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Argentina: intolerable difamación contra Mons. Angelelli

Angelelli beato, el mártir que aún “molesta a los poderosos”

Al cumplirse 42 años del asesinato de Enrique Angelelli reaparecen en Argentina duros ataques contra su figura y acusaciones contra el Papa por autorizar su beatificación con un objetivo “político-ideológico”. El obispo Marcelo Colombo replica: Su figura “molestó y molesta a los poderosos”

El opispo Enrique Angelelli

Pubblicato il 04/08/2018
Ultima modifica il 04/08/2018 alle ore 11:55
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

“Angelelli de ninguna manera constituye el modelo de ejemplaridad cristiana que la Iglesia exige para iniciar un proceso de canonización”. Una sentencia neta, que sorprendió y causó indignación entre los obispos argentinos en los últimos días. No provino de un experto en derecho canónico, ni de un teólogo. Fue el núcleo de la editorial en un conocido diario, que con especial rudeza cuestionó directamente al Papa por autorizar “una beatificación de tono político-ideológico”. Al cumplirse exactamente 42 años del asesinato del histórico pastor de La Rioja, el 4 de agosto de 1976, y en la víspera de su reconocimiento como mártir, el artículo fue interpretado como una afrenta a la Iglesia toda y un intento por menguar su cualidad profética en un escenario político borrascoso en el país. Por eso, el obispo Marcelo Colombo, todavía administrador de la misma diócesis, replicó: “¿No será mucho, señores? ¿Tanto les molestamos?”.

 

“¿No deberían ocuparse de los problemas reales del país, de las víctimas de los que juegan con la especulación financiera y nos despojan del futuro? ¿No deberían preocuparles las cortinas de humo que desde los espacios de poder económico y político, cada día nos apartan de la realidad para enfrascarnos en nuevas y más cínicas grietas que debilitan a este alicaído cuerpo social? Ojalá este periodismo recupere la cordura y la objetividad”, cuestionó el todavía administrador diocesano de La Rioja.

Un desfogo y una respuesta al artículo publicado por el diario La Nación en su edición del 30 de julio. Un texto sin firma, que manifestó así la postura de la publicación toda. La nota, en realidad bastante corta, cuestiona al mismo tiempo los procesos judiciales y los procesos eclesiásticos. Intenta, aportando escasos datos, cuestionar la versión de que la muerte de Angelelli en un extraño accidente automovilístico en el inhóspito paraje riojano de Punta de los Llanos no fue producto de una acción organizada por los militares.

 

 

Pero, lo que más molestó a la Iglesia argentina, fue el determinismo con el cual se aseveró que el obispo no fue “mártir por defender la fe”. Lo acusaron de tener una “activa y probada” vinculación con la organización terrorista Montoneros. Y para certificar esas declaraciones, publicó una peculiar foto en la cual él habría estado “oficiando misa” con un cartel de la agrupación a sus espaldas.

 

Este detalle resulta sugestivo. Porque la editorial no indica ni fecha, ni lugar, ni circunstancias o contexto de esa imagen borrosa en blanco y negro, que parece sacada de alguna publicación, porque incluye un pie de foto con la frase: “Monseñor Angelelli bendijo la Sala y elogió el esfuerzo de los compañeros peronistas”. No se aporta la información que permita situar la escena en tiempo y espacio.

 

Las explicaciones no son aspecto secundario. Porque, para quienes no conozcan a fondo la historia argentina, es necesario recordar que Montoneros no siempre fue una organización clandestina. Tampoco se puede olvidar que surgió en el seno de la misma Iglesia católica. Se extendió con tanta fuerza a nivel nacional que, en su apogeo, llegó a tener decenas de miles de miembros entre sus filas. No en todas las provincias argentinas sus líderes operaban de la misma manera, y en muchos ambientes católicos no era considerado incongruente, por ejemplo, ser catequista y montonero. Es fue caso de Pedro Corzo, dirigente de la unidad básica del Barrio 4 de Junio en La Rioja, fallecido hace apenas unos años atrás.

