Loiola XXI

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Papa Francisco: la política y los laicos católicos

lEl Papa destacó que la política es servicio y advirtió sobre los totalitarismos

Domingo 3 Dic 2017 | 12:01 pm

Bogotá (Colombia) (AICA):

El papa Francisco envió un videomensaje al “Encuentro de católicos con responsabilidades políticas al servicio de los pueblos Latinoamericanos” que, organizado por la Pontificia Comisión para América Latina junto con el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), se realizó del 1° al 3 de diciembre en Bogotá, Colombia.

La reunión se realizó en el marco del décimo aniversario del documento de Aparecida y congregó a cerca de setenta políticos, y veinte entre obispos y cardenales de los distintos países latinoamericanos, que reflexionaron sobre el papel de los laicos en la política y del aporte que hace la Iglesia.

En su mensaje, Francisco recordó el concepto expresado ya por el papa Pío XII y retomado por los sucesivos pontífices: “La política es una de las formas más elevadas de la caridad”.

El Papa sostuvo que la política es ante todo servicio, pero advirtió que “no es sierva de ambiciones individuales” y “tampoco patrona, que pretende regir todas las dimensiones de la vida de las personas, incluso recayendo en formas de autocracia y totalitarismo”.

Asimismo, indicó que la referencia de este servicio es el bien común, concebido ya por el Concilio Vaticano II, como “el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección”, o bien, dicho en otras palabras, como atmósfera de crecimiento de la persona, de la familia y de los grupos intermedios.

Citando el Concilio Vaticano II, el Papa señaló que la mejor manera de llegar a una política auténticamente humana, es la de “fomentar el sentido interior de la justicia, de la benevolencia y del servicio al bien común”.

Tras re-proponer el fin más profundo de la política, el Obispo de Roma aludió a la necesidad de una rehabilitación de la misma, haciendo despliegue de algunas de las problemáticas hodiernas en ese ámbito en América Latina, como la ausencia de debates políticos de altura que vayan más allá de las así llamadas políticas de cabotaje, como las ráfagas de acusaciones recíprocas que sustituyen el diálogo abierto y respetuoso, o la falta de formación y recambio generacional; todo esto sin dejar de reconocer la existencia de políticos de orientaciones distintas, que se acercan a la figura ideal de la dirigencia política, y que son capaces de movilizar sectores populares en pos de grandes objetivos nacionales y latinoamericanos.

El pontífice también puso en evidencia los grandes desafíos que debe atender la política, a partir de la custodia de la vida en todas sus etapas y manifestaciones, pasando por el crecimiento industrial, tecnológico, auto sostenido y sustentable, la pobreza, “la escandalosa desigualdad social”, la exclusión, la necesidad de fortificar el tejido familiar y social, y la de deshacerse de “la lacra de la corrupción”, entre muchos otros.

No faltó la observación del Papa en relación a la ausencia de voces e iniciativas de laicos católicos que abran camino al Evangelio en la vida política de las naciones, laicos que tengan la capacidad de ordenar, gestionar y transformar la sociedad según los criterios evangélicos, ni tampoco el recordatorio a los pastores de comprometerse con el pueblo, trabajar con él, soñar, reflexionar y sobre todo rezar junto al pueblo, sin caer en el clericalismo que a menudo induce a la tentación de pensar que el así llamado “laico comprometido”, es el que trabaja en obras de la Iglesia o en parroquias, descuidando, en consecuencia, al creyente que “muchas veces quema su esperanza en la lucha cotidiana por vivir su fe”.

Por lo tanto, añadió, es necesario por parte de los laicos católicos, que no queden indiferentes a la cosa pública, ni relegados a los templos ni en espera de directivas eclesiásticas, y por parte de los pastores, que escuchen con mucha atención la experiencia, reflexiones e inquietudes que pueden compartir los laicos que viven su fe en los distintos ámbitos de la vida social y política.

