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Suecia: el gran ejemplo de una exprostituta.

2019.06.26 MTP Madre Teresa delle prostitute Elise LindqvistElise Lindqvist abraza a una mujer de la calle en Estocolmo LA HISTORIA

La Madre Teresa de las prostitutas

¿Es posible perdonar? En Suecia, cuando era niña, fue víctima de abusos y después de escapar de casa terminó en la red de la prostitución, antes de volverse adicta al alcohol y a las píldoras. Fue víctima de violencias. Y hoy en día, miles de personas la llaman el “Ángel de las Prostitutas de Malmskillnadsgatan”, una de las calles del centro de Estocolmo; a veces también la “Madre Teresa de las Prostitutas”. Esta es la historia de Elise Lindqvist, y del misterio del perdón

Charlotta Smeds – Ciudad del Vaticano

La pregunta surge espontáneamente cuando la conoces. ¿Cómo es posible esto? ¿Cómo es posible que esta mujer, que ha vivido acontecimientos tan dramáticos desde su infancia en Suecia, tenga ojos que transmiten sólo una paz y alegría profundas?

Quiero conocer al Papa

Me encuentro con Elise Lindqvist a su llegada a Roma: vino a saludar al Papa al final de una audiencia, en el mes de mayo. Sólo tiene un deseo: “Quiero agradecer al Papa Francisco por su lucha contra la trata de seres humanos”.

Elise Linsqvist saluda al Papa después de la audiencia en mayo
Elise Linsqvist saluda al Papa después de la audiencia en mayo

Elise Lindqvist tiene la misma edad que el Papa: ambos nacieron en 1936.  También tiene su misma fuerza incansable, si bien reunida en un cuerpo de sólo 1,50 metros. Para lograr dar la mano a Francisco de la mejor manera, después de la audiencia Elisa sube un escalón sobre la valla. “He oído hablar de ti,” le dice el Papa, “¡haces un trabajo maravilloso!”. Él se refiere a las noches que Elise transcurrió apoyando y consolando a las mujeres de la calle en Estocolmo. Desde hace más de 20 años las busca para apoyarlas, hacerles de madre y recordarles que hay una vida más allá de la calle. Y ella sabe bien esto, porque ella era una de ellas.

Elise Lindqvist de niña
Elise Lindqvist de niña

Una infancia dramática

Elise Lindqvist nació en un pequeño pueblo sueco, y a partir de los 5 años los abusos sexuales se convirtieron en parte de su vida cotidiana. Señala que no fue su padre quien abusó de ella, sino personas cercanas a su familia. Asustada, obedecía, convencida de que esto formaba parte de todo lo que los niños debían soportar. “Cuando me Decían que fuera a comer a casa de ellos, sabía el precio que debía pagar. Después huía, con la amenaza de que me matarían si lo hubiera contado”. El dolor de Elise era causado por no poder confiar en ningún adulto: había sido abandonada por todos los que habrían tenido que defenderla. Incluso su madre miraba hacia otro lado mientras los hombres la llevaban a otra habitación. En la escuela, el maestro enviaba a los alumnos al patio para la recreación, mientras a ella le decía: ¡“Elise, quédate aquí”! Su padre era el único que a veces la tomaba en brazo y le decía: “mi pequeña”. Por todos los demás, en cambio, era castigada por ser “fea y estúpida”. “Pienso que sin esas pequeñas manifestaciones de ternura de mi padre no habría sobrevivido”. Pero con la muerte de su padre, cuando Elise tenía 10 años, la vida se vuelve aún más difícil para ella. La nueva pareja de su madre abusa del alcohol y agrede constantemente a Elise. “Un día me apuntó el fusil, y yo, que tenía sólo diez años, le rogué que disparara, porque no quería vivir más”. Pero el rifle estaba descargado y el hombre disparó igualmente. “El Señor me quería viva, aunque aún no sabía de su existencia”.

Elise Lindqvist de niña
Elise Lindqvist de niña

“Qué hermosa eres”

A los catorce años, huyó de su casa y llegó a una ciudad donde una buena familia la cuidó. “Cuando la madre de la familia me quitó la ropa la primera noche, pensé con resignación que todo habría continuado allí. En cambio, sólo me quitó la ropa para lavarme, y lo hizo de un modo muy delicado”.

Elise, llegada a este punto de la historia, se pone muy seria. “Lo que me sucede entonces es lo que les pasa a miles de chicas hoy en día. Los proxenetas reconocen a las víctimas perfectas y saben cómo atraparlas”. En el caso de Elise, se trató de una mujer que un día se le acercó y le dijo: “Qué hermosa eres…”.

“Era una hermosa señora. Nadie me había dicho nunca antes ‘bella’, y en un momento caí totalmente en su poder. Habría hecho cualquier cosa por ella. La llamaba ‘mamá’ y ella me compraba ropa y maquillaje. Un día me dijo que habría tenido que trabajar para ella vendiendo mi cuerpo a sus clientes. Tenía 16 años y obedecí”.

Elise no sabe exactamente cuántos años trabajó para esta señora. Sólo recuerda cómo dejó de hacerlo, después de haber sufrido una violencia particularmente fuerte por parte de un cliente. Volvió a lo de su patrona y le dijo que ya no podía seguir prostituyéndose.

“Tuve suerte. Si hoy una chica se niega a seguir prostituyéndose, la matan y su cuerpo desaparece. Mi patrona abrió la puerta y me tiró por las escaleras: ‘No tienes nada más que hacer aquí’”.

Llegada a este punto, Elise comienza a vivir como una mujer sin hogar, tomando comida de los botes de basura en la calle. “Sólo conocía relaciones destructivas, y terminaba con hombres violentos. Para consolarme mezclaba alcohol y pastillas, y caí en una adicción cada vez más desesperada”.

Elise Lindqvist a la edad de 80 años
Elise Lindqvist a la edad de 80 años

La luz de Jesús

La miro y veo un rostro que expresa sólo paz y alegría. No hay rastro de su historia dramática, ninguna amargura ni rencor.

“En 1994, ingresé en un centro de recuperación. Todos me tenían miedo. Tan pronto como alguien se me acercaba, daba patadas, y si veía a un hombre, le escupía y gritaba con malas palabras. Conocía sólo la ira”.

