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China: el gobierno y los obispos católicos.

China; el gobierno reconoce a otro obispo “clandestino”

Pedro Jin Lugang, obispo coadjutor de Nanyang desde 2017, nunca había sido reconocido por los aparatod políticos. Se ponen en marcha procesos de reconciliación en las diócesis católicas china stras el acuerdo provisional entre la Santa Sede y Pekín

Pedro Jin Lugang, obispo coadjutor de Nanyang

Pubblicato il 31/01/2019
Ultima modifica il 31/01/2019 alle ore 13:40
GIANNI VALENTE
ROMA

En la diócesis católica china de Nangyang el obispo coadjutor, Pedro Jin Lugang, ya no es un obispo «clandestino»: el 30 de enero por la mañana una concelebración litúrgica junto con otros tres obispos chinos coronó el proceso de reconocimiento público de su título episcopal, incluso entre los aparatos civiles.

En la catedral de Nanyang, en la provincia china del Henan, Pedro Jin concelebró la liturgia eucarística en compañía de José Zhang Yinlin (obispo de Anyang), José Yang Yongqiang (en representación de la Conferencia de los obispos chinos, órgano todavía no reconocido por la Santa Sede) y del hasta ahora obispo ordinario de Nanyang, José Zhu Baoyu, de 98 años. Participaron en la celebración alrededor de 350 sacerdotes, religiosas y laicos.

La ceremonia de Nanyang es otro episodio emblemático de los procesos que se están llevando a cabo en la Iglesia católica china, después del acuerdo provisional entre la Santa Sede y el gobierno de Pekín en relación con la selección y el nombramiento de los futuros obispos católicos chinos. Antes de ayer, la situación canónica de la diócesis de Nangyang era un ejemplo de las complicaciones y de las anomalías que han provocado en la vida ordinaria de tantas comunidades católicas chinas los condicionamientos de la política religiosa gubernamental y la falta de diálogo entre los aparatos políticos y la Santa Sede.

En esa diócesis, José Zhu Baoyu fue ordenado obispo en 1995, con la carta de nombramiento de la Santa Sede, pero sin el reconocimiento del gobierno. Después, en 2007, en vista de su sucesión, el joven Jin Lugang fue ordenado obispo coadjutor, nuevamente de manera “subterránea”, sin el reconocimiento de los aparatos gubernamentales. En 2010 la Santa Sede aceptó la renuncia del anciano Zhu, por lo que Jin Lugang se convirtió en el ordinario de la diócesis. Pero los aparatos políticos locales decidieron mostrar los dientes: en 2011, con una decisión sorprendente, reconocieron precisamente a Zhu como obispo “oficial”. Se organizó, entonces, su instalación en la catedral como obispo reconocido por el gobierno. Desde entonces, ambos, ordenados con la aprobación del Papa, convivieron en esta situación paradójica, en la que el gobierno desconocía el título y el papel episcopal de Jin Lugang, y le permitía solamente obrar solo en la parroquia de su pueblo, evitando celebraciones para tomar posesión de la diócesis. En 2012, época de tensión entre China y el Vaticano, los funcionarios incluso llegaron a llevar a Jin a un hotel durante los días de la Semana Santa para impedirle la celebración del triduo pascual en la diócesis.

Con la celebración que se llevó a cabo ayer en la catedral de Nanyang concluye la “guerra de posición” entre el Vaticano y los aparatos políticos en relación con la titularidad de la sede episcopal. Y la vida de la diócesis comienza a normalizarse para afrontar las prioridades pastorales. Los aparatos políticos reconocen que el obispo Jin, que hasta ahora había sido tratado como un sacerdote, asumirá la guía de la diócesis y se ocupará con todas sus energías del trabajo pastoral.

La solución que se ha alcanzado en Nanyang se suma a los atisbos y a los procesos de reconciliación y de vuelta a la plena comunión sacramental entre las comunidades “oficiales” y las comunidades “clandestinas” que se han registrado en los últimos meses en cada vez más diócesis chinas (incluidas las de Mindong, Shantou, Harbin, Jilin y Fuzhou). Tal y como sucedió Nanyang, en otros lugares de China los aparatos políticos locales (incluidos los representantes locales del “Frente Unido”) buscan entrar en contacto con los obispos llamados “clandestinos” para convencerlos de que normalicen su condición según las normas establecidas por la política religiosa gubernamental. La praxis que han puesto en marcha los aparatos locales sigue protocolos prestablecidos, pero no faltan elementos para adaptarse a las diferentes situaciones. Esta flexibilidad parece también estar presente en la cuestión con la inscripción exigida a los llamados organismos «patrióticos», instrumentos históricos de la política religiosa china en relación con la Iglesia católica.

