Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


Deja un comentario

Angelus del Papa

Ángelus del Papa: el amor herido puede ser sanado por Dios con misericordia

Reflexionando sobre el Evangelio dominical en el que Jesús responde las provocativas cuestiones de los fariseos sobre el matrimonio, el Santo Padre recuerda que la intención original del Creador en cuanto a la unión de un hombre y una mujer es que sean “una sola carne”; y explica que ante los fracasos amorosos la Iglesia no debe condenar sino “redirigir los corazones heridos hacia Dios”.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

El 7 de octubre, XXVII domingo del tiempo ordinario, el Papa Francisco rezó la oración mariana del Ángelus junto a miles de fieles y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro, y comentó la lectura del Evangelio (cf. Mc 10,2-16), que relata cómo Jesús responde con sabiduría y autoridad a los fariseos ante sus provocativas cuestiones sobre el matrimonio, interrogándolo sobre si es lícito que un marido repudie a su mujer, como lo dispone la ley de Moisés (cf. vv. 2-4).

No dividir lo que Dios ha unido

En este contexto, el Santo Padre explicó que Jesús, en primer lugar, “redimensiona la ley mosaica”, afirmando que el antiguo legislador “escribió para el pueblo esta norma a causa de la dureza de su corazón”. En otras palabras, es una concesión que sirve para tapar las lagunas producidas por nuestro egoísmo, pero no corresponde a la intención original del Creador.

Por ello, Jesús retoma el libro del Génesis: “Desde el principio de la creación, Dios, los hizo varón y mujer; por eso el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne” (vv. 6-7). Y concluye: “Por tanto, el hombre no debe dividir lo que Dios ha unido” (v. 9).

Jesús defiende la dignidad del matrimonio

“En el proyecto original del Creador, no existe el hombre que se casa con una mujer y, si las cosas no van bien, la repudia. ¡No! En cambio, si hay un hombre y una mujer llamados a reconocerse, a completarse, a ayudarse mutuamente en el matrimonio”, argumentó Francisco haciendo hincapié en que esta enseñanza de Jesús es muy clara y defiende la dignidad del matrimonio, como una unión de amor que implica fidelidad.

“Lo que permite a los esposos permanecer unidos en el matrimonio es un amor de donación recíproca sostenido por la gracia de Cristo. Si por el contrario prevalece en los cónyuges el interés individual, su propia satisfacción, entonces su unión no podrá resistir”.

La belleza de las relaciones humanas

Asimismo, Jesús no admite el repudio ni todo lo que puede llevar al naufragio de la relación.

“Lo hace para confirmar el plan de Dios, en el que destaca la fuerza y la belleza de las relaciones humanas”, subrayó el Pontífice destacando que la Iglesia, madre y maestra que comparte las alegrías y los esfuerzos de las personas, por un lado, “no se cansa de confirmar la belleza de la familia tal como nos ha sido transmitida por la Escritura y la Tradición; a la vez que se esfuerza por hacer sentir su cercanía materna de manera concreta a quienes viven la experiencia de relaciones rotas o llevadas a cabo de una manera dolorosa y cansada”.

La Iglesia redirige hacia Dios los corazones heridos

“La manera en que Dios mismo actúa con su pueblo infiel -es decir, con nosotros – nos enseña que el amor herido puede ser sanado por Dios a través de la misericordia y el perdón”, añade el Obispo de Roma asegurando que ante tantos fracasos matrimoniales dolorosos, la Iglesia está llamada a vivir su presencia de caridad y misericordia, para redirigir hacia Dios los corazones heridos y perdidos.

“Invoquemos a la Virgen María, para que ayude a los esposos a vivir y renovar siempre su unión a partir del don original de Dios”, concluyó el Pontífice.

