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El polémico caso de un obispo en Nigeria que ahora cesa.

Nigeria; renuncia el obispo Okpaleke tras años de polémicas

Fue nombrado en 2012 y ha debido enfrentar una dura oposición por parte de los sacerdotes y laicos por motivos étnicos. Francisco había intimado a los curas a obedecerle, so pena de excomunión

El obispo Peter Ebere Okpaleke (centro)

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Pubblicato il 19/02/2018
Ultima modifica il 19/02/2018 alle ore 15:52
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Nueva sorpresa en el caso del obispo de Ahiara, Peter Ebere Okpaleke, el religioso nigeriano nombrado en 2012 por Benedicto XVI que nunca ha podido tomar posesión plenamente de su diócesis en el sureste del país, debido a las encendidas críticas de parte del clero y de los laicos. Los motivos son de carácter étnico. Hoy, lunes 19 de febrero 2018, se dio a conocer la noticia de que el Papa Francisco aceptó la renuncia que Okpaleke había presentado, quien dejara la diócesis tras casi seis años. El mismo Bergoglio intervino en junio de 2017 en la cuestión, cuando intimó, directamente y con fuerza, a los sacerdotes de Ahiara a obedecer a su pastor, so pena de excomunión. A pesar de ello, y después de diferentes intentos e intervenciones de la Santa Sede (principalmente mediante la Congregación para la Evangelización de los Pueblos), Okpaleke se dio cuenta de que el tira y afloja se había convertido en una situación insostenible. El Pontífice, según informó un comunicado de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, difundido por la Agencia Fides, recibió cientos de cartas de curas de Ahiara que insistían en la «obediencia y fidelidad», pero manifestaban también «dificultad psicológica» para colaborar con el religioso. Por este «arrepentimiento», el Papa «no quiso proceder con sanciones canónicas» y aceptó la renuncia de Okpaleke.

 

«El Santo Padre Francisco –se lee en el boletín de la Sala de Prensa de la Santa Sede– ha aceptado la renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Ahiara (Nigeria) presentada por S.E. Mons. Peter Ebere Okpaleke, y al mismo tiempo ha nombrado Administrador Appostólico sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis de la misma diócesis a S.E. Mons. Lucius Iwejuru Ugorji, obispo de Umuahia».

 

 

Cuando Okpaleke fue nombrado por Benedicto XVI en 2012, varios laicos y sacerdotes de la diócesis se negaron a aceptar a su nuevo obispo, porque (a diferencia de su predecesor, de la entia Mbaise, la más difundida en la diócesis) pertenece a la etnia Ibo, con mayor presencia en el sureste de Nigeria, y en el vecino estado de Ambra, de donde proviene también el cardenal nigeriano Francis Arizne, Prefecto Emérito de la Congregación del Culti Divino. El Papa Francisco, ante esta situación insostenible, en julio de 2013 nombró Administrador apostólico al cardenal John O. Onaiyekan.

 

El pasado 8 de junio, el Papa recibió en audiencia privada a una delegación de la diócesis, guiada por el arzobispo de Abuya, de la que formaban parte el entonces administrador apostólico de Ahira, el cardenal John O. Onaiyekan, el arzobispo metropolitano de Owerri, monseñor Anthony Obinna, el arzobispo de Yos y presidente de la Conferencia Episcopal de Nigeria, monseñor Ignatius Kaigama.

 

También formaban parte de la delegación los sacerdotes Clement O. Ebii, Jude N. Uwalaka yUhuegbu Innocent Olekamma, además de sor Bernadette O. Ezeyi y el laico Stanley Pius Iwu, líder tradicional. La delegación también se reunió con el cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, con el Prefecto de la Congragación para la Evangelización de los Pueblos, Fernando Filoni, y con los superiores del mismo dicasterio, «con los cuales –indicaba una nota publicada por el Vaticano– se examinó con detención la penosa situación de la Iglesia en Ahira. En la audiencia de hoy, el Santo Padre, después de una atenta valoración, se refirió a la inaceptabilidad de la situación en Ahira y se reservó la posibilidad de tomar las medidas oportunas».

 

 

Dos días después de esa audiencia, se publicó el discurso completo que Francisco pronunció a la delegación nigeriana. «Quien se ha opuesto a la posesión de monseñor Okpaleke –dijo el Pontífice– quiere destruir a la Iglesia e incurre en pecado mortal». «Considero que aquí no se tratad e un caso de tribalismo, sino de apropiación de la viña del Señor», continuó Francisco comparando a los fieles rebeldes con los «viñaderos asesinos» a los que se refiere el Evangelio de Mateo y que «quieren apropiarse de la herencia». «En esta situación, la diócesis de Ahiara está como sin esposo, ha perdido su fecundidad y no puede dar fruto».

 

Bergoglio también había asegurado que conocía muy bien «los casos que desde hace años se perpetúan en la diócesis» y agradeció al obispo, marginado y humillado, «por la actitud de gran paciencia» que había demostrado. «He escuchado y reflexionado mucho, incluso sobre la idea de suprimir la diócesis, pero después pensé que la Iglesia es madre y no puede dejar a tantos hijos como ustedes. Tengo un dolor muy grande por estos sacerdotes que son manipulados, acaso desde el extranjero y fuera de la diócesis».

