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El juicio de un historiador y teólogo sobre la intervención pública de Benedicto XVI

“La coexistencia entre los dos Papas solo es posible si el Emérito sabe permanecer invisible”

Entrevista con Massimo Faggioli, historiador del cristianismo y teólogo: «es necesaria una reglamentación, porque es probable que se verifiquen otras situaciones semejantes»

Massimo Faggioli (foto de YouTube)

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Pubblicato il 15/04/2019
Ultima modifica il 15/04/2019 alle ore 17:18
DOMENICO AGASSO JR
CIUDAD DEL VATICANO

La coexistencia de un Papa y su predecesor puede funcionar si el Emérito permanece «invisible». Y, como sea, se trata de una situación que debe ser reglamentada, de lo contrario se «abandona a responsabilidades individuales, que no forzosamente persiguen el interés de la Iglesia». Massimo Faggioli, historiador del cristianismo y teológo, profesor en la Villanova University (de Filadelfia), comenta de esta manera el caso de los “apuntes” de Ratzinger sobre los abusos en la Iglesia. Según el teólogo, no tiene sentido de que el entorno de Benedicto XVI «no responda a nadie, solo a Ratzinger, y no se sabe de qué maneras».

Inizia la giornata con la Cucina de La Stampa, la newsletter di Maurizio Molinari

Profesor, ¿qué la parece la publicación del texto de Benedicto XVI?

«Es una intervención impropia sobre una cuestión delicadísima, la de los abusos sexuales, sobre la cual la Iglesia universal, principalmente en los países más afectados por la crisis, no hay unidad de interpretación. El Papa emérito dijo su opinión en un proceso todavía en desarrollo. Además, la decisión de publicar los apuntes en los medios católicos y no católicos que en los Estados Unidos forman parte del aparato conservador y tradicionalista que desde siempre hace propaganda contra el Papa Francisco nutre las dudas: ¿se trata de un golpe (de parte no de Benedicto, sino de otros) para tratar de debilitar a Bergoglio?».

¿Hay también una cuestión de método y «constitucional» en el Vaticano?

«Sí. En seis años Joseph Ratzinger ha publicado algunos textos, pero sobre cuestiones para especialistas. El punto en cuestión es que el Papa emérito (que mejor sería llamar Obispo de Roma emérito) como institución es nueva para la Iglesia, y esto puede funcionar bien sin particulares reglamentaciones o estatutos jurídicos solamente si permanece invisible. Como comienza a tener visibilidad, debe ser regulado. La situación se ha mantenido hasta ahora, porque Ratzinger ha sido, en relación con todas las cuestiones cruciales de la Iglesia, bastante invisible».

¿Cómo explicar este cambio?

«No creo que se trate a la malicia de Benedicto, sino de quienes tienen la intención de extender su Pontificado y, por lo tanto, volverlo visible».

¿En qué sentido?

«Entre febrero y marzo de 2013 se podía imaginar que todo esto habría salido bien gracias al sentido común de quienes orbitan alrededor de Benedicto, pero, por el contrario, hay que decir que no todos están obrando con sentido de responsabilidad».

¿Qué se espera ahora?

«Se plantea la cuestión de reglamentar la figura del emérito para el futuro, porque es posible que haya otros, y es una situación que no debe ser abandonada a sí misma, de lo contrario quiere decir abandonarla a responsabilidades individuales, que no forzosamente persiguen el interés de la Iglesia».

Algunos ponen en dudas la autenticidad del texto. ¿Qué le parece?

«Efectivamente, no se comprende su génesis, no se comprende claramente si fue compilado exclusivamente por Benedicto. El artículo parece una caricatura del pensamiento de Ratzinger. Incluso porque la respuesta institucional a la crisis de los abusos sexuales comenzó con su Pontificado. Y luego, es improbable que Ratzinger descuide la evidencia de que la pederastia en la Iglesia existía antes del ’68, y no solo se relaciona con el ala “progresista”, sino también con prelados importantes vinculados con la rígida ortodoxia».

¿Cuál es el principal problema de esta historia?

«La libertad del Papa emérito, desde quiénes pueden disponer su acceso a los medios masivos de comunicación, hasta los canales de información en la era de las comunicaciones digitales y de las redes sociales. Su entorno es impenetrable e irresponsable, en el sentido de no responder a nadie, solo a Benedicto, y no se sabe de qué maneras».

Este artículo fue publicado en la edición de hoy del periódico italiano “La Stampa”


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En su retiro espiritual el Papa celebra el sexto aniversario de su pontificado.

Pope Francis Spiritual ExercisesEl Papa celebra en oración el aniversario de su elección  (ANSA)

Ejercicios espirituales. Abad Gianni: mostramos la belleza de la memoria

En el VI aniversario de su Pontificado el Papa y la Curia Romana prosiguen sus Ejercicios Espirituales en preparación a la Pascua. “Los deseos ardientes” y “Sus banderas de paz y amistad” son los temas propuestos para este miércoles por el Abad Bernardo Francesco Maria Gianni

María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano

También hoy, en el día en que en que la Iglesia celebra el sexto aniversario de la elección del Papa, Francisco prosigue realizando los Ejercicios Espirituales en preparación a la Pascua junto a la Curia Romana, en la Casa del Divino Maestro de la localidad de Ariccia, donde permanecerá hasta el viernes. Por esta razón durante esta semana se han suspendido todas las audiencias pontificias, incluida la general de este miércoles.

En ese apacible lugar, situado a 300 metros sobre el nivel del mar, enmarcado por el lago de Albano, el aire fresco y una profunda quietud, los días transcurren marcados por la Misa matutina, la oración, Laudes y Vísperas, la Adoración Eucarística y la catequesis del Abad benedictino de San Miniato al Monte.

