Loiola XXI

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ONU: Valoración de la sentencia contra el grupo La Manada en España

España: La sentencia de La Manada “subestima la gravedad” de la violación

UNICEF/Giuseppe Imperato
Magu, una joven española de 17 años, fue víctima de abusos sexuales.

2 Mayo 2018

ONU Mujeres lamenta la sentencia de cárcel impuesta a cinco hombres por abuso sexual contra una mujer y no por violación grupal, que era más grave.

La coordinadora ejecutiva de ONU Mujeres para el acoso sexual asegura que sentencias como la dictada en España en el caso de La Manada “subestiman la gravedad” de la violación y suponen un incumplimiento de las “obligaciones claras” que existen para que se respeten los derechos de las mujeres. “Las mujeres tienen que recibir justicia”, señala en un comunicado.

Purna Sen recuerda que la violencia sexual es un fenómeno “global” al que “ninguna organización o país es inmune”. “Demasiadas mujeres sienten que nadie las escucha, que nadie las cree o se preocupa”.

El acoso sexual, dice, es un claro ejemplo de “violencia contra las mujeres” y los responsables tienen que rendir cuentas de sus actos. “La impunidad por las violaciones de derechos humanos impregna la cultura de la violación, culpa y juzga a las víctimas por los daños que les han causado a ellas, y no se les puede permitir que continúe ocurriendo, incluso en los sistemas judiciales”, añade su declaracion.

Sen aplaude a las mujeres que han sido “valientes para hablar, a pesar de los riesgos”, y que nos “piden cuentas a todos”. Ha citado a España entre los países en los que las mujeres han impulsado el movimiento #MeToo o #YoTambién, y han “tomado las calles, clamando contra la violencia a la que se enfrentan y marchando en solidaridad con sus hermanas”.

La Sentencia de La Manada

Cinco hombres fueron condenados a nueve años de prisión por el delito de abuso sexual contra una adolescente de 18 años durante la fiesta de los Sanfermines de 2016.

Los cinco individuos, todos españoles de entre 27 y 30 años, se llaman “La Manada” en su grupo de WhatsApp.

La fiscalía argumentó que se trató de un hecho violento y que la víctima nunca dio su consentimiento para mantener relaciones sexuales.

El tribunal optó por declararlos culpables de un delito menor de abuso sexual y no de violación grupal, que hubiera conllevado penas de más de 22 años de cárcel para cada uno. La fiscalía y la defensa han anunciado que apelarán el fallo.

La corte acordó que no hubo consentimiento debido a que los imputados estaban en una situación de “superioridad que limitó la libertad de la víctima”. Uno de los tres jueces del panel votó a favor de exonerar a los acusados.

Miles de personas salieron a las calles de muchas ciudades españolas para protestar por la sentencia. En Twitter, miles de mujeres han compartido sus experiencias de abuso  sexual con el hashtag #cuéntalo.

El gobierno español ha anunciado que estudiará una reforma legal del código penal.

 

 

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Vaticano: condena de un arzobispo por abusos sexuales con menores.

Tribunal apostólico declaró culpable de abusos a un arzobispo de Guam

Viernes 16 Mar 2018 | 11:34 am

Víctimas reclaman la salida del prelado acusado ver más

Ciudad del Vaticano (AICA):

El Tribunal Apostólico de la Congregación para la Doctrina de la Fe concluyó el juicio canónico en el caso de las acusaciones, incluidas las de abuso sexual de menores de edad, contra monseñor Anthony Sablan Apurón OFMCap, arzobispo de Agaña, Guam.

El tribunal, integrado por cinco jueces, emitió su sentencia de primera instancia, declarando al acusado “culpable de algunas de las acusaciones” e imponiéndole “las penas de privación de funciones y prohibición de residencia en la arquidiócesis de Guam.

El dicasterio precisó en un comunicado que “la sentencia permanece sujeta a la posible apelación” y precisó que “en ausencia de apelación, la sentencia se convierte en definitiva y efectiva” y en caso que la haya, “las sanciones impuestas se suspenden hasta la resolución final”.+


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Desciende el número de denuncias contra el personal ONU:

Desciende el número de denuncias por explotación y abuso sexual en la ONU

Foto ONU/Loey Felipe
La coordinadora especial para mejorar la respuesta de las Naciones Unidas a la explotación y los abusos sexuales, Jane Holl Lute.

