Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Modificaciones en la vida de los institutos religiosos

Mons. Rodríguez: “Communis vita, don y responsabilidad para la vida religiosa”

Este 10 de abril entró en vigor la Carta Apostólica en forma de “Motu proprio” del Papa Francisco, “Communis vita”, con la que se modifican algunas normas del Código de Derecho Canónico.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Hoy entra en vigor el Motu proprio del Papa Francisco, Communis vita, un documento que es un don y una responsabilidad; un don a la vida religiosa que tiene como elemento característico junto a la consagración y la misión, la vida fraterna en comunidad, un elemento constitutivo de la vida religiosa; una responsabilidad para cada uno de los consagrados que está llamado a la vida fraterna en comunidad”, lo dijo Mons. José Rodríguez Carballo, O.F.M., Secretario del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica explicando las modificaciones a algunas normas del Código de Derecho Canónico aplicadas por la Carta Apostólica en forma de “Motu proprio” del Papa Francisco, “Communis vita”, que entró en vigor este 10 de abril de 2019.

“Un documento muy esperado”

El Secretario del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica dijo que, esta Carta Apostólica en forma “Motu proprio” era pedida y deseada vivamente por los Superiores Mayores de los diversos Institutos religiosos, tanto masculinos como femeninos, ya que se encontraban en situaciones imposibles de gestionar. “Existían religiosos, hermanos y hermanas, – precisa Mons. Rodriguez Carballo – que estaban ausentes ilegítimamente durante mucho tiempo y que no se podían encontrar y que por otra parte era muy difícil hacer un proceso para su expulsión. Ahora gracias este Motu proprio, esperemos que la situación cambie un poco”.

¿Qué cosa cambia?

Mons. Rodríguez Carballo dijo que el “Motu proprio” del Papa Francisco, “Communis vita”, modifica algunos cánones del Código de Derecho Canónico. “Concretamente modifica el canon 694 y en el párrafo primero de este canon se incluye otra causa que será motivo para la expulsión ‘ipso facto’ de un miembro de un Instituto religioso. Este motivo es la ausencia ilegítima por más de doce meses continuos y que por otra parte no se pueda localizar al religioso que está ausente”. Esto quiere decir que después de los doce meses de ausencia, explica el Secretario, el Superior Mayor puede y debe hacer esta declaración – porque ya no es un proceso – de dimisión y expulsión del Instituto. Una declaración que tiene que ser confirmada por la Santa Sede, es decir, por este Dicasterio.

¿Cuáles son los motivos para la dimisión de un religioso?

El Secretario del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica recordó los motivos para la dimisión “ipso facto” de un miembro de un Instituto religioso. “A los dos motivos existentes para la dimisión ‘ipso facto’ de un miembro de un Instituto religioso – antes era la apostasía de la fe y el matrimonio de un religioso o el tentado matrimonio – ahora se le añade la ausencia ilegítima por más de doce meses y la falta de ubicación”.

Don y responsabilidad

Esta Carta Apostólica en forma “Motu proprio”, señala Mons. Rodríguez Carballo, recuerda a todos los religiosos la obligación de vivir vida fraterna en comunidad. “La vida fraterna en comunidad – afirma el Secretario – junto con la consagración y la misión es uno de los tres elementos fundamentales de la vida religiosa, hay que reconocer que a los mejor este elemento se había olvidado, con esta Carta Apostólica del Papa Francisco se recuerda la importancia de la vida fraterna en comunidad”. En segundo lugar, también se pone un poco de orden en los Institutos, porque hasta ahora un religioso ausente ilegítimamente si no había obtenido la dispensa o no había sido expulsado del Instituto, aunque llevase muchos años, él seguía siendo religioso y por tanto durante ese tiempo de ausencia cometiese algún delito, pues el responsable era el Instituto, con esta Carta Apostólica se pone orden y se intenta hacer que cada uno asuma sus responsabilidades”


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Una religiosa encargada de la redacción del texto del Via Crucis para el próximo viernes santo.

