Loiola XXI

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Un jesuita español descubridor de las fuentes del Nilo.

Pedro Páez Jaramillo sj.

El día que vio las Fuentes del Nilo y supo realmente lo que estaba ante sus ojos, el misionero expresó: «Confieso que me alegré de ver lo que tanto desearon ver antiguamente el rey Ciro y su hijo Cambeis, el gran Alejandro y el famoso Julio César»

(AICA).- Los europeos prácticamente no consiguieron nuevos datos sobre los orígenes del Nilo hasta los siglos XV y XVI, cuando viajeros por Etiopía visitaron el lago Tana e incluso la fuente del Nilo Azul en las montañas al Sur del lago. Pese a que el británico James Bruce declaró haber sido el primer europeo en visitar esa fuente, escritores modernos con mejores conocimientos le dan el crédito al jesuita español Pedro Páez.

Las hazañas realizadas por católicos a lo largo de la historia aparecen muchas veces ocultas para muchos y alejadas de los libros oficiales de Historia. Pero lo cierto es que los misioneros católicos, muchos de ellos españoles, han sido responsables de grandes descubrimientos.

Uno de ellos es el jesuita español Pedro Páez Jaramillo, cuya vida fue una auténtica aventura digna de una película. Él fue el verdadero descubridor de las Fuentes del Nilo, las que contempló en 1618, casi dos siglos antes que lo hiciera el naturalista, explorador y geógrafo británico James Bruce de Kinnaird.

Una biografía que debería ser más conocida

La vida de este jesuita estará disponible a partir del jueves 3 de mayo en el “Diccionario Biográfico” de la Real Academia de la Historia, donde ya están presentes las historias de miles de personajes.

Precisamente, las aventuras del padre Páez Jaramillo aparecen ampliamente relatadas en “Antes que nadie” del historiador español Fernando Paz, libro donde relata “aventuras insólitas de unos españoles que quisieron ser demasiado”. Curiosamente, el primer capítulo está dedicado a este jesuita.

Su misión fue llevar el Evangelio a los últimos rincones

Este religioso madrileño tenía como gran misión de su vida llevar el Evangelio a los últimos rincones del mundo, siguiendo el ejemplo de San Francisco Javier, y sin tener ningún miedo al martirio. Y en su vida estuvo en muchísimas ocasiones muy cerca de ser mártir.

Su vida giró en torno a la India, Etiopía (en aquel tiempo llamada Abisinia) y las persecuciones de los musulmanes. De hecho, llegó a estar hasta siete años preso en lo que hoy es Yemen, pero también impresionó tanto a los emperadores de Abisinia, que uno de ellos le pidió bautizarse católico y pedir una alianza con el Imperio Español ofreciendo a su hijo como esposo de la hija de Felipe III.

El misionero jesuita fue realizando conversiones por donde pasaba. Para ello, aprendió perfectamente la lengua local y las costumbres de la zona. Su gran aventura por Etiopía, donde fue amigo y consejero admirado de varios de sus emperadores, tuvo como punto más importante el descubrimiento de las fuentes del Nilo.

Vio lo que Alejandro, Julio César o Ciro sólo soñaron

En su libro “Historia de Etiopía”, que escribió en 1620, Páez Jaramillo retrata todas estas impresionantes vivencias. Fernando Paz recuerda que el misionero “retrata tanto el país como se retrata a sí mismo” y se caracteriza por no ser “presuntuoso, no es jamás vano; al contrario, toma distancia de los hechos y, mucho más aún, huye de todo protagonismo”.

Eso sí, el día que vio las Fuentes del Nilo y supo realmente lo que estaba ante sus ojos, el misionero expresó: “Confieso que me alegré de ver lo que tanto desearon ver antiguamente el rey Ciro y su hijo Cambeis, el gran Alejandro y el famoso Julio César”. Y lo escribe sin grandilocuencia ni hambriento de fama, como ocurriría en 1770 con James Bruce, que reivindicó ser el primer europeo en alcanzar las fuentes.

En aquel momento, Páez acompañaba al monarca etíope por las montañas del Sahala (Sahara). Así relata Fernando Paz el hallazgo: “Ascendieron hasta los tres mil metros de altura, y desde allí Páez divisó el curso de un riachuelo que brotaba de algún lugar de la montaña, al que iban a desembocar otros arroyos, alimentando un cauce cada vez más caudaloso. Los distintos cursos de agua parecían salir de un par de lagunas: los indígenas las conocen como ‘Abbay’, que es el nombre que aún hoy dan al Nilo Azul”. Páez, sabiendo lo que realmente era esa masa de agua, fue siguiendo el curso del río, aunque no pudo llegar hasta la desembocadura.