“El diálogo sincero en este encuentro es muy importante. Hablen con libertad. De vuestro diálogo se podrán ir sacando factores iluminantes, factores orientadores para la misión de la Iglesia en la actualidad”, concluyó.+

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Colombia: el Papa al comité directivo del CELAM

“Que las mujeres no sean reducidas a siervas de nuestro recalcitrante clericalismo”

El Papa Francisco al comité directivo del CELAM: «ellas son, en cambio, protagonistas en la Iglesia latinoamericana»
AFP

El Papa Francisco con el comité directivo del CELAM

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Pubblicato il 07/09/2017
Ultima modifica il 07/09/2017 alle ore 22:20
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO A BOGOTÁ

«Por favor», las mujeres «no pueden ser reducidas a siervas de nuestro recalcitrante clericalismo; ellas son, en cambio, protagonistas en la Iglesia latinoamericana». Lo dijo el Papa Francisco durante la reunión en la Nunciatura apostólica que tuvo por la tarde (hora local colombiana) con el comité directivo del CELAM, el órgano que representa al episcopado latinoamericano. Francisco recordó la herencia pastoral de Aparecida, «último acontecimiento sinodal de la Iglesia Latinoamericana y del Caribe», y se refirió al mensaje de poner «la misión de Jesús en el corazón de la misma Iglesia, transformándola en criterio para medir la eficacia de las estructuras, los resultados de su trabajo, la fecundidad de sus ministros y la alegría que ellos son capaces de suscitar. Porque sin alegría no se atrae a nadie».

 

El Papa explicó que «Dios, al hablar en Jesús al hombre, no lo hace con un vago reclamo como a un forastero, ni con una convocación impersonal como lo haría un notario, ni con una declaración de preceptos a cumplir como lo hace cualquier funcionario de lo sacro. Dios habla con la inconfundible voz del Padre al hijo, y respeta su misterio porque lo ha formado con sus mismas manos y lo ha destinado a la plenitud. Nuestro mayor desafío como Iglesia es hablar al hombre como portavoz de esta intimidad de Dios, que lo considera hijo, aun cuando reniegue de esa paternidad, porque para Él somos siempre hijos reencontrados».

 

Por ello no es posible reducir el Evangelio a «un programa al servicio de un gnosticismo de moda, a un proyecto de ascenso social o a una concepción de la Iglesia como una burocracia que se autobeneficia, como tampoco esta se puede reducir a una organización dirigida, con modernos criterios empresariales, por una casta clerical». Aparecida, advirtió Francisco, «es un tesoro cuyo descubrimiento todavía está incompleto».

 

«¿Qué significa concretamente salir con Jesús en misión hoy en América Latina?», se preguntó Bergoglio. «El adverbio “concretamente” no es un detalle de estilo literario —indicó—, más bien pertenece al núcleo de la pregunta. El Evangelio es siempre concreto, jamás un ejercicio de estériles especulaciones. Conocemos bien la recurrente tentación de perderse en el bizantinismo de los “doctores de la ley”, de preguntarse hasta qué punto se puede llegar sin perder el control del propio territorio demarcado o del presunto poder que los límites prometen».

 

Francisco explicó qué significa ser una «Iglesia en estado permanente de misión»: «El Evangelio habla de Jesús que, habiendo salido del Padre, recorre con los suyos los campos y los poblados de Galilea. No se trata de un recorrido inútil del Señor. Mientras camina, encuentra; cuando encuentra, se acerca; cuando se acerca, habla; cuando habla, toca con su poder; cuando toca, cura y salva».

 

«La Iglesia —añadió el Papa— debe reapropiarse de los verbos que el Verbo de Dios conjuga en su divina misión. Salir para encontrar, sin pasar de largo; reclinarse sin desidia; tocar sin miedo. Se trata de que se metan día a día en el “trabajo de campo”, allí donde vive el Pueblo de Dios que les ha sido confiado. No nos es lícito dejarnos paralizar por el aire acondicionado de las oficinas, por las estadísticas y las estrategias abstractas. Es necesario dirigirse al hombre en su situación concreta; de él no podemos apartar la mirada. La misión se realiza en un “cuerpo a cuerpo”».

