Loiola XXI

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Sudán: sigue la necesidad de la ayuda humanitaria

La crisis económica en Sudán acrecienta las necesidades de la ayuda humanitaria

OCHA/Sari Omer
El Programa Mundial de Alimentos distrubuye comida entre desplazados en asentamiento de Murta, en la localidad sudanesa de Kadugli.

17 Abril 2019

De momento, los recientes acontecimientos políticos en Sudán, que incluyen la renuncia del presidente Omar al-Bashir, han tenido un impacto limitado en las operaciones humanitarias, pero el número de personas que no tienen asegurado el acceso a la comida ha crecido en dos millones en el último año. Además, la actual situación tiene implicaciones que van más allá del país y afectan a la región.

La secretaria general adjunta para Asuntos Humanitarios, Ursula Mueller, ha informado este miércoles al Consejo de Seguridad sobre la situación humanitaria en Sudán de la que ha afirmado que estaba empeorando “mucho antes de los últimos acontecimientos” en el país africano, debido principalmente al agravamiento de la crisis humanitaria.

Con los últimos acontecimientos, Mueller se refería a las recientes protestas sociales que han surgido en el país y a los acontecimientos políticos  vividos en las últimas semanas y que incluyen la dimisión del presidente sudanés, Omar Al-Bashir, que llevaba casi 30 años en el poder y está acusado de crímenes de guerra y contra la humanidad por la Corte Penal Internacional.

“El impacto directo de esos acontecimientos en las operaciones humanitarias han sido limitados y las operaciones continúan de forma regular, incluida una campaña de vacunación infantil contra la polio y el sarampión en el sur de la región de Darfur. Sin embargo, la comunidad humanitaria está observando la situación muy de cerca”, dijo Mueller.

Además, existe una preocupación por la protección de los civiles, particularmente en Darfur, donde continúa las escaramuzas y otros enfrentamientos.

El impacto humanitario de la crisis economía

La funcionaria dibujó un duro escenario económico y aseguró que, con la devaluación de la moneda, la inflación rampante, especialmente de la comida y los medicamentos, el declive del poder adquisitivo y los cortes intermitentes en los suministros de pan y combustible, la crisis “ha tenido un impacto importante en las necesidades en las operaciones humanitarias, incluidas las de Darfur.

Según el Programa Mundial de Alimentosel precio del sorgo ha subido un 70% en comparación con el mismo período del año pasado, lo que afecta el poder adquisitivo sobre un alimento básico.

Actualmente 5,8 millones de personas padecen inseguridad alimentaria, en comparación con los 3,8 millones del año anterior. Entre ellas, se encuentran 1,9 millones de personas en Darfur. Se espera que la situación se agrave en los próximos meses.

Por ese motivo, se necesitan nuevos recursos financieros que van más allá de los 26,5 millones de dólares que ha dispuesto el Fondo Central de la ONU para la Acción en Casos de Emergencia, y los 20 del Fondo Humanitario Sudanés.

Implicaciones más allá del país

“La situación en Sudán tiene  implicaciones para la región”, advirtió la alta funcionaria, que recordó la generosidad del Gobierno sudanés al acoger a numerosos refugiados, entre ellos cerca de 150.000 sursudaneses en Darfur.

Sin embargo, asegurar que las personas más vulnerables reciben ayuda requiere un acceso humanitario continuo, por lo que Mueller pidió al Gobierno sudanés que tome más medidas para facilitarlo.

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Morir de hambre en el mundo actual. Es posible? Cifras dramáticas de la ONU

Más de cien millones de personas pueden morir de hambre

OCHA/Giles Clarke
Fawaz, que sufre desnutrición aguda, y su madre en el hospital de Adén, en Yemen, en noviembre de 2018.

2 Abril 2019

Por tercer año consecutivo, más de cien millones de personas sufrían la forma más grave de hambre, según datos relativos a 2018. Además, otros 143 millones de personas en el mundo estaban a un paso de ese destino. El clima y los desastres naturales condujeron a 29 millones de personas a esta situación. En América Latina, 4,2 millones de personas no tienen qué comer. El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, los países que forman el llamado corredor seco, albergan 1,6 millones.

