Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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ONU denuncia detenciones y mal trato a personas de cierta orientación sexual

ONU expresa profunda preocupación por detenciones arbitrarias al colectivo LGBT en Azerbaiyán, Egipto e Indonesia

Bandera de la comunidad LGBTI. Foto: OIT

13 de octubre, 2017 — Expertos de la ONU expresaron este viernes su profunda preocupación por la detención de más de 180 personas del colectivo LGBT (personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales) en Azerbaiyán, Egipto e Indonesia. Varias de ellas habrían sufrido maltrato por parte de agentes estatales.

Desde mediados de septiembre, más de 80 personas han sido detenidas por su orientación sexual o identidad de género en Bakú, la capital de Azerbaiyán, según expertos independientes de la ONU.

Algunas habrían sufrido agresiones además de varias formas de intimidación y humillación, y varias se quedaron en detención administrativa bajo el cargo de perturbación del orden público y resistencia a la autoridad. Muchas pasaron por exámenes médicos forzados y su estado de salud fue luego divulgado por las autoridades a los medios de comunicación.

“Detener a personas por su orientación sexual o identidad de género es arbitrario y contrario al derecho internacional”, recordó Rupert Colville, el portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

En Indonesia, informó, más de 50 personas fueron detenidas en un sauna de Yakarta por su presunta orientación sexual. Cinco fueron acusadas bajo la ley sobre pornografía vigente en el país asiático.

Asimismo, en Egipto, más de 50 personas fuerons detenidas en las últimas semanas por su orientación o identidad sexual. Dos fueron arrestadas por izar la bandera arcoíris, símbolo de la comunidad LGBT, en un concierto, y otro por mantener una página en Facebook. Al menos diez hombres fueron arrestados y serán enjuiciados.

El Alto Comisionado llamó a los países a actuar de forma inmediata para liberar a todas las personas detenidas por su orientación sexual o identidad de género, o simplemente por ejercer su derecho a la libre expresión. Asimismo, pidió la abolición de las leyes discriminatorias que van en contra del derecho internacional.

“Los exámenes médicos forzosos violan la interdicción internacional de la tortura y malos tratos”, insistió Colville, quien instó a que se investigue inmediatamente las acusaciones y se condene a los perpetradores.

Ver también: Orientación sexual e identidad de género en las normas internacionales de derechos humanos

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Contra la mutilación genital femenina. Campaña de la iglesia copta.

EGIPTO – La Iglesia copta pone en marcha una campaña de sensibilización contra la mutilación genital femenina

El Cairo – La Iglesia copta-ortodoxa se está preparando para lanzar entre los fieles una intensa campaña contra la práctica de la infibulación y la mutilación genital femenina, que sigue estando muy generalizada entre los cristianos coptos en diversas zonas del Alto Egipto. Ha sido el Patriarca Tawadros II quién ha solicitado que se sensibilice a toda la comunidad copta también sobre los peligros y las graves consecuencias físicas y psicológicas de esta práctica – refieren los medios de comunicación que siguen de cerca los acontecimientos eclesiales en Egipto. La campaña utilizará diversos instrumentos de sensibilización, como carteles de advertencia contra la infibulación femenina que serán colocados en las proximidades de las iglesias locales en las que se administra el bautismo. Pero el patriarca y los obispos coptos cuentan sobre todo con hacer crecer entre los fieles la conciencia crítica de estas prácticas a través de los cursos de preparación al matrimonio y algunas reuniones de sensibilización dirigidas a las parejas casadas.
Los orígenes históricos de la práctica de la infibulación están vinculados a las prácticas comunes del antiguo Egipto. Por eso, su nombre árabe corresponde al de “infibulación faraónica” . La infibulación femenina y la circuncisión femenina no se mencionan en el Corán y el Islam, como tal, no requiere ninguna mutilación genital femenina. La práctica de la infibulación, aunque está prohibida por la Iglesia copta, sobrevive en las comunidades cristianas del Alto Egipto y del Cuerno de África, Eritrea y Etiopía como un legado de costumbres tribales anteriores al comienzo de la predicación apostólica.


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Chechenia: persecución homofóbica.

