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Próxima visita del Papa a Perú y Chile. Oficial.

Es oficial: Francisco visitará Chile y Perú en enero de 2018

Llega el anuncio oficial emitido por la Sala de Prensa de la Santa Sede, con las fechas exactas y las ciudades que recorrerá el Papa en su tercer viaje apostólico sudamericano. Como anticipó el Vatican Insider, irá a Chile y Perú para “cerrar el eje del Pacífico”
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Francisco

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Pubblicato il 19/06/2017
Ultima modifica il 19/06/2017 alle ore 17:49
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Ya es oficial. Tras meses de especulaciones finalmente llegó el anuncio del Vaticano: El Papa cumplirá un viaje apostólico por Chile y Perú en enero de 2018. Según lo previsto, Francisco estará en suelo chileno del 15 al 18 de ese mes, donde visitará las ciudades de Santiago, Temuco e Iquique. Luego se trasladará al vecino territorio peruano para recorrer, del 18 al 21, las localidades de Lima, Puerto Maldonado y Trujllo.

 

La noticia se dio con una comunicación contemporánea en Roma y Santiago de Chile. El director de la sala de prensa de la Santa Sede, Greg Burke, emitió una breve declaración confirmando que el pontífice decidió acoger la invitación de los jefes de Estado y de los obispos de ambos países. Pero precisó que el programa detallado del viaje “se publicará a su debido tiempo”.

 

Esa misma declaración fue leída en la capital chilena por el nuncio Ivo Scapolo, en una conferencia de prensa convocada de última hora. Así, se confirma lo que había anunciado el propio Papa algunas semanas atrás a su amigo argentino Luis Liberman y que anticipó el Vatican Insider: que el líder católico había decidido visitar estas dos naciones sudamericanas “para cerrar el eje del Pacífico” tras haber cumplido un viaje apostólico, por Ecuador y Bolivia en 2015, además de tener previsto una gira por Colombia en septiembre próximo.

 

“Es una alegría inmensa que el Papa Francisco venga a Chile, a visitarnos y venga de una manera muy especial a Santiago, aquí donde una parte significativa de la población del país vive, trabaja, se va construyendo en la paz, en la justicia y en tantos deseos de progreso”, dijo el cardenal arzobispo de la capital chilena, Ricardo Ezzati, durante la citada conferencia de prensa.

 

Reveló que al Papa se lo invitó al país inmediatamente después de su elección como sucesor de san Pedro, después del inicio solemne de su pontificado. Luego, agregó, conferencia episcopal lo invitó formalmente y en la última visita “ad limina apostolorum”, cuando todos los obispos del país se reunieron con él en febrero pasado en el Vaticano, él prometió que iría al país.

 

“En la memoria de muchos de nosotros está presente la visita que hizo a Chile hace 30 años atrás el Papa Juan Pablo II y el mensaje que él dirigió al país en tantas circunstancias diversas y en tantos lugares diversos. Esta vez es el mismo sucesor de Pedro el que nos viene a visitar y nos sentimos, por ello, muy felices”, recordó el purpurado.

 

Apuntó que Jorge Mario Bergoglio irá a Chile a “confirmar en la fe” a los católicos y decirles que no deben tener miedo ya que los “poderes adversos del mal” nunca van a prevalecer sobre la misión salvadora de misericordia de la Iglesia, también para este tiempo y para esta hora. “Esperamos la visita del santo padre con mucha confianza, con un corazón muy abierto, muy disponible para acoger su mensaje que ciertamente le hará mucho bien a la Iglesia y a nuestro país”, ponderó.

También tomó la palabra Santiago Silva Retamales, obispo castrense y presidente de la Conferencia Episcopal Chilena. Él destacó que al Papa “le importan mucho las periferias” y “tiene muy en cuenta la misericordia de Jesucristo”.

 

“Él nos visita para ofrecernos la misericordia del padre. Lo queremos recibir con mucha alegría, le queremos hacer sentir que en Chile se recibe al amigo cuando nos visita y desde ya abrimos nuestros brazos para recibirlo y nuestro corazón para depositar su mensaje en nosotros”, estableció.

 

Y precisó: “No sólo visita a los católicos, visita un país que quiere ser hogar, mesa común para todos. Santo Padre desde acá, nosotros, Chile entero, le decimos bienvenido sea”.

 

Con este anuncio se aleja la posibilidad de una visita apostólica de Francisco a la Argentina. Por la cercanía de las fechas, se vuelve difícil que se pueda cumplir la predicción que algunos periodistas argentinos lanzaron hace algunas semanas atrás, asegurando que ya estaba en marcha la organización de una visita papal a ese país para marzo o abril de 2018. En su momento, el Vaticano precisó que esa posibilidad “ni siquiera estaba en estudio”.


