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India. La ONU aplaude la despenalización de la homosexualidad

La ONU aplaude la sentencia que despenaliza la homosexualidad en India

OIT
Bandera de la comunidad LGBTI.

6 Septiembre 2018

La Corte Suprema ha derogado una sentencia que criminalizaba los actos “contra natura” y castigaba con penas de cárcel las relaciones entre personas del mismo sexo.

Las Naciones Unidas en India han aplaudido el fallo de la Corte Suprema de ese país que despenaliza la homosexualidad.

El tribunal ha derogado una sentencia de 2013 que daba validez a una ley británica de más de 150 años que castiga los actos “contra natura” y criminalizaba con penas de cárcel las relaciones entre personas del mismo sexo.

La ONU en India espera que sea “un primer paso” para garantizar todos los derechos fundamentales a las personas LGBTI y que el fallo ayude a eliminar el estigma y la discriminación contra estas personas.

“El foco debe estar en asegurar el acceso a la justicia, incluyendo las reparaciones; las investigaciones efectivas de los actos de violencia y discriminación; y el acceso a los derechos económicos, sociales y culturales”.

El Secretario General aplaudía la decisión, citando, en un tuit, las palabras del presidente del Tribunal Supremo, el juez Misra. “La discriminación y el prejuicio son siempre ‘irracionales, indefendibles y manifiestamente arbitrarios”, escribió.

Lucha contra el sida

ONUSIDA también ha celebrado el fallo. “Hoy es un día para el orgullo gay, un día de celebración, un día en el que el respeto y la dignidad finalmente han sido restaurados en la India para lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero e intersexo”, dice en un comunicado del director ejecutivo del programa, Michel Sidibé.

“Aplaudo a los valientes activistas, a las organizaciones de la sociedad civil y a los grupos comunitarios que han luchado duro y durante mucho tiempo para que la injusticia fuera revertida”, agregó.

Criminalizar las relaciones homosexuales entorpece el acceso a los tratamientos preventivos y a los servicios de tratamiento y diagnóstico e incrementa el riesgo de adquirir el VIH.

En India, un 2,7 de los hombres homosexuales y un 3,1% de las personas transgénero tienen VIH, frente al 0,26% entre el total de adultos. Además, tres de cada diez hombres gais y cuatro de cada diez transexuales no saben que viven con el VIH. Muchas personas LGBTI no tienen acceso a los tratamientos.

“Espero que esta decisión establezca una tendencia y pueda ser seguida por otros países para que despenalicen las relaciones homosexuales”, afirmó Sidibé.

Proteger a los homosexuales de la violencia y la discriminación y asegurar que tengan acceso a servicios de salud es clave en la lucha contra el VIH, ya que los hombres gais representan un 18% de las nuevas infecciones en todo el mundo.

La decisión inapelable del máximo tribunal indio no implica la derogación de la norma, que se mantiene para castigar los actos sexuales con animales o no consensuados, pero dicta jurisprudencia para legalizar la homosexualidad, al excluir de los llamados hechos “contra natura” las relaciones entre personas de cualquier tipo.

 

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Polémica sobre la bendición a las uniones homosexuales.

Bendecir uniones homosexuales

BENDECIR UNIONES HOMOSEXUALES

Jesús Martínez Gordo. [El Diario Vasco] Si se bendijeran las uniones homosexuales, se estaría cooperando con «un acto moralmente prohibido, sin importar cuán sinceras sean las personas que buscan la bendición». Como consecuencia de ello, «se minaría gravemente» el testimonio de la Iglesia «sobre la naturaleza del matrimonio y la familia», además de confundir y desorientar a los fieles. Por eso, los sacerdotes y diáconos tienen prohibido tomar parte, atestiguar u oficiar «cualquier tipo de unión civil de personas del mismo sexo» o «cualquier ceremonia religiosa» que busque bendecir tales uniones. Quien se manifiesta así de contundente es Charles Joseph Chaput, arzobispo de Filadelfia (EE UU). Con esta medida, concluye, no se rechaza a las personas, sino, simplemente, se sostiene «con claridad lo que sabemos que es cierto sobre la naturaleza del matrimonio, la familia y la dignidad de la sexualidad humana».

