Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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La voz de los obispos de Centroamérica reunidos en asamblea.

Mensaje de los Obispos de Centroamérica reunidos en Costa Rica

Desde Costa Rica, reunidos en Asamblea los obispos representantes del SEDAC, Secretariado Episcopal de América Central, lanzan un mensaje en el que invitan a “caminar juntos con el Señor como testigos de la esperanza”. Además los mitrados reflexionan sobre el drama de la migración forzada y el dolor por los estallidos de violencia causados en varios países del continente.

Ciudad del Vaticano

Con motivo de la LXXVII Asamblea Anual del Secretariado de América Central (SEDAC), los obispos de seis países de Centroamérica han publicado un mensaje titulado “Caminemos juntos con el Señor como testigos de la esperanza” en el que agradecen al Papa Francisco por haber regalado a la Iglesia “la gracia del Sínodo Panamazónico”, “un acontecimiento eclesial que ha puesto los ojos en ese inmenso territorio que necesita un gigantesco esfuerzo evangelizador y un esfuerzo colosal para poner en marcha todas las exigencias de la ecología integral”.

Temas tratados en la Asamblea del SEDAC

Entre los temas que se han debatido a lo largo de esta Asamblea anual del SEDAC, los obispos destacan la sinodalidad, la historia de la Iglesia en la región centroamericana durante la colonia y después de la independencia; así como la prevención del abuso de menores y el informe de cada conferencia episcopal sobre la realidad eclesial y social de sus respectivos países.

Dolor ante los estallidos de violencia en varios países del continente

Teniendo en cuenta las dolorosas situaciones, estallidos de violencia e intolerancia que se viven en varios países de Centro y Latino América, los mitrados muestran su solidaridad con estos pueblos y condenan, una vez más, “la violencia en todas sus formas”, uniéndose a los obispos de estas naciones, “en su valiente defensa por los derechos humanos”.

Esperanza en los jóvenes

Asimismo, realizando un recorrido por la actualidad en el continente americano, los obispos dedican un pensamiento especial a los jóvenes, recordando con cariño la fiesta de la Jornada Mundial de la Juventud que tuvo lugar en enero de 2019, y haciendo hincapié en la importancia de las claves que ofrece el documento postsinodal “Christus Vivit”, en el que el Papa nos invita a “reconocer en el joven la tierra sagrada y el ahora de Dios”.

Es por ello que los representantes del SEDAC, se unen a las palabras de Francisco y alientan a los jóvenes “a no dejar de soñar” y a poner toda su energía “en la construcción de una sociedad de justicia y de paz”.

El drama de la migración forzada

Ante el drama de la migración forzada, y pensando en los “miles de migrantes que pasan por nuestros territorios buscando un lugar seguro para vivir dignamente”, los obispos de Centroamérica reafirman “enfáticamente que los migrantes y refugiados son nuestros hermanos y merecen respeto, cuidado, protección y seguridad”.

A modo de conclusión, los prelados invitan a todos a “caminar juntos a la luz del Señor”, como “testigos de la esperanza”, hacia “el encuentro con Él que viene a salvarnos”.


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Mons. Gómez, es el nuevo presidente de la Conf. episcopal norteamericana

A la derecha, Monseñor José Horacio Gómez, electo Presidente de la Conferencia Episcopal de Estados UnidosA la derecha, Monseñor José Horacio Gómez, electo Presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos  (ANSA)

Gómez, nuevo presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos

Con 176 votos a favor, el Arzobispo de Los Ángeles, Monseñor José Horacio Gómez, fue elegido como nuevo presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos. Será el primer presidente hispano de los obispos americanos

Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano

Renovados todos los encargos de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos. En Baltimore, donde están reunidos los obispos estadounidenses, los prelados eligieron al nuevo presidente. Es Monseñor José Horacio Gómez, Arzobispo de Los Ángeles, la diócesis con mayor número de católicos provenientes de América Latina. Es el primer presidente hispano de la Conferencia Episcopal, sucede al Cardenal Daniel Di Nardo y ha sido su vicepresidente durante los últimos tres años.

