Loiola XXI

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Fuertes declaraciones del Papa con los jóvenes en preparación del Sínodo.

El Papa: “Quien va con las prostitutas es un criminal, tortura a las mujeres”

Francisco con los jóvenes del pre-Sínodo: «Pienso en el asco que deben soportar estas chicas. El 90% de los clientes son católicos. Pido perdón». No al «clericalismo» y a los «chismes»: es feo cuando un cura no es padre sino «príncipe o “boss”»

El Papa con los jóvenes

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Pubblicato il 19/03/2018
Ultima modifica il 19/03/2018 alle ore 23:41
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

 

Son católicos, bautizados, tal vez van habitualmente a las parroquias, la mayor parte de los clientes de las prostitutas. A la joven Blessing Okoedion, nigeriana que fue víctima del tráfico de personas en Italia, le tiembla la voz mientras expone su historia al Papa y a los 300 jóvenes de todos los continentes que llegaron a Roma para la reunión pre-sinodal. «Me pregunto y te pregunto, pero la Iglesia, demasiado machista todavía, ¿es capaz de interrogarse con verdad sobre esta elevada demanda de los clientes?», dijo Bergoglio.

 

«La pregunta es sin anestesia», comentó Francisco. Y también la respuesta es sin anestesia: «El problema es grave. Quiero pedir perdón a ustedes, a la sociedad, por todos los católicos, bautizados que cometen este acto criminal», dijo. «Y, por favor, si un joven tiene esta costumbre, ¡que la corte! ¿Eh? Es un criminal el que hace esto. “Pero, padre, ¿no se puede hacer el amor?”. No, esto no es hacer el amor, esto es torturar a una mujer. No confundamos los términos».

 

La raíz de todo, afirmó el Pontífice interrumpido por los aplausos, nace de una «mentalidad enferma», según la cual «la mujer debe ser explotada». En la actualidad, «no hay feminismo que haya logrado cancelar esto de la conciencia más profunda y del imaginario colectivo. La mujer debe ser explotada… Así se explica esta enfermedad de la humanidad, esta enfermedad de una manera de pensar social.

 

El Papa Bergoglio contó a Blessing y a los demás chicos que lo escuchaban las experiencias que escuchó durante el encuentro, en uno de los Viernes de la Misericordia, con algunas mujeres liberadas de la trata. «Para no creer», dio, «una fue secuestrada en Moldavia y se la llevaron en coche, dentro de la cajuela, amarrada durante una noche, a Roma»; a la mujer la amenazaron con matar a sus padres si se hubiera escapado. A otra le cortaron una oreja porque no había llevado la suma que le habían pedido. Y también estaban las mujeres africanas, que fueron engañadas con la ilusión de un trabajo y un salario estable, tal vez como edecanes. «No fueron secuestradas, sino engañadas… e inmediatamente después las metieron a esta vida», contó el Papa. Estas mujeres «comienzan el trabajo y en ese momento comienza en ellas una esquizofrenia defensiva: aíslan el corazón, la mente, y solamente dicen “Este es mi trabajo”, pero no se involucran para salvar la dignidad interior, puesto que la dignidad exterior, social, está por los suelos. Así se defienden sin ninguna esperanza».

 

«Algunas lograron huir –explicó Francisco–, pero la mafia de esta gente las persigue, las encuentran, algunas veces se vengan». A otras supervivientes les espera otra suerte, tal vez peor: el estigma social y de la propia familia. «Cuando se liberan no tienen el valor para volver a casa. Está la dignidad de la familia, no tienen el valor para decir la verdad, no pueden… no porque sean cobardes, sino porque tanto aman a la familia que no quieren que los padres y los hermanos sean ensuciados por esta historia. Y permanecen dando vueltas como pueden, buscando trabajo».

 

«Es una esclavitud». El Papa no encontró otros términos para definir la vida de estas mujeres. E insistió: «Aquí en Italia, hablando de los clientes, creo (y hago un cálculo sin fundamentos) el 90% son bautizados, católicos… pienso en el asco que deben sentir estas chicas cuando estos hombres las obligan a hacer algo. Recuerdo una vez, hubo un accidente en Buenos Aires en una discoteca: murieron 200 personas, fui a ver a los heridos al hospital, y en terapia intensiva había dos acianos. Habían perdido los sentidos después de un ictus. Me dijeron: “Los trajeron aquí del prostíbulo”. Ancianos, jóvenes, estas chicas soportan todo».

 

Por fortuna existen comunidades como las de Oreste Benzi, fundador de la Comunidad Juan XXIII, que trabajan para rescatar a estas mujeres. Francisco alabó su método: «Las chicas son vigiladas, se acerca uno de ellos (un voluntario, ndr.), comienza a hablar, uno creería que para ponerse de acuerdo sobre el precio, pero en lugar de preguntarle “¿Cuánto cuestas?”, le pregunta: “¿Cuánto sufres?”. Entonces la chica habla, él le da una tarjetita y le dice: “Nosotros te sacaremos, nadie te va a encontrar; aquí está el número de teléfono. ¿Cuál día es más seguro para ti, en cuál esquina?”».

 

«El 80% de las mujeres llama», aseguró el Papa, y las chicas son llevadas a estructuras fuera de Roma en donde pasan largos periodos de terapia psiquiátrica y el trabajo para reincorporarse a la sociedad y al mundo del trabajo. Algunas de ellas se casan, incluso con los mismos voluntarios, y tienen hijos. Claro, la obra de las comunidades que existen en todo el mundo no es suficiente para contrarrestar este crimen «contra la humanidad», perpetrado a veces incluso por quienes van a misa por las mañanas o incluso por mujeres. «Las que pueden ayudar mejor a estas chicas son las mujeres, las monjas, pero también hay personas que las venden», denunció el Pontífice, «hasta gente que se dice católica… Tal vez sea una minoría, pero lo hace».

 

Bergoglio invitó a los jóvenes a luchar contra esta «enfermedad»: «Esta es una de las luchas quel es pido a ustedes, jóvenes, que hagan, por la dignidad de la mujer. La mujer es digna, es hija de Dios. En el relato de la Creación es la que sorprendió al hombre con su belleza… y luego se acaba así». Otro camino es el de sancionar a los clientes, que ya aplican varios gobiernos de Europa, pero los resultados, a pesar de todo, son pocos, según observó el Papa.

