Loiola XXI

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Brasil: delincuencia, injusticia y realización de un plan educativo

Brasil; la educación como respuesta a la violencia

En el país sudamericano en el que proliferan los homicidios y el tráfico de droga, la organización Operazione Lieta invierte desde hace 35 años en las escuelas y en la formación profesional

Los chicos de Operazione Lieta

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Pubblicato il 05/04/2018
LUCIANO ZANARDINI
FORTALEZA

«Quiero ser un abogado para disminuir la violencia que hay en Brasil. Quiero ser un abogado para difundir lo justo, no las cosas equivocadas, porque el dinero solo hace daño. Estoy seguro de que Brasil será mejor». El testimonio de Leandro es uno de los tantos que narra la película de Roberto Orazi “Quiero ser Criança – Quiero ser niño”. Dando voz a los protagonistas, se cuenta la historia de una organización sin ánimo de lucro italiana, Operazione Lieta, que ha semrbado y siembra futuro. Desde 1983, efectivamente, promueve en Brasil proyectos de asistencia y de educación para los niños de las periferias de Fortaleza. Y lo hace gracias a su fuerte carisma piamartino (referencia a la Congregación que fundó san Juan Bautista Piamarta).

 

Angelo Faustini y Lieta Valotti, esposos, representan el alma de este proyecto. El contexto en el que trabajan es muy problemático: la droga y la violencia han llegado a niveles increíbles. «El Cearà (8,5 millones de habitantes) es, según el UNICEF, el estado con mayor número de adolescentes, entre 12 y 18 años, asesinados en 2017. También el año pasado –explicó Faustini– hubo más de 5000 homicidios, 50% más que en 2016. Entre las víctimas está Alexandra, una de nuestras educadoras, de 34 años, asesinada durante un robo en un autobús, mientras volvía a casa».

 

Los asaltos, desgraciadamente, están a la orden del día. Leandro es un chico que vive en una nación que en los últimos años ha podido organizar los Juegos Olímpicos, el Mundial de fútbol y la Jornada Mundial de la Juventud, pero es un gigante económico con pies de arcilla. Rehén de la corrupción y de la violencia, vive una profunda crisis política y de valores. Es increíble recordar que en 2002 la clase media se extendía, por primera vez, entre el 52% de la población.

 

En la actualidad, dijo Angelo, «vemos dos tipos de Brasiles: el Brasil de los que tienen el poder y a quienes no les interesan los demás, con acciones de corrupción, y el Brasil que retrocede: los índices macroeconómicos aumentan y los sociales retroceden. El 80% de la pobreza se concentra en las zonas rurales, sobre todo en el noreste. Un cuarto de la población es pobre, 50 millones de personas viven con una renta familiar mensual de alrededor de 97 euros. Los servicios sociales, las infraestructuras, la seguridad y la salubridad no funcionan. Se advierten algunos resultados positivos en el campo escolar, pero sigue siendo una nación muy desigual, con un bajo nivel de escolaridad en la que el 40% de los obreros comienza a trabajar a los 14 años».

 

Operazione Lieta se ocupa, gracias a adopciones a distancia, de un Centro de formación profesional en Fortaleza en donde se ocupa de las primarias, las secundarias y las preparatorias: 564 alumnos en total y 150 de ellos viven en el Colegio. También cuenta, en Itaitinga (Pacoti), con una escuela residencia para 230 niños de 6 a 12 años y con una Casa Comunitaria para adolescentes. En el municipio de Limoeiro do Norte también funciona una primaria con 450 alumnos: «El trabajo en el campo de la educación mira hacia adelante. Comenzamos a recoger algunos frutos».

 

La organización también propone cursos profesionales en las zonas rurales, de formación agropecuaria, sigue a las familias pobres de los chicos, acompaña a los estudiantes que acaban el instituto y ha puesto en marcha también un centro para contrarrestar abusos. Son muchos los que en estos 35 años de actividad se han cruzado con el camino de Operazione Lieta. Hoy ya son adultos, pero mantienen vínculos con su pasado. Algunos se han convertido en educadores o en profesores, otros, como Michael, por ejemplo, tienen la posibilidad de estudiar en el Conservatorio de Bruselas. «Estoy y estaré siempre agradecido por el apoyo que recibo. Deseo poder ayudar a muchos jóvenes y niños, transmitiendo todo lo que he aprendido, principalmente mi pasión por la música».

