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Chile; despojados del sacerdocio dos obispos. Comentario de Vatican insider

Abusos sexuales: El Papa separa del sacerdocio a dos obispos chilenos

Después de la dimisión del estado clerical de Fernando Karadima, ahora Francisco José Cox y Marco Antonio Órdenes Fernández fueron despojados del sacerdocio “como consecuencia de actos manifiestos de abusos a menores”

Abusos sexuales: El Papa separa del sacerdocio a dos obispos chilenos

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Pubblicato il 13/10/2018
Ultima modifica il 13/10/2018 alle ore 17:02
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Desde hace años, sus nombres eran símbolo de abusos sexuales. Aunque permanecían alejados de sus funciones episcopales. Finalmente, el Papa decidió aplicarles la dimisión del estado clerical. Se trata de Francisco José Cox Huneeus, arzobispo emérito de La Serena, y Marco Antonio Órdenes Fernández, obispo emérito de Iquique. En un comunicado oficial, dado a conocer este sábado por la sala de prensa de la Santa Sede, puso por escrito que su alejamiento del sacerdocio fue determinada “como consecuencia de actos manifiestos de abusos a menores”.

 

Según reseñó una nota oficial, en ambos casos de aplicó el artículo 21 en su punto 2 del decreto papal (en forma de “motu proprio”) “Sacramentorum Sanctitatis Tutela”. Se trata de un texto del 30 de abril de 2001, firmado por el Papa Juan Pablo II y que se convirtió en el texto base para la atracción, en la Santa Sede, de los casos de abusos sexuales y otros delitos graves de los sacerdotes.

 

“La decisión adoptada por el Papa el pasado jueves, 11 de octubre de 2018, no admite recurso. La Congregación para la Doctrina de la Fe lo ha notificado ya a los interesados, a través de sus respectivos superiores, en sus respectivas residencias”, continuó el texto vaticano.

 

Cox, de 84 años y quien condujo la Arquidiócesis de La Serena entre 1990 y 1997, continuará formando parte del Instituto de los Padres de Schoenstatt, de acuerdo con la comunicación de la Santa Sede. Esta determinación, que no es común y no fue explicada por la oficina de información vaticana, tiene -con toda probabilidad- el objetivo de asegurar su control al interior de una institución de la Iglesia católica.

Ordenado sacerdote en 1961, fue obispo de Chillán y, entre 1981 y 1985, fue secretario del Pontificio Consejo para la Familia del Vaticano. Hace unos días, reapareció en público tras muchos años de permanecer en Alemania, en una casa de Schoenstatt. Esta semana, el canal chileno de televisión 24 Horas, logró entrar a la residencia donde se hospeda, en la localidad de Vallendar. Incluso cruzó unas palabras con Cox, quien desistió hacer comentarios sobre las acusaciones que, durante años, se lanzaron en su contra en Chile.

 

Este episodio desató una crisis mediática, que obligó a la comunidad de Schoenstatt a afrontar abiertamente el problema. El viceprovincial del movimiento en Chile, Patricio Moore, calificó la situación “como una vergüenza” y reconoció que “se han cometido muchísimos errores”. Al mismo tiempo y en entrevista con una radio chilena, reveló que la acogida de Cox en Alemania fue una petición del Vaticano y reconoció que, con el conocimiento de los casos, hubiese preferido que permaneciese en Chile.

Al mismo tiempo anunció algunas nuevas “medidas de restricción” aplicadas contra Cox, entre estas la privación del teléfono celular y la prohibición para que pueda salir del reciente donde se aloja en Alemania. Schoenstatt es el mismo movimiento al que pertenece el cardenal y arzobispo emérito de Santiago de Chile, Francisco Javier Errázuriz, actualmente miembro del C-9, el consejo de purpurados que asesora al Papa Francisco en el gobierno de la Iglesia universal.

 

El otro obispo separado, Marco Antonio Órdenes Fernández de 53 años, en 2012 protagonizó un escándalo público en su país. El 9 de octubre de aquel año, el entonces Papa Benedicto XVI aceptó la renuncia del prelado a la guía de la diócesis de Iquique. Todo precipitó en el arco de pocos días. Hasta entonces Órdenes era el obispo chileno más joven. Al inicio de aquel mes, Rodrigo Pino Jelcic dio la cara y acusó públicamente al prelado de haber mantenido una “relación amorosa” de carácter sexual con él mientras era rector del Santuario Nuestra Señora del Carmen de La Tirana.

 

La respuesta de la Iglesia fue inmediata. Primero la nunciatura apostólica (embajada vaticana) confirmó que, efectivamente, existía una investigación en curso. Y abundó que la misma había comenzado en el mes de abril anterior. Más tarde, el Obispado de Iquique emitió un comunicado en el cual manifestó su dolor, indicó que Órdenes se encontraba fuera del país y pensaba regresar a la brevedad.