 

También Francisco respondió a las preguntas de otros cinco jóvenes del pre-Sínodo. Por ejemplo, la de Yulian, seminarista de Ucrania, que preguntó cómo poderse preparar al sacerdocio y, al mismo tiempo, estar «abierto a la juventud y a la cultura de hoy», incluso en formas más incomprensibles como los tatuajes. Por lo pronto, dijo Francisco, «no te espantes de tus tatuajes»: la exageración siempre es un problema, pero también los hay que son un punto de inicio para el diálogo, en el sentido de que «el tatuaje indica tu pertenencia. Tú, joven, que te tatuaste así, ¿qué buscas? ¿Cuál pertenencia expresas en ese tatuaje? Hay que dialogar con esto y allí se llega a comprender la cultura de los jóvenes». Con ellos, aconsejó el Papa, «no hay que espantarse nunca, nunca. Detrás de las cosas no tan buenas siembre hay algo que hará llegar a alguna verdad».

 

Lo que necesita un sacerdote es un «doble testimonio», afirmó el Papa. Porque es cierto que «un sacerdote que no es testigo de Cristo hace tanto daño», pero también es cierto que «la que testimonia es la comunidad». «¡Pobre sacerdote que se encuentra en una comunidad que no es testimonio de Cristo!», exclamó Bergoglio. «Estará solo, afectivamente solo», se volverá un «cura funcional»: contratado por misa, comunión o sepultura, y luego abandonado a sí mismo. En ese caso, advirtió el Papa, «tienen que intervenir el obispo y los sacerdotes: no deben dejarlo solo, se lo comerán crudo».

 

Desde San Francisco hasta San Felipe Neri, siempre los grandes santos «han buscado compañeros». Solamente se puede ser testimonios de Cristo en una comunidad, acotó el obispo de Roma: esta relación recíproca, sin embargo, puede ser minada por dos problemáticas: el clericalismo y los chismes. La primera, insistió el Papa, es «una de las enfermedades más feas de la Iglesia»: una comunidad «busca a un sacerdote y no encuentra a un padre y a un hermano, sino a un doctor, a un profesor o a un príncipe». El Papa se dijo «preocupado» porque a menudo «se confunde el rol paternal del sacerdote y se reduce a un papel de dirigente: el “boss” de la empresa». Así como es también preocupante «el espiritualismo exagerado»: «Cuando encuentras a estos curas un poco así, con las manos juntas, que siempre piensan que están en el cielo… Yo digo: curas con cara de beata Imelda. No, no funciona… son incapaces de comprender. Cuando tú has cometido una de esas caídas que se cometen en la vida, ¿cómo vas a contársela a él?». De la misma manera, se preguntó Francisco, ¿quién iría a confiarse con un sacerdote «que es un rígido» o, peor, «un mundano» y «apegado al dinero»? «Recen por ellos, para que el Señor los convierta», dijo el Papa.

 

En relación con los chismes, por el contrario, Francisco contó una anécdota que le contó un «cardenal simpático» sobre una parroquiana muy parlanchina que, después de la misa, hablaba mal de todos y de todo. «Ella vivía cerca de la parroquia: desde la ventana podía ver el altar. Un día estaba enferma, llamó al sacerdote y dijo: “Estoy en la cama con el resfriado, ¿me puede traer la comunión”. Y el sacerdote contestó: “No se preocupe, con la lengua que tiene, puede llegar al tabernáculo”». Un episodio simpático, pero revela una realidad muy seria: «el chismorreo para mí es una de las cosas más feas en las comunidades cristianas», es como «el terrorismo: uno se acerca, habla con uno, arroja la bomba, destruye y se va».

 

También peligroso es «castrar» la formación de los religiosos. Lo dijo el Pontífice al responder a la pregunta de una monja china que le regaló una rosa hecha a mano «símbolo de alegría». Y, ¿cómo se “castra” la formación religiosa. Tratando de «protegerlos del mundo», pero en realidad se les priva de sus «potencialidades afectivas, comunicativas». «Esto no es proteger, sino anular, esto es castrar a las personas. La verdadera protección se hace en el crecimiento». La formación religiosa, explicó el Papa, debe ser humana, intelectual («es decir que tienen que estudiar»), comunitaria («aprender a convivir en comunidad»), apostólica («aprender el anuncio evangélico»). Si falta uno de estos «cuatro pilares» se corre el peligro de formar religiosos y consagrados «psicológicamente inmaduros».

 

Y lo mismo para los laicos: «Una mamá que sobreprotege a un niño lo anula, no lo deja ser libre y así encontramos en la vida muchos solterones y solteronas que no supieron encontrar una vida de amor, el matrimonio, porque se vieron obligados a la dependencia materna, porque no tienen libertad para elegir». Francisco está seguro de ello: «Prefiero que pierda la vocación y que no se convierta en un religioso enfermo que luego haga daño. Hablemos claro, cuando leemos sobre los casos de abuso: ¿cuántos de estos han sido anulados en el desarrollo, en la educación afectiva y acabaron así?».

 

Por ello, el Papa exhortó a los jóvenes a «dejar que salgan fuera los sentimientos, no anestesiarlos, no disminuirlos», y a «buscar a alguien de confianza», a un «sabio», con quien hablar de las cosas más íntimas. Porque «encerrarse mar en la vida es como llevar dentro un tumor, en el alma, que tarde o temprano te pesa y de quita la libertad. Lo importante es abrir todo, no maquillar los sentimientos», recomendó.

 

Al final, el Papa puso en guardia ante los peligros del mundo virtual: «Esto lo digo porque yo critico mucho el mundo virtual, ¡eh! Pero no porque sea viejo atrasado, sino porque tiene sus peligros, por ejemplo, en una cena de familia, papá y mamá miran la televisión y cada chico está con el teléfono, ¿no? Hablando con amigos, pero por ahí le tiene que decir algo al papá, o al otro, y se lo manda por teléfono. O sea, ya el mundo virtual puede llevarte a un nivel de alienación muy grande, ¡eh!, que te hace no ya líquido, como decía el gran Bauman, sino gaseoso ¡eh! Sin arraigo. Yo critico por eso el mundo virtual. Pero no lo demonicemos ¡eh! Porque es una riqueza, tenemos que saber usarlo, y no que nos esclavice alejándonos de lo concreto. Entonces, para salvar lo bueno del mundo virtual, una sola palabra: lo concreto. En italiano “concretezza” ¡eh! Tener el hábito de ir a lo concreto. Sí poder usar el mundo virtual pero con los pies sobre la tierra y no dejándome chupar, no gaseosamente, no líquidamente sino sólidamente. Es una ayuda. Y ahí, ahí tenemos que ir hacia atrás».

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Papa Francisco: cómo responder a la trata de personas. Entrevista con jóvenes.

El Papa en audiencia con los jóvenes que reflexionan sobre la trata de personasEl Papa en audiencia con los jóvenes que reflexionan sobre la trata de personas  (ANSA)

Papa: Para acabar con la trata es necesario terminar con la demanda

La trata de personas – reiteró el Papa – es un crimen contra la humanidad, una verdadera forma de esclavitud que toca las personas más vulnerables de la sociedad, y por ese motivo, es necesaria una toma común de responsabilidad y una decidida voluntad política para vencer en ese frente.

