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Nombrado el nuevo arzobispo de Milán.

Delpini: “Soy inadecuado, necesito ayuda, escucharé a todos”

Fue nombrado el nuevo arzobispo de Milán, que en su discurso habló sobre la alegría, sobre la necesidad de Dios; indicó que espera «una convivencia fraterna que no contraponga las religiones como enemigos que se desafían, sino como caminos que ayudan para volver a encontrar las raíces del humanismo»
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Mario Enrico Delpini, nuevo arzobispo de Milán

Pubblicato il 07/07/2017
Ultima modifica il 07/07/2017 alle ore 19:18
ANDREA TORNIELLI
MILÁN

Un largo aplauso a las 12,01 después del anuncio del nombre del 144o arzobispo de Milán, una de las mayores y más importantes diócesis del mundo. Es el actual vicario general Mario Delpini, que cumplirá 66 años al final de este mes. Lo anunció en la capilla de la curia ambrosiana el cardenal Angelo Scola, quien se refirió a una «noticia de grande importancia para nuestra Iglesia y para toda la ciudad». A partir de hoy, el cardenal que deja el puesto se convertirá en administrador apostólico de la diócesis. Su sucesor ingresará el 24 de septiembre. Desde las primeras palabras que pronunció, Delpini reveló algo sobre sí: se dijo inadecuado, pidió la ayuda de todos, dijo querer escuchar mucho y lograr que sea posible que todos hablen con él.

 

Después del anuncio, el cardenal Scola trazó un breve perfil de su sucesor y recordó que: «se ha ocupado de cuestiones de administración e incluso de cuestiones delicadas, de cuya importancia a menudo la mayoría no se entera. Monseñor Delpini es un hombre de oración, que vive ascéticamente y en gran pobreza. Y subraya lo esencial de la fe. Conoce a los sacerdotes muy bien. Es infatigable visitando las parroquias —continuó el cardenal— y es un hombre capaz de diálogo. Ha afrontado situaciones muy diferentes, incluidas la pobreza y la exclusión». Scola después hizo público su agradecimiento al Papa: «El Santo Padre me dijo que no tenía prisa, pero yo le pedí que nombrara a mi sucesor para evitar los peligros de un estancamiento en una diócesis tan compleja y articulada. El Papa acogió esta petición mía y le estoy muy agradecido».

 

Después tomó la palabra el nuevo arzobispo Deplini: «A pesar del elogio que acaba de hacer Su Eminencia» se dijo inadecuado para la misión encomendada, pero «agradezco al Santo Padre, agradezco al cardenal Scola que por lo que sé animó y aprobó esta decisión. Pero siento antes que nada que no soy adecuado. Y se ve desde el nombre: después de nombres solemnes como Angelo, Dionigi, Giovanni Battista, Carlo Maria, Alfredo Ildefonso… ahora ustedes dirán: “Llega Mario, ¿qué tipo de nombre es? Ya se ve”… s el que me dieron mi mamá y mi papá». Y Delpini continuó indicando que no solo él se siente inadecuado: «Toda mi vida he estado aquí, no podré ser una sorpresa. Creo que los que me conocen dirán: “Sí, es un buen hombre, pero ¿arzobispo de Milán? ¡No sé si estará a la altura!”. He participado y he tomado muchas decisiones que han marcado la vida de las personas y de las instituciones. Y cuando se toman decisiones, al no tener el don de la infalibilidad, algunas habrán sido equivocadas y no habrán gustado. Me gustaría pedir que no se queden atrapados en el resentimiento, pido perdón por decisiones no lo suficientemente atentas a las personas. Pido volver a empezar con benevolencia, para mostrar una Iglesia unida, alegre, dispuesta a la confrontación y también aceptando que luego haya alguien que tenga que decidir».

 

El nuevo arzobispo también habló sobre la Iglesia ambrosiana y la ciudad: «Para la Iglesia de Milán se necesitaría un arzobispo santo, mientras yo, lo comprendo, soy un mediocre, un buen hombre pero mediocre. Se nos pide rezar por la Iglesia y el arzobispo, que demos testimonio de esa santidad de pueblo y de esa laboriosidad generosa que existen en Milán. Y si luego pienso en los desafíos que la ciudad, la metrópolis, la región tienen que afrontar, en toda la innovación, la cultura e inteligencia que hay, se necesitaría un obispo que sea un genio. Si recuerdo la biografía de mis predecesores (Scola, Tettamanzi, Martini) me quedo un poco aplastado al tomar su herencia. Porque en estos años yo he escrito algunas tonterías, historias para niños… Necesitaré consejos, confrontarme con los teólogos y académicos de Milán para interpretar el tiempo en el que vivimos y el futuro que nos espera».

