Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Sínodo. Carencia de sacerdotes. Soluciones? Editorial

2019.06.01 mons. damian - yanomami amazzoniaCelebración entre los yanomami en Amazonía EDITORIAL

La Iglesia con rostro amazónico y los nuevos ministerios

Junto al grito de la tierra y de los pueblos indígenas está el grito de las comunidades perdidas en un vastísimo territorio que piden la Eucaristía y los demás sacramentos

ANDREA TORNIELLI

De las intervenciones en el Aula, durante estos primeros días del Sínodo, junto al grito de los pueblos indígenas que piden ser respetados invocando la atención y el cuidado de la creación, surge otro grito. Es el de las comunidades cristianas diseminadas en vastísimos territorios. Es el de los pastores que, con sólo una decena de sacerdotes, deben asistir también a quinientas comunidades esparcidas en cien mil kilómetros cuadrados, con considerables dificultades de una parte a otra.

Se ha evidenciado y criticado un modo de afrontar este tema sin el corazón del pastor. Es un planteamiento que no parte de ese grito y no lo hace suyo, que no parte de la exigencia de aquellos cristianos a quienes no se les da la posibilidad de celebrar la Eucaristía, excepto una o dos veces al año, cristianos que no pueden confesarse y no tienen el consuelo del sacerdote en el momento de la muerte.

Toda reflexión, todo intento de respuesta, toda confrontación entre las diferentes posiciones sobre este argumento debería, por tanto, hacer suyo este sufrimiento. Una situación que tiene sus propias características, que no pueden ser superpuestas a otras: el Sínodo sobre la Evangelización de la Amazonía está llamado a proponer posibles respuestas. Una de ellas, como se sabe, es la posibilidad de abrir – como excepción y con carácter experimental – a la ordenación sacerdotal de hombres ancianos de probada fe (no abolir o hacer optativo el celibato permitiendo que los sacerdotes se casen). Pero no se trata de la única forma de avanzar, a pesar de que es aquella sobre la que se centra el debate en los medios de comunicación.

De hecho, hay otras formas y otras respuestas al grito de aquellas comunidades que se refieren, por ejemplo, a una mayor valoración del diaconado permanente conferido a hombres casados, tratando de hacer crecer y formar adecuadamente las vocaciones indígenas. En efecto, la necesidad de una formación adecuada para los ministros ordenados, los religiosos y los laicos es una exigencia que ha surgido varias veces en las intervenciones en el Aula. Por ejemplo, se ha destacado la posibilidad de nuevos ministerios para los laicos y en particular para las mujeres, reconociendo la extraordinaria dedicación de muchas religiosas que gastan su vida al servicio de las comunidades amazónicas.

La Eucaristía hace a la Iglesia, la celebración eucarística es el corazón, la fuente y el fundamento de la vida comunitaria. Pero, con la creatividad del Espíritu, allí donde el sacerdote no puede estar presente, se podría pensar – se ha dicho – en nuevos ministerios que correspondan a las necesidades de los pueblos amazónicos para predicar la Palabra, dirigir a las comunidades, acompañar en los sacramentos del bautismo, del matrimonio y de la unción de los enfermos, y presidir las liturgias de las exequias. Nuevos caminos que deberían involucrar en primer lugar a los indígenas como agentes pastorales, como diáconos permanentes y como nuevos ministros no ordenados, capaces de reconocer los dones que el Señor ha dado a los miembros de las comunidades nativas. El Sínodo está en camino.


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Mozambique: encuentro del Papa con sacerdotes, religiosos y catequistas.

Papa a religiosos y consagrados: renueven el sí al llamado de Dios pese al cansancio

En el segundo día del Viaje Apostólico a Mozambique, el Santo Padre Francisco participó en el encuentro con obispos, sacerdotes, religiosos, consagrados, seminaristas y catequistas en la Catedral de la Inmaculada Concepción de Maputo. El Pontífice los alentó a luchar contra la crisis de la identidad sacerdotal, “renovando con un sí el llamado de Dios como lo hizo la Virgen María”, a pesar del sano cansancio que implica la donación total de la propia vida al servicio de la vocación.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

La tarde del jueves 5 de septiembre, segundo día de su Viaje Apostólico a Mozambique, el Papa Francisco se reunió con los obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas y catequistas en la Catedral de la Inmaculada Concepción de Maputo.

