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Sínodo. Opiniones de algunos religiosos sinodales

Religiosos en el Sínodo piden incentivar la participación del pueblo de Dios

Ruffini: el documento final será votado párrafo por párrafo, con la mayoría de las dos terceras partes. La “oidora” chilena: «La Iglesia debe ser más incluyente con los gays; bien el Papa sobre los abusos»
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Pubblicato il 15/10/2018
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Una «familia de Dios» que comprenda a todos, a obispos, sacerdotes, hombres y mujeres religiosos, laicos (padre Bruno Cadoré, maestro general de los dominicos), capaz de «incentivar formas de participación» (padre Marco Tasca, ministro general de la orden franciscana de los frailes menores conventuales), con estructuras que «reflejen más su centro, que es el pueblo de Dios» (padre Arturo Sosa, superior general de los jesuitas). Es la imagen e Iglesia que surgió hoy durante la rueda de prensa sobre el Sínodo de los obispos que se está llevando a cabo en el Vaticano, en la que participaron los «big three» de las órdenes religiosas (derechos reservados del director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke), y que fue la ocasión para preparar un futuro con una mayor participación de las religiosas.

 

El prefecto del Dicasterio vaticano para la comunicación, Paolo Ruffini, anunció que el documento final será sometido a elección párrafo por párrafo, con la mayoría de las dos terceras partes, mientras una joven “oidora” chilena habló sobre la necesidad de que la Iglesia sea más incluyente con las personas homosexuales y elogió al Papa Francisco en relación con su respuesta a los abusos sexuales en la Iglesia de su país.

 

«No se trata de hacer asambleas o no, la Iglesia debe ser una comunidad de pertenencia», dijo el padre Cadoré al responder a una pregunta sobre la posibilidad de una gran asamblea eclesial que supere los límites del Sínodo de los obispos. «los jóvenes no necesitan estructuras u organizaciones, sino un lugar al que pertenezcan, una Iglesia familia de Dios, como dicen en África, que, como en cada familia, tiene reuniones a veces más fáciles y otras menos fáciles: no asambleas estructurales, sino celebraciones de la comunidad, presididas por el obispo, pero con la participación de todos, de los sacerdotes, que serán obviamente más que el obispo, y de los laicos, que serán más numerosos que los sacerdotes».

 

Y explicó el padre Tasca: «Imponer una asamblea general de la Iglesia desde lo alto me daría un poco de miedo», dijo, «pero incentivar formas de participación que ya existen sería una bella manera de ser Iglesia y de ser familia». El padre Sosa expresó una «opinión personal» sobre el Concilio Vaticano II, que, dijo, «propuso un modelo eclesiológico que todavía no se ha vuelto realidad. Durante los últimos 50 años hemos dado pasos hacia adelante, en algunos momentos más que en otros, pero creo que el modelo propuesto por el Concilio Vaticano II, con el pueblo de Dios en el centro, porque la Iglesia es el pueblo de Dios, no se ha concretizado del todo. El pueblo de Dios, obviamente, necesita a los ministros para que lo sirvan y guíen, pero este modelo todavía está buscando encarnarse en la historia. Yo comencé la vida religiosa cuando concluyó el Concilio, por lo que me parece que puedo hablar de toda una vida, pero me doy cuenta de que desde otro punto de vista, desde el punto de vista de la institución Iglesia, 50 años no son muchos: podemos decir que estamos caminando para que las estructuras de la Iglesia reflejen más su centro, el pueblo de Dios, cada uno con su ministerio».

 

A algunas preguntas específicas sobre la posibilidad de que (siguiendo las huellas de los religiosos hombres, que desde el Sínodo pasado eligieron a frailes no sacerdotes como miembros de la asamblea, en la que, a pesar de no haber sido ordenados, tienen derecho de voto) también las religiosas elegidas en el Sínodo puedan votar, el maestro general de la orden de los frailes predicadores respondió subrayando que la asamblea en curso es un «Sínodo de los obispos», pero oyó que el Sínodo «ha integrado la idea de que entre el gran número de obispos haya también representantes de la vida consagrada» y recordó que «el 80% de la vida consagrada es femenina» y que el Sínodo de por sí no es un «órgano de gobierno», ni está vinculado con «la ordenación presbiterial», por lo que «creo que en el futuro —dijo el superior de los dominicos— habrá un Sínodo de los obispos que dirá queremos que los que colaboren con nosotros en la pastoral estén presentes» en la justa proporción.