Elise cuenta cómo para ella, en este centro, las personas se comportaban de forma extraña. “Todos sonreían. Al principio me dije a mí misma que definitivamente había terminado en un manicomio. Esas sonrisas eran provocativas… Después de un tiempo, empecé a pensar que la razón de esas sonrisas se debía seguramente al uso de sustancias químicas fantásticas, y es por eso que empecé a pedir las ‘píldoras’ que tomaban ellos”.

En cambio, en lugar de las píldoras, aquellas personas llevaron a Elise a una capilla y comenzaron a rezar por ella. Desconfiada y cerrada, Elise asistió, sin saber lo que hacían a su alrededor.

“No sabía nada de Dios, ni de la oración: para mí la Iglesia era un lugar de muerte”.

En un momento dado, sucede lo que ella describe como una “intervención sobrenatural”. Tuve la sensación física de tomar una ducha, pero una ducha de luz y de paz. Jesús era el único que podía curarme: yo era un caso humano imposible. Y así fue. En ese momento, yo “nací”. Y cuando hoy me preguntan cuántos años tengo, les respondo “25”: hace 25 años Jesús me dio la vida y aprendí a caminar en su amor”.

No hay curación sin perdón

Unos meses más tarde, cuando se acostumbró a ver con nuevos ojos, a dar los primeros pasos de su camino de fe, el padre espiritual de Elisa le dijo que debía dar un paso más: ¡tenía que perdonar!

“De nuevo, reaccioné con una fuerte ira. ¿Cómo podía pretender que yo perdonara el mal que tanta gente me había hecho? Elise, en este punto, cuenta que le explicaron que nunca podría curarse si no perdonaba.

“Fue un proceso largo y doloroso, siempre en la capilla para rezar, nombre tras nombre. Finalmente, logré perdonar a mi madre, que no me quería y no me defendió. Comprendí que ella no era capaz, y que también ella, a su vez, era una víctima”.

Elise Lindqvist escucha a una mujer de la calle
Elise Lindqvist escucha a una mujer de la calle

El ángel de las prostitutas

Desde hace más de 20 años, Elise Lindqvist utilizada su experiencia dramática para ayudar a otras mujeres: “La primera vez que salí por la noche, por la famosa calle de las prostitutas de Estocolmo, Malmskillnadsgatan, me vi a mí misma, y me di cuenta de que éste era el lugar donde tenía que operar”.

Por la noche, Elise Lindqvist distribuye ropa para protegerse del frío
Por la noche, Elise Lindqvist distribuye ropa para protegerse del frío

Su obra consiste en ser una presencia maternal y constante: una persona que escucha, abraza, lleva algo de beber y ofrece ropa para calentarse en las frías noches de invierno.

“Cada vez que puedo salvar a una niña de la calle, ese es el mejor premio para mí, pero mi presencia sirve principalmente para darles consuelo y valor, para hacerles saber que existe quien las ama y que no están solas”, dice. “Me llaman ‘mamá’”.

El 18 de octubre de 2016, con ocasión de la Jornada europea contra la trata de seres humanos, Elise fue invitada a intervenir en el Parlamento Europeo. En su discurso ante los parlamentarios, destacó las responsabilidades de las instituciones: adoptar resoluciones concretas que prohíban totalmente la trata de seres humanos, desde el momento en que todos los Estados Miembros son conscientes del problema.

“Concluí diciendo que volveré cuando cumpla 90 años para ver si han cumplido con su compromiso”.

Al cruzar la plaza al final de la audiencia, le pregunto por qué cojea, y ella responde de paso: “Hace algún tiempo me tiraron de una escalera mecánica. Para algunas personas, mi presencia cerca de las prostitutas es molesta”.

Elise Lindqvist en la audiencia del Papa en mayo
Elise Lindqvist en la audiencia del Papa en mayo


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El Papa a una asociación contra la trata de personas

Talitha Kum: Un “ejercito silencioso” contra la trata, con la bendición del Papa

La mañana de este viernes, 10 de mayo, el Papa Francisco lanzó con una conmovedora exhibición fotográfica, la campaña celebrativa por los 10 años de la incansable labor llevada a cabo por Talitha Kum, la Red Internacional de la Vida Consagrada contra la trata de personas, la campaña se titula: “Nuns Healing Hearts” (monjas sanando corazones).

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Este año cumplimos 10 años de fundación y en este tiempo hemos formado muchas redes contra la trata en Europa, España y América Latina. Este año es un año especial para nosotras y lo celebramos con esta campaña ‘Nuns Healing Hearts’, las hermanas que curan el corazón, en cuanto que las curan son curadas; con esta campaña queremos mostrar el rostro de la Vida Consagrada comprometida contra la trata e invitar a todos a participar de esta celebración”, lo dijo Sor Gabriella Bottani, Coordinadora Internacional de la Red Talitha Kum en el lanzamiento de la campaña “Nuns Healing Hearts” (hermanas sanando corazones), título de la campaña celebrativa por los 10 años de incansable labor llevada a cabo por Talitha Kum, la Red Internacional de la Vida Consagrada contra la trata de personas, un proyecto creado justamente una década atrás por la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG). Además, el proyecto cuenta con el patrocinio de la Fundación Galileo.

La Muestra Fotográfica

El lanzamiento de esta iniciativa tuvo lugar en el Aula Pablo VI del Vaticano a la conclusión de la XXI Asamblea Plenaria de la UISG, que se reunió en estos días en Roma. Fue el Papa Francisco quien inauguró la muestra fotográfica acompañado por las 850 Superioras Generales que asistieron a la reunión, una particular muestra fotográfica que refleja los esfuerzos, los dolores y las alegrías de las hermanas involucradas en este apostolado. Tras su exposición en el Vaticano, la muestra con las fotografías será́ trasladada hasta la sede de la UISG ubicada en Roma, a pocos pasos de la Plaza de San Pedro. Permanecerá́ allí́ hasta el 10 de julio.

