Loiola XXI

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Siria: no se sabe nada del jesuita P. Dall’Oglio secuestrado

“Raqqa ha caído pero no sabemos dónde está el padre Dall’Oglio”

Jacques Murad, monje sirio de Deir Mar Musa, cuenta la última masacre yihadista en Qaryatayn y la violencia sobre los refugiados sirios en Líbano

El jesuita romano Paolo Dall’Oglio (izq.) y el padre Jacques Murad (dcha.) en Deir Mar Mousa

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Pubblicato il 06/11/2017
GIANNI VALENTE
ROMA

El jesuita romano Paolo Dall’Oglio desapareció mientras se encontraba en Raqqa, que después se convirtió en la “capital” en Siria del autodenominado Estado Islámico. Allí, el 28 de julio de 2013, se publicaron sus últimas imágenes y palabras en libertad. Ahora que la Raqqa yihadista ha caído, del padre Paolo no se ha encontrado ni rastro y comienzan a circular voces sobre su suerte. El padre Jacques Murad, junto con los hermanos y hermanas de Dei Mar Musa, la comunidad monástica fundada por el padre Paolo, viven este tiempo de incertidumbre y temor con la paz de los hombres y mujeres de Cristo. Sirio, monje de la comunidad de Deir Mar Musa, el padre Jacques fue también secuestrado en mayo de 2015 por los yihadistas del Daesh que lo sacaron del monasterio de Mar Elian, en la ciudad siria de Qaryatayn, manteniéndolo segregado durante meses, y después lo devolvieron a la misma Qaryatayn después de haberla conquistada, junto con cientos de cristianos que, como él, habían firmado el llamado ’Acuerdo de Protección’ con el Estado Islámico.

 

Desde que Raqqa no está en manos del Daesh, ¿habéis tenido noticias del padre Paolo Dall’Oglio?

“Siempre he tenido esperanzas en que la caída de Raqqa nos habría permitido saber algo más sobre él. Y también hemos preguntado a los franceses y estadounidenses si se podía hacer algo para buscarlo. Pero hasta ahora no nos han llegado noticias. Espero que, incluso en esta fase caótica, Paolo pueda formar parte de algún intercambio de prisioneros”.

 

¿Qué opina de las nuevas hipótesis que circulan sobre su suerte, según las cuales habría sido asesinado en 2013?

“No es la primera vez que alguien extiende rumores sobre su muerte y cada vez dicen cosas completamente diferentes. ¿Por qué la última versión debería ser más creíble que las anteriores? Nunca dan datos y elementos concretos. Y nosotros continuamos esperando y rezando”.

 

¿Qué noticias tienen de lo que está sucediendo en aquella zona?

“Raqqa ha caído y ahora también ha caído Deir el Zor. Todos los yihadistas, desde Siria hasta Irak, están concentrándose en algunas zonas en la frontera entre ambos países y en áreas del desierto, utilizando corredores humanitarios a su disposición y que atraviesan con la garantía de que no serán atacados. Es algo que me parece extraño. Y no se qué pasará. Allí se dirigen los yihadistas que en octubre habían ocupado de nuevo Qaryatayn, la ciudad siria donde vivía y donde los yihadistas, en 2015, me secuestraron a mí también, sacándome del monasterio de Mar Elian”.

 

¿Tiene noticias de lo que ha sucedido en Qaryatayn en las últimas semanas?

“En Qaryatayn en octubre hubo una terrible masacre. El ejército sirio conquistó la ciudad en abril de 2016. El verano pasado las autoridades gubernamentales dieron permiso a la población huida para regresar a la ciudad. Muchos habían reparado las casas, todo parecía tranquilo. En la ciudad había entre 8,000 y 10,000 personas. Luego, de repente, a principios de octubre, los yihadistas regresaron”.

 

¿Y qué pasó?

“Masacraron al menos a doscientos civiles, musulmanes sunitas que no aceptaron las reglas del Daesh y que fueron considerados como traidores, aliados con las fuerzas gubernamentales. Luego tomaron una treintena de niños de entre 8 y 15 años, llevándolos con ellos cuando se retiraron al desierto de Badiya”.

 

¿Había también cristianos?

