Loiola XXI

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Colombia: asesinato de un joven sacerdote.

Asesinado en Colombia joven sacerdote. Comunicado del Obispo de la diócesis de Santa Rosa de Osos

2017-07-29 Radio Vaticana

 

“Con profundo dolor y con sentimientos cristianos en la esperanza de la resurrección”, la Iglesia de Colombia expresa la propia conmoción por la muerte del padre Diomer Eliver Chavarría Pérez, asesinado dentro de la parroquia “en el ejercicio de su misión”, en la noche entre el 27 y 28 de julio, en el corregimiento de Puerto Valdivia, norte de Antioquia. Lo escribe en un comunicado, publicado en el sitio web de la Conferencia Episcopal Colombiana, el Obispo de la diócesis de Santa Rosa de Osos, Mons. Jorge Alberto Ossa Soto.

En el documento la Conferencia Episcopal de Colombia y la diócesis de Santa Rosa de Osos, expresan su rechazo “a toda forma de violencia que atente contra la vida y la dignidad de las personas”, pide por la “conversión de sus asesinos” y eleva al Señor oraciones para que el padre Chavarría Pérez “sea acogido en la casa del Padre”.

Nacido en Gómez Plata el 27 de julio de 1986, el padre Diomer Eliver fue ordenado sacerdote el 19 de marzo del 2012 por Mons. Jorge Alberto Ossa Soto. Durante los cinco años sacerdocio, el padre Chavarría Pérez ejerció su ministerio como Vicario Parroquial en Vegachí, Párroco del Aro, Vicario Parroquial de San Pedro de los Milagros y Animador Parroquial de Raudal.


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Congo: dos sacerdotes secuestrados.

 CONGO RD – Condena de los Obispos por el secuestro de dos sacerdotes: “Hacerles daño significa dañar la comunidad a la que sirven”

Kinshasa – Dos sacerdotes católicos congoleños han sido secuestrados en la noche entre el domingo 16 y el lunes 17 de julio. Don Pierre Akilimali y don Charles Kipasa han sido tomados por la fuerza por unos desconocidos en la parroquia de Notre-Dame des Anges de Bunyuka, en la diócesis Beni-Butembo, en la provincia del Nord-Kivu, en el noreste de la República Democrática del Congo.
El secuestro de ambos sacerdotes ha sido condenado por la Conferencia Episcopal Nacional del Congo que en un comunicado denuncia el clima de inseguridad en la zona y recuerda a las autoridades congoleñas su tarea de “garantizar la seguridad de las personas y de sus bienes”. La CENCO también ha pedido a las fuerzas de seguridad que hagan “todo lo posible para liberar a los dos sacerdotes de las manos de sus secuestradores y que traten de desmantelar la red criminal que perturba la paz en la región de Beni”.La declaración recuerda también que desde octubre de 2012 no se sabe nada de la suerte de los tres padres asuncionistas, Jean-Pierre Ndulani, Anselme Wasikundi y Edmond Bamutute, secuestrados en su parroquia de Notre-Dame des Pauvres de Mbau, a 22 km de Beni .
“Los sacerdotes son hombres de Dios que dedican su vida al bien de la población, sin tener una agenda política. Hacerles daño, significa dañar a toda la comunidad a la que sirven”, subraya la declaración firmada por Su Exc. Mons. Marcel Utembi, Arzobispo de Kisangani y Presidente de la CENCO.Según la nota enviada a la Agencia Fides por la CEPADHO, una ONG local por la defensa de los derechos humanos, los dos sacerdotes fueron secuestrados por una docena de hombres armados en vestidos de camuflaje que atacaron a la parroquia. Los asaltantes golpearon a algunos seminaristas de la parroquia y robaron dos coches y dos motos de los sacerdotes. Los dos jeeps han sido encontrados más tarde cerca del Parque Nacional de Virunga.


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El Papa y su homenaje a dos sacerdotes italianos.

El Papa visitó las ciudades de Bozzolo y Barbiana para honrar la memoria de dos sacerdotes

Martes 20 Jun 2017 | 09:34 am

Bozzolo (Italia) (AICA):

El papa Francisco realizó este martes 20 de junio una breve visita a dos ciudades italianas con la intención de visitar las tumbas de dos emblemáticos sacerdotes en proceso de beatificación: don Primo Mazzolari, en Bozzolo, diócesis de Cremona y a don Lorenzo Milani, en Barbiana, diócesis de Florencia. El Santo Padre tomó las figuras de ambos sacerdotes y los ofreció como ejemplo de las virtudes que honran la vida de los sacerdotes.