 

Después, el Papa dio indicaciones muy precisas: antes que nada: «que cada sacerdote o eclesiástica incardinado en la diócesis de Ahiara, residente o que trabaje en otra parte (incluso en el extranjero), escriba una carta dirigida a mí en la que pida perdón». Todos, sin excepción, porque «todos deben escribir individual y personalmente; todos debemos tener este común dolor». En la carta tenían que manifestar «claramente total obediencia al Papa», y quien escribe «debe estar dispuesto a aceptar que el obispo que el Papa envía es el obispo nombrado». La carta tenía que ser enviada antes de que pasaran 30 días, por o que «quien no lo haga “ipso facto” será suspendido a divinis y decae de su oficio».

 

Decisiones severas: «Esto parece muy duro, pero, ¿por qué el Papa hace esto?», se preguntó. La respuesta está en el Evangelio: «El Pueblo de Dios está escandalizado. Y Jesús recuerda que los que escandalizan deben saber afrontar las consecuencias. Tal vez alguien ha sido manipulado sin una plena conciencia de la herida que ha provocado a la comunión eclesial».

 

 

A pesar de la intervención de la autoridad el Papa, las resistencias y los polémicas no se calmaron. Y la conciencia de no poder proceder con el tira y afloja llevó tanto a Opkalele como a la Santa Sede a ponerse de acuerdo, después del largo vía crucis, sobre la salida del obispo criticado. Estimado canonista con predisposición al mando, el obispo de Ahira sigue por el momento sin diócesis, pero es probable que en cuanto se presente se le encomendará otra. Por el momento no se ha nombrado a ningún sucesor. En cuanto a las motivaciones de naturaleza tribal que hicieron estallar en un principio el caso, es posible que se hayan ido sumando otras puesto que desde hace ya años el clero se había acostumbrado a seguir adelante sin obispo.

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La compleja realidad de los obispos católicos en China. Una aclaración

La verdadera historia del obispo Zhuang, fiel al Papa y “patriótico”

El pastor de Shantou, con sus 87 años, no pertenece a la comunidad católica “clandestina”, y también ha ocupado puestos en los aparatos impuestos por el Partido a la Iglesia. Detalles omitidos por la campaña orquestada que pretendía presentarle como una víctima de los acuerdos entre la Santa Sede y Pekín

Pedro Zhuang Jianjian, el obispo de Shantou

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Pubblicato il 08/02/2018
Ultima modifica il 08/02/2018 alle ore 16:17
GIANNI VALENTE
CIUDAD DEL VATICANO

La realidad de la Iglesia católica en China es más multiforme y compleja de ciertas representaciones que se hacen de ella. Lo demuestra el caso de Pedro Zhuang Jianjian, el obispo de Shantou. En las últimas semanas, su caso fue utilizado por la campaña mediático-clerical construida para frenar un posible acuerdo entre la Santa Sede y las autoridades de Pekín sobre la cuestión de los nombramientos episcopales en China. Agencias enroladas en contra de la hipótesis de un acuerdo presentaron a Zhuang, de 87 años, como un miembro de la llamada “Iglesia subterránea”, que se convirtió en obispo «por orden del Vaticano en 2006», y rechazado por el mismo Vaticano para dejar un sitio a un obispo ilegítimo, pero que «agrada» al gobierno chino.

 

En la trama creada para disfrute de los más influyentes medios globales, el caso de Pedro Zhuang se ofrecía como la prueba definitiva de que el Vaticano estaba cediendo a los dictados de Pekín. Se describieron, por ejemplo, sus lágrimas «impotentes» y «tristes» cuando llegó la petición (que le fue presentada en nombre del Papa) de convertirse, a los 87 años, en obispo emérito de su diócesis, para dejar sitio como obispo ordinario de Shantou a José Huang Bingzhang, de 51 años y que en 2011 fue excomulgado por haber recibido la ordenación episcopal sin el plácet del Papa (y que será admitido nuevamente por el Papa en la comunión con la Iglesia). Lo único es que para que “funcionara” la historia, se omitieron algunos detalles que podían poner en riesgo toda la operación mediática.

 

Un guión lleno de omisiones

 

En realidad, diferentes fuentes eclesiales chinas confirmaron a Vatican Insider que Pedro Zuang nunca formó parte del área católica “clandestina”. Fue ordenado sacerdote en 1986 por Aloysius Jin Luxian, el jesuita de Shanghái que en esa época era un obispo ilegítimo, es decir ordenado sin el mandato apostólico del Papa. El gobierno no reconoció a Zhuang come obispo de Shantou, pero, a pesar de ello, como estaba registrado como sacerdote, figura entre los miembros de la cúpula de la Asociación patriótica en el condado de Jiexi, en la provincia de Guangdong. También fue miembro local del Congreso del Pueblo. Desde los años noventa del siglo pasado, ha olaborado con las oficinas de los organismos “patrióticos” locales.

 

Es importante recordar que en Shantou no había ni hay una realidad católica “clandestina”. Todos los sacerdotes han estudiado en los seminarios financiados y sometidos al control del gobierno. Pero la comunidad local se ha ido polarizando de manera cada vez más neta alrededor de las disputas sobre los nombramientos episcopales, y también estas disputas nacen de la rivalidad entre dos diferentes grupos étnicos: Hakka y Chaozhou. Zhuang forma parte de la etnia Hakka, como otros dos obispos de la región (José Gan Junqiu, obispo de Guangzhou, y José Liao Hongqing, obispo de Meixian).