Además, hay momentos de encuentro y convivencia como el almuerzo o la cena, pero son el silencio y la meditación – en este tiempo de Cuaresma – los protagonistas de estas horas. Así, mientras más allá del cerco de la Casa del Divino Maestro siguen llegando mensajes de buenos deseos de los jefes de Estado y de Gobierno, de las autoridades civiles y eclesiásticas y de los sencillos fieles, para celebrar que el 13 de marzo de 2013 que hizo de Jorge Mario Bergoglio, el primer Papa latinoamericano de la historia, Francisco continúa su retiro, en espera de reanudar sus compromisos públicos, el próximo viernes y, de modo especial el domingo 17 de marzo en que rezará el Ángelus con los fieles que se darán cita en la Plaza de San Pedro.

Mientras tanto en estos días, con el rosario y la Biblia en la mano, el Pontífice está acostumbrado a ocupar su lugar, siempre en medio de los bancos y nunca en primera fila, como documentan nuestras cámaras, para escuchar como sus hermanos, las valiosas ideas del monje benedictino que está llevando a cabo sus meditaciones sobre el tema general de: “La ciudad de los deseos ardientes”. Para la Pascua miradas y gestos en la vida del mundo”.

“ Le pedimos al Señor que sea para usted luz, apoyo y consuelo en su tarea de confirmar a sus hermanos en la fe, que sea el fundamento de la unidad y que muestre a todos el camino que conduce al cielo ”

El saludo del Cardenal Giovanni Battista Re

Y esta mañana, antes de la celebración de la Santa Misa, el Cardenal Giovanni Battista Re deseó lo mejor al Santo Padre en el aniversario de su elección.

Santísimo Padre, hoy es su sexto aniversario de la elección como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. Mientras hablo en nombre de todos los presentes, quisiera decirle, Santidad, que nos alegramos, estamos llenos de alegría al poder celebrar esta Misa matutina junto a usted, presidida por usted. Y también me gustaría decirle que le pedimos al Señor que sea para usted luz, apoyo y consuelo en su tarea de confirmar a sus hermanos en la fe, que sea el fundamento de la unidad y que muestre a todos el camino que conduce al cielo. Bendíganos, Santo Padre, y sepa que estamos verdaderamente cerca de usted con gran afecto y con sincera devoción”.

“Los deseos ardientes” y “Sus banderas de paz y amistad”. Son los temas escogidos para las meditaciones, matutina y vespertina, de este miércoles por el Abad Bernardo Francesco Maria Gianni, que este año predica los Ejercicios Espirituales para el Papa y la Curia Romana.

La fatiga de la memoria

“¿Recuerdas?”. Así se titula la predicación de ayer por la tarde, en el ámbito de este retiro que cada día comienza con la celebración de la Santa Misa y concluye con las Vísperas y la Adoración Eucarística. El Abad Bernardo Francesco Maria Gianni afirmó que la fatiga de la memoria es “la fatiga de la perseverancia, es la fatiga de la perseverancia en la permanencia en el tiempo, en la historia”. E inspirándose en las palabras del poeta Luzi y en la acción política de Giorgio La Pira, señaló el camino de la memoria como el camino hacia el futuro.

La Eucaristía como memoria cotidiana de la Iglesia

Refiriéndose a esta dimensión fundamental de la memoria, el predicador recordó en particular lo que el Papa Francisco escribe en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium: “La memoria es una dimensión de nuestra fe que podríamos llamar ‘deuteronómica’, en analogía con la memoria de Israel. Jesús nos deja la Eucaristía como memoria cotidiana de la Iglesia, que nos introduce cada vez más en la Pascua (Cfr. Lc 22, 19). La alegría evangelizadora siempre brilla sobre el trasfondo de la memoria agradecida: es una gracia que necesitamos pedir”. Y añadió que “Jesús, tal como leemos en esta Exhortación Apostólica, nos deja la Eucaristía como memoria cotidiana de la Iglesia, que nos introduce cada vez más en la Pascua”.

Una nueva alianza con el presente que Dios nos da

El abad Bernardo Francesco Maria Gianni concluyó su meditación con un deseo que tiene el sabor de la oración:

Que nuestro ejercicio cotidiano de la memoria a través de la escucha de la Palabra de Dios, de la celebración litúrgica y de la liturgia de las horas, haga que toda nuestra existencia sea “officium laudis”, para que nuestro testimonio regrese verdaderamente a unir al hombre y a la mujer de nuestro tiempo en una nueva alianza con el presente que Dios nos da y así conducir a toda la humanidad sin temor, sin nostalgias y sin vacilaciones hacia ese futuro que el Señor nos prepara.

Los temas de mañana, jueves 14 de marzo serán: “Estrechemos la mano” y “La noche se llenó de estrellas”. “La ciudad en la montaña”, en cambio, será el tema del viernes por la mañana, como conclusión, después de lo cual el Santo Padre regresará a la Ciudad del Vaticano.

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13 marzo 2019, 14:04


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Hoy, en el sexto aniversario de su elección, nuestra felicitación al Papa

«¡Gracias Francisco!»: oyentes de Vatican News felicitan al Papa

A través de las Redes Sociales y de nuestro servicio de WhatsApp, Vatican News comparte algunos de los mensajes enviados por fieles de todo el mundo, saludando al Santo Padre en su sexto aniversario como Sumo Pontífice de la Iglesia católica.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

Se cumplen seis años desde aquel 13 de marzo de 2013, día en el que el Cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio fue elegido Sumo Pontífice de la Iglesia Católica tomando el nombre de Francisco.

Cultura del encuentro e Iglesia en salida

Un pontificado marcado por viajes, audiencias y una multitud de gestos que promueven, desde varios enfoques; la cultura del encuentro entre los pueblos, el diálogo interreligioso, el perdón y la misericordía; así como una Iglesia en salida misionera que no tiene miedo de acercarse a las periferias “para llegar hasta los más pobres” y que busca reforzar el papel social de los jóvenes “los auténticos protagonistas del cambio”.