 

Conocedores de la historia revelaron al Vatican Insider que el acto en cuestión habría sido la inauguración de una salita de salud en 1973, poco tiempo después de la elección de Carlos Saúl Menem como gobernador de la provincia. Las fuentes recuerdan que, para entonces, Montoneros no sólo era legal sino que era la “cenicienta” entre las organizaciones peronistas. Y agregan que el grupo volvió a la clandestinidad tras el famoso episodio durante el cual Juan Domingo Perón echó a sus militantes de la Plaza de Mayo de Buenos Aires al grito de “imberbes”, el 1 de mayo de 1974. De todas maneras, tampoco se puede probar un vínculo estable, preciso y extendido en el tiempo de Angelelli con el grupo.

 

Una opinión distinta se hizo Juan Aurelio Ortiz, que todos conocen como Alilo, sacerdote e historiador riojano. En una nota directamente cuestionó la veracidad de la fotografía del obispo exhibiendo algunos particulares incongruentes. “¿En qué quedamos, oficiando una misa o bendiciendo una sala? ¿Da lo mismo decir Montoneros que peronistas? ¿No se enteraron que a las fotos se las puede truchar? De las toneladas de fotos que vi nunca aparece Angelelli vestido de esa manera, con un rosario que le llega hasta la cintura”, escribió.

 

Y agregó: “Seré un ‘cabecita negra’, pero entiendo lo que leo. ¿En qué fecha se desarrolló el acto? ¿En qué lugar? ¿Por qué no aprovecharon para consignar por lo menos una frase de Angelelli ‘proponiendo un modelo violento y sectario’? Era una ocasión más que propicia para probar lo que sostienen. ¿Por qué omiten estos datos tan elementales en todo buen periodista? En todo caso, la afirmación de ‘subversivo’ me recuerda que también a Jesucristo le echaron en cara que comía con los pecadores”.

 

Efectivamente la foto es extraña. O se podría decir las fotos, porque existen al menos dos que circulan por internet. La publicada por La Nación solo muestra al obispo y el cartel de fondo. Pero una segunda, que evidenciaron otros medios también críticos, aporta datos significativos. En esta se puede ver a Angelelli rodeado por muchos niños. Algunos de ellos muy pequeños, de hasta 10 años o menos, todos sentados en el suelo y vestidos de gala. Convenientemente, a ninguno de los presentes se le puede identificar el rostro, todo está demasiado difuminado, salvo la inscripción de Montoneros que si aparece enfocada. Una escena que dista mucho de la bendición a un grupo listo para salir a empuñar las armas terroristas.

 

Sea como sea, las afirmaciones del periódico de Buenos Aires causaron “sorpresa e indignación” en el pueblo fiel de La Rioja, expresadas a través del obispo Colombo, que se alista a asumir la Arquidiócesis de Mendoza. Por eso no quiso quedarse callado y redactó una respuesta.

 

“Sin ningún fundamento, con afirmaciones altisonantes, carentes de sustento salvo el odio y la búsqueda permanente del descrédito de la Iglesia, el autor anónimo de este editorial que atribuiremos por tanto al mismo diario en la persona de su director, menosprecia el rigor jurídico de la justicia humana que en sucesivas intervenciones”, escribió. Y cuestionó directamente a La Nación que “todo lo sabe y todo lo juzga porque es la medida absoluta de la objetividad y la independencia periodística al punto de ‘tener la justa’ inclusive en materia canónica”.

 

“Enrique Angelelli, pastor de tierra adentro, molestó y molesta a los poderosos. Su palabra sencilla y sincera, nacida del evangelio, preocupaba y preocupa a quienes quieren disciplinar a la Iglesia de Jesucristo para que responda a sus intereses y tranquilice sus conciencias, de quienes entonces pretendieron acallar la voz del pastor y ahora ensucian su memoria y buscan paralizar las energías de una Iglesia en salida, dispuesta a caminar con paso firme, sin negar sus errores y fragilidades, para llegar a todos los hombres y mujeres, especialmente los más pobres y excluidos”, añadió.

 

Tras el mensaje de Colombo, se multiplicaron las muestras de solidaridad de diversos obispos, sacerdotes y grupos, como la Acción Católica Argentina. “(A Angelelli) lo quisieron silenciar con amenazas y con la muerte. Solo lograron transformarlo definitivamente en un profeta que desborda los límites de su diócesis y de nuestra patria, cuya voz seguirá resonando en todos los rincones de América Latina”, indicó una declaración del obispado de Quilmes.