Mexicano del Opus Dei

Monseñor Gómez nació en Monterrey, México, el 26 de diciembre de 1951. Es Licenciado en Filosofía y Diplomado en Contabilidad Pública por la Universidad Nacional de Monterrey, México, en 1975. Posteriormente estudió Teología en la Universidad de Navarra, en España, donde obtuvo el Doctorado en Teología en 1980. Fue ordenado sacerdote de la Prelatura del Opus Dei el 15 de agosto de 1978. En los años 1978-1980 sirvió en el servicio pastoral en España. De 1980 a 1987 enseñó en un colegio y escuela secundaria en México y también trabajó como director de jóvenes en el decanato de Fátima de la diócesis de Monterrey (1985-1987). En 1987 se trasladó a Texas, donde en 1999 fue nombrado vicario de la Delegación de la Prelatura del Opus Dei. Además, desde 1991 ha sido miembro de la Asociación Nacional de Sacerdotes Hispanos y ha servido dos veces como Presidente. Obispo desde 2001, primero en Denver, Colorado, y luego en San Antonio, participó en dos Sínodos de Obispos en el Vaticano bajo el pontificado de Francisco, el de 2015 sobre la familia y el de 2018 sobre los jóvenes.

Elegido por mayoría de votos

Sólo necesitaba 120 votos y en su lugar Monseñor Gómez obtuvo 176. Es conocido su compromiso de garantizar los derechos de los inmigrantes, poniéndose del lado de los refugiados y de las familias separadas de sus hijos en la frontera entre México y Estados Unidos. Se le considera un conservador desde el punto de vista teológico, pero muchos  le reconocen una gran capacidad de diálogo.

El Vicepresidente de Gómez será Monseñor Vigneron

El Arzobispo Allen Vigneron de Detroit será vicepresidente de Gómez en el trienio. Fue elegido con 151 votos en la tercera vuelta. Antes de su nombramiento en Detroit en 2009, fue obispo de Oakland, California, de 2003 a 2009. También fue presidente de la junta directiva de la Universidad Católica de América. Nacido en Michigan hace 71 años, en los últimos tiempos su compromiso pastoral ha estado marcado por el diálogo interreligioso. Los obispos también eligieron a otros siete jefes de comité: el Obispo George Murry de Youngstown, Ohio, para el Comité de Libertad Religiosa; el Arzobispo Jerome Listecki de Milwaukee para el Comité de Asuntos Canónicos y el Gobierno de la Iglesia; el Obispo David Talley de Memphis, Tennessee, para el Comité de Asuntos Ecuménicos e Interreligiosos; Monseñor Andrew H. Paul y Minneapolis para el Comité de Evangelización y Catequesis; el Obispo David Malloy de Rockford, Illinois para el Comité de Justicia Internacional y Paz; y el Obispo James Johnston de la Ciudad de Kansas-San José para el Comité de Protección de Niños y Jóvenes.


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Nuevo presidente dela Conferencia episcopal de USA

A la derecha, Monseñor José Horacio Gómez, electo Presidente de la Conferencia Episcopal de Estados UnidosA la derecha, Monseñor José Horacio Gómez, electo Presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos  (ANSA)

Gómez, nuevo presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos

Con 176 votos a favor, el Arzobispo de Los Ángeles, Monseñor José Horacio Gómez, fue elegido como nuevo presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos. Será el primer presidente hispano de los obispos americanos

Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano

Renovados todos los encargos de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos. En Baltimore, donde están reunidos los obispos estadounidenses, los prelados eligieron al nuevo presidente. Es Monseñor José Horacio Gómez, Arzobispo de Los Ángeles, la diócesis con mayor número de católicos provenientes de América Latina. Es el primer presidente hispano de la Conferencia Episcopal, sucede al Cardenal Daniel Di Nardo y ha sido su vicepresidente durante los últimos tres años.

Mexicano del Opus Dei

Monseñor Gómez nació en Monterrey, México, el 26 de diciembre de 1951. Es Licenciado en Filosofía y Diplomado en Contabilidad Pública por la Universidad Nacional de Monterrey, México, en 1975. Posteriormente estudió Teología en la Universidad de Navarra, en España, donde obtuvo el Doctorado en Teología en 1980. Fue ordenado sacerdote de la Prelatura del Opus Dei el 15 de agosto de 1978. En los años 1978-1980 sirvió en el servicio pastoral en España. De 1980 a 1987 enseñó en un colegio y escuela secundaria en México y también trabajó como director de jóvenes en el decanato de Fátima de la diócesis de Monterrey (1985-1987). En 1987 se trasladó a Texas, donde en 1999 fue nombrado vicario de la Delegación de la Prelatura del Opus Dei. Además, desde 1991 ha sido miembro de la Asociación Nacional de Sacerdotes Hispanos y ha servido dos veces como Presidente. Obispo desde 2001, primero en Denver, Colorado, y luego en San Antonio, participó en dos Sínodos de Obispos en el Vaticano bajo el pontificado de Francisco, el de 2015 sobre la familia y el de 2018 sobre los jóvenes.