 

 

 

Coliseo romano*** Sarà suor Eugenia Bonetti a preparare i testi della Via Crucis del Colosseo 2019
Dichiarazione del Direttore “ad interim” della Sala Stampa della Santa Sede, Alessandro Gisotti
Papa Francesco ha affidato quest’anno la preparazione dei testi per la Via Crucis del Venerdì Santo al Colosseo a Suor Eugenia Bonetti, missionaria della Consolata e presidente dell’Associazione “Slaves no more”.
Al centro delle meditazioni la sofferenza di tante persone vittime della tratta di esseri umani.
Traduzione in lingua inglese
This year, Pope Francis has entrusted the preparation of the texts for the Good Friday Stations of the Cross at the Colosseum to Sister Eugenia Bonetti, a Consolata Missionary, and President of the “Slaves no More” Association.


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Religiosas sobre los abusos de menores y la iglesia. Declaración.

Foto de archivo Foto de archivo 

Religiosos y religiosas sobre los abusos: necesidad de conversión

“El abuso de niños es un mal en cualquier tiempo y lugar: este punto no es negociable”: lo escriben los Superiores y Superioras Mayores de Órdenes y Congregaciones religiosas del mundo entero, en una declaración previa al encuentro sobre Protección de menores que tendrá lugar del 21 al 25 de febrero

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

“Reconocemos que hubo maneras inadecuadas de tratar este tema y una vergonzosa incapacidad de comprender vuestro dolor. Ofrecemos nuestras más sinceras disculpas y nuestro pesar. Les pedimos que crean en nuestra buena voluntad y sinceridad. Y los invitamos a trabajar con nosotros para crear nuevas estructuras que aseguren la minimización de los riesgos»: lo dicen los Superiores y Superioras Mayores de Órdenes y Congregaciones religiosas del mundo entero a los supervivientes de los abusos, en un comunicado emitido a dos días del inicio del Encuentro querido por el Papa Francisco en el Vaticano para tratar el tema de la Protección de los menores.

Un denominador común

Los religiosos expresan encontrar a menudo situaciones donde los niños no son deseados y son víctima de abuso, de olvido y de maltrato, narrando la propia experiencia, y distinguen un común denominador:

“Vemos a niños soldados; la trata de menores; el abuso sexual a menores; el abuso físico y emocional a menores. Son voces que claman”, expresan. “Lo común a todas estas situaciones es la vulnerabilidad. Los niños son los sujetos más vulnerables en nuestras sociedades. Los niños pobres, discapacitados o indigentes, los que viven en los márgenes, que pertenecen a las clases sociales o castas más bajas pueden ser particularmente vulnerables. Son considerados ‘no esenciales’, ‘objeto’ de uso y abuso”.

«Vergüenza de no darnos cuenta de lo ocurrido»

Haciendo presente que la reunión de los próximos días se centra en particular en el abuso sexual a niños y en el abuso de poder y conciencia de parte de quienes ostentan autoridad en la Iglesia, escriben:

“Inclinamos nuestras cabezas con vergüenza al darnos cuenta de que este abuso ha tenido lugar en nuestras Congregaciones y Órdenes, y en nuestra Iglesia. Hemos aprendido que quienes abusan ocultan deliberadamente sus acciones y son manipuladores. Por definición, es difícil descubrir estos abusos. Nuestra vergüenza aumenta al constatar que no nos hemos dado cuenta de lo que estaba ocurriendo. Al mirar las Provincias y Regiones de nuestras Órdenes y Congregaciones en el mundo entero, nos damos cuenta de que la respuesta de las personas en autoridad no ha sido la que debía haber sido. No han sabido ver las señales de alarma o no se las tomaron en serio”.

Implementación de soluciones pueda ser rápida y universal

En relación a las esperanzas puestas en este encuentro, los religiosos y religiosas dan cuenta de que “es posible imaginar nuevos pasos hacia adelante”, y “tomar decisiones para que la implementación pueda ser rápida y universal, con el debido respeto a las diversas culturas”.

Reconocer el mal, acoger a supervivientes y acompañarlos

En relación al liderazgo del Papa Francisco, que definen “clave” para que la Iglesia afronte estos flagelos, aseguran unirse a su misión “de reconocer humildemente y confesar el mal que se ha hecho; de acoger a los supervivientes, de aprender de ellos cómo acompañar a quienes han sido objeto de abusos y cómo desean que escuchemos sus historias”.

«Podemos hacer la diferencia»

Los religiosos ponen luego el foco en tres puntos, en la educación y la salud en primer lugar, a través de las escuelas y hospitales por ellos regenteado, en donde afirman que pueden “hacer la diferencia”, y aseguran: “estas instituciones tienen ahora una mayor conciencia del problema de abuso, así como mejores protocolos y niveles de protección. Los niños que acuden a estos lugares están más seguros que nunca”.