El Informe mundial sobre las crisis alimentarias 2019, presentado este martes conjuntamente por la Unión Europea, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y el Programa Mundial de Alimentos, concluye que “alrededor de 113 millones de personas en 53 países experimentaron  inseguridad alimentaria aguda en 2018”.

Técnicamente, el término “inseguridad alimentaria aguda” se produce cuando “la incapacidad de una persona para consumir alimentos adecuados pone en peligro inmediato su vida o sus medios de subsistencia. Se basa en medidas internacionalmente aceptadas de hambre extrema, como la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases y el Cadre Harmonisé.

Aunque la cifra de 113 millones es ligeramente inferior a los 124 millones que se registraron en 2017, se trata del tercer año consecutivo que esta categoría máxima de la crisis alimentaria se sitúa por encima de los cien millones de personas y los altos niveles de desnutrición aguda en los niños que viven en situaciones de emergencia “continúa siendo de grave preocupación”, señala el informe.

Además, otros 142 millones en todo el mundo están en la antesala de igual destino. En total, 821 millones de personas sufrían hambre de forma crónica en 2018.

El ligero descenso registrado en 2018 se vincula al cambio en el clima, ya que pese a que un número alto de países no experimentó la intensidad de los fenómenos meteorológicos relacionados con El Niño que se registraron en 2017, 29 millones de personas padecieron el hambre aguda debido a las condiciones climáticas adversas.

Ocho países, los más afectados

No obstante, las guerras son la principal causa del hambre extrema.

Dos tercios de las personas que padecen hambre aguda viven en 21 países donde se desarrolla un conflicto armado, aunque casi la mayoría se concentran en sólo ocho naciones: Afganistán, Etiopía, Nigeria, República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Sudán, Siria y Yemen. En otros 17 países, el hambre aguda se mantuvo igual o aumentó.

Por regiones, la más afectada es África, ya que más de la mitad de las personas que padecen hambre aguda se encuentran en 33 países africanos.

A los conflictos, los desastres naturales y el cambio climático se añade la situación económica como una de las principales causas del hambre aguda. Las crisis económicas condujeron a esta situación a 10,2 millones de personas, principalmente en Burundi, Sudán del Sur y Zimbabwe.

América Latina, un riesgo creciente

Solo un cuatro por ciento de las personas que sufren hambre aguda, unos 4,2 millones, se encuentra en América Latina. Sin embargo, el informe advierte que la región tiene un alto número de personas, 5,6 millones, en siete países, que han entrado en la fase dos de la inseguridad alimentaria, en la que los hogares tienen un consumo mínimo adecuado de comida, pero no pueden asumir otros gastos sin poner su alimentación en peligro.

“Estas poblaciones requieren apoyo para reducir los riesgos de desastres y proteger sus medios de vida, y para evitar que sigan deslizándose hacia niveles más severos de inseguridad alimentaria aguda cuando se produzcan crisis debidas al clima o la economía”, destaca el reporte.

De los 4,2 millones cuya vida está peligro, más de la mitad están en Haití y 1,6 millones en el llamado corredor seco de América Central, integrado por El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. El resto son 400.000 migrantes y refugiados venezolanos repartidos por América del Sur.

El informe no incluye cifras de Venezuela porque no hay datos oficiales recientes, pero sí señala que se espera que en 2019 el número los que abandonan el país siga aumentando si persiste la crisis política y económica.

También se espera que el fenómeno “El Niño” impacte en la agricultura y el precio de los alimentos en Latinoamérica y el Caribe.

Medidas para eliminar el hambre

Las conclusiones del informe suponen un llamamiento enérgico a reforzar la  cooperación para vincular la prevención, la preparación y la respuesta para abordar las necesidades humanitarias urgentes y las causas profundas del hambre, entre las que se incluyen el cambio climático, crisis económicas, conflictos y desplazamientos de población.