 

Las palabras de Eliane están llenas de esperanza, y gracias a Operazione Lieta puede aspirar a algo diferente de lo que ofrece la calle. «Quiero estudiar, terminar la universidad y tener un trabajo para cambiar la vida de mi madre». La educación puede, verdaderamente, ser el motor del país.

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Los Hermanos de La Salle ante nuevos desafíos.

Hnos. de La Salle: En camino a redefinirse a nivel pedagógico en el s. XXI

Del 4 al 17 de marzo de 2018, se realiza en la Casa General del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas – La Salle, en Roma, la Asamblea Inter-capitular para redefinirse a nivel pedagógico en el siglo XXI.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“En esta asamblea estamos verificando los logros de las decisiones tomadas en el Capítulo General 45°, de 2014 y al mismo tiempo damos una mirada a los temas emergentes que nos conducirán al próximo Capítulo General de 2021”, lo dijo el Hermano Jorge Gallardo de Alba, Vicario General de la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, explicando el objetivo de la Asamblea Inter-capitular que se realiza en la Casa General del Instituto, del 4 al 17 de marzo de 2018.

Esta asamblea, precisó el Vicario, no tiene carácter legislativo, sino ofrece la posibilidad de compartir experiencias y también identificar los temas emergentes sobre los cuales se tienen que trabajar para mejorar el trabajo y la misión del Instituto. Esta asamblea, agregó el Hno. Gallardo, “es una oportunidad también para reconocer, celebrar y organizar los festejos con motivo del 300 aniversario de la muerte del fundador que será el próximo año”.

Entre los temas emergentes que serán tratados en el próximo Capítulo General en 2021, señaló el Vicario General, está el tema de las vocaciones. “Es un reto en todo el mundo para la vida religiosa, tenemos que seguir trabajando por las vocaciones y valorar la formación cristiana de los jóvenes y de las familias”.


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Las universidades católicas llamadas a una revolución cultural? Comentario de Vat. Insider

El “despertador” del Papa para las Universidades católicas

Deberían convertirse en centros de propulsión para que se pueda dar el «cambio de paradigma», el «nuevo modelo de desarrollo» que el Pontífice, en sintonía con el ignorado magisterio social de sus predecesores, sigue pidiendo

El “despertador” del Papa para las Universidades católicas

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Pubblicato il 29/01/2018
Ultima modifica il 29/01/2018 alle ore 15:01

La constitución apostólica “Veritatis gaudium” no representa (o no solamente representa) la actualización indispensable de las normas técnicas sobre los curricula de estudios o las maestrías en los Ateneos católicos y de las facultades eclesiásticas. El proemio del documento firmado por Francisco contiene, de hecho, una indicación que se espera no pase inobservada y que no quede sin ser aplicada.

 

El Papa, efectivamente, llegó a definir una «revolución cultural» la que se espera de las instituciones académicas católicas, desgraciadamente a menudo adormiladas. El sistema educativo universitario y post-universitario vinculado con la Iglesia católica debería convertirse, escribe Bergoglio, en un «providencial laboratorio cultural» para leer e interpretar una realidad en rápido movimiento como la del presente.

 

La crisis antropológica (con la pérdida del sentido de la sacralidad de la vida, la manipulación genética, la inteligencia artificial que podría peligrosamente sustituir el trabajo humano, el resurgimiento de la xenofobia y del racismo, una economía y una finanza que ya guían la política, en lugar de ser guiadas por ella, y que solamente pretenden la acumulación de riquezas) se relaciona con la grave crisis ambiental que está viviendo el planeta. Los fenómenos migratorios y las numerosas guerras (la «tercera guerra mundial en pedacitos», como la llama el Papa) están conectados con las dos crisis antes mencionadas. El mérito de la encíclica social “Caritas in veritate” de Benedicto XVI fue el de incluir entre las emergencias sociales la crisis ética, superando, pues, la división entre cristianos “comprometidos con lo social” y cristianos “de la defensa de la vida”. El mérito de la encíclica social “Laudato si’” de Francisco es haber puesto en evidencia la interdependencia, las estrechas conexiones entre la crisis antropológica y la crisis ambiental.