Elegido por mayoría de votos

Sólo necesitaba 120 votos y en su lugar Monseñor Gómez obtuvo 176. Es conocido su compromiso de garantizar los derechos de los inmigrantes, poniéndose del lado de los refugiados y de las familias separadas de sus hijos en la frontera entre México y Estados Unidos. Se le considera un conservador desde el punto de vista teológico, pero muchos  le reconocen una gran capacidad de diálogo.

El Vicepresidente de Gómez será Monseñor Vigneron

El Arzobispo Allen Vigneron de Detroit será vicepresidente de Gómez en el trienio. Fue elegido con 151 votos en la tercera vuelta. Antes de su nombramiento en Detroit en 2009, fue obispo de Oakland, California, de 2003 a 2009. También fue presidente de la junta directiva de la Universidad Católica de América. Nacido en Michigan hace 71 años, en los últimos tiempos su compromiso pastoral ha estado marcado por el diálogo interreligioso. Los obispos también eligieron a otros siete jefes de comité: el Obispo George Murry de Youngstown, Ohio, para el Comité de Libertad Religiosa; el Arzobispo Jerome Listecki de Milwaukee para el Comité de Asuntos Canónicos y el Gobierno de la Iglesia; el Obispo David Talley de Memphis, Tennessee, para el Comité de Asuntos Ecuménicos e Interreligiosos; Monseñor Andrew H. Paul y Minneapolis para el Comité de Evangelización y Catequesis; el Obispo David Malloy de Rockford, Illinois para el Comité de Justicia Internacional y Paz; y el Obispo James Johnston de la Ciudad de Kansas-San José para el Comité de Protección de Niños y Jóvenes.


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Conclusiones del encuentro de obispos de Europa en Compostela

Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE).Consejo de Conferencias Episcopales de Europa (CCEE). 

Obispos de la CCEE invitan a Europa a percibir los signos de esperanza

El Consejo de Conferencias Episcopales de Europa concluye su Asamblea Plenaria en Santiago de Compostela con un mensaje final en el que invitan a “redescubrir las raíces” y a “percibir los signos de esperanza”.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Los obispos de la CCEE concluyen su Asamblea Plenaria luego de 3 días reunidos en Santiago de Compostela para analizar la realidad de Europa e identificar los elementos más importantes que influyen en el tejido eclesial y civil del continente. En su nota final, expresan la importancia de Santiago de Compostela como centro de peregrinación: “En estos días hemos tenido la alegría de ver a tantos jóvenes, y no tan jóvenes, caminando hasta Santiago, llegando hasta el Pórtico de la Gloria”, pero también aseguran que desde la tumba del Apóstol Santiago, “meta de numerosos peregrinos provenientes de muchos lugares de nuestro continente”, ellos, como obispos, “renuevan su profesión de fe sobre el fundamento de los Apóstoles”.

Por otro lado han pedido perdón por los pecados cometidos por parte de miembros de la Iglesia: “Conscientes de nuestros límites y de tantas debilidades que causan sufrimiento a toda la Iglesia, también nosotros llegamos a la Catedral para depositar, en el rito del Abrazo, nuestra aflicción y súplica en los hombros del Apóstol, para pedir perdón por nuestros errores y comprometernos nosotros mismos con esperanza y confianza en el futuro”.

Dado que el tema elegido para esta Plenaria ha sido: “Europa, ¿hora de despertar? Los signos de la esperanza”, los obispos invitan en su nota final a “redescubrir las raíces” y a “percibir los signos de esperanza que, a pesar de las dificultades actuales, pueden ayudar a construir un escenario mejor en el continente y en la propia Iglesia”. De hecho, en la nota expresan que quieren transmitir “un mensaje de esperanza a una Europa angustiada y decirle con fuerza: levántate, Europa”.