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Una reflexión sobre la trata de personas llevó a cabo un grupo de jóvenes provenientes de distintos países, recibidos por el Papa Francisco en Audiencia en la Sala Clementina del Vaticano.  El Papa respondió las cinco preguntas que le hicieron los jóvenes, desarrollando con ellas una descripción clara y concisa de lo que significa esta plaga en nuestros días y dando algunas pautas sobre cómo afrontarla. De la ignorancia del fenómeno a la necesidad de trabajos de sensibilización y a una toma de responsabilidad común, pasando por la corrupción, la cultura del descarte que pone a los más débiles en la mira de los tratantes, y la necesidad de una educación de calidad y de un compromiso para el desarrollo humano integral, antídotos, estos últimos, para afrontar este flagelo, teniendo presente por otra parte que si bien los traficantes son un eslabón en cadena de la trata, otro lo es la demanda que genera el mercado. Una vasta reflexión que resumiremos punto por punto, a partir de las preguntas de los jóvenes.

Crimen de lesa humanidad

El primer joven preguntó al Papa si piensa que el sorprendente silencio sobre los temas de la trata se deba a la ignorancia del fenómeno.

“Con seguridad sobre el tema de la trata hay mucha ignorancia”, respondió el Papa en primer lugar agregando que, sin embargo, hay veces que “pareciera que hay poca voluntad para comprender la magnitud del problema”. Una situación que se presenta porque este tema “toca de cerca nuestras conciencias, porque es escabroso, porque nos avergüenza”. Y también, “porque existe quien, aun conociendo el problema, prefiere no hablar porque se encuentra en el final de la cadena de consumo”.

“Se necesita coraje y honestidad – afirma Francisco – cuando en la cotidianeidad encontramos o tenemos algo que ver con personas que podrían ser víctimas de tráfico de seres humanos, o cuando elegimos comprar productos que podrían haber sido realizados a través de la explotación de personas”.

Es por ese motivo que “la tarea de sensibilización debe comenzar en casa”, y en esa línea, la voz de los jóvenes “más entusiasta y espontánea”, puede romper el silencio para denunciar las abominaciones de la trata y proponer soluciones concretas.

La trata de personas – reitera el Papa – es un crimen contra la humanidad, una verdadera forma de esclavitud que toca las personas más vulnerables de la sociedad, y por ese motivo, es necesaria una toma común de responsabilidad y una decidida voluntad política para vencer en ese frente.

Jóvenes sean promotores de conciencia

Al deseo manifestado por los jóvenes de comprometerse para un mundo más justo, y al pedido de una guía al pontífice sobre lo que puede hacer la juventud y la Iglesia al respecto, el aliento del Papa a ir a las parroquias y asociaciones para encontrar y escuchar a las personas.

Hay signos que los jóvenes pueden aprender a leer, que ponen de manifiesto “que podría haber una víctima de la trata”. Es el deseo de Francisco que salgan al encuentro de estas personas, abran sus corazones, y que estén listos para cambiar: “háganse promotores de iniciativas que las parroquias puedan acoger”, les dice el Santo Padre a los jóvenes, mientras que a la Iglesia, tal fuera su mandato, reitera que “debe promover y crear espacios de encuentro”.

En esta línea, el Santo Padre añade que internet, con los social network, puede ofrecer mayores posibilidades de encuentro y de solidaridad, aunque pone en guardia sobre los riesgos ínsitos en ella como espacio virtual para captar a las víctimas, y llama a quienes tienen la obligación de vigilar – adultos, padres y educadores – pero también a los hermanos y primos mayores, a proteger y velar sobre los chicos. A los jóvenes Francisco pide activar un círculo virtuoso compartiendo las propias experiencias de encuentro con los hermanos del mundo.

Menores a menudo invisibles y sujetos a peligros y amenazas

A la joven que pregunta cómo ayudar a no caer en la trampa de los vendedores de ilusiones y de los traficantes, el Pontífice señala una terrible realidad: muchos de las jóvenes víctimas fueron abandonadas antes por sus familias, y muchas fueron inducidas a la trata por sus propios parientes y amigos.

De ello se desprende la importancia de la educación como instrumento de protección contra la trata, dado que un sano ambiente escolástico así como un ambiente parroquial sano, permiten a los jóvenes denunciar a los traficantes sin vergüenza y ser portadores de mensajes correctos para otros jóvenes para que no caigan en la misma trampa.

“Son a menudo las falsas noticias, – dice- que llegan de boca en boca o por los social media las que atrapan a los inocentes”, y en ese sentido “quienes han encontrado la criminalidad organizada pueden jugar un rol clave en la descripción de los peligros”.

“El futuro – asegura el Papa – está ciertamente en las manos de Dios”, aunque esto, añade, “no significa negar las dificultades y los problemas, sino verlas como provisorias o superables”.

Crear oportunidades para el desarrollo humano integral y terminar con la demanda

¿Qué hacer para que desaparezca la plaga de la trata? A esta pregunta el Obispo de Roma responde describiendo el cuadro de la situación:

“Cuando los países son víctimas de la pobreza extrema, la violencia y la corrupción, la economía, el marco normativo y las infraestructuras de base son ineficientes y no garantizan la seguridad, los bienes y los derechos esenciales. En estos contextos, los perpetradores de estos crímenes actúan con impunidad. El crimen organizado y el tráfico ilegal de drogas y de seres humanos eligen a las víctimas entre las personas que hoy tienen escasos medios de subsistencia y menos esperanzas para el mañana”.

“La respuesta es, por lo tanto, crear oportunidades para el desarrollo humano integral, comenzando con una educación de calidad desde la primera infancia, creando oportunidades de crecimiento a través del empleo. Estos dos modos de crecimiento, en diferentes etapas de la vida, representan los antídotos contra la vulnerabilidad y el tráfico”.

Contundente el Pontífice al afirmar que si hay tantas jóvenes víctimas de la trata, es porque hay muchos hombres que piden estos servicios y están dispuestos a pagar por su placer. Arrestar a los traficantes es un deber de justicia pero la verdadera solución es la conversión de los corazones que corte la demanda para terminar con el mercado.

Sínodo: jóvenes llamen a la Iglesia a la acción

En la quinta y última pregunta sobre el espacio que será dado a los jóvenes que provienen de las periferias, el Pontífice asevera su deseo de que sean protagonistas de este sínodo: “deseo que puedan ver el sínodo como un lugar para lanzar un mensaje a los gobernantes de los países de proveniencia y de llegada para pedir protección y apoyo. Que lancen un mensaje global para una movilización juvenil mundial para construir juntos una casa inclusiva y acogedora.

