Loiola XXI

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España: el trabajo en el mes de julio 2019 Oficial

La creación de empleo se frena en el peor mes de julio desde la crisis

RTVE2 ago. 2019
La creación de empleo en España se estancó en el mes de julio, que registra las menores cifras de reducción del paro y de nuevos afiliados a …


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Nueva norma de protección a las trabajadoras y trabajadores (OIT)

La OIT aprueba una norma de vital importancia para combatir la violencia y el acoso laboral

ONU/Jean Marc Ferré
El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, durante su discurso en la 108.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, el 21 de junio de 2019.

21 Junio 2019

La violencia y el acoso en el ámbito laboral, que incluyen el daño físico, psicológico o sexual, pueden constituir a partir de ahora un incumplimiento o abuso de los derechos humanos. El propósito de esta nueva norma internacional es proteger a los trabajadores.

Con la adopción de un Convenio y una Recomendación para combatir la violencia y el acoso en el lugar de trabajo finalizó este viernes en Ginebra la 108ª edición de la Conferencia Internacional del Trabajo. El texto del Convenio fue aprobado con 439 votos a favor, 7 en contra, 30 abstenciones y es jurídicamente vinculante.

Definidos como un comportamiento que puede producir “daño físico, psicológico, sexual o económico”, el Convenio señala que la violencia y el acoso también se consideran “una amenaza para la igualdad de oportunidades” que es “inaceptable e incompatible con el trabajo decente”.

El propósito de esta nueva norma internacional es proteger a los trabajadores, independientemente de su situación contractual, e incluye:

  • a las personas que desempeñen actividades de capacitación, pasantías y formación profesional
  • los trabajadores a los que se les haya rescindido su contrato
  • las personas que realicen tareas de voluntariado o las que busquen trabajo

La norma abarca la violencia y el acoso en el ámbito laboral comprendida en:

  • los lugares donde se paga a un trabajador, donde descansa o come, o usa instalaciones sanitarias de lavado o de cambio de indumentaria
  • durante viajes, desplazamientos, programas de formación, eventos o actividades sociales de índole profesional
  • las comunicaciones relacionadas con el trabajo (en particular las relacionadas con tecnologías de la información y la comunicación), en alojamientos proporcionados por el empleador
  • y cuando se desplaza desde y hasta el lugar de trabajo

Además, reconoce que  los casos de violencia y acoso pueden involucrar a terceras personas.

Una vez aprobado el Convenio, el director general de la Organización Internacional del Trabajo, Guy Ryder, señalaba que “la siguiente etapa consistirá en la aplicación de esas medidas de protección, con el objetivo de fomentar un entorno laboral mejor, más seguro y decente para mujeres y hombres”.

“Estoy convencido de que, habida cuenta de la cooperación y la solidaridad que hemos constatado al respecto, y el interés público manifiesto en la adopción de medidas, se producirá una ratificación de forma rápida y generalizada para que se lleven a cabo las acciones pertinentes”, añadió

La violencia y el acoso también se consideran “una amenaza para la igualdad de oportunidades.

Según la Organización, el Convenio entrará en vigor “12 meses después de que dos Estados miembros lo hayan ratificado”. Por su parte, la Recomendación, que no es jurídicamente vinculante, proporciona directrices sobre el modo de aplicar el Convenio.

Este es el primer Convenio aprobado por la Conferencia Internacional del Trabajo desde 2011, cuando se adoptó el Convenio sobre las trabajadoras y los trabajadores domésticos, 2011. Los convenios son instrumentos internacionales jurídicamente vinculantes y las recomendaciones proveen asesoramiento y orientación.

La OIT celebra este año 2019 el centenario de su creación.

Guterres celebra esta norma

Precisamente, el Secretario General de las Naciones Unidas asistió al cierre de la 108ª Conferencia Internacional del Trabajo y aplaudió la consecución del acuerdo.

En su discurso de clausura, António Guterres elogió la tarea llevada a cabo por la Organización durante toda su historia y destacó que, con esta edición de la Conferencia, la OIT abre un nuevo capítulo.

“No celebran únicamente un centenario, sino que están edificando un legado de éxitos guiados desde la perspectiva de la justicia social a través del diálogo social y la cooperación internacional”, resaltó.