 

Las fuentes locales con las que se puso en contacto Vatican Insider refieren que en los últimos años la cuestión de la fidelidad al Papa y a la Santa Sede se ha convertido en un instrumento para cubrir la verdadera naturaleza de las disputas intra-eclesiales. Las mismas fuentes añaden que un grupo de jóvenes sacerdotes, de la misma etnia de Zhuang, ahora está alrededor del anciano obispo, influyen en sus decisiones y apuestan por que uno de ellos se convierta en el futuro obispo ordinario de Shantou.

 

La propaganda y la realidad

 

Los que se oponen a un posible acuerdo entre la Santa Sede y la China Popular crearn una campaña alrededor del caso del obispo Zhuang, llegando incluso a ventilar datos sobre cuestiones delicadas e íntimas, como las decisones de conciencia a las que están llamados los obispos en su vínculo de comunión con el Sucesor de Pedro. Han fabricado la “narración” del obispo anciano y fiel, maltratado por una Curia romana que quiere adjudicarse éxitos diplomáticos, incluso llegando a “malbaratar” la fidelidad y el sufrimiento de los católicos chinos para lograrlo. Pero precisamente el caso del obispo Zhuang, pastor que ha permanecido fiel a la Iglesia católica y al Papa, revela las aporías y la naturaleza manipuladora de todo este arsenal.

 

El obispo que habría sido “sacrificado” para que avancen las relaciones con el gobierno chino, en realidad, está en contacto permanente con los organismos patrióticos que responden al Partido. Esos mismos organismos que, según los enemigos del acuerdo sino-vaticano, representan el signo distintivo y el factor genético de una Iglesia china cismática, alejada de la Iglesia de Roma.

 

En realidad, precisamente el recorrido humano y cristiano del obispo Zhuang (no reconocido como obispo por e gobierno, aunque sea titular de puestos en los organismos “patrióticos” filo-gubernamentales) demuestra que, en los caminos tortuosos por los que pasa a Iglesia en China, estar obligadamente involucrados en esos organismos patrióticos no representa una contradicción insalvable con respecto a la pertenencia a la Iglesia católica o a la fidelidad pública al Papa y al vínculo de comunión jerárquica con él. Lo demuestra, a su pesar, los adversarios monolíticos del posible acuerdo entre la Sede apostólica y el gobierno chino. Esos que en los últimos días exaltaron a Zhuang como uno de los obispos fieles al Papa cuya fidelidad habría sido traicionada e maltratada precisamente por la Santa Sede.

 

Quien ve la situación con ojo crítico y sin orientaciones ideológicas, también en el caso del obispo de Shantou (no reconocido como obispo pero plenamente parte de las estructuras “patrióticas” que controlan a la Iglesia) puede ver la madeja y los nudos que han convertido en una condición anómala la vida de la comunidad católica china. Incluido el peligro de nuevos carrerismos clericales, alimentados también por la focalización exclusiva sobre la cuestión de los nombramientos episcopales que en los últimos años ha condicionado duramente las vivencias reales de la Iglesia en China. Una solución de la cuestión de los mecanismos de selección del episcopado, acordada entre Pekín y la Sede Apostólica, debería también servir para favorecer un redescubrimiento de la naturaleza propia del ministerio episcopal, que ayude a elegir como obispos a verdaderos pastores. También debería servir para alejar de las sedes episcopales chinas a los cazadores de títulos y posiciones de poder político-clerical.

 


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Perú: discurso del Papa a los obispos.

2018-01-21 INCONTRO con i VESCOVI nell’Arcivescovado di Lima Encuentro del Papa Francisco con los Obispos peruanos en el Arzobispado de Lima 

El Papa a los Obispos peruanos: trabajen por la unidad

El domingo 21 de enero, antes de rezar la antífona mariana del Ángelus, el Santo Padre Francisco – a pocas horas de su despedida del Perú – celebró un encuentro con sus hermanos en el episcopado, en el Arzobispado de Lima, con quienes recordó la figura de Santo Toribio de Mogrovejo, Patrono del episcopado latinoamericano

María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano

Recuerdo vivo de la visita ad limina de los Obispos peruanos

Tras agradecer las palabras que le dirigió el Cardenal Arzobispo de Lima y el Presidente de la Conferencia Episcopal en nombre de todos los presentes el Santo Padre les dijo que deseaba estar allí con ellos y que mantiene un vivo recuerdo de la visita ad limina que realizaron el año pasado.

“Los días transcurridos entre ustedes han sido muy intensos y gratificantes. Pude escuchar y vivir las distintas realidades que conforman estas tierras y compartir de cerca la fe del santo Pueblo fiel de Dios, que nos hace tanto bien. Gracias por la oportunidad de poder ‘tocar’ la fe del Pueblo, que Dios les ha confiado”.

Santo Toribio de Mogrovejo un ejemplo de constructor de unidad eclesial

Refiriéndose al lema de este viaje – “Unidos por la esperanza”Francisco afirmó que ciertamente se trata de un programa arduo y, a la vez provocador, que evoca las proezas de Santo Toribio de Mogrovejo, Arzobispo de esa Sede, un ejemplo de ‘constructor de unidad eclesial’, tal como lo definió su predecesor, San Juan Pablo II en su primer Viaje Apostólico a esa tierra.

