Loiola XXI

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Religiosas sobre los abusos de menores y la iglesia. Declaración.

Foto de archivo Foto de archivo 

Religiosos y religiosas sobre los abusos: necesidad de conversión

“El abuso de niños es un mal en cualquier tiempo y lugar: este punto no es negociable”: lo escriben los Superiores y Superioras Mayores de Órdenes y Congregaciones religiosas del mundo entero, en una declaración previa al encuentro sobre Protección de menores que tendrá lugar del 21 al 25 de febrero

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

“Reconocemos que hubo maneras inadecuadas de tratar este tema y una vergonzosa incapacidad de comprender vuestro dolor. Ofrecemos nuestras más sinceras disculpas y nuestro pesar. Les pedimos que crean en nuestra buena voluntad y sinceridad. Y los invitamos a trabajar con nosotros para crear nuevas estructuras que aseguren la minimización de los riesgos»: lo dicen los Superiores y Superioras Mayores de Órdenes y Congregaciones religiosas del mundo entero a los supervivientes de los abusos, en un comunicado emitido a dos días del inicio del Encuentro querido por el Papa Francisco en el Vaticano para tratar el tema de la Protección de los menores.

Un denominador común

Los religiosos expresan encontrar a menudo situaciones donde los niños no son deseados y son víctima de abuso, de olvido y de maltrato, narrando la propia experiencia, y distinguen un común denominador:

“Vemos a niños soldados; la trata de menores; el abuso sexual a menores; el abuso físico y emocional a menores. Son voces que claman”, expresan. “Lo común a todas estas situaciones es la vulnerabilidad. Los niños son los sujetos más vulnerables en nuestras sociedades. Los niños pobres, discapacitados o indigentes, los que viven en los márgenes, que pertenecen a las clases sociales o castas más bajas pueden ser particularmente vulnerables. Son considerados ‘no esenciales’, ‘objeto’ de uso y abuso”.

«Vergüenza de no darnos cuenta de lo ocurrido»

Haciendo presente que la reunión de los próximos días se centra en particular en el abuso sexual a niños y en el abuso de poder y conciencia de parte de quienes ostentan autoridad en la Iglesia, escriben:

“Inclinamos nuestras cabezas con vergüenza al darnos cuenta de que este abuso ha tenido lugar en nuestras Congregaciones y Órdenes, y en nuestra Iglesia. Hemos aprendido que quienes abusan ocultan deliberadamente sus acciones y son manipuladores. Por definición, es difícil descubrir estos abusos. Nuestra vergüenza aumenta al constatar que no nos hemos dado cuenta de lo que estaba ocurriendo. Al mirar las Provincias y Regiones de nuestras Órdenes y Congregaciones en el mundo entero, nos damos cuenta de que la respuesta de las personas en autoridad no ha sido la que debía haber sido. No han sabido ver las señales de alarma o no se las tomaron en serio”.

Implementación de soluciones pueda ser rápida y universal

En relación a las esperanzas puestas en este encuentro, los religiosos y religiosas dan cuenta de que “es posible imaginar nuevos pasos hacia adelante”, y “tomar decisiones para que la implementación pueda ser rápida y universal, con el debido respeto a las diversas culturas”.

Reconocer el mal, acoger a supervivientes y acompañarlos

En relación al liderazgo del Papa Francisco, que definen “clave” para que la Iglesia afronte estos flagelos, aseguran unirse a su misión “de reconocer humildemente y confesar el mal que se ha hecho; de acoger a los supervivientes, de aprender de ellos cómo acompañar a quienes han sido objeto de abusos y cómo desean que escuchemos sus historias”.

«Podemos hacer la diferencia»

Los religiosos ponen luego el foco en tres puntos, en la educación y la salud en primer lugar, a través de las escuelas y hospitales por ellos regenteado, en donde afirman que pueden “hacer la diferencia”, y aseguran: “estas instituciones tienen ahora una mayor conciencia del problema de abuso, así como mejores protocolos y niveles de protección. Los niños que acuden a estos lugares están más seguros que nunca”.

También anuncian la integración de la protección de menores y adultos vulnerables en los programas de formación, “asegurando que en cada etapa se proporcione una adecuada instrucción y educación tanto a los formadores como a los formandos”. Y expresan que si bien comprenden que las personas que han sido víctimas de abuso de parte de sacerdotes o religiosos/as puedan querer estar lejos de la Iglesia y de quienes la representan, comunican que pedirán a Centros de Espiritualidad que “desarrollen programas especiales para acompañar a cualquier persona, víctima de abusos, que desea encontrar ayuda en sus dificultades respecto a la fe y al sentido de la vida”. “Sabemos – dicen – que hay algunos supervivientes que quieren recorrer este camino de sanación, y trataremos humildemente de caminar con ellos”.

