Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Julio 31 San Ignacio de Loyola, fundador de la Cía. de Jesús (jesuitas)

Ignacio de Loyola

Íñigo López Sánchez, quien adoptaría el nombre de Ignacio, nació en 1491 en el castillo de Loyola junto a la aldea vasca llamada Azpeitia. Fue caballero al servicio de Carlos I de España y V de Alemania, “hombre dado a las vanidades del mundo”, “con un grande y vano deseo de ganar honra” (Autobiografía, 1). Herido en 1521 por una bala de cañón cuando defendía la fortaleza de Pamplona, fue llevado al castillo de su familia y se sometió a dolorosas cirugías debido a la fractura de una pierna.

Durante su convalecencia, al no encontrar libros de caballería se dedicó a leer una vida de Cristo y las vidas de los santos.

Cuenta él mismo que “cuando pensaba en aquello del mundo, se deleitaba mucho; mas cuando después de cansado lo dejaba, hallábase seco y descontento; y cuando en ir a Jerusalén descalzo, y en no comer sino yerbas, y en hacer todos los demás rigores que veía haber hecho los santos, no solamente se consolaba cuando estaba en los tales pensamientos, mas aún después de dejado, quedaba contento y alegre”. (Autobiografía, 8). Esta experiencia lo conduciría a la conversión.

Su primera decisión fue ir a Jerusalén como peregrino. Una vez curado se dirigió a pie a la abadía benedictina de Nuestra Señora de Montserrat cercana a Barcelona. Allí, ante la imagen de María con el Niño Jesús, veló una noche entera y dejó sus armas de caballero para dirigirse a Manresa, pequeño poblado de Cataluña donde permaneció de marzo de 1522 a febrero de 1523 viviendo una experiencia de Dios que alcanzó su momento más luminoso junto al río Cardoner: “Y estando allí sentado se le empezaron a abrir los ojos del entendimiento; y no que viese alguna visión, sino entendiendo y conociendo muchas cosas, tanto de cosas espirituales, como de cosas de la fe y de letras; y esto con una ilustración tan grande, que le parecían todas las cosas nuevas”. (Autobiografía, 30). Él mismo consignaría su experiencia en el libro de los “Ejercicios Espirituales“.


Después de pasar el año 1523 en Jerusalén buscando las huellas de Jesús, a quien quería “conocer mejor, para imitarlo y seguirlo”, a su regreso se dedicó a estudiar gramática y letras en Barcelona y Alcalá. Pronto tuvo que afrontar dificultades y fue solicitado por la Inquisición en Salamanca, donde fue interrogado y declarado inocente. En febrero de 1528 llegó a París para estudiar en La Sorbona, donde en marzo de 1533 obtuvo el grado de Maestro en Artes, que según la titulación universitaria lo autorizaba para enseñar filosofía y teología. Desde entonces latinizó su nombre firmando como “Ignatius”.

En París compartió un cuarto con dos estudiantes: Pedro Fabro, de Saboya, y Francisco Javier, de Navarra, ambos con 23 años de edad. Se hicieron amigos y pronto Fabro, designado como su tutor de estudios, compartiría su deseo de llevar una vida austera en seguimiento de Cristo. Otro tanto sucedió con Javier, joven de gran ambición en quien hizo mella una frase de Jesús que le repetía Ignacio con frecuencia: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?”. (Mateo 16,26). Otros estudiantes se unieron al proyecto: el portugués Simón Rodríguez y los españoles Diego Laínez, Alfonso Salmerón y Nicolás de Bobadilla. Oraban juntos, discutían sobre la vida cristiana y hablaban de “cosas de Dios”. Ignacio les comunicaba lo que había experimentado, principalmente en Manresa, y suscitaba en ellos el deseo de buscar a Dios.

Fortalecidos por su experiencia espiritual, los siete amigos deciden lo que van a hacer: servir como sacerdotes, si es posible en Jerusalén, o si no irán a Roma para presentarse ante el Papa “a fin de que él los envíe a donde juzgue que será más favorable a la gloria de Dios y utilidad de las almas”. Se dan un año como plazo, desde cuando se encuentren en Venecia. El 15 de agosto de 1534 en París, en la capilla de Montmartre, sellan su proyecto con voto solemne en una misa presidida por Fabro, ordenado el 30 de mayo.