Sin olvidar de su incesante lucha por el cuidado de la Madre Tierra, nuestra Casa Común, reflejada en su carta encíclica Laudato Si’, publicada en mayo de 2015 y también en su convocatoria al próximo Sínodo sobre la Amazonía que tendrá lugar en Roma, en octubre de 2019.

Reformas de estructuras y de mentes

Un período papal, en el que Francisco ha llevado a cabo un profundo proceso de reformas, a nivel estructural como es el caso de la Curia romana; pero que sobre todo busca lograr una “reforma en la mentalidad de sus miembros”, tal y como él mismo ha afirmado en varias ocasiones.

Y parte de estos cambios se están consolidando con mayor fuerza al interno de la Iglesia, especialmente en el delicado momento que atraviesa a causa de los abusos perpetrados por algunos miembros del clero y sobre los cuales el Papa ha pedido perdón, afrontando la situación y poniendo al centro el dolor de las víctimas; trabajando para lograr una mayor conciencia sobre este crimen, acabar con la cultura del encubrimiento y establecer definitivamente “la tolerancia cero” frente a los abusos.

Saludos al Papa

Un Papa que se “autopronosticó” un pontificado breve, pero que va ya por su sexto año.

Y para celebrar el aniversario del Sucesor de Pedro, Vatican News comparte algunos de los mensajes recibidos a través de las Redes Sociales y de nuestro servicio de WhatsApp; por parte de fieles de todo el mundo que envían sus saludos agradeciendo a Francisco por su labor, y rezando por él.

6 años con Francisco


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Tal día como hoy salió elegido Papa Francisco. Su pontificado. Resumen

Papa Francisco: seis años de Pontificado con la fuerza del Espíritu

En este aniversario, repasemos juntos los aspectos espirituales del Magisterio del Papa Francisco, a veces silenciados por la dimensión social amplificada por los medios de comunicación: del cristocentrismo de la fe en el poder de la oración, de la santidad de la vida cotidiana a la dimensión mariana

Sergio Centofanti – Ciudad del Vaticano

Han pasado seis años desde aquel 13 de marzo de 2013, cuando fue elegido el primer Papa del continente americano, el primer jesuita, el primero con el nombre de Pobre de Asís. Más allá de los acontecimientos y de los hechos más famosos de estos 2191 días con el Papa Francisco, 265º Sucesor de Pedro, podemos subrayar 10 puntos de su pontificado, más específicamente espirituales, que no siempre aparecen en las crónicas.

1. Vivir la fe es encontrarse con Jesús

En el centro del magisterio del Papa Francisco está el misterio del encuentro con el Señor, verdadero Dios y verdadero hombre, del que brota el primer anuncio, el “kerygma”: “Jesucristo te ama, dio su vida para salvarte, y ahora está vivo, a tu lado cada día, para iluminarte, para fortalecerte, para liberarte” (Evangelii gaudium, 164). La fe no es una ideología -las ideas dividen y levantan muros- sino un encuentro concreto con nuestro Salvador que nos mueve a encontrarnos con los demás, cambiando nuestras vidas para siempre: de este encuentro de amor nace el deseo de llevar la alegría del Evangelio al mundo. Es la fuerza del amor de Jesús, vivido en primera persona, lo que nos impulsa a decir la buena nueva, que es para todos: los cristianos no son más que pobres mensajeros que tienen que decir algo infinitamente más alto que ellos mismos.

2. Oración: Dios es nuestro Padre y nosotros somos hermanos y hermanas

La oración -dice el Papa Francisco- es la base de la vida cristiana: sustancialmente, más allá de las palabras, significa estar con Dios, confiarse al Padre. La verdadera oración es una relación viva, una experiencia cotidiana, hecha de escucha y diálogo, de consuelo y liberación, pero también de cólera: “Esto también es oración. Le gusta cuando te enfadas y le dices en su cara lo que sientes, porque es un Padre”.  En la prueba -observa- la oración del “por qué” puede fluir de nuestros corazones: un grito lanzado en las tinieblas de la tribulación, porque nadie puede entender plenamente el dolor. Orar -afirma Francisco- es comprender que somos hijos de un único Padre que no nos abandona y nos hace descubrir hermanos más allá de nuestras pequeñas fronteras. Orar es salir al encuentro del otro, un misterio de amor que siempre ha estado en la mente de su Creador.

3. El Espíritu Santo está perturbando

Un aspecto fuerte de este pontificado es la invitación a dejarse cambiar por el Espíritu Santo. La vida del cristiano -repite a menudo el Papa- es una conversión continua, un éxodo diario del yo hacia ti, del cierre a la salida, de la defensa a la recepción: es una necesidad de profunda renovación espiritual que choca con nuestra resistencia a no dejarnos transformar por la caridad, tal vez en nombre de una verdad que queremos poseer como un paquete de doctrinas que no dejan lugar a dudas. En cambio, subraya el Papa, el Espíritu “perturba” con sus sorpresas, avanza con sus fuerzas, hace crecer en la fe con su sabiduría, pero también con sus dudas: “En un sentido positivo”, las dudas “son un signo de que queremos conocer mejor a Jesús y el misterio de su amor por nosotros. El Espíritu Santo nos hace verdaderos evangelizadores: no buscadores de prosélitos para adoctrinar y encerrar en una secta, sino simples portadores de la Verdad hecha persona, que no se impone sino que nos hace libres.

