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Peregrinación de las familias a Pompeya (Italia)

Peregrinación Nacional  Familias  mensaje ParolinLa Peregrinación Nacional de las Familias en septiembre 2018, organizada por la Renovación en el Espíritu Santo  

Peregrinación familias. Parolin: rezar el rosario para fortalecer los lazos

Hoy tiene lugar la Peregrinación Nacional de las Familias a Pompeya, organizada por la Renovación en el Espíritu Santo. En su mensaje a los participantes, el Cardenal Parolin destaca los frutos de la oración mariana.

Marco Guerra – Ciudad del Vaticano

“Rezando el Rosario en su peregrinación, las familias recibirán los mismos beneficios, porque, como dice el Papa, la familia que reza unida permanece unida. El rezo del Santo Rosario Mariano, como poderoso instrumento para reforzar los lazos e inundar “con beneficiosa armonía la relación entre marido y mujer, entre padres e hijos”, es impulsado por el Secretario de Estado Vaticano, el Cardenal Pietro Parolin, en el mensaje dirigido a los participantes de la XII Peregrinación Nacional de las Familias por la Familia al Santuario Mariano de Pompeya. El evento organizado por la Renovación en el Espíritu Santo concluirá a las 19.00 horas con la celebración eucarística presidida por el Cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.

El rezo del rosario ensancha los corazones

“En generaciones pasadas, las familias se reunían en torno al hogar por la tarde para rezar el Santo Rosario -recuerda el cardenal- y esa petición recitada juntos ensanchaba los corazones al perdón, sanando los conflictos que pudieran haber existido en ese día”.

La Virgen impulsa a la reconciliación

El Cardenal Parolin vuelve a insistir en los frutos de la oración mariana: “Nuestra Señora del Rosario todavía desata los nudos que surgen en las relaciones conyugales y empuja hacia la reconciliación, incluso entre familia y familia [….]. La Madre de Jesús nos muestra el camino y, como en Caná de Galilea, suscita el milagro del vino nuevo para todas nuestras familias, abriendo caminos de solidaridad y de paz para todos los pueblos”.

El X Encuentro Mundial de las Familias

En su mensaje, el Secretario de Estado vaticano también mira hacia el próximo Encuentro Mundial de las Familias: “A la luz de esto, vuestra peregrinación se prepara también para el Décimo Encuentro Mundial de las Familias, que se celebrará en Roma en 2021, y que tendrá como tema: “El amor familiar: vocación y camino hacia la santidad”. En efecto, el camino de la santidad necesita la armonía, típicamente femenina, que brota del corazón de la Virgen de Nazaret”.

El Papa confía las familias a María

“El Papa cuenta con vosotros y pide que las familias más frágiles sean cada vez más objeto de vuestros cuidados y de vuestro acompañamiento -escribe el cardenal Parolin-, los que viven la tragedia de la separación, los más pobres, los que no encuentran trabajo o lo han perdido, los afligidos por  sufrimientos y por lutos”.  “Mientras pide orar por él y por su servicio a la Iglesia – concluye el cardenal -, Su Santidad confía su camino a la intercesión maternal de María, Reina de las familias, y envía de corazón a Vuestra Excelencia y a todos los participantes una especial bendición apostólica”.


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La diplomacia vaticana según el Card. Parolín, secretario de Estado.

Card. Parolin explica las claves de la diplomacia de la Iglesia en la actualidad

La diplomacia eclesiástica, el inminente encuentro entre el Papa con Putin y el fenómeno de las migraciones. Estos son algunos de los temas tratados por el Secretario de Estado Vaticano, el Cardenal Pietro Parolin, en la entrevista que concedió con motivo de la fiesta del periódico “Avvenire” en la región italiana de la Basilicata.

Ciudad del Vaticano

La diplomacia de la Santa Sede con el Papa Francisco. Sobre este tema, el pasado 29 de junio en Potenza, el secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin, vivió la última noche de la fiesta del periódico “Avvenire”, promovida por la Conferencia Episcopal de la Basilicata, región italiana del sur y la Asociación Europa Joven. Respondiendo a las preguntas del director de Avvenire, Marco Tarquinio, el purpurado recordó que “los objetivos de la diplomacia de la Santa Sede se sintetizan en la búsqueda y promoción de la paz”. El diálogo se ha publicado hoy en el diario católico.