“Un sacerdote pobre y no un pobre sacerdote”
Tras haber orado unos instantes ante la tumba de don Primo Mazzolari, el pontífice subrayó que “los párrocos son la fuerza de la Iglesia en Italia”, y puso de ejemplo a este sacerdote italiano por su compromiso pastoral.

“Don Primo Mazzolari fue considerado como ‘el párroco de Italia’”, destacó. “Como decía el Beato Pablo VI: ‘Caminaba adelante con un paso largo, y con frecuencia no se le podía seguir el ritmo. Y así sufrió él y hemos sufrido también nosotros. Es el destino de los profetas’”.

El Papa meditó sobre el mensaje de don Primo Mazzolari, “para lo cual, me sitúo simbólicamente ante los tres escenarios que cada día llenaron sus ojos y su corazón: el río, la granja y la llanura”.

“Don Primo desempeñó su ministerio a lo largo del río, símbolo del poder de la gracia de Dios que va recorriendo incesantemente a lo largo del mundo”, explicó.

“Su palabra, predicada o escrita, dibujaba un pensamiento y una fuerza persuasiva clara de la fuente de la Palabra del Dios vivo: el Evangelio meditado y rezado ante el Crucifijo y ante los hombres, celebrando con gestos sacramentales que jamás redujo a un puro rito”.

El Papa señaló que “don Mazzolari, párroco en Cicognara y en Bozzolo, no abandonó nunca el río de la vida, del sufrimiento de la gente, que le formó como pastor contundente y exigente, en primer lugar consigo mismo. A lo largo del río aprendía a recibir cada día el don de la verdad y del amor, para hacerse portador fuerte y generoso”.

En segundo lugar el Santo Padre explicó el simbolismo de la granja, la cual “en tiempos de don Primo, era una ‘familia de familias’ que vivían juntos en este fértil campo, también sufriendo injusticias y miserias, a la espera de un cambio que, a su vez, se tradujo en un éxodo a las ciudades”.

“La granja, la casa, nos dice la idea de Iglesia que guiaba a don Mazzolari. También él pensaba en una Iglesia en salida”. Don Mazzolari “era un párroco convencido de que ‘el destino del mundo se madura en las periferias’, e hizo de la propia humanidad un instrumento de la misericordia de Dios”.

Recordó que se le definía como “el párroco de los lejanos”, pues en su acción pastoral se preocupaba por los que estaban lejos, y trataba de poner en práctica “un método de apostolado válido para todos”.

“Esta mirada misericordiosa y evangélica sobre la humanidad le llevó a dar valor también a la necesaria gradualidad. El sacerdote no es alguien que exija la perfección, sino que ayuda a cada uno a dar lo mejor de sí”.

Por último, se refirió a la llanura como un ámbito de evangelización ineludible. “Quien ha acogido el ‘Discurso de la montaña’ no teme avanzar, como caminante y testigo, en la llanura que se abre sin límites”.

“A la caridad pastoral de don Primo se abrían diferentes horizontes en la compleja situación que debió afrontar: la guerra, los totalitarismos, las luchas fratricidas, la crisis de la democracia, la miseria de su gente”.

En este sentido, animó a los sacerdotes a “escuchar el mundo y a los que viven y trabajan en él para hacerse cargo de cada situación sin miedo a cruzar los desiertos y las zonas de sombra. Así podemos hacernos Iglesia pobre con los pobres, la Iglesia de Jesús”.

Don Primo Mazzolari nació en Cremona el 13 de enero de 1890 y falleció el 12 de abril de 1959. Su ministerio sacerdotal se caracterizó por su cercanía a los fieles y su compromiso evangélico con los más desfavorecidos. Asimismo, se caracterizó por su oposición sin complejos al fascismo y al comunismo. Se encuentra en proceso de beatificación.

Don Lorenzo Milani con sed de absoluto
Después de rezar en privado ante la tumba de don Lorenzo Milani, en la localidad de Barbiana, habló a los educadores, jóvenes y sacerdotes, y los invitó a amar a la Iglesia y donarse a Dios.

Pero el Papa también explicó el motivo de su visita: “he venido a Barbiana para rendir homenaje a la memoria de un sacerdote que ha testimoniado como en el don de su sí a Cristo se encuentran los hermanos en sus necesidades y se sirve, para que sea defendida y promovida su dignidad de personas, con la misma donación que Jesús nos ha mostrado hasta la cruz”.

El Papa advirtió a los sacerdotes presentes de que “sin sed del absoluto se puede ser buenos funcionarios de lo sagrado, pero no se puede ser sacerdotes capaces de ser servidores de Cristo en los hermanos”.

