Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Hoy 24 de marzo es la jornada de los misioneros asesinados.

Oración y ayuno, Memoria de los misioneros mártires: “Llamados a la vida”

26° Jornada de oración y de ayuno en memoria de los Misioneros Mártires. Se escogió el 24 de marzo para esta celebración, en el aniversario del asesinato en 1980 de Mons. Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador.

Ciudad del Vaticano

“Martirio no es perder la vida sino es vivirla por una causa, donándose a los demás”, lo dijo Giovanni Rocca, secretario nacional del Movimiento Juvenil Misionero, organismo que forma parte de las Obras Misionales Pontificias. Este año la Jornada de oración y ayuno en Memoria de los misioneros mártires tiene como tema “Llamados a la vida” y busca exhortar a tener la valentía para anunciar el Evangelio, sin grandes palabras, y con gestos de encuentro, solidaridad y ayuda a los más necesitados.

Aniversario del martirio de Mons. Romero

Recordar con la oración, el ayuno y un gesto concreto de caridad a todos los misioneros que han sido asesinados en el mundo, incluso aquellos desconocidos para la gran mayoría de la gente y que han derramado su sangre por el Evangelio. Es esta la motivación que en 1993 llevó al Movimiento de Jóvenes Misioneros de las Obras Misionales Pontificias italianas a instaurar cada año la Jornada de oración y de ayuno en memoria de los Misioneros Mártires. Se escogió el 24 de marzo, el día del asesinato en 1980 de Mons. Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador, beatificado el 23 de mayo de 2015 y que será próximamente canonizado junto al Papa Pablo VI.

Los mártires del siglo XX y XXI

Entre las figuras más recientes de los misioneros reconocidos como mártires por la Iglesia, recordamos a los dos misioneros conventuales franciscanos polacos, Michal Tomaszek y Zbigniew Strzalkowski, que junto con el sacerdote diocesano italiano Alessandro Dordi murieron en agosto de 1991 en Perú y fueron beatificados el 5 de diciembre de 2015 en Chimbote. Para la beatificación se eligió como lema “Mártires de la fe y de la caridad, testigos de la esperanza”.

El 11 de diciembre de 2016 fueron beatificados en Vientiane, Laos, el misionero de los Oblatos de María Inmaculada (OMI) padre Mario Borzaga y el laico catequista Paul Thoj Xyooj, junto con otros 15 mártires (un sacerdote de Laos, Joseph Tien, 5 Laicos laosianos, 5 misioneros franceses OMI y 4 misioneros franceses MEP).

El 24 de mayo de 2014 fueron beatificados el misionero del PIME (Pontificio Instituto de Misiones Extranjeras) padre Mario Vergara y el catequista Isidore Ngei Ko Lat, mártires murieron en Birmania en mayo de 1950.

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El Coliseo de Roma iluminado de color rojo por la sangre de los mártires.

El cardenal Piacenza pide derribar los muros de muerte e indiferencia, construir vida y paz

El Presidente internacional de Ayuda a la Iglesia Necesitada intervino en la iniciativa del Coliseo iluminado de rojo para recordar los mártires cristianos

El Coliseo iluminado de rojo para recordar los mártires cristianos

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Pubblicato il 24/02/2018
Ultima modifica il 24/02/2018 alle ore 21:22
DOMENICO AGASSO JR.
ROMA

El Coliseo está iluminado de rojo y lo mismo la catedral maronita de Sn Elías en Alepo, Siria, y la iglesia de San Pablo en Mosul, Irak. Es una iniciativa de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN). El presidente internacional de AIN, el cardenal Mauro Piacenza, intervino en Roma invocando que se derriben en todo el mundo «los muros de muerte e indiferencia» para «construir la paz».

