Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Colombia; AMN.INT. denuncia los desplazamientos masivos forzosos de indígenas.

Colombia: El gobierno debe implementar planes de acción de forma inmediata ante los desplazamientos forzados masivos

13 de julio de 2018

Ante el desplazamiento forzado de más de 430 personas afrodescendientes del municipio de Roberto Payán en Nariño en los últimos días, y de más de 16 mil personas en la región de Catatumbo desde marzo, debido al enfrentamiento entre grupos armados, como el Ejército Popular de Liberación y el Ejército de Liberación Nacional, grupos paramilitares, disidencias de las FARC-EP y las fuerzas de seguridad del Estado, Erika Guevara Rosas, Directora para las Américas de Amnistía Internacional, ha manifestado:

Los últimos desplazamientos forzados y masivos en Nariño y Catatumbo reflejan la crisis de derechos humanos que continúa en Colombia. Las autoridades estatales no pueden continuar ignorando a sus principales víctimas, los Pueblos Indígenas y las comunidades afrodescendientes”.

“Los recientes desplazamientos son una prueba más del abandono estatal y la lenta implementación del Acuerdo de Paz—especialmente en temas como sustitución voluntaria de cultivos ilícitos y garantías de seguridad—en zonas golpeadas por años de conflicto armado. Es inaceptable que las comunidades que históricamente han padecido el conflicto sigan sumando víctimas ante la pasividad del gobierno.”

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España: iniciativa en favor de desplazados y refugiados.

Publicado: Jueves, 31 Mayo 2018

Caminos de Hospitalidad en diez ciudades

Dosmil personas saldrán a caminar 30.000 kilómetros con y por las personas refugiadas este mes de junio en al menos 10 ciudades y territorios españoles. La iniciativa de movilización #CaminosDeHospitalidad  convoca marchas junto a las personas migrantes y refugiadas a las que acompañamos. Una forma de reivindicar una sociedad que trabaje por su acogida e inclusión social mediante una actividad de encuentro intercultural y de compartir nuestras experiencias.

La iniciativa ha sido presentada a los medios de comunicación esta mañana en Madrid, con la intervención del delegado del sector social, Alberto Ares SJ, la nueva coordinadora del área de migraciones, Mª Carmen de la Fuente, el director de Entreculturas, Daniel Villanueva SJ y la refugiada siria Maisoune Shukar, quien ha dado a los presentes un precioso y sincero testimonio de su condición de refugiada en España.

El sentido de las caminatas es homenajear a las millones de personas que se han visto forzadas a huir de sus hogares para llegar a nuestras ciudades, poniéndose en su piel y saliendo a caminar con ellos para demandar a las instituciones que nuestra sociedad se comprometa a acoger y onstruir un espíritu de hospitalidad y solidaridad.

Esta iniciativa parte del trabajo que el jesuita Frans van der Lugt (asesinado en 2014) solía llevar a cabo en Siria. Durante más de 40 años, este sacerdote organizó marchas como forma de encuentro interreligioso e intercultural en Homs, con las diferentes comunidades de la ciudad. Cuando muchas de esas personas sirias buscaron refugio en Alemania, retomaron estos caminos que ahora replicamos en nuestro país. Los caminos ayudan a sanar las heridas producidas por la persecución y la violencia, y a visibilizar la situación de las personas migrantes forzosas y refugiadas en España.

De Loyola a Barcelona, con refugiados sirios

Unas 2.000 personas recorrerán aproximadamente 30.000 kilómetros en las marchas que van a tener lugar en varios territorios de España durante el próximo mes:

  • Madrid y Galicia: 2 de junio.
  • Asturias: 3 de junio.
  • País Vasco y Navarra: Del 8 al 12 de junio.
  • Sevilla: 9 y 10 de junio.
  • Cataluña: Del 13 al 16 de junio.
  • Valencia: 19 de junio.
  • Tenerife: 23 de junio.

