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Kenia: atraco y asesinato de un sacerdote

Asesinan a un párroco durante un robo en Kenya

El padre John Njoroge Muhia estaba llevando al banco las limosnas de sus parroquianos en Kikuyu, cuando sufrió el ataque

El padre John Njoroge Muhia

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Pubblicato il 11/12/2018
Ultima modifica il 11/12/2018 alle ore 16:34
REDACCIÓN
ROMA

Un sacerdote keniano ha resultado asesinado durante un atraco a mano armada. En la mañana del 10 de diciembre, el padre John Njoroge Muhia, párroco de la parroquia de Kinoo en Kiambu, a 25 km de Nairobi, se dirigió a una sucursal bancaria en la ciudad de Kikuyu para ingresar el dinero de las ofrendas de los fieles, cuando se le acercaron cuatro asaltantes motorizados. Los delincuentes, según refirió la agencia vaticana Fides, bloquearon el automóvil del sacerdote en una carretera llena de baches, lo obligaron a detenerse y le pidieron que entregara la bolsa con la recaudación.

Ante la negativa del sacerdote a bajarse del vehículo, uno de los ladrones sacó un arma y disparó a través de la ventana delantera. La bala alcanzó en el pecho al padre Njoroge. Los ladrones se llevaron el dinero y un teléfono y escaparon. Un testigo presencial asegura que escuchó los disparos y vio dos motocicletas huyendo a gran velocidad. No se pudo hacer nada en el hospital por la vida del sacerdote.

“Estamos tristes por el asesinato del padre Njorog, el asesinato de los siervos del Señor es inaceptable”, lamentó el padre Francis Kiarie, quien trabajó junto con el sacerdote asesinado.

John Njoroge Muhia, de 56 años, originario de Gatitu, fue ordenado sacerdote el 30 de diciembre de 1994 y sirvió en la parroquia de St. Peter the Rock en Kinoo.

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Medjugorje: se ha infiltrado la mafia?

Hoser: “Medjugorje en la mira de las mafias”

El visitador permanente del Papa Francisco en el pueblito de las apariciones denunció la presencia de clanes napolitanos «en busca de ganancias»

Monseñor Hoser

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Pubblicato il 10/07/2018
Ultima modifica il 10/07/2018 alle ore 09:58
ANDREA TORNIELLI
ROMA

 

En Medjugorje «están penetrando las mafias», signo de «acciones demoníacas que están tratando de hacer de todo para arruinar ese lugar». Es una denuncia seria la que hizo monseñor Henryk Hoser, arzobispo emérito de Warszawa-Praga en Polonia, nombrado por el Papa Francisco el pasado 31 de mayo «visitador apostólico de carácter especial para la parroquia de Medjugorje, a tiempo indeterminado» y a disposición de la Santa Sede. El religioso se refirió a infiltraciones mafiosas en el pueblito de Bosnia-Herzegovina que desde hace décadas se ha convertido en meta de millones de peregrinos debido a las todavía no concluidas apariciones a partir del verano de 1981 a un grupo de videntes. Lo hizo durante la homilía de la misa que celebró el pasado 4 de julio de 2018, en la capilla del aeropuerto Chopin de Varsovia. Dieron noticia de ello la revista semanal católica polaca “Niedziela” y la Radio EM

 

Refiriéndose a la lucha entre el bien y el mal, Hoser dijo: «Y vemos así que se están movilizando fuerzas malignas para disturbar todo. Tendré que afrontar esas fuerzas en Medjugorje. Allí, que es un lugar de masivas conversiones, en donde enormes multitudes que se confiesan, en donde los confesores nunca son suficientes. En ese lugar hay también acciones demoníacas que están tratando de hacer de todo para arruinar ese lugar».

 

«Allí ya están penetrando las mafias –añadió el visitador apostólico–, no solo por el flujo de peregrinos, sino también por sus víctimas, que deben pagar para poder permanecer allá; ya he escuchado, por ejemplo que está allá la mafia napolitana, y también otra. Entonces, como sucedió en Czestochowa, cuando estaba el comunismo, al lado de la entrada principal del Santuario de Jasna Gora había una clínica para abortos. Una sección ginecológica que principalmente se ocupaba de interrupciones de embarazos. Esta es la realidad y no debemos ser ingenuos ante esta realidad».