“Amemos a la Iglesia, queridos hermanos, y hagámosla amar, mostrándola como madre premurosa de todos, sobre todo de los más pobres y frágiles, tanto en la vida social como en la persona y religiosa”.

Al hablar de la labor educativa, el Santo Padre manifestó que la palabra “es la que podrá abrir el camino a la plena ciudadanía en la sociedad, mediante el trabajo, y a la plena pertenencia a la Iglesia, con una fe consciente”.

“Esto vale para nuestros tiempos, en los que solo poseer la palabra puede permitir discernir entre tantos y a menudo confusos mensajes que nos llueven encima, y dar expresión a las instancias profundas del propio corazón, como a las esperas de justicia de tantos hermanos y hermanas”.

Dirigiéndose a los jóvenes, afirmó que “vivís –como tantos otros en el mundo– en situación de marginación” pero “alguno está cerca vuestro para no dejaros solos e indicaros el camino para un posible rescate, un futuro que se abra sobre horizontes más positivos”.

A los educadores dijo que la suya “es una misión llena de obstáculos, pero también de alegrías”. “Es una misión de amor porque no se puede enseñar sin amar y sin la consciencia de que aquello que se dona es solo un derecho que se reconoce, algo que aprender”.

Francisco hizo un llamado a la “libertad de conciencia” que sea capaz “de confrontarse con la realidad y orientarse guiada por el amor”. “Vivir la libertad de conciencia de modo auténtico, como búsqueda de los verdadero, de lo hermoso y del bien, dispuestos a pagar el precio que conlleva”.+


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Mexico: aumenta la violencia contra los sacerdotes.

MÉXICO – Aumenta la violencia contra los sacerdotes

martes, 13 junio 2017violencia   sacerdotes   situación social   política  

Informador.mx

Tijuana (Agencia Fides) – Se está recuperando lentamente, aunque todavía con un diagnóstico reservado, el sacerdote Juan Antonio Zambrano García, de la Archidiócesis de Tijuana, que fue atacado y herido el pasado viernes, 9 de junio, en la parroquia de San Pedro y San Pablo de la que es párroco. El padre Zambiano fue herido de forma grave, primero con un cuchillo y luego con un destornillador. El Arzobispo de Tijuana, Mons. Francisco Moreno Barron, en un comunicado enviado a la Agencia Fides, ha expresado su preocupación por las diversas manifestaciones de violencia en el estado y, en particular, porque no es la primera vez que ocurren estos crímenes.
El 15 de mayo otro sacerdote diocesano, don José Miguel Machorro, fue herido con arma blanca en el altar, al final de la Misa, en la Catedral Metropolitana de México (véase Fides 16/05/2017), sufriendo heridas graves que en un primer momento hicieron temer por su vida.
El Padre Omar Sotelo, Paulino, Director del Centro Católico Multimedia, que cada año presenta una relación sobre la violencia y sobre los homicidios de sacerdotes y religiosos en México, considera que este nuevo ataque en Tijuana es solo el último de una larga hilera de actos criminales que desde hace varios años se están produciendo contra la iglesia católica. “La violencia contra el clero ha aumentado en los últimos años, sin ver acciones concretas para detenerla. La población está permanentemente expuesta a la criminalidad, lo sabemos bien, pero ahora sobre todo el sacerdocio se ha convertido en un ministerio peligroso, en el curso de los últimos nueve años, México es el país con el mayor número de sacerdotes asesinados” ha dicho el p. Sotelo. En los últimos 5 años van 17 sacerdotes asesinados en el país, ademas de que otros 2 resultan desaparecidos y en otros 2 casos han tratado de secuestrarlos.
El Arzobispo de Guadalajara, Card. Francisco Robles Ortega, en la Misa celebrada el domingo pasado, 11 de junio, en el Santuario de los Mártires, ha denunciado el aumento de la violencia y que incluso hace unos días un sacerdote sufrió y un robo a mano armada: fue amenazado con una pistola y un cuchillo por dos delincuentes que le robaron el coche. “Afortunadamente el sacerdote
esta ileso – ha dicho el Cardenal -, pero uno al otro se invitaban a la violencia. Esto habla de lo que estamos expuestos todos los ciudadanos, en un estacionamiento, a plena luz del día… no estamos seguros de la protección que nos deben proporcionar las autoridades” (CE) (Agencia Fides, 13/06/2017)


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Mexico: asesinato de un sacerdote exento de trabajo pastoral.

Matan a golpes a anciano sacerdote que estaba dispensado de su ministerio en México

Foto referencial Pixabay (dominio público)

Foto referencial Pixabay (dominio público)

CIUDAD DE MÉXICO, 11 Jun. 17 / 10:19 am (ACI).- Dos sujetos mataron a golpes al sacerdote Jorge Antonio Díaz Pérez, de 69 años de edad, quien estaba suspendido de su ministerio desde junio de 2016 por cuestiones disciplinarias.

