Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Sínodo. Opiniones de algunos religiosos sinodales

Religiosos en el Sínodo piden incentivar la participación del pueblo de Dios

Ruffini: el documento final será votado párrafo por párrafo, con la mayoría de las dos terceras partes. La “oidora” chilena: «La Iglesia debe ser más incluyente con los gays; bien el Papa sobre los abusos»
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Pubblicato il 15/10/2018
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Una «familia de Dios» que comprenda a todos, a obispos, sacerdotes, hombres y mujeres religiosos, laicos (padre Bruno Cadoré, maestro general de los dominicos), capaz de «incentivar formas de participación» (padre Marco Tasca, ministro general de la orden franciscana de los frailes menores conventuales), con estructuras que «reflejen más su centro, que es el pueblo de Dios» (padre Arturo Sosa, superior general de los jesuitas). Es la imagen e Iglesia que surgió hoy durante la rueda de prensa sobre el Sínodo de los obispos que se está llevando a cabo en el Vaticano, en la que participaron los «big three» de las órdenes religiosas (derechos reservados del director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke), y que fue la ocasión para preparar un futuro con una mayor participación de las religiosas.

 

El prefecto del Dicasterio vaticano para la comunicación, Paolo Ruffini, anunció que el documento final será sometido a elección párrafo por párrafo, con la mayoría de las dos terceras partes, mientras una joven “oidora” chilena habló sobre la necesidad de que la Iglesia sea más incluyente con las personas homosexuales y elogió al Papa Francisco en relación con su respuesta a los abusos sexuales en la Iglesia de su país.

 

«No se trata de hacer asambleas o no, la Iglesia debe ser una comunidad de pertenencia», dijo el padre Cadoré al responder a una pregunta sobre la posibilidad de una gran asamblea eclesial que supere los límites del Sínodo de los obispos. «los jóvenes no necesitan estructuras u organizaciones, sino un lugar al que pertenezcan, una Iglesia familia de Dios, como dicen en África, que, como en cada familia, tiene reuniones a veces más fáciles y otras menos fáciles: no asambleas estructurales, sino celebraciones de la comunidad, presididas por el obispo, pero con la participación de todos, de los sacerdotes, que serán obviamente más que el obispo, y de los laicos, que serán más numerosos que los sacerdotes».

 

Y explicó el padre Tasca: «Imponer una asamblea general de la Iglesia desde lo alto me daría un poco de miedo», dijo, «pero incentivar formas de participación que ya existen sería una bella manera de ser Iglesia y de ser familia». El padre Sosa expresó una «opinión personal» sobre el Concilio Vaticano II, que, dijo, «propuso un modelo eclesiológico que todavía no se ha vuelto realidad. Durante los últimos 50 años hemos dado pasos hacia adelante, en algunos momentos más que en otros, pero creo que el modelo propuesto por el Concilio Vaticano II, con el pueblo de Dios en el centro, porque la Iglesia es el pueblo de Dios, no se ha concretizado del todo. El pueblo de Dios, obviamente, necesita a los ministros para que lo sirvan y guíen, pero este modelo todavía está buscando encarnarse en la historia. Yo comencé la vida religiosa cuando concluyó el Concilio, por lo que me parece que puedo hablar de toda una vida, pero me doy cuenta de que desde otro punto de vista, desde el punto de vista de la institución Iglesia, 50 años no son muchos: podemos decir que estamos caminando para que las estructuras de la Iglesia reflejen más su centro, el pueblo de Dios, cada uno con su ministerio».

 

A algunas preguntas específicas sobre la posibilidad de que (siguiendo las huellas de los religiosos hombres, que desde el Sínodo pasado eligieron a frailes no sacerdotes como miembros de la asamblea, en la que, a pesar de no haber sido ordenados, tienen derecho de voto) también las religiosas elegidas en el Sínodo puedan votar, el maestro general de la orden de los frailes predicadores respondió subrayando que la asamblea en curso es un «Sínodo de los obispos», pero oyó que el Sínodo «ha integrado la idea de que entre el gran número de obispos haya también representantes de la vida consagrada» y recordó que «el 80% de la vida consagrada es femenina» y que el Sínodo de por sí no es un «órgano de gobierno», ni está vinculado con «la ordenación presbiterial», por lo que «creo que en el futuro —dijo el superior de los dominicos— habrá un Sínodo de los obispos que dirá queremos que los que colaboren con nosotros en la pastoral estén presentes» en la justa proporción.

