Loiola XXI

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Camerún: obispo muerto por asesinato, no por suicidio.

CAMERÚN – “Mons. Bala no se suicidio, sino que fue brutalmente asesinado; que se haga justicia”, afirman los obispos

miércoles, 14 junio 2017obispos   persecuciones  

Mons.Jean Marie Benoît Bala

Yaoundé (Agencia Fides) – “Mons. Jean Marie Benoît Bala no se suicidio, sino que fue brutalmente asesinado” afirma el comunicado de la Conferencia Episcopal de Camerún sobre la muerte de Su Exc. Mons. Jean Marie Benoît Bala, Obispo de Bafia, cuyo cuerpo fue encontrado en las aguas del río Sanaga, el 2 de junio.
La desaparición del obispo fue denunciada la mañana del 31 de marzo, cuando su coche fue encontrado en el Pont de l’Enfance. En el coche se encontró también “un mensaje extraño (…) junto a su documento de identidad y otros cosas personales”, recuerda el mensaje enviado a la Agencia Fides.
Al principio algunos habían sugerido que el Obispo se había suicidado y las autoridades enviaron buzos para buscar el cuerpo en el río. El 2 de junio, un pescador encontró los restos de Mons. Bala a pocos km del Pont de l’Enfance.
“Actualmente el cuerpo está a disposición de las autoridades judiciales para la investigación de las circunstancias, de las causas exactas y de los autores de este crimen atroz e inaceptable. (…) Nosotros, los obispos de Camerún afirmamos que Mons Jean Marie Benoît no se suicidó; fue brutalmente asesinado. Se trata de un asesinato más, uno de más”, se lee en el comunicado.
Los Obispos subrayan “la triste memoria de varios prelados, sacerdotes y personas consagradas que fueron asesinadas en circunstancias poco claras hasta la fecha. En particular, recordamos a Mons. Yves Plumey, Arzobispo Emerito de Garoua (asesinado en Ngaoundéré – 1991), don Joseph Mbassi (Yaoundé – 1988), p. Antony Fontegh (Kumbo-1990), las Hermanas de Djoum (1992), P. Engelbert Mveng (Yaoundé – 1995), solo por citar algunos”.
“Tenemos la impresión de que el clero de Camerún está particularmente perseguido por fuerzas oscuras y malvadas” denuncian los obispos de Camerún.
Al tiempo que piden que “se haga luz sobre las circunstancias y los motivos del asesinato del Mons. Bala, y que sean identificados y llevados ante la justicia para ser juzgados según la ley, todos los responsables”.
También exigen al Estado que “asuma el deber real de proteger la vida humana”; a los medios de comunicación y a los usuarios de las redes sociales que no difundan mentiras y respeten la dignidad de los seres humanos. Por último, los Obispos piden a los asesinos de Mons. Bala “qué realicen un camino de conversión urgente y radical”. (L.M.) (Agencia Fides 14/6/2017)


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En la Iglesia, el pastor debe saber despedirse.

“El obispo debe saber despedirse, no es el centro de la historia”

El Papa en Santa Marta: el pastor debe saber irse bien, y no «a medias», porque es un hombre libre, ha servido sin compromisos y «sin apropiarse del rebaño»

Papa Francisco: “El obispo debe saber despedirse, no es el centro de la historia”

Pubblicato il 30/05/2017
Ultima modifica il 30/05/2017 alle ore 14:33
DOMENICO AGASSO JR.
CIUDAD DEL VATICANO

El verdadero guía de una comunidad eclesiástica sabe irse bien, porque es un hombre libre, ha servido sin compromisos y sin apropiarse del rebaño. Además, se despide sabiendo que “no es el centro de la historia”. Palabra de Papa Francisco, que dedicó la homilía de hoy, 30 de mayo de 2017, a la «despedida de un obispo», como podría titularse la Primera Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

 

San Pablo deja la Iglesia de Éfeso, que él mismo había fundado. Según indicó la Radio Vaticana, el Pontífice recordó: «Ahora debe irse. Todos los pastores debemos despedirnos. Llega un momento en el que el Señor te dice: ve a otra parte, ve allá, ven acá, ven conmigo». Uno de los pasos que debe dar «un pastor también es prepararse para despedirse bien, no a medias. El pastor que no aprende a despedirse es porque tiene algún vínculo no bueno con el rebaño, un vínculo que no fue purificado por la Cruz de Jesús».