En los casos recientes de obispos “ex-clandestinos” que han surgido de la clandestinidad y que han sido reconocidos como tales por el gobierno, la obligación de la inscripción a la Asociación Patriótica de los católicos chinos no se ha aplicado unívocamente. En Lanzhou el obispo José Han Zihai (ordenado en 2003 y reconocido como obispo por los aparatos políticos en 2017) aceptó al año siguiente convertirse en el presidente de la Asociación Patriótica local. En los casos de Jin Lugang y José Guo Xiijn (obispos “ex-clandestinos” ahora reconocidos por los aparatos políticos; el primero como obispo coadjutor de Nanyang y el segundo como obispo auxiliar de Mindong), su reincorporación fuera de la llamada “clandestinidad” no está sujeta a ningún tipo de participación particular en los organismos “patrióticos”.

Estos son indicios de que se pueden aplicar soluciones caso por caso a nivel local, sin que se fuerce a nadie a cometer actos en contra de la propia conciencia. Y también representa un signo de que, en el escenario actual, la inscripción a la Asociación Patriótica se va configurando solamente como un mero procedimiento burocrático, mismo que los obispos, actuando según su conciencia iluminada por el “sensus fidei”, pueden ponderar y tomar en consideración, pero reconociendo que tal acto no está, de por sí, en contradicción con la fe de los apóstoles, puesto que ahora la comunión jerárquica de todos los obispos chinos con el Obispo de Roma está garantizada, es reconocida y cultivada públicamente.

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Venezuela. Hoy 23 de enero jornada de protesta. Nota de los obispos.

VENEZUELA-CRISIS-POLITICS-OPEN-MEETINGVENEZUELA-CRISIS-POLITICS-OPEN-MEETING  (AFP or licensors)

Obispos de Venezuela: 23 de enero, hito histórico y esperanza para el país

La Conferencia Episcopal Venezolana dio a conocer a través de un comunicado que las marchas convocadas por la Asamblea Nacional en todo el país para el día 23 de enero constituyen un “signo de esperanza” para lograr “cambios necesarios” en el desarrollo integral de la población venezolana.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Exhortamos como ciudadanos a la Fuerza Armada Nacional y a los diversos órganos de seguridad del Estado para que protejan a la población, la acompañen y respeten con un sentido cívico ante las demandas de sus derechos y de nuevas realidades en el contexto de lo político”, lo escriben los Obispos de la Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV), en un comunicado emitido en la víspera de la movilización convocada para este miércoles, 23 de enero de 2019.

23 de enero, una fecha histórica

El 23 de enero de 1958, recuerdan los Pastores, es una fecha histórica para todos los venezolanos. “Es un signo inspirador del triunfo de la racionalidad social ante el abuso del poder; de la unidad del pueblo que se hallaba débil ante la desarticulación de un régimen de atropellos, de corrupción y de represión que encubría dentro de sí todos los males que un gobierno autoritario puede tener”. Hoy nos encontramos nuevamente con otro 23 de enero, a los 61 años de aquel acontecimiento que fue significativo en la lucha de la civilidad ante la barbarie, precisan los Obispos. Lo hacemos siendo conscientes del sufrimiento al que ha sido sometido el pueblo venezolano por la acción gubernamental, y hoy “vive una situación dramática y de extrema gravedad por el deterioro del respeto a sus derechos y de su calidad de vida, sumido en una creciente pobreza y sin tener a quien acudir”.

23 de enero, un signo de esperanza

Las marchas organizadas para este 23 de enero, en todo el territorio nacional, señalan los Obispos venezolanos, constituyen un signo de esperanza, algo nuevo que está comenzando a generarse en nuestro país: cambios necesarios para el desarrollo humano integral de cada persona y de todas las personas, pero siempre en democracia y de acuerdo a la Constitución Nacional. “Estas marchas no son el final del camino, sino un signo de futuro en proceso que debemos construir entre todos, sin excepción. No podemos cargar todo el peso de las responsabilidades a una sola persona ni a una sola institución – agregan los Pastores – pues somos una nación y como tal debemos enfrentar las dificultades; por lo tanto, como ciudadanos y como instituciones nos toca asumir las responsabilidades que nos competen para mejorar la actual situación y recuperar el país con sus valores y potencialidades”.