Una Iglesia insertada en un pueblo heroico

Tras haber escuchado una serie de profundos testimonios de fe por parte de los participantes, el Santo Padre agradeció a todos por sus esfuerzos realizados con el fin de haber hecho posible este encuentro:

“Juntos, queremos renovar la respuesta al llamado que una vez hizo arder nuestros corazones y que la Santa Madre Iglesia nos ayudó a discernir y confirmar con la misión. Gracias por vuestros testimonios, que hablan de las horas difíciles y los desafíos serios que vivís, reconociendo límites y debilidades; pero también admirándoos de la misericordia de Dios”, dijo Francisco subrayando la intervención de un catequista que afirmó que el pueblo mozambiqueño “constituye una Iglesia insertada en un pueblo heroico que sabe de sufrimientos pero mantiene viva la esperanza”.

Enfrentar la realidad tal como es, nos guste o no

En su discurso pronunciado en portugués, con algunos añadidos espontáneos en español, el Pontífice destacó que nos guste o no, “estamos llamados a enfrentar la realidad tal como es. Los tiempos cambian y es necesario reconocer que a menudo no sabemos cómo insertarnos en los nuevos escenarios”.

 

“En lugar de profesar una Buena Nueva, lo que anunciamos es algo gris que no atrae ni enciende el corazón de nadie”, aseveró Francisco invitando a todos a inspirarse en el modelo de la Virgen María, «a seguir el ejemplo de su generosidad y premura  a la hora de responder con un “sí” a Dios sin mirar atrás», ya que precisamente fue esa respuesta afirmativa la que posteriormente permitió la formación de esta gran familia que es la Iglesia universal.

¿Qué hacer con la crisis de identidad sacerdotal?

Centrándose en los desafíos actuales de la Iglesia y ante la pregunta planteada por la asamblea al Papa, sobre qué hacer con la crisis de identidad sacerdotal y cómo luchar contra ella; el Santo Padre dio una serie de pautas para “desarrollas y cultivar” aplicables a todos: obispos, religiosos, seminaristas, consagrados y catequistas:

“Frente a la crisis de identidad sacerdotal, quizás tenemos que salir de los lugares importantes, solemnes; tenemos que volver a los lugares donde fuimos llamados, donde era evidente que la iniciativa y el poder eran de Dios”, dijo Francisco añadiendo que el sacerdote “es el más pobre de los hombres si Jesús no lo enriquece con su pobreza, el más inútil siervo si Jesús no lo llama amigo, el más necio de los hombres si Jesús no lo instruye pacientemente como a Pedro, el más indefenso de los cristianos si el Buen Pastor no lo fortalece en medio del rebaño”.

No perseguir beneficios personales

Asimismo, el Obispo de Roma exhortó a los presentes a no correr tras aquello que redunde en beneficios personales:

 

«Nuestros cansancios deben estar más vinculados a nuestra capacidad de compasión, son tareas en las que nuestro corazón es movido y conmovido. Nos alegramos con los novios que se casan, reímos con el bebé que traen a bautizar; acompañamos a los jóvenes que se preparan para el matrimonio y a las familias; nos apenamos con el que recibe la unción en la cama del hospital, lloramos con los que entierran a un ser querido» (Homilía Misa en la Misa Crismal, 2 abril 2015).

“Tomad, comed”- afirmó el Papa- “esa es la palabra que musita constantemente el sacerdote de Jesús cuando va atendiendo a su pueblo fiel: “Tomad y comed, tomad y bebed…”.

Renovar el llamado: decir sí a Dios a pesar del sano cansancio

Por otra parte, el Pontífice los alentó a renovar el llamado, lo cual muchas veces pasa por revisar si nuestros cansancios y afanes tienen que ver con cierta “mundanidad espiritual”:

“Renovar el llamado pasa por elegir, decir sí y cansarnos por aquello que es fecundo a los ojos de Dios, que hace presente, encarna, a su Hijo Jesús”, destacó Fracisco deseándoles que en este sano cansancio, “fruto de la cercanía con el Santo Pueblo de Dios”, encuentren la fuente de su identidad y felicidad, poniendo especial atención en el ejemplo que dan a los jóvenes.