 

A los que indicaron que algunas asociaciones católicas femeninas están reuniendo firmas en línea para una petición, dirigida a los obispos, cardenales y al Papa, para que las religiosas superiores puedan votar en el Sínodo (iniciativa que desata cierto “malestar”), el superior de la Compañía de Jesús retomó las ideas del padre Cadoré e indicó que «este es un Sínodo de los obispos, y debe ser entendido en la estructura de la Iglesia: en los Sínodos de las Iglesias locales participa todo el pueblo de Dios en condiciones paritarias». Otra cosa es el Sínodo de los obispos, en el que, y este fue el segundo punto, «podemos seguir adelante: pienso —prosiguió el padre Sosa— que una de las características de la reforma que quiere hacer el Papa Francisco en la Iglesia es profundizar la sinodalidad, y en esta dirección se podrán producir cambios que puedan cambiar esta manera de concebir el Sínodo. Espero que este malestar ayude a moverse. Es un signo de que algo no está bien, y entonces hay que escucharlo y seguir adelante en la manera que pueda ser posible en el tiempo». El superior de los conventuales, por su parte, recordó que el objetivo de los franciscanos es «que cada fraile pueda participar y pueda ser superior local, provincial y general: este es nuestro sueño, y nos ponemos a trabajar para llegar a esta conclusión. Por ahora se necesita pedir el permiso de la Santa Sede para el superior local».

 

Al comenzar la rueda de prensa, Paolo Ruffini indicó que «el documento final será votado párrafo por párrafo, con la mayoría de las dos terceras partes». La joven “oidora” Silvia Teresa Retamales Morales, miembro del Observatorio Socio-Pastoral de los jóvenes en Chile, intervino para responder a las preguntas de los periodistas sobre algunas cuestiones de actualidad. Sobre las discriminaciones que sufren las personas homosexuales, dijo que «en un país como el mío, las personas homosexuales deben sufrir muchas discriminaciones», y que la discriminación se da «cuando no se trata a la persona homosexual en su dignidad, y, en la Iglesia, cuando la persona homosexual en lugar de sentirse recibida se siente un problema»; en cambio, «la Iglesia, cuyo primer mandato es el amor, debe reconocer a estos hermanos como personas que necesitan ser acompañadas: ser una Iglesia más incluyente y cómo poder ayudar a nuestros hermanos con orientación sexual diferente, pero que quieren formar parte de la Iglesia». En cuanto a la crisis de los abusos sexuales que está sacudiendo a la Iglesia en Chile, «es una oportunidad para replantear la estructura» de la Iglesia, «sancionar no es suficiente, hay que concentrarse en la prevención», y la «acción del Papa Francisco ha sido muy importante, ha dado confianza al pueblo chileno».

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El exsuperior general de los jesuitas Adolfo Nicolas vuelve al Japon.

Fr Adolfo Nicolás SJ returned to his home province of Japan on August 6, 2018. He left Manila early in the morning accompanied by Japanese Provincial Fr Renzo De Luca, and arrived safely in Tokyo.

Testimonial dinner

Before Fr Adolfo left the Philippines, the Jesuit Conference of Asia Pacific and his communities in the East Asian Pastoral Institute (EAPI) and Arrupe International Residence gathered to thank him and bid him farewell on a special testimonial dinner held at the Ateneo de Manila University, hosted by the Jesuit Conference of Asia Pacific and the Philippine Province. The event had been organised to officially launch the Adolfo Nicolás EAPI Endowment Fund, which will support the work of EAPI, where Fr Nicolás was director from 1978 to 1984.

When he resigned as Superior General of the Society of Jesus (2008-2016), Fr Nicolás asked to return not immediately to Japan, but to be sent to the Philippines, where he wanted to serve at the East Asian Pastoral Institute in Manila, whose missions was close to his heart, as Spiritual Director and as a Consultant.