Texto integral del comunicado de la CEV

El 23 de enero de 1958: hito histórico para la democracia Venezolana.

1. El 23 de enero de 1958 es una fecha histórica para todos los venezolanos. Es un signo inspirador del triunfo de la racionalidad social ante el abuso del poder; de la unidad del pueblo que se hallaba débil ante la desarticulación de un régimen de atropellos, de corrupción y de represión que encubría dentro de sí todos los males que un gobierno autoritario puede tener.

2. Desde esa fecha el país marchó en vía de desarrollo, con una democracia que siendo perfectible, logró hacer germinar en varias generaciones los valores inherentes a ella: el mundo de libertades, separación de poderes, el valor de la alternabilidad en el poder, la solidaridad y participación ciudadana, la descentralización, el derecho de asociación, la libertad de expresión e información y muchos otros elementos, que aunque no llegaron perfectamente a una efectiva instalación en la realidad venezolana, influyeron para que la conciencia democrática se enraizara profundamente en la población. Lamentablemente, el deterioro de la vida democrática por factores conocidos por todos abrió las puertas a que se fuera introduciendo un régimen de gobierno en el que muchos cifraron sus esperanzas, pero que, a la postre ha resultado contrario a los principios de la ética social y al respeto de la dignidad humana.

3. Hoy nos encontramos nuevamente con otro 23 de enero, a los 61 años de aquel acontecimiento que fue significativo en la lucha de la civilidad ante la barbarie. Lo hacemos siendo conscientes del sufrimiento al que ha sido sometido el pueblo venezolano por la acción gubernamental, y hoy “vive una situación dramática y de extrema gravedad por el deterioro del respeto a sus derechos y de su calidad de vida, sumido en una creciente pobreza y sin tener a quien acudir. Es un pecado que clama al cielo querer mantener a toda costa el poder y pretender prolongar el fracaso e ineficiencia de estas últimas décadas: ¡es moralmente inaceptable!” (Exhortación del Episcopado Venezolano. 9-01-2019, n.2).

4. Ante esta realidad que la hemos calificado de tragedia nacional, es notorio que la mayoría del pueblo pide un cambio de rumbo que pasa por un período de transición hasta elegir nuevas autoridades nacionales. La experiencia reciente de los cabildos abiertos, instrumento constitucional, ha permitido que los ciudadanos se expresen abiertamente. En ellos la población ha manifestado el descontento generalizado al considerar ilegítima, por su origen, la juramentación para un nuevo período presidencial, que ha abierto “una puerta al desconocimiento del Gobierno porque carece de sustento democrático en la justicia y en el derecho” (n.3). “Urge, por tanto, asumir el clamor popular de un cambio, de una concertación para una transición esperada y buscada por la inmensa mayoría” (n.2).

5. Las marchas organizadas para este 23 de enero, en todo el territorio nacional, constituyen un signo de esperanza, algo nuevo que está comenzando a generarse en nuestro país: cambios necesarios para el desarrollo humano integral de cada persona y de todas las personas, pero siempre en democracia y de acuerdo a la Constitución Nacional.

6. Estas marchas no son el final del camino, sino un signo de futuro en proceso que debemos construir entre todos, sin excepción. No podemos cargar todo el peso de las responsabilidades a una sola persona ni a una sola institución, pues somos una nación y como tal debemos enfrentar las dificultades; por lo tanto, “como ciudadanos y como instituciones nos toca asumir las responsabilidades que nos competen para mejorar la actual situación y recuperar el país con sus valores y potencialidades (…) los Venezolanos no podemos ser simples espectadores de lo que sucede en el país, pues somos ciudadanos y, como tales, actores de primer orden (…) Esto exige la articulación de todos los sectores sociales, promoviendo la creatividad y proactividad de muchas personas en la búsqueda de soluciones” (Id. n.5).