La Declaración del Centenario, piedra fundacional

Durante su intervención Guterres también destacó la importancia de la Declaración del Centenario, que se aprobará este viernes, de la que dijo que marca “una oportunidad histórica para abrir una puerta a un futuro mejor para las personas de todo el mundo” y añadió que “establece las bases para cumplir el mandato de la OIT en su segundo siglo”.

“Pero la Declaración del Centenario es mucho más que una declaración de deseos o intenciones. Propone un cambio en el paradigma de cómo vemos el desarrollo. El bienestar de las personas debe estar en el centro de las políticas económicas y sociales, y debemos prestar especial atención a los que han quedado más rezagados”, destacó.

Del mismo modo, señaló que la Declaración también destaca la interconexión de los desafíos a los que se enfrenta la humanidad como la amenaza climática y la globalización.

“No podemos tener un futuro de trabajo más equitativo sin sostenibilidad. Y no podemos tener un futuro sostenible para el mundo del trabajo sin una respuesta urgente y definitiva al cambio climático”, dijo.

UNICEF
Se necesitan más niñas interesadas en el campo de la tecnología y la inteligencia artificial.

Las políticas analógicas no funcionarán en el mundo digital

Por último, recordó que el propio concepto de ‘trabajo’ está en plena evolución e invocó la necesidad de encontrar “un nuevo equilibrio” entre el trabajo, el ocio y otras actividades para las que todavía no estamos preparados.

“Necesitamos una enorme inversión en educación, pero también un tipo diferente de educación; una enseñanza basada no sólo en aprender cosas, sino en aprender a aprender, y una educación que guíe a las personas a lo largo de los años garantizando un aprendizaje eficaz a lo largo de toda su vida”.

Añadió que también será necesaria “una nueva generación de protección social” para las personas que requerirá la movilización de todos los gobiernos y actores implicados, y que debemos reimaginar los mecanismos de cooperación en los que participen el sector privado, la sociedad civil y otros expertos.

Para ello, destacó que el papel de los socios de la OIT “es esencial”.


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Hacia el reconocimiento de la salud laboral como un derecho fundamental.

La Organización Internacional del Trabajo debe defender la salud laboral como un derecho fundamental

UNEP/K. Loeffelbein
Trabajadores de un centro de reciclaje informal de desechos electrónicos en Ghana.

13 Junio 2019

Un grupo de expertos en derechos humanos alertó sobre los intentos de algunos empleadores y organizaciones de bloquear el reconocimiento de las condiciones de trabajo saludables como un derecho fundamental y urgió a la Organización Internacional del Trabajo a adoptarla como uno de sus principios básicos.

“Millones de trabajadores en todo el mundo sufren enfermedades y discapacidades debidas a condiciones de trabajo inseguras y dañinas. Se estima que cada año mueren prematuramente alrededor de 2 millones de trabajadores a causa de un entorno laboral inseguro o dañino”, advirtió este jueves una decena de expertos de la ONU en derechos humanos.

En un comunicado conjunto, los relatores conminaron a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a reconocer y adoptar inmediatamente como uno de sus principios fundamentales las condiciones laborales seguras y saludables.

La exhortación fue emitida mientras la OIT celebra en Ginebra una conferencia conmemorativa del centenario de su fundación.

Cada año mueren prematuramente alrededor de 2 millones de trabajadores a causa de un entorno laboral inseguro o dañino

Disyuntiva mortal

Los expertos aseveraron que la OIT debió reconocer desde hace mucho tiempo las condiciones seguras y saludables como uno de sus principios y derechos en el trabajo. “El reconocimiento de la OIT es esencial para ayudar a poner fin a la explotación de los trabajadores que se ven forzados a elegir entre un pago y su salud. Sería un tributo justo a los millones que han perdido la vida como resultado de esta terrible disyuntiva”, enfatizaron.

La Convención sobre los Derechos Económicos Sociales y Culturales reconoce explícitamente desde 1966 las condiciones de trabajo seguras y saludables como un aspecto fundamental del derecho a una situación de empleo justa y favorable.

“Sin embargo, pese a la Convención 155 de la OIT, ese derecho no se cuenta entre los ‘Principios y derechos fundamentales en el trabajo’ reconocidos por la OIT”, apuntaron los relatores.

Agregaron que el borrador del documento final de la conferencia del centenario de la OIT que se discute en este momento propone que esa agencia de la ONU reconozca la seguridad y salud ocupacional como un principio fundamental y como un derecho en el trabajo.