“Habían vuelto alrededor de treinta cristianos y dos de ellos fueron asesinados en octubre por el Daesh. Un soldado cristiano había regresado a Qaryatayn con sus padres unos días antes de que llegaran los yihadistas. Si lo hubieran encontrado, sin duda lo habrían matado. Pero los vecinos musulmanes escondieron en su casa al soldado cristiano y a sus padres hasta que los yihadistas fueron expulsados nuevamente. Esta historia también muestra cuál es la realidad de los musulmanes sirios: asesinados por los yihadistas y preparados para arriesgarse con el fin de proteger a los cristianos”.

 

¿Cuál es el impacto de todo esto sobre la población civil?

“Ahora toda la gente de Qaryatayn está amargada. Los que todavía están fuera no quieren regresar. Se dan cuenta de que ninguna de las fuerzas es sincera y persigue de verdad la paz. Es por eso que todos quieren huir. Para mantener al menos un poco de esperanza. Pero también vi cosas tremendas en el Líbano”.

 

¿A qué se refiere?

“Existen fuerzas paramilitares como Fuhud al-Jabal, que van a las zonas donde están los refugiados sirios y cometen violencias para obligarlos a marcharse. Existen prácticas de tortura. Y los partidos políticos están de acuerdo en la idea de expulsar de cualquier forma a los refugiados sirios”.

 

También algunas autoridades eclesiásticas insisten en que la presión del número excesivo de los refugiados sirios está hundiendo al país…

“Esta es sólo una parte de la realidad. Muchos sirios están en Libia desde hace años pero si en Siria no se llega a una solución y no se obtienen garantías, no pueden volver. Han escapado como desertores y volver a Siria para ellos equivale a arriesgar la vida”.

 

Usted ahora vive en el Kurdistán iraquí, en la comunidad de Deir Mar Musa que está en Sulaymaniyah. ¿Cómo están las cosas allí?

“Hemos ayudado durante mucho tempo a las comunidades de refugiados que venían desde Qaraqosh, de donde habían huido en el verano de 2014 ante el avance de los yihadistas. Ahora, muchos de ellos están regresando a sus hogares y acogemos a muchos cristianos que huyeron de Mosul que esperan poder volver a la normalidad en sus ciudades”.

 

También allí, tras el referéndum de independencia del Kurdistán, ha habido aires de guerra entre Bagdad y el gobierno kurdo de la región autónoma…

“Las identidades étnicas y las religiosas son siempre explotados por aquellos que quieren hacer guerras. Espero que la mediación política prevalezca y las armas se pongan a un lado. Y considero sabio el movimiento de los kurdos de retirarse de Kirkuk y dejar que en la región se instalen de nuevo las tropas del ejército del gobierno. Los kurdos tienen derecho a un Estado. Pero este objetivo debe lograrse mediante negociaciones políticas, llegando a un acuerdo internacional y no centrándose en iniciativas unilaterales”.

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Habla el sacerdote italiano liberado de su secuestro en Nigeria.

Pallù: “Temí morir, pero Dios ablandó los corazones de los secuestradores”

Habla el sacerdote secuestrado en Nigeria por una banda de criminales locales. Fue liberado ayer en la noche. «No sufrí ninguna violencia. Eran musulmanes; hablé de amor y los llamé “hermanos”. Fue un milagro, no se pagó ningún rescate». Dentro de poco volverá a Florencia

Maurizio Pallù

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Pubblicato il 18/10/2017
SALVATORE CERNUZIO
ROMA

«Tuve miedo de morir, no lo niego. Pero Dios fue grande, es grande.. Yo no hice nada. Todo lo que sucedió fue un milagro». Responde de esta manera el sacerdote italiano Maurizio Pallù a Vatican Insider, quien pudo hablar con él por teléfono. Ayer volvió a la ciudad de Abuyam después de que lo liberara el grupo de criminales locales que lo secuestró con otros dos chicos nigerianos el pasado viernes 12 de octubre. Hoy por la mañana Maurizio celebró una misa con otros miembros del Camino neocatecumenal del que forma parte y que han vivido la preocupación de estos días por su suerte con una cadena ininterrumpida de oración. Una ocasión para «agradecer al Señor» y festejar su cumpleaños, pues hoy cumple 63 años.

 

Maurizio, este no fue su primer secuestro, ¿verdad?

 

Sí, no era la primera vez. En octubre de 2016 ya me había pasado. Estaba con otras personas, nos robaron el poco dinero que teníamos y otros objetos. Pero todo duró, como máximo, un par de horas. Esta vez nos tuvieron seis días.

