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Congo: liberado el sacerdote secuestrado en Pascua

Popolazione nella RDCPopolazione nella RDC  (AFP or licensors)

Liberato il saceredote rapito a Pasqua nel Nord Kivu

Don Célestin Ngango sacerdote della RDC è vivo e sta bene: i rapitori che lo avevano portato via dalla sua parrocchia nel giorno di Pasqua lo hanno rilasciato bendato sulla strada

È stato liberato don Célestin Ngango, il parroco di Karambi rapito la domenica di Pasqua, nella provincia del Nord Kivu nell’est della Repubblica Democratica del Congo. I rapitori lo hanno abbandonato con gli occhi bendati lungo la strada dove è stato trovato intorno alle 3 del mattino del 5 aprile.  Secondo quanto riferisce l’Agenzia Fides, il sacerdote non è stato maltrattato e le autorità locali collegano il suo rilascio alla forte pressione degli abitanti della zona.

L’appello dei vescovi

In un colloquio con l’Agenzia Fides, mons. Théophile Kaboy Ruboneka, vescovo di Goma aveva riferito che i rapitori si erano messi in contatto con la parrocchia di don Ngango, utilizzando il suo cellulare, chiedendo inizialmente un riscatto di 500.000 dollari poi ridotto a 50.000, ma non vi sono conferme di un avvenuto pagamento. Il 3 aprile in una dichiarazione la CENCO aveva condannato con forza il rapimento e aveva chiesto l’immediata liberazionedel sacerdote, affermando che : “i preti sono persone consacrate a Dio per servire il prossimo e impedire la loro opera significa privare molti nostri compatrioti di numerosi benefici”.

La piaga dei sequestri

Come mons. Ruboneka ha ricordato nel suo colloquio con Fides, nel Nord Kivu “i rapimenti sono quotidiani, è una tragedia continua causata da un commercio disumano”, che non risparmia neppure donne e bambini. Tra le persone che non sono ancora state restituite alle loro famiglie e alle loro comunità vi sono, sottolinea la CENCO, i padri assunzionisti Jean-Pierre Ndulani, Anselme Wasikundi ed Edmond Bamutute, rapiti nella loro parrocchia di Notre-Dame des Pauvres di Mbau, il 19 ottobre 2012, e i due sacerdoti don Pierre Akilimali e don Charles Kipasa prelevati da sconosciuti nella notte tra il 16 e il 17 luglio 2017 dalla parrocchia di Notre-Dame des Anges di Bunyuka, nella diocesi Beni-Butembo. Il 22 gennaio di quest’anno era stato rapito e poi liberato dopo alcuni giorni don Robert Masinda, parroco di Bingo.

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Ecuador: tres periodistas secuestrados.

Los periodistas secuestradosLos periodistas secuestrados  (AFP or licensors)

Los queremos vivos: llamamiento de los Obispos del Ecuador

Un apremiante llamamiento por la liberación de los tres periodistas en Ecuador realizan los prelados de la CEE

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

“Nos faltan tres y los queremos vivos”: es el apremiante llamamiento de los obispos de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, en relación al secuestro de los tres periodistas ecuatorianos del Diario el Comercio, en Esmeraldas.

Los prelados manifiestan sus sentimientos de solidaridad para con los familiares de los secuestrados y también para con el pueblo en general “por este lamentable acontecimiento que tiene repercusión no sólo nacional sino internacional” y apelan a la conciencia de todos, “de manera especial de aquellas personas que acuden a estos mecanismos, aparentemente razonables e idóneos, buscando la atención de sus gobernantes y la sociedad a sus anhelos y deseos”.

A ellos les piden acudir a los procedimientos contemplados por los sistemas democráticos para elevar sus peticiones sin perjudicar ni lastimar a la comunidad.  “Somos hijos de una misma nación y un solo Padre”, les dicen.

“Desde la Iglesia en Ecuador -prosiguen- nos unimos en oración para que nuestros hermanos Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra, y otros más, víctimas inocentes del secuestro, puedan retornar a sus hogares e integrarse a sus actividades.  Es del conocimiento general que en varias de las comunidades católicas y cristianas se ha elevado una plegaria por el bienestar de nuestros hermanos, la paz y el bienestar en el mundo”.