 

 

 

El nuevo arzobispo de Milán también respondió a tres preguntas de los periodistas que estaban presentes durante el anuncio del nombramiento. La primera fue: «¿Qué don le pide al Espíritu Santo? Y, ¿se mudará a este palacio?». «Pediría para esta diócesis y para la sociedad civil —respondió Delpini— el don de la alegría. Me parece que es una de las resonancias más normales del Evangelio: me parece que el Papa ha insistido justamente en ese mensaje que considera central. Con el Evangelio viene la alegría, “Evangelii gaudium”, porque nosotros los milaneses somos buenos, eficientes, pero a veces hay nerviosismo, impaciencia, quejas. Le pido al Espíritu Santo el don de la alegría. En cuanto al palacio, por ahora todavía vive en él el cardenal, y yo no tengo intención hacer mudanzas. Luego lo pensaré, porque el elogio que ha entretejido Scola incluía también la expresión de que yo vivo en extrema pobreza. Pero no vivo bajo un puente, por lo que no tengo urgencia para entrar al palacio».

 

La segunda pregunta fue: «¿Qué le gustaría decirle a los fieles milaneses?». «Papa Francisco, eligiendo al vicario general de la diócesis, quiere aconsejar una continuidad con los predecesores y con el cardenal Scola. Yo creo que tendremos que seguir por el mismo camino que han recorrido los obispos que han servido a esta Iglesia. No tengo ningún proyecto pastoral. Algo sí: que todos puedan hablar conmigo, que todos puedan tener voz… Tendré que ser yo quien les escuche, a los que estén de acuerdo y a los que no lo estén, para no tomar decisiones precipitadas. Y luego aprenderemos el oficio».

 

Al final, la última pregunta fue sobre los desafíos que hay que afrontar, especialmente el de los migrantes: «Quisiera decir que yo soy un cura, por lo que el mensaje que puedo dar a la ciudad es el de acordarse de Dios, buscar a Dios, vivir la relación con Dios porque estoy convencido de que una ciudad secularizada como la nuestra, que vive en la laicidad, sin la referencia de Dios, no tiene esperanza. Me parece que las primeras palabras que el Papa dijo en las Casas Blancas fueron: “Yo vengo como un sacerdote”. Vengo a hablarles de Dios y del Evangelio de Jesús. El primer mensaje que me gustaría dar es este y lo siento como irrenunciable, como siervo del Señor y ministro de la Iglesia. Quisiera que todos tuvieran una esperanza de vida eterna, y la certidumbre de que Dios nos ama y nos quiere felices. Y sobre esto habría que enfocar una convivencia fraterna que no contraponga las religiones como enemigos que se desafían, sino como caminos que ayudan a volver a encontrar las raíces del humanismo. Ninguno de nosotros viene al mundo para morir. Nosotros, para vivir, necesitamos a Dios».


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El Papa a los nuevos arzobispos en la fiesta de S. Pedro.

El Papa: pruebas y humillaciones no se deben buscar sino aceptar

En la Misa por la Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo con los nuevos arzobispos metropolitanos recuerda a los cristianos perseguidos en el mundo en un clima de “silencio cómplice”
AFP

La Misa del Pontífice en la Plaza de San Pedro con los nuevos arzobispos metropolitanos

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Pubblicato il 29/06/2017
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Por amor a Jesús, San Pablo “ha vivido las pruebas, humillaciones y sufrimientos que no se deben nunca buscar, sino aceptarse”. Lo ha dicho el Papa durante la homilía que ha pronunciado en la Plaza de San Pedro con motivo de la Solemnidad de los Santos Pedro y Pablo con los arzobispos metropolitanos que nombró este año y los cardenales presentes en Roma con motivo del consistorio que presidió ayer. “Preguntémonos si somos cristianos de salón de esos que comentan cómo van las cosas en la Iglesia y en el mundo, o si somos apóstoles en camino”, ha dicho Francisco, que ha recordado a los cristianos que hoy en el mundo son “muchos cristianos son marginados, calumniados, discriminados, víctimas de una violencia incluso mortal”, a veces en un clima de silencio “cómplice”.