 

La Iglesia, explicó Francisco, «no está en América Latina como si tuviera las maletas en la mano, lista para partir después de haberla saqueado, como han hecho tantos a lo largo del tiempo. Quienes obran así miran con sentido de superioridad y desprecio su rostro mestizo; pretenden colonizar su alma con las mismas fallidas y recicladas fórmulas sobre la visión del hombre y de la vida, repiten iguales recetas matando al paciente mientras enriquecen a los médicos que los mandan».

 

La Iglesia del Continente no puede «perder el contacto con este sustrato moral, con este humus vital que reside en el corazón de nuestra gente, en el que se percibe la mezcla casi indistinta, pero al mismo tiempo elocuente, de su rostro mestizo: no únicamente indígena, ni hispánico, ni lusitano, ni afroamericano, sino mestizo, ¡latinoamericano Guadalupe y Aparecida son manifestaciones programáticas de esta creatividad divina. Bien sabemos que esto está en la base sobre la que se apoya la religiosidad popular de nuestro pueblo».

 

Francisco, al notar que muchos se quejan «de cierto déficit de esperanza en la América Latina actual», recordó que «a nosotros no nos está consentida la “quejumbrosidad”», porque la esperanza que tenemos viene de lo alto». El Papa invitó a vigilar «sobre la concretización de la esperanza». Citó principalmente a los jóvenes, pidiendo a los obispos que no cedan a las caricaturas que los retratan decadentes: «Mírenlos a los ojos y busquen en ellos el coraje de la esperanza. No es verdad que estén listos para repetir el pasado. Ábranles espacios concretos en las Iglesias particulares que les han sido confiadas, inviertan tiempo y recursos en su formación […] Toca a nosotros presentarles grandes propuestas para despertar en ellos el coraje de arriesgarse junto a Dios y de hacerlos, como la Virgen, disponibles».

 

La esperanza en América Latina, además, tiene un rostro femenino. El Papa recordó que de «sus labios hemos aprendido la fe; casi con la leche de sus senos hemos adquirido los rasgos de nuestra alma mestiza y la inmunidad frente a cualquier desesperación. Pienso en las madres indígenas o morenas, pienso en las mujeres de la ciudad con su triple turno de trabajo, pienso en las abuelas catequistas, pienso en las consagradas y en las tan discretas artesanas del bien. Sin las mujeres la Iglesia del continente perdería la fuerza de renacer continuamente. Son las mujeres que, con meticulosa paciencia, encienden y reencienden la llama de la fe. Es un serio deber comprender, respetar, valorizar, promover la fuerza eclesial y social de cuanto realizan. Acompañaron a Jesús misionero; no se retiraron del pie de la cruz; en soledad esperaron que la noche de la muerte devolviese al Señor de la vida; inundaron el mundo con su presencia resucitada. Si queremos una nueva y vivaz etapa de la fe en este continente, no la obtendremos sin las mujeres».

 

Para concluir, también los laicos son una esperanza para América Latina, explicó Francisco. Un laicado cristiano, que «como creyente, esté dispuesto a contribuir en los procesos de un auténtico desarrollo humano, en la consolidación de la democracia política y social, en la superación estructural de la pobreza endémica, en la construcción de una prosperidad inclusiva fundada en reformas duraderas y capaces de preservar el bien social, en la superación de la desigualdad y la custodia de la estabilidad, en la delineación de modelos de desarrollo económico sostenibles que respeten la naturaleza y el verdadero futuro del hombre, que no se resuelve con el consumismo desmesurado, así como también en el rechazo de la violencia y la defensa de la paz».

 

«Si queremos servir, desde el CELAM, a nuestra América Latina —concluyó el Papa—, lo tenemos que hacer con pasión. Hoy hace falta pasión. Poner el corazón en todo lo que hagamos, pasión de joven enamorado y de anciano sabio, pasión que transforma las ideas en utopías viables, pasión en el trabajo de nuestras manos», e insistió: «Hermanos, por favor, les pido pasión, pasión evangelizadora».


