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Guterres pide mayor apoyo a las operaciones de paz de la ONU

Guterres pide al Consejo de Seguridad mandatos claros y financiación para reformar las operaciones de paz

El Secretario General, António Guterres, junto al primer ministro de Etiopía y presidente del Consejo de Seguridad, Hailemariam Dessalegn, durante el debate de alto nivel sobre operaciones de paz de la ONU. Foto: ONU/Manuel Elías

20 de septiembre, 2017 — El Secretario General de Naciones Unidas solicitó hoy al Consejo de Seguridad mayor claridad en los mandatos y los presupuestos para implementar las prometidas reformas de las operaciones de paz del organismo mundial.

António Guterres subrayó en un debate de alto nivel en el Consejo de Seguridad la necesidad de más apoyo y alianzas para que las misiones de estabilización de la ONU, como las que operan en Haití y Cote d’Ivoire, puedan adaptarse a los nuevos retos de la actualidad, entre ellos la lucha contra el terrorismo.

La estrategia para hacer realidad esta modernización pasa por la adopción de cuatro cambios fundamentales, explicó Guterres.

El primero es entender que las operaciones de paz son un apoyo pero no un sustituto de los esfuerzos diplomáticos. Un equipamiento adecuado también es imprescindible para promover la seguridad colectiva.

“Más movilidad, mejores equipos, más capacitación e inteligencia nos permitirían hacer mejor nuestro trabajo y, en última instancia, con números más reducidos”, dijo el Secretario General.

Otras recomendaciones incluyen mejorar la rendición de cuentas para erradicar la explotación sexual y los abusos de estas operaciones, así como incluir una mayor participación de las mujeres.

Por último, destacó la importancia de fortalecer las alianzas regionales para seguir protegiendo a los civiles en busca de un refugio, como los cientos de miles de desplazados internos en Sudán del Sur o la República Centroafricana.

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Proyectos e impotencia de la ONU. Discurso del Presidente ONU.

La paz y la prevención de conflictos han de focalizarla actividad de la ONU

Miroslav Lajcák inaugura el 72º periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU. Foto: ONU/Kim Haughton

19 de septiembre, 2017 — La paz y la prevención de conflictos, trabajar en favor de las personas y la prosperidad del planeta son los tres ejes centrales en los que se ha de centrar el 72º periodo de sesiones de la Asamblea General, indicó Miroslav Lajcák el Presidente del máximo órgano de deliberación de la ONU.

Sin embargo, Lajcák lanzó un mensaje pesimista en su discurso de apertura del segmento de alto nivel de la Asamblea.

“Me gustaría poder indicar una larga lista de ejemplos exitosos de mediación y prevención que sirvieran para evitar conflictos. Preferiría hablar sólo de las personas que emigran por elección propia, no por desesperación. Sería estupendo felicitarlos por cumplir sus compromisos relacionados con el clima. Espero que alguien sea capaz de pronunciar un discurso como este aquí algún día, pero no puedo ser yo”, dijo.

A pesar de ello, Lajcák destacó como positivos para la humanidad la firma de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el acuerdo de paz en Colombia y el Pacto Climático de París.

Entre los grandes retos a los que se enfrenta resaltó el proceso de adopción del primer Pacto Mundial para la Migración y el terrorismo internacional, e indicó que la única manera de tener éxito en ambas áreas será centrarse en el trabajo en favor en favor de las personas en lugar de adherirse a posiciones individuales.

Lajcák destacó como otras prioridades la reforma de Naciones Unidas y del Consejo de Seguridad, la promoción de los derechos humanos y la igualdad de género.


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La paz es posible con voluntad y esfuerzo. Discurso del Presidente de Colombia en la ONU.

Santos ante la ONU: “Con voluntad se puede lograr la paz en el mundo”

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, en la Asamblea General de la ONU. Foto: ONU/Cia Pak

19 de septiembre, 2017 — En su último discurso como mandatario ante la Asamblea General de la ONU, el presidente de Colombia lanzó hoy un mensaje de paz y destacó los resultados del acuerdo alcanzado por su gobierno con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que describió como un modelo para el resto del mundo.