 

Ausente en la Plaza de San Pedro el cardenal George Pell, prefecto de la Secretaría Económica, imputado en Australia por abusos sexuales y en “excedencia” de su función vaticana, como él mismo ha anunciado esta mañana a la prensa.

 

Francisco ha centrado su homilía entorno a tres conceptos, confesión, persecución, oración.

 

La confesión es la de Pedro en el Evangelio, cuando Jesús plantea a los discípulos “la pregunta decisiva”, es decir, “pero vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Responde solo Pedro: “Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. “Esta pregunta vital Jesús la dirige a nosotros hoy, a todos nosotros, en particular a nosotros los pastores, hoy él nos mira a los ojos y pregunta: ’¿Quién soy yo para ti?’. Como diciendo: “Soy todavía yo el señor de tu vida, la dirección de tu corazón, la razón de tu esperanza, la confianza inquebrantable?’”. Preguntémonos, ha continuado el Papa, “si somos cristianos de salón de esos que comentan cómo van las cosas en la Iglesia y en el mundo, o si somos apóstoles en camino que confiesan a Jesús con la vida porque lo llevan en el corazón. Quien confiesa a Jesús sabe que no ha de dar sólo opiniones, sino la vida; sabe que no puede creer con tibieza, sino que está llamado a «arder» por amor; sabe que en la vida no puede conformarse con «vivir al día» o acomodarse en el bienestar, sino que tiene que correr el riesgo de ir mar adentro, renovando cada día el don de sí mismo. Quien confiesa a Jesús sabe que no ha de dar sólo opiniones, sino la vida; sabe que no puede creer con tibieza, sino que está llamado a «arder» por amor; sabe que en la vida no puede conformarse con «vivir al día» o acomodarse en el bienestar, sino que tiene que correr el riesgo de ir mar adentro, renovando cada día el don de sí mismo. Quien confiesa a Jesús se comporta como Pedro y Pablo: lo sigue hasta el final; no hasta un cierto punto sino hasta el final, y lo sigue en su camino, no en nuestros caminos. Su camino es el camino de la vida nueva, de la alegría y de la resurrección, el camino que pasa también por la cruz y la persecución».

 

Esta es la segunda palabra clave para el Papa: “También hoy –ha asegurado– en varias partes del mundo, a veces en un clima de silencio —un silencio con frecuencia cómplice—, muchos cristianos son marginados, calumniados, discriminados, víctimas de una violencia incluso mortal, a menudo sin que los que podrían hacer que se respetaran sus sacrosantos derechos hagan nada para impedirlo”.

 

Citando a San Pablo, el Papa ha subrayado que “soportar el mal no es sólo tener paciencia e ir adelante con resignación; soportar es imitar a Jesús: es llevar el peso, llevarlo sobre los hombros por él y no por los demás”. Así, “con Pablo –ha dicho Bergoglio– podemos decir que “somos atribulados pero no estamos aplastados; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados”. Perdurar es saber cómo ganar con Jesús a la manera de Jesús, no a la manera del mundo”.

 

El apóstol de la gente “ha vivido corriendo, es decir, sin ahorrarse nada, consumándose. Una cosa dice haber conservado: no la salud, sino la fe, es decir la confesión de Cristo. Por amor a Jesús experimentó las pruebas, las humillaciones y los sufrimientos, que no se deben nunca buscar, sino aceptarse. Y así, en el misterio del sufrimiento ofrecido por amor, en este misterio que muchos hermanos perseguidos, pobres y enfermos encarnan también hoy, brilla el poder salvador de la cruz de Jesús”.

 

La tercera palabra elegida por el Papa es la oración: “Que los Santos Apóstoles nos consigan un corazón como ellos, fatigado y pacificado por la oración: fatigado porque pide, llama e intercede, lleno de tantas personas y situaciones; sin embargo al mismo tiempo pacificado, porque el Espíritu trae consuelo y fortaleza cuando oramos. Qué urgente es que en la Iglesia haya maestros de oración, pero que sean ante todo hombres y mujeres de oración, que viven la oración”. Bergoglio ha concluido su homilía saludando a la delegación del patriarcado ecuménico presente en la Plaza de San Pedro, “y el querido hermano Bartolomeo, que la ha enviado aquí en señal de comunión apostólica”.