En la PAT de Loyola y de Cataluña las marchas estarán protagonizadas por un centenar de mujeres, hombres, niñas y niños refugiados sirios –provenientes de varios países europeos donde residen. Los días 9 y 10 de junio caminarán a los santuarios de Javier y de Loyola por la paz, en memoria de las víctimas de la guerra en Siria, y por crear una cultura de la hospitalidad y acogida en Europa. Del 12 al 16 de junio caminarán desde Lleida a Barcelona pasando por Verdú, Montserrat y Manresa. (Ver la información de caminos de hospitalidad en tu ciudad en este enlace)

En el marco de la presentación se han ofrecido datos de refugio internacionales como que una de cada 110 personas en el mundo son desplazados, refugiados o víctimas de trata y que el 33% de ellos son menores de edad. También se ha recalcado que la mayoría de los desplazados permanecen en los países próximos al conflicto, no emigran a Europa. Y se ha criticado el hecho de que nuestro sistema de acogida esté colapsado como lo demuestran las 32.000 solicitudes de refugiados pendientes por resolver de este último año. O que 9000 personas hayan estado internadas en un Centro de Integración de Extranjeros (CIE) en 2017.

Maisoune Shukar, quien participó en tres ocasiones en las caminatas de Frans van der Lugt, ha narrado cómo de un día para otro tuvo que dejar a sus padres y parte de su familia, la farmacia que dirigía y a sus vecinos, para huir de Siria y poder proteger a sus hijos. Huyó al Líbano junto a su marido y sus dos hijos y luego continúo rumbo a España sólo con su hijo mayor hasta que hace pocos meses, después de mucho tiempo de ausencia, consiguió reagrupar a su familia en nuestro país. Ahora realiza un curso de auxiliar de farmacia, para poder trabajar y homologar su título. Desde que conoció el trabajo de Hospitalidad en Madrid, y de Pueblos Unidos afirma sentirse acompañada: “Tengo un sentimiento de que ya tengo espaldas en este país. Lo más importante es tener este sentimiento de que hay personas al lado de ti para que tú puedas avanzar e integrarte”.

En muchos otros lugares de nuestro país tendrán lugar actividades de sensibilización en calle como muestra de apoyo a #CaminosDeHospitalidad.


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Urge una solución para los Rohingyas

Cate Blanchett: Estamos en una carrera contra el tiempo para proteger a los Rohingyás

ACNUR / Hector Pérez
La actriz Cate Blanchett conversa con Jhura, una mujer de 28 años que huyó de Myanmar con sus dos hijos.

21 Marzo 2018

La actriz y embajadora de buena voluntad de la Agencia de la ONU para los Refugiados pide proteger a los desplazados en Bangladesh de los impactos de la próxima temporada de monzones. Las lluvias torrenciales, los ciclones y las condiciones climaticas adversas amenazan los campamentos abarrotados en la zona de Cox Bazar.

“Los rohingyás han sufrido la violencia, los abusos de los derechos humanos y terribles viajes. Han demostrado su capacidad de adaptación y una gran valentía, pero ahora, mientras se acerca la temporada delmonzón, el gobierno de Bangladesh con el apoyo de ACNUR y sus socios está en una carrera contra el tiempo para asegurar que los refugiados están a salvo de las inundaciones y los deslizamientos de tierra”, declaró Blanchett al final de su visita a los asentamientos de Kutupalong, Nyapara y Chakmarkul.

La actriz explicó que durante su estadía en Bangladesh fue testigo del trabajo de la Agencia de la ONU para evitar “una emergencia dentro de otra” repartiendo material para reforzar los refugios, y trabajando en las carreteras, puentes y otras infraestructuras que corren el riesgo de ser arrastradas por el mal tiempo, así como reubicando a las familias a lugares más seguros.

“Esta es la crisis de refugiados de más rápido crecimiento en el mundo, los monzones están llegando y es fundamental que la comunidad internacional, el sector privado y las personas hagan lo que puedan para apoyar a los rohingyás y las comunidades que los acogen”, expresó.

Desde que comenzó la violencia el 25 de agosto de 2017 en el estado de Rakhine en Myanmar, más de 671,000 refugiados han huido a Bangladesh.

“Bangladesh salvó miles de vidas cuando abrió sus fronteras a los refugiados rohingyas. Ahora es fundamental que nos mantengamos firmes para protegerlos de los vientos ciclónicos y las fuertes lluvias”, dijo Kevin J. Allen, jefe de la operación de emergencia de esta Agencia en Cox’s Bazaar, quien se unió al llamado de la embajadora de buena voluntad.

Repatriación segura y digna

La Agencia ha pedido al Gobierno de Myanmar que cree condiciones en el estado de Rakhine para permitir la repatriación segura, digna y sostenible de los refugiados que voluntariamente elijan regresar a sus hogares así como que asegure el acceso humanitario sin restricciones a todas las comunidades de esta zona.

