Loiola XXI

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ONU: conmemoración del genocidio contra los Tutsis en Ruanda.

La ONU honra a las víctimas del genocidio contra los tutsis llamando a rechazar la intolerancia

12 Abril 2019

“Insto a todos los líderes políticos, religiosos y de la sociedad civil a repeler el discurso de odio y la discriminación y a trabajar con energía para mitigar las causas que socavan la cohesión social y crean condiciones para el odio y la intolerancia”, dijo el Secretario General.

A 25 años del genocidio contra los tutsis en Rwanda, debemos analizar con rigor lo que ocurre en la actualidad y esforzarnos por erradicar las incitaciones al odio, al racismo y a la xenofobia para evitar que vuelva a ocurrir una atrocidad semejante, fue el mensaje de António Guterres en el acto de conmemoración de ese trágico evento este viernes en la Asamblea General de la ONU.

El Secretario General calificó ese crimen masivo como uno de los capítulos más oscuros de la historia reciente de la humanidad, recordando que en sólo tres meses fueron asesinadas sistemáticamente más de un millón de personas entre las que además de la gran mayoría tutsi se contaron hutus moderados y opositores a la masacre.

En el Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio de 1994 contra los Tutsis en Rwanda, celebrado cada 7 de abril, fecha en que empezó la matanza, la ONU honra a las víctimas y reflexiona sobre el sufrimiento y la resiliencia de los sobrevivientes, señaló Guterres.

La jornada internacional se celebra desde abril de 2004, según una resolución de la Asamblea General de diciembre de 2003.

Analizar el presente

“Hoy expresamos nuestra solidaridad al pueblo de Rwanda, pero nuestra reflexión debe ir más allá de un país y un momento en la historia, debemos mirar el presente: mientras refrendamos nuestra decisión de evitar que ocurran esas atrocidades, vemos en muchas partes del mundo una peligrosa tendencia que escala la xenofobia, el racismo y la intolerancia.”

Es particularmente preocupante la proliferación del discurso de odio y las exhortaciones a la violencia porque contravienen nuestros principios y amenazan los derechos humanos, la estabilidad social y la paz, abundó el titular de la ONU.

Vemos en muchas partes del mundo una peligrosa tendencia que escala la xenofobia, el racismo y la intolerancia

Como ejemplo de este fenómeno, citó la reciente masacre en dos mezquitas en Nueva Zelanda e instó a levantar una vez más la voz contra el racismo, la xenofobia, la intolerancia, la discriminación étnica y social, la islamofobia y el antisemitismo.

“Llamo a todos los líderes políticos, religiosos y de la sociedad civil a repeler el discurso de odio y la discriminación y a trabajar con energía para mitigar las causas que socavan la cohesión social y crean condiciones para el odio y la intolerancia”, dijo.

El ejemplo de Rwanda

El Secretario General destacó, por otro lado, el espíritu de entendimiento, justicia y reconciliación de Rwanda y aseveró que esas virtudes son una de las grandes lecciones de la dolorosa experiencia de ese país.

En este contexto, lo felicitó por su papel ejemplar en la comunidad internacional, mencionando sus grandes contribuciones a las operaciones de pazsa de la ONU: “Es notable que una nación que ha afrontado las peores atrocidades arriesgue a sus soldados para garantizar que esas brutalidades no ocurran en ninguna otra parte”, recalcó.

Subrayó también la representación de las mujeres en el Parlamento de Rwanda, que alcanza el 60% de los escaños, un gran logro luego de que ese colectivo sufrió una violencia de género inimaginable.

Otro de los grandes avances del país africano, abundó Guterres, es su agenda ambiental, que lo ha convertido en una de las naciones más limpias del planeta.

En un cuarto de siglo, Rwanda se ha levantado de las más oscuras profundidades y es pionero del futuro sostenible

“La experiencia de Rwanda ofrece muchas lecciones para la humanidad. En un cuarto de siglo, el país se ha levantado desde las más oscuras profundidades para convertirse en pionero del futuro sostenible que todos intentamos alcanzar. En esta jornada de conmemoración, comprometámonos a trabajar Unidos para construir un futuro de armonía para toda la gente en todo el mundo. Ese es el mejor tributo a quienes perdieron la vida trágicamente en Rwanda hace 25 años”, concluyó Guterres.