Según señalan medios locales, los presuntos asesinos acusaban al fallecido de actos de pedofilia, aunque se informó que no había denuncias en su contra ni en el tribunal eclesiástico ni en la procuraduría.

El P. Juan Jesús Priego Rivera, vocero de la arquidiócesis de San Luis Potosí, lamentó estos hechos y precisó que Díaz Pérez fue dispensado de su ministerio el 10 de junio de 2016 por indisciplina y no por acusaciones de abusos.

Un boletín de la Procuraduría General de Justicia de San Luis Potosí señala que el subprocurador de Procedimientos Jurisdiccionales, Aarón Edmundo Castro Sánchez, “dio a conocer que hay dos personas detenidas como presuntos responsables de este homicidio”.

Los hechos ocurrieron la tarde del 7 de junio, cuando a través del Servicio de emergencias 911, se informó a la Policía Ministerial del Estado (PME) que en un domicilio de la calle Valente Flores, había una persona sin vida.

“Al lugar acudió de inmediato personal de la Unidad Especializada en Homicidios y Feminicidios de la PGJSLP, así como de la PME y de Servicios Periciales, quienes constataron los hechos y las primeras investigaciones arrojaron que la persona occisa vivía en esa casa, contaba con 69 años de edad y se había dedicado al servicio religioso católico”.

“El occiso presentaba golpes contusos en la cabeza por un objeto contundente, así como otras lesiones en diferentes partes del cuerpo, logrando los agentes de la ministerial detener en flagrancia a dos personas del sexo masculino, una de ellas desempeña un cargo en la Dirección de Comercio del Ayuntamiento de Santa María del Río y el otro empleado de este, pero de un negocio particular”, indica el texto.

Castro Sánchez dijo que los detenidos fueron puestos a disposición de la Unidad Especializada en Homicidios y Feminicidios “para deslindar responsabilidades”.

Precisó además que se detuvo a “las dos personas en flagrancia, porque encontraron indicios de su presunta participación, pero aún no se les puede imputar el delito hasta que continúen las investigaciones y se aportan más elementos de prueba”.

Finalmente dijo que “ya verificaron en los archivos de la Procuraduría y hasta el momento, no han encontrado denuncia alguna en contra del occiso, por lo que continuarán las investigaciones para conocer la forma en que ocurrieron los hechos”.


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En la Iglesia, el pastor debe saber despedirse.

“El obispo debe saber despedirse, no es el centro de la historia”

El Papa en Santa Marta: el pastor debe saber irse bien, y no «a medias», porque es un hombre libre, ha servido sin compromisos y «sin apropiarse del rebaño»

Papa Francisco: “El obispo debe saber despedirse, no es el centro de la historia”

Pubblicato il 30/05/2017
Ultima modifica il 30/05/2017 alle ore 14:33
DOMENICO AGASSO JR.
CIUDAD DEL VATICANO

El verdadero guía de una comunidad eclesiástica sabe irse bien, porque es un hombre libre, ha servido sin compromisos y sin apropiarse del rebaño. Además, se despide sabiendo que “no es el centro de la historia”. Palabra de Papa Francisco, que dedicó la homilía de hoy, 30 de mayo de 2017, a la «despedida de un obispo», como podría titularse la Primera Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

 

San Pablo deja la Iglesia de Éfeso, que él mismo había fundado. Según indicó la Radio Vaticana, el Pontífice recordó: «Ahora debe irse. Todos los pastores debemos despedirnos. Llega un momento en el que el Señor te dice: ve a otra parte, ve allá, ven acá, ven conmigo». Uno de los pasos que debe dar «un pastor también es prepararse para despedirse bien, no a medias. El pastor que no aprende a despedirse es porque tiene algún vínculo no bueno con el rebaño, un vínculo que no fue purificado por la Cruz de Jesús».

 

Entonces, Pablo, en una especie de «consejo presbiterial» se despide de su comunidad eclesiástica: el Obispo de Roma recordó «tres actitudes» del apóstol.

 

Primera: dice que nunca se ha echado atrás. No es un acto de «vanidad, porque él dice que es el peor de los pecadores, lo sabe y lo dice», sino que simplemente relata «la historia» verdadera. «Una de las cosas que da mucha paz al pastor cuando se despide es acordarse de que nunca ha sido un pastor de compromisos», la conciencia de no haber «guiado a la Iglesia con compromisos. No se echó atrás. Y se necesita valentía para ello», insistió Francisco.