Esta semana, Bangladesh anunció que necesitaba unos novecientos millones de dólares para ayudar a los refugiados y sus comunidades de acogida hasta diciembre, mientras que el ACNUR necesita otros 196 para continuar brindando su asistencia vital.

Cate Blanchett, como embajadora de buena voluntad

Cate Blanchett se convirtió en Embajadora de Buena Voluntad de la Agencia de la ONU para los Refugiados en mayo de 2016 y desde entonces ha llevado a cabo una serie de acciones en favor de esta causa. Estas son las más destacadas:

  • Participó en dos misiones de investigación en Líbano y Jordania para encontrarse con refugiados y apátridas que han sido desplazados por el conflicto sirio.
  • Visitó Australia para celebrar la campaña “Vidas humanas, derechos humanos”, que marcó el 40 aniversario de la llegada de los primeros refugiados.
  • Ayudó a reunir a un grupo de artistas para realizar una lectura conjunta del poema de Jenifer Toksvig “What They Took With Them” ” y lanzó una “gira mundial” única de eventos de Facebook en vivo, con simpatizantes de todo el mundo que destacaban la necesidad urgente de ser solidarios con los refugiados.
  • Habló sobre la crisis de refugiados en el evento Google Zeitgeist en 2016, y en la Conferencia de Mujeres en el Mundo 2015.
  • En 2017, Blanchett fue galardonada como en Australia por su destacado servicio a las artes escénicas como actriz internacional de cine y teatro, a través de contribuciones fundamentales como directora de organizaciones artísticas, como modelo para mujeres y jóvenes intérpretes y como un defensor de las causas humanitarias y ambientales.
  • En enero de 2018, Blanchett recibió el Premio Crystal en el Foro Económico Mundial en Davos por su trabajo de sensibilización sobre los problemas de los refugiados.


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Desplazamientos forzosos en Colombia

Indígenas y comunidades rurales en Colombia viven una oleada de desplazamientos forzosos

ACNUR/Defensoria del Pueblo de Colombia
Colombia.

19 Febrero 2018

Más de ochocientas personas, casi la mitad niños, han sido forzadas por grupos armados a dejar sus hogares en varias zonas del Bajo Cauca en Antioquia.  La ONU pidió al gobierno garantizar la protección de sus derechos fundamentales.

La Agencia de la ONU para los Refugiados y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos en Colombiaexpresaron su preocupación ante el aumento del desplazamiento forzoso de indígenas y campesinos y los abusos a sus garantías fundamentales cometidos en la región del Bajo Cauca, en el departamento de Antioquia.

Desde el 19 de enero, al menos 822 personas (461 adultos y 361 niños, niñas y adolescentes) han sido desplazadas a la fuerza en varias veredas, mientras que los homicidios han aumentado hasta un 255% en comparación con 2017, según las cifras oficiales.

“En el Bajo Cauca estamos observando violaciones de derechos humanos, tales como amenazas y atentados en contra de la vida e integridad de personas civiles, violaciones relacionadas con los derechos económicos, sociales y culturales, y afectaciones a principios y prácticas ancestrales del pueblo indígena Senú en su territorio”, expresa la Oficina.

Instamos al Estado a que evalúe la efectividad en la implementación de la política de prevención y protección de las personas, pues hasta ahora las medidas adoptadas han sido insuficientes para prevenir la ocurrencia de nuevos hechos de violencia.

Según despachos de prensa, el aumento de la violencia en la región se debe particularmente a la lucha por el control de los negocios ilícitos y toda la cadena del narcotráfico. Grupos armados ilegales se estarían disputando con el ELN y disidentes de las FARC el control de las actividades ilegales en esos extensos territorios. La confrontación pone en riesgo a numerosas comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas.

La Defensoría del Pueblo había advertido sobre la situación el pasado 22 de enero y tanto ACNUR como la Oficina del Alto Comisionado reconocieron el esfuerzo que han realizado las autoridades hasta el momento para abordar la situación, pero advierten que ésta continúa empeorando.