Mandatario y sobrevivientes

La ceremonia de este año contó con la presencia del presidente de Rwanda, Paul Kagame, y de Esther Mujawayo-Keiner y Marcel Uwineza, sobrevivientes del genocidio de tutsis  dedicados a promover el entendimiento, la solidaridad y la tolerancia.

En su intervención, el mandatario rindió homenaje a los muertos, los sobrevivientes y a la valentía y unión que los rwandeses han mostrado para reconstruir su país.

“Recordar también es un acto de prevención. Cuando el genocidio está latente, se esconde con negación y trivialización. La negación es una de las bases ideológicas del genocidio. Es esencial contrarrestar la negación para romper el ciclo y evitar cualquier recurrencia”, sostuvo.

Cuando el genocidio está latente, se esconde con negación. La negación es una de las bases ideológicas del genocidio

Kagame explicó que fue con ese principio que su país solicitó cambiar el nombre del Día Internacional para especificar lo ocurrido, pese a que los hechos no dejan lugar a dudas.

“Pero los esfuerzos por reescribir la historia son implacablesy cada vez más convencionales. Las víctimas de un genocidio son asesinadas precisamente por ser quienes son, por su identidad, esto es una distinción fundamental de la definición de genocidio tanto moral como legalmente”, aclaró.

El presidente de Rwanda aseguró que este cambio de ninguna manera minimiza a las personas que murieron que no eran tutsis.

Asimismo, consideró que luego de 25 años de la tragedia en Rwanda, el mundo parece haber aprendido algunas lecciones, entre las que se refirió a la penalización en Francia, Italia, Luxemburgo, Polonia y Suiza de la negación del genocidio contra los tutsis. Añadió que otros países, como Bélgica han anunciado que se sumarán a esta decisión.

Francia y Canadá, por su parte, han designado el 7 de abril como una fecha de conmemoración. Kagame invitó a que otros países instituyan esa efeméride como una medida para crear conciencia.

Finalmente, el jefe de Estado agradeció la solidaridad internacional con Rwanda y abogó por un mundo en el que la memoria de atrocidades como la ocurrida en su país evite que esos crímenes se repitan.


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Diciembre 9: conmemoración anual de los genocidios.

Día para la Conmemoración y Dignificación de las Víctimas
del Crimen de Genocidio y para su Prevención,
9 de diciembre 

“En un momento en que el antisemitismo, la intolerancia contra los musulmanes y otras formas de odio, racismo y xenofobia no dejan de aumentar, reafirmemos nuestro compromiso de defender la igualdad y la dignidad de todos”.
António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas

Genocidio, un crimen perseguido por el derecho internacional

Genocidio es “cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:

  • Matanza de miembros del grupo;
  • Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
  • Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
  • Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
  • Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.”

Así lo establece el artículo 2 de la Convención contra el Genocidio, que lo tipifica como delito de derecho internacional, ya sea cometido en tiempo de paz o en tiempo de guerra. Aquellos países miembros de la convención se comprometen a prevenirlo y sancionarlo; y la responsabilidad principal tanto para evitarlo como para detenerlo recae en el Estado. Este año se cumplen 70 años de la Convención.

Recordar a las Víctimas. Prevenir el Genocidio.

Prevención

Para poder prevenir el genocidio, es de importancia crucial entender sus causas fundamentales. Los conflictos pueden surgir por múltiples motivos, pero los conflictos genocidas responden a factores relacionados con la identidad y tienden a ocurrir en sociedades con diversos grupos nacionales, raciales, étnicos o religiosos. Lo que genera el conflicto no son las propias diferencias de identidad, reales o percibidas, sino sus consecuencias en cuanto al acceso al poder y a la riqueza, a los servicios y recursos, al empleo, a las oportunidades de desarrollo, a la ciudadanía y al disfrute de los derechos y libertades fundamentales. Esos conflictos son fomentados por la discriminación, los discursos de incitación al odio que promueven la violencia y otras violaciones de los derechos humanos.

Es fundamental, además, determinar los factores (prácticas discriminatorias) que en cada situación concreta generan o propician desigualdades importantes en la administración de una población diversa. Tras la identificación de esos factores, se deben buscar maneras de reducir esas prácticas y, si es posible, erradicarlas. Puesto que no hay ningún país que sea totalmente homogéneo, el genocidio constituye una amenaza de alcance realmente mundial.

