Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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El P. Federico Lombardi recuerda al Cardenal Etxegaray

2019.08.01 Padre Federico Lombardi, gesuita2019.08.01 Padre Federico Lombardi, gesuita 

Padre Lombardi ricorda il cardinale Etchegaray

Uomo di pace e di giustizia, affascinante testimone della fede e grande comunicatore. Il ricordo del cardinale Roger Etchegaray nelle parole di Padre Federico Lombardi, già direttore della Radio Vaticana e della Sala Stampa e presidente della Fondazione Ratzinger-Benedetto XVI

Commosso e alto il ricordo che padre Federico Lombardi traccia del cardinale Roger Etchegaray morto a 20 giorni dal suo 97esimo compleanno. Nella sua testimonianza l’eco delle parole del Papa che lo definisce uomo di dialogo e di pace, ma anche il messaggio significativo da rilanciare a tutti i comunicatori, i giornalisti e gli operatori dei media cattolici e non: quello di guardare sempre verso l’umanità per individuare in quali direzioni si può andare per servire l’uomo di oggi. Sentiamo padre Lombardi nell’intervista di Hélène Destombes:

Ascolta l’intervista a padre Federico Lombardi

R.  – Il cardinale Etchegaray rimane, per me, uno dei collaboratori fondamentali del Pontificato di Giovanni Paolo II: un po’ come Ratzinger lo è stato nel campo della dottrina, il cardinale Etchegaray lo è stato nel campo della giustizia della pace, dei diritti umani, del dialogo aperto per il bene dell’umanità dal punto di vista sia ecumenico sia interreligioso. Ho un ricordo del cardinale Etchegaray anche come di un testimone affascinante della fede, entusiasta e capace di entusiasmare, di parlare con profondità al cuore, con una vera testimonianza di spirito di fede. Non posso dimenticare in particolare l’omelia che egli fece nel grande Giubileo per il Giubileo dei giornalisti. Mi è sempre rimasta estremamente impressa – ed era anche un modello della sua straordinaria capacità omiletica – per le parole che egli ci disse, invitando tutti i giornalisti del mondo a stare sempre alla finestra più alta e più larga del proprio media per guardare verso l’umanità, in quali direzioni si può andare e servire l’uomo di oggi. Non l’ho mai dimenticato e credo sia anche per tutti noi comunicatori un messaggio da ricordare.

Il cardinale Etchegaray ha viaggiato in numerosi Paesi, Cuba e Cina, Iraq, è stato un uomo di dialogo: incontrava sia i capi di Stato che la società civile, le sue azioni di pace e umanitarie soprattutto nei Paesi in guerra sono state determinanti?

R.  – Sì, io sono convinto che sia stato un grande modello di quella cultura dell’incontro di cui ci parla oggi continuamente il Papa Francesco. Lui si presentava al dialogo con tutti, con la piena verità e sincerità della sua persona, senza alcun calcolo e senza alcuna complicazione diplomatica – nel senso negativo – ma portava veramente il messaggio di desiderio di pace e di incontro che il Vangelo chiede da noi. E la gente di tutti i livelli lo capiva, per cui rimane un testimone del dialogo e dell’incontro nel senso migliore.


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El Papa y Lombardi en la fiesta de S.Ignacio

San Ignacio de Loyola.San Ignacio de Loyola. 

El Papa recuerda a Ignacio de Loyola, atraído por la gloria de Dios

El 31 de julio la Iglesia celebra la memoria litúrgica de San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús. El Papa le recuerda hoy en un tweet. Por su parte, padre Federico Lombardi habla del carisma del Santo, su relevancia y su vínculo con el Pontificado de Francisco.

Eugenio Bonanata – Ciudad del Vaticano

“San Ignacio de Loyola, que hoy recordamos, cuando era un joven soldado pensaba en su propia gloria; pero luego fue atraído por la gloria de Dios, que dio sentido a su vida”. Es el tweet que ha publicado hoy el Papa Francisco a través de su cuenta Oficial @Pontifex. Los jesuitas sienten una sintonía particular con Francisco, también jesuita, aunque la Compañía de Jesús desde su nacimiento considera a cada Pontífice como su superior: es cuando afirma para Vatican News padre Federico Lombardi, presidente del Consejo de Administración de la Fundación vaticana Joseph Ratzinger – Benedetto XVI, con ocasión de la memoria litúrgica de San Ignacio de Loyola subrayando tres puntos claves del actual Pontificado: La Iglesia en salida, el discernimeinto y la sinodalidad, simbolizada por el pueblo en su camino bajo la guía del Espíritu Santo. “Los jesuitas – explica – viven el carisma de San Ignacio en términos de servicio, siguiendo a Jesús y tratando de imitarlo de la manera más real y profunda. Y esto significa ayudar a las personas a conocer el Evangelio y a orientar bien sus vidas”. Yendo más al detalle de las actividades llevadas a cabo por los jesuitas, el padre Lombardi recuerda el compromiso misionero, como el de China, India y América Latina; la combinación de fe y cultura, que llevó a los jesuitas a establecer y administrar muchas universidades y escuelas en todo el mundo; y la acción en las periferias del mundo, sobre todo recientemente con inmigrantes.