Santo Toribio como un nuevo Moisés

El Papa Bergoglio recordó que en el Vaticano se custodia un cuadro en el que aparece Santo Toribio atravesando un río caudaloso, cuyas aguas se abren a su paso como si se tratara del mar Rojo, para poder llegar a la otra orilla, donde lo espera un numeroso grupo de nativos. Por esta razón afirmó que detrás del Santo hay una gran multitud de personas, que es el pueblo fiel que sigue a su pastor en la tarea de la evangelización. Y dijo que es significativo que este Santo Obispo sea representado en sus retratos como un “nuevo Moisés”.

A la vez que añadió que esta imagen le daba pie para centrar en ella su reflexión acerca de Santo Toribio, el hombre que quiso llegar a la otra orilla…

Santo Toribio, el hombre que quiso llegar a la otra orilla

“Su fe y su confianza en el Señor lo impulsó, e impulsará a lo largo de toda su vida a llegar a la otra orilla, donde Él lo esperaba en medio de una multitud”. Sí porque como dijo el Papa: “Quiso llegar a la otra orilla en busca de los lejanos y dispersos. Para eso tuvo que dejar la comodidad del obispado y recorrer el territorio confiado, en continuas visitas pastorales, tratando de llegar y estar allí donde se lo necesitaba, y ¡cuánto se lo necesitaba! Iba al encuentro de todos por caminos que, al decir de su secretario, eran más para las cabras que para las personas”.

Y destacó que de sus 22 años de episcopado, 18 los pasó fuera de su ciudad recorriendo tres veces su territorio porque sabía que era la única forma de pastorear. De ahí que añadiera: “Hoy lo llamaríamos un Obispo ‘callejero’. Un obispo con suelas gastadas por andar, por recorrer, por salir al encuentro para anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, sin asco y sin miedo. La alegría del Evangelio es para todo el pueblo, no puede excluir a nadie.  ¡Cómo sabía esto santo Toribio! Sin miedo y sin asco se adentró en nuestro continente para anunciar la buena nueva”.

“ Quiso llegar a la otra orilla no sólo geográfica sino cultural ”

“Quiso llegar a la otra orilla no sólo geográfica sino cultural. Fue así como promovió por muchos medios una evangelización en la lengua nativa”, destacó el Papa y agregó:

¡Cuánto urge esta visión para nosotros, pastores del siglo XXI!, que nos toca aprender un lenguaje totalmente nuevo como es el digital, por citar un ejemplo. Conocer el lenguaje actual de nuestros jóvenes, de nuestras familias, de los niños… Como bien supo verlo santo Toribio, no alcanza solamente llegar a un lugar y ocupar un territorio, es necesario poder despertar procesos en la vida de las personas para que la fe arraigue y sea significativa. Y para eso tenemos que hablar su lengua. Es necesario llegar allí donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas, alcanzar con la Palabra de Jesús los núcleos más profundos del alma de nuestras ciudades y de nuestros pueblos.  La evangelización de la cultura nos pide entrar en el corazón de la cultura misma para que ésta sea iluminada desde adentro por el Evangelio.

“ Quiso llegar a la otra orilla, la de la caridad ”

Tras destacar que Santo Toribio quiso llegar a la otra orilla, a la orilla de la caridad, el Obispo de Roma dijo: “En sus visitas pudo constatar los abusos y los excesos que sufrían las poblaciones originarias, y así no le tembló el pulso, en 1585, cuando excomulgó al corregidor de Cajatambo, enfrentándose a todo un sistema de corrupción y tejido de intereses que ‘arrastraba la enemistad de muchos’, incluyendo al Virrey. Así nos muestra al pastor que sabe que el bien espiritual no puede nunca separarse del justo bien material y tanto más cuando se pone en riesgo la integridad y la dignidad de las personas”.

Después de afirmar que en su “profecía episcopal” no tuvo miedo de denunciar abusos y excesos contra su pueblo, el Santo Padre Francisco dijo que Santo Toribio también quiso llegar a la otra orilla en la formación de sus sacerdotes. Y así fundó el primer seminario postconciliar en esa zona del mundo, impulsando la formación del clero nativo.

“Cuenta la leyenda que en las vísperas de Navidad su hermana le regaló una camisa para que la estrenara en las fiestas. Ese día fue a visitar a un cura y al ver la situación en que vivía, se sacó su camisa y se la entregó.  Es el pastor que conoce a sus sacerdotes. Busca alcanzarlos, acompañarlos, estimularlos, amonestarlos – le recordó a sus curas que eran pastores y no comerciantes y por lo tanto, habrían de cuidar y defender a los indios como a hijos –.  Pero no lo hace desde ‘el escritorio’, y así puede conocer a sus ovejas y ellas reconocen en su voz, la voz del Buen Pastor”.

“ Quiso llegar a la otra orilla, la de la unidad ”

Al destacar que Santo Toribio quiso llegar a la otra orilla, la de la unidad, promoviendo de manera admirable y profética la formación e integración de los espacios de comunión y participación entre los distintos integrantes del Pueblo de Dios; el Papa Francisco afirmó textualmente: “Bien sabemos, que esta unidad y consenso fue precedida de grandes tensiones y conflictos. No podemos negar las tensiones, las diferencias; es imposible una vida sin conflictos. Estos nos exigen, si somos hombres y cristianos, mirarlos de frente y asumirlos. Pero asumirlos en unidad, en diálogo honesto y sincero, mirándonos a la cara y cuidándonos de caer en tentación, o de ignorar lo que pasó o quedar prisioneros y sin horizontes que ayuden a encontrar caminos que sean de unidad y de vida”.