14 Marzo 2018

El Secretario General de las Naciones Unidas continúa trabajando para mejorar las directrices con el objetivo de prevenir, combatir y perseguir los casos de explotación y abuso por parte del personal de la Organización.

Según un informe preparado por la Organización, en 2017, se observa una tendencia a la baja en la cifra de denuncias, de ciento sesenta y cinco en el año anterior a ciento treinta y ocho. El número también muestra un avance positivo para el personal de las misiones políticas y de paz de la ONU: de ciento cuatro a sesenta y dos en el mismo período.

No obstante, Holl Lute señala que, en paralelo, la cifra incrementó de cuarenta y dos a setenta y cinco acusaciones contra organismos y socios de la Organización, por lo que sigue siendo una de sus prioridades.

Ante las recientes denuncias contra agentes humanitarios a nivel internacional, la coordinadora especial para mejorar la respuesta de las Naciones Unidas a la explotación y los abusos sexuales, Jane Holl Lute, ha subrayado que ninguna persona que trabaje bajo la bandera debe estar implicada. La Organización continúa adoptando medidas orientadas para luchar contra estos fenómenos.

Sigue siendo una de nuestras prioridades.

Ayudar a las víctimas y acabar con la impunidad

La coordinadora aprovechó la ocasión para recordar las medidas que se han implantado para afrontar esta situación. El aspecto más novedoso reside en situar a los afectados en el centro del programa para suprimir la impunidad y mejorar la colaboración. Con este objetivo, en 2017 se nombró a la primera Defensora de los Derechos de las Víctimas, para responder a las denuncias de forma rápida y eficaz y asegurar que los miembros de la Organización entienden que prevenir y notificar los incidentes forman parte de sus responsabilidades.

También resultan fundamentales otras medidas para terminar con la impunidad, como la creación de un formulario estándar que facilita la recepción de acusaciones y garantiza el respeto a la confidencialidad y el consentimiento informado: “el Secretario General ha impuesto un sistema de presentación obligatoria de denuncias a través de un formulario único”.

Asimismo, existen directrices encaminadas prevenir estos actos tratando de mitigar y gestionar los factores de riesgo y sus repercusiones. Igualmente, se busca poner en marcha un mecanismo que opere a distintos niveles para verificar los antecedentes de todos los funcionarios. También se han adoptado programas de capacitación para concienciar al personal y hacer que forme parte activa de la iniciativa.

En cuanto al papel de los Estados Miembros, ochenta y cuatro se han comprometido a que sus efectivos se comporten de forma adecuada tanto durante su formación, como en la rendición de cuentas ante situaciones de explotación sexual. “Hemos fortalecido las investigaciones en colaboración con los Estados Miembros. Les hemos alentado a nombrar agentes para que investiguen los casos que se denuncian, y continuamos apoyando las labores de capacitación y formación de oficiales”, añadió Holl Lute.

En marzo de 2016, se creó un fondo fiduciario de apoyo a las víctimas. La representante señaló que las donaciones se han triplicado desde entonces y anima a los países a que continúen con esta dinámica.

Además, se han facilitado y mejorado otras ayudas para apoya a los afectados a través de proyectos, servicios y formación en tres países: La República Democrática del Congo, la República Centroafricana y Liberia.


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UNICEF: declaración sobre el cese de un alto dirigente.

Se espera de nosotros que demos ejemplo con nuestras palabras, actos y conductas”

Justin Forsyth ha presentado hoy su dimisión como director ejecutivo adjunto de UNICEF. Ha reconocido públicamente los errores cometidos en el pasado cuando trabajaba en otra organización por comentarios inapropiados hacia tres mujeres.

UNICEF en acción en terreno

Forsyth ha confesado que pidió disculpas “sin reservas” a aquellas mujeres a las que “causó ofensa y dolor”. No hubo en aquel momento denuncias, pero sí quejas formales sobre dichos comentarios.

Como organizaciones humanitarias se espera de nosotros, del personal que trabajamos día a día para construir un mundo mejor, más digno y más justo, que demos ejemplo con nuestras palabras, nuestras conductas y nuestros actos.

