Loiola XXI

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Más de 260 millones de niños no van a la escuela.

Más de 260 millones de niños en el mundo no van a la escuela, alerta experta de la ONU

Una pequeña hace su tarea en una escuela de Karachi, en Pakistán. Foto: ONU/John Isaac

23 de octubre, 2017 — Unos 263 millones de niños en el mundo no asisten a la escuela, lo que elevará los niveles de analfabetismo, discriminación y tensiones sociales, advirtió hoy la relatora especial de la ONU sobre el derecho a la educación.

Koumbou Boly Barry presentó a la Asamblea General de la ONU un informe en el que sostuvo que la discriminación y la exclusión son las principales causas de que esos niños en edad escolar no reciben educación.

Señaló que los menores que no van a la escuela a menudo son discriminados debido a circunstancias económicas, geográficas, culturales, lingüísticas o étnicas.

“Algunos de ellos son migrantes o refugiados, o han huido de sus hogares, pero permanecen en su país”, explicó.

Boly Barry llamó a no permitir que ningún niño sea excluido de la educación por estas razones.

Agregó que todos los niños deben tener acceso a un espacio compartido donde aprender, independientemente de sus circunstancias personales.

La experta enfatizó el deber de los Estados de garantizar la igualdad de oportunidades educativas y el apoyo que precisan los menores una vez inscritos en la escuela.

Boly Barry también urgió a los gobiernos a tomar medidas para incluir a todos los niños en programas de educación y a desarrollar métodos de enseñanza innovadores, así como a recopilar estadísticas precisas que permitan analizar el impacto de la desigualdad en los diferentes estratos sociales.

La relatora especial concluyó haciendo hincapié en la necesidad de que todos los niños tengan acceso a la educación para que se puedan cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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Por una sociedad más justa y humana: el Papa a los estudiantes de los Chartreux de Lyon.

El Papa a los estudiantes franceses: líbrense de la fascinación del dinero

En la audiencia a los Chartreux respondió al saludo del cardenal Philippe Barbarin que se quedó en Lyon, y exhortó a los chicos a «no obedecer ciegamente a la mano invisible del mercado»
AP

Pubblicato il 19/10/2017
Ultima modifica il 19/10/2017 alle ore 15:13
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

El Papa exhortó a los estudiantes franceses de los Chartreux de Lyon, instituto privado católico, a «permanecer libres de la fascinación del dinero, de la esclavitud en la que el dinero encierra a todos los que le rinden culto», y a tener la fuerza para «no obedecer ciegamente a la mano invisible del mercado», aconsejándoles que tomen «los senderos de la fraternidad» aunque el mundo se espere que ellos apuesten por el «éxito».

 

Los Chartreux, hasta la Revolución francesa sede de los monjes cartujos, son en la actualidad un instituto escolar, además de colegio, en el que, desde la guardería hasta el bachillerato, estudian más de 3800 estudiantes y enseñan 265 profesores. La institución es católica, por lo que se relaciona con la diócesis de Lyon guiada por el cardenal Philippe Barbarin, pero está abierta a chicos de otras religiones y a los no creyentes. El superior, el padre Jean-Bernard Plessy, al saludar al Papa, llevó el mensaje del cardenal Barbarin, que, dijo, «le envía su saludo y reza con nosotros». EL Papa, al comenzar su discurso respondió saludando a los presentes «sin olvidar a todos los que se han quedado en Lyon, también al cardenal Barbarin».

 

«Ustedes –dijo el Papa en su breve discurso– están comprometidos en un curso de estudios que los prepara para entrar a las grandes escuelas comerciales y que, cuando sea el momento, les permitirá desempeñar una profesión en el mundo de las finanzas internacionales. Me alegra saber que su formación académica incluye una fuerte dimensión humana, filosófica y espiritual, y doy gracias a Dios por ello. Efectivamente –prosiguió el Papa– es esencial que, desde ahora y en sus vidas profesionales futuras, aprendan a permanecer libres de la fascinación del dinero, de la esclavitud en la que el dinero encierra a todos los que le rinden culto. Y también es importante –insistió el Pontífice– que puedan adquirir hoy la fuerza y la valentía para no obedecer ciegamente a la mano invisible del mercado. Por lo tanto, los animo a sacar ventaja del tiempo de los estudios para que se formen y se conviertan en promotores y defensores de un crecimiento en la equidad, artesanos de una administración justa y adecuada de nuestra casa común, es decir el mundo».