 

“(Rechazamos) una mirada tan sesgada como la que propone el artículo editorial citado, donde se cuestiona por un lado el proceso civil-penal, y por otro la rigurosidad del proceso canónico que llevó al papa Francisco a declarar beato al padre obispo Enrique Angelelli”, añadió Miguel Ángel D’Annibale, obispo electo de San Martín y administrador apostólico de Río Gallegos.

 

Monseñor Angelelli será declarado mártir en los próximos meses, seguramente en noviembre aunque la fecha todavía no es oficial. En la misma ceremonia serán beatificados también los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville, y el laico Wenceslado Pedernera, todos asesinados en aquellos meses de 1976.

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El Salvador se prepara para la canonización de Mons. Romero.

Segunda peregrinación antes de la canonización de Mons. RomeroSegunda peregrinación antes de la canonización de Mons. Romero  (ANSA)

El Salvador se prepara para canonización del Beato Mons. Romero

Se está llevando desde el 2 y hasta mañana sábado, la segunda peregrinación en el Salvador, con el lema “caminar con San Romero para construir la paz”, en el ámbito de la preparación a la canonización del Beato Oscar Arnulfo Romero y Galdámez, que tendrá lugar el 14 de octubre en la plaza de San Pedro

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

La peregrinación se desarrolla en tres etapas:  se partió de la Catedral metropolitana de San Salvador, con la misa presidida por el arzobispo Mons. José Luis Escobar Alas. Y al final del día de ayer el cardenal Gregorio Rosa Chávez, presidió otra misa. Hoy viernes la peregrinación llegó a San Rafael Cedros hasta Chapeltique, con la participación de la diócesis de San Vicente y di Zacatecoluca. La tercera etapa, mañana sábado partirá de Chapeltique y concluirá con una misa de acción de gracias en la parroquia del  Beato Romero, en Ciudad Barrios, su ciudad natal.

El padre Edwin Henríquez, director de radio YSAX  la radio de monseñor Romero, nos habla sobre esta peregrinación, y la reliquia de Mons. Romero entregada al arzobispo de Panamá Mons. José Domingo Ulloa Mendieta, ante la próxima Jornada Mundial de la Juventud.


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El Papa a Palermo (Sicilia) el próximo 15 septiembre en homenaje a Puglisi

Francisco en Palermo, tierra de Puglisi, a veinticinco años de su martirio

Ya se ha puesto en marcha la máquina para organizar la visita del Pontífice del próximo 15 de septiembre que, según los cálculos, contará con la participación de alrededor de cien mil personas. Lorefice: «La presencia del Papa será para la Iglesia palermitana un momento de enorme riqueza»

En recuerdo del padre Pino Puglisi

Pubblicato il 26/07/2018
Ultima modifica il 26/07/2018 alle ore 12:13
MICHELANGELO NASCA
PALERMO

Han pasado 25 años desde que fue asesinado el sacerdote Pino Puglisi, el párroco de Brancaccio “eliminado” por la mafia en Palermo el 15 de septiembre de 1993, día de su quincuagésimo sexto cumpleaños. También han pasado 5 años desde que, el 25 de mayo de 2013 en Palermo, el sacerdote siciliano fue proclamado beato, con una inédita tipología de martirio, que parece no tener antecedentes en toda la historia de fe cristiana: el martirio «por muerte de mafia». En estos aniversarios, la arquidiócesis de Palermo (después de la visita de Benedicto XVI en octubre de 2010) recibirá al Papa Francisco, que irá a la capital siciliana el 15 de septiembre de este año, aniversario del martirio de Pino Puglisi.

 

La presencia del Papa Bergoglio en Palermo ya ha puesto en marcha a muchas personas para la organización de este importante evento que, según los cálculos, contará con la participación de alrededor de cien mil personas. El entusiasmo por la próxima visita papal a Palermo es enorme, según indicó el arzobispo de Palermo, Corrado Lorefive: «Al Papa le pedimos que nos confirme en el entusiasmo del Evangelio. El Evangelio no puede no tener también implicaciones sociales, y creo que el Papa vendrá a confirmar todo esto, en el corazón del Mediterráneo, mirando todas las exigencias de este momento –dijo. La Iglesia no puede más que ser lúcida en el anuncio del Evangelio, cada hombre es imagen de Dios y debe ser respetado en su libertad, humanidad y dignidad. La presencia del Papa Francisco será para la Iglesia palermitana un momento de enorme riqueza».