“Instamos al Estado a que evalúe la efectividad en la implementación de la política de prevención y protección de las personas, pues hasta ahora las medidas adoptadas han sido insuficientes para prevenir la ocurrencia de nuevos hechos de violencia”, dicen. “En especial, urgimos a que el Estado garantice que los recursos humanos y económicos sean suficientes para atender la emergencia humanitaria actual y para generar condiciones de respeto por los derechos humanos y de seguridad humana”, añaden.

Los organismos además hacen un llamado para que se inicie una estrategia integral específica para el Bajo Cauca sobre prevención, protección y garantías de no repetición de violaciones de derechos humanos y recomendaron que ésta se inicie con un análisis de factores como la corrupción, la pobreza, la falta de participación política y acceso a servicios básicos en la zona.


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Iraq: aumento de los desplazados que regresan a sus hogares.

Aumenta el número de desplazados iraquíes que regresan a su lugar de origen

Familia iraquí regresa a su lugar de origen, Wana, en el oeste de Mosul. Foto: OIM/Raber Aziz

12 de enero, 2018 — Por primera vez desde el comienzo de la crisis de Iraq en 2013, el número de personas que regresaron a su área de origen ha superado el número de personas desplazadas en el país, informó la Organización Internacional para las Migraciones.

La OIM, identificó a 3,2 millones de retornados, mientras que 2,6 millones permanecen desplazados.

En los últimos cuatro años, el país se vio profundamente afectado por el conflicto con el ISIS, que provocó que casi seis millones de personas huyeran de sus hogares.

Tras la mejora de la situación de seguridad en las áreas recuperadas por las autoridades iraquíes, un número considerable de desplazados internos han regresado a su lugar de origen, principalmente a las gobernaciones de Anbar, Ninewa y Salah al-Din. Estas tres provincias fueron las más afectadas por la ocupación del ISIS y representan el 86% de la actual población desplazada en el país.

“Los iraquíes que siguen desplazados están entre los más vulnerables, ya que enfrentan obstáculos para regresar, incluido el daño o la destrucción de su infraestructura local y las limitaciones financieras”, dijo Gerard Waite, Jefe de Misión de la OIM en Iraq.

Por otro lado, este viernes el portavoz de la ONU, Stephan Dujarric, informó que las operaciones militares dirigidas contra militantes del ISIS en el distrito de Hawija en Kirkuk siguen provocando el desplazamiento de civiles.

“Más de 1000 personas han sido desplazadas desde el inicio de estas operaciones el 4 de enero. Los desplazados por los combates están siendo transportados al campamento de Daquq, donde nuestros socios humanitarios les están brindando asistencia”, dijo Dujarric.


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Dramática denuncia de Amn. Int. sobre los asedios y desplazamientos forzosos en Siria

  “Rendirse o morir de hambre”: una estrategia que desplaza a miles de personas en Siria

Civiles intentando huir de Alepo // Mamun Ebu Omer/Anadolu Agency/Getty Images

Poblaciones civiles enteras que han sufrido asedios y bombardeos intensivos no han tenido más opción que marcharse o morir al aplicarse los denominados acuerdos de “reconciliación” entre el gobierno sirio y los grupos armados de oposición, ha manifestado Amnistía Internacional en un exhaustivo informe publicado hoy.

La campaña de asedios, homicidios ilegítimos y desplazamiento forzado llevada a cabo por el gobierno, que ha dejado a miles de civiles desarraigados y obligados a vivir en pésimas condiciones, constituye crímenes de lesa humanidad.

“We leave or we die”: Forced displacement under Syria’s ‘reconciliation’ agreements  (“’Nos marchamos o morimos’: Desplazamiento forzado por los acuerdos de ‘reconciliación’ en Siria”) examina cuatro de estos pactos locales y documentos conexos, relacionados con violaciones del derecho internacional que se remontan a 2012. Firmados entre agosto de 2016 y marzo de 2017, los acuerdos han dado lugar al desplazamiento de miles de personas residentes en seis zonas sometidas a asedio: Daraya, el este de la ciudad de Alepo, Al Waer, Madaya, Kefraya y Foua.

El gobierno sirio y, en menor medida, los grupos armados de oposición ha sitiado a civiles de manera ilegítima, privándolos de alimentos, medicinas y otros artículos de primera necesidad, y han efectuado ataques ilegítimos contra zonas densamente pobladas.