Tres claves de la diplomacia de la Iglesia actual

Parolin subrayó que “el Papa Francisco es parte de la diplomacia de la Iglesia con tres características particulares”. En primer lugar, el Pontífice “nos invita a no considerar los problemas en abstracto, sino en concreto, teniendo siempre delante de nosotros los rostros de las personas: niños, ancianos, marginados, víctimas de la violencia. La segunda característica, añadió el Secretario de Estado, es la vinculada a las periferias. “Antes había una visión predominantemente eurocéntrica, el Papa intenta introducir una perspectiva diferente. Son las periferias las que ayudan al centro a comprender la realidad del mundo de hoy”. “La tercera característica -explicó el purpurado- es la de la proactividad: no limitarse a reaccionar ante las crisis, sino tratar de prevenirlas y estar presentes, teniendo en cuenta los modestos medios de que disponemos”.

Afrontar los problemas con serenidad

Por su parte, el director de Avvenire preguntó al cardenal cuáles fueron los mejores momentos y cuáles los más críticos junto al Papa. El secretario del Estado Vaticano respondió subrayando que “no han sido años tranquilos”. “Pienso en las tensiones relacionadas con el impulso reformista alentado por el Pontífice o las críticas suscitadas por el acuerdo con China. En este contexto lo que siempre me ha impresionado es la actitud de serenidad del Papa Francisco. El Papa puede estar preocupado por los problemas, pero entonces siempre los afronta con gran paz interior”.

“Me impresiona -añadió el Cardenal Parolin- su insistencia en la alegría de que me atrevería a definir casi una figura de su pontificado y que, evidentemente, también se puede aplicar en el campo de la diplomacia: nadie puede quitarnos la profunda alegría de sentirnos amados por el Señor, que guía la historia más allá de las muchas agitaciones de los hombres”.

La Iglesia y China

Durante la conversación, también se mencionó el histórico acuerdo con China para el nombramiento de obispos. El primer resultado positivo, subrayó el secretario de Estado, “es que ahora todos los obispos chinos están en comunión con el Papa”. “Dos de ellos, por primera vez, participaron en el Sínodo de la Juventud el pasado mes de octubre. Ahora estamos empezando a hacer realidad este acuerdo. A través del mecanismo previsto por el mismo se buscan candidatos para las nominaciones en las diversas diócesis vacantes”.

“El principio que nos guía -observó el Cardenal Parolin- es que los fieles chinos son buenos ciudadanos y buenos católicos, y por lo tanto respetuosos de las leyes, pero al mismo tiempo no se les impide vivir plenamente su fe católica que implica una comunión efectiva con el Papa. Habrá momentos difíciles, pero se ha creado una cierta confianza mutua que podemos aprovechar para enfrentarnos a problemas futuros. Esperemos que este acuerdo sea una pequeña semilla que pueda brotar y dar fruto”.

Encuentro del Papa Francisco y Putin

Por otra parte, durante este diálogo se hizo referencia a la audiencia del 4 de julio, en la que el Papa Francisco recibirá al Presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin. “El Presidente de Rusia -dijo el Cardenal Parolin- se considera un hombre religioso, y por eso creo que reconoce en el Papa la encarnación de valores que considera importantes en su vida. También está la atención de Rusia a cuestiones como la protección de los cristianos en Oriente Medio y la crisis de los valores cristianos en las sociedades occidentales. La reunión será una oportunidad para abordar cuestiones que preocupan a la Santa Sede, como la situación en Siria y el conflicto en la región oriental de Ucrania”.

La importancia del diálogo entre israelíes y palestinos

El director de Avvenire, Marco Tarquinio, recordó también que los obispos católicos de Tierra Santa han declarado recientemente que ahora consideran “retórica vacía” la fórmula “dos pueblos-dos estados”. “Creemos que a nivel de principios, dijo el Secretario de Estado, sigue siendo válida la fórmula de los dos Estados con fronteras definidas de manera común e internacionalmente reconocida sobre la base de las resoluciones de las Naciones Unidas. Pero es cierto que esta fórmula se encuentra con un creciente escepticismo en la opinión pública. Y por eso hay muchas dudas sobre su viabilidad”. “Creemos -añadió- que la única manera es a través del diálogo directo entre israelíes y palestinos. Sólo se puede reiniciar con la condición de un mínimo de confianza mutua que hoy falta”.

 

El Cardenal Parolin se refirió entonces a la relación entre cristianos y musulmanes. Destacó, en particular, que el documento sobre la fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia, firmado en Abu Dhabi por el Papa Francisco y el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb, “es un paso muy importante en el diálogo con el Islam”. “Un concepto importante que se encuentra en el texto -dijo el purpurado- es el de ciudadanía: todos los habitantes de un país son ciudadanos con los mismos derechos y deberes ante cualquier distinción religiosa. Es interesante que este Documento en algunos países islámicos ya haya entrado en el plan de estudios de las escuelas y universidades. Es una buena señal. Para otros cambios hay que esperar una maduración lenta y necesaria”.