 

Francisco también subrayó que en Roma los estudiantes franceses de los Chartreux están sumergidos «en la historia que ha marcado tan fuertemente el surgimiento de las naciones europeas. Admirando lo que el genio de los hombres y las esperanzas que cultivaron fueron capaces de hacer. Preocúpense, también ustedes, por dejar su huella en la historia. Efectivamente, ¡ustedes tienen la capacidad de decidir su futuro! Quiero repetirlo: tienen la capacidad de decidir su futuro. Por ello los exhorto a volverse responsables de este mundo y de la vida de cada hombre. No se olviden nunca de que cada injusticia contra un pobre es una herida abierta, y disminuye también la dignidad misma de ustedes. Y aunque este mundo espere que ustedes apuesten por el éxito –insistió Bergoglio–, dense los medios y el tiempo para recorrer los senderos de la fraternidad, para construir puentes entre los hombres, en lugar de muros, para sumar su piedra a la edificación de una sociedad más justa y humana».

 

Francisco concluyó con la invitación «a todos los que entre ustedes son cristianos a permanecer siempre unidos al Señor Jesús con la oración, para aprender a encomendar todo a Dios, y así no sucumbir a la tentación del desánimo o de la desesperación. También quisiera decir, con respeto y afecto, a cuantos no son cristianos: no se olviden nunca –dijo el Papa citando a Blaise Pascal–, en la mirada dirigida a los demás y a ustedes mismos, de que “el hombre rebasa infinitamente al hombre”». Después de haber animado a chicos y profesores a «trabajar por el bien, para convertirse humildemente en semilla de un nuevo mundo», y a «cultivar la cultura del encuentro y del compartir en el seno de la familia humana», el Papa bendijo a los presentes y concluyó diciendo: «Merci beaucoup».


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La directora general de UNESCO lamenta la retirada de USA y recuerda la importancia de la organización.

Declaración de Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, relativa a la decisión de los Estados Unidos de retirarse de la UNESCO

12 octubre 2017

Como Directora General, lamento profundamente la decisión de los Estados Unidos de América de retirarse de la UNESCO, que me ha sido notificada de manera oficial por el Secretario de Estado estadounidense, Sr. Rex Tillerson.

La universalidad es esencial para la misión de la UNESCO de construir la paz y la seguridad internacionales frente al odio y la violencia a través de la defensa de los Derechos Humanos y la dignidad humana.

En 2011, cuando se anunció la suspensión de la contribución financiera estadounidense en la 36ª reunión de la Conferencia General de la UNESCO, ya expresé mi convicción de que nunca la UNESCO había sido tan importante para los Estados Unidos, ni los Estados Unidos para la UNESCO.

Esta verdad se hace hoy todavía más manifiesta, en momentos en que el aumento del extremismo violento y del terrorismo mueve a forjar nuevas respuestas de largo aliento para garantizar la paz y la seguridad en el mundo, luchando contra el racismo y el antisemitismo y combatiendo la ignorancia y la discriminación.

Estoy convencida de que el trabajo de la UNESCO para promover la alfabetización y la educación de calidad responde a las preocupaciones del pueblo estadounidense.

Estoy convencida de que la acción de la UNESCO encaminada a movilizar nuevas tecnologías para mejorar el aprendizaje responde a las preocupaciones del pueblo estadounidense.

Estoy convencida de que la acción de la UNESCO para reforzar la cooperación científica y fomentar la sostenibilidad de los océanos responde a las preocupaciones del pueblo estadounidense.

Estoy convencida de que la acción de la UNESCO para promover la libertad de expresión y defender la seguridad de los periodistas responde a las preocupaciones del pueblo estadounidense.