Ignacio enferma en 1535 y va a recuperarse en su tierra natal. La cita en Venecia se aplaza entonces para comienzos de 1537. Mientras tanto el grupo aumenta con los franceses Claudio Jay, Pascasio Broet y Juan Bautista Codure. Restablecido Ignacio, el 8 de enero de 1537 se encuentran en Venecia, donde el 24 de junio son ordenados sacerdotes los que aún no lo eran. La guerra con los turcos dificulta el viaje, y mientras esperan a embarcarse trabajan pastoralmente y se designan “Compañía de Jesús”. Desde entonces añaden a sus nombres las iniciales S.J. (Societatis Jesu, en latín).

Como no parte ningún barco se dirigen a Roma, donde se encuentran en la Pascua de 1538. Ignacio llega con Laínez y Fabro hacia mediados de noviembre de 1537. A 15 kilómetros de Roma, en la capilla de La Storta, Ignacio “sintió tal mutación en su alma y vio tan claramente que Dios Padre lo ponía con Cristo, su Hijo, que no se atrevería a dudar de esto…” (Autobiografía, 96). A sus compañeros les dijo: “He visto a Cristo con su cruz a cuestas y a su lado al Padre Eterno que le decía a su Hijo: ‘quiero que tomes a éste como servidor’, y Jesús me dijo: ‘quiero que nos sirvas’ “.

Los compañeros son recibidos por el Papa en noviembre de 1538 y se ofrecen para cualquier misión que les confíe. Y siendo de países tan diferentes, se hacen esta reflexión: “más vale que permanezcamos de tal manera unidos y ligados en un solo cuerpo, que ninguna separación física, por grande que sea, nos pueda separar”. Deciden por ello formar una nueva orden religiosa, cuya primera “Fórmula del Instituto” es sometida a la consideración de Paulo III, quien el 27 de septiembre de 1540 firma la bula o documento pontificio de aprobación. El 17 de abril de 1541, después de haber rechazado dos veces el voto unánime de sus compañeros, Ignacio acepta el cargo de Prepósito (del latín: puesto delante como guía) General. El 22 de abril los compañeros hacen votos solemnes de pobreza, castidad y obediencia, y otro voto especial de obediencia al Papa para las misiones que les confíe.

En 1541 Ignacio fija su residencia en una vieja casa situada en el centro de Roma frente a una capilla dedicada a Nuestra Señora de la Estrada. La Compañía de Jesús recibe la responsabilidad de la parroquia, e Ignacio se instala en tres pequeñas piezas cercanas al presbiterio. Su principal trabajo allí fue la redacción de las Constituciones de la Compañía de Jesús, lo cual hizo hasta su muerte, siempre en proceso de incorporar las observaciones de sus compañeros y las nuevas experiencias. Su libro de los Ejercicios Espirituales fue aprobado y recomendado por el Papa Paulo III el 31 de julio de 1548.

El 21 de julio de 1550 la Compañía de Jesús obtiene del Papa Julio III su confirmación como orden religiosa, mediante la bula aprobatoria de una segunda Fórmula del Instituto, con un texto ampliado. Las misiones se multiplican en Europa, Asia, África y América.

El Papa envía a algunos teólogos jesuitas al Concilio de Trento, convocado para tratar los puntos de discusión suscitados con motivo del cisma protestante. Ignacio funda instituciones educativas, casas para catecúmenos judíos y mahometanos, un refugio para mujeres errantes, y organiza colectas para los pobres y los prisioneros.