La responsabilidad de proteger

En la Cumbre Mundial celebrada en 2005 para tratar asuntos de desarrollo, seguridad y derechos humanos, los Jefes de Estado y de Gobierno afirmaron unánimemente que “cada Estado es responsable de proteger a su población del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad”. También acordaron que, cuando procediera, la comunidad internacional debería ayudar a los Estados a ejercer su responsabilidad y a crear la capacidad de proteger a las poblaciones en riesgo antes de que estallaran las crisis y los conflictos. Además, los líderes mundiales dedicieron que “cuando fuera evidente” que un Estado no protegía a su población de los cuatro crímenes mencionados, la comunidad internacional adoptaría medidas colectivas, por conducto del Consejo de Seguridad y de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas. Esta intervención solo ocurriría cuando fallara la prevención. Por lo tanto, la prevención es la base del principio de la responsabilidad de proteger.

Los tres pilares de la responsabilidad de proteger están estipulados en el Documento Final de la Cumbre Documento PDF y formulados en el informe del Secretario General de 2009 titulado “Hacer efectiva la responsabilidad de proteger” Documento PDF. El compromiso político adquirido por los Estados Miembros en 2005 está profundamente arraigado en el derecho internacional, incluida la Convención sobre el Genocidio.


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ONU; en el 70 aniversario de la convención contra el genocidio

Evitar y castigar el genocidio es una obligación de la comunidad internacional

ONU/Evan Scheider
Campo de concentración Auschwitz-Birkenau en Polonia.

7 Diciembre 2018

Camboya, Srebrenica y Rwanda son ejemplos del fracaso de la comunidad internacional impidiendo el genocidio, un crimen premeditado que toma tiempo llevar a cabo. En el 70º aniversario de la convención contra esa atrocidad, la ONU celebró un evento en el que exhortó a los Estados a cumplir con su obligación de evitar ese lastre.

“El genocidio es deliberado y premeditado y requiere una preparación que toma tiempo. Esos preparativos deberían dar tiempo para que el mundo actuara. Desgraciadamente, algunas veces la comunidad internacional no ha puesto atención a las señales de alerta y no ha actuado con decisión. En vez de impedirlo, a menudo reaccionamos demasiado tarde”, dijo este viernes el Secretario General de la ONU.

En un evento para marcar el 70º aniversario de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, António Guterres señaló que después de los juicios de Nuremberg el mundo fracasó a la hora de evitar los genocidios de Camboya, Srebrenica y Rwanda.

“Hoy, 70 años después de adoptarse la Convención, la gente todavía es masacrada, violada, sus casas son incendiadas y sus tierras confiscadas sólo por ser quien es”, recalcó.

La gente todavía es masacrada sólo por ser quien es

Guterres indicó que ni la modernidad ni la era digital nos protegen del genocidio y que sólo las acciones de los Estados pueden hacerlo.

Marco legal

En este contexto, afirmó que la Convención provee el marco legal para esos esfuerzos e instó a los 45 miembros de las Naciones Unidas que no lo han hecho, a adherirse a ese instrumento.

“Impedir y castigar el genocidio es un deber, una responsabilidad y una obligación de toda la comunidad internacional”, puntualizó el Secretario General.

María Fernanda Espinosa, presidenta de la Asamblea General de la ONU, hizo eco a Guterres deplorando las atrocidades ocurridas en la historia de la humanidad.

“Existen episodios en nuestra historia tan dolorosos y tan contrarios a la naturaleza humana que es casi imposible hablar de ellos sin sentir absoluta vergüenza y consternación.”

En el mismo tenor, el asesor especial de la ONU para la Prevención del Genocidio, Adama Dieng, se refirió al momento de la adopción de la Convención como uno de esperanza y lamentó que el evento del 70º aniversario no fuera una ocasión de celebración debido a las masacres ocurridas en ese periodo.

Dieng sostuvo que el mundo cuenta con las herramientas y el marco legal para la protección de los derechos humanos.

“Sin embargo, no podemos alegrarnos en esta conmemoración, los genocidios que tuvieron lugar después de la adopción de la Convención en Camboya, Srebrenica y Rwanda pudieron haberse evitado. Y actualmente no sólo seguimos siendo testigos de tensiones étnicas y religiosas en varias regiones del mundo, sino que también ha habido un peligroso aumento de escenarios que requieren nuestra atención urgente”, advirtió.