“Tengamos presente que es obligación de todos velar para que no se pierda la tranquilidad y el bienestar de la ciudadanía, que se consolide en términos de amor, justicia, equidad y solidaridad. Les invitamos a no desfallecer en la oración por la paz de nuestro País y de todos.”

En la final del mensaje los prelados invitan a todos los sacerdotes y los fieles católicos a poner como intención del próximo domingo de la Divina Misericordia, en la Santa Misa la liberación de estos hermanos.


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Secuestro de un sacerdote, el domingo de Pascua, en Congo

Un sacerdote ha sido secuestrado el domingo de Pascua en el este de la República Democrática del Congo Un sacerdote ha sido secuestrado el domingo de Pascua en el este de la República Democrática del Congo   (AFP or licensors)

Sacerdote secuestrado en el Congo después de celebrar Misa de Pascua

El padre Celestin Ngango, de procedencia congoleña, fue tomado a la fuerza por un grupo de asaltantes cerca de su parroquia en Karambi, en la provincia de Kivu del Norte

Ciudad del Vaticano

Un sacerdote ha sido secuestrado el domingo de Pascua, primero de abril, en el este de la República Democrática del Congo después de celebrar la misa de Pascua, según informa la ONG local CEPADHO para la defensa de los derechos humanos.

Se trata del padre Celestin Ngango, de procedencia congoleña, quien fue tomado a la fuerza por un grupo de asaltantes cerca de su parroquia en Karambi, en la provincia de Kivu del Norte, tal como señala el Centro de Estudios para la promoción de la paz, la democracia y los derechos humanos (Cepadho) en una declaración. “Al regresar de Karambi en su vehículo” Ngango fue “interceptado por los atacantes, que obligaron al sacerdote a bajar y seguirlos por el monte”, explica CEPADHO.

Aunque no se trata de un acto aislado, pues ya el pasado 22 de enero otro sacerdote, Robert Masinda, fue secuestrado también en Kivu del Norte junto a cinco trabajadores y fue liberado dos días después.

Bajo tensión durante 23 años, la provincia de Kivu del Norte ha experimentado un resurgimiento de la violencia desde finales del año 2016. A fines de marzo, unas diez personas murieron en un ataque llevado a cabo por la Alianza de Fuerzas Democráticas cerca de Beni y desde enero, el ejército ha intensificado sus operaciones.

Sacerdote secuestrado en RDC
04 abril 2018, 18:23


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Otras cien niñas secuestradas por Boko Haram en Nigeria.

Naciones Unidas condena el secuestro de cien niñas en una escuela de Nigeria

28 Febrero 2018

António Guterres pide la liberación inmediata de las menores que fueron secuestradas por presuntos miembros de la organización Boko Haram el 19 de febrero en la ciudad de Dapchi, en el Estado de Yobe.

El Secretario General de Naciones Unidas ha condenado enérgicamente el secuestro de cien niñas en una escuela de Nigeria y ha instado a las autoridades nigerianas a llevar ante la justicia con máxima celeridad a los responsables de este acto.

Guterres está preocupado por la situación de las menores que fueron secuestradas por presuntos miembros de la organización Boko Haram el 19 de febrero en la ciudad de Dapchi, en el Estado de Yobe.

El titular de la ONU pidió la liberación inmediata y sin condiciones de todas las niñas y que puedan volver a sus familias sin riesgo alguno.

Por su parte, la representante especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados, Virginia Gamba, se sumó a la condena realizada por el Secretario General, e instó al Gobierno de Nigeria a llevar a cabo todas las investigaciones a su alcance para encontrar a las niñas lo antes posible.

Gamba señaló que Naciones Unidas registra sistemáticamente los ataques a las escuelas en el noreste de Nigeria y calcula que desde el año 2009 unas 1400 fueron destruidas.

La mayoría de los ataques tienen como objetivo el secuestro de menores, el reclutamiento forzoso, el asesinato y la mutilación, y el abuso sexual de niñas nigerianas inocentes cuyo único delito es ser mujeres y soñar con una educación”, indicó.

La representante destacó que este tipo de “crímenes abominables” han de terminar de inmediato.