El agudo lente de la fotógrafa Lisa Kristine

Gracias al agudo lente de la fotógrafa especializada en asuntos internacionales y humanitarios, Lisa Kristine, las imágenes reflejan el trabajo de cientos de hermanas alrededor del mundo. La autora viajó por países como Italia, Filipinas, Tailandia, Guatemala, Estados Unidos y México para vivir, en primera persona, la comprometida labor de estas consagradas, quienes han llegado a poner en riesgo su propia existencia para disminuir el número de víctimas de la trata. “A través de estas imágenes – explicó la fotógrafa – deseo transmitir la poderosa labor que las monjas Talitha Kum están haciendo en todo el mundo en las primeras líneas de la esclavitud”. La Red, que actualmente involucra a 2.000 religiosas y sus colaboradores en 76 países distintos de los 5 continentes. “Lo más significativo de este proyecto – agregó Lisa Kristine – fue trabajar tan íntimamente con las religiosas, y experimentar cómo trabajan incansablemente y con humildad, a menudo con pocos recursos, para ayudar a las personas más necesitadas”.

El sustento y la colaboración del proyecto

John McCaffrey, Presidente y creador de la Fundación Galileo dijo que, “la Fundación Galileo está encantada de poder llevar a cabo las colaboraciones que han hecho posible esta exposición. Las maravillosas fotografías de Lisa Kristine – precisó el Presidente – realmente iluminan la vocación especial de las hermanas que trabajan para erradicar la trata, resaltando a través de la lente su compromiso y su alegría”. La campaña busca además colocarle rostros verdaderos a una realidad oculta e injusta. El Papa Francisco bendijo las imágenes que también fueron distribuidas a nivel mundial en formato digital. El objetivo de esta campaña es recaudar recursos para las hermanas involucradas en la misión, delicada y riesgosa, solicitando donaciones a través de la web.

“Nuns Healing Hearts”, un ejército silencioso

El clamor de una joven nigeriana obligada a prostituirse en Italia, el llanto de los niños esclavos en Centroamérica, la desesperación de los migrantes en la frontera entre México y Guatemala o el abandono de mujeres y hombres jóvenes explotados en Tailandia, son las caras de la trata de personas en diferentes partes del mundo. En medio de este sufrimiento, un “ejercito silencioso” acompaña a las víctimas de estos crímenes y les brinda esperanza. Este “ejercito” está compuesto por cientos de consagradas, mujeres comprometidas contra el tráfico humano, mujeres dedicadas a salvar a otras mujeres.

Gracias a la campaña “Nuns Healing Hearts”, la Red Internacional contra la trata de personas podrá capacitar y empoderar a 600 nuevas religiosas como líderes en sus comunidades alrededor del mundo, ayudándoles a identificar y combatir situaciones donde la trata ocurre todos los días. Además de garantizar la rehabilitación de entre 500 y 800 sobrevivientes de este crimen durante el próximo año, abordando necesidades sociales y psicológicas a través de programas de educación y capacitación.

“La campaña Nuns Healing Hearts – indicó Sor Gabriella Bottani la Coordinadora Internacional de la Red – desafía a las hermanas de Talitha Kum a entrar en un nuevo mundo. La exposición fotográfica nació de nuestros encuentros, acompañada de intercambios, oración, reflexiones sobre la lucha contra la trata de personas y sobre cómo actuar mejor en Red”. La campaña, concluyó Sor Gabriella, es un viaje que dura más de un año. Nuestro intenso trabajo junto a la fotógrafa Lisa Kristine ha producido en estas fotografías, imágenes de esperanza. Los colores y temas de las fotografías abren profundamente una ventana a lo sagrado, a la belleza que ilumina y sostiene nuestra humanidad.

 

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Campaña “Nuns Healing Hearts”


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Contra la trata de las personas.

Papa Francisco víctimas trata Ángelus llamamientoEl Papa Francisco reza por la víctimas de la trata en el Ángelus del domingo 10 de febrero  (Vatican Media)

Llamamiento del Papa: gobiernos aborden con decisión causas de la trata

Al término de la oración mariana, el Santo Padre lanzó un apremiante llamamiento instando a unir fuerzas para erradicar la plaga de la trata de personas

María Cecilia Mutual – Ciudad del Vaticano

Después de finalizar la oración a la Madre de Dios, el Papa Francisco recordó que hace dos días, en la memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, se celebró la quinta “Jornada Mundial contra la Trata de Personas” cuyo lema este año es “Juntos contra la trata”. “Es una invitación a unir fuerzas para superar este desafío” dijo Francisco.

El agradecimiento a las religiosas

El Papa agradece “a quienes luchan en este frente”,  de manera especial “a tantas religiosas”.

Y seguidamente reitera su apremiante llamamiento a los gobiernos para que afronten esta plaga:

“ Hago un llamamiento especial a los gobiernos para que aborden con decisión las causas de este flagelo y protejan a las víctimas ”

Juntos denunciar casos de explotación y esclavitud

Francisco evidencia que “todos podemos y debemos trabajar para denunciar los casos de explotación y esclavitud de hombres, mujeres y niños” y agrega que la “fuerza” que sostiene nuestro compromiso común es la oración.

La oración a la Santa Josefina Bakhita

De ahí su invitación a rezar juntos a la esclava Santa la oración distribuida en la plaza de San Pedro:

“Santa Josefina Bakhita, de niña fuiste vendida como esclava y tuviste que enfrentar dificultades y sufrimientos indecibles.

“Una vez liberada de tu esclavitud física, encontraste la verdadera redención en el encuentro con Cristo y su Iglesia. Santa Josefina Bakhita, ayuda a todos los que están atrapados en la esclavitud. En su nombre, intercede ante el Dios de la misericordia, para que se rompan las cadenas de su cautiverio”.

Jesús modelo de fe y esperanza para las víctimas

“Que Dios libere a todos aquellos que han sido amenazados, heridos o maltratados por la trata y  por el tráfico de seres humanos. Porta  alivio a aquellos que sobreviven a esta esclavitud y enseñales a ver a Jesús como un modelo de fe y esperanza, para que puedan sanar sus heridas”.

No caer en la indiferencia

“Te suplicamos que reces e intercedas por todos nosotros: para que no caigamos en la indiferencia, para abramos los ojos y podamos mirar las miserias y las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de su dignidad y libertad y escuchar su grito de ayuda. Amén”.