 

Segunda actitud: san Pablo comunica que va a Jerusalén movido por el Espíritu, sin saber qué le sucederá. Prácticamente, obedece al Espíritu Santo: «El pastor sabe que está en camino. Mientras guiaba a la Iglesia tenía la actitud de no hacer compromisos; ahora el Espíritu le pide que se ponga en camino, sin saber qué sucederá». Y el apóstol «continúa porque él no tiene nada propio, no hizo una apropiación indebida de su rebaño. Sirvió. “¿Ahora Dios quiere que me vaya? Me voy sin saber qué sucederá conmigo. Solo sé (el Espíritu se lo había comunicado) que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me dice que me esperan cadenas y tribulaciones”. Eso era lo que sabía». Sin embargo, no renuncia, acepta con confianza los nuevos desafíos peligrosos.

 

No lo espera «la jubilación. Voy a otra parte a servir a otras Iglesias —prosiguió el Papa. Siempre con el corazón abierto a la voz de Dios: dejo esto, seré qué me pide el Señor. Y ese pastor sin compromisos ahora es un pastor en camino».

 

Tercer punto: Pablo precisa que no considera, de ninguna manera, preciosa «mi vida». Y Francisco añadió: no es «el centro de la historia, de la historia grande o de la historia pequeña», sino que es «un servidor».

 

El Pontífice citó un dicho popular: «Como se vive, se muere; como se vive, se despide»; san Pablo se despide al final con «una libertad sin compromisos» y se pone en marcha hasta el final de la misión que Dios le encomendó en la tierra. Así «se despide un pastor», exclamó el Papa.

 

Francisco invocó: «Con este ejemplo tan bello, recemos por los pastores, por nuestros pastores, por los párrocos, por los obispos, por el Papa, para que sus vidas sean vidas sin compromisos, una vida en camino, y una vida en donde ellos —concluyó— no se crean que están en el centro de la historia y así aprendan a despedirse».


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Genova: Sacerdotes y religios@s hoy; en conversación con el Papa

No a los curas Google y Wikipedia”

El Papa en Génova se encuentra con los obispos, el clero y los religiosos de Liguria; pide expulsar a los seminaristas que murmuran, pues «cría cuervos y te comerán los ojos»; no a los sacerdotes «que saben todo» y a los que son «empresarios». Cita al cardenal Canestri: «La Iglesia es como un río, lo importante es estar dentro del río»
ANSA

Papa Francisco en la catedral de Génova

Pubblicato il 27/05/2017
Ultima modifica il 27/05/2017 alle ore 16:07
DOMENICO AGASSO JR.
ENVIADO A GÉNOVA

Responsables de los seminarios, «expulsen a los seminaristas que murmuran», de lo contrario, como dice el dicho, «cría cuervos y te sacarán los ojos». Hay que desconfiar de los sacerdotes «que saben todo», a los que los niños podrían llamar «curas Google y Wikipedia», porque son dañinos, así como los curas «empresarios», que no están abiertos a las sorpresas de Dios. El Papa Francisco lo dijo hoy, 27 de mayo de 2017, por la mañana en la Catedral de San Lorenzo de la ciudad de Génova, en donde se reunió con los obispos de Liguria, con el clero y los religiosos de la región, con los colaboradores laicos de la Curia y con representantes de otras confesiones, en la segunda etapa de su visita a la ciudad. El Pontífice citó al cardenal Giovanni Canestri: «La Iglesia es como un río, lo importante es estar adentro del río».

 

Después del saludo del arzobispo cardenal Angelo Bagnasco, el obispo de Roma respondió a algunas preguntas que le hicieron. Pero antes, al tomar la palabra, pidió «rezar juntos por nuestros hermanos coptos egipcios que han sido asesinados porque no querían renegar su fe. Junto a ellos, junto a sus obispos, a mi hermano Tawadros. Los invito a rezar en silencio y luego juntos un Ave María. Y no olvidemos que hoy los mártires cristianos son más numerosos que en los primeros tiempos de la Iglesia».

 

Padre Santo, le pedimos que nos indique los criterios para vivir una intensa vida espiritual en nuestro ministerio que, en la complejidad de la vida moderna y de las tareas administrativas, tiene a hacer que vivamos dispersos y fragmentados.

 

Diré que entre más imitemos el estilo de Jesús, mejor haremos nuestro trabajo de pastores. Este es el criterio fundamental, el estilo de Jesús. Siempre Jesús estaba en camino, en medio de la gente, la multitud, dice el Evangelio, que distingue bien entre discípulos, multitud, doctores de la ley. Podemos intuir que la mayor parte del tiempo Jesús lo pasaba en la calle: esto quiere decir cercanía a los problemas de la gente, no se escondía; después, por la noche, se escondía para rezar. Esto es útil para nosotros, que siempre vamos con prisas, viendo el reloj porque hay que apurarse; pero este comportamiento no es pastoral. Jesús no hacía esto. Jesús nunca estuvo parado, y, como todos los que caminan, está expuesto a tensiones.

