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Sobre los abusos contra los niños de Regensburg habla el obispo

Coro de Regensburg; carta del obispo: “Solo puedo pedir humildemente perdón por los abusos”

Monseñor Rudolf Voderholzer escribió a la diócesis después de la publicación del Informe final sobre los abusos contra los “Domspatzen”: «Informe indigerible, pero puede ayudar a las víctimas»

El Coro de Regensburg

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Pubblicato il 24/07/2017
Ultima modifica il 24/07/2017 alle ore 13:11
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

«Todo esto me duele profundamente y me llena de vergüenza. Solo puedo pedir humildemente perdón, en nombre de los culpables, la mayor parte fallecidos, pido que se acepte esta petición». Faltaba solamente su voz entre todas las que han comentado el triste caso de la violencia y los abusos que sufrieron los pequeños miembros del coro de los “Domspatzen”. El obispo de Regensburg, Rudolf Voderholzer, decidió publicar una carta a los fieles, del 22 de julio, y pidió que se leyera durante todas las celebraciones dominicales de ayer.

 

En el texto Voderholzer comentó el resultado del Informe final redactado y publicado por el abogado Ulrich Weber, después de una cuidadosa y larga investigación encomendada por la misma diócesis. La investigación demostró que a lo largo de alrededor de medio siglo 547 niños del coro de la catedral fueron víctimas de maltratos y violencia carnal, 60 de ellos sufrieron también abusos sexuales. El obispo expresó a las víctimas su agradecimiento por haber contribuido con la investigación ofreciendo sus testimonios, algunos pronunciados después de décadas de traumas y silencios. «A pesar del sufrimiento vivido, se pusieron en contacto con los representantes de la diócesis, en particular con el señor Weber».

 

Monseñor Voderholzer alabó también el trabajo que llevó a cabo el abogado, pues logró «esclarecer» las «estructuras» y «contextos» que permitieron «o incluso favorecieron» estos delitos. Una conclusión fundamental para evitar que se repitan en el futuro. El religioso también se refirió al «aislamiento», a las «barreras comunicativas» y a las «omisiones» por parte de los responsables políticos y eclesiales como circunstancias que hicieron posible el horror al que fueron sometidos aquellos chicos, algunos incluso muy pequeños, día tras día.

 

No se trata solo de «bofetones», escribió Voderholzer. Es más, esta era une medida punitiva corriente en la época, incluso en las escuelas, socialmente aceptada para obtener disciplina y obtener mejores resultados, sobre todo en el ámbito artístico. En el informe se describen violencias «muy superiores»: niños encerrados en sacos negros, puñetazos, patadas, golpes con objetos contundentes y otras atrocidades. Sin olvidar las violaciones perpetradas principalmente en la Vorschule Etterzhausen, la escuela de formación adyacente al coro.

 

«Quien lea estas descripciones solo podrá sentir horror y consternación», se lee en la carta del obispo de Regensburg. Muchos niños y chicos «vivían en un terror constante» de castigos «arbitrarios e inminentes», e incluso en la actualidad, después de casi cuarenta años, sufren por las «humillaciones que soportaron». «Estos niños fueron encomendados de buena fe a sacerdotes y al personal eclesial» cuyo compromiso era vivir «los diez mandamientos y el mandamiento del amor», afirmó monseñor Voderholzer, quien no dejó de admitir todo su dolor y toda su vergüenza: «Solamente puedo pedir humildemente perdón», dijo el obispo, también en nombre «de los culpables, la mayor parte fallecidos», implorando que sea acogida su petición.

 

No es fácil. Estos resultados «son difíciles de digerir también para nosotros», confió el obispo. Sin embargo, era necesario llegar a los resultados del informe. Era necesario para las víctimas, que consideraron muy positivo el informe pues «les ayudará a tener paz frente a este doloroso capítulo de su historia». Y también era necesario el informe para las autoridades competentes del Gobierno federal, que pudieron ver, por escrito, y evaluar el trabajo que ha hecho la Iglesia al respecto, sobre todo a partir de 2010, cuando la diócesis activó medidas, estructuras y a personas que se ocuparon no solo de los casos de abusos sexuales, sino también de las agresiones físicas.