Necesidad de conversión: «queremos cambiar»

Nos sentimos necesitados de conversión y queremos cambiar. Queremos actuar con humildad. Queremos identificar nuestros puntos ciegos. Queremos denunciar cualquier abuso de poder. Nos comprometemos a caminar con aquellos a quienes servimos, avanzando con transparencia y confianza, honestidad y sincero arrepentimiento”.

Colaboración en la selección candidatos vida religiosa

Con la mirada puesta en las sociedades que están llevando a cabo prácticas de protección de menores, citan la problemática de los recursos, poniendo de manifiesto que tanto la UISG como la USG pondrán los medios para que las Congregaciones trabajen juntas en la selección de candidatos que entran en la vida religiosa, identificando las mejores prácticas:

“Dicha selección ha de ser obligatoria y de la mejor calidad”.

Se requiere la colaboración de los padres

Por otra parte, solicitan la ayuda de los padres en la lucha contra el abuso, quienes “tienen un instinto natural para la protección de los niños”:

“Nuestras maneras de abordar las acusaciones hubieran sido muy diferentes y se habría evitado mucho sufrimiento tanto a las víctimas como a sus familias”.

A quienes quieren unirse a órdenes religiosas o ser formados en seminarios

Antes del mensaje a los supervivientes, citado en el inicio de este servicio, los superiores/as se comprometen – tras recordar los recientes informes sobre abuso y explotación de religiosas, seminaristas y candidatos en casas de formación – con las personas que tienen vocación para la vida consagrada:

Queremos asegurar que quienes piden generosamente unirse a las órdenes religiosas o que son formados en los seminarios vivan en lugares seguros, donde se alimenta su vocación y donde reciban ayuda para crecer en madurez en su deseo de amar a Dios y al prójimo”.

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“Mea culpa” de los religios@s ante la cumbre sobre los abusos a menores

El “mea culpa” de los religiosos de todo el mundo: nunca más abusos de poder

En vísperas de la cumbre vaticana, una nota conjunta de la UISG y de la USG: «Inclinamos nuestras cabezas con vergüenza al darnos cuenta de que este abuso ha tenido lugar. Gracias al Papa. Ahora pasos hacia adelante y decisiones universales»

El “mea culpa” de los religiosos de todo el mundo: nunca más abusos de poder

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Pubblicato il 19/02/2019
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Piden «perdón» a las víctimas por los propios «fracasos», expresan el deseo de «inclinar la cabeza» por la «vergüenza» de los abusos que han sido cometidos dentro de sus congregaciones, reconocen «lealtades fuera de lugar, errores de juicio, lentitud en la acción, negación y, a veces, encubrimiento», y se comprometen a una rigurosa selección de los candidatos a la vida religiosa, a la tutela de los menores en los ámbitos en los que desde siempre han estado en primera línea (asistencia sanitaria, educación, espiritualidad), a hacer «todo lo posible para escuchar mejor a los supervivientes, reconociendo humildemente que no siempre ha sido así», y a «denunciar todo abuso de poder».

Los superiores de las órdenes masculinas y femeninas publican una declaración conjunta en vísperas del encuentro al que convocó en Roma el Papa sobre los abusos sexuales (del próximo jueves al domingo), en la que expresan agradecimiento al Papa por su liderazgo y se dicen convencidos de que, «con los vientos de cambio que soplan en nuestra Iglesia y con la buena voluntad de parte de todos» en la cumbre vaticana, en la que participarán sus representantes, «es posible imaginar nuevos pasos hacia adelante y tomar decisiones para que la implementación pueda ser rápida y universal, con el debido respeto a las diversas culturas».

En vísperas del encuentro «sobre la tutela y la protección de los menores, nosotros, Superiores Mayores de las órdenes y de las Congregaciones religiosas de todo el mundo, nos unimos para apoyar esta iniciativa del Papa Francisco», comienza la nota de la Unión Internacional de las Superioras Generales (UISG) y de la Unión de Superiores Generales (USG), titulada “El abuso de niños es un mal en cualquier tiempo y lugar: este punto no es negociable”.

«Inclinamos nuestras cabezas con vergüenza al darnos cuenta de que este abuso ha tenido lugar en nuestras Congregaciones y Órdenes, y en nuestra Iglesia», escriben los superiores religiosos. «Nuestra vergüenza aumenta –continúa la nota– al constatar que no nos hemos dado cuenta de lo que estaba ocurriendo. Al mirar las Provincias y Regiones de nuestras Órdenes y Congregaciones en el mundo entero, nos damos cuenta de que la respuesta de las personas en autoridad no ha sido la que debía haber sido. No han sabido ver las señales de alarma o no se las tomaron en serio».

Después de recordar las diferentes formas de abuso de los niños que se verifican en todo el mundo, los superiores religiosos reflexionan sobre el encuentro que comenzará el próximo jueves en el Vaticano, expresando la esperanza de que, «con los vientos de cambio que soplan en nuestra Iglesia y con la buena voluntad por parte de todos, se puedan poner en marcha procesos y estructuras de “accountability”, mientras los ya existentes sean reforzados. Es posible imaginar pasos hacia adelante y tomar decisiones, para que la implementación pueda ser rápida y universal, con el debido respeto a las diversas culturas. El abuso de niños es un mal en cualquier tiempo y lugar: este punto no es negociable».