Activistas de todo el mundo exigen protección para los gais en Chechenia

Activistas de Amnistía Internacional y de la FELGTB frente a la embajada de la Federación Rusa en Madrid. ©Francisco Ruano

2 de junio de 2017

Amnistía Internacional ha reunido más de 662.000 firmas en todo el mundo que reclaman que se acabe con la terrible persecución de hombres considerados gais en la república rusa de Chechenia.

El 1 de abril, el diario ruso independiente Novaya Gazeta publicó que más de un centenar de hombres considerados gais habían sido secuestrados en los últimos días como parte de una campaña coordinada. En estas informaciones se denunciaba que las autoridades chechenas están deteniendo, torturando e incluso matando a hombres gais en el marco de una campaña destinada a purgar a personas por su orientación sexual.

Algunas de estas informaciones han sido contrastadas por Amnistía Internacional. La organización ha hablado con testigos que contaron cómo se humilla públicamente a hombres sospechosos de ser gais cuando las autoridades van a por ellos: se los llevan a rastras delante de sus familias y colegas, lo que los pone en peligro de sufrir represalias, aún en el caso de que finalmente salgan en libertad.

Los ex detenidos siguen estando fácilmente al alcance de las autoridades chechenas y existe un gran riesgo de que se cometan homicidios en nombre del “honor” por sus propias familias.

“Las autoridades chechenas dicen que los gais no existen. Pero lo cierto es que los gais chechenos, están sufriendo una persecución impulsada desde las autoridades y no tienen esperanza de obtener protección o justicia en su región o país de origen”, afirmó John Dalhuisen, director de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central.

 

“Esta semana, se van a unir personas de todo el mundo en un acto de desafío para mostrar a los gais de Chechenia que los reconocemos y que exigimos su protección”, señaló Dalhuisen. “El tiempo pasa para los hombres gais de Chechenia, que viven a la sombra de esta aterradora purga. Instamos a la comunidad internacional a que abra sus puertas a todas las personas que huyen de la persecución homofóbica en Chechenia”.

Los periodistas del Novaya Gazeta, así como otros periodistas que les han brindado su apoyo, han sido amenazados por varios dirigentes políticos y religiosos chechenos. En el pasado, este tipo de amenazas y llamamientos públicos a tomar represalias terminaron con ataques contra las personas afectadas e incluso con su muerte.

En España se recogen cerca de 23.000 firmas

Como parte de un Día Mundial de Acción el 2 de junio, los y las activistas de Amnistía Internacional entregaron peticiones o realizaron actos simbólicos en las embajadas rusas de todo el mundo.

En España se ha hecho en la Embajada Rusa una entrega de cerca de 23.000 firmas junto con la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). A lo largo de los próximos días se realizarán acciones de calle en diferentes ciudades del mundo para protestar por la campaña coordinada de secuestros, torturas y muerte de las autoridades chechenas.

También se ha mantenido una reunión con representantes de la Embajada de la Federación rusa, en la ambas organizaciones valoran positivamente que se haya abierto un examen preliminar de las denuncias, aunque han remarcado la necesidad de que de ésta se convierta en una investigación plena que lleve a los presuntos responsables ante la justicia. Asimismo las organizaciones han pedido a las autoridades rusas que garanticen la seguridad de estas personas. Los representantes de la embajada han compartido que no son admisibles ciertas declaraciones discriminatorias por parte de autoridades, ni las amenazas a periodistas. Las recomendaciones de las dos organizaciones y las firmas entregadas serán trasladadas a Moscú a las autoridades pertinentes.

Se han recogido miles de firmas en países tan lejanos como Taiwán y Brasil. Además de las entregas de peticiones, se han organizado acciones de calle y protestas frente a la embajada rusa en países como Bélgica, Canadá, Finlandia, Italia, Noruega, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Ucrania.

Las autoridades rusas han abierto una investigación preliminar sobre los informes de persecución y homicidios de hombres gais en Chechenia, y de las amenazas a periodistas. Amnistía Internacional les pide que realicen una investigación penal completa, que lleven a los responsables ante la jusiticia y que tomen todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad de las personas que puedan estar en peligro en Chechenia.