 

Aunque se ha hecho mucho en escuelas, coros, guarderías e institutos para la tutela de los menores, se necesita mayor «apoyo», dijo el obispo, para otras iniciativas que pretenden prevenir casos semejantes. «Apoyar a los niños y a los jóvenes, ofrecer testimonio de la fe con la palabra y con el ejemplo, pero también aprender de ellos, esta es nuestra tarea para el futuro».

 

Al final de su carta Voderholzer recordó que se están esperando los resultados de otros dos estudios que «deberán aclarar más los contextos históricos y sociológicos» de los abusos contra los “Domspatzen”, y aseguró que la diócesis continuará comprometiéndose por las víctimas con apoyo económico (en los últimos años las víctimas recibieron una indemnización de 2550 euros) y psicológico, basado en nuevos estudios. Al mismo tiempo solicitó que «todos aquellos que fueron víctimas de violencia o de abusos sexuales en otras instituciones eclesiásticas, y que hasta ahora no lo han señalado», encuentren el valor «para confiar en nosotros», para que «puedan experimentar reconocimiento y justicia, y encuentren ayuda».


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El Cardenal Müller y los abusos en Regensburg

Müller sobre los abusos en Regensburg: “Busqué la verdad”

El cardenal fue entrevistado por el periódico italiano “Il Corriere della Sera”: «En estos años he sentido vergüenza. Nunca he defendido la institución, es más: fui yo quien puso en marcha la investigación»
ANSA

El cardenal Gerhard Ludwig Müller

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Pubblicato il 20/07/2017
Ultima modifica il 20/07/2017 alle ore 12:08
PAOLO PETRINI
CIUDAD DEL VATICANO

«En realidad, fui yo quien puso en marcha el proceso de información. Le encargué a un equipo de expertos que investigaran los hechos ocurridos cincuenta años antes de mi mandato como obispo de Regensburg. En el sitio web de la diócesis hay una gran documentación con todos los pasos de nuestro trabajo. En esta primera fase, entre 2010 y 2012, se hizo todo lo que era posible y necesario. Ulrich Weber incluso me agradeció por esta iniciativa. Siete años después es muy fácil juzgar los inicios, cuando todavía sabíamos poco. Y después fue el obispo el que organizó y comunicó el trabajo de las personas encargadas de esta tarea. Nunca he defendido la institución, más bien defendí a los “Domspatzen” de hoy, que no tienen nada que ver con estos crímenes de hace 50 años».

 

Con estas palabras, el cardenal Gerhard Ludwig Müller, ex obispo de Regensburg y ex Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe, respondió a los detalles que ha ofrecido el abogado Ulrich Weber en el informe de 450 páginas dedicado a los abusos contra los niños del coro del Duomo. El cardenal, en una entrevista con el periódico italiano “Il Corriere della Sera”, recordó que el actual obispo de Regensburg, Rudolf «tomó la iniciativa» de esta investigación «tres años después de mi partida, con base a las nuevas informaciones. No se pueden confundir las etapas de un proceso de investigación que duró siete años y medio. Yo participé en el trabajo solo durante los dos primeros años».

 

Müller en que siempre actuó con rectitud durante su mandato de cinco años a la cabeza del ex Santo Oficio. «Como encargado de un Supremo Tribunal de la Iglesia, siempre estuve absolutamente determinado en alejar a los clérigos que se lo merecían, siempre en el absoluto respeto del derecho a defenderse. Debo subrayar una vez más que cualquier acusado, en la Congregación para la Doctrina de la Fe, contó con la presunción de inocencia hasta el final del proceso, y que, al mismo tiempo, nunca negué la voz a ninguna de las víctimas. Todo ello a pesar de las presiones a las que estaba expuesto, sobre todo mediáticas. Estoy convencido de que la justicia imparcial es la mejor ayuda y contribución que la Santa Sede puede ofrecer a los obispos del mundo. Solamente de esta manera podrán a su vez demostrar el afecto materno de la Iglesia y la reparación, en la medida de lo posible, del daño material y espiritual sufrido por las víctimas».

 

En relación con el hermano de Benedicto XVI, el cardenal afirmó: «No me encontraba en Regensburg en la época en la que Georg Ratzinger fue maestro del coro, entre 1964 y 1994, pero estoy convencido de que no sabía nada. Hubo un caso de un asistente que abusó de varios chicos, en 1972: en su contra instituimos en 2010 un proceso canónico, después de haberlo sabido».