 

Entonces, Pablo, en una especie de «consejo presbiterial» se despide de su comunidad eclesiástica: el Obispo de Roma recordó «tres actitudes» del apóstol.

 

Primera: dice que nunca se ha echado atrás. No es un acto de «vanidad, porque él dice que es el peor de los pecadores, lo sabe y lo dice», sino que simplemente relata «la historia» verdadera. «Una de las cosas que da mucha paz al pastor cuando se despide es acordarse de que nunca ha sido un pastor de compromisos», la conciencia de no haber «guiado a la Iglesia con compromisos. No se echó atrás. Y se necesita valentía para ello», insistió Francisco.

 

Segunda actitud: san Pablo comunica que va a Jerusalén movido por el Espíritu, sin saber qué le sucederá. Prácticamente, obedece al Espíritu Santo: «El pastor sabe que está en camino. Mientras guiaba a la Iglesia tenía la actitud de no hacer compromisos; ahora el Espíritu le pide que se ponga en camino, sin saber qué sucederá». Y el apóstol «continúa porque él no tiene nada propio, no hizo una apropiación indebida de su rebaño. Sirvió. “¿Ahora Dios quiere que me vaya? Me voy sin saber qué sucederá conmigo. Solo sé (el Espíritu se lo había comunicado) que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me dice que me esperan cadenas y tribulaciones”. Eso era lo que sabía». Sin embargo, no renuncia, acepta con confianza los nuevos desafíos peligrosos.

 

No lo espera «la jubilación. Voy a otra parte a servir a otras Iglesias —prosiguió el Papa. Siempre con el corazón abierto a la voz de Dios: dejo esto, seré qué me pide el Señor. Y ese pastor sin compromisos ahora es un pastor en camino».

 

Tercer punto: Pablo precisa que no considera, de ninguna manera, preciosa «mi vida». Y Francisco añadió: no es «el centro de la historia, de la historia grande o de la historia pequeña», sino que es «un servidor».

 

El Pontífice citó un dicho popular: «Como se vive, se muere; como se vive, se despide»; san Pablo se despide al final con «una libertad sin compromisos» y se pone en marcha hasta el final de la misión que Dios le encomendó en la tierra. Así «se despide un pastor», exclamó el Papa.

 

Francisco invocó: «Con este ejemplo tan bello, recemos por los pastores, por nuestros pastores, por los párrocos, por los obispos, por el Papa, para que sus vidas sean vidas sin compromisos, una vida en camino, y una vida en donde ellos —concluyó— no se crean que están en el centro de la historia y así aprendan a despedirse».


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Paraguay: los obispos ante los últimos disturbios.

Obispos de Paraguay llaman a la paz tras disturbios e incendio en el Congreso

ASUNCIÓN, 01 Abr. 17 / 08:23 am (ACI).- Los Obispos de Paraguay hicieron un  llamado urgente a la paz luego de que miles de manifestantes incendiaran el Congreso Nacional en Asunción, la capital del país, la noche del 31 de marzo.

  •  En un comunicado firmado el 31 de marzo, la Conferencia Episcopal Paraguaya exhortó a que no haya “¡nunca más guerras entre hermanos! ¡Construyamos siempre la paz!”.

Las violentas manifestaciones en Asunción se produjeron luego de que un grupo de parlamentarios aprobaran una enmienda constitucional, que permitiría la reelección del Presidente de Paraguay, Horacio Cartes.

En la polémica decisión participaron 25 senadores que convocaron por sorpresa y a puerta cerrada la votación. La oposición ha calificado la medida como ilegal.

Hasta el momento, los disturbios han dejado un muerto y decenas de heridos, entre parlamentarios, policías y manifestantes.

“En estos momentos críticos que vive la patria, los Obispos del Paraguay hacemos un llamado urgente a la paz”, indicó la Conferencia Episcopal en su comunicado.