 

El arzobispo polaco se refirió, pues, a mafias: la napolitana, es decir la camorra, y «también otra» no indicada. ¿A qué se refería? Según lo que escribió el periódico “Il Mattino” de Nápoles, la referencia de Hoser se relacionaría con los resultados de las investigaciones de la Procuraduría de Santa Maria Capua Vetere sobre un sacerdote exorcista abusivo arrestado en febrero de este año y acusado de haber maltratado y abusado sexualmente de por lo menos tres mujeres, entre las que había una chica de 13 años. Al investigar sobre este caso y sobre su parentela habrían surgido las sospechas sobre un negocio de la camorra para la gestión de los peregrinajes.

 

Según “Il Mattino”, podría extenderse la sombra de la camorra incluso a la administración de tres hoteles (siempre los mismos) que recibirían a los peregrinos que llegan desde Nápoles y Caserta; también se ocuparía de grupos de guías abusivos y de los puestos que venden mercancías de todo tipo a los peregrinos. Todavía hay que demostrar todos estos elementos, pero seguramente monseñor Hoser quedó impresionado, por lo que, en el breve pasaje de su homilía no quería robarle el trabajo a los magistrados, sino más bien sugerir que el mal trata de actuar y de infiltrarse precisamente en el lugar en el que se verifican muchísimas conversiones.


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Mexico: otro periodista asesinado. Condena de la ONU

La ONU condena el asesinato del periodista mexicano José Guadalupe Chan

ONU/Violaine Martin
La labor de los periodistas es vital para las sociedades democráticas.

30 Junio 2018

La Oficina de Derechos Humanos en México considera que este 2018 se está convirtiendo “en uno de los más trágicos para la historia del periodismo” en el país. La muerte del informador es la séptima en lo que va de año

La Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha condenado este sábado el asesinato del periodista José Guadalupe Chan Dzib acontecido en la población de Felipe Carrillo Puerto, en el estado de Quintana Roo.

Según informaciones de prensa, el crimen del reportero tuvo lugar la noche del viernes 29 de junio cuando un individuo disparó a Chan Dzib en el interior de un bar.

El comunicador trabajaba para el semanario “Playa News”, entre otros medios locales, y poseía una dilatada trayectoria como periodista.

De acuerdo con las informaciones recibidas por la Oficina, el reportero había sido víctima de amenazas durante las últimas semanas. Chan Dzib comunicó las intimidaciones a las autoridades pero no recibió ningún tipo de protección por parte de estas.

Asimismo, otros periodistas de la región, como el director general de “Playa News”, también han sido amenazados durante los últimos meses.

La Oficina pidió que se abra una investigación “exhaustiva y pronta” para hallar a los responsables materiales e intelectuales del crimen.

Igualmente, estimó que la pesquisa “debería considerar como una de sus líneas de investigación la actividad periodística,así como el contexto de amenazas contra integrantes de la prensa en la localidad”.

Del mismo modo, solicitó a las autoridades que ofrezcan “la atención necesaria” a la familia de Chan Dzib y medidas de protección a los compañeros del reportero que se encuentren en situación de riesgo.

Finalmente, expresó sus condolencias y solidaridad con la familia, amistades y colegas del periodista.


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Filipinas: asesinado otro sacerdote

Asesinan a sacerdote cuando se alistaba para celebrar Misa

Redacción ACI Prensa

 

Foto referencial: Pixabay dominio público

Foto referencial: Pixabay dominio público

 

Desconocidos asesinaron a un sacerdote católico el domingo 10 de junio en Filipinas, mientras estaba junto al altar de su iglesia y se preparaba para celebrar Misa.

Según informa el diario del Vaticano L’Osservatore Romano, el P. Richmond Nilo, de 40 años, estaba junto al altar de la capilla de Nuestra Señora de la Nieve en la ciudad de Zaragoza, provincia de Nueva Ecija, ubicada a unos cien kilómetros al norte de Manila, capital de Filipinas

Los asesinos aún no han sido identificados. Dispararon cuatro veces al sacerdote a través de una ventana de la capilla y luego se dieron a la fuga.

