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El Papa en el Angelus hoy domingo 18 de febrero

“Debemos rechazar los falsos valores y despojarnos del egoísmo”

Durante el Ángelus del primer domingo de Cuaresma, el Papa deseó a los detenidos «reconciliación y renovación de la vida». Después el llamado a los jóvenes para el Sínodo de los obispos
ANSA

El Papa Francisco

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Pubblicato il 18/02/2018
Ultima modifica il 18/02/2018 alle ore 13:51
GIACOMO GALEAZZI
CIUDAD DEL VATICANO

«La Cuaresma es un camino de conversión y de lucha contra el mal, hay que tener el valor de rechazar todo lo que nos lleva fuera del camino, los falsos valores que nos engañan atrayendo de manera hipócrita nuestro egoísmo», afirmó Francisco durante el Ángelus. El mal actúa «donde se manifiestan violencias, rechazo del otro, cerrazones, guerras, injusticias», por lo que no hay que perder tiempo: la felicidad no está en la riqueza o en la carrera.

 

En este inicio de Cuaresma, Francisco quiso dirigir a las personas detenidas un pensamiento especial: «queridos hermanos y hermanas que están en la cárcel, animo a cada uno de ustedes a vivir el periodo cuaresmal como ocasión de reconciliación y de renovación de la propia vida bajo la mirada misericordiosa del Señor».

 

También recordó que «dentro de un mes, del 19 al 24 de marzo, vendrán a Roma alrededor de 300 jóvenes de todo el mundo para una reunión preparatoria del Sínodo de octubre». El Papa advirtió: «Pero deseo fuertemente que todos los jóvenes puedan ser protagonistas de esta preparación».

 

Por ello, «podrán intervenir en línea, mediante grupos lingüísticos moderados por otros jóvenes». Y después, «la aportación de los grupos de la red se unirá a la de la reunión de Roma. Queridos jóvenes, pueden encontrar información en el sitio web de la Secretaría del Sínodo de los obispos. ¡Les agradezco por su contribución para caminar juntos!».

 

En su reflexión inspirada en las Lecturas que propone la Liturgia dominical, el Pontífice sostuvo que «solamente Dios nos puede dar la verdadera felicidad», por lo tanto «es inútil que perdamos nuestro tiempo buscándola en otras partes, en las riquezas, en los placeres, en el poder, en la carrera». De hecho, «el Reino de Dios es la realización de todas nuestras aspiraciones más profundas y auténticas, porque es, al mismo tiempo, salvación del hombre y gloria de Dios». Antes de la oración mariana, Francisco recordó que «en este primer Domingo de Cuaresma, el Evangelio cita los temas de la tentación, de la conversión y de la Buena Noticia».

 

El Evangelio de Marcos narra que el Espíritu llevó a Jesús al desierto «y en el desierto permaneció cuarenta días, tentado por Satanás». Jesús, subrayó el Papa, va al desierto para prepararse a su misión en el mundo. «Él no necesita conversión, sino que, en cuanto hombre, debe pasar a través de esta prueba, tanto por Sí mismo, para obedecer a la voluntad del Padre, como por nosotros, para darnos la gracia de vencer las tentaciones –observó Jorge Mario Bergoglio. Esta preparación consiste en el combate contra el espíritu del mal. También para nosotros la Cuaresma es un tiempo de “combate” espiritual: estamos llamados a afrontar al Maligno mediante la oración para ser capaces, con la ayuda de Dios, de derrotarlo en nuestra vida cotidiana. El mal, desgraciadamente, actúa en nuestra existencia y alrededor de nosotros, en donde se manifiestan violencias, rechazo del otro, cerrazones, guerras, injusticias».

 

Pero, añadió Francisco, inmediatamente después de las tentaciones en el desierto, Jesús comienza a predicar el Evangelio, es decir la Buena Noticia, que exige la conversión y la fe del hombre.

 

Él anuncia que el tiempo se ha cumplido y que el Reino de Dios está cerca. Y después hace una invitación: «Conviértanse, y crean en el Evangelio», es decir, anotó el Pontífice, crean «en esta Buena noticia de que el Reino de Dios está cerca». Siempre, recordó Francisco, «necesitamos conversión en nuestra vida, y la Iglesia nos hace rezar por esto», porque, efectivamente, «nunca estamos lo suficientemente orientados hacia Dios y debemos constantemente dirigir nuestra mente y nuestro corazón hacia Él».