 

¿Qué sucedió?

 

Íbamos en coche de Calabar a Benin City para participar en una celebración de los obispos por la reconsagración de Nigeria a la Virgen María. Para mí era muy importante estar presente, pero nos detuvieron en la selva. Salieron de entre los árboles y comenzaron a disparar con la ametralladora; nos arrojamos al suelo. Tuvimos mucho miedo, sobre todo los dos chicos que iban conmigo: un funcionario de la parroquia y una estudiante, ambos nigerianos y ambos muy jóvenes. Caminamos por algunas horas con la esperanza de que alguien nos viera, pero nos llevaron a un lugar aislado. No comimos casi nada y bebimos el agua sucia que había en el suelo.

 

¿Le hicieron daño?

 

No me tocaron ni un cabello. Al chico, en cambio, lo golpearon bastante, con un bastón. Lo golpearon en la cabeza…

 

¿Por qué?

 

No lo sé. Había diferentes personas en el grupo; una de ellas era particularmente violenta. Presumía que había matado a cuatro personas en el último mes. Estaba lleno de odio, parecía poseído por el demonio.

 

¿Por qué no le hicieron nada a usted?

 

Porque Dios ablandó el corazón de mis secuestradores. Yo no hice nada más que anunciar el amor del Señor. Todos eran musulmanes, pero los llamé “hermanos” y les expliqué que el Señor nos ama a todos de la misma manera. Algunos no escuchaban, el líder, en cambio, me pareció tocado por mis palabras. La caridad, al final, logra tocar a cualquiera.

 

¿Cree que lo liberaron por este motivo?

 

Sí. O mejor dicho, estoy seguro de que se trató de un milagro.

 

¿Entonces, no se pagó ningún rescate?

 

No creo. No que yo sepa.

 

Se hablaba de un “secuestro económico”…

 

Claro, secuestrar a personas para pedir dinero es algo común en esta zona de Nigeria.

 

Su secuestro ha tenido un gran eco en Italia. Incluso el Papa rezó por usted…

 

Lo sé y estoy conmovido. He sentido esta cercanía, así como las oraciones de los hermanos, y estoy seguro de la intercesión de la Virgen, a quien encomiendo desde siempre mi misión. El milagro fue suyo.

 

Habrá recibido una avalancha de llamadas telefónicas desde ayer por la noche…

 

¡Sí! Muchos hermanos de Nigeria y de Toscana se pusieron en contacto conmigo inmediatamente después de mi liberación. Yo mismo llamé ayer en la noche a algunos de ellos con un número provisional, mientras iba en coche, para anunciar mi liberación. También Kiko (Argüello, iniciador del Camino neocatecumenal, ndr.) me llamó para animarme y decirme que ofreciera estos sufrimientos a Cristo.

¿Volverá a Italia?

 

 

Me gustaría proseguir la misión aquí, a donde me ha llamado Dios.

 

¿Ni siquiera para saludar? Algunos dicen que irá dentro de poco a Florencia…

(Risas.) Veremos. Sí, tal vez dentro de poco volveré para ir a saludar a mi madre. Pero vivimos día a día, ahora, por ejemplo, me tengo que ir, porque debo ir a celebrar una misa.


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Tras la experiencia del secuestro. Impresiones de un misionero salesiano.

Los sacerdotes liberados y el secuestro como “retiro espiritual”

El salesiano Tom Unzhunnalil, liberado después de haber sido secuestrado en Yemen, vuelve a la India. Y en las Filipinas, Teresito Soganub, secuestrado por los yihadistas en Marawi, se prepara para retomar su servicio activo

El padre Tom Unzhunnalil durante su secuestro

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Pubblicato il 29/09/2017
Ultima modifica il 29/09/2017 alle ore 13:37
PAOLO AFFATATO
ROMA

Llegó a la India para reunirse con los obispos, sus hermanos salesianos y con las autoridades civiles, como el Primer Ministro Narendra Modi y el Ministro del Exterior Sushma Sawaraj, a quienes agradeció personalmente «por su compromiso en su liberación». Concluidos los últimos análisis médicos en el Vaticano, en camino hacia la plena recuperación tanto física como psicológica, el sacerdote salesiano Tom Uzhunnalil, secuestrado en Yemen en marzo de 2016 y liberado el 12 de septiembre de este año, después de 18 meses, quiso volver a sus orígenes y dentro de poco, como insiste, retomará sus actividades misioneras.