 

El purpurado en su discurso que pronunció hoy, 24 de febrero de 2018, comenzó recordando que «estamos frente al Coliseo, que constituye un “símbolo universal”, conocido por todos y por todos identificado con Roma». Pero no siempre se tiene la conciencia de que «este fue lugar de muerte y de asesinatos –indicó–, tanto por la barbarie de las luchas entre gladiadores como por el martirio de miles de cristianos, en oposición a la violencia del poder dominante, que pretendía un culto divino».

 

Las piedras y los muros del monumento simbólico de la Ciudad Eterna pueden tener, entonces, «un doble significado». Son «muros de vida, si los consideramos expresión de una civilización y de un imperio que supo intermediar, por toda la cultura occidental, por el helenismo de Atenas y por la fe de Jerusalén, permitiendo que Europa fuera lo que ha sido y lo que, en cierto sentido, sigue siendo». Pero también «muros de vida, si recordamos el impresionante número de hombres y de mártires que, entre ellos, ofrecido (o a quienes se vio arrancar) la vida por un poder incapaz de ver el bien integral de la persona».

 

Entonces «por esta razón esta tarde el Coliseo está iluminado por el dolor de la sangre: para dar voz a todos los “muros de muerte” que todavía hoy, como recuerda el Papa Francisco, hay en el mundo».

 

Piacenza cita a San Maximiliano María Kolbe: «¡El drama del siglo XX es la indiferencia!»; el cardenal considera que «la indiferencia es también el drama de este nuestro siglo XXI. La indiferencia frente al hermano que sufre, que no tiene de qué vivir, no puede acceder a las curas y a la formación básica; frente al hermano cuya dignidad ha sido pisoteada por algunos poderes ciegos, frente al hermano que no puede vivir la propia fe y la propia pertenencia, si no es pagando con la vida misma».

 

Todo esto debido a las «concepciones individualistas del hombre, en donde ya no encuentra sitio la pregunta: ¿Por cuál fin? De hecho, cuando el hombre cultiva exclusivamente el propio interés, llegando a excluir cualquier otro fin, tiende fatalmente a dañarse a sí mismo».

 

Por ello, esta tarde «estamos aquí, frente a estos “muros” culturalmente vitales y mortíferos en la experiencia, para ayudar a vencer la indiferencia. Ayuda a la Iglesia Necesitada, desde hace 70 años, lucha en todo el mundo para apoyar a los hermanos en necesidades y defender la legítima libertad de profesar la propia fe».

 

El llamado de Piacenza es: «Derribemos los muros de la muerte, comenzando por los muros de nuestra indiferencia: ¡no puedo estar sereno si mi hermano sufre!».

 

Lograremos derribar «los muros de la muerte y de la indiferencia ¡solamente sabiendo reconstruir!» Y se reconstruye solamente volviendo a responder a las preguntas fundamentales de nuestra existencia, antes que nada: ¿Por cuál fin?»; solamente volviendo a descubrir «el fin común que une a todos los hombres: ser y convertirse en personas podrá permitir, con el tiempo, recuperar una auténtica sensibilidad por el otro, porque también es mi interés el suyo, y su sufrimiento es también el mío».

 

Para concluir, Piacenza invoca a «María Reina de los Mártires y Fuente de Vida», para que «¡nos sostenga en la voluntad de derribar los muros de muerte y de indiferencia para construir culturas de vida y de paz!».


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Serán Beatos los mártires de Argelia. Qué sucedió.

Monjes trapenses de TibhirineMonjes trapenses de Tibhirine 

Nazaria Ignacia, nueva santa de la Iglesia Universal y el Obispo de Orán y compañeros mártires

El Papa autorizó la promulgación de 8 decretos, entre ellos, el que se refiere a la beata española, fundadora de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, y al martirio del Obispo Pedro Claverie y siete monjes trapenses de Tibhirine, Argelia

El Santo Padre Francisco recibió en audiencia, la tarde del 26 de enero de 2018 al Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y autorizó a la Congregación la promulgación del Decreto referido a un milagro atribuido a la intercesión de la beata Nazaria Ignacia de March Mesa, Fundadora de la Congregación de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia

La Madre Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús, nació en Madrid, España, el 10 de enero de 1889 y murió en Buenos Aires, Argentina, el 6 de julio de 1943.