Como dijo el comisario europeo de Cooperación Internacional y Desarrollo, Neven Mimica, al presentar el informe, “la inseguridad alimentaria sigue siendo un reto global” y “subraya la necesidad de fortalecer la cooperación” entre el personal dedicado a la ayuda humanitaria, quienes se dedican al desarrollo sostenible y los que trabajan en favor de la paz “para revertir y prevenir las crisis alimentarias”.

Ese es el motivo, explicó, por el que la Unión Europea habrá destinado, entre 2014 y 2020, cerca de 9000 millones de eurosa iniciativas sobre seguridad alimentaria y nutricional y agricultura sostenible en más de 60 países.

“Y algo que necesitamos que hagan también los dirigentes mundiales es que estén a la altura de las circunstancias y ayudar a resolver estos conflictos, ahora mismo”, añadió el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, David Beasley.

El director general de la Organización para la Alimentación y la Agricultura, José Graziano Da Silva, coincidió en que “se debe actuar a gran escala, vinculando el desarrollo humanitario y la paz para aumentar la resiliencia de las poblaciones vulnerables afectadas. Para salvar vidas, tenemos también que salvaguardar los medios de subsistencia”.


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Venezuela: carta de un obispo al presidente Maduro

Obispo Mario Moronta en Carta a Maduro: escuche el clamor del Pueblo

“Muchas familias no comen lo necesario para poder alimentarse”

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Una carta abierta abierta y pública, el reclamo de un pastor, una voz clamorosa que se alza en la zona fronteriza con Cúcuta, fruto de un encuentro y cercanía constante con el pueblo que sufre en Venezuela, también en la frontera y fuera del país: es la de Monseñor Mario Moronta, Obispo de San Cristóbal y Primer Vicepresidente de la CEV dirigiéndose a Nicolás Maduro, este lunes 18 de febrero.

Muchas familias no comen lo necesario para poder alimentarse

“No es ningún secreto que hoy atravesamos la más grave crisis política, económica, social y moral que azota al país. Negarlo es querer tapar el sol con un dedo o demostrar que se está encerrado en una cúpula de cristal. Sé que le disgusta a Usted y sus seguidores que se le hable de ‘crisis o emergencia humanitaria’ Pero ¿cómo caracterizar la situación que golpea a la inmensa mayoría de nuestros hermanos?”. Con la pregunta expuesta, el Obispo Moronta dirigió al líder político una invitación a una reflexión, afirmando que en esta situación no es posible “negar el deterioro de la calidad de vida de los venezolanos”, pues “hay hambre” y “muchas familias no comen lo necesario para poder alimentarse”.

Hay guerra económica, pero es contra el pueblo

A la vez que pasa lista a las numerosas dificultades del pueblo, como la pobreza crítica, los altísimos índices de desnutrición, la salud “desguarnecida” en todos los sentidos, Monseñor Moronta en un llamado directo a la persona de Maduro – la carta en efecto es pública pero dirigida explícitamente a él – alude a la referencia continua de este último a la “guerra económica” como “causa de los problemas del país”, constatando que, de hecho, “es verdad, existe una ‘guerra económica’”, pero ésta no es “contra el Gobierno ni las instituciones del Estado, sino contra el pueblo”; y menciona aquella de la corrupción “que ha enriquecido a muchos que se denominan dirigentes y servidores de la nación”, o como la del saqueo del arco minero que, “amén de destruir la ‘Casa común de la Creación’, ha permitido que no pocos se llenen de las ganancias de la minería ilegal.

Contrabando de combustible escandaloso

Mons. Moronta señala la situación en la región tachirense, en donde los vehículos necesitan hasta 48 horas para llenar su tanque, y habla del “escandaloso contrabando de combustible”, – que en el país cuesta menos de un centavo de dólar, ndr.– .  Se trata de un hecho que el obispo denuncia como “irreversible”, “porque quienes tienen la misión de velar por la protección del pueblo o se hacen de la vista gorda o, sencillamente, tienen parte en el negocio”.