El ataque ocurre menos de una semana después de que otro sacerdote fuera herido en la ciudad de Calambia, provincia de Laguna, ubicada al sur de Manila.

El P. Nilo es el tercer sacerdote católico asesinado en Filipinas desde diciembre de 2017, explicó el presidente de la Conferencia Episcopal del país asiática, Mons. Geolina Valles, quien dijo que el homicidio lo ha dejado “profundamente triste”.

El pasado 29 de abril el P. Mark Ventura, de 37 años, fue asesinado también con arma de fuego tras haber celebrado Misa en la provincia de Cagayan. El 4 de diciembre, el P. Marcelito Paez murió durante un ataque en la ciudad de Jaén en la provincia de Nueva Ecija, tras haber facilitado la liberación de un prisionero político.

L’Osservatore Romano señala que en “los últimos ocho años, desde 2010 hasta la primera mitad de 2018, en el mundo han sido asesinados 125 sacerdotes. Casi la totalidad de ellos ha pagado con su propia vida la opción de querer vivir en medio de los más pobres, débiles e indefensos”.


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Argentina: los curas villeros de Buenos Aires denuncian las diversas formas de violencia institucional.

Curas villeros: “La violencia institucional genera más inseguridad en nuestros barrios”

Viernes 1 Jun 2018 | 12:00 pm

Buenos Aires (AICA):

Con el título “La violencia institucional genera más inseguridad en nuestros barrios”, los sacerdotes de las villas de emergencia de la capital y la provincia de Buenos Aires, encabezados por el obispo auxiliar y vicario para la pastoral en villas de Buenos Aires, monseñor Gustavo Carrara y el obispo auxiliar de Lomas de Zamora, monseñor Jorge García Cuerva, advirtieron en un documento sobre los excesos de las fuerzas de seguridad en las villas y barrios carenciados.

Tras haber denunciado durante años la ausencia del Estado en muchas villas y barrios carenciados, los sacerdotes advierten en su documento que hoy ven que en muchos casos la presencia de las fuerzas de seguridad “es insuficiente” y en otros “ineficaz y desordenada”.

En primer lugar, recuerdan que el concepto de seguridad es amplio y no sólo abarca “los daños físicos o el atentado contra las pertenencias propias y la propiedad privada”.

“Es inseguridad no tener vacante en las escuelas, no poder acceder a una atención de salud adecuada, no tener oportunidades laborales”, señalan, y recuerdan que “detrás de cada chico o joven en la calle suele haber una madre o un padre desocupado”. En ese sentido, “corresponde al Estado garantizar la seguridad en todos los aspectos”, consideran, reconociendo “lo que le toca a la sociedad civil en general”.

Los “curas villeros” se refirieron puntualmente a “casos concretos de violencia institucional, algunos debidamente denunciados, y otros que tristemente no trascienden”. Ante esta situación, advierten, “no ayuda cierta opinión pública que mide con la misma vara lo que hace un chico o joven castigado por la exclusión y el procedimiento de un trabajador de las fuerzas de seguridad, que representa al Estado. Hay casos de mucha violencia y represión en nuestros barrios”.

“Como en otros ámbitos, debe mejorar considerablemente esta presencia del Estado. Vemos bueno que las fuerzas de seguridad estén en nuestros barrios”, reconocen, “pero creemos que se deben corregir los errores, no con parches pasajeros sino con profundidad. Debe haber un cambio en las actitudes y acciones agresivas, sean físicas o verbales”, indican.

“Pensamos que estos excesos responden a fallas en su formación pero también a cierto aire de ‘habilitación e impunidad’ que los lleva a obrar de esa manera”, sostienen, y afirman que “en muchos casos se criminaliza a los jóvenes y más cuando son pobres”.

“En el supuesto caso de que algún joven tenga conductas atrevidas, el Estado no puede ponerse al mismo nivel. Debe actuar respetando siempre la sagrada dignidad de toda persona”, insisten, y reclaman: “No puede ser que los que deben cuidar a nuestra gente sean los mismos que los agreden, a veces con mucha violencia y llegando incluso al gatillo fácil”.

