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La visita del Papa a la Universidad Roma Tre

“Las migraciones no son un peligro, sino un desafío para crecer”

El Papa enla Universidad Roma Tre: el desempleo puede impulsar al suicidio. La guerra comienza con el lenguaje violento de la política. Entre los estudiantes, la refugiada siria que llegó a Italia a través de Lesbos
AP

Papa Francisco con Nour Essa, refugiada siria que llegó a Roma desde Lesbos, en la Universidad de Roma Tre

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Pubblicato il 17/02/2017
Ultima modifica il 17/02/2017 alle ore 13:39
IACOPO SCARAMUZZI
ROMA

Hoy por la mañana, Papa Francisco fue recibido con entusiasmo por profesores y estudiantes de la Universidad Roma Tre, la tercera y más reciente estructura universitaria pública de la capital italiana. Abandonando el discurso que había preparado para la ocasión, el Pontífice argentino respondió a cuatro preguntas de cuatro estudiantes, entre los que estaba Nour Essa, refugiada siria que llegó a Roma desde Lesbos a bordo del avión papal en abril de 2016, cuando Bergoglio visitó uno de los campos para refugiados de la isla griega. Las migraciones, dijo Jorge Mario Bergoglio después de escuchar la pregunta de la refugiada, no son un peligro para Europa, sino un desafío para crecer. El desempleo puede llevar al suicidio y por ello hay que contrarrestar «la economía líquida» con «la concreción». La tercera guerra mundial en la que estamos sumergidos, continuó el Papa, nace de la ausencia de la capacidad para escuchar, del lenguaje violento que utiliza la política, de la falta de diálogo. Y la universidad debe justamente promover el diálogo entre las diferencias.

 

«El lenguaje y el tono del lenguaje han aumentado mucho», dijo el Papa respondiendo a una estudiante de Economía del Ambiente y Desarrollo que le preguntó cuál era la «medicina» para combatir la violencia. «Hoy se habla por la calle, en casa se grita, hasta se insulta con normalidad: también está la violencia al expresarse, al hablar. Esta es una realidad que todos vemos. Su hay algo por la calle o algún problema, antes de preguntar cortésmente qué sucedió, un insulto y luego se pregunta por qué. Es cierto, hay un aire de violencia en nuestras ciudades, también la prisa, la velocidad de la vida nos vuelve violentos en casa y muchas veces nos olvidamos de decir buenos días en casa, “Hola, hola” y te vas, saludos anónimos. La violencia es un proceso que nos vuelve cada vez más anónimos, te quita el nombre, anónimo uno con los demás. Te quita el nombre y nuestras relaciones son un poco sin nombre, una persona es esa que tengo delante, pero te saludo como si tú fueras una cosa. Pero esto que nosotros vemos aquí crece, crece y se convierte en la violencia mundial. Nadie, hoy, puede negar que estamos en guerra. Y esta –dijo el Papa– es una tercera guerra mundial, en pedacitos, pero existe. Hay que bajarle un poco al tono y hay que hablar menos y escuchar más. Hay muchas medicinas contra la violencia, pero antes que nada está el corazón, el corazón que sabe recibir lo que piensa el otro. Y antes de discutir, dialogar. Si tú piensas diferente, dialoguemos. EL diálogo acerca, no solo acerca a las personas, acerca los corazones, con el diálogo se hace amistad. Y se hace la amistad social. Cuando leo el periódico y veo que este insulta a aquel, que aquel habla del otro… en una sociedad en la que la política se ha abajado a tanto –insistió el Papa–, y estoy hablando de sociedades mundiales, no de aquí, se pierde el sentido de la construcción social, de la convivencia social, y la convivencia social se hace con el diálogo, y, para dialogar primero hay que escuchar. Esto se ve mucho cuando hay campañas electorales, discusiones en la tele, que antes que el otro acabe de hablar ya está la respuesta: pero, ¡espera, escucha bien; luego piensa y respondes! Escuchar bien y, si no entiendo lo que quieres decir, preguntar: “¿Qué quieres decir? No entendí bien”. La paciencia del diálogo. Y en donde no hay diálogo, hay violencia. He hablado de guerra: es cierto, estamos en guerra. Pero las guerras no comienzan allá, comienzan en tu corazón, en nuestro corazón. Cuando yo no soy capaz de abrirme a los demás, de respetar a los demás, de hablar con los demás, de dialogar con los demás, allí comienza la guerra. Cuando no hay diálogo en casa, por ejemplo, cuando en lugar de hablar se grita o cuando estamos a la mesa en lugar de hablar cada uno está con su teléfono, está hablando, sí, pero con otra persona. Ese es el germen, es el inicio de la guerra porque no hay diálogo». La universidad, dijo Francisco, es justamente «el lugar en donde se puede dialogar».

