Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


Deja un comentario

El sínodo y los jóvenes: cómo será? Entrevista.

Un Sínodo de jóvenes animado… y hasta polémico

Conversación con Kevin Joseph Farrell, prefecto del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida, sobre el próximo Sínodo de los Obispos cuyo tema central serán los jóvenes y la JMJ de Panamá

La cruz de la JMJ en la Plaza San Pedro

0
0
Pubblicato il 11/04/2017
Ultima modifica il 11/04/2017 alle ore 15:05
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

“Un Sínodo animado”. Donde se debata sin miedo los problemas de los jóvenes. Y hasta surja alguna polémica. Al cardenal Kevin Farrell no le preocupan las críticas. Sabe que existieron en el pasado y existirán en el futuro. Como prefecto del Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida de la Santa Sede, está involucrado en la preparación de la asamblea de obispos prevista para octubre de 2018. ¿El tema? Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Respondiendo las preguntas del Vatican Insider, habló de esa reunión y de la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, prevista del 22 al 27 de enero de 2019.

 

El próximo será un Sínodo de obispos, pero dedicado a los jóvenes. ¿Cómo conciliar ambas cosas?

 

Es verdad, es un Sínodo de los Obispos, pero se requiere escuchar primero a los jóvenes. Estarán los obispos más “jóvenes”, o –más bien- los menos viejos. Se tiene que escuchar a los muchachos y muchachas, no sólo los que están acá en la Iglesia, sino aquellos que no entran nunca en una iglesia.

 

Justamente el Papa Francisco pidió involucrar en la preparación de ese encuentro a los jóvenes agnósticos, los ateos y los que tienen fe tibia, ¿cómo lograrlo?

 

La cosa más difícil de esta preparación es justamente entrar en contacto con ellos. Pero se debe hacer, se requiere cambiar el sistema que usamos. Lanzar un sondeo dirigido a todo el mundo, una consulta en internet, eso se hará. Hay que ir con los capellanes de las grandes universidades, por ejemplo, las que están aquí en Roma. Ellos saben y están en contacto con los jóvenes.

 

¿Cómo se involucrará su dicasterio en esta preparación?

 

Haremos este trabajo junto a la Secretaría del Sínodo, tenemos ya un representante casi permanente ante esa oficina. Al fin y al cabo, los jóvenes son también laicos. Será una preparación que se hace desde ahora hasta que empiece el Sínodo. No es que todos (los jóvenes) estarán ahí en la sala con los obispos, pero se requiere escuchar la voz de los estudiantes que pertenecen a los movimientos eclesiales, aquellos que no pertenecen a nada, a ningún credo, y también los muchachos que se fueron de la Iglesia. Como dice el Papa, se tiene que ir afuera.

 

Es el principio de la “Iglesia en salida” que pide Francisco…

 

Debemos hacer lo que nos pide el Papa: Salir, ir más allá de las puertas de la Iglesia, de las puertas de las organizaciones y movimientos católicos.

 

¿Espera un Sínodo tan animado como los dos anteriores sobre el tema de la familia?

 

Sí, claro, tan animado.

 

¿Y así de polémico…?

 

No hemos tenido ningún Sínodo que no haya sido polémico. Se discute siempre. Mucho de lo que se dice ahora sobre el Sínodo de la Familia (y la exhortación apostólica “Amoris Laetitiae” ndr), lo han dicho antes de (las encíclicas) “Humanae Vitae” o “Populorum Progressio”, (ambas del Papa Pablo VI). Pero nosotros seguimos adelante, eso no es una sorpresa.

 

¿No se detienen por las críticas?

 

Para mí no son una cosa fuera del mundo.

 

El Papa habló de un doble camino de preparación, del Sínodo y de la Jornada Mundial de la Juventud de Panamá ¿cómo se hará este camino?

 

Se tienen que preparar ambos (momentos) juntos. La JMJ es para los jóvenes, tiene una historia y una tradición. Ahora tendremos el primer Sínodo de la historia sobre el tema de la juventud. Hay que hacer hablar con una consulta, a los jóvenes. Yo tengo 70 años, no pienso como ellos.

 

¿Cómo avanza la preparación de la JMJ panameña?

 

Panamá está muy bien preparado, las cosas ahí saldrán muy bien. Debe ser una JMJ de toda América Central y de toda América, del norte y del sur. Panamá está justo en el centro del Continente Americano, donde se encuentra la mitad de la Iglesia, según las últimas estadísticas. Es una buena oportunidad para que los jóvenes que no pueden hacer viajes largos tengan la posibilidad de asistir a una jornada.

 

En Panamá el gobierno tiene una persona que está trabajando y abriendo a todas las naciones la posibilidad de obtener sus visas para viajar. Sobre los lugares de la Jornada, el arzobispo local (José Domingo Ulloa) tiene ya una idea sobre los espacios disponibles y lo que nosotros pensamos, ahora deben elegir.

 

¿Para cuántas personas se están preparando?

 

Nosotros no pensamos nunca en un número fijo, pero seguramente serán muchos.


Deja un comentario

El Papa y los jóvenes ante la próxima jornada mundial en Panama y el Sínodo. Comentario

“No podemos tolerar que los jóvenes sean material de descarte”

Primer encuentro para preparar el Sínodo de los obispos y la próxima Jornada Mundial de la Juventud de Panamá; una misión: escuchar a los abuelos y convertir sus sueños en profecía para construir el futuro
ANSA

“No podemos tolerar que los jóvenes sean material de descarte”

104
0
Pubblicato il 08/04/2017
Ultima modifica il 08/04/2017 alle ore 20:19
REDACCIÓN
TURÍN

Hoy, 8 de abril de 2017, por la tarde, en la Basílica de Santa María Mayor, el Papa presidió la Vigilia de oración como preparación para la Jornada Mundial de la Juventud, que este año se celebra a nivel diocesano, y para el Domingo de Ramos. Pero este también fue el primer encuentro del Papa con los jóvenes en el camino de preparación del Sínodo de los obispos de octubre de 2018 sobre el tema: «Jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional», y para la 34a Jornada Mundial de la Juventud, que se llevará a cabo en Panamá en 2019.

