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Catequesis del Papa sobre el quinto mandamiento

Papa Francisco audiencia general indiferencia perdón El Papa Francisco en la audiencia general en la plaza de San Pedro prodiga saludos a los peregrinos de todas las edades. 

Catequesis del Papa: “La indiferencia mata, perdonemos a los demás

El Papa Francisco, reflexionando acerca del quinto mandamiento “no matarás”, asegura que también el odio, el insulto y la indiferencia son formas de homicidio y pide perdonar a quien nos ha hecho daño

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

El quinto mandamiento de la Ley de Dios ha sido nuevamente el tema de reflexión del Santo Padre Francisco en su Audiencia General de esta mañana, desarrollada en la Plaza de San Pedro en el Vaticano. Durante su catequesis ha explicado que “nadie puede despreciar la vida de los demás o la suya propia”, de hecho – ha puntualizado – “el hombre lleva dentro de sí la imagen de Dios y es el objeto de su amor infinito”, sea cual sea la condición en la que ha sido llamado a la existencia: “Continuamos hoy la catequesis sobre el quinto mandamiento del decálogo: «No matarás». Hemos visto cómo a los ojos de Dios toda vida es valiosa, sagrada e inviolable, porque somos su imagen y objeto de su amor infinito”.

El odio, el insulto y el desprecio son formas de homicidio

Comentando el Evangelio de hoy, el Papa recuerda que con el odio también se puede matar a una persona, pues Jesús afirma que, ante el tribunal de Dios, incluso la ira contra un hermano es una forma de asesinato. De hecho – señala el Papa – el Apóstol Juan escribió: “El que odia a su hermano es un asesino” (1 Jn 3:15). Pero Jesús no se detiene en esto, y en la misma lógica agrega que el insulto y el desprecio también pueden matar: “En el Evangelio que hemos oído, Jesús revela un sentido aún más profundo de este mandamiento: la ira, el insulto y el desprecio contra los demás son también una forma de homicidio. Por eso, indica que si al presentar nuestra ofrenda nos recordamos de haber ofendido a alguien, debemos ir antes a reconciliarnos con esa persona”.

La indiferencia “mata”

Aunque para el Santo Padre, también la indiferencia “mata”. De hecho – explica – “para ofender la inocencia de un niño es suficiente una frase inapropiada. Para lastimar a una mujer es suficiente un gesto de frialdad. Para romper el corazón de un joven es suficiente negarle la confianza. Para aniquilar a un hombre, basta simplemente ignorarlo”. “Es como decirle a la otra persona: “Eres un hombre muerto para mí”, porque lo mataste en tu corazón” puntualiza el Papa, y se pregunta: “¿Qué quiere decirnos Jesús con esto?”. E inmediatamente su respuesta:“Que lo importante es el respeto a toda la persona, no sólo a su dimensión física sino también a la espiritual, porque la indiferencia también mata. No amar es el primer paso para matar; y no matar, el primero para amar”. 

Perdonar y acoger a quien nos ha hecho daño

Y frente a estas formas de homicidio, el Papa señala “el perdón”. “El amor del que no podemos prescindir es el que perdona – dice Francisco – el que recibe a quienes nos han hecho daño”, pues ninguno de nosotros sobrevive sin misericordia, todos necesitamos el perdón: “La vida humana tiene necesidad de amor auténtico, un amor como el de Jesucristo, lleno de misericordia, que perdona y acoge sin condiciones. No podemos sobrevivir sin misericordia, todos tenemos necesidad del perdón. Por eso, si matar significa destruir, suprimir o eliminar a alguien, no matar es, en cambio, cuidar, valorizar, incluir y perdonar a los demás”.

“No matar”: llamado al amor y a la misericordia

Antes de concluir, el Santo Padre dijo que nadie puede engañarse a sí mismo pensando: “Estoy bien porque no hago nada malo” y para que se entendiera mejor, recitó una frase de un santo que decía: “No hacer daño es bueno. Pero no hacer el bien no es bueno”. Siempre tenemos que hacer el bien, puntualizó. Además, aseguró que “no matar” es un llamado al amor y a la misericordia y a vivir de acuerdo con el Señor Jesús, quien dio su vida por nosotros y resucitó por nosotros.