Escuche y descargue el audio con la voz del Papa

10 febrero 2019, 12:38


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Fuertes declaraciones del Papa con los jóvenes en preparación del Sínodo.

El Papa: “Quien va con las prostitutas es un criminal, tortura a las mujeres”

Francisco con los jóvenes del pre-Sínodo: «Pienso en el asco que deben soportar estas chicas. El 90% de los clientes son católicos. Pido perdón». No al «clericalismo» y a los «chismes»: es feo cuando un cura no es padre sino «príncipe o “boss”»

El Papa con los jóvenes

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Pubblicato il 19/03/2018
Ultima modifica il 19/03/2018 alle ore 23:41
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

 

Son católicos, bautizados, tal vez van habitualmente a las parroquias, la mayor parte de los clientes de las prostitutas. A la joven Blessing Okoedion, nigeriana que fue víctima del tráfico de personas en Italia, le tiembla la voz mientras expone su historia al Papa y a los 300 jóvenes de todos los continentes que llegaron a Roma para la reunión pre-sinodal. «Me pregunto y te pregunto, pero la Iglesia, demasiado machista todavía, ¿es capaz de interrogarse con verdad sobre esta elevada demanda de los clientes?», dijo Bergoglio.

 

«La pregunta es sin anestesia», comentó Francisco. Y también la respuesta es sin anestesia: «El problema es grave. Quiero pedir perdón a ustedes, a la sociedad, por todos los católicos, bautizados que cometen este acto criminal», dijo. «Y, por favor, si un joven tiene esta costumbre, ¡que la corte! ¿Eh? Es un criminal el que hace esto. “Pero, padre, ¿no se puede hacer el amor?”. No, esto no es hacer el amor, esto es torturar a una mujer. No confundamos los términos».

 

La raíz de todo, afirmó el Pontífice interrumpido por los aplausos, nace de una «mentalidad enferma», según la cual «la mujer debe ser explotada». En la actualidad, «no hay feminismo que haya logrado cancelar esto de la conciencia más profunda y del imaginario colectivo. La mujer debe ser explotada… Así se explica esta enfermedad de la humanidad, esta enfermedad de una manera de pensar social.

 

El Papa Bergoglio contó a Blessing y a los demás chicos que lo escuchaban las experiencias que escuchó durante el encuentro, en uno de los Viernes de la Misericordia, con algunas mujeres liberadas de la trata. «Para no creer», dio, «una fue secuestrada en Moldavia y se la llevaron en coche, dentro de la cajuela, amarrada durante una noche, a Roma»; a la mujer la amenazaron con matar a sus padres si se hubiera escapado. A otra le cortaron una oreja porque no había llevado la suma que le habían pedido. Y también estaban las mujeres africanas, que fueron engañadas con la ilusión de un trabajo y un salario estable, tal vez como edecanes. «No fueron secuestradas, sino engañadas… e inmediatamente después las metieron a esta vida», contó el Papa. Estas mujeres «comienzan el trabajo y en ese momento comienza en ellas una esquizofrenia defensiva: aíslan el corazón, la mente, y solamente dicen “Este es mi trabajo”, pero no se involucran para salvar la dignidad interior, puesto que la dignidad exterior, social, está por los suelos. Así se defienden sin ninguna esperanza».

 

«Algunas lograron huir –explicó Francisco–, pero la mafia de esta gente las persigue, las encuentran, algunas veces se vengan». A otras supervivientes les espera otra suerte, tal vez peor: el estigma social y de la propia familia. «Cuando se liberan no tienen el valor para volver a casa. Está la dignidad de la familia, no tienen el valor para decir la verdad, no pueden… no porque sean cobardes, sino porque tanto aman a la familia que no quieren que los padres y los hermanos sean ensuciados por esta historia. Y permanecen dando vueltas como pueden, buscando trabajo».

 

«Es una esclavitud». El Papa no encontró otros términos para definir la vida de estas mujeres. E insistió: «Aquí en Italia, hablando de los clientes, creo (y hago un cálculo sin fundamentos) el 90% son bautizados, católicos… pienso en el asco que deben sentir estas chicas cuando estos hombres las obligan a hacer algo. Recuerdo una vez, hubo un accidente en Buenos Aires en una discoteca: murieron 200 personas, fui a ver a los heridos al hospital, y en terapia intensiva había dos acianos. Habían perdido los sentidos después de un ictus. Me dijeron: “Los trajeron aquí del prostíbulo”. Ancianos, jóvenes, estas chicas soportan todo».

 

Por fortuna existen comunidades como las de Oreste Benzi, fundador de la Comunidad Juan XXIII, que trabajan para rescatar a estas mujeres. Francisco alabó su método: «Las chicas son vigiladas, se acerca uno de ellos (un voluntario, ndr.), comienza a hablar, uno creería que para ponerse de acuerdo sobre el precio, pero en lugar de preguntarle “¿Cuánto cuestas?”, le pregunta: “¿Cuánto sufres?”. Entonces la chica habla, él le da una tarjetita y le dice: “Nosotros te sacaremos, nadie te va a encontrar; aquí está el número de teléfono. ¿Cuál día es más seguro para ti, en cuál esquina?”».

 

«El 80% de las mujeres llama», aseguró el Papa, y las chicas son llevadas a estructuras fuera de Roma en donde pasan largos periodos de terapia psiquiátrica y el trabajo para reincorporarse a la sociedad y al mundo del trabajo. Algunas de ellas se casan, incluso con los mismos voluntarios, y tienen hijos. Claro, la obra de las comunidades que existen en todo el mundo no es suficiente para contrarrestar este crimen «contra la humanidad», perpetrado a veces incluso por quienes van a misa por las mañanas o incluso por mujeres. «Las que pueden ayudar mejor a estas chicas son las mujeres, las monjas, pero también hay personas que las venden», denunció el Pontífice, «hasta gente que se dice católica… Tal vez sea una minoría, pero lo hace».

