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Venezuela: los pueblos indígenas en peligro de extinción.

 Crisis en Venezuela: los pueblos indígenas corren peligro de extinción

sábado, 27 enero 2018derechos humanos   minorías étnicas   sociedad civil   política   pobreza   indígenas  

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Indígenas Waraos de Venezuela

En la Repúlica Bolivariana de Venezuela viven poblaciones indígenas que se han distinguido a través de los años de los demás venezolanos por mantener intacta sus lenguas, costumbres, tradiciones, organización y sus valores propios. Son unas 725 mil personas reconocidas como miembros de las diferentes comunidades o grupos étnicos residentes sobre todo en la región del Amazonas.
Por muchos años, la población indígena en Venezuela ha estado marcada por difíciles situaciones territoriales, sociales, políticas y económicas, los cuales han ubicado a los pueblos y comunidades originarios como parte de la población venezolana en estado de vulnerabilidad.
El capítulo VIII de la vigente Constitución de la República Bolivariana de Venezuela habla de los de pueblos indígenas, de sus derechos reconociéndolos y solicitando al Estado a que desarrolle políticas pertinentes para que todas las etnias indígenas que hacen vida  en el país gocen de todos los derechos que se merecen. A pesar de ello, se evidencia la falta de avances en la implementación de los derechos de los pueblos indígenas, especialmente en la materialización de los derechos territoriales: esto ha generado un clima de descontento entre los pueblos indígenas y sus organizaciones.
La actual crisis que vive la nación ha agudizado la condición de estas comunidades, poniendo en peligro de extinción las diversas etnias agrupadas en la denominación de “pueblos originarios”. (…)

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Perú: el encuentro del Papa con los indígenas. Comentario.

Francisco: no se puede “naturalizar” la violencia hacia las mujeres

El Papa encuentra a la población de Puerto Maldonado: no a la cultura “machista” que no acepta el papel de la mujer en la sociedad. “Quieren hacer de vuestra tierra un lugar que explotar”. El “falso dios” de la extracción del oro que pide “sacrificios humanos”
AFP

Papa Francisco

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Pubblicato il 19/01/2018
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO A PUERTO MALDONADO

“No se puede «naturalizar» la violencia hacia las mujeres, sosteniendo una cultura machista que no asume el rol protagónico de la mujer dentro de nuestras comunidades. No nos es lícito mirar para otro lado”. Francisco encuentra al pueblo de Puerto Maldonado y continua reflexionando sobre la explotación de las personas y de las tierras, un tema que aquí es especialmente dramático.

 

El nombre de la región, “Madre de Dios”, es la ocasión para el Papa de recordar que María “vivía en una aldea lejana, perdida, considerada también por tantos como «tierra de nadie». “Lo primero que me gustaría transmitirles —y lo quiero hacer con fuerza— es: ¡esta no es una tierra huérfana, es la tierra de la Madre! Y, si hay madre, hay hijos, hay familia, hay comunidad”, y “se encuentra la fuerza” para enfrentar los problemas de una manera diferente.

 

Bergoglio denuncia la voluntad de algunos de “apagar esta certeza y volver a Madre de Dios una tierra anónima, sin hijos, una tierra infecunda. Un lugar fácil de comercializar y explotar. Por eso nos hace bien repetir: ¡Esta no es una tierra huérfana! ¡Tiene Madre!”.

 

El Papa ha citado la “cultura del descarte”. Una cultura que “no se conforma solamente con excluir, sino que avanzó silenciando, ignorando y desechando todo lo que no le sirve a sus intereses; pareciera que el consumismo alienante de algunos no logra dimensionar el sufrimiento asfixiante de otros. Es una cultura anónima, sin lazos, sin rostros. Una cultura sin madre que lo único que quiere es consumir. La tierra es tratada dentro de esta lógica. Los bosques, ríos y quebradas son usados, utilizados hasta el último recurso y luego dejados baldíos e inservibles”.

 

También las personas, observa el Pontífice, “son tratadas con esta lógica: son usadas hasta el cansancio y después dejadas como «inservibles». Y aquí introduce un “tema doloroso”. “Nos hemos acostumbrado a utilizar el término «trata de personas» –dice Francisco– pero en realidad deberíamos hablar de esclavitud: esclavitud para el trabajo, esclavitud sexual, esclavitud para el lucro. Duele constatar cómo en esta tierra, que está bajo el amparo de la Madre de Dios, tantas mujeres son tan desvaloradas, menospreciadas y expuestas a un sinfín de violencias”.

 

“No se puede «naturalizar» la violencia hacia las mujeres –dice Bergoglio–, sosteniendo una cultura machista que no asume el rol protagónico de la mujer dentro de nuestras comunidades. No nos es lícito mirar para otro lado y dejar que tantas mujeres, especialmente adolescentes sean «pisoteadas» en su dignidad”.