 

El programa de la visita pastoral del Papa tendrá varios momentos. Entre ellos está la breve visita al lugar en el que el padre Puglisi fue asesinado. Sería erróneo considerar al párroco de Brancaccio un paladín anti-mafia, como explicó Lorefice: «No se puede comprender a Puglisi si no lo consideramos en el arco de su ministerio. Un ministerio de donación y de amor a la Iglesia, que representa la verdadera oposición a cualquier mentalidad y cultura mafiosa».

 

El padre Puglisi fue nombrado párroco de la iglesia de San Gaetano, en Brancaccio (suburbio palermitano tristemente conocido por la fuerte presencia de la mafia), el 29 de septiembre de 1990. En enero de 1993 inauguró el centro Padre Nuestro con la intención de ofrecer a los jóvenes y a las familias del barrio un lugar para compartir como Iglesia y de agregación social. Quienes conocieron a “Tres pes” (padre Pino Puglisi) en ámbito escolar, como maestro de Religión, lo recuerdan siempre sereno y contento de ser un sacerdote, o, mejor, como le gustaba definirse, un «presbítero». No por lo que indica la etimología del término (“presbyteros” significa “el más anciano”), sino porque ese término le recordaba el presbiterio, el lugar en donde se encuentra el altar y, por lo tanto, la particular cercanía con el misterio y el sacrificio de Cristo, que lo llenaba de alegría y de orgullo por ser un sacerdote.

 

El motivo del asesinato de Pino Puglisi se relaciona con su actividad pastoral (según se deduce de los documentos de las investigaciones judiciales) en el barrio de Brancaccio. Los responsables del homicidio tenían relaciones con la “cosca” mafiosa de Filippo y Giuseppe Graviano. Puglisi estaba bien consciente de los peligros que corría y, por este mismo motivo, decidió (en los últimos tiempos) no volver a su casa acompañado por sus jóvenes colaboradores para no exponerles a los peligros. El asesino, el 15 de septiembre por la tarde, le esperaba precisamente fuera de su casa. Ante la pistola que le apuntaba Giuseppe Grigoli solamente tuvo el tiempo para afirmar, con la tranquilidad que siempre lo caracterizó: «¡Me lo esperaba!».

 

La vida de Puglisi estuvo completamente dedicada al servicio de Cristo y del Evangelio. Un servicio que no puede ser improvisado y que puede reconocerse en un proceso de crecimiento de amor, vivido hasta las últimas consecuencias, por las personas que conoció. Todo ello se puede apreciar, con absoluta evidencia, en un raro texto que escribió Pino Puglisi en 1974: «Tendría 21 o 22 años cuando Cristo se convirtió para mí en una persona, en un amigo […] Me escuché dialogar con Él. Lo sentí verdaderamente cerca, a mi lado como cualquier otra persona, otro de los compañeros, pero de los que son más amigos… Cada instante de mi día se lo contaba a Él, siempre lo sentía cerca. Y esta relación “personal” continuó. Después llegó otro factor: lo que has hecho a los más pequeños de mis hermanos, lo has hecho a mí. Así Jesucristo estaba presente también en los demás. Al convertirme en sacerdote comprendí y sentí la exigencia de ir más a fondo».


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El Papa visitará Palermo en el 25 aniversario del asesinato de Pino Puglisi

Foto de archivoFoto de archivo  (Vatican Media)

El Papa visitará Palermo por los 25 años de la muerte del p. Puglisi

Con motivo del 25° aniversario del asesinato del beato siciliano, el Romano Pontífice realizará una visita pastoral a Palermo

Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano

La Prefectura de la Casa Pontificia ha anunciado que el sábado 15 de septiembre de 2018, el Santo Padre Francisco efectuará una visita pastoral a las diócesis de Piazza Armerina y de Palermo, con motivo del 25° aniversario de la muerte del beato Pino Puglisi. Precisamente el 15 de setiembre de 1993, el padre Pino murió a causa de los disparos de dos sicarios de la mafia que querían cancelar su voz libre y poner fin a su obra de evangelización entre los chicos del barrio Brancaccio de Palermo.