SEBIN no persiga a quienes piensan diferente, trabaje para objetivos válidos

Refiriéndose a la presencia de grupos irregulares en el país, a los “negociados de muchos dirigentes y autoridades, así como de civiles, en torno a lo que es el contrabando de gasolina y otros insumos necesarios”, como también a “los responsables y miembros de las mafias que trafican con personas y llevan a muchos jóvenes y adolescentes venezolanos a la prostitución en otros países, como si se tratara de una mercancía apetitosa”, indica que “sería bueno que el SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional), en vez de andar persiguiendo a quienes piensan diferente al Gobierno, se dedicaran a hacer labores de auténtica inteligencia”.

“La gente del pueblo está cansada, porque sigue siendo menospreciada. Hay represión de diverso tipo. Aunque no guste, la inmensa mayoría del pueblo, sufre una crisis de carácter humanitario. Se lo puedo atestiguar”, afirma. “No soy de los que está encerrado en oficinas, sino que camino por las comunidades, me encuentro con todos sin distinción” […] “No hay que tenerle miedo al pueblo si de verdad uno forma parte de él”, asegura.

Para que el diálogo sea verdadero hay que escuchar de verdad 

Al hablar del diálogo pedido por Maduro, Monseñor Moronta señala que el mismo “requiere del encuentro, del reconocimiento del otro y de la corresponsabilidad en los acuerdos y soluciones que se presenten”, y le recuerda:

“Usted ha acudido nuevamente al Papa para que se garantice el diálogo. Además de no haberse cumplido con anteriores acuerdos, según lo indicaba el Cardenal Pietro Parolin en la misiva del  2 de diciembre del 2016, no vemos disposición para el auténtico diálogo. Y no me refiero al del entablado o al que se quiere volver intentar, con las élites políticas del oficialismo y de la oposición. Hace muchos años hay un protagonista necesario del diálogo que ha quedado por fuera. Para que haya diálogo verdadero, hay que escuchar de verdad, con sinceridad, al mismo pueblo. Y eso ni se ha dado ni parece darse”.

Permita ingreso de ayudas humanitarias

Seguidamente menciona pedidos del pueblo que han encontrado “oídos sordos”; y reclama:

“El pueblo le pide que escuche el clamor que proviene de sus sufrimientos”; “atrévase a escuchar a ese pueblo que quiere ser tratado con dignidad y justicia, pero en paz y sin revanchismos”. “Pedir y recibir la ayuda de ese tipo (humanitaria ndr.) no es ninguna traición a la patria, sino un deber moral a favor de la dignidad de las personas que no tienen medicamentos, alimentos y otros insumos necesarios”.

Venezuela está siendo expoliada de sus bienes naturales

Con el corazón en los “numerosos hermanos” que deben emigrar para tratar de conseguir una mejor calidad de vida o para sostener a sus familias, resalta que Venezuela es una nación rica y “puede ser capaz de crear condiciones de vida que permitan a los ciudadanos ser gente honesta, progresista y constructora de futuro”, pero “está siendo expoliada por quienes explotan irracional e inhumanamente las minas y otros rubros de la economía del país”.

Permita elecciones libres

“Debe escuchar al pueblo que está pidiéndole un cambio de orientación política. Le está pidiendo que se dé la posibilidad de una nueva dirección, ¿Por qué no se arriesga a convocar a unas elecciones libres, con un nuevo CNE (constituido por representantes de todos los partidos políticos y por instituciones nacionales que tienen que ver con la academia, la economía, los obreros) y con la posibilidad de otros candidatos? Abra la puerta y póngase a un lado. La inmensa mayoría de los venezolanos está pidiendo que ya no siga al frente del Poder Ejecutivo. Es bueno recordar, al haber celebrado este 15 de febrero pasado 200 años del Congreso de Angostura, lo dicho por  Simón Bolívar en su discurso: “El sistema de gobierno más perfecto es aquél que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”, expresa.