Among the several friends who sent video testimonials for the 4th August, there were current Superior General Fr Arturo Sosa, Regional Assistant for Asia Pacific Fr Danny Huang, Myanmar Mission Superior and former JCAP President Fr Mark Raper and former Japanese Provincial Fr Shogo Sumita.

Endowment Fund

Fr Nicolás had not wanted a testimonial dinner or to be immortalised in an endowment fund, but he agreed to both because of his affection for EAPI.

“We know you are one who does not wish to be in the limelight … but you have allowed it only because you believe it is for EAPI and not for yourself,” said Philippine Provincial Fr Primitivo Viray Jr SJ. This attitude was, as Jesuit Conference of Asia Pacific President Fr Tony Moreno SJ said, “typical of Fr Nico, always self-effacing, never self-referential”.

His humility was clear in his message to the guests, read for him because of his slowed speech.  In it, Fr Nicolás said, “In this distinguished audience, there certainly are those who ask themselves for the meaning of today’s supper. Why a person, Adolfo Nicolás, who otherwise appears to be rather normal, in a time of so many, would give his name to a pastoral Institute and to fundraising? The answer is simple: because he believes in pastoral institutes.”

Fr Nicolás believes that “in Asia it is not enough to say that we must be humble and imbued by the sense of mystery and the like. Rather, we have to show the way, and this is pastoral”.

East Asian Pastoral Institute

EAPI serves the local churches in Asia Pacific with its focus on pastoral formation in the spirit of the Second Vatican Council. It envisions a new way of being Church by offering priests, religious men and women and laity a unique experience of learning and formation in community. The endowment fund will be used primarily to provide scholarships for participants from poorer countries and for maintaining the facilities.

Cardinal Charles Maung Bo, Archbishop of Yangon and an EAPI alumnus, flew to Manila for the occasion. “Surely Fr Nicolás will be embarrassed by my words of appreciation. It comes from my heart because I have personally tasted his love for our Myanmar Church,” said Cardinal Bo who is the fund’s honorary chairman.

Cardinal Bo spoke of how EAPI has helped pilgrims like him find healing and a sense of belonging to a universal society. “For many priests and church personnel who came from Myanmar, emotionally, spiritually bruised and broken, the stay in EAPI was comprehensively healing… We went back with a great resolve to be better disciples of Jesus.”

Archbishop Gabriele Giordano Caccia, Apostolic Nuncio to the Philippines, gave the apostolic blessing Pope Francis imparted with affection to Fr Nicolás and to all those present.

Target

The testimonial dinner raised about US$200,000 towards the endowment fund.  “The total target is of course huge, but for this initial phase of fundraising, we have set for ourselves the modest target of about US$1 million,” said EAPI Director Fr Peter Pojol SJ.

He thanked the many people who gave their support. “We continue to count on you and many others like you to further the work of EAPI and the dream of Fr Nico,” he said.


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Un italiano elegido nuevo superior general de los Capuchinos.

Fray Roberto GenuinFray Roberto Genuin 

Elegido el Superior General de los Frailes Menores Capuchinos

La elección recayó sobre Fray Roberto Genuin, 57 años, de la provincia de Venecia

Ciudad del Vaticano

Desde la mañana de este 3 de setiembre de 2018, los Frailes Menores Capuchinos tienen un nuevo Superior general en la persona de Fray Roberto Genuin, 57 años, de la provincia de Venecia.

Elegido en el primer escrutinio con 101 votos de los 188 Frailes capitulares provenientes de todo el mundo, en representación de los más de diez mil religiosos distribuidos en los cinco continentes, Fray Roberto Genuin es el 73º Ministro General del Orden Capuchino, el tercero del milenio (después de John Corriveau y Mauro  Jöhri) y es de Venecia, como Fray Flavio Carraro quien fuera general del 82 al 94.

El p. Roberto fue diversas veces superior local, enseñante y por nueve años Ministro provincial del Triveneto. Actualmente era superior en el convento de Rovereto.

Tras haber participado dos veces a los capítulos generales ahora está a la guía de la Orden por los próximos seis años. A él fueron los saludos y las felicitaciones de toda la Orden.

