Loiola XXI

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El Papa a una delegación judía en el día del holocausto.

Papa a la delegación judía: Holocausto tragedia que no se repita más

2017-01-27 Radio Vaticana

Esta mañana, en el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, el Papa Francisco mantuvo un encuentro en el Vaticano con una delegación del Congreso Judío Europeo, encabezada por su presidente, el Dr. Moshe Kantor.

Presente en el encuentro estuvo también el padre Norbert Hofmann, Secretario de la Comisión de la Santa Sede para la Relaciones religiosas con el Judaísmo.

Ante el micrófono de nuestro colega Sergio Centofanti, el padre Hofmann afirmó que las cinco personas que integraban la delegación del Congreso Judío Europeo recibida por el Pontífice, representan a más de dos millones de judíos en Europa. El Papa se mostró muy abierto y fue una conversación libre” – explica el padre Hofmann – “comenzó el diálogo mencionando esta Jornada importante para los Judíos, pero también para nosotros, porque recordar a las víctimas del Holocausto es importante para que esta tragedia humana no se repita más”.

Por su parte, “el Presidente del Congreso Judío Europeo, Moshe Kantor, habló de la importancia de la ética – prosigue el secretario de la Comisión de la Santa Sede para la Relaciones religiosas con el Judaísmo – de los valores cristianos y judíos que tenemos en común.  Dijo que en nuestro mundo vemos tantos progresos, pero también una caída de los valores morales y éticos. Por lo tanto – constató – tenemos que reforzar estos valores que tenemos en común, judíos y cristianos.  El Papa habló también de la importancia de la educación y de la familia. Él estaba completamente de acuerdo con estos temas.

En la entrevista el padre Hofmann refiere también que el Pontífice habló de su propia familia y relató que su padre recibía siempre a judíos;  él creció en una atmósfera favorable a los judíos – dijo. Hablando de su historia personal el Papa relató que había siempre judíos que iban a visitarlo. Y así, dijo padre Hofmann, nuestro Papa aprendió a tener amigos judíos”.

El encuentro fue muy cordial y los judíos estaban muy satisfechos – finalizaló el prelado. “Ahora toca a nosotros intensificar la colaboración con esta organización judía”.

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Día de las víctimas del holocausto el 27 enero.

La irracionalidad y la intolerancia han vuelto, alerta Guterres el Día de las víctimas del Holocausto

Campo de concentración de Auschwitz-¨Birkenau. Foto: ONU/Evan Schneider

26 de enero, 2017 — El Holocausto no fue un simple producto de la locura de los criminales nazis, fue la culminación de milenios de odio y discriminación de los judíos, apuntó el Secretario General de la ONU con motivo del Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas de esa atrocidad.

La jornada se celebra cada 27 de enero, fecha en que el Ejército Rojo liberó el campo de concentración de Auschwitz en 1945.

António Guterres dijo en un mensaje de video que el mundo tiene el deber de recordar esa tragedia sin parangón en la historia de la humanidad que intentó eliminar al pueblo judío y a muchas otras personas y alertó sobre la vuelta de esos sentimientos contra ciertos colectivos.

“Por desgracia, y en contra de nuestro propósito, el antisemitismo sigue proliferando. También estamos viviendo un aumento muy preocupante del extremismo, la xenofobia, el racismo y el odio dirigido contra los musulmanes. La irracionalidad y la intolerancia están de regreso”, advirtió Guterres.

El Secretario General aseveró que esta tendencia transgrede los valores consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Añadió que la ONU nunca podrá permanecer en silencio ante el sufrimiento humano y que seguirá abogando por la defensa de los vulnerables y por llevar a los verdugos ante la justicia.

Para concluir su mensaje, Guterres llamó a honrar a las víctimas del Holocausto y a construir un futuro de dignidad e igualdad para todos.


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Francisco será el tercer Papa que visita Auschwitz-Birkenau.