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Siria: no se sabe nada del jesuita P. Dall’Oglio secuestrado

“Raqqa ha caído pero no sabemos dónde está el padre Dall’Oglio”

Jacques Murad, monje sirio de Deir Mar Musa, cuenta la última masacre yihadista en Qaryatayn y la violencia sobre los refugiados sirios en Líbano

El jesuita romano Paolo Dall’Oglio (izq.) y el padre Jacques Murad (dcha.) en Deir Mar Mousa

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Pubblicato il 06/11/2017
GIANNI VALENTE
ROMA

El jesuita romano Paolo Dall’Oglio desapareció mientras se encontraba en Raqqa, que después se convirtió en la “capital” en Siria del autodenominado Estado Islámico. Allí, el 28 de julio de 2013, se publicaron sus últimas imágenes y palabras en libertad. Ahora que la Raqqa yihadista ha caído, del padre Paolo no se ha encontrado ni rastro y comienzan a circular voces sobre su suerte. El padre Jacques Murad, junto con los hermanos y hermanas de Dei Mar Musa, la comunidad monástica fundada por el padre Paolo, viven este tiempo de incertidumbre y temor con la paz de los hombres y mujeres de Cristo. Sirio, monje de la comunidad de Deir Mar Musa, el padre Jacques fue también secuestrado en mayo de 2015 por los yihadistas del Daesh que lo sacaron del monasterio de Mar Elian, en la ciudad siria de Qaryatayn, manteniéndolo segregado durante meses, y después lo devolvieron a la misma Qaryatayn después de haberla conquistada, junto con cientos de cristianos que, como él, habían firmado el llamado ’Acuerdo de Protección’ con el Estado Islámico.

 

Desde que Raqqa no está en manos del Daesh, ¿habéis tenido noticias del padre Paolo Dall’Oglio?

“Siempre he tenido esperanzas en que la caída de Raqqa nos habría permitido saber algo más sobre él. Y también hemos preguntado a los franceses y estadounidenses si se podía hacer algo para buscarlo. Pero hasta ahora no nos han llegado noticias. Espero que, incluso en esta fase caótica, Paolo pueda formar parte de algún intercambio de prisioneros”.

 

¿Qué opina de las nuevas hipótesis que circulan sobre su suerte, según las cuales habría sido asesinado en 2013?

“No es la primera vez que alguien extiende rumores sobre su muerte y cada vez dicen cosas completamente diferentes. ¿Por qué la última versión debería ser más creíble que las anteriores? Nunca dan datos y elementos concretos. Y nosotros continuamos esperando y rezando”.

 

¿Qué noticias tienen de lo que está sucediendo en aquella zona?

“Raqqa ha caído y ahora también ha caído Deir el Zor. Todos los yihadistas, desde Siria hasta Irak, están concentrándose en algunas zonas en la frontera entre ambos países y en áreas del desierto, utilizando corredores humanitarios a su disposición y que atraviesan con la garantía de que no serán atacados. Es algo que me parece extraño. Y no se qué pasará. Allí se dirigen los yihadistas que en octubre habían ocupado de nuevo Qaryatayn, la ciudad siria donde vivía y donde los yihadistas, en 2015, me secuestraron a mí también, sacándome del monasterio de Mar Elian”.

 

¿Tiene noticias de lo que ha sucedido en Qaryatayn en las últimas semanas?

“En Qaryatayn en octubre hubo una terrible masacre. El ejército sirio conquistó la ciudad en abril de 2016. El verano pasado las autoridades gubernamentales dieron permiso a la población huida para regresar a la ciudad. Muchos habían reparado las casas, todo parecía tranquilo. En la ciudad había entre 8,000 y 10,000 personas. Luego, de repente, a principios de octubre, los yihadistas regresaron”.

 

¿Y qué pasó?

“Masacraron al menos a doscientos civiles, musulmanes sunitas que no aceptaron las reglas del Daesh y que fueron considerados como traidores, aliados con las fuerzas gubernamentales. Luego tomaron una treintena de niños de entre 8 y 15 años, llevándolos con ellos cuando se retiraron al desierto de Badiya”.

 

¿Había también cristianos?

“Habían vuelto alrededor de treinta cristianos y dos de ellos fueron asesinados en octubre por el Daesh. Un soldado cristiano había regresado a Qaryatayn con sus padres unos días antes de que llegaran los yihadistas. Si lo hubieran encontrado, sin duda lo habrían matado. Pero los vecinos musulmanes escondieron en su casa al soldado cristiano y a sus padres hasta que los yihadistas fueron expulsados nuevamente. Esta historia también muestra cuál es la realidad de los musulmanes sirios: asesinados por los yihadistas y preparados para arriesgarse con el fin de proteger a los cristianos”.