Finalmente, apelan a las autoridades correspondientes y a la comunidad en general “para que cada uno ponga lo mejor de sí mismo para que se respete la dignidad de todos nuestros vecinos y para que se enmienden profundamente las deficiencias de la presencia del Estado y de la mirada de la sociedad con respecto a los barrios carenciados”.

“Intentando ampliar la mirada, afirmamos que la inequidad genera una violencia en la que no habría recursos policiales, militares o de inteligencia capaces de detener. El camino de salida es el amor fraterno que se rebela frente a la injusticia social y nos invita a todos –especialmente a los que más oportunidades hemos tenido en la vida- a trabajar para que los más pobres, especialmente tantos niños y adolescentes, vivan con dignidad”, concluyen.

La carta está firmada por el obispo auxiliar y vicario para la pastoral en villas de Buenos Aires, monseñor Gustavo Carrara; el obispo auxiliar de Lomas de Zamora, monseñor Jorge García Cuerva, y los sacerdotes José María Di Paola, de Villa La Carcova, 13 de Julio y Villa Curita, diócesis de San Martín; Lorenzo de Vedia, Carlos Olivero, Gastón Colombres, de las villas 21-24 y Zavaleta, arquidiócesis de Buenos Aires; Juan Isasmendi, Eduardo Casabal, Ignacio Bagattini, de la Villa 1-11-14, arquidiócesis de Buenos Aires; Guillermo Torre, José Luis Lozzia, Marco Espínola, de la Villa 31, arquidiócesis de Buenos Aires; Domingo Rehin: Villa Lanzone, Villa Costa Esperanza, diócesis de San Martín; Basilicio Britez, de Villa Palito, diócesis de San Justo; Nicolás Angellotti, de Puerta de Hierro, San Petesburgo y 17 de Marzo, diócesis de San Justo; Sebastián Sury y Damián Reynoso, de Villa 15, arquidiócesis de Buenos Aires; Rodrigo Valdez, de Villa Playón de Chacarita, arquidiócesis de Buenos Aires.

Completan la nómina de firmantes los sacerdotes Martín Carroza y Sebastián Risso, de Villa Cildañez, arquidiócesis de Buenos Aires; Pedro Baya Casal y Adrián Bennardis, de Villa 3 y barrio Ramón Carrillo; arquidiócesis de Buenos Aires; Joaquin Giangreco, de Villa Trujuy, diócesis Merlo-Moreno; Nibaldo Leal, de Villa Hidalgo, diócesis de San Martín; Antonio Mario Ghisaura, de Villa Tranquila; diócesis de Avellaneda- Lanús; Alejandro Seijo, de Villa Rodrigo Bueno, arquidiócesis de Buenos Aires; Andrés Tocalini, de Villa los Piletones, arquidiócesis de Buenos Aires; Dante Delia, de Barrio la Loma de Roca, diócesis de San Isidro; Franco Punturo, de Villa 20, arquidiócesis de Buenos Aires; Omar Mazza, de Villa Inta; arquidiócesis de Buenos Aires; Raul Gabrielli; peregrino itinerante de la Virgen de Lujan; Miguel Dedyn, vicario de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, Benavidez, diócesis de San Isidro; Juan Manuel Ortiz, de Barrio San Fernando y barrio 25 de Mayo, San Fernando, diócesis de San Isidro.

Además, Carlos Morena, Mario Romanín, Alejandro León y Juan Carlos Romanín, salesianos de Don Bosco; y las misioneras franciscanas Cecilia Lee y Bea Gmiltrowicz; de Villa Itatí, diócesis de Avellaneda-Lanús.+

» Texto completo de la carta


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El Papa en Ostia (Roma). Comentario de Vatican Insider

El Papa en Ostia: no a la indiferencia y al silencio, que se abra la vía de la legalidad

Francisco celebró el “Corpus Domini” en el litoral romano como Pablo VI hace 50 años. A los ciudadanos: «Han sufrido, pero deshagan los nudos del miedo y la opresión»
ANSA

El Papa en Ostia

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Pubblicato il 03/06/2018
Ultima modifica il 03/06/2018 alle ore 19:50
SALVATORE CERNUZIO
OSTIA

 