Tres Papas en Auschwitz y Birkenau

Francisco es el tercero que visita los campos de concentración polacos, después de Juan Pablo II y Benedicto XVI. Tres Pontífices, tres biografías. Tres caminos pastorales y tres estilos en el ejercicio del ministerio episcopal. Sin embargo, expresan el mismo gesto de dolor en el lugar en donde el ser humano conoció su maldad más oscura
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Tres Papas en Auschwitz y Birkenau

21/07/2016
LUIS BADILLA – FRANCESCO GAGLIANO
CIUDAD DEL VATICANO

La visita peregrinaje de Papa Francisco a Auschwitz – Birkenau, prevista el viernes 29 de julio por la mañana, ha suscitado (como había que esperarse) mucho interés en la prensa a pocas horas de su anuncio oficial. El Santo Padre se dirigirá en peregrinaje de oración, en silencio, a este sagrario del dolor 37 años después de la primera visita de un Papa (Juan Pablo II, el 7 de junio de 1979) y 10 años después de la segunda visita de un Pontífice, la de Benedicto XVI (el 28 de mayo de 2006). Tres Papas, tres biografías, tres caminos pastorales y tres estilos en el ejercicio del ministerio episcopal; sin embargo, el mismo gesto de dolor, de consternación y de absoluta cercanía no solo a un pueblo (el pueblo hebraico) que fue exterminado, sino una reflexión en el lugar en donde el hombre tocó su miseria y la maldad más horrible, en donde la aniquilación del «otro» (hebreo, adversario político, homosexual o gitano) fue ejecutada con lucidez y frialdad metódicas.Juan Pablo II

San Juan Pablo II, Papa polaco, celebró la Eucaristía y pronunció una conmovedora homilía en Auschwitz – Birkenau. Comenzó con estas palabras: « Un lugar que fue construido sobre la crueldad. Conduce a él una puerta, que todavía existe, sobre la cual se puso una inscripción “Arbeit macht frei”, que suena a mofa, porque su contenido se contradecía radicalmente con lo que ocurría dentro». Después, Karol Wojtyla observó con fuerza: «¿Puede todavía extrañarse alguien de que el Papa, nacido y educado en esta tierra; el Papa que ha ido a la Sede de San Pedro desde la diócesis en cuyo territorio se halla el campo de Auschwitz, haya comenzado su primera Encíclica con las palabras Redemptor hominis y que la haya dedicado en conjunto a la causa del hombre, a la dignidad del hombre, a las amenazas contra él y, en fin, a sus derechos? ¡Derechos inalienables que tan fácilmente pueden ser pisoteados y aniquilados por… el ser humano! Es suficiente revestir al hombre de un uniforme diverso, armarlo con instrumentos de violencia, basta imponerle la ideología en la que los derechos del hombre quedan sometidos a las exigencias del sistema… completamente sometidos, de modo que, de hecho, dejan de existir».

Benedicto XVI

En 2006, Papa Benedicto XVI, Papa alemán, prefirió, en lugar de la Santa Misa, un momento de oración y después pronunció uno de sus discursos más fuertes y conmovedores. « El Papa Juan Pablo II estaba aquí como hijo del pueblo polaco», dijo Joseph Ratzinger. Y después añadió: «Yo estoy hoy aquí como hijo del pueblo alemán, y precisamente por esto debo y puedo decir como él:  No podía por menos de venir aquí. Debía venir. Era y es un deber ante la verdad y ante el derecho de todos los que han sufrido, un deber ante Dios, estar aquí como sucesor de Juan Pablo II y como hijo del pueblo alemán, como hijo del pueblo sobre el cual un grupo de criminales alcanzó el poder mediante promesas mentirosas, en nombre de perspectivas de grandeza, de recuperación del honor de la nación y de su importancia, con previsiones de bienestar, y también con la fuerza del terror y de la intimidación; así, usaron y abusaron de nuestro pueblo como instrumento de su frenesí de destrucción y dominio. Sí, no podía por menos de venir aquí». Después añadió: «Nosotros no podemos escrutar el secreto de Dios. Sólo vemos fragmentos y nos equivocamos si queremos hacernos jueces de Dios y de la historia. En ese caso, no defenderíamos al hombre, sino que contribuiríamos sólo a su destrucción. No; en definitiva, debemos seguir elevando, con humildad pero con perseverancia, ese grito a Dios:  “Levántate. No te olvides de tu criatura, el hombre”. Y el grito que elevamos a Dios debe ser, a la vez, un grito que penetre nuestro mismo corazón, para que se despierte en nosotros la presencia escondida de Dios, para que el poder que Dios ha depositado en nuestro corazón no quede cubierto y ahogado en nosotros por el fango del egoísmo, del miedo a los hombres, de la indiferencia y del oportunismo».