Por último, han recordado el ejemplo de tantos mártires, antiguos y contemporáneos, “cuyas vidas y testimonios son un auténtico impulso para encontrar los signos de esperanza en medio de los tiempos actuales”.


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El Papa: “La cercanía a Dios es la fuente del ministerio del obispo”

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

La proximidad a Dios y la cercanía a su pueblo, son estos consejos que da el Papa Francisco a los nuevos miembros del Colegio Episcopal, que del 4 al 11 de septiembre participaron en un curso organizado por las congregaciones para los Obispos y las Iglesias Orientales.

La fuerza del Buen Pastor

A los presentes Francisco les dijo que Jesús nos acerca a la mirada de Dios. “Nuestro mundo busca, incluso sin saberlo, esta cercanía divina. Sin esta proximidad del amor, el fundamento de la realidad flaquea; la Iglesia misma se pierde cuando pierde la ternura vivificante del Buen Pastor. No conocemos otra fuerza que esta, la fuerza del Buen Pastor, la fuerza para dar vida, para acercar el Amor al amor. Esta es nuestra misión: ser para la Iglesia y para el mundo los “sacramentos” de la proximidad de Dios”.

Proximidad a Dios y cercanía a su pueblo

La cercanía a Dios es la fuente del ministerio del obispo, les dijo el Papa, existimos para hacer palpable esta cercanía. Pero uno no puede comunicar la cercanía de Dios sin experimentarlo, sin experimentarlo todos los días, sin dejarse contagiar por su ternura. Todos los días, sin ahorrar tiempo, afirmó, debemos estar delante de Jesús, traerle personas, situaciones, como canales que siempre están abiertos entre Él y nuestra gente.

Sin esta confianza personal, sin esta intimidad cultivada todos los días en la oración, incluso y especialmente en las horas de desolación y aridez, se desprende el núcleo de nuestra misión episcopal, les dijo, sin la cercanía al Sembrador, nos parecerá no muy gratificante el esfuerzo de arrojar la semilla sin conocer el tiempo de cosecha. Sin el sembrador, será difícil acompañar la lenta maduración con la paciente confianza.

Porque como dijo el Papa sin Jesús, viene la desconfianza de que Él no completará su obra; sin Él, tarde o temprano, uno se desliza en la melancolía pesimista de quienes dicen: “todo es malo”. Solo al estar con Jesús somos preservados de la presunción pelagiana de que el bien deriva de nuestra habilidad. Solo al quedarse con Jesús, la profunda paz que nuestros hermanos y hermanas buscan de nosotros llega a nuestros corazones.

 

La identidad del obispo: acercarse, darse

 

Y es que como dijo el Papa de la cercanía a Dios a la cercanía a su pueblo, crece en la conciencia de que nuestra identidad consiste en acercarnos “este es mi cuerpo ofrecido por ti”, decimos en el momento más elevado de la ofrenda eucarística para nuestro pueblo. De aquí surge la vida del obispo, se convierten en panes partidos para la vida del mundo. Entonces, afirmó el Pontífice, la proximidad a las personas que nos confían no es una estrategia oportunista, sino nuestra condición esencial.

A Jesús le encanta acercarse a sus hermanos a través de nosotros, dijo, a través de nuestras manos abiertas que acarician y consuelan; de nuestras palabras, pronunciadas para “ungir el mundo del Evangelio y no de nosotros mismos; de nuestro corazón, cuando estamos agobiados por las angustias y alegrías de nuestros hermanos. Incluso en nuestra pobreza, depende de nosotros que nadie sienta a Dios tan distante, que nadie lo tome como pretexto para levantar muros, derribar puentes y sembrar el odio. Tenemos que anunciar con la vida una medida de vida diferente a la del mundo: la medida de un amor sin medida, que no busca su propio beneficio y sus propias ventajas, sino el horizonte ilimitado de la misericordia de Dios”.

 

Los verbos del Buen Samaritano

Por último, dijo que esta cercanía del obispo no es retórica. No se compone de proclamas autorreferenciales, sino de disponibilidad real. Dios nos sorprende y a menudo ama alterar nuestra agenda: prepárate para esto sin temor. La proximidad conoce verbos concretos, los del buen samaritano: ver, es decir, no desviar la mirada, y fingir que nada ha pasado, no dejar a la gente esperando y no esconder problemas debajo de la alfombra. Así que, hacerse cercanos, estar en contacto con las personas, dedicarles más tiempo a ellas que estar trabajando en el escritorio, no temer el contacto con la realidad, del conocer y abrazar. Luego envolver las heridas, hacerse cargo, cuidarlas, desprenderse.