El miedo más grande que debemos tener es a una vida estática, del cura que tiene todo bien resuelto, en orden, estructurado, todo en su lugar. Yo tengo miedo del cura estático, incluso cuando es estático en la oración, de tal hora a tal hora. Pero, ¿no te dan ganas de pasar una hora más con el Señor? Una vida tan estructurada no es una vida cristiana. Tal vez ese párroco sea un buen empresario, pero ¿es cristiano? ¿Por lo menos vive como cristiano? Sí, celebra la misa, pero ¿el estilo? ¿Es cristiano o de empresario? Jesús siempre ha sido un hombre de la calle, de camino, abierto a las sorpresas de Dios; por el contrario, el sacerdote que tiene todo planeado, todo estructurado, generalmente está cerrado a las sorpresas de Dios, y se pierde esa alegría de la sorpresa del encuentro. El Señor te sorprende cuando no te lo esperas pero si eres abierto.

 

No hay que tener miedo de esta tensión que nos toca vivir, nosotros estamos en camino y el mundo es así; un educador, un padre, un sacerdote está expuesto a esta tensión, un corazón que ama siempre vivirá expuesto a esta tensión.

 

Si vemos a Jesús, en los Evangelios nos hacen ver dos momentos fuertes, que son el fundamento: el encuentro con el Padre y el encuentro con las personas, todas, incluso las más incómodas, como los leprosos.

 

La oración: tú puedes rezar como un perico, pero no es la manera correcta: en cambio, encuentra al Señor, cállate, déjate ver, di una cosa al Señor… Encuentro. Con la gente, lo mismo. Nosotros, los sacerdotes, sabemos cuánto sufre la gente que viene a pedir consejo y nosotros respondemos apresuradamente: “Ahora no tengo tiempo”. De prisa y no en camino.

 

Claro, estar con la gente cansa, ¡pero es el pueblo de Dios! Pero, ¡piensen en Jesús! Hay que dejarse cansar por la gente, no defender demasiado la propia tranquilidad.

 

El sacerdote no debe hablar demasiado de sí mismo, no debe sentir la necesidad de verse al espejo. El cansancio que sirve es el de la santidad, y no debe ser autoreferencia.

 

Hay que preguntarse: “¿Soy hombre de la calle? ¿De oreja que sabe escuchar? ¿Me dejo cansar por la gente? Esto era Jesús, no hay otras fórmulas.

 

Nos hará bien a todos los sacerdotes recordar que solo Jesús es el Salvador, no hay otros. Y pensar que Jesús nunca se legó a las estructuras, sino que siempre se vinculaba a las relaciones. Si un sacerdote ve que está legado a las estructuras, algo no funciona.

 

Una vez escuché a un hombre de Dios, posible beato, que decía que en la Iglesia hay que vivir lo mínimo de estructuras y lo máximo de vida, y no al contrario.

Sin la relación con Dios y con el prójimo nada tiene sentido en la vida de un sacerdote: harás carrera, irás a esa parroquia que te gusta, pero el corazón quedará vacío, porque tu corazón está legado a las estructuras y no a las relaciones esenciales, con el Padre y con Jesús y con las personas.

 

Quisiéramos vivir mejor la fraternidad sacerdotal tan aconsejada por nuestro cardenal arzobispo y promovida con encuentros diocesanos, vicariales, peregrinajes, retiros y ejercicios espirituales, semanas de comunidad… ¿Puede darnos alguna indicación?

 

Cuántos años tiene usted (“81 ya cumplidos”, fue la respuesta, ndr.) Somos coetáneos. Le hago una confesión, escuhcándolo hablar así, le habría dado 20 años menos (risas generales, ndr.).

 

Fraternidad es una bella palabra, pero no cotiza en la bolsa de valores, es una palabra, es muy difícil la fraternidad entre nosotros, es un trabajo de todos los días en la fraternidad presbiterial. Nosotros tenemos un peligro, de haber creado esa imagen del cura que sabe todo, que no necesita consejos. Los niños pueden decir: “¡Pero este es un cura Google y Wikipedia!”. Y esto hace daño a la vida presbiterial.