 

Reproducimos el discurso improvisado que pronunció el Papa en el encuentro con los jóvenes:

 

«Queridos jóvenes, gracias por estar aquí. Esta tarde es un doble comienzo, el comienzo del camino hacia el Sínodo que tiene un nombre largo: jóvenes, la fe el discernimiento y la vocación… El Sínodo de los jóvenes, se comprende mejor. Y también el segundo inicio: el camino hacia Panamá. Está el arzobispo de Panamá, te saludo mucho. Y hemos escuchado el Evangelio, hemos rezado, hemos cantado, hemos traído flores a la Virgen, a la madre, y hemos traído la cruz que viene de Cracovia y que mañana será entregada a los jóvenes de Panamá. De Cracovia a Panamá, y en medio el Sínodo, un Sínodo del cual ningún joven debe sentirse excluido. “Pero, hagamos el Sínodo para los jóvenes católicos, para los jóvenes que pertenecen a las asociaciones católicas y así será más fuerte”. No. ¡El Sínodo es para y de todos los jóvenes, los jóvenes son los protagonistas!, pero también los jóvenes que se sienten agnósticos, sí, los que tienen la fe tibia, sí, los jóvenes alejados de la Iglesia, sí, también los jóvenes, no sé si existan, que se sienten ateos, sí. Este es el Sínodo de los jóvenes y nosotros, todos, queremos escucharlos. ¡Cada joven tiene algo que decir a los demás, a los adultos, a los sacerdotes, a las monjas, a los obispos y al Papa! Todos necesitamos oírlos a ustedes.

 

Recordemos un poco Cracovia, ahí dije dos cosas: es feo ver a un joven que se jubila a veinte años, es feo. Y también es feo ver a un joven que vive en el sillón. ¿Eh? Ni jóvenes jubilados ni jóvenes de sillón. Jóvenes que caminen, de calle, que sigan adelante, uno al lado del otro, pero viendo al futuro.

 

Hemos escuchado el Evangelio, cuando María recibe ese don, esa vocación, tan grande de llevarnos el don de Dios a nosotros, dice el Evangelio, habiendo tenido la noticia de su prima anciana que esperaba un niño y necesitaba ayuda, se fue de prisa, de prisa. El mundo de hoy necesita jóvenes que vayan de prisa. Que no se cansen de ir de prisa. Los jóvenes que tengan esa vocación de sentir que la vida para ellos les ofrece una misión. Y como dijo muchas veces Marialisa en su testimonio, jóvenes en camino… y contó toda su experiencia, que ha sido una experiencia en camino. Necesitamos jóvenes en camino. El mundo solo puede cambiar si los jóvenes están en camino. Pero, ¿cuál es el drama de nuestro mundo? ¿Cuál es el drama de la juventud de hoy? Que los jóvenes a menudo, son descartados. No tienen trabajo, no tienen un ideal que realizar, falta la educación, falta la integración. Muchos jóvenes deben huir, migrar a otras tierras, los jóvenes de hoy, es duro decirlo, pero a menudo son material de descarte. Esto no lo podemos tolerar. Y nosotros debemos hacer este Sínodo para decir: “Los jóvenes estamos aquí, en camino, no queremos ser material de descarte. Tenemos un valor que dar”.

 

Pensaba, mientras Pompeo hablaba… en dos veces él estuvo casi al límite de ser material de descarte: a los 8 y a los 18 años. Y lo logró. Fue capaz de alzarse. La vida, cuando vemos el horizonte, también lo dijo Marialisa, siempre nos sorprende Siempre. Los dos lo dijeron.

 

Estamos en camino hacia el Sínodo y hacia Panamá. Y este es un camino que es arriesgado, pero si un joven no arriesga, es un envejecido. Y nosotros tenemos que arriesgar. Marialisa habló de que después del sacramento de la confirmación se alejó del la Iglesia. Aquí en Italia se le dice a la confirmación “el sacramento del adiós”, después de la confirmación ya no se vuelve a la Iglesia. ¿Por qué? Porque muchos jóvenes no saben qué hacer. Y ella nunca se detuvo, siempre en camino, a veces por vías oscuras, sin luz, sin ideales o con ideales que no comprendía bien. Pero al final ella también lo logró. Ustedes jóvenes tienen que arriesgar en la vida. Arriesgar. Hoy tienen que preparar el futuro. El futuro está en sus manos. El futuro está en sus manos.

 

En el Sínodo, la Iglesia, toda, quiere escuchar a los jóvenes. ¿Qué piensan, qué sienten, qué quieren, qué critican, de qué se arrepienten? Todo, la Iglesia necesita más primavera aún y la primavera es la estación de ls jóvenes.

 

También quisiera invitarlos a hacer este camino, este recorrido hacia el Sínodo, hacia Panamá, a hacerlo con alegría, con inquietud, sin miedo, sin vergüenza, hacerlo valientemente. Se necesita valentía. Y tratar de tomar la belleza en las pequeñas cosas, como dijo Pompeo. Esa belleza de todos los días, tomarla, no perder esto, y agradecer por lo que eres. “Yo soy así, gracias”. Y muchas veces en la vida perdemos tiempo para preguntarnos “¿Quién soy yo?”. Pero tú puedes preguntarte quién eres y hacer una vida buscando. Pero hay que preguntarse “¿Para quién soy yo?”, como la Virgen que fue capaz de preguntarse “¿para quién, para qué persona?”, para su prima, y se fue corriendo. Porque hacer un trabajo toda la vida, un trabajo que te haga pensar, que te haga sentir, que te haga trabajar: el lenguaje de la mente el del corazón y el de las manos. Y seguir adelante.