Compromiso en duda

Los Estados y negocios han expresado en repetidas ocasiones su compromiso con los Principios Guías de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos, que incluyen la obligación y responsabilidad de proteger la salud y seguridad de los trabajadores.

En este contexto, los expertos consideraron deplorable que “algunos empleadores y las organizaciones que los representan intenten bloquear este reconocimiento, poniendo en tela de juicio la solidez del compromiso del sector privado con el respeto de los derechos humanos”.

Los relatores firmantes del comunicado son: Baskut Tuncak, sobre derechos humanos y materiales tóxicos; Dainius Pῡras, sobre el derecho a la salud; Hilal Elver, sobre el derecho a la alimentación; Philip Alston, sobre derechos humanos y pobreza extrema; Urmila Bhoola, sobre formas contemporáneas de esclavitud; y el Grupo de Trabajo sobre derechos humanos, corporaciones transnacionales y otras empresas, integrado por Surya Deva (presidente), Elżbieta Karska (vicepresidenta), Githu Muigai, Dante Pesce, y Anita Ramasastry.

Los Relatores Especiales forman parte de los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Los Procedimientos Especiales, el mayor órgano de expertos independientes en el sistema de la ONU para los Derechos Humanos, es el nombre general de los mecanismos independientes de investigación y monitoreo establecidos por el Consejo para hacer frente a situaciones concretas en países o a cuestiones temáticas en todo el mundo. Los expertos de los Procedimientos Especiales trabajan de manera voluntaria; no son personal de la ONU y no perciben un salario por su trabajo. Son independientes de cualquier gobierno u organización y actúan a título individual.


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Día mundial contra el trabajo infantil

El mundo debe erradicar el trabajo infantil en todas las instancias del sector agrícola

© UNICEF/Kamuran Feyizoglu
Un niño turco trabajando en el campo. El 70% del trabajo infantil ocurre en la agricultura.

12 Junio 2019

La mayor parte de los niños que trabajan en el campo, lo hacen en las cadenas locales de suministro de alimentos y en la agricultura de subsistencia; sin embargo, son categorías generalmente ignoradas en la asignación de recursos financieros para combatir el trabajo infantil en el sector.

En el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) instó a los países a prestar más atención y a otorgar partidas suficientes a la lucha contra la labor de los menores en las cadenas nacionales y locales de suministro de alimentos y en la agricultura de subsistencia, las instancias donde ocurre la mayor parte de la actividad de menores en la agricultura.

Para marcar la jornada, la FAO coauspicia con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Comisión Europea este miércoles en Bruselas la conferencia “Unidos para poner fin al trabajo infantil en la agricultura”, foro en el que advirtió que en la actualidad casi todos los recursos financieros para combatir ese flagelo se canalizan a las cadenas de suministro mundiales, olvidando la alta participación de los niños en la producción en pequeña escala y de subsistencia.

Ante esta situación, el director general de la FAO llamó a invertir en la lucha contra el trabajo infantil “en todo tipo de situaciones” y afirmó que en esta lucha es esencial involucrar a los trabajadores agrícolas y a las organizaciones de productores.

“Sólo juntos podremos cambiar hacia un futuro mejor, más saludable y próspero para nuestros hijos”, dijo José Graziano da Silva.

¿Qué es el trabajo infantil?

UNICEF/Khoy Bona
Una niña de cuatro años trabaja en un campo de mimosas acuáticas en Camboya.

La FAO y la OIT aclararon que no toda la participación de los niños en labores agrícolas es trabajo infantil y subrayaron que algunas de esas actividades pueden ser positivas ya que les ayudan a adquirir conocimientos y desarrollar habilidades que les beneficiarán en el futuro. Tal es el caso de los niños que aprenden a cultivar hortalizas o a alimentar a los pollos en las granjas de sus familias.

El trabajo infantil se define como aquel que es inapropiado para la edad de un niño, que le impide beneficiarse de la educación obligatoria o que puede perjudicar su salud, seguridad o integridad moral.

“Cuando los niños trabajan muchas horas al día, realizan labores duras, llevan a cabo tareas peligrosas o inapropiadas para su edad, y cuando esto dificulta su educación, se trata de trabajo infantil y debe ser eliminado”, apuntó Graziano da Silva.