Evangelizar sin proselitismo

Y en cuanto al desafío de la inculturación del Evangelio planteado por una catequista mozambiqueña, el Papa señaló que las Iglesias particulares deben fomentar activamente formas, al menos incipientes, de inculturación.

“Vuestra vocación es evangelizar. La vocación de la Iglesia es evangelizar, no hacer proselitismo. Los motivos del proselitismo no son cristianos. Nuestra vocación es evangelizar, nuestra identidad de Iglesia es evangelizar”, puntualizó el Pontífice.

«Lo que debe procurarse, en definitiva, es que la predicación del Evangelio, expresada con categorías propias de la cultura donde es anunciado, provoque una nueva síntesis con esa cultura. Aunque estos procesos son siempre lentos, a veces el miedo nos paraliza demasiado», dijo Francisco.

Construir la cultura del encuentro

A modo de conclusión y tras haber respondido las cuestiones de todos los que intervinieron en este encuentro en la Catedral de Maputo, el Santo Padre aseguró que la Iglesia no puede ser parte del problema de las competencias, menosprecios y divisiones de unos con otros, sino puerta de solución, espacio donde sea posible el respeto, el intercambio y el diálogo.

“Y todo ello con el fin de desarrollar una cultura del encuentro en una pluriforme armonía, lo cual requiere un proceso constante en el cual cada nueva generación se ve involucrada. Es un trabajo lento y arduo que exige querer integrarse y aprender a hacerlo. Es el requisito necesario para la construcción de un pueblo en paz, justicia y fraternidad, para el desarrollo de la convivencia social y la construcción de un pueblo donde las diferencias se armonicen en un proyecto común”, concluyó el Papa.

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El Papa con los sacerdotes, religiosos y catequistas
05 septiembre 2019, 16:30


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Carta cordial y humana del Papa a todos los sacerdotes.

Papa Francisco con el arzobispo metropolitano de Valencia, Antonio Cañizares Llovera. Papa Francisco con el arzobispo metropolitano de Valencia, Antonio Cañizares Llovera.   (Vatican Media)EDITORIAL

Una carta a los hermanos sacerdotes para alentarlos y apoyarlos

El agradecimiento del Papa Francisco al servicio diario de tantos sacerdotes que acompañan al pueblo de Dios en todas las partes del mundo.

Andrea Tornielli – Ciudad del Vaticano

El drama de los abusos, el grito consternado de las víctimas, que lo han sufrido por quien nunca hubieran imaginado, pesa como una carga sobre las espaldas de cada sacerdote. Hay sacerdotes que son vistos con indignación, con sospecha, por culpas que no tienen, pero que permanecen como heridas sangrantes para todo el cuerpo eclesial.

Con la carta a los sacerdotes con motivo del 160 aniversario de la muerte del santo Cura de Ars, un modelo de sacerdote entregado al servicio del pueblo de Dios, el Papa Francisco – que ciertamente no se contuvo del deber de denuncia y de reproche, cuando fue necesario – responde agradeciendo al silencioso ejército de sacerdotes que no han traicionado ni la fe ni la confianza. Muestra cercanía, aliento, apoyo y consuelo a todos los sacerdotes del mundo. A aquellos sacerdotes que todos los días, a menudo con dificultad, desafiando la desilusión y la incomprensión, mantienen abiertas las iglesias y celebran los sacramentos. A aquellos sacerdotes que, superando su tristeza y su rutina, continúan apostando por acoger a quienes necesitan una palabra, de consuelo, de acompañamiento. A aquellos sacerdotes que visitan diariamente a su gente, dándose sin reservas, llorando con los que lloran y regocijándose con los que están alegres. A aquellos sacerdotes que viven “en las trincheras”, que a veces arriesgan su propia vida para estar cerca de su pueblo. A aquellos sacerdotes que tienen que viajar días y días en canoa para llegar a algún pueblo remoto para visitar a las ovejas aisladas de su rebaño.