 

Durante la Misa el Papa ha bendecido los palios, símbolo de la unión con la Sede de Pedro, destinados a los arzobispos metropolitanos que ha nombrado a lo largo del agua. Dios “estará cerca también de vosotros, queridos hermanos arzobispos que, recibiendo el palio, estaréis confirmados a vivir para el rebaño, imitando el buen pastor, que os sostiene cargando con vosotros sobre sus hombros”, ha dicho el Papa. Son 36 los arzobispos metropolitanos a los cuales el Papa ha entregado el palio. Provienen de República Dominicana, Canadá, Chad, Francia, Filipinas, Estados Unidos, Polonia, Camerún, Venezuela, India, Mexico, República Democrática del Congo, Brasil, Albania, Cuba, Sudán, Polinesia francesa, Argelia, Bangladesh, Malasia, Indonesia, Mozambique, Kenya, Chile, Argentina. El primero es el cardenal Joseph Tobin, arzobispo estadounidense de Newark, y el único italiano arzobispo de Messina, Giovanni Accolla.


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Sorpresas en el anuncio de cinco nuevos Cardenales.

Sorpresa del Papa en Salvador: Auxiliar cardenal, arzobispo no

Tras el inminente Consistorio para la creación de cinco nuevos cardenales se instalará una situación casi sin precedentes en El Salvador: un obispo auxiliar será cardenal mientras el titular de esa misma diócesis no

El 28 de junio próximo un nuevo Consistorio

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Pubblicato il 21/05/2017
Ultima modifica il 21/05/2017 alle ore 15:17
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Nadie recuerda una situación similar, en tiempos modernos de la Iglesia católica. Es difícil decirlo para eras inmemoriales. Pero la situación que se creará el 28 de junio próximo, cuando el Papa confiera el birrete colorado a Gregorio Rosa Chávez, será seguramente una rareza. Una especie de “anomalía”: Un obispo auxiliar purpurado, mientras el titular de esa misma diócesis no. Ocurrirá en El Salvador, donde este clérigo es ayudante de José Luis Escobar Alas, arzobispo de San Salvador.

 

El nombre de Rosa Chávez es uno de los cinco nuevos cardenales anunciados este día por el Papa, al final de su bendición con el “Regina Coeli” (Reina del Cielo). Asomado a la ventana de su estudio privado, en el Palacio Apostólico del Vaticano y ante miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro, Francisco sorprendió una vez más. Anunció que el miércoles 28 de junio presidirá un Consistorio cardenalicio.

 

Junto con el salvadoreño, completan la lista Juan José Omella, arzobispo de Barcelona (España); Jean Zerbo, arzobispo de Bamako (Mali); Anders Arborelius, obispo de Estocolmo (Suecia) y Louis-Marie Ling Mangkhanekhoun, vicario apostólico de Paksé, en Laos.

 

Nadie esperaba el anuncio de este domingo, nada se había filtrado a la prensa. Los observadores amantes de las cuentas y las anticipaciones, no pensaban que Jorge Mario Bergoglio quisiese crear nuevos “príncipes de la Iglesia” teniendo pocos lugares vacantes en el Colegio Cardenalicio. Mucho menos consideraban posible estas fechas, llenas de celebraciones ya tradicionales.

 

De hecho, este Consistorio en cierto modo opacará la celebración del palio arzobispal, desde siempre programada para la fiesta de los santos apóstoles Pedro y Pablo, el 29 de junio. Ahora, el 28 tendrá lugar la consagración de los cardenales y un día después la misa de esa fiesta, el pontífice la concelebrará con los nuevos cardenales, los otros purpurados y claro, los arzobispos designados en sus puestos en los últimos 12 meses.

 

Pero las sorpresas, se sabe, son una constante del presente pontificado. Estas se han manifestado de múltiples maneras, pero, sobre todo, en la designación de nuevos cardenales. Desde el primer Consistorio cardenalicio, del 22 de febrero de 2014, Francisco dejó en claro que la elección de los purpurados es una decisión suya “personalísima”. Ha mantenido siempre los nombres en reserva. No se deja condicionar y no se rige por las “reglas no escritas”.

