Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Lunes de Pasqua. Palabras del Papa

Regina Coeli. El Papa: “El resucitado se manifiesta a los que lo invocan y lo aman”

El Papa Francisco recordó en el Regina Coeli de este lunes 22 de abril que, “La Resurrección de Cristo constituye el acontecimiento más sorprendente de la historia humana, que atestigua la victoria del Amor de Dios sobre el pecado y sobre la muerte y da a nuestra esperanza de vida un fundamento tan sólido como la roca”.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Dejémonos alcanzar, pues, por el mensaje consolador de la Pascua y envolver por su luz gloriosa, que disipa las tinieblas del miedo y de la tristeza. Jesús resucitado camina junto a nosotros. Él se manifiesta a los que lo invocan y lo aman”, lo dijo el Papa Francisco en su alocución antes de rezar la oración mariana del Regina Coeli, de este 22 de abril, Lunes de la Octava de Pascua.

¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?

En su reflexión y comentario al Evangelio del día, el Santo Padre recordó que hoy, y a lo largo de toda la semana, se prolonga la alegría pascual de la Resurrección de Jesús, cuyo acontecimiento maravilloso conmemoramos ayer. “Durante la Vigilia Pascual – afirmó el Pontífice – resonaron las palabras que pronunciaron los ángeles junto a la tumba vacía de Cristo. A las mujeres que habían ido al sepulcro al amanecer del primer día después del sábado, les dijeron: ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado”. La Resurrección de Cristo constituye el acontecimiento más sorprendente de la historia humana, que atestigua la victoria del Amor de Dios sobre el pecado y sobre la muerte y da a nuestra esperanza de vida un fundamento tan sólido como la roca.

Las mujeres las primeras testigos de la resurrección

En este Lunes 22 de abril, también llamado “Lunes del Ángel”, el Santo Padre dijo que, la liturgia nos remite al sepulcro vacío de Jesús y a las mujeres, que llenas de temor y de alegría, están yendo de prisa a llevar la noticia a los discípulos. “Jesús – señaló el Pontífice – expulsa de sus corazones el miedo y las anima aún más a anunciar a los hermanos lo que ha sucedido”. Todos los Evangelios, precisó el Papa, resaltan el papel de las mujeres, María Magdalena y las demás, como primeras testigos de la resurrección. Los hombres, asustados, estaban encerrados en el Cenáculo. Pedro y Juan, advertidos por María Magdalena, hacen sólo una rápida salida en la que constatan que la tumba está abierta y vacía. Pero son las mujeres las primeras que se encuentran con el Resucitado y las que llevan el anuncio de que Él está vivo.

“Después de los ritos del Triduo Pascual, que nos han hecho revivir el misterio de la muerte y de la resurrección de nuestro Señor, ahora con los ojos de la fe lo contemplamos resucitado y vivo. También nosotros estamos llamados a encontrarlo personalmente y a convertirnos en sus anunciadores y testigos”

¡Cristo, mi esperanza, ha resucitado!

Antes de concluir su alocución, el Papa Francisco dijo que con la antigua Secuencia Pascual, en estos días repetimos: ¡Cristo, mi esperanza, ha resucitado! Y en Él también nosotros hemos resucitado, pasando de la muerte a la vida, de la esclavitud del pecado a la libertad del amor. “Dejémonos alcanzar, pues, por el mensaje consolador de la Pascua y envolver por su luz gloriosa, que disipa las tinieblas del miedo y de la tristeza. Jesús resucitado camina junto a nosotros. Él se manifiesta a los que lo invocan y lo aman”. En primer lugar en la oración, pero también en las alegrías sencillas vividas con fe y gratitud. También podemos sentirlo presente compartiendo momentos de cordialidad, de acogida, de amistad, de contemplación de la naturaleza.

Que este día de fiesta, concluyó el Santo Padre, en el que se acostumbra disfrutar de un poco de ocio y de gratuidad, nos ayude a experimentar la presencia de Jesús. “Pidamos a la Virgen María poder tomar a manos llenas la paz y la serenidad, dones del Resucitado, para compartirlos con los hermanos, especialmente con quien tiene más necesidad de consuelo y de esperanza”.

Reina del cielo, alégrate, aleluya…


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Papa Francisco audiencia semanal del miércoles

El Papa: todos somos deudores ante Dios, es el misterio de la luna

“Si quieres engañarte a ti mismo, di que no has pecado: te estás engañando a ti mismo, ¿eh?”: lo advirtió el Papa en la Audiencia General, continuando con el ciclo de catequesis sobre el Padrenuestro

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

A pesar de la lluviosa mañana del miércoles 10 de abril, los peregrinos concurrieron numerosos a la plaza de san Pedro, munidos de paraguas e impermeables para la Audiencia General del Papa Francisco.

En  este día el Santo Padre prosiguió con su serie de catequesis sobre el Padrenuestro, adentrándose en “el campo de nuestras relaciones con los demás”, pues, como él mismo dijo, tras pedirle el pan de cada día, Jesús nos enseña a pedirle al Padre el perdón por nuestras ofensas: «Perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden»(Mt 6,12).