Ejemplos de lo anterior son los menores que trabajan en campos donde se han aplicado plaguicidas, los que permanecen despiertos toda la noche en botes de pesca y los transportan cargas pesadas o utilizan motosierras en el bosque, porque estas actividades pueden interferir con su desarrollo social y físico y con su capacidad de acceder a oportunidades de empleo decente y productivo más adelante en sus vidas.

Las causas

Según los datos de la ONU, en el mundo hay 152 millones de menores de entre 5 y 17 años que trabajan y 108 millones de ellos, más del 70%, lo hacen en la agricultura, la ganadería, la silvicultura, la pesca o la acuicultura. La cifra de niños en el sector agrícola aumentó 10 millones de 2012 a la fecha.

Entre los factores que propician el trabajo infantil en las zonas rurales destacan los bajos ingresos familiares y la pobreza de los hogares, las escasas alternativas de subsistencia, la falta de acceso a la educación y la limitada aplicación de la legislación laboral.

“La pobreza en el hogar sigue siendo una causa común del trabajo infantil en la agricultura. En este contexto, los programas de protección social y las iniciativas de alimentación escolar vinculadas a los agricultores familiares han demostrado ser buenos antídotos contra el fenómeno”, señaló el titular de la FAO.

Los niños no son los únicos perjudicados

Pero el trabajo infantil en la agricultura es un problema mundial que no nada más perjudica a los niños, sino que también daña al sector agrícola al perpetuar la pobreza rural.

La FAO aseveró que los Objetivos de Desarrollo Sostenible serán inalcanzables si se deja atrás al numeroso colectivo de niños que trabajan en la agricultura. “Es necesario asignar más inversiones y recursos específicos a la lucha contra el trabajo infantil en el sector agrícola”, recalcó la agencia de la ONU.

“Para avanzar hacia el trabajo infantil cero, una meta de los Objetivos de Desarrollo, la comunidad internacional necesita llegar a un nivel que no se logrará con unos pocos programas y proyectos dedicados a ese lastre”, aseguró el subdirector general de la FAO para Desarrollo Económico y Social, Máximo Torero Cullen.

Por ello destacó la necesidad de desarrollar un enfoque intersectorial que garantice que las políticas, estrategias, programas nacionales y otros programas a gran escala en agricultura, desarrollo rural, educación, sanidad, seguridad alimentaria, reducción de la pobreza, empleo juvenil, protección social, desarrollo comunitario, infraestructura y comercio, incluyan medidas específicas que prevengan y mitiguen el trabajo infanti


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Importantes intervenciones en la asamblea centenaria de la OIT

Macron leads EU-wide minimum wage call as Merkel, Medvedev warn of global injustice

World Bank/Arne Hoel
Woman working at her office at an export promotion agency.

11 June 2019

“Fundamental change” to the world of work – including an EU-wide minimum wage – is needed to address the growing gap between society’s haves and have-nots, French President Emmanuel Macron said on Tuesday.

In a 45-minute speech at the International Labour Organization’s Centenary conference in Geneva, Mr. Macron insisted that the accumulation of wealth in the hands of the few from globalization had created a “law of the jungle”, which had opened the door to damaging nationalism, xenophobia and disillusionment with democracy.

“This market economy in which we are living is much less social than we wanted at the end of the Second World War…it’s leading to much more accumulation of income and corporatism,” he said. “This is a crisis that can seem less severe because the victims don’t have much of a voice – they are spread apart, not unified – and we have not yet seen a war coming out of this, but the crisis is there.”

Insisting that the world faced “a profound crisis” on a par with the post-conflict uncertainty of 1919 and 1944, the French President warned that it was in such situations that authoritarianism appeared to offer easy solutions, such as building walls to protect people from rampant capitalism and ending cooperation between countries.

In defence of international solidarity and the fight against inequality, Mr. Macron called for a minimum wage in the European Union (EU).

Failure to do so risked seeing the workers of more EU States leaving home in large numbers to work elsewhere in the bloc, where there was a guaranteed minimum wage, such as France and Germany.

“We didn’t make Europe for that,” Mr. Macron said, noting that the economic arrangement worked well for France, but not for the countries where the workers came from.

Ahead of the French President’s speech, German Chancellor Angela Merkel applauded the ILO’s ethos that the role of an economy was to “serve the people, and not the other way around”.

While she congratulated the ILO for its efforts to make the world of work a fairer place since it was founded after the First World War, Ms. Merkel nonetheless insisted that it was needed today as much as ever.