 

Para hacerlo, debemos «confiar en el Señor, en su bondad y en su proyecto de amor para cada uno de nosotros». La Cuaresma es, según el Papa Francisco, «un tiempo de penitencia, sí, ¡pero no es triste, de luto!». Es un «compromiso alegre y serio para despojarnos de nuestro egoísmo, de nuestro hombre viejo, y renovarnos según la gracia de nuestro bautismo».

 

Así, «en este primer domingo de Cuaresma, estamos invitados a escuchar con atención y a recoger este llamado de Jesús a convertirnos y a creer en el Evangelio». El Papa recordó que se nos exhorta a «comenzar con empeño el camino hacia la Pascua, para acoger cada vez más la gracia de Dios, que pretende transformar el mundo en un reino de justicia, de paz, de fraternidad». Y «que María Santísima nos ayude a vivir esta Cuaresma con fidelidad a la Palabra de Dios y con una oración incesante, como hizo Jesús en el desierto. ¡No es imposible!». Hay que, pues, «vivir los días con el ardiente deseo de acoger el amor que proviene de Dios y que quiere transformar nuestra vida y el mundo entero».

 

Después del Ángelus, Jorge Mario Bergoglio saludó a los peregrinos que se reunieron en la Plaza San Pedro y les pidió a todos «un recuerdo en la oración para mí y para los colaboradores de la Curia Romana», porque «hoy por la tarde comenzaremos la semana de Ejercicios Espirituales».

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El Angelus del Papa el domingo11 de febrero.

VATICAN-POPE-ANGELUSVATICAN-POPE-ANGELUS  (AFP or licensors)

El Papa abrió las inscripciones para la JMJ Panamá 2019

El Papa Francisco se inscribe en directo a la próxima JMJ Panamá 2019 y recuerda que la paz en la República del Congo estará en el centro de sus oraciones el próximo 23 de febrero

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Después de rezar a la Madre del cielo, el Santo Padre se inscribió, en directo a través de internet, y con la ayuda de dos jóvenes, a la Jornada Mundial de la Juventud que tendrá lugar en Panamá en enero de 2019 e invitó a todos los jóvenes del mundo “a vivir con fe y entusiasmo este evento de gracia y fraternidad ya sea yendo a Panamá o participando desde la propia comunidad”.

Escucha el audio de la noticia

Francisco también recordó que el próximo 15 de febrero muchas familias celebrarán el Fin de Año Lunar en el Extremo Oriente y otras partes del mundo. A todas estas familias les deseó vivir más “la solidaridad, la fraternidad y el deseo del bien” contribuyendo así a crear una sociedad en la que cada persona sea “bienvenida, protegida, promovida e integrada” y recordó orar “por el regalo de la paz”, un tesoro precioso – puntualizó, “que debe buscarse con compasión, previsión y coraje”.

Entre sus saludos, destacó el que hizo a la Comunidad congolesa presente en Roma, a la que se unió en oración por la paz en la República del Congo y recordó que esta intención será especialmente presente en la Jornada de Oración y Ayuno que ha convocado para el próximo 23 de febrero.

Palabras del Papa después del Ángelus


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Papa: audiencia general del miércoles 7 de febrero

Audiencia general del Papa FranciscoAudiencia general del Papa Francisco  (Vatican Media)

Papa: No a la trata en el mundo y Olimpiadas coreanas sean fiesta de paz

En la audiencia general, el Papa Francisco dirigió dos apremiantes llamamientos: uno ante la Jornada Mundial contra la plaga vergonzosa de la trata y otro con el anhelo de que las Olimpiadas de Corea del Sur sean ejemplo y fiesta de paz

Cecilia de Malak – Ciudad del Vaticano

El Obispo de Roma reiteró la importancia de aunar esfuerzos en el mundo contra el crimen del tráfico de seres humanos:

«Mañana, 8 de febrero, memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, se celebra la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata. El tema de este año es

“ Migraciones sin trata ¡Sí a la libertad! ¡No a la trata! ”

Teniendo pocas posibilidades de canales regulares, muchos migrantes deciden aventurarse por otros caminos, donde a menudo los esperan abusos de todo tipo, explotación y reducción a la esclavitud.