Los religiosos subrayan también que «la guía del Santo Padre es fundamental. Él nos ha mostrado la vía que hay que seguir en muchas de estas áreas; ha reconocido el dolor y la culpa; se ha encontrado con los supervivientes; ha reconocido los propios errores y la necesidad de aprender de ellos. Nos unimos a él en su misión de reconocer humildemente y confesar los errores cometidos; apoyar a los supervivientes; aprender de ellos la manera para acompañar a aquellos que han sufrido abusos y cómo desean que escuchemos sus historias. Por nuestra parte, nos comprometemos a hacer todo lo posible para escuchar mejor a los supervivientes, reconociendo humildemente que no siempre ha sido así».

La Unión internacional de Superioras Generales (UISG) y la Unión de Superiores Generales (USG) se comprometen en «una cultura en la que los niños sean apreciados y en donde se promueva su tutela», en particular en los ámbitos en los cuales los religiosos siempre han contribuido en todo el mundo, como la educación y la asistencia sanitaria, la formación y la espiritualidad.

El Papa Francisco, prosiguen los religiosos, «ataca, justamente, la cultura del clericalismo, que ha obstaculizado nuestra lucha contra los abusos y que, de hecho, es una de los motivos en la raíz. Además, el fuerte sentimiento de familia en nuestras Órdenes y Congregaciones –que generalmente es positivo– puede hacer más difícil que se condenen y denuncien los abusos. Resultan de ello una realidad fuera de lugar, errores de juicio, lentitud en la acción, negación y, a veces, encubrimiento. Todavía necesitamos conversión y queremos cambiar. Queremos actuar con humildad. Queremos ver nuestros puntos ciegos. Queremos denunciar –escriben los religiosos– todo abuso de poder. Nos comprometemos en emprender un recorrido con aquellos a quienes servimos, avanzando con transparencia y confianza, honestidad y sincero arrepentimiento».

Las dos formaciones de superiores religiosos aseguran que trabajarán «para garantizar que las Congregaciones trabajen juntas para acompañar de la manera más eficaz posible a los supervivientes en su camino de curación. La formación inicial y la formación permanente pueden ser las mejores áreas en las que podemos trabajar junto. La selección de los candidatos que entran a formar parte de la vida religiosa también es un área en la que podemos colaborar, identificando las mejores prácticas». Además, proponen pedir «la ayuda de los padres en nuestra lucha contra los abusos» y subrayan, en particular, el papel de las madres: «Es justo afirmar que si a las mujeres se les pidiera una opinión y una ayuda en la evaluación de los casos, se emprendería una acción más fuerte, más rápida y más eficaz», escriben la UISG y la USG. «El modo con el que hemos tratado las acusaciones habría sido muy diferente y mucho sufrimiento se habría evitado a las víctimas y a sus familias».

En cuanto a las víctimas, «queremos enviar un mensaje directamente a los supervivientes y a sus familias: reconocemos que hubo maneras inadecuadas de tratar este tema y una vergonzosa incapacidad de comprender vuestro dolor. Ofrecemos nuestras más sinceras disculpas y nuestro pesar. Les pedimos que crean en nuestra buena voluntad y sinceridad. Y los invitamos a trabajar con nosotros para crear nuevas estructuras que aseguren la minimización de los riesgos». «Comprendemos también que aquellos que han sufrido abusos de sacerdotes o religiosos podrían querer estar a mucha distancia de la Iglesia y de aquellos que representan a la Iglesia. Sabemos que hay algunos supervivientes que quieren emprender este recorrido de curación y trataremos humildemente caminar con ellos», escriben los religiosos.

Si un encuentro en el Vaticano reflexiona y se concentra sobre los menores, «la reciente atención de los medios de comunicación se ha concentrado sobre el abuso y la explotación de monjas, seminaristas y candidatos en las casas de formación. Es una cuestión que provoca gran y profunda preocupación», notan los religiosos. «Queremos asegurar que quienes piden generosamente unirse a las órdenes religiosas o que son formados en los seminarios vivan en lugares seguros, donde se alimenta su vocación y donde reciban ayuda para crecer en madurez en su deseo de amar a Dios y al prójimo», escriben los superiores, que también se comprometen para trabajar con el Papa para que la Iglesia pueda avanzar con coherencia y unida hacia una verdadera curación, «con nuevos ojos para ver y nuevas orejas para escuchar».


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El Papa ha visitado hoy un monasterio de religiosas de clausura fuera de Roma.

