Francisco en la audiencia que concedió hoy por la mañana a la asamblea plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en la que afirmó que «allí donde la vida vale no por su dignidad, sino por su eficiencia y por su productividad, todo ello se vuelve posible». El Pontífice latinoamericano subrayó que la misión del dicasterio tiene un «rostro eminentemente pastoral» y reveló con satisfacción que está acabando estudios sobre «las implicaciones éticas de una adecuada antropología también en el campo económico-financiero».

 

Durante la sesión plenaria, el dicasterio guiado desde hace pocos meses por el jesuita Luis Francisco Ladaria ha profundizado, además, otras cuestiones «delicadas sobre el acompañamiento de los enfermos terminales. Al respecto –dijo el Papa– el proceso de secularización, absolutizando los conceptos de autodeterminación y de autonomía, ha implicado en muchos países un crecimiento de la solicitud de eutanasia como afirmación ideológica de la voluntad de poder del hombre sobre la vida. Ello ha llevado también a considerar la voluntaria interrupción de la existencia humana como una opción de ‘civilización’. Está claro que allí donde la vida vale no por su dignidad, sino por su eficiencia y por su productividad, todo ello se vuelve posible. En este escenario hay que reiterar que la vida humana, desde la concepción hasta su fin natural, posee una dignidad que la hace intangible. El dolor, el sufrimiento, el sentido de la vida y de la muerte son realidades que a la mentalidad contemporánea le cuestan afrontar con una mirada llena de esperanza. Sin embargo, sin una esperanza confiable que lo ayude a afrontar incluso el dolor y la muerte, el hombre no logra vivir bien ni conservar una perspectiva confiada frente a su futuro. Este es uno de los servicios que la Iglesia está llamada a ofrecer al hombre contemporáneo».

 

Francisco agradeció a la Congregación para la Doctrina de la Fe por su compromiso en «todas las varias cuestiones que hoy exigen un discernimiento pastoral importante, como en el examen de los casos sobre los “graviora delicta” y de las solicitudes de disolución del vínculo matrimonial “in favorem fidei”», tarea mucho más esencial hoy puesto que el hombre «ya no sabe quién es y, por lo tanto, fatiga en reconocer cómo actuar bien. En este sentido, es decisiva la tarea de su Congregación en recordar la vocación transcendente del hombre y la inseparable conexión de su razón con la verdad y el bien, a la que introduce la fe en Jesucristo». Por ello, indicó Francisco, «aprecio el estudio el estudio que han emprendido sobre algunos aspectos de la salvación cristiana, para reafirmar el significado de la redención ante las hodiernas tendencias neo-pelagianas y neo-agnósticas, expresión de un individualismo que confía salvarse con sus propias fuerzas».

 

El Pontífice argentino también mencionó «los estudios que están llevando a término sobre las implicaciones éticas de una adecuada antropología también en el campo económico-financiero. Solamente una visión del hombre como persona, es decir como sujeto esencialmente relacional y connotado por una peculiar y amplia racionalidad, es capaz de actuar conforme al orden objetivo de la moral. El Magisterio de la Iglesia siempre ha insistido claramente, al respecto, que “la actividad económica debe ser conducida según las leyes y los métodos propios de la economía, pero en el ámbito del orden moral”», dijo el Papa citando la “Gaudium et Spes”.

 

La misión del ex Santo oficio, concluyó Bergoglio, «asume un rostro eminentemente pastoral. Pastores auténticos son aquellos que no abandonan al hombre a sí mismo, ni lo dejan presa de su desorientación y de sus errores, sino con verdad y misericordia lo llevan a reencontrar su rostro auténtico en el bien. Auténticamente pastoral es pues toda acción tendida a tomar de la mano al hombre, cuando ha perdido el sentido de su dignidad y de su destino, para conducirlo con confianza a redescubrir la paternidad amorosa de Dios, su destino bueno y las sendas para construir un mundo más humano. Ésta es la gran tarea que espera a su Congregación y a toda institución pastoral en la Iglesia».


Deja un comentario

La eutanasia y el ensañamiento terapéutico en la doctrina de la Iglesia. Papa Francisco.