Y debemos de darlo no sólo en los países en los que trabajamos sino también en nuestras propias oficinas y en la gestión de las personas que integran nuestras organizaciones. Es absolutamente inadmisible que se den este tipo de comportamientos, y nuestra labor es detectarlos, perseguirlos y tomar las medidas necesarias para que no vuelva a ocurrir. Pero tampoco podemos olvidar que estos casos no son representativos del personal que trabaja día a día sin descanso por defender los derechos de los niños y las mujeres.

Nuestra tolerancia ante este tipo de conductas no existe, es igual a cero. En UNICEF tenemos protocolos para evitar este tipo de acontecimientos y procedimientos para denunciarlos. Además contamos con investigaciones robustas, igualdad de género en las posiciones directivas y formación obligatoria para todo el personal.

No dejaremos de trabajar para que nuestra organización sea un espacio en el que todo el personal sin excepción, y en especial las mujeres, se sienta protegido frente a cualquier tipo de abuso o acoso sexual, y que sienta la confianza y la protección de poder denunciarlo en el caso de que se produzca.

Cuando un acto de este tipo se ha producido, ya no hay marcha atrás, no se puede enmendar el daño. Pero sí se deben poner en marcha todos los mecanismos a nuestro alcance para que no se vuelva a repetir, bajo ningún contexto, en ningún lugar. 


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ONU: nuevas medidas contra los abusos de su personal.

La ONU pone en marcha nuevas medidas para luchar contra el abuso y explotación sexual

ONU/Manuel Elias
El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric.

22 Febrero 2018

Del 1 de octubre al 31 de diciembre de 2017 se recibieron 40 denuncias sobre abuso y explotación en todo el sistema de la ONU, informó el portavoz de la ONU, quien explicó que, con casi doscientos mil trabajadores, estas actitudes no reflejan la conducta de la mayoría de las personas que sirven a la Organización y que acabar con ellas es una prioridad del Secretario General.

Stéphane Dujarric, actualizó este jueves los casos de explotación y abuso sexual en el sistema de las Naciones Unidas, siguiendo la iniciativa del Secretario General de aumentar la transparencia sobre estas denuncias.

En el último trimestre del año pasado, se recibieron 40 alegaciones en todo el sistema de la ONU y sus asociados, de las cuales no todas se han podido verificar y muchas se encuentran en la fase de evaluación preliminar.

¨De las 40 denuncias, 15 provienen de operaciones de mantenimiento de la paz y 25 fueron reportadas por agencias, fondos y programas. De éstas, 8 están relacionadas con organizaciones asociadas”, aseguró el portavoz ante la prensa.

Trece de las alegaciones están clasificadas como abuso sexual, 24 como explotación y 3 son de naturaleza desconocida.

“Las 40 denuncias involucran a 54 víctimas: 30 son mujeres y 16 son niñas (menores de 18 años), la edad de las otras 8 se desconoce. 12 de los 40 alegatos ocurrieron en 2017, 7 en 2016, 3 en 2015 o antes, y las fechas se desconocen para los otros 18”, agregó Dujarric.

Hasta el momento dos de las denuncias han sido fundamentadas por una investigación, 3 siguen sin comprobarse, 15 están bajo investigación, 18 bajo evaluación preliminar y 2 bajo revisión con información limitada proporcionada a la entidad investigadora.

Para el Secretario General, aseguró el portavoz, es prioritario que aquellas personas que denuncien haber sido víctimas de estos crímenes reciban la asistencia que necesitan a través del sistema de la ONU. Los perpetradores, ya sean personal civil, uniformado o policías deben asumir la responsabilidad de sus actos.

“Con más de 95,000 civiles y 90,000 empleados uniformados trabajando para la ONU, la explotación y el abuso sexual no reflejan la conducta de la mayoría de las mujeres y hombres dedicados que sirven a la Organización”, recalcó el portavoz de la ONU, “pero cada acusación que involucra a nuestro personal socava nuestros valores y principios y el sacrificio de aquellos que sirven con orgullo y profesionalismo en algunos de los lugares más peligrosos del mundo. Por ese motivo, combatir ese flagelo, y ayudar y empoderar a aquellos que han sido marcados por estos actos atroces, continúa siendo un de las principales prioridades del Secretario General” agregó.