“Observamos con dolor la confrontación pública y queremos pedir a todos: autoridades y pueblo, que no hagamos uso de la violencia, cuidemos la integridad de la vida de todos, que las manifestaciones no se transformen en campo de batalla. ¡Respetemos la vida!”, añadieron los obispos.

Asimismo, exhortaron a los ciudadanos y gobernantes a mirar “no solamente la motivación de sus acciones sino las consecuencias, y actúen con la debida cordura”.

“Instamos a los líderes y representantes políticos ganar la confianza social con gestos concretos de encuentro, de diálogo y de transparencia, respetando un proceso donde la libertad y la posibilidad de actuar no se vean coaccionadas por la premura de los procedimientos políticos”, continuaron.

Finalmente, los obispos paraguayos alentaron a un diálogo entre todos los sectores porque “la paz exige la cultura del encuentro, la búsqueda del bien común, la unidad nacional.

“Queremos un país fraterno, en donde construyamos en esa paz cotidiana, como lo exhortaba el Papa Francisco al inicio de su visita a nuestro país en 2015. Hagamos que sea posible. No dejemos que esto se vaya de las manos. ‘Una familia dividida no puede subsistir’”, concluyeron los Obispos.


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Asamblea de la Conferencia de obispos de USA. Comentario

Bishops’ meeting was boring, with flashes of inspiration

  • Cardinal Daniel DiNardo of Galveston-Houston addresses a news conference Nov. 15 at the fall general assembly of the U.S. Conference of Catholic Bishops in Baltimore. Seated to his left is Archbishop Jose Gomez. (CNS/Bob Roller)
There was little interesting or inspiring about the meeting of the U.S. Conference of Catholic Bishops in Baltimore this week. Much of the meeting was devoted to bureaucratic business like the approval of plans and programs, and minor liturgical and canonical items.The most controversial item on the agenda was an increase in diocesan assessments (which failed) and a change in the assessment formula. Bishops, like taxpayers, don’t want to see their taxes raised.

Some excitement surrounded the election of officers and committee chairs.

It was no surprise that Cardinal Daniel DiNardo of Galveston-Houston was elected USCCB president since he was elected vice president three years ago and the vice president normally succeeds the president. The election of Los Angeles Archbishop José Gomez was historic since not only is he the first Hispanic vice president of the conference, he is also a Mexican immigrant. He will undoubtedly be elected president in three years.

The two will be an interesting team. DiNardo is a blunt-speaking, no-nonsense prelate whom journalists are looking forward to covering. Gomez, on the other hand, is a gentle, pastoral bishop who shrinks from the limelight. At a joint press conference, DiNardo answered question after question while Gomez appeared happy to simply sit back and observe. But after each response, DiNardo asked Gomez what he thought, encouraging him to respond. DiNardo would not let Gomez hide.

Explore Pope Francis’ apostolic exhortation on the family.

The vote for chair-elect of the USCCB Committee on International Justice and Peace was the most revelatory of the current makeup of the conference membership. Archbishop Timothy Broglio of the U.S. Archdiocese for Military Services beat out Bishop Robert McElroy of San Diego for chair by a vote of 127-88. Moderate bishops (there are very few liberal bishops) voted for McElroy and the conservatives voted for Broglio.

As personal secretary to Cardinal Angelo Sodano, the Vatican secretary of state (1991-2006), Broglio antagonized then Cardinal Bergoglio and the other Argentine bishops whose recommendations for episcopal appointments were routinely rejected by Sodano. McElroy, on the other hand, has pushed the conference to be more supportive of the priorities of Pope Francis. He probably lost some votes by pushing too hard.

The vote for chair-elect of the Committee on Evangelization and Catechesis had a similar breakdown with 122 for Bishop Robert Barron, auxiliary bishop of Los Angeles, and 90 votes for Bishop Frank Caggiano of Bridgeport, Conn.

A routine agenda item for the meeting turned out to be one of the most emotionally charged. Carolyn Woo, the president and CEO of Catholic Relief Services, the international relief and development agency of the U.S. bishops, was slated to deliver a report to the bishops on the work of CRS.

