Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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El Papa: “La cercanía a Dios es la fuente del ministerio del obispo”

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

La proximidad a Dios y la cercanía a su pueblo, son estos consejos que da el Papa Francisco a los nuevos miembros del Colegio Episcopal, que del 4 al 11 de septiembre participaron en un curso organizado por las congregaciones para los Obispos y las Iglesias Orientales.

La fuerza del Buen Pastor

A los presentes Francisco les dijo que Jesús nos acerca a la mirada de Dios. “Nuestro mundo busca, incluso sin saberlo, esta cercanía divina. Sin esta proximidad del amor, el fundamento de la realidad flaquea; la Iglesia misma se pierde cuando pierde la ternura vivificante del Buen Pastor. No conocemos otra fuerza que esta, la fuerza del Buen Pastor, la fuerza para dar vida, para acercar el Amor al amor. Esta es nuestra misión: ser para la Iglesia y para el mundo los “sacramentos” de la proximidad de Dios”.

Proximidad a Dios y cercanía a su pueblo

La cercanía a Dios es la fuente del ministerio del obispo, les dijo el Papa, existimos para hacer palpable esta cercanía. Pero uno no puede comunicar la cercanía de Dios sin experimentarlo, sin experimentarlo todos los días, sin dejarse contagiar por su ternura. Todos los días, sin ahorrar tiempo, afirmó, debemos estar delante de Jesús, traerle personas, situaciones, como canales que siempre están abiertos entre Él y nuestra gente.

Sin esta confianza personal, sin esta intimidad cultivada todos los días en la oración, incluso y especialmente en las horas de desolación y aridez, se desprende el núcleo de nuestra misión episcopal, les dijo, sin la cercanía al Sembrador, nos parecerá no muy gratificante el esfuerzo de arrojar la semilla sin conocer el tiempo de cosecha. Sin el sembrador, será difícil acompañar la lenta maduración con la paciente confianza.

Porque como dijo el Papa sin Jesús, viene la desconfianza de que Él no completará su obra; sin Él, tarde o temprano, uno se desliza en la melancolía pesimista de quienes dicen: “todo es malo”. Solo al estar con Jesús somos preservados de la presunción pelagiana de que el bien deriva de nuestra habilidad. Solo al quedarse con Jesús, la profunda paz que nuestros hermanos y hermanas buscan de nosotros llega a nuestros corazones.

 

La identidad del obispo: acercarse, darse

 

Y es que como dijo el Papa de la cercanía a Dios a la cercanía a su pueblo, crece en la conciencia de que nuestra identidad consiste en acercarnos “este es mi cuerpo ofrecido por ti”, decimos en el momento más elevado de la ofrenda eucarística para nuestro pueblo. De aquí surge la vida del obispo, se convierten en panes partidos para la vida del mundo. Entonces, afirmó el Pontífice, la proximidad a las personas que nos confían no es una estrategia oportunista, sino nuestra condición esencial.

A Jesús le encanta acercarse a sus hermanos a través de nosotros, dijo, a través de nuestras manos abiertas que acarician y consuelan; de nuestras palabras, pronunciadas para “ungir el mundo del Evangelio y no de nosotros mismos; de nuestro corazón, cuando estamos agobiados por las angustias y alegrías de nuestros hermanos. Incluso en nuestra pobreza, depende de nosotros que nadie sienta a Dios tan distante, que nadie lo tome como pretexto para levantar muros, derribar puentes y sembrar el odio. Tenemos que anunciar con la vida una medida de vida diferente a la del mundo: la medida de un amor sin medida, que no busca su propio beneficio y sus propias ventajas, sino el horizonte ilimitado de la misericordia de Dios”.

 

Los verbos del Buen Samaritano

Por último, dijo que esta cercanía del obispo no es retórica. No se compone de proclamas autorreferenciales, sino de disponibilidad real. Dios nos sorprende y a menudo ama alterar nuestra agenda: prepárate para esto sin temor. La proximidad conoce verbos concretos, los del buen samaritano: ver, es decir, no desviar la mirada, y fingir que nada ha pasado, no dejar a la gente esperando y no esconder problemas debajo de la alfombra. Así que, hacerse cercanos, estar en contacto con las personas, dedicarles más tiempo a ellas que estar trabajando en el escritorio, no temer el contacto con la realidad, del conocer y abrazar. Luego envolver las heridas, hacerse cargo, cuidarlas, desprenderse.