Por muy santa que sea nuestra vida siempre somos deudores ante Dios

«Consideramos hoy la petición del Padre nuestro, que dice: “Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. En toda oración del cristiano se contiene una petición de perdón a Dios, ya que por muy santa que sea nuestra vida siempre somos deudores ante Dios. Por eso la soberbia es la actitud más negativa de la vida cristiana. Se arraiga en el corazón sin que muchas veces nos demos cuenta, e incluso afecta a las personas que llevan una intensa vida religiosa. Nos hace creer que somos mejores que los demás, casi semejantes a Dios, amenazando así con romper la fraternidad».

Francisco señaló que el cristiano que reza, en primer lugar, pide a Dios que le perdone sus deudas, es decir, sus pecados, las cosas malas que hace y esta es la primera verdad de toda oración. Y esto, ¿por qué? Pues, el Pontífice explicó que “estamos en deuda sobre todo porque en esta vida hemos recibido tanto: la existencia, un padre y una madre, la amistad, las maravillas de la creación…. Aunque todos pasemos por días difíciles, debemos recordar siempre que la vida es una gracia, es el milagro que Dios extrajo de la nada”.

Somos deudores por todo lo que hemos recibido: es el mysterium lunae

El arriba mencionado es sólo el primer motivo por el cual estamos en deuda con el Padre. En segundo lugar, el Papa dijo que “somos deudores porque, incluso si logramos amar, ninguno de nosotros puede hacerlo con las propias fuerzas”. Y, ¿cómo es esto? En la catequesis en italiano, subrayó que “podemos amar, pero con la gracia de Dios”. Hablando en español, resumió ambos motivos:

«En definitiva, somos deudores porque todo lo hemos recibido: la existencia, los padres, la amistad, la belleza de la creación… En nuestra vida personal se refleja también como un mysterium lunae, es decir un misterio de la luna. Al igual que la luna no brilla con luz propia sino que refleja la luz del sol, también nosotros reflejamos una luz que no es nuestra, sino que la hemos recibido. De esta manera, si amamos es porque hemos sido amados; si perdonamos es porque antes hemos sido perdonados. Y en esta cadena de amor que nos precede reconocemos la presencia providente de Dios que nos ama. Ninguno ama a Dios tanto como Él nos ha amado a nosotros. Basta que miremos a Cristo en la cruz para descubrir la desproporción entre su amor y el nuestro».

La soberbia es el peor pecado escondido

El Papa se extendió hablando sobre los “pecados escondidos”, pues “hay pecados llamativos que hacen ruido, pero también hay pecados sutiles que se anidan en el corazón sin que nosotros nos demos cuenta”. Como señalado anteriormente, “el peor de estos es la soberbia”, que según el Pontífice,  “también puede contagiar a las personas que viven una intensa vida religiosa”. “El pecado divide la fraternidad, el pecado nos hace presumir de ser mejores que otros, el pecado nos hace creer que somos como Dios”, añadió. En cambio ante Dios – dijo aún Francisco – todos somos pecadores, y tenemos razones para golpearnos el pecho, ¡todos!

“Si quieres engañarte a ti mismo, di que no has pecado: te estás engañando a ti mismo, ¿eh?”, advirtió.

Escuchar la historia de alguien que ha cometido un error

Concluyendo la catequesis el Santo Padre incentivó a que tratemos de escuchar “la historia de alguien que ha cometido un error”, como la de un preso, un condenado o un drogadicto. “Sin perjuicio de la responsabilidad, que es siempre personal – dijo – te preguntas a veces quién debe ser culpado de sus errores, si sólo su conciencia, o la historia de odio y abandono que alguien lleva consigo. Ese es pues, “el misterio de la luna”: amamos ante todo porque hemos sido amados, perdonamos porque hemos sido perdonados. Y si alguien no ha sido iluminado por la luz del sol, se vuelve tan frío como el terreno en invierno.

En la plaza de san Pedro se escuchó la oración del Papa: “Señor, incluso el más santo entre nosotros no deja de ser tu deudor. Oh Padre, ten piedad de todos nosotros”

Al saludar a los peregrinos de lengua española, les animó en este tiempo en que nos acercamos a la Pascua a “no dejar de mirar a Cristo en la cruz, para que su amor purifique todas nuestras vidas y nos libre del orgullo de pensar que somos autosuficientes. Que la gracia de la resurrección de Cristo transforme totalmente nuestra vida”, finalizó.

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Catequesis del Papa. Migraciones. Diálogo interreligioso. Respeto a pueblos y culturas.

Catequesis del Papa: “Servir a la esperanza, es tender puentes entre civilizaciones”

La Visita Apostólica a Marruecos, tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 4 de abril de 2019.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Con el lema ‘Servidor de Esperanza’, pude dar otro paso en el camino del diálogo interreligioso con nuestros hermanos musulmanes, recordando aquel encuentro entre san Francisco de Asís con el sultán al-Malik al-Kamil hace 800 años, y el viaje del Papa Juan Pablo II hace más de tres décadas”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del primer miércoles de abril de 2019, explicando su 28° Viaje Apostólico a Marruecos, realizado el pasado 30 y 31 de marzo.