“Aunque el fin declarado del gobierno sirio era la derrota de combatientes de la oposición, sus cínicas tácticas de “rendirse o morir de hambre” han comportado una devastadora combinación de asedios y bombardeos. Estas operaciones formaban parte de un ataque sistemático y generalizado contra civiles, que constituye crímenes de lesa humanidad”, ha señalado Philip Luther, director de Investigación y Trabajo de Incidencia para Oriente Medio y el Norte de África en Amnistía Internacional.

“Todos los Estados deben cooperar para eliminar la oscura mancha en la conciencia del mundo que representa la persistencia de la impunidad de estos crímenes. No tienen forma más sencilla de hacerlo que proporcionar apoyo y recursos al mecanismo internacional, imparcial e independiente recién establecido por la ONU para contribuir a investigar y enjuiciar a los responsables.

”Las personas sometidas a estas terribles violaciones del derecho internacional no tenían más elección que abandonar en masa sus hogares. Debido a ello, miles de familias viven ahora en campos de acogida improvisados, con acceso limitado a la ayuda humanitaria y a la atención de otras necesidades básicas y con escasas oportunidades de ganarse la vida.

“Si el gobierno sirio, así como grupos armados de oposición como el Movimiento Islámico Ahrar al Sham y Hayat Tahrir al Sham, está realmente comprometido con la reconciliación, debe poner fin de inmediato a estas prácticas ilegítimas, levantar los asedios y acabar con los ataques contra los miles de civiles que continúan sitiados en toda Siria”, ha añadido Philip Luther.

El informe está basado en entrevistas realizadas entre abril y septiembre de 2017 a 134 personas, entre las que había personas desplazadas que habían soportado asedios y ataques, trabajadores y expertos en ayuda humanitaria, periodistas y funcionarios de la ONU. Amnistía Internacional ha examinado también decenas de vídeos e imágenes de satélite para corroborar los relatos de los testigos. Ha pedido la opinión sobre sus conclusiones a las autoridades sirias y rusas, que no han contestado, y al Movimiento Islámico Ahrar al Sham, que sí lo ha hecho.

Condiciones bajos los asedios

Desde el comienzo del conflicto armado de Siria, el gobierno sirio ha sitiado zonas civiles pobladas, utilizando el hambre como método de guerra y bloqueando o restringiendo arbitrariamente el acceso a medios con que cubrir las necesidades básicas, como los alimentos, el agua, las medicinas, el combustible y las comunicaciones. También ha obstaculizado la entrada de organizaciones humanitarias en las zonas sitiadas.

Los efectos han sido devastadores, pues han dejado a la población al borde de la inanición y han provocado muertes por enfermedades que tenían tratamiento. Una persona que había formado parte de equipos médicos en Daraya contó a Amnistía Internacional:

“Cuando nos llegaban casos de insuficiencia renal, no podíamos hacer nada, porque no teníamos máquinas de diálisis. Así que veíamos a los pacientes morir delante de nuestros ojos sin poder ofrecerles nada.”

Unas mujeres que habían dado a luz bajo sitio contaron a Amnistía Internacional lo que habían sufrido sus bebés por no tener leche suficiente para amamantarlos ni haber tampoco leche de fórmula. Un testimonio, del que se hicieron eco otras mujeres, fue el de una madre de 30 años de Daraya que había dado a luz en marzo de 2016 y que contaba que su hija había nacido pequeña y débil:

Le daba de mamar, pero no tenía leche. [La niña] estaba muy débil, pero yo no podía hacer nada. No teníamos más opciones, así que lloraba mucho, sin que yo pudiera hacer nada […] Cómo iba alguien que acababa de dar a luz y estaba amamantando mantenerse a base de sopa?”

El gobierno sirio y los grupos armados de oposición restringieron y bloquearon el acceso de ayuda humanitaria y médica que eras esencial para la supervivencia, es especial para personas sin medios para pagar los desorbitados precios de la comida y las medicinas. Debido a ello, los habitantes de las zonas afectadas tuvieron que sobrevivir con sólo una comida al día.

Un mujer con tres hijos, que tuvo que ocuparse también de su nieto al morir sus padres en dos ataques distintos en el este de la ciudad de Alepo en 2015, contó a Amnistía Internacional:

El asedio era terrible para las personas que no tenían ningún ingreso, como mi familia. Las organizaciones de ayuda humanitaria no podían continuar con su trabajo debido a los ataques incesantes, efectuados incluso contra sus almacenes […] era muy difícil atender las necesidades básicas de los niños, como pañales y leche. El precio de la verdura era tan alto que me era imposible pagarlo. El asedio no me afectaba a mí tanto como a los niños. Mi nieto, de casi dos años, carecía de leche infantil y otros nutrientes necesarios porque yo no podía pagarlos o las organizaciones de ayuda humanitario ya no tenían.”