Por último, envió sus cordiales saludos a los peregrinos presentes, en especial a los procedentes de España y Latinoamérica: “Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. Que el Señor Jesús, Autor de la vida, nos conceda comprender que el mandamiento «no matarás» es, ante todo, una llamada al amor y a la misericordia, una invitación a vivir como Él, que por nosotros murió y resucitó. Santa María, Madre de la Misericordia, nos ampare e interceda por nosotros”.

Escucha el servicio con voz de Papa Francisco en español

17 octubre 2018, 10:37

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Catequesis del Papa en la audiencia general del 10 de octubre

Catequesis del Papa: “No valoremos la vida con parámetros erróneos del mundo”

“No matar”. El Quinto mandamiento del Decálogo tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 10 de octubre de 2018.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“La catequesis de hoy está dedicada a la Quinta Palabra, es decir, no matar. El Quinto mandamiento: no matar. Estamos ya en la segunda parte del Decálogo, la que se refiere a las relaciones con el prójimo; y este mandamiento, con su formulación concisa y categórica, se erige como un muro en defensa del valor fundamental de las relaciones humanas. ¿Y cuál es el valor fundamental de las relaciones humanas? El valor de la vida”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del segundo miércoles de octubre de 2018, continuando con su ciclo de catequesis dedicadas a los Mandamientos.

El mal, desprecio por la vida

Se podría decir que todo el mal que se hace en el mundo, afirma el Santo Padre, se resume en esto: desprecio por la vida. “La vida es atacada por las guerras, por las organizaciones que explotan al hombre, por las especulaciones sobre la creación y la cultura del descarte, y por todos los sistemas que someten la existencia humana a cálculos de oportunidad, mientras que un número escandaloso de personas viven en un estado indigno del hombre. Esto es el desprecio por la vida, es decir: matar, de alguna forma”.

Un enfoque contradictorio

Un enfoque contradictorio también permite la supresión de la vida humana en el útero materno en nombre de la salvaguardia de otros derechos. Pero, ¿cómo puede ser terapéutico, civil o simplemente humano un acto que suprime la vida inocente e indefensa en su nacimiento? Y yo les pregunto – agrega el Pontífice – ¿Es justo quitar una vida humana para resolver un problema? ¿Qué cosa piensan ustedes? ¿Es justo? ¿Es justo pagar a un sicario para resolver un problema? No se puede, no es justo quitar la vida a un ser humano, incluso pequeño, para resolver un problema. Es como pagar a un sicario para resolver un problema.

La violencia y el rechazo de la vida nacen del miedo

Para el Papa Francisco, estos enfoques y este modo de actuar, la violencia y el rechazo de la vida nacen del miedo. “La aceptación del otro, de hecho, es un desafío al individualismo. Pensemos, por ejemplo – precisa el Papa – cuando se descubre que una vida que está por nacer, es portadora de una discapacidad, incluso de una discapacidad grave. Los padres, en estos casos dramáticos, necesitan una verdadera cercanía, una verdadera solidaridad, para afrontar la realidad superando temores comprensibles. En cambio, a menudo reciben consejos apresurados para interrumpir el embarazo, es decir, esto es un modo de decir: interrumpir el embarazo significa quitar la vida a uno, directamente”.

“Un niño enfermo es como toda persona necesitada en la tierra, como un anciano que necesita ayuda, como tantas personas pobres que tienen dificultades para vivir: él, ella que se presenta como un problema, es en realidad un don de Dios que puede sacarme del egoísmo y hacerme crecer en el amor”

Parámetros erróneos para valorar la vida

Lo que lleva al hombre a rechazar la vida, señala el Papa Francisco, son los ídolos de este mundo: el dinero, el poder, el éxito. Estos son parámetros erróneos para evaluar la vida. La única medida auténtica de la vida es el amor, el amor con el que Dios la ama, el amor con el cual Dios ama toda vida humana. “De hecho, el sentido positivo del mandamiento ‘No matar’, es que Dios es amante de la vida, como acabamos de escuchar en la lectura bíblica. El secreto de la vida se nos revela por la manera en que el Hijo de Dios la ha traído, que se hizo hombre hasta el punto de asumir, en la cruz, el rechazo, la debilidad, la pobreza y el dolor. En cada niño enfermo, en cada anciano débil, en cada emigrante desesperado, en cada vida frágil y amenazada, Cristo nos busca, busca nuestro corazón, para abrirnos la alegría del amor”.

¡No desprecien la vida!