También anuncian la integración de la protección de menores y adultos vulnerables en los programas de formación, “asegurando que en cada etapa se proporcione una adecuada instrucción y educación tanto a los formadores como a los formandos”. Y expresan que si bien comprenden que las personas que han sido víctimas de abuso de parte de sacerdotes o religiosos/as puedan querer estar lejos de la Iglesia y de quienes la representan, comunican que pedirán a Centros de Espiritualidad que “desarrollen programas especiales para acompañar a cualquier persona, víctima de abusos, que desea encontrar ayuda en sus dificultades respecto a la fe y al sentido de la vida”. “Sabemos – dicen – que hay algunos supervivientes que quieren recorrer este camino de sanación, y trataremos humildemente de caminar con ellos”.

Necesidad de conversión: «queremos cambiar»

Nos sentimos necesitados de conversión y queremos cambiar. Queremos actuar con humildad. Queremos identificar nuestros puntos ciegos. Queremos denunciar cualquier abuso de poder. Nos comprometemos a caminar con aquellos a quienes servimos, avanzando con transparencia y confianza, honestidad y sincero arrepentimiento”.

Colaboración en la selección candidatos vida religiosa

Con la mirada puesta en las sociedades que están llevando a cabo prácticas de protección de menores, citan la problemática de los recursos, poniendo de manifiesto que tanto la UISG como la USG pondrán los medios para que las Congregaciones trabajen juntas en la selección de candidatos que entran en la vida religiosa, identificando las mejores prácticas:

“Dicha selección ha de ser obligatoria y de la mejor calidad”.

Se requiere la colaboración de los padres

Por otra parte, solicitan la ayuda de los padres en la lucha contra el abuso, quienes “tienen un instinto natural para la protección de los niños”:

“Nuestras maneras de abordar las acusaciones hubieran sido muy diferentes y se habría evitado mucho sufrimiento tanto a las víctimas como a sus familias”.

A quienes quieren unirse a órdenes religiosas o ser formados en seminarios

Antes del mensaje a los supervivientes, citado en el inicio de este servicio, los superiores/as se comprometen – tras recordar los recientes informes sobre abuso y explotación de religiosas, seminaristas y candidatos en casas de formación – con las personas que tienen vocación para la vida consagrada:

Queremos asegurar que quienes piden generosamente unirse a las órdenes religiosas o que son formados en los seminarios vivan en lugares seguros, donde se alimenta su vocación y donde reciban ayuda para crecer en madurez en su deseo de amar a Dios y al prójimo”.


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“Mea culpa” de los religios@s ante la cumbre sobre los abusos a menores

El “mea culpa” de los religiosos de todo el mundo: nunca más abusos de poder

En vísperas de la cumbre vaticana, una nota conjunta de la UISG y de la USG: «Inclinamos nuestras cabezas con vergüenza al darnos cuenta de que este abuso ha tenido lugar. Gracias al Papa. Ahora pasos hacia adelante y decisiones universales»

El “mea culpa” de los religiosos de todo el mundo: nunca más abusos de poder

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Pubblicato il 19/02/2019
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Piden «perdón» a las víctimas por los propios «fracasos», expresan el deseo de «inclinar la cabeza» por la «vergüenza» de los abusos que han sido cometidos dentro de sus congregaciones, reconocen «lealtades fuera de lugar, errores de juicio, lentitud en la acción, negación y, a veces, encubrimiento», y se comprometen a una rigurosa selección de los candidatos a la vida religiosa, a la tutela de los menores en los ámbitos en los que desde siempre han estado en primera línea (asistencia sanitaria, educación, espiritualidad), a hacer «todo lo posible para escuchar mejor a los supervivientes, reconociendo humildemente que no siempre ha sido así», y a «denunciar todo abuso de poder».

Los superiores de las órdenes masculinas y femeninas publican una declaración conjunta en vísperas del encuentro al que convocó en Roma el Papa sobre los abusos sexuales (del próximo jueves al domingo), en la que expresan agradecimiento al Papa por su liderazgo y se dicen convencidos de que, «con los vientos de cambio que soplan en nuestra Iglesia y con la buena voluntad de parte de todos» en la cumbre vaticana, en la que participarán sus representantes, «es posible imaginar nuevos pasos hacia adelante y tomar decisiones para que la implementación pueda ser rápida y universal, con el debido respeto a las diversas culturas».