Papa Francisco: “No abandonar jamás al enfermo”

“Es necesario un suplemento de sabiduría, porque hoy es más insidiosa la tentación de insistir con tratamientos que producen potentes efectos en el cuerpo, pero no benefician al bien integral de la persona”: lo indica el Papa Francisco explicando que en la actualidad, “las intervenciones en el cuerpo humano se vuelven siempre más eficaces, pero no siempre son resolutivas”. Las palabras del Pontífice van dirigidas en una carta a Mons. Vincenzo Paglia, Presidente de la Academia Pontifica para la Vida y a los participantes en el Encuentro Regional Europeo de la Asociación Médica Mundial, en curso en el Vaticano el 16 y 17 de noviembre.

Citando la Declaración sobre la eutanasia del 5 de mayo de 1980, Francisco asegura que “es moralmente lícito renunciar a la aplicación de medios terapéuticos o suspenderlos, cuando su empleo no corresponde a aquel criterio ético y humanístico que seguidamente será definido proporcionalidad de las curaciones”. El Santo Padre destaca que esta elección “asume responsablemente el límite de la condición humana mortal, en el momento en el cual se toma conciencia de no poder contrastarlo más. “Así – subraya – no se quiere procurar la muerte”, sino que “se acepta de no poder impedirla”, como especificado en el Catecismo de la Iglesia Católica. Esta nueva perspectiva – evidencia aun el Papa – restituye a la humanidad el “acompañamiento del morir, sin abrir justificaciones a la supresión del vivir. No activar medios desproporcionados o suspender su uso “equivale a evitar el ensañamiento terapéutico” que tiene “un significado completamente diverso de la eutanasia, que es siempre ilícita”, porque interrumpe la vida causando la muerte.

El Papa llama entonces a un “atento discernimiento que considere la cuestión moral, las circunstancias y las intenciones de los sujetos involucrados. La dimensión personal y relacional de la vida y del mismo morir, que es siempre un momento extremo del vivir, debe tener en la curación y en el acompañamiento del enfermo, un espacio adecuado a la dignidad del ser humano”.

Y en este sentido el Pontífice señala que “la persona enferma reviste un papel principal” como señalado por el Catecismo de la Iglesia Católica: “Las decisiones deben ser tomadas por el paciente, si tiene la competencia y la capacidad”. “En diálogo con los médicos, debe evaluar los tratamientos que le son propuestos y juzgar sobre su efectiva proporcionalidad en la situación concreta, renunciando cuando tal proporcionalidad sea reconocida como carente”.

El Papa subraya el “condicionamiento de la creciente diferencia de oportunidades” marcada por la “acción combinada de la potencia tecno científica y por los intereses económicos” que lleva al incremento de la desigualdad terapéutica, “presente en los países más ricos donde el acceso a las curas corre el riesgo de depender más de la disponibilidad económica de las personas que de las efectivas exigencias de curación”.

Por ello, el Santo Padre llama a evidenciar el mandamiento supremo de la proximidad responsable, como aparece en la página evangélica del Buen Samaritano. El imperativo categórico – afirma Francisco – es aquel de no abandonar jamás al enfermo. Porque, como explica el Papa, la relación “es el lugar en el cual se nos pide amor y cercanía, más que cualquier otra cosa, reconociendo el límite que nos acomuna a  todos y justamente allí, volviéndonos solidarios. Cada uno – agrega – dé el amor en el modo que le es propio, ¡pero lo dé!

“Y si sabemos que de la enfermedad no se puede garantizar la curación, debemos cuidar siempre a la persona viviente”, sin ensañarnos inútilmente contra la muerte, señala el Papa. En este sentido se mueve la medicina paliativa, “de gran importancia también en el plano cultural, empeñándose en combatir todo lo que hace el morir más angustiante y sufrido, es decir, el dolor y la soledad”.

El Santo Padre señala que en sociedades democráticas, estos argumentos delicados deben ser tratados de manera seria y reflexiva y con la disponibilidad para encontrar soluciones y normas que sean compartidas lo más posible, y que tengan en cuenta la diversidad de las visiones del mundo, de las convicciones éticas y de pertenencias religiosas.

