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Resultados positivos de la cumbre de obispos sobre protección a menores.

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2019.03.15 Padre Hans Zollner2019.03.15 Padre Hans Zollner 

P. Hans Zollner: Encuentro sobre Protección de Menores ha comenzado a dar frutos

La apertura de espacios destinados a la escucha de las víctimas como consecuencia del Encuentro sobre Protección de Menores que se llevó a cabo en el Vaticano: fue uno de los frutos señalados por el jesuita Hans Zollner, Presidente del Centro para la Protección de Menores de la Pontificia Universidad Gregoriana, a tres semanas del Summit

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Escuchar a las víctimas, sensibilizar, aumentar el conocimiento, desarrollar nuevos procedimientos, compartir buenas prácticas, fueron algunos de los objetivos del Encuentro sobre Protección de Menores en la Iglesia que se llevó a cabo en el Vaticano del 21-24 de febrero. El Padre Hans Zollner, Presidente del Centro para la Protección de Menores de la Pontificia Universidad Gregoriana y miembro de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, reflexiona sobre los frutos inmediatos que siguieron a este evento, como por ejemplo la revisión de las Líneas Guía en algunas conferencias episcopales, la apertura de centros de escucha y la implementación de la información en materia de prevención de abusos.

El sacerdote jesuita hace el foco en la importancia de la voz de las víctimas y también la de los medios de comunicación, que tienen la tarea – dice – de denunciar donde hay crímenes, donde hay inercia, donde hay incapacidad o poca voluntad de hacer justicia a las víctimas, y también, la de comprometerse en todo lo que la prevención del abuso exige.

La entrevista es de Gudrun Sailer.

Hace tres semanas tuvo lugar en el Vaticano la gran conferencia sobre la Protección de los Menores en la Iglesia. ¿Qué consecuencias ha observado desde entonces?

R.- Bueno, leí y escuché que los presidentes de las conferencias episcopales que regresaron a su país, han empezado no sólo a relacionar lo que han vivido, escuchado y aprendido en estos tres días y medio, sino que han comenzado a revisar sus líneas guías, que han pedido la ayuda del Centro para la Protección de Menores de la Gregoriana, para la implementación de información en materia de prevención de abusos, que han hablado de la cooperación con las autoridades civiles en estos países. Es decir, un reto, mi reto principal de este encuentro, a mi parecer, ha llegado a dar frutos. Los participantes han sido impactados, han vivido un momento muy fuerte personal y espiritual, que lógico, es sinodal, es decir, de comunión de Iglesia del mundo entero, y han entendido que tienen que hacer algo en su país, en su área de responsabilidad, lo que fue la motivación principal de este encuentro mundial de los líderes de la Iglesia. Es decir, el sensibilizar a estos líderes para ayudarles concretamente con lo que la Iglesia exige de ellos, y ayudarles a comprender que no tenemos que esperar otros años, sino empezar ahora con las medidas posibles.

En algunas partes del mundo hay mucha ira contra la Iglesia católica por el tema del abuso, como por ejemplo en Francia y Australia. Los tribunales han condenado a dos cardenales. ¿Puede la cólera de las víctimas y de la gente ayudar en la prevención?

R.- La voz de las víctimas es la voz más importante en todo ese proceso, porque nos motiva y ciertamente nos da la fuerza para continuar en esta lucha contra el mal. Esto porque una persona que escucha a una víctima, ciertamente quedará transformado por lo que ha escuchado. El dolor, el sufrimiento, la pérdida de la fe, la pérdida de la relación con Dios, de la relación con la comunidad eclesial, todo esto, en un sacerdote, un obispo, y en cualquier persona que escuche a una víctima de abusos, ciertamente dejará una huella muy importante, y a mi parecer, dará también la fuerza para comprometerse en esta lucha. Por eso la voz de las víctimas es importante, como lo es también la voz de los medios de comunicación que tienen la tarea de denunciar donde hay crímenes, donde hay inercia, donde hay incapacidad o poca voluntad de hacer justicia a las víctimas, de escuchar a las víctimas, y comprometerse en todo lo que la prevención del abuso exige. Por eso una de las noticias más bonitas, por ejemplo, que recibí en España, fue que al menos en algunos lugares, diócesis, congregaciones y órdenes religiosas, están abriendo espacios de escucha a víctimas. Eso es una de las cosas principales. Por ejemplo también en Francia, la Conferencia Episcopal ha decidido, antes de la sentencia contra el cardenal Barbarin, ya hace algunos meses, que la voz de víctimas esté presente y sea representada en cada una de las reuniones de la conferencia misma, y cada seis meses, cuando se reúnan los obispos franceses, estará allí la voz de las víctimas que será escuchada y, creo yo, que será una de las medidas principales para continuar e intensificar este compromiso.