Un paso más en el camino del diálogo interreligioso

En su catequesis, el Santo Padre agradeció a Su Majestad el Rey Mohammed VI y a las demás autoridades marroquíes por la cálida acogida y por toda la colaboración, especialmente al Rey, que ha sido muy fraterno, muy amigo y cercano. “Doy gracias sobre todo al Señor – precisó el Pontífice – que me ha permitido dar un paso más en el camino del diálogo y del encuentro con los hermanos y hermanas musulmanes. Mi peregrinación siguió los pasos de dos santos: San Francisco de Asís y Juan Pablo II. Hace 800 años Francisco llevó el mensaje de paz y fraternidad al sultán Al-Malik Al-Kamil; en 1985 el Papa Wojtyła hizo su memorable visita a Marruecos, después de haber recibido al Rey Hassan II en el Vaticano, el primero entre los Jefes de Estado musulmanes”.

¿Por qué el Papa va a los musulmanes y no sólo a los católicos?

El Papa Francisco interviniendo espontáneamente, se preguntó: Pero ¿por qué el Papa va a los musulmanes y no sólo a los católicos? ¿Por qué hay tantas religiones? “Con los musulmanes – subrayó el Pontífice – somos descendientes del mismo Padre, Abraham”. ¿Por qué Dios permite que existan tantas religiones? Pero, Dios quiso permitir esto: los teólogos Escolásticos decían las volutas permissiva de Dios. Él quiso permitir esta realidad: hay muchas religiones que algunas nacen de la cultura, pero siempre miran al cielo, miran a Dios. Pero lo que Dios quiere es la fraternidad entre nosotros y de manera especial – por eso, este Viaje – con nuestros hermanos, hijos de Abraham, como nosotros, los musulmanes. No debemos tener miedo de la diferencia: Dios lo ha permitido. Pero sí, debemos tener miedo si no trabajamos por la fraternidad, para ir juntos en la vida.

Servir a la esperanza, es tender puentes entre civilizaciones

En este sentido, el Santo Padre dijo que, fue una alegría y un honor  poder hacerlo con el noble Reino de Marruecos, encontrando a su pueblo y a sus gobernantes, con quienes hemos recordado algunas importantes cumbres internacionales celebradas en ese país en los últimos años, y con el Rey Mohammed VI reafirmamos el papel esencial de las religiones en la defensa de la dignidad humana y la promoción de la paz, la justicia y el cuidado de la creación, nuestra casa común. “Servir la esperanza quiere decir crear puentes entre las civilizaciones y, junto con el rey Mohammed VI, reiteramos que las religiones son esenciales para defender la dignidad humana, promover la paz y el cuidado de la creación. De forma conjunta, hicimos un llamamiento por Jerusalén, para que sea preservada como patrimonio de la humanidad y lugar de encuentro pacífico, de modo particular para los fieles de las tres religiones monoteístas”.

Respeto por las otras religiones y rechazo a la violencia

El sábado – explicó el Pontífice – visité el mausoleo de Mohammed V y rendí homenaje a su memoria como a la de Hassan II; además estuve en el Instituto de formación de los imanes y predicadores, que promueve un islam respetuoso y rechaza la violencia y el integrismo. De manera especial, presté atención a la cuestión migratoria, ofreciendo un camino a través de cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar.

Especial atención a la cuestión de la migración

Por ello, he prestado especial atención a la cuestión de la migración, tanto hablando con las autoridades como especialmente en el Encuentro dedicado a los migrantes. “Algunos de ellos han testificado que la vida de los que emigran cambia y vuelve a ser humana cuando encuentran una comunidad que los acoge como personas. Esto es fundamental. En Marrakech, Marruecos, el pasado mes de diciembre se ratificó el “Pacto Mundial por una Migración Segura, Ordenada y Regular”. Un paso importante en el asumir la responsabilidad de la Comunidad Internacional. Como Santa Sede hemos ofrecido nuestra contribución que se resume en cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar.

“No se trata de bajar los programas de bienestar desde lo alto, sino de hacer un camino juntos a través de estas cuatro acciones, para construir ciudades y países que, preservando sus respectivas identidades culturales y religiosas, estén abiertos a las diferencias y sepan valorarlas en el signo de la fraternidad humana”

“¡Son personas y no migrantes!”

En este sentido, el Papa Francisco dijo que, la Iglesia en Marruecos está muy comprometida con la cercanía a los migrantes y por ello quise agradecer y animar a aquellos que generosamente se ponen a su servicio realizando la palabra de Cristo: “Fui forastero y ustedes me acogieron”. “No me gusta decir migrantes; me gusta decir personas migrantes. ¿Saben por qué? Porque migrante es un adjetivo, en cambio las personas son sustantivos. Nosotros hemos caído en la cultura del adjetivo: usamos muchos adjetivos y a menudo olvidamos los sustantivos, es decir, la sustancia. El adjetivo debe ir unido a un sustantivo, a una persona, es decir, no a un migrante: una persona migrante. Así hay respeto. Para no caer en esta cultura del adjetivo que es demasiado líquido, demasiado gaseoso”.