Entre los Decretos aprobados por el Santo Padre también los que se refieren a otros tres milagros:

el milagro atribuido a la intercesión de la Sierva de Dios Alfonsa María Eppinger, en el siglo Isabel, Fundadora de la Congregación de las Hermanas del Santísimo Salvador; nacida el 9 de septiembre de 1814, en Niederbronn, Francia, donde murió 31 de julio de 1867

el milagro atribuido a la intercesión de la Sierva de Dios Clelia Merloni, Fundadora del Instituto de las Apóstoles del Sagrado Corazón de Jesús,  que nació el 10 de marzo de 1861, en Forlí, Italia, y que murió el 21 de noviembre de 1930, en Roma

el milagro atribuido a la intercesión de la Sierva de Dios María Crucificada del Amor Divino, en el siglo María Gargani, Fundadora de las Apóstoles del Sagrado Corazón, que nació el 23 de diciembre de 1892 en Morra Irpino, hoy Morra De Sanctis, Italia, y que murió en Nápoles el 23 de mayo de 1973.

Dos de los decretos aprobados por el Papa son los que se refieren al martirio:

el martirio de los Siervos de Dios Pedro Claverie, de la Orden de los Frailes Predicadores, Obispo de Orán, y 18 compañeros religiosos y religiosas, asesinados en odio a la fe, en Argelia, desde 1994 a 1996

el martirio  de la Sierva de Dios Verónica Antal, laica, de la Orden Franciscana Secular; que nació el 7 de diciembre de 1935 en Nisiporeşti (Rumania) y que fue asesinada en odio a la fe el 24 de agosto de 1958, en Hălăuceşti (Rumania).

Otros dos Decretos aprobados por el Papa se refieren a las virtudes heroicas:

las virtudes heroicas del Siervo de Dios Ambrosio Grittani, Sacerdote diocesano y Fundador de las Oblatas de Benedicto José Labre; nacido en Ceglie del Campo (Italia), el 11 de octubre de 1907 y que murió el 30 de abril de 1051 en Molfetta (Italia)

las virtudes heroicas de la Sierva de Dios Ana María Magdalena Delbrêl, laica, que nació en Mussidan (Francia) el 24 de octubre de 1904 y que murió en Ivry-sur-Seine (Francia) el 13 de octubre de 1964


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Nuevos mártires

Monjes trapenses de TibhirineMonjes trapenses de Tibhirine 

Nazaria Ignacia, nueva santa de la Iglesia Universal y el Obispo de Orán y compañeros mártires

El Papa autorizó la promulgación de 8 decretos, entre ellos, el que se refiere a la beata española, fundadora de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia, y al martirio del Obispo Pedro Claverie y siete monjes trapenses de Tibhirine, Argelia

El Santo Padre Francisco recibió en audiencia, la tarde del 26 de enero de 2018 al Cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y autorizó a la Congregación la promulgación del Decreto referido a un milagro atribuido a la intercesión de la beata Nazaria Ignacia de March Mesa, Fundadora de la Congregación de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia

La Madre Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús, nació en Madrid, España, el 10 de enero de 1889 y murió en Buenos Aires, Argentina, el 6 de julio de 1943.

Entre los Decretos aprobados por el Santo Padre también los que se refieren a otros tres milagros:

el milagro atribuido a la intercesión de la Sierva de Dios Alfonsa María Eppinger, en el siglo Isabel, Fundadora de la Congregación de las Hermanas del Santísimo Salvador; nacida el 9 de septiembre de 1814, en Niederbronn, Francia, donde murió 31 de julio de 1867

el milagro atribuido a la intercesión de la Sierva de Dios Clelia Merloni, Fundadora del Instituto de las Apóstoles del Sagrado Corazón de Jesús,  que nació el 10 de marzo de 1861, en Forlí, Italia, y que murió el 21 de noviembre de 1930, en Roma

el milagro atribuido a la intercesión de la Sierva de Dios María Crucificada del Amor Divino, en el siglo María Gargani, Fundadora de las Apóstoles del Sagrado Corazón, que nació el 23 de diciembre de 1892 en Morra Irpino, hoy Morra De Sanctis, Italia, y que murió en Nápoles el 23 de mayo de 1973.