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Colombia:; la visita del Papa en Septiembre, según Carriquiri

“El Papa en Colombia en el signo de la reconciliación”

Habla el vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina, Guzmán Carriquiry. «En el país el verdadero objetivo es arrancar la cultura de la violencia». El narcotráfico es una tragedia para toda la región

El profesor Guzmán Carriquiry

Pubblicato il 14/06/2017
FRANCESCO PELOSO
ROMA

Papa Francisco visitará Colombia del 6 al 11 de septiembre de 2017 y allí también participará en un «encuentro de reconciliación» entre las víctimas de la guerrilla y algunos miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). En encuentro se llevará a cabo en la ciudad de Villavicencio (localidad simbólica por el papel que ha tenido en el conflicto con la guerrilla y en las recientes negociaciones entre el gobierno y las FARC) y será un signo tangible de esa propuesta de reconciliación que el Pontífice llevará consigo. Como telón de fondo, naturalmente, estarán los acuerdos de paz suscritos, y que van entrando lentamente en vigor, entre el gobierno guiado por el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y la guerrilla más antigua de América Latina, cuyos objetivos revolucionarios se desdibujaron hace tiempo.

 

El presidente colombiano fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 2016 precisamente por haber sacado adelante una difícil negociación, marcada por fuertes y bruscas pausas (como el referéndum popular que bloqueó en un primer momento los acuerdos, aunque la participación fue bastante baja), críticas, temores, sentimientos de venganza. Pero al final venció la negociación, y no es ningún misterio que la apoyaban, entre otros muchos, el Papa y la diplomacia vaticana.

 

Francisco jugó un papel muy importante en este caso, tal y como también sucedió con el fin del «hielo» entre Cuba y Estados Unidos (ahora un poco amenazado por la nueva administración); en ambas situaciones la Santa Sede dio un impulso importante para acabar con conflictos particularmente largos cuyo origen, en el siglo pasado, fueron las contraposiciones que nacieron con la Guerra Fría. No es casual, en este sentido, que una parte de las negociaciones entre el gobierno y las FARC se haya llevado a cabo en la isla caribeña.

 

Sin embargo, ahora el problema es otro: «Hay que tener presente que el país viene de 60 años de violencia, que se ha arraigado una cultura de la violencia que es difícil de arrancar, que hay contradicciones muy fuertes por lo que quienes asesinan pueden llevar al cuello el rosario o la imagen de la Virgen María». Lo afirmó el profesor Guzmán Carriquiry, vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina, uno de los hombres clave del Papa para la región latinoamericana. Carriquiry se reunió con la prensa durante un congreso promovido por «Aleteia». «El viaje del Papa —dijo— no debe ser instumentalizado políticamente, ni por parte de quienes están a favor de los acuerdos de paz, ni por parte de los que están en contra; por otro lado, en el país la expectación por la visita del Papa es muy fuerte, cada día se habla sobre el viaje que Francisco hará en septiembre». Misericordia, perdón, verdad y justicia son las palabras del Papa para Colombia, y ninguna de estas debe ser interpretada sin las demás.

 

Pero decir Colombia también quiere decir narcotráfico, es decir una de las razones profundas por las cuales la violencia está tan difundida. Las FARC también se dedican al tráfico de droga, y con esta actividad reunieron mucho dinero, pero el problema también afecta desde hace mucho (demasiado) tiempo a otros Estados como México, los países centroamericanos o la misma Argentina, y, sobre todo, las grandes organizaciones criminales tienen entre las manos un negocio inmenso.

 

«El Papa hablará seguramente sobre el problema del narcotráfico —explicó el vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina—, por lo demás Colombia es el primer país productor de hojas de coca; habrá que convertir todas las tierras utilizadas para el cultivo de la coca, pero sobre todo el desafío más importante es el desafío de la educación para los jóvenes. En contra del narcotráfico, la Iglesia está comprometida a todos los niveles, en la denuncia, claramente, en la transformación social, pero sobre todo a nivel educativo, con estructuras para recuperar a los jóvenes, en el trabajo con los chicos».

 

«El tráfico de la droga —subrayó el profesor— constituye la mayor multinacional de América Latina; en este sentido se ha dado un salto de cualidad que ha creado una ola enorme de corrupción que envenena el tejido social y desacredita la política». En efecto, el avance del narcotráfico procede al mismo paso que la difusión de elementos de crisis social y política: «En el continente estamos asistiendo a una fase de regresión social, de depresión, después de una década de “vacas gordas” en la que todos los índices económicos eran positivos».

 

Otro capítulo importante sobre lo que está sucediendo en América Latina tiene que ver con Venezuela, sobra la que el Papa podría, con mucha probabilidad, pronunciar algunas palabras para animar a la población venezolana que tanto está sufriendo por la crisis tan grave que se está prolongando demasiado. «La Santa Sede —dijo Carriquiry— tiene una preocupación enorme por lo que está sucediendo en Venezuela; en un primer momento trató de facilitar el diálogo y las negociaciones entre el gobierno y la oposición», pero las negociaciones no acabaron nada bien. «La Santa Sede —continuó— no puede no estar abierta a cualquier pequeño espacio de diálogo y negociación; por su parte, el episcopado venezolano comparte los sufrimientos de su pueblo, pero es equivocado (como ha hecho una de las partes más radicales de la oposición a Maduro) contraponer al Papa con el episcopado del país. El problema fundamental es evitar que todo acabe en una especie de guerra civil».