 

El sacerdote celebrará una misa de acción de gracias en la Catedral de Nueva Delhi, después irá a Bangalore para abrazar a los salesianos de su provincia y, en los próximos días, participará en diferentes encuentros con autoridades civiles y religiosas del estado de Kerala, de donde es originario. Después se pensará en su regreso al servicio pastoral activo.

 

Pero ya nada será como antes. El masacro de las monjas con las que trabajaba (las cuatro Misioneras de la Caridad asesinadas el 3 de marzo de 2016) y la experiencia del largo secuestro lo han marcado para siempre. «Esos días fueron como un largo retiro espiritual», recordó el salesiano en una conversación con Vatican Insider. «Pude entrar profundamente dentro de mí mismo, pensando en mi vida, en mi vocación, en la misión que el Señor me ha encomendado», dijo.

 

«En su bondad y en su Providencia –prosiguió Tom Uzhunnalil–, el Señor me ha concedido tener esta experiencia, experimentar la precariedad, el sufrimiento, la privación, la prisión y después volver a ser un hombre libre, poder seguir desempeñando mi misión de bautizado, de sacerdote, de hijo de don Bosco. Agradezco a Dios con todo mí mismo por esta nueva posibilidad», afirmó conmovido.

 

El salesiano también dijo que había encontrado fuerza, durante el secuestro, gracias a la «comunión espiritual»: «Celebré espiritualmente la misa cada día, recordando de memoria las lecturas y las partes de la liturgia, sin tener ni los textos litúrgicos ni el pan y el vino para celebrar el sacrificio eucarístico». Pero en ese momento, en manos de sus secuestradores que habrían podido acabar co su existencia terrenal, «el sacrificio eucarístico era yo mismo, mi mismo cuerpo era un sacrificio viviente que agradaba a Dios», explicó.

 

El sacerdote agradece haber vivido el largo calvario que lo acercó «al hombre de los dolores, a aquel que conoce el sufrir, maltratado y rechazado, el Cristo en la Cruz». Y afirma no haber temido la muerte. Muchas veces recordó el episodio del 3 de marzo de 2016, precisamente antes de la masacre: la directora de la Casa de las Misioneras de la Caridad de Aden, viendo la situación tan precaria en la que se encontraban como misioneros en un territorio marcado por conflictos y violencia, dijo: «Sería bello ser martirizados todos juntos por Cristo». Y la más joven de las religiosas, que sobrevivió al ataque, respondió: «Yo quiero vivir por Cristo».

 

Esa nueva vida ahora es una realidad para el Salesiano que tiene el entusiasmo de un joven religioso y que se dice listo para darse todo con el objetivo de «sembrar el Evangelio y anunciar el Reino de los cielos».

 

La misma disposición de ánimo se encuentra en otro sacerdote que tuvo la misma experiencia dolorosa de un secuestro. Teresito Soganub (llamado “Chito”), el sacerdote filipino que fue secuestrado el 23 de mayo y liberado tras 117 días por los terroristas del grupo “Maute”, vinculado con el llamado Estado Islámico, que ocupó la ciudad de Marawi en la Isla de Mindanao (en las FIlipinas meridionales).

 

«Mi secuestro fue voluntad de Dios. Una prueba que Él quiso. Confío en Él. Mi futuro lo veo solo en Marawi los cristianos y los musulmanes somos hermanos y creemos en el único Dios», dijo, después de que el ejército filipino, que está haciendo todo lo posible para derrotar a los yihadistas, lo liberó.

 

El sacerdote de Marawi, al llegar a Manila, describió los días de su secuestro e indicó que no intentó la fuga, para «compartir hasta el final el destino de los demás rehenes». Soganub agradeció a «todos los que han rezado por nosotros y por nuestra salvación», y dijo que quiere seguir comprometiéndose en la obras del diálogo entre musulmanes y cristianos y de la construcción de la paz.