 

A los que indicaron que algunas asociaciones católicas femeninas están reuniendo firmas en línea para una petición, dirigida a los obispos, cardenales y al Papa, para que las religiosas superiores puedan votar en el Sínodo (iniciativa que desata cierto “malestar”), el superior de la Compañía de Jesús retomó las ideas del padre Cadoré e indicó que «este es un Sínodo de los obispos, y debe ser entendido en la estructura de la Iglesia: en los Sínodos de las Iglesias locales participa todo el pueblo de Dios en condiciones paritarias». Otra cosa es el Sínodo de los obispos, en el que, y este fue el segundo punto, «podemos seguir adelante: pienso —prosiguió el padre Sosa— que una de las características de la reforma que quiere hacer el Papa Francisco en la Iglesia es profundizar la sinodalidad, y en esta dirección se podrán producir cambios que puedan cambiar esta manera de concebir el Sínodo. Espero que este malestar ayude a moverse. Es un signo de que algo no está bien, y entonces hay que escucharlo y seguir adelante en la manera que pueda ser posible en el tiempo». El superior de los conventuales, por su parte, recordó que el objetivo de los franciscanos es «que cada fraile pueda participar y pueda ser superior local, provincial y general: este es nuestro sueño, y nos ponemos a trabajar para llegar a esta conclusión. Por ahora se necesita pedir el permiso de la Santa Sede para el superior local».

 

Al comenzar la rueda de prensa, Paolo Ruffini indicó que «el documento final será votado párrafo por párrafo, con la mayoría de las dos terceras partes». La joven “oidora” Silvia Teresa Retamales Morales, miembro del Observatorio Socio-Pastoral de los jóvenes en Chile, intervino para responder a las preguntas de los periodistas sobre algunas cuestiones de actualidad. Sobre las discriminaciones que sufren las personas homosexuales, dijo que «en un país como el mío, las personas homosexuales deben sufrir muchas discriminaciones», y que la discriminación se da «cuando no se trata a la persona homosexual en su dignidad, y, en la Iglesia, cuando la persona homosexual en lugar de sentirse recibida se siente un problema»; en cambio, «la Iglesia, cuyo primer mandato es el amor, debe reconocer a estos hermanos como personas que necesitan ser acompañadas: ser una Iglesia más incluyente y cómo poder ayudar a nuestros hermanos con orientación sexual diferente, pero que quieren formar parte de la Iglesia». En cuanto a la crisis de los abusos sexuales que está sacudiendo a la Iglesia en Chile, «es una oportunidad para replantear la estructura» de la Iglesia, «sancionar no es suficiente, hay que concentrarse en la prevención», y la «acción del Papa Francisco ha sido muy importante, ha dado confianza al pueblo chileno».

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Sínodo. Qué han dicho los sinodales en los grupos. Opinión del general de los jesuitas.

Sínodo 2018.Sínodo 2018. 

Sínodo: “Discernir los signos de los tiempos a la luz de los jóvenes”

Este lunes 15 de octubre a las 13.30, tuvo lugar en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Informe diario a los periodistas sobre los trabajos de los Círculos Menores del Sínodo de los Obispos, entre los temas sobresalientes: la actitud de escucha y diálogo de la Iglesia, el discernimiento de los signos de los tiempos, la ecología y el rol de la mujer.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

El Informe diario a los periodistas sobre los trabajos sinodales de este lunes 15 de octubre contó con la presencia del P. Bruno Cadoré, O.P., Maestro General de la Orden de los Frailes Predicadores (Dominicos); el P. Arturo Sosa Abascal, S.I., Prepósito General de la Compañía de Jesús (Jesuitas); el P. Marco Tasca, O.F.M. Conv., Ministro General de la Orden Franciscana de los Frailes Menores Conventuales y Silvia Teresa Retamales Morales, Auditora, miembro del Observatorio Socio-Pastoral de los Jóvenes (Chile).

P. Cadoré: De la actitud de escucha al diálogo

En su intervención, el P. Bruno Cadoré, O.P., Maestro General de la Orden de los Frailes Predicadores (Dominicos); señaló que, “el Sínodo quiere pasar de una actitud de escucha a una actitud de diálogo, la preparación del Sínodo ha sido muy detallada con el deseo de escuchar a los jóvenes de la Iglesia, pero también a los jóvenes que están fuera, a los no creyentes. El interés de este Sínodo – preciso el P. Cadoré – es dar a conocer la gran variedad de los jóvenes en la Iglesia y en el mundo, gran variedad de culturas y tradiciones históricas diferentes, esta diversidad está representada por los jóvenes. Lo más importante es dialogar con los jóvenes y no seguir caminos pre establecidos hacia el documento final del Sínodo. Como religioso – señaló el Maestro General de la Orden de los Frailes Predicadores – que hay que acoger a los jóvenes y esto significa acoger su diversidad, descubrir que la acogida ayuda a cambiar a los jóvenes”.