Las organizaciones criminales, dedicadas a la trata de personas, usan estas rutas migratorias para esconder a sus víctimas entre los migrantes y los que buscan refugio.

Invito por lo tanto a todos, ciudadanos e instituciones, a aunar esfuerzos para prevenir la trata y garantizar protección y asistencia a las víctimas.

Oremos para que el Señor convierta el corazón de los traficantes  – que palabra fea: traficantes de seres humanos – y brinde la esperanza de recobrar su libertad a cuantos sufren por esta plaga vergonzosa».

Olimpiadas impulsen paz y encuentro entre los pueblos

Y ante la inauguración de las Olimpiadas invernales coreanas, destacó que las dos Coreas llevarán una misma bandera, alentando la esperanza de un mundo en el que la resolución de los conflictos pase por el diálogo:

«Pasado mañana, viernes 9 de febrero, se abrirán los XXIII Juegos Olímpicos Invernales, en la ciudad de PyeongChang, en Corea del Sur, con la participación de 92 países.

“ La tradicional tregua olímpica este año adquiere especial importancia ”

delegaciones de las dos Coreas desfilarán juntas bajo una bandera única y competirán como un equipo único. Este hecho hace esperar en un mundo en el que los conflictos se resuelven pacíficamente con el diálogo y en el respeto recíproco, como también el deporte enseña a hacer.

Dirijo mi saludo al Comité Olímpico Internacional, a los atletas y a las aletas que participan en los Juegos de PyeongChang, a las autoridades y al pueblo de la Península de Corea.

Acompaño a todos con la oración, mientras renuevo el compromiso de la Santa Sede a sostener toda iniciativa útil en favor de la paz y del encuentro entre los pueblos.

Escucha y descarga el informe con la voz del Papa
07 febrero 2018, 10:24


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Catequesis semanal del Papa el 31 enero 2018

Audiencia General del 31 de enero 2018Audiencia General del 31 de enero 2018  (Vatican Media)

Catequesis del Papa: “La Palabra de Dios manifiesta y favorece la comunión”

“La Liturgia de la Palabra como diálogo entre Dios y su pueblo”, tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 31 de enero de 2018.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Después de haber dedicado varias catequesis a los Ritos Introductorios de la Santa Misa, consideramos ahora la Liturgia de la Palabra, que es una parte constitutiva de la celebración Eucarística, en la que nos reunimos para escuchar lo que Dios ha hecho y quiere hacer por nosotros”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del último miércoles de enero de 2018, prosiguiendo con su ciclo de catequesis dedicadas a la Eucaristía.

Es una experiencia que sucede “en directo” y no por algo que nos dijeron, porque “cuando en la Iglesia se lee la Sagrada Escritura – precisó el Pontífice citando el numeral 29 de la Ordenación General del Misal Romano – Dios mismo habla a su pueblo y Cristo, presente en su Palabra, anuncia el Evangelio”.

La Liturgia de la Palabra, «mesa» del Señor

“En la Liturgia de la Palabra las páginas de la Biblia dejan de ser un texto escrito para ser palabra viva de Dios. Él mismo nos habla y nosotros lo escuchamos poniendo en práctica lo que nos dice”

Por ello, afirmó el Santo Padre, tenemos necesidad de escucharlo. De hecho, es una cuestión de vida, como bien lo recuerda la expresión que “no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. “En este sentido – precisó el Papa – hablamos de la Liturgia de la Palabra como de una ‘mesa’ que el Señor dispone para alimentar nuestra vida espiritual, tanto con las lecturas del Antiguo y Nuevo Testamento, como también del salmo responsorial”.

Pensemos en la riqueza de las lecturas bíblicas que nos ofrecen los tres ciclos dominicales, indicó el Pontífice, que a la luz de los Evangelios sinópticos, nos acompañan en el curso del año litúrgico. “Deseo aquí recordar la importancia del Salmo Responsorial – puntualizó el Papa – cuya función es de favorecer la meditación de lo que hemos escuchado en la lectura que lo precede. Es bueno que el Salmo – agregó – sea valorizado con el canto, al menos con el estribillo”.