A comienzos de julio de 1556, una fatiga extrema lo obliga a descansar y muere al amanecer del 31 del mismo mes, a los 65 años. Al morir Ignacio, la Compañía de Jesús contaba en el mundo con 1036 jesuitas, unos sacerdotes y otros hermanos, distribuidos en 11 Provincias (circunscripciones territoriales), y con 92 casas de las que 33 correspondían a obras educativas. Fue canonizado como santo por el Papa Gregorio XV el 12 de marzo de 1622, con Francisco Javier y Teresa de Ávila. Sus restos reposan en Roma, en la Iglesia del Gesú.

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Congreso mundial de universidades de jesuitas. Firma del estatuto en Loyola.

A foundational moment in a foundational place

Coaches departed early in the morning to take all the members of the IAJU Assembly from Bilbao to Loyola. It is a one hour trip to the Urola Valley, a beautiful place in the heart of the Basque Country with a spectacular natural environment and an astounding historical and monumental heritage. The Sanctuary of Loyola, built around the Loyola family Tower House, is the spiritual center of the region and a foundational reference for the Ignatian family worldwide. “This is where everything started 500 years ago” stated Ignacio Echarte SJ, former Secretary of the Society and now a member of the community of Loyola, in his welcoming message.

In this extremely significant place, Jesuit universities from across the world officially constituted today the Association that will afford new opportunities for collaboration among them. The Charter of the new institution was signed at the altar of the Basilica by the Superior General of the Society of Jesus, Arturo Sosa SJ, the Secretary of Higher Education, Michael J. Garanzini SJ and one representative from each of the six Conferences or regions of the Society of Jesus: Latin America, Europe, Asia Pacific, South-Asia, Canada and the United States, and Africa and Madagascar.

Before signing the founding document, Superior General Arturo Sosa delivered his main address to the Assembly. Entitled “The University as a source of a reconciled life”, his words expressed how universities’ endeavours are a way of fulfilling the mission of reconciliation defined by the General Congregation. It is a mission that needs to be carried out with creative loyalty to our tradition and through collaboration. By creating the International Association of Jesuit Universities (IAJU) “we can usher in a new era and a new style of fruitful work within the university”.

During the day, the participants were grouped into the six Conferences of the Society of Jesus, where they discussed specific priorities for each context. The Father General spent half an hour with each of them. We will know some of the results of these discussions tomorrow at the plenary of the Assembly. The day also included some group visits to emblematic Ignatian places around the Sanctuary: the family home of Ignatius, with its Chapel of the Conversion (“the heart of the Sanctuary”); the Hospital of Magdalena, where Ignatius decided to stay when he returned to Azpeitia in 1535; and the birthplace of Blessed Francisco Gárate.

In the afternoon a Holy Mass was held at the Basilica presided by the Father General Arturo Sosa, along with the Provincial of Spain, Antonio España SJ, the Secretary for Higher Education, Michael J. Garanzini SJ, and the Rector of the Sanctuary of Loyola, Juan Miguel Arregui SJ. It was, without doubt, one of the most emotional moments of the entire IAJU Assembly. In his homily, the Father General spoke about the need for “detachment” to follow in Jesus’s steps. This need “not only applies to individuals, but also to institutions”: detachment from what they possess, detachment from what they are and used to be. It is in this same vein that the Society of Jesus has expressed its will to “take the step to become an apostolic body of collaborators, men and women, in a mission of reconciliation and justice”.

A spectacular group photo taken on the staircase of the Sanctuary was the perfect ending to this beautiful day that had moments that are already part of the history of Jesuit higher education and will forever form part of the personal memories of those gathered today in this holy place.


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El Congreso mundial de las Universidades jesuitas. Programa

 

 

Basilica de Loyola, Loiola. Loyola, Azpeitia, Gipuzkoa, Guipuzcoa, Pais Vasco, Spain

 

El programa del Congreso mundial de las Universidades jesuitas (Deusto-Loyola

 