El río Nilo

El Nilo es el mayor río de África y uno de los ríos más grandes del mundo y quizás el más importante en lo referido al nacimiento de civilizaciones. Su cauce transcurre en dirección norte a lo largo de siete naciones: Burundi, Ruanda, Tanzania, Uganda, Kenia, República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Sudán, Egipto y Etiopía, llegando a recorrer 6.700 kilómetros hasta su desembocadura en el mar Mediterráneo.

Una vida dedicada a la evangelización

Pedro Páez Jaramillo entró en la Compañía de Jesús en 1582, en la ciudad universitaria de Coímbra (Portugal), cantera de la expansión de los jesuitas, no solamente por Portugal y España, sino también por las misiones, cuyo puerto de embarque en los primeros tiempos fue Lisboa. Tras sus estudios de Filosofía en Belmonte (Cuenca, España), solicitó a sus superiores ser enviado a las Indias. Se embarcó en el citado puerto lisboeta, en abril de 1587, rumbo a la India, donde concluyó sus estudios de Teología y fue ordenado sacerdote en Goa en enero de 1589.

Pocos días después, con el fin de reanimar la misión en Etiopía, sus superiores resolvieron enviarlo a ese país, acompañado del padre Antonio de Montserrat, un jesuita catalán formado en Portugal que en 1574 había sido destinado a la misión de la colonia portuguesa de Goa, en la India. Tanto Pedro Páez como Monserrat, a la altura de Dhofar, fueron apresados por los árabes y permanecieron presos por espacio de siete años en tierras del actual Yemen. Los últimos meses de su prisión permanecieron en Moca sirviendo incluso en las galeras turcas. Fueron rescatados por unos 1.300 cruzados que invadieron la región.

El padre Páez regresó a Goa en noviembre de 1596 y reinició los trabajos apostólicos en la península de Salsete y Diu. En marzo de 1603 comenzó un viaje a Etiopía, disfrazado de mercader armenio, alcanzando Massaua en abril de ese mismo año y semanas después se hallaba en Fregona, adonde habían sido desterrados los jesuitas desde 1595. No perdió tiempo, antes de contar con la llamada del negus (emperador etíope) Za-Denghel. Como era una constante en el horizonte misionero de los jesuitas, Pedro Páez se preparó lingüísticamente con el aprendizaje de la lengua común y cortesana, el amárico; además del geez, la lengua litúrgica.

Como había ocurrido con Monserrat y el emperador mongol, Páez se ganó el prestigio en la Corte del negus y de sus sucesores, consiguiendo conversiones significativas y resaltando la obediencia al Papa como Sumo Pontífice, a quien el jesuita solicitó que nombrase un patriarca como máxima autoridad religiosa de estos territorios. Así se reemplazaría al abuna copto (jefe de la Iglesia Ortodoxa de Etiopía y Eritrea) que había sido enviado desde El Cairo.

Fue un jesuita de muchas y notables capacidades intelectuales y de trabajo práctico y pastoral, además de aportar sus saberes en el ámbito de la construcción, incluyendo la carpintería y la herrería. Impulsó la construcción de un palacio donde pudiese residir el emperador, además de una iglesia en Gorgora. Atendía especialmente a la comunidad portuguesa, pero era un jesuita que participaba en la controversia, sobre todo en las disputas religiosas que se desarrollaban en torno a la naturaleza de Cristo.

Era esta cuestión la que dividía a los cristianos romanos de los coptos. Páez se convirtió en la voz autorizada en Europa de la Historia de Etiopía. Precisamente era éste el título -Historia Aethiopiae- de la obra que le encargó escribir el prepósito general de la Compañía de Jesús, padre Mucio Vitelleschi. Las páginas abarcaban cronológicamente de 1555 a 1622. Consideraba el superior en Roma que era necesario que en Europa se diese a conocer el horizonte misionero. Páez describió en esas páginas las fuentes del río Nilo, que pudo contemplar por vez primera en abril de 1618.

Mientras que algún autor negó su presencia en este lugar, Tacchi-Venturi llegó a compararlo por su labor en Etiopía con el también jesuita Mateo Ricci en China.

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Hawing el astrofísico no creyente y los Papas

Hawking: el astrofísico no creyente que se reunió con cuatro Papas

El pésame de la Pontificia Academia de las Ciencias, de la que era miembro, y de la Specola Vaticana. Pablo VI se arrodilló para entregarle una medalla
AFP

El encuentro entre Stephen Hawking y el Papa Francisco

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Pubblicato il 14/03/2018
Ultima modifica il 14/03/2018 alle ore 15:29
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

 

Astrofísico no creyente, Stephen Hawking, que falleció hoy, 14 de marzo de 2018, a la edad de 76 años, era miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias, que rinde un homenaje al científico recordando a los cuatro Pontífices con los que se reunió: Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco, a quienes explicó que quería «hacer que avanzara la relación entre la fe y la razón científica».