 

Bergoglio invitó a los jóvenes a luchar contra esta «enfermedad»: «Esta es una de las luchas quel es pido a ustedes, jóvenes, que hagan, por la dignidad de la mujer. La mujer es digna, es hija de Dios. En el relato de la Creación es la que sorprendió al hombre con su belleza… y luego se acaba así». Otro camino es el de sancionar a los clientes, que ya aplican varios gobiernos de Europa, pero los resultados, a pesar de todo, son pocos, según observó el Papa.

 

También Francisco respondió a las preguntas de otros cinco jóvenes del pre-Sínodo. Por ejemplo, la de Yulian, seminarista de Ucrania, que preguntó cómo poderse preparar al sacerdocio y, al mismo tiempo, estar «abierto a la juventud y a la cultura de hoy», incluso en formas más incomprensibles como los tatuajes. Por lo pronto, dijo Francisco, «no te espantes de tus tatuajes»: la exageración siempre es un problema, pero también los hay que son un punto de inicio para el diálogo, en el sentido de que «el tatuaje indica tu pertenencia. Tú, joven, que te tatuaste así, ¿qué buscas? ¿Cuál pertenencia expresas en ese tatuaje? Hay que dialogar con esto y allí se llega a comprender la cultura de los jóvenes». Con ellos, aconsejó el Papa, «no hay que espantarse nunca, nunca. Detrás de las cosas no tan buenas siembre hay algo que hará llegar a alguna verdad».

 

Lo que necesita un sacerdote es un «doble testimonio», afirmó el Papa. Porque es cierto que «un sacerdote que no es testigo de Cristo hace tanto daño», pero también es cierto que «la que testimonia es la comunidad». «¡Pobre sacerdote que se encuentra en una comunidad que no es testimonio de Cristo!», exclamó Bergoglio. «Estará solo, afectivamente solo», se volverá un «cura funcional»: contratado por misa, comunión o sepultura, y luego abandonado a sí mismo. En ese caso, advirtió el Papa, «tienen que intervenir el obispo y los sacerdotes: no deben dejarlo solo, se lo comerán crudo».

 

Desde San Francisco hasta San Felipe Neri, siempre los grandes santos «han buscado compañeros». Solamente se puede ser testimonios de Cristo en una comunidad, acotó el obispo de Roma: esta relación recíproca, sin embargo, puede ser minada por dos problemáticas: el clericalismo y los chismes. La primera, insistió el Papa, es «una de las enfermedades más feas de la Iglesia»: una comunidad «busca a un sacerdote y no encuentra a un padre y a un hermano, sino a un doctor, a un profesor o a un príncipe». El Papa se dijo «preocupado» porque a menudo «se confunde el rol paternal del sacerdote y se reduce a un papel de dirigente: el “boss” de la empresa». Así como es también preocupante «el espiritualismo exagerado»: «Cuando encuentras a estos curas un poco así, con las manos juntas, que siempre piensan que están en el cielo… Yo digo: curas con cara de beata Imelda. No, no funciona… son incapaces de comprender. Cuando tú has cometido una de esas caídas que se cometen en la vida, ¿cómo vas a contársela a él?». De la misma manera, se preguntó Francisco, ¿quién iría a confiarse con un sacerdote «que es un rígido» o, peor, «un mundano» y «apegado al dinero»? «Recen por ellos, para que el Señor los convierta», dijo el Papa.

 

En relación con los chismes, por el contrario, Francisco contó una anécdota que le contó un «cardenal simpático» sobre una parroquiana muy parlanchina que, después de la misa, hablaba mal de todos y de todo. «Ella vivía cerca de la parroquia: desde la ventana podía ver el altar. Un día estaba enferma, llamó al sacerdote y dijo: “Estoy en la cama con el resfriado, ¿me puede traer la comunión”. Y el sacerdote contestó: “No se preocupe, con la lengua que tiene, puede llegar al tabernáculo”». Un episodio simpático, pero revela una realidad muy seria: «el chismorreo para mí es una de las cosas más feas en las comunidades cristianas», es como «el terrorismo: uno se acerca, habla con uno, arroja la bomba, destruye y se va».

 

También peligroso es «castrar» la formación de los religiosos. Lo dijo el Pontífice al responder a la pregunta de una monja china que le regaló una rosa hecha a mano «símbolo de alegría». Y, ¿cómo se “castra” la formación religiosa. Tratando de «protegerlos del mundo», pero en realidad se les priva de sus «potencialidades afectivas, comunicativas». «Esto no es proteger, sino anular, esto es castrar a las personas. La verdadera protección se hace en el crecimiento». La formación religiosa, explicó el Papa, debe ser humana, intelectual («es decir que tienen que estudiar»), comunitaria («aprender a convivir en comunidad»), apostólica («aprender el anuncio evangélico»). Si falta uno de estos «cuatro pilares» se corre el peligro de formar religiosos y consagrados «psicológicamente inmaduros».

 

Y lo mismo para los laicos: «Una mamá que sobreprotege a un niño lo anula, no lo deja ser libre y así encontramos en la vida muchos solterones y solteronas que no supieron encontrar una vida de amor, el matrimonio, porque se vieron obligados a la dependencia materna, porque no tienen libertad para elegir». Francisco está seguro de ello: «Prefiero que pierda la vocación y que no se convierta en un religioso enfermo que luego haga daño. Hablemos claro, cuando leemos sobre los casos de abuso: ¿cuántos de estos han sido anulados en el desarrollo, en la educación afectiva y acabaron así?».

 

Por ello, el Papa exhortó a los jóvenes a «dejar que salgan fuera los sentimientos, no anestesiarlos, no disminuirlos», y a «buscar a alguien de confianza», a un «sabio», con quien hablar de las cosas más íntimas. Porque «encerrarse mar en la vida es como llevar dentro un tumor, en el alma, que tarde o temprano te pesa y de quita la libertad. Lo importante es abrir todo, no maquillar los sentimientos», recomendó.