Programme
Sunday 8 July-Deusto, Bilbao
– 18:30 mass in the Gothic Chapel
– 20:00 welcome dinner at the Guggenheim Bilbao Museum
Monday 9 July-Deusto, Bilbao
– 9:15 welcome, prayers and opening session. Cardinal Versaldi
– 11:00 official inauguration and speech by Cardinal Ravasi
– 14:15 presentation of the six thematic areas
– 18:00 mass in the Gothic Chapel
Monday 10 July-Deusto, Bilbao
– 9:00 speech by Pankaj Mishra
– 14:15 speech by Gaël Giraud, SJ
– 19:00 mass at the Santiago Cathedral
Wednesday 11 July-Loyola, Azpeitia
– 10:00 speech by the Father General of the Society of Jesus and the
setting up of the IAJU, International Association of Jesuit Universities
– 16:30 mass in the Basilica of Loyola
Thursday 12 July-Deusto, Bilbao
– 9:00 presentation of the IAJU projects
– 14:30 plenary session: reports from the conferences and discussion of
recommendations
– 19:00 closing mass in the Gothic Chapel
– 20:00 meeting at the University
Further information
– Website: http://iaju.deusto.es/.
– Newsletter: A newsletter will be sent daily with an account of all the
activities, photographs, videos and documentation created.
Subscribe to the newsletter http://iaju.deusto.es/newsletter
– Social media sites:
Twitter (http://twitter.com/iajunews)
Facebook (http://facebook.com/iajunews)
Flickr (http://flickr.com/iajunews)
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Encuentros de perdón y reconciliación en el Santuario de Loyola.

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El Centro Loyola del Santuario de Loyola ha puesto en marcha un Proyecto de Perdón y Reconciliación para acompañar procesos que ayuden a sanar las heridas y el sufrimiento generados por los distintos tipos de violencia y la vulneración de los derechos humanos en nuestro país.

El Centro Loyola desarrollará  diferentes tipos de iniciativas:

  • Espacios de acogida y encuentro, diálogo y escucha mutua.
  • Reflexión social y espiritual.
  • Itinerarios de curación, recuperación y crecimiento humano.
  • Formación e investigación a propósito del perdón y la reconciliación.

El proyecto, coordinado por el jesuita Manu Arrue SJ, se llevará a cabo en colaboración con otras obras de la Compañía de Jesús, la Iglesia, los agentes sociales y la administración.

Primera actividad: Las Escuelas de Perdón y Reconciliación (ES.PE.RE.)

El Centro Loyola ha puesto en marcha en el mes de febrero de 2018 una experiencia piloto de Escuelas ES.PE.RE. (Escuelas de Perdón y Reconciliación). Se trata de una propuesta surgida en Colombia y extendida ya a 22 países del mundo ―principalmente en América― para ayudar a personas y comunidades que han sufrido o protagonizado violencias y vulneraciones de derechos humanos.

Un grupo de jesuitas y laicos del Santuario de Loyola viajaron el año pasado a Perú para conocer de primera mano el desarrollo y resultados del proyecto en el país americano, referente actual en este ámbito. Por su parte, responsables de ES.PE.RE. de Perú han visitado Loiola para ayudar a poner en marcha el proyecto en Euskadi.

En la experiencia piloto que ha comenzado en febrero han participado hasta ahora quince personas. Durante este año 2018 está previsto que participen otros dos grupos formados por personas a las que el Centro Loyola ha invitado expresamente. El objetivo es comenzar a ofrecer de manera abierta las escuelas ES.PE.RE. en 2019.

Las escuelas ES.PE.RE. se realizan en forma de taller. La formación comienza partiendo de la propia experiencia, se trabaja personalmente y en pequeños grupos de tres personas que normalmente no se conocen entre ellas. Es un trabajo dirigido a la curación: perdonarse a uno mismo y reconciliarse de un modo u otro. Los participantes asisten a los encuentros una vez por semana durante aproximadamente diez semanas. No se trata de una experiencia confesional, no hace falta ser creyente para participar en una escuela ES.PE.RE. La participación en estos talleres se realiza en total confidencialidad.

En América la metodología se ha aplicado en los últimos años con personas de diferentes perfiles:

  • Personas en prisión.
  • Personas que sufrieron violencia y desplazados, y personas que protagonizaron violencias y vulneraciones de derechos humanos.
  • Personas necesitadas de curar sus propias heridas y reconciliarse.
  • También se realizan experiencias inspiradas en ES.PE.RE. adaptadas a centros educativos.