“ Queridos hermanos, trabajen para la unidad, no se queden presos de divisiones que parcializan y reducen la vocación a la que hemos sido llamados ”

Y teniendo en cuenta cuán inspirador resulta  recordar que “la unidad siempre prevalecerá sobre el conflicto”, el Sucesor de Pedro les dejó una recomendación a los Obispos peruanos: “Queridos hermanos, trabajen para la unidad, no se queden presos de divisiones que parcializan y reducen la vocación a la que hemos sido llamados: ser sacramento de comunión. No se olviden que lo que atraía de la Iglesia primitiva era cómo se amaban. Esa era, es y será la mejor evangelización”.

Por último y al recordar que también a Santo Toribio le llegó el momento de cruzar hacia la orilla definitiva, el Papa dijo que les dijo: “Ojalá, hermanos, que cuando tengamos que emprender el último viaje podamos vivir estas cosas. Pidamos al Señor que nos lo conceda. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí”.

Discurso del Papa a los Obispos peruanos


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Obispos argentinos con el Papa en Chile.

Encuentro del Papa con obispos argentinos en la catedral de Santiago

Jueves 18 Ene 2018 | 09:24 am

Santiago (Chile) (AICA):

El papa Francisco saludó y mantuvo un encuentro breve con los obispos argentinos que viajaron a Chile, para acompañar su visita apostólica al país trasandino.

El diálogo del pontífice con sus compatriotas se produjo el martes tras el encuentro del Papa con sacerdotes, religiosas, religiosos y consagrados en la catedral de Santiago.

El arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, dio detalles del encuentro a través de la red social Facebook.

“El papa Francisco saludó a cada uno de los obispos argentinos. Cuando me tocó estrecharle la mano, me dijo que al venir había volado sobre San Juan y rezado por nosotros”, expresó.

“Sentí en mi corazón una gran alegría por el reencuentro, me sorprendió que el Santo Padre estuviese tan atento a su sobrevuelo por el espacio aéreo de San Juan en un momento tan especial, a minutos de su llegada a Chile, y ya no me sorprende, su delicadeza al decir que reza por todos nosotros”, añadió.

Además de monseñor Lozano, en la comitiva argentina estuvieron los obispos Oscar Ojea (San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina), Samuel Jofré (Villa María), Dante Braida (auxiliar de Mendoza y administrador apostólico sede vacante), Marcelo Mazzitelli (auxiliar de Mendoza), Vartán Boghossian (Eparquía San Gregorio de Narek en Buenos Aires) y Alfonso Delgado, arzobispo emérito de San Juan de Cuyo.+


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Venezuela: la conferencia episcopal sobre la situación del País. Oficial

Obispos venezolanos: “Venezuela necesita un cambio de rumbo”

Viernes 12 Ene 2018 | 16:10 pm

Caracas (Venezuela) (AICA): 

Al término de la CIX Asamblea Ordinaria Plenaria de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), que concluyó hoy viernes 12 de enero, los obispos difundieron la exhortación “Dios consolará a su pueblo“, en la que expresan que “como pastores, en continuo acompañamiento a nuestro pueblo, experimentamos las graves y tristes situaciones que dibujan un panorama negativo y desolador”. Y hacen propias las palabras que el papa Francisco dijera ante el Cuerpo Diplomático acreditado en la Santa Sede el pasado 8 de enero: “Pienso especialmente en la querida Venezuela, que está atravesando una crisis política y humanitaria, cada vez más dramática y sin precedentes…”.

En el documento afirman que las “medidas que el gobierno implementa para dar alimento al pueblo son insuficientes y tienden a crear mendicidad y mayor dependencia. Por otra parte, estas políticas han dado como resultado aumento de la pobreza, desempleo, carencia de bienes básicos, descontento y desesperanza general.”

Al referirse a la Asamblea Nacional Constituyente la califican como “inconstitucional e ilegítima en su origen y en su desempeño”. Y “la ‘Ley contra el Odio y la Intolerancia’, nacida de la misma Asamblea, criminaliza toda manifestación en su contra y propicia la multiplicación y difusión de toda clase de rumores y especulaciones, cuyo efecto es consolidar un control absoluto de actividades y provocar el miedo y la autocensura.”

También criticó la suspensión del referéndum revocatorio y la creación de la Asamblea Nacional Constituyente, y dijo que el Gobierno “usurpó al pueblo su poder originario.”

Ante la dramática situación hay dos actitudes: la conformista y resignada, de quienes quieren vivir de las dádivas, regalos y asistencialismo populista del gobierno y otra, la de quienes, conscientes de la gravedad de los problemas, buscan instaurar unas condiciones de verdad, justicia e inclusión, aún a riesgo del rechazo y la persecución.”

“Venezuela necesita un cambio de rumbo. El Ejecutivo ha fracasado en su tarea de garantizar el bienestar de la población”. “Las elecciones son el medio democrático para lograr ese cambio de rumbo. Exigimos la publicación de un cronograma electoral.”