“Cada uno de estos verbos de proximidad es un hito en el viaje de un obispo con su gente. Todos piden involucrarse y ensuciarse las manos. Estar cerca es empatizar con el pueblo de Dios, compartir sus dolores, no desdeñar sus esperanzas. Estar cerca de la gente es confiar en que la gracia que Dios derrama fielmente, y de la cual somos canales incluso a través de las cruces que llevamos, es mayor que el lodo del que tenemos miedo”. El termómetro de cercanía es la atención a los últimos, a los pobres, y la sobriedad de los obispos será también así, “en un momento en que en muchas partes del mundo todo se reduce a un medio para satisfacer necesidades secundarias, que envuelven y esclerotizan el corazón. Hacer una vida simple es ser testigo de que Jesús es suficiente para nosotros y que el tesoro del que queremos rodearnos está constituido más bien por aquellos que, en su pobreza, nos lo recuerdan y lo representan: no como pobres abstractos, datos y categorías sociales, sino personas concretas, cuya dignidad se nos ha confiado como sus padres”.

Obispos cercanos también con los sacerdotes

El Papa recordó que se necesitan obispos capaces de sentir el latido de sus comunidades y sus sacerdotes, pastores que no estén satisfechos con presencias formales, reuniones de mesa o diálogos circunstanciales. Apóstoles de la escucha, que saben escuchar incluso lo que no es agradable de escuchar. Por favor, les dijo, no se rodeen de hombres que dicen sí a lo que les propongan, (Yes Man) o de recaderos, no anhelen ser confirmados por aquellos que son ustedes que tienen que confirmar. Hay muchas formas de cercanía a sus iglesias. Visiten a la gente les dijo, siguiendo el ejemplo de la Virgen, que no perdió el tiempo y se levantó para ir rápidamente a su prima. La Madre de Dios nos muestra que visitar es acercar a Aquel que da un salto de alegría, es traer el consuelo del Señor que hace grandes cosas entre los humildes de su pueblo.

Y que sean cercanos también con los sacerdotes, a quienes les pidió que abracen, agradezcan y animen en su nombre. También están expuestos a un mundo hostil.  Necesitan ser amados, seguidos, alentados: Dios no les desea medias tintas, sino un total sí.


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Madagascar: discurso del Papa a los obispos

El Papa a Obispos de Madagascar: Sean sembradores de paz

Discurso del Santo Padre a los Obispos de Madagascar durante el Encuentro en la Catedral de la “Inmaculada Concepción” de Andohalo, en el marco de su 31° Viaje Apostólico a África.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Toda esta responsabilidad en el campo de Dios nos debe desafiar a tener el corazón y la mente abierta, a evitar el miedo que encierra y a vencer la tendencia a aislarnos: el diálogo fraterno entre ustedes, así como el compartir los dones y la colaboración entre las Iglesias particulares del Océano Índico, sea un camino esperanzador”, lo dijo el Papa Francisco en su discurso a los Obispos de Madagascar, este 7 de septiembre, durante el Encuentro que sostuvo en la Catedral de la “Inmaculada Concepción” de Andohalo, en el marco de su 31° Viaje Apostólico a África.

Una tierra de muchas contradicciones

En su discurso, el Santo Padre resaltó la difícil tarea que los Pastores de estas tierras tienen que afrontar en medio de muchas contradicciones. “Una tierra rica y mucha pobreza; una cultura y una sabiduría heredada de los antepasados que nos hacen valorar la vida y la dignidad de la persona humana – señaló el Pontífice – pero también la constatación de la desigualdad y la corrupción”. En este sentido, comentando el lema elegido para esta visita, el Obispo de Roma dijo que, somos sembradores, y el que siembra lo hace con esperanza, esfuerzo y entrega personal, pero sabiendo que hay infinidad de factores que deben concurrir para que lo sembrado germine, crezca, se convierta en espiga y finalmente en trigo abundante.

“El sembrador cansado y preocupado no baja los brazos, no abandona y menos aún quema su campo cuando algo se malogra. Sabe esperar, confía, asume las contrariedades de su siembra, pero jamás deja de amar aquel campo encomendado a su cuidado; incluso si viene la tentación, tampoco escapa encomendándoselo a otro”

Velar por el desarrollo integral

El Papa Francisco utilizando la imagen del sembrador para referirse a los Obispos dijo que, ellos están llamados a esparcir las semillas de la fe y la esperanza en esta tierra. Para eso es necesario que desarrollemos ese “olfato” que nos permita conocerla mejor y descubrir también lo que dificulta, obstruya o dañe lo sembrado. “Por eso, ‘los Pastores, acogiendo los aportes de las distintas ciencias, tienen derecho a emitir opiniones sobre todo aquello que afecte a la vida de las personas, ya que la tarea evangelizadora implica y exige una promoción integral de cada ser humano’… Por consiguiente – concluyó el Pontífice – nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos”.