Qué entendemos por reconciliación

Así como el perdón es algo que tiene que ver fundamentalmente con una decisión personal ―sin necesidad de que el otro me perdone―, la reconciliación supone el encuentro con la otra persona. Es un camino que puede dar lugar a diferentes resultados o tipos de reconciliación: una reconciliación de coexistencia (a distancia); una reconciliación de convivencia (próxima) o una reconciliación de comunión (renace el amor y la fraternidad). El Centro Loyola aborda la reconciliación contemplando esos tres tipos de resultados, a fin de acompañar cada proceso en su singularidad.

La reconciliación es un proceso de restauración personal y reparación de la fractura social, que tiene por lo menos tres dimensiones: la dimensión personal, la dimensión social y la dimensión política. Es por ello que está directamente relacionado con un modelo de Justicia Transicional que lo considera uno de sus cuatro vértices: Verdad – Responsabilidad (Accountability) – Reparación ― Reconciliación.

Este proyecto del Centro Loyola del Santuario de Loyola es fruto de la definición de la Misión de la Compañía de Jesús actualizada por la Congregación General 36 (2016) que llama a los jesuitas y a laicas/os en colaboración a ser agentes de reconciliación en un mundo fracturado.


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Inauguración del camino ignaciano en Manresa y Loyola.

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Mediante sendas celebraciones en la Cova Sant Ignasi (Manresa) y en el Santuario de Loyola (Azpeitia), el 31 de julio y el 1 de agosto, ha comenzado el primer Año Jubilar del Camino Ignaciano, que se extenderá hasta el 31 de julio de 2016.

En Manresa, el Abad de Montserrat, P. Josep M. Soler, abrió la puerta jubilar y firmó el acta de apertura del Año Jubilar. La puerta jubilar es la puerta que desde 1625 y a lo largo de tres siglos dio acceso a la Santa Cova, el espacio donde Ignacio oraba durante su estancia en Manresa. La puerta quedará abierta durante todo el año y los peregrinos la podrán cruzar como signo jubilar, de empezar una vida de gozo y reconciliación. Es un gesto sencillo, pero dotado de un profundo simbolismo dentro de la tradición de los jubileos, ya que al cruzar la puerta el peregrino se reconcilia con sí mismo, con Dios y con los demás. En palabras del director del Camino Ignaciano, P. Josep Lluís Iriberri, esta puerta “ha sido escogida para simbolizar el paso que representa entrar en la Vida del Cristo”. A partir de ahora y durante el Año Jubilar “los peregrinos podrán cruzarla dándole el significado que ellos interiormente deseen, al final de su largo y personal camino de peregrinación”.

En su homilía, el Abad de Montserrat recordó el itinerario de San Ignacio desde la herida que recibió en Pamplona y la decisión de romper con su vida pasada hasta la experiencia que vivió en Montserrat y Manresa. “Manresa le fue un taller espiritual”, dijo, “aquí se irá conociendo cada vez más por dentro y aquí recibirá la revelación del misterio de Jesucristo”. “De toda esta experiencia”, destacó, “surgieron los Ejercicios Espirituales y el dinamismo de su obra en la Iglesia y al servicio de las personas de todo el mundo”.

En Loyola, el obispo de San Sebastián Monseñor José Ignacio Munilla, acompañado por el obispo de Bilbao, el Arzobispo de Pamplona y Tudela, y el provincial de España de la Compañía de Jesús, y con la presencia de numerosas autoridades del Gobierno Vasco, la Diputación de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Azpeitia, bendijo la placa, situada a la entrada del Santuario de Loyola, que marcará a partir de ahora el inicio del Camino Ignaciano. Antes de ello, el decano de la facultad de Teología de la Universidad de Deusto, P. José Carlos Coupeau, explicó el sentido del Año Jubilar cristiano, afirmando que se trata de “un tiempo para abrir puertas, un tiempo de júbilo y gozo, un tiempo para echar a caminar”.