Estoy convencida de que la acción de la UNESCO en pro de la emancipación de las niñas y las mujeres como agentes de cambio y creadoras de paz responde a las preocupaciones del pueblo estadounidense.

Estoy convencida de que la acción de la UNESCO para apoyar a las sociedades en situación de emergencia frente a las catástrofes y los conflictos responde a las preocupaciones del pueblo estadounidense.

A pesar de que en 2001 suspendieron su contribución financiera, hemos profundizado la colaboración entre los Estados Unidos y la UNESCO, que nunca ha sido tan intensa como ahora.

Juntos, trabajamos para proteger el patrimonio cultural de la humanidad de los ataques terroristas y prevenir el extremismo violento por medio de la educación y los medios informativos,

Juntos, trabajamos con el fallecido Samuel Pisar, Embajador Honorífico y Enviado Especial para la Enseñanza del Holocausto, para difundir la historia de la Shoah y prevenir nuevos genocidios, con la Cátedra UNESCO para la educación sobre el genocidio en la Universidad del Sur de California y la dedicada a la alfabetización de la Universidad de Pensilvania.

Juntos, trabajamos con la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa en el diseño de material didáctico nuevo para educar contra todas las formas de antisemitismo y para combatir el racismo antimusulmán en las escuelas.

Juntos, iniciamos en 2011 la Alianza Mundial para la educación de las niñas y las mujeres.

Juntos, con la comunidad universitaria estadounidense y las 17 cátedras UNESCO existentes en Estados Unidos, trabajamos por el progreso de la alfabetización para promover las ciencias y la sostenibilidad y enseñar el respeto de todos en todas las escuelas.

Nuestra alianza se encarna en nuestra colaboración con el Servicio Geológico de los Estados Unidos, con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército y con varias sociedades profesionales del país para intensificar la investigación relativa a la gestión duradera de recursos hídricos en la agricultura.

Se tradujo también en la celebración del Día Mundial para de la Libertad de Prensa en Washington en 2011 con la Fundación Nacional para la Democracia.

Se encarna en nuestra cooperación con grandes empresas privadas, como Microsoft, Cisco, Procter and Gamble, Intel, para alargar el tiempo de escolarización de las niñas y desarrollar tecnologías de aprendizaje de calidad.

Se encarna en la promoción del Día Internacional del Jazz, en particular la edición de 2016 que tuvo lugar en la Casa Blanca, para celebrar los Derechos Humanos y la diversidad cultural a partir de la tolerancia y el respeto.

Se encarna en cada uno de los 23 sitios del patrimonio mundial que reflejan el valor universal del patrimonio de los Estados Unidos, en las 30 reservas de biosfera del país y en las seis Ciudades Creativas de la UNESCO sitas en los Estados Unidos, que son también viveros de empleo.

La alianza de la UNESCO y los Estados Unidos ha sido profunda, porque se apoya y fundamenta en valores compartidos.

El poeta, diplomático y bibliotecario del Congreso estadounidense Archibald MacLeish escribió en 1945 el preámbulo de la Constitución de la UNESCO:

“Puesto que las guerras nacen en las mentes de los hombres, es en las mentes de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz”. 

Esta visión nunca ha sido más pertinente.

Los Estados Unidos inspiraron la Convención de 1972 sobre la protección del patrimonio mundial.

En 2002, un año después de los atentados terroristas del 11 de septiembre, Russell Train, ex responsable de la Agencia Estadounidense para la Protección del Medioambiente y del Fondo Mundial para la Naturaleza, que tanto hizo por la adopción de la Convención del Patrimonio Mundial, declaraba: “En este momento de la historia, en el momento en que los lazos de nuestra humanidad común parecen cada vez más atacados por fuerzas que niegan la existencia misma de un patrimonio compartido, por fuerzas que atacan el corazón mismo de nuestro sentido de la comunidad, estoy convencido de que el patrimonio mundial presenta una visión contraria y positiva de la sociedad humana y de nuestro porvenir.”

La labor de la UNESCO es esencial para reforzar los lazos de nuestra humanidad común frente a las fuerzas del odio y la división.