No asustar al pueblo, evitar derramamiento de sangre

En la extensa carta el obispo de San Cristóbal cuestiona además algunas medidas tomadas por el gobierno de Maduro, como los piquetes militares para impedir la entrada de ayuda humanitaria, y cuestiona: “¿Es que acaso esos militares no son pueblo? Ellos están para defender a los hombres y mujeres de Venezuela y no para reprimirlos. ¿Sus asesores e informantes no le han dicho que la gente está resteada? Evite el derramamiento de sangre; deje a un lado la persecución a los disidentes; escuche y sienta el padecimiento de un pueblo que quiere libertad y justicia, pero con dignidad y sin opresión”.

Sí a la independencia y autonomía, no a las ideologías que destruyen la grandeza de la sociedad

Ya casi en la conclusión de la misiva el prelado recuerda las diversas referencias de Maduro a las influencias del “imperio”, y especifica: “Soy de los que creo que debemos reafirmar continuamente nuestra independencia y autonomía. Pero eso es válido también para aquellos países que quieren imponer en Venezuela una ideología que rompe con la integración latinoamericana, desvaloriza a la persona humana y destruye la grandeza de una sociedad”.

«Dé el paso»

Por último, la solicitud del Obispo de San Cristóbal a Nicolás Maduro es a que cuando los allegados de este último manifiesten sus desacuerdos con lo que ha dicho “ni ofendan ni descalifiquen”. Haciendo presente que esta carta es de su propia responsabilidad, pide “que no se tomen represalias, ni persecuciones, ni nada que atente contra la seguridad física, psíquica e integral de mi familia, de mis amigos allegados, de los sacerdotes ni de las comunidades que sirvo como pastor de la Iglesia”, y ofrece una oración para que el Dios de la Vida “le dé la sabiduría y la luz del Espíritu para que tome la decisión más conveniente para Usted y para todo el pueblo venezolano”. “Ya se lo hemos señalado. Dé el paso”, concluyó.

Escuche la Carta completa en la voz del Obispo Mario Moronta

 


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El discurso del Papa a la agencia IFAD de la FAO

2019.02.14 Papa con participantes en Asamblea del FIDA2019.02.14 Papa con participantes en Asamblea del FIDA  (Vatican Media)

El Papa: El hombre no es propietario de la naturaleza es sólo su gerente

El Santo Padre partió esta mañana a la sede de la FAO al IV encuentro mundial del Foro de los pueblos Indígenas, que concluyó ayer su sesión, en la 42 Asamblea del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola, FIDA, una agencia de las Naciones Unidas. Es la tercera vez que Francisco visita la FAO, las otras dos veces fueron el 20 de noviembre del 2014 y el 16 de octubre del 2017. El 13 de junio del 2016 visitó el PAM, Programa Mundial de Alimentos

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

Coincidiendo con las sesiones del Consejo de Gobernadores, celebraron la cuarta reunión mundial del Foro de los pueblos indígenas, convocada por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). A los participantes del Foro, Francisco les recordó el tema de sus trabajos: “fomentar los conocimientos y las innovaciones de los pueblos originarios en pro de la resiliencia al cambio climático y el desarrollo sostenible”.

Como les dijo el Papa, el hecho de estar reunidos en este foro muestra que las cuestiones ambientales son de extrema importancia y “nos invita a dirigir nuevamente la mirada a nuestro planeta, herido en muchas regiones por la avidez humana, por conflictos bélicos que engendran un caudal de males y desgracias, así como por las catástrofes naturales que dejan a su paso penuria y devastación. No podemos seguir ignorando estos flagelos, respondiendo a ellos desde la indiferencia o la insolidaridad o posponiendo las medidas que eficazmente los afronten”.

Por el contrario, afirmó, solo un vigoroso sentido de fraternidad fortalecerá nuestras manos para socorrer hoy a quienes lo precisan y abrir la puerta del mañana a las generaciones que vienen detrás de nosotros. Además, Francisco recordó a los presentes, que Dios creó la tierra para beneficio de todos, para que fuera un espacio acogedor en el que nadie se sintiera excluido y todos pudiéramos encontrar un hogar.