Hay una grandeza poco contada en la vida ordinaria de la Iglesia. Una grandeza capaz de hacer historia incluso si nunca conquistará las páginas de los manuales o el centro de atención. Es la grandeza del servicio escondido, de aquellos que se entregan sin protagonismo, confiando solo en la gracia de Dios. Es la grandeza de la vida dada a otros por esos sacerdotes «pecadores perdonados», como el Papa también se define a sí mismo, que habiendo experimentado y continuando la misericordia, dejan a Dios la iniciativa y lo siguen en el servicio de sus comunidades.

Había necesidad de una palabra de aliento, de estima y de cercanía. Había necesidad de un agradecimiento como el que figura en las páginas de la carta papal. Para que el dolor causado al cuerpo eclesial por las infidelidades de unos pocos – como ha sucedido con la terrible plaga de abusos – no provocara que se olvidara la lealtad de muchos, a pesar de las muchas dificultades y limitaciones humanas. Esta es la razón por la cual el Papa Francisco quería agradecer a quienes aún hoy ofrecen toda su existencia a Dios sirviendo a su pueblo, y renueva ese “sí” inicial de la propia vocación al recordar la llamada recibida.


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Admirable historia de un sacerdote

Victor Pogrebnii, oficial del ejército soviético.Victor Pogrebnii, oficial del ejército soviético. LA HISTORIA

Del ejército soviético al sacerdocio: historia de una fe a la sombra del régimen

“Desde niño pensé que el sacerdocio podría ser el objetivo de mi vida”. Comienza así la entrevista con Víctor Pogrebnii, de setenta y tres años y desde hace siete sacerdote, pero con un pasado militar en la Unión Soviética, luego esposo, padre y abuelo, hasta el día de su ordenación sacerdotal en Kiev (Ucrania) el 7 de enero de 2012.

Cesare Lodeserto – Chişinău

La historia del padre Víctor comienza en el pueblo de Slobozia-Rascov, en el corazón del actual territorio separatista de Transnistria, que todavía compite con la República de Moldavia, la cual, después de la caída de la Unión Soviética, aún reclama a día de hoy su jurisdicción. Este sencillo pueblo ha dado a luz a muchos sacerdotes católicos y a un obispo a lo largo de los años, gracias a una comunidad católica viva y de la que el joven Victor Pogrebnii también era miembro. Una comunidad que nunca a temido dar testimonio de la fe, hasta el punto de construir una iglesia sin ninguna autorización, y todo esto en los años setenta, es decir, en el corazón del régimen comunista.

La elección militar, sin perder la fe

El deseo de Víctor de ser sacerdote se rompe el día en que fue llamado a realizar el servicio militar en la marina soviética, dejando Slobozia-Rascov. Fue una separación definitiva, porque después de haber llevado a cabo el período de servicio militar y haber sido reconocido por tener buenas cualidades, comenzó una carrera militar, hasta los más altos grados como oficial, y después de haber asistido a la escuela militar de Kaliningrado, y no el seminario, que era su verdadera aspiración. Lejos de su pueblo natal y aún más lejos de su deseo de ser sacerdote, su vida dio un giro radical. Él mismo cuenta: “No perdí la fe y mantuve todo lo que mis padres me enseñaron, pero a esas alturas me había embarcado en una carrera militar, me estimaban y también me daban responsabilidades. Mi vida había cambiado y también había conocido a una buena chica, que se convirtió en mi esposa en 1970, así que al altar llegué, pero para ser un buen esposo”.

Victor, primeros pasos en la marina soviética.
Victor, primeros pasos en la marina soviética.

Problemas para un Evangelio y no ser descubierto rezando

El padre Víctor relata su fe, difícil de conciliar con el régimen comunista siempre sospechoso y dentro de la rigurosa estructura militar. Él mismo cuenta: “Fue un mal momento cuando estando de guardia en una instalación militar en el polo norte mis superiores encontraron el texto del Evangelio”. Y también cuando la policía me encontró ayudando en la construcción de la iglesia de Slobozia-Rascov. Por este episodio, fui informado a los superiores y me interrogaron. Cuando podía asistía a una iglesia católica que estaba frente a las oficinas de la KGB, para entrar tuve que tener cuidado de no ser descubierto. Era un católico clandestino, escondido y con miedo. También intenté entender si entre mis compañeros había algún otro católico, pero era imposible exponerse”.