El Papa visita el Monasterio de clausura de las Clarisas en Vallegloria

Este viernes, 11 de enero, el Papa Francisco ha realizado una visita privada al Monasterio de clausura de las Clarisas en Vallegloria, en el municipio de Spello, provincia de Perugia, en la región Umbría, Italia.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

El Director “ad interim” de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, informó que este viernes, 11 de enero, “el Santo Padre Francisco ha realizado una visita privada al Monasterio de clausura de las Clarisas en Vallegloria, en el municipio italiano de Spello (Provincia de Perugia, en la región Umbría) para animar a las religiosas de clausura, la vida contemplativa y compartir la Eucaristía, la oración y el pan con ellas”.

Alegría en la Diócesis de Foligno

En la página web de la Diócesis de Foligno – a la que pertenece el Monasterio de clausura – se expresa que la visita del Pontífice, causó una gran sorpresa para las monjas Clarisas de Santa María en Vallegloria de Spello. Con este gesto, el Santo Padre quiso, en cierto sentido, devolver la visita que las religiosas hicieron a Santa Marta el pasado 25 de agosto de 2016. En aquella ocasión, el Papa les entregó la Constitución Apostólica “Vultum Dei quaerere”, en representación de todas las religiosas de clausura del mundo. Desde entonces, la relación entre la Comunidad de contemplativas de Spello – una de las más antiguas en seguir la experiencia de Santa Clara – y el Papa se ha ido intensificando, también a través del segundo secretario particular, Yoannis Lahzi Gaid, hasta la decisión del Santo Padre de hacer esta breve visita privada a Umbría.

Mons. Sigismondi: un gozo incontenible

Por su parte, el Obispo de Foligno, Mons. Gualtiero Sigismondi, dijo que, “el Papa le había manifestado la idea de realizar la visita varias veces, entonces me di cuenta de que el viaje había tomado forma porque, en nuestro último encuentro, el Santo Padre me mostró que él conocía precisamente la distancia y el tiempo del viaje a Spello. En Nochebuena conocí el programa y esta alegría que no podía compartir con nadie marcó todas las celebraciones de estos días. Incluso la nieve no detuvo la voluntad del Santo Padre, con el Subasio cubierto de una especie de solideo blanco. Y ha sido incontenible la alegría de las monjas, que recibieron al Papa poco antes de las 9 de la mañana, antes de celebrar la Misa con el segundo secretario y el Obispo. Después, el Santo Padre compartió un tiempo de diálogo libre e informal y un almuerzo, antes de regresar hacia Roma a primera hora de la tarde, dejando una bendición para toda la Diócesis de Foligno en vísperas de las fiestas patronales”.


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Discurso del Papa a los jesuitas del Gesú de Roma.

Audiencia del Papa a los miembros de la Comunidad del Colegio Internacional del Gesù de RomaAudiencia del Papa a los miembros de la Comunidad del Colegio Internacional del Gesù de Roma  (Vatican Media)

El Papa: “El jesuita está llamado a estar en los desiertos de la humanidad”

Discurso del Papa Francisco a los miembros de la Comunidad del Colegio Internacional del Gesù de Roma, Casa de formación de la Compañía de Jesús, a quienes recibió en audiencia, este lunes 3 de diciembre, en la Sala del Consistorio del Vaticano.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Mirándolos, veo una comunidad internacional, llamada a crecer y madurar juntos. El Colegio del Gesù es y debe ser un gimnasio activo en el arte de vivir, incluyendo el otro. No se trata sólo de comprenderse y quererse unos a otros, tal vez a veces de soportarse, sino de llevar las cargas de los demás. Y no sólo las cargas de la fragilidad mutua, sino también las de las diferentes historias, culturas y recuerdos de los pueblos”, lo dijo el Papa Francisco a los miembros de la Comunidad del Colegio Internacional del Gesù de Roma, Casa de formación de la Compañía de Jesús, a quienes recibió en audiencia, este lunes 3 de diciembre, en la Sala del Consistorio del Vaticano.

Jubileo: momento de gracia para hacer memoria

En su discurso, el Santo Padre recordó el 50° Aniversario del Colegio del Gesù, inaugurado por iniciativa del Padre Arrupe en 1968 y citando el Libro del Levítico, el Pontífice dijo que, “en el año cincuenta, en el jubileo, cada uno regresará a sus tierras y sus familias, por ello, están llamados a regresar al lugar que les es propio, a desear lo que es esencial y original, a revisitar a aquella familia en la cual Dios los ha generado, donde han profesado la pertenencia a Él. Dios los ha fundado como Jesuitas: este jubileo es un momento de gracia para hacer memoria y sentirse con la Iglesia, en una Compañía y en una pertenencia que tiene un nombre: Jesús”. Ya que hacer memoria, precisó el Papa, es fundarse nuevamente en Jesús, en su vida; hacer memoria es repetir con la inteligencia y la voluntad que en la vida del jesuita es suficiente la Pascua del Señor. No sirve otra cosa, porque formarse es sobre todo fundarse. “Sobre esto – señaló el Papa – les aconsejo regresar al coloquio del servicio para ser como Jesús, para imitar a Jesús. Este es el criterio, este es el camino, si ustedes no logran realizar ese coloquio con el corazón y dar toda la vida, decidido, no serán bien enraizados”.