4. Una Iglesia con puertas abiertas

La Iglesia es un sacramento de salvación y por eso -dice el Papa- “está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre”. Aunque puede suceder que “actuemos como controladores de la gracia y no como facilitadores. Pero la Iglesia no es una aduana, es la casa del padre donde hay lugar para cada uno con su vida cansada”. “Ni siquiera las puertas de los sacramentos deben estar cerradas por ninguna razón. Inventamos el octavo sacramento, dice, el de las costumbres pastorales. Así pues, “la Eucaristía, aunque constituye la plenitud de la vida sacramental, no es una recompensa para el perfecto, sino un generoso remedio y alimento para el débil. Estas convicciones – observa el Papa Francisco – tienen también consecuencias pastorales que estamos llamados a considerar con prudencia y audacia”. La comunidad cristiana está llamada a convertirse en un buen samaritano para inclinarse sobre los hermanos y hermanas heridos que quedan a un lado del camino. Pero es necesario no encerrar a Jesús en los templos: está llamando a la puerta para salir y dar vida.

5. Una continua renovación espiritual

La Iglesia, pueblo de Dios -dice el Papa-, está llamada a renovarse constantemente para ser cada vez más fiel a Cristo. Es un dinamismo interior movido por el Espíritu que hace comprender mejor las verdades cristianas y hace crecer la comprensión de la fe: es ese desarrollo de la doctrina el que puede escandalizar, pero que en 2000 años de historia ha dado muchos pasos que hoy nos parece que se dan por sentados. El peligro es absolutizar un momento histórico dado y cristalizarlo en una forma particular, perdiendo la perspectiva de un viaje. Es una Iglesia que se deja purificar en las pruebas, como el escándalo de los abusos, “una Iglesia pobre para los pobres” que existe para servir y saber caminar juntos, clero, religiosos y laicos, hombres y mujeres, más allá de cualquier tentación de clericalismo. Es la perversión mundana del sacerdocio: de ser una fuerza vital de salvación, se convierte en una mano depredadora que roba y devasta. El Papa hizo un fuerte llamamiento a los pastores para que no sean príncipes, sino pastores que compartan la alegría y el sufrimiento de la comunidad. En la conciencia de que somos un “no pueblo” y sólo Dios nos hace su “pueblo”.

6. La verdadera fe nos pone en crisis

El Papa Francisco ha puesto tanto de nuestro cristianismo en crisis. Al hacerlo, Jesús espoleó a los así llamados vecinos, luego fueron escribas y fariseos, y lanzó puentes hacia los así llamados lejanos. Obligó, con un lenguaje a menudo fuerte y colorido, a tomar posición sobre sus palabras: podemos aceptarlas con humildad dejándonos corregir o rechazarlas con indignación ofendida. “Una fe que no nos pone en crisis -dijo- es una fe en crisis; una fe que no nos hace crecer es una fe que debe crecer; una fe que no nos cuestiona es una fe sobre la que debemos cuestionarnos; una fe que no nos anima es una fe que debe animarnos; una fe que no nos molesta es una fe que debe ser molestada”. Porque Dios, que se hace hombre y muere, crucificado por nosotros y resucita, no puede dejar de molestar. Los fariseos tenían todo claro acerca de la fe, así que la poseían como un objeto y podían manejarla, preservando la seguridad de su poder; y podían engañar a Dios. En cambio, Jesús nos llama a seguirlo en sus caminos que no son nuestros caminos. A veces el lenguaje de Francisco puede no gustarle, puede parecer duro, pero es un estímulo para repensar siempre la propia fe porque no la damos por sentada y no caemos en un riesgo fácil para los que se consideran cercanos: la hipocresía.

7. La caridad por encima de todo

La esencia del cristianismo -repite el Papa- es la caridad. Podemos anunciar al mundo las verdades más grandes de la fe dando incluso vida, haciendo maravillas y cazando demonios, pero sin amor no somos nada. La caridad no es una abstracción. Francisco no se cansa de recordar que al final de nuestras vidas seremos juzgados por algo muy concreto. Y cita a menudo el capítulo 25 del Evangelio de Mateo: “Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me acogisteis, desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, encarcelado y vinisteis a visitarme”. En esta continua llamada a la atención de los pobres, de los migrantes y de los sufrimientos de todo tipo, a quienes quiere abrazar por primera vez en las audiencias, a veces no se entiende al Papa, se le acusa de hacer prevalecer el aspecto social sobre el trascendente. Todo lo contrario. Este llamamiento tiene una raíz escatológica profunda: pensar en el juicio final. En la tarde de la vida será nuestro amor concreto en esta vida el que nos juzgará. Si no reconocemos a Cristo en el rostro de los pobres, no reconoceremos a Jesús cuando lo veamos cara a cara.

8. La santidad es la misericordia de la vida cotidiana

Este es el tiempo de la misericordia. Es otra frase de Francisco a menudo malentendida, como si cayera en la bondad relativista. La misericordia del Señor, repite el Papa, es infinita, pero si no la aceptamos tomamos la llamada ira de Dios. Es el infierno, el rechazo del amor de Dios. El Todopoderoso sólo se detiene ante una cosa: nuestra libertad. Por eso el Papa hace la distinción entre pecadores y corruptos. Todos somos pecadores, y Francisco se pone en primera línea, pero los corruptos son los que se sienten justos y no quieren aceptar el perdón de Dios. Los santos, en cambio, son los que aceptan la misericordia divina en su debilidad y la derraman sobre los demás. Son pecadores que se dejan elevar continuamente por el amor gratuito de Dios, que les da la fuerza para gastar su vida por los demás, en el silencio de la vida cotidiana.