Debemos decir a los hombres y mujeres del mundo, alentó el Santo Padre: ¡no desprecien la vida! La vida de los demás, pero también la suya propia, porque incluso para ella vale el mandamiento: “No matar”. Hay que decirles a tantos jóvenes: ¡No desprecien su existencia! ¡Deja de rechazar la obra de Dios! ¡Tú eres obra de Dios! “Que nadie mida la vida según los engaños de este mundo – advierte el Pontífice – sino que cada uno se acepte a sí mismo y a los demás en el nombre del Padre que nos creó. Él es amante de la vida y todos somos tan queridos por Él que envió a su Hijo por nosotros”.

Antes de concluir su catequesis, el Papa Francisco expresó sus saludos a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. “Los animo a que siguiendo el ejemplo de Jesús, que vino a dar su vida por nosotros, sepamos acoger y proteger la propia vida y la de los demás en el nombre de Dios Padre. Muchas gracias”.

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El cristiano no debe tener miedo a ensuciarse las manos. Papa Francisco

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2018.10.08 Misa del Papa Francisco en Santa Marta.2018.10.08 Misa del Papa Francisco en Santa Marta. 

Laicos y pastores… ¡no tengan miedo de ensuciarse las manos!

Durante la homilía en la Misa celebrada en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco exhorta a laicos y pastores a reflexionar sobre el sentido de ser cristianos y los invita a ser “abiertos” a las sorpresas de Dios y “cercanos” con los necesitados.

Ciudad del Vaticano

Esta mañana el Pontífice ha invitado a “ser cristianos en serio” y no “funcionarios”. Cristianos que “no tienen miedo de ensuciarse las manos o la ropa cuando se acercan al prójimo”, cristianos “abiertos a las sorpresas” y que, como Jesús, “pagan por los demás” .

Inspirándose en el Evangelio de Lucas de hoy, Francisco así mismo ha  reflexionado sobre los “seis personajes” de la parábola contada por Jesús al Doctor de la Ley que, para ponerlo a prueba, le pregunta: “¿Quién es mi prójimo?”. Y así enumera a los ladrones, el herido, el sacerdote, el levita, el Samaritano y el tabernero.

No “pasar de largo” ante los necesitados, sino “tener compasión y auxiliar”

Los ladrones que golpearon al hombre, “dejándolo medio muerto”; el sacerdote que cuando vio al herido “pasó de largo” sin tener en cuenta su misión, pensando solo en la inminente “hora de la Misa”. Así hizo el levita, “hombre de cultura de la Ley”.

Francisco exhorta a detenerse en ese “pasar de largo”, un concepto que – dice – “debe entrar hoy en nuestros corazones”. Se trata – puntualiza – de dos “funcionarios” que, “coherentes” de serlo, dijeron: “no me corresponde a mí ayudar al herido”. Por el contrario, quien “no pasó de largo” fue el Samaritano, “que era un pecador, un excomulgado por el pueblo de Israel”. El “más pecador – subraya el Papa – tuvo compasión”. Quizás – señala – era “un comerciante que viajaba por negocios”, y sin embargo:

No miró su reloj, no pienso en la sangre. “Se acercó a él, se bajó de su burro, vendó sus heridas, vertiendo aceite y vino”. Se ensució las manos, se ensució la ropa. “Luego lo cargó en su montura, lo llevó a un hotel”, todo sucio… de sangre… Y así tuvo que llegar. “Y se hizo cargo de él”. No dijo: “Yo lo dejo aquí, llamen a los médicos para que vengan. Yo me voy, ya he hecho mi parte”. No. “Se encargó de él”, como diciendo: “Ahora eres mío, no por posesión, sino para servirte”. Este no era un funcionario, era un hombre con corazón, un hombre con el corazón abierto.

Seguir el ejemplo del Samaritano y no del funcionario

El Papa también ha hablado del tabernero que “se quedó atónito” al ver a un “extranjero”, un “pagano – digamos así – porque no era del pueblo de Israel” que se detuvo para socorrer al hombre, pagando “dos monedas” y prometiendo pagar cualquier gasto a su regreso. La duda no recibir lo debido “se insinuó en el hotelero” ha dicho el Papa, “la duda de quien vive un testimonio, de uno abierto a las sorpresas de Dios”, propio como el samaritano.