Migraciones: indispensable colaboración internacional

La entrevista se centró también en el tema que marca una época en Europa: las migraciones. ¿Cómo conciliar, preguntó Marco Tarquinio, el deber moral de acogida con la virtud política de la prudencia? “La Iglesia -respondió Parolin- debe recordar las exigencias del Evangelio, los laicos deben tener autonomía sobre las decisiones que pertenecen a la política. Pero estas últimas deben ser respetuosas de la persona humana, de su dignidad y de sus derechos. Lamentablemente, estamos divididos en estas cuestiones y las divisiones no conducen a las mejores soluciones. Me permito invitarlos a enfrentar estos fenómenos juntos, a ser constructivos evitando la exasperación de los tonos, que es inútil”. “La comunidad mundial ha tratado de dar respuestas concretas con el Pacto Mundial. La colaboración internacional es un método indispensable”.

Sínodo sobre el Amazonas

Parolin también habló sobre el Sínodo sobre el Amazonas, programado para el 6 al 27 de octubre. “Alguien -dijo el Secretario de Estado- expresó su preocupación por la naturaleza política de esta asamblea en referencia a la soberanía sobre la Amazonía. La Santa Sede reiteró el carácter eclesial y pastoral del acontecimiento. Eso no significa, sin embargo, ignorar la realidad concreta, los problemas experimentados por los pueblos de esa región y el hecho de que la Amazonía es también un bien de la humanidad y como tal debe ser preservado”.

Situación en Venezuela

Finalmente, el purpurado, refiriéndose a la situación en Venezuela, subrayó que “de las noticias provenientes de fuentes fidedignas surge la imagen de un drama que continúa y se profundiza, en la incapacidad de encontrar respuestas efectivas que inviertan la tendencia”. En mi opinión”, concluyó, “la solución debe ser esencialmente política. Hay varias propuestas sobre la mesa -pienso, por ejemplo, en las negociaciones patrocinadas por Noruega-, pero necesitan sabiduría, valor y voluntad para buscar el verdadero bien de la población por parte de los actores implicados. La Santa Sede no cesa de acompañar al país apoyando todas las iniciativas que puedan favorecer desarrollos positivos”.


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Mejoran las relaciones China-Vaticano. Entrevista Card. Parolín

Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de la Santa Sede. Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de la Santa Sede.  

Parolin: “Con China estamos inaugurando un método positivo”

En una larga entrevista del Secretario de Estado del Vaticano con el periódico chino Global Times, el purpurado asegura que esperan “poder lograr progresivamente resultados concretos”

“Como una señal de los desarrollos positivos en las relaciones chino-vaticanas, las últimas celebraciones de Pascua se han llevado a cabo pacíficamente en toda China y la participación de un representante del Vaticano en la Exposición Internacional de Horticultura en Beijing atrajo una atención positiva” ha asegurado el cardenal Pietro Parolin durante la entrevista que ha concedido en exclusiva a los periodistas Francesco Sisci e Zhang Yu de Global Times. Una larga entrevista en la que Parolin habló sobre el progreso reciente del Acuerdo Interino entre China y la Santa Sede.

Significado y funcionamiento del Acuerdo

Respondiendo a una pregunta sobre el diálogo en curso y cómo está avanzando luego de la firma del Acuerdo Interino sobre el nombramiento de obispos en China firmado el 22 de septiembre de 2018, el Secretario de Estado asegura: “Las dos partes saben que este acto constituye el punto de llegada de un largo viaje, pero es sobre todo un punto de partida. Tenemos confianza en que ahora podemos abrir una nueva fase de mayor colaboración para el bien de la comunidad católica china y para la armonía de toda la sociedad. Los canales de comunicación están funcionando. Hay elementos que muestran un aumento de confianza entre las dos partes. Estamos inaugurando un método que parece positivo y que, sin duda, será necesario desarrollar con el tiempo, pero que ahora mismo nos da la esperanza de que podamos lograr progresivamente resultados concretos”. En este sentido, ha explicado que “deben caminar juntos” porque solo así podrán “sanar las heridas y los malentendidos del pasado”, para mostrar al mundo que incluso partiendo de posiciones lejanas “se pueden alcanzar entendimientos fructíferos” y enfatiza un aspecto que es particularmente importante para el Papa Francisco: la verdadera naturaleza del diálogo. “En él, ninguna de las dos Partes renuncia a su propia identidad y a lo que es esencial para el desempeño de su tarea” ha puntualizado.