 

Francisco criticó, entre los aplausos de los presentes, esas universidades «ideológicas», presentes por ejemplo en América Latina, «a la que tú vas, te enseñan solo esta línea de pensamiento, esta línea ideológica, y te preparan para ser un agente de esta ideología. Esta no es una universidad: en donde no hay diálogo, en donde no hay confrontación, en donde no hay respeto por cómo piensa el otro, en donde no hay amistad, en donde no existe la alegría del juego, del deporte, no hay universidad».

 

Otro estudiante, de Jurisprudencia, en su pregunta al Papa se refirió a Roma como la «communis patria», y Francisco dijo que «debemos tomar las cosas como vienen», porque «la vida se parece un poco al portero que toma el balón de donde le llega»: hoy «no es “Tiempos modernos” de Charlie Chaplin, sino una época diferente, y hay que tomarla, sin miedo». Nosotros, prosiguió entre los aplausos del público, «debemos tratar siempre la unidad, la unidad que no es ese periódico (dijo refiriéndose al periódico italiano, “L’Unità”, ndr.), sino que es algo completamente diferente de la uniformidad. La unidad requiere las diferencias, unidad en la diversidad». En este sentido, en el contexto de globalización, la «uniformidad corre el peligro de destruir la unidad», dijo el Papa, volviendo a poner como ejemplo una metáfora que le gusta mucho: el modelo geométrico del poliedro frente a la esfera.

 

«En la comunicación hay velocidad, los holandeses hace 40 años se inventaron una palabra, la rapidización», dijo Francisco al responder a otro estudiante, pero de Ingeniería de Tecnologías de la Comunicación y de la Información. «Es importante acostumbrarse a esta comunicación sin que esta rapidización, esta velocidad me quite la libertad de decir que no». El Papa después se refirió a toda la sociedad, subrayando que, como indicó el sociólogo Zygmunt Baumann, vivimos en una sociedad líquida. «La economía líquida crea falta de trabajo, desempleo», dijo. «Yo les hago una pregunta: nuestra querida madre Europa, la identidad de Europa: ¿cómo se puede pensar que países desarrollados tengan un desempleo juvenil tan fuerte? Yo no digo los países, sino las cifras: jóvenes de 25 años para abajo en un país, 40% sin trabajo, en otro, 47%, en otro, 50% y en otro casi 60%. Esta liquidez de la economía hace que el trabajo no sea concreto y cancela la cultura del trabajo porque no se puede trabajar, los jóvenes no saben qué hacer. Y yo, joven sin trabajo, porque no lo encuentro, doy vueltas y vueltas, los explotan dos o tres días por aquí, dos o tres días por allà, y al final, ¿la amargura a dónde lleva? A las adicciones, que tienen una raíz, o me lleva al suicidio. Dicen –insistió Francisco–, que saben, yo no estoy seguro, que las verdaderas estadísticas de los suicidios juveniles no son publicadas. Esta falta de trabajo me lleva a enrolarme en un ejército terrorista y así tengo algo que hacer y doy sentido a mi vida: es horrible. ¿Esta es economía de mercado? No sé técnicamente, yo diría economía líquida. Debe ser concreta y para resolver problemas sociales, económicos y culturales se necesita concreción».

 