 

«Estamos profundamente entristecidos por la noticia del fallecimiento de nuestro excepcional miembro Stephen Hawking, que ha sido tan fiel a nuestra Academia», escribió en Twitter el ente vaticano fundado en 1603. «A los cuatro Papas con los que se encontró dijo que quería hacer que avanzara la relación entre fe y razón científica. Pedimos al Señor que lo acoja en su gloria».

 

También el cardenal Vincent Nochols agradeció al científico británico «por su extraordinaria contribución a la ciencia», y subrayó que «le faltará» a la academia a la que pertenece también el arzobispo de Westminster.

 

El director del portal de Documentación Interdisciplinaria de Ciencia y Fe, creado en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz de Roma, Giuseppe Tanzella-Nitti, recuerda cuando escuchó al científico británico en la sede de la academia vaticana, en la Casina Pío IV, en 2008: «Todos escuchábamos con un gran silencio las frases que llegaban del sintetizador vocal y que ofrecían el fruto de su vivísima reflexión intelectual. Su hija y sus asistentes estaban a su lado facilitándole con cuidado singular la tarea encomendada. Al exponer los enormes saltos hacia adelante que ha dado la cosmología en las últimas décadas, Hawking concluyó su relación afirmando que “¿nos estamos acercando a poder responder a las antiguas y siempre actuales preguntas: ¿Por qué estamos aquí? ¿De dónde venimos? Yo creo que es posible responder a estas preguntas dentro del ámbito de las ciencias”. Más allá de las cuestiones metodológicas que podría suscitar esta postura, y que otros ilustres científicos presentes en la Academia, como por ejemplo el director del Proyecto Genoma, Francis Collins, observaron en esa ocasión, Hawking expresaba una percepción real, la de que la ciencia contemporánea, precisamente debido a la profundidad y a la unidad de sus investigaciones, pretende, en la actualidad y con naturalidad, responder a las preguntas de carácter filosófico y existencial».

 

La Specola Vaticana, observatorio astronómico guiado por el jesuita Guy Consolmgno, «se une al luto de la familia de Stephen Hawking. Apreciamos la enorme contribución científica que ha dado a la cosmología cuántica y la valentía que ha tenido al afrontar la enfermedad».

 

«La aportación a la ciencia del profesor Stephen Hawking», escribió por su parte el primado anglicano, Justin Welby, arzobispo de Canterbury, «ha sido ilimitada, así como el universo a cuya comprensión ha dedicado la vida. La suya ha sido una vida vivida con valentía y pasión. Mientras rezamos por todos los que lo lloran, que pueda descansar en paz».

REUTERS

Stephen Hawking con Joseph Ratzinger

 

 

Hawking se reunió con el primer Pontífice a la edad de 33 años, y fue Pablo VI, en 1975. «Tenemos la alegría –dijo Montini al final de un encuentro con la Pontificia Academia de las Ciencias– de entregar la medalla Pío XI al Señor Stephen William Hawking, cuyos estudios, entre otras cosas, sobre los “agujeros negros” le han merecido fama internacional. Todas nuestras felicitaciones, querido profesor, y a todos ustedes, queridos señores, mis mejores deseos por sus actividades y las de la Academia. Añadimos, como prenda de nuestra solicitud por su vida espiritual y la de sus seres queridos, nuestra bendición apostólica». El Papa, según recuerda Tanzella-Nitti, se arrodilló durante dos minutos a los pies del científico, que ya se estaba obligado a vivir en una silla de ruedas, debido a la esclerosis lateral amiotrófica, para entregarle la medalla.

 

En noviembre de 2016, Hawking se reunió con el papa Francisco. «Hay muchos signos esperanzadores de una humanidad que quiere reaccionar, elegir el bien común, regenerarse con responsabilidad y solidaridad», fue la frase que el Pontífice argentino eligió para comentar en su perfil de Instagram la foto con el científico en ocasión de una reunión de la Academia Pontificia sobre “Ciencia y Sostenibilidad. Impacto de los conocimientos científicos y de la tecnología en la sociedad humana y en el medio ambiente”.


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Fallece el científico Stephen Hawking

Muere el científico Stephen Hawking: una vida marcada por desafíos

Falleció en su casa de Cambridge, Reino Unido, a la edad de 76 años y tras sufrir durante décadas la enfermedad de ELA

Ciudad del Vaticano

“Recuerden mirar las estrellas y no sus pies. Por difícil que sea la vida, siempre hay algo que uno puede hacer y en lo que uno puede tener éxito”, es una de las tantas frases populares del astrofísico británico Stephen Hawking, uno de los ciéntíficos más famosos y brillantes de las últimas décadas, que ha fallecido el miércoles 14 de marzo a los 76 años en su casa de Cambridge y cuya vida puede ser sintetizada como “un auténtico desafío”.