“China y la Santa Sede no están discutiendo la teoría de sus respectivos sistemas, ni quieren reabrir temas que ahora forman parte de la historia” – ha continuado – sino que estamos buscando soluciones prácticas para las vidas de personas concretas, que desean practicar su fe con serenidad y ofrecer una contribución positiva a su propio país”.

Las oposiciones al diálogo

Posteriormente, respondiendo a una pregunta sobre la oposición interna al Acuerdo y las voces disidentes de la Iglesia, el Card. Parolin subraya que al igual que ocurre en temas complejos y problemas de gran alcance, “también en los aspectos específicos de las relaciones chino-vaticanas es un hecho normal que se comparen diferentes posiciones y se propongan diferentes soluciones, según los puntos de vista desde los que partimos y preocupaciones que prevalecen”. Por lo tanto, “no hay que sorprenderse ante la crítica” dice Parolin, pues esta apertura puede parecer “inédita” para muchos después de un período tan largo de confrontación. “Obviamente, otra cosa son las críticas que provienen de posiciones perjudiciales y que parecen apuntar solo a preservar los viejos equilibrios geopolíticos. Para el Papa Francisco, que es muy consciente de lo que ha sucedido en el pasado reciente, el interés principal en el diálogo en curso es “la pastoral”. Está realizando un gran acto de confianza y respeto por el pueblo chino y su cultura milenaria, con la esperanza motivada de recibir una respuesta igualmente sincera y positiva” ha subrayado.

Evangelio, inculturación y “sincronización”

Con respecto al proceso de inculturación del Evangelio y al proceso de “sincronización” de las religiones llevadas a cabo por las autoridades chinas, el Secretario de Estado declara: “La inculturación es una condición esencial para una buena proclamación del Evangelio que, para dar fruto requiere, por un lado, la salvaguardia de su auténtica pureza e integridad y, por el otro, de ser declinado de acuerdo con la experiencia particular de cada pueblo y cultura. La fructífera experiencia de Matteo Ricci, que pudo llegar a ser auténticamente chino en nombre de los valores de la amistad humana y el amor cristiano, es un testimonio ejemplar”. Y pata el futuro, ciertamente, “será importante profundizar este tema, especialmente la relación entre “inculturación” y “sincronización”, teniendo en cuenta que el liderazgo chino ha tenido la oportunidad de reafirmar el deseo de no afectar la naturaleza y la doctrina de las religiones individuales” asegura el purpurado, pues, estos dos términos, “inculturación” y “sincronización”, “se refieren entre sí sin confusión y sin oposición: pueden ser, de alguna manera, perspectivas complementarias y abiertas para el diálogo a nivel religioso y cultural”.

Un mensaje para los líderes políticos

Durante la entrevista, los periodistas Francesco Sisci e Zhang Yu de Global Times le pidieron un mensaje “para los líderes políticos” en el contexto internacional actual; el mensaje del Cardenal Parolin fue una exhortación a “asumir enormes responsabilidades” porque “lo que sucede a nivel local – explicó – tiene casi inmediatamente repercusiones en el nivel global”. “Todos estamos interconectados, por lo que las palabras y decisiones de unos pocos influyen en la vida y el pensamiento de muchos” afirmó. Y además, expresó su invitación a aquellos con responsabilidades políticas directas “a que tengan en cuenta este poder de influencia sobre los pueblos”, “un poder – puntualizó – que puede marearlo”. “Contribuyan a construir un futuro más humano, más justo y más digno para todos” concluyó.

Parolin recuerda las largas negociaciones

“En varias ocasiones me pareció que nunca progresaríamos y que todo se detendría. Pero la voluntad de avanzar prevaleció en ambas partes, y con paciencia y determinación intentamos superar los obstáculos del camino”. Son algunos de los recuerdos del Card. Parolin de las largas negociaciones con las autoridades chinas. Aunque también recuerda los momentos “más bonitos”, como por ejemplo – dice – los momentos vividos “en familiaridad y amistad” y los cuales les permitieron “conocerse y apreciarse más” pero sobre todo de “compartir la humanidad que nos une más allá de las diferencias que existen entre nosotros” relata. En este sentido, rememora uno de los días que estuvieron en Asís con la Delegación China “fue un domingo de primavera” dice y continúa “los fascinantes lugares franciscanos y el clima que se creó entre nosotros abrieron mi corazón a una gran esperanza, que me apoyó en todos los años siguientes y que todavía me sostiene. Hemos visto las primeras realizaciones y, con la gracia de Dios, veremos más, para el beneficio de toda la comunidad católica china”.