Al final, la siria Nour Essa hizo una pregunta sobre «el miedo europeo» hacia los que provienen de Siria o Irak. «¿Estas personas, según usted, no amenazan la cultura cristiana de Europa?». «Pero yo –respondió Francisco– me pregunto: ¿cuántas invasiones ha tenido Europa? Europa fue hecha de invasiones, inmigraciones: los normandos… se fue haciendo artesanalmente, así, las migraciones –recordó Bergoglio– no son un peligro, son un desafío para crecer. Y lo dice uno que viene de un país en el cual más del 80% son inmigrantes. Es cierto, no tenemos una bella identidad, pero esto es porque no sabemos ocuparnos de las cosas, es un pecado nuestro, no es algo malo de la inmigración. El miedo: yo recuerdo bien ese día en Lesbos, sufrí mucho ese día», dijo recordando que después de que se subieron al avión papal los prófugos y refugiados no querían bajar a saludar a las autoridades porque «tenían miedo». Según Francisco, «hay que pensar bien en la cuestión de las migraciones hoy, son muchas, no es hacer política, sino estas personas huyen de la guerra o del hambre. La solución ideal sería que no hubiera ni guerra ni hambre, es decir hacer la paz o invertir en aquellos lugares para que tengan los recursos para vivir allí. En algunos países tienen una cultura de la explotación, pero nosotros vamos allá para explotarlos. No explotar. Tienen hambre porque no tienen trabajo y no tienen trabajo porque han sido explotados; huyen, pero para llegar a Europa en donde creen que van a encontrar un estatus mejor, allí también son explotados, los explotadores de las pateras y todo lo que conocemos, lo que ha convertido al Mediterráneo en un cementerio, no lo olvidemos, nuestro mar, el “mare nostrum”, hoy es un cementerio. Pensemos cuando estemos solos, como si fuera una oración… y estos migrantes llegan, son acogidos. Cuando hace cuatro años fui a Lampedusa porque sentí que tenía que ir en mi primer viaje, comenzaba el fenómeno, ahora es de todos los días. Pero, ¿cómo hay que recibir a los migrantes? ¿Cómo hay que acoger a los migrantes? Antes que nada –respondió el Papa– como hermanos y hermanas humanos, son hombres y mujeres como nosotros. Segundo, cada país debe ver cuál es el número que es capaz de acoger, es cierto, no se puede acoger si no hay posibilidades, pero todos pueden hacerlo. Y luego, no solo acoger, integrar, es decir recibir a esta gente y tratar de integrarla, antes que aprendan la lengua, buscar un trabajo, una vivienda, que haya organizaciones para integrar. La experiencia que tuve cuando vino Nour: creo que tres días después los niños empezaron a ir a la escuela y cuando volvieron los 25, todos juntos, para almorzar conmigo después de tres meses, los niños hablaban italiano, los grandes más o menos, pero los niños sí, habían ido a la escuela. Los niños aprenden inmediatamente; la mayor parte de ellos tenía trabajo, tenía a una persona que la acompañaba en la integración, las puertas abiertas. Ellos traen una cultura que es riqueza para nosotros, pero también ellos deben recibir nuestra cultura, y hacer un intercambio de culturas. Respeto: y esto quita el miedo. Hay miedo, sí, pero el miedo no es solo de los migrantes, los delincuentes que vemos en los periódicos son nativos aquí o migrantes, hay de todo. Pero integrar es importante. Recuerdo un ejemplo triste: los chicos que hicieron esa masacre en Zaventem (el aeropuerto de Bruselas, ndr.) eran belgas, nacidos en Bélgica, hijos de migrantes, pero guetizados, no integrados».

 

El Papa concluyó citando el ejemplo positivo de Suecia, en donde 890 mil de los 9 millones de personas son inmigrantes o hijos de inmigrantes bien integrados: «Y cuando existe este acoger, acompañar, integrar, no hay peligro con la inmigración, se recibe una cultura y se ofrece otra cultura, esta es mi respuesta al miedo». Y la universidad, recordó, «es diálogo en las diferencias».


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A los universitarios de Roma; discurso del Papa

Respuestas y testimonio personal del Papa Francisco a universitarios de Roma, en su discurso escrito y entregado

(RV).- “La instrucción y la formación académica de las nuevas generaciones es una exigencia primaria para la vida y el desarrollo de la sociedad. He escuchado vuestras preguntas, las leí antes, he reflexionado y escribí un discurso que entregaré al Rector, para responder a las preguntas directamente, desde el corazón. Quisiera responder espontáneamente, me gusta más así”.

Así inició el Papa Francisco su discurso a los estudiantes, al cuerpo docente y al personal de la Universidad Roma 3, la más joven Universidad de la capital italiana, a la que el Pontífice visitó en la mañana de este viernes 17 de febrero. Se trata de la primera visita del Santo Padre a una universidad estatal, que fuera ya visitada por San Juan Pablo II en el 2002.

Frecuentada por casi 40 mil estudiantes, la Universidad Roma 3 es también un activo centro de investigación a dimensión internacional. Considerada una de las mejores universidades emergentes, se posiciona entre las primeras 100 universidades con menos de 50 años.

(MCM – RV)

«Repensar los modelos económicos, culturales y sociales, para recuperar el valor central de la persona humana»

(RV).- Con su profunda gratitud por haberlo invitado a visitar la ‘Universidad Roma Tre’, la más joven de la capital italiana, el Papa – en el discurso que entregó – respondió  a cuatro universitarios sobre diversos temas que interpelan a la humanidad en el momento presente y ofreció su testimonio personal, recordando su encuentro con Jesús, cuando era joven.

El voluntariado y la solidaridad al servicio de los más necesitados; la no violencia como estilo de vida y de política; la escandalosa contradicción de lo que se derrocha en los armamentos en lugar de erradicar el hambre en el mundo; las urgencias sociales y la pobreza, sin olvidar a los emigrantes y la cultura del encuentro… son algunos de los temas destacados por el Papa Francisco en su discurso escrito.

Ante un mundo que presenta tantos signos de enemistad y violencia, respondiendo a la pregunta de la joven universitaria romana Giulia, recordando su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2017- La no violencia: un estilo de política para la paz –  el Papa recuerda que «estamos viviendo una guerra mundial a pedazos: hay conflictos en muchas regiones del planeta que amenazan el futuro de enteras generaciones».

Y lamenta, entre las escandalosas contradicciones, que, al tiempo que se habla desde hace decenios de desarme, muchos países están aumentando sus gastos en armamentos, «en un mundo que lucha aún contra el hambre y las enfermedades».