Iglesia y Estado, un desafío permanente

Por ello, el Santo Padre animó a los Pastores a no permanecer indiferentes ante los desafíos que enfrentan sus conciudadanos de todas las categorías sociales, independientemente de sus denominaciones religiosas. “La dimensión profética relacionada con la misión de la Iglesia requiere, en todas partes y siempre, un discernimiento que no suele ser fácil. En este sentido – precisó el Papa – la colaboración madura e independiente entre la Iglesia y el Estado es un desafío permanente, porque el peligro de una connivencia nunca está muy lejos, especialmente si nos lleva a perder la mordedura evangélica”. Esto implica educación, acceso al cuidado de la salud y especialmente trabajo, porque en el trabajo libre, creativo, participativo y solidario, el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida. El salario justo permite el acceso adecuado a los demás bienes que están destinados al uso común.

“El signo distintivo de ese discernimiento, será que el anuncio del Evangelio incluye de suyo la preocupación por toda forma de pobreza: no sólo asegurar a todos un decoroso sustento, sino también para que tengan prosperidad sin exceptuar bien alguno”

La defensa de la persona humana

Otra dimensión del compromiso como Pastores señaló el Papa Francisco a los Obispos de Madagascar, es la defensa de la persona humana. Para ser pastores según el corazón de Dios, debemos ser nosotros los primeros en la opción por proclamar el Evangelio a los pobres: Hoy y siempre, “los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio”, y la evangelización dirigida gratuitamente a ellos es signo del Reino que Jesús vino a traer. Hay que decir sin vueltas que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. “Un pastor, que siembra, evita controlarlo todo, da espacio para las iniciativas, deja crecer en distintos tiempos y no estandariza; no exige más de la cuenta, no menosprecia resultados aparentemente más pobres. También esta fidelidad al Evangelio nos hace pastores cercanos al pueblo de Dios, comenzando por nuestros hermanos sacerdotes —que son nuestro prójimo más prójimo— que deben recibir un cuidado especial de nuestra parte”.

“Es la paternidad espiritual que impulsa al obispo a no dejar huérfanos a sus presbíteros, y que se puede “palpar” no sólo en la capacidad que tengamos de abrir las puertas a todos los sacerdotes, sino también en nuestra capacidad de ir a buscarlos para acompañarlos cuando estén pasando por un momento de dificultad”

El Obispo, un padre siempre disponible

En las alegrías y las dificultades inherentes al ministerio, los sacerdotes deben encontrar en ustedes padres siempre disponibles que saben cómo alentar y apoyar, que saben apreciar los esfuerzos y acompañar los pasos posibles. El Concilio Vaticano II hizo una observación especial sobre este punto: «[Los obispos] han de acoger siempre con amor especial a sus sacerdotes. Estos, en efecto, participan de sus funciones y tareas y las realizan con afán en el trabajo de cada día. Por tanto, los obispos, considerándolos sus hijos y sus amigos, dispuestos a escucharlos y a tratarlos con confianza, han de dedicarse a impulsar la pastoral conjunta de toda la diócesis».

Atención a las vocaciones a la vida consagrada

Asimismo, el Santo Padre recordó a los Pastores que, es un deber urgente el acompañamiento y discernimiento, especialmente con respecto a las vocaciones a la vida consagrada y al sacerdocio, y que es fundamental para asegurar la autenticidad de estas vocaciones. La mies es abundante, y el Señor —que no quiere más que auténticos obreros— no se deja encasillar en los modos de llamar, de incitar a la respuesta generosa de la propia vida. La formación de candidatos para el sacerdocio y la vida consagrada está precisamente destinada a asegurar una maduración y purificación de las intenciones.

“La llamada fundamental sin la cual las otras no tienen razón de ser, es la llamada a la santidad y que esta santidad es la cara más bella de la Iglesia”

Laicos sal de la tierra y luz del mundo

En este sentido, este esfuerzo también tiene que abarcar el amplio mundo laical afirmó el Santo Padre; también los laicos son enviados a la mies, son convocados a tomar parte en la pesca, a arriesgar sus redes y su tiempo en «su múltiple apostolado tanto en la Iglesia como en el mundo». Con toda su extensión, problemática y transformación, el mundo constituye el ámbito específico de apostolado donde están llamados a comprometerse con generosidad y responsabilidad, llevando el fermento del Evangelio. “Por eso – alentó el Papa – deseo dar la bienvenida a todas las iniciativas que en cuanto pastores tomen para la formación de los laicos y no dejarlos solos en la misión de ser sal de la tierra y luz del mundo, para contribuir a una transformación de la sociedad y la Iglesia en Madagascar”.

“La similitud de desafíos pastorales, como la protección del medio ambiente en un espíritu cristiano o el problema de la inmigración, exigen reflexiones comunes y una sinergia de acciones a gran escala para un planteamiento eficaz”

Sembradores de paz y esperanza

Finalmente, antes de concluir su discurso, el Papa Francisco envió sus saludos a los sacerdotes, religiosos y religiosos que están enfermos o muy afectados por la vejez; les ruego que les muestren no sólo mi afecto y la seguridad de mis oraciones, sino también que los cuiden con ternura, sosteniéndolos en esa hermosa misión de la intercesión. “Dos mujeres custodian esta Catedral: en la capilla de al lado descansan los restos de la beata Victoria Rasoamanarivo, que supo hacer el bien, custodiar y extender la fe en tiempos difíciles; y la imagen de la Virgen María que con sus brazos abiertos hacia el valle y las colinas, parece abrazarlo todo. A ellas le pedimos que ensanchen siempre nuestro corazón, que nos enseñen la compasión de las entrañas maternas que la mujer y Dios sienten ante los olvidados de la tierra y nos ayuden a sembrar paz y esperanza”.