El Papa a la hora del Ángelus
Anuncios


Deja un comentario

Cercanía de la iglesia a las parejas en crisis. Discurso del Papa

El Papa encuentra en Basílica de San Juan de Letrán a participantes del curso de formación sobre matrimonio y familiaEl Papa encuentra en Basílica de San Juan de Letrán a participantes del curso de formación sobre matrimonio y familia  (Vatican Media)

Papa: testimoniar la belleza del matrimonio, cercanía a las parejas en crisis

El Papa encontró, al final de las jornadas de estudio y reflexión, a los participantes en el curso de formación sobre matrimonio y familia promovido por la Diócesis de Roma y el Tribunal de la Rota Romana. A ellos subrayó la importancia del acompañamiento eclesial en cada etapa del matrimonio, y la necesidad de un catecumenado permanente que involucre a todos: sacerdotes, agentes pastorales y esposos cristianos

Griselda Mutual- Ciudad del Vaticano

A los cónyuges que experimentan serios problemas en su relación y se encuentran en crisis, es necesario ayudarles a revivir su fe y a redescubrir la gracia del Sacramento: lo dijo el Papa encontrando a los participantes en el Curso diocesano de formación sobre matrimonio y familia promovido por la diócesis de Roma y el Tribunal de la Rota Romana en la Basílica de san Juan de Letrán, en la tarde del 27 de setiembre.

El matrimonio exige una preparación adecuada

El Papa se dirigió a los participantes en la conclusión de las jornadas de reflexión y estudio sobre los desafíos y los proyectos pastorales concernientes a la familia, considerada como iglesia doméstica y santuario de la vida. “Es un campo apostólico vasto, complejo y delicado al que hay que dedicar energía y entusiasmo en el intento de promover el Evangelio de la familia y de la vida”, les dijo.

“El matrimonio no es sólo un acontecimiento social, sino un verdadero Sacramento que implica una preparación adecuada y una celebración consciente. El vínculo matrimonial, de hecho, requiere una elección consciente por parte de los novios, que ponga en el centro la voluntad de construir juntos algo que nunca deberá ser traicionado o abandonado”.

Señalando las iniciativas en desarrollo en varias diócesis del mundo para que la pastoral familiar se adapte mejor a la realidad, subrayó la importancia del acompañamiento de los novios al matrimonio:

“Muchas veces la raíz última de los problemas, que salen a la luz después de la celebración del sacramento nupcial, se debe buscar no sólo en una inmadurez oculta y remota que estalla repentinamente, sino sobre todo en la debilidad de la fe cristiana y en la falta de acompañamiento eclesial, en la soledad en la que los recién casados suelen quedar después de la celebración del matrimonio. Sólo puestos ante la cotidianidad de la vida en común, que invita a los esposos a crecer en un camino de donación y sacrificio, algunos se dan cuenta de que no han comprendido plenamente lo que iban a comenzar”.

Se necesita un catecumenado permanente

De ahí que el Pontífice reiterara la necesidad de un “catecumenado permanente” para el Sacramento del matrimonio, que se refiera a su preparación, celebración y también a las primeras etapas sucesivas, porque  “la mayor eficacia del cuidado pastoral se logra cuando el acompañamiento no termina con la celebración del matrimonio, sino que ‘acompaña’ al menos los primeros años de la vida conyugal”. Se trata de un camino compartido entre sacerdotes, agentes pastorales y esposos cristianos:

“Cuanto más profundo y extenso sea el camino de preparación en el tiempo, más las jóvenes parejas aprenderán a corresponder a la gracia y a la fuerza de Dios y desarrollarán también los ‘anticuerpos’ para afrontar los inevitables momentos de dificultad y fatiga de la vida matrimonial y familiar.

Ante las crisis ayudar a redescubrir la gracia del Sacramento

Con respecto a los cónyuges que se encuentran en crisis, el Santo Padre señaló la necesidad de ayudarles a revivir su fe y a redescubrir la gracia del Sacramento. E indicó que en algunos casos -que deberán ser evaluados “con rectitud y libertad interior”,- se ofrezcan las indicaciones apropiadas para emprender un proceso de nulidad:

“Quienes han comprendido que su unión no es un verdadero matrimonio sacramental y quieren salir de esta situación, puedan encontrar en los obispos, sacerdotes y agentes pastorales el apoyo necesario, que se expresa no sólo en la comunicación de las normas jurídicas, sino ante todo en una actitud de escucha y comprensión”.