 

¿Cuál es el impacto de todo esto sobre la población civil?

“Ahora toda la gente de Qaryatayn está amargada. Los que todavía están fuera no quieren regresar. Se dan cuenta de que ninguna de las fuerzas es sincera y persigue de verdad la paz. Es por eso que todos quieren huir. Para mantener al menos un poco de esperanza. Pero también vi cosas tremendas en el Líbano”.

 

¿A qué se refiere?

“Existen fuerzas paramilitares como Fuhud al-Jabal, que van a las zonas donde están los refugiados sirios y cometen violencias para obligarlos a marcharse. Existen prácticas de tortura. Y los partidos políticos están de acuerdo en la idea de expulsar de cualquier forma a los refugiados sirios”.

 

También algunas autoridades eclesiásticas insisten en que la presión del número excesivo de los refugiados sirios está hundiendo al país…

“Esta es sólo una parte de la realidad. Muchos sirios están en Libia desde hace años pero si en Siria no se llega a una solución y no se obtienen garantías, no pueden volver. Han escapado como desertores y volver a Siria para ellos equivale a arriesgar la vida”.

 

Usted ahora vive en el Kurdistán iraquí, en la comunidad de Deir Mar Musa que está en Sulaymaniyah. ¿Cómo están las cosas allí?

“Hemos ayudado durante mucho tempo a las comunidades de refugiados que venían desde Qaraqosh, de donde habían huido en el verano de 2014 ante el avance de los yihadistas. Ahora, muchos de ellos están regresando a sus hogares y acogemos a muchos cristianos que huyeron de Mosul que esperan poder volver a la normalidad en sus ciudades”.

 

También allí, tras el referéndum de independencia del Kurdistán, ha habido aires de guerra entre Bagdad y el gobierno kurdo de la región autónoma…

“Las identidades étnicas y las religiosas son siempre explotados por aquellos que quieren hacer guerras. Espero que la mediación política prevalezca y las armas se pongan a un lado. Y considero sabio el movimiento de los kurdos de retirarse de Kirkuk y dejar que en la región se instalen de nuevo las tropas del ejército del gobierno. Los kurdos tienen derecho a un Estado. Pero este objetivo debe lograrse mediante negociaciones políticas, llegando a un acuerdo internacional y no centrándose en iniciativas unilaterales”.


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Habla el sacerdote italiano liberado de su secuestro en Nigeria.

Pallù: “Temí morir, pero Dios ablandó los corazones de los secuestradores”

Habla el sacerdote secuestrado en Nigeria por una banda de criminales locales. Fue liberado ayer en la noche. «No sufrí ninguna violencia. Eran musulmanes; hablé de amor y los llamé “hermanos”. Fue un milagro, no se pagó ningún rescate». Dentro de poco volverá a Florencia

Maurizio Pallù

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Pubblicato il 18/10/2017
SALVATORE CERNUZIO
ROMA

«Tuve miedo de morir, no lo niego. Pero Dios fue grande, es grande.. Yo no hice nada. Todo lo que sucedió fue un milagro». Responde de esta manera el sacerdote italiano Maurizio Pallù a Vatican Insider, quien pudo hablar con él por teléfono. Ayer volvió a la ciudad de Abuyam después de que lo liberara el grupo de criminales locales que lo secuestró con otros dos chicos nigerianos el pasado viernes 12 de octubre. Hoy por la mañana Maurizio celebró una misa con otros miembros del Camino neocatecumenal del que forma parte y que han vivido la preocupación de estos días por su suerte con una cadena ininterrumpida de oración. Una ocasión para «agradecer al Señor» y festejar su cumpleaños, pues hoy cumple 63 años.

 

Maurizio, este no fue su primer secuestro, ¿verdad?

 

Sí, no era la primera vez. En octubre de 2016 ya me había pasado. Estaba con otras personas, nos robaron el poco dinero que teníamos y otros objetos. Pero todo duró, como máximo, un par de horas. Esta vez nos tuvieron seis días.

 

¿Qué sucedió?