El Pueblo de Dios en el corazón de un país islámico

El domingo estuvo dedicado a la comunidad cristiana. Visité el Centro Rural de Servicios Sociales, gestionado por las Hijas de la Caridad; después en la catedral de Rabat tuve un encuentro con sacerdotes, personas consagradas y el Consejo ecuménico de las Iglesias. La presencia de ellos en ese país es como la sal o la levadura que puede dar sabor y hacer crecer la masa. Concluí mi visita con la celebración de la Eucaristía en la que participaron miles de personas de unas 60 naciones diferentes, siendo esta una epifanía particular del Pueblo de Dios en el corazón de un país islámico.

Fomentar los lazos de fraternidad

Antes de concluir su catequesis, el Papa Francisco saludó cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. “Pidamos que Dios, el Clemente y Misericordioso –como lo invocan nuestros hermanos musulmanes, alentó el Papa – impulse el diálogo interreligioso y fomente los lazos de fraternidad que nos unen como hijos de un mismo Dios”.


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Visita inesperada del Papa hoy a la Universidad lateranense de Roma.

El Papa en la Lateranense: Evangelio nos ofrece un punto de vista libre sobre la realidad

Esta mañana el Papa Francisco visitó a sorpresa la Pontificia Universidad Lateranense de Roma. “Quería venir -dice- y quería hablarles así. Y la Cuaresma ha sido la ocasión para hacerlo”. Busquen siempre la verdad, recomendó a los estudiantes, sean emprendedores y valientes en la planificación del futuro

Adriana Masotti – Ciudad del Vaticano

“La Pontificia Universidad Lateranense recibe un don extraordinario. Esta mañana #PapaFrancisco vino a sorpresa a la Universidad para guiar la meditación cuaresmal. La comunidad académica está de fiesta y lo escucha con alegría y gran participación”, ha tuiteado la Pontificia Universidad esta mañana a las 9.00 dando la noticia de la visita del Papa. La lectio divina de Francisco se inspira y comenta la primera lectura litúrgica de hoy, un pasaje del libro del profeta Daniel.

“Señor, Dios nuestro, no nos abandones nunca; por el honor de tu nombre no rompas tu alianza; no apartes de nosotros tu misericordia” (Dn 3)”.

Tener en cuenta las raíces a la hora de planificar el futuro

Reporta la oración penitencial de tres jóvenes de Israel, Ananías, Azaria y Misael que, en medio del fuego los hubiera podido devorar, reconocen las faltas de los padres, piden perdón y ayuda, confiados en la misericordia del Señor y convencidos de que “no hay desilusión para los que confían en ti”. Es un pasaje que cuenta la historia del siglo VI a.C. durante el exilio en Babilonia y la persecución del rey Antíoco Epífanes, y su propósito era infundir valor: frente a las persecuciones del presente, Israel miró al ejemplo de personas del pasado cuyo testimonio había prevalecido sobre la violencia del poder del mundo. Y el Papa, dirigiéndose a los alumnos que lo escuchan, junto con el rector Vincenzo Buonomo y el cuerpo de profesores de la Universidad, afirma:

Ser envuelto en llamas y permanecer ileso: puede hacerse con la ayuda del Señor Jesús, el Hijo de Dios, y la brisa del Espíritu Santo. Los imagino así: aunque vivamos en un contexto cultural marcado por el pensamiento único que envuelve y duerme a todos con su abrazo mortal y quema todas las formas de creatividad y de pensamiento divergente, caminen ilesos gracias a sus raíces en Jesús y en su Evangelio, hecho actual por el poder del Espíritu Santo. De esta manera, custodian una mirada alta y también una mirada diferente sobre la realidad, una diferencia cristiana que trae novedad.

Superar el pensamiento dominante que impulsa el individualismo

Y Francisco enfatiza que el camino académico que los estudiantes están tomando aquí no apunta a aislarlos del mundo, sino a “habitarlo con conciencia crítica y capacidad de discernimiento”. Y que la adhesión al Evangelio y a la Tradición no bloquea el pensamiento, sino que, por el contrario, proporciona “un punto de vista libre, auténtico, fiel a la realidad, yo diría “saludable”, con respecto a nuestro tiempo”. Y da un ejemplo:

Piensen en el impulso que recibimos continuamente para vivir en un individualismo cómodo y avaro -todos nosotros- preocupados únicamente por nuestro propio bienestar. (…) Me detengo a tocar un punto que me hace sufrir: nuestro invierno demográfico. “Pero, ¿por qué no tienes un hijo, al menos, o dos? – No, pero creo que me gustaría ir de viaje, espero todavía un poco…”. Y así las parejas siguen adelante sin fertilidad. (…) El invierno demográfico que todos sufrimos hoy es precisamente el efecto de este pensamiento único y egoísta, dirigido sólo a nosotros mismos, que sólo busca “mi” realización. Ustedes, los estudiantes, piensen bien: piensen en cómo este pensamiento único es tan “salvaje”… Parece muy cultural pero es “salvaje”, porque les impide hacer historia, dejar una historia después de ustedes.