Ejemplo de lucha contra la criminalidad

 

El Papa Francisco, recordando al Beato Giuseppe “Pino” Puglisi lo definió “un ejemplo a seguir” para contrarrestar la criminalidad mafiosa. El padre Giuseppe nació en Brancaccio el 15 de setiembre de 1937, hijo de un zapatero y de una modista, y fue asesinado por la mafia allí mismo el 15 de setiembre de 1993, en el día de su cumpleaños número 56. El padre Pino, como se lo llama cariñosamente, fue ordenado sacerdote en el año 1960 y en 1990 fue nombrado párroco en San Gaetano, en donde inició un arduo trabajo educativo entre los chicos, los jóvenes y las familias, suscitando la atención de la mafia. Por ese motivo fue asesinado en la puerta de su casa. En el año 2012 fue reconocido su martirio “in odium fidei”, y fue beatificado por el Papa Francisco el 25 de mayo de 2013.

Alegría de la Iglesia Siciliana

Gratitud y alegría son los sentimientos de la Iglesia siciliana por la noticia de la visita del Papa, que fue recibida con gran afecto en particular por el Centro de acogida “Padre Nuestro”, fundado por el Beato Puglisi en el año 1991, destinado a la recuperación de los menores, reclutas preferidos de la criminalidad organizada.

El presidente del Centro, Maurizio Artale, entrevistado por Vatican News, recuerda la figura del sacerdote:

R.- El año pasado cuando Francisco y Gaetano, los hermanos del padre Puglisi, escribieron al Santo Padre preguntándole si podía venir a Palermo, nos pareció raro el hecho de que no nos hubiese respondido. Pero habíamos dejado abierta una rendija; creíamos muchísimo que habría venido para el 25 aniversario de su martirio. Así que para nosotros es una gran alegría por dos motivos: el primero porque el Santo Padre viene a Palermo, y el segundo, porque viene a visitar el centro del padre Puglisi, en el lugar donde fue asesinado y en la casa donde ha vivido. Por lo tanto para nosotros es un momento fuerte, de emoción, pero sobre todo como personas de fe que creen en el mismo Cristo Resucitado en el que creyó el padre Puglisi. Este es un ulterior signo de que el Papa quiere dar a esta comunidad, que con certeza ha sido martirizada, pero también muy amada por Dios, porque ha traído al mártir beato Puglisi.

El Papa dijo diversas veces que él es un ejemplo a seguir en la afirmación de los valores humanos y cristianos contra quien los pisotea con la criminalidad. ¿Cómo suenan para usted estas palabras?

R. –Es sobre todo un reconocimiento del método con el que Puglisi anunciaba el Evangelio en la cotidianeidad, sin hacer acciones extraordinarias. La línea que une al Papa con el Beato Giuseppe Puglisi se ha visto desde el primer día de la aparición del Papa Francisco: estaban unidos por el sentido de la pobreza, de la humildad, del sentido de servicio, del sentido de aquella manera natural de hablar de cosas importantísimas, como Jesús, a las personas a las que a menudo no les era presentado en la manera correcta, para que el corazón de todos esté listo para acoger a Jesús. El problema es cómo es anunciado Jesús.

El padre Pino Puglisi combatió con su vida para contrastar una mentalidad mafiosa. ¿Esta batalla cultural como prosigue? ¿Fue ganada, según usted?

R. – No, aun no ha sido ganada del todo, pero seguramente es una batalla que debe ser realizada en la cotidianeidad. El último sueño del padre Pino Puglisi que queremos cumplir es la guardería en Brancaccio. A través de los niños podemos verdaderamente cambiar. El apuntó mucho a ello porque comprendía que la palanca para romper la mentalidad mafiosa son los niños. Abrir paso en los niños significa hacerlo en el corazón de las madres de los niños, que en alguna manera logran, cuando tienen apoyo, abrir paso en el corazón de sus hombres, de sus compañeros.

¿Qué le dirá al Papa del padre Puglisi?

 R. – ¡Le diré que seguramente nos ha hecho un don inenarrable! Quisiera estar con él diez segundos, ante aquel medallón que pusimos en la Plazoleta Anita Garibaldi, donde él cayó, porque esa no es una caída que no prevé un levantarse; ese es el lugar donde él cayó porque hizo levantarse a todas las personas de buena voluntad, no solamente de Brancaccio. Él fue un ejemplo, también un estímulo, para los sacerdotes de la iglesia palermitana. De ahora en adelante ¿cómo seguimos siendo sacerdotes del Señor? ¿A la manera de Puglisi o a la manera en que  vivimos hasta hoy? Así que Puglisi ha dado un cambio también al nuevo modo de ser sacerdotes en la Iglesia martirizada también por la mafia.