9. El cristiano está en el mundo, pero no en el mundo

Francisco da un fuerte sentido espiritual a sus palabras y, en línea con toda tradición, ve al cristiano comprometido en el mundo, pero con los ojos del cielo. La invocación “ven a tu reino” es trabajar en esta tierra para construir ya desde aquí el reino del amor de Dios. El cristiano no es aquel que se encierra en su propio intimismo religioso, sino que trae su ladrillito para construir la paz, la justicia y la fraternidad en la sociedad. De ahí las denuncias del Papa contra los mercaderes de la muerte que ganan en las guerras, contra una economía que mata y descarta a los más débiles, contra colonizaciones ideológicas, como la teoría del género, que atacan la vida, la familia, la libertad de educación y la conciencia. Francisco escribió una encíclica sobre el cuidado de la creación, no porque sea un “Papa verde”, como algunos lo han definido, sino porque cuidar de la casa común es administrar un bien que Dios nos ha confiado para el bien de todos. Al no cuidar el medio ambiente en el que nos encontramos, hace que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres más pobres, sin calcular el daño para las generaciones futuras. La llamada del Papa Francisco a los cristianos no es a alejarse del mundo, sino a comprometerse con las cosas del mundo de una manera cristiana.

10. La ayuda de María y la lucha contra el diablo

Francisco cita a menudo al diablo. No se avergüenza de aparecer como alguien que habla de cosas consideradas medievales por muchos. “El diablo también existe en el siglo XXI”, dijo. Detrás del mal que hace el hombre está Satanás. Dice esto no para menospreciar las responsabilidades del hombre, sino para dejar claro que la mayor lucha es en el nivel espiritual. El diablo es el que divide: quiere dividirnos de Dios y de nuestros hermanos y hermanas, divide a los pueblos, a las comunidades, a la Iglesia, a las familias. Dice mentiras, acusa, es un enemigo, mata. Francisco siempre apela a María en esta lucha. Se confía a la Madre de Dios, como lo hace al principio y al final de cada viaje internacional, cuando se dirige a Santa Maria Maggiore para rezar ante el icono del Salus Populi Romani. El Papa exhortó a los fieles a seguir rezando el Rosario todos los días, a pedir por intercesión de María y de San Miguel Arcángel la protección de la Iglesia de los ataques del diablo. El Rosario, dice, es su oración del corazón. Francisco nos invita a creer en la fuerza de la oración y al final de cada discurso hace esta petición, que ahora nos es familiar: “No olviden orar por mí”. Y de vez en cuando añade: “¡Lo necesito!”.

Algunos datos sobre el pontificado

En los seis años de su pontificado, Francisco ha pronunciado más de 1000 homilías, de las cuales más de 670 en las Misas de Santa Marta, ejemplo de vívida lectio divina a braccio. Más de 1200 discursos públicos, 264 catequesis en la audiencia general el miércoles (sobre los siguientes temas: Año de la fe, en particular el Credo, los Sacramentos, los dones del Espíritu Santo, la Iglesia, la familia, la misericordia, la esperanza cristiana, la Santa Misa, el Bautismo, la Confirmación, los Mandamientos, la oración del Padre Nuestro). Y también: 342 pequeñas catequesis sobre el Evangelio del domingo y los días festivos con ocasión del Ángelus y Regina Caeli; dos Encíclicas (Lumen fidei, completando lo que comenzó Benedicto XVI, y Laudato si’); tres Exhortaciones apostólicas (Evangelii gaudium, texto programático del pontificado y fundamental para comprenderlo en su amplitud, y luego Amoris laetitia y Gaudete et exsultate); 36 Constituciones apostólicas (Episcopalis communio, Veritatis gaudium y Vultum Dei quaerere); 27 Motu proprio; una Bula para la proclamación del Jubileo de la Misericordia (Misericordiae Vultus). El Papa presidió tres Sínodos, dos sobre la familia y uno sobre los jóvenes, realizó 27 viajes internacionales con 41 países visitados (de todos los continentes excepto Oceanía) y 24 viajes a Italia. Entre las numerosas canonizaciones recordamos a los tres Papas, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II, y luego a la Madre Teresa de Calcuta, Monseñor Romero, a los dos hijos pastores de Fátima Jacinta y Francisco Marto, a los padres de Santa Teresa del Niño Jesús, a las dos místicas Ángela da Foligno e Isabel de la Trinidad. Finalmente, tiene una cuenta en Twitter en 9 idiomas (@pontifex), con 48 millones de seguidores, y en Instagram (Franciscus) tiene casi 6 millones de seguidores.

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13 marzo 2019, 10:03


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Benedicto XVI habla sobre su renuncia al pontificado.

Benedicto XVI escribió: basta, Papa hay uno solo, y no soy yo

Las cartas de Ratzinger al cardenal Walter Brandmüller publicadas por “Bild” son el último intento para instrumentalizar al Papa emérito por parte de los presuntos ratzingerianos
AP

El Papa emérito Benedicto XVI

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Pubblicato il 21/09/2018
Ultima modifica il 21/09/2018 alle ore 15:17
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

 

La del Papa emérito al cardenal Walter Brandmüller, publicada por “Bild”, no era una carta. En realidad eran dos. En la primera, escrita el 9 de noviembre de 2017, Benedicto XVI comentó la entrevista que Brandmüller concedió el 28 de octubre a la Frankfurter Allgemeine Zeitung. La segunda es del 23 de noviembre y Ratzinger la escribió para responder a una carta del cardenal. Ambas cartas, inicialmente presentadas como una sola, fueron divulgadas para tratar de contraponer al Papa emérito con el Papa reinante.

 

Vale la pena examinar principalmente la primera de ellas. Benedicto XVI responde a las afirmaciones de Brandmüller sobre la renuncia al Pontificado. El cardenal, estudioso de historia de la Iglesia, había afirmado que Ratzinger, al decidir hacerse llamar “Papa emérito” había creado una figura inexistente en toda la historia de la Iglesia. El directo interesado responde de esta manera: «Usted, obviamente, sabe muy bien que (aunque en raras ocasiones) ha habido Papas que se han retirado. ¿Qué eran después? ¿Papas eméritos? ¿O qué más?».