P. Sosa: Discernir los signos de los tiempos desde los jóvenes

Por su parte, el P. Arturo Sosa Abascal, S.I., Prepósito General de la Compañía de Jesús (Jesuitas) dijo que, “en el Sínodo el trabajo principal es contribuir en el discernimiento de los jóvenes, en el cambio de época que vive la humanidad. Esta sesión del Sínodo de los Obispos ha querido hacerlo desde la mirada de los jóvenes, intuyendo que la vida de los jóvenes y sus contextos. En medio de una creciente desigualdad social entre países del mundo, la falta de voluntad política, de detener el deterioro del medio ambiente, el debilitamiento de la democracia, que da paso a populismos ingenuos, nacionalismo discriminantes y personalismos arbitrarios y la presencia de nuevos y viejos rostros de la violencia, en este contexto – preciso el Prepósito General de los Jesuitas – permítanme una breve palabra sobre algunos de los signos de los tiempos, que desde la mira de los jóvenes nos permiten percibir la acción del espíritu: el primero es la detención universal de los procesos de secularización, que se vive según los contextos de cada grupo humano y avanza a ritmos distintos según las características de cada sociedad. El segundo signo de los tiempos es la conciencia creciente de estar habitando en un nuevo mundo, el mundo digital, que no se limita al desarrollo de las tecnologías o a un cambio radical en las formas de comunicación, sino que supone una auténtica transformación antropológica, cuyas características y consecuencias apenas logramos ver. El tercer signo de los tiempos es el fenómeno migratorio, las causas que lo producen y el trato que reciben los desplazados indica cuanto aun debemos hacer por los jóvenes y su futuro”.

Padre Arturo Sosa

P. Tasca: no existe una división entre la Iglesia y los jóvenes

El P. Marco Tasca, O.F.M. Conv., Ministro General de la Orden Franciscana de los Frailes Menores Conventuales, en su intervención señaló que, “como fraile franciscano y desde la perspectiva del joven Francisco de Asís, quien a cierto momento de su vida elige seguir otro camino y otro estilo de vida, es una situación que conecta con la realidad de muchos jóvenes de hoy. Refiriéndose a un tema que se ha tratado bastante en el Sínodo, el de la escucha, el P. Tasca dijo que, la escucha es bidireccional, es decir  debemos corregir a los jóvenes, pero también debemos estar preparados para que ellos nos corrijan, esto significa escuchar, para escuchar hay que acoger, hay que interiorizar. Otro aspecto que se ha tratado en el Sínodo es que los jóvenes quieren participar activamente en la Iglesia y no quieren ser solo parte del problema, sino parte de la solución, no existe una división entre la iglesia y los jóvenes. Un tercer aspecto que se tocó en el Sínodo es el de la ecología, el del uso del papel, lancemos una señal concreta hacia el cuidado de la creación, es un tema que interesa a los jóvenes”.

Silvia Retamales: el Sínodo una oportunidad para los jóvenes

Finalmente, Silvia Teresa Retamales Morales, Auditora, miembro del Observatorio Socio-Pastoral de los Jóvenes (Chile) dijo que, “mi experiencia en el Sínodo es una gran oportunidad porque los jóvenes podemos hablar con la verdad, podemos hablar de nuestras experiencia y hay una actitud de escucha, sea en el Aula, en las Congregaciones Generales, así como en los Círculos Menores, donde podemos expresarnos libremente, pero también es una tremenda responsabilidad, porque represento la voz de algunos que querrían contar cosas a los Obispos. Los jóvenes, sobre todo los no católicos quieren expresar como se sienten frente a la Iglesia. Así mismo, la Observadora chilena resaltó el rol de las mujeres en la Iglesia y en la sociedad, ellas puedan tener más representatividad”.

Respondiendo a los periodistas que preguntaron sobre las reacciones de la sociedad chilena ante el tema de los abusos de menores, la joven chilena dijo que, en la sociedad chilena hubieron dos reacciones, una fuera de la Iglesia y otra dentro de ella. Existe una exigencia fuerte a todas las instituciones sobre este tema y la Iglesia no está exenta de esto. En mi país en estos últimos tiempos hemos estado pasando por una situación bastante lamentable – señaló la Observadora de pastoral juvenil – y lo veo de dos formas, por un lado veo que han habido gestos importantes de reconciliación y también de sanción a quienes merecen esas sanciones, y de otro lado veo que debería ser tomado como una oportunidad para repensar algunas estructuras de la Iglesia que quizás pueden fomentar o permitir los abusos”.


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Palabras improvisadas del Papa a unos jóvenes

El Papa a los jóvenes: “Perdón por todos los escándalos en la Iglesia”

Francisco se suma a un momento de oración con más de mil jóvenes españoles en la Basílica de San Pedro y pronuncia un discurso improvisado: “Perdón por escandalizarlos”

El Papa Francisco

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Pubblicato il 13/10/2018
Ultima modifica il 13/10/2018 alle ore 11:59
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

 

Perdón por los escándalos en la Iglesia. No sólo aquellos relacionados con los abusos sexuales contra menores. También por la incongruencia de los pastores y por la mundanidad. Es lo primero que dijo Francisco, la tarde-noche de este viernes, en un discurso improvisado ante más de mil jóvenes españoles reunidos en la Basílica de San Pedro. En el mensaje, el pontífice llamó a los muchachos y muchachas a ser inconformistas. Y aseguró: “No es demagogia, la Iglesia los necesita”.