En su homilía, Monseñor Munilla afirmó que el camino emprendido por San Ignacio, dese su Loyola natal hasta Manresa, es un episodio de su vida “especialmente significativo y luminoso para el hombre y la mujer de nuestros días”, dado que la “peregrinación” es una “clave de comprensión de nuestra propia existencia”. También manifestó su deseo de que la culminación del recorrido que realicen muchos peregrinos del Camino Ignaciano sean los Ejercicios Espirituales, “la verdadera peregrinación en la que Dios quería doctorar a Ignacio”.

Tanto en la celebración de Manresa como en la de Loyola se leyó la carta que el Superior General de los Jesuitas, P. Adolfo Nicolás, ha dirigido a jesuitas, colaboradores y peregrinos con motivo del primer Año Jubilar del Camino Ignaciano. En ella, el P. Nicolás afirma que “comprometerse en una peregrinación es algo que marca centralmente a la persona” y recuerda que es una experiencia en la que el peregrino “aprende a descubrir lo que es esencial en su vida y en la realidad que lo rodea”. También desea que el Camino Ignaciano sea una oportunidad, para los que lo hagan, de iniciar y transformar proyectos de vida, así como de experimentar la reconciliación en sus relaciones personales, sociales y medioambientales.


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Comienza el jubileo del Camino Ignaciano.

La festividad de San Ignacio marcará el inicio del primer Año Jubilar del Camino Ignaciano

ignacio3Los actos de apertura del Año Jubilar se celebrarán en Manresa y Loyola los días 31 de julio y 1 de agosto. El Camino Ignaciano rememora la peregrinación de Ignacio de Loyola desde Azpeitia hasta Manresa en 1522. En pocos años se ha producido un incremento constante de peregrinos y multitud de acuerdos institucionales para consolidar la propuesta de peregrinación.

El 31 de julio arrancará el primer Año Jubilar del Camino Ignaciano(www.caminoignaciano.org) que se prolongará hasta la festividad de San Ignacio del año siguiente. Los actos de apertura del Año Jubilar se celebrarán en Manresa el día 31 de julio, Solemnidad de San Ignacio, y en Loyola el 1 de agosto, con la celebración tradicional de la festividad del santo patrón.

El Camino Ignaciano es una propuesta de peregrinación que rememora el itinerario que Ignacio de Loyola recorrió en 1522 desde la casa torre de su familia en Loyola hasta el Manresa para viajar a Tierra Santa como peregrino. El Año Jubilar ignaciano se celebra con el objetivo de potenciar el Camino Ignaciano como instrumento de encuentro con Dios y de crecimiento personal y con la vista puesta en el 500 aniversario de la conversión de Iñigo de Loyola y su peregrinación a Manresa, que se conmemorará con un segundo Año Jubilar entre el 31 de julio de 2021 y 2022. De alguna manera, en 2015-2016 nos inauguramos como Camino Ignaciano de peregrinación y celebramos el jubileo para empezar con buen pie el camino temporal que nos ha de llevar a la gran celebración, dentro de seis años, de los 500 años de la conversión de Ignacio y su propia peregrinación desde Loyola hasta Manresa.

Lo propio de los años santos que se celebran con tanta frecuencia en el mundo cristiano es la renovación de la propia vida, la reconciliación de lo separado o dividido, en definitiva reencontrarse con el sacramento del perdón. El Jubileo del Camino Ignaciano alcanza a aquellos que cumpliendo las condiciones establecidas por el derecho canónico (misa, confesión y oración por las intenciones del Papa) realicen la peregrinación del Camino Ignaciano vivido en espíritu de peregrinación y siguiendo alguna modalidad de los Ejercicios Espirituales, visiten alguno de los santuarios ignacianos del camino y lleven a cabo alguna obra de caridad ya sea antes o durante la peregrinación.