En un contexto internacional marcado por los conflictos, Juan Manuel Santos celebró ser el portador de noticias sobre la vida en lugar de la muerte, ya que el acuerdo de desarme se ha traducido en miles de vidas salvadas y 9.000 armas destruidas. Sin embargo, reconoció que el camino no fue fácil.

“Terminar una guerra, superar los odios, vencer los temores, implica un proceso complejo de diálogos y concesiones. Pero lo logramos porque tuvimos voluntad y porque fuimos conscientes de una premisa fundamental: la paz es la condición necesaria para el progreso y la felicidad de cualquier sociedad”, dijo el mandatario ante el pleno de la Asamblea.

El Premio Nobel de la Paz 2016 agradeció el papel de la ONU en el proceso de verificación del desarme en Colombia y haber cumplido la misión para la que fue creada.

Por otra parte, Santos expresó su dolor por la crisis política en Venezuela y pidió el apoyo de la ONU y la comunidad internacional en la búsqueda de una solución pacífica.

“Nos duele Venezuela, nos duele la destrucción paulatina de su democracia, la persecución a la oposición política y la violación sistemática de los derechos humanos”, afirmó.

Menos optimista se mostró el presidente del principal país productor de cocaína del mundo frente al problema del narcotráfico, asegurando que mientras las drogas se sigan consumiendo seguirá habiendo oferta. En vistas de que la guerra contra las drogas no se está ganando, hizo un llamamiento a buscar enfoques más innovadores.

Santos también se refirió al cambio climático y dijo que Colombia, “uno de los países más vulnerables” a este fenómeno, apoya “con energía” el Acuerdo de París.
“La humanidad no puede cerrar sus ojos frente al más apremiante desafío de nuestros tiempos”, concluyó.


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ONU: el día de la paz.

No debemos permitir que ambiciones nacionales o diferencias políticas hagan peligrar la paz, dice Guterres

El Secretario General António Guterres hace sonar la campana de la paz. Foto: ONU/Eskinder Debebe

15 de septiembre, 2017 — En el Día de la Paz reflexionamos sobre el costo despiadado de la guerra, dijo el Secretario General de la ONU, en su mensaje para esa jornada, celebrada cada 21 de septiembre.

António Guterres sonó la campana de la paz de los jardines de la ONU en Nueva York hoy, durante la ceremonia anual para llamar a pensar en el sufrimiento y devastación que causan las guerras y unir a la población mundial a favor de la paz.

El acto fue adelantado este año debido a que la próxima semana se celebrará el debate de alto nivel de la Asamblea General de la ONU.

“No debemos permitir que grupos de interés, ambiciones nacionales o diferencias políticas hagan peligrar la paz”, puntualizó Guterres en un video para conmemorar la efeméride.

Llamó también a no dejar de hacer presión para poner fin a los conflictos armados y afirmó que la paz es un derecho de todos que sienta las bases para el progreso y el bienestar.

El Secretario General instó a la población mundial a trabajar unida por la paz que todos anhelamos y merecemos.

La Campana de la Paz se hizo con monedas y medallas donadas por los Estados Miembros, el Papa y otros individuos entre los que se incluyeron niños de más de 60 países.

El 8 de junio de 1954, la Asociación de Naciones Unidas de Japón donó oficialmente la Campana de la Paz a la ONU cuando no era Estado Miembro de la Organización.


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Segunda misión a Colombia aprobada por Consejo de Seguridad

Consejo de Seguridad aprueba por unanimidad la segunda Misión de la ONU en Colombia

El Consejo de Seguridad aprueba la segunda misión para el Proceso de Paz en Colombia. Foto: ONU / Manuel Elías

14 de septiembre, 2017 — El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó por unanimidad la segunda Misión de la ONU en Colombia, cuyo objetivo será verificar el proceso de reintegración de los excombatientes de las FARC-EP a la vida civil.