 

Y otra cosa que me gustaría decirles: el Sínodo no será un “hablatorio”, Panamá no será un “hablatorio”, no será un circo o una cosa bella y luego adiós, me olvidé. No. Concreción, la vida a ustedes les pide concreción, en esta cultura líquida se requiere concreción.

 

Después de haberlos visto a ustedes y de haber escuchado los dos testimonios, me salió decirles todo esto. Hay momentos en los que no se sabe nada. Momentos oscuros, bellos oscuros, luminosos. Pero una cosa me gustaría subrayar: nosotros estamos en el presente. A mi edad estamos por marcharnos. ¿Ah no? ¿Quién garantiza la vida?, nadie. La edad de ustedes tiene el futuro por delante. Hoy la vida les pide una misión a los jóvenes, la Iglesia les pide una misión. Me gustaría darles esta misión: volver hacia atrás y hablar con los abuelos. Hoy más que nunca necesitamos este puente de diálogo entre los abuelos y los jóvenes. El profeta Joel (en el capítulo 3 versículo 2) nos dice esto, como una profecía: “Los ancianos tendrán sueños, soñarán. Y los jóvenes profetizarán”. Es decir sacarán adelante, con las profecías, las cosas concretas. Esta es la misión que les doy en nombre de la Iglesia. Hablar con los ancianos… “Pero es aburrido, siempre dice lo mismo”. ¡No! Habla con él, preguntarle las cosas que sueñen, y, de esos sueños, toma tú para profetizar y hacer concreta esa profecía. Esa es su misión, esta es la misión que les pide hoy la Iglesia. Queridos jóvenes sean valientes. “Padre yo he pecado muchas veces, caigo”… Pero me viene a la cabeza una canción muy linda que cantan los alpinos: “En el arte de subir, lo importante no es caer, sino no quedarse caído”. Adelante. Caes, te levantas y sigues adelante. Pero piensa en lo que ha soñado el viejo, la abuela y el abuelo, toma esto y haz el puente hacia el futuro. Muchas gracias por su valentía.

 

Y en Panamá, no sé si estaré yo, pero estará el Papa. El Papa en Panamá les preguntará: “¿Hablaron con los viejos, tomaron sus sueños y los transformaron en profecías concretas?”. Esta es su misión. Que el Señor los bendiga, recen por mí y preparémonos todos para el Sínodo y para Panamá.»


Deja un comentario

El Papa a los jóvenes en el día de ramos, jornada de la juventud.

“Jesús no es profeta «new age», sino Mesías que se hace siervo”

El Papa durante la Misa en el Domingo de Ramos: «Cristo está presente en quien hoy sufre por un trabajo de esclavos, por los dramas familiares, por las enfermedades, por las guerras y el terrorismo, por culpa de intereses que mueven las armas»
REUTERS

Papa Francisco bendiciendo los Ramos durante la celebración

223
0
Pubblicato il 09/04/2017
Ultima modifica il 09/04/2017 alle ore 12:57
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

Jesús «no es un iluso que siembra falsas ilusiones, un profeta «new age», un vendedor de humo». ¿Quién es Jesús, que es recibido hoy en Jerusalén, aclamado como un rey? No es nada de lo anterior, afirmó Papa Francisco durante la Misa en la Plaza San Pedro por el Domingo de Ramos: es «es un Mesías bien definido, con la fisonomía concreta del siervo, el siervo de Dios y del hombre que va a la pasión; es el gran Paciente del dolor humano». Es ese Jesús «que acepta que lo aclamen aun sabiendo que le espera el «crucifige», no nos pide que lo contemplemos sólo en los cuadros o en las fotografías, o incluso en los vídeos que circulan por la red. No», dijo el Pontífice en su homilía después dela tradicional procesión de los ramos, que este año fueron donados por la diócesis de Sanremo y por la Región italiana de Liguria.

 

 

Jesús, subrayó el Papa, «está presente en muchos de nuestros hermanos y hermanas que hoy, hoy sufren como él, sufren a causa de un trabajo esclavo, sufren por los dramas familiares, por las enfermedades… Sufren a causa de la guerra y el terrorismo, por culpa de los intereses que mueven las armas y dañan con ellas. En cada uno de estos «hombres y mujeres engañados, pisoteados en su dignidad, descartados…. Jesús está en ellos, en cada uno de ellos, y con ese rostro desfigurado, con esa voz rota pide que se le mire, que se le reconozca, que se le ame».

 

La celebración de hoy, pues, recordó Papa Francisco, tiene «un doble sabor, dulce y amargo, es alegre y dolorosa», porque en ella celebramos al Mesías que entra a Jerusalén montado en una mula y a quien aclaman sus discípulos, cuyo entusiasmo contagia a los jóvenes de la ciudad que se unen a ellos. Pero al mismo tiempo hoy se proclama el relato evangélico de la Pasión. «Nuestro corazón siente ese doloroso contraste y experimenta en cierta medida lo que Jesús sintió en su corazón en ese día, el día en que se regocijó con sus amigos y lloró sobre Jerusalén», indicó Bergoglio.

 

Mientras «nosotros festejamos a nuestro Rey, pensamos en el sufrimiento que él tendrá que sufrir en esta Semana. Pensamos en las calumnias, los ultrajes, los engaños, las traiciones, el abandono, el juicio inicuo, los golpes, los azotes, la corona de espinas… y en definitiva al via crucis, hasta la crucifixión». Un camino doloroso, pero un camino que Jesús mismo había anunciado: «Él lo dijo claramente a sus discípulos: “Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga”. Él nunca prometió honores y triunfos. Los Evangelios son muy claros», recordó el Papa.

