Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Objetivos de desarrollo sostenible. No hay dinero suficiente

Se necesita más dinero para implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Banco Mundial/Steve Harris
Un estudiante de camino a la escuela en un día lluvioso en China.

15 Abril 2019

En los países en desarrollo, existe una brecha de financiamiento anual de aproximadamente 2,6 billones de dólares para invertir en salud, educación, carreteras, electricidad, agua y saneamiento.  El Secretario General advirtió que, de no tomar prontas medidas, la comunidad internacional no logrará la Agenda 2030.

“El 2019 es un año decisivo para la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París. Hasta ahora, no estamos manteniendo el ritmo. Enfrentamos serios desafíos y riesgos crecientes”, expresó el Secretario Generalde la ONU en el Consejo Económico y Social de la ONU este lunes.

António Guterres hizo las declaraciones ante decenas de ministros y representantes de la sociedad civil y el sector privado reunidos desde hoy y hasta el 18 de abril en la sede de la ONU en Nueva York en el Foro de Financiamiento para el Desarrollo, con el fin de revisar y debatir los avances económicos hacia la Agenda 2030.

“El crecimiento desigual, los crecientes niveles de deuda, el posible incremento de la volatilidad financiera y el aumento de las tensiones en el comercio mundial están complicando la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, dijo Guterres, haciendo énfasis en que el cambio climático continúa causando estragos, especialmente entre los más vulnerables, mientras que las emisiones de gases de efecto invernadero siguen al alza.

El titular de la ONU advirtió además que las nuevas tecnologías pueden perturbar los mercados laborales y poner presión sobre los sistemas de protección social, y que la desigualdad generalizada y la brecha de género están creciendo en algunos países.

“Estos acontecimientos son motivo de gran preocupación. Estamos aquí hoy como parte de un esfuerzo por coordinar una respuesta global urgente para revertir estas tendencias”, dijo a los participantes del Foro.

Guterres recalcó que, según un estudio reciente del Fondo Monetario Internacional, los países en desarrollo enfrentan una brecha de financiamiento anual promedio de aproximadamente 2,6 billones de dólares para invertir en salud, educación, carreteras, electricidad, agua y saneamiento.

En pocas palabras: necesitamos más dinero para implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

“En pocas palabras: necesitamos más dinero para implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La Agenda de Acción de Addis Abeba es nuestro plan de asociación mundial para financiar el desarrollo sostenible. Todos, y especialmente los países desarrollados, deben cumplir plenamente sus compromisos”, aseguró.

Las soluciones para llenar el vacío de fondos

ONU/Eskinder Debebe
El Secretario General, António Guterres junto a la presidenta de la Asamblea General y la presidenta de ECOSOC durante el Foro.

Para el jefe de la ONU, es clave aumentar los ingresos fiscales de los países, lo que requiere combatir la evasión, el lavado de dinero y los flujos financieros ilícitos que socavan los esfuerzos de desarrollo: “Estas medidas, por sí solas, serían suficientes para financiar los servicios públicos que son esenciales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en algunas economías de mercados emergentes”, dijo.

Consideró además que se deben aumentar los impactos de las inversiones y establecer un marco de políticas públicas para crear un entorno empresarial propicio, así como sacar provecho de nuevos tipos de financiamiento, como los llamados “bonos verdes”.

“También debemos aumentar el acceso a la financiación, que puede ser crítica para las mujeres y las micro, pequeñas y medianas empresas”, agregó, diciendo que las nuevas tecnologías financieras, al igual que las instituciones y mercados, tienen el potencial para ampliar la inclusión y facilitar la inversión.

Guterres aseguró que las Naciones Unidas han logrado algunos avances en este sentido a través de una Estrategia de Financiamiento que fue lanzada el año pasado y que está haciendo un llamado a una alianza de inversionistas globales para el desarrollo sostenible, así como fortaleciendo capacidades para apoyar a los Gobiernos a movilizar recursos nacionales y desbloquear nuevas fuentes de financiación privada y pública.

“Este Foro es una oportunidad para el progreso global hacia nuestro objetivo de movilizar la financiación necesaria para el desarrollo sostenible”, concluyó.

La importancia del Foro

La presidenta del Consejo Económico y Social de la ONU, la diplomática de San Vicente y las Granadinas, Inga Rhonda King, hizo eco a las palabras del Secretario General, afirmando que existe una amenaza creciente a las aspiraciones comunes del planeta, entre las que se encuentran desastres como el causado por el ciclón Idai en Mozambique, Zibawe y Malawi, que ha costado millones de dólares en daños.