Nuevo proceso matrimonial y acogida de quienes conviven sin casarse

A propósito del acompañamiento jurídico, el Papa señaló que la normativa sobre el nuevo proceso matrimonial constituye un instrumento válido, que requiere “una aplicación concreta e indiscriminada por parte de todos, en todos los niveles eclesiales”:

“Me alegró saber que muchos Obispos y Vicarios judiciales acogieron prontamente y puesto en práctica el nuevo proceso matrimonial, para consolar la paz de las conciencias, especialmente de los más pobres y alejados de nuestras comunidades eclesiales”.

Y deseó también que el horizonte de la pastoral familiar diocesana “sea cada vez más vasto, asumiendo el estilo propio del Evangelio, encontrando y acogiendo incluso a los jóvenes que deciden convivir sin casarse”. “¡Es necesario darles el testimonio de la belleza del matrimonio!”, concluyó.


Deja un comentario

Dublin: diálogo del Papa con los matrimonios.

El Papa: la fe pasa a través del sereno y cotidiano ejemplo de los padres

Francisco en la pro-catedral de Dublín se reúne con las parejas y recuerda un episodio de su infancia, cuando su papá llegaba a casa del trabajo y sorprendía a sus padres besándose tiernamente
AFP

El Papa Francisco con las parejas irlandesas

CONDIVIDI
35
0
SCOPRI TOP NEWS
Pubblicato il 25/08/2018
Ultima modifica il 25/08/2018 alle ore 18:24
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO A DUBLÍN

«El primer y más importante lugar para trasmitir la fe es el hogar, a través del sereno y cotidiano ejemplo de los padres que aman al Señor y confían en su palabra». Todos esperan en silencio, después, el Papa Francisco toma la palabra en la pro-catedral de Santa María de Dublín, en donde rezó por las víctimas de los abusosVincent y Teresa, que llevan cincuenta años de casados, hablan sobre su experiencia. Denis y Sinead, que se están preparando para el matrimonio, preguntan cómo ayudar a los demás a comprender que es una decisión definitiva, para siempre. Stephen y Jordan, recién casados, preguntan cómo pueden los padres transmitir la fe a sus hijos.

 

Antes de comenzar a responder a las preguntas, el Papa Francisco dijo: «Qué bello escuchar esa música, que viene de allá atrás: los niños que lloran. Es la música más bella, pero también la prédica más bella. Cuando llora un niño, porque es una bella esperanza, que dice que la vida sigue adelante, que hay futuro. Pero también saludé antes a una señora anciana allá. También mirar a los ancianos. Porque los ancianos están llenos de sabiduría. Escuchar a los ancianos. Pero, ¿cómo ha sido tu vida?».

 

Sobre los abuelos, tema muy importante para él, el Papa responde: «Es muy importante escuchar a los ancianos, a los abuelos. Tenemos mucho que aprender de vuestra experiencia de vida matrimonial sostenida cada día por la gracia del sacramento. Creciendo juntos en esta comunidad de vida y de amor, habéis experimentado muchas alegrías y, ciertamente, también muchos sufrimientos. Pero, me dan ganas de preguntarles –dijo Francisco improvisando–: ¿se pelearon mucho? El secreto es, aunque vuelen los platos, hacer la paz antes de que acabe el día. Y para hacer la paz no se necesita un discurso, basta una caricia. Y hay que hacer la paz inmediatamente, porque si no, al día siguiente llega la “guerra fría” del rencor. Junto con todos los matrimonios que han recorrido un largo trecho en este camino, sois los guardianes de nuestra memoria colectiva. Tenemos siempre necesidad de vuestro testimonio lleno de fe. Es un recurso maravilloso para las jóvenes parejas, que miran al futuro con emoción y esperanza… y puede que con un poquito de inquietud».