 

Un secuestro como “experiencia espiritual”. Hablaba de ello, en 1998, Luciano Benedetti, el misionero del Pontificio Instituto para las Misiones en el Extranjero (PIME) que resistió 68 días en manos de los terroristas del grupo Abu Sayyaf, vagando por las selvas de Mindanao: «Fui secuestrado por los hombres, pero también por Dios», dijo cuando lo salvaron. «Ha sido una experiencia más –explicó–, un “extra” para mi vida. Llevo conmigo el recuerdo de haber visto a la muerte a la cara, pero también el descubrimiento de un núcleo de humanidad, es decir de la semilla de Dios presente en mis secuestradores. Para mí es un llamado a dar más espacio a la oración y a la relación personal con Dios».


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Nigeria: secuestrado otro sacerdote.

NIGERIA – Secuestran a otro sacerdote en el sur de Nigeria

Abuja – En el sur de Nigeria ha sido secuestrado otro sacerdote católico. Se trata de don Lawrence Adorolo, párroco de la Iglesia de San Benito de Okpella en el Estado de Edo.
“Don Adorolo estaba regresando desde Auchi a su parroquia, la iglesia de San Benedicto en Okpella, cuando fue secuestrado por unos desconocidos armados cerca de Okpella hacia las seis de la tarde del miércoles 27 de septiembre” ha declarado Su Exc. Mons. Gabriel Dunia, obispo de Auchi.Al mismo tiempo que ha condenado el secuestro del sacerdote, definiéndolo como un “acto abominable”, el Obispo ha revelado que “los secuestradores han pedido ya un rescate a la Iglesia”. La Iglesia no paga rescates”, ha reiterado Mons. Dunia, confirmando la línea adoptada desde hace tiempo por la Conferencia Episcopal Nigeriana que rechaza cualquier petición de rescates por parte de secuestradores de sacerdotes y religiosos.
“La diócesis pide la liberación incondicional del sacerdote. Tendremos una Misa para rezar al Señor y pedir su liberación sin condiciones” ha dicho para concluir el obispo.Hace unos días, unos hombres armados secuestraron al director del Parque natural de Ogba en la ciudad de Benín, capital del estado de Edo, matando a tres policías.
Según la Agencia Fides, este año al menos tres sacerdotes han sido secuestrados en el sur de Nigeria. El padre Samuel Okwuidegbe, jesuita, fue secuestrado por unos extraños el 18 de abril en la carretera que conecta Benin City a Onitsha y luego fue puesto en libertad el 22 de abril . El 18 de junio un blitz de la policía liberó al p. Charles Nwachukwu, de la diócesis de Okigwe, en el Estado de Imo que había sido secuestrado por 5 malhechores armados el 16 de junio . El episodio más dramático es el del 1 de septiembre, cuando ocurrió el secuestro y asesinato del p. Cyriacus Onunkwo en el Estado de Imo, su cuerpo sin vida fue hallado el 2 de septiembre cerca de la aldea de Omuma . Además desde hace dos años no se tiene noticia del p. Gabriel Oyaka, religioso nigeriano espiritano , secuestrado el 7 de septiembre del 2015 en el Estado de Kogi .


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Filipinas: católicos y musulmanes rehenes de los yihadistas.

FILIPINAS – Crisis de Marawi: “En el dolor no perdemos la esperanza”, dice el obispo