La Palabra de Dios manifiesta y favorece la comunión eclesial

“La proclamación litúrgica de las lecturas, con las antífonas y cantos tomados de la Sagrada Escritura, señaló el Obispo de Roma, manifiestan y favorecen la comunión eclesial, y acompañan nuestro camino de fe. Hay que valorar la liturgia de la Palabra, formando lectores y creando un clima de silencio que favorezca la experiencia del diálogo entre Dios y la comunidad creyente”.

Sabemos que la Palabra del Señor es una ayuda indispensable para no perdernos, recordó el Papa Francisco, como bien lo reconoce el Salmista que, dirigiéndose al Señor, confiesa: «Tu palabra es una lámpara para mis pasos, y una luz en mi camino» (Sal 119, 105). ¿Cómo podremos afrontar nuestra peregrinación terrena – se pregunta el Pontífice – sin estar alimentados por la Palabra de Dios que resuena en la liturgia?

Palabras del Papa en la Catequesis


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Angelus del Papa el domingo28 de enero

Ángelus del Papa: Jesús es nuestro Maestro, poderoso en obras y palabras

El último domingo de enero el Pontífice meditó sobre el evento del exorcismo en el “día de Cafarnaúm”, cuando Jesús se presentó como un poderoso profeta

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

En la soleada mañana invernal del 28 de enero, como todos los domingos, el Papa Francisco se asomó a la ventana del Palacio Apostólico para rezar junto con los fieles presentes en la plaza de san Pedro la oración mariana del Ángelus. El Santo Padre meditó sobre la liturgia del día, que presenta el ingreso de Jesús a la ciudad de Cafarnaúm, la predicación en la sinagoga y la expulsión de un demonio.

Jesús, un poderoso profeta en obras y palabras

En primer lugar el Papa recorrió el ingreso de Jesús en la sinagoga donde, según la narración del evangelista Marcos, «Enseña de una manera nueva, llena de autoridad»:

“Él entra a la sinagoga de Cafarnaúm en el sábado y se pone a enseñar; las personas quedan sorprendidas por sus palabras, porque no son palabras comunes, no se parecen a lo que generalmente escuchan. Los escribas, de hecho, enseñan pero sin tener una propia autoridad: se basan en la tradición, en lo que dijeron antes de ellos Moisés y los profetas. Jesús, por otra parte, enseña como alguien que tiene autoridad, revelándose a sí mismo como el Enviado de Dios, y no como un simple hombre que debe fundar su enseñanza en tradiciones precedentes. Jesús tiene plena autoridad”.

Pero Jesucristo, prosiguió diciendo Francisco, no sólo enseña “de modo nuevo y con autoridad plena”, sino que al mismo tiempo “se revela poderoso también en las obras”:

“En la sinagoga de Cafarnaúm hay un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se manifiesta gritando estas palabras: « ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios». (V.24). Este espíritu inmundo conoce el poder de Jesús y también proclama su santidad. Jesús lo increpa diciéndole: «Cállate y sal de este hombre». (v. 25). Estas pocas palabras de Jesús son suficientes para obtener la victoria sobre Satanás,  que sale de ese hombre « lo sacudió violentamente, y gritando en alta voz» (v. 26)”.

Cristo, nuestro Maestro y amigo

Francisco constató sucesivamente que el aquí arriba descripto, es un hecho que “impresiona mucho a los presentes”. Todos están asustados y se preguntan: «¿Qué es esto? […] da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!».

“El poder de Jesús confirma la autoridad de su enseñanza. Él no pronuncia sólo palabras, sino que actúa. Así manifiesta el plan de Dios con las palabras y con el poder de las obras. De hecho, en el Evangelio vemos que Jesús, en su misión terrenal, revela el amor de Dios sea con la predicación que con innumerables gestos de atención y ayuda a los enfermos, a los necesitados, a los niños y a los pecadores”.

De este modo, Su Santidad explicó cómo el Evangelio del día nos muestra que Jesús es nuestro Maestro, poderoso en palabras y en obras:

“Jesús nos comunica toda la luz que ilumina las calles, a veces oscuras, de nuestra existencia; también nos comunica la fuerza necesaria para superar dificultades, pruebas, tentaciones. ¡Pensemos en la gran gracia que es para nosotros haber conocido a este Dios tan poderoso y tan bueno! Un maestro y un amigo, que nos indica el camino y cuida de nosotros, especialmente cuando lo necesitamos”.