 

A los que están por comenzar su aventura matrimonial, Francisco habla sobre la cultura contemporánea: «Ciertamente debemos reconocer que hoy no estamos acostumbrados a algo que dure realmente toda la vida. Si siento que tengo hambre o sed, puedo nutrirme, pero mi sensación de estar saciado no dura ni siquiera un día. Si tengo un trabajo, sé que podría perderlo aun contra mi voluntad o que podría verme obligado a elegir otra carrera diferente. Es difícil incluso estar al día en el mundo de hoy, pues todo lo que nos rodea cambia, las personas van y vienen en nuestras vidas, las promesas se hacen, pero con frecuencia no se cumplen o se rompen. Puede que lo que me estáis pidiendo en realidad sea algo todavía más fundamental: “¿No hay nada verdaderamente importante que dure? ¿Ni siquiera el amor?”. Y existe el peligro de que se diga que se estará juntos mientras dura el amor, pero si no se hace que el amor crezca con amor, ¡dura poco! El amor no es provisional; esto se llama entusiasmo, encantamiento, pero el amor es definitivo: como se dice es la media naranja. Tú eres mi media naranja, tú eres mi media naranja. Todo por toda la vida. Sabemos lo fácil que es hoy caer prisioneros de la cultura de lo provisorio, de lo efímero. Esta cultura ataca las raíces mismas de nuestros procesos de maduración, de nuestro crecimiento en la esperanza y el amor».

 

Entonces, ¿cómo vivir lo que dura verdaderamente? «Entre todas las formas de la fecundidad humana –responde el Papa–, el matrimonio es único. Es un amor que da origen a una vida nueva. Implica la responsabilidad mutua en la trasmisión del don divino de la vida y ofrece un ambiente estable en el que la vida nueva puede crecer y florecer. El matrimonio en la Iglesia, es decir el sacramento del matrimonio, participa de modo especial en el misterio del amor eterno de Dios. Cuando un hombre y una mujer cristianos se unen en el vínculo del matrimonio, la gracia del Señor los habilita a prometerse libremente el uno al otro un amor exclusivo y duradero. De ese modo su unión se convierte en signo sacramental de la nueva y eterna alianza entre el Señor y su esposa, la Iglesia. Jesús está siempre presente en medio de ellos. Los sostiene en el curso de la vida, en su recíproca entrega, en la fidelidad y en la unidad indisoluble Su amor es una roca y un refugio en los tiempos de prueba, pero sobre todo es una fuente de crecimiento constante en un amor puro y para siempre. Haced apuestes fuertes, para toda la vida. Arriesgaos, porque el matrimonio es también un riesgo, pero es un riesgo que vale la pena».

 

«Sabemos que el amor –continúa el Francisco– es lo que Dios sueña para nosotros y para toda la familia humana. ¡Por favor, no lo olvidéis nunca! Dios tiene un sueño para nosotros y nos pide que lo hagamos nuestro. No tengáis miedo de ese sueño. Custodiadlo como un tesoro y soñadlo juntos cada día de nuevo. Así, seréis capaces de sosteneros mutuamente con esperanza, con fuerza, y con el perdón en los momentos en los que el camino se hace arduo y resulta difícil recorrerlo».

 