 

Al final, el Papa puso en guardia ante los peligros del mundo virtual: «Esto lo digo porque yo critico mucho el mundo virtual, ¡eh! Pero no porque sea viejo atrasado, sino porque tiene sus peligros, por ejemplo, en una cena de familia, papá y mamá miran la televisión y cada chico está con el teléfono, ¿no? Hablando con amigos, pero por ahí le tiene que decir algo al papá, o al otro, y se lo manda por teléfono. O sea, ya el mundo virtual puede llevarte a un nivel de alienación muy grande, ¡eh!, que te hace no ya líquido, como decía el gran Bauman, sino gaseoso ¡eh! Sin arraigo. Yo critico por eso el mundo virtual. Pero no lo demonicemos ¡eh! Porque es una riqueza, tenemos que saber usarlo, y no que nos esclavice alejándonos de lo concreto. Entonces, para salvar lo bueno del mundo virtual, una sola palabra: lo concreto. En italiano “concretezza” ¡eh! Tener el hábito de ir a lo concreto. Sí poder usar el mundo virtual pero con los pies sobre la tierra y no dejándome chupar, no gaseosamente, no líquidamente sino sólidamente. Es una ayuda. Y ahí, ahí tenemos que ir hacia atrás».


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Papa Francisco: cómo responder a la trata de personas. Entrevista con jóvenes.

El Papa en audiencia con los jóvenes que reflexionan sobre la trata de personasEl Papa en audiencia con los jóvenes que reflexionan sobre la trata de personas  (ANSA)

Papa: Para acabar con la trata es necesario terminar con la demanda

La trata de personas – reiteró el Papa – es un crimen contra la humanidad, una verdadera forma de esclavitud que toca las personas más vulnerables de la sociedad, y por ese motivo, es necesaria una toma común de responsabilidad y una decidida voluntad política para vencer en ese frente.

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Una reflexión sobre la trata de personas llevó a cabo un grupo de jóvenes provenientes de distintos países, recibidos por el Papa Francisco en Audiencia en la Sala Clementina del Vaticano.  El Papa respondió las cinco preguntas que le hicieron los jóvenes, desarrollando con ellas una descripción clara y concisa de lo que significa esta plaga en nuestros días y dando algunas pautas sobre cómo afrontarla. De la ignorancia del fenómeno a la necesidad de trabajos de sensibilización y a una toma de responsabilidad común, pasando por la corrupción, la cultura del descarte que pone a los más débiles en la mira de los tratantes, y la necesidad de una educación de calidad y de un compromiso para el desarrollo humano integral, antídotos, estos últimos, para afrontar este flagelo, teniendo presente por otra parte que si bien los traficantes son un eslabón en cadena de la trata, otro lo es la demanda que genera el mercado. Una vasta reflexión que resumiremos punto por punto, a partir de las preguntas de los jóvenes.

Crimen de lesa humanidad

El primer joven preguntó al Papa si piensa que el sorprendente silencio sobre los temas de la trata se deba a la ignorancia del fenómeno.

“Con seguridad sobre el tema de la trata hay mucha ignorancia”, respondió el Papa en primer lugar agregando que, sin embargo, hay veces que “pareciera que hay poca voluntad para comprender la magnitud del problema”. Una situación que se presenta porque este tema “toca de cerca nuestras conciencias, porque es escabroso, porque nos avergüenza”. Y también, “porque existe quien, aun conociendo el problema, prefiere no hablar porque se encuentra en el final de la cadena de consumo”.

“Se necesita coraje y honestidad – afirma Francisco – cuando en la cotidianeidad encontramos o tenemos algo que ver con personas que podrían ser víctimas de tráfico de seres humanos, o cuando elegimos comprar productos que podrían haber sido realizados a través de la explotación de personas”.

Es por ese motivo que “la tarea de sensibilización debe comenzar en casa”, y en esa línea, la voz de los jóvenes “más entusiasta y espontánea”, puede romper el silencio para denunciar las abominaciones de la trata y proponer soluciones concretas.

La trata de personas – reitera el Papa – es un crimen contra la humanidad, una verdadera forma de esclavitud que toca las personas más vulnerables de la sociedad, y por ese motivo, es necesaria una toma común de responsabilidad y una decidida voluntad política para vencer en ese frente.

Jóvenes sean promotores de conciencia

Al deseo manifestado por los jóvenes de comprometerse para un mundo más justo, y al pedido de una guía al pontífice sobre lo que puede hacer la juventud y la Iglesia al respecto, el aliento del Papa a ir a las parroquias y asociaciones para encontrar y escuchar a las personas.

Hay signos que los jóvenes pueden aprender a leer, que ponen de manifiesto “que podría haber una víctima de la trata”. Es el deseo de Francisco que salgan al encuentro de estas personas, abran sus corazones, y que estén listos para cambiar: “háganse promotores de iniciativas que las parroquias puedan acoger”, les dice el Santo Padre a los jóvenes, mientras que a la Iglesia, tal fuera su mandato, reitera que “debe promover y crear espacios de encuentro”.

En esta línea, el Santo Padre añade que internet, con los social network, puede ofrecer mayores posibilidades de encuentro y de solidaridad, aunque pone en guardia sobre los riesgos ínsitos en ella como espacio virtual para captar a las víctimas, y llama a quienes tienen la obligación de vigilar – adultos, padres y educadores – pero también a los hermanos y primos mayores, a proteger y velar sobre los chicos. A los jóvenes Francisco pide activar un círculo virtuoso compartiendo las propias experiencias de encuentro con los hermanos del mundo.

Menores a menudo invisibles y sujetos a peligros y amenazas

A la joven que pregunta cómo ayudar a no caer en la trampa de los vendedores de ilusiones y de los traficantes, el Pontífice señala una terrible realidad: muchos de las jóvenes víctimas fueron abandonadas antes por sus familias, y muchas fueron inducidas a la trata por sus propios parientes y amigos.

De ello se desprende la importancia de la educación como instrumento de protección contra la trata, dado que un sano ambiente escolástico así como un ambiente parroquial sano, permiten a los jóvenes denunciar a los traficantes sin vergüenza y ser portadores de mensajes correctos para otros jóvenes para que no caigan en la misma trampa.

“Son a menudo las falsas noticias, – dice- que llegan de boca en boca o por los social media las que atrapan a los inocentes”, y en ese sentido “quienes han encontrado la criminalidad organizada pueden jugar un rol clave en la descripción de los peligros”.