 

Los participantes acudieron a Roma para participar en un encuentro internacional del movimiento Hakuna. Aunque la presencia del Papa estaba pactada, hasta el último momento su participación estuvo en duda en una semana intensa de trabajo entre el Sínodo de los Obispos y la canonización de siete nuevos santos, que presidirá este domingo 14 de octubre en la Plaza de San Pedro.

 

Finalmente, Jorge Mario Bergoglio cumplió su promesa. Habló en español libremente, y comenzó agradeciendo a los jóvenes por “ser alegres”, “tener ganas de vivir” y “preocuparse por los demás”. Entonces pasó a sus disculpas.

 

“En primer lugar les quiero pedir perdón por los escándalos que ocurren dentro de nuestra Iglesia, y no sólo por los escándalos de abusos. No sólo esos, tantos otros: escándalos de mundanidad, de apego a valores que no son evangélicos. Claro, ustedes ven eso y dicen: “Y, yo me hago ateo. Parece más coherente”. Perdón, perdón por escandalizarlos. Siento dolor por esto y pienso en los errores de nosotros, los pastores. No los aparten de Jesucristo, que es la única fuente de felicidad”, dijo.

 

Y continuó: “Cuando el pastor se olvida que es pastor y se convierte en patrón, ese clericalismo que hace tanto daño. Les pido perdón también por eso. Y que el tesoro de la fe, que es lo más grande que podemos descubrir en esta vida, lo custodien bien y no dejen de buscarlo hasta encontrarlo”.

 

Entonces les recomendó a los presentes ser inconformistas y no dejarse engañar por las falsas promesas “que no llevan a nada”. Y, para ilustrar su pensamiento, reseñó “una leyenda” que -según confesó- no le gusta pero que, siguió, le servía en el momento.

 

Señaló que cuando los conquistadores europeos llegaron a las tierras de América, África y Asia, llevaban espejos de colores para los habitantes de cada lugar, sobre todo para los más ingenuos, quienes “quedaban encantados” y “los cambiaban por oro”. “Por favor, no compren nunca vidrios de colores. ¡No sean pavos! Piensen bien lo que les ofrecen y no se queden con mercadería de baja categoría. Busquen lo grande, ambicionen lo bello”, solicitó.

 

Aseguró que los hombres y las mujeres tienen suerte, porque Dios hizo les hizo sus corazones sedientos de felicidad. Por eso, los instó a no conformarse con “una vida sin sal”: “Salgan al mundo, sean protagonistas, la felicidad es posible, no sean mediocres”, insistió.

 

También los convocó a ser protagonistas en sus respectivas iglesias, armando “lío” dentro y fuera de las parroquias, no dejando que sean los sacerdotes los que decidan todo, porque “eso no es la Iglesia”. Y replicó: “Eso no es ser pastor, es ser patrón de estancia”.

 

“La opinión de ustedes es importante, que sea la comunidad, junto con el sacerdote, que sí tiene la autoridad, la que decida y proponga. La opinión y fuerza de ustedes es fundamental para nosotros. No es demagogia, la Iglesia los necesita. Sino se queda, no sin futuro, sin presente”, señaló.

 

“Participen, cuestionen, propongan ideas. Si la música les parece aburrida compongan ustedes canciones con letras y ritmos alegres. En serio, lo digo alto y claro: una Iglesia sin jóvenes, no es Iglesia. Inconformismo, no se conformen con poquito. Con los vidrios de colores. No, busquen lo que tiene valor”, agregó.

 

Más adelante, les pidió ser alegres porque “un joven que no sonríe no es verdaderamente joven”. Recomendó que, ante las dificultades y las sombras, no dejen que se anide en sus corazones la tristeza. Consideró que la tristeza “es el ambiente del diablo” y “lo que necesita el demonio para corromper y matar”.

 

En cambio, ponderó que la alegría es de Jesús y no sólo es hacer ruido, porque la alegría “es otra cosa”: tiene una “línea de autenticidad” que inmediatamente se identifica. “A la alegría no se la puede falsificar nunca”, abundó. Para el Papa, la Iglesia “no crece por proselitismo” porque “no es como un club de futbol que va buscando socios”, sino que “crece con testimonio” y “grandeza de corazón”. “Si alguno cree que explicando la fe, dando razones y todo, puede lograr algo, con confianza le digo que esto me aburriría hasta a mí”, precisó.

 

Continuó: “No me gusta ver personas en las iglesias con caras tristes, o esperando que se acabe la misa. Si esto pasa es porque no nos hemos enterado qué regalo es la misa, la eucaristía. Por favor, ayuden a convertir las ceremonias en lo que realmente son: una fiesta”.

 

Finalmente, el líder católico solicitó a los jóvenes tener siempre en cuenta a los que sufren, meterse en la vida de los demás, acompañarlos, visitar enfermos y ancianos. Pero aclaro que esa cercanía no debe confundirse con la lástima, como la que se tienen “con un perrito que se está muriendo porque lo agarró un auto”. Y apuntó: “La lástima no es cristiana”.