 

Entre las citas importantes que tendrá el Papa en Colombia está su reunión con el Celam, el Consejo Episcopal Latinoamericano, encuentro en el que participarán obispos de todos los países del continente y, probablemente, será la ocasión para que el Papa hable sobre toda América Latina con un mensaje muy específico. Para concluir, siempre en sintonía latinoamericana, existe la hipótesis de que se lleve a cabo un Sínodo para la Amazonia; Bergoglio se había referido a esta posibilidad durante un encuentro con el Celam de 2016, después habló de ello nuevamente con los obispos peruanos. «El Papa está madurando algo dentro el propio corazón sobre este tema», dijo al respecto Carriquiry. Tal vez, pero es solo una hipótesis, relacionará a la Amazonia con otros temas semejantes, como el de los grandes lagos en África; pero lo que es cierto es que un tema muy importante que se relaciona con la Amazonia es el de una Iglesia que debe ser cada vez más misionera; de cualquier manera, en la hipótesis de un Sínodo de este tipo, habrá que tener en cuenta la elaboración fundamental que constituye la “Laudato si’”».


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Por qué el Papa no visita Argentina?

¿POR QUÉ EL PAPA NO VISITA ARGENTINA? El obispo de una gran diócesis responde: “Para no provocar más conflictos, para evitar que se use su figura como bandera política”

Si no es ahora, ¿cuándo?

Si no es ahora, ¿cuándo?
La pregunta está en el aire desde hace tiempo, dentro y fuera de la Argentina, y no resulta fácil ni sencillo obtener una respuesta: ¿por qué el Papa Francisco no ha querido hasta hoy visitar su país natal, Argentina, al que abandonó en febrero de 2013 pensando que volvería apenas terminara el Cónclave? En algunos ambientes aclaran: no es correcto decir que el Papa Francisco “no desea volver a su patria”. ¡Vaya si lo desea! Es problema es otro: “El Papa quiere ir a Argentina, pero hasta el momento, cada vez que se planteó la cuestión, ha considerado que no era el momento oportuno ni apropiado”.
¿Y cuál sería ese momento? ¿Cuándo y cómo se podría imaginar de manera realista una visita a la Argentina de Jorge Mario Bergoglio, el hijo más ilustre de esta gran nación sudamericana? Visita que por el momento no parece entrar en los planes ni siquiera en el caso de una posible peregrinación a Perú (a la que se refirió el arzobispo de Lima, cardenal Luis Cipriani) que tal vez incluya Chile y Uruguay, en 2018.
El obispo argentino de Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos, recientemente nombrado, mons. Héctor Zordán, en una entrevista concedida a un medio digital de su región habló abiertamente sobre el tema y propuso algunas reflexiones plausibles que podrían formar parte de la respuesta. El prelado observa que “este es el peor momento en cuanto a división. Ya sea que lo llamemos grieta o enfrentamiento, no puede no tener solución. No podemos seguir viviendo así porque nos estamos deshilachando como sociedad, como país”.
Cuando el periodista de “El día”, le pregunta “¿Ni el Papa Francisco nos va a poder unir?”, monseñor Zordán responde:
“Ni él se salva. Esa diferencia entre los argentinos, eso de no converger en nada, ni siquiera en la figura del Sumo Pontífice, hace que esa esperada visita a la Argentina de Francisco se dilate siempre. Esa confrontación permanente es la que hace que Bergoglio no quiera venir al país por ahora”.
¿Le duele que no venga?, insiste el periodista:
“No sé si es dolor”, responde el obispo y concluye: “Me gustaría (que viniera), pero respeto su decisión. Creo que no viene para no generar más conflictos, para que no se use su figura como bandera política”.


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Venezuela: la presidencia de la Conferencia episcopal en el Vaticano.

Los obispos hablaron con el Papa sobre la crisis humanitaria en Venezuela

La audiencia fue fijada a principios de la semana; la cúpula del episcopado le entrega un informe sobre los muertos durante las protestas en las calles; el enfrentamiento entre Maduro y las oposiciones y el papel vaticano

Los obispos hablaron con el Papa sobre la crisis humanitaria en Venezuela (foto de Twitter)

La cúpula de la Conferencia Episcopal de Venezuela entregó al Papa Francisco, durante la audiencia concedida hoy por la mañana (que duró media hora), un informe sobre los muertos durante las protestas en las calles en contra del gobierno e información sobre la crisis humanitaria del país.

 

«Los obispos venezolanos entregaron al Papa información sobre los muertos durante las protestas y las cifras de la crisis humanitaria», indicó por Twitter la misma Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV), única información oficial que se ha filtrado hasta el momento sobre el encuentro en el Palacio Apostólico.

 

Después, el Papa, que los recibió de las 10 a las 10.30 de la mañana, los obispos venezolanos se reunieron con el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado y ex nuncio apostólico en Venezuela, y con otros oficiales vaticanos para discutir sobre la ayuda caritativa en el país.

 

Hace pocos días, la cúpula del episcopado venezolano pidió audiencia con el Papa (según precisó la Sala de Prensa vaticana el lunes pasado, confirmando la información que comenzaba a circular ese mismo día en Caracas) para exponerle, según habrían explicado en un comunicado, «la grave situación que vive» el país.

 

Formaban parte de la delegación el presidente del episcopado, monseñor Diego Padrón, arzobispo de Cumaná, el primer vicepresidente, monseñor José Luis Azuaje Ayala, obispo de Barinas, el segundo vicepresidente, monseñor Moronta Rodríguez, obispo de San Cristóbal, el secretario general, monseñor Víctor Hugo Basabe, obispo de San Felipe, y los cardenales Jorge Urosa Savino, arzobispo de Caracas, y Baltazar Porras, arzobispo de Mérida.