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Cómo afrontar el problema de los abusos de menores. La opinión de Zollner

Abusos, Zollner: “No debemos ilusionarnos de que este mal desaparecerá”

Responsabilidad, rendición de cuentas y transparencia, las claves de la cumbre de presidentes de Conferencias episcopales convocada por el Papa para abordar la crisis por los abusos sexuales contra menores en la Iglesia

El jesuita Hans Zollner, presidente del Centro para la Protección de los Menores de la Universidad Gregoriana

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Pubblicato il 12/02/2019
Ultima modifica il 12/02/2019 alle ore 19:40
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

No existe “solución mágica” para los abusos sexuales en la Iglesia. Las normas y los procedimientos claros son importantes, pero no acabarán con la crisis de la noche a la mañana. Para ir al fondo del problema se requiere tiempo y un cambio de actitud. Por eso, el Papa Francisco convocó a una cumbre de presidentes de conferencias episcopales del mundo que tendrá lugar en el Vaticano del 21 al 24 de febrero próximos. Un encuentro “educativo” y de pastores, como adelantó uno de sus organizadores, Hans Zollner. El sacerdote jesuita ofreció una mirada realista a un tema candente y pidió no ilusionarse en pensar que los abusos desaparecerán.

El presidente del Centro para la Protección de los Menores de la Universidad Gregoriana de Roma y miembro de la Comisión para la Tutela de la Infancia del Vaticano, anticipó cuáles serán las claves de esa reunión: Responsabilidad, rendición de cuentas y transparencia. Lo hizo durante una nutrida conferencia con la prensa internacional, la mañana de este martes 12 de febrero en un hotel de Roma.

“Por primera vez se pondrá sobre la mesa, claramente, la cuestión sistémica. Por primera vez se hablará del sistema de la Iglesia, su estructura, sus procedimientos y todo aquello que es parte de un organismo tan complejo, grande, variado”, anticipó. Una reflexión a la luz de lo indicado por el Papa Francisco mismo: ya no se puede hablar sólo de abusos sexuales, se debe hablar de ellos vinculados con los abusos de conciencia y de poder.

En ese contexto, es necesario enfocar correctamente deseos y expectativas. Porque, según Zollner, muchas personas piensan que con la reforma de una ley o una nueva norma basta para resolver los problemas. Pero, precisó, “no todos siguen las normas”. Entonces ejemplificó: “Unos 199 países del mundo firmaron la convención para los derechos del niño, ¿esto quiere decir que la situación de los niños en estos países es mejor?”.

Si bien reconoció que la Iglesia católica requiere algunos cambios legales y que urge establecer procesos claros para combatir este flagelo, sostuvo que eso “no resolverá un problema radicado” como el de los abusos, para el cual se requiere un cambio cultural.

De ahí -indicó- que muchos católicos de Estados Unidos hayan quedado desilusionados al pensar que con el Protocolo de Dallas, establecido después de la crisis por abusos en 2001, las cosas se iban a solucionar pero no fue así. “Se necesita la voluntad proactiva para poner en práctica el espíritu de la ley”, abundó.

