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Discurso del Papa a los jesuitas del Gesú de Roma.

Audiencia del Papa a los miembros de la Comunidad del Colegio Internacional del Gesù de RomaAudiencia del Papa a los miembros de la Comunidad del Colegio Internacional del Gesù de Roma  (Vatican Media)

El Papa: “El jesuita está llamado a estar en los desiertos de la humanidad”

Discurso del Papa Francisco a los miembros de la Comunidad del Colegio Internacional del Gesù de Roma, Casa de formación de la Compañía de Jesús, a quienes recibió en audiencia, este lunes 3 de diciembre, en la Sala del Consistorio del Vaticano.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Mirándolos, veo una comunidad internacional, llamada a crecer y madurar juntos. El Colegio del Gesù es y debe ser un gimnasio activo en el arte de vivir, incluyendo el otro. No se trata sólo de comprenderse y quererse unos a otros, tal vez a veces de soportarse, sino de llevar las cargas de los demás. Y no sólo las cargas de la fragilidad mutua, sino también las de las diferentes historias, culturas y recuerdos de los pueblos”, lo dijo el Papa Francisco a los miembros de la Comunidad del Colegio Internacional del Gesù de Roma, Casa de formación de la Compañía de Jesús, a quienes recibió en audiencia, este lunes 3 de diciembre, en la Sala del Consistorio del Vaticano.

Jubileo: momento de gracia para hacer memoria

En su discurso, el Santo Padre recordó el 50° Aniversario del Colegio del Gesù, inaugurado por iniciativa del Padre Arrupe en 1968 y citando el Libro del Levítico, el Pontífice dijo que, “en el año cincuenta, en el jubileo, cada uno regresará a sus tierras y sus familias, por ello, están llamados a regresar al lugar que les es propio, a desear lo que es esencial y original, a revisitar a aquella familia en la cual Dios los ha generado, donde han profesado la pertenencia a Él. Dios los ha fundado como Jesuitas: este jubileo es un momento de gracia para hacer memoria y sentirse con la Iglesia, en una Compañía y en una pertenencia que tiene un nombre: Jesús”. Ya que hacer memoria, precisó el Papa, es fundarse nuevamente en Jesús, en su vida; hacer memoria es repetir con la inteligencia y la voluntad que en la vida del jesuita es suficiente la Pascua del Señor. No sirve otra cosa, porque formarse es sobre todo fundarse. “Sobre esto – señaló el Papa – les aconsejo regresar al coloquio del servicio para ser como Jesús, para imitar a Jesús. Este es el criterio, este es el camino, si ustedes no logran realizar ese coloquio con el corazón y dar toda la vida, decidido, no serán bien enraizados”.

Formarse es sobre todo fundarse

En su encuentro con los jóvenes jesuitas del Colegio del Gesù, el Papa Francisco los invitó a reflexionar sobre tres verbos: “fundar, crecer y madurar”. Fundarse, dijo el Pontífice, es el primer verbo que quisiera dejarles. Lo escribía San Francisco Javier, a quien hoy festejamos: “les pido que en todas sus cosas, se funden totalmente en Dios”. De este modo, agregaba, no existe adversidad a la cual no se pueda estar preparado. Ustedes – precisó el Pontífice – viven en la casa donde vivió San Ignacio, escribió las Constituciones y envió a los primeros compañeros en misión por el mundo. Se fundan en los orígenes. Es la gracia de estos años romanos: la gracia del fundamento, la gracia de los orígenes. Y ustedes son un vivero que trae el mundo a Roma y Roma al mundo, la Compañía en el corazón de la Iglesia y la Iglesia en el corazón de la Compañía.

Crecer es plantar raíces

El segundo verbo sobre el cual reflexionó el Papa Francisco fue el de crecer. “En estos años están llamados a crecer, hundiendo sus raíces. La planta crece desde las raíces, que no se ven pero que sostienen todo. Y deja de dar fruto no cuando tiene pocas ramas, sino cuando se secan sus raíces. Tener raíces – precisó el Santo Padre – es tener un corazón bien insertado, que en Dios es capaz de dilatarse. A Dios, semper maior, se responde con el magis de la vida, con entusiasmo claro y ardiente, con el fuego que arde por dentro, con esa tensión positiva, siempre creciente, que dice ‘no’ a todo acomodamiento. Es el ‘ay de mí si no anuncio el Evangelio’ del Apóstol Pablo, es el ‘no me detuve ni un momento’ de San Francisco Javier, es lo que impulsó a San Alberto Hurtado a ser una flecha puntiaguda en los miembros dormidos de la Iglesia. El corazón si no se expande, se atrofia. Si no crece, se marchita”.