 

Íbamos en coche de Calabar a Benin City para participar en una celebración de los obispos por la reconsagración de Nigeria a la Virgen María. Para mí era muy importante estar presente, pero nos detuvieron en la selva. Salieron de entre los árboles y comenzaron a disparar con la ametralladora; nos arrojamos al suelo. Tuvimos mucho miedo, sobre todo los dos chicos que iban conmigo: un funcionario de la parroquia y una estudiante, ambos nigerianos y ambos muy jóvenes. Caminamos por algunas horas con la esperanza de que alguien nos viera, pero nos llevaron a un lugar aislado. No comimos casi nada y bebimos el agua sucia que había en el suelo.

 

¿Le hicieron daño?

 

No me tocaron ni un cabello. Al chico, en cambio, lo golpearon bastante, con un bastón. Lo golpearon en la cabeza…

 

¿Por qué?

 

No lo sé. Había diferentes personas en el grupo; una de ellas era particularmente violenta. Presumía que había matado a cuatro personas en el último mes. Estaba lleno de odio, parecía poseído por el demonio.

 

¿Por qué no le hicieron nada a usted?

 

Porque Dios ablandó el corazón de mis secuestradores. Yo no hice nada más que anunciar el amor del Señor. Todos eran musulmanes, pero los llamé “hermanos” y les expliqué que el Señor nos ama a todos de la misma manera. Algunos no escuchaban, el líder, en cambio, me pareció tocado por mis palabras. La caridad, al final, logra tocar a cualquiera.

 

¿Cree que lo liberaron por este motivo?

 

Sí. O mejor dicho, estoy seguro de que se trató de un milagro.

 

¿Entonces, no se pagó ningún rescate?

 

No creo. No que yo sepa.

 

Se hablaba de un “secuestro económico”…

 

Claro, secuestrar a personas para pedir dinero es algo común en esta zona de Nigeria.

 

Su secuestro ha tenido un gran eco en Italia. Incluso el Papa rezó por usted…

 

Lo sé y estoy conmovido. He sentido esta cercanía, así como las oraciones de los hermanos, y estoy seguro de la intercesión de la Virgen, a quien encomiendo desde siempre mi misión. El milagro fue suyo.

 

Habrá recibido una avalancha de llamadas telefónicas desde ayer por la noche…

 

¡Sí! Muchos hermanos de Nigeria y de Toscana se pusieron en contacto conmigo inmediatamente después de mi liberación. Yo mismo llamé ayer en la noche a algunos de ellos con un número provisional, mientras iba en coche, para anunciar mi liberación. También Kiko (Argüello, iniciador del Camino neocatecumenal, ndr.) me llamó para animarme y decirme que ofreciera estos sufrimientos a Cristo.

¿Volverá a Italia?

 

 

Me gustaría proseguir la misión aquí, a donde me ha llamado Dios.

 

¿Ni siquiera para saludar? Algunos dicen que irá dentro de poco a Florencia…

(Risas.) Veremos. Sí, tal vez dentro de poco volveré para ir a saludar a mi madre. Pero vivimos día a día, ahora, por ejemplo, me tengo que ir, porque debo ir a celebrar una misa.


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Tras la experiencia del secuestro. Impresiones de un misionero salesiano.

Los sacerdotes liberados y el secuestro como “retiro espiritual”

El salesiano Tom Unzhunnalil, liberado después de haber sido secuestrado en Yemen, vuelve a la India. Y en las Filipinas, Teresito Soganub, secuestrado por los yihadistas en Marawi, se prepara para retomar su servicio activo

El padre Tom Unzhunnalil durante su secuestro

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Pubblicato il 29/09/2017
Ultima modifica il 29/09/2017 alle ore 13:37
PAOLO AFFATATO
ROMA

Llegó a la India para reunirse con los obispos, sus hermanos salesianos y con las autoridades civiles, como el Primer Ministro Narendra Modi y el Ministro del Exterior Sushma Sawaraj, a quienes agradeció personalmente «por su compromiso en su liberación». Concluidos los últimos análisis médicos en el Vaticano, en camino hacia la plena recuperación tanto física como psicológica, el sacerdote salesiano Tom Uzhunnalil, secuestrado en Yemen en marzo de 2016 y liberado el 12 de septiembre de este año, después de 18 meses, quiso volver a sus orígenes y dentro de poco, como insiste, retomará sus actividades misioneras.

 

El sacerdote celebrará una misa de acción de gracias en la Catedral de Nueva Delhi, después irá a Bangalore para abrazar a los salesianos de su provincia y, en los próximos días, participará en diferentes encuentros con autoridades civiles y religiosas del estado de Kerala, de donde es originario. Después se pensará en su regreso al servicio pastoral activo.

