Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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La situación en Libia y la emigración a Europa de niños y jóvenes.

Uno de cada dos niños migrantes africanos llega a Europa huyendo de la violencia en Libia

Un chico, menor de edad y que viajó solo, observa la bahía de Trabia, en Italia. Foto: UNICEF/ Ashley Gilbertson

25 de julio, 2017 — La mayoría de los niños y jóvenes migrantes que viajan a Italia por el Mediterráneo lo hacen huyendo de la violencia y la trata de personas en Libia, pero cuando dejaron sus hogares no tenían la intención de viajar al continente Europeo, dijo UNICEF este martes.

El fortalecimiento de las redes criminales y el aumento de la inseguridad están obligando a huir hacia Europa a migrantes que originalmente buscaban establecerse en Libia y acceder a nuevas oportunidades.

UNICEF aseguró en conferencia de prensa en Ginebra, que casi la mitad de los jóvenes que hicieron parte de un reciente estudio del Fondo reportaron haber sido secuestrados por rescate en el país norafricano y que para la mayoría la única opción de salir con vida es tomar un bote a través del mar Mediterráneo.

“Por lo que les sucede en Libia, ellos toman estos terribles y peligrosos viajes por el mar. Una vez un niño de Gambia me dijo: “Si tienes un león detrás y el mar en frente de ti, toma el mar””, aseguró Sarah Crowe, representante de UNICEF.

La mayoría de los jóvenes entrevistados por el Fondo en Italia, venían de países subsaharianos. La violencia doméstica es una de las razones más comunes para huir de casa, pero la pobreza y el conflicto también influyen.

Asimismo, una de cada cinco niñas aseguró que el matrimonio infantil era su principal motivación para emigrar.

De 2012 a 2016, el número de entradas de niños no acompañados y separados de sus familias a Italia se cuadruplicó.


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Panamá se prepara para la JMJ.

JMJ Panamá 2019: será la “Cinta Costera Uno” el sitio elegido para los encuentros con el Papa

2017-07-21 Radio Vaticana

Sede oficial de los actos centrales de la JMJ Panamá 2019

 

(RV).- El sitio elegido para los Actos Centrales de la JMJ será la Cinta Costera Uno, este será el principal lugar para los encuentros de la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), Panamá 2019, en programa del 22 al 27 de enero de ese año. Así lo dio a conocer Mons. José Domingo Ulloa Mendieta, Arzobispo de Panamá.

“Es importante destacar que cuando se generó la consulta con las Conferencias Episcopales del mundo entero, afirmó el Prelado, todas consideraron que la Cinta Costera es la opción que más se acerca a los espacios donde se han realizado otras Jornadas anteriores”. Además, se contó con la apreciación e importante evaluación de la Gendarmería del Vaticano, cuyos especialistas consideraron que la Cinta Costera es apta para garantizar la seguridad de Su Santidad, de la misma forma que cumple con la sencillez y los requerimientos que el Papa Francisco ha pedido”.

Entre los principales aspectos que se tomaron en cuenta para la decisión en el análisis preliminar – precisó el Arzobispo – fue la capacidad para albergar a los peregrinos en los actos centrales; la cantidad adecuada de accesos; la administración de emergencias y la gestión con los residentes.

El Comité Organizador Local (COL) de la JMJ 2019 se está preparando para recibir en la Cinta Costera un promedio de 375 mil peregrinos inscritos, tanto nacionales como internacionales. Para quienes no participen como peregrinos oficiales – se señala – se habilitarán espacios complementarios dentro y fuera de la Cinta Costera, de manera que también puedan compartir de la mejor manera la riqueza de los actos principales, pero tendrán prioridad los inscritos.

