Loiola XXI

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Mozambique: la paz y el perdón en el discurso del Papa al pueblo.

Fieles de Mozambique dan la bienvenida al Papa.Fieles de Mozambique dan la bienvenida al Papa.  (AFP or licensors)EDITORIAL

Paz a través de la justicia y el perdón, camino maestro no sólo para África

El Papa Francisco hizo un fuerte llamamiento a la reconciliación en su primer discurso en Mozambique, recordando que la paz no es sólo la ausencia de la guerra, sino que es un compromiso incansable para devolver los derechos y la dignidad a los pueblos: pero también es necesario el perdón

Andrea Tornielli – Maputo

“¡No a la violencia, sí a la paz!”. El Papa Francisco repitió las palabras de San Juan Pablo II durante su primer discurso en Mozambique, ante las autoridades, los representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático. La palabra “paz” corre el riesgo de sonar como un eslogan vacío, especialmente a los oídos de aquellos que no han conocido la guerra, la violencia, el odio fratricida y los conflictos internos en países influenciados por las grandes potencias. Pero aquí en Maputo el llamamiento del Obispo de Roma toca las cuerdas más íntimas de un pueblo. Un millón de muertos y entre tres y cuatro millones de desplazados en los países vecinos: tanto costó la guerra civil que vio contrapuestos al Frelimo (el Frente de Liberación de Mozambique de inspiración marxista-leninista) y la Renamo (la Resistencia Nacional Mozambiqueña, un movimiento armado anticomunista).

Una guerra que duró más de quince años, que terminó en 1992 con los Acuerdos de Roma propiciados por la Comunidad de San Egidio, la Iglesia local y el Gobierno italiano. En el último cuarto de siglo el camino no ha sido fácil, sino que ha estado marcado por el resurgimiento de conflictos que han hecho temer lo peor. Hoy la paz parece florecer gracias al nuevo acuerdo firmado en agosto de 2019 entre el presidente Nyusi y el líder de la Renamo Ossufo Momade, que prevé el desarme de más de cinco mil combatientes y nuevas elecciones generales previstas para el próximo 15 de octubre.

El Papa ha querido expresar desde sus primeras palabras su aprecio por los esfuerzos que se están realizando para que “la paz vuelva a ser la norma, y la reconciliación la mejor manera de afrontar las dificultades y los retos que se encuentran como nación”. La búsqueda de la paz, el compromiso por la paz, requiere un “trabajo duro, constante e incesante”. Pero Francisco, en el discurso de apertura de su visita a Mozambique, recordó que la paz “no es sólo la ausencia de guerra, sino el compromiso incansable – sobre todo de quienes ocupamos un cargo de mayor responsabilidad – de reconocer, garantizar y reconstruir concretamente la dignidad, a menudo olvidada o ignorada, de nuestros hermanos, para que se sientan protagonistas del destino de su propia nación”.

La paz no puede separarse de la justicia y no puede lograrse sin perdón y reconciliación, como siempre ha recordado Juan Pablo II, incluso inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra los Estados Unidos. “No podemos perder de vista – afirma hoy su sucesor – que, sin igualdad de oportunidades, las diferentes formas de agresión y de guerra encontrarán un terreno fértil que, tarde o temprano, provocará la explosión.

Cuando la sociedad – local, nacional o mundial – abandona en la periferia a una parte de sí misma, no habrá programas políticos, ni fuerzas del orden o de intelligence que puedan asegurar ilimitadamente la tranquilidad. Las desigualdades sociales, la explotación salvaje de los recursos naturales que deja a los pueblos en la pobreza, un sistema económico-financiero que pone en el centro al dios dinero y no al hombre, la incitación al odio y a la contraposición, son semillas de violencia y de guerra.

Para hacer florecer la verdadera paz – éste es el camino indicado por el Papa – es necesario comprometerse por la justicia, combatir las desigualdades, fomentar la cultura del encuentro, cuidar la casa común y no descartar a los jóvenes y a los ancianos. Un camino maestro a seguir, no sólo en África


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Una difícil paz en Colombia. Urge la reconciliación.

Los desafíos de Colombia son demasiado grandes para que el país siga dividido

Misión de la ONU en Colombia/Elizabeth Yarce
Jornada de capacitación en la Zona de Reincorporación en Carrizal, Colombia.