Las palabras para el pueblo chino y para quienes los guían

Al final de la larga entrevista, el Cardenal Pietro Parolin quiso transmitir a los líderes y a todos los chinos, “el saludo, el deseo y la oración del Papa Francisco”. “En particular, a los católicos, el Santo Padre les pide que emprendan con valentía el camino de la unidad, la reconciliación y un renovado anuncio del Evangelio” dice el cardenal, asegurando que el Papa ve a China “no solo como un gran país sino también como una gran cultura, rica en historia y sabiduría”. En este sentido, la Santa Sede espera que China no tenga miedo de dialogar con el mundo en general y que las naciones del mundo den crédito a las profundas aspiraciones del pueblo chino y concluye con las palabras del Papa Francisco, “diremos que solo juntos podemos superar la globalización de la indiferencia, trabajando como artesanos creativos de la paz y tenaces promotores de la fraternidad”.

Fuente: Global Times


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Marruecos. La visita del Papa sábado y domingo. Entrevista con el Cardenal Parolin.

Card. Parolin: Encuentro y esperanza guiarán el viaje del Papa a Marruecos

Caminar por la senda del encuentro mutuo. Es la vía trazada por el Cardenal Pietro Parolin en vísperas del viaje apostólico de Francisco a Marruecos. El Secretario de Estado del Vaticano subraya la importancia de la presencia del Papa en apoyo de la comunidad católica local. Sobre la migración, reitera las palabras del Pontífice: acoger, promover, proteger e integrar

Massimiliano Menichetti – Ciudad del Vaticano

El vigésimo octavo viaje apostólico del Papa Francisco abrirá una vez más la puerta a la esperanza. Entre los momentos centrales de la visita a Marruecos están el encuentro con los migrantes, los sacerdotes, los consagrados y el Consejo Mundial de Iglesias. El Sucesor de Pedro confirmará en la fe y apoyará a la pequeña comunidad católica que le espera y se reunirá con él en la Santa Misa del domingo en el Complejo Deportivo Príncipe Moulay Abdellah. Un viaje en signo de la reciprocidad reafirma al Secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin:

R. – Creo que las expectativas que están en el corazón del Papa se pueden resumir en dos expresiones. Una que le es muy querida es aquella de la “cultura del encuentro”, en el sentido de que este viaje es una etapa, un momento en el que concretamente se expresa y se consolida también esta propuesta de encuentro. Después, la otra frase que me parece que expresa bien las expectativas del Papa, es la que es un poco el lema de este viaje, es decir “servidores de la esperanza”, frente a la dificultad de afirmar esta cultura, frente a lo que el Papa llama la cultura del descarte por un lado, la cultura de la indiferencia por otro; frente a la multiplicación de los egoísmos, de los cerrazones, de los repliegues sobre sí mismos y sobre las contraposiciones. Me parece que el Papa quiere precisamente darnos una gran esperanza, es decir, que es posible caminar en la vía del encuentro mutuo. Y también estos viajes que se suceden en países que no son de tradición católica, tienen precisamente este significado. Hay que avanzar en esta dirección, hay que tener esperanza, hay que redescubrir la confianza para poder seguir caminando en esta dirección.

El viaje de Francisco a Marruecos tiene lugar poco después del histórico viaje a los Emiratos Árabes Unidos. Este será otro encuentro que mostrará el camino del diálogo y la convivencia pacífica entre cristianos y musulmanes….

R. – Sí, creo que sí, en un cierto sentido – incluso con las debidas diferencias, evidentemente, porque cada país tiene sus propias características – creo que hay un hilo de continuidad. Estos países a los que va el Papa son en su mayoría musulmanes. Este hilo de continuidad lo encuentro un poco en el concepto de fraternidad, como, por ejemplo, en el documento que el Santo Padre firmó en Abu Dhabi. Es verdaderamente como un fundamento de esta cultura del encuentro de la que hablaba, es decir, el hecho de que somos hermanos y por lo tanto debemos aceptarnos incluso con nuestras diferencias, respetarnos y colaborar. Ésta es la base de la convivencia pacífica que debe expresarse a través del diálogo continuo. El diálogo interreligioso es ciertamente uno de los objetivos específicos de este encuentro. A partir de esta base -el Santo Padre ha recordado a menudo que es parte fundamental  incluso del anuncio del Evangelio que somos criaturas e hijos del mismo Padre y que, por lo tanto, debemos reconocernos todos como hermanos- me parece que la fraternidad es el hilo rojo que une estos viajes, incluso en una cierta progresión.