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China: otra ordenación episcopal tras los acuerdos China-Vaticano.

Consagran a un segundo Obispo en China con Mandato Pontificio

Dos días después de la consagración del Obispo de Jining/Wulanchabu, hoy en China se realizó la ordenación episcopal de Stephen Xu Hongwei, de la diócesis de Hanzhong, en el noroeste del país, provincia de Shaanxi.

Barbara Castelli – Ciudad del Vaticano

El Acuerdo Provisorio entre la Santa Sede y la República Popular China, firmado en Pekín el 22 de septiembre de 2018, está dando sus frutos en el marco de la comunión y la armonía. Hoy, con Mandato Pontificio, Monseñor Stephen Xu Hongwei ha sido consagrado Obispo Coadjutor de Hanzhong.

La ceremonia tuvo lugar en un ambiente solemne y participativo, en presencia de todos los Obispos de la provincia de Shaanxi.

Los pasos de un diálogo fructífero

El lunes pasado, también con Mandato Pontificio, como ha declarado ayer el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, otro prelado, Monseñor Antonio Yao Shun, Obispo de Jining/Wulanchabu, en Mongolia Interior, había sido consagrado. Antes de cumplir un año de la firma del Acuerdo Provisorio sobre el nombramiento de Obispos, la vida de la Iglesia en China registra, dos acontecimientos significativos, “fruto de un acercamiento gradual y reciproco”, “estipulado después de un largo proceso de negociación reflexiva”. El Acuerdo, se lee en el comunicado que acompañó el anuncio de la firma conjunta, “prevé evaluaciones periódicas de su aplicación” y deja sobre el terreno una esperanza compartida de un “camino fructífero y previsor de diálogo institucional”, que contribuya “positivamente a la vida de la Iglesia católica en China, al bien del pueblo chino y a la paz en el mundo”.


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Puerto Rico: los obispos saludan a la nueva Gobernadora.

Iglesia en Puerto Rico saluda a la nueva gobernadora y pide mayor transparencia

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal puertorriqueña ha publicado unas declaraciones con motivo del juramento de la nueva gobernadora, Wanda Vázquez Garced, en la que le dan la bienvenida y la encomiendan en sus oraciones. Al mismo tiempo, los prelados instan a que se escuche el llamamiento de la población en favor de una mayor transparencia y una tolerancia cero frente a la corrupción.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

Tal como se lee en el comunicado, ante la renuncia del Dr. Ricardo Rosselló Nevárez a la gobernación de Puerto Rico el 2 de agosto de 2019 y los posteriores sucesos que ocurrieron, ha sido juramentada en su cargo siguiendo la Constitución, la Honorable Señora Wanda Vázquez Garced, como nueva gobernadora del país.

Momentos de incertidumbre para la nación

De esta manera-continúa el escrito- Puerto Rico ha entrado en un proceso de transición gubernamental en momentos de incertidumbre y desasosiego que laceran sus expectativas democráticas.

 

“Este proceso de transición ocurre cuando nuestro pueblo ha adquirido una mayor conciencia social y ha tomado carta en la trascendencia de las acciones y ejecuciones de sus líderes políticos, pero, que repercuten en sus vidas y convivencia cotidiana”, escriben los obispos, haciendo referencia a los grandes problemas sociales y económicos que atraviesa esta nación, que se traducen en fuertes medidas de austeridad que se han implementado, y que a su vez, van en detrimento de los servicios públicos.

Un complejo panorama que se complica aún más por el factor de la incertidumbre.

El pueblo pide paz, estabilidad y respeto

“Luego de la determinación del Tribunal Supremo de Puerto Rico, nuestro pueblo ahora lo que reclama es paz, estabilidad, respeto y buena gobernabilidad”, añade el Episcopado lanzando un llamamiento a la gobernadora, a los dirigentes políticos; y a todos los hombres y mujeres líderes en el país, “a ceñirse a los principios básicos de la democracia y a la constitucionalidad para promover el orden, la paz social, los derechos y deberes personales, y la sana convivencia”.

“La realidad social, económica y política actual en Puerto Rico, reclama de nuestros gobernantes la mayor diligencia y atención a las necesidades básicas de alimentación, vivienda, educación, salud; como también, un mejor futuro para nuestros jóvenes que les brinde seguridad y alimente su esperanza”, concluyen los prelados dando la bienvenida a la nueva mandataria, encomendándola en oración para el buen desarrollo de su labor y pidiéndole que “tome nota” de la realidad social que padece el pueblo en este momento histórico, sin olvidar las necesidades básicas de las personas e iniciando un diálogo social para llegar a un consenso que garantice el respeto y la justicia.