Una familia feliz

“Mi vida ya estaba trazada – continúa el padre Víctor – y amaba a mi esposa, de hecho, de nuestro vínculo nacieron dos hijos, y luego sus matrimonios, y más tarde me convertí en abuelo gracias al regalo de tres nietos. Pero también tuve la alegría de seguir el camino de mi hermano, que se convirtió en sacerdote”.

Victor, con su mujer y su primer hijo.
Victor, con su mujer y su primer hijo.

Finalmente libre para creer

Con la caída del régimen comunista, la vida de Víctor experimentó un cambio radical y, sobre todo, volvió a encontrar la serenidad de la fe, la posibilidad de educar a sus hijos a la vida cristiana sin temor. Su vida fue la de un militar y posteriormente, con el paso de los años, la de un pensionista, ahora tranquilo con su familia y dedicado al cuidado de sus hijos y nietos. Pero en 2008 su esposa fallece y Victor, que se encontraba solo, comienza a repensar en su vocación inicial, nunca abandonada, de ser sacerdote. De hecho, el Obispo de Kiev lo recibió en el Seminario en el mismo año y cuatro años después, en 2012, precisamente el 7 de enero, se presentó nuevamente ante el altar del Señor, pero esta vez para recibir la unción sacerdotal, rodeado de familiares y de su hermano menor, ya sacerdote desde hacía varios años.

P. Victor (al centro) concelebrando en la Catedral de Chişinău
P. Victor (al centro) concelebrando en la Catedral de Chişinău

“No puedo explicar la emoción de ese momento – explica padre Víctor – y sobre todo esta inmersión con la fe en mi pasado, a una edad temprana con la comunidad de Slobozia-Rascov. Pero al mismo tiempo pensaba en mi esposa y en el hecho de que ella estaba feliz, allí en el cielo, con esta nueva elección mía. Antes de embarcar mi formación en el seminario, quise escuchar a mis hijos y entender cómo ellos veían esta decisión mía. Encontré en ellos una comprensión maravillosa, que me hizo sentirme aún más convencido de mi elección, que de ninguna manera anulaba mi pasado como esposo y padre, sino que hacía posible una vocación que tenía que esperar sus tiempos y pasar por el difícil juicio de un régimen sufrido”.Después de la ordenación sacerdotal, el Obispo de Kiev lo insertó en algunas parroquias, de manera que volvió a ser padre, con una familia más amplia, y con la responsabilidad de verlo día tras día dedicarse a las comunidades que se le confiaron, con la juventud interior de un sacerdote feliz.

Perseguido por un pasado que lo aleja de Ucrania

Pero aún le esperaban tiempos nuevos y difíciles, de hecho, su pasado como militar soviético y también como ciudadano ruso no le permitieron permanecer en Ucrania cuando las relaciones de Rusia con este país se deterioraron hasta el conocido conflicto. Entonces, el padre Víctor reunió sus pertenencias, abandonó la diócesis de Kiev y se refugió en Crimea, que recientemente había regresado a ser territorio ruso. El Obispo de Odessa, de quien dependía Crimea, lo insertó en una parroquia en Sinferopoli, y así volvió a servir a otra comunidad, siempre con el espíritu del buen padre.

 

P. Victor Pogrebnii (3° desde la izquierda) con otros sacerdotes.
P. Victor Pogrebnii (3° desde la izquierda) con otros sacerdotes.

El deseo de volver a su pueblo

A principios de 2019, con setenta y tres años, pero con un espíritu juvenil, sus pensamientos corrieron hacia la patria, la pequeña Slobozia-Rascov, y sintió la necesidad, ahora con una cierta edad, de regresar. De hecho, se puso en contacto con el Obispo de Chisinau, Mons. Anton Cosa, y le pidió que evaluara la posibilidad de regresar a la tierra de su familia de origen.