 

El miércoles 3, el nuncio apostólico Ivo Scapolo se reunió con él en la ciudad chilena de Arica. Durante ese encuentro le pidió su renuncia y le recomendó mantener un bajo perfil mientras concluían las pesquisas conducidas por la Congregación para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede. La primera petición el obispo la cumplió, la segunda no.

 

Tres días después, el sábado 6 de octubre, uno de los periódicos de mayor circulación en Chile publicó una amplia entrevista con el clérigo en la cual reconoció sus actos, pero aclaró que esos habían ocurrido “no con un menor de edad”. Sus palabras causaron tanta perplejidad que el portavoz de la Conferencia Episcopal, Jaime Coiro, debió salir al cruce para aclarar que, “para la Iglesia, siempre es tremendamente doloroso que un ministro consagrado al servicio de Jesucristo y de la Iglesia reconozca su participación en conductas impropias”.

 

La Congregación para los Obispos del Vaticano se movió con velocidad y procesó la renuncia obligatoria en cuestión de días

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China: el reconocimiento de los obispos ordenados sin previa autorización del Papa. Revista America SJ.

A priest celebrates Mass in 2012 in a makeshift chapel in a village near Beijing. For the first time in decades, all of the Catholic bishops in China are in full communion with the pope, the Vatican announced Sept. 22. (CNS photo/Reuters)

The Vatican announced on Sept. 22 that Pope Francis “has decided to readmit to full ecclesial communion all the remaining ‘official’ bishops who were ordained in China in recent years without the pontifical mandate,” that is the pope’s approval. There were eight such bishops, three of whom were declared excommunicated during the pontificate of Benedict XVI. Although one of the eight died in 2017, Francis nevertheless included him among those reconciled.

The Vatican explained that Pope Francis took this decision “with a view to sustaining the proclamation of the Gospel in China.” The statement did not mention that China had insisted on this as a prerequisite for the signing of the provisional agreement. Nor did it say that before Francis took his decision, all these prelates had explicitly asked to be reconciled with the pope.

The eight bishops who are fully reconciled with the pope are: Bishops Joseph Guo Jincai, Joseph Huang Bingzhang, Paul Lei Shiyin, Joseph Liu Xinhong, Joseph Ma Yinglin, Joseph Yue Fusheng, Vincent Zhan Silu and Anthony Tu Shihua, O.F.M. Bishop Tu Shihua, who died on Jan. 4, 2017, had expressed the desire to be reconciled with the Apostolic See.

For the first time since 1957 (when Beijing began to ordain bishops without Rome’s approval), all the Catholic bishops in China today, around 100 in total, are in communion with the pope.

As a result of his decision, for the first time since 1957 (when Beijing began to ordain bishops without Rome’s approval), all the Catholic bishops in China today, around 100 in total, are in communion with the pope. This means that all 60 bishops officially recognized by the Chinese authorities are now united with the pope. And, as has always been the case, the more than 30 bishops of the underground church community are in communion with the pope but not recognized by Beijing. The situation of these underground bishops was not dealt with under the provisional agreement; it is hoped that this will be dealt with soon by the Joint Working Group established by China and the Holy See in 2014. The Vatican recognizes that it is essential to resolve this question if the underground and official communities are to be reconciled.

“Pope Francis hopes that, with these decisions, a new process may begin that will allow the wounds of the past to be overcome, leading to the full communion of all Chinese Catholics,” the Vatican said.

There are about 12 million Catholics in mainland China today, and it is estimated that they are more or less equally divided between the “officially recognized” church community and the “underground” church community. Beijing does not recognize the latter because the underground communities—bishops, priests, women religious and lay people—refuse to be part of the Patriotic Association that the Chinese authorities set up in 1957 to control the Catholic church in China.

The Vatican also issued a third note in which it said that Pope Francis has established a new diocese in China, the diocese of Chengde.

With a view to healing the divisions between the “official” and “underground” communities of the one Catholic church in China, the second Vatican statement concluded with these words: “The Catholic Community in China is called to live a more fraternal collaboration, in order to promote with renewed commitment the proclamation of the Gospel.”

It reminded all Chinese Catholics that “the Church exists to give witness to Jesus Christ and to the forgiving and salvific love of the Father.”

The Vatican also issued a third note in which it said that Pope Francis has established a new diocese in China, the diocese of Chengde. It is presumed that this decision was taken in accord with the Chinese authorities, though the statement does not mention this.

It explained the reason for this decision saying that the pope wished “to promote the pastoral care of the Lord’s flock and to attend with greater efficacy to its spiritual good.” It said the new diocese “will be suffragan to the See of Beijing, with the church of Jesus the Good Shepherd, situated in the Administrative Division of Shuangluan, “Chengde City,” as its Cathedral.” It said the new diocese is found in the province of Hebei and “its territory is defined by the current civil boundaries of ‘Chengde City’. It has a population of about 3.7 million inhabitants, of whom about 25,000 are Catholics, living in 12 parishes and served by 7 priests, a dozen religious women and some seminarians.