Dos de los decretos aprobados por el Papa son los que se refieren al martirio:

el martirio de los Siervos de Dios Pedro Claverie, de la Orden de los Frailes Predicadores, Obispo de Orán, y 18 compañeros religiosos y religiosas, asesinados en odio a la fe, en Argelia, desde 1994 a 1996

el martirio  de la Sierva de Dios Verónica Antal, laica, de la Orden Franciscana Secular; que nació el 7 de diciembre de 1935 en Nisiporeşti (Rumania) y que fue asesinada en odio a la fe el 24 de agosto de 1958, en Hălăuceşti (Rumania).

Otros dos Decretos aprobados por el Papa se refieren a las virtudes heroicas:

las virtudes heroicas del Siervo de Dios Ambrosio Grittani, Sacerdote diocesano y Fundador de las Oblatas de Benedicto José Labre; nacido en Ceglie del Campo (Italia), el 11 de octubre de 1907 y que murió el 30 de abril de 1051 en Molfetta (Italia)

las virtudes heroicas de la Sierva de Dios Ana María Magdalena Delbrêl, laica, que nació en Mussidan (Francia) el 24 de octubre de 1904 y que murió en Ivry-sur-Seine (Francia) el 13 de octubre de 1964


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Nov. 16: En memoria de los jesuitas mártires de El Salvador.

En Memoria de los Mártires Jesuitas

ellacuria

¿Quiénes eran los padres Jesuitas de la U C A asesinados?

No me refiero a sus nombres y sus biografías, información siempre importante. Pienso en lo que fue su contribución al pueblo salvadoreño, defendiendo la negociación y la paz en plena guerra. En la década de los años 80 la situación del pueblo salvadoreño era agónica, por todos lados se escuchaban los estertores de muerte. El país se acercaba a las 50.000 víctimas. En ese contexto el grupo de jesuítas de la UCA (Universidad Centroamericana ‘José Simeón Cañas’) trabajaba por una salida dialogada al conflicto que enfrentaba al régimen con la guerrilla del FMLN surgida de los movimientos populares. A una solución pacífica dedicaron toda su inteligencia y su coraje.

Ignacio Ellacuría sabía del riesgo que corría, y tenía temor de la tradicional respuesta de los escuadrones de la muerte creados por el ex mayor Roberto D`Aubuisson (fundador además del partido derechista ARENA que ha gobernado el país hasta el 2009). Tal vez por eso dijo una vez en 1981: “Un análisis intelectual debe ser respondido con un análisis intelectual y no con el exilio, la cárcel, la tortura o un tiro en la nuca”. No podía saber que ocho años después ese tiro fuera disparado contra él y sus amigos.

La UCA siempre fue un espacio de concertación. Los jesuítas, verdaderos estrategas del diálogo, aprovechaban que por sus aulas habían desfilado empresarios, políticos, militares, periodistas, guerrilleros, lo que les daba una ventaja inicial idónea para intentarlo. Pero esta iniciativa preocupaba a los sectores militaristas partidarios de la guerra como única alternativa, a los que sólo contemplaban la hipótesis de hacer del país un enorme cementerio de toda la izquierda social y política, no solamente de la guerrillera. Su respuesta a la UCA la dieron sus escuadrones de la muerte que llevaron a cabo más de una docena de atentados con bombas contra la universidad, de la que muchos miembros fueron asesinados o huyeron al extranjero.