 

“No balconeen la vida, bajen y caminen la vida. Jueguen para adelante, sean protagonistas, el mundo y la Iglesia los necesita”, ponderó


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Sínodo. Notas informativas del 12 de octubre

Sínodo. Informe diarioSínodo. Informe diario 

Sínodo. Informe diario: “Sólo una Iglesia creíble, puede hablar a los jóvenes”

Este viernes 12 de octubre a las 13.30, tuvo lugar en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Informe diario a los periodistas sobre los trabajos de los Círculos Menores del Sínodo de los Obispos, entre los temas sobresalientes: el problema de los abusos y la dirección espiritual.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

El Informe diario a los periodistas sobre los trabajos sinodales de este viernes 12 de octubre contó con la presencia de Mons. Robert Emmet Barron, Obispo titular de Macriana de Mauritania, Auxiliar de Los Ángeles (Estados Unidos de América), Mons. Everardus Johannes de Jong, Obispo titular de Cariana (Países Bajos) y Sor Mina Kwon, Auditora, Congregación de las Hermanas de San Pablo de Chartres – Directora y counselor en la Catholic University de Daegu, responsable de las Juniores de la Provincia religiosa de Daegu (Corea).

La credibilidad de la Iglesia

Si la Iglesia tiene poca credibilidad, ¿cómo puede hablar a los jóvenes? El tema de los abusos fue uno de los temas afrontados desde el inicio del Sínodo y el día de hoy, Mons. Robert Emmet Barron, Obispo Auxiliar de Los Ángeles, lo ha recordado. Además, el Obispo Auxiliar de los Ángeles dijo que, los jóvenes “quieren de la Iglesia paternidad y maternidad espiritual, sobre todo hoy que la familia está en crisis. Están pidiendo ser padres espirituales. No quieren sacerdotes burocráticos, sino padres”. También dijo que, los jóvenes son realmente los protagonistas del Sínodo, y dijo que estaba impresionado por la audiencia por sus brillantes intervenciones y su capacidad de escuchar atentamente.

Dirección espiritual: no sólo a los sacerdotes

“Los jóvenes necesitan hombres y mujeres que vivan en armonía en la Iglesia, por lo que ni siquiera el papel de director espiritual puede limitarse a los sacerdotes. Esto es lo que la Hermana Mina Kwon, Auditora, directora y consejera de la Universidad Católica de Daegu, Corea del Sur, señala en su discurso. La religiosa pide, por tanto, “reconocer y reforzar el papel de la mujer en la Iglesia”, y denuncia algunas “actitudes autoritarias que van en contra de los valores evangélicos” y que son el resultado del “clericalismo” que introduce en la Iglesia “una jerarquía medieval que es causa de desigualdad y exclusión”.

La voz de las mujeres es muy escuchada

A los periodistas que preguntaron por qué las mujeres presentes en el Sínodo, y en particular las ocho superiores religiosas, no podían votar, Mons. Everardus Johannes de Jong, Obispo de Cariana (Países Bajos), respondió: “La presencia de las mujeres es clara y su voz muy escuchada. Este es un sínodo consultivo, también dice lo que piensan las mujeres. Su opinión está muy bien expresada en el Instrumentum laboris”. El hecho, sin embargo – subraya el Obispo holandés – es que Jesús eligió a los apóstoles que eran varones. Que se trata de un Sínodo de Obispos, que no hay obispos ni cardenales mujeres, que hay que vivir con esta situación.

El drama de los jóvenes cristianos iraquíes

El Prefecto del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, Paolo Ruffini, recuerda que “hasta ahora, el más aplaudido en el Sínodo ha sido el de un joven dentista iraquí”, Sala Al-Abbia, de 26 años, miembro de la Iglesia caldea y auditor. Los padres sinodales, escuchando su testimonio, se conmovieron. El principal desafío para los jóvenes en Iraq, dijo el joven, es la paz y la estabilidad y su derecho a vivir con dignidad. Y enfatizó que en estos años de guerra más de 1200 cristianos fueron asesinados, y la mitad eran jóvenes. En este contexto, los jóvenes ven la emigración como la única solución, y el número de cristianos iraquíes ha aumentado de un millón y medio en 2003


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Sínodo: propuestas de la CG. n. 10

Sínodo: Una Iglesia empática con los jóvenes y que busque la justicia social

“Velar por la seguridad de los migrantes, defender la igualdad de género dentro de la Institución, proteger las raíces culturales y promover el ecumenismo”; son algunas de las propuestas lanzadas en la 10° Congregación General del Sínodo de los Obispos dedicado a los jóvenes, que se celebra en Roma.

 Ciudad del Vaticano

Prosiguen los trabajos del Sínodo de los Obispos 2018, dedicado a los Jóvenes; que se celebra en el Vaticano hasta el 28 de octubre.