 

El Papa habla también de la emigración de muchas personas hacia la Amazonia para buscar un techo, una tierra y un trabajo. “Vinieron buscando un futuro mejor para sí mismas y para sus familias. Abandonaron sus vidas humildes, pobres pero dignas. Muchas de ellas, por la promesa de que determinados trabajos pondrían fin a situaciones precarias, se basaron en el brillo prometedor de la extracción del oro. Pero el oro se puede convertir en un falso dios que exige sacrificios humanos”.

 

Los falsos dioses, “los ídolos de la avaricia, del dinero, del poder lo corrompen todo. Corrompen la persona y las instituciones, también destruyen el bosque”. El Papa concluye con una invitación: “Los animo a que se sigan organizando en movimientos y comunidades de todo tipo para ayudar a superar estas situaciones; y también a que, desde la fe, se organicen como comunidades eclesiales de vida en


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El Papa y los pueblos indígenas. El recurso a la violencia

El Papa defiende a los mapuches pero los invita a escoger la no violencia

En Temuco, la celebración con los pueblos y las tierras australes: no a los acuerdos que se quedan en el papel, no a la lógica de las culturas superiores e inferiores. Pero los problemas no se resuelven con la rebelión armada
AFP

El Papa celebra la misa en el aeródromo Maquehue de Temuco

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Pubblicato il 17/01/2018
Ultima modifica il 17/01/2018 alle ore 15:31
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO A TEMUCO

«Küme tünngün ta niemün». Papa Francesco usa la lengua de los indios mapuches para iniciar la homilía deseando que “la paz esté con vosotros”. Hoy, miércoles 17 de enero de 2018, Bergoglio vuela a la región Araucania y encuentra el “otro Chile”, el de las poblaciones autóctonas. Celebra para ellos una misa en el aeródromo Maquehue de Temuco, hasta hace tres años, aeropuerto de la ciudad, tristemente famoso porque durante la dictadura de Pinochet aquí venían encarcelados los indios. El Papa defiende las culturas indígenas y su contribución a la vida del país. Apoya sus batallas en favor de los derechos, les invita a ser “artesanos de la unidad”. Habla de la violencia representada por los pactos firmados y después no mantenidos. Pero invita a los mapuches a no ceder a la tentación de la revolución armada porque “la violencia acaba por hacer falsa la causa más justa”.

 

Aquí, donde vivieron los primeros años del siglo XX famosos Premios Nobel como Gabriela Mistral y Pablo Neruda, más del 26% de la población vive en la pobreza. Los mapuches –el único pueblo indígena de América Latina que crece mientras los otros se extinguen– revindicando la restitución de las tierras que el gobierno les confiscó y cedió a los latifundistas, tantos problemas han quedado sin resolver. Durante décadas la palabra “mapuche” ha sido usada en modo despectivo, sinónimo de analfabeto. Aquí vino también Juan Pablo II en 1987, manifestando su cercanía a los pueblos autóctonos. Tras el fin de la dictadura, en 1993 la nueva “ley indígena” del gobierno democrático estableció indemnizaciones y la restitución de las tierras, pero las promesas se han quedado en buena parte sobre el papel. Esto ha favorecido que una minoría se radicalizase. En 2013, durante las protestas, algunos de ellos quemaron la casa de un viejo empresario, Wemer Luchsinger, que murió en el incendio con su mujer Vivienne.

 

La explanada del aeropuerto es una apoteosis de colores brillantes, empezando por el de los celebrantes, que llevan vestimentas decoradas en rojo con motivos característicos de estos pueblos. La explanada no está completamente llena, según las autoridades hay 150 mil personas. Todavia la acogida es muy cálida y la gente grita “Francisco, amigo, Temuco está contigo”. Al inicio de la misa un grupo de indígenas con sus tradicionales vestidos han rendido un homenaje al Papa tocando cuernos y tambores mientras otros agitaban ramas y cantaban en su propio idioma. Bergoglio saludó no solo a los mapuches sino también a los representantes de otros pueblos indígenas, Rapanui (Isla de Pascua), Aymara, Quechua y Atacama.

 

En la homilía cita a Violeta Parra, cantante y poeta: “Arauco tiene una pena que no puedo callar, son injusticias de siglos que todos ven aplicar”. Recuerda que en este aeropuerto “se produjeron graves violaciones de derechos humanos. Dedicamos esta celebración a todos aquellos que han sufrido y han muerto por aquellos que, cada día, llevan sobre sus espaldas el peso de tantas injusticias”.

 

Francisco une el dolor de estos pueblos al “sacrificio de Jesús en la cruz” y a su oración para que “todos sean una sola cosa” porque “su corazón sabe que una de las peores amenazas que golpea y golpeará su pueblo y toda la humanidad será la división y el enfrentamiento, la opresión de unos sobre otros”. No se debe permitir “que gane el enfrentamiento o la división”.