Apertura del Año Jubilar en Manresa y Loyola

En Manresa, el 31 de julio, solemnidad de San Ignacio, a las 20:00 h. se procederá a la apertura de la puerta jubilar en el Santuario de la Cova de St. Ignasi, en una Eucaristía Solemne de Inicio del Año Jubilar presidida por el P. Josep M. Soler OSB (Abat de Montserrat), y concelebrada por el P. Llorenç Puig SJ (Delegado de la Compañía de Jesús en Cataluña), Mn. Joan Antoni Castillo (Arcipreste de Manresa), Mn. Antoni Boqueras (Rector de la Seu), P. Lluís Magriñà SJ (Superior de la Cova) y P. José L. Iriberri SJ (Director del Camino Ignaciano).

El inicio del Año Jubilar se celebrará en el Santuario de Loyola el 1 de agosto, dado que en el Santuario de Loyola es tradición celebrar la festividad de San Ignacio el 1 de agosto, a la que acuden las autoridades del Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Azpeitia. Antes de comenzar la Solemne Eucaristía, a las 11:00, el obispo de San Sebastián Mons. José Ignacio Munilla bendecirá la placa que da inicio al Camino Ignaciano. La posterior Eucaristía estará presidida por Mons. Munilla y será concelebrada por Mons. Francisco Pérez González (Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela), Mons. Mario Iceta (Obispo de Bilbao), Mons. Miguel Asurmendi (Obispo de Vitoria), P. Francisco José Ruiz Pérez SJ (Provincial de España de la Compañía de Jesús), P. Koldo Alzibar SJ (Rector del Santuario de Loyola) y P. José L. Iriberri SJ (Director del Camino Ignaciano).

Vivir la experiencia del Año Jubilar 2015-2016

Durante el Año Jubilar, la prioridad será el apoyo y asistencia a los peregrinos. Los Santuarios de Loyola y Manresa han puesto en marcha iniciativas con ese fin, con ofertas de ejercicios espirituales específicas para peregrinos.

Además, la implicación de diferentes instituciones y entidades ha servido para mejorar los servicios que los peregrinos dispondrán durante el trayecto. Se ha hecho un esfuerzo especial para la señalización del camino, con acuerdos institucionales que permitirán que, en multitud de municipios, baldosas de 20x20cm con el reconocible sol naranja (marca del Camino Ignaciano) guíen a los peregrinos en este Año Jubilar 2015-2016.

En el contexto del primer Año Jubilar, la editorial Mensajero acaba de publicar dos libros sobre el Camino Ignaciano, que reúnen todo el valor del mismo: la experiencia tradicional de los peregrinos de todos los tiempos y la particularidad ignaciana que caracteriza profundamente esta peregrinación.

Guía del Camino Ignaciano constituye la primera guía oficial del Camino Ignaciano, con todas las indicaciones que necesitan los peregrinos. Los peregrinos son los que construyen las peregrinaciones y esta guía se pone al servicio de todos. El libro lleva ya su segunda edición desde que se presentó a finales de abril en Barcelona.

El Camino Ignaciano: un camino de sanación hacia la libertad recoge el espíritu del camino y la experiencias de diversos peregrinos. El lector encontrará relatos y orientaciones para planificar y vivir su propia experiencia trasformadora, siguiendo la guía de los Ejercicios ignacianos.

Ambos libros han sido escritos por el P. José L. Iriberri SJ, director de la Obra Apostólica del Camino Ignaciano, y Chris Lowney, experto en liderazgo y autor de varios libros de éxito. Durante el año Jubilar se publicarán también las versiones en inglés y alemán.

A nivel académico, destaca un Congreso Internacional de Turismo Religioso y Patrimonio Jesuita, que se celebrará, en el marco del Año Jubilar, en Barcelona y Manresa en junio de 2016.

El Camino Ignaciano, una peregrinación para el siglo XXI

La tradición de peregrinar a los santuarios de Loyola y Manresa, muy popular desde el siglo XVII tras las canonizaciones de San Ignacio y San Francisco Javier, ha aumentado durante el siglo XX y principios del XXI, junto con el aumento de la piedad unida a las peregrinaciones. El Camino Ignaciano nace con la vocación de vehicular esa piedad mediante una propuesta de peregrinación que rememora el camino recorrido por Ignacio de Loyola.