La libertad es un derecho humano inalienable, no negociable
Los obispos manifestaron también su “solidaridad con los centenares de presos políticos, exiliados y detenidos por cualquier causa, muchos en situaciones infrahumanas, enfermos, privados de visitas familiares, a los cuales se les niega el derecho a un debido proceso. Deben gozar de libertad plena. Y afirmaron que la libertad es un derecho humano inalienable, no negociable.”

Texto completo del comunicado

EXHORTACIÓN DE LOS OBISPOS VENEZOLANOS EN OCASIÓN DE CELEBRAR SU CIX ASAMBLEA ORDINARIA PLENARIA 
“Dios consolará a su pueblo” (Isaías 49, 13)

INTRODUCCIÓN

1. Al comenzar el nuevo año, nosotros, los Obispos de Venezuela, reunidos en la CIX Asamblea Ordinaria enviamos a todos los venezolanos, dentro y fuera del país, un fraterno y caluroso saludo. Con la elección de una nueva Junta Directiva iniciamos un nuevo trienio de trabajo. Como pastores, en continuo acompañamiento a nuestro pueblo, experimentamos las graves y tristes situaciones que dibujan un panorama negativo y desolador. Nos hacemos eco de las palabras del santo Padre Francisco ante el Cuerpo Diplomático acreditado en la Santa Sede el pasado 8 de enero: “Pienso especialmente en la querida Venezuela, que está atravesando una crisis política y humanitaria, cada vez más dramática y sin precedentes…”. Creemos profundamente que Dios no abandona a su pueblo.

II. REALIDAD DE TRAGEDIA Y SUFRIMIENTO

2. Las políticas del gobierno han llevado a los ciudadanos a una gran dependencia de los organismos del Estado. Esto ha generado una contracción de la libre iniciativa, del emprendimiento, de la capacidad de las personas y las empresas para crear empleo y del estímulo para una mejor formación profesional. Las medidas que el gobierno implementa para dar alimento al pueblo son insuficientes y tienden a crear mendicidad y mayor dependencia. Por otra parte, las políticas sociales y económicas están infectadas del morbo de la corrupción. Además, el férreo y prolongado control de divisas es un freno injusto al desarrollo de la empresa privada. Estas políticas han dado como resultado aumento de la pobreza, desempleo, carencia de bienes básicos, descontento y desesperanza general.

3. El éxodo de millones de venezolanos que buscan nuevos horizontes nos duele profundamente, así como las fórmulas desesperadas para huir del país. Cabe mencionar aquí el drama reciente del naufragio de una embarcación con un número importante de venezolanos que concluyó con la trágica muerte de un grupo significativo de ellos. Presagio, Dios no lo permita, del inicio, en nuestro entorno, de la múltiple y dolorosa experiencia de nuestros vecinos, en particular, cubanos y haitianos. Como ya hemos advertido los Obispos: “La raíz de los problemas (del 2 país) está en la implantación de un proyecto político totalitario, empobrecedor, rentista y centralizado que el gobierno se empeña en mantener” (CEV, “El Señor ama el que busca la justicia”, 12-07-2016)

4. La Asamblea Nacional Constituyente es inconstitucional e ilegítima en su origen y en su desempeño. En vez de limitarse a redactar una nueva Constitución pretende erigirse en un supra poder con funciones ejecutivas y judiciales. El gobierno, con la “Ley contra el Odio y la Intolerancia”, nacida de la misma Asamblea, criminaliza toda manifestación en su contra y propicia la multiplicación y difusión de toda clase de rumores y especulaciones, cuyo efecto es consolidar un control absoluto de actividades y provocar el miedo y la autocensura.

5. Con la suspensión del referéndum revocatorio y la creación de la Asamblea Nacional Constituyente, el Gobierno usurpó al pueblo su poder originario. Los resultados los está padeciendo el mismo pueblo que ve empeorar día tras día su situación. No habrá una verdadera solución de los problemas del país hasta tanto el pueblo no recupere totalmente el ejercicio de su poder.

6. Las dificultades de entendimiento cada vez más graves entre el gobierno y la oposición política, a falta de un punto de apoyo común que se respete en la realidad, como debería ser la Constitución vigente, exigen al pueblo que asuma su vocación de ser sujeto social con sus capacidades de realizar iniciativas como, por ejemplo, que la sociedad civil lleve adelante una consulta para señalar el rumbo que quiere dar a la nación como prevé nuestra Carta Magna (Cfr. Art. 71). Si se negara este derecho o se entorpecieran las iniciativas para concretarlo, sólo quedarían dos posibilidades: pérdida definitiva de la libertad, con todas sus consecuencias, o acciones de resistencia y rebeldía contra el poder usurpador. Es el pueblo organizado quien tiene la última palabra. En unión con la mayoría de los venezolanos anhelamos que la dirigencia política y la sociedad civil presenten un proyecto de país creíble y realizable.

7. El Consejo Nacional Electoral tiene que ser reestructurado para que cumpla con la imparcialidad que le pide la Constitución vigente. Solo así actuará con transparencia y equidad en sus funciones y garantizará el respeto a las decisiones del pueblo. Ante las próximas elecciones debe contarse con la presencia y supervisión de Observadores por parte de reconocidos Organismos Internacionales.