Esta mañana tuvo lugar la 10° Congregación General, que contó con la participación de 257 Padres sinodales, así como de numerosos auditores y Delegados Fraternos, en los coloquios de la segunda parte del Instrumentum Laboris centrados en el tema de “Interpretación: Fe y discernimiento vocacional”.

Escucha, empatía y diálogo

La escucha activa, la empatía y el diálogo marcaron esta asamblea sinodal, especialmente conmovida en el momento en el que hablaron los jóvenes procedentes de varios países del mundo, expresando su deseo de ser “luz verdadera en la oscuridad”, y compartiendo la visión vívida de sus propias realidades haciendo hincapié en el derecho a la paz y la estabilidad, que a menudo se da por sentado, pero del que muchos carecen.

La importancia de no perder las raíces

Entre las intervenciones de los obispos, destacaron aquellas centradas en la amenaza del fundamentalismo religioso y la corrupción que se cierne sobre el horizonte de la fe y la esperanza de los jóvenes. ¿Cómo responder al deseo de justicia inscrito en el corazón de los jóvenes? Los prelados proponen actuar sobre todo aplicando una buena formación cristiana y humana, pero dicen “no” a un enfoque exclusivamente “occidental”.

La clave es lograr un cambio cultural: hay que prestar más atención a la cuestión de la migración, la pobreza y la pérdida de las raíces culturales que afligen a tantos jóvenes en los países del Sur del mundo.

Luchar por la igualdad de género en la Iglesia

El Sínodo también pone de relieve la rabia que experimentan los jóvenes ante la injusticia, la discriminación social y los escándalos que dañan la credibilidad de la Institución; a la vez que lanzan un llamamiento a aumentar la presencia de las mujeres en la Iglesia y a promover una pastoral sensible a la “igualdad de género”.

En este contexto, se ha señalado que las mujeres pueden ayudar a romper esos “círculos clericales cerrados”, que en muchos casos, podrían haber favorecido al encubrimiento del abuso.

Asimismo, la Congregación General habló sobre la grave situación de muchos migrantes que no disponen de una regularización legal en los países de acogida, por lo que se pide a la Iglesia que sea la voz de los más vulnerables.

Cultivar el ecumenismo con la oración

Finalmente, en la sala se realizaron las intervenciones de los Delegados Fraternos designados por las respectivas Iglesias y Comunidades Eclesiales que aún no están en plena comunión con la Iglesia católica.

Después de la intervención del Reverendo Tim Macquiban, director de la Oficina Ecuménica Metodista, que destacó el valor de los movimientos laicales, tomaron la palabra otros seis miembros de diferentes denominaciones cristianas.

El Metropolitano de los Dardanelos en Estados Unidos, Nikitas Lulias, en representación del Patriarcado Ecuménico, pidió una nueva ola de frescura, un nuevo soplo del Espíritu para ayudar a los cristianos a presentar su fe a los jóvenes sin fórmulas rígidas, respetando la verdad del Evangelio. Por su parte, el obispo Athanasius de Bogdania, delegado de la Iglesia Ortodoxa Rumana, subrayó la necesidad de fomentar una relación personal y amistosa con Cristo en los jóvenes a través de la oración y la ascesis en tiempos caracterizados por “maestros improvisados que se proclaman portadores de la verdad”.


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Sinodo, congr. gen. n.9, del 11 de octubre. La secularización y sus aspectos positivos.

Sínodo: Una Iglesia que apuesta por los jóvenes y sueña a lo grande

“Educar a los jóvenes en el buen uso de la libertad, acompañarlos en el discernimiento aplicando la mayéutica, construir grandes sueños y buscar los lados positivos de la secularización”, fueron algunas de las propuestas presentadas en la 9° Congregación General del Sínodo.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

La mañana del 11 de octubre se celebró la novena Congregación General del Sínodo de los Obispos en Roma, dedicado al tema de los “Jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, en la que estuvieron presentes 256 Padres sinodales.

“Desalentar y repudiar, con un magisterio claro e inequívoco, a los promotores de la inmigración ilegal y de la trata de seres humanos”; fue una de las tareas de la Iglesia, reiterada esta mañana en el Aula del Sínodo.

El mundo no debe olvidar a los pobres

Ante centenares de jóvenes que ven cómo se ahogan sus sueños, sus potencialidades y sus talentos en el Mediterráneo, los Padres sinodales insisten en la necesidad de que la Iglesia inste a los países más industrializados a invertir en los más pobres, “especialmente en términos de tecnología y de formación”, para que todos puedan contribuir al desarrollo de su país de origen, sin verse obligados a emigrar.

 

En este contexto, el Sínodo reflexiona sobre el sacramento de la reconciliación, reafirmando que el perdón debe ser liberado de toda carga y redescubierto en su dimensión de don.