En el pensamiento cristiano la primacía de las relaciones

Y el Papa habla de lo peligroso que es toda esta “exaltación del propio yo personal o colectivo”. Y luego usa palabras fuertes para decir que seguir al Espíritu Santo significa “evitar quemarse: quemados en el cerebro, en el corazón, en el cuerpo, en las relaciones” para abrirse a la esperanza. Reafirma la centralidad de las relaciones en el pensamiento cristiano que deriva de la realidad trinitaria misma de Dios: de ahí el sentido de “comunión universal con toda la humanidad como vocación de todos”. Y la vida de la Iglesia como “la mística del nosotros’ que se convierte en levadura de la fraternidad universal”.

Sentirse parte de un pueblo y confiar en el Señor

El Papa Francisco comenta entonces otro aspecto de la oración de los tres jóvenes israelitas y es que se sienten parte de una historia y de un pueblo. Un pueblo que ha pecado y por lo que pide perdón. Sus padres también han dado testimonio de la misericordia de Dios en el pasado y los jóvenes asumen esta certeza: “Están convencidos de que hay un futuro, de que la puerta no está cerrada, incluso en medio de la hostilidad y la persecución”.

Me gustaría que custodiaran esta esperanza basada en la promesa de Dios. ¡Quisiera tanto que en la planificación del futuro conserven la memoria de ser un pueblo, de tener una historia con luces y sombras, de ser protagonistas en el hoy del diálogo de amor de entre Dios y los hombres que ha pasado a través de los siglos! Los sueños de los padres alimentarán y provocarán sus visiones para el hoy. El sentirse parte de un pueblo de pecadores les dará los anticuerpos para no cometer los mismos errores: hacia Dios, hacia los demás, hacia toda la creación.

Reflexión sobre la vida concreta del pueblo de Dios

Volviendo a los estudios de los jóvenes presentes, el Papa recuerda una vez más que estos deben servir para interpretar la historia de toda la humanidad a la luz de la Palabra de Dios para construir el futuro, evitando encerrarse en “círculos académicos sin respiro, jugando con los conceptos en lugar de interpretar la vida, apegándose a fórmulas pero desprendiéndose de la existencia real de las personas”.

Por eso he esperado que en los estudios eclesiásticos se produzca un “cambio radical de paradigma”, una ” valiente revolución cultural “que, nacida de la aportación de la reflexión y la praxis del pueblo de Dios “en el campo” desde todos los rincones del mundo, produzca “una verdadera hermenéutica evangélica, para comprender mejor la vida, el mundo, los hombres”.

Y hablando espontáneamente agrega:

“Todavía no hemos superado la lógica del iluminismo. Para superarla necesitamos una nueva hermenéutica, la de “la memoria, la de pertenecer a un pueblo, la de tener una historia; la hermenéutica de caminar hacia la esperanza”, armonizando mente, corazón y manos, es decir, lo que se piensa, se siente y se hace. Para el Papa es necesario tener una mente abierta, un espíritu de investigación “basado en las verdades de la razón y de la fe”. “Enamórense del pensamiento incompleto -recomienda a los alumnos- porque es nuestro camino, siempre abierto al “maius” de Dios y a la verdad”.

Creer en el amor de Dios con “descaro juvenil”

La última pista de reflexión ofrecida por el Papa Francisco parte del corazón contrito de los jóvenes de Israel ante Dios y dice que ve “un poco de descaro juvenil” como el del hijo pródigo que confía en el perdón de su padre, porque sabe que es amado. Detrás de todo esto hay confianza y el Papa desea también que los jóvenes presentes sean “emprendedores y valientes” en el soñar y proyectar el futuro, porque están “descaradamente” confiados en el Señor.

No perder el sentido del humor

Y hablando de “descaro”, Francisco saluda a los presentes, disculpándose por haber iniciado su Lectio divina, siguiendo el momento litúrgico, sin antes decirles ni siquiera “buenos días”, pero lo hace ahora agradeciendo a todos por la acogida y la escucha. También les recomienda que sigan “trabajando, porque la vida no empieza con ustedes, pero necesita de ustedes para continuar. Arraigados en la memoria de sus antepasados, arraigados en la pertenencia a un pueblo. El presente es tuyo y no es tuyo: es un don que viene de la historia, ofrecido a ti, pero para llevarlo adelante.

Y concluye: “¡No pierdan su juventud, no pierdan su sentido del humor!”.