Una vez evaluado esto en conjunto con el equipo del Estado panameño, iniciamos el  periodo de profundización y afinamiento de los planes de ejecución, alineados con la intención del Santo Padre en que este encuentro con los jóvenes del mundo, con sede en Ciudad de Panamá, se dé de acuerdo a la realidad centroamericana, y atendiendo al mínimo impacto ambiental en tan importante obra de la ciudad, cumpliendo con los principios de austeridad.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)


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Genova: el Papa a los jóvenes. Crónica.

“Valentía y horizonte. Jóvenes, déjense importunar por Jesús”

Francisco a los jóvenes de Génova: «¿Es normal que cada día crezca la indiferencia? ¿Es normal que muchos de nuestros coetáneos migrantes que vienen de países lejanos vivan en condiciones difíciles? ¿Es normal que el Mediterráneo se haya convertido en un cementerio?
AFP

El Papa con los jóvenes genoveses

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Pubblicato il 27/05/2017
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO A GÉNOVA

Valentía y horizonte, para dejarse importunar por Jesús, sin dividir a los que nos encontramos en “buenos “ y “malos”, saliendo al encuentro de todos y viendo en todos el rostro de Cristo. Es lo que dijo el Papa a los jóvenes de Génova. . El último e intenso encuentro de la mañana de Bergoglio en la capital de Liguria fue en el Santuario de la Virgen de la Guardia, en donde respondió a las preguntas de cuatro jóvenes, después de haber rezado en silencio durante algunos minutos. El cardenal Angelo Bagnasco arzobispo de Génova, saludó al Papa al comenzar el encuentro: «Quisiéramos que sintiera el amor turbulento y alegre del mundo juvenil, por usted, sucesor del apóstol Pedro. Lo ven a usted con simpatía y afecto. El Sínodo de los jóvenes los llena a todos de alegría y esperanza; los jóvenes ante usted quieren participar, como sea posible, y dar su contribución para que el mundo pueda pensar y soñar en grande». Explicó que está en acto la misión de los jóvenes para los jóvenes, “Alegría plena”, que refleja las palabras de su exhortación “Evangelii gaudium”.

 

La primera que habló fue una chica sobre la exhortación “Evangelii gaudium” y explicó qué era la misión de los jóvenes. Le pedimos un consejo sobre cómo ser misioneros para nuestros coetáneos que sufren situaciones difíciles y de dolor, que sufren las adicciones y otros problemas. Después, un chico recordó el Sínodo de los obispos para los jóvenes del próximo año y le pidió un consejo sobre cómo vivir una vida espiritual y de oración. Otro joven indicó que la vida con sus ritmos frenéticos no deja que los jóvenes descubran el proyecto de amor del matrimonio. Otra chica se refirió a las guerras que se viven en el mundo y a los migrantes también jóvenes que viven en las ciudades europeas en condiciones muy difíciles, y le preguntó cuáles gestos pueden hacer para responder a los desafíos que la historia pone frente a la juventud.

 

«Ustedes no quieren respuestas prefabricadas, ustedes quieren respuestas concretas y personales, no como esta ropa que se compra lista para llevar. Quieren el diálogo que toque los corazones», comenzó el Papa. «Sentir la invitación –añadió– de Jesús siempre es una alegría plena. Y también el Señor dice que en esta alegría plena nadie la podrá quitar, nadie se la quitará. Alegría, que no es lo mismo que divertirse. Sí, te hace feliz la alegría, ¿eh? Pero no es superficial. La alegría que va adentro y nace del corazón. Ahora yo les quisiera preguntar cómo –me gustaría, no hay tiempo y no se puede- los ha transformado esta experiencia que han vivido? ¿Es cierto o son palabras? Porque ir a “misionar” significa dejarse transformar por el Señor. Nosotros, normalmente, cuando vivimos estas actividades, como Clara subrayó bien, nos alegramos cuando las cosas salen bien. Y esto es bueno, pero también hay otra transformación que muchas veces no se ve, está escondida, nace en la vida de todos nosotros. La misión, ser misioneros, nos lleva a aprender a mirar».