En vísperas del encuentro «sobre la tutela y la protección de los menores, nosotros, Superiores Mayores de las órdenes y de las Congregaciones religiosas de todo el mundo, nos unimos para apoyar esta iniciativa del Papa Francisco», comienza la nota de la Unión Internacional de las Superioras Generales (UISG) y de la Unión de Superiores Generales (USG), titulada “El abuso de niños es un mal en cualquier tiempo y lugar: este punto no es negociable”.

«Inclinamos nuestras cabezas con vergüenza al darnos cuenta de que este abuso ha tenido lugar en nuestras Congregaciones y Órdenes, y en nuestra Iglesia», escriben los superiores religiosos. «Nuestra vergüenza aumenta –continúa la nota– al constatar que no nos hemos dado cuenta de lo que estaba ocurriendo. Al mirar las Provincias y Regiones de nuestras Órdenes y Congregaciones en el mundo entero, nos damos cuenta de que la respuesta de las personas en autoridad no ha sido la que debía haber sido. No han sabido ver las señales de alarma o no se las tomaron en serio».

Después de recordar las diferentes formas de abuso de los niños que se verifican en todo el mundo, los superiores religiosos reflexionan sobre el encuentro que comenzará el próximo jueves en el Vaticano, expresando la esperanza de que, «con los vientos de cambio que soplan en nuestra Iglesia y con la buena voluntad por parte de todos, se puedan poner en marcha procesos y estructuras de “accountability”, mientras los ya existentes sean reforzados. Es posible imaginar pasos hacia adelante y tomar decisiones, para que la implementación pueda ser rápida y universal, con el debido respeto a las diversas culturas. El abuso de niños es un mal en cualquier tiempo y lugar: este punto no es negociable».

Los religiosos subrayan también que «la guía del Santo Padre es fundamental. Él nos ha mostrado la vía que hay que seguir en muchas de estas áreas; ha reconocido el dolor y la culpa; se ha encontrado con los supervivientes; ha reconocido los propios errores y la necesidad de aprender de ellos. Nos unimos a él en su misión de reconocer humildemente y confesar los errores cometidos; apoyar a los supervivientes; aprender de ellos la manera para acompañar a aquellos que han sufrido abusos y cómo desean que escuchemos sus historias. Por nuestra parte, nos comprometemos a hacer todo lo posible para escuchar mejor a los supervivientes, reconociendo humildemente que no siempre ha sido así».

La Unión internacional de Superioras Generales (UISG) y la Unión de Superiores Generales (USG) se comprometen en «una cultura en la que los niños sean apreciados y en donde se promueva su tutela», en particular en los ámbitos en los cuales los religiosos siempre han contribuido en todo el mundo, como la educación y la asistencia sanitaria, la formación y la espiritualidad.

El Papa Francisco, prosiguen los religiosos, «ataca, justamente, la cultura del clericalismo, que ha obstaculizado nuestra lucha contra los abusos y que, de hecho, es una de los motivos en la raíz. Además, el fuerte sentimiento de familia en nuestras Órdenes y Congregaciones –que generalmente es positivo– puede hacer más difícil que se condenen y denuncien los abusos. Resultan de ello una realidad fuera de lugar, errores de juicio, lentitud en la acción, negación y, a veces, encubrimiento. Todavía necesitamos conversión y queremos cambiar. Queremos actuar con humildad. Queremos ver nuestros puntos ciegos. Queremos denunciar –escriben los religiosos– todo abuso de poder. Nos comprometemos en emprender un recorrido con aquellos a quienes servimos, avanzando con transparencia y confianza, honestidad y sincero arrepentimiento».

Las dos formaciones de superiores religiosos aseguran que trabajarán «para garantizar que las Congregaciones trabajen juntas para acompañar de la manera más eficaz posible a los supervivientes en su camino de curación. La formación inicial y la formación permanente pueden ser las mejores áreas en las que podemos trabajar junto. La selección de los candidatos que entran a formar parte de la vida religiosa también es un área en la que podemos colaborar, identificando las mejores prácticas». Además, proponen pedir «la ayuda de los padres en nuestra lucha contra los abusos» y subrayan, en particular, el papel de las madres: «Es justo afirmar que si a las mujeres se les pidiera una opinión y una ayuda en la evaluación de los casos, se emprendería una acción más fuerte, más rápida y más eficaz», escriben la UISG y la USG. «El modo con el que hemos tratado las acusaciones habría sido muy diferente y mucho sufrimiento se habría evitado a las víctimas y a sus familias».