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Carta del Papa a Kiko Argüello

Aliento del Papa a Neocatecumenales: sembrar el Evangelio con alegría

2017-09-05 Radio Vaticana

 

(RV).- El Papa Francisco le escribió a Kiko Arguello, iniciador del Camino Neocatecumenal, agradeciéndole por el libro con los Diarios de la iniciadora del mismo Camino, Carmen Hernández:

«A Kiko Argüello, Iniciador del Camino Neocatecumenal

Vaticano, 18 de agosto de 2017

Querido hermano,

He recibido el libro con los Diarios escritos por Carmen Hernández durante los años 1979-1981. Agradezco este don.

Me alegra mucho que a través de esas páginas se haga patente el testimonio de un gran amor a Jesús cuya luz transforma el sufrimiento en ofrecimiento, el cansancio en alegría, la vida en un tiempo para evangelizar.

Dios ayude al Camino para que siembre en todo momento el Evangelio con alegría y sin reservas, con fe y humilde obediencia, haciendo de las pruebas y de las dificultades un motivo para gloriarse en el Señor Jesús (cf. 2 Cor. 12).

Por favor, le pido que rece por mí.

Que Jesús lo bendiga y la Virgen Santa le cuide.

Fraternalmente,

Francisco»

(CdM – RV)


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El Papa a la Renovación Carismática Católica

El Papa a la Renovación: “Son un precioso instrumento del Espíritu Santo para el ecumenismo”

 

(RV).- “La Renovación carismática católica es un precioso instrumento del Espíritu Santo para el ecumenismo”, con estas palabras el Papa Francisco alentó en su Mensaje a los participantes en la Vigilia de Pentecostés con ocasión del Jubileo de Oro de la Renovación Carismática Católica Internacional, reunidos en el Circo Máximo.

En su mensaje al inicio de las celebraciones de este Jubileo de Oro, el Santo Padre agradecía por ser instrumentos de gracia del Paráclito. “Doy gracias a Dios junto a ustedes por estos 50 años de acción soberana del Espíritu Santo – afirmó el Papa – que ha dado vida a esta corriente de gracia que es el Renovación Carismática Católica. ¡Felicidades por este Jubileo de Oro!”. Los más de 30 mil participantes, provenientes de más de 130 países, congregados en el Circo Máximo de Roma, oraron junto al Pontífice en vísperas de la Fiesta de Pentecostés.

Como toda obra del Espíritu Santo conduce a la unidad en la diversidad, señaló el Papa, es por eso que la Renovación Carismática es, “un precioso instrumento del Espíritu para caminar juntos, con los demás hermanos cristianos, unidos en la oración y en el trabajo por los más necesitados hacia la Mesa Eucarística”.


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Dimite el gran maestro de la Soberana Orden de Malta.

Comunicado de la Oficina de Prensa, 25.01.2017

Ayer, 24 de enero de 2017, en audiencia con el Santo Padre, Su Alteza Em.ma Fra’ Matthew Festing ha presentado su dimisión del cargo de Gran Maestro de la Soberana Orden Militar de Malta.

          Hoy, 25 de enero, el Santo Padre ha aceptado dicha dimisión, expresando a Fra’ Festing aprecio y reconocimiento por los sentimientos de lealtad y devoción hacia el Sucesor de Pedro y por la disponibilidad para servir humildemente al bien de la Orden y de la Iglesia.

El gobierno de la Orden será asumido ad interim por el Gran Comendador hasta que sea nombrado el Delegado Pontificio.


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Nombrado ya el nuevo Consejo General del Opus Dei.

Mons. Fernando Ocáriz nombra al Consejo general del Opus Dei

Mons. Fernando Ocáriz, nuevo prelado del Opus Dei, ha nombrado a los miembros del Consejo general, organismo que, junto con la Asesoría central, le asiste en el gobierno pastoral de la prelatura.

DEL OPUS DEI28 de Enero de 2017

Opus Dei - Mons. Fernando Ocáriz nombra al Consejo general del Opus DeiDe izqda. a dcha.: Julien Nagore, Carlos Cavazzoli, Antoni Pujals y Lucas Niklison.