La estatua de la Libertad es un sitio del patrimonio mundial, símbolo constitutivo de los Estados Unidos y también porque encarna las aspiraciones de los pueblos del mundo.

El Independence Hall de Filadelfia, el edificio en el que se firmaron la Declaración de la Independencia y la Constitución de los Estados Unidos, es un sitio del patrimonio mundial de la UNESCO porque su mensaje se dirige a los decisores políticos y a los activistas del mundo entero.

Yosemite, Yellowstone y el Gran Cañón son sitios del patrimonio mundial de la UNESCO porque su belleza es fuente admiración para todos los países del mundo.

Todo ello representa mucho más que un patrimonio mundial.

La UNESCO encarna esta visión positiva de la sociedad humana.

En momentos en que la lucha contra el extremismo violento exige renovados esfuerzos en pro de la educación y el diálogo entre culturas, es de lamentar que los Estados Unidos se retiren del organismo de las Naciones Unidas encargado de librar ese combate.

En momentos en que los conflictos continúan desgarrando a las sociedades a través del mundo, es de lamentar que los Estados Unidos se retiren de la Organización de las Naciones Unidas encargada de promover la educación para la paz y la protección de la cultura.

Por eso lamento la decisión de Estados Unidos de retirarse.

Es una pérdida para la UNESCO.

Es una pérdida para la familia de las Naciones Unidas.

Es una pérdida para el multilateralismo.

La tarea de la UNESCO no ha terminado. Continuaremos avanzando para construir un siglo XXI más justo, más pacífico y más equitativo, y, para ello, la UNESCO necesita el compromiso de todos los Estados.

La UNESCO continuará trabajando por la universalidad de esta Organización, por los valores que compartimos, por los objetivos que tenemos en común, para reforzar un orden multilateral más eficaz y un mundo más pacífico y más justo.


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Aclaración de los jesuitas sobre lo sucedido en un colegio de Barcelona.

Comunicado sobre las declaraciones aparecidas en medios de comunicación

Fundació |

| 12-10-2017

Ante las declaraciones aparecidas en diversos medios de comunicación en los que se acusa al colegio Jesuïtes Clot de adoctrinamiento a sus alumnos, y ante la alarma que esto ha generado, creemos necesario clarificar lo sucedido, pues algunas versiones que nos han llegado están sin contrastar y no hemos tenido la oportunidad de dar una versión de lo ocurrido.

El lunes día 2 de octubre, coincidiendo con el Día Internacional de la No Violencia, una monitora de extraescolares inició la sesión con una actividad sobre la paz y el sinsentido de la guerra. En el transcurso de dicha actividad algunos de los alumnos expresaron sus propios comentarios sobre lo vivido en Cataluña el día anterior.

Las declaraciones de un familiar en una emisora de radio de ámbito nacional acusaron al centro de presunto adoctrinamiento de alumnos en la realización de esta actividad. Ante ello, el colegio, preocupado por estas graves acusaciones y por el malestar que cualquier actividad pudiera  generar a nuestros alumnos, abrió una investigación interna sobre los hechos.

El planteamiento de la actividad, según ha asegurado la monitora, se enmarcaba en esa reflexión sobre la paz. Se partió de un cuento sobre la guerra y la paz, que en ningún caso aludía a figuras contemporáneas como pueden ser los policías. Si en algún momento se hizo alusión a esas figuras fue en el diálogo posterior, por parte de alguno de los alumnos.

En cuanto la familia solicitó una entrevista con el colegio, se reunió con la dirección. En esta conversación la familia expresó la inquietud que había generado dicha actividad en su hija. El Director ofreció las explicaciones acerca de cómo se había desarrollado la actividad. La familia quedó satisfecha. Expresó también su preocupación por el revuelo mediático y su deseo de continuar con la mayor normalidad posible.