The Vatican this afternoon also released a statement by Cardinal Parolin on the signing of the Provisional Agreement between the Holy See and the People’s Republic of China concerning the nomination of Bishops.

The Vatican this afternoon also released a statement by Cardinal Parolin on the signing of the Provisional Agreement.

He hailed the signing of the agreement as something “of great importance, especially for the life of the Church in China, for the dialogue between the Holy See and the Authorities of that country and also for the promotion of a horizon of peace in this present times in which we experience so many tensions at international level.”

He explained that “the objective of the Holy See” in signing “is a pastoral one; the Holy See intends just to create the condition, or to help to create the condition, of a greater freedom, autonomy and organization, in order that the Catholic Church can dedicate itself to the mission of announcing the Gospel and also to contribute to the well-being and to the spiritual and material prosperity and harmony of the country, of every person and of the world as a whole.”

Cardinal Parolin emphasized that “ today, for the first time all the Bishops in China are in communion with the Bishop of Rome, with the Successor of Peter. And Pope Francis, like his immediate Predecessors, looks with particular care to the Chinese People. What is required now is unity, is trust and a new impetus; to have good Pastors, recognized by the Successor of Peter—by the Pope—and by the legitimate civil Authorities.”

He said Pope Francis asks the bishops, priests, religious and faithful of the Catholic community in China to undertake the commitment “ to make concrete fraternal gestures of reconciliation among themselves, and so to overcome past misunderstandings, past tensions, even the recent ones.” In this way, he said, “ they can really contribute, and they will be able to perform the duty of the Church which is the announcement of the Gospel and, at the same time, to contribute to the growth, the spiritual and material growth, of their country and to peace and reconciliation in the world.”


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Consejos del Papa a 74 nuevos obispos. Comentario

El Papa a los obispos: no al clericalismo, provoca abusos sexuales y de poder

Francisco recibió a 74 nuevos obispos de territorios de misión y definió las características del ministerio episcopal: no sean «solistas fuera del coro o líderes de batalles personales». Les pidió cuidar a los jóvenes y a las familias, a los pobres y a los seminarios

El obispo de Roma

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Pubblicato il 08/09/2018
Ultima modifica il 08/09/2018 alle ore 16:00
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

 

 

 

Padres y no padrones, humildes y no carreristas, hombres de comunión y no «solistas fuera del coro» o «líderes de batallas personales». Principalmente pastores alejados de todo tipo de «clericalismo», «manera anómala de concebir la autoridad en la Iglesia, muy común en numerosas comunidades en las que se han verificado comportamientos de abuso de poder, de conciencia y sexual». Durante el encuentro con los nuevos obispos en los territorios de misión, que fueron recibidos en ocasión del seminario organizado en Roma por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, el Papa Francisco definió las características del ministerio episcopal. Un ministerio que «da escalofríos, por el misterio tan grande que lleva en sí».

 

A los 74 religiosos de 34 naciones de cuatro continentes, el Papa recordó las palabras escritas en la Carta al Pueblo de Dios del 20 de agosto pasado para denunciar duramente el «clericalismo», en un momento en el que las polémicas por los casos de abusos (presentes y pasados) sacuden a la Iglesia: «Decir “no” al abuso (ya sea de poder, de consciencia, cualquier abuso) significa decir con fuerza “no” a cualquier forma de clericalismo», pues «genera una fractura en el cuerpo eclesial que fomenta y ayuda a perpetuar muchos de los males que hoy denunciamos».

 

El clericalismo «corroe la comunión», que, por el contrario, es uno de los rasgos esenciales del papel del obispo. «No se sientan señores de la grey (ustedes no son padrones de la grey), aunque otros lo hicieren o lo favorecieran las costumbres del lugar», subrayó Francisco. «Que el pueblo de Dios, para el cual y por el cual fueron ordenados, sienta que ustedes son padres, no padrones; padres premurosos: ninguno debe demostrar hacia ustedes actitudes de sumisión». Es cierto que en este momento histórico en el que «parecen acentuarse en diferentes partes ciertas tendencias de “liderismo”», presentarse como «hombres fuertes, que mantienen las distancias y mandan sobre los demás, podría parecer cómodo y atractivo», pero, dijo el Papa, «no es evangélico». Y «a menudo acarrea daños irreparables a la grey».

 

Los obispos están llamados a ser algo muy diferente, mucho más: «Hombres pobres de bienes y ricos de relación, nunca duros y peleoneros, sino afables, pacientes, simples y abiertos».