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Marzo 25: la visita del Papa a Loreto

Virgen de LoretoVirgen de Loreto 

El Papa en Loreto: jóvenes y enfermos entre los protagonistas

La de Papa Francisco será la novena visita de un pontífice en los últimos 57 años. Antes que él, San Juan XXIII, San Juan Pablo II (cinco veces) y en dos ocasiones Benedicto XVI, la última en 2012. Durante 162 años un Papa no ha celebrado la Eucaristía en la Santa Casa: la última fue Pío IX en 1857.

Andrea De Angelis – Loreto

Mañana a las 12 del mediodía sonarán todas las campanas de las iglesias de la región. Las Marcas y Loreto esperan ansiosamente la llegada del Papa Francisco, una espera de casi 7 años, tras la visita de Benedicto XVI por segunda vez a la Basílica de la Santa Casa. Era el 4 de octubre de 2012, exactamente 50 años después de la histórica visita de San Juan XXIII. Entonces el Papa Roncalli fue a Loreto y a Asís para confiar el destino del Concilio Vaticano II a la Virgen y a San Francisco. Visita histórica porque fue la primera de un Papa fuera de las fronteras de Roma y sus alrededores después de la unificación de Italia. También Francisco también escribirá “una primera vez” desde 1861 hasta hoy.

La historicidad de la visita

La última vez que un Papa celebró una Misa en la Santa Casa, Italia aún no estaba unida. Ha pasado más de un siglo y medio desde entonces, exactamente 162 años: el Sucesor de Pedro era Pío IX. Francisco celebrará la Misa en la Santa Casa a las 9:45 a.m. y será transmitida en las pantallas grandes fuera de la Basílica. Luego el Santo Padre saldrá al patio de la Iglesia para un encuentro público con todos los fieles, y rezará el Ángelus.

La Exhortación Post-Sinodal

Hay otra razón que hace que este 25 de marzo de 2019 sea histórico: la firma de la Exhortación apostólica Postsinodal en forma de Carta a los Jóvenes, titulada “Vive Cristo, esperanza nuestra” . La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó que con este gesto, el Papa pretende confiar a la Virgen María el documento que sella la labor del Sínodo de Obispos celebrado en el Vaticano, del 3 al 28 de octubre de 2018, sobre el tema: “Los Jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. El texto de la Exhortación se publicará en los días siguientes a su firma.

La firma de una carta post-sinodal fuera del territorio del Vaticano es un acontecimiento decididamente raro, por lo tanto histórico. La primera vez fue el 14 de septiembre de 1995, cuando el Papa Juan Pablo II salió de Roma para su 67ª viaje internacional, que lo llevaría por undécima vez a África, tocando tres estados: Camerún, Sudáfrica y Kenia. La ocasión fue la fase de celebración de la Asamblea especial del Sínodo de los Obispos dedicada a África y Madagascar, desarrollada en el Vaticano el año anterior. Con ocasión de este viaje se hizo pública la Exhortación Apostólica post-sinodal “Ecclesia in Africa”. Por primera vez un documento oficial era firmado por el Santo Padre fuera de la Ciudad del Vaticano y de Roma.

Jóvenes y enfermos en la visita a Loreto

Los jóvenes, por lo tanto, están en el centro de esta jornada tan esperada por la ciudad de Loreto. Pero no sólo eso. También los enfermos serán protagonistas de la visita del Papa, que saludará a aquellos presentes en el Santuario al final de la Santa Misa. El lunes en Loreto habrá también una delegación de Unitalsi, donde los jóvenes están en peregrinación nacional del 22 al 24 de marzo. Como dijo el arzobispo de Loreto, Monseñor Dal Cin, a Radio Vaticana Italia, “los enfermos han sido importantes desde el principio para Loreto, porque la historia confirma que fueron los enfermos los que fueron llevados y descubrieron la realidad mística y prodigiosa de la Santa Casa. A partir de ahí comenzaron los santuarios. Al principio la Santa Casa estaba situada en las colinas de Loreto –explicó el obispo- y a lo largo de los siglos esta gran peregrinación de enfermos ha tomado diversas formas con Unitalsi y con otros grupos que se encargan del acompañamiento a los enfermos”.

La espera de la ciudad

A medida que pasan las horas, la espera de la gente de Loreto crece. En la ciudad se respira un ambiente de alegría y sana curiosidad por la llegada de un Papa que por primera vez visita el pueblo de doce mil habitantes, conocido en todos los rincones del mundo por el Santuario de la Santa Casa. Ante nuestros micrófonos, el Gobernador de la Región de las Marcas, Luca Ceriscioli, recuerda cómo la visita se da en un año particularmente rico en iniciativas espirituales en todo el territorio, asegura que la maquinaria organizativa estará en su mejor momento para asegurar una jornada de fiesta y relanza el papel del Papa también como motor y estímulo para los jóvenes que “necesitan referencias importantes”.


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Audiencia semanal del Papa. El Padrenuestro

Catequesis del Papa: «Hágase tu voluntad», abandonarse al amor del Padre

«Hágase tu voluntad», la tercera invocación del Padre Nuestro, tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 20 de marzo de 2019.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Queridos hermanos: continuamos con la catequesis sobre el Padrenuestro, y lo hacemos reflexionando sobre la tercera invocación: «Hágase tu voluntad» que se une a las dos primeras de este tríptico: «sea santificado tu nombre» «venga tu Reino»”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del tercer miércoles de marzo de 2019, continuando con su ciclo de catequesis dedicadas a la oración del Padre Nuestro.