 

Sobre el elevado número de víctimas en este caso (547 niños), dijo: «Desgraciadamente estos números son verdaderos. En relación con los abusos sexuales, se trata de, relativamente, pocos delincuentes, nueve, que provocaron tantas víctimas. No hablo solo de los bofetones, sino de las violaciones corporales y psíquicas, que también eran crímenes en el pasado. Como hombre de Iglesia hago mío el sufrimiento de las víctimas, de sus familias y de la comunidad. Hablamos de “delicta gravoria”, los delitos más graves. Porque la Iglesia no es una institución mundana, sino el Cuerpo de Cristo, el Pueblo de Dios».

 

El cardenal también desmintió que exista una relación entre el final de su mandato en la Congregación para la Doctrina de la Fe, mismo que el Papa Francisco no renovó, y la presentación del informe su Regensburg. «No tiene nada que ver ni temporal ni materialmente. Estos hechos ocurrieron muchos años antes de mi servicio como obispo de Regensburg y yo hice mi deber».


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El Cardenal Pell acusado de delitos de abusos contra menores

Pell deja su puesto para defenderse en juicio por abusos sexuales

El secretario de Economía del Vaticano fue enviado a juicio en su natal Australia tras una investigación durada ocho meses. Lo acusan de abusos contra menores.
REUTERS

Pell

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Pubblicato il 29/06/2017
Ultima modifica il 29/06/2017 alle ore 12:48
ANDRÉS BELTRAMO ALVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Es el “zar” de la economía en el Vaticano. Uno de los emblemas de la reforma a las finanzas de la Santa Sede impulsada por el Papa. Pero ahora enfrenta acusaciones graves. La policía de su natal Australia lo imputó por varios cargos de abusos sexuales contra menores. El cardenal George Pell se declaró inocente y decidió alejarse temporalmente de su puesto de prefecto en la Secretaría de la Economía para comparecer ante la justicia y “limpiar su nombre”.

 

La madrugada de este jueves fue movida en la Curia Romana. A las 4:30 horas, la sala de prensa de la Santa Sede emitió una alerta y convocó a la prensa internacional de urgencia para las 8:30. Fue una conferencia breve, durante la cual el cardenal leyó una declaración escrita y no permitió preguntas.

 

“Sostengo mi inocencia ante estas acusaciones. Son falsas. La misma idea de los abusos sexuales es para mi repugnante”, dijo Pell, hablando en inglés. Recordó que los hechos por los cuales fue imputado están bajo investigación por dos años, no obstante hubo filtraciones a la prensa y un “ensañamiento sin tregua”. Por eso se dijo convencido que la decisión de imputarlo “era inminente”.

 

“El santo padre ha sido constantemente informado durante este largo periodo, y he tenido la oportunidad de hablar con él recientemente sobre la necesidad de tomar un permiso temporáneo para poder limpiar mi nombre. Agradezco a su santidad que me lo haya permitido para poder volver a Australia. Hablé con mis abogaos para comprender los tiempos de mi regreso y a mis doctores sobre cómo será el mejor modo de hacerlo”, precisó.

 

Más adelante, insistió en que durante todo este tiempo ha sido “constante y claro” en el “rechazo total” a estas acusaciones, además constató que la imputación reforzó su determinación en el querer limpiar su nombre y volver a Roma a su trabajo.

 

Este mismo jueves, la Policía de Victoria en Australia acusó al cardenal Pell de varios delitos sexuales cometidos en el pasado tras una investigación durada ocho meses. La justicia lo convocó a que regrese a su país lo antes posible para comparecer en un proceso.

 

Tras la declaración del purpurado ante la prensa, el portavoz papal, Greg Burke, aseguró que la Santa Sede ha recibido “con desagrado” la noticia del envío a juicio del purpurado por imputaciones referidas a hechos ocurridos hace varias décadas. Estableció que “en pleno respeto a las leyes civiles y reconociendo la importancia de participar personalmente en el proceso”, el cardenal decidió volver a su país para afrontar el juicio y el Papa le otorgó un permiso temporal.