Para hacer frente a estos riesgos, se necesita una cooperación multilateral, políticas financieras comunes y recomendaciones claras para acelerar económicamente el desarrollo sostenible, dijo King.

“Este Foro representa un hito crítico que marca el tono para el próximo año. Y el documento final de este Foro reflejará nuestra ambición común de hacer que el 2019 cuente. Este resultado será un conjunto de conclusiones y recomendaciones claras y orientadas a la acción”, explicó.

La diplomática aseguró que las reuniones de esta semana alimentarán las discusiones del Diálogo de Alto Nivel sobre Financiamiento para el Desarrollo, que se realizará el 26 de septiembre, en el marco de la Asamblea General de la ONU.


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Los objetivos de desarrollo sostenible para el 2030 en peligro por falta de recursos.

Se necesita más dinero para implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Banco Mundial/Steve Harris
Un estudiante de camino a la escuela en un día lluvioso en China.

15 Abril 2019

En los países en desarrollo, existe una brecha de financiamiento anual de aproximadamente 2,6 billones de dólares para invertir en salud, educación, carreteras, electricidad, agua y saneamiento.  El Secretario General advirtió que, de no tomar prontas medidas, la comunidad internacional no logrará la Agenda 2030.

“El 2019 es un año decisivo para la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París. Hasta ahora, no estamos manteniendo el ritmo. Enfrentamos serios desafíos y riesgos crecientes”, expresó el Secretario Generalde la ONU en el Consejo Económico y Social de la ONU este lunes.

António Guterres hizo las declaraciones ante decenas de ministros y representantes de la sociedad civil y el sector privado reunidos desde hoy y hasta el 18 de abril en la sede de la ONU en Nueva York en el Foro de Financiamiento para el Desarrollo, con el fin de revisar y debatir los avances económicos hacia la Agenda 2030.

“El crecimiento desigual, los crecientes niveles de deuda, el posible incremento de la volatilidad financiera y el aumento de las tensiones en el comercio mundial están complicando la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, dijo Guterres, haciendo énfasis en que el cambio climático continúa causando estragos, especialmente entre los más vulnerables, mientras que las emisiones de gases de efecto invernadero siguen al alza.

El titular de la ONU advirtió además que las nuevas tecnologías pueden perturbar los mercados laborales y poner presión sobre los sistemas de protección social, y que la desigualdad generalizada y la brecha de género están creciendo en algunos países.

“Estos acontecimientos son motivo de gran preocupación. Estamos aquí hoy como parte de un esfuerzo por coordinar una respuesta global urgente para revertir estas tendencias”, dijo a los participantes del Foro.

Guterres recalcó que, según un estudio reciente del Fondo Monetario Internacional, los países en desarrollo enfrentan una brecha de financiamiento anual promedio de aproximadamente 2,6 billones de dólares para invertir en salud, educación, carreteras, electricidad, agua y saneamiento.

En pocas palabras: necesitamos más dinero para implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

“En pocas palabras: necesitamos más dinero para implementar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La Agenda de Acción de Addis Abeba es nuestro plan de asociación mundial para financiar el desarrollo sostenible. Todos, y especialmente los países desarrollados, deben cumplir plenamente sus compromisos”, aseguró.

Las soluciones para llenar el vacío de fondos

ONU/Eskinder Debebe
El Secretario General, António Guterres junto a la presidenta de la Asamblea General y la presidenta de ECOSOC durante el Foro.

Para el jefe de la ONU, es clave aumentar los ingresos fiscales de los países, lo que requiere combatir la evasión, el lavado de dinero y los flujos financieros ilícitos que socavan los esfuerzos de desarrollo: “Estas medidas, por sí solas, serían suficientes para financiar los servicios públicos que son esenciales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en algunas economías de mercados emergentes”, dijo.

Consideró además que se deben aumentar los impactos de las inversiones y establecer un marco de políticas públicas para crear un entorno empresarial propicio, así como sacar provecho de nuevos tipos de financiamiento, como los llamados “bonos verdes”.

“También debemos aumentar el acceso a la financiación, que puede ser crítica para las mujeres y las micro, pequeñas y medianas empresas”, agregó, diciendo que las nuevas tecnologías financieras, al igual que las instituciones y mercados, tienen el potencial para ampliar la inclusión y facilitar la inversión.

Guterres aseguró que las Naciones Unidas han logrado algunos avances en este sentido a través de una Estrategia de Financiamiento que fue lanzada el año pasado y que está haciendo un llamado a una alianza de inversionistas globales para el desarrollo sostenible, así como fortaleciendo capacidades para apoyar a los Gobiernos a movilizar recursos nacionales y desbloquear nuevas fuentes de financiación privada y pública.