Nuestra conclusión es que el desarrollo de la actividad y las emociones libremente expresadas por los propios niños acerca de lo vivido el día anterior generaron una inquietud en esta alumna. Por ello, admitimos que el desarrollo de la actividad no fue el más apropiado, y lamentamos el desacierto en el planteamiento en un día así. Pero reiteramos que en ningún caso se produjo adoctrinamiento, ni transmisión de valores que no estén de acuerdo con los de nuestra institución educativa. Los centros educativos de los jesuitas en Cataluña estamos comprometidos desde hace décadas con la educación, y nuestra opción es educar a los alumnos en una libertad responsable, siguiendo la tradición centenaria de la Compañía de Jesús.

El desacierto de la elección de la actividad ha sido reconocido por la propia monitora, que se siente consternada y preocupada, y la dirección ha tomado la decisión de sancionarla en proporción a los hechos y siguiendo la normativa laboral para casos de este tipo.

Queremos recordar que el colegio, como siempre, está abierto a recoger las inquietudes, preocupaciones o sugerencias de cualquier familia de nuestra comunidad educativa por los cauces habituales.  E insistir en que algo así no volverá a ocurrir en nuestros centros.

Agradecemos las muchas muestras de apoyo, comprensión e interés por parte de miembros de la comunidad educativa, familias, alumnos y antiguos alumnos, y tantas personas que, ante una información tan grave, han querido conocer nuestra versión de los hechos.

Reiteramos una vez más nuestro compromiso con los valores de nuestra misión educativa, enraizada en la tradición bien acrisolada de los colegios jesuitas. Queremos ser mensajeros de reconciliación y seguir trabajando para ello desde la educación.

Jesuïtes Educació


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Malala, joven de 20 años y Premio Nobel de la paz comprometida con la enseñanza a las niñas.

voz de las niñas sea escuchada»

Malala Yousafzai, Premio Nobel y Mensajera de la Paz de la ONU, en una entrevista con las Naciones Unidas durante la sesión de alto nivel de la Asamblea General. Foto ONU/Mark Garten

29 de septiembre, 2017 — Malala Yousafzai acaba de dar la vuelta al mundo para hablar sobre educación con decenas de chicas, algunas de las cuales han escapado de grupos terroristas como ISIS y Boko Haram. Ella lo llama el viaje «Girl Power».

La joven activista paquistaní, de 20 años, compartió después esa experiencia con los líderes internacionales reunidos en la Asamblea General de la ONU, a los que pidió que aumenten las inversiones en educación, sobre todo para crear oportunidades para las niñas.

«Mi objetivo es llevar estas historias a una plataforma global como la ONU y permitir que estas niñas conozcan a los líderes de sus países y a los líderes locales, para que su voz sea escuchada», explicó en una entrevista con Noticias ONU.

Tenemos que creer en nuestras hermanas, en nuestras hijas y permitir que sean lo que quieran ser.

Malala saltó al escenario internacional en 2012 después de que un talibán le disparara en la cabeza por desafiar al grupo y hablar sobre educación para niñas y mujeres. Esa experiencia no le frenó y siguió adelante con su misión. Tras su recuperación y traslado al Reino Unido, Malala recibió el Premio Nobel de la Paz en 2014. A día de hoy, sigue siendo la persona más joven en ganarlo. En abril de 2017, la ONU le nombró Mensajera de la Paz. Ha fundado el Fondo Malala, cuyo objetivo es crear «un mundo en el que todas las niñas puedan aprender sin miedo».

El Fondo ha lanzado la Red Gulmakai, una iniciativa de tres millones de dólares para dar apoyo a activistas locales. «Queremos aumentar la inversión y queremos apoyar a los activistas locales y a las chicas que participan en activismo», explica. «Para ello, tenemos tres millones de dólares y queremos expandir el grupo, redoblar nuestros esfuerzos y asegurarnos de que podemos financiar al mayor número de activistas locales porque ellos son los que realmente generan cambio en sus comunidades y cuando les empoderamos, a través de ellos, podemos llevar cambio».

VIDEO: Durante su visita a Naciones Unidas, Malala Yousafzai habló con Noticias ONU sobre su campaña para lograr educación universal para las niñas, su motivación para seguir adelante y su trayectoria personal.

La joven cree que es fundamental que los hombres se involucren en este movimiento y pone como ejemplo a su propio padre que, al contrario que muchos hombres en su comunidad, quiso que su única hija se educara y nunca frenó sus aspiraciones.