 

Benedicto XVI pone un ejemplo, que ha provocado muchas especulaciones. «Como usted sabe –escribió Ratzinger a Brandmüller– Pío XI dejó claro que en el caso de que hubiera sido arrestado por los nazis, al momento del arresto ya no habría sido Papa. No sabemos si esta vuelta al cardenalato habría sido efectivamente simple». Benedicto se refiere aquí a la carta que el Papa Pacelli dejó en caso de deportación: el colegio cardenalicio habría debido considerarlo cesado y proceder con la elección de su sucesor. «Así, los nazis deportarán al cardenal Pacelli, no al Papa», dijo Pío XII a sus colaboradores. El ejemplo del Papa deportado por los nazis ha provocado agitación entre los complotistas: ¿por qué Benedicto XVI citó precisamente este ejemplo? ¿Tal vez él mismo renunció porque se vio obligado, porque temía?

 

Leyendo el resto de la carta, queda evidente que se cita el ejemplo en relación con la vuelta del Papa que renuncia al colegio cardenalicio. «En mi caso –escribió Ratzinger a Brandmüller– seguramente no habría sido sensato declarar simplemente una vuelta al cardenalato. Habría estado permanentemente expuesto al público como, precisamente, un cardenal (es más, mucho más, en él habrían visto al ex Papa. Esto habría podido conducir, queriendo o no, sobre todo en el contexto de la situación actual, a consecuencias pesadas. Con el Papa emérito traté de crear una situación en la que yo fuera absolutamente inaccesible para los medios de comunicación yen la que quedara claro que hay un solo Papa. Si usted conoce una vía mejor y cree poder condenar la que he elegido, le ruego que me lo diga».

 

Entonces, Benedicto, desmontando una vez más absurdas teorías sobre el “papado compartido”, sobre el Papa que renunció pero no del todo, sobre el Papa que sigue siendo el verdadero Papa, así como las tonterías pseudo canónicas sobre la existencia de un “munus petrinus” que se puede separar de su ejercicio (con el que el “munus” permanecería con aquel que ya no lo ejerce), trató de dar por concluida la cuestión sobre las elucubraciones alrededor de su renuncia.

 

Brandmüller respondió a esta carta el 15 de noviembre de 2017, pidiendo perdón por las afirmaciones sostenidas en la entrevista: se dice dolido y asegura que ya no volverá a decir nada más al respecto, pero insistió, seguramente, sobre el “dolor” que ha provocado la decisión de la renuncia. El Papa emérito, que evidentemente quedó herido con las palabras de Brandmüller, replicó el 23 de noviembre, con una nueva carta, en la que agradeció su compromiso de no cuestionar más su renuncia.

 

Después Ratzinger añadió: «puedo comprender el profundo dolor que usted y muchos otros han sentido con el final de mi Pontificado, pero el dolor, así me parece, en algunos y también en usted se ha convertido en una rabia que ya no solo se relaciona con la renuncia, sino que se extiende cada vez más hacia mi persona y mi Pontificado en su conjunto». «De esta manera, el Pontificado mismo es menospreciado y se confunde con la tristeza sobre la situación de la Iglesia hoy». El Papa emérito concluyó invitando a Brandmüller a rezar para que «el Señor venga a ayudar a Su Iglesia. Con mi apostólica bendición, suyo, Benedicto XVI».

 

La frase sobre la «situación de la Iglesia hoy» ha sido retomada como un juicio duro del Papa emérito sobre su sucesor, aunque parezca una lectura simplista y reductiva: la situación de la Iglesia hoy es la situación de la Iglesia de nuestro tiempo, no solo identificable con los últimos cinco años. Si fuera de esta manera, habría que suponer que los problemas, los abusos sexuales, la infidelidad del clero, la disidencia doctrinal son fenómenos que han surgido de repente a partir de 2013 y que hasta ese momento la vida de la Iglesia era ideal. Además, precisamente el mismo Joseph Ratzinger, cuando todavía era un joven y brillante teólogo, en octubre de 1958, escribió un ensayo titulado “Diue neuen Heiden und die Kirche”, “Los nuevos paganos y la Iglesia”. Los temores de que la Iglesia se estuviera “mundanizando” ya estaban presentes entonces en su reflexión teológica.

 

Lo que es cierto es que la publicación de las cartas de Brandmüller representa el último episodio del intento por manipular la figura del Papa emérito. Hay que preguntarse por qué el anciano cardenal alemán haya puesto en circulación las dos cartas: es difícil imaginar que “Bild” las haya de su vivienda en el Vaticano, pues se trata de ejemplares en papel y no de archivos que se encuentran en un disco duro. En cuestión está la red eclesiástico-mediática, con apoyos en el Vaticano, que ha protagonizado los cotidianos ataques en contra del Papa Francisco. Una red que ha tratado de enrolar en varias ocasiones a Benedicto XVI.

 

Además, la discusión sobre la figura, todavía no codificada, el “Papa emérito” es un tema sobre el cual la Iglesia tendrá que reflexionar en el futuro. Benedicto XVI tomó una decisión, pero, inteligentemente, decidió no codificarla. No hay duda de que la decisión de conservar el nombre pontifical, el hábito blanco y el título de “Papa emérito” (en el que la palabra Papa está antes que el adjetivo emérito), además de algunas declaraciones de sus colaboradores, han contribuido a fomentar dudas, incertidumbres e incluso, en algunos, la idea de un Papa emérito todavía un poco Papa, que se convierte en punto de referencia para los grupos de los desilusionados del Papa reinante.

 

(Ha colaborado Iacopo Scaramuzzi)


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Las críticas a los Papas ayer y hoy.