Camboya, Srebenica y Rwanda pudieron haberse evitado

Nuevas alarmas

Citó entre otros, el extremismo de diferentes naturalezas en la República Centroafricana, Iraq, Sudán del Sur y Siria, así como los abusos cometidos en Myanmar, Nigeria o el norte del Cáucaso.

Dieng mencionó además la ola de populismo en Europa que alienta el racismo, la xenofobia y los discursos y crímenes de odio, y la denigración de los migrantes en Estados Unidos.

“Todo esto debería hacer sonar las alarmas. Sin embargo, el nivel de complacencia es todavía muy alto”, advirtió.

Ante esta situación, subrayó la necesidad de combatir la intolerancia por parte de las sociedades en su conjunto y llamó a los Estados signatarios de la Convención a renovar su compromiso contra el genocidio y a los no signatarios a acceder al instrumento y ratificarlo.

“Si bien no podemos cambiar los fracasos del pasado, podemos, al menos, aprender de ellos y esforzarnos para evitar crímenes atroces en el futuro. No es una tarea fácil, requiere dedicación, perseverancia y una voluntad incuestionable”, concluyó Dieng.
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Campaña contra el responsable de la masacre de los Rohingyas en Myanmar

Acción en Nueva York donde hemos llenado la ciudad con carteles de la cara de Min Aung Hlaing ©Amnesty International
Hola, Ignacio

El martes la ciudad de Nueva York amaneció llena de carteles y proyecciones como las que ves en la foto. En todas ellas, ponía un mismo mensaje “Se busca por asesinato en masa. No dejemos que quede impune”. 

Y es que el hombre que ves en la foto quizá no te suene, pero es uno de los mayores perpetradores de asesinatos del último año. ¿Su nombre? Min Aung Hlaing ¿Su cargo? Comandante en jefe del ejército de Myanmar y supervisor de las atrocidades contra la población rohingya. Y es que queremos que todo el mundo sepa quién es, lo que ha hecho y que se haga justicia.

Y te preguntarás…¿por qué habéis llenado Nueva York de carteles y no otra ciudad? Por una sencilla razón, Ignacio. Porque esta semana, dirigentes de todo el mundo se reúnen allí por la 73ª Asamblea General de Naciones Unidas. Y los representantes del gobierno de Myanmar van a estar.

Ignacio, el gobierno de Myanmar se ha ido de rositas en muchas otras ocasiones, pero esta vez, gracias a personas como tú, estamos consiguiendo dar pasos de gigante. Por ejemplo, la Corte Penal Internacional ya se ha pronunciado y está abriendo una vía judicial para que la impunidad no gane la batalla.

Ignacio, miles de rohingyas han tenido que huir con lo puesto a la vecina Bangladesh para escapar de la masacre. Y después de un año, nadie ha sido juzgado ni condenado. Nadie. Por eso queremos que la cara de uno de los responsables de esta limpieza étnica quede grabada a fuego. Necesitamos tu apoyo para pedir justicia con acciones tan directas como la que hemos puesto en marcha en Nueva York.

Y ¿sabes qué? Que con tu ayuda lo vamos a conseguir. ¿Te animas?

Gracias por no quedarte de brazos cruzados.

Acción en Nueva York donde hemos llenado la ciudad con carteles de la cara de Min Aung Hlaing ©Amnesty International
Hola, Ignacio

El martes la ciudad de Nueva York amaneció llena de carteles y proyecciones como las que ves en la foto. En todas ellas, ponía un mismo mensaje “Se busca por asesinato en masa. No dejemos que quede impune”. 

Y es que el hombre que ves en la foto quizá no te suene, pero es uno de los mayores perpetradores de asesinatos del último año. ¿Su nombre? Min Aung Hlaing ¿Su cargo? Comandante en jefe del ejército de Myanmar y supervisor de las atrocidades contra la población rohingya. Y es que queremos que todo el mundo sepa quién es, lo que ha hecho y que se haga justicia.

Y te preguntarás…¿por qué habéis llenado Nueva York de carteles y no otra ciudad? Por una sencilla razón, Ignacio. Porque esta semana, dirigentes de todo el mundo se reúnen allí por la 73ª Asamblea General de Naciones Unidas. Y los representantes del gobierno de Myanmar van a estar.