Ambos no eran funcionarios. “¿Tú eres cristiano? ¿Tú eres cristiana?”. “Sí, sí, sí, voy los domingos a Misa y trato de hacer lo correcto … menos cotillear, porque cotillear me gusta hacerlo siempre, pero lo demás lo hago bien”. ¿Pero tú estás abierto? ¿Estás abierto a las sorpresas de Dios o eres un funcionario cristiano, cerrado? “Yo hago esto, voy a Misa el domingo, hago la Comunión, la Confesión una vez al año, esto y aquello… yo estoy en regla”. Estos son los cristianos funcionarios, aquellos que no están abiertos a las sorpresas de Dios, aquellos que saben mucho de Dios pero no se encuentran con Dios. Aquellos que nunca se asombran ante un testimonio. Al contrario: son incapaces de dar testimonio.

Pasaje que concentra todo el Evangelio

Por lo tanto, el Papa exhorta a todos, “laicos y pastores”, a preguntarse si son cristianos abiertos a lo que el Señor les da “todos los días”, “a las sorpresas de Dios que a menudo, como este Samaritano, les ponen en dificultad”, o por el contrario son cristianos funcionarios, haciendo lo que se debe, sintiéndose en “regla” y permaneciendo entonces forzados “bajo las mismas reglas”. Algunos teólogos antiguos, recuerda finalmente Francisco, dijeron que en este pasaje está contenido “todo el Evangelio”.

Cada uno de nosotros es el hombre “herido”, y el Samaritano es “Jesús”. Y nos ha curado las heridas. Se ha hecho cercano. Se ha ocupado de nosotros . Ha pagado por nosotros. Y ha dicho a su Iglesia: “Si hay necesidad de más, paga tú, que yo volveré y pagaré”. Pensad bien: en este pasaje está todo el Evangelio.


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El angelus del Papa el domingo

2018.09.30 Ángelus Domini2018.09.30 Ángelus Domini  (Vatican Media)

El Papa a la hora del Ángelus: Jesús quiere educarnos a su libertad

Al reflexionar sobre el Evangelio del día, el Papa Francisco llamó la atención sobre el obrar de Dios, cuya libertad en el donarse a sí mismo a nosotros, constituye un desafío y una exhortación a cambiar nuestras actitudes y relaciones

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Jesús hoy nos llama a no pensar según las categorías de “amigo/enemigo”, “nosotros/ellos”, “quien está dentro/ quien está fuera”, sino a ir más allá, a abrir nuestro corazón para poder reconocer su presencia y la acción de Dios incluso en ambientes insólitos e impredecibles y en personas que no forman parte de nuestro círculo: lo dijo el Papa Francisco a la hora del Ángelus dominical, reflexionando sobre el Evangelio del día. (cfr. Mc 9,38-43.45.47.48)

Puntualmente al mediodía del XXVI domingo del tiempo ordinario, el Papa Francisco se asomó a la ventana del Palacio Apostólico para recitar junto con los fieles presentes en la Plaza de San Pedro la oración mariana del Ángelus e impartir su catequesis:

El Evangelio de este domingo nos presenta uno de esos detalles muy instructivos de la vida de Jesús con sus discípulos. Estos habían visto que un hombre, que no formaba parte del grupo de los seguidores de Jesús, echaba a los demonios en nombre de Jesús, y por eso querían prohibírselo. Juan, con el entusiasmo vigoroso, típico de los jóvenes, refiere esto al Maestro buscando su apoyo; pero Jesús, al contrario, responde: «No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros».

Jesús libre nos educa también a nosotros a la libertad

El Santo Padre reflexionó sobre la libertad de Jesús, que contrasta con la cerrazón de los discípulos ante un acontecimiento extraño a sus esquemas; y señaló que Jesús quiere educarnos también a nosotros hoy a esta libertad interior:

Juan y los demás discípulos manifiestan una actitud de cerrazón ante un acontecimiento que no entra en sus esquemas, en este caso la acción, aún buena, de una persona “externa” al círculo de los seguidores. En cambio Jesús aparece muy libre, abierto plenamente a la libertad del Espíritu de Dios, que en su acción no está limitado por algún confín o recinto. Jesús quiere educar a sus discípulos, también a nosotros hoy, a esta libertad interior.