 

Asimismo, aclaró que, durante la ausencia del prefecto, la Secretaría para la Economía continuará desarrollando los deberes institucionales que le son propios y los secretarios permanecerán en sus cargos para tramitar los asuntos de carácter ordinario, hasta que no se decida otra cosa.

 

“El santo padre, que ha podido apreciar la honestidad del cardenal durante los tres años de trabajo en la Curia Romana, le está agradecido por su colaboración y, en particular, por su enérgico empeño a favor de las reformas en el sector económico y administrativo”, siguió.

 

Estableció que el Vaticano expresa su “máximo respeto” a la justicia Australia, pero recordó que Pell ha condenado desde hace décadas, abiertamente y repetidamente, los abusos cometidos contra menores como “actos inmorales e intolerables”. También sostuvo que, en el pasado, ha colaborado con las autoridades australianas en la materia, ha apoyado la creación de la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores y como obispo diocesano en Australia, introdujo sistemas y procedimientos para la protección de los menores y para garantizar la asistencia a las víctimas de abusos.

 

Al final, el portavoz Burke anticipó que el cardenal ya no participará en actos litúrgicos públicos y por eso no estará presente durante la misa de San Pedro y San Pablo, prevista en la Plaza de San Pedro este mismo jueves 29 de junio.

 

Pell llegó a la Curia Romana en 2014 cuando el Papa lo nombró prefecto de la Secretaría de Economía, un nuevo organismo creado por Francisco para administrar y gestionar gran parte de las actividades financieras y económicas del Vaticano. Anteriormente se había desempeñado como arzobispo de Sydney, en Australia.


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AMN. INT. aplaude las medidas adoptadas por la ONU contra los abusos sexuales de su personal.

ONU: El informe sobre los abusos sexuales es un paso en la dirección correcta

10 de marzo de 2017

En respuesta a la publicación, hoy, del informe anual del secretario general de la ONU, António Guterres, sobre medidas especiales de protección frente a la explotación y los abusos sexuales, Joanne Mariner, asesora general de Amnistía Internacional sobre respuesta a las crisis, ha manifestado:

El secretario general António Guterres reconoce con razón que los abusos sexuales de los integrantes de las operaciones de paz y otros miembros del personal de la ONU constituyen un mal cruel e inexcusable, que mancha la reputación de toda la organización. Amnistía Internacional acoge con beneplácito sus esfuerzos por instituir una amplia variedad de reformas para abordar mejor este azote.

“Tras la investigación de Amnistía Internacional estamos convencidos de que la impunidad es un problema básico que fomenta los abusos sexuales. Son muy pocos los integrantes de operaciones de paz y otros miembros del personal de la ONU sospechosos de responsabilidad penal por delitos de violencia sexual que han llegado a enfrentarse a una amenaza real de enjuiciamiento criminal por los delitos cometidos.

“Ante este hecho decepcionante, nos parece muy alentadora la propuesta del secretario general de dejar de pagar a los países que no investigan a tiempo las denuncias de abusos formuladas contra sus tropas y depositar ese dinero en un fondo fiduciario para ayudar a las personas supervivientes. Instamos al secretario general de la ONU a aprobar la propuesta para que los Estados miembros la pongan en práctica.

“Nos preocupa, no obstante, que no se ejerza aún presión suficiente sobre los Estados miembros para asegurar que se investigan y enjuician con garantías los casos de comisión de abusos sexuales.

“Amnistía Internacional considera igualmente positivas otras medidas anunciadas por el secretario general, como la nueva orientación adoptada para empoderar a las víctimas de abusos, la aplicación de medidas de verificación de antecedentes del personal de la ONU más estrictas, la creación de un nuevo puesto dedicado a la promoción de los derechos de las víctimas, la prórroga del puesto de coordinador especial sobre la mejora de la respuesta de la ONU a la explotación y los abusos sexuales, el establecimiento de un “círculo de liderazgo” formado por jefes de Estado y la creación de una junta asesora especial compuesta de expertos y líderes de la sociedad civil que se ocupe de formular recomendaciones para prevenir tales abusos.

“Esperamos colaborar con las Naciones Unidos y los Estados miembros para contribuir a garantizar que este amplio programa de reformas se lleva adelante con los recursos y la voluntad política necesarios.”

Más información:


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Conclusiones de la plenaria de la Pontificia Comisión para tutela de los menores.