Ignacio, el gobierno de Myanmar se ha ido de rositas en muchas otras ocasiones, pero esta vez, gracias a personas como tú, estamos consiguiendo dar pasos de gigante. Por ejemplo, la Corte Penal Internacional ya se ha pronunciado y está abriendo una vía judicial para que la impunidad no gane la batalla.

Ignacio, miles de rohingyas han tenido que huir con lo puesto a la vecina Bangladesh para escapar de la masacre. Y después de un año, nadie ha sido juzgado ni condenado. Nadie. Por eso queremos que la cara de uno de los responsables de esta limpieza étnica quede grabada a fuego. Necesitamos tu apoyo para pedir justicia con acciones tan directas como la que hemos puesto en marcha en Nueva York.

Y ¿sabes qué? Que con tu ayuda lo vamos a conseguir. ¿Te animas?

Gracias por no quedarte de brazos cruzados.

Acción en Nueva York donde hemos llenado la ciudad con carteles de la cara de Min Aung Hlaing ©Amnesty International
Hola, Ignacio

El martes la ciudad de Nueva York amaneció llena de carteles y proyecciones como las que ves en la foto. En todas ellas, ponía un mismo mensaje “Se busca por asesinato en masa. No dejemos que quede impune”. 

Y es que el hombre que ves en la foto quizá no te suene, pero es uno de los mayores perpetradores de asesinatos del último año. ¿Su nombre? Min Aung Hlaing ¿Su cargo? Comandante en jefe del ejército de Myanmar y supervisor de las atrocidades contra la población rohingya. Y es que queremos que todo el mundo sepa quién es, lo que ha hecho y que se haga justicia.

Y te preguntarás…¿por qué habéis llenado Nueva York de carteles y no otra ciudad? Por una sencilla razón, Ignacio. Porque esta semana, dirigentes de todo el mundo se reúnen allí por la 73ª Asamblea General de Naciones Unidas. Y los representantes del gobierno de Myanmar van a estar.

Ignacio, el gobierno de Myanmar se ha ido de rositas en muchas otras ocasiones, pero esta vez, gracias a personas como tú, estamos consiguiendo dar pasos de gigante. Por ejemplo, la Corte Penal Internacional ya se ha pronunciado y está abriendo una vía judicial para que la impunidad no gane la batalla.

Ignacio, miles de rohingyas han tenido que huir con lo puesto a la vecina Bangladesh para escapar de la masacre. Y después de un año, nadie ha sido juzgado ni condenado. Nadie. Por eso queremos que la cara de uno de los responsables de esta limpieza étnica quede grabada a fuego. Necesitamos tu apoyo para pedir justicia con acciones tan directas como la que hemos puesto en marcha en Nueva York.

Y ¿sabes qué? Que con tu ayuda lo vamos a conseguir. ¿Te animas?

Gracias por no quedarte de brazos cruzados.

Acción en Nueva York donde hemos llenado la ciudad con carteles de la cara de Min Aung Hlaing ©Amnesty International
Hola, Ignacio

El martes la ciudad de Nueva York amaneció llena de carteles y proyecciones como las que ves en la foto. En todas ellas, ponía un mismo mensaje “Se busca por asesinato en masa. No dejemos que quede impune”. 

Y es que el hombre que ves en la foto quizá no te suene, pero es uno de los mayores perpetradores de asesinatos del último año. ¿Su nombre? Min Aung Hlaing ¿Su cargo? Comandante en jefe del ejército de Myanmar y supervisor de las atrocidades contra la población rohingya. Y es que queremos que todo el mundo sepa quién es, lo que ha hecho y que se haga justicia.

Y te preguntarás…¿por qué habéis llenado Nueva York de carteles y no otra ciudad? Por una sencilla razón, Ignacio. Porque esta semana, dirigentes de todo el mundo se reúnen allí por la 73ª Asamblea General de Naciones Unidas. Y los representantes del gobierno de Myanmar van a estar.

Ignacio, el gobierno de Myanmar se ha ido de rositas en muchas otras ocasiones, pero esta vez, gracias a personas como tú, estamos consiguiendo dar pasos de gigante. Por ejemplo, la Corte Penal Internacional ya se ha pronunciado y está abriendo una vía judicial para que la impunidad no gane la batalla.