Lejos de desalentarse ante esta dramática realidad, el Papa Francisco alienta a los jóvenes a no perder la esperanza, poniendo en guardia contra aquellos que engañan ofreciendo una felicidad momentánea y aparente, pero que en realidad inducen a callejones sin salida, sin futuro, a laberintos existenciales:

«Las bombas destruyen los cuerpos, las dependencias destruyen las mentes, las almas, y también los cuerpos. Aquí les doy otro ejemplo concreto de contradicción actual: la industria del juego de azar. Las universidades pueden dar una válida contribución para prevenir y contrastar la adicción al juego, que provoca daños graves a las personas y a las familias, con elevados costes sociales».

Respondiendo al joven universitario Niccoló, sobre el servicio a los últimos y la necesidad de impulsar ‘una patria común’, el Papa se refiere a las «tantas urgencias sociales y tantas situaciones de necesidad y de pobreza», que nos interpelan y alienta a impulsar las «acciones constructivas» de ayuda y solidaridad, que se oponen a «la cultura del hedonismo y del descarte, basada en los ídolos del dinero, el placer y el aparentar».

Al responder al joven estudiante romano Riccardo Zucchetti, de 23 años, quien hizo referencia a las “informaciones que en un mundo globalizado se transmiten de modo especial a través de las redes sociales, el Papa Francisco afirmó que en este ámbito tan complejo es necesario realizar un sano discernimiento basado en criterios éticos y espirituales. “Es decir – afirma el Santo Padre – interrogarse acerca de lo que es bueno, haciendo referencia a los valores propios de una visión del hombre y del mundo, una visión de la persona en todas sus dimensiones, sobre todo en la trascendente”.

Testimonio personal de la vida del Papa

El Papa ofrece en el discurso que había preparado un testimonio personal de su vida. Escribe que “se profesa cristiano” y que “la trascendencia a la que se abre y mira es Jesús”; porque está convencido de que “su Evangelio es una fuerza de verdadera renovación personal y social”. Tras poner de manifiesto que no desea proponer a los estudiantes ilusiones o teorías filosóficas o ideológicas, ni tanto menos hacer proselitismo, Francisco les habla de “una Persona” que salió a su encuentro, cuando tenía más o menos la edad de estos jóvenes. Que le abrió horizontes y que le cambió la vida. Una Persona definida “compañero de camino”, que jamás decepciona ni traiciona. Sino que siempre está con nosotros, “con respeto y discreción” a lo largo del camino de nuestra vida.

El Obispo de Roma invita a estos jóvenes a “no tener miedo de abrirse a los horizontes del espíritu”. Y les escribe que si reciben el don de la fe, “no teman abrirse al encuentro con Cristo para profundizar su relación con Él”. Porque “la fe jamás limita el ámbito de la razón”, sino que la abre a una visión integral del hombre y de la realidad, preservándola del peligro de reducir a la persona a “material humano”.

Naturalmente, el Pontífice escribe que con Jesús las dificultades no desaparecen, sino que se afrontan de modo diverso, sin miedo, sin mentir a sí mismos, ni a los demás; sino con la luz y la fuerza que proviene de Él. De modo que es posible – como afirmaba el estudiante romano – llegar a ser “agentes de la caridad intelectual”, a partir de la misma Universidad, a fin de que sea un lugar de formación en la “sabiduría”, es decir de “educación integral de la persona”.

Universidad como lugar donde se elabora la cultura del encuentro

Por otra parte, el Papa Bergoglio destaca que la Universidad también puede ser un lugar en el que se elabora la cultura del encuentro y de la acogida de personas de diversas tradiciones culturales y religiosas.

De hecho, en su respuesta a Nour Essa – de 31 años, nacida en Damasco, Siria, quien llegó a Italia con el mismo Santo Padre procedente de la isla de Lesbos – y quien hizo referencia al “miedo” que los occidentales tienen con respecto a los extranjeros, en cuanto podrían “amenazar la cultura cristiana de Europa”; Francisco afirma que la cerrazón en sí mismos o en la propia cultura, jamás es el camino para volver a dar esperanza y poner en práctica una renovación social y cultural.

Porque como escribe el Pontífice, una cultura se consolida en la apertura y en la confrontación con las demás culturas, siempre que tenga una clara y madura conciencia de los propios principios y valores. De ahí que el Papa Bergoglio  haya animado a los profesores y a los estudiantes a vivir la Universidad como ambiente de verdadero diálogo, que no comprime las diversidades ni las exaspera, sino que se abre a la confrontación constructiva. Porque como afirma Francisco “estamos llamados a comprender y apreciar los valores del otro, superando las tentaciones de la indiferencia y del temor”.