“Mi esperanza es que el Sínodo sea también una oportunidad para las Iglesias locales para aprender a trabajar juntas y convertirse en una red de salvación”.

En la conclusión el Obispo de Roma rezó con los presentes por intercesión de Santa Josefina Bakhita, “testigo ejemplar de esperanza para las víctimas de esclavitud” para no caer en la indiferencia y poder ver las miserias y heridas de tantos hermanos y hermanas privados de su dignidad y de su libertad, y oír su grito de ayuda”.


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Cómo funciona la prostitución. Una fuerte denuncia en un libro.

Los clubes abiertos y las putas dentro

LOS CLUBES ABIERTOS Y LAS PUTAS DENTRO

José María Segura. Todo en su sitio bien escondido y tapadito. Para no escuchar “el ruido de sus llantos”. El Proxeneta.

Este libro es una faena. Es un aldabonazo. Un testimonio-confesión de quien se declara ex proxeneta, traficante de personas, explotador de mujeres, esclavista… El problema con este libro es que deseas que no sea cierto. Que no sea verdad que hay miles de mujeres vendidas y compradas en España, coaccionadas para ejercer la prostitución. Que tiene que ser mentira que muchas de ellas son niñas traídas con engaños de sus países de origen. Que no es verdad que jueces y policía, cuando hacen lo que pueden, tampoco se enteran de qué va la película.

Este libro es una mala noticia. Porque ahora cuando lees esos titulares en la prensa, a los que se refiere “el músico”, que titulan  “desmantelada red”, “desmantelado piso”, recuerdas que esas mujeres con toda probabilidad volverán en horas a ser esclavizadas y prostituidas, sujetas por cadenas invisibles en macro burdeles, porque es lo único que conocen. A menos que este libro sea pura fábula…

El proxeneta, Miguel, explica entre sorna y crudo realismo como exprimían a las mujeres, “al producto”, hasta dejarlo “seco”. Una relación de temor y dependencia afectiva, construida desde sus países, donde establecían contacto con sus familias. Coacciones, amenazas, junto con pretendido interés por las mujeres. Las “señoras”, aterradas por su parte pues temían a sus captores “creían que éramos tan violentos y despiadados como los narcotraficantes de su país”, dice de las colombianas que, por ser las primeras, “sufrieron mucho”, “muchísimo”.

Mujeres convertidas en objetos, codificadas, “propiedad de”, que como tal ha de ser tratada: “una propiedad… que vendes y hay que tratarla como tal. Si te involucras en su vida o en sus problemas, te puede afectar, porque esa mercancía tiene sentimientos.” Y por si no quedaba claro explicita: “Ella es lo que es, una esclava. Y tú, su dueño, su amo”El Proxeneta nos asoma al mundo del hampa de la trata. Ese negocio muy lucrativo a costa de la sangre, sudor y lágrimas de las mujeres. Sangre, literalmente, porque hasta los análisis de sangre que hacían para hacerse pasar por respetuosos con las mujeres se los apuntaban a “la deuda” contraída. Esa deuda que nunca acababa.

“El músico” nos introduce en su mundo, un mundo turbio “extremadamente violento”. Con reglas propias, basadas en algo así como “el honor entre ladrones”, o mejor, el saber que la publicidad es mala para el negocio… Miguel relata como las traiciones y delaciones entre clanes de proxenetas era un modo de eliminar la competencia. Los proxenetas, tratantes de seres humanos colaborando con la policía y la “Justicia”. Y es que con desparpajo explica Miguel como este inframundo de la trata de mujeres, el tráfico de “carne fresca”, se sostiene merced a la hipocresía de la sociedad que mira hacia otro lado. Nadie quiere saber lo que se esconde tras las luces que iluminan las carreteras. Por este libro circulan abogados, notarios, taxistas, alcaldes, gestores, médicos, banqueros… Todos sacando rédito de la violencia y abuso sexual continuado ejercido sobre estas esclavas del sexo. Nada que ver con “Pretty Woman” dice Miguel con una sorna que no deja espacio a la confusión “No hay prostitución que se ejerza libremente, eso es radicalmente falso”.

Puteros y sociedad que consentimos este infierno, esto es lo que hay. Compra-venta de mujeres. Sin anestesia. Confiesa Miguel: “Fui tratante de mujeres durante más de veinte años. Las compré y vendí como si fueran ganado, para explotarlas salvajemente en nuestros clubes, sin compasión”. Mujeres que, como Lucía, terminan en un hospital psiquiátrico, tras haber tratado de quitarse la vida en su huida del infierno de la prostitución. Lucía, que como miles de otras, entró en ese mundo buscando un futuro para un hijo al que nunca volvió a ver. Miguel y la industria de la trata la exprimió hasta secarle el alma. No es la única. No es pasado. Ahora hay “Lucías” en nuestras calles y ciudades. En los clubes. Maldiciendo su vida tras esas luces de las cunetas o en esos macro clubs.

Tomen nota de cómo explica Miguel que todo el discurso por la legalización y regularización de la prostitución está financiado y alimentado por el lado más oscuro de la trata. Un discurso y una estratagema pensada en hacer la explotación de mujeres perdurable, en hacerla tratable por la sociedad. No nos dejemos embaucar. Estamos hablando de comprar el cuerpo de un ser humano, o de alquilarlo por un rato. Estamos hablando de violencia física y psicológica contra mujeres, algunas casi niñas, engañadas. Vendidas y compradas, temerosas, empobrecidas. Algunas de ellas embarazadas en el momento de ser captadas, forzadas a abortar o embaucadas para entregas a sus hijos a los servicios sociales o a supuestos familiares. Lo que fuera con tal de que volviesen a trabajar.