Ignacio, miles de rohingyas han tenido que huir con lo puesto a la vecina Bangladesh para escapar de la masacre. Y después de un año, nadie ha sido juzgado ni condenado. Nadie. Por eso queremos que la cara de uno de los responsables de esta limpieza étnica quede grabada a fuego. Necesitamos tu apoyo para pedir justicia con acciones tan directas como la que hemos puesto en marcha en Nueva York.

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El 24 de abril aniversario del genocidio armeno.

103° aniversario del “Gran mal” armenio

Se cumplen 103 años del genocidio armenio que causó la muerte de un millón y medio de personas y el cual inauguró “la triste lista de las terribles catástrofes del siglo pasado” tal como expresó el Papa Francisco durante su visita a Armenia en junio de 2016.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Hoy es el 103º aniversario de Metz Yeghern (el Gran Mal), que causó la muerte de 1,5 millones de inocentes y comenzó la diáspora armenia. El 24 de abril de 1915 en Constantinopla, el Gobierno turco de esa época hizo arrestar y ejecutar a más de 600 representantes de la intelectualidad de esta antigua minoría cristiana, dando comienzo al exterminio armenio, “el primero del siglo XX”, como declaró el Papa Francisco en la Misa celebrada en la Basílica de San Pedro, el 12 de abril de 2015, en memoria de los mártires armenios: “La humanidad conoció en el siglo pasado tres grandes tragedias inauditas: la primera, que generalmente es considerada como «el primer genocidio del siglo XX»” y el cual, dijo Francisco: “afligió a vuestro pueblo armenio –primera nación cristiana–, junto a los sirios católicos y ortodoxos, los asirios, los caldeos y los griegos” y en el que “fueron asesinados obispos, sacerdotes, religiosos, mujeres, hombres, ancianos e incluso niños y enfermos indefensos”.

Una Misa, con ocasión del centenario del genocidio armenio, en la que el Santo Padre también expresó que “aún hoy hay quien intenta acabar con sus semejantes, con la colaboración de algunos y con el silencio cómplice de otros que se convierten en espectadores” asegurando que “no hemos aprendido todavía que «la guerra es una locura y una masacre inútil”.

Y con la firme certeza de que el mal nunca proviene de Dios, quien es “infinitamente bueno”, el Papa expresó que “profesamos que la crueldad nunca puede ser atribuida a la obra de Dios y, además, no debe encontrar, en ningún modo, en su santo Nombre justificación alguna”. Palabras que también repitió un año después a las Autoridades de Armenia, la Sociedad civil y Cuerpo Diplomático en Yerevan, durante su Viaje Apostólico a Armenia en junio de 2016.

Un encuentro en el que recordó al Presidente de la República de Armenia que el genocidio armenio azotó a su pueblo y causó la muerte de una gran multitud de personas: “Aquella tragedia, aquel genocidio, por desgracia, inauguró la triste lista de las terribles catástrofes del siglo pasado, causadas por aberrantes motivos raciales, ideológicos o religiosos, que cegaron la mente de los verdugos hasta el punto de proponerse como objetivo la aniquilación de poblaciones enteras” y rindiendo homenaje al pueblo armenio, animó a las autoridades a no dejar de ofrecer su valiosa colaboración a la comunidad internacional, porque “el pueblo conoce el sufrimiento y el dolor, conoce la persecución; conserva en su memoria, no sólo las heridas del pasado, sino también el espíritu que le ha permitido empezar siempre de nuevo”.

Escucha el servicio con voz de Papa Francisco


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Recordando Ruanda: caben otros genocidios?

Se necesita valentía para evitar que el genocidio de Rwanda se repita en otro lugar

UNICEF
Un niño de catorce años del pueblo de Nyamata en Rwanda fue fotografiado en junio de 1994 después de sobrevivir la masacre al esconderse debajo de cadáveres por dos días.

6 Abril 2018

Este sábado se conmemora el Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio contra los Tutsis en Rwanda. Hace veinticuatro años, más de 800.000 personas fueron asesinadas sistemáticamente en ese país.

“Hoy recordamos a todos los que fueron asesinados y reflexionamos sobre el sufrimiento de los sobrevivientes, que han demostrado que la reconciliación es posible, incluso después de una tragedia de proporciones tan monumentales”, dice el Secretario General de la ONU en su mensaje oficial.

António Guterres expresó que Rwanda ha aprendido de su tragedia, así como lo ha hecho la comunidad internacional, y recordó que los Estados tienen la responsabilidad fundamental de proteger a sus poblaciones del genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad.