El texto de la resolución votada por los 15 miembros del Consejo, acoge las recomendaciones del Secretario General de la ONU, António Guterres, de que la Misión esté compuesta por 120 observadores internacionales sin uniforme y sin armas y apoyados por el personal civil.

Guterres solicitó al Consejo reducir las dimensiones de la primera misión que verificó el cese del fuego y certificó el desarme de las FARC-EP que tuvo alrededor de 500 observadores.

En la resolución el Consejo de Seguridad elogió el acuerdo del cese del fuego entre el Gobierno y el ELN que entrará en vigencia en octubre y que el Secretario General recientemente calificó como “una de las mejores noticias del mundo”.

Durante la reunión del voto la Representante Permanente de Colombia ante Naciones Unidas, Maria Emma Mejía, agradeció al enviado especial del titular de la ONU, Jean Arnault, y a su equipo por su inquebrantable compromiso por la paz en Colombia.

La Misión entrará en operación el próximo 26 de septiembre y tendrá una duración inicial de 12 meses.


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Rueda de prensa del Papa con los periodistas en el vuelo de regreso de Colombia a Roma.

Migrantes; el Papa: “Quien gobierna debe ocuparse del problema con prudencia”

Durante el vuelo de regreso de Cartagena de Indias, Francisco respondió a preguntas sobre las políticas para detener los desembarcos y expresó su agradecimiento a Italia. Sobre los huracanes y aluviones: «Somos soberbios, no queremos ver. Pero los científicos son muy claros sobre la influencia humana en los cambios climáticos». Sobre Trump, que abolió la ley para los «dreamers»: «Si es un buen “pro-life”, que defienda la unidad de las familias». Sobre Venezuela: «Creo que la ONU tiene que hacerse oír»
AP

El Papa Francisco volviendo a Roma desde Cartagena

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Pubblicato il 11/09/2017
Ultima modifica il 11/09/2017 alle ore 15:13
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO DESDE EL VUELO CARTAGENA-ROMA

«Me asomé para saludar a los niños y no vi el vidrio, y…¡pum! Me pusieron el ojo en compota, pero no me duele». El Papa, con una sonrisa y un evidente moretón en el pómulo izquierdo de la cara, respondió de esta manera a quien le preguntó cómo se sentía después del pequeño accidente que tuvo en Cartagena. Inmediatamente después de que despegara el vuelo de Avianca hacia Roma, Francisco dialogó durante 38 minutos con los periodistas que lo acompañaban sobre temas como la inmigración, el cambio climático, la última medida de Trump y la situación en Venezuela. Confirmó que se reunió en privado con el primer ministro italiano Paolo Gentiloni, pero negó que hubieran hablado sobre los migrantes. Manifestó su apoyo a Italia por todo lo que está haciendo para tratar de ocuparse de la emergencia de los desembarcos y regular los flujos de migrantes.

 

La Iglesia italiana ha expresado comprensión hacia la política del gobierno para restringir el flujo de migrantes desde Libia. Se habló de un encuentro entre usted y el presidente del Consejo Gentiloni: ¿hablaron sobre este tema? ¿Qué piensa usted sobre esta política de cerrar las partidas, considerando que los migrantes que se quedan en Libia viven en condiciones inhumanas?