“Este Foro es una oportunidad para el progreso global hacia nuestro objetivo de movilizar la financiación necesaria para el desarrollo sostenible”, concluyó.

La importancia del Foro

La presidenta del Consejo Económico y Social de la ONU, la diplomática de San Vicente y las Granadinas, Inga Rhonda King, hizo eco a las palabras del Secretario General, afirmando que existe una amenaza creciente a las aspiraciones comunes del planeta, entre las que se encuentran desastres como el causado por el ciclón Idai en Mozambique, Zibawe y Malawi, que ha costado millones de dólares en daños.

Para hacer frente a estos riesgos, se necesita una cooperación multilateral, políticas financieras comunes y recomendaciones claras para acelerar económicamente el desarrollo sostenible, dijo King.

“Este Foro representa un hito crítico que marca el tono para el próximo año. Y el documento final de este Foro reflejará nuestra ambición común de hacer que el 2019 cuente. Este resultado será un conjunto de conclusiones y recomendaciones claras y orientadas a la acción”, explicó.

La diplomática aseguró que las reuniones de esta semana alimentarán las discusiones del Diálogo de Alto Nivel sobre Financiamiento para el Desarrollo, que se realizará el 26 de septiembre, en el marco de la Asamblea General de la ONU.


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Para cumplir los objetivos del desarrollo sostenible, hace falta revisar el actual sistema financiero mundial.

Para combatir el cambio climático y la pobreza necesitamos rediseñar el sistema financiero mundial

ONU/Eskinder Debebe
La vicesecretaria general, Amina Mohamed, presenta el Informe sobre el Financiamiento del Desarrollo Sostenible de 2019.

4 Abril 2019

En los últimos años, la economía mundial ha crecido un 3% mientras que los salarios solo lo han hecho un 1,8%. La desigualdad continúa al alza. Treinta países en desarrollo atraviesan por dificultades financieras derivadas de sus deudas o están en peligro de sufrirlas. El multilateralismo está en riesgo porque la globalización no reparte los beneficios. El desarrollo sostenible no puede lograrse bajo estas circunstancias. La ONU señala la necesidad de rediseñar el sistema financiero mundial.

Un nuevo informe de las Naciones Unidas destaca que, a menos que se renueven los actuales sistemas financieros mundiales, los gobiernos de todo el mundo acabarán por incumplir sus compromisos de poner fin a la pobreza y luchar contra el cambio climático, recogidos en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible.

El Informe sobre el Financiamiento del Desarrollo Sostenible de 2019, publicado este jueves por más de sesenta organizaciones internacionales lideradas por las Naciones Unidas y entre las que se encuentran el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio, señala que los Objetivos de Desarrollo Sostenible necesitan el apoyo de los sistemas financieros y de entornos políticos propicios.

Sin embargo, el documento advierte que nos estamos quedando sin tiempo y que la creación de condiciones favorables es cada vez más difícil.

Los rápidos cambios tecnológicos, geopolíticos y climáticos afectan notablemente a nuestras economías y sociedades, así como a las instituciones internacionales que ayudaron a sacar a millones de personas de la pobreza, pero que en la actualidad luchan por adaptarse a un nuevo contexto.

Desigualdad al alza

Al presentar el informe, la vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohamed, dijo que en los últimos años “el crecimiento económico mundial ha alcanzado un sostenido 3% mientras que el aumento de los salarios fue del 1,8%, el nivel más bajo en más de una década”. En otras palabras, la desigualdad ha crecido a pesar de la bonanza económica.

Además, treinta países en desarrollo atraviesan por dificultades financieras derivadas de sus deudas o están en peligro de atravesarlas.

“La desigualdad está al alza (…) y el cambio climático continúa amenazando el desarrollo sostenible en todas las regiones”.

“La desigualdad está al alza”, “la ayuda a todos los niveles está estancada y cayendo por debajo de los compromisos” y “el cambio climático continúa amenazando el desarrollo sostenible en todas las regiones”, declaró Mohamed.

Desconfianza en el multilateralismo

“Se ha minado la fe en el sistema multilateral, en parte porque ha fracasado en conseguir rendimientos equitativamente distribuidos, con una desigualdad creciente en la mayoría de los países”, se lee en el informe.

Algo en lo que está de acuerdo el Secretario General en su prólogo a ese estudio cuando afirma que “no estamos ofreciendo un crecimiento inclusivo y sostenible” para todo el mundo.

Para Guterres, el desafío compartido es hacer que los sistemas comerciales y financieros internacionales se ajusten a su propósito de promover el desarrollo sostenible y promover una globalización justa.