“Es imperativo que nos unamos para evitar que ocurran tales atrocidades, y que la comunidad internacional envíe a un fuerte mensaje a los perpetradores de que tendrán que rendir cuentas”, aseguró.

Guterres reiteró su preocupación por el aumento del racismo, el discurso de odio y la xenofobia alrededor del mundo, y citó la difícil situación de los musulmanes rohingyás en Myanmar, quienes ha sido sistemáticamente asesinados, torturados, violados, quemados vivos y humillados. Más de 671.000 han tenido que huir en busca de seguridad a Bangladesh.

“Estas manifestaciones básicas de la crueldad humana proporcionan el caldo de cultivo para muchos actos aún más malvados. Las personas siguen siendo asesinadas, desplazadas y sus derechos humanos son objeto de abusos en muchas partes del mundo debido a su fe o etnia”, dijo.

Este año se cumplen setenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. El titular de la ONU instó a los Estados Miembros que aún no se han unido a que se hagan partes en la Convención, e hizo un llamamiento a todos los Estados para que respalden sus compromisos con medidas.

“Para salvar a las personas en riesgo, debemos ir más allá de las palabras. Debemos alimentar la valentía y la determinación de actuar. Solo al enfrentar estos desafíos podemos honrar a las víctimas y sobrevivientes del genocidio y asegurar que lo que sucedió en Rwanda nunca se repita, en ningún lado, nunca más”.

El 26 de enero de 2018, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó un proyecto de resolución por el que se designa el 7 de abril como el Día Internacional de Reflexión sobre el genocidio de 1994 contra los tutsis en Rwanda. La nueva resolución modifica el título del Día internacional, que fue establecido originalmente el 23 de diciembre de 2003 como el Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio cometido en 1994 en Rwanda.


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La larga presidencia de Kagame en Ruanda. Análisis

En Rwanda Kagame casi obtiene el 100%

A pesar de las dudas sobre sus métodos para-dictatoriales, Paul Kagame gana su tercer mandato con un plebiscito. El país, sacudido hace 27 años por el genocidio, vive una nueva estación de paz y estabilidad. Habla Philippe Rukamba, obispo de Butare y Presidente de la Conferencia Episcopal, testigo, en 1994, de gravísimos episodios

Elecciones en Rwanda

Pubblicato il 12/08/2017
Ultima modifica il 12/08/2017 alle ore 13:01
LUCA ATTANASIO
ROMA

 

En las siete rondas electorales que se han llevado a cabo en Rwanda desde 2003, la participación de la población nunca ha estado por debajo del 96%, mientras que las preferencias por Paul Kagame, indiscutible presidente, nunca han bajado del 96%. En las últimas votaciones, del pasado 4 de agosto, el Presidente incluso obtuvo el 99% de los votos, actualizando la expresión “voto búlgaro” con “rwandés”. Kagame, que está en el poder prácticamente desde hace 27 años (de 1994 a 2000 como líder del ejército y presidente de facto, y regularmente electo en 2000, ndr.), llamó a un referéndum constitucional en 2015, gracias al cual, con más del 98% de los votos, introdujo cambios a la Constitución que le permitieron volver a presentarse como candidato y que podrían abrirle el camino para permanecer en el poder hasta 2034.

 

Pero el control prácticamente total conquistado a fuerza de votos y raramente contestado, sobre todo por sus dimensiones, convierte a Kagama en una especie de monarca absoluto con el vicio, según muchos observadores, de métodos al límite de la dictadura. Diferentes organizaciones no gubernamentales, entre las que está Amnistía Internacional, hablan de «clima de terror» y denuncian constantes homicidios, torturas y desapariciones. La libertad de prensa y de opinión han sufrido drásticas disminuciones, mientras la vida de los movimientos de la oposición es muy dura: de los once partidos que obtuvieron el permiso para participar en las elecciones, nueve son grupos políticos aliados del Frente Patriótico Rwandés (el partido del Presidente).

 

Pero Paul Kagame cuenta con una serie de datos positivos indiscutibles. Gracias a un crecimiento constante del Producto Interno Bruto, estable en el 7% durante los últimos años, y al dinamismo económico que han logrado aprovechar de la mejor manera la industria agrícola y la de las exportaciones de minerales, Rwanda es uno de los países famosos por su desarrollo económico y por el repunte social. La poca tolerancia del presidente ante los métodos democráticos no ha opacado el récord mundial de presencia femenina en el Parlamento: más del 63%.