Para concluir, la respuesta sobre cómo transmitir la fe a los hijos: «El primer y más importante lugar para trasmitir la fe es el hogar, a través del sereno y cotidiano ejemplo de los padres que aman al Señor y confían en su palabra. Ahí, en la “Iglesia doméstica”, los hijos aprenden el significado de la fidelidad, de la honestidad y del sacrificio. Ven cómo mamá y papá se comportan entre ellos, cómo se cuidan el uno al otro y a los demás, cómo aman a Dios y a la Iglesia. Así los hijos pueden respirar el aire fresco del Evangelio y aprender a comprender, juzgar y actuar en modo coherente con la fe que han heredado. La fe se trasmite alrededor de la mesa doméstica, en la conversación ordinaria, a través del lenguaje que solo el amor perseverante sabe hablar. ¡La fe se transmite en dialecto! Es más difícil recibir la fe (se puede hacer) si no se recibió en la lengua materna, en dialecto». Después el Papa contó una anécdota personal de su infancia: «habré tenido 5 años. Entré a la casa, allí en el comedor vi a mi papá y a mi mamá que se estaban besando. ¡Nunca se me olvida! Que bello, cansado del trabajo, pero tuvo la fuerza para expresar su amor a su esposa. Que vuestros hijos os vean besándoos y acariciándoos: así aprenderán el dialecto del amor, de la fe».

 

Bergoglio invita, pues a todos los esposos a rezar «juntos en familia»: «hablad de cosas buenas y santas, dejad que María nuestra Madre entre en vuestra vida familiar. Celebrad las fiestas cristianas. Vivid en profunda solidaridad con cuantos sufren y están al margen de la sociedad. Cuando hacéis esto junto con vuestros hijos, sus corazones poco a poco se llenan de amor generoso por los demás. Puede parecer obvio, pero a veces se nos olvida. Vuestros hijos aprenderán a compartir los bienes de la tierra con los demás, si ven que sus padres se preocupan de quien es más pobre o menos afortunado que ellos. En fin, vuestros hijos aprenderán de vosotros el modo de vivir cristiano; vosotros seréis sus primeros maestros en la fe.

 

Francisco observó también que «las virtudes y las verdades que el Señor nos enseña no siempre son estimadas por el mundo de hoy, que tiene poca consideración por los débiles, los vulnerables y todos aquellos que considera “improductivos”. El mundo nos dice que seamos fuertes e independientes; que no nos importen los que están solos o tristes, rechazados o enfermos, los no nacidos o los moribundos. Dentro de poco iré privadamente a encontrarme con algunas familias que afrontan desafíos serios y dificultades reales, pero los padres capuchinos les dan amor y ayuda. ¡Nuestro mundo tiene necesidad de una revolución de amor! ¡Que esta revolución comience desde vosotros y desde vuestras familias!».

 

«Hace algunos meses –concluyó Bergoglio– alguien me dijo que estamos perdiendo nuestra capacidad de amar. Estamos olvidando de forma lenta pero inexorablemente el lenguaje directo de una caricia, la fuerza de la ternura. Parece que la palabra ternura ha sido eliminada del diccionario. No habrá una revolución de amor sin una revolución de la ternura. Que, con vuestro ejemplo, vuestros hijos puedan ser guiados para que se conviertan en una generación más solícita, amable y rica de fe, para la renovación de la Iglesia y de toda la sociedad irlandesa».

 


Deja un comentario

Amoris laetitia, un nuevo libro con prólogo del Papa

El Papa saluda a una familiaEl Papa saluda a una familia 

El Papa a Stephen Walford: “Algunas reflexiones sobre Amoris Laetitia”

Carta de agradecimiento del Papa Francisco al señor Stephen Walford por su libro dedicado a “Amoris Laetitia”, que será próximamente publicado con el título: Pope Francis, the family and divorce. In Defense of Truth and Mercy (Paulist Press).

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“La Exhortación Amoris Laetitia es un todo, lo que significa que, para comprender su mensaje, hay que leerlo en su totalidad y desde el principio. Esto se debe a que hay un desarrollo tanto de la reflexión teológica como de la manera en que se enfrentan los problemas”, lo escribe el Papa Francisco en un Carta dirigida al teólogo Stephen Walford, en agradecimiento por su libro dedicado a la Exhortación Apostólica “Amoris Laetitia”, que será próximamente publicado con el título: Pope Francis, the family and divorce. In Defense of Truth and Mercy (Paulist Press).