Rediseñar la arquitectura financiera mundial (…) es una tarea enorme, pero  no está fuera de nuestras posibilidades.

La vicesecretaria general reconoce que “rediseñar la arquitectura financiera mundial, renovando por ejemplo los acuerdos de deuda soberana, las normas fiscales internacionales y, especialmente, el sistema multilateral de comercio es una tarea enorme”. Sin embargo, asegura, “no está fuera de nuestras posibilidades”.

En este sentido, el informe recomienda los pasos concretosque se necesitan para rediseñar la arquitectura institucional mundial y hacer que la economía y finanzas internacionales sean más sostenibles. Entre tales pasos figuran:

  • Fomentar el cambio hacia horizontes de inversión a largo plazo que tengan en cuenta como consideración central de la inversión los riesgos relacionados con la sostenibilidad
  • Revisar los mecanismos de reestructuración de la deuda pública para que pueda responder a instrumentos crediticios más complejos y a un panorama de acreedores más diverso
  • Modernización del sistema multilateral de comercio
  • Abordar los desafíos de los sistemas tributarios que impiden a los países recaudar los recursos adecuados en una economía mundial cada vez más digitalizada

“Tenemos una gran oportunidad para superar el atasco de la financiación sostenible en 2019″, dijo por su parte Zhenmin Liu, secretario general adjunto de Asuntos Económicos y Sociales y presidente del Grupo de Trabajo que emitió el informe.

Liu considera que “la responsabilidad recae en los gobiernos para volver a comprometerse con el multilateralismo y tomar medidas políticas que creen un futuro sostenible y próspero.”

Nuevas tecnologías financieras

Un ejemplo de las oportunidades y desafíos analizados por el informe son las nuevas tecnologías financieras referidas a la innovación digital en el sector.

Más de 500 millones de personas han obteniendo acceso a servicios financieros digitales en los últimos años, por lo que el atractivo de esta tecnología es evidente.

De esta forma, los nuevos actores cambian rápidamente el mercado de la financiación, lo que hace que los reguladores luchen por mantenerse a la par, asegura el informe antes de añadir que las actividades que no se incluyen en el marco regulatorio pueden poner en riesgo la estabilidad financiera.

Las promesas de la nueva tecnología financiera pueden ser fructíferas a través de una regulación que aborde estas cuestiones, se explica en el documento, que también cita que los expertos piden que se mantengan discusiones entre las compañías del sector digital, las instituciones financieras y los reguladores.


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Se preve un fuerte crecimiento de la población mundial que hace difícil el plan de desarrollo sostenible.

El fuerte crecimiento poblacional supondrá un reto para lograr un desarrollo sostenible

PNUD Mexico/Andrea Egan
Vista de una sección de la Ciudad de México, México.

1 Abril 2019

Las Naciones Unidas prevén que la población mundial crecerá de los 7700 millones de personas de 2019 hasta los 9700 millones el año 2050. Este fuerte crecimiento genera un impacto en el tamaño, la estructura y la distribución poblacionales que tendrá profundas repercusiones en los esfuerzos por promover la Agenda 2030  a nivel global.

Con el objetivo de evaluar las últimas tendencias, políticas y programas poblacionales se reúne esta semana en Nueva York la Comisión de Población y Desarrollo, que dedicará su 52º periodo de sesiones a examinar tanto los logros como las lagunas y carencias de la aplicación del programa de acción de la Conferencia Internacional Sobre la Población y el Desarrollo que tuvo lugar en El Cairo en 1994.

El Programa, aprobado por 179 gobiernos, proponía “que todas las personas debían tener acceso a servicios integrales de salud reproductiva, incluida la planificación familiar voluntaria, servicios de embarazo y parto seguros, y la prevención y tratamiento de las infecciones de transmisión sexual”, según recuerda el Fondo de Población de la ONU.

A este planteamiento se le ha de sumar, tal y como recordaba durante la ceremonia de inauguración de la Comisión la vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, que la Conferencia logró consolidar “un cambio importante a nivel mundial en el debate sobre las cuestiones de población”, al poner un mayor énfasis “en los derechos, la igualdad, la dignidad y el bienestar de las personas a medida que recorren momentos vitales de su existencia como el nacimiento, la muerte, el matrimonio, el alumbramiento y la migración”.

Mohammed destacó la perdurabilidad del documento al afirmar que “sigue estando vivo”, y entre sus logros resaltó la reducción de la pobreza extrema, la disminución de la mortalidad materna en más de un 40% o la expansión de la educación primaria.