It was Woo’s last such address since in January she is ending her five-year term as head of CRS and will return to South Bend, the home of Notre Dame business school where she worked when the bishops recruited her.* Although Woo’s immediate predecessor, Ken Hackett, had led Catholic Relief Services for 18 years — making her five-year tenure seem short by all appearance — hers was a routine move back to an academic life.

Woo’s address Monday seemed routine as she described CRS’s work, but then there was a hitch in her voice and she could be seen fighting back tears when she said she wanted to talk about “the divisions I see” that hinder the work of Catholic Relief Services.

She didn’t give details about these divisions, but Catholic Relief Services has been attacked by right-wing Catholics accusing it of ignoring church teaching on birth control and abortion.

She related what she called “the most chilling” event in her time at CRS, a conversation with a person who let her know there would be no compromise over contentious issues. She said, “I was told, ‘Carolyn, we can’t compromise. When we are winning, we can’t compromise. When we’re losing, we can’t compromise.’ ”

“Wow, I thought, when can we collaborate?” Woo said. She ended her presentation with what she called “a simple request.”

“Whenever you are wondering what CRS is doing,” she told the bishops sitting before her, “I’d like you to ask the question differently, ‘What are we doing?’ ”

Archbishop Paul Coakley of Oklahoma City, Okla., chair of the Catholic Relief Services board, followed Woo on the podium and he picked up where she left off. He told his fellow bishops that as Woo was speaking he had received another scandalous email from the LePanto Institute, which devotes a whole page of its website to attacking CRS.

The LePanto Institute describes itself as “a research and education organization dedicated to the defense of the Catholic Church against assaults from without as well as from within,” including from “heretics” and “traitors.”

Coakley told the bishops, “I want you to know that Catholic Relief Services is Catholic through and through. I hope you will not give any credence to this particular blogger.”

The room responded with a standing ovation.

Another moving presentation was made by Bishop Gregory Mansour on persecution of Christians in the Middle East. Referred to by almost everyone as Bishop Gregory, he is head of the Maronite Eparchy of Saint Maron of Brooklyn and a leading voice for Christians in the Middle East.

Although they are suffering terribly,  Mansour does not portray the Christians as mere victims, but rather as very active in responding to the terrible tragedy of their countries.

“Although the vast majority of today’s refugees are non-Christian, the vast majority of those who serve them are Christians, who continue to be the light of the world and the salt of the earth,” Mansour said. “Today Christians are more united than ever, through a common suffering, a common martyrdom, and a common assistance given to those in need.”

His frustration that the plight of Christians in the Middle East has been ignored was evident. To help these Christians he called for advocacy, humanitarian aid and ecumenical support.

With regards to advocacy, he asked the bishops to urge the U.S. government to increase U.S. humanitarian aid and development assistance for refugees as well as internally displaced persons. He also called for aid to those countries in the region hosting large refugee populations.

With regard to admission of refugees into the United States, “All of the bishops have been very clear that we welcome refugees,” he said at the press conference on Thursday. “We have been doing it for years. We are all part migrants.”

In response to a question from the NCR, he said he did not want American boots on the ground nor the arming of Christian militias. He did note that Russia’s support and America’s opposition to Assad is complicating matters in Syria. “The West should not determine who stays as a public figure and who doesn’t,” he said. “Those are things that have to be done on the ground.”

The bishop thinks that “because Russia was on one side and America was on another side, it made that civil war a lot more unclear and a lot more filled with hatred.”

The United States must “find a way to work with Russia and to work with the allies of Iran and work with our own allies,” he said, “and maybe to rethink some of our own allegiances so that we can find a solution for Syria, find a solution for Yemen, find a solution for Iraq, find a solution for all the Middle East.”

The need for humanitarian aid for Christians in the Middle East is great. Syrians will need help in rebuilding their churches, hospitals, schools, homes and livelihoods. He suggested linking or twining parishes and dioceses in the U.S. with those in the Middle East. He also called for continued funding from groups like Catholic Relief Services, Aid to the Church in Need, Catholic Near East Welfare Association, and the Knights of Columbus.