Mons. Fernando Ocáriz, nuevo prelado del Opus Dei, ha nombrado a los miembros del Consejo general, organismo que, junto con la Asesoría central, le asiste en el gobierno pastoral de la prelatura. En los próximos días también se publicará en esta página web el nombre de las mujeres que formarán parte de la nueva Asesoría.

MONS. MARIANO FAZIO ES VICARIO GENERAL Y ANTONI PUJALS ES VICARIO SECRETARIO CENTRAL.

Con la aprobación de quienes participan en el tercer congreso electivo del Opus Dei, el prelado ha nombrado a Mons. Mariano Fazio (Buenos Aires, 1960) vicario general y al sacerdote Antoni Pujals i Ginebreda (Terrassa, 1955) vicario secretario central (había sido vicario de la delegación del Opus Dei en Cataluña desde 2002 hasta 2016).

El prelado ha nombrado también tres vicesecretarios, un prefecto de estudios y un administrador general para la atención de los distintos ámbitos de la labor formativa y apostólica de los hombres del Opus Dei: iniciativas con la juventud, evangelización de la familia, formación teológica y espiritual, etc. Se trata de: Javier de Juan (nacido en Albacete, España, en 1975), vicesecretario; Carlos Cavazzoli (Buenos Aires, Argentina, 1962), vicesecretario; Matthew Anthony (San Luis, Estados Unidos, 1981), vicesecretario; Luis Romera (Barcelona, España, 1962), prefecto de estudios; y Julien Nagore (nacido en Pamplona en 1951 y residente en París desde la juventud), administrador general.

Han sido igualmente nombrados los delegados regionales en las diversas circunscripciones en que se divide geográficamente el trabajo apostólico de la prelatura, que actualmente son 49. Proceden de más de 30 naciones.

Una vez concluido el congreso, el prelado ha nombrado al sacerdote Javier Yáñiz (Barcelona, España, 1976) director espiritual y a Mons. Carlos Nannei (Santa Fe, Argentina, 1945) procurador ante la Santa Sede. Ambos colaboran directamente con el Consejo. El director espiritual ayuda al prelado en la orientación espiritual de los fieles de la prelatura y en cuestiones de doctrina y liturgia. Entre sus cometidos está el acompañamiento a los socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, una asociación de clérigos intrínsecamente unida a la prelatura del Opus Dei. Por su parte, el procurador se ocupa más directamente de las relaciones de la prelatura con la Santa Sede.

Más información sobre el congreso electivo


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Opus Dei: comienza el proceso para la elección del nuevo Prelado.

Comienza el proceso para la elección del prelado del Opus Dei

Después de la muerte de Javier Echevarría, el pasado 12 de diciembre, el próximo 21 de enero será el «plemum» del consejo para las mujeres. Será el primer líder de la Obra que no habrá trabajado estrechamente con el fundador
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Comienza el proceso para la elección del prelado del Opus Dei

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Pubblicato il 16/01/2017
Ultima modifica il 16/01/2017 alle ore 17:26
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

El próximo sábado 21 de enero, con una reunión del «plenum» del consejo para las mujeres de la prelatura, se llevará a cabo la elección del próximo prelado del Opus Dei, después del fallecimiento de monseñor Javier Echevarría el pasado 12 de diciembre. Las votaciones comenzarán el próximo lunes 23 de enero. La cita marca un cambio generacional: el próximo prelado, explicó el vicario auxiliar, monseñor Fernando Ocáriz, «ya no será una persona que haya trabajado de manera directa con el fundador» de la Obra, san Josemaría Escrivá de Balaguer (1902-1975).

Echevarría, de 84 años, falleció el 12 de diciembre por la noche. Fue hospitalizado el 5 de ese mismo mes en el policlínico de la Universidad Campus Bio-Médico de Roma debido a una leve infección pulmonar. Fue secretario de monseñor Escrivá de Balaguer de 1953 a 1975, cuando fue nombrado secretario general del Opus Dei. En 1994 fue elegido Prelado, sucediendo a Álvaro del Portillo (1914-1994), que durante años fue el principal colaborador del fundador y fue nombrado prelado desde la creación de la prematura personal del Opus Dei, por voluntad de Juan Pablo II en 1982. Echevarría asistió tanto a la canonización del fundador del Opus (en 2002) como a la beatificación de su predecesor (en 2014).