Por eso, precisó que el encuentro vaticano ha sido diseñado para que los obispos se den cuenta “cada vez más” de su responsabilidad en el campo pastoral, jurídico y espiritual. Ya la mayoría de los asistentes confirmó su participación, en persona o mediante un delegado. Durante la preparación, los presidentes de las conferencias episcopales debieron responder un cuestionario, cuyas respuestas fueron útiles para preparar las conferencias de esos días y servirán para el futuro.

El sacerdote jesuita no quiso dar mayores detalles del programa, que será dado a conocer en breve por la sala de prensa del Vaticano. Pero reveló los ejes sobre los cuales rodarán los trabajos. El primer día estará dedicada a “la responsabilidad” mientras el segundo se centrará en la “accountability”, un sustantivo que no existe en español o italiano, pero que se traduce en algo así como la “rendición de cuentas”.

“Sobre la rendición de cuentas se precisará: ¿Qué y a quién? Actualmente un obispo da cuenta directamente sólo al Papa, pero el Papa debería supervisar a los cinco mil 100 obispos del mundo, por eso debemos ver cuáles métodos son efectivos y aplicables en la estructura de la Iglesia, en el marco del derecho canónico”, continuó. Y estableció que el tercer día se hablará de “transparencia”: sobre los métodos internos, hacia las autoridades civiles, hacia los periodistas, el público general y el pueblo de Dios, “que no sólo tiene derecho sino que debe ser informado de lo que está ocurriendo”.

Zollner quiso aclarar, además, algunos aspectos que despertaron confusión y controversia en los últimos días. Aseguró que el Papa considera al problema de los abusos como una prioridad y atribuyó a esa atención la convocatoria a la cumbre, por la cual se ha interesado personalmente y sigue de cerca las preparaciones.

Pero, en recientes declaraciones el mismo Francisco pareció querer minimizar las expectativas, asegurando que el encuentro no iba a tener clamorosos resultados. El jesuita explicó que si bien es importante, la reunión no va a resolver “todas las cuestiones abiertas, como si fuese posible en tres días cambiar toda la vida de la Iglesia”. Al mismo tiempo, rechazó las visiones extremas que anticipan la cumbre como “un desastre” y “un fracaso”.

“Este evento es una etapa importante en una larga carrera”, insistió, al destacar que la Iglesia católica lleva muchos años afrontando esta crisis y al reconocer que, en muchas latitudes, aún existen actitudes superficiales ante el problema.

Para empujar el necesario cambio de actitud, algunas víctimas estarán presentes en la cumbre de obispos y darán sus testimonios. Algunos de ellos proceden de África y Asia, aunque todavía se desconocen sus identidades. Pero los presidentes de las conferencias episcopales llegarán a Roma ya con una experiencia directa, porque -a instancias del mismo Papa- los organizadores del encuentro pidieron a todos los asistentes reunirse con personas afectadas en sus respectivos países.

Según el propio Zollner, el objetivo de estas reuniones es sensibilizar porque aún le toca escuchar, en diversas partes del mundo y no solo de gente de la Iglesia: “Este problema aquí no existe”. Entonces consideró: “Eso quiere decir que no se habla, porque en todo el mundo existe este problema desde toda la historia de la humanidad y, por desgracia, continuará a existir”.

Advirtió que sería una “ilusión muy peligrosa” pensar que los abusos se pueden erradicar, porque sería tanto como creer que con una norma o una medida de prevención se podría quitar el mal de una vez y para siempre. “No está en nuestras manos esto, este es un mal que ha existido siempre y continuará a existir, por desgracia. Lo que debemos hacer es despertarnos y empeñarnos con todas las fuerzas para que no suceda”, estableció.

Y continuó: “La motivación principal del encuentro con las víctimas es comprender verdaderamente; porque cuando uno se sienta por una hora o más con una víctima y escucha su grito de ayuda, el llanto, las heridas de la psique, el cuerpo, el corazón y la fe, no puede quedarse como antes, si uno verdaderamente escucha se transforma”.