Roma – “La situación en Marawi es crítica, pero tenemos la esperanza de que terminará bien. Tenemos noticias alentadoras, sabemos que nuestros rehenes católicos están vivos y el ejercito a garantizado que no serán tratados como “daños colaterales”, sino que harán todo lo posible para salvarlos. El presidente Duterte también ha dicho que la mezquita no será bombardeada, ya que en ella están los pocos rebeldes y rehenes que quedan.
Nosotros seguimos orando y esperando”: dice a la Agencia Fides Mons. Edwin De La Peña, Obispo de la Prelatura Territorial de Marawi, en la isla filipina de Mindanao, explicando la situación local, mientras el ejército filipino sigue sitiando una pequeña porción de territorio de la ciudad, ocupada hace más de tres meses por militantes yihadistas que se han proclamado leales al Estado Islámico. El Obispo señala: “Incluso en esta situación de dolor y destrucción, con fe podemos decir que el futuro de Marawi será bueno, porque todos juntos, musulmanes y cristianos, con la ayuda de muchos donantes internacionales, reconstruiremos la ciudad y su tejido social de armonía y solidaridad interreligiosa”.El Obispo está entre los firmantes de una declaración solemne titulada “Un grito de paz para Mindanao”, escrito al final de una reunión promovida de la Comunidad de San Egidio en Roma, en presencia del Cardenal Orlando Quevedo, Arzobispo de Cotabato, y de Al Hajj Murad Ebrahim, presidente del “Moro Islamic Liberation Front”, Movimiento Islámico presente en Mindanao.
El texto denuncia la “impotencia e indignación”, mientras que en Marawi, “el número de muertes de civiles y combatientes está aumentando diariamente”, y se señalan tres desafíos relacionados con la paz en Mindanao: “Extremismo violento y terrorismo; las incertidumbres sobre la aplicación del proceso de paz político; el papel crucial de los líderes religiosos y de las comunidades en la reconstrucción y el desarrollo de Marawi”.Los líderes cristianos y musulmanes de Filipinas reiteran que “el conflicto de Marawi no es una guerra religiosa; es una guerra contra el terrorismo y el extremismo violento” y recuerdan “las muchas historias de asistencia mutua entre musulmanes y cristianos”. Luego invitan a promover “la inclusión de la educación para la paz en todos los niveles en nuestras escuelas, madrazas y comunidades”, comprometiéndose a “construir una cultura de paz basada en la integridad personal, el respeto a los derechos humanos, el diálogo intercultural, sobre el cuidado del medio ambiente, sobre la coexistencia pacífica y la erradicación de la pobreza”. Por último se hacen promotores del diálogo interreligioso, “como medio de entender y apreciar otras culturas y religiones, y de mejorar la cooperación”.
En la conclusión, la declaración insta a los legisladores y al gobierno a “dar prioridad a la Bangsamoro Basic Law, la ley marco que establece una nueva región musulmana autónoma en Mindanao.


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La liberación de un salesiano secuestrado en Yemen.

Francisco se encuentra con el padre Tom, el cura hindú secuestrado en Yemen

El salesiano, liberado después de 18 meses, visitó hoy la Casa Santa Marta, después de la Audiencia general: «El Papa me besó las manos». Se quedará unos días en Roma para llevar a cabo análisis médicos
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Pubblicato il 13/09/2017
Ultima modifica il 13/09/2017 alle ore 17:52

El Papa Francisco se reunió hoy por la mañana en la Casa Santa Marta con el sacerdote hindú Thomas Uzhunnalil, apenas liberado en Yemen después de 18 meses como rehén. Fue secuestrado durante el ataque terrorista de marzo de 2016 en el que perdieron la vida 4 Misioneras de la Caridad.

 

EL encuentro entre el Pontífice y el salesiano de 57 años, originario de Kerala, se dio después de la Audiencia general en la Plaza San Pedro. Fue el mismo padre Tom quien ofreció algunos detalles del encuentro a «L’Osservatore Romano», y explicó que cuando vio llegar al Papa se inclinó para besarle los pies, pero Bergoglio lo intimó inmediatamente a levantarse y le besó las manos, abrazándolo y asegurándole que seguirá rezando por él como ha habrá hecho durante todo el periodo en el que estuvo como rehén. Visiblemente conmovido, según indicó el sacerdote, Francisco le dio también su bendición.

 

Fue secuestrado el 4 de marzo de 2016, en Aden, durante el ataque contra una casa para ancianos administrada por las monjas de la Madre Teresa. El religioso expresó «un recuerdo particular por las cuatro monjas y las doce personas asesinadas» cuando fue secuestrado. También agradeció al gobierno de Omán «que se comprometió para obtener la liberación».

 

 

Precisamente ayer, la Santa Sede, confirmando la noticia de la liberación del padre Tom, expresó en un comunicado su vivo agradecimiento «a todos los que trabajaron para encontrarlo, en particular a su majestad el sultán de Omán y a las autoridades competentes del sultanato». Por su parte, la Conferencia Episcopal de la India, a través de su secretario general, alabó el compromiso «personal del Papa Francisco, que a utilizado toda su influencia».

 

Acompañaba al padre Tom durante su audiencia en Santa Marta el cardenal Oswald Gracias, arzobispo de Mumbay. Antes de volver a Kerala, el religioso permanecerá algunos días en Roma para que lo revisen algunos médicos; será huésped de la comunidad salesiana que guía el rector mayor Ángel Fernández Artime. SUs condiciones de salud «son buenas», precisó el cardenal Gracias, quien aseguró también que «en el periodo de cautiverio no tuvo particulares problemas y fue tratado bien».