 

La situación en Venezuela es crítica. Desde hace unos dos meses, las protestas contra el régimen venezolano no se detienen y los manifestantes sufren la violencia y la represión por parte de las fuerzas del orden.

 

Hace apenas unos días, monseñor Padrón, Presidente de la CEV, afirmó que «el gobierno ha perdido el apoyo popular y el gobierno debe desistir de esta voluntad de implantar un sistema totalitario, comunista, materialista y militarista en Venezuela». «Esto no lo quiere el pueblo venezolano: es un sistema contrario a los intereses de todos, pero especialmente de los más pobres», dijo a Radio Vaticana. El Papa Francisco ha mostrado en público en varias ocasiones su preocupación por el país. El 5 de mayo envió una carta a los obispos de Venezuela en la que aseguraba sentir un profundo dolor por la situación.


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El Papa a la Renovación Carismática Católica

El Papa a la Renovación: “Son un precioso instrumento del Espíritu Santo para el ecumenismo”

 

(RV).- “La Renovación carismática católica es un precioso instrumento del Espíritu Santo para el ecumenismo”, con estas palabras el Papa Francisco alentó en su Mensaje a los participantes en la Vigilia de Pentecostés con ocasión del Jubileo de Oro de la Renovación Carismática Católica Internacional, reunidos en el Circo Máximo.

En su mensaje al inicio de las celebraciones de este Jubileo de Oro, el Santo Padre agradecía por ser instrumentos de gracia del Paráclito. “Doy gracias a Dios junto a ustedes por estos 50 años de acción soberana del Espíritu Santo – afirmó el Papa – que ha dado vida a esta corriente de gracia que es el Renovación Carismática Católica. ¡Felicidades por este Jubileo de Oro!”. Los más de 30 mil participantes, provenientes de más de 130 países, congregados en el Circo Máximo de Roma, oraron junto al Pontífice en vísperas de la Fiesta de Pentecostés.

Como toda obra del Espíritu Santo conduce a la unidad en la diversidad, señaló el Papa, es por eso que la Renovación Carismática es, “un precioso instrumento del Espíritu para caminar juntos, con los demás hermanos cristianos, unidos en la oración y en el trabajo por los más necesitados hacia la Mesa Eucarística”.


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La herencia de Aparecida, hace diez años y su significado en Latinoamérica.

LA HERENCIA DE APARECIDA DIEZ AÑOS DESPUÉS. La célebre conferencia de 2007 en el santuario brasileño vista y repropuesta por Bergoglio Papa

28 de febrero de 2013. Imagen televisiva de Aparecida: Benedicto saluda a Bergoglio

28 de febrero de 2013. Imagen televisiva de Aparecida: Benedicto saluda a Bergoglio

Diez años atrás, el 31 de mayo de 2007, en el santuario de Nuestra Señora de Aparecida, en Brasil, concluían los trabajos de la Quinta Conferencia General de los Episcopados de América Latina y el Caribe, CELAM. El Papa Francisco – que contrariamente a sus deseos no pudo cumplir su “promesa”  (“Que Nuestra Señora de Aparecida los proteja  ¡y hasta 2017, que voy a volver!”, les había dicho a los fieles y peregrinos el 24 de julio de 2013 desde el balcón del santuario) – habló extensamente sobre esta importante Conferencia, y especialmente sobre el documento conclusivo, el domingo 28 de julio de 2013 en el Centro de Estudios Sumaré, en Río de Janeiro, a los obispos responsables de los diversos departamentos del CELAM, en ocasión de una encuentro con el Comité de coordinación. Como es bien sabido, el entonces arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio, por decisión de la asamblea plenaria episcopal continental fue el coordinador y responsable de la Comisión que redactó el documento final. En su alocución del 28 de julio de 2013 Jorge Mario Bergoglio, ya como Papa Francisco, comenzó diciendo: “Como Ustedes, también yo soy testigo del fuerte impulso del Espíritu en la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y El Caribe en Aparecida, en mayo de 2007, que sigue animando los trabajos del CELAM para la anhelada renovación de las iglesias particulares. Esta renovación, en buena parte de ellas, se encuentra ya en marcha. Quisiera centrar esta conversación en el patrimonio heredado de aquel encuentro fraterno y que todos hemos bautizado como Misión Continental”.

Las 4 características peculiares de Aparecida. A continuación, el Papa habló de las “características peculiares de Aparecida”, observando: “Existen cuatro características que son propias de la V Conferencia. Son como cuatro columnas del desarrollo de Aparecida y que le confieren su originalidad”.

1. Inicio sin documento. Medellín, Puebla y Santo Domingo comenzaron sus trabajos con un camino recorrido de preparación que culminó en una especie de Instrumentum laboris, con el cual se desarrolló la discusión, reflexión y aprobación del documento final. En cambio, Aparecida promovió la participación de las Iglesias particulares como camino de preparación que culminó en un documento de síntesis. Este documento, si bien fue referencia durante la Quinta Conferencia General, no se asumió como documento de partida. El trabajo inicial consistió en poner en común las preocupaciones de los Pastores ante el cambio de época y la necesidad de renovar la vida discipular y misionera con la que Cristo fundó la Iglesia.