Comprender la vocación de vida

Para ello, es esencial el examen de conciencia, fundamental para evangelizar y educar a los jóvenes en la clara idea de lo que es el pecado y lo superfluo, a la vez que se les ayuda a reconocer los signos de la presencia de Dios en sus vidas.

Los jóvenes -afirma el Aula sinodal- no están llamados a permanecer jóvenes para siempre, sino a convertirse en adultos, a presentarse para contribuir a la construcción de la Iglesia.

“Porque, después de todo, no importa si eres un sacerdote, un profesional, un padre o una persona soltera: responder a la llamada de Dios es seguir la vocación de ser santo en cada opción de vida”.

La pastoral vocacional debe, por tanto, ser repensada y reforzada en todos los ámbitos, gracias a los testimonios de vida, para que cada joven pueda comprender su vocación en este mundo.

Educar para la libertad

De ahí también la llamada de los Padres a cultivar la libertad interior basada en sólidos valores morales, que impide que los jóvenes sean manipulados por los demás, y que se dejen llevar por las masas. “Siguiendo a Jesús y sus mandamientos, con una conciencia recta, uno es más libre”.

 

Pero educar a los juventud “para y hacia la libertad” presupone la búsqueda de la verdad, ya que los chicos y chicas buscan autenticidad en sus educadores, “quieren pastores más coherentes con lo que predican, pastores que sepan vivir la Palabra y se comprometan con los pobres, gracias a la verdadera conversión interior y a la fe apasionada”.

Desafío de la Iglesia: apostar por los jóvenes

El acompañamiento propio de la Iglesia consistirá, pues, en escuchar con corazón abierto e interés concreto, en dar valor y esperanza, en cuidar de la persona en todas las fases de su desarrollo. De hecho, frente al odio, la violencia, la corrupción, la injusticia, las guerras tan extendidas en la actualidad, los jóvenes experimentan una fragmentación existencial que socava su autoestima y su confianza.

 

Por eso, la comunidad cristiana debe acompañar y acoger constantemente a los jóvenes, estimulando su libertad y su responsabilidad para asumir compromisos duraderos. Este es el desafío de la Iglesia: hacer una opción preferencial y eficaz por los jóvenes, salir al encuentro de ellos y ofrecerles ideales de una fe vivida concretamente, junto con una autoridad fiable que los haga verdaderamente maduros.

Buscar con paciencia a la “juventud perdida”

Además, como el Padre misericordioso de la parábola del Hijo pródigo, la Iglesia espera con paciencia y esperanza también a los jóvenes perdidos o perdidas; no los hace sentir abandonados en las dificultades, “sino que los tranquiliza caminando con ellos, los ayuda a realizarse a sí mismos liberando su libertad, sin imponerles opciones determinadas, sin manipulaciones ni clericalismos”.

 

Sólo así el acompañamiento será verdaderamente mayéutico y sacará a la luz la verdad ya presente en los jóvenes, para ayudarles a comprender la belleza de la Sequela Christi, es decir, de «caminar tras Cristo».

“Competir” con los jóvenes por los grandes sueños

La Congregación además afirma que necesitamos una comunidad cristiana unida y alegre que sepa redescubrir su sentido misionero y que nos permita enamorarnos del Evangelio: un ambiente de clausura y de prejuicio, en efecto, no ayuda a los jóvenes a sentirse acogidos, a vivir la fraternidad en un contexto de calidez y de estima mutua. Por tanto, las comunidades deben ser concretas, sencillas, humildes y transparentes; la Iglesia debe “competir” con los jóvenes en tener grandes sueños, “porque si los pastores sueñan, también los jóvenes podrán hacerlo”.

Víctimas de abusos al centro de la misión de la Iglesia

El tema del abuso volvió a abordarse en la reflexión sinodal: los jóvenes esperan que la Iglesia ponga a las víctimas al centro de sus trabajos y que los obispos sean sometidos a procesos rigurosos -subrayan los Padres- sugiriendo que una ayuda valiosa para extirpar este mal y salir de la crisis actual podría llegar de parte de los expertos laicos y del carisma femenino, “especialmente de las madres que pueden enseñar a los Pastores el sentido de la ternura, el amor y la protección de los más jóvenes”.

La secularización y sus aspectos positivos

Finalmente, se destacó el análisis sobre la confrontación de la Iglesia con la realidad actual, en particular con la secularización: los Padres sinodales invitan a tener el valor de considerarla como un signo de los tiempos que nos ayuda a liberarnos de ser cristianos automáticamente o por hábito, y nos lleva a ser cristianos por elección, “porque queremos ser cristianos”.

No sólo eso: la sociedad secular, asimismo, evita que la religión se base en la identidad tribal o nacional, llevando a recuperar la importancia del anuncio de la fe.