El Capítulo se está desarrollando en Roma, en la sede del Colegio internacional “San Lorenzo de Brindis”, desde el 27 de agosto hasta el 16 de setiembre. Participan 188 capitulares provenientes de Europa, Asia, Oceanía, África, América del Norte y América Latina, en representación de todas las circunscripciones de la Orden. Junto a los capitulares, están presentes también 48 oficiales y auxiliares, encargados de diferentes servicios.

En los días que siguen, será objeto de reflexión y discusión de los capitulares el borrador de la “Ratio Formationis”. Sucesivamente, serán elegidos los Consejeros generales. El calendario contempla también la tradicional peregrinación de los capitulares a Asís y una audiencia con el Papa Francisco en el Vaticano.

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Capítulo general de los Capuchinos.

Los Frailes Menores Capuchinos inician su 85 Capítulo GeneralLos Frailes Menores Capuchinos inician su 85 Capítulo General 

85° Capítulo general de los Frailes Menores Capuchinos

Los participantes provienen de los cinco continentes y elegirán el nuevo Ministro general y su Consejo

Ciudad del Vaticano

Inicia este 27 y hasta el próximo 16 de setiembre el 85° Capítulo general de los Frailes Menores Capuchinos, que elegirá al nuevo Ministro general y su Consejo.

El Capítulo se desarrolla en Roma, en la sede del Colegio internacional “San Lorenzo de Brindis”. Participan 188 capitulares provenientes de Europa, Asia, Oceanía, África, América del Norte y América Latina, en representación de todas las circunscripciones de la Orden. Junto a los capitulares, están presentes también 48 oficiales y auxiliares, encargados de diferentes servicios.

El calendario de los trabajos capitulares prevé que en la primera semana se escuchen las diversas relaciones, en particular la del Ministro general saliente, fr. Mauro Jöhri, que ilustrará a los capitulares sobre el estado actual de la Orden.

Además, será presentado por el Ecónomo general el informe sobre la situación económica. El día 3 de septiembre está prevista la elección del Ministro general. En los días siguientes, será objeto de reflexión y discusión de los capitulares el borrador de la “Ratio Formationis”. Sucesivamente, serán elegidos los Consejeros generales. El calendario contempla también la tradicional peregrinación de los capitulares a Asís y una audiencia con el Papa Francisco en el Vaticano.

Todos los frailes podrán seguir los acontecimientos capitulares con vídeos, galerías de fotos y noticias en el sitio web www.capitulum2018.ofmcap.org o utilizando la app de la Orden OFMCap, compatible con las plataformas Android, Apple IOS y Windows. La oficina de la comunicación seguirá paso a paso los trabajos del Capítulo con textos informativos, fotos y vídeos.

 


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Julio 31 San Ignacio de Loyola, fundador de la Cía. de Jesús (jesuitas)

Ignacio de Loyola

Íñigo López Sánchez, quien adoptaría el nombre de Ignacio, nació en 1491 en el castillo de Loyola junto a la aldea vasca llamada Azpeitia. Fue caballero al servicio de Carlos I de España y V de Alemania, “hombre dado a las vanidades del mundo”, “con un grande y vano deseo de ganar honra” (Autobiografía, 1). Herido en 1521 por una bala de cañón cuando defendía la fortaleza de Pamplona, fue llevado al castillo de su familia y se sometió a dolorosas cirugías debido a la fractura de una pierna.

Durante su convalecencia, al no encontrar libros de caballería se dedicó a leer una vida de Cristo y las vidas de los santos.

Cuenta él mismo que “cuando pensaba en aquello del mundo, se deleitaba mucho; mas cuando después de cansado lo dejaba, hallábase seco y descontento; y cuando en ir a Jerusalén descalzo, y en no comer sino yerbas, y en hacer todos los demás rigores que veía haber hecho los santos, no solamente se consolaba cuando estaba en los tales pensamientos, mas aún después de dejado, quedaba contento y alegre”. (Autobiografía, 8). Esta experiencia lo conduciría a la conversión.