 

Es una naturaleza que deriva de una conciencia que, a su vez, proviene de una reflexión: «¿quién es el obispo?». «Interroguémonos sobre nuestra identidad de pastores para tener más conciencia de ella, a pesar de saber que no existe un modelo estándar idéntico en todos los lugares», dijo el Papa. El obispo debe imitar a Jesucristo y, por lo tanto, tiende a «dar la vida a las ovejas, en particular a las más débiles y en peligro», y nutrir «compasión» por «todos los que diferentes maneras son descartados».

 

El obispo, dijo el Papa, «no puede tener todas las dotes, el conjunto de los carismas (algunos creen tenerlo, ¡pobrecitos!), sino que está llamado a tener el carisma del conjunto, es decir mantener unidos, cimentar la comunión. Unión es lo que necesita la Iglesia, no solistas fuera del coro o líderes de batallas personales. El pastor reúne: obispo para sus fieles, es cristiano con sus hermanos. No es noticia en los periódicos, no busca el consenso del mundo, no está interesado en defender su buena reputación, sino que ama tejer la comunión involucrándose en primera persona. No sufre de falta de protagonismo, sino que vive arraigado en el territorio, rechazando la tentación de alejarse con frecuencia de la Diócesis (la tentación de los “obispos de aeropuerto”) y huir en búsqueda de sus propias glorias».

 

Es un pastor que, por lo tanto, «no se cansa de escuchar», «no se basa en proyectos a medida», sino que «ama hablar a través de la fe de los simples. Se convierte en un uno con su gente y, sobre todo, con su presbiterio, siempre dispuesto a recibir y animar a sus sacerdotes. Promueve con el ejemplo, más que con las palabras, una genuina fraternidad sacerdotal, demostrando a los sacerdotes que se es pastores para la grey no por razones de prestigio o de carrera, que es tan feo». La de Francisco fue casi una súplica: «No sean trepadores, por favor, ni ambiciosos: apacienten a la grey de Dios no como padrones de las personas a ustedes encomendadas, sino convirtiéndose en modelos de la grey».

 

El primer paso es la oración que, para el obispo «no es devoción, sino necesidad». De allí saca fuerza y confianza el obispo, además de «la valentía para discutir con Dios por su grey». Rezar para él es una ocasión de compatir con el Señor su cruz, que no solo es la que lleva sobre el pecho, «fácil» de llevar, sino la otra cruz, «mucho más pesada» que Dios pide poner «sobre los hombros y sobre el corazón».

 

De esta manera, el obispo se convierte en «hombre del anuncio». «El obispo no vive en la oficina, como administrador de la compañía, sino entre la gente, en las calles del mundo, como Jesús», advirtió Francisco explicando que el auténtico pastor «sale de sí mismo para encontrarse a sí mismo, no le gusta la comodidad, no le gusta la vida tranquila y no ahorra energías, sino que trabaja para los demás, abandonándose a la fidelidad de Dios. Si busca puestos y seguridades mundanas, no es un verdadero apóstol del Evangelio», aseguró. Pero… ¿cuál es el estilo del anuncio? El obispo de Roma respondió con claridad: «ofrecer testimonio humildemente del amor de Dios, tal como lo hizo Jesús, que se humilló por amor», libre de la «tentación del poder», «de la mundanidad». «La mundanidad… Cuídense de la mundanidad», advirtió Francisco, «siempre existe el peligro de ocuparse más de la forma quede la sustancia, de transformarse en actores más que en testigos».

 

Y por ello Bergoglio pidió a los obispos en los territorios de Misión que se preocupen principalmente por algunas realidades. Antes que nada, las familias: «promuevan caminos de preparación al matrimonio y de acompañamiento para las familias» y «defiendan la vida tanto del concebido como la del anciano, apoyen a los padres y a los abuelos en su misión». Después, los seminarios: «Allí deben ser uno de casa, controlen cuidadosamente que estén guiados por hombres de Dios, educadores capaces y maduros que, con la ayuda de las mejores ciencias humanas, garanticen la formación de perfiles humanos sanos, abiertos, auténticos y sinceros, que den prioridad al discernimiento vocacional para reconocer la voz de Dios, entre las tantas otras que resuenan en los oídos y en el corazón».

 

También pidió que cuiden a los jóvenes, «a quienes será dedicado el inminente Sínodo porque son el futuro de la Iglesia y de la sociedad», y a los pobres, «sin miedo a “mancharse las manos”», concluyó Francisco alentando a los prelados a no caer en la apatía que conduce a la mediocridad y deseando a todos «la Santa inquietud por el Evangelio, que es la única que da Paz».

 

El discurso del Papa concluyó con un último e importante consejo: «Desconfíen, por favor, de la tibieza que lleva a la mediocridad y a la pereza, ese “démon de midi”. Desconfíen de eso. Desconfíen de la tranquilidad que esquiva el sacrificio, de la prisa pastoral que lleva a la no soportar: de la abundancia de bienes que desfigura el Evangelio. ¡No olviden que el diablo entra por los bolsillos!».