 

Yemen; liberan al sacerdote secuestrado


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Siria: ignorado todavía el paradero de algunos religiosos secuestrados.

Hezbolá: los obispos de Alepo secuestrados no están en manos del EI

El líder Nasralá cuenta que en las negociaciones sobre la rendición de los milicianos en las montañas entre Líbano y Siria se habló también sobre la suerte de los dos religiosos, raptados en abril de 2013

Los dos arzobispos metropolitanos de Alepo, mar Gregorios Yohanna Ibrahim y Boulos Yazigi, secuestrados en 2013

Pubblicato il 29/08/2017
GIORGIO BERNARDELLI
BEIRUT

Los dos obispos de Alepo secuestrados hace más de cuatro años no están en manos de llamado Estado Islámico. Lo sostuvo ayer por la noche en un discurso televisivo el líder de Hezbolá, indicando que se habló sobre su destino durante las negociaciones que llevaron al cese al fuego en las montañas de Qalamoun, la región montañosa que se encuentra en la frontera entre Siria y Líbano. Precisamente las noticias sobre una serie de secuestros fue la contraparte que el movimiento chiíta libanés pidió a los emisarios del autodenominado Califato a cambio del permiso para que cientos de milicianos abandonaran la zona y llegaran, con sus familias y escoltados por el ejército sirio, a la ciudad de Deir ez Zor, uno de los últimos bastiones en manos de los hombres con banderas negras.

 

La atención de Líbano se dirigió principalmente hacia la suerte de un grupo de propios soldados secuestrados en la zona de Arsal en agosto de 2014, cuando las fuerzas yihadistas asumieron el control de la zona. En diciembre de 2015 16 de ellos fueron liberados, en un intercambio de prisioneros entre el gobierno de Beirut y el frente al Nusra. Ahora el EI indicó a Hezbolá los lugares en los que otros ocho soldados del grupo fueron sepultados, por lo que se están llevando a cabo las investigaciones para verificar la identidad de los restos hallados. Nasralá reveló que durante la negociación también pidieron noticias sobre los dos obispos de Alepo (el sito-ortodoxo ;ar Gregorios Johanna Ibrahim y el greco-ortodoxo Boulos Yazigi, secuestrados el 22 de abril de 2013) y sobre el camarógrafo libanés Samir Kassab, secuestrado en octubre del mismo año. «En ambos casos —indicó el líder de Hezbolá— el Estado Islámico nos respondió que no sabía nada».

 

Efectivamente, los dos religiosos fueron secuestrados mucho más al norte, en la zona que se encuentra entre Alepo y la frontera con Turquía, probablemente mientras se dirigían para negociar la liberación de otras personas secuestradas. Por lo tanto, es verosímil que se hayan ocupado de su secuestro las milicias cercanas al frente al-Nusra, con una presencia todavía fuerte en la zona de Idlib, Siria. El hecho de que Nasralá hubiera querido referirse explícitamente al caso de los obispos de Alepo tiene un significado político frente a los equilibrios internos en un país cono Líbano. El contexto fue el de un discurso en el que el líder de Hezbolá reivindicó una de sus victorias sobre el EI como una «segunda liberación» del país, obtenida precisamente por su movimiento y no por el ejército regular.

 

Sin embargo, más allá de este aspecto, con la caída del EI en Siria vuelve a adquirir relieve el destino de los rehenes cuyas huellas se han perdido a lo largo de todos estos años. Para el caso de los dos obispos, la clave para saber su paradero podría encontrarse en Turquía. Durante los primeros meses tras su secuestro circularon incluso noticias de testigos que habrían visto a los obispos más allá de la frontera, en territorio turco. Falso o verdadero, lo cierto es que es improbable que las milicias apoyadas por Ankara en el norte de Siria no sepan nada sobre la suerte de los dos religiosos.

 

En cambio, es diferente el caso del padre Paolo Dall’Oglio, el jesuita romano que desapareció en la ciudad de Raqqa el 29 de julio del mismo 2013. Desde el principio, su secuestro fue atribuido por fuentes locales a las milicias cercanas a al Baghdadi. Y ahora, cuando en Raqqa el EI parece tener los días contados (con el avance de las milicias kurdas, apoyadas por la aviación estadounidense), podría acercarse el momento para llegar a la verdad sobre el destino del padre Dall’Oglio.