 

El Dios al que seguimos es este, añadió: «No es otro Jesús: es el mismo que entró en Jerusalén en medio de un ondear de ramos de palmas y de olivos. Es el mismo que fue clavado en la cruz y murió entre dos malhechores. No tenemos otro Señor fuera de él: Jesús, humilde Rey de justicia, de misericordia y de paz». También para nosotros «vale lo mismo», explicó Papa Bergoglio, por lo que animó a «seguir fielmente a Jesús», pero no con «palabras, sino con hechos», es decir teniendo «paciencia» para «llevar nuestra cruz», «no rechazarla, ni deshacerse de ella, sino que, mirándolo a él, aceptémosla y llevémosla día a día».

 

Durante la Misa, en la que participaron 40 mil fieles, los jóvenes de Cracovia entregaron simbólicamente a los jóvenes de Panamá la Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud (que hoy se celebra a nivel diocesano), que dará la vuelta al mundo hasta que llegue el encuentro de los jóvenes de 2019 en el país centroamericano. Un momento «siempre emocionante, de horizontes abiertos», observó el Papa, que desde hace 32 años enriquece el Domingo de Ramos.


Deja un comentario

Jornada mundial de la juventud en las diócesis el 9 de abril, domingo de ramos.

El Papa y los Jóvenes en oración en preparación al Sínodo del 2018 y la JMJ de Panamá 2019

2017-04-06 Radio Vaticana

(RV).- Con ocasión de la XXXII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que este año se celebrará a nivel diocesano, el Papa Francisco presidirá la Vigilia de oración con los jóvenes de la Diócesis de Roma y de las otras Diócesis de la Región Lacio (Italia), este sábado 8 de abril, a las 5.00 de la tarde, en la Basílica Papal de Santa María la Mayor.

Este Evento, constituye el primer encuentro del Santo Padre con los jóvenes en el camino de preparación para la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, fijada para el mes de octubre de 2018, con el lema: “Los Jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, y la XXXIV Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Panamá en el 2019.

Por esta razón, la Vigilia de oración se centrará en la figura del “Discípulo amado”, elegido como ícono evangélico del Documento Preparatorio del Sínodo, y en la Bienaventurada Virgen María, que inspira los temas de las tres próximas Jornadas Mundiales de la Juventud.

La iniciativa es promovida por la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, en colaboración con el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida; y las Diócesis de la Región Lacio. Mientras tanto, el Papa Francisco invita a los jóvenes a “comprometerse por las grandes causas del mundo”, la primera entre ellas es la invitación a acoger a los migrantes. Efectivamente, en la intención de oración para el mes de abril, difundido por la Red Mundial de Oración a través del “Video del Papa” (www.apmej.org), el Pontífice exhorta a los jóvenes “a no dejar que sean otros los protagonistas del cambio”. “¡Ustedes, los jóvenes, señala el Papa, son los que tienen el futuro!, por ello, agrega, les pido que lo construyan, que se metan en el trabajo por un mundo mejor”. Y para lograr esto, alienta el Papa Francisco a los jóvenes, es necesario rezar, “para que sepan responder con generosidad a la propia vocación”.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)

(from Vatican Radio)


Deja un comentario

Auidiencia del Papa al Colegio Español de Roma.

Papa: como hermano, padre y amigo pido que huyan del carrerismo. Audiencia al Pontificio Colegio español

2017-04-01 Radio Vaticana

El Santo Padre puso en guardia contra el carrerismo y contra elacademicismo clerical y señaló que un presbiterio que no mantiene la unidad «de hecho echa a Dios»

(RV).- El Papa Francisco recibió a la comunidad del Pontificio Colegio español de San José de Roma, encabezada por el Card. Ricardo Blázquez Pérez, presidente de la Conferencia Episcopal Española y co-patrono del Colegio, celebrando así el 125 aniversario de su fundación, al haber nacido el 1º de abril de 1892, por obra del Beato Manuel Domingo y Sol, fundador de la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Sagrado Corazón de Jesús.

El Papa recordó la voluntad del Señor, con las palabras de Jesús: amar de todo corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas

Con su gratitud a Dios por esta Institución, que nació con «la vocación de ser un referente para la formación del clero» y destacando que «formarse supone ser capaces de acercarse con humildad al Señor y preguntarle: ¿Cuál es tu voluntad? ¿Qué quieres de mí? Sabemos la respuesta, pero tal vez nos haga bien recordarla, para ello les propongo las tres palabras del Shemá con las que Jesús respondió al Levita: “amarás al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas” (Mc 12,30)».

En la primera respuesta de Jesús, destacando que «amar de todo corazón, significa hacerlo sin reservas y sin dobleces», sin afán de éxito personal o de carrera, el Papa señaló que la caridad pastoral, supone «salir al encuentro del otro, comprendiéndolo, aceptándolo y perdonándolo de corazón», para reiterar luego la importancia de ser una comunidad, con la ayuda del Espíritu Santo y con el combate espiritual personal, «que no pasó de moda, sigue siendo actual como en los primeros tiempos de la Iglesia».

«Amar con toda el alma es estar dispuestos a ofrecer la vida». En la segunda respuesta de Jesús, señalando que «esta actitud debe persistir en el tiempo, y abarcar todo nuestro ser», como proponía el Fundador del Colegio, el Santo Padre destacó la importancia de la formación integral y del discernimiento que «lleva a la Resurrección y a la Vida» y «permite dar una respuesta consciente y generosa a Dios y a los hermanos». El Obispo de Roma afirmó asimismo que son cuatro las columnas de la formación: académica, espiritual, comunitaria y apostólica

«No olviden que el diablo entra siempre por el bolsillo»

«Finalmente, la tercera respuesta de Jesús, amar con todas las fuerzas, nos recuerda que allí donde está nuestro tesoro está nuestro corazón (cf. Mt 6,21), y que es en nuestras pequeñas cosas, seguridades y afectos, donde nos jugamos el ser capaces de decir que sí al Señor o darle la espalda como el joven rico», recordó el Papa, con la importancia de «estar más cerca de los pobres y débiles», y lo que pedía el Fundador del Pontificio Colegio español de San José y añadiendo un pedido suyo:

«¡Y, por favor, – y esto como hermano, como padre, como amigo- por favor, huyan del carrerismo eclesiástico: es una peste»


Deja un comentario

Milan: encuentro del Papa con los jóvenes.

