Loiola XXI

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Benevolencia en el trato con las parejas heridas. El Papa

El Papa: ser aceite de consuelo para las parejas heridas

El Papa se ha dirigido este sábado a los participantes en el curso de formación para la protección del matrimonio y la atención pastoral de las parejas heridas, organizado por la Rota Romana.

Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano

Esta mañana de otoño romano, el Papa Francisco en su discurso recordó los dos elementos centrales que desarrolló el curso son: la protección del matrimonio y la atención pastoral a las parejas heridas. Es fácil sentirse atraídos por el segundo elemento, afirmó Francisco e insistió en que “las tipologías expuestas no pueden ser tratadas con un enfoque meramente burocrático”. Más bien, continuó: Se trata de entrar en la vida de las personas que sufren y tienen sed de serenidad y de felicidad personal y de pareja”.

Las heridas en el matrimonio

El Papa subrayó que son muchas las causas que ocasionan heridas en el matrimonio: “: psicológicas, físicas, ambientales, culturales; a veces son causadas por el cierre del corazón humano al amor, por el pecado que nos toca a todos”. Y como consecuencia, insistió: “estas causas cavan profundos y amargos surcos en el corazón de las personas implicadas y heridas sangrantes” y ante ello la Iglesia no puede “voltear su rostro hacia el otro lado”.

Solidaridad de la Iglesia

“Por eso la Iglesia, cuando se encuentra con estas realidades de parejas heridas, llora y sufre ante todo con ellas; se acerca con el aceite del consuelo, para calmar y sanar; quiere cargar sobre sí misma el dolor que encuentra”, afirmó Francisco.

Refiriéndose a los procedimientos jurisprudenciales afirmó: “la Iglesia busca siempre el bien de los heridos, busca la verdad de su amor; no tiene otra cosa que sostener su felicidad justa y deseada, que, antes de ser un bien personal al que todos aspiramos humanamente, es un don que Dios reserva para sus hijos y que viene de Él”. Para atender los diferentes casos que se presentan, las partes implicadas “deben confiarse en primer lugar al Espíritu Santo para que, guiados por Él, puedan escuchar con los criterios correctos, ser capaces de examinar, discernir y juzgar”.

Esposos, pilares de la Iglesia doméstica

“En el Nuevo Testamento el matrimonio cristiano se vive como un camino de fe, como la unión íntima de los esposos que son los “pilares” de la Iglesia doméstica”, afirmó Francisco, quien luego prosiguió:  “De este camino en el Espíritu, de su luz que calienta y satisface el corazón humano, nace ese precioso e indispensable ministerio de los esposos en la Iglesia, cada vez más necesario hoy en nuestras comunidades parroquiales y diocesanas”.

No improvisar el sacramento del matrimonio

“Este Sacramento no puede ser improvisado”, afirmó el Papa. “Hay que prepararse como novios. No basta con que los novios cristianos se preparen para el matrimonio logrando una buena integración psicológica, afectiva, relacional y planificadora, necesaria también para la estabilidad de su futura unión. También deben alimentar y aumentar progresivamente en sí mismos esa llamada específica a modelarse como esposos cristianos”.

Esta preocupación, recuerda el Papa, ya está presente en Concilio Vaticano II, el Magisterio de la Iglesia y en la Palabra de Dios, que subrayan el objetivo apostólico y misionero inherente al Sacramento del matrimonio: “Y es mirando este horizonte que los novios pueden crecer, nutriéndose de la oración, de la Eucaristía y de la Reconciliación, de la preocupación sincera por los demás, de la dedicación a los hermanos que encuentran”.

Para ilustrar este hecho, el Papa hace memoria de Aquila y Priscila, amigos y colaboradores de San Pablo, “quienes son un bello ejemplo de esta vocación al apostolado conyugal”.

Los esposos, testigos del Evangelio

El Papa subraya la importancia de los esposos en la vida de las iglesias locales: “La Iglesia, en su estructura parroquial, es concretamente una comunidad de familias, llamadas a ser, como Aquila y Priscila, testigos del Evangelio en ese territorio. Es el Espíritu Santo quien hace esta sinergia, y por tanto el Espíritu debe ser invocado, también para este proceso apostólico, que no es fácil, pero no imposible. Animo a los pastores, obispos y sacerdotes a promover, apoyar y acompañar este proceso, para que la Iglesia se renueve, convirtiéndose cada vez más en una red capilar de comunidades de familias que son testigos y misioneros del Evangelio”.

Francisco finalizó su discurso, bendiciendo a los presentes y pidiéndoles orar por él.