Francisco

Dentro de pocos días será la visita de Papa Francisco y se llevará a cabo con modalidades diferentes de las que tuvieron las dos visitas anteriores. No habrá ninguna homilía ni un discurso. El Santo Padre, que inicialmente había pensado en una alocución, aclaró recientemente, respondiendo a una pregunta que le hizo el padre Federico Lombardi durante la conferencia de prensa que ofreció en el vuelo de Armenia a Roma (el pasado 26 de junio): «Yo quisiera ir a aquel sitio de horror sin discursos, sin gente, solo los pocos necesarios… ¡Pero los periodistas seguro que estarán! Pero sin saludar a este y a este… No, no. Solo, entrar, rezar… Y que el Señor me dé la gracia de llorar».

De esta manera, Papa Francisco cerrará una especie de catequesis Pontificia sobre el Holocausto: oración, reflexión y silencio en los lugares, no los únicos, que se han convertido en el simbolo de una de las páginas más negras de la humanidad, del arbitrio y del poder de muerte absoluto del hombre sobre el hombre. No fue casual que el el Yad Vashen, el 26 de mayo de 2014, el Santo Padre dijera: «En este lugar, memorial de la Shoah, escuchamos resonar esta pregunta de Dios; ‘¿Adán, dónde estás?’. En esta pregunta está todo el dolor del Padre que ha perdido al hijo. El padre conocía el peligro de la libertad; sabía que el hijo habría podido perderse… ¡pero tal vez ni siquiera el Padre podía imaginar tal caída, tal abismo! Ese grito: ‘¿Dónde estás?’, aquí, frente a la tragedia inconmensurable del Holocausto, resuena como una voz que se pierde en un abismo sin fondo…».

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Karol Wojtyla: «Auschwitz es un testimonio de la guerra» (1979)

«Auschwitz es una cuenta con la conciencia de la humanidad mediante estas lápidas que dan testimonio de las víctimas que habían perdido las naciones. Auschwitz es un lugar que no basta solo visitarlo. Durante la visita hay que pensar con temor dónde están las fronteras del odio. Auschwitz es un testimonio de la guerra. La guerra lleva consigo un desmedido crecimiento del odio, de la destrucción, de la crueldad. Y si no se puede negar que manifiesta también nuevas posibilidades de la valentía humana, del heroísmo, del patriotismo, queda sin embargo el hecho de que en ella prevalece la cuenta de las pérdidas. Prevalece tanto más, cuanto más la guerra se convierte en el juego de la bien calculada técnica de la destrucción. De la guerra son responsables no sólo los que la causan directamente, sino también aquellos que no hacen todo lo posible por impedirla.

Por esto, séame permitido repetir en este lugar las palabras que Pablo VI pronunció ante la Organización de las Naciones Unidas: “Basta recordar que la sangre de millones de hombres, que inauditos e innumerables sufrimientos, inútiles matanzas y espantosas ruinas, sancionan el pacto que os une con un juramento que debe cambiar la historia futura del mundo: No más la guerra, no más la guerra. Es la paz, solo la paz, la que debe guiar el destino de los pueblos y de toda la humanidad” (AAS 57, 1965, p. 881).