La gestión de los flujos migratorios es también un desafío abierto para Marruecos. En diciembre, en la conferencia sobre el Pacto Mundial celebrada en Marrakech, usted, al examinar la migración, reiteró que “la integración significa enriquecimiento mutuo”…

R. – Creo que esta es la perspectiva correcta para afrontar una interpretación de la migración que hoy es un fenómeno estructural y no sólo contingente, por lo tanto destinado a durar mucho más en el tiempo; no es un fenómeno que se pueda pensar en cerrar en un brevísimo espacio de tiempo. Creo que esta es la perspectiva, y debemos verla no como una amenaza, como un peligro, sino como una oportunidad. La Santa Sede siempre ha dicho que el primer derecho es permanecer en el propio país. Pero evidentemente si hay condiciones de vida que no permiten garantizar ese mínimo de seguridad y progreso, entonces es derecho de todos buscarlo. Así que ver el sentido de este evento en un enriquecimiento recíproco. Precisamente en Marruecos se firmó el famoso Pacto Mundial para una migración segura, regular y ordenada. Creo que lo importante en este momento es no olvidarlo, intentar aplicarlo en los distintos países, aunque no sea jurídicamente vinculante. En el documento están indicadas las así llamadas mejores prácticas, las buenas praxis, que ya en parte se llevan a cabo, pero que deben aplicarse de forma continua. Por otra parte, quisiera recordar el marco en el que debe situarse el compromiso de la Iglesia, de los Estados, los cuatro verbos célebres que el Papa recordó y que nosotros también recordamos en aquella ocasión, es decir: acoger, promover, proteger e integrar. Entonces, obviamente dentro de este marco general, habrá que hacer elecciones concretas, pero creo que este es el trasfondo sobre el cual colocar el tema.

Centro del viaje a Marruecos es la Santa Misa del domingo. ¿Qué estímulo dará el Papa a la pequeña pero floreciente comunidad local?

R. – El hecho de que el Papa vaya a visitar a una comunidad cristiana ya es un estímulo, ya es un motivo de consuelo, sobre todo cuando una comunidad cristiana -como en el caso de Marruecos- se encuentra, por utilizar una expresión evangélica, en un “pequeño rebaño”. Creo que ciertamente en la Misa, como hemos visto en Abu Dhabi, habrá un gran entusiasmo, una gran participación. En esa ocasión, la Misa fue algo realmente conmovedor. Me imagino que será lo mismo para el encuentro con la comunidad católica de Marruecos. Es un momento en el que el Papa consuela, hace sentir que aquella comunidad está incluida en la comunión de la Iglesia universal y que, por lo tanto, es apoyada en las situaciones concretas en las que se encuentra y, sobre todo – las palabras que hemos utilizado también antes – nos animan a continuar en el propio testimonio cristiano, a continuar en el testimonio del Evangelio, en el servicio del Evangelio a través de las relaciones cotidianas y en el dar nuestra contribución también al país en el que nos encontramos viviendo y trabajando. Así que seguramente será un momento muy hermoso y de aliento para esa comunidad.


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El Card. Parolin sobre el pacto mundial de la migración aprobado en Marrakech

International conference on Global Compact for MigrationInternational conference on Global Compact for Migration  (AFP or licensors)

Cardenal Parolin: “La paz, desarrollo e integración son claves en la migración”

Durante su participación en la Pacto sobre la migración en Marrakech, el Secretario de Estado Parolin recuerda resaltó la importancia de trabajo en conjunto para lograr la paz, desarrollo y sobre todo la integración en los migrantes para que puedan integrarse en las nuevas culturas.

José Villanueva – Ciudad del Vaticano

El 10 de diciembre, el Secretario de Estado de la Ciudad del Vaticano y además Jefe de la Delegación que representa a la Santa Sede en la Conferencia Intergubernamental para Adoptar el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular (GCM) en Marrakech, Marruecos, Cardenal Pietro Parolin, dio una declaración durante el Primer Diálogo de la Conferencia que se dedicó al tema “Promover la acción en los compromisos del Pacto Mundial para una migración segura, ordenada y regular”.

Seguridad para todo ser humano

En su declaración, el Secretario de Estado se centró en los compromisos con la paz, el desarme nuclear y el proyecto de integración los cuales para la Santa Sede los puntos relevantes de manera recta y ordenada de la GCM.