 

Bergoglio advierte de las “posibles tentaciones”. Una de las principales es “la de confundir unidad con uniformidad. La unidad no es un simulacro ni de integración forzada ni de marginación de la armonía. La riqueza de una tierra nace precisamente del hecho que cada componente sabe compartir la propria sabiduría con los demás”.

 

“No es y no será una uniformidad asfixiante que nace normalmente del predominio y de las fuerzas del más fuerte, y tampoco una separación que no reconozca la voluntad de los otros. La unidad es una diversidad reconciliada porque no tolera que en su nombre se legitimen las injusticias personales o comunitarias”. Francisco explica que “necesitamos de la riqueza que cada pueblo puede ofrecer y debemos dejar a parte la lógica de creer que existen culturas superiores o inferiores. Un chamal (manto) –añade en referencia al arte artesanal de estos pueblos– requiere tejedores que conozcan el arte de armonizar los distintos materiales y colores; que sepan dar tiempo a cada cosa y a cada fase. Podrá ser imitado en modo industrial pero todos reconoceremos que es un indumento confeccionado de manera sintética”.

 

“El arte de la unidad exige auténticos artesanos que sepan armonizar las diferencias en los ’laboratorios’ de los pueblos, de las calles, de las plazas y de los paisajes. No es un arte de escritorio o hecho solo de documentos, es un arte de escucha y reconocimiento”. La unidad de quien se escucha y se respeta es “el único arma que tenemos contra la ’deforestación’ de la esperanza”.

 

El Papa cita después dos formas de violencia que hay que rechazar porque amenazan los procesos de unidad y reconciliación. “Debemos estar atentos a la elaboración de acuerdos ’bonitos’ que no llegan nunca a concretizarse. Bonitas palabras, proyectos concluidos sí, –es necesario– pero no se convierten en algo concreto, que terminan por “borrar con el codo lo que está escrito con la mano”. También ésta es violencia porque frustra la esperanza”.

 

La segunda tentación que hay que rechazar es la rebelión violenta al precio de vidas humanas. “No se puede pedir el reconocimiento aniquilando el otro porque esto produce solo mayor violencia y división. La violencia llama a la violencia, la destrucción aumenta la fractura y la separación. La violencia termina por hacer falsa la causa más justa. Por esto decimos no a la violencia que destruye, en ninguna de sus formas”.

 

Estas actitudes, explica el Pontífice, “son como lava en el volcán que todo destruye, todo quema, dejando tras de sí solo esterilidad y desolación. Intentemos el camino de la no violencia activa como estilo de una política de paz. Intentemos, y no nos cansemos de buscar, el diálogo en favor de la unidad. Por esto decimos con fuerza: Señor, haznos artesanos de tu unidad”.


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Chile: un jesuita con los Mapuches

JESUITA ENTRE MAPUCHES. Juan Eduardo Fuenzalida vive en Araucanía desde 2012. “Hay que tener cuidado de pensar que va a venir con palabras mágicas”.

Juan Eduardo Fuenzalida (Foto Gina Ballocchi)

Juan Eduardo Fuenzalida (Foto Gina Ballocchi)

La Compañía de Jesús arribó a Tirúa (Arauco) el año 2000. La familia Huenuman Antivil les cedió un pedazo de tierra. Allí construyeron una casa donde viven tres sacerdotes. Desde la época de la Colonia que los jesuitas no entraban a esta tierra. Se instalaron allí para compartir la vida y ser puente. El cura Fuenzalida (44), ex estudiante del Colegio San Ignacio, arribó el 2012 para nunca más emigrar. “No somos una presencia expansiva al estilo de las misiones tradicionales. El objetivo es evangelizar y ser también un rostro de Dios entre nuestros hermanos”, dice. La llegada fue con una pesada herencia: la cruz y la espada de aquellas batallas de la frontera. “Se sintieron escuchados por nosotros. Fueron muy generosos, tenían razones para rechazarnos. Les han quitado sus tierras a lo largo de la historia”.

¿El pueblo mapuche espera algún mensaje del Papa Francisco para La Araucanía?

Yo espero que, como pastor de la Iglesia Católica, el Papa diga una palabra sobre la realidad de esta tierra. Hay que tener cuidado de pensar que va a venir con palabras mágicas. No es ningún mago y este momento de la Iglesia y la sociedad es muy distinto al de la venida de Juan Pablo II en 1987. Es una Iglesia que ha cambiado, que tiene otro lugar en la sociedad. Hay que tener cuidado en pensar: “Espero que el Papa venga a solucionar los problemas”. Yo no espero. Apreciaría una palabra, un gesto. Quizá que diga una palabra sobre un territorio conflictivo. Que promueva la paz, que es algo que todos buscamos. Esa paz, sin embargo, tiene un modo. La paz requiere de la justicia

¿Qué gesto?