La cerrazón es una forma de auto-referencialidad

La actitud de cerrazón si bien “humana”, “muy común”, “en buena fe”, es una forma de “auto referencialidad”, advirtió Francisco:

Nos hace bien reflexionar sobre este episodio y hacer un poco de examen de conciencia. La actitud de los discípulos de Jesús es muy humana, muy común, y la podemos encontrar en las comunidades cristianas de todos los tiempos, probablemente también en nosotros mismos. En buena fe, es más, con celo, se quisiera proteger la autenticidad de una cierta experiencia, tutelando al fundador o al líder de los falsos imitadores. Pero al mismo tiempo está como el temor de la “competencia”, y esto es feo: el temor de la competencia, que alguno pueda sustraer nuevos seguidores, y entonces no se logra apreciar el bien que los otros hacen: no está bien porque “no es de los nuestros”, se dice. Es una forma de auto referencialidad, es más: aquí está la raíz del proselitismo. Y la Iglesia – decía el Papa Benedicto – no crece por proselitismo, crece por atracción, es decir, crece por el testimonio a los demás con la fuerza del Espíritu Santo.

No pensar según las categorías, sino a lo bueno, verdadero y bello

Poniendo como ejemplo a Dios mismo, el Obispo de Roma invitó a examinarnos a nosotros mismos en lugar de juzgar a los demás, estando atentos a la autenticidad del bien, de lo bello y de lo verdadero que se realiza, más que a “quien” lo hace:

La gran libertad de Dios en el donarse a nosotros es un desafío y una exhortación a cambiar nuestras actitudes y relaciones. Es la invitación que Jesús nos dirige hoy. Él nos llama a no pensar según las categorías de “amigo/enemigo”, “nosotros/ellos”, “quien está dentro/ quien está fuera”,  “mío/tuyo”, sino a ir más allá, a abrir nuestro corazón para poder reconocer su presencia y la acción de Dios incluso en ambientes insólitos e impredecibles y en personas que no forman parte de nuestro círculo. Se trata de estar más atentos a la autenticidad del bien, de lo bello y de lo verdadero que se realiza, que al nombre y al origen de quien lo hace. Y -como sugiere la parte restante del Evangelio de hoy- en lugar de juzgar a los demás, debemos examinarnos a nosotros mismos y “cortar” sin compromisos todo lo que pueda escandalizar a las personas más débiles de la fe.

Nuestro modelo es María

El Papa concluyó elevando una plegaria a la Virgen Madre, “modelo de dócil acogida” de las sorpresas de Dios:

Que la Virgen María, modelo de dócil acogida de las sorpresas de Dios, nos ayude a reconocer los signos de la presencia del Señor en medio de nosotros, descubriéndolo allí donde Él se manifiesta, incluso en las situaciones más impensables e inusuales. Que nos enseñe a amar a nuestra comunidad sin celos y sin cerrazones, siempre abiertos al vasto horizonte de la acción del Espíritu Santo.

Escuche y comparta el Ángelus del Papa
30 septiembre 2018, 12:10


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Audiencia semanal del Papa el 5 sept.

Panoramica San Pedro Panoramica San Pedro   (ANSA)

Papa: el reposo es el momento propicio para la reconciliación

Además de ser un momento para la contemplación y la alabanza, el reposo un momento propicio para la reconciliación, para confrontarnos con las dificultades sin escapar de ellas, para encontrar la paz y la serenidad de quien sabe valorizar lo bueno que tiene

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

En la catequesis durante su Audiencia General en el miércoles 5 de setiembre el Papa Francisco continuó reflexionando sobre los diez mandamientos, y se centró en el tercero de ellos, aquel que habla del descanso semanal. Descansar no es fácil, – dijo – porque hay un descanso falso y descanso verdadero. “¿Cómo reconocerlos?”, preguntó.

“Se debe distinguir – dijo en español – entre el verdadero descanso y la evasión, tan común en nuestros días. Hoy se intenta evadir la realidad buscando una diversión que oculte nuestro descontento”.

El concepto hodierno de descanso mira a la evasión

En primer lugar, en la catequesis que impartió en italiano – el Santo Padre posó su pensamiento en la sociedad de hoy, sedienta de diversión y de vacaciones, con una publicidad que diseña el mundo ideal como “un gran parque de juegos donde todos se divierten”, cuya “imagen modelo” es la de una persona de éxito que puede permitirse amplios y diversos espacios de placer.