El proceso para elegir a su sucesor, que fue convocado el pasado 22 de diciembre por parte de monseñor Ocáriz, vicario auxiliar en este periodo, comenzará en Roma el próximo 21 de enero, con una reunión del «plenum» del Consejo para las mujeres de la prelatura, llamado «Asesoría central», y el 23 de enero comienza el congreso electoral. Los miembros del congreso, teniendo en cuenta las propuestas de la Asesoría central, proceden a la votación. En todo el proceso, indicó la sala de prensa de la Obra, participarán 194 fieles del Opus Dei. Se trata de sacerdotes y laicos de por lo menos 32 años de edad y que se incorporaron a la Prelatura hace por lo menos hace 9 años, como mínimo. Fueron nombrados por el prelado entre los fieles de las diferentes naciones en las que el Opus Dei desempeña su trabajo pastoral.

No hay candidatos oficiales. La elección del prelado necesariamente debe llevar a un sacerdote, que ya tenga 40 años de edad, que sea miembro del congreso electoral, que pertenezca a la Prelatura desde hace por lo menos 10 años y que tenga 5 años de servicio sacerdotal. En la actualidad el número de sacerdotes que tienen estos requisitos es de 94. Entre ellos hay varios vicarios regionales de la Prelatura (representantes del prelado en cada país o circunscripción), pero también hay otros sacerdotes que trabajan o que se han ocupado de tareas del gobierno pastoral del Opus Dei en Roma o en las 49 circunscripciones que componen en la actualidad la Prelatura. Después de la elección, que debe ser aceptada por el elegido, este último debe pedir, en persona o por medio de otras personas, confirmación al Papa, que es quien nombra al prelado del Opus.

En las dos elecciones anteriores fue elegido como Prelado en «número dos» del Opus Dei; en 1975 el beato Álvaro del Portillo, que durante años fue el principal colaborador del fundador. Después, con el fallecimiento de monseñor Del Portillo, fue elegido quien hasta entonces había sido vicario general, monseñor Javier Echevarría.

¿Usted cree que se podría repetir esta tendencia en las futuras elecciones? «De hecho —explicó Ocáriz, vicario auxiliar, es decir el actual “número dos”, mientras el vicario general es el argentino Mariano Fazio—, en las elecciones anteriores se verificó esta circunstancia. Creo que esto haya sucedido debido a las personalidades y a las biografías de los dos sucesores anteriores, que fueron formados directamente por san Josemaría. Los electoras votaron en conciencia por estas personas. No fue un procedimiento automático. Les pareció que lo mejor era elegir a quien había trabajado más de cerca con el fundador. Desde entonces, han cambiado algunas circunstancias: el nuevo prelado ya no será una persona que haya trabajado de manera directa con el fundador como habían hecho el beato Álvaro del Portillo y Javier Echevarría, aunque es probable que lo haya conocido y frecuentado. Según yo, en el congreso electoral hay muchos candidatos válidos, buenos y prudentes, que podrían asumir el encargo. Los electores tienen la responsabilidad de votar libremente por aquel que, en conciencia, consideren más idóneo. El nombre de la persona que resulte será inmediatamente transmitido a Papa Francisco, porque se pide la confirmación del romano Pontífice».

Los estatutos de la Prelatura, explica el Opus Dei, describen las diferentes condiciones humanas, espirituales y jurídicas que debe tener el prelado para garantizar el correcto desempeño del encargo. En resumen: debe distinguirse en la virtud de la caridad, de la prudencia, en la vida de piedad, en el amor por la Iglesia y su Magisterio, y en la fidelidad al Opus Dei: debe poseer una profunda cultura, tanto en las ciencias eclesiásticas ticas como en las profanas, y tener adecuadas dotes de gobierno pastoral.

La página web del Opus Dei dará información actualizada sobre las diferentes fases del congreso.