Con esta invitación a pensar en la gracia de conocer a Cristo, el Romano Pontífice concluyó su alocución previa al rezo del Ángelus, elevando su plegaria a la Reina de los Cielos:

“Que la Virgen María, mujer de la escucha, nos ayude a hacer silencio alrededor y dentro nuestro, para escuchar, en el estruendo de los mensajes del mundo, la palabra con más autoridad que existe: aquella de su Hijo Jesús, que anuncia el sentido de nuestra existencia y nos libera de toda esclavitud, también de aquella del Maligno”.

Informe

 

 

28 enero 2018, 11:52


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Audiencia semanal del Papa del miércoles 24 de enero

El Papa presidió la Audiencia General en la Plaza de san PedroEl Papa presidió la Audiencia General en la Plaza de san Pedro  (AFP or licensors)

Catequesis del Papa: recemos por Chile y Perú, dos países hermanos

Una amplia síntesis de lo que fuera su 22º Viaje Apostólico Internacional. El Pontífice revivió junto a los fieles del mundo su recorrido por estas dos naciones hermanas y los temas que abordó en cada uno de los lugares.

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Como era de esperar el Papa Francisco dedicó su catequesis en el miércoles 24 de enero al reciente viaje a Chile y Perú. La Audiencia General tuvo lugar en la Plaza de san Pedro, repleta de peregrinos provenientes de distintos lugares del mundo, y también en el Aula Pablo VI, desde donde un grupo de niños siguieron la catequesis del Pontífice. “Queridos hermanos y hermanas: Regresé hace dos días de mi Viaje Apostólico a Chile y Perú. Le doy gracias al Señor que todo haya salido bien. Allí tuve la oportunidad de encontrar al Pueblo de Dios que peregrina en aquellas tierras, y de animar la fe y el desarrollo social de esos países. Reitero mi gratitud a las Autoridades civiles y a mis hermanos Obispos, que me recibieron con gentileza y generosidad, así como a todos los demás colaboradores y voluntarios”, expresó en primer lugar.

El recorrido en Chile

“Mi llegada a Chile – dijo en nuestro idioma- estuvo precedida por algunas manifestaciones de protesta, por diversos motivos; que han hecho aún más vivo y actual el lema de mi visita: «Mi paz os doy», palabras de Jesús a sus discípulos, y que repetimos en cada Misa: el don de la paz, que sólo el Resucitado puede dar a quien confía en él. Allí tuve ocasión de reunirme con todas las realidades del país. Alenté el camino de la democracia chilena, como espacio de encuentro solidario y capaz de incluir la diversidad, con el método de la escucha, especialmente de los pobres, los jóvenes, los ancianos, los inmigrantes y la tierra”.

Hablando en italiano el Papa detalló su estadía Chile: “En la primera Eucaristía, celebrada por la paz y la justicia, resonaron las Bienaventuranzas, especialmente ‘Bienaventurados los que trabajan por la paz porque serán llamados hijos de Dios’”. Una Bienaventuranza, subrayó, que hay que testimoniar “con el estilo de la proximidad, la cercanía y el compartir, reforzando así, con el estilo de Cristo, el tejido de la comunidad eclesial y de la sociedad toda”.

De este estilo de proximidad, donde “cuentan más los gestos que las palabras”, el Obispo de Roma señaló el gesto de visitar la cárcel de Santiago para mujeres a quienes alentó a exigir, de sí mismas y de las instituciones, “un camino serio de preparación a la reincorporación, como horizonte que da sentido a la pena cotidiana”.

Sucesivamente recordó que con los sacerdotes, consagrados y Obispos de Chile, vivió momentos intensos y fecundos por el sufrimiento compartido debido a algunas heridas que afligen a la Iglesia del país. “En particular, confirmé a mis hermanos en el rechazo de todo compromiso con los abusos sexuales en menores, y al mismo tiempo en la fe en Dios, que a través de esta dura prueba purifica y renueva a sus ministros”, manifestó.

Por último sobre las dos misas celebradas, en el sur y norte respectivamente, aludió al llamamiento por la paz que hizo en el sur, la tierra donde viven los Mapuches, y a la religiosidad popular en el lugar donde confluyen diversidad de pueblos, Iquique .