Formarse es sobre todo fundarse

En su encuentro con los jóvenes jesuitas del Colegio del Gesù, el Papa Francisco los invitó a reflexionar sobre tres verbos: “fundar, crecer y madurar”. Fundarse, dijo el Pontífice, es el primer verbo que quisiera dejarles. Lo escribía San Francisco Javier, a quien hoy festejamos: “les pido que en todas sus cosas, se funden totalmente en Dios”. De este modo, agregaba, no existe adversidad a la cual no se pueda estar preparado. Ustedes – precisó el Pontífice – viven en la casa donde vivió San Ignacio, escribió las Constituciones y envió a los primeros compañeros en misión por el mundo. Se fundan en los orígenes. Es la gracia de estos años romanos: la gracia del fundamento, la gracia de los orígenes. Y ustedes son un vivero que trae el mundo a Roma y Roma al mundo, la Compañía en el corazón de la Iglesia y la Iglesia en el corazón de la Compañía.

Crecer es plantar raíces

El segundo verbo sobre el cual reflexionó el Papa Francisco fue el de crecer. “En estos años están llamados a crecer, hundiendo sus raíces. La planta crece desde las raíces, que no se ven pero que sostienen todo. Y deja de dar fruto no cuando tiene pocas ramas, sino cuando se secan sus raíces. Tener raíces – precisó el Santo Padre – es tener un corazón bien insertado, que en Dios es capaz de dilatarse. A Dios, semper maior, se responde con el magis de la vida, con entusiasmo claro y ardiente, con el fuego que arde por dentro, con esa tensión positiva, siempre creciente, que dice ‘no’ a todo acomodamiento. Es el ‘ay de mí si no anuncio el Evangelio’ del Apóstol Pablo, es el ‘no me detuve ni un momento’ de San Francisco Javier, es lo que impulsó a San Alberto Hurtado a ser una flecha puntiaguda en los miembros dormidos de la Iglesia. El corazón si no se expande, se atrofia. Si no crece, se marchita”.

Crecer es luchar contra la mundanidad espiritual

Continuando su reflexión sobre el segundo verbo, crecer, el Papa Francisco dijo que, no hay crecimiento sin crisis, así como no hay fruto sin poda o victoria sin lucha. “Crecer, echar raíces significa luchar sin tregua contra toda mundanidad espiritual, que es el peor mal que nos puede pasar, como decía el Padre de Lubac. Si la mundanidad afecta a las raíces, adiós a los frutos y adiós a las plantas. Si, en cambio, el crecimiento es un constante actuar contra el propio ego, – precisó el Papa – habrá mucho fruto. Y mientras el espíritu enemigo no se rendirá en el tentarles en buscar sus ‘consolaciones’, insinuando que se vive mejor si se tiene lo que se quiere, el Espíritu amigo los animará suavemente en la bondad, a crecer en una docilidad humilde, yendo adelante, sin lágrimas y sin insatisfacción, con esa serenidad que sólo viene de Dios”.

Dos virtudes del crecer: libertad y obediencia

Asimismo, el Papa Francisco destacó dos signos positivos del crecimiento, la libertad y la obediencia: dos virtudes que avanzan si caminan juntas. “La libertad es esencial, porque donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad. El Espíritu de Dios habla libremente a cada uno de nosotros a través de sentimientos y pensamientos; no puede ser encerrado en esquemas, sino que debe ser acogido con el corazón, en el camino, como hijos libres, no como siervos. Deseo – señaló el Papa – que sean hijos libres que, unidos en su diversidad, luchen cada día por conquistar la mayor libertad: la de sí mismos. La oración les será de gran ayuda, la oración nunca debe ser descuidada: es la herencia que el Padre Arrupe nos dejó al final”. Y hablando sobre la obediencia y poniendo como ejemplo a San Ignacio cuando esperaba pacientemente en Villa d’Este, el Santo Padre dijo que, como para Jesús, también para nosotros el alimento de la vida es hacer la voluntad del Padre, y de los padres que la Iglesia nos da. Debe ser una libertad y obediencia en el modo de actuar con los superiores, “creativa”.

Madurar es salir a los desiertos de la humanidad

Finalmente, el Papa Francisco después de reflexionar sobre el fundarse y crecer, reflexionó sobre el madurar. “No se madura en las raíces y en el tronco, sino sacando los frutos, que fecundan la tierra con nuevas semillas. Aquí es donde entra en juego la misión, el estar cara a cara con las situaciones de hoy, el cuidar del mundo que Dios ama. San Pablo VI decía: ‘Dondequiera que en la Iglesia, incluso en los campos más difíciles y de punta, en la encrucijada de las ideologías, en las trincheras sociales, ha habido y hay una confrontación entre las necesidades ardientes del hombre y el mensaje perenne del Evangelio, ahí ha habido y hay jesuitas’. En los cruces más intrincados, en las fronteras, en los desiertos de la humanidad: aquí el jesuita está llamado a estar. Se puede encontrarte como un cordero en medio de los lobos, pero no debe luchar contra los lobos, sólo debe permanecer como cordero. Así el Pastor lo alcanzará allí, donde está su cordero”.