Se trata, advirtió el Papa, de “una mentalidad que hace caer en la insatisfacción de una existencia anestesiada por la diversión que no es descanso, sino alienación y fuga de la realidad”.

“¡El hombre no ha descansado nunca tanto como hoy, y sin embargo el hombre nunca ha experimentado tanto vacío como hoy!”

El descanso visto desde otra luz

Dios, en el Decálogo, muestra otra luz de lo que es el descanso, que es “la contemplación y la alabanza”. “Al descanso como fuga de la realidad, el Decálogo opone el descanso como bendición de la realidad”, añadió.

“Para nosotros cristianos, el día del Señor es el domingo, y en la eucaristía, que significa ‘dar gracias’, se encuentra el culmen de esa jornada de contemplación y bendición, en la que acogemos la realidad y alabamos al Señor por el don de la vida, dándole gracias por su misericordia y por todos los bienes que nos concede”.

El reposo es el momento propicio para la reconciliación

El Papa puso en guardia sobre cuán facil es doblegar el corazón a la infelicidad, subrayando los motivos de descontento, mientras que en cambio la bendición y la alegría implican una apertura al bien. Un bien que no se impone sino que se elige, como la paz.

“La verdadera paz – afirmó Francisco – no es cambiar la propia historia, sino acogerla y valorizarla”. Y así, “el reposo es también un momento propicio para la reconciliación, para confrontarnos con las dificultades sin escapar de ellas, para encontrar la paz y la serenidad de quien sabe valorizar lo bueno que tiene, incluso en el lecho del dolor o en la pobreza.”

El Señor nos dice “elige la vida”

Tras recordar las palabras del Señor en el Deuteronomio (30,19) que nos impulsa a elegir la vida, el Papa puso a la reflexión de los fieles una última pregunta: ¿Cuándo se vuelve bella la vida? Y respondió:

“Cuando se comienza a pensar bien de ella, cualquiera sea nuestra historia”.

En la conclusión de su catequesis en español el Papa animó “a abrir el corazón a la Providencia divina y a descubrir la profunda verdad del Salmo: «Solo en Dios descansa mi alma»; y que, junto con la Virgen María, acojamos al Espíritu Santo para seguir las huellas de Cristo en el camino de la vida”.

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Audiencia General del 5 de setiembre de 2018
05 septiembre 2018, 10:46


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El angelus del Papa hoy domingo

Ángelus del PapaÁngelus del Papa  (Vatican Media)

Nutrirnos de Cristo para entrar en sintonía con Él. Ángelus del Papa

Podemos sentir la necesidad de discutir y resistir a la invitación de Jesús a nutrirnos de su Carne y su Sangre. Pero Él no se cansa de invitarnos a su banquete para saciarnos de Él, “pan vivo bajado del cielo”

Griselda Mutual -Ciudad del Vaticano

Este domingo 19 de agosto el Papa Francisco, como todos los domingos, se asomó a la ventana del Palacio Apostólico Pontificio para rezar junto a los fieles presentes en la plaza de san Pedro la oración mariana del Ángelus. El Santo Padre reflexionó sobre el Evangelio del día, Juan 6, versículos 51 al 58, que nos introduce en la segunda parte del discurso que hizo Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm, tras haber alimentado a una gran multitud con cinco panes y dos peces.

Jesús se presenta – dijo el Santo Padre –como el pan vivo bajado del cielo; el pan que da la vida eterna.

“Comer” la humanidad de Jesús para compartir con Él, el don de la vida por el mundo

El Papa Francisco señaló en primer lugar, que este pasaje del Evangelio es “decisivo”, porque “provoca la reacción de quienes lo escuchan”, quienes se ponen a discutir entre ellos preguntándose «¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?»(v.52)

De este modo explicó que cuando el signo del pan compartido lleva a su significado verdadero, es decir, el don de sí mismo hasta el sacrificio, surge la incomprensión, “e inclusive el rechazo” de Aquel que poco antes se quería llevar al triunfo. Y llamó a recordar que Jesús tuvo que marcharse, esconderse, porque querían hacerlo rey. Primero “el momento del triunfo, y luego la distancia poruqe no había gustado esta palabra de Jesús”.