“El futuro – asegura el Papa – está ciertamente en las manos de Dios”, aunque esto, añade, “no significa negar las dificultades y los problemas, sino verlas como provisorias o superables”.

Crear oportunidades para el desarrollo humano integral y terminar con la demanda

¿Qué hacer para que desaparezca la plaga de la trata? A esta pregunta el Obispo de Roma responde describiendo el cuadro de la situación:

“Cuando los países son víctimas de la pobreza extrema, la violencia y la corrupción, la economía, el marco normativo y las infraestructuras de base son ineficientes y no garantizan la seguridad, los bienes y los derechos esenciales. En estos contextos, los perpetradores de estos crímenes actúan con impunidad. El crimen organizado y el tráfico ilegal de drogas y de seres humanos eligen a las víctimas entre las personas que hoy tienen escasos medios de subsistencia y menos esperanzas para el mañana”.

“La respuesta es, por lo tanto, crear oportunidades para el desarrollo humano integral, comenzando con una educación de calidad desde la primera infancia, creando oportunidades de crecimiento a través del empleo. Estos dos modos de crecimiento, en diferentes etapas de la vida, representan los antídotos contra la vulnerabilidad y el tráfico”.

Contundente el Pontífice al afirmar que si hay tantas jóvenes víctimas de la trata, es porque hay muchos hombres que piden estos servicios y están dispuestos a pagar por su placer. Arrestar a los traficantes es un deber de justicia pero la verdadera solución es la conversión de los corazones que corte la demanda para terminar con el mercado.

Sínodo: jóvenes llamen a la Iglesia a la acción

En la quinta y última pregunta sobre el espacio que será dado a los jóvenes que provienen de las periferias, el Pontífice asevera su deseo de que sean protagonistas de este sínodo: “deseo que puedan ver el sínodo como un lugar para lanzar un mensaje a los gobernantes de los países de proveniencia y de llegada para pedir protección y apoyo. Que lancen un mensaje global para una movilización juvenil mundial para construir juntos una casa inclusiva y acogedora.

“Mi esperanza es que el Sínodo sea también una oportunidad para las Iglesias locales para aprender a trabajar juntas y convertirse en una red de salvación”.

En la conclusión el Obispo de Roma rezó con los presentes por intercesión de Santa Josefina Bakhita, “testigo ejemplar de esperanza para las víctimas de esclavitud” para no caer en la indiferencia y poder ver las miserias y heridas de tantos hermanos y hermanas privados de su dignidad y de su libertad, y oír su grito de ayuda”.


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Cómo funciona la prostitución. Una fuerte denuncia en un libro.

Los clubes abiertos y las putas dentro

LOS CLUBES ABIERTOS Y LAS PUTAS DENTRO

José María Segura. Todo en su sitio bien escondido y tapadito. Para no escuchar “el ruido de sus llantos”. El Proxeneta.

Este libro es una faena. Es un aldabonazo. Un testimonio-confesión de quien se declara ex proxeneta, traficante de personas, explotador de mujeres, esclavista… El problema con este libro es que deseas que no sea cierto. Que no sea verdad que hay miles de mujeres vendidas y compradas en España, coaccionadas para ejercer la prostitución. Que tiene que ser mentira que muchas de ellas son niñas traídas con engaños de sus países de origen. Que no es verdad que jueces y policía, cuando hacen lo que pueden, tampoco se enteran de qué va la película.

Este libro es una mala noticia. Porque ahora cuando lees esos titulares en la prensa, a los que se refiere “el músico”, que titulan  “desmantelada red”, “desmantelado piso”, recuerdas que esas mujeres con toda probabilidad volverán en horas a ser esclavizadas y prostituidas, sujetas por cadenas invisibles en macro burdeles, porque es lo único que conocen. A menos que este libro sea pura fábula…

El proxeneta, Miguel, explica entre sorna y crudo realismo como exprimían a las mujeres, “al producto”, hasta dejarlo “seco”. Una relación de temor y dependencia afectiva, construida desde sus países, donde establecían contacto con sus familias. Coacciones, amenazas, junto con pretendido interés por las mujeres. Las “señoras”, aterradas por su parte pues temían a sus captores “creían que éramos tan violentos y despiadados como los narcotraficantes de su país”, dice de las colombianas que, por ser las primeras, “sufrieron mucho”, “muchísimo”.

Mujeres convertidas en objetos, codificadas, “propiedad de”, que como tal ha de ser tratada: “una propiedad… que vendes y hay que tratarla como tal. Si te involucras en su vida o en sus problemas, te puede afectar, porque esa mercancía tiene sentimientos.” Y por si no quedaba claro explicita: “Ella es lo que es, una esclava. Y tú, su dueño, su amo”El Proxeneta nos asoma al mundo del hampa de la trata. Ese negocio muy lucrativo a costa de la sangre, sudor y lágrimas de las mujeres. Sangre, literalmente, porque hasta los análisis de sangre que hacían para hacerse pasar por respetuosos con las mujeres se los apuntaban a “la deuda” contraída. Esa deuda que nunca acababa.

“El músico” nos introduce en su mundo, un mundo turbio “extremadamente violento”. Con reglas propias, basadas en algo así como “el honor entre ladrones”, o mejor, el saber que la publicidad es mala para el negocio… Miguel relata como las traiciones y delaciones entre clanes de proxenetas era un modo de eliminar la competencia. Los proxenetas, tratantes de seres humanos colaborando con la policía y la “Justicia”. Y es que con desparpajo explica Miguel como este inframundo de la trata de mujeres, el tráfico de “carne fresca”, se sostiene merced a la hipocresía de la sociedad que mira hacia otro lado. Nadie quiere saber lo que se esconde tras las luces que iluminan las carreteras. Por este libro circulan abogados, notarios, taxistas, alcaldes, gestores, médicos, banqueros… Todos sacando rédito de la violencia y abuso sexual continuado ejercido sobre estas esclavas del sexo. Nada que ver con “Pretty Woman” dice Miguel con una sorna que no deja espacio a la confusión “No hay prostitución que se ejerza libremente, eso es radicalmente falso”.