El hombre es gerente de la Naturaleza

Nuestro planeta es rico en recursos naturales. Y los pueblos originarios, con su copiosa variedad de lenguas, culturas, tradiciones, conocimientos y métodos ancestrales, se convierten para todos en una llamada de atención que pone de relieve que el hombre no es propietario de la naturaleza, sino solo el gerente, aquel que tiene como vocación velar por ella con esmero, para que no se pierda su biodiversidad, y el agua pueda seguir siendo sana y cristalina, el aire puro, los bosques frondosos y el suelo fértil.

Los pueblos indígenas nos recuerdan el cuidado de la Casa Común

Los pueblos indígenas son un grito viviente a favor de la esperanza. El Papa nos dice que los pueblos indígenas nos recuerdan que los seres humanos tenemos una responsabilidad compartida en el cuidado de la “casa común”. Y si determinadas decisiones tomadas hasta ahora la han estropeado, nunca es demasiado tarde para aprender la lección y adquirir un nuevo estilo de vida. Se trata, dijo, de adoptar una manera de proceder que, dejando atrás planteamientos superficiales y hábitos nocivos y explotadores, supere el individualismo atroz, el consumismo convulsivo y el frío egoísmo.

“La tierra sufre y los pueblos originarios saben del diálogo con la tierra, saben lo que es escuchar la tierra, ver la tierra, tocar la tierra. Saben el arte del bien vivir en armonía con la tierra. Y eso lo tenemos que aprender quienes quizás estemos tentados en una suerte de ilusión progresista a costillas de la tierra. No olvidemos nunca el dicho de nuestros abuelos: “Dios perdona siempre, los hombres perdonamos algunas veces, la naturaleza no perdona nunca”. Y lo estamos viendo, por el maltrato y la explotación. A ustedes, que saben dialogar con la tierra, se les confía el transmitirnos esta sabiduría ancestral”.

El Papa alienta a  los presentes

El Santo Padre agradeció a los presentes por el tesón con que afirman que la tierra no está únicamente para explotarla sin miramiento alguno. Gracias, les dijo,  por alzar su voz para aseverar que el respeto debido al medio ambiente ha de ser siempre salvaguardado por encima de intereses exclusivamente económicos y financieros. La experiencia del FIDA, su competencia técnica, así como los medios de los que dispone, prestan un valioso servicio para roturar caminos que reconozcan que «un desarrollo tecnológico y económico que no deja un mundo mejor y una calidad de vida integralmente superior no puede considerarse progreso» (Carta enc. Laudato si’, 194).

“Y, en el imaginario colectivo nuestro, también hay un peligro: los pueblos así llamados civilizados “somos de primera” y los pueblos así llamados originarios o indígenas “somos de segunda”. No. Es el gran error de un progreso desarraigado, desmadrado de la tierra. Es necesario que ambos pueblos dialoguen. Hoy urge un “mestizaje cultural” donde la sabiduría de los pueblos originarios pueda dialogar al mismo nivel con la sabiduría de los pueblos más desarrollados, sin anular. “Mestizaje cultural” sería la meta hacia la cual tenemos que seguir con la misma dignidad.”

Y los animó a seguir adelante, suplicando a Dios que no deje de acompañar con sus bendiciones a sus comunidades y a quienes en el FIDA trabajan por tutelar a cuantos viven en las zonas rurales y más pobres del planeta. Si unimos fuerzas y, en espíritu constructivo, dijo por último, entablamos un diálogo paciente y generoso, acabaremos tomando mayor conciencia de que tenemos necesidad los unos de los otros; de que una actuación dañina con el entorno que nos rodea repercute negativamente también en la serenidad y fluidez de la convivencia; de que los indigentes no pueden seguir padeciendo injusticias y los jóvenes tienen derecho a un mundo mejor que el nuestro y aguardan de nosotros respuestas consecuentes y convincentes.


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Qué pasa con nuestros alimentos. Reflexión para las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

Desperdicio para unos, alimento vital para otros

PMA/Wissam Nassar
Una de cada nueve personas en el mundo sufre de hambre.

31 Diciembre 2018

Las festividades de Año Nuevo son uno de los días en los que más comida se desperdicia en los hogares y restaurantes.  Al año, unos 1300 millones de toneladas de comida producida para el consumo humano, o un tercio del total, termina en vertederos.  Sin embargo, una de cada nueve personas en el mundo sufre de hambre.