Crecer es luchar contra la mundanidad espiritual

Continuando su reflexión sobre el segundo verbo, crecer, el Papa Francisco dijo que, no hay crecimiento sin crisis, así como no hay fruto sin poda o victoria sin lucha. “Crecer, echar raíces significa luchar sin tregua contra toda mundanidad espiritual, que es el peor mal que nos puede pasar, como decía el Padre de Lubac. Si la mundanidad afecta a las raíces, adiós a los frutos y adiós a las plantas. Si, en cambio, el crecimiento es un constante actuar contra el propio ego, – precisó el Papa – habrá mucho fruto. Y mientras el espíritu enemigo no se rendirá en el tentarles en buscar sus ‘consolaciones’, insinuando que se vive mejor si se tiene lo que se quiere, el Espíritu amigo los animará suavemente en la bondad, a crecer en una docilidad humilde, yendo adelante, sin lágrimas y sin insatisfacción, con esa serenidad que sólo viene de Dios”.

Dos virtudes del crecer: libertad y obediencia

Asimismo, el Papa Francisco destacó dos signos positivos del crecimiento, la libertad y la obediencia: dos virtudes que avanzan si caminan juntas. “La libertad es esencial, porque donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad. El Espíritu de Dios habla libremente a cada uno de nosotros a través de sentimientos y pensamientos; no puede ser encerrado en esquemas, sino que debe ser acogido con el corazón, en el camino, como hijos libres, no como siervos. Deseo – señaló el Papa – que sean hijos libres que, unidos en su diversidad, luchen cada día por conquistar la mayor libertad: la de sí mismos. La oración les será de gran ayuda, la oración nunca debe ser descuidada: es la herencia que el Padre Arrupe nos dejó al final”. Y hablando sobre la obediencia y poniendo como ejemplo a San Ignacio cuando esperaba pacientemente en Villa d’Este, el Santo Padre dijo que, como para Jesús, también para nosotros el alimento de la vida es hacer la voluntad del Padre, y de los padres que la Iglesia nos da. Debe ser una libertad y obediencia en el modo de actuar con los superiores, “creativa”.

Madurar es salir a los desiertos de la humanidad

Finalmente, el Papa Francisco después de reflexionar sobre el fundarse y crecer, reflexionó sobre el madurar. “No se madura en las raíces y en el tronco, sino sacando los frutos, que fecundan la tierra con nuevas semillas. Aquí es donde entra en juego la misión, el estar cara a cara con las situaciones de hoy, el cuidar del mundo que Dios ama. San Pablo VI decía: ‘Dondequiera que en la Iglesia, incluso en los campos más difíciles y de punta, en la encrucijada de las ideologías, en las trincheras sociales, ha habido y hay una confrontación entre las necesidades ardientes del hombre y el mensaje perenne del Evangelio, ahí ha habido y hay jesuitas’. En los cruces más intrincados, en las fronteras, en los desiertos de la humanidad: aquí el jesuita está llamado a estar. Se puede encontrarte como un cordero en medio de los lobos, pero no debe luchar contra los lobos, sólo debe permanecer como cordero. Así el Pastor lo alcanzará allí, donde está su cordero”.

Pasión y disciplina para la misión

Antes de concluir su discurso, el Papa Francisco destacó que, la pasión y la disciplina en los estudios contribuyen a esta misión. Y siempre será bueno relacionar al ministerio de la Palabrael ministerio de la consolación. “Allí, tocan la carne que el Verbo ha asumido: acariciando a los miembros sufrientes de Cristo, aumenta la familiaridad con el Verbo encarnado. El sufrimiento que ven no los asuste. Llévenlo ante al Crucifijo. Son llevados allí y a la Eucaristía, donde se atrae el amor paciente, que sabe abrazar a los crucificados de todos los tiempos. La paciencia también madura así, como la esperanza, porque son gemelos: crecen juntos. No tengan miedo de llorar en contacto con situaciones difíciles: son gotas que irrigan la vida, la hacen dócil. Las lágrimas de compasión purifican el corazón y los afectos”.

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El Papa a la comunidad de jesuitas del Gesù de Roma.