En fin, en este libro hay muchas razones para la indignación. Miguel describe ese sórdido mundo, tan a la vista y tan oculto. Explica como en los periódicos que llevan en primera plana titulares de persecución de redes de trata se colocan también anuncios que las favorecen. Como el entramado de “profesionales respetables” que se nutre de la explotación de estas mujeres esclavizadas lo sostiene y como, en el fondo, la oferta existe porque existe la demanda. Es llamativa la descripción tipológica que hace “el músico” de los diferentes tipos de “puteros” que tiene en común el uso de la mujer como producto de usar y tirar. El discurso de los puteros para autojustificarse es el que compramos como sociedad: “si la realidad hubiese sido tan oscura como se pintaba en las campañas oficiales fallidas, la fiscalía y los jueces hubiesen cerrado los negocios y nosotros entraríamos en la cárcel para no salir más.” Pero como eso no pasa y los clubes siguen abiertos, seguimos mirando para otro lado. Business as usual. Todo seguía igual. Mantenido y consentido por la sociedad parásita de la prostitución. Ese ejército de vampiros que mira hacia otro lado siendo consciente de que sus gestiones permiten el sufrimiento de estas mujeres esclavas. Yonquis del dinero los que les permitían blanquear el dinero manchado con el sudor y las lágrimas de sus esclavas, los que hacían exámenes médicos, los que agilizaban los papeles, los ex policías que informaban, los jueces que no se implicaban…

El libro acaba como termina, o aún peor para el lector/a. Ahora sabes. Miguel afirma que quienes empezaron en este mundo de la explotación siguen en él. Que el sistema no funciona porque no hay coordinación, ni un juzgado único para el delito de trata de seres humanos. ¡Es un proxeneta el que lo pide! Es un proxeneta el que se duele de la indiferencia y falta de formación de algunos jueces y fiscales frente a estas mujeres desamparadas. Esa mafia sigue existiendo y operando hoy. ¿Qué vamos a hacer para enfrentarla?


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El Papa en el día mundial contra la trata de personas.

El Papa en el día Mundial contra la Trata: “Con empeño erradiquemos esta plaga de esclavitud moderna”

 

 

(RV).- “Cada año, miles de hombres, mujeres y niños son víctimas inocentes de la explotación laboral, sexual y del tráfico de órganos. Deseo renovar mi llamamiento al empeño de todos, con el fin de que esta “plaga aberrante, forma de esclavitud moderna, sea aplacada adecuadamente”, lo dijo el Papa Francisco el domingo 30 de julio, tras rezar la oración mariana del Ángelus en el Día Mundial contra la Trata de Personas.

El Santo Padre ha condenado públicamente y en numerosas ocasiones la trata de seres humanos, un fenómeno que considera un auténtico crimen contra la humanidad. En esta ocasión, reiteró su apelo a no permanecer indiferentes frente a la realidad de la trata. “Parece que nos hemos acostumbrado a considerarla como una cosa normal. Esto es feo, es cruel, es criminal”, explicó el Obispo de Roma ante miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, a quienes invitó a rezar a la Virgen María “para que sostenga a las víctimas y convierta los corazones de los traficantes”.

El Día Mundial contra la trata fue instaurado por Naciones Unidas desde el año 2013, con el fin de crear una conciencia social a nivel global sobre esta actividad delictiva, que acaba con la dignidad del ser humano

Según los últimos datos publicados por la Organización Internacional del Trabajo, se calcula que aproximadamente 21 millones de personas en el mundo son víctimas de la trata, en sus diversas modalidades de explotación existentes. Esta dura realidad repercute de manera directa o indirecta a todos los países, ya sea como país de origen, tránsito o destino de las víctimas.

Palabras del Papa tras rezar la oración mariana del Ángelus

«Queridos hermanos y hermanas:

Hoy es el Día Mundial contra la Trata de Personas, promovido por las Naciones Unidas. Cada año, miles de hombres, mujeres y niños son víctimas inocentes de la explotación laboral, sexual y del tráfico de órganos. Deseo renovar mi llamamiento al empeño de todos, con el fin de que esta  “plaga aberrante de esclavitud moderna”, sea aplacada adecuadamente. Oremos junto con la Virgen María para que ella sostenga a las víctimas de la trata y convierta los corazones de los traficantes.

Saludo ahora a los peregrinos provenientes de Italia y de otros países, en particular a las Hermanas Murialdinas de San José, las novicias de las Hermanas de María Auxiliadora, a los monaguillos de varias parroquias italianas, y al club italiano de Hockey Femenino de Buenos Aires.

Les deseo a todos un buen domingo, y por favor no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta pronto!».


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El Papa condena la trata de personas.

“La trata de personas es plaga aberrante y esclavitud moderna”

Durante el Ángelus, el Papa rezó por las «miles de víctimas inocentes de la explotación laboral y sexual, y del tráfico de órganos». Después recordó a los fieles la «alegría del Evangelio»
AP

El Papa durante el Ángelus

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Pubblicato il 30/07/2017
Ultima modifica il 30/07/2017 alle ore 12:45
GIACOMO GALEAZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Advertencia del Papa contra la explotación laboral y sexual, y contra el tráfico de órganos. «Oremos junto con la Virgen María para que ella sostenga a las víctimas de la trata y convierta los corazones de los traficantes». Durante el Ángelus de hoy recordó que se celebra el Día Mundial contra la Trata de Personas, promovido por las Naciones Unidas. «Cada año, miles de hombres, mujeres y niños son víctimas inocentes de la explotación laboral, sexual y del tráfico de órganos —afirmó Francisco. Y parece que nos hemos acostumbrado a considerarla una cosa normal. ¡Estos es feo, es cruel, es criminal! Deseo renovar mi llamamiento al empeño de todos, con el fin de que esta “plaga aberrante de esclavitud moderna”, sea aplacada adecuadamente». Al final de su llamado, el Pontífice recitó con los fieles un Ave María. Y a todos los que se encontraban reunidos en la Plaza San Pedro propuso la «alegría del Evangelio», que «llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús». Efectivamente, «los que se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría». El Reino de Dios requiere «dinamismo, búsqueda y sacrificio».

 

Antes de la oración mariana, el Papa Francisco comentó el discurso parabólico de Jesús, que reúne «siete parábolas en el capítulo décimo tercero de Evangelio de Mateo, se concluye con las tres semejanzas de hoy: el tesoro escondido, la perla preciosa y la red de pesca». El Papa reflexionó sobre las primeras dos, que «subrayan la decisión de los protagonistas de vender toda cosa para obtener aquello que han descubierto». En el primer caso, explicó, «se trata de un campesino que casualmente se topa con un tesoro escondido en el campo donde está trabajando. No siendo el campo de su propiedad, debe comprarlo si quiere entrar en poseso del tesoro: entonces decide arriesgar todos sus haberes para no perder aquella ocasión de veras excepcional. En el segundo caso encontramos un mercader de perlas preciosas; él, como experto conocedor, ha descubierto una perla de gran valor. También él decide apuntar todo en aquella perla, al punto de vender todas las otras».

 

Estas semejanzas, según Francisco, resaltan dos características sobre la posesión del Reino de Dios: la búsqueda y el sacrificio. «El Reino de Dios es ofrecido a todos, pero no está puesto a disposición en una bandeja de plata, necesita un dinamismo: se trata de buscar, caminar, ocuparse —advirtió Jorge Mario Bergoglio. La actitud de la búsqueda es la condición esencial para encontrar; es necesario que el corazón arda del deseo de alcanzar el bien precioso, es decir, el Reino de Dios que se hace presente en la persona de Jesús. Es Él el tesoro escondido, es Él la perla de gran valor. Él es el descubrimiento fundamental, que puede dar un viraje decisivo a nuestra vida, llenándola de significado».