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El Consejo episcopal latinoamericano (CELAM) a los obispos venezolanos.

Mons. Miguel Cabrejos VidarteMons. Miguel Cabrejos Vidarte 

CELAM: Solidaridad con el pueblo y la Iglesia venezolanos

Los obispos del CELAM aseguran que toman “muy en cuenta” los señalamientos de los obispos del Venezuela respecto a “las decisiones urgentes que se deben tomar en Venezuela, en especial, de la necesidad de la gobernabilidad legítima que requiere el país”

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Una carta que expresa la solidaridad con el pueblo y la Iglesia venezolanos, “frente a la compleja y dramática situación política, económica y social” del país “donde está en juego la democracia, derechos humanos y cuidado de la Creación”, recibieron los obispos venezolanos por parte de los miembros del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM). La misiva llega al día siguiente de la publicación de la Exhortación Pastoral de los Obispos de la CEV en la conclusión de su plenaria, y está firmada por el Presidente del CELAM y también Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, Monseñor Cabrejos Vidarte, OFM.

Violaciones a dignidad humana son atropellos a Dios

“Ya en el Concilio Plenario de Venezuela subrayaban el aporte de la Iglesia en la construcción de una sociedad más justa, más digna, más humana, más cristiana y solidaria” escribe Mons. Cabrejos; “coincidimos plenamente que la política debe estar al servicio de los principios éticos fundamentales y que las violaciones a la dignidad humana son atropellos al mismo Dios, como lo dice el Papa San Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica ‘Ecclesia in América’, No. 57”.

Notables los esfuerzos de Caritas Venezuela

El CELAM asegura que toma “muy en cuenta” los señalamientos de los obispos del Venezuela respecto a “las decisiones urgentes que se deben tomar en Venezuela, en especial, de la necesidad de la gobernabilidad legítima que requiere el país” y destaca los “notables esfuerzos de la Caritas de Venezuela para atender la urgente necesidad de ayuda humanitaria”, que “han merecido importantes reconocimientos nacionales e internacionales”.

“Desde el Perú, – escribe Mons. Cabrejos – reafirmamos nuestro compromiso y acción concreta encaminada a la acogida, protección, promoción e integración social de nuestros hermanos y hermanas migrantes venezolanos en nuestro país”.

Esperanzas ante el Sínodo sobre Amazonía

Antes de concluir la misiva y de manifestar su unión en la oración con los obispos y el pueblo de Dios en Venezuela, los obispos del CELAM manifiestan su acuerdo con las esperanzas de los obispos venezolanos referidas al Sínodo sobre la región Panamazónica, respecto a que sea “ocasión para fortalecer la evangelización y atención pastoral para la protección y cuidado de los pueblos indígenas y amazónicos y del ambiente, en la perspectiva de la ecología integral, como lo subraya el Papa Francisco en Laudato Si”.


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Un administrador apostólico para Lyon y el caso Barbarin

Papa Francisco Michel Dubost  diócesis LyonMons. Michel Dubost, nombrado administrados apostólico de la diócesis de Lyon 

Arquidiócesis de Lyon: Mons. Dubost nombrado Administrador Apostólico

El Cardenal Barbarin, que ha decidido retirarse por un tiempo a la espera de la sentencia final del juicio en su contra, está llamado a colaborar en el pleno cumplimiento del mandato del administrador apostólico

El Papa Francisco ha nombrado administrador apostólico sede plena et ad nutum Sanctæ Sedis de la Arquidiócesis de Lyon, en Francia, a Monseñor Michel Dubost, obispo emérito de Evry-Crobeil-Essonnes. Mons. Dubost nació el 15 de abril de 1942 en Safi, Marruecos. Fue ordenado sacerdote el 25 de mayo de 1967 en la Congregación de Jesús y María (Eudistas). Consagrado obispo en 1989, dirigió la diócesis de Evry de 2000 a 2017.

Gobierno de la arquidiócesis confiado canónicamente al Obispo Dubost

“Con el nombramiento de hoy -dijo el Director “ad interim” de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti -cuestionado por Vatican News- el gobierno de la Arquidiócesis de Lyon está ahora confiada canónicamente a Monseñor Michel Dubost, después de que había sido asumida  provisionalmente por Monseñor Yves Baumgarten, Vicario General de la misma Arquidiócesis. Como es sabido, el pasado 19 de marzo el Santo Padre no aceptó la dimisión presentada por el Cardenal Philippe Barbarin, quien decidió retirarse por un tiempo a la espera de la sentencia final del juicio contra él. El nombramiento de Mons. Dubost no implica la renuncia del Cardenal Barbarin, ahora llamado -según las disposiciones del Directorio Pastoral para el Ministerio de los Obispos- a colaborar “en el pleno, libre y sereno cumplimiento del mandato del Administrador Apostólico”.