Padre Lombardi, ¿cuál es la actualidad de San Ignacio?

R. – Tenemos dos dimensiones: una es la ayuda, la inspiración, la búsqueda espiritual personal de cada uno. El libro de los ejercicios espirituales, y la ayuda para buscar la voluntad de Dios en la propia vida, es un mensaje universal que Ignacio da y que es apreciado incluso fuera de la Iglesia Católica. Luego, en la concreción que se tiene en la Compañía de Jesús, es decir, en los religiosos que se unen como cuerpo para seguirlo, se convierte más bien en un carisma de servicio en las fronteras de la Iglesia y del mundo donde es necesario ayudar a las personas a encontrarse con el Señor. Es un servicio que también se lleva a cabo bajo la guía del Papa y las indicaciones para las mayores necesidades de la Iglesia universal.

¿Cuáles fueron los puntos particularmente significativos de la acción de la Compañía en su historia?

R. – No existe una actividad específica y exclusiva que los jesuitas hayan llevado a cabo. Pero ciertamente, en la historia de la Iglesia, el compromiso misionero de los jesuitas, por ejemplo, los misioneros de China, India, América Latina con las reducciones, etc., ha representado realmente una epopeya de proclamar el Evangelio muy grande. E incluso hoy, la misión en todas sus formas, aunque hayan cambiado, sigue siendo de gran actualidad. Otro aspecto que es bastante característico es que, dado que hay un poco de esta síntesis de espiritualidad y cultura en la formación de Ignacio y sus primeros compañeros, ha sido natural que luego hubiera una gran actividad jesuita en el campo educativo. Así, por ejemplo, las escuelas y las universidades: en los primeros siglos de la Compañía había colegios jesuitas en casi todas las ciudades de Europa, e incluso hoy tenemos varias universidades católicas en el mundo sustentadas por los jesuitas. En los últimos años de la Compañía, se ha desarrollado bastante el énfasis en la fe que opera en la justicia y, por lo tanto, todos los aspectos del compromiso en las periferias del mundo, en las situaciones más difíciles. Ahora, el servicio jesuita para refugiados e inmigrantes es muy importante, que de hecho está íntimamente vinculado con los orígenes de la Compañía de Jesús. Pero hay que decir que se ha convertido en una dimensión particularmente significativa que se empareja bien con la idea de las periferias de las que habla el Papa Francisco.

¿Cuál es la influencia de San Ignacio en el pontificado de Francisco?

R. – Francisco es un jesuita, lo dice, lo reconoce, lo siente. Diría que, como jesuitas, hay tres aspectos en los que uno se siente muy en sintonía con Francisco y su pontificado. El primero es el hecho de “la Iglesia en salida” de la que siempre ha hablado: los jesuitas se sienten personas en misión, enviados para servir al Señor en los confines, en las periferias y en todos los lugares del mundo. El segundo es el de ir siempre más allá, una gran dinámica, no sentirse aferrado, sino comprender que el Señor siempre nos llama un paso más allá. San Ignacio hablaba de una gloria cada vez mayor de Dios, en el sentido de que nunca pensamos que hemos llegado, que podemos estar tranquilos, sentados porque todo está hecho. En Francisco, este sentido de la dinámica es fuerte, del pueblo en camino, del pueblo de Dios acompañado por el Espíritu Santo que siempre va más allá de la sinodalidad, etc. El tercer aspecto, bastante característico de los jesuitas, es el discernimiento. Una palabra que continuamente vuelve en Francisco, que es el ser capaces de ver en la complejidad de la realidad – tanto en nuestras vidas como en las realidades que enfrenta la Iglesia y la humanidad – cuál es la mejor manera de realizar el plan de Dios y por tanto realizar nosotros mismos como somos llamados por Dios en nuestra vocación y en la vocación al servicio de la Iglesia.