7. Exhortamos como ciudadanos a la Fuerza Armada Nacional y a los diversos órganos de seguridad del Estado para que protejan a la población, la acompañen y respeten con un sentido cívico ante las demandas de sus derechos y de nuevas realidades en el contexto de lo político. Proteger a los ciudadanos, es decir, al pueblo al que pertenecen sus propias familias y que sufren las mismas calamidades, debe ser lo que inspire el salir a las calles uniformados. “La defensa de la libertad ha costado mucha sangre y muchos sufrimientos” (n.5). En este sentido deben atender al clamor de sus hermanos venezolanos para que todo transcurra en paz.

8. Sabemos que existen grupos anárquicos que generan violencia. A estos grupos son los que deben frenar los órganos de seguridad del Estado en defensa de la población civil que marchará de forma pacífica. Obedezcan a su conciencia como venezolanos. El valor de la vida y la libertad son indiscutibles, no se negocian, y “Dios no quiere que por el sometimiento a injusticias sufra el pueblo” (Id. n.2). De igual modo hacemos un llamado a dichos grupos, cualquiera que sea su signo y orientación, para que se unan a la sana convivencia y a la concordia que tanto piden los venezolanos, dejando a un lado todo tipo de violencia.

9. El 23 de enero debe ser, además, un día de reflexión y oración. Somos un pueblo creyente y orante. Pedimos a la Santísima Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela, que cuide a cada venezolano, a las familias, en su búsqueda de bienestar y libertad, e invitamos a todos a rezar la oración por Venezuela:

“Jesucristo, Señor Nuestro, acudimos a ti en esta hora de tantas necesidades en nuestra patria. Nos sentimos inquietos y esperanzados, y pedimos la fortaleza como don precioso de tu Espíritu. Anhelamos ser un pueblo identificado con el respeto a la dignidad humana, la libertad, la justicia y el compromiso por el bien común. Como hijos de Dios, danos la capacidad de construir la convivencia fraterna, amando a todos sin excluir a nadie, solidarizándonos con los pobres y trabajando por la reconciliación y la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y el encuentro, para que juntos construyamos la civilización del amor a través de una real participación y la solidaridad fraterna. Tú nos convocas como nación y te decimos: Aquí estamos Señor, junto a nuestra Madre, María de Coromoto, para seguir el camino emprendido y testimoniar la fe de un pueblo que se une a una nueva esperanza. Por eso todos juntos decimos: ¡Venezuela! ¡Vive y camina con Jesucristo, Señor de la historia! Amén”

Con nuestra bendición.

Caracas, 22 de enero de 2019.

Mons. José Luis Azuaje Ayala Arzobispo de Maracaibo Presidente de la CEV

Mons. Mario Moronta Rodríguez Obispo de San Cristóbal 1° Vicepresidente de la CEV

Mons. Raúl Biord Castillo Obispo de La Guaira 2° Vicepresidente de la CEV

Mons. José Trinidad Fernández Angulo Obispo Auxiliar de Caracas Secretario General de la CEV


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Cómo debe ser el encuentro de los presidentes de las conferencias episcopales de la iglesia

Pope Francis meets with the leadership of the Chilean bishops' conference at the Vatican on Jan. 14 to talk about the sex abuse crisis affecting the church in Chile. (CNS photo/Vatican Media)Pope Francis meets with the leadership of the Chilean bishops’ conference at the Vatican on Jan. 14 to talk about the sex abuse crisis affecting the church in Chile. (CNS photo/Vatican Media)

The Vatican has spelled out the purpose and goals of the summit on the protection of minors, to be held Feb. 21 to 24, which will bring together the presidents of bishops’ conferences from around the Catholic world, senior officials of the Roman Curia, representatives of the international unions of major religious superiors (both men and women) and a number of survivors of abuse. It also sought to lower expectations for that event.

“The goal is that all of the bishops clearly understand what they need to do to prevent and combat the worldwide problem of the sexual abuse of minors,” Alessandro Gisotti, the interim director of the Holy See press office, told journalists at a press briefing at the Vatican today.

He said, “It is fundamental for the Holy Father that when the bishops who will come to Rome have returned to their countries and their dioceses that they understand the laws to be applied and that they take the necessary steps to prevent abuse, to care for the victims and to make sure that no case is covered up or buried.”

He told reporters, “Pope Francis knows that a global problem can only be resolved with a global response.”

Reading from a prepared text, Mr. Gisotti explained that the pope wants the February summit “to be an assembly of pastors, not an academic conference—a meeting characterized by prayer and discernment, a catechetical and working gathering.”