El documento en contra de las “herejías” del Papa también le tocó a Wojtyla

Desde el frente «sedevacantista» le atribuyeron 101. Las críticas contra Juan Pablo II fueron mucho más numerosas y difundidas, por parte de teólogos que criticaban el «centralismo romano». El cardenal Müller fue sujeto a exámenes de doctrina por los algunos blogueros

Juan Pablo II con el cardenal Jorge Mario Bergoglio

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Pubblicato il 26/09/2017
Ultima modifica il 26/09/2017 alle ore 10:33
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

La velocidad de la red y de las redes sociales que se convierten en repetidoras contribuyen a agigantar lo que está sucediendo (por ejemplo en el caso de la llamada «corrección filial» al Papa Francisco), como si nunca antes hubiera pasado algo semejante. Una mirada a la historia reciente de la Iglesia nos hace comprender que no es así, además de ayudar a reportar a su justa dimensión el documento firmado por 79 estudiosos, investigadores, periodistas y blogueros en el que se sostiene que el Papa Francisco ha propagado y «proposiciones herejes». Los autores del texto, firmado también por el ex presidente del IOR, Ettore Gotti Tedeschi, indican 7 «herejías» en realidad nunca escritas o pronunciadas por el Pontífice, sino «deducidas» por ellos mismos de su magisterio o de sus discursos. Se trata, muy probablemente, de un primer paso hacia esa «corrección formal» a la que se ha referido con frecuencia el cardenal estadounidense Raymond Leo Burke, uno de los cuatro firmantes de las «dudas» sobre «Amoris laetitia» que fueron presentadas a Bergoglio.

 

Dar un paso hacia atrás ayuda a comprender el alcance real del documento que se está discutiendo en estos días.  Juan Pablo II, por sus afirmaciones en línea con el Concilio Ecuménico Vaticano II (verdadero blanco de muchos críticos) en los ámbitos del ecumenismo, de la libertad religiosa y del diálogo con las demás religiones, fue atacado repetidamente durante su vida. Y también después de su muerte algunas personas del área más extrema del tradicionalismo, representada por el «sedevacantismo» (es decir quienes consideran que no hay un verdadero Papa en la cátedra de Pedro desde Pío XII), llegaron a atribuirle 101 «herejías». Para criticarlo utilizaban citas extraídas de los documentos de los Papas del pasado.

 

Tienen que ver con algunas afirmaciones del Papa Wojtyla sobre el ecumenismo, es decir sobre los hermanos separados, que son, precisamente, llamados hermanos y ya no «hijos del diablo», sobre la posibilidad de definir a los «cristianos» incluso a los no católicos, sobre la salvación posible más allá de las fronteras visibles de la Iglesia, sobre la salvación de los niños muertos sin el bautismo, sobre la posibilidad del martirio cristiano fuera de la Iglesia católica, sobre la definición de los hebreos como «nuestros hermanos», sobre la libertad de conciencia como derecho humano, sobre el derecho a la libertad de profesar la propia fe incluso para los no católicos… Todo ello aderezado con notas en las que se indicaba dónde y cuándo el Papa Juan Pablo II había hecho ciertas afirmaciones, y dónde y cuándo afirmaban lo contrario los Papas del pasado.

 

Pero no hay que olvidar que el caso apenas citado se refiere a fracciones extremistas marginales, que en la actualidad se dan a conocer explotando las potencialidades de internet, pero que no tienen consistencia real entre el pueblo cristiano. Muy diferentes (tanto por su seriedad como por sus proporciones) fueron las críticas y las peticiones que hicieron llegar a san Juan Pablo II los teólogos que estaban en contra del llamado «centralismo romano». Una crítica al Pontífice polaco y también a su Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe Joseph Ratzinger. Estamos hablando de la famosa Declaración de Colonia, que hasta hace algunos años era presentada como un «ataque contra el magisterio» por parte de quienes hoy se comportan de la misma manera porque el magisterio no dice exactamente lo que ellos piensan.

 

En 1989, promovida inicialmente por los teólogos de Tubinga Norbert Greinacher y Dietmar Mieth y por un primer grupo de disidentes, la «carta abierta» fue suscrita por 162 profesores de teología católica de lengua alemana. Después la firmaron inmediatamente en Holanda 17.000 laicos y eclesiásticos y, en la entonces República Federal Alemana, 16.000 párrocos y laicos, además de un centenar de grupos católicos. Otras declaraciones parecidas surgieron en Bélgica, Francia, España, Italia, Brasil y Estados Unidos. El motivo que desencadenó la declaración fue la sucesión del obispo de Colonia y que se pusieran en discusión las prerrogativas tradicionalmente concedidas al capítulo en muchas diócesis alemanas en relación con la indicación de las ternas de los candidatos.

 

Se criticaban, pues, el «centralismo romano» y la falta de escucha por parte de la Santa Sede a las instancias e indicaciones de las Iglesias locales. Se decía que la negación de la autorización eclesiástica para la enseñanza a «teólogos y teólogas cualificados» era «un grave peligro y atentado a la libertad de investigación». En el documento se utilizaban los mismos argumentos de quienes ahora critican a Francisco, invitando a los «obispos a acordarse del ejemplo de Pablo, que permaneció en comunión con Pedro a pesar de “resistírsele en la cara”, en relación con la cuestión de la misión entre los paganos».

 

El 15 de mayo de 1989 también en Italia, es decir la nación que es considerada la más católica de Europa y en la que vive el Papa, que también es su primado, 63 teólogos publicaron en la revista «Il Regno» un documento crítico titulado «Carta a los Cristianos – Hoy en la Iglesia», expresando su disgusto «por determinadas actitudes de la autoridad central de la Iglesia en el ámbito de la enseñanza, en el de la disciplina y en el de ámbito institucional», para manifestar «la impresión de que la Iglesia católica ha sido sacudida por fuertes impulsos regresivos». Lo firmaron muchos profesores importantes de varias facultades teológicas y diferentes universidades italianas.