¿Sabía que el 45% de las frutas y vegetales que se cosechan en todo el mundo se desperdician? La cantidad equivale a algo así como 3700 millones de manzanas. También se desperdicia el 30% de los cereales, o 763.000 millones de cajas de pasta, y de los 263 millones de toneladas de carne que se producen mundialmente cada año, se pierde el 20%, el equivalente a 75 millones de vacas.

En total, según cifras del Fondo de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se pierden 1300 millones de toneladas de comida producida para el consumo humano, un tercio del total.

El desperdicio ocurre en todos los procesos de producción, cultivo, procesado, distribución y consumo. Es decir, tanto los agricultores, como las compañías, los restaurantes, así como los consumidores, tienen responsabilidad en la cantidad exorbitante de comida que se pierde.

Esto ocurre mientras existen 821 millones de personas que padecen de hambre en el mundo. Una de cada nueve personas sufre de inseguridad alimentaria, pero en realidad se producen alimentos más que suficientes para todos.

Le contamos algunas iniciativas para reducir el desperdicio de alimentos hasta convertirlo en un arma en la lucha por llegar a la meta del “Hambre Cero”.

Lee la historia completa


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Yemen: situación catastrófica.

 

La situación en Yemen no está al borde la catástrofe, es una catástrofe

PMA / Marco Frattini
Ali Yakya Ali, un niño de cinco años de edad que sufre desnutrición aguda grave, junto a su padre en el hospital materno-infantil Al Sabeen de Sana’a, en Yemen. El PMA proporciona suplementos nutricionales para tratarlo.

16 Noviembre 2018

El país necesita una inyección económica, aparte de una mayor respuesta humanitaria, si se quiere evitar la hambruna declaró el máximo responsable del Programa Mundial de Alimentos al finalizar una visita de tres días a Yemen.

La seguridad alimentaria y las condiciones económicas en Yemen continúan deteriorándose y agravarán la crisis humanitaria si no mejora la situación económica en el país, advirtió este viernes el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos  en una conferencia de prensa en Nueva York.

“Si no inyectamos inmediatamente liquidez a la economía, no creo que sea suficiente el apoyo humanitario para poder hacer frente al colapso que está teniendo lugar. Esta situación no está al borde de una catástrofe, es una catástrofe que sucede mientras estamos hablando”, remarcó David Beasley tras su viaje al país árabe.

Beasley calificó la situación en Yemen como una “tormenta perfecta” donde se juntan el colapso del rial yemení, con los precios de los alimentos por las nubes, la falta de trabajos que implica la falta de dinero en efectivo y los ocho millones de personas que han perdido su sustento.

Estabilizar el colapso económico del país requiere una inyección de unos 200 millones de dólares mensuales, según las estimaciones del director ejecutivo del PMA.

Otro de los aspectos fundamentales que necesita el país es permitir mayor acceso para entregar ayuda humanitaria en diferentes localizaciones: “tenemos problemas sobre el terreno con los hutíes en términos de acceso”, señaló.

Además, dijo que están pendientes de la aprobación de 20 visas, “una situación crítica cuando se alimenta a 8 millones de personas. Has de tener a tu equipo en el terreno. No puedes poner a cualquier persona”, resaltó.

Hodeida es una “ciudad fantasma”

Durante su visita, Beasley destacó que ciertas partes de la ciudad puerto de Hodeida parecían una “ciudad fantasma”.

“No había personas. Es como si fuera una película escalofriante donde una ciudad ha quedado completamente desierta. Solo vi a perros paseando por las calles”

Explicó que en las áreas controladas por los hutíes dentro de la ciudad, el PMA entrega a los civiles comida suficiente para un mes de duración, “de este modo solo han de venir a vernos una solo vez y solamente ponen sus vidas en riesgo esa vez”.

ACNUR lamenta la muerte de nueve civiles

Por su parte, la Agencia de la ONU para los Refugiados lamentó la muerte de nueve civiles a principios de esta semana en el distrito de Al Garrahi, en la provincia de Hodeida cuando trataban de abandonar la zona donde se hallaban en búsqueda de un lugar más seguro.