 

El encuentro con Gentiloni fue personal, se dio antes de este problema, y no fue sobre este argumento. Siento, como sea, el deber de expresar gratitud a Italia y Grecia porque han abierto el corazón a los migrantes. Acogerlos es un mandamiento de Dios… Pero un gobierno debe ocuparse de este problema con la virtud propia de la prudencia. Entonces, primero: ¿cuántos sitios tienes? Segundo: no solo acogerlos, sino también integrarlos. He visto ejemplos en Italia de integración bellísima. Cuando fui a la Universidad Roma Tre, me pareció que conocía de cara a la última de los cuatro estudiantes que me hicieron preguntas. Es una de las que vinieron de Lesbos conmigo en el avión. Ha aprendido la lengua, hizo que le convalidaran sus estudios. Esto se llama integrar. Tres: hay un problema humanitario. La humanidad cobra conciencia de estos lagers, de las condiciones en las que viven estos migrantes en el desierto, he visto algunas fotos. Tengo la impresión de que el gobierno italiano está haciendo de todo en ámbito humanitario, para resolver también los problemas que no podría asumirse. Pero después está nuestro inconsciente colectivo, que piensa: “Hay que explotar África”. Hay que invertir esto: “África es amiga y debe ser ayudada”.

 

Mientras estamos volando, pasamos cerca del huracán Irma que, después de haber provocado decenas de muertos en el Caribe, ahora va hacia Florida y hay millones de desplazados. Los científicos creen que el calentamiento de los océanos hace que los huracanes sean más intensos. ¿Hay una responsabilidad moral de los líderes políticos que rechazan colaborar con las demás naciones negando que este cambio climático es obra del hombre?

 

Quien niega esto debe preguntárselo a los científicos: ellos hablan muy claro, son precisos. El otro día salió la noticia de esa nave rusa que fue de Noruega a Japón y atravesó el Polo Norte sin encontrar hielo. Dijeron en una universidad que solamente tenemos tres años para volver atrás, al contrario: habrá consecuencias terribles. Yo no sé si lo de los tres años sea cierto o no, pero si no volvemos atrás, ¡nos vamos a caer! EL cambio climático se ve en sus efectos, y todos nosotros tenemos una responsabilidad moral al tomar decisiones. Creo que es algo muy serio. Cada uno tiene su responsabilidad moral y los políticos tienen la suya. Que uno le pregunte a los científicos y que luego decida. La historia juzgará sus decisiones.

 

El cambio climático se deja sentir también en Italia, ha habido muchos muertos en estos días y muchos daños…. ¿Por qué los gobiernos tardan tanto en cobrar conciencia mientras en otros sectores son más presurosos; pienso, por ejemplo, en la carrera armamentista de Corea?

 

Me viene a la mente una frase del Antiguo Testamento: el hombre es un estúpido, un testarudo que no ve. Es el único animal que cae dos veces en el mismo hoyo. La soberbia, la suficiencia… y luego está el «dios bolsillo». Muchas decisiones dependen del dinero. Hoy, en Cartagena, comencé visitando una parte pobre de la ciudad. Del otro lado está la parte turística, un lujo, y un lujo sin medidas morales. Pero, ¿los que están allá no se dan cuenta de esto? ¿Los analistas socio-políticos no se dan cuenta? Cuando no se quiere ver, no se ve, se mira solo hacia una parte. Y sobre Corea del Norte: de verdad no entiendo el mundo de la geopolítica, pero creo que allí hay una lucha de intereses que no logro comprender.

 

Cada vez que usted se reúne con los jóvenes siempre les dicen que no se dejen robar la esperanza, el futuro. El presidente Trump, en los Estados Unidos, abolió la ley de los «dreamers», los «soñadores», y perderán el futuro 800 mil chicos que entraron ilegalmente cuando eran menores de edad. ¿Qué le parece?

 

Escuché sobre la abolición de esta ley, pero no he podido leer los artículos, sobre cómo y por qué se tomó esta decisión. No conozco bien la situación. Pero separar a los jóvenes de la familia no es algo que dé buenos frutos ni para los jóvenes ni para la familia. Esta ley viene del ejecutivo y no del Parlamento: si es así, tengo la esperanza de que lo vuelvan a pensar un poco. He oído hablar al presidente de Estados Unidos, que se presenta como un «pro-life». Si es un buen «pro-life», comprende la importancia de la familia y de la vida: hay que defender la unidad de la familia. Cuando los jóvenes se sienten explotados, al final se sienten sin esperanza. ¿Y quién les roba la esperanza? La droga, las demás dependencias, el suicidio, al que se puede llegar cuando se es separado de las propias raíces. Cualquier cosa que vaya en contra de las raíces roba la esperanza.