Pasión y disciplina para la misión

Antes de concluir su discurso, el Papa Francisco destacó que, la pasión y la disciplina en los estudios contribuyen a esta misión. Y siempre será bueno relacionar al ministerio de la Palabrael ministerio de la consolación. “Allí, tocan la carne que el Verbo ha asumido: acariciando a los miembros sufrientes de Cristo, aumenta la familiaridad con el Verbo encarnado. El sufrimiento que ven no los asuste. Llévenlo ante al Crucifijo. Son llevados allí y a la Eucaristía, donde se atrae el amor paciente, que sabe abrazar a los crucificados de todos los tiempos. La paciencia también madura así, como la esperanza, porque son gemelos: crecen juntos. No tengan miedo de llorar en contacto con situaciones difíciles: son gotas que irrigan la vida, la hacen dócil. Las lágrimas de compasión purifican el corazón y los afectos”.


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El Papa a la comunidad de jesuitas del Gesù de Roma.

El Papa: El Colegio del Gesù “es un vivero que lleva el mundo a Roma y Roma al mundo”

Lunes 3 Dic 2018 | 12:04 pm

Ciudad del Vaticano (AICA): “Mirándolos, veo una comunidad internacional, llamada a crecer y madurar juntos. El Colegio del Gesù es y debe ser un gimnasio activo en el arte de vivir”, dijo el papa Francisco en la mañana de hoy, lunes 3 de diciembre, al recibir a la comunidad del Colegio Internacional de Jesús en el 50 aniversario de su fundación. El Colegio fue fundado en 1968 por el sacerdote jesuita Pedro Arrupe SJ.

El papa Francisco recibió hoy, lunes 3 de diciembre, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico a la comunidad del Colegio Internacional del Gesù, obra de la Compañía de Jesús, con motivo del 50 aniversario de su fundación.

En el discurso que les dirigió, el pontífice destacó que son una comunidad internacional “llamada a crecer y madurar juntos”.

El Santo Padre recordó el 50 aniversario del Colegio del Gesù, inaugurado por iniciativa del padre Pedro Arrupe en 1968 e invitó a los jesuitas a ver “este jubileo como un momento de gracia para hacer memoria y sentirse con la Iglesia, en una Compañía y en una pertenencia que tiene un nombre: Jesús”.

Y añadió Francisco: “Hacer memoria es fundarse nuevamente en Jesús, en su vida; hacer memoria es repetir con la inteligencia y la voluntad que en la vida del jesuita es suficiente la Pascua del Señor. No sirve otra cosa, porque formarse es sobre todo fundarse”.

El pontífice apoyó su reflexión sobre tres verbos: “fundar, crecer y madurar”.

http://www.aica.org/subidas/4804.html

“Fundarse, dijo el pontífice, es el primer verbo que quisiera dejarles. Ustedes –precisó– viven en la casa donde vivió San Ignacio, escribió las Constituciones y envió a los primeros compañeros en misión por el mundo. Se fundan en los orígenes. Es la gracia de estos años romanos: la gracia del fundamento, la gracia de los orígenes. Y ustedes son un vivero que trae el mundo a Roma y Roma al mundo, la Compañía en el corazón de la Iglesia y la Iglesia en el corazón de la Compañía”.

En segundo lugar señaló que “en estos años están llamados a crecer, hundiendo sus raíces. La planta crece desde las raíces, que no se ven pero que sostienen todo. Y deja de dar fruto no cuando tiene pocas ramas, sino cuando se secan sus raíces. Tener raíces –precisó el Santo Padre– es tener un corazón bien insertado, que en Dios es capaz de dilatarse”.

Pero añadió el Papa que no hay crecimiento sin crisis, así como no hay fruto sin poda o victoria sin lucha. “Crecer, echar raíces significa luchar sin tregua contra toda mundanidad espiritual, que es el peor mal que nos puede pasar, como decía el padre de Lubac. Si la mundanidad afecta a las raíces, adiós a los frutos y adiós a las plantas. Asimismo, el Papa destacó dos signos positivos del crecimiento, la libertad y la obediencia: dos virtudes que avanzan si caminan juntas.

Por último Francisco reflexionó sobre el madurar: “No se madura en las raíces y en el tronco, sino sacando los frutos, que fecundan la tierra con nuevas semillas. Aquí es donde entra en juego la misión, el estar cara a cara con las situaciones de hoy, el cuidar del mundo que Dios ama”.