En cuanto a las víctimas, «queremos enviar un mensaje directamente a los supervivientes y a sus familias: reconocemos que hubo maneras inadecuadas de tratar este tema y una vergonzosa incapacidad de comprender vuestro dolor. Ofrecemos nuestras más sinceras disculpas y nuestro pesar. Les pedimos que crean en nuestra buena voluntad y sinceridad. Y los invitamos a trabajar con nosotros para crear nuevas estructuras que aseguren la minimización de los riesgos». «Comprendemos también que aquellos que han sufrido abusos de sacerdotes o religiosos podrían querer estar a mucha distancia de la Iglesia y de aquellos que representan a la Iglesia. Sabemos que hay algunos supervivientes que quieren emprender este recorrido de curación y trataremos humildemente caminar con ellos», escriben los religiosos.

Si un encuentro en el Vaticano reflexiona y se concentra sobre los menores, «la reciente atención de los medios de comunicación se ha concentrado sobre el abuso y la explotación de monjas, seminaristas y candidatos en las casas de formación. Es una cuestión que provoca gran y profunda preocupación», notan los religiosos. «Queremos asegurar que quienes piden generosamente unirse a las órdenes religiosas o que son formados en los seminarios vivan en lugares seguros, donde se alimenta su vocación y donde reciban ayuda para crecer en madurez en su deseo de amar a Dios y al prójimo», escriben los superiores, que también se comprometen para trabajar con el Papa para que la Iglesia pueda avanzar con coherencia y unida hacia una verdadera curación, «con nuevos ojos para ver y nuevas orejas para escuchar».


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El Papa ha visitado hoy un monasterio de religiosas de clausura fuera de Roma.

El Papa visita el Monasterio de clausura de las Clarisas en Vallegloria

Este viernes, 11 de enero, el Papa Francisco ha realizado una visita privada al Monasterio de clausura de las Clarisas en Vallegloria, en el municipio de Spello, provincia de Perugia, en la región Umbría, Italia.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

El Director “ad interim” de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, informó que este viernes, 11 de enero, “el Santo Padre Francisco ha realizado una visita privada al Monasterio de clausura de las Clarisas en Vallegloria, en el municipio italiano de Spello (Provincia de Perugia, en la región Umbría) para animar a las religiosas de clausura, la vida contemplativa y compartir la Eucaristía, la oración y el pan con ellas”.

Alegría en la Diócesis de Foligno

En la página web de la Diócesis de Foligno – a la que pertenece el Monasterio de clausura – se expresa que la visita del Pontífice, causó una gran sorpresa para las monjas Clarisas de Santa María en Vallegloria de Spello. Con este gesto, el Santo Padre quiso, en cierto sentido, devolver la visita que las religiosas hicieron a Santa Marta el pasado 25 de agosto de 2016. En aquella ocasión, el Papa les entregó la Constitución Apostólica “Vultum Dei quaerere”, en representación de todas las religiosas de clausura del mundo. Desde entonces, la relación entre la Comunidad de contemplativas de Spello – una de las más antiguas en seguir la experiencia de Santa Clara – y el Papa se ha ido intensificando, también a través del segundo secretario particular, Yoannis Lahzi Gaid, hasta la decisión del Santo Padre de hacer esta breve visita privada a Umbría.

Mons. Sigismondi: un gozo incontenible

Por su parte, el Obispo de Foligno, Mons. Gualtiero Sigismondi, dijo que, “el Papa le había manifestado la idea de realizar la visita varias veces, entonces me di cuenta de que el viaje había tomado forma porque, en nuestro último encuentro, el Santo Padre me mostró que él conocía precisamente la distancia y el tiempo del viaje a Spello. En Nochebuena conocí el programa y esta alegría que no podía compartir con nadie marcó todas las celebraciones de estos días. Incluso la nieve no detuvo la voluntad del Santo Padre, con el Subasio cubierto de una especie de solideo blanco. Y ha sido incontenible la alegría de las monjas, que recibieron al Papa poco antes de las 9 de la mañana, antes de celebrar la Misa con el segundo secretario y el Obispo. Después, el Santo Padre compartió un tiempo de diálogo libre e informal y un almuerzo, antes de regresar hacia Roma a primera hora de la tarde, dejando una bendición para toda la Diócesis de Foligno en vísperas de las fiestas patronales”.