Iniciativas para luchar en contra del flagelo

La ONU, además de aumentar su transparencia en estos casos, ha puesto en marcha una serie de medidas para evitar que vuelvan a suceder y para poner fin a la impunidad, como:

  • El desarrollo de una herramienta electrónica para identificar al personal de la ONU despedido como resultado de denuncias fundadas de explotación y abuso sexual, o que dimitió o fue despedido durante una investigación.
  • La creación de un módulo de capacitación obligatoria para todo el personal de la ONU, así como para los socios y contratistas, sobre la prevención y denuncia de la explotación y el abuso sexual.
  • La distribución por todo el sistema de la ONU de tarjetas de la campaña ¨No Hay Excusas”, en los seis idiomas oficiales y otras lenguas, sobre las responsabilidades y obligaciones del personal con respecto a su conducta, así como la prevención y denuncia de la explotación y el abuso sexual.
  • La publicación de Informes trimestrales obligatorios de todas las entidades pertinentes en todo el sistema de las Naciones Unidas. El informe entregado este jueves es el cuarto reporte trimestral de 2017. Esta práctica mejora la recopilación de datos, el monitoreo y la rendición de cuentas de todas las entidades.
  • La colaboración entre el Secretario General y los Estados Miembros para mejorar la rendición de cuentas y hacer justicia a las víctimas.

Medidas sobre el terreno:

  • Fortalecimiento de los mecanismos de recepción de quejas para permitir que las víctimas sean escuchadas.
  • Divulgación para informar a las comunidades sobre los riesgos del abuso y explotación sexuales y sobre los mecanismos de denuncia a través de diversas formas que van desde divulgación directa, teatro, programación de radio y televisión, campañas basadas en mensajes de texto y redes sociales, así como alcance específico a los medios locales
  • Mejorar los métodos de generación de informes y recopilación de datos, incluso a través del desarrollo de un formulario de notificación de incidentes para todo el sistema.


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Violencia y abusos sexuales contra mujeres y niñas Rohingya.

Las mujeres y niñas rohingyas quieren que el mundo conozca su sufrimiento

Pramila Patten, representante especial de la ONU para violencia sexual y conflictos, durante su visita a Cox Bazar. Foto: Oficina de la representante especial

22 de noviembre, 2017 — La representante especial de la ONU para la violencia sexual en conflictos afirmó hoy que las mujeres y niñas de la minoría rohingya quieren que el mundo conozca el sufrimiento de que han sido objeto.

Pramila Patten señaló en una conferencia de prensa en la sede de la ONU en Nueva York, que durante su visita a Bangladesh del 5 al 13 de noviembre escuchó los relatos más espeluznantes e inimaginables de abusos contra toda la comunidad rohingya, pero destacó especialmente la violencia sexual que afrontaron las mujeres y las niñas.

Patten se reunió en Cox’s Bazar con los refugiados de esa minoría musulmana que salieron de Myanmar huyendo de la violencia en su contra.

La experta detalló que las formas de violencia sexual más recurrentes, según las mujeres con quienes habló, fueron, entre otras, violaciones masivas por múltiples soldados, desnudez y humillación pública, además de esclavitud sexual.

“Se trata de un caso claro de violencia sexual como instrumento de deshumanización y como forma de castigo”, apuntó.

Agregó que esos abusos habrían sido orquestados y cometidos por las Fuerzas Armadas de Myanmar, así como por la Guardia Fronteriza y milicias del estado birmano de Rakhine, donde se concentra la población rohingya.

Patten subrayó la urgencia de mejorar las medidas de protección y asistencia a las víctimas de violencia sexual entre los refugiados rohingyas e informó que se reunió en Dakha, la capital bengalí, con representantes del gobierno de Bangladesh para evaluar opciones que garanticen el respeto a los derechos de las mujeres y niñas de ese colectivo.

La representante también indicó que Bangladesh está elaborando un plan de acción para abordar la violencia sexual y otras transgresiones de derechos humanos contra las mujeres y niñas rohingyas.


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Chile: problemas ante la visita del Papa

La sombra de los abusos sexuales en la Iglesia de Chile

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Tanto en el Vaticano como en Chile, se sabe del enorme daño causado por Fernando Karadima a los jóvenes abusados sexualmente en la Parroquia a su cargo por décadas. Y, cómo estos graves delitos que no cesan, han afectado la credibilidad y la misión de la Iglesia chilena especialmente en Osorno y en medio del disímil mundo juvenil.