«Tenemos que creer en las niñas, tenemos que creer en nuestras hermanas, en nuestras hijas y permitir que sean lo que quieran ser. Como dice mi padre, no tienes que hacer nada, simplemente no tienes que cortarles las alas, dejarlas volar libre y que consigan sus sueños. Así que los hombres tienen que dar un paso adelante y apoyar a las mujeres», señala.

Asegura que su familia sigue siendo su cimiento y que para ellos es como cualquier otra hija y hermana. «Cuando gané el Premio Nobel de la Paz y regresé al hotel donde nos alojábamos, mi hermano pequeño me dijo ‘Mira has ganado el Nobel, pero eso no significa que puedas ser la hermana mandona’», recuerda.

El próximo paso para Malala está en la Universidad de Oxford, en Inglaterra, donde va a estudiar filosofía, políticas y economía. Asegura no tener claro dónde estará dentro de 20 años, pero sí sabe que su misión es seguir luchando por la educación de las niñas. «Solo vivimos 70 u 80 años, así que ¿por qué no vivirlos con un buen propósito? ¿Por qué no dedicarlos al servicio de la humanidad? Así que yo quiero ayudar a todas las niñas que pueda para que reciban una educación de calidad y cumplan sus sueños», concluye.


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Hoy, 5 de octubre, el día mundial del docente

En el Día Mundial de los Docentes, la ONU reclama mejor formación y salarios para el profesorado

La escuela primaria San Luis, en Kinshasa, República Democrática del Congo. Foto: Dominic Chavez / Banco Mundial

05 de octubre, 2017 — “Enseñar con autonomía empodera a los docentes”. Con este lema, se celebra este jueves el Día Mundial del Docente, reclamando formación de calidad y salarios justos para los profesores de todo el mundo.

En muchos países, la libertad académica de los maestros se encuentra bajo presión, por ejemplo por la existencia de estrictos programas de evaluación. Los profesores que trabajan en países y comunidades afectados por conflictos e inestabilidad suelen afrontar intolerancia, discriminación y las limitaciones que de ello se derivan para la investigación y la docencia.

En un comunicado conjunto, los directores de la UNESCO, la OITUNICEF y el PNUD recuerdan que la función de los profesores “es fundamental para asentar la fortaleza de toda sociedad, puesto que brindan a los niños, jóvenes y adultos los conocimientos y las competencias que necesitan para hacer realidad su potencial”.

En el texto, piden a los gobiernos y el sector privado que se comprometan a lograr que los profesionales de la educación estén sumamente capacitados, valorados y empoderados. Ese es el camino para lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, en el que se concibe un mundo en el que cada niña, niño, mujer y hombre tenga acceso a una educación de calidad y a oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida.

Para ello hay que garantizar unas condiciones de trabajo dignas y unos salarios justos a todos los docentes, incluidos los del nivel terciario; proporcionarles formación y desarrollo profesional; aumentar el número de docentes capacitados; eliminar las restricciones innecesarias para la investigación y la docencia y defender la libertad académica en todos los niveles educativos.


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El Papa al mundo de la educación en Bolonia.

“No a las frases hechas de los populismos ni a los gritos directos al estómago”

El Papa a los universitarios habló sobre el derecho a la cultura, a la esperanza y a la paz: «Necesitamos palabras que lleguen a las mentes y dispongan los corazones». El llamado contra la guerra: «¡No somos neutrales, sino desplegados por la paz!»
ANSA

El Papa con el rector de la Universidad de Bolonia y un estudiante

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Pubblicato il 01/10/2017
Ultima modifica il 01/10/2017 alle ore 17:53
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO A BOLONIA

Está el «derecho a no ser invadidos cotidianamente por la retórica del miedo y del odio», el derecho «a no ser sumergidos por las frases hechas de los populismos o de la extensión inquietante y rentable de las falsas noticias». El derecho a «ver que se ha puesto un límite razonable a la crónica negra, para que también la “crónica blanca”, a menudo callada, tenga voz». Lo dijo Francisco durante el encuentro con los estudiantes y el mundo académico boloñés, en la Plaza de Santo Domingo, durante el que renovó su llamado a alejarse de las «razones de la guerra» y a no ser «neutrales, sino desplegados por la paz».