¿Cuál es la relación del Papa Francisco con la Compañía de Jesús?

R. – La Compañía de Jesús se comporta con el Papa Francisco como con todos los Papas, poniéndose a disposición. Y él considera al Papa como su superior. Naturalmente, con Francisco puede haber esta sintonía espiritual que también facilita la comprensión del significado de sus mensajes y, por su parte, siendo él también un jesuita, existen relaciones normales con personas que conoce y con las que se siente cercano espiritualmente. Pero no son relaciones de particular privilegio, ni los jesuitas desean ser privilegiados. Solo desean hacer su servicio de acuerdo con lo que pide el Papa. Hoy el Papa es jesuita y estamos felices de servirlo en el mundo mejor.

Jesuitas Acústico


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El encuentro en febrero de los presidentes de las conferencias episcopales sobre la protección a los menores-

VERSO L’INCONTRO DEI VESCOVI SULLA PROTEZIONE DEI MINORI

Quaderno 4044

pag. 532 – 548

Anno 2018

Volume IV

15 dicembre 2018

ABSTRACT – La preparazione dell’Incontro dei Presidenti delle Conferenze episcopali, indetto dal Papa per la fine di febbraio del 2019 sul tema della protezione dei minori, è ormai in corso. Si tratta certamente di un incontro inedito, ma chiaramente in­serito nella prospettiva della «sinodalità», tanto cara a papa Francesco e centrale nel suo disegno di riforma della Chiesa. I partecipanti all’incontro sono convocati dunque proprio come responsabili del popolo di Dio in cammino nel suo insieme e non solo come rappresentanti e responsabili del clero e dei religiosi.

Certamente si tratta di un’occasione per ricostruire l’emergere del problema degli abusi (sessuali, di potere e di coscienza) negli ultimi vent’anni in diverse parti del mondo e per registrare le lezioni che se ne devono trarre. Si possono sommariamente ricordare i casi degli Stati Uniti, della Germania, dell’Irlanda, dell’Australia e del Cile, e le vicende di Maciel e Karadima.

Parallelamente, è importante evidenziare il cammino che è già stato fatto per fronteggiare il problema nel corso dei due ultimi pontificati, con il rinnovamento delle normative canoniche, la formulazione di Linee guida da parte delle Conferenze episcopali, le iniziative di formazione e di altro genere, fino alle recenti Lettere di papa Francesco.

Il prossimo incontro di febbraio non parte dunque dal «punto zero», ma è certamente un evento inedito che si propone di dare una forte spinta per nuovi urgenti passi in avanti. Come si è visto, le lezioni e le esperienze acquisite sono molte, ma sono molte anche le questioni aperte.

Ad esempio, se in diversi Paesi si è fatto molto, ottenendo una riduzione so­stanziale dei casi di abuso e avviando programmi efficaci di preven­zione e di formazione, bisogna riconoscere che in molti altri Paesi si è fatto poco, se non quasi nulla. Talvolta ci si continua a illudere che si tratti di un problema principalmente «occidentale», oppure «americano» o «anglofono», e con incredibile ingenuità si pensa che nel proprio Paese esso sia marginale.

Parlare degli abusi sessuali da parte dei membri del clero è un tema doloroso e spiacevole. A volte, anche in ambienti di Chiesa si sente dire che è ora di cambiare argomento, che non è giusto dare troppo peso a questo tema, perché se ne resta oppressi e la questione viene ingigantita. Ma questa è una strada sbagliata. Se la questione non viene affrontata fino in fondo nei suoi diver­si aspetti, la Chiesa continuerà a trovarsi davanti a una crisi dopo l’altra, la credibilità sua e di tutti i suoi sacerdoti ne resterà ferita gravemente, e soprattutto ne soffrirà la sostanza della sua missione di annuncio evangelico e di lavoro educativo per l’infanzia e per la gioventù, che è stato da secoli uno degli aspetti più belli e preziosi del suo servizio per l’umanità.

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PREPARING FOR THE MEETING OF BISHOPS ON THE PROTECTION OF MINORS

Preparations are underway for the Meeting of Presidents of Episcopal Conferences on the subject of safeguarding children. Convoked by the pope, it will take place at the end of February 2019. This article presents a brief overview of the emergence of the necessity to protect minors over the last 20 years in diverse parts of the world and underlines the lessons that must be drawn. It recalls what has happened in the United States, Germany, Ireland, Australia and Chile, and the cases of Maciel and Karadima. It shows how much has been done to confront the problem during the last two pontificates, with the renewal of canonical norms, the formulation of Guidelines by the Episcopal Conferences, formation projects and other initiatives, and also the recent Letters by Pope Francis. Finally it enumerates a series of key issues the Meeting will have to confront.