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El mensaje de Don Bosco a los jóvenes de hoy

El Mensaje de Don Bosco a los jóvenes de hoy, con el Papa Francisco

Audiencia del Papa a los participantes en el capítulo general de los salesianos, el 31 de marzo de 2014 – L’Osservatore Romano

31/01/2017 12:04

(RV).- Para celebrar la memoria litúrgica de San Juan Bosco, el 31 de enero de 2017, el Rector Mayor de la congregación fundada por el padre, maestro y amigo de los jóvenes, P. Ángel Fernández Artime dirigió un mensaje a los queridos jóvenes de todo el mundo salesiano.

Mensaje en el que hace resonar las palabras del Papa Francisco, en su Carta a los jóvenes del mundo, con motivo de la presentación del documento que servirá para preparar la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos de 2018.

«Mis queridos jóvenes ¿se han encontrado con la Mirada de Jesús?»Así titula su mensaje el X Sucesor de Don Bosco, que recuerda que el Papa les escribe que los lleva «en el corazón», que confía en los jóvenes y reza por ellos, para luego alentarlos a ir contra corriente.

El mundo de hoy los necesita, con sus grandes ideales propios de la juventud reitera ante nuestros micrófonos – el P. Fernández Artime y añade que, en total sintonía con el Papa Francisco, los invita a la esperanza, a no tener miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere elecciones audaces y a no tardar cuando su conciencia les pide arriesgar con tal de seguir al Maestro.

La entrevista es de Alberto Goroni


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El Sínodo de los jóvenes. Documento preparatorio.

Presentaron el documento preparatorio para el Sínodo sobre los jóvenes

Viernes 13 Ene 2017 | 09:32 am

Ciudad del Vaticano (AICA):

El Vaticano presentó este viernes el documento preparatorio para el Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, que se celebrará en octubre de 2018 con el tema: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

“La Iglesia ha decidido interrogarse sobre cómo acompañar a los jóvenes para que reconozcan y acojan la llamada al amor y a la vida en plenitud, y también pedir a los mismos jóvenes que la ayuden a identificar las modalidades más eficaces de hoy para anunciar la Buena Noticia”, destaca en el texto.

En la introducción del documento se explica que la vocación al amor asume para cada uno una forma concreta en la vida cotidiana a través de una serie de opciones que articulan estado de vida (matrimonio, ministerio ordenado, vida consagrada, etc.), profesión, modalidad de compromiso social y político, estilo de vida, gestión del tiempo y del dinero, etc. Elecciones, se recuerda, de las que nadie puede eximirse.

Por eso, se subraya que “el propósito del discernimiento vocacional es descubrir cómo transformarlas, a la luz de la fe, en pasos hacia la plenitud de la alegría a la que todos estamos llamados”.

Con el Documento Preparatorio se da inicio a la fase de consulta de todo el Pueblo de Dios. El Documento – dirigido a los Sínodos de los Obispos y a los Consejos de los Jerarcas de las Iglesias Orientales Católicas, a las Conferencias Episcopales, a los Dicasterios de la Curia Romana y a la Unión de Superiores Generales – termina con un cuestionario. Además está prevista “una consulta de todos los jóvenes a través de un sitio web, con un cuestionario sobre sus expectativas y su vida.” Las respuestas a los dos cuestionarios constituirán la base para la redacción del Documento de trabajo o Instrumentum laboris, que será el punto de referencia para la discusión de los Padres sinodales.

El documento presentado hoy propone una reflexión articulada en tres pasos. Se comienza “delineando brevemente algunas dinámicas sociales y culturales del mundo en el que los jóvenes crecen y toman sus decisiones, para proponer una lectura de fe”. Posteriormente “se abordan los pasos fundamentales del proceso de discernimiento, que es el instrumento principal que la Iglesia desea ofrecer a los jóvenes para que descubran, a la luz de la fe, la propia vocación”. Por último, “se ponen de relieve los componentes fundamentales de una pastoral juvenil vocacional.”

El primer capítulo “Los jóvenes en el mundo de hoy”, no ofrece un análisis completo de la sociedad y del mundo, “sino que tiene presente algunos resultados de la investigación en el ámbito social útiles para abordar el tema del discernimiento vocacional”.

Mientras que en el segundo capítulo “Fe, discernimiento, vocación” se recuerda que a través del camino de este Sínodo, “la Iglesia quiere reiterar su deseo de encontrar, acompañar y cuidar de todos los jóvenes, sin excepción”. No podemos ni queremos abandonarlos –precisa el documento– a las soledades y a las exclusiones a las que el mundo les expone. De este modo, esta capítulo presenta algunas ideas “con vistas a un acompañamiento de los jóvenes a partir de la fe, escuchando a la tradición de la Iglesia y con el claro objetivo de sostenerlos en su discernimiento vocacional y en la toma de decisiones fundamentales de la vida, desde la conciencia del carácter irreversible de algunas de ellas”.