Su primera decisión fue ir a Jerusalén como peregrino. Una vez curado se dirigió a pie a la abadía benedictina de Nuestra Señora de Montserrat cercana a Barcelona. Allí, ante la imagen de María con el Niño Jesús, veló una noche entera y dejó sus armas de caballero para dirigirse a Manresa, pequeño poblado de Cataluña donde permaneció de marzo de 1522 a febrero de 1523 viviendo una experiencia de Dios que alcanzó su momento más luminoso junto al río Cardoner: “Y estando allí sentado se le empezaron a abrir los ojos del entendimiento; y no que viese alguna visión, sino entendiendo y conociendo muchas cosas, tanto de cosas espirituales, como de cosas de la fe y de letras; y esto con una ilustración tan grande, que le parecían todas las cosas nuevas”. (Autobiografía, 30). Él mismo consignaría su experiencia en el libro de los “Ejercicios Espirituales“.


Después de pasar el año 1523 en Jerusalén buscando las huellas de Jesús, a quien quería “conocer mejor, para imitarlo y seguirlo”, a su regreso se dedicó a estudiar gramática y letras en Barcelona y Alcalá. Pronto tuvo que afrontar dificultades y fue solicitado por la Inquisición en Salamanca, donde fue interrogado y declarado inocente. En febrero de 1528 llegó a París para estudiar en La Sorbona, donde en marzo de 1533 obtuvo el grado de Maestro en Artes, que según la titulación universitaria lo autorizaba para enseñar filosofía y teología. Desde entonces latinizó su nombre firmando como “Ignatius”.

En París compartió un cuarto con dos estudiantes: Pedro Fabro, de Saboya, y Francisco Javier, de Navarra, ambos con 23 años de edad. Se hicieron amigos y pronto Fabro, designado como su tutor de estudios, compartiría su deseo de llevar una vida austera en seguimiento de Cristo. Otro tanto sucedió con Javier, joven de gran ambición en quien hizo mella una frase de Jesús que le repetía Ignacio con frecuencia: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?”. (Mateo 16,26). Otros estudiantes se unieron al proyecto: el portugués Simón Rodríguez y los españoles Diego Laínez, Alfonso Salmerón y Nicolás de Bobadilla. Oraban juntos, discutían sobre la vida cristiana y hablaban de “cosas de Dios”. Ignacio les comunicaba lo que había experimentado, principalmente en Manresa, y suscitaba en ellos el deseo de buscar a Dios.

Fortalecidos por su experiencia espiritual, los siete amigos deciden lo que van a hacer: servir como sacerdotes, si es posible en Jerusalén, o si no irán a Roma para presentarse ante el Papa “a fin de que él los envíe a donde juzgue que será más favorable a la gloria de Dios y utilidad de las almas”. Se dan un año como plazo, desde cuando se encuentren en Venecia. El 15 de agosto de 1534 en París, en la capilla de Montmartre, sellan su proyecto con voto solemne en una misa presidida por Fabro, ordenado el 30 de mayo.

Ignacio enferma en 1535 y va a recuperarse en su tierra natal. La cita en Venecia se aplaza entonces para comienzos de 1537. Mientras tanto el grupo aumenta con los franceses Claudio Jay, Pascasio Broet y Juan Bautista Codure. Restablecido Ignacio, el 8 de enero de 1537 se encuentran en Venecia, donde el 24 de junio son ordenados sacerdotes los que aún no lo eran. La guerra con los turcos dificulta el viaje, y mientras esperan a embarcarse trabajan pastoralmente y se designan “Compañía de Jesús”. Desde entonces añaden a sus nombres las iniciales S.J. (Societatis Jesu, en latín).

Como no parte ningún barco se dirigen a Roma, donde se encuentran en la Pascua de 1538. Ignacio llega con Laínez y Fabro hacia mediados de noviembre de 1537. A 15 kilómetros de Roma, en la capilla de La Storta, Ignacio “sintió tal mutación en su alma y vio tan claramente que Dios Padre lo ponía con Cristo, su Hijo, que no se atrevería a dudar de esto…” (Autobiografía, 96). A sus compañeros les dijo: “He visto a Cristo con su cruz a cuestas y a su lado al Padre Eterno que le decía a su Hijo: ‘quiero que tomes a éste como servidor’, y Jesús me dijo: ‘quiero que nos sirvas’ “.