Comisión anti-abusos pide encontrar nuevas formas para dar voz a las víctimas

Concluyó ayer la plenaria del organismo, que agradeció a Marie Collins e insistió en su voluntad de colaborar con la Congregación para la Doctrina de la Fe en relación con las “Líneas guía” para contrarrestar la pederastia
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El cardenal arzobispo de Boston y presidente de la Comisión anti-abusos, Sean O’Malley

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Pubblicato il 27/03/2017
Ultima modifica il 27/03/2017 alle ore 17:28
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

Antes que nada, el agradecimiento por el trabajo de Marie Collins y por su fuerte compromiso a favor de las víctimas de abuso. Es el punto con el que comienza el comunicado de la plenaria de la Pontificia Comisión para la Turela de los Menores, que concluyó ayer, 26 de marzo de 2017. Después se expresan la promesa de un mayor compromiso para encontrar «nuevas formas» para dar voz a los supervivientes y colaborar con la Congregación de la Doctrina de la Fe (el dicasterio que fue el principal blanco de las acusaciones de la irlandesa Marie Collins) para la difusión de las “Líneas guía” de la lucha contra los abusos en la Iglesia. Al final, se anunció una novedad, es decir que los 16 miembros de la Comisión se reunirán de vez en cuando con los representantes de las Conferencias Episcopales que viajen a Roma para las “visitas ad limina” (hoy, por ejemplo, le toca a los obispos del oeste de Canadá).

 

En la nota publicada hoy, al final de los tres días que duró la plenaria, y difundida por la Radio Vaticana, los miembros de la Comisión y el cardenal presidente, Sean O’Malley, agradecieron a la ex-colega irlandesa por el gran trabajo que ha desempeñado a favor de quienes (como ella a los 13 años) han sufrido los abusos de sacerdotes y también a para la prevención y la lucha contra la pederastia. «Sus recomendaciones fueron uno de los temas centrales de la plenaria», indica el documento. También se agradece a Marie Collins por su disponibilidad a colaborar con el equipo pontificio en los programas de educación para los nuevos obispos y para los oficiales de la Curia.

 

Durante las sesiones de trabajo, informó la nota, se reflexionó particularmente sobre uno de los pasajes de la declaración con la que Collins presentó su renuncia el pasado primero de marzo, en el que se quejaba de la falta de respuesta inmediata (o, a veces, de una respuesta y basta) por parte de las oficinas vaticanas para las víctimas que escriben cartas al Papa y a la Santa Sede. La Comisión expresó el deseo de que cada niño o adulto víctima de pederastia pueda recibir rápidamente una respuesta de la Curia. «Es importante responder directamente», afirman los expertos. La Comisión está consciente de que esta tarea es particularmente difícil, «debido al gran volumen y la naturaleza de la correspondencia», y se sabe que a exige «recursos y procedimientos claros y específicos». Sin embargo, se subraya, «reconocer la correspondencia y dar respuestas rápidas y personales es una manera para promover la curación y la transparencia» queridas por Papa Francisco.

 

Los miembros de la comisión enviarán al Pontífice «más recomendaciones» para que las tenga en consideración y que podrían ser útiles para mejorar el trabajo del organismo instituido en 2014. También aseguraron que continuarán «trabajando para asistir a las Iglesias locales en su responsabilidad para la protección de los menores», mediante visitas locales, conferencias y los ya citados cursos de formación. Además de todo ello, estarán las entrevistas “cara a cara” con los obispos de los diferentes países que se encuentren en Roma en “visita ad limina” para comunicarles las “Líneas guía” de la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores, que son un «elemento esencial» de la lucha contra los abusos en la Iglesia. Estas “Líneas guía”, ampliamente apoyadas por el Papa, serán comunicadas a las congregaciones religiosas, o se pueden consultar directamente desde el sitio web de la Comisión (www.protectionofminors.va). En este trabajo de comunicación y difusión se insiste en la «voluntad de trabajar con la Congregación para la Doctrina de la Fe».

 

Por el contrario, no se especifica si llegaran nuevos miembros al equipo, que cubran los huecos que han dejado Marie Collins y el inglés Peter Saunders, que también fue víctima de pederastia, quien no participa en los trabajos de la Comisión desde febrero de 2016, cuando criticó públicamente al cardenal australiano George Pell, Prefecto de la Secretaría para la Economía.