 

Pero ya nada será como antes. El masacro de las monjas con las que trabajaba (las cuatro Misioneras de la Caridad asesinadas el 3 de marzo de 2016) y la experiencia del largo secuestro lo han marcado para siempre. «Esos días fueron como un largo retiro espiritual», recordó el salesiano en una conversación con Vatican Insider. «Pude entrar profundamente dentro de mí mismo, pensando en mi vida, en mi vocación, en la misión que el Señor me ha encomendado», dijo.

 

«En su bondad y en su Providencia –prosiguió Tom Uzhunnalil–, el Señor me ha concedido tener esta experiencia, experimentar la precariedad, el sufrimiento, la privación, la prisión y después volver a ser un hombre libre, poder seguir desempeñando mi misión de bautizado, de sacerdote, de hijo de don Bosco. Agradezco a Dios con todo mí mismo por esta nueva posibilidad», afirmó conmovido.

 

El salesiano también dijo que había encontrado fuerza, durante el secuestro, gracias a la «comunión espiritual»: «Celebré espiritualmente la misa cada día, recordando de memoria las lecturas y las partes de la liturgia, sin tener ni los textos litúrgicos ni el pan y el vino para celebrar el sacrificio eucarístico». Pero en ese momento, en manos de sus secuestradores que habrían podido acabar co su existencia terrenal, «el sacrificio eucarístico era yo mismo, mi mismo cuerpo era un sacrificio viviente que agradaba a Dios», explicó.

 

El sacerdote agradece haber vivido el largo calvario que lo acercó «al hombre de los dolores, a aquel que conoce el sufrir, maltratado y rechazado, el Cristo en la Cruz». Y afirma no haber temido la muerte. Muchas veces recordó el episodio del 3 de marzo de 2016, precisamente antes de la masacre: la directora de la Casa de las Misioneras de la Caridad de Aden, viendo la situación tan precaria en la que se encontraban como misioneros en un territorio marcado por conflictos y violencia, dijo: «Sería bello ser martirizados todos juntos por Cristo». Y la más joven de las religiosas, que sobrevivió al ataque, respondió: «Yo quiero vivir por Cristo».

 

Esa nueva vida ahora es una realidad para el Salesiano que tiene el entusiasmo de un joven religioso y que se dice listo para darse todo con el objetivo de «sembrar el Evangelio y anunciar el Reino de los cielos».

 

La misma disposición de ánimo se encuentra en otro sacerdote que tuvo la misma experiencia dolorosa de un secuestro. Teresito Soganub (llamado “Chito”), el sacerdote filipino que fue secuestrado el 23 de mayo y liberado tras 117 días por los terroristas del grupo “Maute”, vinculado con el llamado Estado Islámico, que ocupó la ciudad de Marawi en la Isla de Mindanao (en las FIlipinas meridionales).

 

«Mi secuestro fue voluntad de Dios. Una prueba que Él quiso. Confío en Él. Mi futuro lo veo solo en Marawi los cristianos y los musulmanes somos hermanos y creemos en el único Dios», dijo, después de que el ejército filipino, que está haciendo todo lo posible para derrotar a los yihadistas, lo liberó.

 

El sacerdote de Marawi, al llegar a Manila, describió los días de su secuestro e indicó que no intentó la fuga, para «compartir hasta el final el destino de los demás rehenes». Soganub agradeció a «todos los que han rezado por nosotros y por nuestra salvación», y dijo que quiere seguir comprometiéndose en la obras del diálogo entre musulmanes y cristianos y de la construcción de la paz.

 

Un secuestro como “experiencia espiritual”. Hablaba de ello, en 1998, Luciano Benedetti, el misionero del Pontificio Instituto para las Misiones en el Extranjero (PIME) que resistió 68 días en manos de los terroristas del grupo Abu Sayyaf, vagando por las selvas de Mindanao: «Fui secuestrado por los hombres, pero también por Dios», dijo cuando lo salvaron. «Ha sido una experiencia más –explicó–, un “extra” para mi vida. Llevo conmigo el recuerdo de haber visto a la muerte a la cara, pero también el descubrimiento de un núcleo de humanidad, es decir de la semilla de Dios presente en mis secuestradores. Para mí es un llamado a dar más espacio a la oración y a la relación personal con Dios».