Antes de asesinar a los jesuítas, los sectores derechistas del país llevaron a cabo una cruzada para descalificarlos. Desde Radio Cuzclatán, emisora del ejército, se retransmitía en cadena nacional amenazas públicas contra los padres jesuítas, siendo Ignacio Ellacuría el foco de atención. “Ellacuría es guerrillero, que le corten la cabeza” “Ellacuría ha envenenado las mentes de la juventud” repetía desde la emisora el vicepresidente y ministro del Interior Francisco Merino. Sólo horas antes de la matanza en la madrugada del 16 de noviembre de 1989, un camión militar apostado frente a la puerta principal de la UCA lanzaba amenazas contra los jesuítas por medio de altoparlantes.

Entraron por la fuerza los militares que primero dieron fuego a la biblioteca. Sacaron de sus habitaciones a los padres y a dos mujeres empleadas y los ametrallaron de inmediato.

Los asesinos, miembros del regimiento Atlacatl, dejaron pintadas como esta: “El FMLN hizo este ajusticiamiento. Vencer o morir”. Y aunque desde el gobierno de Alfredo Cristiani se quiso atribuir a los guerrilleros el crimen, muy pronto se supo la verdad. Un grupo de expertos del FBI, Scotland Yard y hasta de la policía española, confirmaron lo que todo el mundo ya presumía: los autores eran miembros de un cuerpo especializado del ejército. Enseguida la propia CIA confirmó esta acusación. Además, los asesinos cometieron el error de dejar viva a una testigo que en todo momento permaneció escondida en una casa contigua, pero pudo verlo todo: Lucía Barrera de Cerna es su nombre, única superviviente y testigo presencial. Ella vio como ametrallaban sin compasión a los jesuítas, apuntándoles a sus cabezas, y luego a Elba Ramos y a su hija Celina, menor de edad.

Las presiones internacionales obligaron al régimen a organizar un juicio. Dos tenientes, un subteniente, dos sargentos y un cabo, encabezados por el coronel Guillermo Benavides, fueron responsabilizados del múltiple crimen, condenándolos primero y amnistiándolos después. La Compañía de Jesús rechazó tajantemente que ese juicio farsa cerrara el caso y exigió saber quién les dio la orden. El arzobispo Rivera y Damas sumó su voz a la demanda.

El coronel René Emilio Ponce es el primero de la lista. Él fue el que ordenó al coronel Benavides: “Maten al padre Ellacuría y no dejen ningún testigo”. Otro coronel, Inocente Orlando Montano estaba presente cuando Ponce dio la orden a Benavides. Detenido en Estados Unidos parece que será extraditado y entregado al juez Velasco. Hasta 17 militares deberán ser juzgados. Entre ellos los coroneles Rafael Humberto Larios, Juan Rafael Bustillo, Juan Orlando Zepeda y Francisco Elena Fuentes, que formaban junto con otros la terrible Tandona, grupo de coroneles de la misma tanda, conjurados para apoyarse mutuamente en su guerra antisubversiva.

La derecha salvadoreña, políticos y generales retirados, llevan días protestando contra las extradiciones que instruye el juez Velasco. Su argumento principal es que con ello se reabren heridas. Como si alguna vez se hubieran cerrado. El gobierno de ARENA montó un juicio a su medida y luego proclamó una amnistía con la que quiso poner fin a toda responsabilidad sobre la matanza de la UCA. Pero lo cierto es que las heridas se cerrarán sólo cuando se sepa toda la verdad y los culpables sean identificados, juzgados y condenados. De hecho en los Acuerdos de Paz no existe ningún párrafo que refleje un acuerdo de perdón para los crímenes de lesa humanidad, tal como recuerda la Procuraduría de Derechos Humanos de El Salvador.