En 1522, tras su convalecencia, Iñigo, ya decidido a transformar su vida, peregrina a Montserrat y Manresa (su destino último era Tierra Santa). Este itinerario, de casi 700 kilómetros, ofrece la oportunidad de vivir una experiencia de peregrinación, siguiendo el proceso espiritual que hizo Ignacio. La propuesta desea unir la experiencia transformadora de un hombre del siglo XVI con la de los hombres y mujeres del siglo XXI que desean un estilo de vida diferente, a contracorriente, o que desean entrar en el conocimiento de sí mismos, a través del esfuerzo físico y el replanteamiento de sus valores personales y sociales.

El camino empieza en la casa donde nació en Azpeitia (Gipuzkoa) y acaba en la Cueva de San Ignacio en Manresa. Se propone un plan para realizarlo en 27 etapas, con todas las recomendaciones e información necesaria disponible en la web www.caminoignaciano.org, donde se puede acceder también a una guía completa para el aprovechamiento espiritual de la experiencia.

La consolidación del Camino Ignaciano

Desde el lanzamiento del proyecto moderno de Camino Ignaciano, hace cuatro años, la iniciativa ha vivido una fuerte expansión y se ha consolidado como una propuesta de peregrinaje de carácter espiritual atractiva para peregrinos de todo el mundo. Cerca de seiscientos peregrinos han registrado ya su llegada a Manresa en la Oficina del Peregrino (otros muchos no quedan registrados). Son cifras humildes, pero el incremento es constante, y la previsión es que su ritmo sea mucho mayor en el futuro, gracias, en gran medida, al impulso que le darán los dos Años Jubilares que se celebrarán en 2015-2016 y 2021-2022.

Este creciente interés de los peregrinos ha ido acompañado de importantes apoyos institucionales. En julio de 2014 se fundó la Obra Apostólica Camino Ignaciano (OACI), de la Compañía de Jesús, que acoge en su seno a la Oficina del Peregrino, con la finalidad de desarrollar la peregrinación ignaciana y mantener la funcionalidad y las raíces de la misma en el tiempo. El Camino Ignaciano ha intensificado su colaboración con el Gobierno Vasco y la Generalitat de Cataluña. Hasta el momento se han celebrado dos encuentros de lasadministraciones autonómicas enlazadas por el Camino Ignaciano. En ellos se ha manifestado el compromiso de las instituciones con el proyecto, siendo el clima muy favorable a la participación conjunta. El pasado 16 de julio se celebró en el Santuario de Loyola el primer Foro del Camino Ignaciano, en el que representantes institucionales de Euskadi y Cataluña presentaron el Camino Ignaciano como producto turístico. El Gobierno Vasco promocionó el Camino Ignaciano en la feria internacional de turismo (Fitur) el pasado mes de enero.

Por otro lado, el pasado 30 de abril se firmó el primer acuerdo marco de colaboración entre ayuntamientos del Camino Ignaciano e instituciones afines. En este primer acuerdo se reunieron 23 ciudades y pueblos, con importantes localidades como Azpeitia, Manresa o Lleida entre ellos. El Camino Ignaciano también ha firmado convenios de colaboración importantes con la Diputación Foral de Álava y la Diputación de Barcelona, así como con instituciones privadas de diverso tipo. Se espera que poco a poco se vayan incorporando otros ayuntamientos e instituciones públicas y privadas.

Todos estos acuerdos de colaboración han permitido promocionar el camino dentro y fuera de nuestras fronteras, y han ayudado a mejorar los servicios para los peregrinos, así como asegurar la señalización del Camino Ignaciano al paso de los peregrinos por las poblaciones.

Información actualizada sobre el Camino Ignaciano, en la web oficial: www.caminoignaciano.org

Vídeo del Camino Ignaciano: https://vimeo.com/40605983#at=1

Fotos disponibles para prensa: https://www.dropbox.com/sh/9menh6pfla5pp0m/AADNeBrViQt6uCz-2km7TkRda?dl=0