Mas si esta gran llamada de Auschwitz, el grito del hombre aquí martirizado, ha de dar frutos para Europa (y también para el mundo), es necesario sacar todas las consecuencias de la Declaración de los Derechos Humanos, como exhortaba a hacerlo Juan XXIII en la Encíclica Pacem in terris. En ella, en efecto, leemos: ‘La Declaración reconoce solemnemente a todos los hombres sin excepción la dignidad de la persona humana y se afirman todos los derechos que todo hombre tiene a buscar libremente la verdad, respetar las normas morales, cumplir los deberes de la justicia, exigir condiciones de vida dignas del hombre; estos derechos son universales, inviolables e inmutables’ (Juan XXIII, Pacem in terris IV; AAS 55, 1963, pp. 295-296).

Y yo volvería todavía a la sabiduría del viejo maestro Pawe? W?odkowic, rector de la Universidad Jagellónica en el siglo XV. Afirmaba él que era necesario garantizar los siguientes derechos de las naciones: a la existencia, a la libertad, a la independencia, a la propia cultura, al desarrollo digno. Escribe W?odkowic: “Donde el poder actúa más que el amor, allí se buscan los intereses propios y no los de Jesucristo, y por eso es más fácil alejarse de la norma de la ley divina (…). Sin embargo, todas las leyes condenan a los que invaden a cuantos quieren vivir en paz: tanto la ley natural que dice: ‘lo que quieras para ti hazlo al otro’, como también la ley divina que condena todo robo mediante la prohibición ‘no robarás’, y toda violencia mediante el mandamiento ‘no matarás’” (Pawe? W?odkowic, Saevientibus [1415], Tract. II, Salutio quest. IV; cf. L. Ehrlich, Pisma Wybrane Paw?a W?odkowica, Varsovia 1968, t. 1. pp. 61, 58-59).

Y no sólo se trata aquí de la ley, sino también y sobre todo del amor. Ese amor del prójimo en el cual se manifiesta y se traduce el amor de Dios que Cristo ha proclamado como su mandamiento. Y que es también el mandamiento que cada hombre lleva escrito en su corazón, esculpido por el Creador mismo. Ese mandamiento se concreta también en el respeto del otro, de su personalidad, de su conciencia; se concreta en el diálogo con el otro, en saber buscar y reconocer todo lo que puede haber de bueno y de positivo también en quien tiene ideas diversas de las nuestras, e incluso en quien, en su buena fe – yerra….

Jamás una nación puede desarrollarse a costa de otra, a precio de servidumbre del otro, a precio de conquista, de ultraje, de explotación y de muerte».

Joseph Ratzinger: «¿Por qué, Señor, permaneciste callado?» (2006)  

«Tomar la palabra en este lugar de horror, de acumulación de crímenes contra Dios y contra el hombre que no tiene parangón en la historia, es casi imposible; y es particularmente difícil y deprimente para un cristiano, para un Papa que proviene de Alemania. En un lugar como este se queda uno sin palabras; en el fondo sólo se puede guardar un silencio de estupor, un silencio que es un grito interior dirigido a Dios:  ¿Por qué, Señor, callaste? ¿Por qué toleraste todo esto? Con esta actitud de silencio nos inclinamos profundamente en nuestro interior ante las innumerables personas que aquí sufrieron y murieron. Sin embargo, este silencio se transforma en petición de perdón y reconciliación, hecha en voz alta, un grito al Dios vivo para que no vuelva a permitir jamás algo semejante.

Hace veintisiete años, el 7 de junio de 1979, se encontraba aquí el Papa Juan Pablo II; y en esa ocasión dijo:  “Vengo aquí hoy como peregrino. Se sabe que he estado aquí muchas veces… ¡Cuántas veces! Y muchas veces he bajado a la celda de la muerte de Maximiliano Kolbe y me he parado ante el muro del exterminio y he pasado entre las escorias de los hornos crematorios de Birkenau. No podía menos de venir aquí como Papa” (Homilía en el campo de concentración de Auschwitz, n. 2:  L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 17 de junio de 1979, p. 13).