 

Frente a ese descubrimiento inesperado, «tanto el campesino come el mercader se dan cuenta que tienen delante una ocasión única que no deben dejarse escapar, por lo tanto, venden todo aquello que poseen». Entonces, «la valuación del valor inestimable del tesoro, lleva a una decisión que implica también sacrificio, separaciones y renuncias». Y, prosiguió Francisco, «cuando el tesoro y la perla han sido descubiertos, es decir, cuando hemos encontramos al Señor, es necesario no dejar estéril este descubrimiento, sino sacrificarle cualquier otra cosa». Por ello no se trata de «despreciar el resto sino de subordinarlo a Jesús, poniéndolo a Él en el primer lugar. La gracia en primer lugar. El discípulo de Cristo no es uno que se ha privado de algo esencial, es uno que ha encontrado mucho más: ha encontrado la alegría plena que sólo el Señor puede donar. Es la alegría evangélica de los enfermos curados, de los pecadores perdonados, del ladrón a quien se le abre la puerta del paraíso».

 

Hoy, recordó el Pontífice, «somos exhortados a contemplar la alegría del campesino y del mercader de las parábolas. Es la alegría de cada uno de nosotros cuando descubrimos la cercanía y la presencia consoladora de Jesús en nuestra vida». Una presencia que «transforma el corazón y nos abre a las necesidades y a la acogida de los hermanos, especialmente de aquellos más débiles». Por ello el Papa invitó a los fieles a pedir la intercesión de la Virgen María, para que cada uno de nosotros «sepa dar testimonio, con las palabras y los gestos cotidianos, de la alegría de haber encontrado el tesoro del Reino de Dios, es decir, el amor que el Padre nos ha donado mediante Jesús».

 

Después del Ángelus, Francisco saludó a «todos los peregrinos que vienen de Italia y de diferentes países, en particular las Monjas Murialdinas de San José, las Novicias de las Monjas de María Auxiliadora, los Ministrantes de diferentes parroquias italianas y el Club Italiano de Hockey Femenino e Buenos Aires». Como acostumbra, deseó a todos un buen domingo y pidió oraciones por él.


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En Roma, Via Crucis por las mujeres crucificadas

“Vía Crucis por las mujeres crucificadas”. Aliento del Papa a los que luchan contra la trata

2017-04-07 Radio Vaticana

(RV).- “Saludo a la Comunidad Papa Juan XXIII y, al tiempo que exhorto a proseguir la obra en favor de las jóvenes salvadas de la prostitución, invito a los romanos a participar en el Vía Crucis por las mujeres crucificadas. Que tendrá lugar el viernes, 7 de abril en la Garbatella”. Con estas palabras el Papa Francisco alentó e invitó en su catequesis del primer miércoles de abril, a participar en el Vía Crucis por las mujeres crucificadas, que este año realiza su tercera edición.

El Evento, promovido por la Comunidad Papa Juan XXIII, busca sensibilizar a la sociedad actual sobre el drama de las mujeres víctimas de la trata y la esclavitud de la prostitución. En Italia, son más de cien mil las mujeres extranjeras entre 15 y 25 años, obligadas a prostituirse. A ellas, está dedicado el Vía Crucis de solidaridad y oración, que se llevará acabo la tarde de este viernes, 7 de abril, en el barrio romano de la Garbatella. Este momento de oración y reflexión estará encabezado por Mons. Angelo Becciu, Sustituto de la Secretaria de Estado Vaticano y otras personalidades, quienes llevaran en sus hombros una gran cruz, con ella, “quieren abrazar simbólicamente a todas las víctimas de este horrible mercado, señalan los organizadores, para darles solidaridad y elevar una oración de súplica a nuestro Señor en favor de las jóvenes que piden ser liberadas de este flagelo”.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)


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Violaciones de derechos humanos en el mundo de la prostitución.

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Graves violaciones de derechos humanos sufridas por trabajadoras y trabajadores sexuales en el mundo

Photo by Spencer Platt/Getty Images

“Si un cliente se porta mal contigo, al final tienes que solucionarlo tú misma. Sólo llamas a la policía en caso de peligro de muerte. Si llamas a la policía, lo pierdes todo.” Trabajadora sexual de Noruega

26 de mayo de 2016

Amnistía Internacional publica hoy cuatro informes de investigación sobre las violaciones de derechos humanos que sufren las trabajadoras y los trabajadores sexuales en Noruega, Argentina, Hong Kong y Papúa Nueva Guinea.

Las personas que se dedican al trabajo sexual están especialmente expuestas a sufrir toda una serie de abusos contra los derechos humanos, como violación, violencia, extorsión y discriminación. Con demasiada frecuencia la protección de la ley y las medidas de reparación con que cuentan son escasas o inexistentes”, ha explicado Tawanda Mutasah, director general del Programa de Derecho Internacional y Política de Amnistía Internacional.

“Los gobiernos deben tomar aún más medidas para proteger de los abusos y violaciones de derechos humanos a quienes se dedican al trabajo sexual, en su mayoría mujeres que se enfrentan a múltiples formas de discriminación y desigualdades de género. Nuestra investigación pone de relieve los testimonios de estas personas y los problemas a los que se enfrentan a diario.”

Amnistía Internacional exige una serie de responsabilidades a los gobiernos para que, entre otras recomendaciones,garanticen la protección contra la violencia, la explotación y la coerción de manera que nadie se vea obligado a entrar en el trabajo sexual por falta de oportunidades. Además, pide la participación de las trabajadoras y los trabajadores sexuales en la elaboración de las leyes que afectan a su vida y a su seguridad, el fin de la discriminación y el acceso a la educación y a oportunidades de empleo para todas las personas.

Entre otras medidas de protección y prevención se recomienda la despenalización del trabajo sexual consentido, incluida la anulación de las disposiciones legales que prohíben las actividades conexas, como la prohibición de la compra y el ofrecimiento de servicios sexuales y de la organización general de trabajo sexual. Esta recomendación está basada en la evidencia de que tales disposiciones hacen a menudo que las personas que se dedican al trabajo sexual estén menos seguras y que se abuse de ellas con impunidad, pues es frecuente que tengan demasiado miedo a que las sancionen para presentar una denuncia ante la policía. Las leyes sobre el trabajo sexual deben estar centradas en la protección contra la explotación y los abusos, no en intentar prohibirlo por completo y sancionar a quienes se dedican a él.