 

El Papa llegó con un poco de retraso desde la catedral de San Pedro, en donde se reunió con los sacerdotes, religiosos y religiosas. Francisco entró a la basílica y estuvo rezando algunos instantes en la capilla frente al relicario de Santo Domingo. Después salió a la plaza en donde fue recibido por el rector de la universidad de Bolonia y por un estudiante.

 

Cuando tomó la palabra, Francisco recordó que el centro de estudios, «laboratorio de humanismo», con sus alrededor de mil años de historia, ha vuelto a Bolonia «docta pero no sabionda», haciéndola más «abierta». Recordó a aquellos primeros estudiantes a quienes «dos ideales los impulsaron, uno “vertical”: no se puede vivir verdaderamente sin elevar el espíritu del conocimiento a lo mas alto; y el otro, “horizontal”: la investigación se hace todos juntos, estimulando y compartiendo buenos intereses comunes. He aquí el carácter universal, que nunca tiene miedo de incluir». Francisco expresó su deseo de que «Bolonia, encrucijada secular de encuentros, de confrontación y relación, y en tiempos recientes cuna del proyecto Erasmus, pueda cultivar siempre esta vocación».

 

Francisco explicó que «la búsqueda del bien común es la clave para poder estudiar; el amor es el ingrediente que da sabor a los tesoros del conocimiento y, en particular, a los derechos del hombre y de los pueblos». Y propuso una reflexión sobre tres derechos, «que me parecen actuales». El primero es el derecho a la cultura. «Hoy especialmente –indicó– derecho a la cultura significa tutelar la sabiduría, es decir un saber humano y humanizador. Demasiado a menudo se está condicionado por modelos de vida banales y efímeros, que impulsan a perseguir el éxito a bajo costo, desacreditando el sacrificio, inculcando la idea que el estudio no sirve si no da inmediatamente algo concreto. No, el estudio sirve para plantearse preguntas, a no dejarse anestesiar por la banalidad, y a buscar sentido a la vida. Hay que reclamar el derecho a que no prevalezcan las muchas sirenas que hoy distraen de esta búsqueda». El Papa invitó a los universitarios a «responder a los estribillos paralizantes del consumismo cultural, con elecciones dinámicas y fuertes, con la búsqueda, el conocimiento y el compartir. Armonizando en la vida esta belleza, ustedes custodiarán la cultura, la cultura verdadera. Porque el saber que se pone al servicio del mejor postor, que llega a alimentar divisiones y a justificar sometimientos, no es cultura».

 

«Cultura (lo dice la palabra) es lo que cultiva, hace crecer lo humano. Y frente a tantas quejas y clamores que nos rodean, hoy no necesitamos de aquellos que se desahogan gritando, sino de quienes promueven buena cultura». Una crítica a todo el ruido del mundo contemporáneo. «Necesitamos palabras –añadió Bergoglio– que lleguen a las mentes y dispongan los corazones, no gritos directos al estómago. No nos conformemos con contentar a la audiencia; no sigamos los teatritos de la indignación que a menudo ocultan grandes egoísmos; dediquémonos con pasión a la educación, es decir a “sacar” lo mejor de cada uno por el bien de todos».

 

En contra de esa que Francisco define «una pseudo-cultura que reduce el hombre a deshecho, la investigación a interés y la ciencia a técnica», se necesita «una cultura a medida de hombre, una investigación que reconoce los méritos y premia los sacrificios, una técnica que no siga objetivos mercantiles, un desarrollo en el que no todo lo que sea cómodo sea lícito».