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Una caída del Papa sin consecuencias

Se cae el Papa volviendo del Sínodo; Burke: está bien. Viaje a Madagascar en 2019

El cardenal Tsarahazana: irá «para animar a los jóvenes víctimas de corrupción y desempleo». En el debate sinodal los temas de las migraciones, el papel de las mujeres, los abusos. Gracias: «Debemos reconocer los fracasos con honestidad»

El Papa caminando por el Vaticano

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Pubblicato il 09/10/2018
Ultima modifica il 09/10/2018 alle ore 20:08
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

 

La caída del Papa Francisco al volver a la casa Santa Marta y las noticias sobre un posible viaje a Madagascar en 2019 fueron las dos noticias del día con las que comenzó y concluyó la rueda de prensa cotidiana en la Sala de Prensa vaticana sobre el Sínodo de los jóvenes. En estos días concluyó el trabajo de los Círculos menores divididos por lengua.

 

Antes de que se difundiera la información «por otros canales», el portavoz Greg Burke quiso referir que Francisco «al volver a Santa Marta, se tropezó y se cayó. Se volvió a levantar, tranquilos, está bien», dijo antes de pasar la palabra al cardenal Desiré Tsarahazana.

 

El arzobispo de Toamasina, Madagascar, que recibió la púrpura durante el último Consistorio (en junio de este año), después de haber compartido sus impresiones positivas sobre este primer Sínodo en el que participa, se despidió con una noticia: «Primero fuimos nosotros, los obispos de Madagascar, los que le pedimos al Papa que fuera a visitarnos y debo decir que irá en 2019». Respondiendo al respecto, Burke dejó las cosas un poco más claras: «No puedo confirmar, pero puedo decir que esta posibilidad es estudiada con mucha atención».

 

El prefecto del Dicasterio para la Comunicación, Paolo Ruffini, expuso algunas conclusiones que han surgido en los Círculos menores, insistiendo particularmente sobre la opinión que comparten los padres de una Iglesia que se está demostrando «cada vez más sinodal, no auto-referencial». Tampoco el debate en el aula, explicó, es algo prefabricado, sino «obra de un discernimiento colectivo», en el que «los jóvenes y los padres sinodales están descubriendo tantas cosas en común» a nivel religioso, social y cultural. La voluntad es «hablar un lenguaje del tiempo presente, incluso el lenguaje digital»; precisamente por este motivo se están estudiando formas de comunicación diferentes, en sintonía con las que utilizan los jóvenes, y también el mismo mensaje final del Sínodo será redactado en un lenguaje que comprendan las nuevas generaciones.

 

El cardenal Gracias se refirió al «clima fraternal» en el que se está llevando a cabo el Sínodo, explicando que en el debate general también se mencionó esta estación de turbulencias intra-eclesiales, debidas principalmente a la crisis de los abusos sexuales. «La Iglesia seguramente no quiere estar a la defensiva», aclaró el purpurado hindú al describir su experiencia en como moderador de los Círculos menores en lengua inglesa, en los que «los que hablaron fueron los obispos, por lo que pusimos a un lado el esquema y discutimos profundamente». Todos ellos estaban preocupados por responder a las peticiones de los jóvenes de una «Iglesia más auténtica»: «Estamos tratando de hacerlo. Ha habido fracasos de políticas y de sistemas, hay que corregir esto con valentía y confianza», afirmó el cardenal.

 

En los Círculos francófonos, refirió Lacroix, se propuso la idea de «ofrecer una mejor formación principalmente al clero en temas como el cuerpo, la afectividad y la sexualidad». El de los abusos sexuales, afirmó el prelado canadiense, «forma parte de nuestra experiencia, nosotros lo hemos mencionado porque forma parte de nuestra realidad. No fuimos tímidos al hablar de ellos»; de cualquier manera, «hay muchos otros temas que hay que afrontar», y el punto es que «todos los bautizados deberían tener una vida coherente con un mejor testimonio de la fe».

 

Por su parte, los jóvenes que estaban presentes en el aula, representando a miles de jóvenes del mundo, y los ancianos padres sinodales comparten el deseo de «hacer que se muevan las cosas, de salir adelante», subrayó sor Becquart, que comparó la máquina sinodal con una «barca en la que estamos todos juntos para navegar en este mundo que tanto nos emociona» y que ya se encuentra en alta mar. En todas las intervenciones, añadió la religiosa ex directora del Servicio Nacional para la Evangelización de los Jóvenes y para las Vocaciones de la Conferencia Episcopal de Francia, «me sorprende la humildad, un rostro de la Iglesia que reconoce sus fragilidades y que procede por un camino de conversión, sin miedo de llamar por su nombre los fracasos y las impotencias».

 

Al inicio de la 6° Congregación General de XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, el Papa Francisco envió su bendición a los jóvenes del Perú y de América Latina: «A los jóvenes del Perú y de América Latina con mi bendición, sigan adelante y les pido que recen por mí, Dios los bendiga», con estas palabras el Papa Francisco saludó la tarde de este martes 9 de octubre, a los jóvenes del Perú y de América Latina, al inicio de la 6° Congregación General de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, dedicado al tema: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.