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El Papa a obispos de territorios de misión.

El Papa a los obispos en Territorio de Misión: “sean pastores, no busquen la propia gloria”

El Papa recibió en audiencia a los obispos de los Territorios de Misión que participaron en el Seminario promovido por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. En su discurso, el Pontífice los alentó a evangelizar entre la gente como hacía Jesús y “no desde la comodidad de sus oficinas”, y puso en guardia ante el riesgo de caer en la apatía que conduce a la mediocridad.

Sofía Lobos-Ciudad del Vaticano

La mañana del sábado 8 de septiembre el Papa Francisco recibió en audiencia en la Sala Clementina del Vaticano a los obispos de los Territorios de Misión, que participaron en el Seminario promovido por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.

Tras saludar al prefecto de la Congregación, el cardenal Fernando Filoni; al presidente de las Obras Misionales Pontificias, Mons. Rugambwa e Mons. Dal Toso; así como a los prelados acompañados por sus comunidades de religiosos, laicos y catequistas, el Santo Padre pronunció un discurso reflexionando sobre la cuestión de qué representa ser obispo y cuál es la esencia de esta vocación.

¿Quién es el obispo?

El Sucesor de Pedro invitó a interrogarse sobre su verdadera identidad como pastores formulando la pregunta ¿quién es el obispo?, con el fin de poder adquirir una mayor conciencia de su labor, “a pesar de que no exista un modelo estándar-idéntico en todos los lugares del mundo”.

 

Siguiendo el ejemplo del Buen Pastor, presentado por Jesús mismo en su parábola (Jn 10,1-18), “el obispo está llamado a hacer suyo el corazón del sacerdocio, que es la ofrenda de su propia vida, gracias a la efusión del Espíritu Santo”, dijo Francisco subrayando tres rasgos esenciales que caracterizan a un mitrado: hombre de oración, hombre del anuncio y hombre de comunión.

Hombre de oración, y no de apariencia

“El obispo es el Sucesor de los Apóstoles y cómo los Apóstoles son llamados por Jesús para quedarse con él (Mc 3, 14)”, explicó el Pontífice recordando que es allí donde este encuentra su fortaleza y su confianza, “porque delante del tabernáculo aprende a confiar en sí mismo y a confiar en el Señor”.

“La oración no es para el obispo devoción, sino necesidad; no es una tarea más entre muchas otras, sino un ministerio de intercesión indispensable: debe llevar cada día, ante Dios a las personas y situaciones”, continuó el Papa, destacando que el obispo activo en la oración“comparte la pasión y la cruz de su Señor”, ya que -dijo- “es fácil llevar una cruz sobre el pecho…pero el Señor nos pide llevar un bien más pesado sobre nuestras espaldas y corazones: nos pide compartir su cruz”.

Hombre del anuncio en camino: “no sentado en una oficina”

En cuanto al segundo rasgo característico del obispo, el Santo Padre hizo hincapié en que como Sucesor de los Apóstoles, este asume el mandato que Jesús dio a sus discípulos: “vayan y proclamen el Evangelio” (Mc 16:15).

“ La oración no es para el obispo devoción, sino necesidad; no es una tarea más entre muchas otras, sino un ministerio de intercesión indispensable ”

«Vayan: el Evangelio no se anuncia sentado, sino en camino. El obispo no vive en la oficina, como administrador de la compañía, sino entre la gente, en las calles del mundo, como Jesús», advirtió Francisco explicando que el auténtico pastor “sale de sí mismo para encontrarse a sí mismo, no le gusta la comodidad, no le gusta la vida tranquila y no ahorra energías, sino que trabaja para los demás, abandonándose a la fidelidad de Dios. Si busca puestos y seguridades mundanas, no es un verdadero apóstol del Evangelio”, aseguró.

Pero…¿cuál es el estilo del anuncio? El obispo de Roma responde con claridad: “testificar humildemente el amor de Dios, tal como lo hizo Jesús, que se humilló por amor”.

Hombre de Comunión que no busca “sus propias glorias”

Respecto al tercer punto identificativo del obispo, el Pontífice explicó que este “no puede tener todos los dones, ni todos los carismas, sino que “está llamado a tener el carisma del todo”, es decir, a mantenerse unido, a cimentar la comunión.

“ Si el obispo busca puestos y seguridades mundanas, no es un verdadero apóstol del Evangelio ”

“La Iglesia necesita unión, no solistas fuera del coro o líderes de batallas personales. El Pastor reúne: es obispo para sus fieles y cristiano con sus fieles. No es noticia en los periódicos, no busca el consenso del mundo, no está interesado en proteger su buen nombre, sino que ama tejer la comunión involucrándose en primera persona. No sufre de falta de protagonismo, sino que vive arraigado en el territorio, rechazando la tentación de alejarse con frecuencia de la Diócesis y huir en búsqueda de sus propias glorias”, añadió el Papa.