 

El Pontífice después se refirió al derecho a la esperanza. «Muchos, hoy, experimentan soledad y agitación, advierten el aire denso del abandono. Entonces hay que dar espacio a este derecho a la esperanza: es el derecho a no ser invadidos cotidianamente por la retórica del miedo y del odio. Es el derecho a no ser sumergidos por las frases hechas de los populismos o por la extensión inquietante y rentable de las falsas noticias». Francisco pidió también poner «un límite razonable a la crónica roja, para que también la “crónica blanca”, a menudo callada, tenga voz. Es el derecho para ustedes jóvenes de crecer libres del miedo al futuro, de saber que en la vida existen realidades bellas y duraderas, por las que vale la pena ponerse en juego. Es el derecho a creer que el amor verdadero no es ese “usa y tira”, y que el trabajo no es un espejismo que alcanzar, sino una promesa para cada uno, que debe ser mantenida».

 

El Papa también dijo que espera que las aulas de las universidades sean laboratorios de esperanza, «talleres en los que se trabaje por un futuro mejor, en donde se aprenda a ser responsables de sí y del mundo. Sentir la responsabilidad por el porvenir de nuestra casa, que es casa común».

 

Para concluir, el derecho a la paz. Aquí, en las raíces de la universidad europea, Francisco recordó el 60 aniversario de los Tratados de Roma, del inicio de la Euripa unida, que surgió después de las tragedias de las dos guerras mundiales y que nació para tutelar el derecho a la paz. Hoy «muchos intereses y no pocos conflictos parecen hacer que se desvanezcan las grandes visiones de paz. Experimentamos una fragilidad incierta y el cansancio de soñar el grande. ¡Pero no tengan miedo de la unidad!», exhortó Francisco.

 

«Que las lógicas particulares y nacionales no hagan vanos los sueños valientes de los fundadores de la Europa unida», dijo el Papa recordando a los millones de personas que perdieron la vida en los conflictos y el grito que hace cien años elevó Benedicto XV, que fue obispo de Bolonia. «Alejarse completamente de las llamadas “razones de la guerra” –añadió Bergoglio– les pareció a muchos casi una afrenta. Pero la historia enseña que la guerra es siempre y solamente una masacre inútil. Ayudémonos, como afirma la Constitución italiana, a “repudiar la guerra”, a emprender vías de no violencia y recorridos de justicia que favorezcan la paz».

 

Frente a la paz, explicó el Pontífice, «no podemos permanecer indiferentes o neutrales». Francisco citó las palabras de un gran arzobispo de Bolonia, el cardenal Giacomo Lercaro: «La Iglesia no puede ser neutral frente al mal, provenga de donde provenga: su vida no es la neutralidad, sino pa profecía». No neutrales, pues, «¡sino desplegados por la paz!», continuó Francisco. «Por ello, invoquemos el “ius pacis”, como derecho de todos a arreglar los conflictos sin violencia. Por ello repitamos: ¡nunca más la guerra, nunca más contra los demás, nunca más sin los demás! Que salgan a la luz los intereses y las tramas, a menudo oscuros, de quienes fabrican violencia, alimentando la carrera armamentista y pisoteando la paz con los negocios».

 

Bergoglio pidió «afirmar los derechos de las personas y de los pueblos, de los más débiles, de quien ha sido descartado, y de la creación, nuestra casa común». «¡No le crean –añadió– a quienes les dicen que luchar por esto sea inútil y que nada cambiará! No se conformen con pequeños sueños, sino sueñen en grande». Francisco invitó a los jóvenes a soñar: «Yo también sueño, pero no solo mientras duermo, porque los sueños verdaderos se hacen con los ojos abiertos y se sacan adelante a la luz del sol. Renuevo con ustedes el sueño de un nuevo humanismo europeo, que requiere memoria, valentía, saludable y humana utopía; de una Europa madre, que respeta la vida y ofrece esperanzas de vida; De una Europa en la que los jóvenes respiren el aire limpio de la honestidad, amen la belleza de la cultura y de una vida simple, no contaminada por las infinitas necesidades del consumismo; en donde casarse y tener hijos sean una responsabilidad y una alegría grande, no un problema debido a la falta de un trabajo lo suficientemente estable». Es el sueño de una Europa que recuerde su cultura e «infunda esperanza a sus hijos y sea instrumento de paz para el mundo».