“Me conmovió la historia de este sacerdote – dice el Obispo Anton Cosa – y su deseo de regresar al pueblo de Slobozia-Rascov, para encontrar su comunidad de origen. Le invité a que viniera para conocerlo y hablar, vivir juntos durante unos días, hacerle conocer el clero de mi diócesis. Descubrí a un hombre ciertamente probado por su larga y dolorosa historia, pero feliz de entregarse y dar testimonio de su experiencia como sacerdote. Lo vi llegar con pocas cosas, con el espíritu esencial de los militares, pero con el corazón grande y servicial del sacerdote y del padre”.

Padre Victor Pogrebnii con el Obispos de Chişinău S.E. Anton Cosa
Padre Victor Pogrebnii con el Obispos de Chişinău S.E. Anton Cosa

La amistad con el Obispo de Chişinău

Durante su estadía inicial en Chişinău, Moldavia, el padre Victor quería ir a Slobozia-Rascov para poner en orden el lugar donde están enterrados sus padres, como si quisiera revivir una historia pasada y comenzar de nuevo desde la comunidad donde había desarrollado el deseo de ser sacerdote, pero desde donde en realidad había comenzado su peregrinación que con el tiempo le había pedido que viviera diferentes experiencias, para luego regresar al origen de su fe y vocación.

Mirando algunas fotos que lo retratan como militar y otras que lo ven celebrar la Eucaristía, el Padre Víctor admite hoy con emoción que en la vida de fe uno debe dejarse sorprender por el buen Dios, de hecho, él mismo dice: “todo podía pensar, menos de ser sacerdote. Pero es verdad, Dios escucha la oración de los pobres. ¡Mi oración!”.

“Ahora regreso al Obispo de Odessa, a quien presentaré mi humilde solicitud de regresar a la tierra de mi familia, y si el buen Dios quiere, recogeré –  continúa – mis pocas cosas para luego regresar a casa a Slobozia-Rascov, y como el viejo Simeón poder decir “ahora, Señor, que tu siervo vaya en paz”. Aquí sé que me espera el buen Obispo Anton Cosa, a quien he entragado mi historia y él, con la sabiduría del pastor, sabrá confiar a este sacerdote, a pesar de su edad, un rincón para seguir siendo un buen padre”.


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Oración del Papa por los sacerdotes

Video del Papa en junio: recemos por el estilo de vida de los sacerdotes

En su intención de oración universal para el mes de junio, el Santo Padre pide rezar por los sacerdotes “para que con la sobriedad y la humildad de sus vidas, se comprometan en una solidaridad activa, sobre todo, hacia los más pobres”.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

El jueves 6 de junio se publicó el habitual Video del Papa: una producción audiovisual difundida mensualmente por la Red Mundial de Oración del Papa con el fin de promover a nivel global las intenciones universales de oración del Santo Padre, disponible en diferentes idiomas.

En esta ocasión, Francisco se dirige a todos los católicos para que miren a su alrededor y observen a cada uno de los sacerdotes de nuestras comunidades, profundizando sobre el hecho de que la santidad hace siempre menos ruido que el pecado y el escándalo.

Dirigir la mirada a los sacerdotes y orar por ellos

“Quiero pedirles que dirijan su mirada a los sacerdotes que trabajan en nuestras comunidades. No todos son perfectos, pero muchos se la juegan hasta el final ofreciéndose con humildad y alegría. Son sacerdotes cercanos, dispuestos a trabajar duro por todos. Demos gracias por su ejemplo y su testimonio”, dice el Papa en el video.

El trabajo duro de los sacerdotes, lejos de ser siempre perfecto, pone en juego cada día el esfuerzo humilde y alegre, que busca hacer comunidad y acercarse cada vez más a los miembros del pueblo de Dios. Desean seguir el estilo de la vida de Jesús, con cercanía y disponibilidad hacia la gente, especialmente a los más pobres. En palabras del Santo Padre: “Siervo de la vida, camina con el corazón y el paso de los pobres; se hace rico por el trato frecuente con ellos”.

Comprometidos en una solidaridad activa

Asimismo, Francisco da gracias por el ejemplo de los sacerdotes, que con su disponibilidad y cercanía dan testimonio del Amor de Cristo e invita a rezar por ellos, para que, “con la sobriedad y la humildad de sus vidas, se comprometan en una solidaridad activa, sobre todo, hacia los más pobres”.