¿Por qué perder tanto tiempo en reuniones? Y ¿cuántas veces en las reuniones yo estoy en órbita y no escucho a mi hermano sacerdote que está hablando? Si el obispo dijera: “Ustedes saben que el año que viene aumenta el 8X1000” (impuesto en Italia destinado por los contribuyentes que lo deseen a la Iglesia católica, ndr.), ¡ahí sí avanza la atención! (Risas generales, ndr.) Hay preguntas que debemos hacernos mientras en las reuniones no escucho al otro que está hablando: ¿Por qué no me interesa? ¿Por qué no me interesa lo que está diciendo mi hermano sacerdote?

 

Hay que escucharse, rezar juntos, un buen almuerzo, y hacer fiesta juntos; los sacerdotes jóvenes, un partidito de futbol juntos, esto hace bien: ser hermanos, la fraternidad es muy humana. Los “hermanos” son una riqueza para el otro.

 

Los sacerdotes y los obispos no somos el Señor, nosotros somos los discípulos del Señor, debemos ayudarnos, también discutir, como los discípulos que discutían sobre quién era el más grande entre ellos, pero no chismear, “decir por detrás”. “¿Escuchaste lo que dijo este tonto?”; no a las murmuraciones y a las competiciones.

 

Pensé tres veces si podía decirlo, no sé si debo decirlo, pero puedo decirlo (risas, ndr.). Para hacer un nombramiento de un obispo se piden informaciones a sacerdotes, fieles, consagrados: A veces se encuentran calumnias u opiniones que, sin ser graves, devalúan al sacerdote, y se entiende inmediatamente que detrás están los celos. Cuando no hay fraternidad sacerdotal está la traición de la fe. Para seguir adelante, para crecer, se despluma al hermano.

 

El gran enemigo contra la fraternidad sacerdotal son la envidia y los celos. Sucede que a veces es más importante la ideología que la fraternidad, e incluso que la doctrina. ¿A dónde hemos llegado?

Puede ayudar saber que ninguno de nosotros es el todo, todos somos parte de un cuerpo, la Iglesia de Cristo. La pretensión de tener razón siempre te lleva a equivocarte, pero esto se aprende desde el seminario.

 

Un buen arzobispo de aquí, el cardenal Canestri, decía que “la Iglesia es como un río, lo importante es estar adentro del río”, pero estar a la derecha o a la izquierda del río es una variedad lícita, lo importante es estar dentro del río. Y muchas veces nosotros queremos que el río se haga pequeño y que esté solo de nuestra parte, y condenamos a los demás. Esto no es fraternidad. Todos dentro del río.

 

Esto se aprende en el seminario, y yo lo aconsejo a los formadores: si ven a un seminarista bueno, inteligente, pero que es un chismoso, expúlsenlo: será una hipoteca para la fraternidad. Hay un dicho: cría cuervos y te sacarán los ojos; si crías cuervos en el seminario, destruirán cualquier fraternidad en el presbiterio.

Y luego están el párroco y el vicepárroco, a veces van de acuerdo, a veces están en partes diferentes del río: hagan un esfuerzo para comprenderse y hablarse, lo importante es estar dentro del río y no chismear, se necesita crear unidad; debemos tomar los dones, los carismas, las luces de cada uno.

 

Una vez, algunos monjes fueron a ver al abad Pafnuncio, preocupados por los pecados de uno de ellos y le pidieron ayuda a él: “Sí, he visto en la orilla del río a un hombre en el lodo hasta las rodillas, algunos hermanos querían darle una mano, y, por el contrario, lo hundieron hasta el cuello; hay algunas ayudas que en realidad tratan de destruir, disfrazadas de ayudas”.

 

Una cosa que nos ayudará mucho cuando nos encontremos frente a los pecados y a las cosas feas de nuestros hermanos que tratan de romper la fraternidad es preguntarse: ¿cuántas veces yo he sido perdonado?

 

Usted ha vivido una larga vida consagrada en diferentes situaciones y con diferentes roles de responsabilidad. ¿Qué puede decirnos para vivir nuestra consagración con mayor intensidad, fieles a nuestro carisma, a nuestro apostolado y a la diócesis? (Pregunta de la madre Rosangela Sala, presidenta de Usmi lígure, ndr.)