2. Ambiente de oración con el Pueblo de Dios. Es importante recordar el ambiente de oración generado por el diario compartir la Eucaristía y otros momentos litúrgicos, donde siempre fuimos acompañados por el Pueblo de Dios. Por otro lado, puesto que los trabajos tenían lugar en el subsuelo del Santuario, la “música funcional” que los acompañaba fueron los cánticos y oraciones de los fieles.

3. Documento que se prolonga en compromiso, con la Misión Continental. En este contexto de oración y vivencia de fe surgió el deseo de un nuevo Pentecostés para la Iglesia y el compromiso de la Misión Continental. Aparecida no termina con un Documento sino que se prolonga en la Misión Continental.

4. La presencia de Nuestra Señora, Madre de América. Es la primera Conferencia del Episcopado Latinoamericano y El Caribe que se realiza en un Santuario mariano.

Después, el Papa Francisco continuó su alocución tal como reproducimos a continuación.

Dimensiones de la Misión Continental. La Misión Continental se proyecta en dos dimensiones: programática y paradigmática. La misión programática, como su nombre lo indica, consiste en la realización de actos de índole misionera. La misión paradigmática, en cambio, implica poner en clave misionera la actividad habitual de las Iglesias particulares. Evidentemente aquí se da, como consecuencia, toda una dinámica de reforma de las estructuras eclesiales. El “cambio de estructuras” (de caducas a nuevas) no es fruto de un estudio de organización de la planta funcional eclesiástica, de lo cual resultaría una reorganización estática, sino que es consecuencia de la dinámica de la misión. Lo que hace caer las estructuras caducas, lo que lleva a cambiar los corazones de los cristianos, es precisamente la misionariedad. De aquí la importancia de la misión paradigmática. La Misión Continental, sea programática, sea paradigmática, exige generar la conciencia de una Iglesia que se organiza para servir a todos los bautizados y hombres de buena voluntad. El discípulo de Cristo no es una persona aislada en una espiritualidad intimista, sino una persona en comunidad, para darse a los demás. Misión Continental, por tanto, implica pertenencia eclesial. Un planteo como éste, que comienza por el discipulado misionero e implica comprender la identidad del cristiano como pertenencia eclesial, pide que nos explicitemos cuáles son los desafíos vigentes de la misionariedad discipular. Señalaré solamente dos: la renovación interna de la Iglesia y el diálogo con el mundo actual.

Renovación interna de la Iglesia. Aparecida ha propuesto como necesaria la Conversión Pastoral. Esta conversión implica creer en la Buena Nueva, creer en Jesucristo portador del Reino de Dios, en su irrupción en el mundo, en su presencia victoriosa sobre el mal; creer en la asistencia y conducción del Espíritu Santo; creer en la Iglesia, Cuerpo de Cristo y prolongadora del dinamismo de la Encarnación. En este sentido, es necesario que, como Pastores, nos planteemos interrogantes que hacen a la marcha de las Iglesias que presidimos. Estas preguntas sirven de guía para examinar el estado de las diócesis en la asunción del espíritu de Aparecida y son preguntas que conviene nos hagamos frecuentemente como examen de conciencia.

1. ¿Procuramos que nuestro trabajo y el de nuestros Presbíteros sea más pastoral que administrativo? ¿Quién es el principal beneficiario de la labor eclesial, la Iglesia como organización o el Pueblo de Dios en su totalidad?

2. ¿Superamos la tentación de atender de manera reactiva los complejos problemas que surgen? ¿Creamos un hábito pro-activo? ¿Promovemos espacios y ocasiones para manifestar la misericordia de Dios? ¿Somos conscientes de la responsabilidad de replantear las actitudes pastorales y el funcionamiento de las estructuras eclesiales, buscando el bien de los fieles y de la sociedad?

3. En la práctica, ¿hacemos partícipes de la Misión a los fieles laicos? ¿Ofrecemos la Palabra de Dios y los Sacramentos con la clara conciencia y convicción de que el Espíritu se manifiesta en ellos?

4. ¿Es un criterio habitual el discernimiento pastoral, sirviéndonos de los Consejos Diocesanos? Estos Consejos y los Parroquiales de Pastoral y de Asuntos Económicos ¿son espacios reales para la participación laical en la consulta, organización y planificación pastoral? El buen funcionamiento de los Consejos es determinante. Creo que estamos muy atrasados en esto.

5. Los Pastores, Obispos y Presbíteros, ¿tenemos conciencia y convicción de la misión de los fieles y les damos la libertad para que vayan discerniendo, conforme a su proceso de discípulos, la misión que el Señor les confía? ¿Los apoyamos y acompañamos, superando cualquier tentación de manipulación o sometimiento indebido? ¿Estamos siempre abiertos para dejarnos interpelar en la búsqueda del bien de la Iglesia y su Misión en el mundo?

6. Los agentes de pastoral y los fieles en general ¿se sienten parte de la Iglesia, se identifican con ella y la acercan a los bautizados distantes y alejados?