Pero de ahí surge la respuesta asertiva de Jesús: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes»(v.53). Y Francisco subrayó que en este punto de la lectura “junto con la carne aparece también la sangre”:

“Carne y sangre en el lenguaje bíblico -explicó – expresan la humanidad concreta. La gente y los mismos discípulos intuyen que Jesús los invita a entrar en comunión con Él, a “comer” a Él, a su humanidad, para compartir con Él el don de la vida por el mundo. ¡Nada de triunfos y espejismos de éxito!” Es precisamente el sacrificio de Jesús que se dona a sí mismo por nosotros. 

Cuando participamos en la misa anticipamos el cielo en la tierra

El Obispo de Roma prosiguió afirmando que entorno al altar encontramos aquello que nos alimenta y apaga espiritualmente nuestra sed hoy y por la eternidad:

“Este pan de vida, sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, se nos dona gratuitamente en el banquete Eucarístico”.

Y añadió:“Cada vez que participamos en la Santa Misa, en un cierto sentido, anticipamos el cielo sobre la tierra, porque del alimento eucarístico, el Cuerpo y la Sangre de aprendemos lo que es la vida eterna. Es vivir para el Señor: «el que me come vivirá por mí »(v. 57). La Eucaristía nos plasma para que no vivamos sólo para nosotros mismos, sino para el Señor y para nuestros hermanos y hermanas. La felicidad y la eternidad de la vida dependen de nuestra capacidad de hacer fructífero el amor evangélico que recibimos en la Eucaristía”.

Jesús, pan vivo y vivificante, comunica la vida misma de Dios

Seguidamente Francisco recordó lo que repite Jesús a cada uno de nosotros y que podemos leer en el versículo 53: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes». Y se detuvo en este punto para aclarar que “no se trata de un alimento material, sino de un pan vivo y vivificante, que comunica la vida misma de Dios”, y que “para tener esta vida, es necesario nutrirse del Evangelio y del amor e los hermanos”.

Pero el Papa también puso en guardia sobre cuáles pueden ser nuestras reacciones a la invitación de Jesús a nutrirnos de su Cuerpo y de su Sangre: “Podemos sentir la necesidad de discutir y de resistir”, como lo hicieron quienes escuchaban a Jesús, en el Evangelio que leemos hoy.

Nutriéndonos de Cristo entramos en sintonía con Él

Esta necesidad de discutir y resistir sucede – aseguró Francisco – cuando nos cuesta modelar nuestra existencia según la de Jesús, actuar según sus criterios y no según los criterios del mundo:

“Nutriéndonos de este alimento podemos entrar en plena sintonía con Cristo, con sus sentimientos, con sus comportamientos. Por ello es tan importante comunicarse; es tan importante ir a Misa y recibir la comunión, porque es recibir el Cuerpo de Cristo, es recibir a este Cristo que nos transforma desde dentro y recibir este Cristo Vivo que nos prepara para el cielo”. 

En la conclusión de su catequesis y antes de  la oración mariana, el Pontífice oró para que “la Virgen María sostenga nuestra intención de hacer comunión con Jesucristo, nutriéndonos con su Eucaristía, para que a su vez nos convirtamos en pan partido para los hermanos”.

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Los grandes ídolos actuales según el Papa: éxito, poder, dinero.

Francisco: el éxito, el poder y el dinero esclavizan, no liberan

«La naturaleza humana, para huir de la precariedad, busca una religión “hágalo usted mismo”». Durante la Audiencia general el Papa invocó a Edith Stein para que «custodie Europa desde el cielo». Sting y su esposa presentes en el Aula Pablo VI
ANSA

El Papa durante la audiencia general

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Pubblicato il 08/08/2018
Ultima modifica il 08/08/2018 alle ore 11:17
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

 

«Piensen bien en esto: liberar al pueblo de Egipto a Dios no le costó mucho trabajo, lo hizo como signo de potencia y amor; el gran trabajo de Dios fue sacar a Egipto del corazón del pueblo, es decir quitar la idolatría, y todavía sigue trabajando para quitarla de nuestro corazón, sacar ese Egipto que llevamos dentro, la fascinación de la idolatría». El Papa Francisco prosigue su ciclo de catequesis sobre los Diez Mandamientos, en la audiencia general de los miércoles, a partir del cordero de oro que el pueblo hebreo construye en el desierto mientras espera la vuelta de Moisés, «símbolo de todos los deseos que dan la ilusión de la libertad y, por el contrario, esclavizan, porque el ídolo siempre esclaviza». Francisco subrayó que «la naturaleza humana, para huir de la precariedad, busca una religión “hágalo usted mismo”», busca «éxito, poder y dinero», que, como todos los ídolos, son «pobres tranquilizaciones». En cambio,Jesucristo, «que se hizo pobre por nosotros», demuestra que «reconocer la propia debilidad no es la desgracia de la vida humana», sino, por el contrario, que «por la puerta de la debilidad entra la salvación de Dios». Jorge Mario Bergoglio invocó a Edith Stein, patrona de Europa, para que «custodie Europa desde el cielo».