Puteros y sociedad que consentimos este infierno, esto es lo que hay. Compra-venta de mujeres. Sin anestesia. Confiesa Miguel: “Fui tratante de mujeres durante más de veinte años. Las compré y vendí como si fueran ganado, para explotarlas salvajemente en nuestros clubes, sin compasión”. Mujeres que, como Lucía, terminan en un hospital psiquiátrico, tras haber tratado de quitarse la vida en su huida del infierno de la prostitución. Lucía, que como miles de otras, entró en ese mundo buscando un futuro para un hijo al que nunca volvió a ver. Miguel y la industria de la trata la exprimió hasta secarle el alma. No es la única. No es pasado. Ahora hay “Lucías” en nuestras calles y ciudades. En los clubes. Maldiciendo su vida tras esas luces de las cunetas o en esos macro clubs.

Tomen nota de cómo explica Miguel que todo el discurso por la legalización y regularización de la prostitución está financiado y alimentado por el lado más oscuro de la trata. Un discurso y una estratagema pensada en hacer la explotación de mujeres perdurable, en hacerla tratable por la sociedad. No nos dejemos embaucar. Estamos hablando de comprar el cuerpo de un ser humano, o de alquilarlo por un rato. Estamos hablando de violencia física y psicológica contra mujeres, algunas casi niñas, engañadas. Vendidas y compradas, temerosas, empobrecidas. Algunas de ellas embarazadas en el momento de ser captadas, forzadas a abortar o embaucadas para entregas a sus hijos a los servicios sociales o a supuestos familiares. Lo que fuera con tal de que volviesen a trabajar.

En fin, en este libro hay muchas razones para la indignación. Miguel describe ese sórdido mundo, tan a la vista y tan oculto. Explica como en los periódicos que llevan en primera plana titulares de persecución de redes de trata se colocan también anuncios que las favorecen. Como el entramado de “profesionales respetables” que se nutre de la explotación de estas mujeres esclavizadas lo sostiene y como, en el fondo, la oferta existe porque existe la demanda. Es llamativa la descripción tipológica que hace “el músico” de los diferentes tipos de “puteros” que tiene en común el uso de la mujer como producto de usar y tirar. El discurso de los puteros para autojustificarse es el que compramos como sociedad: “si la realidad hubiese sido tan oscura como se pintaba en las campañas oficiales fallidas, la fiscalía y los jueces hubiesen cerrado los negocios y nosotros entraríamos en la cárcel para no salir más.” Pero como eso no pasa y los clubes siguen abiertos, seguimos mirando para otro lado. Business as usual. Todo seguía igual. Mantenido y consentido por la sociedad parásita de la prostitución. Ese ejército de vampiros que mira hacia otro lado siendo consciente de que sus gestiones permiten el sufrimiento de estas mujeres esclavas. Yonquis del dinero los que les permitían blanquear el dinero manchado con el sudor y las lágrimas de sus esclavas, los que hacían exámenes médicos, los que agilizaban los papeles, los ex policías que informaban, los jueces que no se implicaban…

El libro acaba como termina, o aún peor para el lector/a. Ahora sabes. Miguel afirma que quienes empezaron en este mundo de la explotación siguen en él. Que el sistema no funciona porque no hay coordinación, ni un juzgado único para el delito de trata de seres humanos. ¡Es un proxeneta el que lo pide! Es un proxeneta el que se duele de la indiferencia y falta de formación de algunos jueces y fiscales frente a estas mujeres desamparadas. Esa mafia sigue existiendo y operando hoy. ¿Qué vamos a hacer para enfrentarla?


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El Papa en el día mundial contra la trata de personas.

El Papa en el día Mundial contra la Trata: “Con empeño erradiquemos esta plaga de esclavitud moderna”

 

 

(RV).- “Cada año, miles de hombres, mujeres y niños son víctimas inocentes de la explotación laboral, sexual y del tráfico de órganos. Deseo renovar mi llamamiento al empeño de todos, con el fin de que esta “plaga aberrante, forma de esclavitud moderna, sea aplacada adecuadamente”, lo dijo el Papa Francisco el domingo 30 de julio, tras rezar la oración mariana del Ángelus en el Día Mundial contra la Trata de Personas.

El Santo Padre ha condenado públicamente y en numerosas ocasiones la trata de seres humanos, un fenómeno que considera un auténtico crimen contra la humanidad. En esta ocasión, reiteró su apelo a no permanecer indiferentes frente a la realidad de la trata. “Parece que nos hemos acostumbrado a considerarla como una cosa normal. Esto es feo, es cruel, es criminal”, explicó el Obispo de Roma ante miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, a quienes invitó a rezar a la Virgen María “para que sostenga a las víctimas y convierta los corazones de los traficantes”.

El Día Mundial contra la trata fue instaurado por Naciones Unidas desde el año 2013, con el fin de crear una conciencia social a nivel global sobre esta actividad delictiva, que acaba con la dignidad del ser humano

Según los últimos datos publicados por la Organización Internacional del Trabajo, se calcula que aproximadamente 21 millones de personas en el mundo son víctimas de la trata, en sus diversas modalidades de explotación existentes. Esta dura realidad repercute de manera directa o indirecta a todos los países, ya sea como país de origen, tránsito o destino de las víctimas.

Palabras del Papa tras rezar la oración mariana del Ángelus

«Queridos hermanos y hermanas:

Hoy es el Día Mundial contra la Trata de Personas, promovido por las Naciones Unidas. Cada año, miles de hombres, mujeres y niños son víctimas inocentes de la explotación laboral, sexual y del tráfico de órganos. Deseo renovar mi llamamiento al empeño de todos, con el fin de que esta  “plaga aberrante de esclavitud moderna”, sea aplacada adecuadamente. Oremos junto con la Virgen María para que ella sostenga a las víctimas de la trata y convierta los corazones de los traficantes.

Saludo ahora a los peregrinos provenientes de Italia y de otros países, en particular a las Hermanas Murialdinas de San José, las novicias de las Hermanas de María Auxiliadora, a los monaguillos de varias parroquias italianas, y al club italiano de Hockey Femenino de Buenos Aires.

Les deseo a todos un buen domingo, y por favor no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta pronto!».