El gobierno sirio y las milicias aliadas con él destruyeron el suministro local de alimentos quemando los campos de cultivo en Daraya y Madaya. El análisis de imágenes de satélite realizado por Amnistía Internacional muestra la reducción en gran escala de la agricultura a lo largo de los años y una zona claramente muerta en torno a Daraya.

“Las fuerzas del gobierno y de Hezbolá quemaron los campos de cultivo como forma de castigo, a pesar de que no podíamos acceder a ellos”, contó a Amnistía Internacional una persona que había sido docente en Madaya.

Los datos muestran también que los grupos armados de oposición, en particular Hayat Tahrir al Sham y el Movimiento Islámico Ahrar al Sham, sitiaron ilegítimamente Kefraya y Foua, restringieron y confiscaron ayuda humanitaria y bombardearon con artillería campos de cultivo.

Ataques incesantes contra civiles
Además del inmenso sufrimiento causado por las tácticas de asedio, también se produjeron desgracias inimaginables como consecuencia de ataques deliberados contra civiles y bienes civiles.

Los civiles entrevistados contaron que las fuerzas del gobierno intensificaban sus ataques poco antes obligarlos a marcharse, para acelerar la rendición de esas zonas.
 El gobierno sirio redobló el ataque contra Al Waer el 7de febrero de 2017, obligando a la localidad a rendirse un mes más tarde. El único hospital de Daraya fue atacado y quemado varias veces, hasta dejarlo inutilizable antes de que la ciudad se despoblase.

Para los habitantes del este de Alepo, su peor sufrimiento fue el causado por la campaña brutal y calculada de ataques aéreos ilegítimos llevada a cabo por las fuerzas sirias y rusas, que atacaron deliberadamente a civiles, así como viviendas y hospitales, y bombardearon indiscriminadamente barrios enteros por tierra y aire, incluso con armas incendiarias, “bombas de barril” y municiones de racimo, que están prohibidas internacionalmente.

 

“Hacen falta meses para morir de hambre. Los ataques aéreos eran otra cosa. Podías morir por metralla en una fracción de segundo. Nadie estaba protegido contra los ataques aéreos y de artillería. Civiles, rebeldes, edificios, vehículos, puentes, árboles, huertos, etc. todo eran objetivos”, contó a Amnistía Internacional una persona de Alepo.

El informe abarca 10 ataques contra barrios civiles de la ciudad de Alepo, efectuados entre julio y diciembre de 2016. El análisis de imágenes de satélite realizado por la organización muestra que los ataques se efectuaron lejos del frente y sin que hubiera cerca objetivos militares evidentes; destruyeron centenares de estructuras,  incluidos edificios de viviendas, un mercado y hospitales.

Los grupos armados de oposición también mataron e hirieron a centenares de civiles al bombardear indiscriminadamente con artillería las localidades sitiadas de Kefraya y Foua, utilizando armas explosivas que afectan a una superficie muy amplia. Estos ataques violaron el derecho internacional humanitario y, en muchos casos, constituyeron crímenes de guerra.

Nos daba miedo mandar a nuestros dos hijos al colegio por los bombardeos, y también por los francotiradores que disparaban contra los niños cuando los veían vestidos con su uniforme azul de camino al colegio. Encontramos formas de llevar a los niños al colegio con seguridad, pero aun así era peligroso porque los bombardeos eran imprevisibles”, explicó a Amnistía Internacional un ex taxista de Kefraya.

Desplazamiento forzado
En Daraya, Al Waer, el este de la ciudad de Alepo, Kefraya y Foua, miles de personas sitiadas se vieron al final obligadas a abandonar sus hogares en virtud de los acuerdos de “reconciliación”.