«Nada es imposible para Dios», aliento del Papa a los jóvenes en su visita a Milán

2017-03-25 Radio Vaticana

(RV).- La tarde del sábado 25 de marzo, tras una intensa jornada de actividades, incluida la celebración de la Santa Misa en el parque milanés Monza, el Papa Francisco culminó su visita en Milán con un emotivo encuentro multitudinario con los jóvenes que recibirán este año el sacramento de la confirmación y que tuvo lugar en el Estadio de San Siro.

La cita, a la que asistieron aproximadamente 70.000 chicos y chicas procedentes de varias diócesis italianas acompañados por padres, maestros y catequistas, estuvo marcada por un ambiente de alegría y complicidad entre los jóvenes y el Pontífice, que escucharon con gran atención las palabras que les dirigió el Santo Padre centradas especialmente en la importancia de vivir la vida cristiana con “docilidad al Espíritu Santo”.

A lo largo de este encuentro, animado con música, cánticos y varias actuaciones artísticas, hubo espacio también para la lectura y profundización del Evangelio del día. Posteriormente, tres representantes de los grupos de participantes, un joven, un padre y un catequista plantearon tres preguntas al Papa Francisco, quien respondió, como es habitual en él, espontáneamente y con el corazón.

Francisco concluyó el evento con un conmovedor llamamiento a luchar contra el bullying, y a denunciar los casos de los que se tenga conocimiento. “Es un fenómeno muy feo que daña a nuestra sociedad y me preocupa mucho”, dijo el Papa, invitando a los jóvenes que se confirmarán dentro de poco, a preguntarse a sí mismos si se burlan, se ríen o maltratan a algún amigo, compañero o vecino y pidiéndoles que le prometan a él y también a Jesús que no harán bullying jamás y que asimismo evitarán que otros lo hagan.

A continuación las preguntas y las respuestas del encuentro

-Pregunta de David, un joven: ¿Cuando tenías nuestra edad, qué cosas te ayudaban a hacer crecer la amistad con Jesús?

Buenas tardes. David ha hecho una pregunta muy simple que para mí es fácil de responder porque solamente debo hacer un poco de memoria. Memoria de los tiempos en los cuales yo tenía la edad de ustedes, y la respuesta tiene tres elementos con un vínculo en común. Los primeros que me han ayudado han sido los abuelos. Ustedes se preguntarán…pero cómo Padre… ¿los abuelos pueden hacer crecer la amistad con Jesús qué piensan ustedes? ¿Pero … cómo? Ustedes dirán…Los abuelos son de otra época, los abuelos no saben usar el ordenador, no tienen celulares. ¿Pregunto una vez más, los abuelos pueden ayudarnos a hacer crecer la amistad con Jesús?

Si, claro que sí. Esta ha sido mi experiencia, los abuelos me han hablado normalmente de las cosas de la vida. Un abuelo mío era carpintero, el mismo oficio de Jesús, así cuando miraba a mi abuelo pensaba en Jesús. El otro abuelo me decía: “nunca vayas a la cama sin decirle una palabra a Jesús”, mi abuela me ha enseñado a rezar, también mi madre y mi otra abuela igual.

Lo importante es que los abuelos tienen sabiduría de la vida. Ellos con esa sabiduría nos enseñan cómo estar más cerca de Jesús. A mí me lo enseñaron. Un consejo: hablen con los abuelos, háganles todas las preguntas que quieran, hablen… es importante en estos tiempos hablar con los abuelos. Después me ha ayudado mucho jugar con los amigos porque jugar bien y sentir la alegría del juego con los amigos sin insultarse, hace sentirnos más cerca de Jesús, nos hace pensar que así jugaba Jesús, pero les pregunto ¿Jesús jugaba? Él era Dios, ¿puede jugar Dios?…

Sí, la respuesta es sí. Jesús jugaba, jugaba con los demás. A nosotros nos hace bien jugar con los demás con los amigos, porque cuando el juego es limpio, se aprende a respetar a los otros, a hacer el trabajo en equipo, todos juntos y esto nos une a Jesús. Así que jugar con los amigos.

Uno de ustedes ha preguntado, ¿pelear con los amigos ayuda a conocer a Jesús?

No. Por eso, si uno discute (porque es normal pelear), pide perdón y se termina la historia, ¿está claro? A mí me ha ayudado mucho jugar con los amigos. Y una tercera cosa que me ha ayudado a crecer en la amista es la parroquia, el oratorio, reunirme con los otros. Esto es muy importante. A ustedes les gusta ir a la parroquia. Estas tres cosas, les harán crecer en la amistad con Jesús, es un consejo que les doy. Porque con estas tres cosas rezarán más. Y la oración es ese vínculo que une las tres cosas.

-Los abuelos, mis amigos y la Parroquia.

-Pregunta de un padre: ¿Cómo transmitir a nuestros hijos la belleza de la fe? A veces parece verdaderamente difícil poder hablar de este tema sin ser aburridos y mundanos y peor aún, autoritarios?

-Creo que esta es una de las cuestiones clave que toca nuestras vidas como padres, como pastores, como educadores: la transmisión de la fe. Y me gustaría encomendarla a ustedes. Los invito a recordar cuáles han sido las personas que han dejado una huella en su fe y qué cosa de ellas les impresionó más.