Pero, como han dicho las víctimas de este crimen y los especialistas en tan delicado tema, estas deleznables actitudes lastimosamente han continuado. Prueba de ello son los nuevos casos de pederastia que hoy afectan a la Congregación de los Hermanos Maristas, cuyo carisma es educar a los jóvenes… ¿Vendrán más denuncias? Lo más posible es un doloroso sí! Como ya se ha visto en Santiago, Buenos Aires, Barcelona…

A la luz de los hechos denunciados recientemente por la Congregación, cuesta entender por qué se ocultó por años el caso del Hno. Abel Pérez quién confesó sus abusos sexuales hace más de diez años en contra de  alumnos del Instituto Alonso de Ercilla y del Colegio Marcelino Champagnat, sin embargo, no se le denunció ante los tribunales eclesiásticos ni el civil, al contrario, salió de Chile con un claro propósito de consumar la impunidad ante el crimen de haber abusado a lo menos de 14 jóvenes estudiantes.

La orden Marista desde hace más de 100 años tiene en Chile como trabajo misionero central a: “los jóvenes a los que queremos servir, especialmente los más desfavorecidos, la tarea de evangelizar a través de la educación y nuestro carácter propio como Marista…”. (Comisión Internacional Marista de Educación – 1998). Pero en forma temeraria e ignorando su propio carisma heredado de San Marcelino Champagnat, representantes de la Congregación han dicho que “No teníamos en ese momento esa sensibilidad, esa de denunciar. No se nos pasó por la mente”. Y, “que están agradecidos de todo el trabajo del Hno. Abel…”. ¿Esta curiosa explicación junto con la petición de perdón es seria y aceptable?

Ante el estupor y rechazo que causaron estas declaraciones de la plana mayor de la Orden Marista provincia de Chile, me viene a la memoria lo que comentó un religioso de esa misma Congregación a raíz de abusos sexuales cometidos en colegios Maristas Catalanes: “La experiencia de los abusos trastorna la percepción real de las cosas, hunde en la vergüenza y en el desconcierto, sume en un silencio de gritos enmudecidos. Ni la red escolar ni el hogar de la familia han sabido adivinar unas interioridades infantiles destrozadas. Sufrimiento, mucho sufrimiento…Las heridas en las víctimas siempre son graves. El tratamiento en el pasado era a menudo muy deficiente. Ahora estamos en el camino adecuado y hay que recorrerlo con determinación. Todas las instituciones deben remar en la misma dirección: Detectar, reconocer, denunciar, curar…Tareas indispensables para cicatrizar las heridas”. (Hno. Luis Serra; Teólogo Marista y psicólogo).

La perversidad del abuso sexual y sus complicidades

Por estos días, Fernando Karadima sufrió un infarto y está hospitalizado en el Hospital Clínico de la Universidad Católica. La noticia es comentada en variados ambientes cristianos y surge la pregunta legítima: ¿Hablará finalmente con la verdad, reconocerá sus crímenes y pedirá perdón por todas sus perversidades sexuales? No se sabe. Pero sí sabemos que dejó y dejará un reguero de desgracias, injusticias y calamidades a tantos, dentro y fuera de la Iglesia. Es el alto costo que está pagando la jerarquía de la Iglesia chilena por no haber enfrentado el drama de la pedofilia en medio de los clérigos con la verdad y con la justicia. Más bien esa jerarquía, encabezada por el Cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, desde su pedestal de poder optó -por años- por la permisividad y el silenciamiento encubridor.

Hay otro ángulo heredado de estos escándalos de abusos y poder que tienen que ver con la enorme influencia que tuvo en las más altas instancias de la Iglesia el Presbítero Fernando Karadima desde 1980 hasta el 2006 desde su inmejorable posición en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, más conocida como de El Bosque. Me refiero a la serie de nombramientos de nuevos obispos en que él tuvo un papel preponderante junto al Nuncio de la época; monseñor Angelo Sodano. Son varios los nombres que salieron desde el deseo íntimo de Karadima, entre ellos el de Juan Barros Madrid, que hoy ejerce como titular en nuestra Diócesis de Osorno, nombrado contra el parecer de la Conferencia Episcopal y rechazado por un considerable número de feligreses y ciudadanos de esta bella porción eclesiástica ubicada al sur de Chile.