El Papa Juan Pablo II estaba aquí como hijo del pueblo que, juntamente con el pueblo judío, tuvo que sufrir más en este lugar y, en general, a lo largo de la guerra:  “Son seis millones de polacos los que perdieron la vida durante la segunda guerra mundial:  la quinta parte de la nación”, recordó entonces el Papa (ib.). Luego aquí hizo el solemne llamamiento al respeto de los derechos del hombre y de las naciones, que anteriormente habían hecho al mundo sus predecesores Juan XXIII y Pablo VI, y añadió:  “Pronuncia estas palabras (…) el hijo de la nación que en su historia remota y más reciente ha sufrido de parte de los demás múltiples tribulaciones. Y no lo dice para acusar, sino para recordar. Habla en nombre de todas las naciones, cuyos derechos son violados y olvidados” (ib., n. 3).

El Papa Juan Pablo II estaba aquí como hijo del pueblo polaco. Yo estoy hoy aquí como hijo del pueblo alemán, y precisamente por esto debo y puedo decir como él:  No podía por menos de venir aquí. Debía venir. Era y es un deber ante la verdad y ante el derecho de todos los que han sufrido, un deber ante Dios, estar aquí como sucesor de Juan Pablo II y como hijo del pueblo alemán, como hijo del pueblo sobre el cual un grupo de criminales alcanzó el poder mediante promesas mentirosas, en nombre de perspectivas de grandeza, de recuperación del honor de la nación y de su importancia, con previsiones de bienestar, y también con la fuerza del terror y de la intimidación; así, usaron y abusaron de nuestro pueblo como instrumento de su frenesí de destrucción y dominio.

Sí, no podía por menos de venir aquí. El 7 de junio de 1979 yo me encontraba aquí, como arzobispo de Munich-Freising, entre los numerosos obispos que acompañaban al Papa, que lo escuchaban y oraban juntamente con él. En 1980 volví una vez más a este lugar de horror con una delegación de obispos alemanes, turbado a causa del mal y agradecido por el hecho de que sobre estas tinieblas había surgido la estrella de la reconciliación.

Esta es también la finalidad por la que me encuentro hoy aquí:  para implorar la gracia de la reconciliación; ante todo, a Dios, el único que puede abrir y purificar nuestro corazón; luego, a los hombres que aquí sufrieron; y, por último, la gracia de la reconciliación para todos los que, en este momento de nuestra historia, sufren de modo nuevo bajo el poder del odio y bajo la violencia fomentada por el odio.

¡Cuántas preguntas se nos imponen en este lugar! Siempre surge de nuevo la pregunta:  ¿Dónde estaba Dios en esos días? ¿Por qué permaneció callado? ¿Cómo pudo tolerar este exceso de destrucción, este triunfo del mal?

Nos vienen a la mente las palabras del salmo 44, la lamentación del Israel doliente:  “Tú nos arrojaste a un lugar de chacales y nos cubriste de tinieblas. (…) Por tu causa nos degüellan cada día, nos tratan como a ovejas de matanza. Despierta, Señor, ¿por qué duermes? Levántate, no nos rechaces más. ¿Por qué nos escondes tu rostro y olvidas nuestra desgracia y nuestra opresión?

Nuestro aliento se hunde en el polvo, nuestro vientre está pegado al suelo. Levántate a socorrernos, redímenos por tu misericordia” (Sal 44, 20. 23-27). Este grito de angustia que el Israel doliente eleva a Dios en tiempos de suma angustia es a la vez el grito de ayuda de todos los que a lo largo de la historia —ayer, hoy y mañana— han sufrido por amor a Dios, por amor a la verdad y al bien; y hay muchos también hoy».

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Ban Ki-moon corrige a Netanyahu sobre el holocausto.

Es impensable que el Holocausto haya sido inspirado por alguien más que los nazis, afirma la ONU

21 de octubre, 2015 — La ONU calificó hoy como “impensable” la idea de que los palestinos hayan inspirado el Holocausto contra los judíos, como lo planteó el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu.