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Homilía del Papa: la cháchara es una actitud asesina

Messa Santa Marta 2018-05-17El Papa Francisco celebra la Misa matutina en la capilla de la Casa de Santa Marta  (Vatican Media)

Homilía del Papa: la cháchara es una actitud asesina

Hay dos caminos: el de la verdadera unidad al que quiere conducirnos Jesús, y el de la falsa unidad, en el que se habla mal del prójimo, se condena y se divide. De este tema habló el Papa en su homilía de esta mañana

Debora Donnini – Ciudad del Vaticano

En la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta el Papa Francisco invitó a trabajar por la unidad verdadera y advirtió que en la falsa unidad se critica, se condena y, al final, se divide. La reflexión del Pontífice giró en torno a estos dos tipos de unidad, a estos dos caminos, inspirándose en la Palabra propuesta por la Liturgia del día que se refiere, precisamente, a la unidad verdadera de la que habla Jesús en el Evangelio (Jn 17, 20-26), esa que Él tiene con el Padre y a la que quiere llevarnos también a nosotros. Se trata de “una unidad de salvación”, “que hace a la Iglesia”, una unidad que va hacia la eternidad.

Y subrayó que “cuando nosotros, en la vida, en la Iglesia o en la sociedad civil, trabajamos por la unidad” estamos en el  camino que Jesús ha trazado.

La falsa unidad termina por dividirnos

Pero también existe, precisamente, la “unidad falsa”, como esa de los acusadores de San Pablo en la Primera Lectura del día (Hch 22, 30; 23, 6-11). Inicialmente se presentan como un bloque único para acusarlo. Pero Pablo que era “despabilado”, es decir, que tenía una sabiduría humana y también la sabiduría del Espíritu Santo, echa “la piedra de la división” diciendo que ha sido “llamado a juicio a causa de la esperanza en la resurrección de los muertos”.

En efecto, una parte de esta falsa unidad estaba compuesta por los saduceos que afirmaban que no “hay resurrección, ni ángeles, ni espíritus”, mientras los fariseos profesaban estas cosas. Por lo tanto, Pablo logra destruir esta unidad falsa, que “no tenía consistencia”, porque estalla una disputa y la asamblea que lo acusaba se divide.

De pueblo a masa anónima

En otras persecuciones padecidas por San Pablo, se ve después que el pueblo grita sin saber ni siquiera qué es lo que está diciendo, y son “los dirigentes” los que sugieren qué cosa gritar:

“Esta instrumentalización del pueblo es también un desprecio del pueblo, porque lo convierte de pueblo en masa. Es un elemento que se repite tanto, desde los primeros tiempos hasta ahora. Pensemos en esto. El Domingo de Ramos es: Todos los aclaman, ‘Bendito eres tú, que vienes en nombre del Señor’. Al viernes siguiente, la misma gente grita: ‘Crucifícalo’. ¿Qué cosa ha sucedido? Le han lavado el cerebro y le han cambiado las cosas. Y han convertido al pueblo en masa, que destruye”.

También hoy se habla mal del prójimo para condenar

El Papa explicó asimismo que “se crean condiciones oscuras” para condenar a la persona y después la unidad se deshace. Un método con el que ha sido perseguido Jesús, Pablo, Esteban y todos los mártires; y es muy usado también hoy, recordó Francisco.

Por ejemplo, “en la vida civil, en la vida política, cuando se quiere hacer un golpe de Estado”: “Los medios de comunicación comienzan a hablar mal de la gente, de los dirigentes, y, con la calumnia, la difamación, los ensucian”. Después llega la justicia, “los condena, y al final, se hace el golpe de Estado”. Una persecución que se ve también cuando la gente en el circo gritaba para ver la lucha entre los mártires y las fieras o los gladiadores.

Atentos a las críticas en las comunidades parroquiales

Siempre el eslabón de la cadena “para llegar a la condena” es este “ambiente de unidad falsa”, evidenció el Obispo de Roma, y añadió:

“Y también, en una medida más reducida, sucede lo mismo en nuestras comunidades parroquiales por ejemplo, cuando dos o tres comienzan a criticar a otro. Y comienzan a hablar mal de aquel… Y hacen una unidad falsa para condenarlo; se sienten seguros y lo condenan. Lo condenan mentalmente, como actitud; después se separan y hablan mal, uno contra el otro, porque están divididos. Por esta razón la cháchara es una actitud asesina, porque mata, elimina a la gente, arruina la ‘fama’ de la gente”.

Caminar por el camino de la verdadera unidad

“La cháchara” es lo que han usado con Jesús: para desacreditarlo y una vez desacreditado, matarlo:

“Pensemos en la gran vocación a la que estamos llamados: la unidad con Jesús, el Padre. Y por este camino debemos ir, hombres y mujeres que se unen y que siempre tratan de ir adelante por el camino de la unidad. Y no las unidades ficticias, que no tienen sustancia, y que sólo sirven para dar un paso más y condenar a la gente, y llevar adelante intereses que no son los nuestros: intereses del príncipe de este mundo, que es la destrucción. Que el Señor nos dé la gracia de caminar siempre por el camino de la verdadera unidad”.

Homilía del Papa en Santa Marta