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El silencio del Papa ante las acusaciones de Vigano. Opinion del jesuita Federico Lombardi

Papa, padre Lombardi: Giusto suo silenzio di fronte al basso livello delle accuse

Tv2000

L’ex portavoce della sala stampa vaticana a Tv2000: “Francesco ha scelto pazienza e umiltà e non si è lasciato coinvolgere da spirale terribile di dispute”.

Papa Francesco stamane nell’omelia a Santa Marta “fa una riflessione che colleghiamo spontaneamente alla situazione di oggi in cui abbiamo un’ondata di accuse estremamente aggressive che mescolano alcuni elementi di verità con tanti elementi di falsità che confondono e soprattutto tendono a creare una situazione di divisione nella Chiesa”. Lo ha detto l’ex portavoce della sala stampa vaticana, padre Federico Lombardi, in un’intervista al Tg2000, il telegiornale di Tv2000.

“Di fronte a questa situazione – ha aggiunto padre Lombardi – il Papa ribadisce la sua intenzione di non rispondere direttamente a queste accuse e di non lasciarsi coinvolgere in una spirale terribile di dispute, contraddizioni violente che non possono portare solo che a ulteriori divisioni e a un profondo male nella Chiesa. Il Papa sceglie di imitare l’atteggiamento di Gesù che si pone ad un livello superiore di pazienza, umiltà e non si lascia coinvolgere sul piano estremamente basso e cattivo delle accuse e contraccuse”.
“Non ci possiamo mai stupire – ha concluso padre Lombardi – che nella vita della Chiesa ci siano delle difficoltà e momenti di tensione che danno luogo a confusione e accuse. Questi momenti ci sono sempre stati nella storia della Chiesa e continueranno ad esserci anche in futuro. Non dobbiamo illuderci di un Paradiso in terra. Questo esempio di pazienza e moderazione del Papa con questo tempo di silenzio credo che sia una buona strada”.


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Hace cinco año la renuncia de Benedicto XVI. Cómo la vivió el P. Lombardi portavoz del Vaticano.

“La renuncia del Papa cumplió su objetivo, un nuevo impulso misionero”

El ex director de la sala de prensa de la Santa Sede y actual presidente de la Fundación Ratzinger, Federico Lombardi, repasa los días de la imprevista renuncia de Benedicto XVI, que vivió entre la sorpresa y la serenidad
ANSA

Ratzinger

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Pubblicato il 11/02/2018
Ultima modifica il 11/02/2018 alle ore 17:08
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Fue el rostro mediático de Benedicto XVI durante buena parte de su pontificado. Como portavoz papal y director de la sala de prensa del Vaticano, Federico Lombardi acompañó a Joseph Ratzinger en las buenas y en las malas. Con sutil habilidad supo responder a las crisis más caprichosas, desde el caso Ratisbona hasta el escándalo “vatileaks”. Para muchos vaticanistas, sus múltiples virtudes se expresaron de mejor manera en los días de la sorpresiva renuncia del Papa y la elección de Francisco, entre febrero y marzo de 2013. Exactamente cinco años atrás.

 

En un nuevo aniversario de la dimisión leída en latín por Benedicto, en una mañana gris de aquel 11 de febrero de 2013 en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico y ante un puñado de cardenales, el sacerdote jesuita repasó en esta entrevista (concedida para un documental de inminente publicación) sus vivencias esos días que sacudieron a la Iglesia católica y al mundo.

 

¿Cómo vivió aquellos días de la renuncia?

Los viví con mucha serenidad, fue una sorpresa naturalmente para el mundo. En cierto sentido fue una sorpresa también para mí, porque yo tampoco había recibido una información precisa con mucha anticipación de lo que el Papa iba a hacer aquel 11 de febrero. Al mismo tiempo, no consideraba esta alternativa absolutamente imposible porque él había ya hablado en el libro-entrevista “Luz del Mundo” (con el periodista Peter Seewald), eso yo no había olvidado. Todas las personas que trabajaban con él se daban cuenta que, aunque desarrollaba bastante bien su tarea, lo hacía con un empeño de sus fuerzas que había llegado ya al límite. Por ejemplo, el viaje a Líbano, su último viaje al extranjero había salido muy bien pero se veía que estábamos al límite de las fuerzas. Así también ocurría con las grandes celebraciones.