Por su parte, el Padre Frédéric Fornos sacerdote jesuita, Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa (que incluye el Movimiento Eucarístico Juvenil) subraya que la oración y el amor por Jesucristo, “abre nuestras vidas al sabor del Evangelio”.

¿Yo rezo?

“Cuando escuchamos la palabra del Señor, cercanos a su corazón, crece en nosotros el deseo de seguirle, de vivir según su estilo, solidario hacia los más pobres”. Y al respecto, recuerda lo que escribió el Papa Bergoglio cuando era Arzobispo de Buenos Aires, sobre la importancia de orar con coraje por el pueblo de Dios: “¿Yo rezo? ¿Nosotros sacerdotes, consagrados y consagradas, rezamos? ¿Lo hacemos suficientemente cuando es necesario? (…) Cuando oramos estamos luchando por nuestro pueblo” (29 de julio 2007).


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El Papa ordena en S.Pedro a 19 nuevos sacerdotes.

Ordenación Presbíteros. Papa: “Esto no es un sindicato, es ser partícipes del Misterio de Cristo”

El Papa Francisco ordena a 19 nuevos sacerdotes. Durante su homilía les pide estar atentos a la celebración de la Eucaristía, imitar a Dios y dedicar tiempo en visitar a enfermos.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

El Santo Padre preside la Santa Misa con Ordenaciones Sacerdotales en la Basílica de San Pedro en el Vaticano y ordena a 19 nuevos sacerdotes. Recordando a qué ministerio acceden en la Iglesia, Francisco les ha expresado que “el Señor Jesús es el gran Sacerdote del Nuevo Testamento; aunque, en verdad, todo el pueblo santo de Dios ha sido constituido sacerdocio real en Cristo”. Sin embargo – ha continuado – “nuestro gran Sacerdote, Jesucristo, eligió a algunos discípulos para que en la Iglesia desempeñasen, en nombre suyo, el oficio sacerdotal para bien de los hombres” y Él mismo, enviado por el Padre, envió, a su vez, a los Apóstoles por el mundo, para continuar sin interrupción su obra de Maestro, Sacerdote y Pastor por medio de ellos y de los Obispos, sus sucesores. “ Los presbíteros – ha explicado el Papa – son colaboradores de los Obispos, con quienes en unidad de sacerdocio están llamados al servicio del pueblo de Dios”.

Esto no es “una asociación cultural” o “un sindicato”

Tras esta explicación inicial, el Papa les ha expresado que hoy serán configurados a Cristo sumos y eternos sacerdotes: “serán consagrados, como verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento y con este título se unen a los obispos en el Orden Sacerdotal; serán pastores del pueblo de Dios y dispensaran el culto, especialmente el sacrificio del Señor, es decir la Eucaristía”. Además, les ha dicho que deben considerar que  “ejercitando el Ministerio de la Sagrada Doctrina serán participes de la misión de Cristo como Maestros” y que esto no es “una asociación cultural” o “un sindicato” sino “ser partícipes del Ministerio y del Misterio de Cristo”.

Dispensar a todos la Palabra de Dios que han recibido de Cristo

“Lean y mediten frecuentemente la Palabra del Señor, porque para creer lo que han leído, enseñar lo han aprendido y vivir lo que han enseñado, no se puede hacer una homilía o una predicación sin mucha oración con la Biblia en la mano”. El Papa Francisco seguidamente les ha señalado que su “enseñanza” debe ser “alimento para el pueblo de Dios” y entonces esta enseñanza junto con la oración “será muy fecunda”. “Que vuestra vida sea un estímulo para los discípulos de Cristo, a fin de que con vuestra palabra y vuestro ejemplo se vaya edificando la casa, que es la Iglesia de Dios” ha dicho el Papa, y así “ustedes continuaran la obra salvadora de Cristo”.

Estar atentos a la celebración de la Eucaristía

Durante su homilía, Francisco también les ha pedido estar atentos a la celebración de la Eucaristía, porque es “lo máximo de la gratuidad del Señor” y les ha pedido por favor que “no la ensucien con interés mezquinos”.  Pero también les ha pedido “reconocer lo que hacen” e “imitar lo que se debe” porque solo así, participando al misterio de la muerte y resurrección del Señor “pueden llevar la muerte de Cristo y pueden cambiar la vida”: “El señor nos ha querido salvar gratuitamente. Él mismo nos ha dicho: “den gratis lo que gratis han recibido””.