 

«Escuchen bien: aprender a mirar. Aprender –continuó Bergoglio– a mirar con ojos nuevos, porque con la misión los ojos se renuevan, aprender a mirar la ciudad, nuestra vida, la familia, todo lo que nos rodea. La experiencia misionera nos abre los ojos y el corazón, aprender a mirar también con el corazón. Y así dejamos de ser, permítanme la palabra, turistas de la vida para convertirnos en hombres y mujeres, jóvenes, que aman con compromisos en la vida. Turistas de la vida, ustedes han visto a estos que toman fotografías de todo cuando viajan y no ven nada. No saben ver, después ven las fotografías en su casa. Pero una cosa es ver la realidad y otra la foto. Y si nuestra vida es de turista nosotros veremos solo las fotos o lo que pensamos de la realidad. Y una tentación para los jóvenes: ser turistas. No digo que pasear sea malo… eso es bello. No ver la vida con ojos de turistas, superficialmente y registrarla para verla más adelante. Esto quiere decir que no toco la realidad, no veo lo que sucede, las cosas como son. Para su transformación dejen esta actitud de turistas, para convertirse en jóvenes con un compromiso serio con la vida. El tiempo de misión nos prepara y nos ayuda a ser más sensibles, más atentos, ver con atención».

 

La misión, dijo el Papa Francisco, «al enseñarnos a ver con ojos nuevos, nos acerca al corazón de muchas personas, y esto es algo muy bello. Y destruye la hipocresía». «Encontrar gente grande, adultos hipócritas es feo –admitió–, pero es gente grande, que haga de la propia vida lo que quiera; pero encontrar a un joven que comienza la vida con una actitud de hipocresía esto es suicida. ¿Entendieron? Es suicida, y no dejar el camino de turista de la vida, pasar haciendo finta de, y no ver el corazón de la gente para hablar con autenticidad, con transparencia».

 

Después explicó que la misión no es una decisión propia, porque «hay otro que me “misiona” que me envía a misionar, y no se puede misionar sin ser misionado por Jesús, es Él quien te impulsa a la misión, y justamente Jesús que trabaja en tu corazón hace que veas la vida con ojos nuevos, y no de turista. Así se aprende que vivir encerrados, incluso cerrados en el turismo, no sirve, no ayuda. Debemos vivir en misión, lo que supone que escucho a quien me misiona, que es Jesús, voy a las personas a la gente a hablar de mi vida, de Jesús pero con una transformación de mi personalidad que me hace ver de otra manera, y sentir las cosas de otra manera».

 

«Para misionar –recordó el Papa Bergoglio– hay que ser testarudos en la esperanza. No solo en el amor sino en la esperanza, testarudos. Hay una imagen de Dios que, por diferentes motivos, ha sido maltratada, pisoteada, hay una historia de dolor, de heridas que no podemos ignorar. Y esta es la locura de la fe».

 

«Génova -dijo Francisco- es una ciudad puerto que ha sabido recibir históricamente tantas naves y que ha generado grandes navegadores, ¿eh? Y para ser discípulo se necesita el mismo corazón de un navegador. Horizonte y valentía. Si tú no tienes horizonte y no eres capaz de verte ni la nariz no serás nunca un buen misionero. Si tú no tienes valentía, no lo serás nunca. Es la virtud de los navegadores. Pensemos en los grandes navegadores del Siglo XV, que tantos salieron de acá. Ustedes tienen la oportunidad de conocer todo con las nuevas tecnologías, pero estas tecnologías de información nos hacen caer en una trampa, muchas veces, porque en lugar de informarnos nos saturan. Y cuando estás saturado, el horizonte se acerca y tienes en frente un muro, has perdido la capacidad del horizonte. Tengan cuidado, siempre viendo lo que te venden. También lo que te venden en los medios. La contemplación, capacidad de contemplar el horizonte, se crearse el propio juicio, no comer lo que te sirven en bandeja. Y este es un desafío que creo que nos debe llevar a la oración y decirle al Señor: “Te pido un favor, por favor, no dejes de desafiarme”. Desafíos de horizontes, que requieren valentía. Navegador, horizonte y valentía y se lo digo a todos los genoveses. Y adelante».