Retos pendientes

Sin embargo, reconoció que, pese a esos adelantos, quedan profundos desafíos por resolver como la disparidad entre la disminución del porcentaje de personas que viven en la pobreza en los países menos adelantados, el matrimonio precoz o a las personas que viven en tugurios urbanos, y el hecho de que el número de personas afectadas por estas adversidades siga aumentando.

Para lograr un mayor avance en estas y otras áreas es necesario que el mundo demuestre una mayor ambición en torno a la aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluidos en la Agenda 2030, aprobada en 2015 por los jefes de Estado y Gobierno mundiales. Una aspiración que se ha de fundamentar en tres principios, según Mohammed.

Tres principios fundamentales

En primer lugar, se ha de colocar a la igualdad de género como eje central de todas y cada una de las intervenciones de los Objetivos, “ya sea en el ámbito social, económico o medioambiental, y en el ámbito del gobierno, las empresas o la sociedad civil”, con especial énfasis en la participación de las mujeres y las niñas como “agentes de cambio”.

A continuación, destaco la importancia de lograr “el acceso universal a una educación de calidad”, especialmente para las niñas ya que su permanencia en la escuela disminuye la posibilidad de tener hijos a una edad temprana y, con ello, la reducción de la mortalidad materna, el número de hijos y el aumento de ingresos a lo largo de la vida para combatir la pobreza.

“También necesitamos una revolución en las normas de calidad para preparar a los jóvenes de cara a la economía del siglo XXI; una revolución que incluya la formación continua de los profesores y el acceso a la tecnología y las competencias necesarias para la economía del futuro”, dijo.

En último lugar, resaltó la importancia de tomar las medidas necesarias para evitar cambios importantes en el clima, ya que estos amenazan las vidas y los medios de subsistencia de las personas, especialmente en las zonas costeras.

“Siempre debemos recordar que los más pobres del mundo se enfrentan a los efectos más graves del cambio climático, aunque son los que menos han contribuido a su causa subyacente” recalcó Mohammed.

A modo de cierre llamó a todos los Estados Miembros a asegurar que la evolución demográfica de cada país se refleje en las políticas y la planificación del desarrollo nacional, “y que los resultados y conclusiones de esta Comisión sirvan como base para las revisiones de los progresos de los ODS, que tendrán lugar en el Foro Político de Alto Nivel de este año”.


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No obstante el progreso económico será muy difícil que Asia y Pacífico alcancen el desarrollo sostenible fijado para 2.030

El crecimiento económico no basta para que la región de Asia-Pacífico logre la Agenda 2030

ESCAP/Diego Montemayor
Un grupo de artistas participan en la inauguración de la sexta edición del Foro de Asia y el Pacífico sobre Desarrollo Sostenible.

27 Marzo 2019

Más del 50% de las mujeres de la región están excluidas en la toma de decisiones críticas relacionadas con su salud, mientras los pobres no tienen acceso a la propiedad de la tierra. La desigualdad constituye otro de los grandes obstáculos para lo consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

“Debemos reconocer que no estamos en camino de cumplir con las ambiciones que nos fijamos. Los datos que comienzan a emerger indican que el mundo no está encaminado para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

Con estas palabras, la vicesecretaria general de la ONU ha abierto el Foro de Asia y el Pacífico sobre Desarrollo Sostenible.

Es improbable que esta región, con un impresionante crecimiento económico y unos enormes avances tecnológicos, según los últimos informes, alcance tales Objetivos marcados en la Agenda 2030, que los líderes del mundo se fijaron en 2015.

En Asia y el Pacífico, el aumento de las desigualdades se ha convertido en un obstáculo importante para el avance del desarrollo sostenible.

La desigualdad de ingresos combinados de la región ha aumentado en más del 5% en las últimas dos décadas.

“Los números son claros: La desigualdad de ingresos combinados de la región ha aumentado en más del 5% en las últimas dos décadas, incluso en los países más poblados de la región como son China, India e Indonesia.

Como resultado, el 70% de la población vive en países donde la desigualdad ha crecido en los últimos años.

Más multimillonarios del mundo

La inequidad se extiende no solo a los ingresos sino al acceso de servicios básicos o a cuestiones como “la capacidad de resistir los contratiempos y responder a los estragos causados ​​por el cambio climático”.

También alcanza a las mujeres: cerca de dos tercios de todas las trabajadoras se encuentran en el sector informal, con empleos inseguros y poca protección social, si es que hay alguna.