“Pope Francis knows that a global problem can only be resolved with a global response.”

In a separate communique today, reporting on the meeting on Jan. 10 of the preparatory committee for the February event, the Vatican said the summit includes “plenary sessions, working groups, moments of common prayer with listening to testimonies [from survivors], a penitential liturgy and a concluding Eucharistic celebration.”

It said Pope Francis “has assured his presence at the entire meeting,” adding that the pope has asked Federico Lombardi, S.J., the former director of the Holy See press office, “to moderate the plenary sessions.”

The summit is going to be a major media event, perhaps the biggest one since the 2013 conclave, and has given rise to high expectations. Mr. Gisotti sought to temper these. “It is important to emphasize that the church is not at the beginning of the fight against abuse,” he said. The summit “is a stage along the painful journey that the church has unceasingly and decisively undertaken for over 15 years,” he explained.

His remarks echoed the observations of Andrea Tornielli, the new editorial director for the Vatican Dicastery for Communication, in an editorial on Jan. 10. “There are excessive media expectations in view of the upcoming meeting called by Pope Francis on the subject of protecting minors and vulnerable adults, as if it were an event halfway between a council and a conclave,” Mr. Tornielli wrote. “These expectations risk overshadowing the ecclesial significance of a meeting among Pastors, among Presidents of Episcopal Conferences of the whole world who, together with the Successor of Peter, will reflect on the theme of abuse,” he added.

Mr. Tornielli said: “What needs to be emphasized, above all, is the universality that is typical of the Catholic Church and that reverberates in the meeting…. The presence of bishops from all over the world, called together for the first time to address this painful plague which has been, and is, a source of enormous suffering for victims and of counter-witness to the Gospel, will help to increase everyone’s awareness of the seriousness of the crisis.”

He added, “The phenomenon of the abuse of minors, the horrific experiences of the victims, the procedures to be applied in the face of accusations and the indications to ensure a safe environment for children and young people, will thus be examined from a perspective that is not solely European or American.”

Mr.Tornielli said that the purpose of the meeting is “to ensure that everyone taking part in it can return to their own country being absolutely clear about what must (and must not) be done with regard to addressing these cases. Namely, what steps must be taken to protect the victims, with respect for the truth and the people involved, in order to ensure that no more cases are stonewalled or covered up.

“The rules on how to respond have been established and strengthened by the will of recent popes,” he wrote, but “norms, laws, codes and procedures that are increasingly perfected and precise are not enough; they can never be enough if the mentality and the hearts of those who are called to apply them do not change.”

For this reason, he said, Pope Francis “continues to point out the path of conversion.”

He said it was important that each of the summit’s participants “listen to the testimonies of surviving victims” and follow the example of Benedict XVI and Pope Francis in meeting victims, listening to them weeping with them and sharing their suffering.

He recalled that Pope Francis, in his address to the diplomatic corps, said the February meeting will serve as an attempt “to make past mistakes opportunities for eliminating” the scourge of abuse, “not only from the body of the church but also from that of society.”


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Objetivos del encuentro en febrero de todos los presidentes de conferencias episcopale del mundo

Alessandro Gisotti, Director ad interim Oficina de Prensa de la Santa SedeAlessandro Gisotti, Director ad interim Oficina de Prensa de la Santa Sede  (Vatican Media)

Gisotti: objetivo del encuentro de febrero sobre protección de menores

“La protección de menores en la Iglesia”: comunicación del Director ad interim de la Oficina de Prensa de la Santa Sede

El Director ad interim de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, explicó a los periodistas acreditados el objetivo del encuentro de los presidentes de las conferencias episcopales del mundo del próximo mes de febrero:

El Encuentro de febrero sobre la protección de los menores tiene un objetivo concreto: la finalidad es que todos los obispos tengan absolutamente claro lo que se necesita hacer para prevenir y combatir el drama mundial de los abusos a menores. 

 

El Papa Francisco sabe que un problema global se puede enfrentar solamente con una respuesta global. Y quiere que el Encuentro sea una reunión de Pastores, no una convención de estudio. Un encuentro de oración y discernimiento, catequético y operativo.

Para el Santo Padre, es fundamental que regresando a sus Países, en sus diócesis, los obispos reunidos en Roma sean conscientes de las reglas para aplicar y cumplan así los pasos necesarios para prevenir los abusos, para proteger a las víctimas, para no permitir que ningún caso sea ocultado o encubierto.