El Papa: El Colegio del Gesù “es un vivero que lleva el mundo a Roma y Roma al mundo”

Lunes 3 Dic 2018 | 12:04 pm

Ciudad del Vaticano (AICA): “Mirándolos, veo una comunidad internacional, llamada a crecer y madurar juntos. El Colegio del Gesù es y debe ser un gimnasio activo en el arte de vivir”, dijo el papa Francisco en la mañana de hoy, lunes 3 de diciembre, al recibir a la comunidad del Colegio Internacional de Jesús en el 50 aniversario de su fundación. El Colegio fue fundado en 1968 por el sacerdote jesuita Pedro Arrupe SJ.

El papa Francisco recibió hoy, lunes 3 de diciembre, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico a la comunidad del Colegio Internacional del Gesù, obra de la Compañía de Jesús, con motivo del 50 aniversario de su fundación.

En el discurso que les dirigió, el pontífice destacó que son una comunidad internacional “llamada a crecer y madurar juntos”.

El Santo Padre recordó el 50 aniversario del Colegio del Gesù, inaugurado por iniciativa del padre Pedro Arrupe en 1968 e invitó a los jesuitas a ver “este jubileo como un momento de gracia para hacer memoria y sentirse con la Iglesia, en una Compañía y en una pertenencia que tiene un nombre: Jesús”.

Y añadió Francisco: “Hacer memoria es fundarse nuevamente en Jesús, en su vida; hacer memoria es repetir con la inteligencia y la voluntad que en la vida del jesuita es suficiente la Pascua del Señor. No sirve otra cosa, porque formarse es sobre todo fundarse”.

El pontífice apoyó su reflexión sobre tres verbos: “fundar, crecer y madurar”.

http://www.aica.org/subidas/4804.html

“Fundarse, dijo el pontífice, es el primer verbo que quisiera dejarles. Ustedes –precisó– viven en la casa donde vivió San Ignacio, escribió las Constituciones y envió a los primeros compañeros en misión por el mundo. Se fundan en los orígenes. Es la gracia de estos años romanos: la gracia del fundamento, la gracia de los orígenes. Y ustedes son un vivero que trae el mundo a Roma y Roma al mundo, la Compañía en el corazón de la Iglesia y la Iglesia en el corazón de la Compañía”.

En segundo lugar señaló que “en estos años están llamados a crecer, hundiendo sus raíces. La planta crece desde las raíces, que no se ven pero que sostienen todo. Y deja de dar fruto no cuando tiene pocas ramas, sino cuando se secan sus raíces. Tener raíces –precisó el Santo Padre– es tener un corazón bien insertado, que en Dios es capaz de dilatarse”.

Pero añadió el Papa que no hay crecimiento sin crisis, así como no hay fruto sin poda o victoria sin lucha. “Crecer, echar raíces significa luchar sin tregua contra toda mundanidad espiritual, que es el peor mal que nos puede pasar, como decía el padre de Lubac. Si la mundanidad afecta a las raíces, adiós a los frutos y adiós a las plantas. Asimismo, el Papa destacó dos signos positivos del crecimiento, la libertad y la obediencia: dos virtudes que avanzan si caminan juntas.

Por último Francisco reflexionó sobre el madurar: “No se madura en las raíces y en el tronco, sino sacando los frutos, que fecundan la tierra con nuevas semillas. Aquí es donde entra en juego la misión, el estar cara a cara con las situaciones de hoy, el cuidar del mundo que Dios ama”.

Antes de concluir su discurso, el Papa destacó que, la pasión y la disciplina en los estudios contribuyen a esta misión. Y siempre será bueno relacionar al ministerio de la Palabra el ministerio de la consolación.

“Allí, tocan la carne que el Verbo ha asumido: acariciando a los miembros sufrientes de Cristo, aumenta la familiaridad con el Verbo encarnado. El sufrimiento que ven no los asuste. Llévenlo ante al Crucifijo. Son llevados allí y a la Eucaristía, donde se atrae el amor paciente, que sabe abrazar a los crucificados de todos los tiempos. La paciencia también madura así, como la esperanza, porque son gemelos: crecen juntos. No tengan miedo de llorar en contacto con situaciones difíciles: son gotas que irrigan la vida, la hacen dócil. Las lágrimas de compasión purifican el corazón y los afectos”.


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A los religios@s de vida contemplativa, mensaje del Papa

Aliento del Papa en la Jornada Pro Orantibus: sean el corazón orante de la Iglesia

«¿Qué sería de la Iglesia sin la vida contemplativa? ¿Qué sería de los miembros más débiles de la Iglesia que encuentran en vosotros un apoyo para continuar el camino? Gracias, hermanos y hermanas contemplativos, porque sois todo esto para el mundo», escribe el Pontífice en su mensaje.