ACNUR reiteró su preocupación por la suerte de los civiles en Yemen e instó a todas las partes a prestar protección a la población afectada por el conflicto.

 

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Yemen; la peor crisis humanitaria mundial

ONU: Hambruna en Yemen, las cifras alcanzan los 12 millones de afectados

Entrevista a la Responsable de Comunicación del Programa Mundial de Alimentos de la ONU en España ante la crisis humanitaria de Yemen. Se dispara la hambruna y es necesario el apoyo financiero para subastar alimentos.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Yemen se ha convertido en el escenario de “la peor crisis humanitaria del mundo en la actualidad”. Se trata de la última declaración que ha realizado el Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, David Beasley, a su vuelta de la visita de tres días que realizó al país.

La situación en Yemen es realmente dramática. En la actualidad el Programa Mundial de Alimentos de la ONU está proporcionando asistencia alimentaria en Yemen a entre 7 y 8 millones de personas cada mes, pero la situación es tan grave que se están preparando “para incrementar esa ayuda” ha afirmado para Vatican News Lucía Fernández Suárez, Responsable de Comunicación del Programa Mundial de Alimentos de la ONU en España.

Escucha las declaraciones de la Responsable de Comunicación del Programa Mundial de Alimentos de la ONU

Se estima que la hambruna en Yemen se haya incrementado de 8 a 12 millones

Mientras se espera la publicación del análisis que proporciona los datos de la “situación de seguridad alimentaria en Yemen” de 2018 que se llevó acabo en el pasado mes de octubre, Lucía explica que el informe de 2017 estima que “hay casi 7 millones de personas que se encuentran en una situación de inseguridad alimentaria a nivel de emergencia”; cifra que se espera que alcance “entre los 12 y 14 millones de personas” en el informe de este año y que significaría – explica la Responsable de Comunicación de PMA –  “que entre 12 y 14 millones de personas no tienen posibilidad de alimentarse por sí mismos y dependen de la ayuda externa para hacerlo”. “En esta circunstancia nos estamos preparando para incrementar el volumen de nuestro trabajo en Yemen y pasar de esos 7 millones de personas a los que ayudamos mensualmente hasta los 12” continúa.

El deterioro del real yemení agrava la pobreza

Lucía Fernández también señala que las necesidades humanitarias en Yemen “son masivas”, pues a la falta de acceso a alimentos se unen otras necesidades básicas como el acceso a servicios de salud, además de la inseguridad provocada por el conflicto en sí mismo. En este sentido, explica que “la economía se ha deteriorado aún más en los últimos meses debido a la pérdida de valor del real yemení, que ha perdido la mitad de su valor desde el mes de julio y eso nos lleva a que ha perdido como el 200% de su poder adquisitivo anterior al conflicto”.

Y este deterioro de la moneda lleva a consecuencias nefastas, como lo son el aumento de los precios de manera significativa, la retención de los salarios de los funcionarios y la perdida de liquidez en los mercados.

Llamamiento de PMA: “necesitamos apoyo financiero”

Es por ello que la Responsable de Comunicación de PMA hace un llamamiento “para que las partes en conflicto y la comunidad internacional pongan todos los medios posibles para detener este conflicto y acabar con el sufrimiento de la población Yemení”. Además, hace un apelo a las partes en conflicto “para que faciliten el acceso a las Organizaciones Humanitarias” como lo es el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, entre otras muchas que están trabajando en Yemen y facilitar así la asistencia humanitaria necesaria para tantos millones de personas dentro del país.

Por último, Lucía Fernández pide apoyo financiero por parte de los países donantes para poder incrementar el volumen de su trabajo en Yemen. “Calculamos ahora mismo que el coste de nuestras operaciones para facilitar alimentos a 8 millones de personas al mes asciende a 125 millones de dólares al mes, por tanto para aumentar la ayuda que queremos proporcionar, vamos a necesitar un incremento de los apoyos”.