Los compañeros son recibidos por el Papa en noviembre de 1538 y se ofrecen para cualquier misión que les confíe. Y siendo de países tan diferentes, se hacen esta reflexión: “más vale que permanezcamos de tal manera unidos y ligados en un solo cuerpo, que ninguna separación física, por grande que sea, nos pueda separar”. Deciden por ello formar una nueva orden religiosa, cuya primera “Fórmula del Instituto” es sometida a la consideración de Paulo III, quien el 27 de septiembre de 1540 firma la bula o documento pontificio de aprobación. El 17 de abril de 1541, después de haber rechazado dos veces el voto unánime de sus compañeros, Ignacio acepta el cargo de Prepósito (del latín: puesto delante como guía) General. El 22 de abril los compañeros hacen votos solemnes de pobreza, castidad y obediencia, y otro voto especial de obediencia al Papa para las misiones que les confíe.

En 1541 Ignacio fija su residencia en una vieja casa situada en el centro de Roma frente a una capilla dedicada a Nuestra Señora de la Estrada. La Compañía de Jesús recibe la responsabilidad de la parroquia, e Ignacio se instala en tres pequeñas piezas cercanas al presbiterio. Su principal trabajo allí fue la redacción de las Constituciones de la Compañía de Jesús, lo cual hizo hasta su muerte, siempre en proceso de incorporar las observaciones de sus compañeros y las nuevas experiencias. Su libro de los Ejercicios Espirituales fue aprobado y recomendado por el Papa Paulo III el 31 de julio de 1548.

El 21 de julio de 1550 la Compañía de Jesús obtiene del Papa Julio III su confirmación como orden religiosa, mediante la bula aprobatoria de una segunda Fórmula del Instituto, con un texto ampliado. Las misiones se multiplican en Europa, Asia, África y América.

El Papa envía a algunos teólogos jesuitas al Concilio de Trento, convocado para tratar los puntos de discusión suscitados con motivo del cisma protestante. Ignacio funda instituciones educativas, casas para catecúmenos judíos y mahometanos, un refugio para mujeres errantes, y organiza colectas para los pobres y los prisioneros.

A comienzos de julio de 1556, una fatiga extrema lo obliga a descansar y muere al amanecer del 31 del mismo mes, a los 65 años. Al morir Ignacio, la Compañía de Jesús contaba en el mundo con 1036 jesuitas, unos sacerdotes y otros hermanos, distribuidos en 11 Provincias (circunscripciones territoriales), y con 92 casas de las que 33 correspondían a obras educativas. Fue canonizado como santo por el Papa Gregorio XV el 12 de marzo de 1622, con Francisco Javier y Teresa de Ávila. Sus restos reposan en Roma, en la Iglesia del Gesú.


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India: serias dificultades, con trasfondo político, para las religiosas de la Madre Teresa

Un escándalo sobre las Misioneras de la Caridad que podría ser instrumentalizado

En India el arresto de una monja en Rachi por tráfico de adopciones está llevando a toda la orden de la Madre Teresa al banquillo de los acusados. Pero la gobernanta de Calcuta acusa: los nacionalistas hindúes están utilizando el caso para promover sus intereses

Un grupo de Misioneras de la Caridad

Pubblicato il 14/07/2018
Ultima modifica il 14/07/2018 alle ore 14:54
GIORGIO BERNARDELLI
MILÁN

 

Un caso local bastante feo. En la India del nacionalismo hinduista podría llegar a transformarse en una acusación generalizada en contra de las monjas de la Madre Teresa. Desde hace una docena de días las Misioneras de la Caridad están en el ojo del huracán debido al caso judicial que concluyó con el arresto de una de ellas, además de una colaboradora laica, con la acusación de tráfico de adopciones ilegales.

 

Los hechos habrían sucedido en una casa para madres solteras que las religiosas administran en la capital del estado de Jharkhand, una de las 243 estructuras al servicio de los últimos de las que se ocupan todos los días las monjas de la caridad en la India. Las autoridades judiciales recibieron la denuncia de una pareja de hindúes que habría depositado 120 mil rupias (unos 1500 euros) para poder adoptar a uno de los niños de las madres solteras. Y están investigando si se trata de un episodio aislado. Hay que añadir, además, que desde 2015 las Misioneras de la Caridad, como política general, habían dejado de ofrecer servicios para la adopción de niños en la India porque no comparten los principios del gobierno de Nueva Delhi, que permiten la adopción entre las parejas de personas del mismo sexo o entre solteros.