Francisco señala asimismo la obligación de parte de lEstado “que no puede renunciar a tutelar a todos los sujetos involucrados, defendiendo la fundamental igualdad para cada uno. Y no olvida, como es su costumbre, a los más débiles, para quienes pide una “particular atención” porque “no pueden hacerse valer solos sus propios intereses.

No  faltan en las palabras del Papa la indicación de una legislación en campo médico y sanitario, que necesita de una “mirada global” sobre lo que mayormente pueda promover el bien común en las situaciones concretas.


                                                                  Comentario de Vatican Insider
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Habría que preguntarse por qué un «no» a la eutanasia y al abandono de los enfermos terminales tan claramente expresado y un convencido «no» al ensañamiento terapéutico sonó tan novedoso para algunos. En el mensaje enviado por el Papa Francisco el pasado jueves 16 de noviembre al encuentro regional europeo de la World Medical Association, organizado en colaboración con la Pontificia Academia para la Vida, los fundamentos doctrinales eran Pío XII, de hace sesenta años, la Congregación para la Doctrina de la Fe de 1980 y el Catecismo de la Iglesia católica.

 

No es ninguna novedad que la Iglesia, al insistir en su «no» al suicidio asistido, también diga «no» al ensañamiento terapéutico, es decir esas curas que han ido adquiriendo dimensiones desproporcionadas y que tal vez mantienen con vida al organismo humano, pero no tienen en cuenta el «bien integral de la persona». No es ninguna novedad recordar que hay casos en los que es lícito abstenerse de suministrar cuidados y tratamientos, que podrían extender un poco la vida de un paciente terminal.

 

Sin embargo, hay que plantearse algunas preguntas si las palabras del Pontífice son interpretadas por una parte de la opinión pública y por los medios de comunicación como «una novedad» o «una apertura». La cuestión no puede ser reducida solo a algunas citas interesadas de quienes voluntaria o involuntariamente acaban instrumentalizando las declaraciones del Papa para llevar agua al molino de las propias opiniones. Hay algo más. Legítimamente uno se podría preguntar si este efecto «novedad» no es también el resultado de décadas de contraposiciones ideológicas sobre los temas éticos más sensibles. Contraposiciones a menudo expresadas a gritos y que han creado un clima de incomunicabilidad.

 

Esa falta de comunicación que se aprecia en ciertos ataques contra todos los que promueven el diálogo y la confrontación, sin olvidar la enseñanza de la Iglesia sobre estos temas, pero tampoco sin cerrar a priori todas las puertas. Los programas «aperturistas» impuestos mediante colonizaciones ideológicas (con todo y su guarnición mediática) han provocado incluso reacciones descompuestas o que rozan el paroxismo. Y así ha parecido que para ciertos católicos ningún caso puede formar parte de los cánones del ensañamiento terapéutico.

 

Es por ello que las palabras del Papa pueden contribuir a regular los equilibrios de la situación favoreciendo espacios de diálogo, así como al redescubrimiento de las páginas del magisterio que han quedado (un poco) en el olvido.


Deja un comentario

Belgica: no a la eutanasia. Papa Francisco.

No a la eutanasia, reitera el Papa a Congregación católica belga

 

(RV).- El Papa Francisco ha ordenado que se detenga la práctica de la eutanasia en los 15 Centros psiquiátricos, que tienen a su cargo en Bélgica los Hermanos de la Caridad, nombre del Instituto religioso masculino de derecho pontificio, fundado por un sacerdote belga y aprobado en 1899.

La orden del Santo Padre llega a través del Dicasterio vaticano para la Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, recordando que la eutanasia se opone a los principios fundamentales de la Iglesia católica y el plazo señalado para que se detenga dicha práctica es el mes de agosto de 2017.

El Superior General, el Hermano René Stockman, ha señalado que los hermanos que forman parte de la Junta Directiva del Grupo de Hermanos de la Caridad, organización que dirige los centros, también deberán firmar una carta conjunta declarando que «apoyan plenamente la visión del magisterio de la Iglesia Católica, que siempre ha confirmado que la vida humana debe ser respetada y protegida en términos absolutos, desde el momento de la concepción hasta su fin natural».