Condena y apelación

El pasado 7 de marzo, el tribunal de Lyon reconoció al Card. Barbarin “culpable por no denunciar los malos tratos” de un sacerdote a un menor entre 2014 y 2015, condenándolo a seis meses de prisión en libertad condicional. Sus abogados apelaron contra la sentencia. “Nunca he intentado esconderme, y mucho menos encubrir estos hechos horribles”, dijo el Cardenal Barbarin en una declaración leída en el tribunal el pasado mes de enero.


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Rumania: los siete obispos mártires que beatificará el Papa

Conozca a los siete obispos mártires que beatificará el Papa en Rumania

El domingo 2 de junio, en la ciudad rumana de Blaj, el Santo Padre beatificará a siete obispos greco-católicos asesinados durante la dictadura comunista en los años 50.

Ciudad del Vaticano

La mayoría de ellos sufrieron cárcel y tortura en los años previos a que Nicolás Ceasucescu se convirtiera en el máximo responsable del país, cargo que asumió en 1967 hasta que fue ejecutado en 1989. Previamente, entre 1965 y 1989 había sido secretario general del Partido Comunista rumano.

Cuando en 1945 finalizó la II Guerra Mundial, comenzó una durísima persecución contra los greco-católicos. A continuación, compartimos una síntesis de la biografía de siete obispos mártires, perseguidos y asesinados por no renunciar a su fe; quienes serán beatificados el 2 de junio por el Papa Francisco durante su viaje apostólicos a Rumania.

Iuliu Hossu 

Nació el 30 de enero de 1885 en Milas, hijo de sus padres Ioan, sacerdote, y Victoria. En 1904 comenzó sus estudios teológicos en el Colegio de Propaganda Fide de Roma. En 1906 y 1908 se doctoró en filosofía y teología respectivamente. El 27 de marzo de 1910 fue ordenado sacerdote por el obispo Vasile Hossu. En Lugoj ocupó los cargos de protocolista, archivero, bibliotecario y finalmente vicario y secretario episcopal. El 3 de marzo de 1917 fue nombrado obispo de la eparquía greco-católica de Gerla en Transilvania, que quedó vacante, mientras ejercía el ministerio de capellán militar. El 1 de diciembre de 1918, proclamó la Declaración de la Unidad de Rumanía en la llanura de Blaj, que sancionaba la separación de Transilvania del Imperio Austro-Húngaro y la unificación con Moldavia y Valaquia en el naciente estado rumano.

 

En 1930 la eparquía de Gherla cambió su nombre a Cluj-Gherla, trasladando su centro a la ciudad de Cluj Napoca. Aquí hubo un período de ocupación entre 1940 y 1944. El 28 de octubre de 1948, el obispo Hossu fue arrestado por el gobierno comunista y llevado a Dragoslavele. Posteriormente fue trasladado al Monasterio Ortodoxo de Caldarusani y en 1950 a la Penitenciaría de Sighetul Marmatiei. En 1955 llegó a Curtea de Arges, en 1956 al monasterio de Ciorogarla y finalmente de nuevo a Caldarusani.

Así escribía en agosto de 1961, mientras estaba encerrado a la fuerza, en las primeras páginas de sus memorias: “Tu amor, Señor, no he podido quitármelo; el me basta: te pido perdón por todos mis pecados y te doy gracias con todo mi ser por todo lo que me has dado, tu siervo indigno”. Iuliu Hossu fue privado de toda libertad hasta su muerte el 28 de mayo de 1970 en el Hospital Colentina de Bucarest, donde sus últimas palabras fueron: “Mi batalla ha terminado, la vuestra continúa”. El Papa Pablo VI le creó cardenal “in pectore” en 1969, el primero de nacionalidad rumana, y luego hizo público su nombramiento en 1973, tres años después de la muerte del pastor.

Vasile Aftenie

Nació el 14 de junio de 1899 en Lodroman, hijo de Petru y Agafia. En 1919 se matriculó en la Facultad de Teología y fue enviado a estudiar al Colegio Griego de San Atanasio en Roma. En 1925 obtuvo un doctorado en filosofía y teología tras el cual regresó a casa. El 1 de enero de 1926 fue ordenado sacerdote por el Metropolitano Vasile Suciu. Después de un mes fue nombrado profesor de la Academia de Teología Blaj.

 

El 1 de octubre de 1939 fue nombrado rector de la mencionada Academia Teológica. En abril de 1940 fue elegido obispo titular de Ulpiana, recibiendo el cargo de auxiliar del metropolita Alexandru Nicolescu, obispo de Fagaras y Alba Julia. La consagración episcopal tuvo lugar el 5 de junio de 1940 en la catedral de Blaj. Regresó a Bucarest como Vicario Obispo.