 

El 5 de julio, al enterarse de la noticia sobre la directora del centro de Ranchi, sor Concilia, la Casa Madre de las Misioneras de la Caridad difundió inmediatamente una posición neta al respecto: «Estamos completamente sorprendidas por lo que ha sucedido en una de nuestras casas –escribió la superiora, sor Mary Prema. Nunca habría debido suceder. Va en contra de nuestras convicciones morales. Estamos verificando con mucha atención el episodio. Adoptaremos todas las precauciones necesarias para que un incidente de este tipo no vuelva a repetirse nunca».

 

Pero mientras tanto, las Misioneras de la Caridad deben afrontar una serie de acciones que ha puesto en marcha el gobierno local de Jharkhand, que, específicamente, parece querer extender las acusaciones a toda la familia religiosa fundada por la Madre Teresa de Calcuta. El jefe de la policía pidió que el gobierno central de Nueva Delhi congelara todas las cuentas bancarias de las Misioneras de la Caridad, para verificar la existencia de violaciones en los financiamientos del extranjero. Todo ello mientras en la opinión pública del país vuelven las viejas tesis del periodista inglés Christopher Hitchens, que acusaba a la Madre Teresa de explotar la pobreza en la India. El Movimiento de los nacionalistas hindúes, el RSS, muy cercano al primer ministro Narendra Modi, pidió que se le revocara a la fundadora de las Misioneras de la Caridad el “Baharat Ratna”, la mayor condecoración de la India, que se le otorgó en 1980.

 

Ante esta oleada de acusaciones, que tiene toda la pinta de ser una instrumentalización, el obispo auxiliar de Ranchi, Telesphore Bilung, indicó que el gobierno local, bajo la guía de los nacionalistas hindúes, introdujo en año pasado en Jharkhand las polémicas leyes anti-conversión. «Tenemos noticias de perquisiciones en diferentes distritos del Estado –declaró a la agencia UcaNews. Están tratando de demostrar que los cristianos están relacionados con actividades ilegales». También la portavoz de las Misioneras de la Caridad, Sunita Kumar, se refirió al intento de «amenazar y sofocar financieramente» a la orden religiosa fundada por la Madre Teresa, «cuya obra en la India, desde 1950 hasta la fecha, es evidente para todos».

 

Las próximas elecciones políticas, que se llevarán a cabo en mayo de 2019, parecen influir en esta historia: los nacionalistas hinduistas del partido BJP, en el gobierno con Modi, han sido acusados en varias ocasiones durante estos años de construir el propio consenso mediante actos de hostilidad cada vez más graves y elaborados en contra de las minorías. En este contexto, es significativo que haya defendido a las Misioneras de la Caridad Mamata Banerjee, gobernadora del estado de Bengala Occidental, el estado de Calcuta: «Están maliciosamente tratando de difamar el nombre de la Madre Teresa, tomando como blanco a las monjas –escribió en un “tuit”. El BJP no se olvida de nadie y debe ser condenado con firmeza. Dejen que las Misioneras de la Caridad sigan desempeñando su servicio a favor de los más pobres entre los pobres».


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El Verbo Divino: capítulo general y audiencia del Papa

Papa al Verbo Divino. Las tres palabras clave para ser un verdadero misionero

Discurso del Papa a los participantes del 18° Capitulo General de la Sociedad del Verbo Divino: Confiar en el Señor, anunciar la palabra de Dios y realizar obras de misericordia como premisas para ser un buen misionero.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Confianza, anuncio y hermanos. Son las tres palabras sobre las que el Papa Francisco ha reflexionado durante su discurso a los participantes del 18° Capitulo General de la Sociedad del Verbo Divino, con quienes se reunió en la mañana del viernes 22 de junio en la Sala Clementina del Vaticano.

El lema que acompaña a este 18° Capitulo General es «“El amor de Cristo nos urge”: enraizados en la Palabra, comprometidos en su misión». Lema que tiene “un claro sabor paulino y misionero” ha expresado Francisco, y el cual les invita a que en cada rincón del mundo donde estén presentes, vuelvan “a mirar las raíces”, a ver “dónde están arraigados” y “cuál es la savia que da vida a sus comunidades y a las obras que realizan”.