 

El comunicado también indica que antes de la plenaria hubo un congreso sobre la educación y la prevención, titulado “Safeguarding in Homes and Schools: Learning from Experience Worldwide”, que se llevó a cabo el día 23 de marzo en la Pontificia Universidad Gregoriana, promovido por el Centro para la Protección de los Menores, que nació en el Ateneo con la colaboración de la Congregación para la Educación Católica. Participaron en el encuentro, que se concentró particularmente en Amérca Latina, más de 150 personalidades, entre los que estaban el cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, y diferentes responsables de los dicasterios de la Curia romana, como el cardenal Marc Ouellet, Kevin Farrel, João Bráz de Aviz y Peter Turkson.

 

Al inaugurar el encuentro, el cardenal O’Malley insistió en la línea dura de Papa Francisco, quien, dijo, todavía está «completamente comprometido para arrancar la plaga de los abusos sexuales». «Si la Iglesia no se compromete en la tutela de menores, nuestros esfuerzos evangelizadores no tendrán efecto», ha afirmado el arzobispo de Boston: «no hay justificación en nuestros días para fracasar en la implementación de estándares concretos de protección para nuestros niños, jóvenes y adultos vulnerables».


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Asamblea Pontificia Comisión tutela derechos de los menores.

Pederastia; O’Malley: las víctimas deben seguir teniendo voz

A partir de mañana y hasta el domingo se llevará a cabo la primera plenaria de la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores después de la renuncia de Marie Collins
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El cardenal O’Malley

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Pubblicato il 23/03/2017
Ultima modifica il 23/03/2017 alle ore 15:46
IACOPO SCARAMUZZI
ROMA

«¿Cómo pueden seguir teniendo una voz potente en nuestro trabajo las víctimas/supervivientes y cómo pueden seguir ayudándonos a orientarnos?». Se lo preguntó el cardenal Sean O’Malley, arzobispo de Boston y Presidente de la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores, durante la introducción de un seminario que se está llevando a cabo hoy en la Pontificia Universidad Gregoriana sobre el papel de la educación en la prevención de la pederastia. También subrayó que esa pregunta será «un argumento central» de la misma comisión en la asamblea plenaria, que volverá a reunirse a partir de mañana y hasta el próximo domingo por primera vez desde la renuncia de Marie Collins, mujer irlandesa que, cuando era niña, sufrió los abusos de un sacerdote.O’Malley agradeció a los cardenales Parolin, Ouellet, Farrel y Braz de Aviz por su colaboración. «Que no haya dudas», dijo el purpurado capuchino, sin referirse explícitamente al caso Collins. «Papa Francisco está completamente comprometido para arrancar el escándalo del abuso sexual en la Iglesia».

 

«Nuestro fin último en programas como el de hoy es seguir aprendiendo las maneras para desarrollar e implementar programas exhaustivos y rigurosos para tutelar a los más vulnerables de los abusos sexuales», dijo O’Malley. «He expresado en varias ocasiones mis firmes convicciones personales sobre estos temas, incluido el curso que se llevó a cabo en Roma para los nuevos obispos en septiembre del año pasado. Simplemente no hay justificación en nuestros días para fracasar en la implementación de estándares concretos de protección para nuestros niños, jóvenes y adultos vulnerables. Como creyentes en Jesucristo, estamos llamados a reformar y renovar todas las instituciones de nuestra Iglesia. Pero Dios también nos ha llamado a ser testimonios y firmes defensores en nuestras sociedades y en todas las instituciones públicas. Y debemos, seguramente, afrontar el mal de los abusos sexuales de los curas. En el Consistorio de febrero de 2015, dije a mis hermanos cardenales y a Papa Francisco que abusar de niños y de los más vulnerables “no es un problema católico o solo clerical. Es un problema humano. En el mundo de comunicaciones instantáneas de hoy, nuestro pueblo católico se está volviendo más consciente del problema de los abusos sexuales en la Iglesia y pide que nosotros, que somos sus pastores, demos los pasos necesarios para proteger a los niños encomendados a nuestro cuidado”. Es este el compromiso que ha unido a los miembros de nuestra Comisión (de los cinco continentes) para ofrecer nuestra experiencia y consejo a nuestro Santo Padre. Papa Francisco nos encomendó la misión de “promover la responsabilidad local en las Iglesias particulares” y de ofrecer asistencia “mediante el intercambio de «best-practices» y programas de educación, formación y desarrollo, y desarrollando respuestas adecuadas al abuso sexual”. Este trabajo incluye a todas nuestras instituciones educativas en las Iglesias locales».