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Aumenta el número de estudiantes universitarios en América latina pero son frecuentes los abandonos.

Universidad Católica de Santiago de Chile. Foto: ELEMENTAL/Cristobal Palma

18 de mayo, 2017 — El número de alumnos que optaron por realizar estudios de educación superior en América Latina y el Caribe aumentó casi el doble en la última década pero solamente la mitad de ellos consiguió graduarse entre los 25 y los 29 años.

Así lo refleja un nuevo estudio del Banco Mundial (BM) publicado este miércoles que señala que queda un largo camino por recorrer en la región en materia de eficiencia y calidad educativas de grado superior.

El Banco Mundial indicó que este tipo de formación es fundamental como herramienta para estimular el crecimiento y la disminución de la pobreza pero que requiere de incentivos para que los resultados se adecuen a las necesidades de estudiantes y países.

Asimismo señaló que aunque continúa produciéndose un acceso desigual a la educación superior, se registraron progresos notorios, especialmente entre la población de ingresos bajos y medios.

Entre las causas de abandono de los estudios superiores se indica la falta de preparación del alumno a causa de la calidad de la educación recibida durante la enseñanza secundaria, la ausencia de medios en estudiantes con recursos limitados o la larga duración de los programas.

Algunas de las propuestas del Banco Mundial para corregir la situación son mejorar la información de estas instituciones respecto a sus programas, facilitar el acceso a becas o préstamos estudiantiles y apoyar a los estudiantes en su inserción al mercado laboral.


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Preparación en Panamá de la JMJ del 2019.

La JMJ Panamá 2019 ya tiene su logo oficial

Domingo 14 May 2017 | 11:46 am

Panamá (AICA): La arquidiócesis de Panamá y el Comité Organizador Local (COL) dieron a conocer este domingo 14 de mayo, el logo oficial de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se realizará en Panamá del 22 al 27 de enero de 2019.

En el marco de la XLVII Cita Eucarística que se realizó en el estadio deportivo Arena Roberto Durán, en la capital de Panamá, los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se realizará en Panamá del 22 al 27 de enero de 2019, dieron a conocer el logo oficial.

Se encuentran representados en el logo el istmo de Panamá, el lugar de acogida; el Canal de Panamá, que simboliza el camino del peregrino; la Cruz Peregrina o Cruz de la Jornada Mundial de la Juventud y la silueta de la Virgen María con una corona de cinco puntos que representa a los cinco continentes. Las figuras aparecen envueltas en un corazón que representa el amor de Dios. Los colores blanco, azul y rojo identifican la bandera panameña.

Según informó el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa Mendieta OSA, “esta creación pertenece a una joven de 20 años de edad, quien participó de varias jornadas desde muy pequeña”. Ambar Calvo, estudiante de arquitectura de la Universidad de Panamá, fue la creadora del logo elegido entre 146 presentaciones que participaron de un concurso que inició en febrero de 2017.

La creadora del logo “pudo captar el mensaje que deseamos enviar a los jóvenes del mundo, la pequeñez de nuestro país, pero la grandeza de nuestro corazón, abierto a todos y todas sin exclusión de nadie, de la mano de la Virgen María, un modelo de joven valiente, comprometida y generosa que supo decirle ‘sí’ ante el llamado de Dios”, afirmó el arzobispo, quien destacó el talento de los jóvenes que participaron en el concurso.

El prelado, quien estuvo a cargo de presentar el logotipo, también recordó que “los jóvenes son la reserva moral y humana de nuestra sociedad y de la misma Iglesia. Ellos son capaces de transformarlo todo positivamente, arriesgándose como lo hizo la adolescente María de Nazaret, si somos capaces de enseñarles a amar como Jesús lo hizo con nosotros”.