Como se puede apreciar aquí están en juego actitudes. La Conversión Pastoral atañe principalmente a las actitudes y a una reforma de vida. Un cambio de actitudes necesariamente es dinámico: “entra en proceso” y sólo se lo puede contener acompañándolo y discerniendo. Es importante tener siempre presente que la brújula, para no perderse en este camino, es la de la identidad católica concebida como pertenencia eclesial.

Diálogo con el mundo actual. Hace bien recordar las palabras del Concilio Vaticano II: Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo (cf. GS, 1)Aquí reside el fundamento del diálogo con el mundo actual. La respuesta a las preguntas existenciales del hombre de hoy, especialmente de las nuevas generaciones, atendiendo a su lenguaje, entraña un cambio fecundo que hay que recorrer con la ayuda del Evangelio, del Magisterio, y de la Doctrina Social de la Iglesia. Los escenarios y areópagos son de lo más variado. Por ejemplo, en una misma ciudad, existen varios imaginarios colectivos que conforman “diversas ciudades”. Si nos mantenemos solamente en los parámetros de “la cultura de siempre”, en el fondo una cultura de base rural, el resultado terminará anulando la fuerza del Espíritu Santo. Dios está en todas partes: hay que saber descubrirlo para poder anunciarlo en el idioma de esa cultura; y cada realidad, cada idioma, tiene un ritmo diverso.

Algunas tentaciones contra el discipulado misionero. La opción por la misionariedad del discípulo será tentada. Es importante saber por dónde va el mal espíritu para ayudarnos en el discernimiento. No se trata de salir a cazar demonios, sino simplemente de lucidez y astucia evangélica. Menciono sólo algunas actitudes que configuran una Iglesia “tentada”. Se trata de conocer ciertas propuestas actuales que pueden mimetizarse en la dinámica del discipulado misionero y detener, hasta hacer fracasar, el proceso de Conversión Pastoral.

1. La ideologización del mensaje evangélico. Es una tentación que se dio en la Iglesia desde el principio: buscar una hermenéutica de interpretación evangélica fuera del mismo mensaje del Evangelio y fuera de la Iglesia. Un ejemplo: Aparecida, en un momento, sufrió esta tentación bajo la forma de asepsia. Se utilizó, y está bien, el método de “ver, juzgar, actuar” (cf. n. 19). La tentación estaría en optar por un “ver” totalmente aséptico, un “ver” neutro, lo cual es inviable. Siempre el ver está afectado por la mirada. No existe una hermenéutica aséptica. La pregunta era, entonces: ¿con qué mirada vamos a ver la realidad? Aparecida respondió: Con mirada de discípulo. Así se entienden los números 20 al 32. Hay otras maneras de ideologización del mensaje y, actualmente, aparecen en Latinoamérica y El Caribe propuestas de esta índole. Menciono sólo algunas:

a) El reduccionismo socializante. Es la ideologización más fácil de descubrir. En algunos momentos fue muy fuerte. Se trata de una pretensión interpretativa en base a una hermenéutica según las ciencias sociales. Abarca los campos más variados, desde el liberalismo de mercado hasta la categorización marxista.

b) La ideologización psicológica. Se trata de una hermenéutica elitista que, en definitiva, reduce el ”encuentro con Jesucristo” y su ulterior desarrollo a una dinámica de autoconocimiento. Suele darse principalmente en cursos de espiritualidad, retiros espirituales, etc. Termina por resultar una postura inmanente autorreferencial. No sabe de trascendencia y, por tanto, de misionariedad.

c) La propuesta gnóstica. Bastante ligada a la tentación anterior. Suele darse en grupos de élites con una propuesta de espiritualidad superior, bastante desencarnada, que termina por desembarcar en posturas pastorales de “quaestiones disputatae”. Fue la primera desviación de la comunidad primitiva y reaparece, a lo largo de la historia de la Iglesia, en ediciones corregidas y renovadas. Vulgarmente se los denomina “católicos ilustrados” (por ser actualmente herederos de la Ilustración).

d) La propuesta pelagiana. Aparece fundamentalmente bajo la forma de restauracionismo. Ante los males de la Iglesia se busca una solución sólo en la disciplina, en la restauración de conductas y formas superadas que, incluso culturalmente, no tienen capacidad significativa. En América Latina suele darse en pequeños grupos, en algunas nuevas Congregaciones Religiosas, en tendencias exageradas a la “seguridad” doctrinal o disciplinaria. Fundamentalmente es estática, si bien puede prometerse una dinámica hacia adentro: involuciona. Busca “recuperar” el pasado perdido.

2. El funcionalismo. Su acción en la Iglesia es paralizante. Más que con la ruta se entusiasma con la “hoja de ruta”. La concepción funcionalista no tolera el misterio, va a la eficacia. Reduce la realidad de la Iglesia a la estructura de una ONG. Lo que vale es el resultado constatable y las estadísticas. De aquí se va a todas las modalidades empresariales de Iglesia. Constituye una suerte de “teología de la prosperidad” en lo organizativo de la pastoral.