“Y mientras que la región es ahora el hogar del mayor número de multimillonarios en el mundo, millones de personas carecen de acceso a servicios fundamentales”, declaró Mohamed, que explicó como esta dinámica no sólo “erosiona el progreso social y económico”, sino que también “socava el contrato social, con consecuencias para la paz y la estabilidad”.

ESCAP/Diego Montemayor
La vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, interviene en la apertura del Foro de Asia y el Pacífico sobre Desarrollo Sostenible, que se celebra en Bangkok.

Medio ambiente, otra asignatura pendiente

La degradación ambiental también está pasando factura. La pérdida promedio de productividad debido a la contaminación es aproximadamente 8 veces mayor en los países en desarrollo que en los países desarrollados de la región.

Es hora de compartir más ampliamente los beneficios del crecimiento y la globalización.

“Sé que hablo por todos nosotros cuando digo que es hora de compartir más ampliamente los beneficios del crecimiento y la globalización”, dijo la número dos de la ONU, quien indicó que “es una cuestión urgente empoderar a nuestras mujeresy niñas; aprovechar el inmenso potencial de los jóvenes para un cambio positivo e innovación; revertir la tendencia de las desigualdades; y poner a las personas y el planeta” en el centro de la agenda política.

Recomendaciones

Para lograr esa agenda, Mohamed ofreció tres recomendaciones:

  • romper los silos que restringen la acción política a través de medidas transversales. Por ejemplo, abordar el cambio climático no es solo prevenir eventos catastróficos, ya que la reducción del uso de combustibles fósiles también tiene beneficios directos e inmediatos para la salud
  • hacer coincidir las políticas con las finanzas, tanto públicas como privadas
  • involucrar a todos los sectores de la sociedad en la consecución de los objetivos comunes


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La pobreza y los objetivos del desarrollo sostenible.

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2019.03.08 Religioni e Obiettivi di Sviluppo SostenibileAudiencia del Papa los participantes en la Conferencia sobre “Las religiones y los Objetivos del Desarrollo Sostenible: Escuchar el clamor de la tierra y de los pobres”  (Vatican Media)

Papa: la injusticia que hace llorar a los pobres y a la tierra no es invencible

A los participantes en la Conferencia sobre “Las religiones y los Objetivos del Desarrollo Sostenible”, Francisco les señaló la necesidad de una “conversión ecológica” del mundo actual. A la vez que destacó que los desafíos son complejos y que los grupos religiosos y las personas tienen un papel clave que desempeñar en esto

María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano

Concluye mañana la Conferencia Internacional sobre “Las religiones y los Objetivos del Desarrollo Sostenible: Escuchar el clamor de la tierra y de los pobres”, organizada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y por el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, que se celebra en el Aula nueva del Sínodo desde ayer y a quienes el Santo Padre recibió esta mañana en audiencia.

Sostenibilidad e inclusión

Tras saludar a los Cardenales y Obispos, a los queridos líderes de las tradiciones religiosas del mundo, junto a los Representantes de las Organizaciones Internacionales, y demás presentes el Pontífice les ofreció en su Discurso una serie de ideas en un amplio discurso en el que comenzó destacando que “cuando hablamos de sostenibilidad, no podemos pasar por alto la importancia de incluir y escuchar todas las voces, especialmente las que normalmente están marginadas por este tipo de debate, como las de los pobres, los migrantes, los pueblos indígenas y los jóvenes”.

De ahí que haya manifestado su complacencia al ver a una variedad de participantes en esta Conferencia, que han traído consigo “una variedad de voces, opiniones y propuestas que pueden contribuir a nuevos caminos de desarrollo constructivo”. Por esta razón les dijo que “es importante que la aplicación de los objetivos de Desarrollo Sostenible siga su verdadera naturaleza original, que pretende ser inclusiva y participativa”.

En cuanto a la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aprobados por más de 190 naciones en septiembre de 2015, el Papa dijo que fueron “un gran paso adelante para el diálogo global”, en el signo de una necesaria “nueva solidaridad universal”, tal como él mismo lo ha escrito en su Encíclica Laudato si’.

Desarrollo integral

El Pontífice también afirmó que “proponer un diálogo sobre el desarrollo inclusivo y sostenible también requiere reconocer que el desarrollo es un concepto complejo, a menudo instrumentalizado”. Sí porque cuando hablamos de desarrollo, “siempre debemos dejar claro: ¿desarrollo de qué? ¿Desarrollo para quién?”. Y también porque durante demasiado tiempo, “la idea convencional de desarrollo se ha limitado casi por completo al crecimiento económico”, que ha “conducido al sistema económico moderno por un camino peligroso, que ha evaluado el progreso sólo en términos de crecimiento material, para el cual estamos casi obligados a explotar irracionalmente tanto a la naturaleza como a los seres humanos”.