Tras varios intentos frustrados de comprometerlo, fue finalmente arrestado el 28 de octubre de 1948 por el régimen comunista. Junto con otros cinco obispos greco-católicos fue llevado a Dragoslavele y luego al Monasterio Ortodoxo de Caldarusani, transformado en un campo de concentración. En mayo de 1949 fue trasladado y aislado en el Ministerio del Interior, donde sufrió terribles torturas. Mutilado y con la barba arrancada, fue encerrado en la prisión de Vacaresti, donde murió el 10 de mayo de 1950. Fue enterrado en el cementerio católico de Belu con un rito religioso oficiado por un sacerdote católico romano.

Ioan Balan

Nació en Teius el 11 de febrero de 1880. Realizó estudios de teología en el seminario central de Budapest. En 1903 fue ordenado sacerdote y continuó sus estudios en Viena. En 1909 se trasladó a Bucarest, donde necesitaban un confesor greco-católico. En 1919 regresó a Blaj convirtiéndose de nuevo en su canónigo metropolitano y dos años más tarde en rector de la Academia de Teología. En 1929 fue nombrado miembro de la Comisión Vaticana que debía redactar el nuevo Código de Derecho Canónico de las Iglesias Orientales.

 

En noviembre de 1936 fue consagrado obispo de Lugoj, tras el nombramiento del obispo Alexandru Nicolescu como Metropolitano. Se negó a trasladarse a la ortodoxia, compartió la suerte de otros obispos greco-católicos y fue detenido el 28 de octubre de 1948 a las 15 horas. Fue llevado al Palacio Patriarcal de Dragoslavele y luego al Monasterio de Caldarusani en febrero de 1949.

De allí fue trasladado de nuevo a la penitenciaría de Sighetul Marmatiei en mayo de 1950. Cinco años más tarde se vio obligado a vivir en el Monasterio de Curtea de Arges. En 1956 fue trasladado al Monasterio de Ciorogarla, cerca de Bucarest, donde permaneció aislado hasta el final de su vida terrenal. Estaba gravemente enfermo, murió en un hospital de Bucarest el 4 de agosto de 1959 y fue enterrado en el cementerio católico de Belu. Nunca fue juzgado y, en consecuencia, nunca fue condenado.

Valeriu Traian Frentiu

Nació el 25 de abril de 1875 en Resita, de su padre Ioachim, sacerdote, y de su madre Rozalia. Estudió teología en Budapest entre 1894 y 1898, y fue ordenado sacerdote el 28 de septiembre de 1898. En 1902 obtuvo su doctorado. Trabajó en la Eparquía de Lugoj como canciller, párroco y vicario, hasta el 4 de noviembre de 1912, a la edad de sólo 37 años, cuando fue nombrado obispo. El 25 de febrero de 1922 fue trasladado a la sede episcopal de Oradea, donde el 3 de mayo del mismo año tomó posesión de la diócesis.

Después de la muerte del metropolita Alexandru Nicolescu en 1941, Mons. Frentiu fue transferido de nuevo, como Administrador Apostólico, a la Arquidiócesis de Alba Iulia y Fagaras, que gobernó durante todo el período de la Segunda Guerra Mundial. En 1947 regresó a Oradea, donde fue detenido el 28 de octubre de 1948. Fue llevado primero al campo de concentración de Dragoslavele y luego, en febrero de 1949, al Monasterio de Caldarusani.

En 1950 terminó en la penitenciaría de Sighetul Marmatiei, donde no pudo soportar la crueldad perpetrada por el régimen y murió el 11 de julio de 1952. Al igual que otros obispos que murieron en Sighet, Valeriu Traian Frentiu también fue enterrado de noche, sin ataúd, en la fosa común del Cementerio de los Pobres, para evitar peregrinaciones a las tumbas de los mártires asesinados en Sighet.

Ioan Suciu

Nació el 4 de diciembre de 1907 en Blaj en el seno de una familia de sacerdotes greco-católicos. Buen amigo de Tit Liviu Chinezu, estudiaron teología juntos en Roma, en el Colegio Griego. Después de obtener su doctorado en teología, después de seis años de estudio en el Instituto Angelicum, fue ordenado sacerdote el 29 de noviembre de 1931. Luego regresó a Blaj para ser profesor en la Academia de Teología.