La misiva – enviada el 1 de agosto de 2017 – aparecerá como prefacio del volumen de Walford, la misma fue concedida para su publicación anticipada a La Civiltà Cattolica, la Revista de los jesuitas italianos. El P. Antonio Spadaro, S.J., Director de esta Revista, comentando el texto del Santo Padre, hace notar que, “el Papa ha escrito a un padre de familia, confirmando que los problemas actuales y concretos son tratados en la Exhortación con la hermenéutica que emerge del entero documento, y es la hermenéutica magisterial de la Iglesia, siempre en continuidad y en constante maduración”.

Amoris Laetitia: fruto de un largo camino eclesial

En la Carta, el Papa Francisco señala que, la Exhortación es el fruto de un largo camino eclesial que ha implicado dos Sínodos y una consulta a las Iglesias locales a través de las Conferencias Episcopales. Participaron también en esta consulta los Institutos de Vida Consagrada y otras Instituciones, como las Universidades católicas y las Asociaciones Laicales.

“Una de las cosas que más me impresionó a lo largo de este proceso – precisa el Santo Padre – fue el deseo de buscar la voluntad de Dios para servir mejor a la Iglesia. Buscar para servir. Esto se hizo a través de la reflexión, el intercambio de puntos de vista, la oración y el discernimiento. Por supuesto, ha habido tentaciones a lo largo de este camino, pero el buen Espíritu ha prevalecido. Ser testigo de esto me ha traído alegría espiritual”.

Amoris Laetitia: hermenéutica de la Iglesia

El Papa Francisco también señala que, la Exhortación es un todo, lo que significa que, para comprender su mensaje, hay que leerlo en su totalidad y desde el principio. “No puede considerarse como un vademécum sobre los diversos temas tratados. Si la Exhortación no es leída en su totalidad y en el orden de los temas en que fue escrita – puntualiza el Papa – no será comprendida o su comprensión será distorsionada”.

También el Pontífice subraya que, la Exhortación trata problemas actuales y concretos: la familia en el mundo de hoy, la educación de los hijos, la preparación al matrimonio, las familias en dificultad, etc. “Estos temas – señala el Papa – son tratados con una hermenéutica que proviene de todo el documento, y que es la hermenéutica magisterial de la Iglesia, siempre en continuidad (y sin rupturas), y siempre en proceso de maduración”. En cuanto a los problemas relativos a las situaciones éticas, el Papa Francisco indica que, la Exhortación sigue la doctrina clásica de Santo Tomás de Aquino.

Escucha y descarga el servicio


Deja un comentario

El Papa se presenta en una boda en el Vaticano

Francisco celebra sorpresivamente la boda de un guardia suizo

El pasado 14 de julio el Papa llegó, sin avisar, a la iglesia vaticana de San Esteban de los Abisinos

Una imagen de la boda

52
0
Pubblicato il 16/07/2018
Ultima modifica il 16/07/2018 alle ore 17:58
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

Quién se habría imaginado que el sábado pasado habría llegado el Papa Francisco a San Esteban de los Abisinos, en donde se estaba celebrando el matrimonio entre un guardia suizo y una empleada de los Museos Vaticanos. Los esposos, Luca Elia Maria Schafer y la brasileña Leticia Vera, le habían enviado al Pontífice la petición para que participara en la boda, pero no se esperaban la sorpresa. Bergoglio, sin avisar a nadie, se apareció en la sacristía de la antigua iglesia del Vaticano, que se encuentra en la homónima calle detrás de la Basílica de San Pedro.

 

Nadie lo podía creer, empezando por el padre Renato dos Santos, el sacerdote brasileño encargado de celebrar la boda. Se sorprendió cuando, al entrar a la sacristía para prepararse para la misa, se encontró con el Papa, que lo estaba esperando sentado y con una sonrisa. «Nunca en mi vida me habría imaginado que me habría encontrado al Papa en la sacristía», dijo en una entrevista con Vatican News. «Los invitados se preguntaban los unos a los otros si era de verdad el Papa Francisco». «Vi en él –afirmó el padre Renato– al verdadero párroco que cuida a las propias ovejas de la parroquia, con toda su dulzura y su ternura».