“El punto es verdaderamente escuchar, abrir la mente, las orejas y el corazón. Por eso la condición para todos los participantes es que escuchen, en sus propias lenguas y con sus contextos, lo que significa estar profundamente herido y darse cuenta del impacto espiritual de estos actos. Porque la mayor parte de las víctimas no eran extraños, eran personas muy cercanas a la Iglesia y a muchos de ellos les quitaron la fe, la fe en otras personas y sobre esto debemos hacer mucha más conciencia”, apuntó.


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El próximo encuentro del Papa con los presidentes de las conferencias episcopales

Padre Zollner  encuentro vaticano protección menoresEl Padre Zollner  

El Padre Zollner presenta el Encuentro sobre la Protección de Menores

El Padre Hans Zollner – miembro de la Comisión Vaticana contra la Pedofilia y presidente del Centro para la Protección de Menores en el Gregoriano – presentó a los periodistas las líneas principales de la cumbre sobre la protección de los menores en la Iglesia, querida por el Papa Francisco, que se celebrará en el Vaticano del 21 al 24 de febrero.

Maurizio Fontana – Ciudad del Vaticano

El 85% de los niños de Oriente Medio y del cinturón norteafricano son víctimas de la violencia: heridos en el cuerpo, la mente y el alma por los abusos sexuales, la guerra, el terrorismo, el reclutamiento forzado en las milicias de niños y la falta de justicia a todos los niveles.  Ochenta y cinco millones de niños y jóvenes.  Es a partir de esta figura, un verdadero golpe en el estómago y en la conciencia de todos, que el Padre Hans Zollner utilizó para presentar -en una reunión celebrada en Roma en la mañana del martes 12 de febrero con periodistas- las líneas principales de la cumbre sobre la protección de los niños en la Iglesia, que se celebrará en el Vaticano del 21 al 24 de febrero. “¿Quién habla de estos ochenta y cinco millones de niños? El jesuita, miembro del comité organizador de la cumbre, preguntó de manera provocativa. Nadie. Pero el conocimiento, la conciencia es el primer paso decisivo para afrontar este drama.

Y éste será uno de los pasos fundamentales que se darán en el encuentro que el Papa Francisco desea vivamente. Será, precisó el jesuita, un encuentro de pastores que por primera vez pondrá sobre la mesa la cuestión de la protección de los menores en la Iglesia de manera sistémica, teniendo en cuenta las estructuras y procedimientos a nivel mundial.

El encuentro, anticipó Zollner, contará con la participación constante del Pontífice y se estructurará en torno a tres puntos clave. El primer día se discutirán las responsabilidades pastorales y jurídicas del obispo. Por lo tanto, será el turno de establecer -el segundo día de trabajo- a quien el obispo o superior de una orden debe informar sobre su trabajo en la materia y luego identificar qué estructuras, procedimientos y métodos son concretamente aplicables. Este es un aspecto que implica directamente la sinodalidad, uno de los elementos clave de la cumbre de finales de febrero. Por último, la tercera jornada estará dedicada al tema de la transparencia. Transparencia interna, por supuesto, pero también hacia las autoridades estatales y hacia todo el pueblo de Dios.

Es fundamental -añadió el presidente del Centro para la Protección de Menores de la Pontificia Universidad Gregoriana- entender que las normas no son suficientes: la claridad de los procedimientos no resolverá mágicamente el problema. La verdadera cuestión es cómo llegar a un cambio de actitud. La ayuda puede venir de escuchar directamente a las víctimas del abuso. Una escucha que todos los obispos han sido invitados a hacer directamente en sus países y que también será posible durante la cumbre gracias a algunos testimonios ya previstos. “Aquellos que realmente escuchan el grito de ayuda que viene de una de estas víctimas – subrayó el Padre Zollner – el llanto, las heridas de la psique, del cuerpo, del corazón y de la fe, no pueden permanecer como antes”. Esta será una de las principales herramientas para sensibilizar a los representantes de toda la Iglesia. Es, precisó el jesuita, una etapa de un largo camino por recorrer, pero ciertamente “tenemos la oportunidad de hacer algo importante”


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los abusos de menores en Pensilvania y la valoración de un experto jesuita

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Padre Zollner: en la lucha contra los abusos se juega la misión de la Iglesia

Nuestro colega Alessandro Gisotti entrevista al padre Hans Zollner, miembro de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores, después de que se publicara el informe sobre los abusos sexuales perpetrados en la Diócesis de Pensilvania.