Activistas de todo el mundo exigen protección para los gais en Chechenia

Activistas de Amnistía Internacional y de la FELGTB frente a la embajada de la Federación Rusa en Madrid. ©Francisco Ruano

2 de junio de 2017

Amnistía Internacional ha reunido más de 662.000 firmas en todo el mundo que reclaman que se acabe con la terrible persecución de hombres considerados gais en la república rusa de Chechenia.

El 1 de abril, el diario ruso independiente Novaya Gazeta publicó que más de un centenar de hombres considerados gais habían sido secuestrados en los últimos días como parte de una campaña coordinada. En estas informaciones se denunciaba que las autoridades chechenas están deteniendo, torturando e incluso matando a hombres gais en el marco de una campaña destinada a purgar a personas por su orientación sexual.

Algunas de estas informaciones han sido contrastadas por Amnistía Internacional. La organización ha hablado con testigos que contaron cómo se humilla públicamente a hombres sospechosos de ser gais cuando las autoridades van a por ellos: se los llevan a rastras delante de sus familias y colegas, lo que los pone en peligro de sufrir represalias, aún en el caso de que finalmente salgan en libertad.

Los ex detenidos siguen estando fácilmente al alcance de las autoridades chechenas y existe un gran riesgo de que se cometan homicidios en nombre del “honor” por sus propias familias.

“Las autoridades chechenas dicen que los gais no existen. Pero lo cierto es que los gais chechenos, están sufriendo una persecución impulsada desde las autoridades y no tienen esperanza de obtener protección o justicia en su región o país de origen”, afirmó John Dalhuisen, director de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central.

 

“Esta semana, se van a unir personas de todo el mundo en un acto de desafío para mostrar a los gais de Chechenia que los reconocemos y que exigimos su protección”, señaló Dalhuisen. “El tiempo pasa para los hombres gais de Chechenia, que viven a la sombra de esta aterradora purga. Instamos a la comunidad internacional a que abra sus puertas a todas las personas que huyen de la persecución homofóbica en Chechenia”.

Los periodistas del Novaya Gazeta, así como otros periodistas que les han brindado su apoyo, han sido amenazados por varios dirigentes políticos y religiosos chechenos. En el pasado, este tipo de amenazas y llamamientos públicos a tomar represalias terminaron con ataques contra las personas afectadas e incluso con su muerte.

En España se recogen cerca de 23.000 firmas

Como parte de un Día Mundial de Acción el 2 de junio, los y las activistas de Amnistía Internacional entregaron peticiones o realizaron actos simbólicos en las embajadas rusas de todo el mundo.

En España se ha hecho en la Embajada Rusa una entrega de cerca de 23.000 firmas junto con la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). A lo largo de los próximos días se realizarán acciones de calle en diferentes ciudades del mundo para protestar por la campaña coordinada de secuestros, torturas y muerte de las autoridades chechenas.

También se ha mantenido una reunión con representantes de la Embajada de la Federación rusa, en la ambas organizaciones valoran positivamente que se haya abierto un examen preliminar de las denuncias, aunque han remarcado la necesidad de que de ésta se convierta en una investigación plena que lleve a los presuntos responsables ante la justicia. Asimismo las organizaciones han pedido a las autoridades rusas que garanticen la seguridad de estas personas. Los representantes de la embajada han compartido que no son admisibles ciertas declaraciones discriminatorias por parte de autoridades, ni las amenazas a periodistas. Las recomendaciones de las dos organizaciones y las firmas entregadas serán trasladadas a Moscú a las autoridades pertinentes.

Se han recogido miles de firmas en países tan lejanos como Taiwán y Brasil. Además de las entregas de peticiones, se han organizado acciones de calle y protestas frente a la embajada rusa en países como Bélgica, Canadá, Finlandia, Italia, Noruega, Países Bajos, Reino Unido, Suecia y Ucrania.

Las autoridades rusas han abierto una investigación preliminar sobre los informes de persecución y homicidios de hombres gais en Chechenia, y de las amenazas a periodistas. Amnistía Internacional les pide que realicen una investigación penal completa, que lleven a los responsables ante la jusiticia y que tomen todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad de las personas que puedan estar en peligro en Chechenia.


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Sudán del sur: conflicto armado y violencia sexual.