 

Usted, al final de este viaje, habló sobre Venezuela y rezó para que se acabe la violencia en ese país. En Bogotá se reunió con algunos obispos venezolanos. La Santa Sede está comprometida en el diálogo, pero el presidente Nicolás Maduro usa palabras muy violentas contra los obispos y afirma, en cambio, de estar «con el Papa Francisco». ¿Qué puede decir?

 

Creo que la Santa Sede ha parlado de manera fuerte y clara. Lo que dice Maduro que lo explique él. Yo no sé qué tiene en mente. La Santa Sede ha hecho tanto, ha invitado a ese grupo de trabajo compuesto por cuatro ex-presidentes, un nuncio de primer nivel; ha hablado con las personas y públicamente. Yo, muchas veces, en el Ángelus, he hablado siempre buscando una salida, ofreciendo ayuda para salir de esta situación, pero parece que la cosa es muy difícil y lo que es más doloroso es el problema humanitario: mucha gente escapa o sufre. Debemos ayudar a resolver la situación de cualquier manera. Creo que las Naciones Unidas deben hacerse oír allí para ayudar.

 

Usted llegó a Colombia, un país dividido entre los que aceptan los acuerdos de paz y los que no los aceptan. ¿Qué hay que hacer concretamente para que las partes divididas superen el odio? Si volviera dentro de algunos años, ¿cómo le gustaría encontrar a Colombia?

 

El lema de este viaje era «Demos el primer paso. Volviendo, me gustaría que el lema fuera: «Demos el segundo paso». Son alrededor de 54 años de guerrilla, y ahí se acumula mucho odio, muchas almas enfermas. La enfermedad no es culpable, viene… Estas guerrillas y los paramilitares han cometido pecados feos y han traído esta enfermedad del odio. Pero hay pasos que dan esperanza. El último fue el cese al fuego del ELN (el Ejército de Liberación Nacional), y le agradezco mucho. He percibido una voluntad de seguir adelante que va más allá de las negociaciones en acto, una fuerza espontánea. Allí está la voluntad del pueblo. El pueblo quiere respirar y debemos ayudarlo con la cercanía y la oración.

 

Colombia ha sufrido muchas décadas de violencia por un conflicto armado y por el narcotráfico. La corrupción no es nueva en nuestro país, pero ahora que ya no hay noticias sobre la guerra, se ha vuelto muy evidente. ¿Qué hacer con este flagelo? ¿Hay que excomulgar a los corruptos?

 

¿El corrupto puede obtener el perdón? Me lo pregunto y, cuando se da un hecho en una provincia de la Argentina, la violencia y el abuso contra una chica en el que estuvieron implicados poderes políticos, escribí un libro titulado «Pecado y corrupción». Todos somos pecadores, y sabemos que el Señor está cerca e nosotros y que no se cansa de perdonarnos. Pero el pecador pide perdón, mientras que el corrupto se cansa de pedir perdón y se olvida cómo se pide perdón: está en un estado de insensibilidad frente a los valores, a la explotación de la persona. Es muy difícil ayudar a un corrupto, pero Dios puede hacerlo.

 

Usted ha hablado sobre el primer paso, hoy dijo que para llegar a la paz hay que involucrar a diferentes actores. ¿Cree que el modelo Colombia se podría replicar en otros conflictos?

 

Involucrar a otras personas: no es la primera vez que sucede, se ha hecho en muchos conflictos. Es una manera sapiencial de seguir adelante, es la sabiduría de pedir ayuda. Los acuerdos políticos ayudan y piden, a veces, la intervención de la ONU para salir de una crisis, pero un proceso de paz solo podrá salir adelante si lo toma en las manos el pueblo.