2 Julio 2019

El Secretario General de la ONU advierte que todos los colombianos sufrirán las consecuencias si no se actúa para aprovechar las oportunidades que ofrece el fin del conflicto con las FARC-EP. También recalcó que el descenso de la violencia después de firmar el Acuerdo de Paz fue “efímero” y se necesita mayor protección para los líderes sociales y los excombatientes.

“Los desafíos del presente y del futuro son demasiado grandes para que los colombianos y colombianas sigan inmersos en una debilitante división sobre el Acuerdo en lugar de trabajar juntos en su implementación”, asegura un nuevo informe del Secretario General sobre el avance del proceso de paz en el país.

António Guterres recalca que es necesario un diálogo inclusivo entre todas las fuerzas políticas basado en el respeto a las profundas diferencias, en particular a la luz de las nuevas reformas constitucionales propuestas.  Según el titular de la ONU todos los colombianos sufrirán las consecuencias si no se actúa para aprovechar las oportunidades que ofrece el fin del conflicto con las FARC-EP.

“Exhorto a todas las partes a que velen por que cualquier reforma que se lleve a cabo respete los compromisos contraídos con quienes dejaron las armas de buena fe y sobre la base de las disposiciones del Acuerdo de Paz, principio que el propio Consejo de Seguridad ha recalcado”, expresa en el informe, asegurando que acoge con beneplácito el reciente llamamiento del presidente Iván Duque en pro de un pacto nacional con todos los actores políticos, en el que recuerda su mensaje a favor de centrarse en lo que une a los colombianos y no en lo que los divide.

Guterres dice tener la firme esperanza de que se arraigue cada vez más una visión pragmática y orientada al futuro, y elogia todas las voces que abogan por un enfoque de ese tipo.

Jennifer Moreno/Misión de Verificación de la ONU
Mesa de Reincorporacion miembros de las FARC en Antioquia en Vidrí, Colombia.

Un fin “efímero” de la violencia

El Secretario General aseguró que se necesitan respuestas urgentes para contrarrestar la violencia en algunas de las zonas más afectadas, donde el claro descenso de la violencia que se produjo inmediatamente después del final del conflicto con las FARC-EP fue “efímero”.

Desde la firma del Acuerdo de Paz, la Misión haya verificado la muerte de 123 excombatientes, además de 10 desapariciones y 17 tentativas de homicidio. Durante el período sobre el que se informa se produjeron 14 asesinatos de exmiembros de las FARC-EP, entre ellos el segundo asesinato registrado de una mujer excombatiente, Lucero Jaramillo Álvarez, que tuvo lugar el 4 de abril en Putumayo.

Es sumamente preocupante que continúen los asesinatos de líderes sociales y comunitarios y de exmiembros de las FARC-EP.

“Es sumamente preocupante que continúen los asesinatos de líderes sociales y comunitarios y de exmiembros de las FARC-EP. Reconozco el compromiso expresado por el presidente Duque de proteger a los líderes y a todos los excombatientes que participan en el proceso de reincorporación, ya que se necesitan urgentemente resultados concretos en esta esfera. Confío en que las medidas de seguridad para los exmiembros de las FARC-EP recientemente anunciadas logren ofrecerles mayor protección”, expresa Guterres, agregando que la cooperación y el compromiso de todas las instituciones y sectores serán esenciales para evitar que la violencia obstaculice los preparativos de las próximas elecciones regionales y locales.

El titular de la ONU recalcó que el desafío de proteger a las comunidades afectadas por el conflicto, a los líderes sociales y a los exmiembros de las FARC-EP depende de que se establezca una presencia integral y efectiva del Estado en esas zonas remotas e históricamente desatendidas.

“Si bien se trata de un desafío a largo plazo que los sucesivos Gobiernos no han logrado solucionar, no se puede seguir posponiendo; debe atenderse ahora con urgencia y, en ese empeño, las autoridades pueden contar con el apoyo de las Naciones Unidas”, dijo.

La reincorporación y la justicia transicional

Guterres aplaudió la decisión del Gobierno de establecer arreglos claros para cuando expire la vigencia de los 24 espacios territoriales de capacitación y reincorporación el próximo 15 de agosto. También dio la bienvenida al espíritu de flexibilidad y diálogo constructivo demostrado por las autoridades y por las FARC, para encontrar soluciones para las transiciones de estos espacios.