“Cada uno de estos verbos de proximidad es un hito en el viaje de un obispo con su gente. Todos piden involucrarse y ensuciarse las manos. Estar cerca es empatizar con el pueblo de Dios, compartir sus dolores, no desdeñar sus esperanzas. Estar cerca de la gente es confiar en que la gracia que Dios derrama fielmente, y de la cual somos canales incluso a través de las cruces que llevamos, es mayor que el lodo del que tenemos miedo”. El termómetro de cercanía es la atención a los últimos, a los pobres, y la sobriedad de los obispos será también así, “en un momento en que en muchas partes del mundo todo se reduce a un medio para satisfacer necesidades secundarias, que envuelven y esclerotizan el corazón. Hacer una vida simple es ser testigo de que Jesús es suficiente para nosotros y que el tesoro del que queremos rodearnos está constituido más bien por aquellos que, en su pobreza, nos lo recuerdan y lo representan: no como pobres abstractos, datos y categorías sociales, sino personas concretas, cuya dignidad se nos ha confiado como sus padres”.

Obispos cercanos también con los sacerdotes

El Papa recordó que se necesitan obispos capaces de sentir el latido de sus comunidades y sus sacerdotes, pastores que no estén satisfechos con presencias formales, reuniones de mesa o diálogos circunstanciales. Apóstoles de la escucha, que saben escuchar incluso lo que no es agradable de escuchar. Por favor, les dijo, no se rodeen de hombres que dicen sí a lo que les propongan, (Yes Man) o de recaderos, no anhelen ser confirmados por aquellos que son ustedes que tienen que confirmar. Hay muchas formas de cercanía a sus iglesias. Visiten a la gente les dijo, siguiendo el ejemplo de la Virgen, que no perdió el tiempo y se levantó para ir rápidamente a su prima. La Madre de Dios nos muestra que visitar es acercar a Aquel que da un salto de alegría, es traer el consuelo del Señor que hace grandes cosas entre los humildes de su pueblo.

Y que sean cercanos también con los sacerdotes, a quienes les pidió que abracen, agradezcan y animen en su nombre. También están expuestos a un mundo hostil.  Necesitan ser amados, seguidos, alentados: Dios no les desea medias tintas, sino un total sí.


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Madagascar: discurso del Papa a los obispos

El Papa a Obispos de Madagascar: Sean sembradores de paz

Discurso del Santo Padre a los Obispos de Madagascar durante el Encuentro en la Catedral de la “Inmaculada Concepción” de Andohalo, en el marco de su 31° Viaje Apostólico a África.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Toda esta responsabilidad en el campo de Dios nos debe desafiar a tener el corazón y la mente abierta, a evitar el miedo que encierra y a vencer la tendencia a aislarnos: el diálogo fraterno entre ustedes, así como el compartir los dones y la colaboración entre las Iglesias particulares del Océano Índico, sea un camino esperanzador”, lo dijo el Papa Francisco en su discurso a los Obispos de Madagascar, este 7 de septiembre, durante el Encuentro que sostuvo en la Catedral de la “Inmaculada Concepción” de Andohalo, en el marco de su 31° Viaje Apostólico a África.

Una tierra de muchas contradicciones

En su discurso, el Santo Padre resaltó la difícil tarea que los Pastores de estas tierras tienen que afrontar en medio de muchas contradicciones. “Una tierra rica y mucha pobreza; una cultura y una sabiduría heredada de los antepasados que nos hacen valorar la vida y la dignidad de la persona humana – señaló el Pontífice – pero también la constatación de la desigualdad y la corrupción”. En este sentido, comentando el lema elegido para esta visita, el Obispo de Roma dijo que, somos sembradores, y el que siembra lo hace con esperanza, esfuerzo y entrega personal, pero sabiendo que hay infinidad de factores que deben concurrir para que lo sembrado germine, crezca, se convierta en espiga y finalmente en trigo abundante.