 

Desde que comenzó su Pontificado, siguiendo los pasos de sus predecesores, cuyo magisterio social fue culpable y a veces interesadamente ignorado por el mismo mundo católico, el Papa Francisco ha apuntado el dedo contra una «economía que mata», poniendo en discusión el paradigma actual del desarrollo. Ese modelo capitalista y liberal solo de nombre sigue siendo considerado dogmáticamente intocable por la crema y nata de los economistas y hombres de finanzas del mundo católico, incapaces de reconocer en algunas de sus propagandas esas «estructuras de pecado» a las que se refería la encíclica “Sollicitudo Rei Socialis” de Juan Pablo II.

 

Desde hace ya cinco años, el actual Sucesor de Pedro, volviendo a llamar la atención sobre páginas memorables y determinantes del magisterio social de la Iglesia (por ejemplo la profética encíclica “Quadragesimo anno” promulgada por Pío XI –Papa que nadie acusaría de tener simpatías marxistas– tras la crisis de Wall Street, en la quei lustra claramente la crisis que vivimos llegando a hablar del «imperialismo internacional del dinero»), sigue pidiendo simplemente que el actual sistema sea revisado porque ya no es sostenible y, seguramente, podría llevar al mundo hacia el abismo.

 

Es por ello que ahora el Papa Francisco da una responsabilidad nueva a los Ateneos católicos, de los cuales, a decir verdad, se habría esperado desde hace tiempo mayor capacidad en las relaciones, para hacer proyectos, para trabajar concretamente con tal de encontrar respuestas útiles a todos para interpretar y gobernar los cambios que se están llevando a cabo y evitar que se vuelvan contra el hombre, contra la vida, contra el trabajo, contra la construcción de una sociedad más humana y justa.

 

«El problema –escribe Francisco– es que no disponemos todavía de la cultura necesaria para enfrentar esta crisis y hace falta construir liderazgos que marquen caminos. Esta enorme e impostergable tarea requiere, en el ámbito cultural de la formación académica y de la investigación científica, el compromiso generoso y convergente que lleve hacia un cambio radical de paradigma, más aún (me atrevo a decir) hacia “una valiente revolución cultural”».

 

Y no lo dice solo por decirlo. Ya el hecho de que se sienta en la necesidad de espolear de esta manera al mundo académico vinculado con la Iglesia demuestra que en muchos casos las Universidades y centros de investigación han faltado a su más auténtica labor. Incluso ateneos con historias ilustres se han adormilado en sus laureles para conducir una vida en quietud: investigadores y profesores han llegado a demostrarse más interesados en las asesorías y en no molestar a nadie, en lugar de elaborar ideas y proyectos para el futuro. No es el momento de buscar responsabilidades para este desierto que a veces caracteriza a instituciones que ya no son capaces de hacer que viva nuevamente su glorioso pasado. Lo cierto es que las responsabilidades no son completamente de los Ateneos, que corren el peligro, aunque sean católicos, de conformarse a los vicios que caracterizan en general el mundo universitario: lobbies, barones, carreras que avanzan más por pertenencia que por los méritos.

 

Habría que volver a dar vida a ese círculo virtuoso que, por ejemplo en Italia, durante la época del fascismo, llevó a toda una generación de jóvenes estudiosos, laicos católicos, que orbitaban alrededor de la Federación Universitaria de Católicos Italianos (FUCI) y de la Universidad Católica, a pensar en el futuro del país, imaginando reformas institucionales, económicas y el desarrollo del estado social. Laicos que sabían arriesgarse, acompañados por guías excepcionales, como Giovanni Battista Montini, el futuro Pablo VI, el Papa de la “Populorum progressio” y de la “Evangelii nuntiandi”.

 

 

Las palabras de Francisco sobre la “revolución cultural” representan, pues, un despertador para un mundo que debería ser la vanguardia del pensamiento del proyecto para traducir en propuestas concretas el patrimonio de la Doctrina social. Un mundo, el e las universidades católicas, llamado a saber leer lo que se mueve desde abajo en nuestras sociedades, para elaborare indicar posibles salidas a la crisis. Y precisamente para ello el Papa se encomienda al Sistema educativo superior católico, que representa una extraordinaria posibilidad incluso para el testimonio misionero de la Iglesia.