Los responsables de la violencia sexual en Sudán del Sur deben ser procesados, dice representante especial

Zainab Hawa Bangura, representante especial de la ONU para la violencia sexual en los conflictos armados. Foto: UNMISS

08 de agosto, 2016 — Los responsables de violencia sexual en el actual conflicto en Sudán del Sur deben rendir cuentas, enfatizó hoy la representante especial de la ONU sobre la violencia sexual en los conflictos.

Zainab Bangura señaló que hará todo lo posible para garantizar que se haga justicia a las víctimas de esos atropellos.

Según datos oficiales, al menos 217 casos de ese tipo de violencia se registraron en la capital, Juba, tras el reciente brote de violencia en esa ciudad a principios de julio.

Por su parte, el Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, expresó su indignación por los informes de que continuaron esos ataques durante el pasado fin de semana, y que habrían sido perpetrados por hombres armados en uniforme.

En entrevista con radio Miraya, de la Misión ONU en ese país, Bangura expresó decepción por la falta de acción en esa arena, teniendo en cuenta las numerosas reuniones que mantuvo tanto con el presidente, Salva Kiir, como con el vicepresidente y líder de la oposición, Riek Machar.

“Estoy molesta y considero que el gobierno debe tomar todas las medidas posibles para ponerle fin a esto, porque si no puede proteger a sus civiles lo obvio es que nosotros actuemos para asegurar una presencia estándar de fuerzas del mantenimiento de la paz en Sudán del Sur”, dijo la alta funcionaria.

Finalmente la representante especial señaló que Naciones Unidas está haciendo todo lo necesario para proveer asistencia a las víctimas.

Bangura abogó por el fin de la impunidad por crímenes de esta naturaleza y llamó a las partes a dar una solución política al conflicto.


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La opinión de un gay católico practicante.

 |  A Roman Observer

ROME

If you had a beautiful plant that you were very fond of, you would not put it in your garage. And you certainly would not hide it away in a coat closet.

If you were really attached to your dog or cat, it’s hard to imagine that you would keep it locked up in a cage or chained to a post in your backyard.

No, you wouldn’t do any of that, because plants and animals are living and wonderful things, and when you have affection for them, you make sure they get all the air and sun and space they need to remain healthy and to grow. You do all you can to affirm them and help them bloom.

One expects the Catholic church and its pastors to have the same attitude toward their people. Church teachings, directives and pastoral practices should help all persons flourish and become fully themselves.

Unfortunately, that is not the case for those of us who are gay, lesbian, bisexual or transgender persons.

The church’s official doctrine and the practice of most of its bishops (and too many religious superiors) do exactly what normal people would never do to their prized plants or beloved pets. They put us in closets and do all they can to keep us there.

And they do much worse than that, as Bishop Robert Lynch of St Petersburg, Florida, recently had the courage to point out.

“Sadly it is religion, including our own, which targets, mostly verbally, and also often breeds contempt for gays, lesbians and transgender people,” he said in response to the June 12 massacre that killed 49 people at a LGBT dance club in nearby Orlando.

Lynch was one of the few U.S. bishops who condemned this horrendous act as a hate crime or act of terror aimed specifically at the LGBT community. Others, including the president and other officers of the U.S. Conference of Catholic Bishops, seemingly could not bring themselves to even acknowledge publicly that the murders took place at a gay establishment.

Many people have already written about this and provided a variety of opinions and analyses. Our sisters and brothers at New Ways Ministry, in particular, have again led the discussion on the church and its relation to LGBT persons.

But one issue no one seems be discussing is the effect the church’s teaching on homosexuality has on homosexually-oriented priests and bishops, both those who know themselves to be gay and those who are in denial. In my experience, most of the priests in either category are in some way closeted.  Very few feel safe or comfortable enough to openly admit they are gay men, including those who are exemplary models of a celibate lifestyle.

Closeted homosexuality among the clergy — especially in the hierarchy — is one of the most serious pathologies that continues to hamper our ordained ministers from being prophetic leaders.

In one sense, these brothers and fathers in the faith community, are the first and most tragic victims of a faulty and hurtful teaching of which they are expected to be the authentic teachers and spokesmen.