Tras aludir a su predecesor San Pablo VI, quien había dicho que hablar de desarrollo humano significa referirse a todas las personas y no sólo a unas pocas, sino a toda la persona humana y no sólo a la dimensión material, tal como puede leerse en su Encíclica Populorum progressio, Francisco afirmó que “un debate fructífero sobre el desarrollo debería ofrecer modelos viables de integración social y conversión ecológica, porque no podemos desarrollarnos como seres humanos fomentando las crecientes desigualdades y la degradación del medio ambiente”.

Asimismo, aludiendo a la Encíclica Caritas in veritate de Benedicto XVI Francisco dijo que “todos debemos comprometernos a promover y aplicar los objetivos de desarrollo que se basan en nuestros valores religiosos y éticos más profundos. El desarrollo humano no es sólo una cuestión económica o una cuestión de expertos, sino que es ante todo una vocación, una llamada que requiere una respuesta libre y responsable.

Objetivos: diálogo y compromisos

Por otra parte, el Santo Padre manifestó las respuestas que espera que surjan de esta Conferencia: “respuestas concretas al grito de la tierra y al grito de los pobres. Compromisos concretos para promover el desarrollo real de forma sostenible a través de procesos abiertos a la participación de las personas. Propuestas concretas para facilitar el desarrollo de los necesitados, haciendo uso de lo que el Papa Benedicto XVI ha reconocido como “la posibilidad de una gran redistribución de la riqueza a nivel planetario como nunca antes se había hecho”. Políticas económicas concretas que estén centradas en la persona y que puedan promover un mercado y una sociedad más humanos.  Medidas económicas concretas que toman en serio nuestro hogar común. Compromisos éticos, civiles y políticos concretos para desarrollar junto a nuestra hermana tierra, y no a pesar de ella”.

Todo está conectado

También manifestó su satisfacción al escuchar que los participantes en esta Conferencia están “dispuestos a escuchar las voces religiosas cuando discuten la implementación de los objetivos de Desarrollo Sostenible”. Y reafirmó que todos los que participan en este diálogo sobre esta compleja cuestión “están llamados a salir de su especialización y encontrar respuestas comunes a los gritos de la tierra y de los pobres”. A la vez que destacó que, en el caso de las personas religiosas, es necesario “abrir los tesoros de nuestras mejores tradiciones a un diálogo verdadero y respetuoso sobre cómo construir el futuro de nuestro planeta”.

Reconocer los errores, pecados, vicios o negligencias

Asimismo recordó que San Juan Pablo II se había referido a la necesidad de “alentar y sostener la conversión ecológica” ya en el año 2001. Por lo que “las religiones tienen un papel clave que desempeñar”. Y agregó que “para una transición adecuada hacia un futuro sostenible, hay que reconocer los propios errores, pecados, vicios o negligencias, arrepentirse de corazón, cambiar desde dentro, reconciliarse con los demás, con la creación y con el Creador”.

Dar una base sólida a la labor del Programa 2030

El Papa Bergoglio afirmó asimismo que si se quiere dar una base sólida a toda esta labor, hay que recordar que la Agenda 2030 de las Naciones Unidas propone integrar todos los objetivos a través de las cinco “P”, es decir: personas, planeta, prosperidad, paz y asociación, tal como esta misma Conferencia ha orientado sus labores

Los pueblos indígenas

El Papa Francisco no olvidó el tema del principio básico de todas las religiones que es el amor al prójimo y el cuidado de la creación. Por eso destacó un grupo especial de personas religiosas, el de los pueblos indígenas, que aunque sólo representan el 5% de la población mundial, cuidan de casi el 22% de la superficie de la tierra.

“Viviendo en áreas como el Amazonas y el Ártico – dijo – ayudan a proteger alrededor del 80% de la biodiversidad del planeta”. Y según la UNESCO: “Los pueblos indígenas son custodios y especialistas de culturas únicas y de relaciones con el medio ambiente natural. Representan una amplia gama de diversidad lingüística y cultural en el centro de nuestra humanidad común”.

A lo que añadió que, “en un mundo fuertemente secularizado, estas poblaciones recuerdan a todos lo sagrado de nuestra tierra”. Por todas estas razones – prosiguió –  “su voz y sus preocupaciones deben estar en el centro de la aplicación de la Agenda 2030 y en el centro de la búsqueda de nuevas formas de avanzar hacia un futuro sostenible”. Y les comunicó que también de esto hablará con sus hermanos Obispos en el Sínodo de la Región Pan-amazónica a finales de octubre de este año.