Derribar «los muros de la indiferencia y del silencio cómplice», arrancar «las rejas de los abusos y de las prepotencias», abrir «las vías de la justicia, del decoro y de la legalidad». En la Ostia de los clanes y de la violencia, de los arrestos y de las amenazas, de las investigaciones por la colaboración con las mafias, el Papa Francisco celebró la solemnidad del “Corpus Domini”retomando un gesto que hizo hace cincuenta años el beato Pablo VI, quien en octubre será proclamado santo, y rompiendo la “tradición” de los últimos 40 años, durante los que se celebró esta fiesta en San Juan de Letrán. Una ocasión para que Bergoglio estrechara a los ciudadanos de esta localidad que han vivido «situaciones dolorosas», según recordó al dirigir una invitación para «deshacer esos nudos» que nos tienen amarrados al «miedo y a la opresión» y a no quedarse «en la playa esperando que llegue algo, sino zarpar libres, valientes, unidos».

 

Metáforas claras con las que el Papa habló a esta ciudad del litoral romano (que hoy vivió fuertes medidas de seguridad), que, después de la misa en la plaza de la Parroquia de Santa Mónica, atravesó en procesión llevando por los barrios el Santísimo Sacramento hasta la parroquia de Nuestra Señora de Bonaria, un culto que tiene orígenes sardos y que también tiene raíces en Argentina.

 

Abrirse y zarpar, animó Francisco, «dejarse transportar por la ola de Jesús». Él, aseguró, «desea habitar entre ustedes. Quiere visitar las situaciones, entrar a las casas, ofrecer su misericordia liberadora, bendecir, consolar. Ustedes han vivido situaciones dolorosas; el Señor quiere estar cerca de ustedes».

 

Es el Evangelio mismo quien lo dice. La lectura de hoy narra la Última cena, en donde aparece en varias ocasiones el verbo “Preparar”. «Los discípulos van a preparar, pero el Señor ya había preparado», subrayó Francisco. Jesús «prepara para nosotros y también nos pide que preparemos. ¿Qué prepara para nosotros? Un sitio y un alimento. Un sitio, mucho más digno del gran “salón adornado” del Evangelio. Es nuestra casa espaciosa y vasta acá abajo: la Iglesia, en donde hay y debe haber sitio para todos».

 

Pero Cristo, dijo el Papa Francisco a los ciudadanos de Ostia, También ha recibido un sitio allá arriba, en el paraíso, para estar a su lado y entre nosotros «para siempre». Entonces, dos dones: «sitio» y «alimento», que son «lo que nos sirve para vivir». Son «la comida y el alojamiento definitivos». Y «ambos nos son dados en la Eucaristía», afirmó el Papa. Ella es «el pan del futuro, que ya ahora nos hace saborear un porvenir infinitamente más grande que cualquier expectativa». Es «el pan que quita el hambre de nuestras expectativas más grandes y alimenta nuestros sueños más bellos». Es «la prenda de la vida eterna»: no solo «una promesa», sino «una anticipación concreta de lo que nos será dado», o, mucho mejor, la «“reservación” del paraíso».

 

 

Francisco exhortó a nutrirse de este alimento: «en la vida tenemos constantemente necesidad de alimentarnos, y no solo de comida, sino también de proyectos y afectos, de deseos y de esperanzas. Tenemos hambre de ser amados. Pero las felicitaciones más agradables, los regalos más bellos y las tecnologías más avanzadas no bastan, no nos sacian nunca del todo. La Eucaristía es un alimento simple, como el pan, pero es el único que sacia, porque no hay amor más grande». Entonces, «elijamos este alimento de vida: ¡pongamos en primer lugar la Misa, volvamos a descubrir la adoración en nuestras comunidades!», animó el Papa.

 

Pero al mismo tiempo invitó a «preparar» un sitio a Jesús: Él «no prefiere lugares exclusivos o excluyentes», sino que busca «sitios no alcanzados por el amor, no tocados por la esperanza». «A esos lugares incómodos desea ir y nos pide que hagamos preparativos», afirmó Bergoglio. «¡Cuántas personas no tienen un sitio digno para vivir ni comida para comer! Pero todos conocemos a personas solas, que sufren, necesitadas: son tabernáculos abandonados». Debemos visitar estos lugares, exhortó el Papa, derramando en ellos el mismo «amor» que se recibe en la Eucaristía, que en la vida se traduce pasando del yo al tú». Por ello propuso una última invitación: a no permanecer «fura, distantes», sino a entrar a nuestras ciudades.