Laypersons who identify as belonging to the LGBT community wince or get angry at times with the church and its ministers over the issue of homosexuality, but more and more of us who have chosen to remain Catholic refuse to be kept in the closet. That’s because experience has taught us that being hidden away in a dark, airless place can only breed illness and disease. The closet is always an unhealthy place — socially, psychologically, physically and spiritually.

It is amazing that our self-acknowledged gay priests (again, most of them seem to be closeted) are as effective as they are. Perhaps their suffering in silence has made them more compassionate to the hurts of others. Or maybe it’s because they have embraced their stereotypical “gay gene” that renders them more sensitive and at the service of others.

These gay priests are truly heroic men. Some are wounded healers. Some are paramours of the celibate priesthood as a life given unreservedly to others. They stumble along the way — some by cultivating a committed, intimate (even sexual) relationship; others by finding, on occasion, an intimacy they know is not perfectly in keeping with their vows they have made.

These priests suffer. First, because they are forced to hide their true sexual identity. And, second, because they are ashamed that other gay people see them as representatives of a religion that discriminates against their very selves.

Some of them find the courage to leave. Others, especially if they did not “own” their homosexual identity until many years after ordination, are stuck. They are too old to move on to a gainful occupation.

But regardless of the reason, those who stay in ministry mostly do so because they continue to feel called to serve the People of God, despite the fact that the official doctrine of the Church tells them one of the constitutive parts of their personal make-up and identity is an “objective disorder” and, worse, “it is a more or less strong tendency ordered toward an intrinsic moral evil.

There is another category of “gay priests.” They are men who are homosexually oriented but refuse to admit this even to themselves. In this way, they unwittingly inflict their own unacknowledged suffering and pathology on others by mercilessly preaching a rigid morality and insisting on a strict adherence to the letter of every ecclesiastical law.

These are the tightly buttoned-up types, in every sense of the word. And so many of them tend to find their identity in the traditionalist wing of the church.

We gay and lesbian Catholics (and Vatican II Catholics, as well) too often mock them. But we are wrong to do so. These men are more to be pitied than scorned. They — perhaps more than all others — are also victims of church-sanctioned homophobia because, in their zeal to rigidly accept and to preach every iota of Catholic doctrine, they are denied any opportunity to recognize and accept their true sexual identity.

The most up-to-date Vatican teaching on homosexuality dates from the pontificate of John Paul II. The then-Cardinal Joseph Ratzinger and his aides at the Congregation for the Doctrine of the Faith drafted it.

And one of the main practical results and assertions is that LGBT Catholics should keep their homosexuality hidden from others.

“As a rule, the majority of homosexually oriented persons who seek to lead chaste lives do not publicize their sexual orientation,” says a letter that Ratzinger’s office issued in 1993 regarding proposed laws against LGBT discrimination.

That document favorably notes that “the problem of discrimination in terms of employment, housing, etc., does not usually arise” when homosexuals are closeted.

But the Vatican teaching on homosexually is even more insensitive — indeed, cynical — when it comes to admitting gay-oriented men to Catholic seminaries. It was issued by the Congregation for Education in November 2005, just six months after Ratzinger became pope. One of its main authors is a priest-psychologist from Paris, Msgr. Tony Anatrella, who has been accused of sexually abusing seminarians who were his patients.

The “instruction” basically imposes a “don’t tell policy” on prospective seminary candidates. That’s because anyone who affirms he is gay should not be admitted to priestly formation programs, even if he expresses the desire to live chaste celibacy.

The effect of the instruction has been to drive seminarians and priests — and bishops — further into the closet. The declarations from many bishops after the attack at the LGBT nightclub in Orlando clearly attest that they fear even mentioning gay people.

If bishops truly loved their gay priests and LGBT people, they would open the closet doors and let in some much-need light and fresh air. They’d surely do at least that much for their pets and their plants.

[Robert Mickens is editor-in-chief of Global Pulse. Since 1986, he has lived in Rome, where he studied theology at the Pontifical Gregorian University before working 11 years at Vatican Radio and then another decade as correspondent for The Tablet of London.]

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Memorias de Ratzinger.