 

Así, ha creado cardenales en lugares recónditos, pequeños países, islas, naciones que nunca antes habían contado con un purpurado. Al mismo tiempo ha dejado esperando a arzobispos de las llamadas “sedes cardenalicias” que, como tales, tradicionalmente contaban con un birrete colorado. El próximo Consitorio, el cuarto del papado, no será la excepción. Con un detalle clamoroso: el cardenalato a la persona de un obispo auxiliar creando, de facto, una situación donde el superior tiene menos rango episcopal que el inferior.

 

Lo que ocurrirá en El Salvador será inédito y corresponde, entre otras cosas, a un tributo al beato Oscar Arnulfo Romero, asesinado el 24 de marzo de 1980 y que fue consagrado por la historia como el “obispo de los pobres”. Rosa Chavez, muy involucrado en el proceso de canonización de Romero, nació en el paraje de Sociedad el 3 de septiembre de 1942. Estudió filosofía y teología en el Seminario Central San José de la Montaña de San Salvador, entre 1962 y 1969.

 

También realizó cursos en la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica, tras haber obtenido la licenciatura en comunicación social. En 1965 prestó servicio en el seminario menor de la diócesis de San Miguel. Fue ordenado sacerdote el 24 de enero de 1970 en la catedral de San Salvador. Se desempeñó como secretario obispal en la diócesis de San Miguel (1970-1973) además de párroco de la Iglesia del Rosario de esa misma ciudad.

 

Por esos años ocupó el puesto de director de medios de la diócesis: Radio Paz y Semanario Chaparrastique. Sirvió como rector del Seminario Central de Montaria de San José entre 1977 y 1982, miembro del Consejo de la Organización de Seminarios de América Latina de 1979 a 1982. Elegido por el Papa Juan Pablo II como obispo auxiliar de San Salvador el 3 de julio de 1982, actualmente es párroco de la iglesia de San Francisco, presidente de la asociación Cáritas en su país y también de la Cáritas para América Latina y el Caribe.


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Cinco nuevos Cardenales.

El Papa: “El desempleo ha asumido proporciones dramáticas”

Nueva denuncia de Francisco durante la audiencia a los participantes del Congreso de la Centesimus Annus: «El problema debe ser afrontado por un sentido de justicia entre las generaciones y de responsabilidad por el futuro»
ANSA

Una manifestación de desempleados en Italia

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Pubblicato il 20/05/2017
Ultima modifica il 20/05/2017 alle ore 14:35
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

Papa Francisco ha dicho muchas veces que el desempleo es uno de los males de nuestro tiempo. Pero ahora el problema «ha asumido proporciones verdaderamente dramáticas», por lo que el Pontífice insiste en la urgencia de afrontar tal problemática, sobre todo en un contexto en el que surgen cada vez más nuevas y refinadas tecnologías que podrían afectar sobre todo a los jóvenes incapaces de «promoverse a sí mismos». La denuncia de Bergoglio llegó durante la audiencia de hoy a la Fundación Centesimus Annus – Pro Pontifice sobre el tema «Alternativas constructivas en una fase de desequilibrios globales. Empleo y dignidad del individuo en la era digital — Incentivos a la solidaridad y a la virtud cívica».

El centro de la discusión es, principalmente, la «cuestión crucial de la creación de trabajo en el contexto de la nueva revolución tecnológica en acto». «¿Cómo no podríamos estar preocupados por el grave problema del desempleo de los jóvenes y de los adultos que no disponen de los medios para “promoverse” a sí mismos?», preguntó Francisco. «Es un problema que ha asumido proporciones verdaderamente dramáticas», afirmó, tanto en los países en vías de desarrollo como en los países desarrollados y que, por lo tanto, exige ser afrontado, «por un sentido de justicia entre las generaciones y de responsabilidad por el futuro».

 

De manera análoga, aconsejó el Papa, «los esfuerzos para afrontar el conjunto de las cuestiones enlazadas con el desarrollo de las nuevas tecnologías, con la transformación de los mercados y con las legítimas aspiraciones de los trabajadores, deben considerar no sólo a los individuos, sino también a las familias». Considerando que «la incertidumbre en las condiciones laborales aumenta la presión y los problemas de la familia y tiene un efecto sobre la capacidad de la familia de participar fructuosamente en la vida de la sociedad», subrayó Bergoglio.