3. El clericalismo es también una tentación muy actual en Latinoamérica. Curiosamente, en la mayoría de los casos, se trata de una complicidad pecadora: el cura clericaliza y el laico le pide por favor que lo clericalice, porque en el fondo le resulta más cómodo. El fenómeno del clericalismo explica, en gran parte, la falta de adultez y de cristiana libertad en parte del laicado latinoamericano. O no crece (la mayoría), o se acurruca en cobertizos de ideologizaciones como las ya vistas, o en pertenencias parciales y limitadas. Existe en nuestras tierras una forma de libertad laical a través de experiencias de pueblo: el católico como pueblo. Aquí se ve una mayor autonomía, sana en general, y que se expresa fundamentalmente en la piedad popular. El capítulo de Aparecida sobre piedad popular describe con profundidad esta dimensión. La propuesta de los grupos bíblicos, de las comunidades eclesiales de base y de los Consejos pastorales va en la línea de superación del clericalismo y de un crecimiento de la responsabilidad laical.

Podríamos seguir describiendo algunas otras tentaciones contra el discipulado misionero, pero creo que éstas son las más importantes y de más fuerza en este momento de América Latina y El Caribe.

Algunas pautas eclesiológicas

1. El discipulado-misionero que Aparecida propuso a las Iglesias de América Latina y El Caribe es el camino que Dios quiere para este “hoy”. Toda proyección utópica (hacia el futuro) o restauracionista (hacia el pasado) no es del buen espíritu. Dios es real y se manifiesta en el “hoy”. Hacia el pasado su presencia se nos da como “memoria” de la gesta de salvación sea en su pueblo sea en cada uno de nosotros; hacia el futuro se nos da como “promesa” y esperanza. En el pasado Dios estuvo y dejó su huella: la memoria nos ayuda a encontrarlo; en el futuro sólo es promesa… y no está en los mil y un “futuribles”. El “hoy” es lo más parecido a la eternidad; más aún: el “hoy” es chispa de eternidad. En el “hoy” se juega la vida eterna. El discipulado misionero es vocación: llamado e invitación. Se da en un “hoy” pero “en tensión”. No existe el discipulado misionero estático. El discípulo misionero no puede poseerse a sí mismo, su inmanencia está en tensión hacia la trascendencia del discipulado y hacia la trascendencia de la misión. No admite la autorreferencialidad: o se refiere a Jesucristo o se refiere al pueblo a quien se debe anunciar. Sujeto que se trasciende. Sujeto proyectado hacia el encuentro: el encuentro con el Maestro (que nos unge discípulos) y el encuentro con los hombres que esperan el anuncio. Por eso, me gusta decir que la posición del discípulo misionero no es una posición de centro sino de periferias: vive tensionado hacia las periferias… incluso las de la eternidad en el encuentro con Jesucristo. En el anuncio evangélico, hablar de “periferias existenciales” des-centra, y habitualmente tenemos miedo a salir del centro. El discípulo-misionero es un des-centrado: el centro es Jesucristo, que convoca y envía. El discípulo es enviado a las periferias existenciales.

2. La Iglesia es institución pero cuando se erige en “centro” se funcionaliza y poco a poco se transforma en una ONG. Entonces, la Iglesia pretende tener luz propia y deja de ser ese “misterium lunae” del que nos hablaban los Santos Padres. Se vuelve cada vez más autorreferencial y se debilita su necesidad de ser misionera. De “Institución” se transforma en “Obra”. Deja de ser Esposa para terminar siendo Administradora; de Servidora se transforma en “Controladora”. Aparecida quiere una Iglesia Esposa, Madre, Servidora, facilitadora de la fe y no tanto controladora de la fe.

3. En Aparecida se dan de manera relevante dos categorías pastorales que surgen de la misma originalidad del Evangelio y también pueden servirnos de pauta para evaluar el modo como vivimos eclesialmente el discipulado misionero: la cercanía y el encuentro. Ninguna de las dos es nueva, sino que conforman la manera cómo se reveló Dios en la historia. Es el “Dios cercano” a su pueblo, cercanía que llega al máximo al encarnarse. Es el Dios que sale al encuentro de su pueblo. Existen en América Latina y El Caribe pastorales “lejanas”, pastorales disciplinarias que privilegian los principios, las conductas, los procedimientos organizativos… por supuesto sin cercanía, sin ternura, sin caricia. Se ignora la “revolución de la ternura” que provocó la encarnación del Verbo. Hay pastorales planteadas con tal dosis de distancia que son incapaces de lograr el encuentro: encuentro con Jesucristo, encuentro con los hermanos. Este tipo de pastorales a lo más pueden prometer una dimensión de proselitismo pero nunca llegan a lograr ni inserción eclesial ni pertenencia eclesial. La cercanía crea comunión y pertenencia, da lugar al encuentro. La cercanía toma forma de diálogo y crea una cultura del encuentro. Una piedra de toque para calibrar la cercanía y la capacidad de encuentro de una pastoral es la homilía. ¿Qué tal son nuestras homilías? ¿Nos acercan al ejemplo de nuestro Señor, que “hablaba como quien tiene autoridad” o son meramente preceptivas, lejanas, abstractas?