Sobre las grandes expectativas que se han creado alrededor del Encuentro es importante subrayar que la Iglesia no está en el punto inicial en la lucha contra los abusos.

El Encuentro es la etapa de un camino doloroso pero sin pausa que, con decisión, la Iglesia está recorriendo desde hace más de quince años.


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Venezuela. El Vaticano y los obispos ante la crisis de Venezuela. Entrevista

¿Delegado en asunción de Maduro? El Vaticano explica

La Santa Sede aclara los motivos por los cuales decidió estar representada en la toma de posesión del presidente venezolano para un nuevo período. Detalles sobre el verdadero valor diplomático del enviado pontificio.
REUTERS
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Pubblicato il 14/01/2019
Ultima modifica il 14/01/2019 alle ore 20:43
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Una declaración oficial, una explicación. Tras varios días de encendidas críticas por haber enviado un representante oficial a la ceremonia de toma de posesión de Nicolás Maduro, como presidente en Venezuela para un nuevo periodo, la Santa Sede emitió un comunicado oficial que explicó aquel gesto. Dejó en claro que no existe distancia entre la Iglesia en ese país sudamericano y el Vaticano. Mucho menos existe distancia entre los obispos y el Papa.

“La Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas con el Estado venezolano. Su actividad diplomática tiene como finalidad promover el bien común, tutelar la paz y garantizar el respeto de la dignidad humana”, explicó Alessandro Gisotti, en una declaración oficial difundida a la prensa la mañana de este lunes.

Agregó que, por el motivo arriba indicado, la Santa Sede decidió ser representada en la ceremonia de inauguración de la presidencia de Maduro por el encargado de negocios ‘ad interim’ de la Nunciatura Apostólica de Caracas, George Koovakod. Y precisó: “La Santa Sede y los obispos del país continúan trabajando juntos para ayudar al pueblo venezolano, que sufre las implicaciones humanitarias y sociales de la grave situación en la que se encuentra la nación”.

El jueves 10 de enero, Maduro inició su segundo mandato al frente de la presidencia venezolana, cuya duración está prevista hasta el 2025. Al acto, realizado en la sede del Tribunal Supremo de Justicia de la capital, acudieron apenas cuatro presidentes latinoamericanos: Evo Morales, de Bolivia; Miguel Díaz-Canel, de Cuba; Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador; y Daniel Ortega, de Nicaragua. Además de algunos otros representantes de segundo nivel, por ejemplo, de Rusia y China.

Entre ellos se encontraba Koovakod, una presencia vaticana que fue destacada por Maduro como un “gesto valiente” pero que, al mismo tiempo, propició encendidas críticas. Sobre todo porque se trató de un signo de diferenciación con un grupo significativo de países que desconocieron al mandatario o, algunos de estos, lo declararon unilateralmente como “ilegítimo”.

Resulta sugestivo que, si bien el Vaticano accedió a mandar un delegado, no era un personaje de primer nivel como, hubiera podido ser, un funcionario con el rango de nuncio apostólico. En el ámbito diplomático no es lo mismo un embajador que un ministro o un encargado de negocios. Por protocolo, cuando tiene lugar una toma de posesión de un nuevo presidente la Santa Sede suele ser representada por un enviado especial que, por norma, no es ni el nuncio en el país anfitrión ni otro funcionario de menor rango en la misma nunciatura. A menudo es el nuncio en un país vecino o cercano.

Pero en esta ocasión no hubo ni delegado especial, ni presencia del nuncio. Sólo un enviado de segunda categoría. Un matiz no suficientemente apreciado, sobre todo entre los más críticos del Papa. Círculos en los cuales se abrieron paso, en las últimas semanas, dos ideas fuerza: primero que los obispos venezolanos “tomaron distancia” del pontífice por manifestar una línea abiertamente crítica con el régimen de Maduro, mientras el líder católico habría optado (en sus mensajes de fin de año) por convocar a la paz y a la reconciliación para no incomodar a Maduro. Algún importante medio sudamericano llegó a afirmar que Bergoglio había recomendado al pueblo venezolano llegar a un acuerdo “con sus victimario”.

Segundo: que la declaración de este día del portavoz vaticano Gissoti significa un “reconocimiento” de la nueva presidencia de Maduro, considerada por buena parte de la comunidad internacional como ilegítima. Pero los hechos manifiestan elementos que contradicen expresamente estas dos tesis.