The issue of child labour was a case in point, she argued, noting that of the 152 million children forced to work globally, some 73 million were involved in hazardous activities.

“That is certainly unacceptable and we have to tackle this together,” she urged delegates in support of ILO’s initiative to end the scourge globally, by 2025. “In this closely integrated, interconnected world we have to make more of an effort to turn economic growth into social progress, in which each and everyone – also children – participate.”

Globalization had also created injustices which had led to 232 million labour migrants being exploited in sectors such as construction and domestic settings, the German Chancellor continued, while 700 million people lived in poverty, despite the fact that they were working.

“Labour is not a commodity,” Ms. Merkel said, reading an ILO declaration written in 1944. “Poverty anywhere constitutes a danger to prosperity everywhere. The war against want requires to be carried on unrelenting vigour within each nation and by continuous and concerting international effort.”

Echoing the importance of continuing cooperation between States, Russian Prime Minister Dmitry Medvedev recalled the “dismal end” of the League of Nations ahead of the Second World War, before insisting that international architecture was “very fragile”.

A common understanding on how challenges to the modern workplace was needed, he suggested, pointing to driverless car technology currently in development, that risks making millions of taxi and lorry drivers jobless.

And recalling Russia’s own experience with revolution more than 100 years ago, Mr. Medvedev noted that responding to workers’ needs and society’s demands was crucial, as ignoring them “leads to lamentable ramifications”.

The same goes for some States, he added, as well as the global economy and the global system of relations in general.


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Centenario de la OIT y plan de actuaciones.

Un mercado de trabajo sin justicia social amenaza la paz mundial

OIT/MArcel Crozet
La sede de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se ilumina para comenzar la celebración de los cien años de la institución.

10 Junio 2019

La Organización Internacional del Trabajo promete trabajar para construir un mercado laboral que goce de justicia social ya que las condiciones laborales que son injustas y permiten las privaciones ponen en peligro la paz mundial y violan el derecho a perseguir el bienestar material y el desarrollo espiritual en libertad y dignidad.

Este lunes ha arrancado en Ginebra la 108 Conferencia Internacional del Trabajo, que se enmarca en el contexto del centenario de la Organización Internacional del Trabajo. Aprovechando este aniversario redondo, el director general de la Organización prometió que, este año, la Conferencia será diferente a las anteriores.

“Será diferente porque sus decisiones deben decir al mundo que tenemos la confianza, el propósito común, la voluntad y los medios para construir un futuro del trabajo con justicia social para todos. Lo haremos porque el trabajo no es una mercancía. Lo haremos porque las condiciones de trabajo con injusticia y privaciones ponen en peligro la paz del mundo”, aseguró Guy Ryder.

También destacó que será diferente porque “cada ser humano tiene el derecho de perseguir su bienestar material y su desarrollo espiritual en libertad y dignidad”.

Por si estos fueran pocos motivos, Ryder añadió más razones, como que “las libertades de asociación y expresión sonesenciales para el progreso sostenido”.

Agregó que esta conferencia ha de ser diferente porque todos tienen que trabajar juntos,  pues “la pobreza en cualquier parte es un peligro para la prosperidad en todas partes”.

Esa justicia social es ahora tan necesaria como en el siglo XX y la Organización capaz de conseguirla es la Organización Internacional del Trabajo, como recordó Ryder al principio de su intervención al citar las palabras de su predecesor Albert Thomas en 1926: “A pesar de toda la miseria de un mundo que todavía está dividido y en crisis. A pesar de todas las dificultades de los pueblos para reunirse y conocernos, creemos que, a través de la OIT, se establecerá la justicia social en el mundo”.

“Este no es un ejercicio oscuro, introvertido o autoindulgente para marcar 100 años de una venerable organización. Se trata de abordar los problemas que más importan a las personas, en un momento en el que ven una necesidad urgente de respuestas y actuación, y en el que se cuestiona nuestra capacidad colectiva para proporcionar tales respuestas. Un momento en que las personas sienten la necesidad de recuperar el control de sus vidas”, declaró Ryder

La pobreza en cualquier parte es un peligro para la prosperidad en todas partes.

El futuro del trabajo que queremos

La Conferencia, a menudo conocida como el Parlamento Mundial del Trabajo, reunirá durante las próximas dos semanas a unos 5700 representantes de Gobiernos, trabajadores y empleadores de los 187 miembros de la Organización Internacional del Trabajo.