Sobre el encuentro con los jóvenes y la Universidad Católica de Chile, hizo referencia a la frase “programática” de san Alberto Hurtado que les dejara a los jóvenes “¿qué haría Cristo en mi lugar?”, y explicó el modelo de formación integral propuesto en la universidad el cual “traduce la identidad católica en capacidad de participar a la construcción de sociedades unidas y plurales, en donde los conflictos no son ocultados sino tratados en el diálogo”. “Siempre hay conflictos, también en casa – expresó. Pero tratar los conflictos mal es aun peor. No esconder los conflictos bajo la cama, los conflictos que vienen a la luz, se hablan, se resuelven con el diálogo”.

El recorrido en Perú

“En Perú, el lema era «Unidos por la esperanza», que invita a caminar juntos con toda la riqueza de las diferencias que heredamos de la historia y la cultura. Esto lo ha confirmado el encuentro con los pueblos de la Amazonia peruana, que ha dado inicio al itinerario del Sínodo Pan-amazónico de octubre 2019, y también los momentos vividos con la población de Puerto Maldonado y con los niños de la Casa de acogida “El Pequeño Príncipe”, y con todas las demás realidades de Trujillo y de Lima”.

Del encuentro con los Niños en la casa de acogida, el Papa subrayó el “no” que juntos dijeron a la colonización ideológica; y se refirió sucesivamente al encuentro con las autoridades, en cuyo discurso puso en el centro las dos realidades que más gravemente amenazan el patrimonio ambiental, cultural y espiritual del país, a saber, el degrado ecológico social y la corrupción, remarcando que “nadie está exento de responsabilidades ante estas dos plagas y que el compromiso de contrastarlas compete a todos”.

Sobre las dos misas que celebró en el país andino, el Papa recordó en primer lugar la de Trujillo, ciudad costera que fuera azotada duramente por el fenómeno de El Niño, cuya población animó a reaccionar no sólo a la tempestad natural sino también a las tempestades de la mala vida, la falta de educación, de trabajo y de demora segura.

Luego habló de su encuentro con los sacerdotes y consagrados, – que también tuvo lugar en Trujillo – a quienes exhortó a ser memoriosos y fieles a sus raíces, y también recordó la coronación de la Virgen de la Puerta proclamada “Madre de la Misericordia e de la Esperanza”.

Por último el Su Santidad recorrió la jornada final de su Viaje Apostólico, llevada a cabo en Lima, en donde encontró a cerca de 500 religiosas de vida contemplativa en el Santuario del Señor de los Milagros, y también el momento especial de oración por intercesión de los santos peruanos en la Catedral de Lima, a lo que siguiera el encuentro con los Obispos del país.

No olvidó el encuentro con la juventud peruana a quienes contó que dejó indicada la figura de los santos que “no perdieron tiempo maquillando la propia imagen”, sino que siguieron a Cristo, ni la última celebración eucarística, cuyo Evangelio resumió el mensaje de Dios a su Pueblo en Chile y Perú: “Conviértanse, y crean en la Buena Noticia, recibirán la paz que les doy  y estarán unidos en mi esperanza”.

Servicio sobre la Catequesis del Papa

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Audiencia General

24 enero 2018, 11:01


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Homilía del Papa en Trujillo. Texto completo.

TEXTO y VIDEO: Homilía de la Misa del Papa en la playa de Huanchaco en Trujillo

 

 

(ACI).- El Papa Francisco pronunció una intensa homilía en la Misa en la playa de Huanchaco en la ciudad norteña de Trujillo en Perú, en la que exhortó a afrontar el dolor y la oscuridad con el “aceite” que da luz la vida, que es Jesús.

Antes de iniciar la Misa, el Papa saludó a las imágenes que llegaron hasta el lugar de la Eucaristía:

Quiero dar la bienvenida a todas las comunidades con sus imágenes, bienvenida a la Inmaculada Virgen de la Puerta de Otuzco, a la Santísima Cruz de Chalpón de Chiclayo, al Señor Cautivo de Ayabaca, a la Virgen de las Mercedes de Paita, reliquias de los mártires de Chimbote, Divino Niño del milagro de Eten, la Virgen Dolorosa de Cajamarca, San Jorge de Cajamarca, la Virgen de la Asunción de Cutervo, la Inmaculada Concepción de Chota, Nuestra Señora de la Alta gracia de Huamachuco, San Francisco de Asís de Huamachuco, Santo Toribio de Chamabamba-Huamachuco, la Virgen Asunta de Chachapoyas, San pedro de Chimbote, San Pedro de Huari, la Virgen del Socoro de Huanchaco y al Apóstol Santiago de Chuco.

