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El Papa denuncia las nuevas esclavitudes

El Papa contra las nuevas esclavitudes: “Romper el velo de indiferencia sobre las víctimas”

Video mensaje de Francisco a un congreso sobre el tráfico de personas en Buenos Aires: «estamos llamados a salir de cualquier forma de hipocresía, afrontando la realidad de que somos parte del problema»; «no podemos hacernos los distraídos y declarar nuestra ignorancia o nuestra inocencia»

El Papa Francisco

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Pubblicato il 07/05/2018
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

«El tráfico de seres humanos, la explotación del trabajo a través de deudas, la explotación de niños y la explotación sexual, sin olvidar los trabajos domésticos forzados, cuyas víctimas ascenderían en el mundo a 40 millones de personas…». ¿De qué otra manera se podrían definir sino como nuevas formas de esclavitud? «Cada una es más grave y deshumana que las otras», afirmó el Papa Francisco en un video mensaje al segundo Foro internacional sobre la esclavitud moderna, bajo el patrocinio del Patriarcado ecuménico de Constantinopla, que se celebra en Buenos Aires, del 5 al 8 de mayo, un foro sobre la esclavitud moderna titulado: “Viejos problemas en el nuevo mundo”, copatrocinado por la Arquidiócesis de la capital de Argentina y por el Instituto Ortodoxo Patriarca Atenágoras de Berkeley en California.

 

 

El Papa, una vez más, vuelve a denunciar esta plaga oculta en el mundo moderno. «La esclavitud no es algo de otros tiempos. Es una práctica que tiene raíces hondas y se manifiesta todavía hoy y en muchas formas diversas», afirmó. La información al respecto es bastante deficiente: se sabe muy poco, en el mundo, sobre las cifras del fenómeno, «dramáticamente elevadas y, muy probablemente, subestimadas». «Según algunas estadísticas recientes –indicó Francisco–, habría más de 40 millones de personas, hombres, pero sobre todo mujeres y niños, que sufren la esclavitud. Solo para hacernos una idea podemos pensar que si vivieran en una única ciudad, sería la más grande megalópolis de nuestro planeta y tendría, más o menos, cuatro veces más la población de toda el área urbana de Buenos Aires y gran Buenos Aires».

 

Por ello recuerda un deber a los que tienen responsabilidades, a los que tienen visibilidad pública, a los que son capaces de influir en las opiniones: «poner en acción una estrategia que permita un conocimiento mayor del tema, rompiendo ese velo de indiferencia que parece cubrir la suerte de esta porción de la humanidad que sufre, que está sufriendo», para garantizarles «una educación de calidad» y crear, al mismo tiempo, «nuevas oportunidades de crecimiento a través del empleo. Educación y empleo».

 

En este que el Pontífice define como un verdadero desafío, las Iglesias son las primeras que están llamadas a un esfuerzo conjunto, con el fin de construir «una sociedad renovada y orientada a la libertad, a la justicia y a la paz». Bergoglio se dijo consolado al saber que los cristianos de diferentes confesiones comparten «la misma preocupación por las víctimas de la esclavitud moderna». El Foro de Buenos Aires lo demuestra: pues es organizado por el Patriarcado ecuménico de Constantinopla y copatrocinado por la Arquidiócesis de la capital de Argentina y por el Instituto Ortodoxo Patriarca Atenágoras de Berkeley en California.

 

El Papa Francisco animó a seguir adelante en este doble compromiso de información y lucha. «Ante esta realidad trágica, nadie puede lavarse las manos si no quiere ser, en cualquier modo, cómplice de este crimen contra la humanidad», subrayó en su mensaje.

 

En este sentido, una primera acción que se impone es poner en marcha «una estrategia que permita un conocimiento mayor del tema, rompiendo ese velo de indiferencia que parece cubrir la suerte de esta porción de la humanidad que sufre, que está sufriendo. Parece ser que muchos no desean comprender el alcance del problema. Hay algunos que, al estar involucrados directamente en organizaciones criminales, no quieren que se hable de esto, simplemente porque sacan elevados beneficios gracias a las nuevas formas de esclavitud». También hay quien, a pesar de conocer el problema, «no quiere hablar –denunció Francisco– porque se encuentra allí donde termina la “cadena de consumo”, como consumidor de los “servicios” que ofrecen hombres, mujeres y niños convertidos en esclavos».