Finally, he called for working with interfaith partners to draw attention to the need for basic human rights, full citizenship rights, and religious freedom for people in the Middle East. He noted that Catholics have good relations with Jews and Muslims but all three groups need to work together for peace.

Much of the USCCB November meeting was boring. Much to the disappointment of the journalists, the bishops were not interested in talking about the new president, Donald Trump, at least not in public sessions. Outgoing USCCB President Joseph Kurtz, archbishop of Louisville, said the bishops were uncertain where Trump stood on many issues but they looked forward to having conversations with the incoming administration in order to find out what parts of the bishops’ agenda might get adopted.

President-elect DiNardo was hopeful that judicial appointments would favor the bishops’ pro-life agenda.

The bishops, however, were clearly worried about what Trump might do to immigrants, especially in breaking up families and deporting those who are undocumented. Early on the first day, they approved a statement in support of the immigrant community in the United States. The dialogue they hope to have with the administration will be helped by the fact that the two new leaders of the conference come from the two states with the most immigrants, and one of those leaders is an immigrant himself.

*A sentence has been corrected to clarify that Woo is returning to South Bend, Ind., after she ends her five-year term as head of CRS.

[Dennis Coday assisted on the CRS section of this column.]

[Jesuit Fr. Thomas Reese is a senior analyst for NCR and author of Inside the Vatican: The Politics and Organization of the Catholic Church. His email address is treesesj@ncronline.org.]


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China: fallece un heroico anciano obispo

CHINA – Fallece Mons. Tommaso Zeng Jingmu, valiente testigo de fidelidad a la Iglesia

viernes, 22 abril 2016iglesias locales  
Faith

S.E. Mons. Tommaso Zeng
edad de casi 96 años, S.E. Mons. Tommaso Zeng Jingmu, obispos emérito y no oficial de la diócesis de Yujiang, en la provincia de Jiangxi (China Continental). El 26 de marzo, Sábado Santo, estando en su casa, sufrió un ictus y al golpearse contra el suelo se provocó una grave conmoción cerebral. Fue ingresado en el hospital de Fuzhou y operado de urgencia. Durante sus últimos momentos alternó momentos de sufrimiento y de lucidez, durante los cuales recitaba el Rosario e incluso conseguía bromear. El 2 de abril, sus condiciones de salud empeoraron de improviso y espiró hacia las 22,50 horas.
El funeral fue celebrado el 6 de abril, en su casa natal, por su sobrino, Prelado, el Rev. Zeng Zhongliang, de la diócesis de Yujiang, junto con unos veinte sacerdotes concelebrantes. El obispo no oficial de la diócesis, S.E. Mons. Giovanni Peng Weizhao, vive desde hace algún tiempo con libertad limitada.
Mons. Zeng había pedido, en su testamento, que se celebrase su funeral en su lugar de origen, de forma sencilla, sin hablar de sus méritos. A las exequias participaron miles de fieles de la diócesis y de otras partes de China, atestiguando la estima y gratitud por el servicio que ha prestado a la Iglesia y a la comunidad diocesana durante más de 25 años.
El obispo difunto nació el 23 de julio de 1919 (algunas fuentes señalan una fecha diversa) en la aldea de Zengjiacun, distrito de Chongren, en la provincia di Jiangxi. En 1930 entró en el Seminario de Wenshan, de la diócesis de Yujiang. En 1944 continuó sus estudios en el Seminario mayor de Fuzhou, en Fujian, y en 1948 fue transferido a Wensheng, al Seminario del Zhejiang. Ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1949 por S.E. Mons. William Charles Quinn, C.M., fue vice-párroco y párroco en varias comunidades. El 13 de enero de 1990 recibió la consagración episcopal de manos de S.E. Mons. Giacomo Xie Shiguang, obispo de Funing.
Mons. Zeng fue un firme defensor de la doctrina católica y un valiente testigo de fidelidad a la Iglesia, a costa de grandes sacrificios: fue detenido en varias ocasiones y pasó tres décadas de su vida en prisión. Su amor por Cristo, por la Iglesia y por el Santo Padre han sido un gran ejemplo para muchos.
En su testamento espiritual pidió perdón por todos sus defectos y agradeció a los sacerdotes de la diócesis por su dedicación y su servicio. Entre otras cosas, esperaba construir en su pueblo de origen una iglesia dedicada al Inmaculado Corazón de María, en agradecimiento por la protección y por las gracias obtenidas. (Agencia Fides 22/04/2016)