Es difícil encontrarnos con el pastor de la Iglesia universal tan poco rato en Temuco. La relación con el pueblo mapuche requiere llegar, saludar, sentarnos al lado del fuego, tomarnos unos mates y empezar a conversar. El reconocimiento requiere tiempo. Es complicada una visita en un contexto específico. El Papa llega a un lugar con otro ritmo. La relación aquí no se maneja con el reloj. Los hermanos mapuches nos han ayudado. Estamos felices de caminar juntos, pero no revueltos. No estamos aquí para hacer más bautizos y que la gente vaya a nuestras iglesias.

¿Es posible comparar la visita pasada del Papa Juan Pablo II en dictadura, con esta a la Araucanía?

Espero que el Papa nos ayude a mirar nuestra vida y los problemas de convivencia. Parte de la solución es comenzar por reconocerlos.

Les cuesta confiar a las comunidades mapuches

Se toman su tiempo. Les hemos enseñado que, para nosotros, la palabra no tiene valor. Decimos cosas que no cumplimos. Se les hace difícil creer.

¿Cree que las comunidades tienen algún tipo de expectativa de la venida de Francisco?

Hay diversidad de expectativas dentro del mundo mapuche. Me imagino que el Papa será importante para el católico mapuche, pero hay mapuches de otras religiones a los que supongo que les importa menos.

¿Prevé protestas de algunos sectores mapuches delante del Papa?

Espero que haya expresiones populares de la realidad y no sólo de la mapuche. Es parte de la realidad que se vive en la Iglesia y la sociedad y eso se tiene que mostrar. La actual es una sociedad que está más acostumbrada a la participación. Me imagino que con el Papa aparecerán pancartas, gritos, cantos, habrá presencia de personas intentando mostrar su mensaje. Cuando hablo del tema mapuche, hablo del problema de la tierra, de la presencia invasiva de las forestales que nos tienen secos, sin agua, de la falta de lluvia, de las plantaciones de especies exógenas, como eucaliptos y pinos, y sus consecuencias. La venida del Papa será una oportunidad para la expresión.

¿Qué se podrá esperar de la pasada del Papa por Temuco en La Araucanía?

Es renovar el mensaje que ya hemos escuchado del Papa. Sus encíclicas del cuidado de la tierra común, de la casa comunitaria. Allí los pueblos originarios tienen mucho que enseñarnos y les debemos reconocimiento y respeto. En Temuco va a haber una rogativa al inicio que van a liderar mapuches de distintas comunas. Y yo me digo ¿qué es lo que vamos a ver ahí? y ¿qué es lo que se le va a ofrecer al Papa? Estará la instancia desde la religión mapuche de poder hacer oración también. Existirán desafíos para el Papa, para nosotros y para la prensa. ¿Cómo leemos eso? ¿Van a ser unos mapuches vestidos con sus trajes típicos que aparecerán sólo para tomar una linda foto? o ¿vamos a reconocer una expresión de un pueblo que también quiere ser escuchado?

¿Qué se viene con el Papa entonces?

Es el encuentro en una tierra que además está conflictuada. En el lugar de donde va a ser la misa en Temuco, Maquehue, al parecer ocurrieron violaciones a los derechos humanos. Es una tierra que está reclamada por la usurpación por parte de comunidades desde hace años.

Tan conflictuado como estaba el Estadio Nacional cuando vino Juan Pablo II

Bien conflictuado.


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La “Populorum progressio” y América Latina. Mensaje del Papa.

El Papa: la crisis y la deuda exterior empobrecen a América Latina

Los 25 años de “Populorum progressio”: el sínodo sobre Amazonia debe ser fuente de inspiración para la evangelización del continente. Y surge la idea de un pre-sínodo

El Papa con la poblaciones indígenas en Brasil

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Pubblicato il 12/12/2017
Ultima modifica il 12/12/2017 alle ore 16:35
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

A pesar de las «potencialidades» de América Latina, «la actual crisis económica y social, empeorada por la deuda exterior que paraliza el desarrollo, ha afectado a la población y ha aumentado la pobreza, el desempleo y la desigualdad social, mientras ha contribuido a la explotación y al abuso de nuestra casa común, a un nivel que nunca antes habíamos imaginado». Lo denunció el Papa Francisco en el mensaje que envió a la fundación “Populorum progressio” en este 25 aniversario de su fundación. Agradeciendo al organismo que financia muchos proyectos de desarrollo de América Latina, Jorge Mario Bergoglio subrayó que la fundación podrá encontrar en el sínodo especial sobre Amazonia, que se llevará a cabo en 2019, una «fuente de inspiración para el futuro de la evangelización en el continente». Y sobre ese sínodo, el cardenal Lorenzo Baldisseri propuso la idea de un pre-sínodo, que podría llevarse a cabo precisamente en América Latina, para «escuchar» a las poblaciones indígenas antes de la reunión de los obispos en Roma.