 

 

Otra tarea que hay que sacar adelante es la de «actuar en favor de quienes son convertidos en esclavos: defender sus derechos, impedir que los corruptos y los criminales escapen de la justicia y tengan la última palabra sobre las personas explotadas». Algunos Estados y organismos internacionales ya han adoptado una política particularmente dura para castigar la explotación de seres humanos, pero esto no es suficiente, afirmó Bergoglio: no es suficiente «si después no se afrontan las causas, las raíces más profundas del problema». «Cuando los Países sufren pobreza extrema, sufren violencia y corrupción –insistió–, ni la economía, ni el marco legislativo ni las infraestructuras de base son eficaces; no logran garantizar la seguridad ni los bienes ni los derechos esenciales. De este modo, es más fácil que los autores de estos crímenes sigan actuando con total impunidad».

 

 

Además, hay un dato sociológico: «la criminalidad organizada y el tráfico ilegal de seres humanos eligen sus víctimas entre las personas que hoy tienen escasos medios de subsistencia y todavía menos esperanzas para el futuro. Para ser más claro: entre los más pobres, entre los más postergados, los más descartados», recordó el Papa. Por ello es fundamental el compromiso por un «desarrollo humano integral», empezando por una «educación de calidad desde la primera infancia, para seguir generando después nuevas oportunidades de crecimiento a través del empleo».

 

 

El esfuerzo es «inmenso» y exige «valentía, paciencia y perseverancia». Pero además se necesita un «esfuerzo común y global por parte de los diversos actores que componen la sociedad. También las Iglesias deben empeñar su tarea en esto». Pero los cristianos, en primer lugar, están llamados, «todos juntos», a «desarrollar cada vez más una mayor colaboración, para que se supere todo tipo de desigualdad todo tipo de discriminación, que son precisamente las que hacen posible que un hombre pueda hacer esclavo a otro hombre», destacó el Pontífice argentino.

 

«No podemos –sentenció con fuerza– hacernos los distraídos: todos estamos llamados a salir de cualquier forma de hipocresía, afrontando la realidad de que somos parte del problema. El problema no está en la vereda de enfrente: me involucra. No nos está permitido mirar hacia otra parte y declarar nuestra ignorancia o nuestra inocencia».

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Jornada en recuerdo de las víctimas de la esclavitud.

La trata de esclavos debe crear conciencia de los peligros del racismo

ONU/Israa Hamad
Monumento en recuerdo de las víctimas de la esclavitud en Stone Town, en Zanzíbar.

25 Marzo 2018

Con motivo del Día Internacional de Recuerdo de las Víctimas de la Esclavitud, el Secretario General de la ONU ha lanzado un mensaje en el que pide celebrar los logros de los afrodescendientes.

 La trata transatlántica de esclavos, una práctica legalmente sancionada y profundamente vergonzosa, fue el mayor movimiento forzado de personas en la historia de la humanidad.
Más de 15 millones de hombres, mujeres y niños africanos fueron esclavizados.
“Este Día de Recuerdo fue establecido para reconocer un brutal capítulo en la historia de la humanidad y crear conciencia de los peligros del racismo y los prejuicios hoy en día”, señaló António Guterres.
El titular de la ONU añadió: “Al conmemorar el 70º aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos este año, debemos honrar a aquellos que perecieron o sufrieron bajo el régimen de la esclavitud”.
Guterres pidió aprovechar la fecha también para celebrar los logros de los afrodescendientes e insistir, cada día en todo el mundo, en la defensa de la dignidad de cada ser humano.

Mensaje de los afrodescendientes de Perú

En Perú, los afrodescendientes representan un papel clave en la construcción de la identidad del país, pese a lo cual siguen discriminados.

La artista y antigua ministra de Cultura Susana Baca muestra en este vídeo la contribución de todos ellos a la historia de la nación.

 


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Casos de esclavitud hoy en el mundo.

Guterres: “La esclavitud no tiene lugar en el mundo”

António Guterres, Secretario General de la ONU, se dirige a la prensa en Nueva York. Foto: ONU/Mark Garten

20 de noviembre, 2017 — El Secretario General de la ONU se declaró este lunes “horrorizado” después de que circularan informaciones y videos sobre la supuesta venta de migrantes en Libia.

En los últimos días la cadena informativa estadounidense CNN divulgó un video sobre mercados de esclavos en Libia donde se subastan migrantes y refugiados. Durante su investigación, los reporteros de CNN fueron testigos de la venta de una docena de hombres fuera de la capital Tripoli.

“La esclavitud no tiene lugar en nuestro mundo. Esas acciones son de las más indignantes que existen y pueden ser consideradas crímenes contra la humanidad”, dijo este lunes Antonio Guterres en un encuentro con la prensa en la sede de la ONU en Nueva York.

El líder de las Naciones Unidas llamó a las autoridades competentes a investigar los hechos y a enjuiciar los responsables.

También urgió a todos los países a adoptar e implementar la Convención de la ONU contra la Delincuencia Organizada Transnacional así como su protocolo sobre el tráfico de personas.

Guterres aseveró que estos hechos resaltan la necesidad de manejar los flujos migratorios “de una manera integral y humana, a través de la cooperación para el desarrollo para atacar las causas profundas de la migración y del aumento significativo de las oportunidades para una migración legal”.

El Secretario General pidió mayor cooperación internacional para aplicar mano dura contra los traficantes y proteger los derechos de sus víctimas.


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Formas de esclavitud y trabajo forzado hoy en el mundo.

Trabajo forzado; la Caritas: en el mundo hay 25 millones de esclavos

En Corea del Norte e India se presentan los porcentajes más elevados de esclavitud

Las modernas esclavitudes

Pubblicato il 25/10/2017
Ultima modifica il 25/10/2017 alle ore 18:05
SALVATORE CERNUZIO
ROMA

«¡Sabemos que hay millones de hombres y mujeres, e incluso niños, esclavos del trabajo! ¡En este tiempo hay esclavos, son explotados, esclavos del trabajo y esto va contra Dios y contra la dignidad de la persona humana!». Siguiendo la huella de la dura denuncia del Papa Francisco, pronunciada durante la Audiencia general del 12 de agosto de 2015 y reiterada en diferentes ocasiones con mensajes y llamados, llega el informe de la Caritas italiana titulado «Para un trabajo digno. Bien común y derechos en Asia y en el mundo».

 

El documento (publicado casi en concomitancia de la 48a Semana social de los católicos, desde mañana y hasta el 29 de octubre en Cagliari, dedicada precisamente al tema del trabajo) cita datos y testimonios para certificar que en el mundo de hoy «hay casi 25 millones de personas en situación de trabajo forzado, de las cuales 16,5 millones viven en Asia y el Pacífico, 3,4 millones en África, 3,2 millones en Europa y Asia central, 1,3 millones en América y 350 mil en los países árabes».

 

Italia no está exenta de esta plaga, «basta pensar —subraya la Caritas— en el fenómeno de la explotación de los trabajadores temporales y del capolarato, con un costo para las cajas del Estado, en términos de evasión de impuestos, no inferior a los 600 millones de euros al año». No hay que olvidar a los 400 mil trabajadores agrícolas (de los cuales tres cuartas partes son extranjeros) «que cotidianamente se ponen en manos del caporal de turno con tal de hacer una jornada».

 

Claro, esta situación no tienen nada que ver con lo que sucede en países como Corea del Norte, en donde casi el 5% de la población vive en estado de esclavitud (exactamente el 4,3%, el porcentaje más elevado), o la India, en donde el rápido crecimiento económico va de la mano con el aumento de los fenómenos de explotación, crimen y corrupción.

 

En general, Asia, continente que engloba al 60% de la población mundial, es la zona en la que, a pesar de su enorme potencial, se registran los mayores problemas y las más profundas contradicciones: según el Asian Development Bank, hay por lo menos 500 millones de trabajadores desempleados o sub-empleados. Al mismo tiempo, 122 millones de niños de entre 5 y 14 años se ven obligados a trabajar para sobrevivir.

 

Según la Caritas italiana son 5 los principales desafíos que hay que afrontar, en Asia y en el resto del mundo, para llegar a objetivos como el pleno respeto de los derechos humanos, la tutela de la dignidad humana o perseguir el bien común: «La seguridad y las condiciones del trabajo; los salarios demasiado bajos; el trabajo infantil; los fenómenos de adquisición y expropiación de tierras; la disparidad entre hombres y mujeres».

 

Según el ente «es fundamental afrontar el desafío de estándares mínimos de trabajo para todas las mujeres y para todos los hombres del planeta, luchando, en particular, contra las esclavitudes modernas, que no son fenómenos del pasado, sino realidades todavía extendidas». También se requieren adecuadas medidas políticas públicas que impliquen una responsabilidad difundida para que las iniciativas privadas respeten a las personas, además de un marco normativo que tutele los derechos de las personas que en la actualidad son reconocidas como las más «débiles».


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Colombia: S. Pedro Claver y la Virgen de Chiquinquirá en el Angelus del Papa en Cartagena.

Fuerte llamamiento del Papa desde el Santuario de San Pedro Claver en Colombia

 

 

(RV).- “Para que se rechace todo tipo de violencia en la vida política y se encuentre una solución a la grave crisis que se está viviendo en Colombia”, fue el llamamiento que hizo el Papa Francisco a la hora del Ángelus desde el Santuario de San Pedro Claver en Cartagena de Indias en su penúltimo día de visita al país colombiano. Una crisis que “afecta a todos” aseveró, “especialmente a los más pobres y desfavorecidos de la sociedad”.

Y no se olvidó de la querida Venezuela. El Papa Francisco aseguró su oración “por cada uno de los países de Latinoamérica”, y de manera especial también lo hizo “por la vecina Venezuela”.

Antes de rezar la oración mariana, Francisco, pensando en “María”, y contemplándola “bajo la advocación de Nuestra Señora de Chiquinquirá” explicó la historia de su imagen: “Como saben, durante un periodo largo de tiempo esta imagen estuvo abandonada” dijo Francisco, y continuó explicando que “era tratada como un trozo de saco viejo, usándola sin ningún respeto”.

Fue entonces cuando una mujer sencilla, la primera devota de la Virgen de Chiquinquirá, que según la tradición se llamaba María Ramos, “vio en esa tela algo diferente” afirmó. Esta mujer colocó la imagen en un lugar destacado, “devolviéndole su dignidad perdida” haciéndose paradigma “de todos aquellos que buscan recuperar la dignidad del hermano caído por el dolor de las heridas de la vida”.

El Santo Padre también recordó a San Pedro Claver “el «esclavo de los negros para siempre»”, como se hizo llamar desde el día de su profesión solemne. Narrando ante los fieles presentes la vida y misión de Pedro Claver, explicó que “él esperaba las naves que llegaban desde África al principal mercado de esclavos del Nuevo Mundo”, a quienes muchas veces atendía solamente “con gestos evangelizadores”, por la imposibilidad de comunicarse debido al idioma. Y es que Pedro Claver sabía que el lenguaje de la caridad y de la misericordia “era comprendido por todos”.

Francisco finalizó su discurso diciendo que “todavía hoy, en Colombia y en el mundo, millones de personas son vendidas como esclavos” y es por ello que María de Chiquinquirá y Pedro Claver nos invitan a “trabajar por la dignidad de todos nuestros hermanos, en especial por los pobres y descartados de la sociedad”.

Palabras del Papa Francisco durante el rezo del Ángelus en el Santuario de San Pedro Claver (Colombia)

 

Queridos hermanos y hermanas:

Poco antes de entrar en esta iglesia donde se conservan las reliquias de san Pedro Claver, he bendecido las primeras piedras de dos instituciones destinadas a atender a personas con grave necesidad y visité la casa de la señora Lorenza, donde acoge cada día a muchos hermanos y hermanas nuestras para darles alimento y cariño. Estos encuentros me han hecho mucho bien porque allí se puede comprobar cómo el amor de Dios se hace concreto, se hace cotidiano.

Todos juntos rezaremos el Ángelus, recordando la encarnación del Verbo. Y pensamos en María, que concibió a Jesús y lo trajo al mundo. La contemplamos esta mañana bajo la advocación de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Como saben, durante un periodo largo de tiempo esta imagen estuvo abandonada, perdió el color y estaba rota y agujereada. Era tratada como un trozo de saco viejo, usándola sin ningún respeto hasta que acabaron desechándola.

Fue entonces cuando una mujer sencilla, la primera devota de la Virgen de Chiquinquirá, que según la tradición se llamaba María Ramos, vio en esa tela algo diferente. Tuvo el valor y la fe de colocar esa imagen borrosa y rajada en un lugar destacado, devolviéndole su dignidad perdida. Supo encontrar y honrar a María, que sostenía a su Hijo en sus brazos, precisamente en lo que para los demás era despreciable e inútil.

De ese modo, se hizo paradigma de todos aquellos que, de diversas maneras, buscan recuperar la dignidad del hermano caído por el dolor de las heridas de la vida, de aquellos que no se conforman y trabajan por construirles una habitación digna, por atender sus necesidades perentorias y, sobre todo, rezan con perseverancia para que puedan recuperar el esplendor de hijos de Dios que les ha sido arrebatado.

El Señor nos enseña a través del ejemplo de los humildes y de los que no cuentan. Si a María Ramos, una mujer sencilla, le concedió la gracia de acoger la imagen de la Virgen en la pobreza de esa tela rota, a Isabel, una mujer indígena, y a su hijo Miguel, les dio la capacidad de ser los primeros en ver trasformada y renovada esa tela de la Virgen. Ellos fueron los primeros en mirar con ojos sencillos ese trozo de paño totalmente nuevo y ver en éste el resplandor de la luz divina, que transforma y hace nuevas todas las cosas. Son los pobres, los humildes, los que contemplan la presencia de Dios, a quienes se revela el misterio del amor de Dios con mayor nitidez. Ellos, pobres y sencillos, fueron los primeros en ver a la Virgen de Chinquinquirá y se convirtieron en sus misioneros, anunciadores de la belleza y santidad de la Virgen.

Y en esta iglesia le rezaremos a María, que se llamó a sí misma «la esclava del Señor», y a san Pedro Claver, el «esclavo de los negros para siempre», como se hizo llamar desde el día de su profesión solemne. Él esperaba las naves que llegaban desde África al principal mercado de esclavos del Nuevo Mundo. Muchas veces los atendía solamente con gestos evangelizadores, por la imposibilidad de comunicarse, por la diversidad de los idiomas. Sin embargo, Pedro Claver sabía que el lenguaje de la caridad y de la misericordia era comprendido por todos. De hecho, la caridad ayuda a comprender la verdad y la verdad reclama gestos de caridad. Cuando sentía repugnancia hacia ellos, besaba sus llagas.

Austero y caritativo hasta el heroísmo, después de haber confortado la soledad de centenares de miles de personas, transcurrió los últimos cuatro años de su vida enfermo y en su celda, en un espantoso estado de abandono.

Efectivamente, san Pedro Claver ha testimoniado en modo formidable la responsabilidad y el interés que cada uno de nosotros debe tener por sus hermanos. Este santo fue, por lo demás, acusado injustamente de ser indiscreto por su celo y debió enfrentar duras críticas y una pertinaz oposición por parte de quienes temían que su ministerio socavase el lucrativo comercio de los esclavos.

Todavía hoy, en Colombia y en el mundo, millones de personas son vendidas como esclavos, o bien mendigan un poco de humanidad, un momento de ternura, se hacen a la mar o emprenden el camino porque lo han perdido todo, empezando por su dignidad y por sus propios derechos.

María de Chiquinquirá y Pedro Claver nos invitan a trabajar por la dignidad de todos nuestros hermanos, en especial por los pobres y descartados de la sociedad, por aquellos que son abandonados, por los emigrantes, por los que sufren la violencia y la trata. Todos ellos tienen su dignidad y son imagen viva de Dios. Todos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, y a todos nosotros, la Virgen nos sostiene en sus brazos como a hijos queridos.

Dirijamos ahora nuestra oración a la Virgen Madre, para que nos haga descubrir en cada uno de los hombres y mujeres de nuestro tiempo el rostro de Dios.

 

Palabras del Papa Francisco después el rezo del Ángelus en el Santuario de San Pedro Claver (Colombia)

Queridos hermanos y hermanas:

Desde este lugar, quiero asegurar mi oración por cada uno de los países de Latinoamérica, y de manera especial por la vecina Venezuela. Expreso mi cercanía a cada uno de los hijos e hijas de esa amada nación, como también a los que han encontrado en esta tierra colombiana un lugar de acogida. Desde esta ciudad, sede de los derechos humanos, hago un llamamiento para que se rechace todo tipo de violencia en la vida política y se encuentre una solución a la grave crisis que se está viviendo y afecta a todos, especialmente a los más pobres y desfavorecidos de la sociedad. Que la Virgen Santísima interceda por todas las necesidades del mundo y de cada uno de sus hijos.

Saludo a todos los presentes, venidos de diferentes lugares, como también a los que siguen esta visita por la radio y la televisión. A todos os deseo un feliz domingo. Por favor, no se olviden de rezar por mí.


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Colombia: el Papa en Cartagena.

El Papa bendice la primera piedra de las casas para los sin techo y encuentra a la comunidad afroamericana de San Pedro Claver

2017-09-10 Radio Vaticana

 

Este 10 de septiembre, durante su última jornada en Colombia, el  Papa Francisco se despidió muy temprano de la Nunciatura Apostólica de Bogotá para dirigirse a Cartagena, la cuarta ciudad de su recorrido en tierra colombiana. El avión que llevaba al Pontífice recorrió 653 km para aterrizar, en el aeropuerto internacional Rafael Núñez de Cartagena, una hora y media después. Allí, el Pontífice fue recibido por el Arzobispo de la ciudad, Mons. Jorge Enrique Jiménez Carbajal, el gobernador, el alcalde y algunas Autoridades Militares.

Antes de subir al automóvil que lo llevó hacia la Plaza de San Francisco, el Santo Padre se detuvo en el hangar donde unos 300 jóvenes representaron una coreografía inspirada a los temas de la dignidad de la persona y del valor de la radicalización de la cultura local.

Llegado a la plaza San Francisco de Asís, que forma parte del complejo del Convento del mismo nombre construido en 1560, el Obispo de Roma bendijo la primera piedra de las casas para los sin techo y de la obra “Talitha Qum”, la Red Internacional de la Vida Consagrada contra la trata de personas.

Después de visitar una casa de la Obra, la etapa sucesiva en el recorrido del Papa será la visita a la Casa Santuario de San Pedro Claver, cuya memoria litúrgica se celebró ayer, 9 de septiembre. La Iglesia y el monasterio dedicados al Santo jesuita,  apóstol entre los negros deportados, pertenece a la Compañía de Jesús. La Iglesia, además de su relevancia histórica y religiosa, es considerada una de las joyas arquitectónicas más representativas de la ciudad colonial.

Allí, ante la Iglesia donde el Santo “defensor de los esclavos afroamericanos” transcurrió sus últimos años de vida y que hoy es meta de peregrinaciones, el Papa Francisco rezará el Ángelus a la Madre de Dios y se detendrá en oración ante las reliquias del “santo esclavo de los negros”, acompañado por el calor y el afecto de unas 300 personas pertenecientes a la comunidad afroamericana, asistida por los padres jesuitas.

(MCM– RV)


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Día int. del recuerdo de la trata de esclavos hoy 23 de agosto.

Día del Recuerdo de la Trata de Esclavos: UNESCO llama a sensibilizar a través de la memoria histórica

Grilletes que se utilizaban para encadenar a los esclavos. Foto de archivo: ONU/Mark Garten

23 de agosto, 2017 — Recordar la lucha histórica contra todas las formas de opresión y racismo que perviven en la actualidad es uno de los objetivos del Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición, que se celebra cada 23 de agosto.

Naciones Unidas conmemora hoy el levantamiento de los esclavos en Haití en 1791, un suceso de capital importancia para la abolición del comercio transatlántico de esclavos.

En su mensaje para la jornada, la directora general de la UNESCO identificó la “ignorancia” como nuestro gran enemigo en relación a la trata de esclavos ya que “sirve de coartada a los indiferentes que afirman que “no podemos cambiar nada” y respalda las mentiras de quienes aseguran que “no lo sabían”.

Irina Bokova destacó la amplia repercusión que tuvo esa revuelta, que marcó la ruta de las luchas para la liberación de los pueblos y de los movimientos de defensa de los derechos humanos y civiles desde hace más de 200 años.

Como muestra de que la revuelta del 1791 desencadenó un movimiento de largo recorrido, Bokova recordó la reciente aprobación de dos nuevos sitios, en Angola y Brasil, que rememoran el legado de este día.

El reconocimiento a este patrimonio, recordó Bokova, forma parte de una riqueza fundamental para la sensibilización de las personas, la educación de los jóvenes y los procesos de reconciliación y cohesión social.