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Brasil: Sentencia sobre el asesinato del jesuita misionero Vicente Cañas.

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Después de dos días de juicio en el Tribunal Federal regional de Cuiabá (Brasil), Ronaldo Antoniô Osmar, el único acusado vivo o en edad legal de ser juzgado por el asesinato del misionero jesuita español Vicente Cañas, realizado en 1987, fue declarado culpable, de los delitos de colaboración directa y planificación de emboscada. Y condenado a 14 años de cárcel y tres meses.
Quedó demostrado que él, siendo delegado de policía de la región, contrató a varios sicarios para ejecutarle, por orden de varios hacendados.
Durante el juicio, en el que estuvieron presentes familiares de la víctima llegados desde España y numerosos representantes de la iglesia que trabaja con el mundo indígena, el jurado, formado por 4 hombres y 3 mujeres, votó en contra del acusado. En 2006 (20 años después del crimen) se celebró el primer juicio que absolvió al acusado –que era en el momento de los hechos delegado de policía de Juína- y a otros implicados que ya han fallecido o no tienen edad legal para ser juzgados. En aquel momento salieron absueltos por 6 votos frente a uno. Hace dos años, en 2015, el Ministerio Federal logró que se pudiera celebrar otro juicio, en base a que en 2006 no se tuvieron en cuenta todas las pruebas.
Durante este nuevo juicio, la acusación basó su defensa en el testimonio de dos indios Rikbacktsa, Paulo Tompero y Adalberto Pinto, quienes al poco de los hechos escucharon de uno de los presuntos ejecutores del misionero confesar el crimen e implicar al acusado y a quien le contrató para organizarlo, el hacendado de la hacienda Londrina, Pedro Chiquetti, quien veía amenazados sus intereses por la defensa de las tierras indígenas que lideraba el jesuita Vicente Cañas. También testificó Fausto Campoli, compañero de Vicente Cañas quien narró al jurado la estrecha relación del jesuita con los indios Enawene Nawe y cómo estos le consideraban un miembro más de su pueblo.
Por su parte, la defensa intentó demostrar que la muerte no fue violenta sino natural, a causa de una úlcera. También insinuó que fueron los indios Enawene Nawe quienes asesinaron a Vicente Cañas.
Para la familia Cañas, en palabras de sus sobrinos Rosa y José Angel la sentencia es una gran alegría y abre un precedente en el país: “Estamos muy contentos, esto abre un precedente impresionante en este país. Se ha hecho mucha justicia con mi tío, estamos felices, contentos. Después de tantos años de espera es una gran satisfacción que se haya hecho justicia, lo que representaba nuestro tío era abrir un camino para la protección de los pueblos indígenas. Esta sentencia servirá para defender a muchos otros que no pueden defenderse y que no se llegue a los extremos que se había llegado contra ellos que es lo que siempre quiso él defender, la autonomía de unos pueblos con su cultura”
Para la Compañía de Jesús en Brasil, según el superior de la Plataforma Apostólica Centro Oeste (PACO), Antonio Tabosa SJ, esta sentencia sigfinica “lo primero es justicia para un misionero jesuita que dedicó su vida a los indígenas aquí en la región de Matto Grosso, lo segundo justicia para sus familares que estuvieron con nosotros en este juicio y sentir  el dolor y la impunidad de la muerte trágica, y sobre todo justicia para los pueblos indígenas que tanto les cuesta defender sus derechos sino hubiese quien les defendiese de aquellos que quieren invadir  de sus tierras”.
Durante el juicio, además de los familiares se hizo presente el consulado español en Brasil a través de Elisea Mendoza y muchos representantes de la Iglesia y de la lucha por la defensa de los indios. Por parte de la Compañía de Jesús, además de numerosos jesuitas, acudió el superior de la Plataforma Apostólica Centro Oeste de Brasil, Antonio Tabosa. Asimismo acudieron: el obispo de Juina, D. Neuri Tondelo, el obispo representante del CIMI (Consejo Indigenista Misionero), Roque Palocci, grandes amigos y compañeros indigenistas de Vicente Cañas como la religiosa del Sagrado Corazón Bety Myky, y su gran compañero Thomaz Lisboa. Y por supuesto, representantes indígenas de las poblaciones Enawene Nawe, Myky, Rikbacktsa, Nanbikvara, Kajabi. También representantes de la Opan (Operación Amazonia Nativa) como Rosa María Monteiro y de la Funai (Fundación Nacional del Indio- órgano oficial del estado brasileño para el servicio de los pueblos indígenas) .
Este caso no solo se ha juzgado este asesinato sino que simbólicamente trae al presente los muchos crímenes cometidos contra los indígenas durante las últimas décadas en Brasil y que han quedado impunes. La causa indígena en este país sigue enfrentándose hoy a numerosas problemáticas y conflictos que generan la defensa de la tierra de los indios  frente a los intereses económicos de la agro-industria.