Ciudad del Vaticano

Con ocasión de la Jornada Pro Orantibus en la Fiesta de la Presentación de la Santísima Virgen María, celebrada el 21 de noviembre, el Papa Francisco envió un mensaje a los participantes del encuentro organizado en Roma por la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA), que compartimos a continuación:

«Queridos hermanos y hermanas:

En la fiesta litúrgica de la Presentación de María, celebramos hoy, en su 65ª edición, el Día Pro Orantibus. Este año, la Jornada celebrada en la Pontificia Universidad Lateranense y en la Basílica Pontificia de San Juan de Letrán, está dedicada a la presentación de dos documentos que se refieren directamente a la vida contemplativa de las mujeres: la Constitución Apostólica Vultum Dei quaerere y la Instrucción Aplicativa Cor orans.

En esta ocasión, les agradezco que saluden a todos los que participan en la Jornada. En vosotros saludo a todos los religiosos y religiosas que siguen a Cristo en la vida contemplativa, buscando el rostro de Dios, y que participan en la misión de la Iglesia, siendo en ella el corazón orante.

Gracias por haber respondido a la invitación a participar en este encuentro y en esta celebración que, con mi apoyo, les dirigieron el Cardenal Prefecto y el Arzobispo Secretario. Agradezco también al Secretariado Pro Monialibus, que con mucho esmero prepara este día y cuida de las hermanas con necesidades especiales en la Villa de la Meditación y ayuda a los monasterios en dificultad.

¿Qué sería de la Iglesia sin la vida contemplativa?

Aprovechando este día, deseo expresarles una vez más el gran aprecio de la Iglesia por su forma de vida. ¿Qué sería de la Iglesia sin la vida contemplativa? ¿Qué sería de los miembros más débiles de la Iglesia que encuentran en vosotros un apoyo para continuar el camino? ¿Qué sería de la Iglesia y del mundo sin las luces que señalan el puerto a los perdidos en alta mar, sin las antorchas que iluminan la noche oscura que estamos viviendo, sin los centinelas que anuncian el nuevo día cuando aún es de noche? Gracias, hermanos y hermanas contemplativos, porque sois todo esto para el mundo: apoyo a los débiles, faros, antorchas y centinelas (cf. Constitución Apostólica Vultum Dei quaerere, I, 6). Gracias por enriquecernos con tantos frutos de santidad, misericordia y gracia (cf. ibid., I, 5).

 

Con toda la Iglesia, yo también pido que “el Señor realice su obra en vuestros corazones y os transforme totalmente en Él, fin último de la vida contemplativa; y que vuestras comunidades o fraternidades sean verdaderas escuelas de contemplación y de oración”. El mundo y la Iglesia os necesitan, […]. Esta es vuestra profecía” (Ibid., I, 36).

Formación continua a lo largo de toda la vida

En esta ocasión os invito a tomar en serio el reto de la formación, que, como bien sabéis, consiste en “un itinerario de progresiva asimilación de los sentimientos de Cristo hacia el Padre” (San Juan Pablo II, Exhortación apostólica Vita consecrata, 65). Por ello, mediante una clara formación continua a lo largo de toda la vida, también debemos aceptar responsablemente que la formación es un proceso lento, para el que es importante no tener prisa.

En este contexto, quisiera recordar también la importancia del discernimiento y del acompañamiento espiritual y vocacional de los candidatos, sin dejarse nunca sorprender por la preocupación por el número y la eficacia (cf. CIVCSVA, Caminar desde Cristo, 19 de mayo de 2002, 18), así como por la formación de los formadores y de las hermanas llamadas a servir en la autoridad.

Alimentar la fidelidad al carisma religioso

Para que sus vidas contemplativas tengan sentido para la Iglesia y para el mundo de hoy, es necesario que se centren en una formación adecuada a las necesidades del momento actual: una formación integral, personalizada y bien acompañada. Esta formación alimentará y preservará vuestra fidelidad creativa al carisma recibido, tanto de cada una de las hermanas como de toda la comunidad.

Buscar el rostro de Dios junto a María

Queridas hermanas y hermanos, que este día de fraternidad traiga luz y vida a vuestras comunidades; que la Virgen María, modelo de contemplación, os enseñe a buscar constantemente el rostro de Dios y a permanecer fieles a vuestra misión de ser el corazón orante de la Iglesia. Les imparto con afecto la Bendición Apostólica y les pido por favor recen por mí».