Defensor del realismo histórico y filosófico de su amigo el donostiarra Xavier Zubiri, Ignacio Ellacuría practicó siempre un doble compromiso con El Salvador: siempre enseñó la realidad nacional (la fortaleza mayor de la UCA decía), y siempre vivió una ejemplar ética de la austeridad que era su modo de vínculo con las grandes mayorías sociales de un país empobrecido bajo el poder de unas pocas familias. Por ese compromiso valiente el pueblo salvadoreño no olvida a este vasco universal ni a sus amigos Ignacio Martín Baró, Segundo Montes, Amando López, Juan Ramón Moreno, Joaquín López.

Sí, se cebaron con sus cabezas. Tal vez porque esas eran las armas invencibles de los jesuitas, las de la razón y la inteligencia. Tan invencibles que los Acuerdos de Paz llegaron en enero de 1992. Lo que no sabían era que deberían dejar sus vidas para lograrlo. ¿O tal vez lo intuían?

En los Acuerdos de Paz no existe ningún párrafo que refleje un acuerdo de perdón para los crímenes de lesa humanidad

Sí, se cebaron con sus cabezas. Tal vez porque esas eran las armas invencibles de los jesuitas, las de la razón y la inteligencia.

Iosu Perales – Gipuzkoa

Consejo Editorial de Revista “Reflexión y Liberación” – Chile.


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China reconoce el heroísmo de unos misioneros cristianos

La Academia china de las Ciencias sociales exalta a los mártires de Zhengding

El «think tank» del gobierno hace un homenaje al obispo y a los nueve misioneros (europeos) quemados vivos porque protegían a las chicas que los soldados japoneses pretendían como «mujeres de consuelo». Un caso que suscitó el interés del mismo Xi Jinping
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Pubblicato il 11/11/2017
Ultima modifica il 11/11/2017 alle ore 19:23
GIANNI VALENTE
ROMA

La Academia china de las Ciencias Sociales encendió los reflectores sobre los misioneros católicos que desde lejanas tierras europeas llegaron a China para anunciar el Evangelio. Y no los describió como «quintas columnas» de los imperialismos occidentales. Al contrario, los exaltó como «amigos» del pueblo chino, dispuestos a dar la vida para proteger a mujeres y niños de la violencia de los invasores japoneses, cuando el ejército del Sol Levante trató de subyugar a China. Una constatación a la que no parece ajeno el interés demostrado por el mismo presidente Xi Jinping ante las narraciones sobre los misioneros mártires de los años treinta del siglo pasado.

 

El reconocimiento del bien que hicieron los misioneros católicos al pueblo chino surgió en una conferencia organizada a finales de octubre por el mayor centro de investigación histórica y social de la República Popular China, en ocasión del 80 aniversario del llamado «Masacre de la Iglesia de Zhengding», en donde, en 1937 ocho misioneros europeos que asistían a miles de prófugos fueron asesinados por los soldados japoneses. También la Agencia Fides, relacionada con la Congregación vaticana de Propaganda Fide, dio relieve al alcance y las consecuencias del congreso: De los académicos del “think tank” del gobierno de Pekín llega la constatación de que esos misioneros católicos fueron movidos a tal gesto de gratuita oblación de sí no por un vago sentimiento humanitario o por la decisión de querer convertirse en héroes, sino simplemente por su fe cristiana».

 

El martirio, la fe y Xi Jinping

 

El caso sobre el que reflexionó el simposio, organizado también gracias al Instituto cultural Faith, dirigido por el sacerdote católico John Baptist Zhang, representa uno de los testimonios más emblemáticos de la dedicación al pueblo chino manifestada por los misioneros católicos durante la segunda guerra sino-japonesa: es la historia del obispo holandés Frans Schraven y los ocho misioneros europeos que fueron asesinados por los soldados japoneses porque trataron de proteger a las 200 chicas chinas que los militares del ejército invasor pretendían reducir a esclavas sexuales. Los historiadores la recuerdan como «la masacre de la iglesia de Zhengding», perpetrada el 9 de octubre de 1937: el obispo Schraven, desde 1921 vicario apostólico de Zhengding (hoy Shi Jiang Zhuang), y sus compañeros de martirio fueron quemados vivos por las tropas de ocupación japonesas. Además de las 200 chicas que los soldados nipones reclamaban como «mujeres de consuelo», el obispo Frans y sus compañeros acogieron y defendieron de la violencia de los militares a otros miles de desplazados chinos, que encontraron refugio en la iglesia.