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Los obispos según el Papa Francisco

“Sean servidores y miren a los ojos para ver el corazón”, el Papa a los nuevos Obispos

2016-03-19 Radio Vaticana

(RV).- “Cuiden y orienten a la Iglesia que se les confía, y sean fieles dispensadores de los misterios de Cristo. Elegidos por el Padre para gobernar su familia, tengan siempre ante sus ojos al Buen Pastor, que conoce a sus ovejas”, lo dijo el Papa Francisco en su homilía en la Misa de ordenación episcopal de Mons. Peter Brian Wells y Mons. Miguel Ángel Ayuso Guixot, celebrado en la Basílica de San Pedro en la Solemnidad de San José, Esposo de la Bienaventurada Virgen María y Patrono Universal de la Iglesia.

En su homilía, el Santo Padre subrayó que este ministerio fue instituido por Cristo para redimir a la humanidad, quien a su vez envió “a los doce apóstoles por el mundo, para que, llenos del Espíritu Santo, anunciaran el Evangelio, instruyeran y santificaran a todos los pueblos y los reunieran en un solo rebaño, bajo un único pastor y los guiaran a la salvación”.

Por ello, el Obispo de Roma recordó a los candidatos al orden de los Obispos, “que han sido escogidos entre los seres humanos para servirles en las cosas de Dios. El episcopado es un servicio, no un honor. Por esto, el Obispo debe ante todo vivir para los fieles, y no solamente presidirlos; porque, según el mandato del Señor, el que es mayor debe hacerse el más pequeño, y el que preside, debe servir humildemente”. Sean servidores de todos, dijo el Papa, especialmente de los más grandes y de los más pequeños. De todos, pero siempre servidores, al servicio del pueblo de Dios.

Antes de concluir su homilía, el Papa Francisco les señaló las tareas a las cuales están llamados los ministros en el episcopado. “No se olviden que la primera tarea del Obispo es la oración: esto lo ha dicho Pedro, el día de la elección de los siete diáconos. La segunda tarea, el anuncio de la Palabra. Luego viene lo demás. Pero el primero es la oración. Si un Obispo no reza, no podrá hacer nada”.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)

Texto y audio completo de la homilía del Papa Francisco

Hermanos e hijos queridos,

Nos hará bien reflexionar atentamente a qué ministerio en la Iglesia son llamados estos hermanos nuestros.

Nuestro Señor Jesucristo, enviado por el Padre para redimir a la humanidad, envió, a su vez, a los doce apóstoles por el mundo, para que, llenos del Espíritu Santo, anunciaran el Evangelio, instruyeran y santificaran a todos los pueblos y los reunieran en un solo rebaño, bajo un único pastor y los guiaran a la salvación.

Para que este ministerio se mantuviera hasta el final de los tiempos, los apóstoles eligieron colaboradores, a quienes, por la imposición de las manos, les comunicaron el don del Espíritu Santo que habían recibido de Cristo, confiriéndoles la plenitud del sacramento del Orden. De esta manera, se ha ido transmitiendo a través de los siglos este ministerio, por la sucesión continua de los Obispos y permanece y se acrecienta hasta nuestros días la obra del Salvador. En la persona del Obispo, en comunión con los presbíteros, se manifiesta la presencia entre ustedes del mismo Jesucristo, Señor y Pontífice eterno.

Es el mismo Jesucristo quien, por el ministerio del Obispo, anuncia el Evangelio y ofrece a los creyentes los sacramentos de la fe. Él es quien, por medio del ministerio paterno del Obispo, agrega nuevos miembros a la Iglesia, que es su cuerpo. Es Cristo quien, valiéndose de la predicación y solicitud pastoral del Obispo, los lleva, a través del peregrinar terreno, a la participación en el Reino de Dios. Cristo que predica, Cristo que hace la Iglesia, fecunda la Iglesia, Cristo que guía: esto es el Obispo.