No se cansen de ser misericordiosos

“Con el Bautismo, agregareis nuevos fieles al Pueblo de Dios, con el Sacramento de la Penitencia, perdonaréis los pecados en nombre de Dios, de Cristo y de la Iglesia” les ha recordado el Papa, exhortándoles a que no se cansen “de ser misericordiosos como Jesús fue misericordioso con nosotros” y con el óleo santo – ha continuado – daréis “alivio a los enfermos” y aquí les ha pedido que “pierdan el tiempo visitando enfermos”.

La alegría sacerdotal se encuentra solo agradando a Dios

Por último, les ha pedido que ejerzan la obra sacerdotal de Cristo “con sinceridad” para agradar a Dios y no a ellos mismos, porque la alegría sacerdotal – ha puntualizado – “solo se encuentra en este camino, buscando agradar a Dios que nos ha elegido”.

Consejos del Papa: cercanía, crear familia, servir

Finalmente, les ha pedido que se comprometan en “unir a los fieles en una sola familia” porque es aquí donde está la cercanía del sacerdote: “cerca de Dios en oración, cerca del obispo que es su padre, cerca del presbiterio, de otros sacerdotes, como hermanos, sin “pelarse” el uno al otro [hablar mal el uno del otro], y cerca del Pueblo de Dios”. Y por último, su exhortación final de “seguir siempre el ejemplo del Buen Pastor, que no vino para ser servido, sino para servir y salvar lo que se perdió”.


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Seminaristas en España actualmente. Datos estadísticos.

España: Un 24% más de seminaristas ordenados sacerdotes

La Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de España en el marco de la celebración de la Fiesta de San José y el Día del Seminario, dio a conocer el incremento de un 24% más de seminaristas ordenados sacerdotes.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“El seminario, misión de todos” es el lema de este año para el Día del Seminario en España, jornada que se celebra el 19 de marzo, solemnidad de San José. En el marco de esta celebración, la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades hace públicos los datos de seminaristas mayores y menores, correspondientes al curso 2018-2019.

Un 24% más de seminaristas ordenados sacerdotes

Según la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades, 135 seminaristas fueron ordenados sacerdotes en 2018, 26 más que en 2017 (109), lo que supone un incremento del 24%. Asimismo, el informe señala que, Madrid es la diócesis con mayor número de ordenaciones, 14. Le siguen Valencia (10); Toledo (8); Sevilla y Alcalá de Henares (7); y Cartagena y Zaragoza (6).

Además, se señala que, en los seminarios mayores hay actualmente 1.203 aspirantes al sacerdocio, 60 menos que en el curso anterior (1.263). En el curso 2018-2019 han ingresado 236 nuevos seminaristas. El número de abandonos ha disminuido de 152 (2017-2018) a 123 (2018-2019), lo que supone cerca del 20% menos.

918 seminaristas menores

Asimismo, la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades señala que, el número total de seminaristas menores en el curso 2018-2019 es de 918 (1.061 el curso pasado). 29 seminaristas menores han pasado este curso del seminario menor al mayor.

“El seminario, misión de todos”

Con el lema: “El seminario, misión de todos”, la Conferencia Episcopal Española quiere poner énfasis en que “todos somos responsables de la pastoral de la llamada” y porque “requiere la participación activa de todos los cristianos como miembros del Cuerpo de Cristo”. En la reflexión teológica pastoral publicada por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades para esta jornada se destaca la importancia del acompañamiento y de la formación sacerdotal que “es una tarea permanente. Se trata de una necesidad imprescindible e irrenunciable a nuestro ministerio”.

De hecho, la Conferencia Episcopal lleva dos años trabajando en el nuevo “Plan de Formación sacerdotal” para adecuar la formación en los seminarios a las directrices que ha marcado la Congregación para el clero en la Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis. El Don de la vocación presbiteral. También es “misión de todos” rezar por los seminaristas y colaborar en su preparación para el sacerdocio. Dos objetivos que desde el año 1935 se viene promoviendo durante el Día del Seminario.