“Como indica claramente en el párrafo 13 del Pacto Mundial, del cual la Santa Sede se enorgullece de ser un contribuyente principal: “Debemos trabajar juntos para crear condiciones que permitan a las comunidades e individuos vivir seguros y dignos en sus propios países. En ese sentido, deben abordarse las respuestas adecuadas a los impulsores adversos de la migración, especialmente los conflictos violentos y la pobreza extrema”.

Proyecto de integración

El Secretario de Estado también hizo referencia a un proyecto de integración, en donde los migrantes sean tratados con dignidad, lo que implica el debido proceso, la protección contra los traficantes, la unidad familiar y el respeto por sus creencias y tradiciones religiosas.

“Aquellos en movimiento deben ser bienvenidos y tratados con dignidad, incluso si se determina más adelante que deben ser devueltos a su país de origen. Así lo establece el Pacto Mundial sobre Migración, todos los migrantes, independientemente de su estado, deben tener garantizado el debido proceso y recibir una evaluación individual que determinará su estado. Debemos dar preferencia a las políticas que favorecen la reunificación familiar y evitan su separación durante el proceso de migración, mientras trabajamos para poner fin a la práctica de la detención, en particular si se tratan de menores de edad”, expresa el Secretario del Estado Vaticano.

Intercambio de culturas

El Purpurado también recordó que el plan de integración no significa superponer otra cultura sobre otra, ni tampoco aplicar un plan de aislamiento del resto de la comunidad internacional, ya que aquello podría considerarse ocasionar la peligrosa creación de guetos, lo cuales trajeron como consecuencia la perdida de muchas vidas en el pasado.

“La integración no debe entenderse como algo malo, sino que debe tomarse como un bien de enriquecimiento mutuo basado en el respeto interpersonal de las culturas. La paz, el desarrollo y la verdadera integración son fundamentales para garantizar la implementación del Pacto Mundial. Ambos compromisos mantienen a los otros compromisos de manera recta y ordenada, desde minimizar los impulsores adversos de la migración a través de la paz y el desarrollo hasta una conclusión exitosa del proceso migratorio en la integración armoniosa del migrante en la nueva patria”, finaliza.


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El Card. Parolín en la cumbre mundial sobre el cambio climático en Katowice (Polonia)

COP24 UN Climate Change Conference 2018 in KatowiceCOP24 UN Climate Change Conference 2018 in Katowice 

Parolin a Cop24: voluntad política sobre el clima apoye en la ética, dignidad y visión de futuro

Intervención del Cardenal Pietro Parolin en los trabajos de la Cop24 actualmente en curso en Katowice, Polonia, para desarrollar directrices, normas y mecanismos institucionales destinados a facilitar la aplicación del Acuerdo de París sobre el cambio climático.

Giada Aquilino – Ciudad del Vaticano

El discurso en Katowice del Secretario de Estado vaticano, Cardenal Pietro Parolin, comenzó con un saludo cordial y la expresión de “cercanía, apoyo y aliento” por parte del Papa a los esfuerzos que se están llevando a cabo en el encuentro de la Cop24 en Polonia, dedicada a las consecuencias del cambio climático. En el centro del debate, recordó el purpurado, el objetivo de desarrollar un programa de trabajo del Acuerdo de París de 2015, luego las directrices, normas y mecanismos institucionales para facilitar la aplicación de ese acuerdo climático.

Los esfuerzos aún no son suficientes

El escenario es el de una necesidad urgente de acción, como subrayó el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU: en el informe del organismo, observó el Cardenal Parolin, se evidencia cómo los compromisos actuales asumidos por los Estados para mitigar y adaptarse a los cambios climáticos no son “suficientes” para alcanzar los objetivos establecidos por el Acuerdo de París. Todavía es posible “limitar” el calentamiento global, pero para ello -dijo el Secretario de Estado del Vaticano citando el documento de la ONU- será necesaria una “voluntad política clara, previsora y fuerte” para promover lo más rápidamente posible el proceso de transición hacia un modelo de desarrollo libre de tecnologías y comportamientos que influencias a la sobreproducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Los pilares del Programa de Acción

La pregunta que hay que hacerse, dijo el cardenal, es, pues, si hay “suficiente voluntad política” para promover este modelo de desarrollo. La Santa Sede, continuó, destaca tres pilares sobre los que debe apoyarse el programa de trabajo que se ha de elaborar: un fundamento ético “claro”, el compromiso de promover la dignidad de la persona humana, aliviando la pobreza, promoviendo el desarrollo humano integral y atenuando los efectos del cambio climático mediante medidas responsables de mitigación y adaptación; y la atención constante a las necesidades actuales y futuras.