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Argentina: aniversario del asesinato de Mons. Angelelli

  ARGENTINA – Un 4 de agosto fue asesinado Mons. Enrique Angelelli, el obispo de los pobres

La Rioja – El 4 de agosto de 1976, el padre Arturo Pinto y Mons. Angelelli mientras regresaban de una celebración en honor de dos sacerdotes asesinados. A lo largo de la carretera hacia Córdoba, dos coches se acercaron chocando contra ellos. El padre Pinto, único testigo de lo sucedido, comunicó que, al despertarse, encontró al obispo asesinado con varios disparos en la cabeza. Durante años, la muerte de Angelelli fue enmascarada como un accidente automovilístico. Solo en el 2009 las cosas cambiaron porque ese año se reabrió el caso.
41 años después de su muerte, la comunidad recuerda sus palabras: “hay que tener el oído atento, siempre puesto a lo que dice el Evangelio y a lo que dice el pueblo”.Mons. Enrique Angelelli , obispo de la diócesis de La Rioja, era uno de los obispos más conocidos del País, contrario a la dictadura. Murió en un accidente de automóvil simulado, poco después de instaurarse la dictadura militar. Tras 38 años, el 4 de julio de 2014, fueron condenados a cadena perpetua dos altos mandos del ejercito por el homicidio del obispo. Durante décadas las autoridades sostuvieron que su muerte fue un accidente. En 2015 se abrió la fase diocesana de su causa de beatificación .


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El asesinato de Mons. Jaramillo, próximo beato.

LAS ÚLTIMAS HORAS DE VIDA DEL OBISPO QUE EL PAPA BEATIFICARÁ EN COLOMBIA. Monseñor Emilio Jaramillo fue secuestrado y asesinado por el ELN en 1989

El futuro beato con Juan Pablo II

El futuro beato con Juan Pablo II

Monseñor Jesús Emilio Jaramillo sabía que la situación con la guerrilla en Arauca estaba tensa y que el El miraba a los sacerdotes con recelo, pero a pesar de eso decidió hacer un recorrido evangelizador por la zona del Sarare. Y le costó la vida, el 2 de octubre de 1989. Fue asesinado con impactos de fusil en la espalda y en la cara y su cuerpo fue arrojado a la orilla de una trocha. Por eso el Papa Francisco acaba de reconocer el martirio de este obispo que será beatificado en septiembre próximo durante la visita papal.

El último día de vida de monseñor Jesús Emilio Jaramillo comenzó la mañana del domingo primero de octubre cuando el obispo, acompañado del padre Helmer Muñoz –quien era su asistente–, otro sacerdote, un seminarista y una monja, llegaron a Puerto Nidia, un caserío donde celebró la misa. Luego de almorzar, hacia las 2:30 de la tarde salieron en un campero hacia Fortul. Habían recorrido cerca de hora y media por una carretera destapada cuando llegaron hasta el río Caranal. Ahí, justo antes de pasar el puente de tablas, había tres hombres vestidos de campesinos, dos de ellos con armas largas. Hicieron detener el vehículo.

“Preguntaron “¿quién es Jesús Emilio Jaramillo?” y monseñor, sin titubear, dijo: ‘Soy yo’ “, contó el padre Muñoz.