Ratzinger: logré deshacer el «lobby gay» en el Vaticano

En un libro de memorias que será publicado próximamente el Papa emérito Benedicto XVI admite la existencia de un grupo de poder compuesto por cuatro o cinco personas

Benedicto XVI

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02/07/2016
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

El libro todavía no ha sido publicado pero ya está provocando polémicas. Se titula «últimas conversaciones», es una entrevista del periodista alemán Peter Sewald, quien ya publicó tres libros de conversaciones con Joseph Ratzinger (dos cuando era cardenal y una cuando era Papa). Será publicado en septiembre de 2016, en Italia, por el editor Garzanti. Anticipó el contenido el vaticanista Luigi Accattoli, en “Il Corriere della Sera”, que lo venderá con el periódico en los quioscos.

 

En las páginas del nuevo libro hay un pasaje en el que Benedicto XVI admite «haber sabido de la presencia de un “lobby gay” en el Vaticano, compuesto por cuatro – cinco personas» y afirma «haber logrado deshacer ese grupo de poder. Información –comenta Accattoli– que nunca se había tenido».

 

En el libro, el Papa emérito rechaza las críticas de quienes lo consideran demasiado «académico» y demasiado concentrado en su estudio y en la escritura, y rechaza también que se le considere un «restaurador» en ámbito litúrgico. Habla sobre sus intentos de reformar el IOR y sobre la plaga de la pederastia, subrayando las dificultades que un Papa se encuentra cuando trata de intervenir con la «suciedad en la Iglesia». Cuenta también cómo preparó en secreto su renuncia y admite que se enteró «consorpresa» del nombre de su sucesor: se había imaginado algunos nombres, «pero no él». Habla de la «alegría» de ver cómo el nuevo Papa reza y se comunica con la mltitud y describe la figura humana y papal de Francisco, refiriéndose tanto a lo que tienen en común como a lo que los diferencia.

 

De la existencia de una “red gay” en el Vaticano se habló cuando explotó el primer caso “Vatileaks”: según algunas indiscreciones un capítulo entero de la “relatio”, las conclusiones de la investigación completa encomendada a los cardenales curiales Julián Herranz, Salvatore De Giorgi y Jozef Tomko, estaría dedicada a este presunto grupo de poder.

 

En junio de 2013, Papa Francisco había aludido a esto cuando pronunció un discurso ante la cúpula de la Confederación Latinoamericana de los Religiosos (Clar). El encuentro se llevó a cabo a puerta cerrada y no debía publicarse su contenido, pero una transcripción fue publicada por el sitio web chileno “Reflexión y Liberación”.

 

Algunas semanas después, al volver de Río de Janeiro a Roma, en julio de 2013, Francisco respondió, en la primera conferencia de prensa en un avión, a una pregunta al respecto: «Se escribe mucho sobre el “lobby gay”. Yo todavía no he encontrado a nadie que me de el documento de identidad en el Vaticano con “gay”. Dicen que hay algunos. Creo que cuando uno se encuentra con una persona así, debe distinguir el hecho de que sea o no una persona gay del hecho de crear un “lobby”, porque los “lobbies”, todos son malos. Eso es malo. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, pero ¿quién soy yo para juzgarla? El Catecismo de la Iglesia Católica explica de manera muy bella esto, pero dice: “no hay que marginar a estas personas por esto, deben ser integradas en la sociedad”. El problema no es tener esta tendencia, no. El problema es hacer “lobbies” de esta tendencia: “lobbies” de avaros, “lobbies” de políticos, “lobbies” de masones, muchos “lobbies”. Este es el problema más grave para mí».


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Mexico: la violencia sexual como tortura.

Mexicobis

México: La violencia sexual, usada habitualmente como tortura para obtener “confesiones” de mujeres

AP Photo/Enric Marti

28 de junio de 2016

Según revela una investigación sin precedentes realizada por Amnistía Internacional sobre 100 mujeres detenidas en México, éstas sufren abusos sexuales habituales a manos de las fuerzas de seguridad, que buscan obtener confesiones y elevar las cifras para hacer ver que están combatiendo una delincuencia organizada desenfrenada.

Las 100 mujeres recluidas en prisiones federales que contaron a Amnistía Internacional que habían sufrido tortura u otros malos tratos afirmaron haber sufrido algún tipo de acoso sexual o abuso psicológico durante su arresto e interrogatorio a manos de policías municipales, estatales o federales o e miembros del ejército y la marina. Según su relato, 72 habían sufrido abusos sexuales durante su arresto o en las horas posteriores, y 33 habían sido violadas.