Al responder a una pregunta de la prensa sobre la postura de Naciones Unidas frente a estas declaraciones del premier israelí, el portavoz del organismo mundial fue enfático:

“Cualquier sugerencia de que el Holocausto contra los judíos haya podido ser inspirado por palestinos, musulmanes o alguien más que los nazis es impensable”, subrayó Farhan Haq.

Ayer martes, Netanyahu dijo en una asamblea de dirigentes sionistas que el muftí de Jerusalén, Haj Amin El Husseini, incitó a Adolf Hitler en 1941 para que llevara a cabo esa atrocidad.

El portavoz de la ONU afirmó que este tipo de declaraciones no ayudan a reducir las actuales tensiones, y recordó que el Secretario General, Ban Ki-moon, quien visitó la región los últimos dos días llamó a todos los líderes comunitarios, políticos y religiosos a evitar todo tipo de instigaciones.


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Mensaje del Papa Francisco al pueblo armeno.

No existe una familia armenia que no haya perdido a un ser querido durante el ‘Gran Mal’, mensaje del Papa

(RV).- No existe una familia armenia que no haya perdido a un ser querido durante el ‘Gran Mal’, así lo indica un mensaje del Papa Francisco para los armenios que entregó al finalizar la Misa del domingo de la Divina Misericordia con ocasión del centenario del martirio armenio y con el rito de la proclamación como Doctor de la Iglesia de San Gregorio de Narek.

Al término de la celebración eucarística en la Basílica de San Pedro, el obispo de Roma se reunió en la Capilla de la Piedad y entregó personalmente este mensaje al Presidente de la República de Armenia, Serž Sargsyan; al Patriarca de la Iglesia Armenio-Católica, Su Beatitud Nerses Bedros XIX y a los Patriarcas de la Iglesia Apostólica Armenia, Su Santidad Karekin II, quien es al Patriarca supremo y Catolicós de todos los armenios y a Su Santidad Aram I, quien es el Catolicós de la Gran Casa de Cilicia.

En su mensaje, el Pontífice cita la Declaración común de san Juan Pablo II y Karekim II para recordar que ha transcurrido un siglo de aquella horrible masacre “que fue un verdadero martirio para su pueblo, en el cual muchos inocentes murieron como confesores y mártires en el nombre de Cristo”.

“Hacer memoria de lo que ha sucedido es un deber no solo para el pueblo armenio y para la Iglesia universal, sino también para toda la familia humana” para evitar recaer en horrores similares, que ofenden a Dios y a la dignidad humana, explica el Papa.

Por último, el Pontífice asegura su cercanía en la ceremonia de canonización de los mártires de la Iglesia Armenia Apostólica que se llevará a cabo el próximo 23 de abril en la Catedral de Etchmiazin y a las conmemoraciones que se realizarán en Antelias en julio.

Para Radio Vaticano, MTC.


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La lección de Auschwitz a los 70 años.

Ban advierte que a 70 años de la liberación de Auschwitz aún existen odios contra minorías

27 de enero, 2015 — Un día como hoy hace 70 años, las tropas soviéticas liberaron el campo de concentración nazi de Auschwitz-Birkenau; sin embargo, la humanidad está a prueba todavía ya que las minorías a menudo siguen afrontando odios en todo el mundo.

Así lo advirtió el Secretario General de la ONU en su mensaje con motivo del Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

Ban Ki-moon urgió a renovar los esfuerzos por erradicar los odios y ataques a las comunidades vulnerables que siguen muriendo o viviendo con miedo a los ataques que sufren.

Ban recordó que en Auschwitz más de un millón de personas murieron de manera brutal y sistemática. La mayor parte de las víctimas eran judíos, pero también había disidentes políticos, prisioneros de guerra soviéticos, gitanos, homosexuales y discapacitados.

Sin precedentes en la historia, la masacre fue motivada por la perversa ideología racista nazi, que intentó encontrar y matar a todos los judíos y a otros grupos a los que consideraban inferiores, apuntó.