Amnistía Internacional refuerza de esta manera su postura de que el trabajo forzoso, la explotación sexual infantil y la trata de seres humanos son abusos atroces contra los derechos humanos
, que hacen necesaria una acción concertada y que, con arreglo al derecho internacional, han de estar penalizados en todos los países.

“Queremos que se modifiquen las leyes para centrarlas en conseguir que la vida de las personas que se dedican al trabajo sexual sea más segura y que mejore su relación con la policía, a la vez que se aborda el problema absolutamente real de la explotación. Queremos que los gobiernos se aseguren de que ninguna persona es coaccionada para vender servicios sexuales o no puede dejar el trabajo sexual si decide hacerlo”, ha añadido Tawanda Mutasah.

La investigación
Un extenso trabajo de investigación -con cuatro informes específicos que ofrecen una cobertura global desde el punto de vista geográfico- muestra que las trabajadoras y los trabajadores sexuales sufren a menudo terribles abusos contra los derechos humanos. Es así debido en parte a la criminalización, que agrava su situación de peligro y marginación y les impide buscar protección contra la violencia y solicitar servicios jurídicos y sociales.

“Algunas trabajadoras sexuales nos contaron que la criminalización permite a la policía acosarlas y no dar prioridad a sus denuncias y a su seguridad”, ha explicado Tawanda Mutasah.

En vez de centrarse en proteger a las trabajadoras y los trabajadores sexuales de la violencia y el crimen, las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley de muchos países se centran en prohibir el trabajo sexual por medio de la vigilancia, el acoso y las redadas.

La investigación de Amnistía Internacional revela que las personas que realizan trabajo sexual suelen tener muy poca o ninguna protección frente a los abusos y carecer de reparación por medios judiciales incluso en los países donde la venta de servicios sexuales es legal.

Noruega
En Noruega, comprar servicios sexuales es ilegal, pero el acto directo de venderlos, no. Otras actividades relacionadas con el sexo están penalizadas, entre ellas la “promoción de la prostitución” y alquilar establecimientos para vender servicios sexuales.

A pesar del alto índice de violaciones y violencia de clientes y bandas organizadas, el grado de resistencia de las personas dedicadas al trabajo sexual a denunciar la violencia ante la policía es muy alto.

“Fui a casa de un hombre. Me dio dos puñetazos en la cara. No lo denuncié a la policía. No quiero que figure en mi historial”, dijo a Amnistía Internacional una trabajadora sexual.

Amnistía Internacional escuchó el testimonio de varias personas dedicadas al trabajo sexual en Noruega que habían denunciado violencia a la policía y habían sido desalojadas de sus hogares o expulsadas por haber hablado con la policía.

En virtud de la legislación noruega, las trabajadoras y los trabajadores sexuales corren riesgo de desalojo forzoso, pues sus caseros pueden ser procesados por alquilarles la casa si venden servicios sexuales en ella.

Una persona que representaba a una organización noruega de defensa de los derechos de las trabajadoras y los trabajadores sexuales explicó: “Si los caseros no proceden al desalojo, la policía interpone una querella criminal contra ellos […] La policía anima a los caseros a tomarse la justicia por su mano y aplicarla ellos mismos.”

Las personas dedicadas al trabajo sexual no pueden tampoco agruparse para trabajar por motivos de seguridad ni contratar servicios de terceros en funciones de seguridad, pues probablemente se calificaría de “promoción de la prostitución” según la ley.

Buenos Aires, Argentina
En teoría, la venta o compra de servicios sexuales no es ilegal en Buenos Aires, pero en la práctica a las personas dedicadas al trabajo sexual se las criminaliza por medio de diversas leyes que sancionan actividades conexas y que no distinguen entre trabajo sexual con consentimiento y trata de seres humanos.

En la investigación de Amnistía Internacional se determinó que entre las personas dedicadas al trabajo sexual en Buenos Aires el grado de resistencia a denunciar violencia a la policía era muy alto.

“[El cliente] me pagó y estaba a punto de bajarme del auto cuando me agarró del cuello y me cortó con un cuchillo. Le di todo el dinero que tenía y mi teléfono celular, y me dejó ir,” dijo a Amnistía Internacional Laura, trabajadora sexual que se desempeña en la calle.

Explicó que no había denunciado la violencia ni el robo a la policía porque le parecía que iba a ser una pérdida de tiempo: “No me van a escuchar, porque soy trabajadora de la calle.”

La policía suele abordar arbitrariamente en la calle a las personas que se dedican al trabajo sexual, que en ocasiones tienen que pagar reiteradas multas y son sometidas a libertad vigilada. Es ilegal que la policía o los fiscales de Buenos Aires tengan en cuenta la apariencia, la vestimenta o los modales de una persona al hacer cumplir una ley que penaliza la comunicación relacionada con el trabajo sexual en público. Sin embargo, la aplicación de estos criterios es un hecho, y en sus operaciones la policía se dirige específicamente contra las personas trans que se dedican al trabajo sexual.

En Buenos Aires, aunque desarrollen su actividad en domicilios particulares, las trabajadoras y los trabajadores sexuales suelen sufrir largas y violentas inspecciones y allanamientos de la policía, así como extorsiones y chantajes.

Las personas que se dedican al trabajo sexual en Buenos Aires informaron también de restricciones para acceder a los servicios de salud, entre ellos una enorme estigmatización y discriminación.

“Realmente no teníamos acceso a los servicios de salud, porque siempre que íbamos a un hospital los médicos se burlaban o nos atendían en último lugar”, dijo a Amnistía Internacional una persona trans que se había dedicado al trabajo sexual.

Amnistía Internacional comprobó que estos obstáculos habían hecho que algunas personas que realizaban trabajo sexual prescindieran por completo de estos servicios.

Hong Kong
En Hong Kong, vender servicios sexuales no es ilegal si se trata de una persona que lo hace en un domicilio particular. Sin embargo, trabajar en lugares aislados deja a las trabajadoras y los trabajadores sexuales en situación vulnerable, expuestos a sufrir robos, agresiones físicas y violaciones.

En su calidad de trabajadora sexual, Queen contó a Amnistía Internacional: “No he denunciado nunca ningún delito, como violación, porque temo que me acusen de ofrecer servicios sexuales.”

Las personas dedicadas al trabajo sexual en Hong Kong no sólo reciben poca protección de la policía, sino que a veces son sometidas deliberadamente a acoso por ella.

La investigación de Amnistía Internacional revela que los agentes de policía ejercen a menudo sus atribuciones de manera indebida para atrapar y sancionar a estas personas tendiéndoles trampas, extorsionándolas y coaccionándolas. Se permite que agentes de policía de incógnito reciban en el curso de su trabajo determinados servicios sexuales de personas dedicadas al trabajo sexual para conseguir pruebas. Amnistía Internacional ha registrado también casos de policías o individuos que afirmaban serlo que dijeron a trabajadoras o trabajadores sexuales que podían librarse de sanciones legales si les daban dinero o sexo “gratis”.