 

«Sin duda, la situación de América Latina exige un compromiso más firme con el fin de mejorar las condiciones de vida de todos, sin exclusión, incluso luchando contra las injusticias y la corrupción, para seguir obteniendo el mejor resultado de los esfuerzos profusos», escribió el Papa. «Efectivamente, a pesar de las potencialidades de los países latinoamericanos (habitados por personas solidarias con el otro y que tienen una gran riqueza desde el punto de vista de la historia y de la cultura, así como con los recursos naturales) la actual crisis económica y social, empeorada por el flagelo de la deuda exterior que paraliza el desarrollo, ha afectado a la población y ha aumentado la pobreza, el desempleo y la desigualdad social, mientras ha contribuido a la explotación y al abuso de nuestra casa común, a un nivel que nunca antes habíamos imaginado. Cuando un sistema económico pone al centro solo el dios dinero, se desencadenan políticas de exclusión y no hay sitio para el hombre ni para la mujer. El ser humano, entonces, crea esta cultura del descarte que trae sufrimiento, privando a muchos del derecho de vivir y de ser felices».

 

La fundación “Populorum progressio” fue creada en 1992 por Juan Pablo II, que creó un fondo para América Latina después del encuentro en Medellín del episcopado latinoamericano (CELAM). El ente, que dependía del Pontificio Consejo “Cor Unum”, pasó ahora al dicasterio vaticano para la Promoción del Desarrollo Humano Integral, guiado por el cardenal Peter Turkson, quien inauguró hoy la sesión de trabajo por el 25 aniversario, en el hotel “Il cantico” detrás del Vaticano. Hoy por la mañana participó en el evento también el “Ministro del Exterior” vaticano, monseñor Paul Richard Gallagher.

 

El deseo del Papa Wojtyla, escribió Francisco, «era que esta institución demostrara la cercanía del Papa a las personas a las que les falta lo más indispensable para vivir y a las que frecuentemente la sociedad o sus autoridades dejan a un lado». Desde entonces, la fundación, recordó el Pontífice argentino, «ha sostenido 4.400 proyectos gracias a la generosidad de muchos católicos y hombres de buena voluntad que han dado generosamente lo que tenían para que otros pudieran mejorar su condición de vida». Francisco agradeció particularmente a la Conferencia Episcopal de Italia (CEI) que, «con tanta generosidad y fidelidad» sostiene a la fundación. Esta, precisó Bergoglio, «a través del testimonio de la caridad de Cristo que se hace ayuda, mano tendida al hermano y a la hermana para que se levanten y vuelvan a tener esperanza y a vivir una vida digna. Solo de esta manera podrán volver a ser protagonistas del propio desarrollo humano integral, volviendo a descubrir la propia dignidad de seres humanos, amados y deseados por Dios, para poder también contribuir al progreso económico y social de sus países con toda la riqueza que albergan en sus corazones y en su cultura», escribió el Papa.

 

La fundación, «que financia muchos proyectos a favor de los pueblos nativos, podrá encontrar en la asamblea especial del sínodo de los obispos para la región pan-amazónica, que se llevará a cabo en Roma en el mes de octubre de 2019, fuente de inspiración para el futuro de la evangelización del continente», subrayó el Papa en su mensaje. También sobre la Amazonia dijo algunas palabras el cardenal Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los obispos, para recordar que se extiende por una superficie de 7,5 millones de kilómetros cuadrados, repartida entre nueve países de Sudamérica, además de la Guayana francesa, con los que representa el 43% de la superficie de Sudamérica y en ella se concentra el 20 % del agua dulce del planeta, además de tener el 34 % de los bosques que contiene nel 30 y el 50 % de la flora y la fauna del mundo. En la Amazonia viven dos millones 779 mil indígenas de 390 pueblos diferentes, 137 de los cuales están aislados, con 49 familias lingüísticas a las que pertenecen 240 lenguas. En total, en toda la Amazonia viven 35 millones de personas. Un misionero le preguntó al Baldiserri si el Sínodo pretendía escuchar la viva voz de los pueblos indígenas que viven en la región, y esta fue su respuesta: «Hemos decidido convocar, en primavera, in pre-sínodo de los jóvenes, para poder escucharles y convertirles en protagonistas del proceso sinodal. Al final escribirán un documento que será entregado a los padres sinodales. También estamos pensando introducir esta novedad de procedimiento en el reglamento sinodal. Incluso para el sínodo sobre los pueblos de la Amazonia se podría pensar en una solución de este tipo. Lanzo esta idea. Una reunión anterior al sínodo, en la que de cualquier manera habrá oidores, para que los pueblos indígenas puedan expresarse y ser protagonistas. No se debería llevar a cabo en Roma, sino que podría ser en América Latina». Aprovechando del próximo viaje apostólico del Papa a Perú y Chile, como sea, habrá una primera reunión dedicada al sínodo, en la que deberían participar unos 2000 representantes de los pueblos indígenas.