Los ocho patronos de la JMJ
En la noche del sábado 13 de mayo, también en el estadio Arena Roberto Durán, se realizó una vigilia de oración donde se recibió la Cruz Peregrina y el Ícono de la JMJ. Asimismo, se dieron a conocer los ocho patronos del encuentro. Ellos son: San José Sánchez del Río, el niño mártir cristero; San Juan Diego, mensajero de la Virgen de Guadalupe; la beata Sor María Romero Meneses, religiosa de las Hijas de María Auxiliadora y fundadora de obras sociales para los más necesitados; el beato Oscar Romero, obispo y mártir defensor de los pobres; San Juan Bosco, patrono de la juventud; San Juan Pablo II, el gran iniciador de la JMJ; San Martín de Porres, primer santo mulato de América, y Santa Rosa de Lima, primera santa de América.+


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El Papa a los seminaristas. Importancia del discernimiento.

Sirven sacerdotes expertos en el arte del discernimiento, el Papa a seminaristas

2017-05-06 Radio Vaticana

(RV).-  Hoy en día los cristianos tienen necesidad de sacerdotes que los guíen “en el saber reconocer la voz de Dios entre la multitud de voces a menudo confusas  que se sobreponen, con mensajes que contrastan entre ellos, en nuestro mundo caracterizado por una pluralidad de sensibilidades culturales y religiosas”. Lo dijo el Papa Francisco la mañana del sábado a la comunidad del Pontificio seminario campano de Posillipo, recibida en audiencia, recalcando que sirven sacerdotes que sean “expertos en el arte del discernimiento”.

A esta comunidad italiana guiada por jesuitas el Papa recordó además que educar al discernimiento quiere decir “huir de la tentación de refugiarse detrás una de una norma rígida o detrás de la imagen de una libertad idealizada. Educar al discernimiento quiere decir ‘exponerse’, salir del mundo de las propias convicciones y prejuicios para abrirse a la comprensión de cómo Dios nos está hablando, hoy, en este mundo, en este tiempo, en este momento, y cómo me habla ahora”. Para los sacerdotes en formación, continuó, “es importante conocer, acoger y reformar en continuación la propia humanidad, no cansarse de ir adelante, reformar, siempre en camino”.

El Santo Padre puntualizó que en esta dirección la formación intelectual no debe tender ser el simple aprendizaje de nociones para volverse eruditos, para convertirse en un diccionario, sino para ayudar a la adquisición de instrumentos cada vez más refinados para una lectura crítica de la realidad, a partir de uno mismo.

“Queridos seminaristas, no tengan miedo de llamar a las cosas por su nombre, de mirar en la cara la verdad de sus vidas y de abrirse en transparencia y verdad a los demás, sobre todo a sus formadores, huyendo de la tentación del formalismo y del clericalismo que están en la raíz de la doble vida”.


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La cultura de las destrucción. Fuerte discurso del Papa a unos jóvenes

“Han llamado «madre» una bomba, ¡qué vergüenza!”

El Papa se reunió con 7 mil estudiantes de las Escuelas de la Paz. «Está creciendo entre nosotros una cultura de la destrucción». Y sobre el debate electoral en Francia: «¿Dónde estaba el dialogo? Estamos acostumbrados a insultarnos». «Basta con la explotación y la destrucción de la Creación. Las mamás están preocupadas por darle de comer pollo a sus hijos»
REUTERS

Papa Francisco

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Pubblicato il 06/05/2017
Ultima modifica il 06/05/2017 alle ore 16:25
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

Entre los niños bombardeados y degollados, los migrantes, los trabajadores en negro y las mujeres víctimas de la explotación, y una Creación cada vez más maltratada, está claro que «está creciendo entre nosotros una cultura de la destrucción». Es el triste análisis, crudo y realista, que hizo Papa Francisco sorbe la realidad de hoy en la charla, en el Aula Pablo VI, con alrededor de 7 mil chicos de las Escuelas de la Paz de toda Italia. Esta es una iniciativa que promueve el Ministro de la Educación Pública del país, en colaboración con la Coordinación nacional de los Entes locales para la paz y los derechos humanos y con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano e Integral de la Santa Sede.