Finalmente, el documento aborda “La acción pastoral”. El propósito del tercer capítulo es concentrar la atención en lo que “implica tomar en serio el desafío del cuidado pastoral y del discernimiento vocacional”, teniendo en consideración “cuáles son los sujetos, los lugares y los instrumentos a disposición”. En este sentido, se reconoce una inclusión recíproca entre pastoral juvenil y pastoral vocacional, aun siendo conscientes de las diferencias. No se trata de una “panorámica exhaustiva”, sino de “indicaciones que se deben completar sobre la base de las experiencias de cada Iglesia local”.

El documento concluye con el cuestionario, cuyo objetivo es ayudar a los Organismos a quienes corresponde responder a “expresar su comprensión del mundo juvenil” y a “leer su experiencia de acompañamiento vocacional, a efectos de la recopilación de elementos para la redacción del Documento de trabajo o Instrumentum laboris”.

Con el fin de tener en cuenta las diferentes situaciones continentales se han incluido tres preguntas específicas para cada continente.+


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Carta del Papa a los jóvenes del mundo sobre el próximo Sínodo en el 2018.

Carta del Papa Francisco a los jóvenes del mundo

2017-01-13 Radio Vaticana

«Queridos jóvenes»  «los llevo en el corazón», escribe el Papa Francisco a los jóvenes de todo el mundo, manifestando su paternal afecto

(RV).- Lo anunció el Card. Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, presentando la Carta del Papa – fechada en el Vaticano, el 13 de enero de 2017 – y el Documento Preparatorio para la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, prevista para octubre de 2018, y cuyo tema es: «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional».

En su misiva, el Santo Padre exhorta a los jóvenes a participar activamente en el camino sinodal, porque el Sínodo es para ellos y porque toda la Iglesia se pone a la escucha de su voz, de su sensibilidad, de su fe. Así como de sus dudas y críticas.

Alentándolos a ‘salir’, siguiendo el ejemplo de Abrahán, el Obispo de Roma invita a los jóvenes «a escuchar la voz de Dios que resuena en el  corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo».

Tras señalar el anhelo de la juventud de construir «una sociedad más justa y fraterna» «hasta las periferias del mundo», lamenta las realidades de «prevaricación», «injusticia» y «guerra». Y que muchos jóvenes «están sometidos al chantaje de la violencia y se ven obligados a huir de su tierra natal. El grito de ellos sube a Dios, como el de Israel esclavo de la opresión del Faraón (cfr. Es 2, 23)».

Con las palabras de Jesús a los discípulos «Venid y lo veréis» (Jn 1,38), el Papa les asegura a los jóvenes que también a ellos «Jesús les dirige su mirada y los invita a ir hacia Él».

Recordando que en Cracovia, abriendo la Jornada Mundial de la Juventud, les preguntó si las cosas se pueden cambiar y ellos exclamaron juntos a gran voz «¡sí!», el Santo Padre destaca que «esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia. ¡Escuchen ese grito que viene de lo más íntimo! También cuando adviertan, como el profeta Jeremías, la inexperiencia propia de la joven edad, Dios los estimula a ir donde Él los envía: «No les tengas miedo, que contigo estoy para salvarte» (Jer 1,8)».

«Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos», escribe asimismo el Papa y alienta a los jóvenes a no tener «miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro».

«A través del camino de este Sínodo, yo y mis hermanos Obispos queremos contribuir cada vez más a vuestro gozo (cfr. 2 Cor 1,24)», reitera el Santo Padre encomendando a los jóvenes al amparo «de María de Nazaret, una joven como ustedes a quien Dios ha dirigido su mirada amorosa, para que los tome de la mano y los guíe a la alegría de un ¡heme aquí! pleno y generoso (cfr. Lc 1,38)».

(CdM – RV)

Texto completo de la Carta del Papa:

«Queridos jóvenes,

Tengo el agrado de anunciarles que en el mes de octubre del 2018 se celebrará el Sínodo de los Obispos sobre el tema «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional». He querido que ustedes ocupen el centro de la atención porque los llevo en el corazón. Precisamente hoy se presenta el Documento Preparatorio, que les ofrezco como una “guía” para este camino.

Me vienen a la memoria las palabras que Dios dirigió a Abrahán: «Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré» (Gen 12,1). Estas palabras están dirigidas hoy también a ustedes: son las palabras de un Padre que los invita a “salir” para lanzarse hacia un futuro no conocido pero prometedor de seguras realizaciones, a cuyo encuentro Él mismo los acompaña. Los invito a escuchar la voz de Dios que resuena en el  corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo.

Cuando Dios le dice a Abrahán «Vete», ¿qué quería decirle? Ciertamente no le pedía huir los suyos o del mundo. Su invitación fue una fuerte provocación para que dejase todo y se encaminase hacia una tierra nueva. Dicha tierra, ¿no es acaso para ustedes aquella sociedad más justa y fraterna que desean profundamente y que quieren construir hasta las periferias del mundo?