 

Sobre la importancia de las poblaciones indígenas reflexionó Guzmán Carriquiry, secretario encargado de la vicepresidencia de la Pontificia Comisión para América Latina, quien recordó que «sangre indígena corre por las venas de buena parte de la población latinoamericana». También subrayó que la urbanización implica formas de desequilibrio y que los campesinos e indígenas «siguen siendo los sectores que más sufren la pobreza y la indigencia en América Latina». El profesor reveló que desde la conmemoración del quinto centenario del descubrimiento de América «se percibe una mayor movilización de las comunidades campesinas y de los movimientos indígenas en la reivindicación de los propios derechos que surge también como protagonismo político». Según Carriquiry, «la especificidad y el dramatismo de la cuestión indígena no se afronta ni se resuelva separándola del destino de los países en los que se plantea, sino incorporándola en un proceso de integración digna, justa y activa en la vida de la ciudadanía, solidaria con muchos otros sectores populares después de un ideal de vida nueva y buena vida para todos». La «idolatría del poder y del dinero, la explotación sin control de las multinacionales, la avidez de la maximización de las ganancias, el mito de la auto-regulación del mercado, la complicidad de una política corrupta, entre otros factores, han dejado devastadas muchas tierras latinoamericana, deforestadas, contaminadas e incluso desertificadas, poniendo en riesgo de esta manera la vida de las comunidades campesinas e indígenas». En este contexto, la Iglesia católica también debe «replantear a fondo su presencia actual en las comunidades campesinas y entre los pueblos indígenas, para volver a impulsar una renovada evangelización y una pastoral creativa, misericordiosa, solidaria y misionera». La jornada por el 25 aniversario de la fundación “Populorum progressio”, que se lleva a cabo antes de la anual reunión de su consejo de administración (que será mañana, 13 de diciembre), al que concederá una audiencia el Papa Francisco, concluye hoy por la tarde con la participación en la misa del Papa en San Pedro, en el día de la Virgen de Guadalupe.


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Brasil: quién era Kiwxi, apóstol indígena. asesinado en 1987.

El misionero jesuita Vicente Cañas, KiwxíJesuitas

Como misionero fue tan lejos como pudo en la obra de inculturación guiada por la Iglesia

(Jesuitas).- El jesuita Vicente Cañas, cuyo nombre indio era Kiwxí, convivió durante décadas con varias poblaciones indígenas (indios Tapayuna, Paresi, Mÿky y Enawene Nawe) llevando a la radicalidad el mandato de inculturación nacido del Concilio Vaticano II.

Defendió las tierras indígenas frente a los hacendados que querían apropiarse de ellas luchando porque el gobierno brasileño fijara una demarcación oficial de las mismas, algo que se consiguió después de su muerte.

En abril de 1987 fue asesinado. El primer juicio sobre su causa no se celebró hasta 2006, 19 años después del crimen y los acusados fueron absueltos por falta de pruebas. El próximo 29 de noviembre se realizará un nuevo juicio para juzgar al único de los acusados que sobrevive. La causa de Kiwxí es la de todos aquellos que todavía hoy defienden con sus vidas los derechos humanos de los indígenas y la necesidad de preservar la Amazonia.

El 29 de noviembre de 2017 se realizará un nuevo juicio en Cuiabá (Brasil) en el que se sentará en el banquillo al entonces delegado de la Policía Civil, Ronaldo Antônio Osmar (hoy jubilado) acusado de participar en el crimen.

Los jesuitas Kiwxí (Vicente Cañas) y Thomaz Aquino Lisbôa hicieron los primeros contactos en la primera mitad de la década de 1970 con los pueblos en situación de aislamiento en el noroeste de Mato Grosso (Brasil), entre ellos los Mÿky y los Enawene Nawe. Los misioneros, fueron fundadores del Consejo Indigenista Misionero de Brasil (CIMI) y miembros de la Operación Anchieta (OPAN).

Asesinato y primer juicio

El Hermano jesuita Vicente Cañas (Albacete, 1939 – Brasil, 1987) fue martirizado a los 48 años de edad en abril de 1987, supuestamente el día 6 ó 7, según el cálculo hecho a partir del momento en que su reloj de pulsera se detuvo. Algunas señales del violento asesinato fueron la cabaña revuelta donde él residía para hacer sus cuarentenas, las gafas y dientes rotos, el cráneo quebrado, una perforación en la parte alta del abdomen para alcanzar el corazón y los genitales cortados o arrancados.