 

Pero tal vez lo que ha convertido a este político de etnia Tutsi en un presidente amado por el pueblo ha sido la capacidad de sacar a un país del terrible pantano del genocidio y volverlo lo más unido y libre posible de las increíbles presiones étnicas que provocaron en cien días (de abril a julio de 1994) casi un millón de muertos.

 

Monseñor Philippe Rukamba, obispo de Butare y Presidente de la Conferencia Episcopal de Rwanda, habló con Vatican Insider sobre esta nueva fase que vive el país africano, sobre el papel de la Iglesia católica en los meses del terror y en el proceso de reconciliación y desarrollo.

 

«Cuando un país es sacudido por un genocidio, las heridas del pueblo permanecen abiertas durante muchos años. Creo que el Estado ha tenido un papel muy útil para que la gente comprendiera que vivir juntos y en paz es lo mejor para todos. Después fueron instituidas comisiones que se ocupan de las víctimas del genocidio, que ayudan a los niños huérfanos, a los inválidos y que luchan en contra de la ideología de la masacre. Todo esto nos permite vivir en cierta armonía. Podemos decir que el balance hasta el momento del gobierno Kagame es muy positivo; ha hecho todo lo que podía, en una situación muy, muy compleja. De cualquier manera, podemos decir que ahora hay paz plena y cuando hay paz todo va mejor.

 

¿Cuáles son los pasos clave para cerrar el capítulo del genocidio?

 

Se comenzó a partir de las raíces comunes, de la historia que hemos tenido. Kagame quiso extirpar todo lo que aludía al concepto de etnia, ya no se puede ni siquiera pronunciar “hutu” o “tutsi”. Luego, en el trabajo, se cancelaron las discriminaciones y las asunciones ya no tienen base étnica. El trabajo de la Comisión para la Paz y la Convivencia ha sido capilar: entraba a las aldeas y se encontraba con la gente, tratando de convencerla sobre la paz.

 

¿Cuáles son los problemas principales que debe afrontar el país en la actualidad?

 

El primero de los problemas sigue siendo la paz: es necesario que haya paz entre nosotros y los países vecinos, y hacer todo lo posible para mantenerla. Después de un genocidio basta muy poco para anular todos los esfuerzos hechos. También existe un grave problema económico, la gente debe salir de la pobreza y también aquí los subsidios que el Estado eroga están ayudando, sobre todo en algunas zonas rurales. Por suerte no hay episodios de violencia, ni enfrentamientos étnicos visibles; si los hay, están arraigados los corazones, y tenemos que hacer lo que sea para extirparlos. Con respecto a los derechos humanos, no logramos tener conciencia de lo que sucede realmente: escuchamos de vez en cuando que hay violaciones, pero no somos capaces de verificarlo directamente.

 

En marzo de este año, el Papa, al recibir al Presidente Kagame, pidió perdón en nombre de la Iglesia por el genocidio. ¿Qué le parece el papel de la Iglesia durante ese periodo y a 27 años de distancia?

 

La Iglesia fue acusada de contubernio, tuvo una parte activa en las masacres. Nos acusaron de no haber frenado el genocidio. Pero un genocidio es una cosa demasiado grande, no sé si habríamos tenido verdaderamente el poder para detenerlo. De cualquier manera, el encuentro entre el Papa y el Presidente fue muy útil. Se aclaró que hubo gravísimos actos por parte de sacerdotes, monjas, religiosos o laicos, pero que no se trataba de un plan preestablecido. Claro, fue espantoso. Desde entonces, nos hemos responsabilizado de la sensibilización, para explicar y convencer, y lo hacemos todos los domingos. Hemos tratado de ayudar a las víctimas del genocidio o de la rabia del post-genocidio. Hemos instituido el concepto de Iglesia como familia sin distinciones. Con nuestra comisión Justicia y Paz trabajamos para crear reconciliación.

 

Usted fue testigo de actos muy graves…

 

Sí, era párroco de Kibungo, en el este de Rwanda. El obispo creó un centro en el que se refugió mucha gente. Un día rodearon ese lugar y mataron a todos. Ante mis ojos tomaron y mataron a más de 1200 personas, una cosa que nunca podré olvidar. La paz que ahora vivimos tiene verdaderamente un valor inmenso.