Las personas trans dedicadas al trabajo sexual suelen ser objeto de prácticas policiales especialmente abusivas, como humillantes e invasivos cacheos integrales, practicados por agentes varones a mujeres trans.

“Hay mucho manoseo y mucha mofa”, explicó un abogado que defiende a personas trans dedicadas al trabajo sexual en Hong Kong.

Tras su detención, las trabajadoras sexuales trans pueden ser enviadas a centros de detención para hombres y a unidades especiales para personas con enfermedades mentales.

Papúa Nueva Guinea
En Papúa Nueva Guinea es ilegal vivir del trabajo sexual y organizar actividades de comercio sexual. La homosexualidad también está penalizada y es la principal causa de procesamiento de trabajadores sexuales.

La investigación de Amnistía Internacional ha determinado que esta legislación penal permite a la policía amenazar, extorsionar y detener arbitrariamente a las personas dedicadas al trabajo sexual.

Las trabajadoras y los trabajadores sexuales de Papúa Nueva Guinea sufren en grado extremo estigmatización, discriminación y violencia, incluidos la violación y el asesinato. Según una encuesta de investigación académica de 2010, en un periodo de seis meses el 50% de las personas dedicadas al trabajo sexual en la capital del país, Port Moresby, habían sido violadas por clientes o por la policía.

Amnistía Internacional escuchó testimonios terribles de personas que habían sido sometidas a violación y abusos sexuales por agentes de policía, clientes y otros agresores, pero tenían demasiado miedo para denunciarlo porque incluso ellas mismas se consideraban “ilegales”.

Mona, trabajadora sexual sin hogar, contó a Amnistía Internacional: “La policía comenzó a golpear a mi amigo [un cliente] y a mí […] Seis agentes tuvieron sexo conmigo uno tras otro. Estaban armados, así que tuve que hacerlo. No tengo ningún apoyo para denunciarlos ante los tribunales. Fue muy doloroso, pero lo he dejado estar. Si recurro a la ley, no podrán ayudarme, porque el trabajo sexual es ilegal en Papúa Nueva Guinea.”

La policía de Papúa Nueva Guinea ha utilizado preservativos como prueba contra personas dedicadas al trabajo sexual, a quienes a menudo se estigmatiza y se acusa de ser “propagadoras” de enfermedades. Esta práctica hace que muchas se abstengan de buscar información y servicios de salud sexual y reproductiva, incluso para el VIH/sida.

Mary, trabajadora sexual, explicó: “Cuando nos atrapa o nos retiene la policía, si nos encuentran condones nos golpean y dicen que promovemos el sexo o que somos las que propagamos enfermedades de esas como el VIH. La policía pide dinero; nos amenaza o nos dice que le demos tanto. Nosotras se lo damos, porque tenemos miedo de que nos golpeen si no.”

La posición de Amnistía Internacional

La posición de Amnistía Internacional ante la situación que sufren trabajadoras y trabajadores sexuales de todo el mundo es la culminación de extensas consultas de ámbito mundial, un minucioso examen de datos sustanciales y normas internacionales de derechos humanos e investigación directa, llevados a cabo a lo largo de más de dos años.

Su aprobación formal y su publicación son el resultado de una decisión democrática, tomada por Amnistía Internacional en agosto de 2015 y de la que se informó ampliamente entonces.

En ella se insta a los gobiernos a:

  • Garantizar que todas las personas tienen acceso a sus derechos económicos, sociales y culturales, a la educación y a oportunidades de empleo
  • Eliminar los estereotipos de género perjudiciales y todas las formas de discriminación y las desigualdades estructurales que puedan llevar a grupos marginados a vender servicios sexuales en cantidad desproporcionada
  • Reformular las leyes relativas al trabajo sexual para eliminar los delitos de carácter muy general que criminalizan la mayoría de los aspectos –si no todos– del trabajo sexual y convertirlas en leyes que brinden protección frente a la coacción (incluida la trata de personas) y los actos de explotación y abuso y prevengan la participación de niños y niñas en el comercio sexual.
  • Eliminar la regulación penal y cualquier otra regulación punitiva del trabajo sexual con consentimiento entre personas adultas, ya que refuerzan la marginación, el estigma y la discriminación y pueden negar a las personas que se dedican al trabajo sexual el acceso a la justicia bajo el amparo de la ley.
  • Garantizar la participación de las trabajadoras y los trabajadores sexuales en la elaboración de las leyes y políticas que afectan directamente a su vida y su seguridad.
  • Garantizar marcos efectivos que permitan a las personas abandonar el trabajo sexual cuando así lo decidan.
  • Garantizar que las trabajadoras y los trabajadores sexuales gozan de igualdad de acceso a la justicia, la atención médica y otros servicios públicos, e igualdad de protección ante la ley.

El proceso de consulta sobre esta posición se complementó con investigaciones existentes de Amnistía Internacional sobre derechos humanos que ponen de relieve los abusos y violaciones de derechos humanos contra trabajadoras y trabajadores sexuales, en concreto con:

  • Un informe de 2010 sobre la violencia contra las mujeres en Uganda, en el que la organización denunció casos de mujeres a quienes dijeron que, como vendían sexo “lo estaban pidiendo”, y que “una prostituta no puede ser violada”.
  • Una declaración pública de 2012 en la que se pedía a Grecia que pusiera fin a la criminalización y el estigma de unas presuntas trabajadoras sexuales que habían resultado ser seropositivas.
  • Un informe de 2014 sobre el uso de la tortura en Nigeria y el modo en que la policía acosaba en particular a las personas dedicadas al trabajo sexual para extorsionarlas y violarlas.
  • Una Acción Urgente de 2014 sobre los ataques y homicidios de trabajadoras sexuales en Honduras
  • Una Acción Urgente de 2014 sobre el desalojo y los abusos de la policía contra personas dedicadas al trabajo sexual en Brasil
  • Un informe de 2015 sobre Túnez, donde se explicaba que las personas dedicadas al trabajo sexual están expuestas a sufrir explotación sexual, chantaje y extorsión, fundamentalmente de la policía.

Amnistía Internacional se ha sumado a un gran grupo de organizaciones de una amplia gama de disciplinas y áreas de conocimiento que apoyan o piden la despenalización del trabajo sexual con consentimiento. Entre ellas figuran la Alianza Global contra la Trata de Mujeres, la Comisión Global sobre VIH y Derecho, Human Rights Watch, ONUSIDA, el relator especial de la ONU sobre el derecho a la salud y la Organización Mundial de la Salud.