Ciudad del Vaticano

“Remordimiento profundo, gran tristeza, rabia y vergüenza”. Estas fueron las palabras de los obispos católicos del Estado de Pensilvania, en Estados Unidos, tras conocer el informe sobre los abusos sexuales perpetrados por miembros del clero en esta diócesis, y que fue presentado el martes pasado por el Fiscal general del Estado. Con amargura los prelados recordaban en sus declaraciones, que el abuso “es despreciable y no tiene lugar en la Iglesia”.

En este contexto, nuestro colega Alessandro Gisotti entrevistó en exclusiva para Vatican News, al sacerdote jesuita Hans Zollner, miembro de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores de la Universidad Gregoriana en Roma, quien destaca que “en la lucha contra los abusos sexuales se juega la propia misión de la Iglesia”.

 

«¡Debemos darnos cuenta de que muchas personas que tenían la tarea de proteger a los más pequeños abusaron de ellos! Debemos darnos cuenta de que durante muchas décadas en la Iglesia no hemos actuado seriamente en la lucha contra estos crímenes, no hemos castigado, de hecho, muchas veces estas personas -los abusadores- han sido defendidas, incluso por la jerarquía, por los obispos o por los provinciales», explica el padre Zollner.

-Por supuesto, es necesario reforzar el tema de las reglas, las regulaciones y controles. Pero, también se trata de una cuestión de mentalidad, de un cambio de actitud …

R -No se trata sólo de aplicar las normas, sino que debemos darnos cuenta de que la protección de los menores es una tarea central de la misión de la Iglesia y los primeros en llevar a cabo esta misión son los sacerdotes, clérigos y todas las personas que trabajan al interno de la Iglesia.

-Muchos fieles se preguntan cómo fue posible. Llama la atención lo que dijo el presidente de los obispos de Estados Unidos, el cardenal DiNardo, sobre la “catástrofe moral”. ¿Cómo podemos levantarnos de una catástrofe moral de credibilidad? … ¿qué credibilidad tiene la Iglesia hoy ante el mundo, ante la gente?

R -Efectivamente, es un misterio, un triste misterio. ¿Por qué dentro de la Iglesia durante muchos años se permitió este comportamiento por parte de algunos sacerdotes? Y otros, muchos otros, de alguna forma sabían lo que sucedía y en cierto modo dejaron que continuara este mal … Incluso los responsables que trasnferían a un sacerdote abusador de una parroquia a otra.

Esto realmente debe terminar, no sólo por la credibilidad de la Iglesia, sino también por la propia existencia de su misión, ya que actuando así, no sigue el ejemplo de su Maestro que, como dice el Evangelio, “quiere que los pequeños, los niños, vengan a él”.

Creo que realmente no es sólo una cuestión de credibilidad o no, porque la credibilidad crece cuando uno hace lo que dice. Con todas estas revelaciones e informes, la gente está decepcionada y con razón se pregunta: “¿Pero qué hacen estos sacerdotes y obispos que dicen una cosa, proclaman el Evangelio, pero concretamente hacen lo contrario?”.

-¿Cuál es, en su opinión, el desafío actual más importante para la Iglesia?

R -Uno de los desafíos más importantes es no caer, en este momento, en la “trampa” de querer resolver todo y enfocarse solo en la acción superficial.

Debemos ir hasta el final y pedir al Señor, mediante la oración; en silencio, con toda la vergüenza, con toda la tristeza y con toda la sinceridad posible qué es lo que quiere de nosotros, lo que debería ser un sacerdote hoy, cómo debemos formar a los nuevos sacerdotes… hacia dónde tenemos que apuntar. Estoy profundamente convencido de que hay algo más grande detrás de todo esto y que el Señor nos llama a reconsiderar nuestra forma de sentir y pensar la Iglesia.