“La prórroga del plazo para aclarar la situación de los espacios es una decisión importante y sensata del Gobierno a fin de disipar esta fuente de incertidumbre y preocupación. La transición ofrece la oportunidad de que el Gobierno consolide su presencia institucional en esos espacios, que debe ir acompañada también de la aprobación y el desembolso acelerados de fondos para actividades económicas”, dijo, y reiteró que el ritmo de aprobación y desembolso de fondos para actividades productivas no se han acelerado y sigue siendo una fuente tangible de incertidumbre para los excombatientes.

El Secretario General, además, expresó que las disposiciones de justicia transicional de Colombia son un modelo innovador de rendición de cuentas basado en la justicia restaurativa, no en la impunidad, que maximiza los incentivos para el esclarecimiento de la verdad y la reparación a las víctimas y contribuye así a la paz y la reconciliación.

“Debe darse la oportunidad a este sistema de funcionar y de responder a esas grandes expectativas. A este respecto, acojo con beneplácito la finalización del marco jurídico de la Jurisdicción Especial para la Paz. Insto a todas las partes a que respeten la independencia y autonomía de ese órgano y velen por que la Jurisdicción Especial, al igual que los demás componentes del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, cuente con los recursos necesarios para desempeñar sus funciones, que son esenciales”, expresó, asegurando que en un corto período de tiempo, la JEP ha logrado importantes resultados y que la exhorta a que siga cumpliendo todas sus responsabilidades con la misma determinación y diligencia que ha demostrado en el período crítico de su puesta en marcha.

El cumplimiento de las FARC

Hisae Kawamori
Miembros de la cooperativa COOMPAZCOL, formada por excombatientes de las FARC-EP trabajan en el campo.

Guterres hizo hincapié en la importancia de que todos los líderes de las FARC den el ejemplo y contribuyan activamente al esclarecimiento de la verdad en todos los casos examinados por la Justicia Especial.

La Misión ha verificado que la gran mayoría de los exmiembros de las FARC-EP están cumpliendo sus compromisos con arreglo al Acuerdo de Paz: han dejado las armas y participan activamente en el proceso de reincorporación.

Aplaudo su perseverancia. El partido FARC ha contribuido de manera constructiva al debate en el Congreso y se prepara para participar, por primera vez, en las elecciones locales y regionales. Además, muchos líderes de la FARC han comparecido ante la Jurisdicción Especial para la Paz para ofrecer su versión de los hechos ocurridos durante el conflicto y contribuir a los procesos de esclarecimiento de la verdad y de reparación”, dijo.

El apoyo internacional

El Secretario General dijo que a la luz de los avances y también de los nuevos riesgos para el proceso de paz, resulta esencial que la comunidad internacional continúe involucrada.

Guterres aseguró que la futura visita del Consejo de Seguridad a Colombia entre el 11 y el 14 de julio representa una oportunidad para ayudar al pueblo colombiano a superar los obstáculos actuales y para reafirmar el ejemplo que Colombia puede dar a otros países en situaciones de conflicto en todo el mundo.

“Aprovecho esta oportunidad para renovar el compromiso y la determinación de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia y del sistema de las Naciones Unidas para ayudar a los colombianos y colombianas a hacer realidad sus aspiraciones de un futuro más pacífico”, concluyó.

Video relacionado:

En una granja llamada La Nueva Colombia, más de 40 exmiembros de las FARC  cultivan la tierra al mismo tiempo que fomentan la estabilidad en la región. La granja es parte del programa de reinserción supervisado por la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia. Tras el histórico acuerdo de paz firmado en 2016, la Misión ayuda a los excombatientes a reintegrarse en la vida civil.


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China: y llegó la reconciliación. Cómo?

China; una fábrica abandonada se convierte en iglesia

En una localidad de la diócesis de Baoding, los católicos que hace tiempo estaban divididos entre “oficiales” y “clandestinos” se unen para convertir una fábrica abandonada en un lugar de oración, para las liturgias y para la celebración de los sacramentos. Los muros y pavimentos restaurados ven surgir la reconciliación en los corazones que habían estado divididos durante décadas

China, foto de los “equipos” de constructores que han transformado la fábrica abandonada en iglesia

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Pubblicato il 05/04/2019
Ultima modifica il 05/04/2019 alle ore 15:20
GIANNI VALENTE
CIUDAD DEL VATICANO

«Hemos esperado años y hemos tenido esperanzas en la unidad durante años. Ahora el viento del este ha llegado finalmente, y se sienten los pasos de la primavera acercándose». Son imágenes simples y sugestivas las que utilizan los católicos de Shizhuang para describir lo que ha sucedido entre ellos durante el mes de marzo de este 2019. Primero la misa de reconciliación entre la comunidad católica “oficial” y la comunidad católica “clandestina”, celebrada el 3 de marzo por el arzobispo Francisco An Shuxin, siguiendo el camino de la unidad y del perdón recíproco sugerido por el Papa Francisco. Después la comunión vivida y experimentada en un proyecto común, de gran impacto simbólico: la construcción colectiva de una iglesia “provisional” dentro de una fábrica abandonada.