 

«Puedo decir solo pocas palabras sobre Papa Francisco», continuó el cardenal estadounidense. «Cuando muchas personas hablan de nuestro Santo Padre, lo llaman “el Papa Reformador”. Pero lo que yo he notado es que ellos normalmente hablan de las reformas de las estructuras. Nuestro Santo Padre nos recuerda que primero nosotros debemos hablar de la reforma de los corazones (de la verdadera conversión). Esta es nuestra tarea hoy. No es algo que lograremos en una noche. Pero nosotros podemos educar verdaderamente a las personas para que cambien sus corazones y sus mentes. El trabajo de ofrecer ambientes seguros en todas las instituciones católicas es una parte crucial de esto. Que no haya dudas: Papa Francisco está completamente comprometido en arrancar el escándalo del abuso sexual en la Iglesia».

 

«Permítanme –dijo O’Malley– despedirme con una última reflexión. Todos estos programas mejores y “best practices” no ayudarán a nada si nosotros fracasamos al poner a las víctimas y a los que sobrevivieron al abuso sexual en primer lugar. Nuestra Comisión ha adoptado el “principio de prioridad”, antes la víctima, y será un argumento central durante nuestra asamblea plenaria de esta semana: ¿Cómo pueden seguir teniendo una voz potente en nuestro trabajo las víctimas/supervivientes y cómo pueden seguir ayudándonos a orientarnos? Deseo agradecerles por haberse unido a nuestra Comisión y a nuestros socios hoy. El motor que guía jornadas de estudio como esta es la conciencia de que nunca podemos volvernos indulgentes en este trabajo y que debemos seguir aprendiendo de la experiencia e incluso de nuestros errores. Hacer que nuestra Iglesia sea verdaderamente segura para cada uno exige nuestra colaboración en todos los niveles. Durante estos últimos tres años, en nuestros encuentros con las Iglesias locales del mundo, un tema que ha surgido a menudo es la necesidad de compartir más los recursos y el conocimiento. Este seminario nos ofrece una oportunidad importante para continuar por este camino juntos»


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Fuerte réplica de Marie Collins al Cardenal Müller.

Prevención de la pederastia; Collins responde al cardenal Müller

National Catholic Reporter publicó la réplica de la ex víctima de abusos al Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe después de haber renunciado a la Comisión Pontificia
AFP

Marie Collins

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Pubblicato il 14/03/2017
Ultima modifica il 14/03/2017 alle ore 16:17
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Marie Collins, mujer irlandesa que sufrió el abuso sexual de un sacerdote cuando era niña, respondió punto per punto, en una intervención publicada por el National Catholic Reporter a la entrevista que el cardenal Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, concedió para responder a las acusaciones que Collins hizo contra su dicasterio cuando anunció su renuncia a la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores.

 

Uno. El cardenal Müller afirmó «no poder comprender que se hable de falta de colaboración» entre la Comisión para la Tutela de los Menores y el ex Santo Oficio. Collins recordó que «en 2015 fueron enviadas a su Congregación las invitaciones de algunos grupos de trabajo de la Comisión pidiendo la participación de un representante en los encuentros sucesivos en Roma para discutir cuestiones de interés recíproco», pero la Congregación declinó las invitaciones indicando que solo era posible una comunicación por escrito. Fue hasta septiembre de 2016 que un representante de la Congregación para la Doctrina de la Fe participó en los encuentros y «la discusión fue muy útil, espero que lo haya sido para la Congregación como lo fue para la Comisión»

 

Dos. Müller dijo que «en estos últimos años ha habido un contacto permanente» entre el dicasterio y la Comisión: «No sé qué forma haya tomado este contacto permanente», replicó Collins, según quien los miembros de la Comisión no han visto «ningún resultado positivo» de un contacto de ese tipo.