“El sembrador cansado y preocupado no baja los brazos, no abandona y menos aún quema su campo cuando algo se malogra. Sabe esperar, confía, asume las contrariedades de su siembra, pero jamás deja de amar aquel campo encomendado a su cuidado; incluso si viene la tentación, tampoco escapa encomendándoselo a otro”

Velar por el desarrollo integral

El Papa Francisco utilizando la imagen del sembrador para referirse a los Obispos dijo que, ellos están llamados a esparcir las semillas de la fe y la esperanza en esta tierra. Para eso es necesario que desarrollemos ese “olfato” que nos permita conocerla mejor y descubrir también lo que dificulta, obstruya o dañe lo sembrado. “Por eso, ‘los Pastores, acogiendo los aportes de las distintas ciencias, tienen derecho a emitir opiniones sobre todo aquello que afecte a la vida de las personas, ya que la tarea evangelizadora implica y exige una promoción integral de cada ser humano’… Por consiguiente – concluyó el Pontífice – nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por la salud de las instituciones de la sociedad civil, sin opinar sobre los acontecimientos que afectan a los ciudadanos”.

Iglesia y Estado, un desafío permanente

Por ello, el Santo Padre animó a los Pastores a no permanecer indiferentes ante los desafíos que enfrentan sus conciudadanos de todas las categorías sociales, independientemente de sus denominaciones religiosas. “La dimensión profética relacionada con la misión de la Iglesia requiere, en todas partes y siempre, un discernimiento que no suele ser fácil. En este sentido – precisó el Papa – la colaboración madura e independiente entre la Iglesia y el Estado es un desafío permanente, porque el peligro de una connivencia nunca está muy lejos, especialmente si nos lleva a perder la mordedura evangélica”. Esto implica educación, acceso al cuidado de la salud y especialmente trabajo, porque en el trabajo libre, creativo, participativo y solidario, el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida. El salario justo permite el acceso adecuado a los demás bienes que están destinados al uso común.

“El signo distintivo de ese discernimiento, será que el anuncio del Evangelio incluye de suyo la preocupación por toda forma de pobreza: no sólo asegurar a todos un decoroso sustento, sino también para que tengan prosperidad sin exceptuar bien alguno”

La defensa de la persona humana

Otra dimensión del compromiso como Pastores señaló el Papa Francisco a los Obispos de Madagascar, es la defensa de la persona humana. Para ser pastores según el corazón de Dios, debemos ser nosotros los primeros en la opción por proclamar el Evangelio a los pobres: Hoy y siempre, “los pobres son los destinatarios privilegiados del Evangelio”, y la evangelización dirigida gratuitamente a ellos es signo del Reino que Jesús vino a traer. Hay que decir sin vueltas que existe un vínculo inseparable entre nuestra fe y los pobres. “Un pastor, que siembra, evita controlarlo todo, da espacio para las iniciativas, deja crecer en distintos tiempos y no estandariza; no exige más de la cuenta, no menosprecia resultados aparentemente más pobres. También esta fidelidad al Evangelio nos hace pastores cercanos al pueblo de Dios, comenzando por nuestros hermanos sacerdotes —que son nuestro prójimo más prójimo— que deben recibir un cuidado especial de nuestra parte”.

“Es la paternidad espiritual que impulsa al obispo a no dejar huérfanos a sus presbíteros, y que se puede “palpar” no sólo en la capacidad que tengamos de abrir las puertas a todos los sacerdotes, sino también en nuestra capacidad de ir a buscarlos para acompañarlos cuando estén pasando por un momento de dificultad”

El Obispo, un padre siempre disponible

En las alegrías y las dificultades inherentes al ministerio, los sacerdotes deben encontrar en ustedes padres siempre disponibles que saben cómo alentar y apoyar, que saben apreciar los esfuerzos y acompañar los pasos posibles. El Concilio Vaticano II hizo una observación especial sobre este punto: «[Los obispos] han de acoger siempre con amor especial a sus sacerdotes. Estos, en efecto, participan de sus funciones y tareas y las realizan con afán en el trabajo de cada día. Por tanto, los obispos, considerándolos sus hijos y sus amigos, dispuestos a escucharlos y a tratarlos con confianza, han de dedicarse a impulsar la pastoral conjunta de toda la diócesis».