Un total de 66 dijeron que habían denunciado los abusos ante un juez u otra autoridad, pero sólo en 22 casos se habían abierto investigaciones. Amnistía Internacional no tiene conocimiento de que se hayan presentado cargos de alguna clase a partir de estas investigaciones.

“Los casos de estas mujeres dibujan un cuadro absolutamente escandaloso que refleja el nivel de tortura que sufren las mujeres en México, incluso para lo que se acostumbra en la región. La violencia sexual usada como tortura parece haberse convertido en parte habitual de los interrogatorios”, dijo Erika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional.

Las mujeres procedentes de entornos marginados son las más vulnerables en la denominada ‘guerra contra el narcotráfico’ de México. Las autoridades, normalmente más preocupadas por que se vea que están encarcelando a gente que por encontrar a los verdaderos delincuentes, suelen considerarlas objetivos fáciles.”

La mayoría de las mujeres encarceladas que hablaron con Amnistía Internacional dijeron que habían sufrido tocamientos, manoseos y otros abusos sexuales así como palizas y descargas eléctricas durante el arresto y el interrogatorio. Prácticamente todas han sido acusadas de delincuencia organizada o de delitos relacionados con drogas. Muchas fueron presentadas ante los medios de comunicación como “criminales” inmediatamente después de haber sido obligadas a “confesar” los delitos. La mayoría procede de entornos de ingresos bajos y, por tanto, hay menos probabilidades de que pueda costearse una defensa efectiva.

  • A Mónica, de 26 años y madre de cuatro hijos, la violaron en grupo seis agentes de policía; también le aplicaron descargas eléctricas en los genitales, la asfixiaron con una bolsa de plástico y le hundieron la cabeza en un cubo con agua en la ciudad de Torreón, estado de Coahuila, norte de México, el 12 de febrero de 2013. Funcionarios de seguridad intentaron que confesara que formaba parte de una banda de delincuentes. Además, la obligaron a mirar cómo torturaban a su hermano y a su esposo delante de ella.
  • Tras la tortura, la policía llevó a Mónica y a su hermano y su esposo a la sede de la Procuraduría General de la República. En el camino, el esposo de Mónica murió en sus brazos debido a las torturas sufridas. Más tarde, Mónica fue obligada a firmar una “confesión” en la que afirmaba que pertenecía a un cártel de la droga.
  • A pesar de que un examen de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) publicado en agosto de 2014 confirmaba la tortura de Mónica, no se han formulado cargos contra ninguno de sus autores. Ella sigue en prisión en espera del resultado de su juicio por cargos de participación en la delincuencia organizada. En abril de 2016, la CNDH emitió la recomendación de que se abriera una investigación criminal sobre el caso. Mónica continúa en prisión.

Ausencia de justicia
Según datos de las comisiones local y nacional de derechos humanos, sólo en 2013 se presentaron más de 12.000 denuncias de tortura y otros malos tratos ante estos organismos en todo el país, donde 8.943 de las posibles víctimas eran hombres y 3.618 eran mujeres. Entre 2013 y 2014 se duplicaron las querellas por tortura presentadas ante la Procuraduría General de la República en México, pero sólo se ha abierto un número limitado de investigaciones.

Los organismos encargados de hacer cumplir la ley, ministerios públicos y tribunales de México siguen sin investigar, enjuiciar y castigar la violación y otros actos graves de violencia sexual usados como forma de tortura por funcionarios públicos. Las denuncias de tortura y otros malos tratos a menudo no se investigan, y es incluso más excepcional que los presuntos responsables comparezcan ante la justicia. De los miles de denuncias por tortura presentadas en el ámbito federal desde 1991, sólo 15 han tenido como resultado fallos condenatorios federales.

A pesar del número extraordinariamente alto de denuncias de violencia sexual infligida a mujeres por miembros de las fuerzas armadas, el Ejército informó por escrito a Amnistía Internacional de que ni un solo soldado había sido suspendido del servicio por violación o abuso sexual entre 2010 y 2015. Según informó la Marina, sólo cuatro marinos habían sido suspendidos en el mismo periodo. Un marino condenado a prisión por abusos sexuales sólo fue apartado temporalmente del servicio en la Marina, lo que le permitiría reincorporarse a su puesto una vez cumplida la pena de cárcel.