 

Los académicos, eclesiásticos, historiadores y representantes políticos que participaron en la conferencia, refiere la Agencia Fides, se mostraron de acuerdo en reconocer el aporte positivo que la Iglesia católica en China ofreció a la nación y a su población durante la guerra con los invasores japoneses. Algunas intervenciones incluso exaltaron en términos más generales la contribución de los misioneros católicos en el desarrollo de la sociedad china, sobre todo en los campos de la educación, cultural y sanitario. «Nuestra evaluación sobre los misioneros», subrayó el profesor Li Qiu Ling, de la Universidad del Pueblo de Pekín, «debe volver a considerar su identidad y condición misionera. La razón profunda por la que no se echaron para atrás, en ese trágico tiempo que China estaba afrontando, radica precisamente en su fe». El profesor Liu Guo Peng, investigador del Instituto de Estudios sobre el Cristianismo de la Academia y moderador de la Conferencia, indicó que en 2013, durante el trabajo de catalogación de los documentos conservados en el Archivo de Propaganda Fide, pudo estudiar los documentos que atestiguan el martirio del obispo Frans y sus compañeros.

 

Durante la conferencia también se indicó que el presidente Xi Jinping escuchó la historia sobre el sacrificio del obispo y de sus compañeros en China cuando se encontraba en Holanda en 2014, durante su visita oficial. Y se utilizaron también para los mártires de Zhengding las palabras de agradecimiento que el presidente chino ha dedicado en sus discursos oficiales a todos los que durante la Segunda Guerra Mundial «sacrificaron sus vidas por el país, por la nación y por la paz». En octubre de 2014, pocos meses después de la visita holandesa de Xi Jinping, el apoyo de los misioneros católicos a la población china durante la invasión japonesa fue el argumento de otro congreso organizado en el seminario de Hebéi con la participación de instituciones académicas y culturales como la Universidad Fudan de Shanghái y la Universidad Normal de Hebéi.

 

Una mirada objetiva sobre la obra de los misioneros en China

 

La obra de los misioneros católicos en China, que también fue considerada por la conferencia china de las Ciencias sociales, se convirtió en el pasado en terreno de polémicas e iniciativas controvertidas. En 2000 incluso muchos misioneros acabaron en la trituradora de la polémica china con el Vaticano, en ocasión de la canonización de los 120 mártires de China, elevados a la gloria de los altares por Juan Pablo II el primero de octubre de ese Año Jubilar. La fecha elegida para la canonización coincidía con el día de la fiesta nacional de la República Popular China. Y en todo el proceso de canonización se hizo notar el activismo de la Iglesia y de las instituciones de Taiwán (con el embajador taiwanés ante el Vaticano en primera fila durante la ceremonia de canonización). Estos detalles alimentaron la irritación del gobierno de Pekín, que atacó la canonización como una operación política, un «complot» anti-chino.En la polémica, misioneros y sacerdotes mártires fueron denigrada como agentes del colonialismo occidental, autores de «delitos» contra el pueblo chino.

 