En los últimos días VaticanNews, el sitio web oficial de noticias del Vaticano, publicó extensas entrevistas con altos exponentes del episcopado venezolano. En la primera de ellas, difundida el 11 de enero, el presidente de la conferencia de obispos, José Luis Azuaje Ayala, directamente pidió una consulta “para la elección de nuevas autoridades”.

“Mirando el contexto de este gobierno, sabemos que no lo harán, por eso hemos querido decirle al pueblo que tienen que activarse: activarse las instituciones, partidos políticos, universidades, todos, desde un ámbito de la paz”, dijo el prelado. El reportaje en el medio vaticano hizo un resumen de todos los organismos internacionales que se negaron a reconocer la presidencia de Maduro, comenzando por la Organización de Estados Americanos (OEA). Y recordó que los propios obispos venezolanos, un día antes de la juramentación, publicaron un documento que denunció la ilegitimidad en origen del nuevo mandato, producto de elecciones no democráticas.

“Pedimos que cese la represión, y las amenazas que son utilizadas por el gobierno como instrumento para generar miedo y paralización. Esto lleva en sí el respeto de los derechos humanos. Es la petición que siempre hemos hecho al gobierno, también a esta instancia y a los mismos militares, que respeten los derechos humanos de los ciudadanos”, añadió Azuaje.

Ese mismo día, VaticanNews publicó otra entrevista, esta vez con el vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Venezolana, Mario Moronta. En ella, el obispo de San Cristóbal afirmó claramente que el único organismo con legitimidad en su país es la Asamblea Nacional. Y dio pistas sobre los motivos que llevaron a la Santa Sede a mantener una posición más prudente, mientras los obispos han mantenido una línea dura.

“Ciertamente que el gobierno tiene que cambiar, los factores políticos de la oposición tienen que acercarse más a la gente y ahí está la clave: no olvidar que cualquier sanción, problema, decisión, si va a perjudicar a la gente no va a ser positiva, por eso creo que se debe hilar muy fuerte, y creo que también es el pensamiento del Papa Francisco: es necesario, más que ahondar fosas, tender puentes. Ahí es donde todos tenemos que trabajar con dignidad, ciertamente, con claridad, coherencia, legitimidad, legalidad y con la Constitución en las manos”, estableció.

Hace ya mucho tiempo, al menos 19 meses atrás, se sabe que la estrategia de la Iglesia para Venezuela es que los obispos locales mantienen una línea dura y el Vaticano se reserva la prudencia, como posible última medida de explotar el caos total. En junio de 2017, ya el entonces presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, Diego Padrón, había precisado que no existen “dos posturas” eclesiásticas en su país, y que el Papa hablaba por boca de los obispos.

“La propaganda del gobierno ha dicho que el Papa está de parte de ellos y, si es así, está en contra de la oposición y lejos del pueblo. Nosotros queremos desmentir totalmente eso porque estamos convencidos que él va por la línea del evangelio y está con aquellos que más sufren, los pobres y necesitados. Él sabe que su palabra puede ser tergiversada y es normal que este tipo de gobiernos tiendan a tergiversarla”, aclaró Padrón tras reunirse con Francisco en el Vaticano.

Poco ha cambiado desde entonces. Mientras tanto, el líder católico no ha cesado de llamar a la paz. Lo ha hecho constantemente, siempre en público y manifestando -en todo momento- su preocupación por una crisis humanitaria jamás negada ni minimizada. Pero, para sus detractores, nada es suficiente. Pretenden una condena contra el régimen y su cabeza visible. Con nombre y apellido. Algo que ningún Papa en la historia moderna de la Iglesia ha realizado. Porque incluso la diplomacia vaticana tiene sus límites.