 

Los que difundieron la noticia de la presencia del Papa en el matrimonio fueron los demás sacerdotes que estaban presentes. En particular el padre Omar Reposo, rector del Santuario del Cristo Redentor-Corcovado (Río de Janeiro), mediante su cuenta de Instagram, en la que publicó la foto del Pontífice con los esposos: «¡Vean quien vino de sorpresa! ¡El Papa Francisco siempre sorprende!».

 

En su homilía, dijo el padre dos Santos, Francisco indicó tres acciones para vivir plenamente el don del matrimonio: «Comenzar, detenerse, retomar el camino». Para el Pontífice es muy importante «el valor del matrimonio», observó el sacerdote, «en él hay amor por este sacramento con el que comienza una familia y que quiere poner a Dios en el centro».

 

No es la primera vez que el Papa Francisco preside un matrimonio en el Vaticano. Recuérdese la ceremonia nupcial de 20 parejas en San Pedro, en septiembre de 2014, o la de una pareja de sordos celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta en julio de 2016. Sin olvidar, otra enorme sorpresa, las famosas “bodas del aire” entre los asistentes de vuelo chilenos que se encontraban en servicio en el avión que llevó al Papa hacia Chile en enero de este año.


Deja un comentario

Polémica sobre la bendición a las uniones homosexuales.

Bendecir uniones homosexuales

BENDECIR UNIONES HOMOSEXUALES

Jesús Martínez Gordo. [El Diario Vasco] Si se bendijeran las uniones homosexuales, se estaría cooperando con «un acto moralmente prohibido, sin importar cuán sinceras sean las personas que buscan la bendición». Como consecuencia de ello, «se minaría gravemente» el testimonio de la Iglesia «sobre la naturaleza del matrimonio y la familia», además de confundir y desorientar a los fieles. Por eso, los sacerdotes y diáconos tienen prohibido tomar parte, atestiguar u oficiar «cualquier tipo de unión civil de personas del mismo sexo» o «cualquier ceremonia religiosa» que busque bendecir tales uniones. Quien se manifiesta así de contundente es Charles Joseph Chaput, arzobispo de Filadelfia (EE UU). Con esta medida, concluye, no se rechaza a las personas, sino, simplemente, se sostiene «con claridad lo que sabemos que es cierto sobre la naturaleza del matrimonio, la familia y la dignidad de la sexualidad humana».

La singularidad de estas declaraciones no reside solo en la negativa y en la crítica argumentación que aportan, sino en sus interlocutores: los obispos alemanes. Éstos, como ya es sabido, defendieron en su Informe para el Sínodo de Obispos de 2015 que «la orientación sexual» era «una disposición inmutable y no una elección particular» y que, por eso, a la gran mayoría de los católicos alemanes les irritaba el discurso que entendía la condición, el comportamiento y la unión homosexual como intrínsecamente desordenados. Guste o no, sostuvieron los prelados alemanes en aquella ocasión, existe una diversidad de orientación sexual con fundamento en la naturaleza de cada persona. Esta realidad explica que aumente el número de los católicos alemanes que, sin igualarlas con el matrimonio, las acepten cordialmente. Ha llegado el momento de revisar, proponían algunos teólogos, la supuesta consistencia de la ley moral natural a la que se ha venido recurriendo hasta hoy en lo referente a las uniones homosexuales.