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Discurso del Papa a los jesuitas del Gesú de Roma.

Audiencia del Papa a los miembros de la Comunidad del Colegio Internacional del Gesù de RomaAudiencia del Papa a los miembros de la Comunidad del Colegio Internacional del Gesù de Roma  (Vatican Media)

El Papa: “El jesuita está llamado a estar en los desiertos de la humanidad”

Discurso del Papa Francisco a los miembros de la Comunidad del Colegio Internacional del Gesù de Roma, Casa de formación de la Compañía de Jesús, a quienes recibió en audiencia, este lunes 3 de diciembre, en la Sala del Consistorio del Vaticano.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Mirándolos, veo una comunidad internacional, llamada a crecer y madurar juntos. El Colegio del Gesù es y debe ser un gimnasio activo en el arte de vivir, incluyendo el otro. No se trata sólo de comprenderse y quererse unos a otros, tal vez a veces de soportarse, sino de llevar las cargas de los demás. Y no sólo las cargas de la fragilidad mutua, sino también las de las diferentes historias, culturas y recuerdos de los pueblos”, lo dijo el Papa Francisco a los miembros de la Comunidad del Colegio Internacional del Gesù de Roma, Casa de formación de la Compañía de Jesús, a quienes recibió en audiencia, este lunes 3 de diciembre, en la Sala del Consistorio del Vaticano.

Jubileo: momento de gracia para hacer memoria

En su discurso, el Santo Padre recordó el 50° Aniversario del Colegio del Gesù, inaugurado por iniciativa del Padre Arrupe en 1968 y citando el Libro del Levítico, el Pontífice dijo que, “en el año cincuenta, en el jubileo, cada uno regresará a sus tierras y sus familias, por ello, están llamados a regresar al lugar que les es propio, a desear lo que es esencial y original, a revisitar a aquella familia en la cual Dios los ha generado, donde han profesado la pertenencia a Él. Dios los ha fundado como Jesuitas: este jubileo es un momento de gracia para hacer memoria y sentirse con la Iglesia, en una Compañía y en una pertenencia que tiene un nombre: Jesús”. Ya que hacer memoria, precisó el Papa, es fundarse nuevamente en Jesús, en su vida; hacer memoria es repetir con la inteligencia y la voluntad que en la vida del jesuita es suficiente la Pascua del Señor. No sirve otra cosa, porque formarse es sobre todo fundarse. “Sobre esto – señaló el Papa – les aconsejo regresar al coloquio del servicio para ser como Jesús, para imitar a Jesús. Este es el criterio, este es el camino, si ustedes no logran realizar ese coloquio con el corazón y dar toda la vida, decidido, no serán bien enraizados”.

Formarse es sobre todo fundarse

En su encuentro con los jóvenes jesuitas del Colegio del Gesù, el Papa Francisco los invitó a reflexionar sobre tres verbos: “fundar, crecer y madurar”. Fundarse, dijo el Pontífice, es el primer verbo que quisiera dejarles. Lo escribía San Francisco Javier, a quien hoy festejamos: “les pido que en todas sus cosas, se funden totalmente en Dios”. De este modo, agregaba, no existe adversidad a la cual no se pueda estar preparado. Ustedes – precisó el Pontífice – viven en la casa donde vivió San Ignacio, escribió las Constituciones y envió a los primeros compañeros en misión por el mundo. Se fundan en los orígenes. Es la gracia de estos años romanos: la gracia del fundamento, la gracia de los orígenes. Y ustedes son un vivero que trae el mundo a Roma y Roma al mundo, la Compañía en el corazón de la Iglesia y la Iglesia en el corazón de la Compañía.

Crecer es plantar raíces

El segundo verbo sobre el cual reflexionó el Papa Francisco fue el de crecer. “En estos años están llamados a crecer, hundiendo sus raíces. La planta crece desde las raíces, que no se ven pero que sostienen todo. Y deja de dar fruto no cuando tiene pocas ramas, sino cuando se secan sus raíces. Tener raíces – precisó el Santo Padre – es tener un corazón bien insertado, que en Dios es capaz de dilatarse. A Dios, semper maior, se responde con el magis de la vida, con entusiasmo claro y ardiente, con el fuego que arde por dentro, con esa tensión positiva, siempre creciente, que dice ‘no’ a todo acomodamiento. Es el ‘ay de mí si no anuncio el Evangelio’ del Apóstol Pablo, es el ‘no me detuve ni un momento’ de San Francisco Javier, es lo que impulsó a San Alberto Hurtado a ser una flecha puntiaguda en los miembros dormidos de la Iglesia. El corazón si no se expande, se atrofia. Si no crece, se marchita”.