 

Por ello hay que preguntarnos: «Señor, ¿cuáles puertas quieres que te abra aquí? ¿Cuáles rejas nos llamas a abrir de par en par, cuáles cerrazones debemos superar?». Seguramente las de la «indiferencia», del «silencio cómplice», de los «abusos y de las prepotencias», dijo el Papa, para abrir, por el contrario, las puertas de «la justicia», del «decoro», de la «legalidad» y llevarle a todos «fraternidad, justicia y paz».


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México. Alto número de desapariciones forzadas en Nuevo Laredo. Llamamiento a las autoridades

México debe acabar con la ola de desapariciones forzadas en Nuevo Laredo

UN Photo / Jean-Marc Ferré
El Alto Comisionado para los derechos humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein.

30 Mayo 2018

La ONU ha documentado la desaparición de 23 personas en Nuevo Laredo, estado de Tamaulipas, desde febrero de este año 2018. Varias de las víctimas apenas tenían 14 años. Según una organización local de derechos humanos, habrían sucedido al menos 40 desapariciones durante este período.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos ha llamado a las autoridades mexicanas a tomar medidas urgentes para poner fin a las desapariciones forzadas en el Estado de Tamaulipas, posiblemente perpetradas por funcionarios públicos.

Zeid Ra’ad Al Hussein declaró en un comunicado que su Oficina ha documentado la desaparición de veintiún hombres y dos mujeres en el estado de Tamaulipas entre febrero y mayo de 2018, pero que, según una organización local, han sucedido al menos cuarenta de estos crímenes en este período.

De acuerdo con testimonios recibidos por la Oficina, las desapariciones habrían sido perpetradas en la noche o al amanecer por miembros de una fuerza de seguridad federal. Las personas habrían sido detenidas por personal uniformado mientras caminaban o manejaban por carreteras, y se han encontrado varios vehículos al lado del camino, quemados y baleados.

“Se informó que muchas de estas personas habrían sido detenidas arbitrariamente y desaparecidas mientras realizaban su vida cotidiana. Es particularmente horrífico que al menos cinco de las víctimas sean menores, tres de ellas muy jóvenes, tan sólo de 14 años. Estos crímenes, perpetrados durante cuatro meses en un solo municipio, son indignantes”, dijo Zeid.

El Alto Comisionado denunció que, a pesar de la información y las evidencias, las autoridades mexicanas han avanzado muy poco en la localización de los desaparecidos y en la pesquisa para establecer las circunstancias del delito. Las familias han emprendido sus propias búsquedas sin ningún tipo de protección y han encontrado los cuerpos de al menos seis víctimas. Varios testigos de los hechos han sido amenazados y uno de ellos desapareció  durante dos días.

“Es vital que las autoridades mexicanas realicen una búsqueda efectiva de las personas cuyo paradero aún sigue siendo desconocido y que lleven a cabo una investigación diligente, independiente y completa para esclarecer los hechos, identificar a los responsables y garantizar que sean llevados ante la justicia. También deben otorgar protección a testigos y defensores, y proveer asistencia a los familiares de las víctimas”, señaló Zeid.

El pasado 10 de mayo, la Comisión Nacional de Derechos Humanos emitió medidas cautelares para proteger a la población de Tamaulipas, sin embargo, al menos tres desapariciones han ocurrido desde entonces.

Zeid aseguró que es muy preocupante que estos crímenes ocurran a pocos meses de la aprobación de la Ley General de Desapariciones. “Lo que ha estado sucediendo en Nuevo Laredo es una prueba crucial para verificar si esta nueva Ley representa realmente el cambio que su adopción promete o si las desapariciones forzadas continuarán, seguidas de impunidad y falta de reparación a las víctimas”, resaltó.

El Alto Comisionado recordó que los Estados tienen la obligación de garantizar la seguridad de la población y en el caso de la desaparición forzada y las ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo por funcionarios públicos, es urgente que las autoridades actúen para demostrar que no tolera estas graves violaciones.