“No realizar investigaciones adecuadas ni llevar a los responsables ante la justicia transmite el peligroso mensaje de que violar a mujeres o utilizar otras formas de violencia sexual para obtener confesiones es admisible y está permitido en la práctica. Las autoridades mexicanas parecen decididas a mantener oculto este asunto”, dijo Erika Guevara-Rosas.

Salvo raras ocasiones, las mujeres no reciben la asistencia médica y psicológica adecuada tras haber sufrido la violencia. De las 100 mujeres entrevistadas por Amnistía Internacional, 49 calificaron la asistencia médica que habían recibido tras su arresto de “mala” o “muy mala”, y 19 la calificaron de “mediocre”. Además, las autoridades federales no están respondiendo con rapidez practicando exámenes forenses adecuados a las mujeres que denuncian tortura u otros malos tratos. Concretamente, la mayoría de las mujeres que han sufrido violencia sexual no son sometidas a una revisión adecuada ni reciben la atención médica debida.

En México, en los juicios penales se sigue haciendo recaer la carga de la prueba en la persona que denuncia haber sufrido tortura u otros malos tratos, lo que contraviene las leyes y normas internacionales en materia de derechos humanos. El derecho mexicano hace recaer justamente la carga de la prueba en las autoridades, que deben demostrar que las confesiones fueron obtenidas por medios legítimos, pero los jueces siguen dando primacía a las pruebas presentadas por el ministerio público sin poner en duda su legalidad y no excluyen las pruebas obtenidas mediante tortura y otros malos tratos.

A pesar de que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), que es el organismo con el mandato constitucional de desempeñar la función de protección y promoción de los derechos humanos, ha emitido decenas de recomendaciones sobre la tortura y otros malos tratos en los últimos años, su número palidece en comparación con el de denuncias que ha recibido. Entre 2010 y 2015, la CNDH recibió 7.048 denuncias de tortura u otros malos tratos y sólo emitió 62 recomendaciones. Además, no suele entregar a las víctimas una copia de su expediente ni asesorarlas sobre los resultados de las investigaciones.

Peligroso secretismo
Las autoridades negaron a Amnistía Internacional el acceso a información crucial en el curso de su investigación. La Secretaría de Gobernación (SEGOB) impidió a la delegación de Amnistía Internacional el acceso a un gran número de mujeres bajo custodia y, en algunas ocasiones, la entrada en un centro penitenciario. Además, representantes del Ejército y la Marina rechazaron las solicitudes de Amnistía Internacional para tener reuniones.

“Cuesta creer el afán con que México encubre su crisis nacional. En lugar de intentar encubrir miles de casos de tortura y otros malos tratos, las autoridades deberían centrar sus energías en garantizar la erradicación definitiva de la tortura garantizando el enjuiciamiento de los responsables y reparaciones adecuadas a las víctimas”, afirmó Erika Guevara-Rosas.

Oportunidades para la acción
Las autoridades deben adoptar medidas urgentes para abordar el problema de la violencia sexual y la tortura de mujeres y prevenirlo. Recientemente se ha establecido un nuevo Mecanismo de Seguimiento de Casos de Tortura Sexual cometida contra las Mujeres adscrito a la Secretaría de Gobernación. El mecanismo agrupa a las autoridades federales responsables de la prevención e investigación de la tortura. Sin embargo, en los nueve meses transcurridos desde su creación, ha permanecido inactivo y no ha hecho ningún avance en ninguno de los tres únicos casos que se han presentado ante ella. Debe hacer avances concretos en la investigación de los casos que se le presentan.

El Congreso mexicano está debatiendo actualmente un proyecto de Ley General sobre la Tortura largamente aplazado. Aunque se han introducido elementos positivos, los legisladores deben reformar las disposiciones pertinentes para reforzar la norma de la inadmisibilidad, según la cual todas las pruebas obtenidas mediante tortura u otros malos tratos deben ser excluidas de las actuaciones penales excepto en las causas contra un presunto autor de tortura u otros malos tratos, como prueba de que se ha cometido la tortura.