Reciban, pues, con alegría y acción de gracias a estos hermanos nuestros, que nosotros, los Obispos aquí presentes, por la imposición de las manos, lo agregamos a nuestro Orden episcopal. Deben honrarlo como ministro de Cristo y dispensador de los misterios de Dios: a él se le ha confiado dar testimonio del verdadero Evangelio y administrar la vida del Espíritu y la santidad. Recuerden las palabras de Cristo a los apóstoles: «Quien los escucha a ustedes, a mí me escucha; quien los rechaza a ustedes, a mí me rechaza y, quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.»

Y a ustedes, queridos hermanos, elegidos por el Señor, recuerden que han sido escogidos entre los seres humanos para servirles en las cosas de Dios. El episcopado es un servicio, no un honor. Por ello, el Obispo debe ante todo vivir para los fieles, y no solamente presidirlos; porque, según el mandato del Señor, el que es mayor debe hacerse el más pequeño, y el que preside, debe servir humildemente. Sean servidores. De todos: de los más grandes y de los más pequeños. De todos, pero siempre servidores, al servicio.

Proclamen la palabra de Dios a tiempo y a destiempo; exhorten con toda paciencia y deseo de edificar. En la oración y en el sacrificio eucarístico, pidan abundancia y diversidad de gracias, para que el pueblo a ustedes encomendado participe de la plenitud de Cristo. No se olviden que la primera tarea del Obispo es la oración: esto lo ha dicho Pedro, el día de la elección de los siete diáconos. La segunda tarea, el anuncio de la Palabra. Luego viene lo demás. Pero el primero es la oración. Si un Obispo no reza, no podrá hacer nada.

Cuiden y orienten a la Iglesia que se les confía, y sean fieles dispensadores de los misterios de Cristo. Elegidos por el Padre para gobernar su familia, tengan siempre ante tus ojos al Buen Pastor, que conoce a sus ovejas: detrás de cada carta existe una persona. Detrás de cada misiva que ustedes reciban, existe una persona. Que esta persona sea conocida por ustedes y que ustedes sean capaces de conocerla.

Amen con amor de padre y de hermano a cuantos Dios pone bajo su cuidado, especialmente a los presbíteros y diáconos. Hace llorar cuando escuchamos que un presbítero dice que ha pedido hablar con su Obispo y la secretaria le ha dicho que “tiene muchas cosas por hacer, pero dentro de tres meses no lo podrá recibir”. El primer prójimo del Obispo es su presbítero: su primer prójimo. Si tú no amas al primer prójimo, no serás capaz de amar a todos. Cercanos a los presbíteros, a los diáconos, a sus colaboradores en el ministerio; cercanos a los pobres, a los débiles, a los que no tienen hogar y a los inmigrantes. Miren a los fieles en los ojos. Pero miren el corazón. Y que aquel fiel tuyo sea presbítero, diacono o laico, pueda mirar tu corazón. Pero mirar siempre en los ojos.

Cuiden diligentemente de aquellos que aún no están incorporados al rebaño de Cristo, porque ellos también les han sido encomendados en el Señor. No se olviden que forman parte del Colegio episcopal en el seno de la Iglesia católica, que es una por el vínculo del amor. Por tanto, su solicitud pastoral debe extenderse a todas las Iglesias, dispuesto siempre a acudir en ayuda de las más necesitadas.

Preocúpense, pues, de la grey universal, a cuyo servicio les pone el Espíritu Santo para servir a la Iglesia de Dios. Y esto háganlo en el nombre del Padre, cuya imagen representas en la Iglesia; en el nombre de su Hijo, Jesucristo, cuyo oficio de Maestro, Sacerdote y Pastor ejerces; y en el nombre del Espíritu Santo, que da vida a la Iglesia de Cristo y fortalece nuestra debilidad. Que el Señor los acompañe, les esté cerca en este camino que hoy inician.