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Entrevista de unos universitarios japoneses al Papa.

El Papa en conexión con los alumnos de la Universidad Sofía de TokioEl Papa en conexión con los alumnos de la Universidad Sofía de Tokio  (@L’Osservatore Romano)

El Papa dialogó con los estudiantes de la Universidad Sofía de Tokio

Un diálogo ameno mantuvo el Romano Pontífice en la mañana del lunes 18 de diciembre con los alumnos de la Universidad Católica Sofía de Tokio, en conexión por internet.

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Tal como estaba previsto, este lunes 18 de diciembre a las nueve y media de la mañana hora de Roma, el Santo Padre Francisco se conectó desde la Biblioteca Privada del Palacio Apostólico Vaticano con los estudiantes de la Universidad Sofía de Tokio.

Con la espontaneidad que lo caracteriza, el Pontífice respondió en su lengua materna a ocho preguntas que le realizaron los jóvenes quienes abordaron diversos temas: de su “alegría más grande” tras ser elegido pontífice, a cómo vencer la pobreza y cuidar el medioambiente, pasando por su opinión sobre los objetivos de los estudios universitarios, la religión, y sus preocupaciones y esperanzas en relación a la juventud de hoy en día.

La alegría más grande: la gente

En la primera pregunta realizada por una estudiante de la facultad de teología, el Papa respondió sobre el motivo más grande de su alegría desde su elección: “Tengo muchas alegrías”- dijo. “Sobre todo estoy contento cuando puedo estar con la gente. Cuando puedo saludar a la gente, cuando puedo conversar y sobre todo con los chicos, con los ancianos, con los enfermos”.

La educación integral y armónica

La segunda pregunta se refirió a la educación universitaria, sobre cuál es – según el pontífice- el principal objetivo de los estudios, siendo que hoy en día la educación universitaria se ve como medio para triunfar en una sociedad cada vez más competitiva. A este respecto el Papa observó en primer lugar los riesgos que se corren en una sociedad competitiva, al servicio de la meritocracia, como por ejemplo pisarle la cabeza a los otros con tal de subir. La educación, en cambio, tiene que estar al servicio de los demás y ser un crecer armónicamente la persona, explicó el Papa, e indicó que debe hacerlo usando tres lenguajes humanos, que son el del intelecto, el del corazón y el de las manos: “de tal manera que al final de una carrera, encontremos un hombre o una  mujer que piensa lo que siente y hace; que siente lo que piensa y hace; y que haga lo que siente y piensa”.

Los jóvenes no se deben jubilar antes de tiempo

A la pregunta sobre cuáles son las preocupaciones y esperanzas del Pontífice en relación a los jóvenes, el Santo Padre señaló que su gran preocupación son los jóvenes sin raíces, porque, dijo, los jóvenes sin raíces “no van a tener la capacidad de florecer”. En, añadió, los jóvenes tienen que coordinar tres tiempos: retomar la memoria, que son las raíces, hacerlas dialogar con el presente, mirando hacia el futuro.

De este modo el Santo Padre explicó también cuál es su esperanza para con ellos, a saber, que estén siempre en movimiento, caminando hacia una promesa pero arraigados en sus raíces y delante del desafío del presente. “Con jóvenes así  el mundo cambia totalmente”, aseveró.

La verdadera religión ayuda a trascender

A la pregunta siguiente sobre la religión, el Obispo de Roma explicó que ella hace crecer y enseña a trascenderse a sí mismos, y mencionó al respecto a personas, de distintos credos, que eran religiosas y que aportaron cambios a la humanidad.

Por otra parte puso en guardia sobre la persona hipócrita, es decir, aquella que dice tener fe y vivir religiosamente, pero que en la realidad vive mundanamente o como ateo: “es un mal testimonio”, dijo. También advirtió sobre el fenómeno de los fundamentalismos, que no responden al ideal religioso, sino que son un “refugio sociopolítico degenerado de la religión”.

Cuidar del medioambiente es luchar contra la pobreza

Sobre cómo vencer la pobreza y cuidar al mismo tiempo el medioambiente, el Papa respondió que hoy la humanidad se enfrenta a una opción obligatoria: “O tomas en serio el cuidado del medio ambiente o vamos llegando al límite de la destrucción de la humanidad” aseguró, y recordó haber recibido en el Vaticano a algunos jefes de Estado de Oceanía que le hablaron sobre el drama de algunas islas que desaparecerán en 20 años debido al alzamiento de las aguas causado por el calentamiento global. También aludió a la deforestación del Amazonas y de otros grandes bosques, lo que provoca un gran desequilibrio, y a lo cual se llega por intereses económicos: “Da la impresión de que lo único que importa son las finanzas y el dinero. Están en el centro de interés. Y se sacrifica todo, a eso”.

«Soy un pecador amado por Dios»

A la pregunta sobre la imagen que tiene de sí mismo, el Papa responde con claridad tras hacer una referencia a la patología de la autorreferencialidad, “la vanidad te puede agarrar por todos lados”, pone en guardia. “Creo que son un pecador a quien Dios amó mucho y lo sigue amando”,  concluye, y añade que su imagen “plástica”, es decir, la encuentra día tras día, al examinar sus comportamientos, sus decisiones y sus errores.

La historia misma del hombre es la migración

Sobre la cuestión de los refugiados, un problema de especial relevancia señalado en diversas ocasiones por el pontífice y reiterado en esta ocasión, el Papa se refiere a la historia del hombre, recordando que el hombre “es” un migrante, y reafirma que un migrante que escapa de la guerra o del hambre no puede ser rechazado, sino acogido e integrado. Y recuerda asimismo que integrar es dar la bienvenida a la persona, brindarle educación y un trabajo. El Obispo de Roma advierte el abandono de la persona y el aislamiento, pueden crear problemas contra la paz fomentando grupos terroristas, y deja en claro, por otra parte, que el migrante debe respetar las leyes de la sociedad que lo recibe y su historia.

Japón, gran país. Atención al consumismo y a la excesiva competición

La última pregunta referida a la imagen que el pontífice tiene sobre el pueblo japonés y sobre una hipotética visita al país nipón, Francisco recuerda haber estado una semana en Tokio, y dice tener la imagen de un pueblo con ideales, con una profunda capacidad religiosa, un pueblo trabajador y un pueblo que ha sufrido mucho. Pero también observa algunos problemas, como la excesiva competición y el consumismo, que pueden dañarlo y privarlo de la fortaleza que tiene. Japón es, en definitiva según el Papa, “un gran país”, que suscita la admiración del pontífice y al cual ciertamente le gustaría visitar, aunque no sabe si pronto o no, debido a los muchos viajes que hacer.

La Universidad de Sofía de Tokio fue fundada por la Compañía de Jesús en 1913. El nombre en japonés, Jōchi daigaku, literalmente se traduce como “Universidad de la Gran Sabiduría”.

La escuela fue reconocida como universidad por primera vez en 1928, pero su historia se remonta a 1549 cuando San Francisco Javier llegara a Japón para evangelizar, quien tuvo como primer pensamiento fundar una Universidad católica. Por ese motivo se encuentra una estatua del santo frente al edificio principal del campus de Ichigaya.


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Bangladesh: diálogo del Papa con los universitarios de Dhaka.

Francisco: “jóvenes, no vaguen sin rumbo: actualicen el software de la esperanza”

El Papa Francisco se encuentra con los jóvenes en la Universidad Notre Dame de Dhaka, última etapa del viaje a Bangladesh: «Cuando un pueblo, una religión o una sociedad se convierten en un “pequeño mundo”, pierden lo mejor que tienen y caen en una mentalidad presuntuosa, la del “yo soy bueno, tú eres malo”»
REUTERS

Francisco durante el encuentro con los jóvenes de Bangladesh

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Pubblicato il 02/12/2017
Ultima modifica il 02/12/2017 alle ore 11:42
SALVATORE CERNUZIO
DHAKA

Sabiduría y esperanza. Alegría y valentía. Diálogo con los chicos de las demás religiones y con los ancianos, y discernimiento, para «reconocer y a rechazar las falsas promesas de felicidad». El esperado encuentro con los jóvenes en la universidad “Notre Dame” de Dhaka, capital de Bangladesh, comenzó con un poco de retraso en relación con la hora prevista, las 15.20 (hora local). El viaje asiático del Papa concluye con este encuentro con jóvenes de diferentes religiones, muchos de ellos son estudiantes en las escuelas católicas de Bangladesh. Francisco fue recibido con entusiasmo, cantos y bailes tradicionales en una fiesta llena de colores y alegría. Tras el saludo que pronunció monseñor Gervas Rozario, el Pontífice argentino escuchó atentamente el testimonio de dos jóvenes estudiantes de la universidad, Upasana Ruth Gomes y Anthony Toranga Norek, y después respondió a sus preguntas leyendo el documento que tenía preparado para la ocasión.

 

«Santo Padre, ¡usted comprende nuestras fatigas!», dijo la chica. «Nosotros nos entusiasmamos fácilmente, pero al mismo tiempo nos encontramos confundidos, deprimidos, frustrados, no sabemos cuál dirección tomar y a veces nos perdemos. A menudo somos tan inestables y emotivamente vulnerables que nuestra vida parece no tener sentido. Viendo las injusticias del mundo, la falta de respeto por la Creación, la división en las familias, el maltrato y los peligros a los que están expuestas las mujeres y los niños, nos sentimos verdaderamente desanimados e impotentes». Por su parte, Anthony aseguró: «Nos comprometemos a vivir. Tratamos de actuar de diferentes maneras según la justicia, de amar tiernamente y de caminar humildemente, dejando que Dios guíe nuestros pasos. Pero el mensaje de paz y de curación, de curación que deseamos escuchar no siempre llega a nuestros oídos».

 

«Los jóvenes –dijo al tomar la palabra– tenéis algo único: estáis siempre llenos de entusiasmo, y me siento rejuvenecer cada vez que os encuentro», y precisamente «este entusiasmo juvenil está relacionado con el espíritu aventurero. Uno de vuestros poetas nacionales, Kazi Nazrul Islam, lo ha expresado definiendo la juventud del país como “valiente”, “acostumbrada a arrebatar la luz del vientre de la oscuridad”».

 

«Los jóvenes –continuó Francisco– están siempre listos para ir hacia adelante, hacer que todo suceda y arriesgar. Os animo a continuar con ese entusiasmo en las circunstancias buenas y malas. Ir hacia adelante, especialmente en aquellos momentos en los que os sentís oprimidos por los problemas y la tristeza y, mirando alrededor, parece que Dios no aparece en el horizonte».

 

Pero también recomendó: al avanzar, «aseguraos de elegir el sendero justo. ¿Qué significa esto? Esto significa saber “viajar” en la vida, y no “vagar” sin rumbo», orientándose gracias a ese “software” que se encuentra naturalmente dentro de cada uno de nosotros, que «nos ayuda a discernir su programa divino y a responderle con libertad. Pero, como todo software, necesita también ser actualizado constantemente. Tened actualizado vuestro programa, escuchando al Señor y aceptando el desafío de hacer su voluntad», pidió Bergoglio.

 

Y también habló sobre la «sabiduría», que es «lo único que nos orienta y nos hace ir hacia adelante en el sendero justo», «la sabiduría que nace de la fe», y no «la falsa sabiduría de este mundo. Es la sabiduría que se vislumbra en los ojos de los padres y de los abuelos que han puesto su confianza en Dios. Como cristianos, podemos ver en sus ojos la luz de la presencia de Dios, la luz que han descubierto en Jesús, que es la misma sabiduría de Dios. Para recibir esta sabiduría debemos mirar el mundo, nuestra situación, nuestros problemas, todo, con los ojos de Dios».

 

«Esta sabiduría nos ayuda a reconocer y a rechazar las falsas promesas de felicidad», explicó el Papa, «una cultura que hace falsas promesas no puede liberar, sólo conduce a un egoísmo que nos llena el corazón de oscuridad y amargura. La sabiduría de Dios, en cambio, nos ayuda a saber cómo acoger y aceptar a aquellos que actúan y piensan de manera diferente a la nuestra. Es triste cuando comenzamos a cerrarnos en nuestro pequeño mundo y nos replegamos sobre nosotros mismos. Entonces hacemos nuestro el principio de “o como digo yo o adiós” y quedamos atrapados, encerrados en nosotros mismos. Cuando un pueblo, una religión o una sociedad se convierten en un “pequeño mundo”, pierden lo mejor que tienen y caen en una mentalidad presuntuosa, la del “yo soy bueno, tú eres malo”».

 

Por ello el Papa invito a los jóvenes a abrirse a los demás y a «mirar más allá de nuestras comodidades personales y de las falsas seguridades que nos convierten en ciegos frente a los grandes ideales que hacen la vida más bella y digna de ser vivida». En este sentido, Francisco se dijo contento porque, junto con los católicos, había también en el campo deportivo de la universidad muchos jóvenes musulmanes y de otras religiones. «Al encontraros juntos hoy aquí –afirmó– mostráis vuestra determinación de promover un clima de armonía, donde se tiende la mano a los otros, a pesar de vuestras diferencias religiosas».

 

Recordó así una experiencia que tuvo en Buenos Aires, en una nueva parroquia de una zona extremadamente pobre cuyas estructuras fueron construidas por un grupo de estudiantes. «Entonces fui y cuando llegué a la parroquia –contó– el sacerdote me los presentó uno a uno, diciendo: “Este es el arquitecto –es judío–, este es comunista, este es católico practicante”. Esos estudiantes eran todos distintos, pero todos estaban trabajando por el bien común. Estaban abiertos a la amistad social y determinados a decir “no” a todo lo que hubiera podido desviarlos del propósito de estar juntos y de ayudarse los unos a los otros».

 

El Papa concluyó con este deseo para las nuevas generaciones de esta porción asiática: «Que la sabiduría de Dios siga inspirando vuestro esfuerzo por crecer en el amor, en la fraternidad y en la bondad». «¡Isshór Bangladeshké ashirbád korún!, ¡que Dios bengida a Bangladesh!», exclamó el Papa al despedirse. Después del encuentro, el Papa Bergoglio se dirige al aeropuerto internacional para la despedida oficial. La llegada del Papa al aeropuerto romano de Fiumicino está prevista, después de un vuelo de once horas, para las 23.00 hora italiana.


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Más de 260 millones de niños no van a la escuela.

Más de 260 millones de niños en el mundo no van a la escuela, alerta experta de la ONU

Una pequeña hace su tarea en una escuela de Karachi, en Pakistán. Foto: ONU/John Isaac

23 de octubre, 2017 — Unos 263 millones de niños en el mundo no asisten a la escuela, lo que elevará los niveles de analfabetismo, discriminación y tensiones sociales, advirtió hoy la relatora especial de la ONU sobre el derecho a la educación.

Koumbou Boly Barry presentó a la Asamblea General de la ONU un informe en el que sostuvo que la discriminación y la exclusión son las principales causas de que esos niños en edad escolar no reciben educación.

Señaló que los menores que no van a la escuela a menudo son discriminados debido a circunstancias económicas, geográficas, culturales, lingüísticas o étnicas.

“Algunos de ellos son migrantes o refugiados, o han huido de sus hogares, pero permanecen en su país”, explicó.

Boly Barry llamó a no permitir que ningún niño sea excluido de la educación por estas razones.

Agregó que todos los niños deben tener acceso a un espacio compartido donde aprender, independientemente de sus circunstancias personales.

La experta enfatizó el deber de los Estados de garantizar la igualdad de oportunidades educativas y el apoyo que precisan los menores una vez inscritos en la escuela.

Boly Barry también urgió a los gobiernos a tomar medidas para incluir a todos los niños en programas de educación y a desarrollar métodos de enseñanza innovadores, así como a recopilar estadísticas precisas que permitan analizar el impacto de la desigualdad en los diferentes estratos sociales.

La relatora especial concluyó haciendo hincapié en la necesidad de que todos los niños tengan acceso a la educación para que se puedan cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible.


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Por una sociedad más justa y humana: el Papa a los estudiantes de los Chartreux de Lyon.