Sin embargo, hoy, la expresión «Vete» asume un significado diverso: el de la prevaricación, de la injusticia y de la guerra. Muchos jóvenes entre ustedes están sometidos al chantaje de la violencia y se ven obligados a huir de la tierra natal. El grito de ellos sube a Dios, como el de Israel esclavo de la opresión del Faraón (cfr. Es 2, 23).

Deseo también recordarles las palabras que Jesús dijo un día a los discípulos que le preguntaban: «Rabbí […] ¿dónde vives?». Él les respondió: «Venid y lo veréis» (Jn 1,38). También a ustedes Jesús dirige su mirada y los invita a ir hacia Él. ¿Han encontrado esta mirada, queridos jóvenes? ¿Han escuchado esta voz? ¿Han sentido este impulso a ponerse en camino? Estoy seguro que, si bien el ruido y el aturdimiento parecen reinar en el mundo, esta llamada continua a resonar en el corazón da cada uno para abrirlo a la alegría plena. Esto será posible en la medida en que, a través del acompañamiento de guías expertos, sabrán emprender un itinerario de discernimiento para descubrir el proyecto de Dios en la propia vida. Incluso cuando el camino se encuentre marcado por la precariedad y la caída, Dios, que es rico en misericordia, tenderá su mano para levantarlos.

En Cracovia, durante la apertura de la última Jornada Mundial de la Juventud, les pregunté varias veces: «Las cosas, ¿se pueden cambiar?». Y ustedes exclamaron juntos a gran voz «¡sí»”. Esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia. ¡Escuchen ese grito que viene de lo más íntimo! También cuando adviertan, como el profeta Jeremías, la inexperiencia propia de la joven edad, Dios los estimula a ir donde Él los envía: «No les tengas miedo, que contigo estoy para salvarte» (Jer 1,8).

Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos. No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro. También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores. San Benito recomendaba a los abades consultar también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque «muchas veces el Señor revela al más joven lo que es mejor» (Regla de San Benito III, 3).

Así, también a través del camino de este Sínodo, yo y mis hermanos Obispos queremos contribuir cada vez más a vuestro gozo (cfr. 2 Cor 1,24). Los proteja María de Nazaret, una joven como ustedes a quien Dios ha dirigido su mirada amorosa, para que los tome de la mano y los guíe a la alegría de un ¡heme aquí! pleno y generoso (cfr. Lc 1,38).

Con paternal afecto,

FRANCISCO

Vaticano, 13 de enero de 2017»


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El Papa a los jóvenes europeos de Taizé reunidos en Letonia.

El Papa a los jóvenes europeos: Crezcan en la confianza en Jesús

(RV).- Del 28 de diciembre y hasta el 1º de enero del nuevo año 2017 tendrá lugar en Riga, Letonia, el 39º Encuentro ecuménico de los jóvenes, organizado por la Comunidad de Taizé. Decenas de miles de jóvenes se reunirán para celebrar una etapa más de la llamada “peregrinación de confianza a través de la tierra”, que comenzó el hermano Roger a finales de los años 70.

Es la primera vez que un Estado Báltico acoge este Encuentro Europeo. En efecto, la ciudad de Riga tiene una larga tradición luterana, mientras Letonia es también un país en el que existen relaciones profundas entre los cristianos de las diversas iglesias. Y, de hecho, los líderes de la Iglesia Católica, junto a la Ortodoxa, Luterana y las Iglesias Bautistas han firmado conjuntamente la carta de invitación a este nuevo Encuentro, en una ciudad en la que viven muchos creyentes ortodoxos.

“Manifestar con las palabras y con las acciones que el mal no tiene la última palabra de nuestra historia”. Es la invitación que el Papa Francisco dirige en un mensaje a los jóvenes de toda Europa que participarán en Riga, en este Encuentro organizado por la Comunidad ecuménica de Taizé. De este modo, miles de chicos y chicas transcurrirán el fin de año en la capital de Letonia rezando y meditando juntos “para abrir caminos de esperanza”.

“En nuestros días – escribe el Papa Bergoglio – muchas personas se sienten asoladas, desanimadas por la violencia, las injusticias, los sufrimientos y las divisiones. Tienen la impresión de que el mal es más fuerte que todo”. Sin embargo, el Santo Padre les repite a los jóvenes lo que él mismo escribió al término del Jubileo Extraordinario, en su Carta Apostólica “Misericordia et Misera”, del 20 de noviembre pasado: “Es el tiempo de la misericordia para todos y cada uno, para que nadie piense que está fuera de la cercanía de Dios y de la potencia de su ternura”.

El Obispo de Roma manifiesta asimismo su especial cercanía a estos jóvenes que han elegido “dejar los divanes para vivir esta peregrinación de la confianza”. Y escribe textualmente: “Jóvenes cristianos, ortodoxos, protestantes y católicos, con estas jornadas vividas bajo el signo de una fraternidad real, ustedes expresan el deseo de ser protagonistas de la historia, de no dejar que sean los demás quienes decidan su futuro”.