Ante esto no podemos callar, hay que decir en conciencia lo que tantos intra eclesia saben. Hoy, desde mi modesta posición laical lo repito con la debida prudencia; con o sin Karadima en esta tierra, ya existe un enorme daño a la institución eclesiástica que no solo se refleja en los altos índices de desaprobación y credibilidad sobre lo que dice o hace la jerarquía católica local. El asunto es más profundo y tiene que ver con un “modelo” de Iglesia que logró instalar Karadima y su selecto círculo de poder. Es decir, pasarán muchos años para que la Iglesia recupere su verdadero sentido de servicio genuino en bien de los que más sufren…Y con menos apego a la férrea doctrina, dogma y canon que a veces entorpece o retarda la misión sencilla y humilde a que está llamada.

Atender el Clamor por un nuevo Obispo para Osorno

En reiteradas oportunidades he expuesto el sentido de las demandas por un nuevo Obispo para la Diócesis de Osorno, del mismo modo, he denunciado que la Conferencia Episcopal no ha tomado las medidas adecuadas para no perpetuar el “modelo” de Iglesia que implantó Karadima en sus largos años de párroco y director espiritual de varias generaciones de seminaristas.  También y felizmente es bien conocida la clara posición al respecto de la Comunidad de Laicos y Laicas de Osorno que durante años vienen solicitando -con sólidos argumentos y variadas acciones no violentas- que no puede seguir la Diócesis al mando de un Obispo que fue impuesto, no querido por la mayoría de la grey y que no cuenta con el respaldo unánime del personal consagrado en esta provincia eclesiástica, al contrario, su presencia en el trabajo pastoral cotidiano produce desunión y confusión teñida de escándalo.

Pero ahora, ad portas del Te Deum y de la visita del Papa a Chile, nuestra petición de cambio se vuelve más urgente y tiene un sentido diferente. Urgente, porque algo tendrá que decir el Papa cuando venga a Temuco, nuestros vecinos lo esperan, también nosotros desde Osorno diremos lo que tenemos que decir: ¡Queremos un nuevo Obispo! Sentido diferente; cada día que pasa y ante los nuevos casos de abusos sexuales por parte del clero una mayoría ciudadana entiende mejor nuestra lucha y expresa de una u otra forma su solidaridad activa, pacífica y expectante. Es lo razonable cuando una causa es justa. No querer ni tolerar la pederastia y sus complicidades es lo justo y necesario, así lo siento desde mi perspectiva cristiana, considerando que estamos ante un problema ético-moral mayor.

En esta oportunidad deseo compartir un importante dato estadístico que me parece adecuado recordarlo y reconocerlo: En enero de 2014 la Santa Sede expuso oficialmente que durante los años 2011 y 2012, tiempo del pontificado de Benedicto XVI, la Santa Sede oficialmente expulsó a cerca de 400 sacerdotes por temas relacionados con el abuso sexual a menores en diversas partes del mundo. El propio vocero papal de la época, P. Federico Lombardi, reconoció que esta aseveración y cifra expuesta era correcta y, por cierto, tuvo la expresa aprobación del Papa Joseph Ratzinger.

Sin ánimo de polémica inconducente, pero en honor a la verdad: ¿A cuántos clérigos abusadores y pederastas reconocidos a expulsado de la Iglesia el actual pontífice? A todos -Iglesia y pueblo de Dios- nos haría bien saber que se continúa con esa justicia sustentada en la “tolerancia cero” ante la “lacra de la pedofilia” que se viene, sistemáticamente, practicando por décadas en la Iglesia, además, sería una forma efectiva de transparentar estos crímenes ayudando, poderosamente, a que vuelva la confianza en una institución que está llamada a ser creíble y profética tanto en su palabra como en su praxis de difundir y proclamar el Evangelio de Jesús en la tierra.

“Pienso en la abominable trata de seres humanos, en los delitos y abusos contra los menores, en la esclavitud que todavía difunde su horror en muchas partes del mundo…”

(Papa Francisco – Homilía en Cartagena / Colombia)

Danilo Andrade Barrientos

Laico Ignaciano  –  Osorno / Chile