Los invito, a ustedes padres, a volver a ser niños por unos minutos y a recordar las personas que los ayudaron a creer. ¿Quién me ha ayudado a creer?  El padre, la madre, los abuelos, una catequista, una tía, el párroco, un vecina quizás… todos llevamos con nosotros en la memoria, pero especialmente en el corazón, a alguien que nos ha ayudado a creer. Ahora los invito a hacer un minuto de silencio y a preguntarse…  ¿Quién me ha ayudado a creer? Y yo respondo también y para responder con sinceridad debo regresar en el recuerdo a Lombardía, a mí me ha ayudado a crecer en la fe un sacerdote muy bueno que me ha bautizado y luego me ha acompañado hasta la entrada al noviciado. Y esto lo debo a ustedes los lombardos. Y no me olvido más de aquel sacerdote, nunca, nunca, era un apóstol del confesionario. Misericordioso, bueno, trabajador y así me ha ayudado a crecer en la fe. Se preguntarán el porqué de este pequeño ejercicio. Nuestros hijos nos miran constantemente, aunque no nos demos cuenta, ellos nos observan todo el tiempo e intentan imitarnos. Conocen nuestras alegrías, nuestras tristezas y preocupaciones. Cuánto sufren los niños cuando los padres pelean, cuando se separan. Cuando se trae un hijo al mundo, ustedes deben tener conciencia de esto. Ustedes deben tomar la responsabilidad de hacer crecer en la fe a este hijo. Les ayudara tanto leer la exhortación Amoris Laetitia, sobre todo los primeros capítulos sobre el amor en el matrimonio, el capítulo cuatro. No se olviden … cuando ustedes pelean los niños sufren y no crecen en la fe.Consiguen captar todo y como son muy intuitivos, sacan sus propias conclusiones y enseñanzas. Saben cuando les hacemos trampas o cuando no. Lo saben, son muy listos. Por eso, una de las primeras cosas que les digo a ustedes es, cuídenlos, cuiden el corazón de sus hijos, cuiden sus alegrías y esperanzas. Los “ojitos” de sus hijos, poco a poco memorizan y leen con el corazón cómo la fe es una de las mejores herencias que han recibido de sus padres, de sus ancestros. Mostrarles como la fe te ayuda a salir adelante, no con una actitud pesimista sino con confianza.

Hay un dicho que dice : “Las palabras se las lleva el viento”, pero lo que se siembra en la memoria, en el corazón, permanece para siempre”.

En segundo lugar, en varios países, muchas familias tienen la costumbre de ir a misa juntos, después van a un parque y llevan a sus hijos a jugar juntos. Esto es bello porque ayuda a cumplir con el mandamiento “ santificar las fiestas”. No sólo ir a Misa a rezar, o a dormirse… (sucede eh)… risas…No sólo ir a misa sino estar un poco juntos recuperando una bella tradición que en Buenos Aires llamamos “dominguear”, es decir, “vivir el domingo”. Creo que esto es un elemento bello para redescubrir y valorar. Estos tiempos son muy difíciles, porque tantos padres para dar de comer a sus hijos deben trabajar también los domingos. Yo siempre les pregunto a los padres cuando me dicen que pierden la paciencia con los hijos, les digo… ¿tú juegas con tus hijos? y no saben qué responder. Los padres en estos tiempos no pueden o han perdido el hábito de jugar con sus hijos. Quédense con esto: jugar con los hijos,  “perder el tiempo” en jugar con ellos y transmitirles la fe de nuestros antepasados, es la gratuidad de Dios.

Y en tercer lugar, es fundamental la educación familiar en la solidaridad. Me gusta acentuar la importancia de la alegría, la gratuidad y el buscar a otras familias para vivir y compartir la fe como un espacio de gozo familiar. “No hay fiesta sin solidaridad, ni solidaridad sin fiesta”, porque cuando uno es solidario es alegre también y si es alegre es solidario. Educar a los hijos en la solidaridad que cuesta, no la que sobra. Y esto nuestros hijos lo aprenden en casa.

-Pregunta de un catequista: Nuestro Arzobispo nos ha animado desde hace tiempo a constituir una “comunidad educadora”, en la que el compartir fraterno entre catequistas, maestros, padres y entrenadores sostenga el deber educativo común. ¿Qué consejos nos puede dar para abrirnos a la escucha y al diálogo con todos los educadores que tienen que ver con nuestros jóvenes?

-Primero, una educación basada en el pensar, hacer y sentir ( cabeza, manos, corazón). El conocimiento es multiforme y nunca uniforme. Muchas veces los maestros piensan que su materia es la más importante de todas. Muchos piensan que su área de enseñamiento es única. Somos un poco celosos de nuestras cosas, y no nos damos cuenta de que todos estamos formando al mismo niño o joven. Por eso es fundamental ponernos de acuerdo para mostrar que todos los saberes son importantes y que cuanto más se desarrollan, más rica es la educación.

En cuanto al punto precedente, entre nuestros estudiantes hay algunos que destacan más en el deporte, otros en las ciencias, las matemáticas, etc. Un buen maestro, educador o entrenador sabe estimular las buenas cualidades de sus alumnos, sin descuidar a los demás, buscando siempre la complementariedad. Ninguno puede ser bueno en todo y esto debemos enseñárselo a nuestros alumnos.

Otro punto que considero importante es la educación por proyectos. Poder enseñar a trabajar de manera poliédrica y no lineal. Que puedan estudiar el mismo fenómeno de diversas perspectivas y hacer propuestas. Sí, hacer propuestas de mejora, que ellos se sientan partícipes de su propia educación. A veces veo programas educativos que quieren convertir a los alumnos en super hombres y super mujeres. De esta manera se les somete desde pequeños a presiones muy fuertes. Está bien estimularlos pero atención: los niños también tienen necesidad de jugar, de divertirse, de dormir. Esto forma parte del crecimiento. Los descansos, el reposo, el juego, así como la frustración, son partes importantes del crecimiento.