Vaticano, 21 de noviembre de 2018

Memoria Litúrgica de la Presentación de la Santísima Virgen María

Jornada Pro Orantibus


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Mensaje del Papa a los religiosos españoles

Francisco a los religiosos: salid de esquemas y comodidades, y estad cerca de quien sufre

Mensaje a la Conferencia de religiosos españoles, que comienza hoy en Madrid: «Los tiempos han cambiado y nuestras respuestas deben ser diferentes»

Francisco a los religiosos: salid de esquemas y comodidades, y estad cerca de quien sufre

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Pubblicato il 13/11/2018
Ultima modifica il 13/11/2018 alle ore 17:30
REDACCIÓN
ROMA

«Vivir con la Iglesia y en la Iglesia, saliendo de nuestros esquemas y comodidades, para estar cerca de situaciones humanas de sufrimiento y desesperanza que esperan la luz del Evangelio». El Papa Francisco envió un mensaje a la Conferencia de religiosos españoles que comienza hoy en Madrid, y recordó las urgencias y prioridades de su misión: « La realidad que nos toca vivir requiere respuestas y decisiones audaces ante estos desafíos. Los tiempos han cambiado y nuestras respuestas han de ser distintas».

 

Por ello, el Papa Francisco pide estudiar los cambios estructurales para responder a las exigencias con una Iglesia «en salida». Una Iglesia que, insistió el Papa, «necesita profetas, es decir, hombres y mujeres de esperanza. Justamente, uno de los objetivos del año de la vida consagrada animaba a “abrazar el futuro con esperanza”. Conocemos las dificultades que vive hoy la vida religiosa, como la disminución de vocaciones y el envejecimiento de sus miembros, problemas económicos y el reto de la internacionalidad y la globalización, las insidias del relativismo, la marginación y la irrelevancia social…». Sin embargo, «en estas circunstancias se eleva nuestra esperanza en el Señor, el único que nos puede socorrer y salvar».

 

Fue la misma esperanza, recordó Francisco, que «nos lleva a pedir al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies, y a trabajar en la evangelización de los jóvenes para que se abran a la llamada del Señor. Es este un gran desafío: estar al lado de los jóvenes para contagiarlos con la alegría del Evangelio y la pertenencia a Cristo. Se necesitan religiosos audaces, que abran nuevos caminos y un planteamiento de la cuestión vocacional como opción fundamental cristiana. Cada tramo de la historia es tiempo de Dios, también el nuestro, pues su Espíritu sopla donde quiere, como quiere y cuando quiere .Cualquier momento y circunstancia puede transformarse en un “kairós”; solamente hay que estar atentos para reconocerlo y vivirlo como tal».

 

En su mensaje, el Pontífice argentino pidió caminar «en santidad»: «Como religiosos debemos obsesionarnos, desgastarnos y cansarnos viviendo las obras de misericordia, que son el programa de nuestra vida. No se trata de ser héroes ni de presentarnos a los demás como modelos, sino de estar con los que sufren, acompañar, buscar con otros caminos alternativos, conscientes de nuestra pobreza, pero también con la confianza puesta en el Señor y en su amor sin límites. De ahí la necesidad de volver a escuchar la llamada a vivir con la Iglesia y en la Iglesia, saliendo de nuestros esquemas y comodidades, para estar cerca de situaciones humanas de sufrimiento y desesperanza que esperan la luz del Evangelio. Los retos que se presentan a la vida religiosa hoy en día son muchos. La realidad que nos toca vivir requiere respuestas y decisiones audaces ante estos desafíos. Los tiempos han cambiado y nuestras respuestas han de ser distintas. Os animo a dar respuesta, tanto a situaciones estructurales que requieren nuevas formas de organización, como a la necesidad de salir y buscar nuevas presencias para ser fieles al Evangelio y cauces del amor de Dios. La vida de oración, el encuentro personal con Jesucristo, el discernimiento comunitario, el diálogo con el obispo han de ser prioritarios a la hora de tomar decisiones. Tenemos que vivir con humilde audacia mirando al futuro y en actitud de escucha del Espíritu, con él podemos ser profetas de esperanza».