8. Ante la dramática situación que afecta a todos, especialmente a los más pobres, hay dos actitudes: la conformista y resignada, de quienes quieren vivir de las dádivas, regalos y asistencialismo populista del gobierno y otra, la de quienes, conscientes de la gravedad de los problemas, buscan instaurar unas condiciones de verdad, justicia e inclusión, aún a riesgo del rechazo y la persecución. La actitud de resignación es paralizante y en nada contribuye al mejoramiento de la situación. Lo positivo y lo eficaz es el compromiso, la esperanza y la solidaridad. ¡Despierta y reacciona, es el momento!, lema de la segunda visita de san Juan 3 Pablo II a Venezuela (1996), resuena en esta hora aciaga de la vida nacional. Despertar y reaccionar es percatarse de que el poder del pueblo supera cualquier otro poder.

III. CAMINOS PARA LA RECUPERACIÓN

9. Este momento requiere de una gran dosis de esperanza junto a acciones concretas que contribuyan a mejorar las condiciones de vida, a dignificar a las personas, y a fortalecer a las familias y comunidades a las que pertenecemos.

10. La emergencia económica y social hace indispensable que el Gobierno permita un Canal Humanitario. La desnutrición ha sido verificada científicamente, las muertes por inanición conmueven, las protestas por el hambre cunden en todo el país. Las diócesis, parroquias, Caritas y otras instituciones y ONGs están haciendo lo posible, para ayudar con alimento y medicinas a quienes los necesiten. Por sensibilidad humana abogan por el derecho de los más necesitados. Además, por nuestra condición de cristianos, el amor de Cristo nos urge a socorrer al prójimo (cf. 2 Co 5,14). Promovamos y mantengamos en nuestras parroquias, comunidades, centros de pastoral y colegios las iniciativas de solidaridad que están dando respuesta inmediata y fraterna a necesidades concretas. En esta dirección se desarrollará la próxima Campaña Compartir durante la Cuaresma.

11. Venezuela necesita un cambio de rumbo. El Ejecutivo ha fracasado en su tarea de garantizar el bienestar de la población: ni los servicios públicos, ni la industria petrolera, ni los cuerpos de seguridad, ni la sanidad pública, ni otros organismos han sabido responder a las necesidades de la gente. Las elecciones son el medio democrático para lograr ese cambio de rumbo. Exigimos la publicación de un cronograma electoral. El Papa Francisco, en el citado discurso al Cuerpo Diplomático, añadió: “La Santa Sede, mientras exhorta a responder sin demora a las necesidades primarias de la población, desea que se creen las condiciones para que las elecciones previstas para el año en curso logren dar inicio a la solución de los conflictos existentes, y se pueda mirar al futuro con renovada serenidad” 

12. La libertad es un derecho humano inalienable, no negociable, y una exigencia de la democracia. Manifestamos nuestra solidaridad con los centenares de presos políticos, exiliados y detenidos por cualquier causa, muchos en situaciones infrahumanas, enfermos, privados de visitas familiares, a los cuales se les niega el derecho a un debido proceso. Deben gozar de libertad plena. Los organismos del Estado tienen que investigar las denuncias sobre las torturas y castigar a los responsables según las leyes.

13. El diálogo y la negociación entre Gobierno y representantes de la Oposición, en principio, son inobjetables y necesarios. Sin embargo, deben darse en condiciones distintas de las que hasta ahora se han establecido. Es indispensable un reconocimiento y respeto institucional. Toda negociación ha de fundamentarse en la integridad de los negociadores, en objetivos claros y en 4 una agenda preestablecida y conocida, para que pueda gozar de la confianza y credibilidad de la población.

IV. CONCLUSIÓN

14. La Virgen María acompaña nuestro sufrimiento. Ella peregrina con nosotros en esta hora de nuestra historia. En el rostro indígena de nuestra Madre de Coromoto vemos reflejado el sufrimiento, los trabajos y los anhelos de nuestro pueblo. En el Niño que ella nos entrega descubrimos la cercanía de Dios y su infinito amor, que nos garantiza el destino glorioso del pueblo en libertad, justicia y paz.

Con nuestra afectuosa bendición, Los Arzobispos y Obispos de Venezuela,
Caracas, 12 de enero de 2018

Nueva Junta Directiva de la CEV
En el marco de la CIX Asamblea Ordinaria Plenaria, los obispos eligieron a la nueva Junta Directiva de la CEV para el trienio 2018-2021. Será presidida por monseñor José Luis Azuaje, obispo de Barinas, quien será asistido en la vicepresidencia primera por monseñor Mario Moronta, obispo de San Cristóbal, y en la vicepresidencia segunda por monseñor Raúl Biord, obispo Guaira. Secretario general fue elegido monseñor José Trinidad Fernández, obispo auxiliar de Caracas.

“En estos momentos debemos seguir trabajando en función de favorecer la vida de la gente, el sentido de la cultura de la vida de cada persona, pero con una constante, no por el interés de adquirir adeptos en un proceso electivo, sino con el interés fundamental de resguardar la dignidad y la vida de los venezolanos”, dijo el flamante presidente.

Asimismo, consideró que “en Venezuela se necesita reactivar la economía, dar trabajo, dar empleo, dar seguridad a la gente tanto personal como jurídica; mirar al pueblo según lo que realmente necesite, pensar y actuar en función de sus preocupaciones”.

“En el país no solamente necesitamos un cambio de modelo económico sino también un cambio de modelo político, porque nos hemos deteriorado demasiado”, concluyó.+


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Venezuela: nuevo presidente de la Conferencia episcopal.

Monseñor Azuaje Ayala presidente conferencia episcopal VenezuelaMonseñor Azuaje Ayala, durante una rueda de prensa. 