Los delegados tratarán la posible adopción de una declaración histórica centrada en los desafíos presentes y futuros del mercado laboral en un momento de los grandes cambios promovidos por la tecnología.

También estudiarán la aprobación de una serie de normas para abordar el acoso laboral.

Las recomendaciones de la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo , Trabajar para un futuro más prometedor, publicadas a principios de este año, orientarán gran parte de las actividades de la Conferencia del centenario. A lo largo de los últimos meses, los Estados miembros han celebrado docenas de diálogos nacionales para discutir este informe y los delegados abordarán las cuestiones planteadas en las discusiones plenarias.

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Reflexión sobre el mundo del trabajo en este 1 de mayo

Trabajar por un mundo mejor: 5 cosas que debe saber acerca de los “empleos verdes”

OIT/MArcel Crozet
Mujeres trabajando en un invernadero que construyeron para aumentar la capacidad de producción de verduras que venden en el mercado local de la provincia de Copperbelt en Zambia. Foto de archivo.

1 Mayo 2019

Imagínese un escenario en el que prácticamente todas las personas trabajan para transformar la economía mundial y crear un mundo en el que las empresas pueden avanzar de forma sostenible satisfaciendo a la vez las necesidades de los más vulnerables.

 

Para las Naciones Unidas, los llamados “empleos verdes” juegan un papel esencial en la consecución de un futuro que idearon prácticamente todos los países cuando adoptaron el histórico Acuerdo de París en diciembre de 2015: un compromiso internacional para combatir el cambio climático y reducir significativamente las actividades provocadas por el hombre que contribuyen al calentamiento global.

En vísperas de la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Clima, a celebrarse en septiembre y cuyo objetivo será impulsar la lucha contra el cambio climático, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, llamó a los líderes mundiales a presentar propuestas concretas de empleos verdes dignos. Para ello, les pidió que no vengan a la reunión con un discurso, sino con un plan.

Con motivo del encuentro medioambiental y para obtener más información sobre esta modalidad laboral, Noticias ONU contactó con Moustapha Kamal Gueye, coordinador del Programa de Empleos Verdes de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la agencia de las Naciones Unidas dedicada a promover el trabajo decente.

1 ¿Qué es exactamente un puesto de trabajo verde?

La OIT define un trabajo ecológico como aquel que contribuye a preservar o restaurar el medio ambiente. Esta amplia definición supone desde incluir oficios para mejorar la eficiencia energética, hasta empleos que sirvan para una “descarbonización” activa de la economía y la reducción de las emisiones de gases nocivos en la atmósfera.

La Organización sostiene que los empleos verdes contribuyen a la transformación de las economías, las empresas y los mercados laborales en beneficio de una economía sostenible que protege el planeta y proporciona oportunidades de empleo decente para todos. Aunque la adaptación a los empleos ecológicos es más fácil en algunos sectores que en otros, en última instancia, “todos los empleos podrían ser verdes”, dice Gueye, “en el sentido de que su forma de trabajar puede ayudar a reducir la huella ambiental de la empresa”.

Para la ONU, los empleos verdes también deben ser “empleos dignos”. Esta definición implica que sean productivos, ofrezcan un salario justo y una protección social que incluya políticas en favor de la disminución de la pobreza y la vulnerabilidad, así como prestaciones por enfermedad, desempleo y discapacidad. También deben proporcionar igualdad de oportunidades para hombres y mujeres.

Todas estas medidas forman parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que en su objetivo número 8 llama a “lograr el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todas las mujeres y los hombres”, una meta que corrobora la visión de la ONU de una economía que  beneficie a todos y sea menos dañina con el medio ambiente.

2 ¿Qué es una economía verde?

A nivel global, numerosos países intentan evolucionar a una economía más limpia abandonando su dependencia de los combustibles fósiles, como el carbón y el gas, para producir energía, y adoptando un abastecimiento más sostenible a través del aumento de las fuentes de energía renovables, como las plantas solares y los parques eólicos.

Aunque no existe una definición universalmente acordada del término, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) describe la economía verde como aquella que es “baja en emisiones de carbono, eficiente en el uso de los recursos y socialmente inclusiva“.