 

Madre Rosangela, la conozco desde hace años. Es buena, pero tiene un defecto, conduce a 140 kilómetros por hora (risas, ndr.). La diócesis es esa porción del pueblo de Dios que tiene cara. Ha hecho, hace y hará historia. Todos estamos dentro de la diócesis. Nos ayuda para que nuestr fe no sea teórica. Y ustedes, consagradas y consagrados, son un regalo para la Iglesia, cada carisma es un regalo para la Iglesia universal, pero siempre es interesante ver como todos los carismas nacen en un lugar concreto y están unidos con la vida de la diócesis concreta, no nacen en el aire. Lugar concreto que después crece y tiene un carácter universal, pero en el origen siempre tiene una concreción. Es bello hacer memoria de cómo no hay un carisma sin una experiencia fundadora concreta, raíces concretas. Pensemos en los franciscanos: el lugar que nos viene a la mente inmediatamente es Asís, “Pero somos universales”. Sí, es cierto, pero el origen concreto prevalece. El carisma es para ser encarnado, nace en un lugar concreto y luego crece. Pero siempre hay que buscar dónde nació. Esto nos enseña a amar a la gente en los lugares concretos. Concretamente. La concreción de la Iglesia la da la diocesanidad. Esto no quiere decir matar el carisma, no, ayuda a que el carisma se vuelva más real, más visible, más cercano. Cuando la universalidad de un instituto se olvida que debe insertarse en los lugares concretos, en las diócesis concretas, esta orden al final olvidará dónde nació. Se universaliza, pero no hay esa concreción de la diocesanidad. Institutos religiosos voladores no existen, y si alguien tiene esa pretensión, acabará mal.

 

Y pensar en la universalidad sin concreción lleva a la autoreferencialidad. Y después subrayo la disponibilidad. Disponibilidad para ir a donde hay más riesgos, necesidades; hay que donar el carisma, insertarse donde hay más necesidades, en todas las periferias. Estas periferias son el reflejo de los lugares en los que nació el carisma primordial. Y cuando digo disponibilidad también digo revisión de las obras: a veces se hacen porque no hay personal; pero también cuando no hay personal es bueno preguntarse: ¿nuestro carisma es necesario aquí? Hay que ser disponibles, con prudencia de gobierno, pero sin miedo de los riesgos.

 

¿Cómo afrontar la general disminución de vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada?

 

Hay un problema demográfico, en Italia estamos bajo cero. Si no hay chicos, no hay vocaciones; era más fácil en tiempos de familias numerosas. Es más fácil convivir con un gato y con el perro que con el hijo, porque me aseguro el amor programado, me siento acompañado por el perro o el gato. En cada época debemos ver las cosas que suceden como un paso del Señor: hoy, el Señor pasa a vernos y nosotros debemos preguntarnos qué sucede.

 

También está la crisis matrimonial, los jóvenes ya no se casan, prefieren convivir. Es una crisis trasversal. Una crisis trasversal que, como tal, es un tiempo para preguntarle al Señor: ¿qué debemos hacer? ¿Cambiar? Afrontar los problemas es necesario, aprender de los problemas es algo obligatorio.

 

Hay que buscar una respuesta a esto, que no sea reductiva, de conquista. Recuerdo como si fuera ahora: “la trata de las novicias”, título del periódico italiano “Corriere della Sera”, creo que de hace algunos años. Fue un escándalo. Una congregación que cogía el pullman, iba a lugares pobres, convencía a las chicas a que fueran a Buenos Aires para que convertirse en novicias, y las cosas no funcionaban. Y este es un dato de hace quince años, pero ha sucedido también en Roma, congregaciones que iban a los países extracomunitarios, pobres: encontraban personas que no tenían vocación, pero que no querían estar allí en esos lugares, entonces venían aquí, no se consagraban, algunos tal vez encontraban trabajo, pero otros acababan en la calle.

 

Los jóvenes piden testimonio de autenticidad, armonía con el carisma. Nosotros debemos comprender que con los comportamientos mundanos somos nosotros los que provocamos ciertas crisis vocacionales, hemos sido nosotros mismos. Se necesita una conversión pastoral, misionera, testimonio que atraiga las vocaciones.

 

Las vocaciones existen, Dios las da, pero si tu, sacerdote o monja, siempre estás ocupado y no tienes tiempo de escuchar a los jóvenes que vienen (que a veces son aburridos), no las cultivamos; los jóvenes están en movimiento: hay que hacerles propuestas misionales. Haciendo estas obras de bien con ellos el Señor les habla.

El testimonio también se ofrece sin palabras. Acabo con una anécdota: en la zona en la que era obispo auxiliar, en un hospital cerca del vicariato, había tres monjitas ancianas y enfermas de una congregación que no tenía gente: la madre general, con buen sentido, las volvió a llamar; un sacerdote llamó a la madre general de una congregación de Corea para pedirle ayuda. Llegan tres monjas coreanas y después de algunos días los enfermos estaban felices: «¡Qué monjas más buenas!». «¿Pero, qué están diciendo, cómo las entienden si no hablan ni una palabra de español?». «La sonrisa», el lenguaje de gestos, del testimonio del amor. Incluso sin palabras se puede atraer a la gente. El testimonio es la clave de las vocaciones.