Conclusiones

Al final, Francisco recordó que “hoy, tres años y medio después de la adopción de los objetivos del Desarrollo Sostenible, debemos comprender aún más claramente la importancia de acelerar y adaptar nuestras acciones para responder adecuadamente tanto al grito de la tierra como al grito de los pobres”.

“Si realmente queremos desarrollar una ecología capaz de remediar el daño que hemos hecho, no se debe dejar de lado ninguna rama de la ciencia ni ninguna forma de sabiduría, y esto incluye las religiones y lenguas que les son propias.

Y se despidió con su más sincero agradecimiento por sus esfuerzos en el cuidado de nuestro hogar común, al servicio de la promoción de un futuro sostenible inclusivo. A la vez que los animó a seguir luchando por el cambio que requieren las circunstancias actuales, porque la injusticia que hace llorar a la tierra y a los pobres no es invencible.

Escuche el informe
08 marzo 2019, 15:57


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La fundación Juan Pablo II y su labor en el Sahel (Africa)

FILES-NIGERIA-SAHEL-AGRICULTURE-DROUGHT-UNRESTÁrea desértica del Sahel  (AFP or licensors)

Reunión en Dakar de la Fundación Juan Pablo II para el Sahel

En un Comunicado de prensa del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral se informa que del 18 al 22 de febrero se celebra en Dakar, Senegal, la reunión anual del Consejo de Administración de la Fundación Juan Pablo II para el Sahel, que este año celebra su 35º aniversario

Ciudad del Vaticano

Desde 1984, por voluntad de San Juan Pablo II, la Fundación ha sido confiada al Consejo Pontificio Cor Unum, cuyas competencias han sido absorbidas por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, en cuyo Consejo de Administración participa el Prefecto del Dicasterio, el Cardenal Peter Turkson.

Durante la reunión, también se pedirá al Consejo de Administración que examine los proyectos que estén a la espera de financiación. Se han presentado un total de 125 proyectos para 2018.

Los miembros del Consejo de Administración son: Monseñor Lucas Kalfa Sanou, Obispo de Banfora, Burkina Faso, Presidente; Monseñor Paul Abel Mamba, Obispo de Ziguinchor, Senegal, Vicepresidente; Monseñor Martin Albert Happe, Obispo de Nouakchott, Mauritania, Tesorero; Monseñor Ambroise Ouédraogo, Obispo de Maradi, Níger; Monseñor Ildo Augusto dos Santos Lopes Fortes, Obispo de Mindelo, Cabo Verde; Monseñor Martin Waïngue Bani, Obispo de Doba, Chad; Monseñor Gabriel Mendy, Obispo de Banjul, Gambia; Monseñor José Câmnate na Bissign, Obispo de Bissau, Guinea Bissau y Monseñor Augustin Traoré, Obispo de Segou, Mali.

La zona del Sahel es una de las más pobres del mundo, afectada por frecuentes crisis climáticas y alimentarias y, en los últimos años, se ha convertido en uno de los principales campos de entrenamiento de grupos terroristas.

Según la última actualización del Índice de Desarrollo Humano 2018, entre los últimos veinte países de la clasificación diecinueve pertenecen a África y, de ellos, seis están situados en la zona comprendida entre el Océano Atlántico y el Mar Rojo, al sur del desierto del Sahara.

En nombre del Santo Padre, y con la colaboración de la Iglesia y de las comunidades locales, la Fundación lleva a cabo proyectos contra la desertificación en el sector medioambiental, en la gestión y desarrollo de la agricultura y la ganadería, en las plantas de bombeo de agua, en la mejora del acceso al agua potable para todos y en las energías renovables. También forma a personal técnico especializado que puede servir a su país.

Con el tiempo, la Fundación también se ha convertido en un instrumento de diálogo interreligioso. En efecto, la mayoría de los beneficiarios pertenecen a la religión musulmana. Y en el último año, por primera vez, se presentaron proyectos sobre el tema de la migración, con el fin de ofrecer, especialmente a los jóvenes, alternativas concretas centradas en la formación y en la generación de fuentes de ingresos.

Asimismo cabe destacar que todas las actividades se llevan a cabo en favor del desarrollo humano integral de las comunidades de los países miembros de la propia Fundación (Burkina Faso, Cabo Verde, Gambia, Guinea Bissau, Malí, Mauritania, Níger, Senegal y Chad. Y entre los principales partidarios y colaboradores en la implementación de la ayuda se encuentran, en particular, la Conferencia Episcopal Italiana, la Conferencia Episcopal Alemana y la Arquidiócesis de Múnich.