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Shizhuang es una localidad de 2000 habitantes, principalmente católicos (el 80%). Hasta hace no mucho, los sacerdotes y fieles de las llamadas comunidades “clandestinas” celebraban sus misas en las casas privadas. Después de la reconciliación de principios de marzo, se comprendió que el local que utilizaba la comunidad “oficial” no habría sido suficiente para contener las misas para los Bautismos católicos de la localidad, que finalmente se decidieron a compartir las liturgias eclesiásticas viviendo y manifestando su plena comunión sacramental. En las primeras celebraciones litúrgicas de la comunidad católica reconciliada, demasiadas personas se quedaban fuera del local, expuestas a la intemperie del norte de China, que todavía se siente en este periodo del año. Así, los católicos de la localidad de la diócesis de Baoding comenzaron a reunir fondos para construir una iglesia de dimensiones adecuadas. Mientras tanto pidieron permiso a las autoridades para poder adaptar una fábrica abandonada desde hace 30 años y convertirla en un espacio provisional para encontrarse y celebrar juntos la eucaristía.

Después de haber obtenido el consenso de las autoridades civiles, los sacerdotes y laicos se organizaron espontáneamente en equipos para arreglar la vieja fábrica y convertirla en lugar para la oración, para las liturgias y las celebraciones de los sacramentos.

La narración de esta aventura comunitaria, que ha recibido Vatican Insider, describe con conmoción el espectáculo del pueblo de Dios que «se ha puesto a construir la casa de Dios». Hombres y mujeres ofreciendo trabajo gratuito para la construcción, sudando y ensuciándose las manos juntos. El resto de la comunidad ofrece a los “constructores” el material necesario, además de comida y lo que se necesita para asegurar que puedan continuar con su trabajo. También se trabaja de noche, y, durante las sesiones de trabajo, los equipos de constructores viven juntos momentos de oración y visitas al Santísimo.

El trabajo gratuito surge claramente del agradecimiento compartido que los católicos de Shizhuang experimentan como rasgo característico de este nuevo periodo eclesial. «Si les preguntas de dónde sacan la energía necesaria para trabajar juntos», se lee en la narración de los hechos, «responden simplemente que están contentos, y por ello, a veces, ni se dan cuenta del cansancio. Todos están cansados, pero en sus caras se percibe gratitud y agradecimiento dirigido a Dios».

Durante la Revolución Cultural (1966-1976) las catedrales y las iglesias chinas eran las que se transformaban en fábricas, depósitos y establos. En agosto de 1966, Mao Tse-tung declaró que «en China ya no existe la religión».

A finales de los años setenta, cuando Deng Xiaoping sacó al país de esos años difíciles, alrededor del destino de los lugares de culto maltratados se abrieron nuevas heridas en el catolicismo chino: ¿convenía volver a abrir las casas de Dios, como pedía en el gobierno, y volver a celebrar en ellas los bautismos, los matrimonios, el sacrificio eucarístico cotidiano y los funerales de quien muriera? ¿O era mejor seguir celebrando las misas en la discreción de las propias viviendas, escapando a la vigilancia del poder que había perseguido a la Iglesia de Cristo?

En la actualidad, en la época de los claroscuros que está viviendo la Iglesia católica en China, hay muchos otros lugares de culto “maltratados” porque no cumplirían las reglas impuestas por los aparatos políticos locales. Pero también hay espacios industrializados que se transforman en lugares en los que se celebra la Eucaristía, con el permiso de los funcionarios del gobierno. Los muros y los pavimentos renovados presencian el surgimiento de la reconciliación de los corazones Los muros y el pavimento de cemento ven surgir la reconciliación de los corazones gracias a los hermanos que se habían separado durante tanto tiempo. Un milagro que no puede se impuesto por decreto por parte de nadie, ni siquiera según las disposiciones canónicas del Vaticano ni, mucho menos, las presiones políticas civiles.