Defiendan la familia, los seminarios, los jóvenes y los pobres

Asimismo, el Santo Padre concluyó pidiendo a los pastores que defiendan con ahínco y entrega algunas de las realidades más importantes de la sociedad:

“ La Iglesia necesita unión, no solistas fuera del coro o líderes de batallas personales. El obispo no es noticia en los periódicos, no busca el consenso del mundo, no está interesado en proteger su buen nombre, sino que ama tejer la comunión involucrándose en primera persona ”

Las familias: “ya que a pesar de estar condicionadas por una cultura que transmite la lógica de lo provisorio y favorece los derechos individuales, siguen siendo las primeras células de todas las sociedades y las primeras Iglesias, porque son iglesias domésticas”.

Los seminarios: “controlen cuidadosamente que estén guiados por hombres de Dios, educadores capaces y maduros que, con la ayuda de las mejores ciencias humanas, garanticen la formación de perfiles humanos sanos, abiertos, auténticos y sinceros, que den prioridad al discernimiento vocacional para reconocer la voz de Dios, entre las tantas otras que resuenan en los oídos y en el corazón”.

Los jóvenes: “a quienes será dedicado el inminente Sínodo porque  son el futuro de la Iglesia y de la sociedad”.

Los pobres: «dediquen tiempo y energía a los últimos sin miedo a “mancharse las manos”», concluyó Francisco alentando a los prelados a no caer en la apatía que conduce a la mediocridad y deseando a todos “la Santa inquietud por el Evangelio, que es la única que da Paz”.

 


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Venezuela. Visita “ad limina” de los obispos al Vaticano.

Audiencia del Papa con los obispos venezolanos en 2017.  Audiencia del Papa con los obispos venezolanos en 2017.  

Después de 8 años vuelven los obispos venezolanos en Visita Ad Limina

Desde el 6 hasta el 15 de septiembre los obispos venezolanos estarán en Roma en Visita Ad Limina. El Presidente de la CEV ha asegurado que el Papa Francisco es sucesorialmente “la roca firme querida por Cristo para edificar la Iglesia”.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Con una Eucaristía en el altar de la tumba del Apóstol Pedro en la Basílica de San Pedro en el Vaticano los obispos venezolanos iniciaban esta mañana su Visita Ad Limina Apostolorum.

Una Eucaristía que, tal como ha señalado Mons. José Luis Azuaje, Arzobispo de Maracaibo y Presidente de la CEV, no se celebra “desde un monumento cultural” sino que es “donde reposa la roca firme querida por Cristo para edificar la Iglesia, que nos toca servir hoy en Venezuela a pesar de los sufrimientos e incomprensiones”.


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Dublin; el Papa a los obispos de Irlanda

El Papa a los obispos irlandeses: “Que puedan discernir nuevos caminos para tiempos nuevos”

El Papa tuvo la última cita de su 24º Viaje Apostólico Internacional con los Obispos Irlandeses en el Convento de las Hermanas Dominicas

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

En lo que fue un intenso viaje apostólico con motivo del Encuentro Mundial de las Familias, el Romano Pontífice mantuvo su última cita con los pastores de la Iglesia irlandesa.

Aliento del Papa y gratitud a los obispos

El Papa Francisco prosiguió, como él mismo expresó, con el “diálogo fraterno” iniciado el año pasado en Roma durante la visita ad limina Apostolorum de los obispos irlandeses, y expresó su voluntad de resumir el encuentro anterior en el espíritu del EMF.

“Todos nosotros, como obispos, somos conscientes de nuestra responsabilidad como padres del santo Pueblo fiel de Dios. Como buenos padres, tratamos de alentar e inspirar, reconciliar y unir, y sobre todo de preservar todo el bien transmitido de generación en generación en esta gran familia que es la Iglesia en Irlanda”.

Por ese motivo el Papa Bergoglio alentó a los obispos “en estos momentos de desafío”, a perseverar en su ministerio, y demostró su gratitud por la atención a los pobres, los excluidos y los necesitados, y también por aquella brindada a los sacerdotes, “cuya pena y desánimo causados por los recientes escándalos son a menudo ignorados”.

La Iglesia reconozca y remedie los errores del pasado

Seguidamente habló de un tema recurrente de su visita, el de la necesidad de que la Iglesia reconozca y remedie “con honestidad evangélica y valentía los errores del pasado con respecto a la protección de los niños y los adultos vulnerables”.

“En los últimos años, como cuerpo episcopal, habéis procedido resueltamente, no sólo a poner en marcha caminos de purificación y reconciliación con las víctimas de abusos, sino también, con la ayuda del National Board para la protección de los niños en la Iglesia en Irlanda, a establecer un conjunto detallado de reglas destinadas a garantizar la seguridad de los jóvenes. En estos años todos hemos tenido que abrir nuestros ojos ante la gravedad y el alcance de los abusos sexuales en diferentes contextos sociales. En Irlanda, como también en otros lugares, la honestidad y la integridad con que la Iglesia decide abordar este capítulo doloroso de su historia puede ofrecer a toda la sociedad un ejemplo y una llamada”.