 

Después pidió «un cambio de actitud, de opiniones y de estilo de vida», esenciales «para construir un mundo más justo, libre y en armonía». Un mundo que luche verdaderamente en contra de la pobreza, que «exige una mejor comprensión de ella como un fenómeno humano y no meramente económico».

 

«Muchas personas se comprometen para unir a la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, puesto que sabemos que las cosas pueden cambiar», subrayó. «Promover el desarrollo humano integral —añadió— exige implicación con las necesidades y los anhelos de la gente. Requiere escuchar a los pobres y su cotidiana experiencia de privaciones múltiples y sobrepuestas, ideando respuestas específicas a situaciones concretas. Ello requiere dar vida, en el interior de las comunidades y entre las comunidades y el mundo de los negocios, a estructuras de mediación capaces de reunir a las personas y los recursos, iniciando procesos en los cuales los pobres sean protagonistas principales y beneficiarios. Este enfoque de la actividad económica, basado en la persona, alentará la iniciativa y la creatividad, el espíritu empresarial y a las comunidades de trabajo y de empresa, de modo que se pueda favorecer la inclusión social y el crecimiento de una cultura de solidaridad eficaz».


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Los obispos vascos en la actualidad: Análisis

 

 

Religión Digital publica un amplio análisis sobre el comportamiento de los tres obispos vascos en el momento presente.

Para ver el informe basta pulsar el siguiente enlace:http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2017/04/13/crece-el-malestar-con-los-obispos-vascos-entre-el-clero-y-los-fieles-de-euskadi-iglesia-religion-dios-jesus-papa.shtml

 


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Nuevas concesiones a los sacerdotes Lefebvristas.

El Papa Francisco autoriza a sacerdotes de la Fraternidad San Pío X a confesar y celebrar matrimonios

El Santo Padre Francisco aprobó, el pasado 24 de marzo, la Carta de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei dirigida a los Prelados de las Conferencias Episcopales interesadas acerca de la licencia para la celebración de los matrimonios de los fieles de la Fraternidad San Pío X.

En la misiva, firmada por el cardenal Gerhard Card. Müller, Presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe y por el Secretario, Mons. Guido Pozzo, arzobispo titular de Bagnoregio, se hace referencia a las iniciativas que se están llevando a cabo para conseguir la plena comunión con la Iglesia de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. En este marco, se lee en la carta, “el Santo Padre ha decidido conceder a todos los sacerdotes del mencionado Instituto las facultades para confesar válidamente”.

Siguiendo la misma línea pastoral y con el objetivo de “tranquilizar la conciencia de los fieles, no obstante  – precisa el documento –  la situación canónica de la Fraternidad S. Pío X continúa siendo, por ahora, objetivamente  ilegítima, el Santo Padre a propuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Ecclesia Dei, ha decidido autorizar a los Reverendísimos Ordinarios a que concedan las licencias para asistir a los matrimonios de fieles que siguen la actividad pastoral de la Fraternidad”, siguiendo algunas indicaciones específicas.

(MCM-RV)

A continuación el texto completo de la Carta:

Eminencia:

Excelencia Rev.ma:

Como Ud. sabe, desde hace algún tiempo se están realizando encuentros e iniciativas para conseguir la plena comunión con la Iglesia de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. En concreto, recientemente el Santo Padre ha decidido conceder a todos los sacerdotes del mencionado Instituto las facultades para confesar válidamente (cf. Carta Apostólica Misericordia et misera, n. 12), asegurando la posibilidad de que la absolución sacramental de los pecados por ellos administrada sea recibida válida y lícitamente.

En la misma línea pastoral, que pretende tranquilizar la conciencia de los fieles –no obstante, que la situación canónica de la Fraternidad S. Pío X continúa siendo, por ahora, objetivamente  ilegítima– el Santo Padre, a propuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Ecclesia Dei, ha decidido autorizar a los Reverendísimos Ordinarios a que concedan las licencias para asistir a los matrimonios de fieles que siguen la actividad pastoral de la Fraternidad, según las siguientes indicaciones.