 

El Papa comenzó su reflexión a partir del «ídolo por excelencia: el cordero de oro». El episodio del libro del Éxodo «tiene un contexto preciso: el desierto, en donde el pueblo espera a Moisés, que ha subido al monte para recibir las instrucciones de Dios», recordó Francisco. El desierto «es un lugar en donde reinan la precariedad y la inseguridad, en donde faltan el agua, la comida y el refugio. El desierto es una imagen de la vida humana, cuya condición es incierta y no posee garantías inviolables». Entonces, el pueblo «cae en la trampa» y «pide un dios invisible» para «poderse identificar y orientar: le dicen a Arón: “¡Haz para nosotros un dios que nos guíe!”, haznos un jefe, haznos un líder. La naturaleza humana –anotó Bergoglio–, para huir de la precariedad, la precariedad del desierto, busca una religión “hágalo usted mismo”. Si Dios no se deja ver, nos creamos un dios a medida», pero el ídolo, prosiguió citando la encíclica “Lumen fidei”, «es un pretexto para ponerse a sí mismos en el centro de la realidad, en la adoración de la obra de las propias manos».

 

El cordero de oro «es símbolo de riqueza. Éxito, poder y dinero. ¡Estos son los grandes ídolos, son las tentaciones de siempre! He aquí lo que es el cordero de oro: el símbolo de todos los deseos que dan la ilusión de la libertad y que, por el contrario, esclavizan, porque el ídolo siempre esclaviza», insistió el Papa haciendo una comparación con «la fascinación de la serpiente que me al pajarito, el pajarito se queda sin poder moverse y la serpiente lo atrapa».

 

Arón no supo oponerse, «pero –indicó Francisco– todo nace de la incapacidad de confiar antes que nada en Dios, de poner en Él nuestras inseguridades, de dejar que sea Él quien dé verdadera profundidad a los deseos de nuestro corazón. Esto permite sostener también la debilidad, la incertidumbre y la precariedad. Sin el primado de Dios se cae fácilmente en la idolatría y nos conformamos con tristes tranquilizaciones. Piensen bien en esto: liberar al pueblo de Egipto a Dios no le costó mucho trabajo, , lo hizo como signo de potencia y amor; el gran trabajo de Dios fue sacar a Egipto del corazón del pueblo, es decir quitar la idolatría, y todavía sigue trabajando para quitarla de nuestro corazón, sacar ese Egipto que llevamos dentro, la fascinación de la idolatría. Cuando se acoge el Dios de Jesucristo, que de rico se hizo pobre por nosotros, se descubre entonces que reconocer la propia debilidad no es la desgracia de la vida humana, sino la condición para abrirse a Aquel que es verdaderamente fuerte. Entonces, por la puerta de la debilidad entra la salvación de Dios, es en fuerza de la propia insuficiencia que el hombre se abre a la paternidad de Dios», y en «Cristo nuestra fragilidad ya no es una maldición, sino un lugar de encuentro con el Padre y fuente de una nueva fuerza desde lo alto».

 

Al final de la catequesis, el Papa recordó con los peregrinos italianos que hoy es la fiesta de San Domenico de Guzmán, fundador de la Orden de los predicadores, y añadió: «en Europa hoy se celebra la fiesta de Santa Teresa Bendita de la Cruz, Edith Stein», que falleció en el campo de concentración de Auschwitz el 9 de agosto de 1942. «Mujer de coherencia, mujer que buscaba a Dios con honestidad y amor, mujer mártir de su pueblo hebraico y cristiano: que ella, patrona de Europa –concluyó– rece y custodie Europa desde el cielo».

 

Al final de la audiencia en el Aula Pablo VI, el Papa saludó al conocido cantante británico Gordon Summer, alias “Sting”, que estuvo presente durante la catequesis con su esposa Trudie Styler.