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Los obispos coreanos aplauden el encuentro de los dos presidentes

Obispos coreanos celebran la cumbre por la reconciliación

“Una primavera tras un largo invierno”, así han definido los prelados de Corea la cumbre intercoreana del 27 de abril como gesto de diálogo y reconciliación

Ciudad del Vaticano

«Este vértice norte-sur pone fin a un conflicto activo desde hace mucho tiempo y se convertirá en un hito para la paz en la península coreana». Son las palabras de alegría y conmoción de los obispos coreanos, tras el histórico encuentro entre el líder norcoreano Kim Jong-un y el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, que tuvo lugar el 27 de abril de 2018.

La Iglesia católica coreana, junto con todo el pueblo de esa pequeña península del océano pacífico, celebraron las imágenes del saludo entre los dos máximos representantes políticos, en medio de un ambiente de diálogo y reconciliación, que tiempo atrás hubiera resultado “impensable”, cuando la posibilidad de un enfrentamiento nuclear y el ataque de misiles parecían incontenibles.

Un encuentro histórico

Kim Jong-un se ha convertido en el primer líder de Corea del Norte en atravesar la línea de demarcación militar que divida la península desde hace 70 años.

El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, lo esperaba sonriente al lado del bordillo de cemento que indica el límite fronterizo.

Los dos han posado para los fotógrafos regalando unas imágenes que en cuestión de minutos habían dado la vuelta al mundo. Posteriormente, y en un gesto espontáneo, Kim pidió a Moon volver a cruzar juntos la frontera para pisar suelo norcoreano, y los dos lo han hecho de la mano.

La Iglesia celebra este gesto de reconciliación

En nombre de la Iglesia en Corea, monseñor Kim Hee-Joong celebra «el éxito de la cumbre, según las expectativas y en interés del pueblo coreano y de todos los pueblos» y exhorta al pueblo coreano a rezar con fuerza para que, como el Señor resucitado hizo descender la paz sobre sus discípulos, pueda también hoy dar a la península coreana una paz duradera.

«Es un día histórico. Estoy conmovido. He llorado al ver las imágenes. El proceso de reconciliación ha empezado. Ahora no se puede dar marcha atrás», añadió por su parte Monseñor Lazzaro You Heung-sik, obispo de Daejeon y presidente de la Comisión Episcopal para la Sociedad, en una llamada telefónica con medios locales.

La importancia del llamamiento del Papa por la Paz

Asimismo, el prelado hace incapié en lo importante que ha sido el llamamiento lanzado el miércoles 25 de abril por el Papa Francisco en su audiencia general, en la cual expresó su deseo de que se produzca «un diálogo transparente y un camino concreto de reconciliación y de fraternidad reencontrada».

El Santo Padre también pidió –recordó el obispo– «a todos los que tienen responsabilidad política que tuvieran el coraje de ser instrumentos y artesanos de paz, exhortándolos a proseguir el camino de reconciliación emprendido. Ha indicado la dirección en la que caminar para una paz verdadera no solo en la península coreana sino para toda la región asiática y el mundo entero».

Una primavera tras un largo invierno

 

Las imágenes del encuentro están teniendo un gran eco en Corea. «El pueblo coreano no creía que un encuentro entre los dos líderes fuera posible. Ahora estas imágenes nos están diciendo que es verdad y están comunicando un clima de gran fraternidad», continúa diciendo monseñor You, destacando las primeras palabras escritas en el libro de visitas por Kim Jong-un: «ahora comienza una nueva historia».

El obispo subraya también la presencia en la cumbre de todos los responsables militares y diplomáticos de Corea del Norte, y el hecho de que al terminar la jornada los dos líderes hayan firmado una declaración común y que en la cena ofrecida por Moon haya participado también la mujer de Kim. «Todo son señales positivas –comenta– que indican un diálogo impulsado con el corazón y no solo con un lenguaje puramente diplomático».

Y añade que «se está normalizando rápidamente una situación que ha sido anormal durante más de 60 años. La recuperación de la fraternidad del pueblo coreano finalmente está llegando a esta tierra como la primavera después de un largo invierno».

La Iglesia, durante todo este período de espera y preparación, ya seguido y rezado todos los días por la cumbre. «Nuestra tarea ahora como cristianos –añade monseñor You– es vivir esta realidad de diálogo en concreto y desde una fraternidad nunca olvidada, siempre esperada».