Laicos llamados a llevar la fe a la sociedad

Otro punto abordado en su discurso fue el de la rápida evolución de la sociedad. En ese sentido Francisco señaló cómo el EMF ha sido fuente de esperanza y estímulo, sobre el hecho de que las familias son cada vez más conscientes de su papel irremplazable en la transmisión de la fe. También destacó la labor de las escuelas católicas y de los programas de educación religiosa, y señaló la importancia de la preparación de los fieles laicos “esenciales para el futuro de la comunidad cristiana”.

Discernir nuevos caminos para tiempos nuevos

Francisco reconoció luego la conmoción de los últimos años que ha puesto a prueba la fe tradicionalmente fuerte de los irlandeses. Y manifestó que no obstante, ha constituido también una oportunidad para una renovación interior de la Iglesia en este país y ha indicado modos nuevos de concebir su vida y su misión.

«Dios siempre es novedad» y «nos empuja a partir una y otra vez y a desplazarnos para ir más allá de lo conocido» (Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 135). Que con humildad y confianza en su gracia, podáis discernir y emprender caminos nuevos para estos tiempos nuevos.

Siempre sostenidos por la verdad de Cristo

Rezó asimismo el Pontífice para que los pastores sean sostenidos siempre por la esperanza que se fundamenta en la verdad de las palabras de Cristo y les exhortó a no desanimarse por los desafíos y dificultades: 

“Como nos enseña san Juan de la Cruz, en la noche oscura es donde la luz de la fe brilla más pura en nuestros corazones. Y esta luz mostrará el camino para la renovación de la vida cristiana en Irlanda en los próximos años”.

Por último pidió a los obispos seguir promoviendo la unidad y la fraternidad entre sí, y también pidió trabajar y rezar junto a otros líderes cristianos por la reconciliación y la paz entre todos los miembros de la familia irlandesa.


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Venezuela: la compleja sucesión en el arzobispado de Caracas.

Venezuela bajo la lupa del Papa y la sucesión “a mitad” en Caracas

Los obispos venezolanos preparan un detallado informe para Francisco sobre la situación en su país, que le entregarán el próximo 10 de septiembre. Como telón de fondo, la sorpresiva sucesión episcopal en Caracas
Pubblicato il 13/07/2018
CARLOS ZAPATA – ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

El Papa nunca dejó de seguir la volátil situación social y política en Venezuela. En la primera quincena de septiembre, Francisco tendrá la oportunidad de pasar revista a los últimos acontecimientos cuando reciba a todos los obispos de ese país en visita “ad limina apostolorum”. Una cita con mucho telón de fondo. No sólo por la aguda crisis humanitaria que afrontan los venezolanos, sino -sobre todo- la salida de escena del cardenal arzobispo de Caracas, Jorge Urosa Savino, y el nombramiento en su lugar no de un sustituto definitivo, sino de un administrador apostólico. Alternativa que sorprendió, tanto dentro como fuera del territorio venezolano.

 

Apenas el 9 de julio pasado la sala de prensa del Vaticano anunció la doblemente peculiar sucesión episcopal. Por un lado, el pontífice aceptó la renuncia de Urosa por límite de edad a menos de un año de haberla presentado, cuando cumplió los 75 años. El próximo 28 de agosto el cardenal llegará a los 76, pero no manifiesta problemas de salud ni impedimentos que condicionasen su labor. Podría haber seguido, pero el Papa optó por designarle un sucesor.

 

Aquí la segunda sorpresa. El elegido fue el también cardenal Enrique Baltazar Porras, aún arzobispo de Mérida. Él asumirá las riendas de la Iglesia en la capital con todas las funciones, aunque será administrador apostólico y no arzobispo. Sobre este particular se han tejido diversas especulaciones, aún no del todo aclaradas (al menos no oficialmente).

 

La peculiar designación de un administrador permite al Papa cubrir la sede vacante sin depender del visto bueno del gobierno del presidente Nicolás Maduro. La costumbre de contar con una aprobación oficial la exige el concordato vigente entre la Santa Sede y Venezuela, con base en el Modus Vivendi firmado en 1964 entre ambas partes.

 

Algo similar ocurrió hace 15 años, cuando fue necesario suceder al cardenal Ignacio Antonio Velasco García como arzobispo de la capital venezolana, fallecido el 6 de julio de 2003. Más de dos años tardó la Santa Sede en designar un sustituto, luego que el gobierno del entonces presidente Hugo Chávez vetó todas las propuestas enviadas desde Roma. Mientras tanto, Nicolás Bermúdez fungió como administrador apostólico. La solución llegó ya en el pontificado de Benedicto XVI, cuando el Vaticano presentó el nombre de Urosa Savino y advirtió al gobierno, diplomáticamente, que sería la última propuesta.