Ahora, la conferencia sobre la masacre de la iglesia de Zhengding confirma que instituciones culturales chinas e instituciones eclesiásticas pueden confrontarse y tratar de compartir una mirada serena y objetiva incluso sobre la historia de las misiones católicas en China. Por lo demás, también la historiografía católica reconoce sin censuras que entre los siglos XIX y XX el fervor apostólico en China tuvo que afrontar las estrategias imperialistas de los países occidentales, que pretendían repartirse el botín de un imperio que estaba colapsando. En realidad, ya desde entonces los misioneros y los hombres de Iglesia más agudos no dejaban de denunciar cuán sofocante era, para la acción apostólica, la presión de las potencias imperialistas. Celso Constantini, que fue el primer delegado pontificio en China (y cuyo proceso de beatificación acaba de comenzar) en 1920 trazó un crudo balance de las décadas en las que la misión se convirtió para las potencias occidentales en un instrumento de expansión colonial: «Los chinos —reconoció Constantini— sufrieron la formidable serie de pérdidas y humillaciones por obra de las misiones cristianas, y vieron las misiones estrechamente conectadas con apolítica agresiva delas naciones extranjeras […]. Sucedió que los gobiernos europeos expulsaban a los religiosos del propio país, negándoles el derecho común a todos los ciudadanos, pero estuvieron muy preocupados por protegerlos en las misiones en China […]. En virtud de los tratados impuestos a China por la fuerza, y especialmente por la exención de los extranjeros de la jurisdicción china, las misiones acabaron constituyendo un “imperium” en imperio».


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Próxima beatificación de mártires españoles.

Miercoles 8 Nov 2017 | 10:32 am

El próximo sábado 11 de noviembre serán beatificados 60 mártires de la familia vicentina. La celebración de la misa comenzará a las 11 en el palacio de Vistalegre y será presidida por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Concelebrarán otros siete cardenales y 28 obispos, y se espera la participación de miles de fieles.

De los nuevos beatos, 14 son varones laicos, miembros de la Asociación de la Medalla Milagrosa; dos son Hijas de la Caridad y el resto 40 religiosos (24 sacerdotes vicentinos, 14 hermanos de la misma Congregación de la Misión y 2 novicios), más cinco sacerdotes de la diócesis de Cartagena.

“Estos 60 mártires dieron su vida por amor. Murieron amando y perdonando. Mostraron una sabiduría que viene de arriba, que no lleva a rivalidades ni a desórdenes, sino que viene de Jesucristo”, dijo el arzobispo de Madrid, cardenal Carlos Osoro, durante la rueda de prensa de anuncio de la beatificación.

Para el arzobispo, estos mártires son un modelo “más actual que nunca”, porque “hay momentos en la historia en los que parece que nos cuesta perdonar. Por eso es bueno traer a la memoria a personas como estas, gente que no destruye sino que perdona, que da la vida no por una idea, sino por una persona: Jesucristo”, porque “la paz tiene un nombre y un rostro: Jesucristo”.

Por su parte el visitador de la provincia San Vicente de Paúl-España, el padre Jesús María González, señaló que “para la familia vicentina esta beatificación es un broche de oro al jubileo de los 400 años del carisma vicentino que estamos celebrando este año”. Además, estos mártires “llevaron a la plenitud el carisma vicentino: misión y caridad”, y “han sido fieles continuadores de la misión que Cristo nos ha confiado”.

Asimismo la hermana Ángeles Infante, de las Hijas de la Caridad y miembro de la comisión de preparación de la beatificación, destacó que la beatificación es “una gran fiesta de fe, de perdón y de esperanza”, porque para los mártires “su gran tesoro es la vida, que entregan por amor a semejanza de Cristo. Y esto solo se entiende con la fe”. Además, “todos ellos murieron perdonando”, porque para ellos el perdón fue “su perla preciosa”.

Los nuevos beatos mártires
La mayoría de los nuevos beatos mártires, treinta y nueve, murieron en Madrid (uno en Aravaca, otro en Boadilla, dos en Canillas, tres en Hortaleza, 15 en la capital, 10 en Paracuellos de Jarama y siete en Vallecas.

En la provincia de Murcia fueron martirizados doce: siete en Cartagena, tres en Totana, uno en Archena y otro en Jumilla. El resto lo fueron en las de Barcelona (cinco), Valencia (tres) y Gerona (uno).

Su edad media era de casi 48 años, el de mayor edad tenía 77 (el hermano Saturnino Tobar). Con ellos, el número total de mártires del siglo XX en España elevados a los altares asciende a 1.875. +