 

Volviendo a las críticas que provienen del frente «tradicionalista» o conservador, no hay que olvidar los ataques, a veces feroces, en contra de Benedicto XVI por algunos de sus discursos en los que afrontaba el tema del ecumenismo o por la decisión de participar en el encuentro interreligioso de Asís. Tampoco hay que olvidar que muchos criticaron muy duramente al cardenal Gerhard Ludwig Müller pocas semanas antes de que fuera nombrado Prefecto de la Congregación para la doctrina de la Fe, en 2012. Una operación de alto nivel, con apoyos dentro de la Curia romana, para sacar a la luz algunas de sus afirmaciones consideradas «heterodoxas» y para tratar de frenar su nombramiento.

 

La traducción a diferentes lenguas de los pasajes «dudosos» de sus obras fue enviada anónimamente por correo electrónico a varios periodistas con la esperanza de que se transformaran en los inquisidores de Müller. Y los textos fueron difundidos en sitios y blogs cercanos al llamado mundo tradicionista y lefebvriano. El futuro Prefecto, en su momento, escribió que la doctrina sobre la virginidad de María «no se relaciona tanto con específicas propiedades fisiológicas del proceso natural del nacimiento», que «el cuerpo y la sangre de Cristo no indican elementos materiales de la persona humana de Jesús durante su vida o de su corporeidad transfigurada» y que gracias al Bautismo «nosotros, como católicos y cristianos evangélicos, estamos ya unidos incluso en eso que llamamos la Iglesia visible».

 

En ese momento, para defender a Müller, salió al ruedo Nicola Bux, que era el asesor de la Congregación para la Doctrina de la Fe, con una entrevista a Vatican Insider en la que dijo: «El desarrollo doctrinal se enriquece con el debate: quien tiene más argumentos convence. En las acusaciones contra monseñor Müller se extrapola todo del contexto: así es fácil condenar a quien sea. Un verdadero católico debe confiar en la autoridad del Papa, siempre».


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Las vacaciones del Papa Francisco.

Oración, lecturas y despertador más tarde. Las vacaciones caseras de Francisco

«Mi familia no era rica, no estoy acostumbrado a las vacaciones». Y mantiene la cita del Angeles con los fieles del Vaticano

El Papa en la Casa Santa Marta

Pubblicato il 31/07/2017
Ultima modifica il 31/07/2017 alle ore 08:32
DOMENICO AGASSO JR E ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Para el Papa Wojtyla, vacaciones querían decir montaña, de preferencia alta, con largas caminatas y mucho silencio contemplativo. Para Benedicto XVI, vacaciones eran lectura, principalmente, estudio y tocar el piano, en la montaña o en Cartel Gandolfo. Para su sucesor, Francisco, vacaciones es relajar el ritmo de los compromisos cotidianos, las audiencias y las celebraciones, pero sin alejarse de casa. Y así, la histórica residencia para los periodos estivos de los Pontífices (a la que Juan Pablo II mandó añadir una alberca, para poder nadar si que lo molestaran) no es utilizada por su titular «pro-tempore», por lo que se ha convertido en un museo abierto al público.

 

Las últimas vacaciones, entendidas como un periodo fuera de casa, las tuvo Jorge Mario Bergoglio en los años 70. Desde entonces, el actual Pontífice siempre ha preferido vivir el tiempo del verano sin alejarse de su residencia habitual ni de su ciudad. Relajando los ritmos del trabajo cotidiano, pero sin desplazarse a otro sitio.

 

LOS RECUERDOS

 

En la familia Bergoglio no se iban de vacaciones: «Nosotros no éramos ricos, llegábamos a fin de mes normalmente, pero nada más. No teníamos un coche, no nos íbamos de vacaciones o esas cosas», contaba el futuro Papa. Es más, el padre de Jorge Mario deseaba que su hijo encontrara un trabajo durante la pausa escolar. Primero trabajó en una fábrica de calcetines, en donde comenzó con la limpieza. Al tercer año de trabajo le encomendaron algunas tareas administrativas. Durante los años siguientes Bergoglio estudiaba y trabajaba al mismo tiempo en un laboratorio químico. La decisión de no irse de vacaciones se relaciona, pues, con una costumbre que adquirió desde que era niño y luego chico.

 

Francisco habló sobre sus vacaciones durante el vuelo de regreso de Corea del Sur, en 2014: «Tuve vacaciones, ahora, en casa, como hago normalmente, porque… una vez, leí un libro, interesante, el título era: “¡Alégrate por ser neurótico!”. Yo también tengo dos neurosis… Una de ellas es que soy un poco demasiado apegado al hábitat. La última vez que me fui de vacaciones fuera de Buenos Aires, con la comunidad jesuita, fue en 1975. Luego, siempre tengo vacaciones (¡de verdad!), pero en el hábitat: cambio el ritmo. Duermo más, leo cosas que me gustan, escucho música, rezo más… Y esto me reposa».

 

Bergoglio se levanta un poco más tarde con respecto a las 4.45 a las que normalmente suena su despertador, celebra la misa en privado (sin la participación de la gente), no hace las Audiencias generales. La única cita con los fieles es el Ángelus dominical. Hay más tiempo para encuentros y coloquios con las personas amigas, pero no falta el estudio sobre casos o la preparación de los discursos para los viajes.

 

LA HISTORIA

 

Mientras tanto, en Castel Gandolfo, en lugar del Papa ahora está la gente. Antes podían entrar los jefes de Estado y otras altas jerarquías eclesiásticas. En cambio, desde octubre del año pasado, quien quiera puede entrar y visitar la sobria habitación de los Pontífices y observar la cama de un sitio y medio en la que fallecieron Pío XII y Pablo VI, puede ver los teléfonos «Sip» que utilizaban los obispos de Roma, el sofá y el sillón de la biblioteca en los que se sentaron, frente a frente, Bergoglio y Ratzinger, y la mesita en la que apoyaron las cajas con los documentos de «Vatileaks».