La singularidad de estas declaraciones no reside solo en la negativa y en la crítica argumentación que aportan, sino en sus interlocutores: los obispos alemanes. Éstos, como ya es sabido, defendieron en su Informe para el Sínodo de Obispos de 2015 que «la orientación sexual» era «una disposición inmutable y no una elección particular» y que, por eso, a la gran mayoría de los católicos alemanes les irritaba el discurso que entendía la condición, el comportamiento y la unión homosexual como intrínsecamente desordenados. Guste o no, sostuvieron los prelados alemanes en aquella ocasión, existe una diversidad de orientación sexual con fundamento en la naturaleza de cada persona. Esta realidad explica que aumente el número de los católicos alemanes que, sin igualarlas con el matrimonio, las acepten cordialmente. Ha llegado el momento de revisar, proponían algunos teólogos, la supuesta consistencia de la ley moral natural a la que se ha venido recurriendo hasta hoy en lo referente a las uniones homosexuales.

Pues bien, en coherencia con dicho posicionamiento, y prolongando la invitación del papa Francisco a que los homosexuales puedan «contar con la ayuda necesaria para comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en su vida» (“Amoris laetitia”), Franz-Josef Bode, obispo de Osnabrück y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Alemana, ha propuesto la conveniencia de pensar en una bendición de las uniones homosexuales, dejando bien claro, que no deben «confundirse con un enlace matrimonial». «El silencio y los tabúes» sobre este asunto ha argumentado, solo «crean confusión» y «no conducen a nada». El mismo cardenal Reinhard Marx, presidente de los obispos alemanes y miembro del llamado C-9 que asesora a Francisco en la reforma de la Iglesia, ha informado, más recientemente, de la creación de un grupo de trabajo al que se ha encomendado ‘preparar’ el oportuno debate sobre la posibilidad de bendecir dichas uniones. No existen al respecto, ‘reglas’ o ‘soluciones generales’ que aplicar mecánicamente, sino una decisión que ha de estar fundada en un ponderado discernimiento realizado entre los demandantes y el sacerdote o el diácono habilitado para ello. Hay que finiquitar -ha venido a sostener- la casuística que ha hecho correr ríos de tinta estos últimos siglos y dejar, en sintonía con el corazón del Evangelio, que el discernimiento (articulación de lucidez y entrañas de misericordia) tenga la entidad que presentaba en Jesús.

Éstos son los interlocutores (y argumentos) de los que se desmarca el arzobispo de Filadelfia. Por eso, una eventual decisión de la Conferencia Episcopal Alemana en este sentido, ha declarado, «resuena inevitablemente en (toda) la Iglesia y, por supuesto, aquí», es decir, en EE .UU. y en todas las partes del mundo. «Cualquier rito de ese tipo -finaliza, de manera tan grandilocuente y gratuita como crítica- iría en contra de la Palabra de Dios y de la constante enseñanza y creencia católica».

Vistos los debates y posicionamientos habidos al respecto en los Sínodos de 2014 y 2015, creo que no es un disparate sostener que una buena parte del episcopado estadounidense participa de esta crítica. Y con ellos, la gran mayoría de los obispos africanos, así como bastantes de los prelados de Europa del este; con Polonia al frente. Sospecho, y no pasa de ser una mera sospecha personal, que, muy probablemente, también la comparten no pocos de los obispos españoles, habida cuenta, por ejemplo, de los intentos de torpedear -por parte de su sector más beligerante- la Encíclica ‘Amoris laetitia’ y ante el silencio de la gran mayoría.

¡La de problemas que se podrían ahorrar los papas (y, con ellos, Francisco) si los católicos intervinieran, como sucede actualmente en la gran mayoría de las diócesis alemanas, en la elección de sus respectivos obispos! Seguro que así estarían más atentos a recoger lo que piensan los católicos sobre éste y otros asuntos. Y, como fruto de ello, su magisterio sería mucho más inculturado y gozaría de una mayor acogida.