Atención a las vocaciones a la vida consagrada

Asimismo, el Santo Padre recordó a los Pastores que, es un deber urgente el acompañamiento y discernimiento, especialmente con respecto a las vocaciones a la vida consagrada y al sacerdocio, y que es fundamental para asegurar la autenticidad de estas vocaciones. La mies es abundante, y el Señor —que no quiere más que auténticos obreros— no se deja encasillar en los modos de llamar, de incitar a la respuesta generosa de la propia vida. La formación de candidatos para el sacerdocio y la vida consagrada está precisamente destinada a asegurar una maduración y purificación de las intenciones.

“La llamada fundamental sin la cual las otras no tienen razón de ser, es la llamada a la santidad y que esta santidad es la cara más bella de la Iglesia”

Laicos sal de la tierra y luz del mundo

En este sentido, este esfuerzo también tiene que abarcar el amplio mundo laical afirmó el Santo Padre; también los laicos son enviados a la mies, son convocados a tomar parte en la pesca, a arriesgar sus redes y su tiempo en «su múltiple apostolado tanto en la Iglesia como en el mundo». Con toda su extensión, problemática y transformación, el mundo constituye el ámbito específico de apostolado donde están llamados a comprometerse con generosidad y responsabilidad, llevando el fermento del Evangelio. “Por eso – alentó el Papa – deseo dar la bienvenida a todas las iniciativas que en cuanto pastores tomen para la formación de los laicos y no dejarlos solos en la misión de ser sal de la tierra y luz del mundo, para contribuir a una transformación de la sociedad y la Iglesia en Madagascar”.

“La similitud de desafíos pastorales, como la protección del medio ambiente en un espíritu cristiano o el problema de la inmigración, exigen reflexiones comunes y una sinergia de acciones a gran escala para un planteamiento eficaz”

Sembradores de paz y esperanza

Finalmente, antes de concluir su discurso, el Papa Francisco envió sus saludos a los sacerdotes, religiosos y religiosos que están enfermos o muy afectados por la vejez; les ruego que les muestren no sólo mi afecto y la seguridad de mis oraciones, sino también que los cuiden con ternura, sosteniéndolos en esa hermosa misión de la intercesión. “Dos mujeres custodian esta Catedral: en la capilla de al lado descansan los restos de la beata Victoria Rasoamanarivo, que supo hacer el bien, custodiar y extender la fe en tiempos difíciles; y la imagen de la Virgen María que con sus brazos abiertos hacia el valle y las colinas, parece abrazarlo todo. A ellas le pedimos que ensanchen siempre nuestro corazón, que nos enseñen la compasión de las entrañas maternas que la mujer y Dios sienten ante los olvidados de la tierra y nos ayuden a sembrar paz y esperanza”.


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China: otra ordenación episcopal tras los acuerdos China-Vaticano.

Consagran a un segundo Obispo en China con Mandato Pontificio

Dos días después de la consagración del Obispo de Jining/Wulanchabu, hoy en China se realizó la ordenación episcopal de Stephen Xu Hongwei, de la diócesis de Hanzhong, en el noroeste del país, provincia de Shaanxi.

Barbara Castelli – Ciudad del Vaticano

El Acuerdo Provisorio entre la Santa Sede y la República Popular China, firmado en Pekín el 22 de septiembre de 2018, está dando sus frutos en el marco de la comunión y la armonía. Hoy, con Mandato Pontificio, Monseñor Stephen Xu Hongwei ha sido consagrado Obispo Coadjutor de Hanzhong.

La ceremonia tuvo lugar en un ambiente solemne y participativo, en presencia de todos los Obispos de la provincia de Shaanxi.

Los pasos de un diálogo fructífero

El lunes pasado, también con Mandato Pontificio, como ha declarado ayer el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, otro prelado, Monseñor Antonio Yao Shun, Obispo de Jining/Wulanchabu, en Mongolia Interior, había sido consagrado. Antes de cumplir un año de la firma del Acuerdo Provisorio sobre el nombramiento de Obispos, la vida de la Iglesia en China registra, dos acontecimientos significativos, “fruto de un acercamiento gradual y reciproco”, “estipulado después de un largo proceso de negociación reflexiva”. El Acuerdo, se lee en el comunicado que acompañó el anuncio de la firma conjunta, “prevé evaluaciones periódicas de su aplicación” y deja sobre el terreno una esperanza compartida de un “camino fructífero y previsor de diálogo institucional”, que contribuya “positivamente a la vida de la Iglesia católica en China, al bien del pueblo chino y a la paz en el mundo”.