 

¿Usted lo consideraba posible, entonces?

No me tomó completamente por sorpresa. Fui avisado con la suficiente anticipación como para poder manejar la situación en lo que correspondía de mi parte, comunicando a los periodistas y explicándoles lo que el Papa había dicho aquella famosa mañana. El Papa Benedicto había llegado bastante al límite de sus fuerzas para el desempeño normal del ministerio.

 

¿Cómo se comunica una noticia tan importante para la historia de la Iglesia?

La presentación que debí hacer de la renuncia aquella mañana fue para mí muy desafiante, me di cuenta de la grandísima sorpresa y el grandísimo interés que esta noticia había suscitado, no sólo para la prensa sino también en el pueblo cristiano y en la opinión pública en general. Era muy importante dar una presentación serena y objetiva de las motivaciones. Para mí el texto de la renuncia fue absolutamente claro y completo, muy característico de Benedicto XVI en su seca claridad y sinceridad. Me encontré muy a gusto con este texto, llevé otros dos para comentarlo, uno era el libro-entrevista en el cual, algunos años antes, el Papa había comentado la eventualidad de una renuncia en un modo extremamente claro y el otro era el Código de Derecho Canónico que explica cómo ocurre una renuncia papal. Allí ya estaba considerada esa opción, no era una cosa imposible.

 

¿Y después, qué ocurrió?

El tiempo sucesivo fue un verdadero camino realizado junto a los colegas periodistas y a la opinión pública para cumplir, paso a paso, este tramo hasta el término efectivo del ministerio de Benedicto XVI al final del mes, la preparación del Cónclave y la elección del Papa sucesivo. En este tiempo hubo mucho para descubrir porque, de hecho, era una situación nueva, que no se verificaba desde hacía siglos y, por lo tanto, muchas soluciones a problemas y preguntas que se presentaban debían ser encontradas por las autoridades competentes. Existía un clima de admiración y gratitud a Benedicto XVI, por su valentía al tomar esta decisión, por su humildad en el reconocer él mismo ante Dios que sus fuerzas no eran ya proporcionales al empeño de gobierno de la Iglesia, que podía esperarle si hubiese continuado aún en su ministerio petrino.

 

¿Cómo vivió el Papa emérito ese tiempo?

Benedicto XVI continuó presidiendo las celebraciones, el famoso Miércoles de Ceniza, el encuentro con el clero romano, las audiencias generales y los ejercicios espirituales, fueron todos eventos que él vivió con gran serenidad y control espiritual, dándonos mensajes preciosos que nos ayudaron a vivir esta situación nueva con confianza, como una lectura espiritual de los acontecimientos hasta el día que dejó el Vaticano. Recordamos todos con conmoción este vuelo hacia Castel Gandolfo y el saludo que él dio desde el balcón de la villa pontificia explicando la actitud de retiro y oración en el cual entraba para prepararse, también, en la última etapa al encuentro con el señor.

 

¿Qué impacto cree que tuvo esta renuncia?

La decisión de Benedicto XVI alcanzó el objetivo que se proponía, es decir crear un espacio de gran libertad para el Colegio Cardenalicio para reflexionar y prepararse a la elección de un sucesor que pudiese dar ese impulso a la Iglesia del cual se sentía necesidad. Impulso en la situación del mundo, en la situación cultural, social, espiritual que vivimos y también en la situación de cierto cansancio, cierta dificultad que se podía sentir en la Curia Romana después de las dificultades que el Papa Benedicto había encontrado y que todos conocemos, a las cuales había hecho frente muy bien, con seriedad y con mucha fuerza. Esto efectivamente exigía un nuevo empuje para poder ser verdaderamente superadas, para ir más allá recuperando un camino dinámico, misionero, más lleno de entusiasmo y de perspectivas positivas.

 

¿Afectó de alguna manera en el Cónclave posterior el hecho de contar con un Papa retirado?

Creo que hubo la expectativa de siempre cuando uno espera un nuevo Papa. Es un momento histórico en la vida de la Iglesia y se vio cómo el mundo mire con atención a la Iglesia. Existe la expectativa de una persona que tenga la autoridad de guía moral y espiritual para la humanidad. Esta vez la situación era distinta, porque el Papa precedente no había fallecido. Ciertamente no hubo el aspecto litúrgico de las exequias del pontífice difunto, pero más allá de eso los cardenales sabían claramente que el pontificado precedente había terminado y que se trataba de elegir un nuevo Papa en la plenitud de su autoridad y de su responsabilidad.