 

Fue así como el, hasta entonces arzobispo de Valencia, se convirtió en pastor de Caracas, el 19 de septiembre de 2005. Chávez hizo de todo por presentar la designación como favorable a sus intereses, y tal era su entusiasmo que el 24 de marzo del año siguiente, cuando Urosa recibió el birrete cardenalicio, el presidente llamó por celular al nuevo purpurado justo en medio de las visitas de cortesía que tuvieron lugar en las galerías vaticanas. Más allá del gesto de cortesía, pronto quedó claro que el cardenal no era precisamente “chavista”.

 

Así como no es “madurista” Porras. Caraqueño de nacimiento, no sólo goza de la confianza del actual Papa, también Benedicto XVI le encomendó no pocos encargos de peso. Fue él quien organizó la visita de Juan Pablo II a Venezuela y quien atendió a la prensa en Aparecida, Brasil, durante la primera visita de Benedicto XVI a América Latina previo al lanzamiento de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano.

 

Guarda además un particular historial de desencuentros con la era Maduro y Chávez, de cuya vida sin embargo fue garante durante el llamado vacío de poder y el paro petrolero venezolano, que derivó posteriormente en una controvertida renuncia del entonces primer mandatario.

 

La complejidad de las relaciones Iglesia – Estado y el difícil panorama venezolano formarán parte de la cita de septiembre entre el Papa y los obispos, quienes ya anticiparon: “Le plantearemos la situación de la Iglesia en el país y escucharemos su mensaje y orientación”.

 

El vicepresidente del Episcopado del país, Mario Moronta, dijo al dar lectura a una carta pastoral que llevarán a Roma, que la audiencia con Francisco se tiene prevista para el día 10 de septiembre en horas de la mañana: “El Papa nos recibirá en conjunto a todos los obispos de la Conferencia Episcopal, con quienes tendrá un diálogo fraterno acerca de la vida de la Iglesia y la situación del propio país”.

 

Agregó que les “dará un mensaje para orientar e iluminar nuestra vida eclesial y el trabajo de la Iglesia en Venezuela para los próximos años”. No obstante, con su presencia en Roma desean ratificar su “comunión con el Papa Francisco, quien siempre ha mostrado una seria y decidida preocupación por Venezuela, que agradecemos de todo corazón”. “A él y a sus más inmediatos cooperadores les haremos sentir la voluntad de libertad, justicia y paz de todo nuestro pueblo, golpeado por la crisis que vive la nación”, siguió.

 

Tras recordar que los prelados no acuden a Roma “como turistas ni como simples funcionarios”, indicaron que la visita “quiere ser una respuesta a la gracia de Dios que nos invita a fortalecer nuestro ministerio como pastores”; así como “para recibir nuevas luces en beneficio de nuestra acción pastoral siempre a favor del pueblo de Venezuela”.

 

Al instalar la edición 110 de la asamblea general de los obispos, el presidente de la Conferencia Episcopal José Luis Azuaje recordó las más de 130 muertes derivadas de las protestas contra el “régimen totalitario” de Nicolás Maduro. “La mayoría eran estudiantes, eran seres humanos, hijos de madres, ¡no eran cosas! ¡La vida de ellos valía más que esta llamada revolución!”, dijo.

 

Denunció la “situación de empobrecimiento a la que ha sido sometida la nación” y precisó que la Iglesia “ha tenido que actuar de forma subsidiaria en alimentación, educación y salud” ante una ausencia absoluta del Estado. La demanda, insistió, sobrepasa la oferta porque “no tenemos los recursos para responder a la crisis humanitaria”. Anticipó que “nada ni nadie” detendrá la acción de la Iglesia, “porque es un signo de cercanía” y aseguró que “no estamos solos” en lo que calificó como una “lucha por llevar vida en dignidad a nuestro pueblo”.

 

“La Iglesia es pueblo que se hace presente en la realidad social, por lo que vive, sufre padece” todo cuanto ocurre en el país, sumergido en una “crisis globalizada”. No obstante, recordó también las palabras del papa Juan Pablo II, al señalar que “Cristo parecía impotente cuando estaba en la cruz, pero Dios siempre puede más. ¡Y el amor vence siempre!”.

 

Aunque las asambleas del episcopado suelen contar con la presencia de casi la totalidad de los prelados del país, en le reunión de esta semana se notaron grandes ausentes. Entre ellos el propio cardenal Urosa Savino, quien faltó el lunes en la víspera de la aceptación de su renuncia; el hasta ahora arzobispo de Maracaibo (la importante arquidiócesis del petrolero estado Zulia), Ubaldo Santana; y el obispo emérito de Cumaná, Diego Padrón, expresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) y un importante asesor de ese órgano colegiado.