 

El 6 de mayo de 1940 fue nombrado obispo auxiliar de Oradea Mare, con el título de Moglena-Slatina en Bulgaria, como asistente de Mons. Valeriu Traian Frentiu. La ordenación episcopal tuvo lugar el 22 de julio de 1940. El 29 de agosto de 1941, el futuro cardenal Iuliu Hossu, del que Iaon Suciu seguía siendo auxiliar, hizo su entrada como nuevo obispo de Oradea. Mons. Valeriu Traian Frentiu volvió a Oradea en 1947, pero Ioan Suciu fue destinado a la archidiócesis de Alba-Iulia y Fagaras como administrador apostólico. El Obispo Suciu dio una serie de conferencias en las principales ciudades del país, declarando la imposibilidad de un acuerdo entre el cristianismo y el materialismo ateo. Arrestado el 28 de octubre de 1948, fue llevado a Dragoslavele y luego al Monasterio de Caldarusani.

En mayo de 1950 fue llevado al Ministerio del Interior y en octubre del mismo año a la prisión de Sighetul Marmatiei, donde sufrió hambre, frío, enfermedades y numerosas torturas. Allí murió el 27 de junio de 1953 en la celda número 44. Fue enterrado en el cementerio de los pobres, y hasta la fecha no hemos sabido el lugar exacto donde descansan sus restos mortales.

En dos cartas dirigidas a sus fieles en octubre de 1948 decía: “Para la Iglesia Rumana Unida llegó el Viernes Santo. Ahora, queridos fieles, tenemos la oportunidad de mostrar si pertenecemos a Cristo o si estamos del lado de Judas, el traidor… No os dejéis engañar por palabras vanas, por comités, por promesas, por mentiras, sino que permanezcáis firmes en la fe por la que vuestros padres y vuestros antepasados han derramado su sangre… No podemos vender a Cristo ni a la Iglesia…. Si toman sus Iglesias, oren al Señor, como lo hicieron los primeros cristianos, cuando los emperadores paganos destruyeron sus lugares de oración y quemaron sus libros sagrados”. Estas palabras suyas también resonaron en el Coliseo el 7 de mayo de 2000 con ocasión de la Conmemoración Ecuménica de los Testigos de la Fe del siglo XX, presidida por Juan Pablo II.

Tit Liviu Chinezu

Nació en 1904 en Huduc, hoy Maioresti. Su padre era un sacerdote greco-católico. En 1925 comenzó sus estudios teológicos en Roma, en el Colegio de San Atanasio. Después de obtener su doctorado en filosofía y teología, fue ordenado sacerdote el 31 de enero de 1930. En 1931 regresó a Blaj y fue nombrado profesor en la Escuela Normal de Profesores de Primaria. En 1937 fue transferido a la Academia Teológica y en 1947 a Bucarest como prototipo.

El 28 de octubre, fue arrestado y llevado al Monasterio de Neamt, junto con otros 25 sacerdotes greco-católicos. Luego fue transferido a Caldarusani, el 3 de diciembre de 1949 recibió la ordenación episcopal de otros obispos cautivos. A pesar de todas las precauciones tomadas para que el régimen no se enterara del suceso, la noticia se difundió por igual y el nuevo obispo Tit Liviu Chinezu fue trasladado a la penitenciaría de Sighetul Marmatiei.

Debido al trabajo forzoso, el hambre y el frío Tit Liviu Chinezu cayó gravemente enfermo. Avisados los enfermeros de la prisión de su situación – con la excusa de llevarlo a la enfermería – lo trasladaron a una celda sin calefacción más grande, donde después de sólo dos días, el 15 de enero de 1955, murió literalmente congelado por el frío. Fue enterrado de noche, sin ataúd, en un lugar no especificado del llamado Cementerio de los Pobres. Nunca había sido juzgado y, en consecuencia, nunca había sido condenado.

Alexandru Rusu

Nació el 22 de noviembre de 1884 en Sãulia de Câmpie, de sus padres Vasile, sacerdote, y Rozalia. En 1903 se trasladó a Budapest para realizar estudios teológicos. Siete años más tarde obtuvo el doctorado en teología y el 20 de julio de 1910 fue ordenado sacerdote. Fue nombrado profesor y luego profesor titular de Teología Dogmática en la Academia Teológica Blaj.

En 1920 fue nombrado Secretario Metropolitano y en 1923 Canónigo del Capítulo Metropolitano. El 30 de enero de 1931 fue consagrado obispo de Maramureș en Blaj por el metropolita Vasile Suciu y el 2 de febrero entró en Baia-Mare. En marzo de 1946, el Sínodo Metropolitano eligió al Obispo Alexandru Rusu como Metropolitano, elección reconocida por la Santa Sede, pero no por el entonces gobierno dictatorial.

Detenido el 28 de octubre de 1948, fue llevado a Dragoslavele, en el Monasterio de Caldarusani, y luego a Sighetul Marmatiei. También sobrevivió en esta última penitenciaría y fue trasladado de nuevo a Curtea de Arges y luego aislado en el Monasterio de Cocos. En 1957 fue condenado a 25 años de prisión por instigación y alta traición. En 1963 enfermó y murió el 9 de mayo del mismo año en Gherla. Fue enterrado en el cementerio de la prisión sin ningún rito religioso.