Pues bien, en coherencia con dicho posicionamiento, y prolongando la invitación del papa Francisco a que los homosexuales puedan «contar con la ayuda necesaria para comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en su vida» (“Amoris laetitia”), Franz-Josef Bode, obispo de Osnabrück y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Alemana, ha propuesto la conveniencia de pensar en una bendición de las uniones homosexuales, dejando bien claro, que no deben «confundirse con un enlace matrimonial». «El silencio y los tabúes» sobre este asunto ha argumentado, solo «crean confusión» y «no conducen a nada». El mismo cardenal Reinhard Marx, presidente de los obispos alemanes y miembro del llamado C-9 que asesora a Francisco en la reforma de la Iglesia, ha informado, más recientemente, de la creación de un grupo de trabajo al que se ha encomendado ‘preparar’ el oportuno debate sobre la posibilidad de bendecir dichas uniones. No existen al respecto, ‘reglas’ o ‘soluciones generales’ que aplicar mecánicamente, sino una decisión que ha de estar fundada en un ponderado discernimiento realizado entre los demandantes y el sacerdote o el diácono habilitado para ello. Hay que finiquitar -ha venido a sostener- la casuística que ha hecho correr ríos de tinta estos últimos siglos y dejar, en sintonía con el corazón del Evangelio, que el discernimiento (articulación de lucidez y entrañas de misericordia) tenga la entidad que presentaba en Jesús.

Éstos son los interlocutores (y argumentos) de los que se desmarca el arzobispo de Filadelfia. Por eso, una eventual decisión de la Conferencia Episcopal Alemana en este sentido, ha declarado, «resuena inevitablemente en (toda) la Iglesia y, por supuesto, aquí», es decir, en EE .UU. y en todas las partes del mundo. «Cualquier rito de ese tipo -finaliza, de manera tan grandilocuente y gratuita como crítica- iría en contra de la Palabra de Dios y de la constante enseñanza y creencia católica».

Vistos los debates y posicionamientos habidos al respecto en los Sínodos de 2014 y 2015, creo que no es un disparate sostener que una buena parte del episcopado estadounidense participa de esta crítica. Y con ellos, la gran mayoría de los obispos africanos, así como bastantes de los prelados de Europa del este; con Polonia al frente. Sospecho, y no pasa de ser una mera sospecha personal, que, muy probablemente, también la comparten no pocos de los obispos españoles, habida cuenta, por ejemplo, de los intentos de torpedear -por parte de su sector más beligerante- la Encíclica ‘Amoris laetitia’ y ante el silencio de la gran mayoría.

¡La de problemas que se podrían ahorrar los papas (y, con ellos, Francisco) si los católicos intervinieran, como sucede actualmente en la gran mayoría de las diócesis alemanas, en la elección de sus respectivos obispos! Seguro que así estarían más atentos a recoger lo que piensan los católicos sobre éste y otros asuntos. Y, como fruto de ello, su magisterio sería mucho más inculturado y gozaría de una mayor acogida.


Deja un comentario

Matrimonio infantil ayer y hoy. Datos estadísticos. UNICEF

Foto de archivoFoto de archivo  (ANSA)

Cada año, 12 millones de niñas contraen matrimonio

Aunque el último informe de Unicef revela que el número de matrimonios infantiles ha disminuido, aun queda mucho por hacer

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Según el último informe de UNICEF, la expansión de los matrimonios precoces está disminuyendo a nivel mundial: son varios los países que han visto disminuir significativamente el número de matrimonios infantiles en los últimos años. Sin embargo, para finalizar con esta práctica en 2030, la meta establecida por los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el progreso debe acelerarse en modo significativo, de otro modo, más de 150 millones de niñas se casarán antes de cumplir los 18 años antes del 2030.

Tal como expresara Anju Malhotra, principal experto en género de UNICEF, cuando una niña se ve obligada a casarse de niña, enfrenta consecuencias inmediatas y a largo plazo. Sus posibilidades de terminar la escuela disminuyen, mientras que aumentan los abusos por parte de su esposo y sufren más complicaciones durante el embarazo. También hay enormes consecuencias sociales y un mayor riesgo de ciclos intergeneracionales de pobreza.

“Dadas las consecuencias que el matrimonio precoz tiene en la vida de las jóvenes, – expresa – la reducción del fenómeno es una buena noticia, pero aún hay un largo camino por recorrer”.

Unicef estima que actualmente unas 650 millones de las mujeres que viven en el mundo se casaron siendo niñas.