Ahora las miradas están fijas en la relación entre Kim Jong-un y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tendrán a finales de mayo o principios de junio, y al viaje a Estados Unidos que el presidente surcoreano Moon hará a mediados de mes para preparar el encuentro.


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Encuentros de perdón y reconciliación en el Santuario de Loyola.

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El Centro Loyola del Santuario de Loyola ha puesto en marcha un Proyecto de Perdón y Reconciliación para acompañar procesos que ayuden a sanar las heridas y el sufrimiento generados por los distintos tipos de violencia y la vulneración de los derechos humanos en nuestro país.

El Centro Loyola desarrollará  diferentes tipos de iniciativas:

  • Espacios de acogida y encuentro, diálogo y escucha mutua.
  • Reflexión social y espiritual.
  • Itinerarios de curación, recuperación y crecimiento humano.
  • Formación e investigación a propósito del perdón y la reconciliación.

El proyecto, coordinado por el jesuita Manu Arrue SJ, se llevará a cabo en colaboración con otras obras de la Compañía de Jesús, la Iglesia, los agentes sociales y la administración.

Primera actividad: Las Escuelas de Perdón y Reconciliación (ES.PE.RE.)

El Centro Loyola ha puesto en marcha en el mes de febrero de 2018 una experiencia piloto de Escuelas ES.PE.RE. (Escuelas de Perdón y Reconciliación). Se trata de una propuesta surgida en Colombia y extendida ya a 22 países del mundo ―principalmente en América― para ayudar a personas y comunidades que han sufrido o protagonizado violencias y vulneraciones de derechos humanos.

Un grupo de jesuitas y laicos del Santuario de Loyola viajaron el año pasado a Perú para conocer de primera mano el desarrollo y resultados del proyecto en el país americano, referente actual en este ámbito. Por su parte, responsables de ES.PE.RE. de Perú han visitado Loiola para ayudar a poner en marcha el proyecto en Euskadi.

En la experiencia piloto que ha comenzado en febrero han participado hasta ahora quince personas. Durante este año 2018 está previsto que participen otros dos grupos formados por personas a las que el Centro Loyola ha invitado expresamente. El objetivo es comenzar a ofrecer de manera abierta las escuelas ES.PE.RE. en 2019.

Las escuelas ES.PE.RE. se realizan en forma de taller. La formación comienza partiendo de la propia experiencia, se trabaja personalmente y en pequeños grupos de tres personas que normalmente no se conocen entre ellas. Es un trabajo dirigido a la curación: perdonarse a uno mismo y reconciliarse de un modo u otro. Los participantes asisten a los encuentros una vez por semana durante aproximadamente diez semanas. No se trata de una experiencia confesional, no hace falta ser creyente para participar en una escuela ES.PE.RE. La participación en estos talleres se realiza en total confidencialidad.

En América la metodología se ha aplicado en los últimos años con personas de diferentes perfiles:

  • Personas en prisión.
  • Personas que sufrieron violencia y desplazados, y personas que protagonizaron violencias y vulneraciones de derechos humanos.
  • Personas necesitadas de curar sus propias heridas y reconciliarse.
  • También se realizan experiencias inspiradas en ES.PE.RE. adaptadas a centros educativos.

Qué entendemos por reconciliación

Así como el perdón es algo que tiene que ver fundamentalmente con una decisión personal ―sin necesidad de que el otro me perdone―, la reconciliación supone el encuentro con la otra persona. Es un camino que puede dar lugar a diferentes resultados o tipos de reconciliación: una reconciliación de coexistencia (a distancia); una reconciliación de convivencia (próxima) o una reconciliación de comunión (renace el amor y la fraternidad). El Centro Loyola aborda la reconciliación contemplando esos tres tipos de resultados, a fin de acompañar cada proceso en su singularidad.

La reconciliación es un proceso de restauración personal y reparación de la fractura social, que tiene por lo menos tres dimensiones: la dimensión personal, la dimensión social y la dimensión política. Es por ello que está directamente relacionado con un modelo de Justicia Transicional que lo considera uno de sus cuatro vértices: Verdad – Responsabilidad (Accountability) – Reparación ― Reconciliación.

Este proyecto del Centro Loyola del Santuario de Loyola es fruto de la definición de la Misión de la Compañía de Jesús actualizada por la Congregación General 36 (2016) que llama a los jesuitas y a laicas/os en colaboración a ser agentes de reconciliación en un mundo fracturado.