 

Bergoglio respondió a estos chicos y chicas que le preguntaron por qué hay tantas guerras y tantas injusticias. La mayor parte de ellos son adolescentes o un poco más grandes. Acogieron al Pontífice con símbolos de la paz y le pidieron la «selfie» de rito, pero Francisco habló con ellos como si fueran adultos, para abrirles los ojos sobre la deriva negativa del mundo de hoy. «Está creciendo, ha crecido y crece entre nosotros una cultura de la destrucción», denunció el Papa, quien subrayó en particular el drama de los migrantes: «la tragedia más grande después de la Segunda Guerra Mundial», según el análisis de los sociólogos.

 

«Nosotros estamos viviendo esto —recordó el Papa Bergoglio—; el mundo está en guerra, se bombardea y si abajo están los enfermos, los niños, esto no importa: ahí va la bomba. En determinado momento no sé que pasa: se destruye tanto». No es una novedad: la lucha fratricida «comenzó desde el inicio, con los celos de Caín, que destruyó a su hermano Abel con el cuchillo, lo mató». Pero esta crueldad, anotó el Papa, parece aumentar cada vez más: «La vemos en la tele, todos los días. Hoy vimos degollar niños». Francisco recordó a sus huéspedes que se avergonzó profundamente cuando escuchó el nombre que le dieron a la Moab, la «súperbomba» que hace un mes lanzó la aeronáutica estadounidense en Afganistán. «La llamaron “la madre” de todas las bombas. La mamá da vida, esta da muerte, y nosotros le decimos mamá a ese artefacto. Me avergoncé…», confesó.

 

También se dijo triste por «otro negocio con el cual el mundo gana hoy»: la explotación de las personas. «Niños obreros que trabajan desde los 7, 8, 9 años sin educación. El tráfico de las personas en trabajos en los que la gente recibe 2 liras por media hora de trabajo». «El tráfico de las armas, de la droga, de las personas —continuó—, de los niños y de las mujeres» que son vendidos «para ser explotados». «Estos son negocios que ayudan al dios dinero a crecer. Es esto lo que domina al mundo», denunció el Papa, «pero esto también sucede aquí en Europa, en Italia. Aquí se explota a las personas cuando son pagadas en negro, cuando te hacen el contrato de trabajo de septiembre a mayo y luego dos meses sin trabajo, así no hay continuidad y luego vuelves a empezar en septiembre», anotó el Pontífice. Esta también es «destrucción», y la explotación «se llama pecado mortal».

 

Con dureza parecida, Bergoglio volvió a estigmatizar el «terrorismo de los chismes»: «El que está acostumbrado a chismear es un terrorista», advirtió. «El chisme es como una bomba que explota y mata. “Pero esto no es original, lo has dicho muchas veces”. Pero, por favor, un consejo a todos, si tienes ganas de decir un chisme, mejor muérdete la lengua. Sufrirás un poco, se hinchará la lengua, pero ganarás al no ser un terrorista». También, recomendó el Papa, hay que dejar de insultar y con la «letanía de las groserías». «Es suficiente ir por la calle en hora pico, cuando el tráfico está así, y tal vez una moto se mete un poco más allá o un choche del otro lado e inmediatamente, en lugar de decir “Perdón”, comienza la cadena, la letanía de las groserías, una detrás de otra, estamos acostumbrados a insultarnos», en lugar de aclarar las cosas. «No, lo insulto inmediatamente y luego la adjetivación; no decimos “ese chico” o “ese tío”, sino “ese…” boom, y el adjetivo, esos adjetivos que yo no puedo decir, pero que creo que todos ustedes conocen muy bien».