Antes de comenzar la Eucaristía, pensemos en Jesús. Jesús el justo intercede por nosotros y nos reconcilia con el Padre. Abramos nuestro espíritu al arrepentimiento para acercarnos a la mesa del Señor.

Después de su saludo y luego del Evangelio, el Papa pronunció su homilía. A continuación el texto completo de su prédica:

Estas tierras tienen sabor a Evangelio. Todo el entorno que nos rodea, con este inmenso mar de fondo, nos ayuda a comprender mejor la vivencia que los apóstoles tuvieron con Jesús; y hoy, también nosotros, estamos invitados a vivirla.

Me alegra saber que han venido desde distintos lugares del norte peruano para celebrar esta alegría del Evangelio. Los discípulos de ayer, como tantos de ustedes hoy, se ganaban la vida con la pesca.

Salían en barcas, como algunos de ustedes siguen saliendo en los «caballitos de totora», y tanto ellos como ustedes con el mismo fin: ganarse el pan de cada día. En eso se juegan muchos de nuestros cansancios cotidianos: poder sacar adelante a nuestras familias y darles lo que las ayudará a construir un futuro mejor.

Esta «laguna con peces dorados», como la han querido llamar, ha sido fuente de vida y bendición para muchas generaciones. Supo nutrir los sueños y las esperanzas a lo largo del tiempo.

Ustedes, al igual que los apóstoles, conocen la bravura de la naturaleza y han experimentado sus golpes. Así como ellos enfrentaron la tempestad sobre el mar, a ustedes les tocó enfrentar el duro golpe del «Niño costero», cuyas consecuencias dolorosas todavía están presentes en tantas familias, especialmente aquellas que todavía no pudieron reconstruir sus hogares.

También por esto quise estar y rezar aquí con ustedes. A esta eucaristía traemos también ese momento tan difícil que cuestiona y pone muchas veces en duda nuestra fe. Queremos unirnos a Jesús. Él conoce el dolor y las pruebas; Él atravesó todos los dolores para poder acompañarnos en los nuestros.

Jesús en la cruz quiere estar cerca de cada situación dolorosa para darnos su mano y ayudar a levantarnos. Porque Él entró en nuestra historia, quiso compartir nuestro camino y tocar nuestras heridas. No tenemos un Dios ajeno a lo que sentimos y sufrimos, al contrario, en medio del dolor nos entrega su mano.

Estos sacudones cuestionan y ponen en juego el valor de nuestro espíritu y de nuestras actitudes más elementales. Entonces nos damos cuenta de lo importante que es no estar solos sino unidos, estar llenos de esa unión que es fruto del Espíritu Santo.

¿Qué les pasó a las muchachas del Evangelio que hemos escuchado? De repente, sienten un grito que las despierta y las pone en movimiento. Algunas se dieron cuenta que no tenían el aceite necesario para iluminar el camino en la oscuridad, otras en cambio, llenaron sus lámparas y pudieron encontrar e iluminar el camino que las llevaba hacia el esposo.

En el momento indicado cada una mostró de qué había llenado su vida. Lo mismo nos pasa a nosotros. En determinadas circunstancias nos damos cuenta con qué hemos llenado nuestra vida. ¡Qué importante es llenar nuestras vidas con ese aceite que permite encender nuestras lámparas en las múltiples situaciones de oscuridad y encontrar los caminos para salir adelante!

Sé que, en el momento de oscuridad, cuando sintieron el golpe del Niño, estas tierras supieron ponerse en movimiento y estas tierras tenían el aceite para ir corriendo y ayudarse como verdaderos hermanos. Estaba el aceite de la solidaridad, de la generosidad que los puso en movimiento y fueron al encuentro del Señor con innumerables gestos concretos de ayuda.

En medio de la oscuridad junto a tantos otros fueron cirios vivos que iluminaron el camino con manos abiertas y disponibles para paliar el dolor y compartir lo que tenían desde su pobreza. En la lectura, podemos observar cómo las muchachas que no tenían aceite se fueron al pueblo a comprarlo.