Dios siempre toma la iniciativa para salvarnos

En su catequesis, el Santo Padre recordó que, es siempre Dios quien toma la iniciativa para salvarnos, y nosotros lo buscamos en la oración, y descubrimos que Él ya nos estaba esperando, la perspectiva de Dios es diferente a la del hombre. “Todo el Evangelio refleja esta inversión de perspectiva. El pecador Zaqueo sube a un árbol porque quiere ver a Jesús, pero no sabe que, mucho antes, Dios se había puesto en camino en su búsqueda. Cuando Jesús llega, le dice: ‘Zaqueo, baja inmediatamente, porque hoy tengo que quedarme en tu casa’. Y al final declara: ‘El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido’. Esta es la voluntad de Dios, aquella que nosotros pedimos que se haga. ¿Cuál es la voluntad de Dios encarnada en Jesús? Buscar y salvar lo que estaba perdido. Y nosotros, en la oración, pedimos que la búsqueda de Dios sea exitosa, que su plan universal de salvación se cumpla”.

La fiel y paciente voluntad divina

En este sentido, el Papa Francisco señala que, Dios no es ambiguo, no se esconde tras los enigmas, no ha planificado el futuro del mundo de manera indescifrable. “Si no entendemos esto – precisa el Pontífice – corremos el riesgo de no entender el significado de la tercera expresión del Padre Nuestro. De hecho, la Biblia está llena de expresiones que nos narran de la voluntad positiva de Dios hacia el mundo. En el Catecismo de la Iglesia Católica encontramos una colección de citas que dan testimonio de esta fiel y paciente voluntad divina (cf. nn. 2821-2827). Y San Pablo, en su primera carta a Timoteo, escribe: ‘Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad’. Esta, sin duda, es la voluntad de Dios: la salvación del hombre, de cada uno de nosotros. Dios con su amor toca la puerta de nuestro corazón”.

El Padre Nuestro, una oración valiente

Por eso, el Santo Padre dice que cuando oramos diciendo “hágase tu voluntad”, no estamos invitados a inclinar nuestras cabezas servilmente, como si fuéramos esclavos. No, Dios nos quiere libres, es su Amor el que nos libera. El Padre Nuestro, de hecho, es la oración de los hijos, que conocen el corazón de su padre y están seguros de su designio de amor. Ay de nosotros sí, al decir estas palabras, levantamos los hombros como signo de rendición ante un destino que nos repugna y que no podemos cambiar. Al contrario, es una oración llena de ardiente confianza en Dios que quiere para nosotros el bien, la vida, la salvación. Es una oración valiente, incluso combativa, porque en el mundo hay muchas, demasiadas realidades que no están de acuerdo con el plan de Dios.

“Aquí, Padre, hay guerra, prevaricación, explotación; pero sabemos que Tú quieres nuestro bien, así que te rogamos: ¡hágase tu voluntad! Señor, subvierte los planes del mundo, convierte las espadas en arados y las lanzas en guadañas; ¡que nadie practique más el arte de la guerra!”

El Padre Nuestro, una oración que transforma el mundo

El Papa Francisco también dijo que, el Padre Nuestro es una oración que enciende en nosotros el mismo amor de Jesús por la voluntad del Padre, una llama que nos impulsa a transformar el mundo con el amor. “El cristiano – precisa el Papa – no cree en un ‘destino’ ineludible. No hay nada aleatorio en la fe de los cristianos, sino una salvación que espera manifestarse en la vida de cada hombre y mujer y realizarse en la eternidad. Si oramos es porque creemos que Dios puede y quiere transformar la realidad superando el mal con el bien. A este Dios tiene sentido obedecer y abandonarse incluso en la hora de la prueba más dura”.

Orar es abandonarse con confianza

Finalmente, el Santo Padre explicó que también Jesús experimentó la angustia y oró en el Getsemaní con confianza y abandono. “Jesús es aplastado por el mal del mundo, pero se abandona confiadamente al océano del amor de la voluntad del Padre. Incluso los mártires, en su prueba, no buscaron la muerte sino la resurrección. Dios, por amor – explica el Pontífice – puede llevarnos a caminar por caminos difíciles, a experimentar heridas y espinas dolorosas, pero nunca nos abandonará. Para un creyente esto, más que una esperanza, es una certeza”.

“Jesús dice: ¿No hará Dios justicia a sus elegidos, que le gritan día y noche? ¿Les hará esperar mucho tiempo? Les digo que les hará justicia pronto”

¡Que a nadie falte el pan cotidiano!