4. Quien conduce la pastoral, la Misión Continental (sea programática como paradigmática), es el Obispo. El Obispo debe conducir, que no es lo mismo que mandonear. Además de señalar las grandes figuras del episcopado latinoamericano que todos conocemos quisiera añadir aquí algunas líneas sobre el perfil del Obispo que ya dije a los Nuncios en la reunión que tuvimos en Roma. Los Obispos han de ser Pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida. Hombres que no tengan “psicología de príncipes”. Hombres que no sean ambiciosos y que sean esposos de una Iglesia sin estar a la expectativa de otra. Hombres capaces de estar velando sobre el rebaño que les ha sido confiado y cuidando todo aquello que lo mantiene unido: vigilar sobre su pueblo con atención sobre los eventuales peligros que lo amenacen, pero sobre todo para cuidar la esperanza: que haya sol y luz en los corazones. Hombres capaces de sostener con amor y paciencia los pasos de Dios en su pueblo. Y el sitio del Obispo para estar con su pueblo es triple: o delante para indicar el camino, o en medio para mantenerlo unido y neutralizar los desbandes, o detrás para evitar que alguno se quede rezagado, pero también, y fundamentalmente, porque el rebaño mismo tiene su olfato para encontrar nuevos caminos.

No quisiera abundar en más detalles sobre la persona del Obispo, sino simplemente añadir, incluyéndome en esta afirmación, que estamos un poquito retrasados en lo que a Conversión Pastoral se refiere. Conviene que nos ayudemos un poco más a dar los pasos que el Señor quiere para nosotros en este “hoy” de América Latina y El Caribe. Y sería bueno comenzar por aquí.


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En la Iglesia, el pastor debe saber despedirse.

“El obispo debe saber despedirse, no es el centro de la historia”

El Papa en Santa Marta: el pastor debe saber irse bien, y no «a medias», porque es un hombre libre, ha servido sin compromisos y «sin apropiarse del rebaño»

Papa Francisco: “El obispo debe saber despedirse, no es el centro de la historia”

Pubblicato il 30/05/2017
Ultima modifica il 30/05/2017 alle ore 14:33
DOMENICO AGASSO JR.
CIUDAD DEL VATICANO

El verdadero guía de una comunidad eclesiástica sabe irse bien, porque es un hombre libre, ha servido sin compromisos y sin apropiarse del rebaño. Además, se despide sabiendo que “no es el centro de la historia”. Palabra de Papa Francisco, que dedicó la homilía de hoy, 30 de mayo de 2017, a la «despedida de un obispo», como podría titularse la Primera Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

 

San Pablo deja la Iglesia de Éfeso, que él mismo había fundado. Según indicó la Radio Vaticana, el Pontífice recordó: «Ahora debe irse. Todos los pastores debemos despedirnos. Llega un momento en el que el Señor te dice: ve a otra parte, ve allá, ven acá, ven conmigo». Uno de los pasos que debe dar «un pastor también es prepararse para despedirse bien, no a medias. El pastor que no aprende a despedirse es porque tiene algún vínculo no bueno con el rebaño, un vínculo que no fue purificado por la Cruz de Jesús».

 

Entonces, Pablo, en una especie de «consejo presbiterial» se despide de su comunidad eclesiástica: el Obispo de Roma recordó «tres actitudes» del apóstol.

 

Primera: dice que nunca se ha echado atrás. No es un acto de «vanidad, porque él dice que es el peor de los pecadores, lo sabe y lo dice», sino que simplemente relata «la historia» verdadera. «Una de las cosas que da mucha paz al pastor cuando se despide es acordarse de que nunca ha sido un pastor de compromisos», la conciencia de no haber «guiado a la Iglesia con compromisos. No se echó atrás. Y se necesita valentía para ello», insistió Francisco.

 

Segunda actitud: san Pablo comunica que va a Jerusalén movido por el Espíritu, sin saber qué le sucederá. Prácticamente, obedece al Espíritu Santo: «El pastor sabe que está en camino. Mientras guiaba a la Iglesia tenía la actitud de no hacer compromisos; ahora el Espíritu le pide que se ponga en camino, sin saber qué sucederá». Y el apóstol «continúa porque él no tiene nada propio, no hizo una apropiación indebida de su rebaño. Sirvió. “¿Ahora Dios quiere que me vaya? Me voy sin saber qué sucederá conmigo. Solo sé (el Espíritu se lo había comunicado) que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me dice que me esperan cadenas y tribulaciones”. Eso era lo que sabía». Sin embargo, no renuncia, acepta con confianza los nuevos desafíos peligrosos.

 

No lo espera «la jubilación. Voy a otra parte a servir a otras Iglesias —prosiguió el Papa. Siempre con el corazón abierto a la voz de Dios: dejo esto, seré qué me pide el Señor. Y ese pastor sin compromisos ahora es un pastor en camino».

 

Tercer punto: Pablo precisa que no considera, de ninguna manera, preciosa «mi vida». Y Francisco añadió: no es «el centro de la historia, de la historia grande o de la historia pequeña», sino que es «un servidor».

 

El Pontífice citó un dicho popular: «Como se vive, se muere; como se vive, se despide»; san Pablo se despide al final con «una libertad sin compromisos» y se pone en marcha hasta el final de la misión que Dios le encomendó en la tierra. Así «se despide un pastor», exclamó el Papa.

 

Francisco invocó: «Con este ejemplo tan bello, recemos por los pastores, por nuestros pastores, por los párrocos, por los obispos, por el Papa, para que sus vidas sean vidas sin compromisos, una vida en camino, y una vida en donde ellos —concluyó— no se crean que están en el centro de la historia y así aprendan a despedirse».