“La humanidad se unió para superar la amenaza nazi. Hoy, estamos de nuevo a prueba. Las minorías en todo el mundo afrontan odios y las tensiones sectarias y otras formas de intolerencia van en aumento…La gente debe unirese para detener los ciclos de discordia y construir un mundo de inclusión y respeto mutuo”, subrayó Ban.

Finalmente, el Secretario General reiteró el compromiso de la ONU de proteger a los vulnerables y promover las garantías fundamentales, la libertad y la dignidad de todas las personas, como lo mandan la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos.


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UNESCO: el recuerdo de Auschwitz.

La UNESCO conmemora el 70º aniversario de la liberación del campo de Auschwitz-Birkenau

© Mémorial de la ShoahVue contemporaine du site d’Auschwitz-Birkenau

Las conmemoraciones del Día Internacional dedicado a la memoria de las víctimas del Holocausto (27 de enero) estarán marcadas por el 70º aniversario de la liberación del campo alemán nazi de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau. Liberado el 27 de enero de 1945, está inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Para conmemorar esa fecha, la UNESCO, en colaboración con el museo francés Memorial de la Shoah y la emisora de radio France Culture, organiza el 27 de enero (14h30, Sala II) una mesa redonda titulada “Cultura, memoria y transmisión”, que examinará los desafíos que plantea la transmisión de la historia y la memoria del genocidio más de tres generaciones después de los hechos. Raphaël Esrail, presidente de la Unión de deportados de Auschwitz (Francia) y Michael Newman, director de la Asociación de refugiados judíos del Reino Unido, participarán en la mesa redonda, al igual que los escritores Jean-Claude Grumberg (Francia), Daniel Mendelsohn (Estados Unidos) y Uri Orlev (Israel). Sandrine Treiner, directora adjunta de France Culture, será la moderadora.

De las 15h30 a las 16h15 en la UNESCO se transmitirá en directo desde el museo de Estado de Auschwitz-Birkenau la ceremonia oficial del 70º aniversario de la liberación del campo.

A las 19h30 (Sala I), comenzará una ceremonia dedicada a la memoria de las víctimas del Holocausto que contará con la participación de la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova; del presidente del Memorial de la Shoah, Eric de Rothschild; del ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, de la subsecretaria de Estado del ministerio de Relaciones Exteriores de Polonia, Henryka Mościcka-Dendys, y del embajador delegado permanente de Israel en la UNESCO, Carmel Shama Hacohen.

La velada incluirá el testimonio de Uri Orlev, superviviente del gueto de Varsovia y del campo de Bergen-Belsen, la proyección de la película Éclats de mémoire, realizada por Alain Fleischer a partir de testimonios de supervivientes y la lectura, a cargo de la artista Ysé Tran, de fragmentos de un manuscrito de Zalmen Lewental, del Sonderkommando de Auschwitz-Birkenau. El pianista ruso Serguei Markarov, Artista de la UNESCO para la paz, y los solistas de la Maîtrise de Caen aportarán la nota musical a la ceremonia.

Este año, las conmemoraciones incluyen también un concierto de la Orquesta sinfónica de Jerusalén, dirigida por Frédéric Chaslin (26 de enero, 19h00, Sala I), las exposiciones La Shoah por balas, 10 años de investigación, por Yahad – In Unum (26 de enero al 10 de febrero, Hall Ségur), Auschwitz-Birkenau 1940-1945, campo de concentración y centro para matar, por el Memorial de la Shoah (26 de enero al 6 de febrero de 2015, Sala de pasos perdidos) y 1945: la liberación de los campos nazis, por el Memorial de la Shoah y la UNESCO (Verjas alrededor de la Sede de la UNESCO, del 19 de enero al 6 de febrero de 2015).

El Día Internacional dedicado a la memoria de las víctimas del Holocausto se creó en 2005 a raíz de la resolución 60/7 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que alentaba a los Estados Miembros a elaborar “programas educativos que inculquen a las generaciones futuras las enseñanzas del Holocausto con el fin de ayudar a prevenir actos de genocidio en el futuro”.

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