De aquí el deseo del Papa Francisco que les expresa con estas palabras: “Que estas jornadas los ayuden a no tener miedo de sus límites, sino a crecer en la confianza en Jesús, Cristo y Señor, que cree y espera en ustedes. Que en la sencillez que el hermano Roger ha sabido testimoniar, ustedes puedan construir puentes de fraternidad y hacer visible el amor con el que Dios nos ama”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

(from Vatican Radio)


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E Papa a unos jóvenes sedientos de verdad , no de poder y listos para defender los valores.

Anuncien la luz de Cristo e impulsen un mundo más humano y la paz. Pide el Papa a Congreso mundial de Pastoral para estudiantes internacionales

(RV).- El que tiene el «don de estudiar tiene también la responsabilidad de estar al servicio del bien de la humanidad», señaló el Papa exhortando a los que enseñan y a los agentes pastorales a «formar jóvenes sedientos de verdad y no de poder», que «vivan la misericordia y la caridad, pilares fundamentales para una sociedad más sana».

Al recibir a los participantes en el IV Congreso mundial de Pastoral para los estudiantes internacionales – organizado por el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Migrantes e Itinerantes – que culminó con este encuentro con el Obispo de Roma, el Santo Padre reflexionó sobre el tema que han estado tratando: «La Evangelii Gaudium del Papa Francisco y los desafíos morales en el mundo de los estudiantes internacionales hacia una sociedad más sana».

Con su alegría y cordial bienvenida, el aliento del Papa a los jóvenes estudiantes ante los numerosos desafíos de nuestro tiempo, que «se pueden superar con la ayuda de Dios» y la «voluntad sincera de hacer el bien», escuchando la «voz del Espíritu de Cristo»:

«A la concepción moderna del intelectual, comprometido en la realización de sí mismo y en la búsqueda de reconocimientos personales, a menudo sin tener en cuenta al prójimo, es necesario contraponer un modelo más solidario, que se esmere por el bien común y por la paz. Sólo así el mundo intelectual se vuelve capaz de construir una sociedad más sana. El que tiene el don de poder estudiar tiene también una responsabilidad de servicio por el bien de la humanidad».

El Papa Francisco recordó que las escuelas y las universidades son lugar privilegiado para la consolidación de conciencias sensibles hacia un desarrollo más solidario y un compromiso de evangelización de forma interdisciplinar e integrada (cfr. Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, 134).

Y ésta fue su exhortación:

«Los exhorto a ustedes, profesores y agentes pastorales a infundir en los jóvenes el amor al Evangelio, el anhelo de vivirlo concretamente y de anunciarlo a los demás. Es importante que el periodo transcurrido en el exterior se vuelva una ocasión de crecimiento humano y cultural para los estudiantes y que sea para ello un punto de partida para volver a su país de origen para dar una contribución cualificada y también con un impulso interior para transmitir la alegría de la Buena Noticia. Es necesaria una educación que enseñe a pensar críticamente y que ofrezca un camino de maduración en los valores (cfr. Ibid 64). De este modo, se forman jóvenes sedientos de verdad y no de poder, listos para defender los valores y para vivir la misericordia y la caridad, pilares fundamentales para una sociedad más sana».

Tras poner en guardia contra la globalización de la indiferencia, que nos hace incapaces de compadecernos ante el grito de dolor de los demás, el Papa hizo hincapié en su invitación a custodiarnos los unos a los otros, sin olvidar la creación:

«Ustedes los estudiantes, pasando algún tiempo lejos de sus países, en familias y contextos diferentes, pueden desarrollar una importante capacidad de adaptación aprendiendo a ser custodios de los demás como hermanos y de la creación como casa común. Ello es decisivo para hacer que el mundo se vuelva más humano. Los caminos formativos pueden acompañar y orientar a los jóvenes estudiantes en esta dirección. Y lo pueden hacer con la frescura de la actualidad y la audacia del Evangelio, para formar nuevos evangelizadores listos para contagiar al mundo con la alegría de Cristo, hasta los confines de la tierra».

Evocando a Juan Pablo II, el Papa Francisco renovó su invitación:

«Queridos jóvenes, a San Juan Pablo II le gustaba llamarlos ‘centinelas de la mañana’. Los aliento a serlo cada día, con la mirada dirigida a Cristo y a la historia. Así lograrán anunciar la salvación de Jesús y llevar su luz a un mundo, demasiado a menudo oscurecido por las tinieblas de la indiferencia, del egoísmo y de la guerra. Los encomiendo a la maternal protección de María Santísima nuestra Madre. Los bendigo a ustedes, sus estudios, su amistad y su compromiso misionero. Y por favor, no se olviden de rezar por mí».

(CdM – RV)