El mismo Superior General, que había solicitado una intervención contra esta práctica inaceptable, recuerda que los hermanos que se nieguen a firmar se enfrentarán a las sanciones correspondientes.


Deja un comentario

Holanda: balance de 12 años de ley sobre eutanasia. El análisis del Dr. Boer

Dutch Ethicist: “Assisted Suicide: Don’t Go There”

Theo Boer

This is the original article that was written for the British media.

The Daily Mail published this instead and EPC published this.

By Professor Theo Boer
Authorized version, July 16, 2014

In 2001 The Netherlands was the first country in the world to legalize euthanasia and, along with it, assisted suicide. Various safeguards were put in place to show who should qualify and doctors acting in accordance with these safeguards would not be prosecuted. Because each case is unique, five regional review committees were installed to assess every case and to decide whether it complied with the law. For five years after the law became effective, such physician-induced deaths remained level – and even fell in some years. In 2007 I wrote that ‘there doesn’t need to be a slippery slope when it comes to euthanasia. A good euthanasia law, in combination with the euthanasia review procedure, provides the warrants for a stable and relatively low number of euthanasia.’ Most of my colleagues drew the same conclusion.

But we were wrong – terribly wrong, in fact. In hindsight, the stabilization in the numbers was just a temporary pause. Beginning in 2008, the numbers of these deaths show an increase of 15% annually, year after year. The annual report of the committees for 2012 recorded 4,188 cases in 2012 (compared with 1,882 in 2002). 2013 saw a continuation of this trend and I expect the 6,000 line to be crossed this year or the next. Euthanasia is on the way to become a ‘default’ mode of dying for cancer patients.

Alongside this escalation other developments have taken place. Under the name ‘End of Life Clinic,’ the Dutch Right to Die Society NVVE founded a network of travelling euthanizing doctors. Whereas the law presupposes (but does not require) an established doctor-patient relationship, in which death might be the end of a period of treatment and interaction, doctors of the End of Life Clinic have only two options: administer life-ending drugs or sending the patient away. On average, these physicians see a patient three times before administering drugs to end their life. Hundreds of cases were conducted by the End of Life Clinic. The NVVE shows no signs of being satisfied even with these developments. They will not rest until a lethal pill is made available to anyone over 70 years who wishes to die. Some slopes truly are slippery.

Other developments include a shift in the type of patients who receive these treatments. Whereas in the first years after 2002 hardly any patients with psychiatric illnesses or dementia appear in reports, these numbers are now sharply on the rise. Cases have been reported in which a large part of the suffering of those given euthanasia or assisted suicide consisted in being aged, lonely or bereaved. Some of these patients could have lived for years or decades.

Whereas the law sees assisted suicide and euthanasia as an exception, public opinion is shifting towards considering them rights, with corresponding duties on doctors to act. A law that is now in the making obliges doctors who refuse to administer euthanasia to refer their patients to a ‘willing’ colleague. Pressure on doctors to conform to patients’ (or in some cases relatives’) wishes can be intense. Pressure from relatives, in combination with a patient’s concern for the wellbeing of his beloved, is in some cases an important factor behind a euthanasia request. Not even the Review Committees, despite hard and conscientious work, have been able to halt these developments.

I used to be a supporter of legislation. But now, with twelve years of experience, I take a different view. At the very least, wait for an honest and intellectually satisfying analysis of the reasons behind the explosive increase in the numbers. Is it because the law should have had better safeguards? Or is it because the mere existence of such a law is an invitation to see assisted suicide and euthanasia as a normality instead of a last resort? Before those questions are answered, don’t go there. Once the genie is out of the bottle, it is not likely to ever go back in again.

Theo Boer is a professor of ethics at the Protestant Theological University at Groningen. For nine years he has been a Member of a euthanasia Regional Review Committee. The Dutch Government has five such committees that assess whether a euthanasia case was conducted in accordance with the law. The views expressed here represent his views as a professional ethicist, and not of any institution.