Recuperar el asombro de equilibrar el determinismo. La tecnología nos ofrece muchas cosas y permite a nuestros jóvenes conocer tanto y de manera instantánea. Han llegado a tener un acceso a la información que jamás habríamos imaginado. Muchas veces hablando con algunos de ellos me sorprendo de las cosas que saben, o las buscan sin problema y te dicen: “ahora lo busco”. Esto les ofrece muchos instrumentos y posibilidades. Pero hay una cosa que la tecnología no puede dar: la compasión. Y esto se aprende sólo entre humanos, con los demás.

Por último, quisiera mencionar un fenómeno muy feo en esta época que me preocupa mucho: el bullying. Estén atentos. Y ahora les pregunto a ustedes jóvenes que se van a confirmar.  Les  pregunto: ¿en su barrio hay algún joven del cual se ríen o se burlan? ya sea por su aspecto físico o que incluso le peguen. Esto se llama bullying. Por favor, les pido que para recibir el sacramento de la santa confirmación hagan la promesa de que jamás harán esto y de que jamás permitirán que esto le pase a otros. ¿Me lo prometen?.

¡Sí!, contestan los jóvenes a gritos.

El Papa continúa: Nunca por favor, se rían o se burlen de un compañero, un vecino, un amigo…¿me lo prometen? Ahora en silencio piensen que cosa fea es esto y piensen si son capaces de prometérselo a Jesús. ¿Prometen a Jesús que jamás harán este bullying?

¡Sí!, contestan los jóvenes a gritos.g

Gracias, que el Señor los bendiga y no se olviden de rezar por mí. (Sofia Lobos de Radio Vaticana)


Deja un comentario

Jornada munila de la juventud a nivel diocesano el próximo domingo de ramos. Mensaje del Papa

No se dejen engañar por «redes sociales» y «reality shows», falsas imágenes de la realidad

Mensaje de Francisco a los jóvenes del mundo para la JMJ de 2017: «La Iglesia no es un “flashmob” en el que cada uno, cuando acaba, se va por su camino», «¡tomen en sus manos la vida y hagan cosas grandes!»

Papa Francisco a los jóvenes: no se dejen engañar por «redes sociales» y «reality shows»

39
0
Pubblicato il 21/03/2017
Ultima modifica il 21/03/2017 alle ore 17:47
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

La Iglesia no es un «flashmob» y la vida no es un «reality show». Los jóvenes no deben «reiniciar» su pasado ni «archivarlo en una nube» virtual, sino que deben salvar la memoria de los eventos y de las experiencias vividas, incluso las experiencias negativas, para ver con «valentía» el presente y con «esperanza» el futuro.

 

Papa Francisco le habla a los jóvenes y como un joven en el Mensaje que envió en ocasión de la 32 Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará a nivel diocesano el próximo Domingo de las Palmas, 9 de abril. Bergoglio comenzó del recuerdo del «maravilloso encuentro» de la JMJ de julio del año pasado en Cracovia: «experimentamos con fuerza la fraternidad y la alegría, y dimos al mundo un signo de esperanza; las distintas banderas y lenguas no eran un motivo de enfrentamiento y división, sino una oportunidad para abrir las puertas de nuestro corazón, para construir puentes».

 

Y después reflexionó sobre el tema del evento: ««El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí» (Lucas, 1, 49), del Magnificat, para mostrar el ejemplo de María, «muy joven» y valiente mujer de Nazaret, que «no se encierra en casa, no se deja paralizar por el miedo o el orgullo. María no es la clase de personas que para estar bien necesita un buen sofá donde sentirse cómoda y segura. No es una joven-sofá. Si su prima anciana necesita una mano, ella no se demora y se pone inmediatamente en camino», exclamó el Papa recordando la expresión que utilizó durante la vigilia en el Campus de la Misericordia.

 

La Virgen, aseguró, «nos acompaña en el camino hacia Panamá», «y quise que este itinerario —explicó en un video mensaje que acompaña el texto— se hiciera en sintonía con la preparación del próximo Sínodo de los Obispos, que está dedicado a ustedes, los jóvenes»: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”, durante el cual, «nos interrogaremos sobre cómo viven ustedes, los jóvenes, la experiencia de fe en medio de los desafíos de nuestra época. También vamos a abordar la cuestión de cómo se puede desarrollar un proyecto de vida discerniendo su vocación, tomada en sentido amplio, es decir, al matrimonio, en el ámbito laical y profesional, o bien a la vida consagrada y al sacerdocio. Deseo que haya una gran sintonía entre el itinerario que llevará a la JMJ de Panamá y el camino sinodal».

 

 

Todo ello con la certeza de que «cuando Dios toca el corazón de un joven o de una joven, se se vuelven capaces de grandes obras. Las “cosas grandes” que el Todopoderoso ha hecho en la vida de María nos hablan también del viaje de nuestra vida, que no es un deambular sin sentido, sino una peregrinación que, aun con todas sus incertidumbres y sufrimientos, encuentra en Dios su plenitud». Entonces, aunque sean débiles, limitados, pecadores, «como la joven María, los jóvenes «pueden hacer que su vida se convierta en un instrumento para mejorar el mundo. Jesús los llama a dejar su huella en la vida, una huella que marque la historia, su historia y la historia de muchos».

 

Y, hablando de historia, Francisco invitó a las nuevas generaciones a ver también hacia el pasado. «Ser joven no significa estar desconectado del pasado», explicó: «nuestra historia personal forma parte de una larga estela, de un camino comunitario que nos ha precedido durante siglos». Y «la historia de la Iglesia nos enseña que, incluso cuando tiene que atravesar mares revueltos, la mano de Dios la guía, le hace superar momentos difíciles. La verdadera experiencia en la Iglesia no es como un “flashmob”, en el que nos damos cita, se realiza una performance y luego cada uno se va por su propio camino, afirmó Bergoglio. Es más, la larga tradición de la Iglesia, «se transmite de generación en generación» y «se enriquece al mismo tiempo con la experiencia de cada individuo»: «También su historia tiene un lugar dentro de la historia de la Iglesia», recordó el Papa a los jóvenes.