Oportunidades de trabajo

El núcleo central del programa de trabajo debería incluir, entre otras cosas, la promoción de modelos de consumo y producción sostenibles; el fortalecimiento de la prevención de la especulación y la corrupción; y la participación plena y efectiva de las poblaciones locales, incluidos los pueblos indígenas, en los procesos de toma de decisiones y ejecución. Además, añadió el Cardenal Parolin, una aplicación adecuada del Acuerdo de París será aún más eficaz cuanto más se ofrecerán oportunidades de trabajo más adecuadas, teniendo en cuenta el respeto de los derechos humanos, la protección social y la erradicación de la pobreza, con especial atención a las personas más vulnerables respecto a los cambios climáticos. Esta transición requiere -señaló- “formación, instrucción y solidaridad”. Y también una acción rápida, en un contexto de ética, equidad y justicia social.

La voz de la gente

En esta dinámica se recuerda la importante contribución de entes locales, empresas, de la comunidad científica, la sociedad civil y los “actores no estatales”, estos últimos a menudo a la vanguardia en la lucha contra el cambio climático haciéndose expresión de la “voz de la gente”, que puede ayudar a los responsables políticos a tomar decisiones “correctas y con visión de futuro”, orientando las inversiones financieras y económicas hacia sectores que realmente incidan en el futuro de la humanidad, salvaguardando -como recuerda el Papa Francisco en su Laudato Sii – las condiciones de una vida digna en un planeta “sano”.


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El Cardenal Parolín en la conferencia sobre el cambio climático.

Cop24; Parolin: el cambio climático, cuestión no solo técnica, sino moral

El Secretario de Estado vaticano en la conferencia internacional que comienza hoy en Katowice: «Comprometámonos para poder trabajar a favor de la construcción de una casa común»
REUTERS

Cop24; Parolin: el cambio climático, cuestión no solo técnica, sino moral

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Pubblicato il 03/12/2018
Ultima modifica il 03/12/2018 alle ore 19:04
REDACCIÓN
ROMA

 

«El cambio climático también es una cuestión moral y no solo técnica». Lo afirmó el cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin, enviado del Papa Francisco a la conferencia Cop24, que comenzó hoy en la ciudad polaca de Katowice, con el objetivo de desarrollar un programa de trabajo sobre el Acuerdo de París de 2015 y formular líneas guía, reglas y mecanismos institucionales que faciliten la implementación de ese acuerdo sobre el clima.

 

Según la Santa Sede, el programa de la lucha contra el calentamiento global debe tener «fundamentos éticos» y cumplir tres objetivos: insistir en y respetar la dignidad humana, disminuir y eliminar la pobreza y atenuar el cambio climático responsablemente, recordó el cardenal Parolin. Todavía es posible «limitar» el calentamiento global, afirmó, pero es necesario hacerlo con una «clara, clarividente y fuerte voluntad política» que promueva lo más rápidamente posible el proceso de transición hacia un modelo de desarrollo libre de tecnologías y comportamientos que influyan en la sobreproducción de gases de efecto invernadero.

 

«Para que los problemas del clima sean éticos» es necesario que además de los Estados otros »actores ofrezcan un impacto», subrayo el purpurado. «No tenemos alternativas: debemos comprometernos para poder trabajar a favor de la construcción de una casa común».

 

En su discurso, según indicó el sitio Vatican News, Parolin recordó los pasos que hay que dar para llegar a estos objetivos, es decir: la promoción de modelos de consumo y producción sostenibles, el refuerzo de la prevención de la especulación y de la corrupción, la plena y efectiva participación de las poblaciones locales, incluidas las poblaciones indígenas, en los procesos para tomar decisiones y ejecutivos.

 

Además, añadió, una correcta implementación del Acuerdo de París será eficiente en la medida en la que se ofrezcan mayores oportunidades de trabajo y más adecuadas, teniendo presentes el respeto de los derechos humanos, la protección social y la erradicación de la pobreza, con particular atención por las personas más vulnerables ante el cambio climático. Esta transición exige «formación, educación y solidaridad», dijo el cardenal, que espera una acción rápida, en un contexto de ética, equidad y justicia social, además de decisiones «justas y a largo plazo» que orienten inversiones financieras y económicas hacia sectores que incidan realmente en el futuro de la humanidad.