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Sínodo. La impresión de una religiosa sobre el Sínodo

#Synod2018, Hermana María Luisa Berzosa

La hermana María Luisa habla sobre el rol de la mujer en la Iglesia y las expectativas que ha puesto en este Sínodo
Griselda Mutual -Ciudad del Vaticano
La hermana María Luisa Berzosa, religiosa española asiste como experta en el Sínodo de los Obispos sobre los Jóvenes, la Fe y el discernimiento vocacional. “Yo sostengo que en la Iglesia no se nos abre mucho la puerta. Pero si se abre una pequeña rendija, yo entro por ahí”, dice. “Me imaginaba que iban a ser pocas mujeres, pero no tan pocas”, comenta.
La religiosa destacó tres niveles de ambientes que se desarrollaron en el sínodo: uno, el de las plenarias, de carácter formal. Otro, los círculos menores un poco menos formal y más de diálogo, y el tercero en los pasillos, en los que el Papa asistió “como uno más”.
“Es el momento de dar a luz a otra Iglesia, -dijo la hermana Maria Luisa- deseo que la Iglesia sea más inclusiva”.


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El Papa al capítulo general de los pasionistas

El Papa a los Pasionistas: “Abracen las nuevas fronteras de misión”

Discurso del Papa Francisco a los participantes en el Capítulo General de la Congregación de la Pasión de Jesucristo, Pasionistas, a quienes recibió la mañana de este lunes, 22 de octubre, en la Sala del Consistorio del Vaticano.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“La Iglesia hoy siente una fuerte llamada a salir fuera de sí misma e ir a las periferias, sea geográficas sea existenciales. Vuestro compromiso a abrazar las nuevas fronteras de misión implica no solamente el ir a nuevos territorios para llevar el Evangelio, sino también afrontar los nuevos desafíos de nuestro tiempo, como las migraciones, el secularismo y el mundo digital”, lo dijo el Papa Francisco a los participantes en el Capítulo General de la Congregación de la Pasión de Jesucristo, Pasionistas, a quienes recibió la mañana de este lunes, 22 de octubre, en la Sala del Consistorio del Vaticano.

Renovación de la misión

En su discurso, el Santo Padre recordó a los participantes el tema de reflexión que ha guiado estos días de Capítulo General: “Renovar nuestra misión: Gratitud, Profecía y Esperanza”. “Estas tres palabras – afirmó el Pontífice – gratitud, profecía y esperanza expresan el espíritu con el cual desean impulsar vuestra Congregación hacia una renovación en la misión. De hecho, además de elegir el gobierno del Instituto, ustedes se proponen actuar un nuevo camino de formación continua para vuestra comunidad, enraizado en la experiencia de la vida cotidiana, y operar un discernimiento sobre la metodología pastoral en vista de las nuevas generaciones”.

La interioridad del corazón

Citando una frase del Fundador de los Pasionistas, San Pablo de la Cruz, el Papa Francisco alentó a los miembros de esta Congregación a que, “la Pasión de Jesucristo este siempre en sus corazones”. “San Pablo de la Cruz – señaló el Santo Padre – quería que sus comunidades fueran escuelas de oración, donde poder tener experiencia de Dios. Su misma santidad fue vivida entre oscuridad y desolación, pero también con una alegría y una paz que tocaba el corazón de quien lo encontraba”.

La Pasión de Jesús, al centro de la misión

“La más grande y estupenda obra del amor de Dios” decía el Fundador de los Pasionistas sobre la Pasión de Jesucristo, debe estar al centro de sus vidas y su misión. En este sentido, el Papa Francisco subrayó que, “el voto que los contra distingue, con el cual se comprometen a mantener viva la memoria de la pasión, los pone al pie de la Cruz, de la cual brota el amor sanador y reconciliador de Dios”. Por ello, dijo el Pontífice, los animo a “ser ministros de sanación espiritual y de reconciliación, muy necesarios para el mundo de hoy, marcado por antiguas y nuevas plagas”. Como está establecido en sus Constituciones Generales, precisó el Obispo de Roma, “su cercanía al pueblo, expresada tradicionalmente a través de las misiones populares, la dirección espiritual y el sacramento de la Penitencia, es un testimonio precioso. La Iglesia necesita ministros que hablen con ternura, escuchen sin condenar y acojan con misericordia”.

Las nuevas fronteras de misión

“La Iglesia hoy siente fuertemente la llamada a salir de sí misma e ir a las periferias, tanto geográficas como existenciales. Su compromiso de abrazar las nuevas fronteras de misión implica no sólo entrar en nuevos territorios para llevarles el Evangelio – señaló el Papa – sino también afrontar los nuevos desafíos de nuestro tiempo, como la migración, el secularismo y el mundo digital. Esto significa estar presente en aquellas situaciones en las que la gente percibe la ausencia de Dios, y tratar de estar cerca de aquellos que, de cualquier manera o forma, están sufriendo”.