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Asamblea plenaria de la Conferencia episc. de la India

2019.01.03 CCBI Latin Bishops of India2019.01.03 CCBI Latin Bishops of India 

31ª Asamblea Plenaria de la Conferencia de Obispos Católicos de India

Del 8 al 14 de enero se lleva a cabo en Chennai, sureste de la India, la 31 Plenaria de los Obispos Católicos del País. Con 132 diócesis y 189 Obispos, es la mayor Conferencia Episcopal de Asia y la cuarta del mundo

Ciudad del Vaticano

La 31ª Asamblea Plenaria de la Conferencia de Obispos Católicos de la India (CCBI) se celebra del 8 al 14 de enero de 2018, en Chennai. La Asamblea deliberará sobre el tema “La alegría del Evangelio” y elaborará programas detallados y planes de acción para revitalizar el ministerio de amor y compasión de la Iglesia a nivel diocesano y parroquial. En la inauguración, la celebración eucarística será presidida por Mons. Giambattista Diquattro, Nuncio Apostólico en India y Nepal. El card. Oswald Gracias, Arzobispo de Mumbai presidirá el encuentro inaugural.

Temas en la agenda

Los Obispos debatirán sobre las maneras de promover la Alegría del Evangelio en la Iglesia, sosteniendo el ministerio del amor y la compasión. Evaluarán los programas y planificarán las actividades futuras de las Comisiones de Biblia, Catequesis, Derecho Canónico y Otros Textos Legislativos, Ecumenismo, Familia, Laicos, Liturgia, Migración, Proclamación, Teología y Doctrina, Vocaciones, Mujeres y Jóvenes y los Departamentos de las Organizaciones Misioneras Pontificias (PMO), Conferencia de Sacerdotes Diocesanos de la India (CDPI) y la Asociación de Rectores de Seminarios Mayores (ARMS). Los Obispos miembros elegirán nuevos titulares de cargos y presidentes de comisiones para el CCBI. En la reunión también se examinará la situación actual de la Iglesia en la India.

Está prevista una peregrinación a la tumba de Santo Tomás, el Apóstol de la India y los Santuarios Marianos. Asimismo, el domingo 13 de enero se celebrará la Santa Misa en el terreno de la Casa del Obispo en Chingelput, en lengua tamil. Presidirá Su Eminencia el card. Oswald Cardenal Gracias .

Durante los trabajos, los prelados elegirán al nuevo Presidente y a los nuevos líderes de la Conferencia que, con 132 diócesis y 189 Obispos, es la mayor Conferencia Episcopal de Asia y la cuarta del mundo.


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USA: el presidente de la Conferencia episcopal habla sobre el retiro espiritual de los obispos

Card. DiNardo, foto de archivoCard. DiNardo, foto de archivo  (AFP or licensors)

Card. DiNardo: buscamos la fuerza necesaria para afrontar los desafíos por delante

“Llevamos con nosotros estos días el dolor y la esperanza de todos los que pueden sentirse defraudados por la Iglesia”: así el card. DiNardo, en un mensaje al Obispo de Roma, en el inicio del retiro espiritual en Chicago

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Los Obispos de los Estados Unidos que se encuentran reunidos por una semana en el seminario de Mundelein, en la archidiócesis de Chicago desde este 2 de enero, con motivo de un retiro espiritual para rezar en el contexto del escándalo de abusos que ha golpeado a la Iglesia en los Estados Unidos, han recibido una carta del Sumo Pontífice.

Primeramente, en la apertura del retiro, el Cardenal Daniel DiNardo, Arzobispo de Galveston- Houston y  Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, envió a su vez un mensaje al Papa en nombre de los obispos de los Estados Unidos para pedirle que rece por ellos, para que “podamos – dijo – acercarnos unos a otros y a nuestro Señor y Salvador Jesucristo”.

El Card. DiNardo manifestó que buscan “encontrar la sabiduría y la fuerza necesarias” para enfrentar los grandes desafíos que tienen por delante.

“Llevamos con nosotros estos días el dolor y la esperanza de todos los que pueden sentirse defraudados por la Iglesia. Sin embargo, estamos agradecidos por el recordatorio de que el futuro no depende sólo de nosotros, sino que pertenece a Dios. La esperanza se encuentra en Cristo. En Él, la esperanza se vuelve inquebrantable”, escribió.

Asimismo, expresó su cercanía y la de los obispos al Pontífice tanto en la oración como en el ministerio, asegurándole que “su testimonio a los que sufren en todo el mundo” los fortalece. “Que nuestros días juntos reflejen la comunión de la Iglesia Universal”, dijo.

El encargado de dirigir los ejercicios por pedido del Papa Francisco es el padre Raniero Cantalamessa O.F.M, predicador de la Casa Pontificia. El tema de las meditaciones está tomado del Evangelio de Marcos 3,14: «Jesús instituyó a doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar».