Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


Deja un comentario

Dramática denuncia de Amn. Int. sobre los asedios y desplazamientos forzosos en Siria

  “Rendirse o morir de hambre”: una estrategia que desplaza a miles de personas en Siria

Civiles intentando huir de Alepo // Mamun Ebu Omer/Anadolu Agency/Getty Images

Poblaciones civiles enteras que han sufrido asedios y bombardeos intensivos no han tenido más opción que marcharse o morir al aplicarse los denominados acuerdos de “reconciliación” entre el gobierno sirio y los grupos armados de oposición, ha manifestado Amnistía Internacional en un exhaustivo informe publicado hoy.

La campaña de asedios, homicidios ilegítimos y desplazamiento forzado llevada a cabo por el gobierno, que ha dejado a miles de civiles desarraigados y obligados a vivir en pésimas condiciones, constituye crímenes de lesa humanidad.

“We leave or we die”: Forced displacement under Syria’s ‘reconciliation’ agreements  (“’Nos marchamos o morimos’: Desplazamiento forzado por los acuerdos de ‘reconciliación’ en Siria”) examina cuatro de estos pactos locales y documentos conexos, relacionados con violaciones del derecho internacional que se remontan a 2012. Firmados entre agosto de 2016 y marzo de 2017, los acuerdos han dado lugar al desplazamiento de miles de personas residentes en seis zonas sometidas a asedio: Daraya, el este de la ciudad de Alepo, Al Waer, Madaya, Kefraya y Foua.

El gobierno sirio y, en menor medida, los grupos armados de oposición ha sitiado a civiles de manera ilegítima, privándolos de alimentos, medicinas y otros artículos de primera necesidad, y han efectuado ataques ilegítimos contra zonas densamente pobladas.

“Aunque el fin declarado del gobierno sirio era la derrota de combatientes de la oposición, sus cínicas tácticas de “rendirse o morir de hambre” han comportado una devastadora combinación de asedios y bombardeos. Estas operaciones formaban parte de un ataque sistemático y generalizado contra civiles, que constituye crímenes de lesa humanidad”, ha señalado Philip Luther, director de Investigación y Trabajo de Incidencia para Oriente Medio y el Norte de África en Amnistía Internacional.

“Todos los Estados deben cooperar para eliminar la oscura mancha en la conciencia del mundo que representa la persistencia de la impunidad de estos crímenes. No tienen forma más sencilla de hacerlo que proporcionar apoyo y recursos al mecanismo internacional, imparcial e independiente recién establecido por la ONU para contribuir a investigar y enjuiciar a los responsables.

”Las personas sometidas a estas terribles violaciones del derecho internacional no tenían más elección que abandonar en masa sus hogares. Debido a ello, miles de familias viven ahora en campos de acogida improvisados, con acceso limitado a la ayuda humanitaria y a la atención de otras necesidades básicas y con escasas oportunidades de ganarse la vida.

“Si el gobierno sirio, así como grupos armados de oposición como el Movimiento Islámico Ahrar al Sham y Hayat Tahrir al Sham, está realmente comprometido con la reconciliación, debe poner fin de inmediato a estas prácticas ilegítimas, levantar los asedios y acabar con los ataques contra los miles de civiles que continúan sitiados en toda Siria”, ha añadido Philip Luther.

El informe está basado en entrevistas realizadas entre abril y septiembre de 2017 a 134 personas, entre las que había personas desplazadas que habían soportado asedios y ataques, trabajadores y expertos en ayuda humanitaria, periodistas y funcionarios de la ONU. Amnistía Internacional ha examinado también decenas de vídeos e imágenes de satélite para corroborar los relatos de los testigos. Ha pedido la opinión sobre sus conclusiones a las autoridades sirias y rusas, que no han contestado, y al Movimiento Islámico Ahrar al Sham, que sí lo ha hecho.

Condiciones bajos los asedios

Desde el comienzo del conflicto armado de Siria, el gobierno sirio ha sitiado zonas civiles pobladas, utilizando el hambre como método de guerra y bloqueando o restringiendo arbitrariamente el acceso a medios con que cubrir las necesidades básicas, como los alimentos, el agua, las medicinas, el combustible y las comunicaciones. También ha obstaculizado la entrada de organizaciones humanitarias en las zonas sitiadas.

Los efectos han sido devastadores, pues han dejado a la población al borde de la inanición y han provocado muertes por enfermedades que tenían tratamiento. Una persona que había formado parte de equipos médicos en Daraya contó a Amnistía Internacional:

“Cuando nos llegaban casos de insuficiencia renal, no podíamos hacer nada, porque no teníamos máquinas de diálisis. Así que veíamos a los pacientes morir delante de nuestros ojos sin poder ofrecerles nada.”

Unas mujeres que habían dado a luz bajo sitio contaron a Amnistía Internacional lo que habían sufrido sus bebés por no tener leche suficiente para amamantarlos ni haber tampoco leche de fórmula. Un testimonio, del que se hicieron eco otras mujeres, fue el de una madre de 30 años de Daraya que había dado a luz en marzo de 2016 y que contaba que su hija había nacido pequeña y débil:

Le daba de mamar, pero no tenía leche. [La niña] estaba muy débil, pero yo no podía hacer nada. No teníamos más opciones, así que lloraba mucho, sin que yo pudiera hacer nada […] Cómo iba alguien que acababa de dar a luz y estaba amamantando mantenerse a base de sopa?”

El gobierno sirio y los grupos armados de oposición restringieron y bloquearon el acceso de ayuda humanitaria y médica que eras esencial para la supervivencia, es especial para personas sin medios para pagar los desorbitados precios de la comida y las medicinas. Debido a ello, los habitantes de las zonas afectadas tuvieron que sobrevivir con sólo una comida al día.

Un mujer con tres hijos, que tuvo que ocuparse también de su nieto al morir sus padres en dos ataques distintos en el este de la ciudad de Alepo en 2015, contó a Amnistía Internacional:

El asedio era terrible para las personas que no tenían ningún ingreso, como mi familia. Las organizaciones de ayuda humanitaria no podían continuar con su trabajo debido a los ataques incesantes, efectuados incluso contra sus almacenes […] era muy difícil atender las necesidades básicas de los niños, como pañales y leche. El precio de la verdura era tan alto que me era imposible pagarlo. El asedio no me afectaba a mí tanto como a los niños. Mi nieto, de casi dos años, carecía de leche infantil y otros nutrientes necesarios porque yo no podía pagarlos o las organizaciones de ayuda humanitario ya no tenían.”

El gobierno sirio y las milicias aliadas con él destruyeron el suministro local de alimentos quemando los campos de cultivo en Daraya y Madaya. El análisis de imágenes de satélite realizado por Amnistía Internacional muestra la reducción en gran escala de la agricultura a lo largo de los años y una zona claramente muerta en torno a Daraya.

“Las fuerzas del gobierno y de Hezbolá quemaron los campos de cultivo como forma de castigo, a pesar de que no podíamos acceder a ellos”, contó a Amnistía Internacional una persona que había sido docente en Madaya.

Los datos muestran también que los grupos armados de oposición, en particular Hayat Tahrir al Sham y el Movimiento Islámico Ahrar al Sham, sitiaron ilegítimamente Kefraya y Foua, restringieron y confiscaron ayuda humanitaria y bombardearon con artillería campos de cultivo.

Ataques incesantes contra civiles
Además del inmenso sufrimiento causado por las tácticas de asedio, también se produjeron desgracias inimaginables como consecuencia de ataques deliberados contra civiles y bienes civiles.

Los civiles entrevistados contaron que las fuerzas del gobierno intensificaban sus ataques poco antes obligarlos a marcharse, para acelerar la rendición de esas zonas.
 El gobierno sirio redobló el ataque contra Al Waer el 7de febrero de 2017, obligando a la localidad a rendirse un mes más tarde. El único hospital de Daraya fue atacado y quemado varias veces, hasta dejarlo inutilizable antes de que la ciudad se despoblase.

Para los habitantes del este de Alepo, su peor sufrimiento fue el causado por la campaña brutal y calculada de ataques aéreos ilegítimos llevada a cabo por las fuerzas sirias y rusas, que atacaron deliberadamente a civiles, así como viviendas y hospitales, y bombardearon indiscriminadamente barrios enteros por tierra y aire, incluso con armas incendiarias, “bombas de barril” y municiones de racimo, que están prohibidas internacionalmente.

 

“Hacen falta meses para morir de hambre. Los ataques aéreos eran otra cosa. Podías morir por metralla en una fracción de segundo. Nadie estaba protegido contra los ataques aéreos y de artillería. Civiles, rebeldes, edificios, vehículos, puentes, árboles, huertos, etc. todo eran objetivos”, contó a Amnistía Internacional una persona de Alepo.

El informe abarca 10 ataques contra barrios civiles de la ciudad de Alepo, efectuados entre julio y diciembre de 2016. El análisis de imágenes de satélite realizado por la organización muestra que los ataques se efectuaron lejos del frente y sin que hubiera cerca objetivos militares evidentes; destruyeron centenares de estructuras,  incluidos edificios de viviendas, un mercado y hospitales.

Los grupos armados de oposición también mataron e hirieron a centenares de civiles al bombardear indiscriminadamente con artillería las localidades sitiadas de Kefraya y Foua, utilizando armas explosivas que afectan a una superficie muy amplia. Estos ataques violaron el derecho internacional humanitario y, en muchos casos, constituyeron crímenes de guerra.

Nos daba miedo mandar a nuestros dos hijos al colegio por los bombardeos, y también por los francotiradores que disparaban contra los niños cuando los veían vestidos con su uniforme azul de camino al colegio. Encontramos formas de llevar a los niños al colegio con seguridad, pero aun así era peligroso porque los bombardeos eran imprevisibles”, explicó a Amnistía Internacional un ex taxista de Kefraya.

Desplazamiento forzado
En Daraya, Al Waer, el este de la ciudad de Alepo, Kefraya y Foua, miles de personas sitiadas se vieron al final obligadas a abandonar sus hogares en virtud de los acuerdos de “reconciliación”.

Describiendo los últimos días de asedio  antes del que se alcanzara un acuerdo, un abogado de Alepo contó a Amnistía Internacional:

“Los últimos 10 días antes de la evacuación fueron un infierno. La magnitud de los ataques de artillería eran una clara señal de que el gobierno quería que nos fuéramos […] y los últimos cinco meses de bombardeos de artillería fueron igual que los cinco últimos años de ataques aéreos y por tierra […] Para mí bastó para que quisiera marcharme. Además, ¿cómo van a quedarse los civiles si no hay infraestructura, hospitales, electricidad ni agua? El gobierno se propuso destruir todo y que no dejáramos atrás nada por lo que quedarnos.”

Un hombre que formó parte de un comité de negociación en Daraya explicó así a Amnistía Internacional cómo se había alcanzado el acuerdo local de reconciliación:

“El régimen proponía llegar a una tregua o a un acuerdo y continuaba ejerciendo presión militar para obligarnos a acceder. Esa era la idea. Después de recibir una oferta de esos intermediarios, al día siguiente había un escalada militar para infundir miedo a la gente y hacerle rogar una solución.”

En el último año, especial mente desde abril de 2017, algunas partes de la comunidad internacional, como la Unión Europea y Rusia, ha expresado su deseo de que apoyar las iniciativas de reconstrucción en Siria. Sin embargo, no se sabe bien qué medidas tomará el gobierno sirio para garantizar que las personas desplazadas puedan regresar con condiciones de seguridad y voluntariamente para reclamar sus hogares.

Mientras la comunidad internacional desvía su atención a las iniciativas de reconstrucción en Siria, Amnistía Internacional pide a todos los agentes con influencia, en particular a Rusia y China, que garanticen que toda ayuda económica destinada a las zonas afectadas por el desplazamiento forzado hace valer el derecho de las víctimas a la restitución de su casa, tierras y demás bienes, así como el derecho a regresar voluntariamente y en condiciones de seguridad y dignidad, ha manifestado Philip Luther.

Se puede consultar un mapa interactivo de las zonas afectadas por el desplazamiento forzado en: https://syriadisplaced.amnesty.org/

Anuncios


Deja un comentario

ONU: gran aumento del número de desplazados en el mundo

El mundo cuenta con casi 66 millones de personas desplazadas

El Alto Comisionado para los Refugiados, Filippo Grandi, en Baga Solo, en Chad, con niños refugiados. Foto: ACNUR / Ibrahima Diane

02 de noviembre, 2017 — Ante el crecimiento de los desplazamientos forzados en el mundo, Filippo Grandi, el Alto Comisionado para los Refugiados, pidió este jueves al Consejo de Seguridad más acción a favor de la paz y la seguridad.

“Con casi 66 millones de desplazados en el mundo, estamos cerca de alcanzar un número récord”, declaró Grandi, refiriéndose a un aumento del 70% desde 2009.

“Será que ya no sabemos cómo negociar la paz?” preguntó a los miembros del Consejo, después de enlistar la crisis de Siria, un “conflicto catastrófico” que ya está en su séptimo año, y la de Burundi, Sudán del Sur, República Centroafricana, Afganistán, Somalia y Myanmar.

“El Consejo de Seguridad tiene como propósito resolver los conflictos y mantener la paz – yo veo el fracaso cada día en las vidas de docenas de millones de personas, desterradas y forzadas a abandonar sus hogares”, insistió.

El Alto Comisionado detalló varias propuestas de acción por parte del Consejo de Seguridad y aseguró que éste principalmente debe apoyar medidas de prevención para actuar sobre las causas profundas de desplazamiento y evitar que las crisis empeoren.

“Los actores humanitarios y las fuerzas de mantenimiento de la paz deben de hacer uso de sus fortalezas para proteger a los civiles, en el respeto de los principios humanitarios de neutralidad e imparcialidad”, agregó.

Asimismo, Grandi pidió “acciones determinadas” para enfrentar el tráfico de personas, y proceder con la identificación y el juicio de los perpetradores de esos “horribles crímenes”.

Además, recordó la necesidad de proteger a los desplazados, sea en los países afectados o en las comunidades de acogida.

Sin embargo, el Alto Comisionado aseguró que el retorno de los desplazados es imposible sin la restauración de la paz y la seguridad y que solo medio-millón de refugiados regresaron a sus hogares el año pasado.

Finalmente, Grandi lamentó que la solidaridad internacional esté debilitándose. “Mientras muchos países dejan sus fronteras abiertas para los refugiados y los albergan generosamente, algunos, frecuentemente ricos y poco impactados por los flujos de desplazados, limitan el acceso al asilo e impiden la entrada”, concluyó.


Deja un comentario

Miles de refugiados de Camerún

Miles de refugiados de Camerún llegan a Nigeria

31 de octubre, 2017 — La agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) ha registrado a cerca de 2.000 cameruneses que llegaron al estado de Cross River en el sureste de Nigeria, huyendo de la violencia en las zonas anglófonas en el sur del país.

El ACNUR y la Comisión Nacional de Nigeria para los refugiados y personas desplazadas proporcionan ayuda humanitaria, incluidos colchones, mantas, utensilios de cocina, kits de higiene, además de comida a los recién llegados.

Los socios humanitarios y el gobierno trabajan en un plan de contingencia para poder asistir a 40.000 personas, pero temen que las cifras alcancen niveles mucho más altos.

“Se estima que hasta 50.000 personas podrían llegar a Nigeria”, informó este martes el portavoz del ACNUR, Babar Baloch, en una rueda de prensa en Ginebra.

Con 2,5 millones de personas desplazadas por la insurgencia de Boko Haram en la cuenca del lago Chad, Nigeria y Camerún ya enfrentan una crisis humanitaria que presenta desafíos importantes para la población, las autoridades y la comunidad humanitaria.


Deja un comentario

Centroamérica: plan regional sobre desplazamientos forzados.

Centroamérica se alía para proteger a los refugiados

Niños de Guatemala, Honduras y el Salvador en un albergue del ACNUR en México. Los menores viajaron sin un acompañante adulto. Foto de archivo: ACNUR/Sebastian Rich

27 de octubre, 2017 — Centroamérica es la primera área del mundo donde se ha adoptado una estrategia regional que reconoce la responsabilidad compartida de los Estados en la protección y búsqueda de soluciones al desplazamiento forzado.

Belice, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México y Panamá se han unido a la iniciativa, Marco Integral Regional para la Protección y Soluciones (MIRPS), que fue presentada en una conferencia en San Pedro Sula, Honduras.

Este marco aborda desde la violencia, la inseguridad y los factores socioeconómicos que obligan a las personas a moverse, al tránsito y la protección de los migrantes y la integración en los países de destino.

El Alto Comisionado de la ONU para los refugiados, Filippo Grandi, dijo que en esta región del continente “la violencia ha generado el desplazamiento de miles de personas en sus propios países y ha empujado a muchos a través de fronteras” y de ahí “la importancia de un enfoque regional”.

Hasta mediados de 2017, el número de solicitantes de asilo y refugiados de esta región llegó a los 220.000. Es diez veces más que hace cinco años. La mayoría buscan refugio en Estados Unidos, México, Belize, Costa Rica, Nicaragua y Panamá. Otros se han tenido que desplazar dentro de sus propios países.

Sin embargo, aunque las solicitudes de asilo aumentan “el número refugiados en promedio, aceptados como tales, se ha reducido en casi el 10 %”, señaló el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, que explicó que “resulta del enfoque de seguridad regional que privilegia el uso generalizado de las llamadas tres leyes: detección, detención y deportación”.

Grandi subrayó que las personas que han sido deportadas necesitan protección en sus propios países. Muchos de esos deportados son del Triángulo Norte de Centroamérica que integran El Salvador, Guatemala y Honduras.


Deja un comentario

Congo: alarma sobre el elevado número de desplazados y refugiados.

La ONU alerta sobre el aumento de los desplazamientos en la República Democrática del Congo

En el centro de tránsito de Nchelenge en Chiengi, en la provincia de Luapula en el norte de Zambia, refugiados congoleses reciben comida proporcionada por las autoridades locales y el ACNUR. Foto: ACNUR / Pumla Rulashe

24 de octubre, 2017 — Desde el 2015, el número de desplazados internos en la República Democrática del Congo se ha duplicado hasta alcanzar los 3,9 millones, informó este martes la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR).

Las provincias de Tanganica, de los Kivus y de Kasai cuentan cada una con más de medio-millón de personas desplazadas.

“Tememos que el desplazamiento en el país siga creciendo, debido a las actividades de las milicias y la violencia causada por conflictos étnicos y políticos”, dijo este martes a la prensa Adrian Edwards, el portavoz del ACNUR en Ginebra.

El flujo masivo de personas representa un riesgo importante para la salud, ya que los desplazados carecen de alimentos, agua y albergue.

ACNUR informó de que más de 700.000 personas que huyeron de la violencia en Kasai en 2016 han regresado. Muchos han encontrado sus hogares en ruina y a sus familiares muertos o desaparecidos. La agencia está coordinando actividades de protección para los desplazados y los retornados en la provincia, y distribuyendo artículos de primera necesidad.

Por su parte, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha clasificado la región de los Kasais como una emergencia de nivel 3, el más alto. “En algunas de las comunidades más afectadas, 9 de cada 10 personas padecen hambre y una de cada dos de manera muy severa”, informó Bettina Luescher, la portavoz del PMA.

“Pese a la gravedad de la situación, la crisis humanitaria en Kasai ha recibido muy poca atención”, lamentó Luescher.

El PMA requiere 27 millones de dólares para asegurar la provisión de alimentos hasta finales de diciembre y 135 millones para responder a las necesidades hasta mediados de 2018.

Además, cerca de 100.000 congoleses se han refugiado en países vecinos en el último año. Más de 5.400 personas permanecen en el centro de tránsito de Kenani, en Zambia, donde reciben ayuda de las autoridades, ACNUR y socios humanitarios.

Según la agencia, se necesitan 236,2 millones de dólares para proporcionar ayuda a los refugiados, desplazados internos y otros grupos vulnerables en la República Democrática del Congo. Hasta la fecha solo una quinta parte ha sido recibida.


1 comentario

Iraq: posibles nuevos grandes desplazamientos.

Coordinadora humanitaria para Iraq alerta sobre desplazamiento masivo en Telafar

Familias iraquíes desplazadas de Mosul y zonas aledañas. Foto de archivo: ACNUR/Caroline Gluck

21 de agosto, 2017 — La coordinadora humanitaria de la ONU para Iraq advirtió hoy que miles de civiles se desplazarán de Telafar y las comunidades vecinas durante el operativo del ejército del país para recuperar el control de esas áreas, al oeste de Mosul, actualmente en manos del ISIS.

Lise Grande dijo que miles de familias han comenzado a huir en busca de seguridad, caminando hasta 20 horas seguidas bajo el calor extremo. “La gente llega exhausta y deshidratada a los puntos donde se están congregando sus comunidades”, explicó.

Según los datos de Naciones Unidas, más de 30.000 personas han huido ya de Telefar y se ignora cuántos civiles permanecen en las áreas de los enfrentamientos, donde el agua y los alimentos se están terminando.

Grande indicó que el gobierno iraquí lidera una operación en la que participan los organismos humanitarios presentes en la zona para brindar asistencia vital a las personas que llegan a los puntos de congregación o a campamentos improvisados por la emergencia.

La coordinadora humanitaria expresó gran preocupación por los graves riesgos que afrontan las familias y recordó que la protección y asistencia a los civiles debe ser la prioridad en cualquier escenario de conflicto.

Grande informó que hasta el 20 de agosto sólo se había recibido el 50% de los fondos requeridos para el Plan de Respuesta Humanitaria para Iraq correspondiente a 2017 y apeló con urgencia a los donantes internacionales para que las agencias de ayuda puedan asistir a la población necesitada.


Deja un comentario

Mosul (Iraq): los problemas de los desplazados que regresan.

Las familias que regresan al oeste de Mosul necesitan albergue con urgencia

Un niño camina a lo largo de las casas destruidas del distrito Al-Resala, en el oeste de Iraq. Foto: ACNUR/Cengiz Yar

11 de agosto, 2017 — Casi 80.000 familias han regresado al oeste de Mosul, en Iraq, y tienen críticas necesidades humanitarias, informó la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

“La población que retorna a Mosul necesita ayuda de todo tipo, pero la necesidad más importante es la de refugio, especialmente en la parte oeste de la ciudad. Muchos vecindarios han sido extensamente dañados o totalmente destruidos”, aseguró Andrej Mahecic, el portavoz de ACNUR, ante la prensa en Ginebra.

De los 54 distritos residenciales del oeste de la ciudad iraquí, 15 están destruidos y el resto tiene daños moderados o leves.
Además, las minas y artefactos explosivos sin estallar representan un riesgo enorme para estas personas, especialmente para los niños, advirtió Mahecic.

Añadió que también existen grandes desafíos en el acceso a los servicios básicos como el agua, la electricidad y el combustible.

Por otro lado, según las autoridades iraquíes, más del 90% de las personas que habían huido del este de Mosul han regresado a su hogares y están reanudando gradualmente su vida cotidiana, mientras que en el oeste de la ciudad solo el 10% ha intentado retornar.

Además, se reportan muchas familias emprendiendo el viaje hacia a Mosul para luego regresar al campamento de desplazados al ver que sus hogares fueron destruidos y la situación económica es crítica.

ACNUR está en el terreno distribuyendo carpas y mantas, así como otros tipos de ayuda, incluyendo dinero en efectivo.