Siempre que sea posible, el Obispo delegará a un sacerdote de la Diócesis para asistir a los matrimonios (o bien, a un sacerdote de otra circunscripción eclesiástica con las debidas licencias) recibiendo el consentimiento de los cónyuges durante la celebración del matrimonio que en la liturgia del Vetus Ordo se realiza al inicio de la Santa Misa. Ésta la celebra, después, un sacerdote de la Fraternidad. Allí donde ello no sea posible o no haya sacerdotes de la Diócesis que puedan recibir el consentimiento de las partes, el Ordinario puede conceder directamente las facultades necesarias a un sacerdote de la Fraternidad que celebrará también la Santa Misa, advirtiéndole de la obligación de hacer llegar cuanto antes a la Curia diocesana la documentación del matrimonio celebrado.

Este Dicasterio confía en Su colaboración con la convicción de que con estas indicaciones no sólo se podrán remover los escrúpulos de conciencia de algunos fieles unidos a la FSSPX y la falta de certeza sobre la validez del sacramento de matrimonio, sino que al mismo tiempo, se avanzará hacia la plena regularización institucional.

El Sumo Pontífice Francisco, el 24 de marzo de 2017, en la audiencia concedida al Cardinal Presidente, ha aprobado la presente Carta y ha ordenado su publicación.

Dada en Roma, en la Sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, 27 de marzo de 2017.

Gerhard Card. Müller


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Auidiencia del Papa al Colegio Español de Roma.

Papa: como hermano, padre y amigo pido que huyan del carrerismo. Audiencia al Pontificio Colegio español

2017-04-01 Radio Vaticana

El Santo Padre puso en guardia contra el carrerismo y contra elacademicismo clerical y señaló que un presbiterio que no mantiene la unidad «de hecho echa a Dios»

(RV).- El Papa Francisco recibió a la comunidad del Pontificio Colegio español de San José de Roma, encabezada por el Card. Ricardo Blázquez Pérez, presidente de la Conferencia Episcopal Española y co-patrono del Colegio, celebrando así el 125 aniversario de su fundación, al haber nacido el 1º de abril de 1892, por obra del Beato Manuel Domingo y Sol, fundador de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Sagrado Corazón de Jesús.

El Papa recordó la voluntad del Señor, con las palabras de Jesús: amar de todo corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas

Con su gratitud a Dios por esta Institución, que nació con «la vocación de ser un referente para la formación del clero» y destacando que «formarse supone ser capaces de acercarse con humildad al Señor y preguntarle: ¿Cuál es tu voluntad? ¿Qué quieres de mí? Sabemos la respuesta, pero tal vez nos haga bien recordarla, para ello les propongo las tres palabras del Shemá con las que Jesús respondió al Levita: “amarás al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas” (Mc 12,30)».

En la primera respuesta de Jesús, destacando que «amar de todo corazón, significa hacerlo sin reservas y sin dobleces», sin afán de éxito personal o de carrera, el Papa señaló que la caridad pastoral, supone «salir al encuentro del otro, comprendiéndolo, aceptándolo y perdonándolo de corazón», para reiterar luego la importancia de ser una comunidad, con la ayuda del Espíritu Santo y con el combate espiritual personal, «que no pasó de moda, sigue siendo actual como en los primeros tiempos de la Iglesia».

«Amar con toda el alma es estar dispuestos a ofrecer la vida». En la segunda respuesta de Jesús, señalando que «esta actitud debe persistir en el tiempo, y abarcar todo nuestro ser», como proponía el Fundador del Colegio, el Santo Padre destacó la importancia de la formación integral y del discernimiento que «lleva a la Resurrección y a la Vida» y «permite dar una respuesta consciente y generosa a Dios y a los hermanos». El Obispo de Roma afirmó asimismo que son cuatro las columnas de la formación: académica, espiritual, comunitaria y apostólica

«No olviden que el diablo entra siempre por el bolsillo»

«Finalmente, la tercera respuesta de Jesús, amar con todas las fuerzas, nos recuerda que allí donde está nuestro tesoro está nuestro corazón (cf. Mt 6,21), y que es en nuestras pequeñas cosas, seguridades y afectos, donde nos jugamos el ser capaces de decir que sí al Señor o darle la espalda como el joven rico», recordó el Papa, con la importancia de «estar más cerca de los pobres y débiles», y lo que pedía el Fundador del Pontificio Colegio español de San José y añadiendo un pedido suyo:

«¡Y, por favor, – y esto como hermano, como padre, como amigo- por favor, huyan del carrerismo eclesiástico: es una peste»