 

«Insultar es herir, hacer una herida en el corazón del otro», advirtió el Papa. Como ejemplo, citó el reciente debate en Francia entre los dos candidatos al Eliseo: Marine Le Pen y Emmanuel Macron. «No lo digo como Papa, sino como una persona que escuchó (pero que no vio) lo que sucedió en un diálogo preelectoral: ¿en donde estaba el diálogo ahí? Se arrojaban piedras, no se dejaba que acabara el otro, incluso palabras un poco fuertes. Pero si a un nivel tan alto se llega a no dialogar, el desafío del diálogo les toca a ustedes», le dijo a los jóvenes. Y los invitó a tomarse «20 minutos para leer la Carta al Apóstol Santiago. Es pequeñita. Él dice que el hombre y la mujer que dominan la lengua son perfectos».

 

Según Francisco, la causa de muchas de estas actitudes equivocadas está en la educación, que ya no dirige a «las virtudes de la mansedumbre, de la paz, de la tranquilidad». Por ello insistió en la necesidad de «volver a hacer un pacto educativo entre la familia, la escuela y el Estado», y, al respecto, recordó una anécdota de su juventud: «Cuando iba a la escuela, el maestro escribía una nota, después en casa te regañaban… Yo iba en cuarto de primaria, tenía nueve años, y le dije una cosa fea a la maestra, la maestra le escribió a mi mamá en el cuaderno, porque pensó: “Si este, a los 9 años, es capaz de decirme aquello, ¿qué hará a los 20?”. El día después fue mi mamá, la maestra nos dejó hacer ejercicios y después me llamó, y la mamá, frente a la maestra, me regañó y me dijo que le pidiera perdón a la maestra. Le pedí perdón, la maestra me dio un beso, y volví al salón, un poco vencedor, “no fue tan mal”, pero este era el primer acto; el segundo acto sucedió cuando volví a casa», dijo Bergoglio haciendo el gesto de dar una nalgada, suscitando risas y aplausos. «¿Qué quiero decir?», prosiguió, «quiero decir que había un pacto educativo entre la familia y la escuela, mientras ahora, muchas veces, si en la escuela el profesor o la profesora regañan a los alumnos, son los padres los que van al día siguiente a regañar a la maestra o al maestro por esta “agresión contra mi hijo”».

 

No faltó espacio para animar a cuidar la Creación, con referencia al tema del encuentro: «Protejamos nuestra casa». El punto de partida fue la pregunta de una chica que citó la «Laudato si’»: «Nosotros estamos destruyendo la Creación, el regalo más precioso que nos ha dado Dios», dijo el Papa sin medias tintas. «El consumismo nos lleva a esto —continuó—, la explotación de la tierra». Pensemos en los experimentos químicos: «Hoy no puedes comer una manzana sin quitarle la cáscara debido a los pesticidas. Y también sucede que los médicos aconsejan a las mamás que no les den de comer pollos a los niños, porque les crean un desequilibrio hormonal. Y las mamás están preocupadas…». «¿Cuántas veces —se preguntó el Papa— han conocido jóvenes con enfermedades raras? ¿De dónde provienen? ¿Qué sucede en el Mediterráneo en donde la cantidad de plástico es el cuádruple del máximo que puede haber? No solo estamos ensuciando la Creación, la estamos destruyendo».

 

El Pontífice también citó los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, por los cuales una chica, Costanza, expresó «resignación y desilusión», puesto que los «responsables políticos no parecen determinados» a cumplirlos. «Aquí me enojo yo, la resignación está prohibida para nosotros. Debemos seguir adelante, luchar con creatividad», recomendó el Papa. De cualquier manera, hablando sobre el compromiso político, de hecho, dijo, «¿sabes qué pensé? Pensé en la gran Mina (cantante italiana, ndr.) cuando cantaba: “Parole, parole, parole…”».