Antes de concluir su discurso, el Papa destacó que, la pasión y la disciplina en los estudios contribuyen a esta misión. Y siempre será bueno relacionar al ministerio de la Palabra el ministerio de la consolación.

“Allí, tocan la carne que el Verbo ha asumido: acariciando a los miembros sufrientes de Cristo, aumenta la familiaridad con el Verbo encarnado. El sufrimiento que ven no los asuste. Llévenlo ante al Crucifijo. Son llevados allí y a la Eucaristía, donde se atrae el amor paciente, que sabe abrazar a los crucificados de todos los tiempos. La paciencia también madura así, como la esperanza, porque son gemelos: crecen juntos. No tengan miedo de llorar en contacto con situaciones difíciles: son gotas que irrigan la vida, la hacen dócil. Las lágrimas de compasión purifican el corazón y los afectos”.


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A los religios@s de vida contemplativa, mensaje del Papa

Aliento del Papa en la Jornada Pro Orantibus: sean el corazón orante de la Iglesia

«¿Qué sería de la Iglesia sin la vida contemplativa? ¿Qué sería de los miembros más débiles de la Iglesia que encuentran en vosotros un apoyo para continuar el camino? Gracias, hermanos y hermanas contemplativos, porque sois todo esto para el mundo», escribe el Pontífice en su mensaje.

Ciudad del Vaticano

Con ocasión de la Jornada Pro Orantibus en la Fiesta de la Presentación de la Santísima Virgen María, celebrada el 21 de noviembre, el Papa Francisco envió un mensaje a los participantes del encuentro organizado en Roma por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA), que compartimos a continuación:

«Queridos hermanos y hermanas:

En la fiesta litúrgica de la Presentación de María, celebramos hoy, en su 65ª edición, el Día Pro Orantibus. Este año, la Jornada celebrada en la Pontificia Universidad Lateranense y en la Basílica Pontificia de San Juan de Letrán, está dedicada a la presentación de dos documentos que se refieren directamente a la vida contemplativa de las mujeres: la Constitución Apostólica Vultum Dei quaerere y la Instrucción Aplicativa Cor orans.

En esta ocasión, les agradezco que saluden a todos los que participan en la Jornada. En vosotros saludo a todos los religiosos y religiosas que siguen a Cristo en la vida contemplativa, buscando el rostro de Dios, y que participan en la misión de la Iglesia, siendo en ella el corazón orante.

Gracias por haber respondido a la invitación a participar en este encuentro y en esta celebración que, con mi apoyo, les dirigieron el Cardenal Prefecto y el Arzobispo Secretario. Agradezco también al Secretariado Pro Monialibus, que con mucho esmero prepara este día y cuida de las hermanas con necesidades especiales en la Villa de la Meditación y ayuda a los monasterios en dificultad.

¿Qué sería de la Iglesia sin la vida contemplativa?

Aprovechando este día, deseo expresarles una vez más el gran aprecio de la Iglesia por su forma de vida. ¿Qué sería de la Iglesia sin la vida contemplativa? ¿Qué sería de los miembros más débiles de la Iglesia que encuentran en vosotros un apoyo para continuar el camino? ¿Qué sería de la Iglesia y del mundo sin las luces que señalan el puerto a los perdidos en alta mar, sin las antorchas que iluminan la noche oscura que estamos viviendo, sin los centinelas que anuncian el nuevo día cuando aún es de noche? Gracias, hermanos y hermanas contemplativos, porque sois todo esto para el mundo: apoyo a los débiles, faros, antorchas y centinelas (cf. Constitución Apostólica Vultum Dei quaerere, I, 6). Gracias por enriquecernos con tantos frutos de santidad, misericordia y gracia (cf. ibid., I, 5).

 

Con toda la Iglesia, yo también pido que “el Señor realice su obra en vuestros corazones y os transforme totalmente en Él, fin último de la vida contemplativa; y que vuestras comunidades o fraternidades sean verdaderas escuelas de contemplación y de oración”. El mundo y la Iglesia os necesitan, […]. Esta es vuestra profecía” (Ibid., I, 36).

Formación continua a lo largo de toda la vida

En esta ocasión os invito a tomar en serio el reto de la formación, que, como bien sabéis, consiste en “un itinerario de progresiva asimilación de los sentimientos de Cristo hacia el Padre” (San Juan Pablo II, Exhortación apostólica Vita consecrata, 65). Por ello, mediante una clara formación continua a lo largo de toda la vida, también debemos aceptar responsablemente que la formación es un proceso lento, para el que es importante no tener prisa.

En este contexto, quisiera recordar también la importancia del discernimiento y del acompañamiento espiritual y vocacional de los candidatos, sin dejarse nunca sorprender por la preocupación por el número y la eficacia (cf. CIVCSVA, Caminar desde Cristo, 19 de mayo de 2002, 18), así como por la formación de los formadores y de las hermanas llamadas a servir en la autoridad.