Crecer es luchar contra la mundanidad espiritual

Continuando su reflexión sobre el segundo verbo, crecer, el Papa Francisco dijo que, no hay crecimiento sin crisis, así como no hay fruto sin poda o victoria sin lucha. “Crecer, echar raíces significa luchar sin tregua contra toda mundanidad espiritual, que es el peor mal que nos puede pasar, como decía el Padre de Lubac. Si la mundanidad afecta a las raíces, adiós a los frutos y adiós a las plantas. Si, en cambio, el crecimiento es un constante actuar contra el propio ego, – precisó el Papa – habrá mucho fruto. Y mientras el espíritu enemigo no se rendirá en el tentarles en buscar sus ‘consolaciones’, insinuando que se vive mejor si se tiene lo que se quiere, el Espíritu amigo los animará suavemente en la bondad, a crecer en una docilidad humilde, yendo adelante, sin lágrimas y sin insatisfacción, con esa serenidad que sólo viene de Dios”.

Dos virtudes del crecer: libertad y obediencia

Asimismo, el Papa Francisco destacó dos signos positivos del crecimiento, la libertad y la obediencia: dos virtudes que avanzan si caminan juntas. “La libertad es esencial, porque donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad. El Espíritu de Dios habla libremente a cada uno de nosotros a través de sentimientos y pensamientos; no puede ser encerrado en esquemas, sino que debe ser acogido con el corazón, en el camino, como hijos libres, no como siervos. Deseo – señaló el Papa – que sean hijos libres que, unidos en su diversidad, luchen cada día por conquistar la mayor libertad: la de sí mismos. La oración les será de gran ayuda, la oración nunca debe ser descuidada: es la herencia que el Padre Arrupe nos dejó al final”. Y hablando sobre la obediencia y poniendo como ejemplo a San Ignacio cuando esperaba pacientemente en Villa d’Este, el Santo Padre dijo que, como para Jesús, también para nosotros el alimento de la vida es hacer la voluntad del Padre, y de los padres que la Iglesia nos da. Debe ser una libertad y obediencia en el modo de actuar con los superiores, “creativa”.

Madurar es salir a los desiertos de la humanidad

Finalmente, el Papa Francisco después de reflexionar sobre el fundarse y crecer, reflexionó sobre el madurar. “No se madura en las raíces y en el tronco, sino sacando los frutos, que fecundan la tierra con nuevas semillas. Aquí es donde entra en juego la misión, el estar cara a cara con las situaciones de hoy, el cuidar del mundo que Dios ama. San Pablo VI decía: ‘Dondequiera que en la Iglesia, incluso en los campos más difíciles y de punta, en la encrucijada de las ideologías, en las trincheras sociales, ha habido y hay una confrontación entre las necesidades ardientes del hombre y el mensaje perenne del Evangelio, ahí ha habido y hay jesuitas’. En los cruces más intrincados, en las fronteras, en los desiertos de la humanidad: aquí el jesuita está llamado a estar. Se puede encontrarte como un cordero en medio de los lobos, pero no debe luchar contra los lobos, sólo debe permanecer como cordero. Así el Pastor lo alcanzará allí, donde está su cordero”.

Pasión y disciplina para la misión

Antes de concluir su discurso, el Papa Francisco destacó que, la pasión y la disciplina en los estudios contribuyen a esta misión. Y siempre será bueno relacionar al ministerio de la Palabrael ministerio de la consolación. “Allí, tocan la carne que el Verbo ha asumido: acariciando a los miembros sufrientes de Cristo, aumenta la familiaridad con el Verbo encarnado. El sufrimiento que ven no los asuste. Llévenlo ante al Crucifijo. Son llevados allí y a la Eucaristía, donde se atrae el amor paciente, que sabe abrazar a los crucificados de todos los tiempos. La paciencia también madura así, como la esperanza, porque son gemelos: crecen juntos. No tengan miedo de llorar en contacto con situaciones difíciles: son gotas que irrigan la vida, la hacen dócil. Las lágrimas de compasión purifican el corazón y los afectos”.