Describiendo los últimos días de asedio  antes del que se alcanzara un acuerdo, un abogado de Alepo contó a Amnistía Internacional:

“Los últimos 10 días antes de la evacuación fueron un infierno. La magnitud de los ataques de artillería eran una clara señal de que el gobierno quería que nos fuéramos […] y los últimos cinco meses de bombardeos de artillería fueron igual que los cinco últimos años de ataques aéreos y por tierra […] Para mí bastó para que quisiera marcharme. Además, ¿cómo van a quedarse los civiles si no hay infraestructura, hospitales, electricidad ni agua? El gobierno se propuso destruir todo y que no dejáramos atrás nada por lo que quedarnos.”

Un hombre que formó parte de un comité de negociación en Daraya explicó así a Amnistía Internacional cómo se había alcanzado el acuerdo local de reconciliación:

“El régimen proponía llegar a una tregua o a un acuerdo y continuaba ejerciendo presión militar para obligarnos a acceder. Esa era la idea. Después de recibir una oferta de esos intermediarios, al día siguiente había un escalada militar para infundir miedo a la gente y hacerle rogar una solución.”

En el último año, especial mente desde abril de 2017, algunas partes de la comunidad internacional, como la Unión Europea y Rusia, ha expresado su deseo de que apoyar las iniciativas de reconstrucción en Siria. Sin embargo, no se sabe bien qué medidas tomará el gobierno sirio para garantizar que las personas desplazadas puedan regresar con condiciones de seguridad y voluntariamente para reclamar sus hogares.

Mientras la comunidad internacional desvía su atención a las iniciativas de reconstrucción en Siria, Amnistía Internacional pide a todos los agentes con influencia, en particular a Rusia y China, que garanticen que toda ayuda económica destinada a las zonas afectadas por el desplazamiento forzado hace valer el derecho de las víctimas a la restitución de su casa, tierras y demás bienes, así como el derecho a regresar voluntariamente y en condiciones de seguridad y dignidad, ha manifestado Philip Luther.

Se puede consultar un mapa interactivo de las zonas afectadas por el desplazamiento forzado en: https://syriadisplaced.amnesty.org/


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ONU: gran aumento del número de desplazados en el mundo

El mundo cuenta con casi 66 millones de personas desplazadas

El Alto Comisionado para los Refugiados, Filippo Grandi, en Baga Solo, en Chad, con niños refugiados. Foto: ACNUR / Ibrahima Diane

02 de noviembre, 2017 — Ante el crecimiento de los desplazamientos forzados en el mundo, Filippo Grandi, el Alto Comisionado para los Refugiados, pidió este jueves al Consejo de Seguridad más acción a favor de la paz y la seguridad.

“Con casi 66 millones de desplazados en el mundo, estamos cerca de alcanzar un número récord”, declaró Grandi, refiriéndose a un aumento del 70% desde 2009.

“Será que ya no sabemos cómo negociar la paz?” preguntó a los miembros del Consejo, después de enlistar la crisis de Siria, un “conflicto catastrófico” que ya está en su séptimo año, y la de Burundi, Sudán del Sur, República Centroafricana, Afganistán, Somalia y Myanmar.

“El Consejo de Seguridad tiene como propósito resolver los conflictos y mantener la paz – yo veo el fracaso cada día en las vidas de docenas de millones de personas, desterradas y forzadas a abandonar sus hogares”, insistió.

El Alto Comisionado detalló varias propuestas de acción por parte del Consejo de Seguridad y aseguró que éste principalmente debe apoyar medidas de prevención para actuar sobre las causas profundas de desplazamiento y evitar que las crisis empeoren.

“Los actores humanitarios y las fuerzas de mantenimiento de la paz deben de hacer uso de sus fortalezas para proteger a los civiles, en el respeto de los principios humanitarios de neutralidad e imparcialidad”, agregó.

Asimismo, Grandi pidió “acciones determinadas” para enfrentar el tráfico de personas, y proceder con la identificación y el juicio de los perpetradores de esos “horribles crímenes”.

Además, recordó la necesidad de proteger a los desplazados, sea en los países afectados o en las comunidades de acogida.

Sin embargo, el Alto Comisionado aseguró que el retorno de los desplazados es imposible sin la restauración de la paz y la seguridad y que solo medio-millón de refugiados regresaron a sus hogares el año pasado.

Finalmente, Grandi lamentó que la solidaridad internacional esté debilitándose. “Mientras muchos países dejan sus fronteras abiertas para los refugiados y los albergan generosamente, algunos, frecuentemente ricos y poco impactados por los flujos de desplazados, limitan el acceso al asilo e impiden la entrada”, concluyó.