Atentos a los signos de los tiempos

En esta época de cambio, afirmó el Papa Francisco, que es más bien un cambio de época, están llamados a estar atentos a la presencia y a la acción del Espíritu Santo, leyendo los signos de los tiempos. “Las nuevas situaciones requieren nuevas respuestas. San Pablo de la Cruz fue muy creativo al responder a las necesidades de su tiempo, reconociendo – como dice en la Regla – que el amor de Dios es el más ingenioso y no se manifiesta tanto en las palabras como en las obras y en los ejemplos de los que aman. La fidelidad creativa a vuestro carisma les permitirá responder a las necesidades de los hombres de hoy, permaneciendo cerca de Cristo sufriente para llevar su presencia a un mundo que sufre”.

Su carisma fuente de santidad

Refiriéndose a los muchos ejemplos de santidad que esta Congregación ha dado al pueblo de Dios, como San Gabriel de la Dolorosa, el Papa Francisco resaltó, la fecundidad de su carisma y dijo que esto representa modelos para inspirar sus opciones apostólicas. “La fuerza y la sencillez de su mensaje, que es el amor de Dios revelado en la Cruz, puede todavía hablar a la sociedad de hoy que ha aprendido a no confiar sólo en las palabras y a dejarse convencer sólo por las obras. Para muchos jóvenes que buscan a Dios – precisó el Papa – la Pasión de Jesús puede ser una fuente de esperanza y de valor, enseñándoles que todos son amados personalmente y hasta el final. Que vuestro testimonio y vuestro apostolado continúen enriqueciendo a la Iglesia, y que permanezcan siempre cerca de Cristo crucificado y de su pueblo sufriente”.

Discurso del Papa Francisco
22 octubre 2018, 11:50


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Sínodo. Opiniones de algunos religiosos sinodales

Religiosos en el Sínodo piden incentivar la participación del pueblo de Dios

Ruffini: el documento final será votado párrafo por párrafo, con la mayoría de las dos terceras partes. La “oidora” chilena: «La Iglesia debe ser más incluyente con los gays; bien el Papa sobre los abusos»
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Pubblicato il 15/10/2018
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Una «familia de Dios» que comprenda a todos, a obispos, sacerdotes, hombres y mujeres religiosos, laicos (padre Bruno Cadoré, maestro general de los dominicos), capaz de «incentivar formas de participación» (padre Marco Tasca, ministro general de la orden franciscana de los frailes menores conventuales), con estructuras que «reflejen más su centro, que es el pueblo de Dios» (padre Arturo Sosa, superior general de los jesuitas). Es la imagen e Iglesia que surgió hoy durante la rueda de prensa sobre el Sínodo de los obispos que se está llevando a cabo en el Vaticano, en la que participaron los «big three» de las órdenes religiosas (derechos reservados del director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke), y que fue la ocasión para preparar un futuro con una mayor participación de las religiosas.

 

El prefecto del Dicasterio vaticano para la comunicación, Paolo Ruffini, anunció que el documento final será sometido a elección párrafo por párrafo, con la mayoría de las dos terceras partes, mientras una joven “oidora” chilena habló sobre la necesidad de que la Iglesia sea más incluyente con las personas homosexuales y elogió al Papa Francisco en relación con su respuesta a los abusos sexuales en la Iglesia de su país.

 

«No se trata de hacer asambleas o no, la Iglesia debe ser una comunidad de pertenencia», dijo el padre Cadoré al responder a una pregunta sobre la posibilidad de una gran asamblea eclesial que supere los límites del Sínodo de los obispos. «los jóvenes no necesitan estructuras u organizaciones, sino un lugar al que pertenezcan, una Iglesia familia de Dios, como dicen en África, que, como en cada familia, tiene reuniones a veces más fáciles y otras menos fáciles: no asambleas estructurales, sino celebraciones de la comunidad, presididas por el obispo, pero con la participación de todos, de los sacerdotes, que serán obviamente más que el obispo, y de los laicos, que serán más numerosos que los sacerdotes».