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Catequesis semanal del Papa

Catequesis del Papa: “La confianza en Dios nos hace pedir lo que necesitamos”

«Santificado sea tu nombre», una de las primeras súplicas del Padre Nuestro: tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 27 de febrero de 2019.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Queridos hermanos y hermanas: la oración del Padrenuestro contiene siete peticiones. En las tres primeras, que se refieren al ‘Tú’ de Dios, Jesús nos une a él y a sus más profundas aspiraciones, motivadas por su infinito amor hacia el Padre. En cambio, en las últimas cuatro, que indican el ‘nosotros’ y nuestras necesidades humanas, es Jesús quien entra en nosotros y se hace intérprete ante el Padre de esas necesidades”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del último miércoles de febrero de 2019, continuando con su ciclo de catequesis dedicadas a la oración del Padre Nuestro.

La primera invocación del Padre Nuestro

En su catequesis, el Santo Padre dijo que continuando en nuestro camino de redescubrir la oración del Padre Nuestro, hoy profundizaremos la primera de las siete invocaciones que contiene, es decir, “Sea santificado tu nombre”. “En la primera parte – de la oración afirma el Papa – Jesús nos hace entrar en sus deseos, todos dirigidos al Padre: santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad; en la segunda es Él quien entra en nosotros e interpreta nuestras necesidades: el pan de cada día, el perdón de los pecados, la ayuda en la tentación y la liberación del mal”.

La oración: contemplación y petición

El Papa Francisco explica que, aquí está la matriz de toda oración cristiana – diría de toda oración humana – que siempre está hecha, por un lado, de contemplación de Dios, de su misterio, de su belleza y bondad, y, por otro lado, de sincera y valiente petición de lo que necesitamos para vivir, y vivir bien. “Así, en su sencillez y esencialidad – señala el Pontífice – el Padre nuestro educa a los que le oran a que no multipliquen palabras vanas, porque – como dice el mismo Jesús – vuestro Padre sabe lo que necesitamos antes incluso de pedírselo”. Cuando hablamos con Dios, afirma el Papa, no lo hacemos para revelarle lo que tenemos en nuestro corazón, ¡Él lo conoce mucho mejor que nosotros! Si Dios es un misterio para nosotros, nosotros no somos un enigma a sus ojos. Dios es como aquellas madres que sólo necesitan una mirada para comprender todo sobre sus hijos: si son felices o tristes, si son sinceros o esconden algo.

Abandonarse a la providencia

En este sentido, el Santo Padre dijo que, el primer paso de la oración cristiana es la entrega de nosotros mismos a Dios, a su providencia. Es como decir: “Señor, tú lo sabes todo, no hay necesidad de hablarte de mi dolor, sólo te pido que estés aquí a mi lado: tú eres mi esperanza”. Es interesante notar que Jesús, en su discurso en la montaña, inmediatamente después de transmitir el texto del Padre Nuestro, nos exhorta a no preocuparnos y a no angustiarnos por las cosas. Parece una contradicción: primero nos enseña a pedir el pan de cada día y luego nos dice: “No se preocupen diciendo: ¿qué vamos a comer? ¿Qué vamos a beber? ¿Qué nos vamos a poner?”. Pero la contradicción es sólo aparente: las peticiones del cristiano expresan confianza en el Padre; y es precisamente esta confianza la que nos hace pedir lo que necesitamos sin ansiedad y agitación.

“Santificado sea tu nombre”

El Papa Francisco dice que por eso rezamos, diciendo: “Santificado sea tu nombre”. En esta invocación se siente toda la admiración de Jesús por la belleza y grandeza del Padre, y el deseo de que todos lo reconozcan y lo amen por lo que realmente es. Y al mismo tiempo está la súplica que su nombre sea santificado en nosotros, en nuestra familia, en nuestra comunidad, en el mundo entero. Es Dios que santifica, que nos transforma por su amor, pero al mismo tiempo somos nosotros los que, con nuestro testimonio, manifestamos la santidad de Dios en el mundo, haciendo presente su nombre.

La oración expulsa todo temor

La santidad de Dios es una fuerza en expansión, afirma el Santo Padre y nosotros suplicamos que derribes las barreras de nuestro mundo rápidamente. Cuando Jesús comienza a predicar, el primero en sufrir las consecuencias es precisamente el mal que aflige al hombre. Los espíritus malignos injurian: “¿Qué quieres de nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a arruinarnos? Sé quién eres: ¡el santo de Dios!”. Nunca antes se había visto una santidad como ésta: no preocupada por sí misma, sino extendida. Una santidad que se extiende en círculos concéntricos, como cuando se tira una piedra a un estanque. La oración expulsa todo temor. El Padre nos ama, el Hijo levanta sus brazos junto a los nuestros, el Espíritu trabaja en secreto para la redención del mundo. No vacilamos en la incertidumbre. Una cosa es cierta: es el mal el que tiene miedo.

Su amor redentor nunca nos abandona

Antes de concluir su catequesis, el Papa Francisco saludó cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. “Pidamos al Señor que con la fuerza de su santidad destruya el mal que aflige a nuestro mundo, y nos conceda vivir con la convicción de que su amor redentor, que ha vencido al maligno, nunca nos abandona”.