 

Por lo tanto, «hacer memoria del pasado sirve también para recibir las obras nuevas que Dios quiere hacer en nosotros y a través de nosotros. Y nos ayuda a dejarnos escoger como instrumentos suyos, colaboradores en sus proyectos salvíficos». Es cierto que «a algunos, heridos por las circunstancias de la vida, les gustaría “reiniciar” su pasado, ejercer el derecho al olvido», admitió el Papa. Pero no hay que olvidar que «no hay santo sin pasado, ni pecador sin futuro. La perla nace de una herida en la ostra. Jesús, con su amor, puede sanar nuestros corazones, transformando nuestras heridas en auténticas perlas».

 

Entonces, los recuerdos no deben «quedar amontonados, como en la memoria de un disco duro. Y no se puede almacenar todo en una “nube” virtual. Tenemos que aprender a hacer que los sucesos del pasado se conviertan en una realidad dinámica, para reflexionar sobre ella y sacar una enseñanza y un sentido para nuestro presente y nuestro futuro. Descubrir el hilo rojo del amor de Dios que conecta toda nuestra existencia es una tarea difícil —admitió el Papa— pero necesaria».

 

«Muchos dicen que vosotros, los jóvenes, sois olvidadizos y superficiales. ¡No estoy de acuerdo en absoluto!», añadió el Papa, aunque reconoció que «en nuestros días tenemos que recuperar la capacidad de reflexionar sobre la propia vida y proyectarla hacia el futuro». «Tener un pasado no es lo mismo que tener una historia. En nuestra vida podemos tener tantos recuerdos, pero ¿cuántos de ellos construyen realmente nuestra memoria? ¿Cuántos son significativos para nuestros corazones y nos ayudan a dar sentido a nuestra existencia? En las «redes sociales», aparecen muchos rostros de jóvenes en multitud de fotografías, que hablan de hechos más o menos reales, pero no sabemos cuánto de todo eso es «historia», una experiencia que pueda ser narrada, que tenga una finalidad y un sentido».

 

El Papa advirtió sobre las falsas proyecciones de la vida como programas de televisión llenos de los llamados «reality shows»: «no son historias reales, son sólo minutos que corren delante de una cámara, en los que los personajes viven al día, sin un proyecto. No se dejen engañar por esa falsa imagen de la realidad. ¡Sean protagonistas de su historia, decidan su futuro!».

 

Y les ofreció algunas indicaciones prácticas: «Al final de cada jornada podemos detenernos unos minutos a recordar los momentos hermosos, los desafíos, lo que nos ha salido bien y, también, lo que nos ha salido mal. De este modo, delante de Dios y de nosotros mismos, podemos manifestar nuestros sentimientos de gratitud, de arrepentimiento y de confianza, anotándolos también, si queréis, en un cuaderno, una especie de diario espiritual». Esto, explicó el Pontífice, «quiere decir rezar en la vida, con la vida y sobre la vida y, con toda seguridad, les ayudará a comprender mejor las grandes obras que el Señor realiza en cada uno de ustedes. Como decía san Agustín, a Dios lo podemos encontrar en los anchos campos de nuestra memoria».

 

El Papa animó a los jóvenes a «no quedarnos sólo anclados en los problemas y las dificultades». Por el contrario, indicó, deberían convertir sus vidas en «un don para toda la humanidad». Y esto solo es posible, subrayó, gracias al encuentro entre los jóvenes y los ancianos, una «extraordinaria fuente de riqueza». «¿Qué importancia les dan a sus ancianos, a sus abuelos?», preguntó Francisco. «Ustedes, con sobrada razón, aspiran a “emprender el vuelo”, llevan en su corazón muchos sueños, pero tienen necesidad de la sabiduría y de la visión de los ancianos. Mientras abren sus alas al viento, es indispensable que descubran sus raíces y que tomen el testimonio de las personas que les han precedido».

 

«Es verdad que tienen pocos años de vida y, por esto mismo, les resulta difícil darle el debido valor a la tradición. Tengan bien presente que esto no significa ser tradicionalistas. No. Cuando María en el Evangelio dice que “El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí”, se refiere a que aquellas “cosas grandes” no han terminado, sino que continúan realizándose en el presente. No se trata de un pasado remoto. El saber hacer memoria del pasado no quiere decir ser nostálgicos o permanecer aferrados a un determinado período de la historia, sino saber reconocer los propios orígenes para volver siempre a lo esencial, y lanzarse con fidelidad creativa a la construcción de tiempos nuevos».

 

De hecho, sería un problema, advirtió Bergoglio, y no le haría bien a nadie, «fomentar una memoria paralizante, que impone realizar siempre las mismas cosas del mismo modo». Por otra parte, «una sociedad que valora sólo el presente tiende también a despreciar todo lo que se hereda del pasado, como por ejemplo las instituciones del matrimonio, de la vida consagrada, de la misión sacerdotal. Las mismas terminan por ser consideradas vacías de significado, formas ya superadas. Se piensa que es mejor vivir en las situaciones denominadas “abiertas”, comportándose en la vida como en un reality show, sin objetivos y sin rumbo».

 

«¡No se dejen engañar!», recomendó el Papa. «Dios ha venido para ensanchar los horizontes de nuestra vida, en todas las direcciones. Él nos ayuda a darle al pasado su justo valor para proyectar mejor un futuro de felicidad. Pero esto es posible solamente cuando vivimos experiencias auténticas de amor, que se hacen concretas en el descubrimiento de la llamada del Señor y en la adhesión a ella». Es esta, concluyó Francisco, «la única cosa que «nos hace felices de verdad».