 

Y explicó el padre Tasca: «Imponer una asamblea general de la Iglesia desde lo alto me daría un poco de miedo», dijo, «pero incentivar formas de participación que ya existen sería una bella manera de ser Iglesia y de ser familia». El padre Sosa expresó una «opinión personal» sobre el Concilio Vaticano II, que, dijo, «propuso un modelo eclesiológico que todavía no se ha vuelto realidad. Durante los últimos 50 años hemos dado pasos hacia adelante, en algunos momentos más que en otros, pero creo que el modelo propuesto por el Concilio Vaticano II, con el pueblo de Dios en el centro, porque la Iglesia es el pueblo de Dios, no se ha concretizado del todo. El pueblo de Dios, obviamente, necesita a los ministros para que lo sirvan y guíen, pero este modelo todavía está buscando encarnarse en la historia. Yo comencé la vida religiosa cuando concluyó el Concilio, por lo que me parece que puedo hablar de toda una vida, pero me doy cuenta de que desde otro punto de vista, desde el punto de vista de la institución Iglesia, 50 años no son muchos: podemos decir que estamos caminando para que las estructuras de la Iglesia reflejen más su centro, el pueblo de Dios, cada uno con su ministerio».

 

A algunas preguntas específicas sobre la posibilidad de que (siguiendo las huellas de los religiosos hombres, que desde el Sínodo pasado eligieron a frailes no sacerdotes como miembros de la asamblea, en la que, a pesar de no haber sido ordenados, tienen derecho de voto) también las religiosas elegidas en el Sínodo puedan votar, el maestro general de la orden de los frailes predicadores respondió subrayando que la asamblea en curso es un «Sínodo de los obispos», pero oyó que el Sínodo «ha integrado la idea de que entre el gran número de obispos haya también representantes de la vida consagrada» y recordó que «el 80% de la vida consagrada es femenina» y que el Sínodo de por sí no es un «órgano de gobierno», ni está vinculado con «la ordenación presbiterial», por lo que «creo que en el futuro —dijo el superior de los dominicos— habrá un Sínodo de los obispos que dirá queremos que los que colaboren con nosotros en la pastoral estén presentes» en la justa proporción.

 

A los que indicaron que algunas asociaciones católicas femeninas están reuniendo firmas en línea para una petición, dirigida a los obispos, cardenales y al Papa, para que las religiosas superiores puedan votar en el Sínodo (iniciativa que desata cierto “malestar”), el superior de la Compañía de Jesús retomó las ideas del padre Cadoré e indicó que «este es un Sínodo de los obispos, y debe ser entendido en la estructura de la Iglesia: en los Sínodos de las Iglesias locales participa todo el pueblo de Dios en condiciones paritarias». Otra cosa es el Sínodo de los obispos, en el que, y este fue el segundo punto, «podemos seguir adelante: pienso —prosiguió el padre Sosa— que una de las características de la reforma que quiere hacer el Papa Francisco en la Iglesia es profundizar la sinodalidad, y en esta dirección se podrán producir cambios que puedan cambiar esta manera de concebir el Sínodo. Espero que este malestar ayude a moverse. Es un signo de que algo no está bien, y entonces hay que escucharlo y seguir adelante en la manera que pueda ser posible en el tiempo». El superior de los conventuales, por su parte, recordó que el objetivo de los franciscanos es «que cada fraile pueda participar y pueda ser superior local, provincial y general: este es nuestro sueño, y nos ponemos a trabajar para llegar a esta conclusión. Por ahora se necesita pedir el permiso de la Santa Sede para el superior local».

 

Al comenzar la rueda de prensa, Paolo Ruffini indicó que «el documento final será votado párrafo por párrafo, con la mayoría de las dos terceras partes». La joven “oidora” Silvia Teresa Retamales Morales, miembro del Observatorio Socio-Pastoral de los jóvenes en Chile, intervino para responder a las preguntas de los periodistas sobre algunas cuestiones de actualidad. Sobre las discriminaciones que sufren las personas homosexuales, dijo que «en un país como el mío, las personas homosexuales deben sufrir muchas discriminaciones», y que la discriminación se da «cuando no se trata a la persona homosexual en su dignidad, y, en la Iglesia, cuando la persona homosexual en lugar de sentirse recibida se siente un problema»; en cambio, «la Iglesia, cuyo primer mandato es el amor, debe reconocer a estos hermanos como personas que necesitan ser acompañadas: ser una Iglesia más incluyente y cómo poder ayudar a nuestros hermanos con orientación sexual diferente, pero que quieren formar parte de la Iglesia». En cuanto a la crisis de los abusos sexuales que está sacudiendo a la Iglesia en Chile, «es una oportunidad para replantear la estructura» de la Iglesia, «sancionar no es suficiente, hay que concentrarse en la prevención», y la «acción del Papa Francisco ha sido muy importante, ha dado confianza al pueblo chileno».