Según su relato, los bajaron del carro y a la monja, el sacerdote y el seminarista les dijeron que se fueran para Fortul y les contaran a las autoridades que el obispo quedaba secuestrado por el Eln para enviar un comunicado. Al padre Helmer lo dejaron para que siguiera manejando.

“Dos de ellos se hicieron en la parte de atrás y a monseñor lo hicieron sentar en el medio. El tercero se hizo adelante”, relató el religioso. El carro comenzó a recorrer el extenso territorio del Sarare hasta que la noche comenzó a caer. El camino se hizo más difícil y el paso más lento. Y el temor de los religiosos aumentó. En un momento, monseñor sacó su rosario y comenzó a rezar. El padre Helmer les preguntó a los guerrilleros si creían en Dios. “Uno de ellos me contestó: ‘Para mi Dios es esto’, y mostró el arma”, relató el sacerdote.

Cuando ya eran como las 7 de la noche, hicieron detener el carro en un paraje rural en el sector de Santa Isabel. Le dijeron al obispo que se bajara, pero el padre Helmer insistió en acompañarlo, pues monseñor no veía bien de noche.

“Pero uno de los que estaba atrás me dijo: ‘Quédese usted, nosotros nos lo llevamos y vuelva en dos horas por él’, pero yo insistí en quedarme. “Entonces uno de ellos, uno alto, moreno, me dijo: ‘Se va a las buenas o a las malas’, por lo que monseñor me pidió que me fuera. Me puso la mano derecha sobre mi hombro y me dijo: ‘Hablemos un poquito’. “Nos hicimos a un lado mientras los hombres nos apuntaban. Me dijo: ‘Reconciliémonos, pongámonos en presencia del Señor y que se haga su voluntad’. Nos absolvimos mutuamente. “En voz baja me dijo que me alejara para que no se complicaran las cosas. “Las llaves del carro las habían tirado en un arenero, así que tuve que buscarlas. Y cuando ya me había subido al carro uno de ellos me dijo que mejor no viniera en dos horas, sino al otro día”, siguió con su relato el sacerdote. En ese momento el desenlace parecía evidente.

“Entonces monseñor les dijo: ‘Respeten a mi muchacho, respétenle la vida a mi muchacho, yo respondo por los sacerdotes”, contó.

El padre regresó a Caranal y pasó la noche dentro del carro. A la mañana siguiente madrugó de nuevo a la trocha. Llegó al sitio en donde lo había dejado la noche anterior. “Caminé como 50 metros y lo encontré al lado derecho de la carretera, destrozado totalmente”, siguió con su relato el padre. “Lo encontré boca arriba, cuando traté de mover el cuerpo se le salió parte de la masa encefálica. Tuve que envolverlo con mi estola, con los utensilios de la eucaristía”, contó el testigo.

Para él, el obispo fue asesinado como una hora después de que se separaron. “El primer tiro fue por la espalda y le fracturaron el brazo derecho, un tiro de costado, y el otro fue en la cara, fue con arma larga, según dijeron los expertos”, explicó Muñoz. El anillo episcopal no lo tenía, se lo habían llevado, y la cadena del pectoral estaba destrozada. Tras rezar un momento, cubrió el cuerpo con unas ramas, pues ya el sol acosaba la sabana y no quería que alguien lo viera así.

Regresó a Caranal a buscar al inspector de policía para hacer el levantamiento. Como no estaba, esa tarea la realizó la junta comunal. El cuerpo del obispo fue puesto en una camioneta y llevado hasta la inspección de La Esmeralda. Allí, en el centro asistencial del lugar, el cuerpo del obispo fue limpiado. En un helicóptero militar fue llevado hasta Arauca.

Sobre las razones del asesinato, el padre Helmer asegura que a monseñor Jaramillo lo consideraban cercano a la Mannesmann (multinacional que construyó el oleoducto Caño Limón-Coveñas), y que los curas obtenían las ganancias de las obras que hacía esa empresa. Pero también que trabajaba la plata que el Gobierno destinaba para los profesores a través del programa Educación Contratada. Y que le dolían las muertes de los soldados, pero no la de las demás personas.

“La beatificación de monseñor Jaramillo le va a traer muchas bendiciones a Arauca, incluso bendiciones a quienes despotricaron de él –que no fueron pocos– y que fueron los que llevaron con sus documentos y sus informaciones a la guerrilla en contra de monseñor”, concluyó el padre Helmer.