 

El purpurado alemán había subrayado que un colaborador de la Congregación «forma parte» de la Comisión, y Collins precisa que hay que utilizar el verbo en el pasado, puesto que Claudio Papale dejó de involucrarse «en la comisión en 2015 (aunque los miembros de la comisión no hubieran recibido su renuncia sino hasta mayo de 2016)».

 

Collins también se detiene sobre lo que afirmó el cardenal Müller con respecto a un nuevo tribunal para los obispos negligentes frente a las denuncias de sacerdotes pederastas, es decir que se trataba solo de un «proyecto» que después quedó en el olvido después de un «dialogo intenso entre los diferentes Dicasterios involucrados en la lucha contra la pederastia en el clero». «¿Dice que era solo un proyecto?», se preguntó la mujer irlandesa, para después recordar la declaración vaticana del 10 de junio de 2015 sobre la «institución de una nueva Sección Judicial dentro de la Congregación para la Doctrina de la Fe y el nombramiento de personal estable que prestará servicio en el Tribunal Apostólico», además de la aprobación de la propuesta por parte del Papa, que la había autorizado «para que se ofrezcan los recursos adecuados para conseguir estos fines». Revelando que en las discusiones entre dicasterios la Comisión nunca estuvo involucrada, Marie Collins afirmó: «Quisiera agradecerle, eminencia, por confirmar con sus palabras que mi afirmación sobre el tribunal era verdadera. La Comisión Pontificia lo propuso, el Consejo de los cardenales y el Papa lo aprobaron y después fue rechazado por su Congregación». La mujer también le preguntó al purpurado por qué, si los instrumentos ya existen, «ningún obispo ha sido oficial y transparentemente sancionado o removido por su negligencia: si no se trata por falta de normas, ¿será falta de voluntad?».

 

Marie Collins después respondió detalladamente a la afirmación del cardenal Müller que, respondiendo sobre dos casos citados por la misma mujer como motivo de su renuncia, un «cambio de procedimientos» en la atención para las víctimas y una «petición de colaboración», ambos «rechazados» por el ex Santo Oficio, dijo: «No sé de estos episodios». En cuanto a la primera, es decir la petición de que la Congregación para la Doctrina de la Fe respondiera a cada una de las letras que envíen las víctimas de abusos, Collins afirmó, entre otras cosas, que: «Parece que la preocupación de que un obispo local pudiera sentirse no respetado (si una Congregación romana lo rebasa al responder a una víctima de su diócesis, ndr.) tiene mucho más peso que la falta de respeto para con los sobrevivientes». En cuanto al segundo punto, es decir la petición de la Comisión de cooperar con las líneas guía para la defensa de los niños, «puede ser», afirmó Collins, que la misma Comisión «sea percibida como un equipo de “expertos” externos que usurpan la que el dicasterio considera una propia zona de responsabilidad: en tal caso, ¿no se podría superar el problema con una discusión franca» en nombre de la tutela de los niños?

 

Marie Collins rechazó otra de las afirmaciones del cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, según el cual «las quejas se basan en un malentendido en relación con nuestra verdadera tarea», subrayando que la petición de una respuesta a las cartas de las víctimas era simplemente para que tuvieran un indicio de que «la carta había sido recibida y que se le habría dedicado la atención adecuada», para que la víctima de abusos que la hubiera escrito no se sintiera «ignorada».

 

 

Séptimo punto, último y «más personal», de las aclaraciones de Marie Collins, en respuesta a las afirmaciones de Müller: «nunca tuve antes la ocasión de conocerla». La mujer recordó una cena en Dublín, precisamente después de su nombramiento como miembro de la Comisión, en la que también participaron otros oficiales de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

 

Marie Collins, para concluir, precisó que lo que la Comisión desea es «mejorar la protección de los niños y de los adultos vulnerables en todas las partes del mundo en las que esté la Iglesia católica», y «en lugar de volver hacia atrás en una actitud de negación o de ofuscamiento, cuando una crítica como la mía es planteada el pueblo de la Iglesia merece una explicación apropiada. Todos tenemos derecho a la transparencia, a la honestidad y a la claridad. Los malos funcionamientos ya no pueden ser ocultados detrás de las puertas cerradas de las instituciones. Esto sucede hasta que los que conocen la verdad querrán seguir en silencio». Firma, Marie Collins, ex miembro de la Comisión Pontificia para la Tutela de los Menores.