Tener confianza en el Señor aporta valentía

Lo primero que pidió el Santo Padre fue tener “confianza en Dios y en su divina Providencia”, porque el saber abandonarnos en sus manos – aseguró – “es esencial en nuestra vida de cristianos y consagrados”. En este contexto además, citó a San Arnoldo, quien estaba convencido de que en la vida de un misionero no hay nada que pueda justificar la falta de valentía y de confianza en Dios, para auspiciarles a no sentir “miedo y cerrazón” y a no poner “frenos y trabas a la acción del Espíritu”. También les invitó a “renovar la confianza en el Señor”, “a salir sin miedo” y a dar testimonio “de la alegría del Evangelio”, la cual – puntualizó – “hace felices a muchos”. Una confianza en el Señor que, por otro lado, les debe ayudar también a “estar abiertos al discernimiento”, para examinar la propia vida, buscando hacer la voluntad de Dios en todas sus actividades y proyectos.

Anunciar la Palabra de Dios te convierte en un verdadero misionero

“Proclamar la Palabra de Dios” es esencial para el misionero. Y es por ello – dijo Francisco – que en el corazón de todo Verbita “deben arder como un fuego que no se apaga las palabras de san Pablo”: «¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!». “El mandato misionero no conoce fronteras ni culturas – dijo el Papa – todo el mundo es tierra de misión”. Es sólo, “asumiendo la Palabra de Dios como fundamento de sus vidas” y dejando que ésta arda en sus corazones, lo que hará, de cada uno de ustedes “un verdadero misionero”. Aunque esto – dijo el Papa saliéndose de su discurso –  “es un poco desordenado, pero el asunto es ir, después será el orden, más adelante” – y continuó – “pero la vida del misionero siempre es desordenada. Solamente tiene una seguridad de orden: la oración. Y con la oración va adelante”.

Momento del discurso en el que el Papa también aprovechó para alentarles a vivir y dejarse santificar por la Palabra de Dios: “Vivan y déjense santificar por la Palabra de Dios y vivirán para ella”.

Una comunidad que camina unida es la mayor evangelización

“Qué hermoso es ver una comunidad que camina unida y donde sus miembros se aman” expresó el Pontífice a los participantes del Capitulo General del Verbo Divino. “Aunque se peleen, aunque discuten” dijo, “porque en toda buena familia que se ama, se pelea, se discute”, pero después – continuó – “hay armonía y hay paz”.

Asegurando que vivimos “la cultura de la exclusión, la cultura del descarte”, les expresó que sólo “unidos” es como podrán “afrontar cualquier dificultad y la tarea de salir al encuentro de otros hermanos que están fuera”; los cuales – puntualizó Francisco – “se encuentran excluidos por la sociedad, abandonados a su suerte o pisoteados por intereses egoístas”.

En este contexto, les pidió como “brújula” que oriente sus pasos de hermanos misioneros, escuchar y dar respuesta “a los gritos de quienes piden pan y justicia”, llevar paz y promoción “a los que buscan una vida más digna” y consolar y ofrecer razones de esperanza “a las tristezas y sufrimientos de tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo”, porque como misioneros, son enviados para hacer realidad el espíritu de las Bienaventuranzas “a través de las obras de misericordia”.

Las palabras “orígenes” y “cementerio” deben ser raíces para el misionero

Por último, Francisco expresó dos palabras: orígenes y cementerio: “Los orígenes no son sólo una historia, no son una cosa, no son una espiritualidad abstracta. Los orígenes son raíces y para que la raíz pueda dar vida hay que cuidarla, hay que regarla. Hay que mirarla y quererla” aseguró, explicando que cuando les dijo que “sean arraigados a los orígenes”, se refería a que sus orígenes “sean raíz que los haga crecer”.

Después habló de cementerios, – pero no bajo un pensamiento lúgubre – acentuó: “Piensen en los cementerios de regiones lejanas, en Asia, en África, en Amazonia… cuántos de ustedes están allí y en la lápida se lee que murieron jóvenes, porque se jugaron, jugaron la vida”. “No se olviden: raíces y cementerio” – concluyó – “raíces y cementerio que también son raíces para ustedes”.

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