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El Papa a la comunidad de jesuitas del Gesù de Roma.

El Papa: El Colegio del Gesù “es un vivero que lleva el mundo a Roma y Roma al mundo”

Lunes 3 Dic 2018 | 12:04 pm

Ciudad del Vaticano (AICA): “Mirándolos, veo una comunidad internacional, llamada a crecer y madurar juntos. El Colegio del Gesù es y debe ser un gimnasio activo en el arte de vivir”, dijo el papa Francisco en la mañana de hoy, lunes 3 de diciembre, al recibir a la comunidad del Colegio Internacional de Jesús en el 50 aniversario de su fundación. El Colegio fue fundado en 1968 por el sacerdote jesuita Pedro Arrupe SJ.

El papa Francisco recibió hoy, lunes 3 de diciembre, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico a la comunidad del Colegio Internacional del Gesù, obra de la Compañía de Jesús, con motivo del 50 aniversario de su fundación.

En el discurso que les dirigió, el pontífice destacó que son una comunidad internacional “llamada a crecer y madurar juntos”.

El Santo Padre recordó el 50 aniversario del Colegio del Gesù, inaugurado por iniciativa del padre Pedro Arrupe en 1968 e invitó a los jesuitas a ver “este jubileo como un momento de gracia para hacer memoria y sentirse con la Iglesia, en una Compañía y en una pertenencia que tiene un nombre: Jesús”.

Y añadió Francisco: “Hacer memoria es fundarse nuevamente en Jesús, en su vida; hacer memoria es repetir con la inteligencia y la voluntad que en la vida del jesuita es suficiente la Pascua del Señor. No sirve otra cosa, porque formarse es sobre todo fundarse”.

El pontífice apoyó su reflexión sobre tres verbos: “fundar, crecer y madurar”.

http://www.aica.org/subidas/4804.html

“Fundarse, dijo el pontífice, es el primer verbo que quisiera dejarles. Ustedes –precisó– viven en la casa donde vivió San Ignacio, escribió las Constituciones y envió a los primeros compañeros en misión por el mundo. Se fundan en los orígenes. Es la gracia de estos años romanos: la gracia del fundamento, la gracia de los orígenes. Y ustedes son un vivero que trae el mundo a Roma y Roma al mundo, la Compañía en el corazón de la Iglesia y la Iglesia en el corazón de la Compañía”.

En segundo lugar señaló que “en estos años están llamados a crecer, hundiendo sus raíces. La planta crece desde las raíces, que no se ven pero que sostienen todo. Y deja de dar fruto no cuando tiene pocas ramas, sino cuando se secan sus raíces. Tener raíces –precisó el Santo Padre– es tener un corazón bien insertado, que en Dios es capaz de dilatarse”.

Pero añadió el Papa que no hay crecimiento sin crisis, así como no hay fruto sin poda o victoria sin lucha. “Crecer, echar raíces significa luchar sin tregua contra toda mundanidad espiritual, que es el peor mal que nos puede pasar, como decía el padre de Lubac. Si la mundanidad afecta a las raíces, adiós a los frutos y adiós a las plantas. Asimismo, el Papa destacó dos signos positivos del crecimiento, la libertad y la obediencia: dos virtudes que avanzan si caminan juntas.

Por último Francisco reflexionó sobre el madurar: “No se madura en las raíces y en el tronco, sino sacando los frutos, que fecundan la tierra con nuevas semillas. Aquí es donde entra en juego la misión, el estar cara a cara con las situaciones de hoy, el cuidar del mundo que Dios ama”.

Antes de concluir su discurso, el Papa destacó que, la pasión y la disciplina en los estudios contribuyen a esta misión. Y siempre será bueno relacionar al ministerio de la Palabra el ministerio de la consolación.

“Allí, tocan la carne que el Verbo ha asumido: acariciando a los miembros sufrientes de Cristo, aumenta la familiaridad con el Verbo encarnado. El sufrimiento que ven no los asuste. Llévenlo ante al Crucifijo. Son llevados allí y a la Eucaristía, donde se atrae el amor paciente, que sabe abrazar a los crucificados de todos los tiempos. La paciencia también madura así, como la esperanza, porque son gemelos: crecen juntos. No tengan miedo de llorar en contacto con situaciones difíciles: son gotas que irrigan la vida, la hacen dócil. Las lágrimas de compasión purifican el corazón y los afectos”.