Banco Mundial/Dana Smillie
Limpieza de paneles solares en la Central Termo-Solar de Ciclo Combinado Integrado de Ain Beni Mathar, Jerada, Marruecos. (Junio 2010)

 

La declaración final de la conferencia de la ONU sobre desarrollo sostenible Río+20, uno de los encuentros previos más importantes a la adopción del histórico Acuerdo de París, indicaba que la economía verde es “una de las herramientas disponibles más importantes para lograr el desarrollo sostenible”, y que debería crear “oportunidades de empleo y trabajo decente para todo el mundo, manteniendo al mismo tiempo el funcionamiento saludable de los ecosistemas de la Tierra”.

3 ¿Qué tipo de empleos verdes se están creando hoy en día?

OIT/MArcel Crozet

Según Gueye, el giro hacia una economía verde abre una “oportunidad de creación de empleo a gran escala”. Un ejemplo evidente de ello es la industria energética, donde la transición a las energías renovables ha servido para crear nuevos puestos de trabajo en las empresas que se dedican a la construcción de plantas solares, parques eólicos y otras fuentes de energía limpia.

Sin embargo, tanto en los países desarrollados como en los en desarrollo, las oportunidades laborales se expanden más allá de la industria energética incluyendo a sectores como el de la construcción y el de la manufactura donde, gracias a una serie de novedosas técnicas, a menudo lideradas por la tecnología digital, se consigue reducir los desechos y mejorar la eficiencia.

Una clara muestra de ello es el Programa de Empleos Verdes de la OIT en los países en desarrollo que, gracias a la ayuda de la incorporación y aplicación de prácticas sostenibles en las comunidades, han aumentado sus posibilidades de obtener ingresos.

Así, por ejemplo, en las zonas rurales de Zambia se ha capacitado a las mujeres para que puedan construir sus hogares usando técnicas sostenibles y a ensamblar e instalar paneles solares, todo ello en un país que padece una crisis energética y en el que muchas personas nunca han tenido acceso a la electricidad.

Las habilidades aprendidas sirvieron para transformar positivamente la vida de la comunidad y, al mismo tiempo, lograron disminuir el impacto medioambiental gracias a la reducción de desechos y contaminación

4 ¿Cuántos empleos creará la economía verde?

La ONU se muestra muy optimista con los beneficios que la economía verde puede aportar al mercado laboral y destaca que, en la mayoría de los escenarios previstos, indican que su impacto final será positivo.

En su informe Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo de 2018, la OIT afirma que, si se toman las medidas necesarias para mantener el aumento de la temperatura mundial por debajo de los 2 grados centígrados, se crearán 18 millones de nuevos puestos de trabajo para el año 2030.

Del mismo modo, se esperan seis millones de puestos de trabajo adicionales como resultado del crecimiento de la llamada “economía circular”, en la que, en lugar de utilizar productos durante un corto periodo de tiempo y desecharlos, se prioriza la reparación, la reutilización y el reciclado.

ONU/Yasmina Guerda
Un salón social diseñado con materiales reciclables hace parte de la Cumbre del Clima COP24 en Katowice, Polonia.

 

5 ¿Qué ocurrirá con las personas que no trabajen en empleos verdes?

La ONU no rehúye el hecho de que el cambio hacia una economía verde hará que desaparezcan unos seis millones de puestos de trabajo, en particular en las industrias que contribuyen a la emisión de gases contaminantes y a otros factores del calentamiento global.

Por ese motivo, es tan importante el concepto acuñado por la OIT de una “Transición Justa“. 

Actualmente, los trabajadores y comunidades de todo el mundo ya notan los efectos de la transformación económica y se espera que esta continúe durante los próximos años. La Transición Justa admite que el declive de ciertas industrias y ocupaciones provocará dificultades en algunos trabajadores; pero, a su vez, ha de servir para poner en marcha una serie de iniciativas que aborden estos desafíos como los subsidios, los cursos de perfeccionamiento y la ayuda para la reubicación geográfica.

De este modo, un funcionamiento eficaz de la Transición Justa requiere la participación conjunta de una serie de actores, desde los sindicatos a los gobiernos nacionales y locales, una mayor concienciación de la sostenibilidad de las empresas y las aportaciones de las organizaciones de ámbito comunitario.

De lograrlo, la recompensa final no podría ser mejor: un mundo en el que todas las personas trabajen en empleos decentes y productivos, contribuya a una economía global que proteja el medio ambiente y en beneficio de todos.