Su cuerpo fue arrastrado fuera de la cabaña para que los animales se lo comieran y destruyeran las pruebas. Sin embargo, fue encontrado 40 días después, momificado y preservado. El 22 de mayo por la mañana temprano fue enterrado como los indígenas, en su propia hamaca, en un hoyo excavado a 4 metros de distancia de donde se había encontrado el cuerpo. Varios indígenas Enawene Nawe, Rikbaktsa y Myky, junto con varios misioneros y laicos le dieron sepultura.

Desde el primer momento tras el asesinato se sospechó de los hacendados de la región, que no aceptaban la defensa que el jesuita hacía en favor de la demarcación del territorio tradicional indígena. Se presume que la orden de ejecutar a Vicente partió en su día del entonces propietario de la Hacienda Londrina (Pedro Chiquetti), hoy ya fallecido, si bien fueron otras tres personas las que lo ejecutaron. Esas tres personas fueron posteriormente asesinadas, con el fin de no esclarecer la verdad de los hechos. Aparte de Ronaldo Antônio Osmar, comisario de Policía de la zona en ese momento y encargado de la investigación del crimen, no quedan más sospechosos vivos o con edad legal para ser juzgados.

El primer juicio tuvo lugar en 2006, 19 años después del crimen y Osmar fue absuelto por el Tribunal del Jurado Federal de Cuiabá por 6 votos a 1. El Ministerio Federal recurrió esa sentencia argumentando que se habían ocultado pruebas importantes. Así, el cráneo de Vicente desapareció y posteriormente fue encontrado en una caja en una estación de autobuses de Belo Horizonte (capital del estado brasileño de Minas Gerais). En su día, la investigación señalaba que el hacendado pagó al jefe de policía local para que escondiese las pruebas y ralentizara la investigación.

En 2015, tras un recurso del Ministerio Público Federal (MPF), el Tribunal Regional Federal (TRF) de la 1ª Región determinó la realización de un nuevo juicio. La asesora jurídica del CIMI (Consejo Indigenista Misionero de Brasil), Michael Mary Nolan, considera que el hecho de mantener al comisario de policía en el banquillo de los acusados después de tanto tiempo ya es una victoria.

Breve biografía de Vicente Cañas sj

Nacido en Alborea (Albacete) el 22 de octubre de 1939, ingresó en el Noviciado jesuita de San Pedro Claver (Raimat, Lleida) de la Compañía de Jesús con 21 años, el 21 de abril de 1961. En el juniorado va madurando, discerniendo y manifestando al Provincial de Aragón, el P. Mariano Madurga, su vocación misionera.

En la fiesta de San Francisco Javier de 1965 recibió el crucifijo misionero en el Castillo de Javier. Llegó a Brasil el 19 de enero de 1966. En 1968 recibe su nuevo destino a la Prelatura Diamantino, en Mato Grosso. Llegó allí con la visión colonizadora propia de la época en relación a los indios, vistos como “salvajes” necesitados de “civilización” y cristianismo. Por eso, años más tarde, reconoció que pasó por un nuevo “noviciado”, pues necesitaba una profunda conversión a la cosmovisión y a la espiritualidad indígena, lo que ocurrió de forma gradual. Volvió a “nacer de nuevo” (Jn 3,3) en estas tierras de Misión: del “viejo” Hermano Vicente nació el “nuevo” Kiwxí, hermano de los indios. Un indio Mÿky que todavía vive fue quien le puso el nombre indio Kiwxí a Vicente.

En octubre de 1969, a petición de la Fundación Nacional del Indio (FUNAI), el hermano Vicente acudió con los padres jesuitas Antonio Iasi, Adalberto Holanda Pereira y Thomaz Lisboa, a salvar a los 41 Tapayuna que sobrevivieron de los 600 que habían sido contactados previamente y que fueron diezmados por una epidemia de gripe. La causa de esa tragedia fue un contacto mal planeado por la FUNAI que llevó en su expedición a varios reporteros enfermos de gripe. Aquel resto que sobrevivió, el 7% de la etnia, fue salvado gracias a los esfuerzos y cuidados de Vicente y sus compañeros.

Vicente conocía que hacía décadas que los Tapayuna o “Beiço de Pau” (“Labio de Palo”, por el enorme disco de madera que introducen en el labio inferior de la boca) sufrían la persecución violenta de los frentes de expansión en el valle de los ríos de Sangre y Arinos, al norte de Mato Grosso.

Entre los años 1970-1975 trabajó junto a los indios Paresi. En 1971, junto con los padres Adalberto y Thomaz logró los primeros contactos pacíficos con los indios Mÿky, que eran apenas 23 personas a punto de ser exterminadas en el momento del contacto. Desde 1975, el Padre Tomaz y el Hermano Vicente pasaron a vivir en la aldea Mÿky y recibieron, respectivamente los nombres “Yaúka” y “Kiwxí”. Poco a poco, sus corazones se fueron “indianizando”.