Mons. Azuaje nuevo presidente de los obispos venezolanos

El obispo de Barinas, sustituye a Mons. Diego Rafael Padrón Sánchez, arzobispo de Cumaná, quien guió a la Conferencia Episcopal durante dos mandatos.

“En estos momentos debemos continuar trabajando a favor del pueblo, dando sentido a la cultura de la vida y la dignidad de cada persona, manteniendo un deber constante: no buscar ganar adeptos a un proceso electoral, sino tener un interés fundamental en defender la dignidad de los venezolanos”, son las palabras de Monseñor José Luis Azuaje Ayala, obispo de Barinas, recién elegido presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, sustituyendo en su puesto a Mons. Diego Rafael Padrón Sánchez, arzobispo de Cumaná,  quien ha guiado a los obispos del país durante dos mandatos.

La plenaria del episcopado reunida en Caracas hasta el viernes 12 de enero, tiene prevista dentro de la orden del día la renovación de toda la junta directiva para el trienio 2018- 2021: el obispo Mario del Valle Moronta Rodríguez, obispo de San Cristóbal de Venezuela ha sido nombrado el vicepresidente primero, monseñor Raúl Biord Castillo, obispo de La Guaira, es el vicepresidente segundo; y José Trinidad Fernández Angulo, obispo auxiliar de Caracas, es el Secretario General.

El nuevo presidente de la CE de Venezuela

En cuanto a las primeras palabras del nuevo presidente del episcopado venezolano, citadas anteriormente, están dirigidas a la situación del país que atraviesa uno de sus momentos más tormentosos de su historia.

“En Venezuela es necesario reactivar la economía, proporcionar trabajo, seguridad, ya sea personal como jurídica, mirar al pueblo para atender sus necesidades reales, pensar y actuar en función de sus preocupaciones”,  afirma monseñor Azuaje Ayala, quien al respecto añade: “en el país no sólo necesitamos un cambio económico sino también un cambio de modelo político”.


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Fallecimiento de dos obispos chinos

aica.org  |  Nacional  |  La Iglesia en Asia
Recuerdan a dos obispos chinos que enfrentaron al comunismo

Martes 9 Ene 2018 | 09:34 am

Ciudad del Vaticano (AICA):

La Oficina de Prensa del Vaticano comunicó la muerte de dos obispos chinos. El pasado noviembre y a los 96 años, monseñor Luca Li Jingfeng, obispo de Fengxiang, y en diciembre, monseñor Mattia Yü Chengxin, obispo de Hanzhong, quien desde 2007 se encontraba inválido a causa de un ictus cerebral.

Monseñor Luca Li Jingfeng fue el único obispo reconocido de manera oficial por el gobierno chino aunque no pertenecía a la llamada Iglesia patriótica (la que controla el gobierno), y fue invitado a participar en los sínodos de 2005 y 20012, aunque no pudo asistir porque las autoridades no se lo permitieron.

Murió el viernes 17 de noviembre tras una larga enfermedad. Su funeral se celebró el 25 del mismo mes y recibió sepultura en la catedral de Fengxiang.

Se trata de una diócesis con 23.000 fieles, unos 40 sacerdotes, 20 religiosos franciscanos menores y algunas religiosas.

Nació en 1921 en una familia católica y tenía 7 hermanos. Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1947. Entre otros encargos, ejerció de rector del seminario diocesano de 1956 a 1959.

El Obispo fue hecho prisionero y condenado a trabajos forzados durante 20 años por las autoridades chinas por enfrentarse a las autoridades comunistas. Fue liberado en 1979 y consagrado obispo coadjutor de Fengxiang el 14 de febrero de 1983. Después fue nombrado obispo diocesano de la misma sede episcopal.

Finalmente fue reconocido por el gobierno chino en 2004 sin necesidad de adherirse a la Iglesia Oficial y en 2010 se tuvo que retirar debido a una enfermedad.

El Vaticano recordó que “defendió siempre con firmeza los principios doctrinales de la Iglesia católica, oponiéndose a la intromisión indebida de la política en cuestiones eclesiásticas y manteniendo la apertura al diálogo y a la mediación”.

Por su parte, monseñor Mattia Yü Chengxin, fue obispo auxiliar de Hanzhong, que cuenta con unos 43.000 fieles, unos 40 sacerdotes y 2 congregaciones religiosas femeninas.

Nació en 1928 en una familia católica y su hermano Bartolomé Yu Chengti fue obispo de la misma diócesis y una hermana suya se consagró a la vida religiosa.

Se formó en el seminario menor de Hanzhong, donde entró en 1950, y luego en el seminario mayor de Kaifeng hasta 1956.

Recibió la ordenación sacerdotal el 10 de diciembre de 1981 y desarrolló varias tareas pastorales en las áreas de Fengjiaying, Wangjiabao y Shangyuanguan.

El 12 de diciembre de 1989 fue ordenado obispo coadjutor de Hanzhong. Desde 2007 estaba inválido debido a un ictus cerebral.

“Monseñor Yü Chengxin, para favorecer la reconciliación y la comunión en la diócesis de Hanzhong no ejerció nunca su ministerio episcopal y continuó actuando como un simple sacerdote de por vida, ofreciendo sus propios sufrimientos por la Iglesia local”, recordó la Oficina de Prensa del Vaticano.+