Alimentar la fidelidad al carisma religioso

Para que sus vidas contemplativas tengan sentido para la Iglesia y para el mundo de hoy, es necesario que se centren en una formación adecuada a las necesidades del momento actual: una formación integral, personalizada y bien acompañada. Esta formación alimentará y preservará vuestra fidelidad creativa al carisma recibido, tanto de cada una de las hermanas como de toda la comunidad.

Buscar el rostro de Dios junto a María

Queridas hermanas y hermanos, que este día de fraternidad traiga luz y vida a vuestras comunidades; que la Virgen María, modelo de contemplación, os enseñe a buscar constantemente el rostro de Dios y a permanecer fieles a vuestra misión de ser el corazón orante de la Iglesia. Les imparto con afecto la Bendición Apostólica y les pido por favor recen por mí».

Vaticano, 21 de noviembre de 2018

Memoria Litúrgica de la Presentación de la Santísima Virgen María

Jornada Pro Orantibus


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Mensaje del Papa a los religiosos españoles

Francisco a los religiosos: salid de esquemas y comodidades, y estad cerca de quien sufre

Mensaje a la Conferencia de religiosos españoles, que comienza hoy en Madrid: «Los tiempos han cambiado y nuestras respuestas deben ser diferentes»

Francisco a los religiosos: salid de esquemas y comodidades, y estad cerca de quien sufre

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Pubblicato il 13/11/2018
Ultima modifica il 13/11/2018 alle ore 17:30
REDACCIÓN
ROMA

«Vivir con la Iglesia y en la Iglesia, saliendo de nuestros esquemas y comodidades, para estar cerca de situaciones humanas de sufrimiento y desesperanza que esperan la luz del Evangelio». El Papa Francisco envió un mensaje a la Conferencia de religiosos españoles que comienza hoy en Madrid, y recordó las urgencias y prioridades de su misión: « La realidad que nos toca vivir requiere respuestas y decisiones audaces ante estos desafíos. Los tiempos han cambiado y nuestras respuestas han de ser distintas».

 

Por ello, el Papa Francisco pide estudiar los cambios estructurales para responder a las exigencias con una Iglesia «en salida». Una Iglesia que, insistió el Papa, «necesita profetas, es decir, hombres y mujeres de esperanza. Justamente, uno de los objetivos del año de la vida consagrada animaba a “abrazar el futuro con esperanza”. Conocemos las dificultades que vive hoy la vida religiosa, como la disminución de vocaciones y el envejecimiento de sus miembros, problemas económicos y el reto de la internacionalidad y la globalización, las insidias del relativismo, la marginación y la irrelevancia social…». Sin embargo, «en estas circunstancias se eleva nuestra esperanza en el Señor, el único que nos puede socorrer y salvar».

 

Fue la misma esperanza, recordó Francisco, que «nos lleva a pedir al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies, y a trabajar en la evangelización de los jóvenes para que se abran a la llamada del Señor. Es este un gran desafío: estar al lado de los jóvenes para contagiarlos con la alegría del Evangelio y la pertenencia a Cristo. Se necesitan religiosos audaces, que abran nuevos caminos y un planteamiento de la cuestión vocacional como opción fundamental cristiana. Cada tramo de la historia es tiempo de Dios, también el nuestro, pues su Espíritu sopla donde quiere, como quiere y cuando quiere .Cualquier momento y circunstancia puede transformarse en un “kairós”; solamente hay que estar atentos para reconocerlo y vivirlo como tal».

 

En su mensaje, el Pontífice argentino pidió caminar «en santidad»: «Como religiosos debemos obsesionarnos, desgastarnos y cansarnos viviendo las obras de misericordia, que son el programa de nuestra vida. No se trata de ser héroes ni de presentarnos a los demás como modelos, sino de estar con los que sufren, acompañar, buscar con otros caminos alternativos, conscientes de nuestra pobreza, pero también con la confianza puesta en el Señor y en su amor sin límites. De ahí la necesidad de volver a escuchar la llamada a vivir con la Iglesia y en la Iglesia, saliendo de nuestros esquemas y comodidades, para estar cerca de situaciones humanas de sufrimiento y desesperanza que esperan la luz del Evangelio. Los retos que se presentan a la vida religiosa hoy en día son muchos. La realidad que nos toca vivir requiere respuestas y decisiones audaces ante estos desafíos. Los tiempos han cambiado y nuestras respuestas han de ser distintas. Os animo a dar respuesta, tanto a situaciones estructurales que requieren nuevas formas de organización, como a la necesidad de salir y buscar nuevas presencias para ser fieles al Evangelio y cauces del amor de Dios. La vida de oración, el encuentro personal con Jesucristo, el discernimiento comunitario, el diálogo con el obispo han de ser prioritarios a la hora de tomar decisiones. Tenemos que vivir con humilde audacia mirando al futuro y en actitud de escucha del Espíritu, con él podemos ser profetas de esperanza».