Desde 1973-1974 realizaron varias expediciones para contactar otro pueblo “aislado”, los Enawene Nawe. Eran apenas 97 indígenas en el momento del contacto en 1974. Hoy, gracias en parte a la vida entregada de Vicente son 1000. Estaban amenazados de extinción por los intereses ambiciosos de hacendados que querían robar sus tierras.

En 1975, Vicente Cañas hizo sus Últimos Votos en la aldea indígena de Zozoiterô, de la Misión de Diamantino, en Mato Grosso. Y a finales de 1975 se dedicó más plenamente a los Enawene Nawe. Desde junio de 1979 hasta junio de 1983, Kiwxí no se apartó de esta aldea. Entre 1979 y 1981 llegaron algunas personas laicas, mayoritariamente mujeres, para ayudarle.

Como misionero fue tan lejos como pudo en la obra de inculturación guiada por la Iglesia. Gradualmente se fue convirtiendo en uno de ellos, participaba en sus rituales, en la pesca, en los trabajos de plantación, en la recolección de miel, de frutas y de tubérculos, confeccionaba cestería, artesanía y utensilios propios. Se dedicó al aprendizaje de su lengua. Escribió un diario de gran valor antropológico con más de 3.000 páginas. En él se muestra su cuidado hacia las pequeñas cosas y también es posible vislumbrar que estaba amenazado de muerte.

Construyó una cabaña en el río Juruena, a unos 60 km de la aldea Enawene Nawe (1 día de camino). Allí se escondía de forma esporádica para sus “retiros”, escuchar música clásica, organizar sus pensamientos y comunicarse con el mundo exterior como radioaficionado. Allí hacía también sus cuarentenas para no llevar enfermedades a la aldea, dejaba sus ropas de blanco y se vestía-desvestía de indio. De allí, Kiwxí, subía el río Juruena durante unas seis horas de lancha para llegar a la aldea de sus hermanos Enawene Nawe. Desde 1982 hasta su martirio en 1987, permaneció viviendo con ellos.

Vicente fue encontrado muerto unos 40 días después de su asesinato (según los informes de los forenses). Su cuerpo yacía momificado fuera de la barraca que había construido en el río Juruena. Los forenses en su informe dicen que el cráneo estaba roto por un golpe de borduna (palo grueso de madera hecho para golpear), que tenía también una perforación de arma blanca en el abdomen y que posiblemente lo castraron para que se desangrase. Milagrosamente los animales silvestres (buitres, raposas, tigres y pumas, etc.) no devoraron su cuerpo. Allí mismo fue enterrado, junto la barraca y en medio de la selva, dentro de la tierra indígena de sus hermanos Enawene Nawe que, gracias a su sangre derramada, por fin se consiguió demarcar.

Su memoria ha inspirado muchas instituciones e iniciativas en diferentes lugares y su sangre derramada ha germinado como semilla de vida en muchas personas misioneras que se encargaron de la causa de los pueblos indígenas. Dom Pedro Casaldáliga afirmaba de su amigo Vicente: “Es el misionero contemporáneo que llegó a mayor nivel de inculturación. Nació español, se nacionalizó brasileño y se inculturó Enawenenawe”.


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Colombia: asesinato de un gobernador indígena

  Misión de la ONU en Colombia condena asesinato de líder indígena a manos del ELN

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31 de octubre, 2017 — La Misión de la ONU en Colombia condenó el asesinato del gobernador indígena Aulio Isarama Forastero, del Resguardo Catru Dubaza Ancoso, en el departamento del Chocó, ocurrido el 24 de octubre y atribuido a un frente del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Como parte de su mandato de coordinación del Mecanismo de Veeduría y Verificación del Cese al Fuego Bilateral entre el ELN y el gobierno, la Misión desplegó personal y avanza en el proceso de verificación de este incidente.

En un comunicado, la dirección del Frente de Guerra Occidental Omar Gómez, máximo organismo de conducción de las estructuras del ELN que operan en el Chocó, se adjudicó el homicidio y dijo lamentar profundamente el hecho ya que “los integrantes responsables no tenían autorización” para cometerlo.

Según despachos de prensa, Isarama realizaba actividades con su comunidad alrededor de las 5 de la tarde del pasado martes cuando cinco hombres armados se le acercaron y lo intimidaron por presuntos vínculos con la inteligencia militar. Según testigos, dos horas más tarde se escucharon varios disparos.

La ONU saludó el compromiso del gobierno y el ELN para mantener el cese del fuego y exhortó a las partes a continuar con el proceso de diálogo para garantizar el bienestar de las comunidades más afectadas por el conflicto armado y para llevar al país a una paz estable y duradera.

La Misión de Verificación expresó su preocupación por la situación de violencia y asesinatos en zonas de conflicto e instó a un despliegue efectivo de la autoridad estatal para garantizar la seguridad de las comunidades.