En el momento crucial de su vida, se dieron cuenta de que sus lámparas estaban vacías, de que les faltaba lo esencial para encontrar el camino de la auténtica alegría. Estaban solas y así quedaron solas fuera de la fiesta.

Hay cosas, como bien saben, que no se improvisan y mucho menos se compran. El alma de una comunidad se mide en cómo logra unirse para enfrentar los momentos difíciles, de adversidad, para mantener viva la esperanza. Con esa actitud dan el mayor testimonio evangélico. El Señor nos dice: «En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros» (Jn 13,35).

Porque la fe nos abre a tener un amor concreto, no de ideas, concreto, un amor de obras, de manos tendidas, de compasión; que sabe construir y reconstruir la esperanza cuando parece que todo se pierde. Así nos volvemos partícipes de la acción divina, esa que nos describe el apóstol Juan cuando nos muestra a Dios que enjuga las lágrimas de sus hijos. Y esta tarea divina de Dios la hace con la misma ternura que una madre busca secar las lágrimas de sus hijos.

Qué linda pregunta que nos puede hacer el Señor a cada uno de nosotros al final del día: ¿cuántas lágrimas has secado hoy? Otras tormentas pueden estar azotando estas costas y, en la vida de los hijos de estas tierras, tienen efectos devastadores.

Tormentas que también nos cuestionan como comunidad y ponen en juego el valor de nuestro espíritu. Se llaman violencia organizada como el «sicariato» y la inseguridad que esto genera; se llama una falta de oportunidades educativas y laborales, especialmente en los más jóvenes, que les impide construir un futuro con dignidad; o la falta de techo seguro para tantas familias forzadas a vivir en zonas de alta inestabilidad y sin accesos seguros; así como tantas otras situaciones que ustedes conocen y sufren, que como los peores huaicos destruyen la confianza mutua tan necesaria para construir una red de contención y esperanza.

Huaicos que afectan el alma y nos preguntan por el aceite que tenemos para hacerles frente. ¿Cuánto aceite tenés? Muchas veces nos interrogamos sobre cómo enfrentar estas tormentas, o cómo ayudar a nuestros hijos a salir adelante frente a estas situaciones. Quiero decirles: no hay salida, no hay otra salida mejor que la del Evangelio: se llama Jesucristo.

Llenen siempre sus vidas de Evangelio. Quiero estimularlos a que sean comunidad que se dejen ungir por su Señor con el aceite del Espíritu. Él lo transforma todo, lo renueva todo, lo conforta todo. En Jesús, tenemos la fuerza del Espíritu para no naturalizar lo que nos hace daño, no hacerlo una cosa natural, no naturalizar  lo que nos seca el espíritu y lo que es peor, nos roba la esperanza.

Los peruanos en este momento de la historia no tienen derecho a dejarse robar la esperanza.

En Jesús, tenemos el Espíritu que nos mantiene unidos para sostenernos unos a otros y hacerle frente a aquello que quiere llevarse lo mejor de nuestras familias. En Jesús, Dios nos hace comunidad creyente que sabe sostenerse; comunidad que espera y por lo tanto lucha para revertir y transformar las múltiples adversidades; comunidad amante porque no permite que nos crucemos de brazos.

Con Jesús, el alma de este pueblo de Trujillo podrá seguir llamándose «la ciudad de la eterna primavera», porque con Él todo es una oportunidad para la esperanza. Sé del amor que esta tierra tiene a la Virgen, y sé cómo la devoción a María los sostiene siempre llevándolos a Jesucristo y dándonos el único consejo que siempre repite: Hagan lo que Él os diga.

Pidámosle a ella que nos ponga bajo su manto y que nos lleve siempre a su Hijo; pero digámoselo cantando con esa hermosa marinera: «Virgencita de la puerta, échame tu bendición. Virgencita de la puerta, danos paz y mucho amor». ¿Se animan a cantarla? La cantamos juntos. ¿Quién empieza a cantar? Virgencita de la Puerta.. (el coro tampoco). Entonces se lo decimos si no lo cantamos. Virgencita de la Puerta échame tu bendición, Virgencita de la Puerta danos paz y mucho amor. Otra vez.