El Papa a los estudiantes franceses: líbrense de la fascinación del dinero

En la audiencia a los Chartreux respondió al saludo del cardenal Philippe Barbarin que se quedó en Lyon, y exhortó a los chicos a «no obedecer ciegamente a la mano invisible del mercado»
AP

Pubblicato il 19/10/2017
Ultima modifica il 19/10/2017 alle ore 15:13
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

El Papa exhortó a los estudiantes franceses de los Chartreux de Lyon, instituto privado católico, a «permanecer libres de la fascinación del dinero, de la esclavitud en la que el dinero encierra a todos los que le rinden culto», y a tener la fuerza para «no obedecer ciegamente a la mano invisible del mercado», aconsejándoles que tomen «los senderos de la fraternidad» aunque el mundo se espere que ellos apuesten por el «éxito».

 

Los Chartreux, hasta la Revolución francesa sede de los monjes cartujos, son en la actualidad un instituto escolar, además de colegio, en el que, desde la guardería hasta el bachillerato, estudian más de 3800 estudiantes y enseñan 265 profesores. La institución es católica, por lo que se relaciona con la diócesis de Lyon guiada por el cardenal Philippe Barbarin, pero está abierta a chicos de otras religiones y a los no creyentes. El superior, el padre Jean-Bernard Plessy, al saludar al Papa, llevó el mensaje del cardenal Barbarin, que, dijo, «le envía su saludo y reza con nosotros». EL Papa, al comenzar su discurso respondió saludando a los presentes «sin olvidar a todos los que se han quedado en Lyon, también al cardenal Barbarin».

 

«Ustedes –dijo el Papa en su breve discurso– están comprometidos en un curso de estudios que los prepara para entrar a las grandes escuelas comerciales y que, cuando sea el momento, les permitirá desempeñar una profesión en el mundo de las finanzas internacionales. Me alegra saber que su formación académica incluye una fuerte dimensión humana, filosófica y espiritual, y doy gracias a Dios por ello. Efectivamente –prosiguió el Papa– es esencial que, desde ahora y en sus vidas profesionales futuras, aprendan a permanecer libres de la fascinación del dinero, de la esclavitud en la que el dinero encierra a todos los que le rinden culto. Y también es importante –insistió el Pontífice– que puedan adquirir hoy la fuerza y la valentía para no obedecer ciegamente a la mano invisible del mercado. Por lo tanto, los animo a sacar ventaja del tiempo de los estudios para que se formen y se conviertan en promotores y defensores de un crecimiento en la equidad, artesanos de una administración justa y adecuada de nuestra casa común, es decir el mundo».

 

Francisco también subrayó que en Roma los estudiantes franceses de los Chartreux están sumergidos «en la historia que ha marcado tan fuertemente el surgimiento de las naciones europeas. Admirando lo que el genio de los hombres y las esperanzas que cultivaron fueron capaces de hacer. Preocúpense, también ustedes, por dejar su huella en la historia. Efectivamente, ¡ustedes tienen la capacidad de decidir su futuro! Quiero repetirlo: tienen la capacidad de decidir su futuro. Por ello los exhorto a volverse responsables de este mundo y de la vida de cada hombre. No se olviden nunca de que cada injusticia contra un pobre es una herida abierta, y disminuye también la dignidad misma de ustedes. Y aunque este mundo espere que ustedes apuesten por el éxito –insistió Bergoglio–, dense los medios y el tiempo para recorrer los senderos de la fraternidad, para construir puentes entre los hombres, en lugar de muros, para sumar su piedra a la edificación de una sociedad más justa y humana».

 

Francisco concluyó con la invitación «a todos los que entre ustedes son cristianos a permanecer siempre unidos al Señor Jesús con la oración, para aprender a encomendar todo a Dios, y así no sucumbir a la tentación del desánimo o de la desesperación. También quisiera decir, con respeto y afecto, a cuantos no son cristianos: no se olviden nunca –dijo el Papa citando a Blaise Pascal–, en la mirada dirigida a los demás y a ustedes mismos, de que “el hombre rebasa infinitamente al hombre”». Después de haber animado a chicos y profesores a «trabajar por el bien, para convertirse humildemente en semilla de un nuevo mundo», y a «cultivar la cultura del encuentro y del compartir en el seno de la familia humana», el Papa bendijo a los presentes y concluyó diciendo: «Merci beaucoup».