Los desafíos de una mente brillante

Un desafió, no sólo por sus teorías sobre los agujeros negros, la cosmología cuántica y el origen del universo, sino también por la tenacidad con la que enfrentó, a sus 21 años; el diagnóstico de la enfermedad de esclerosis lateral amiotrófica, también conocida como ELA, que de manera progresiva fue atacando su organismo y atrofiando sus funciones motrices hasta dejarlo reducido a una silla de ruedas electrónica, conectada a un sistema informático mediante el cual podía expresarse vocalmente gracias al uso de la tecnología, ya que con los años perdió incluso la capacidad de hablar por sí mismo.

Sus diversas teorías y pensamientos sobre la creación del universo, le confirieron fama mundial. Hawkin decía que creía en la majestuosidad creativa de la científica y no en la existencia de un Dios personal para la humanidad.

El científico y los Papas

El astrofísico defendía la no necesidad de intervención de Dios en la creación del mundo, una postura que no le impidió ser nombrado miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias en 1986 y encontrarse con cuatro pontífices.

Con Pablo VI el 9 de abril de 1975, Juan Pablo II el 3 de octubre de 1981, con Benedicto XVI el 31 de octubre de 2008 y con Francisco el 28 de noviembre de 2016.

Pese a la diversidad de sus pensamientos, el científico británico participó en varios encuentros organizados por la Iglesia Católica para discutir las teorías científicas sobre la evolución de la creación y de la vida. Fue, sin duda, un hombre que revolucionó la manera de entender el universo; cuyo trabajo y legado perdurarán con el paso del tiempo,  aportando conocimientos a la comunidad científica.

“Quiero saber por qué hay algo en lugar de nada”

Hawking fue miembro de la Real Sociedad de Londres, de la Academia Pontificia de las Ciencias y de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Asimismo, destacó como titular de la Cátedra Lucasiana de Matemáticas de la Universidad de Cambridge desde 1979 hasta su jubilación en 2009.

La noticia de su pérdida ha causado una gran repercusión mediática: hoy más que nunca resuenan aquellas palabras que pronunciaba constantemente en muchas de sus conferencias internacionales: “Quiero descubrir por qué existe el universo, por qué hay algo en lugar de nada, aunque el sentido de la vida es precisamente no saberlo todo”.

Muere Stephen Hawking

 

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Stephen Hawking: una vida de desafíos


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Indicadores de propiedad intelectual. China figura en el primer puesto.

China encabeza los indicadores mundiales de propiedad intelectual

Foto de archivo: OMPI/Emmanuel Berrod

06 de diciembre, 2017 — La presentación de solicitudes de patente, de registro de marcas y de diseños industriales en todo el mundo alcanzó cifras récord en el 2016, con una fuerte demanda en China, indica este miércoles la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) en su último informe.

El año pasado, se presentaron 3,1 millones de solicitudes de patentes, lo que representa una subida del 8,3%. Es el séptimo año consecutivo con aumentos.

También se incrementaron las solicitudes de registro de marcas, que ascendieron a unos 7 millones, y de registro de dibujos y modelos industriales, que alcanzaron casi un millón.

Este dinamismo en el ámbito de la propiedad intelectual está impulsado por China, que destacó con más solicitudes de patente que la suma de las presentadas por Estados Unidos, Japón, la República de Corea y la Oficina Europea de Patentes en conjunto.

“Cada vez más, China figura entre los líderes de la innovación y el desarrollo de marcas a nivel mundial,” dijo Francis Gurry, el director general de la OMPI.

Detrás del país asiático, el número más alto de solicitudes de patentes provinieron de Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y Europa.  En total, Asia representó 64.6% de todas las solicitudes de patentes en el mundo, seguida por América del Norte con 20.5%, Europa con 11.3%, y América Latina y el Caribe con 2.0%.

Si bien la proporción de América Latina y el Caribe a nivel mundial bajó de 1 punto porcentual en comparación con 2006, el número de solicitudes subió de 54.000 a 61.300 en ese último decenio.

El Informe sobre indicadores mundiales de propiedad intelectual también destaca que cada vez se presentan más solicitudes de patentes en el exterior, lo que refleja que la protección de la propiedad intelectual se ha internacionalizado y que existe el deseo de comercializar la tecnología en mercados extranjeros.


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Vaticano: el Papa entrega los premios Ratzinger

El Papa entregó el Premio Ratzinger

 

En el marco de la VII edición del “Premio Ratzinger”, que tiene entre sus actividades la promoción de la investigación teológica y el compromiso cultural animado por la fe y por el impulso del espíritu hacia Dios, como recordó el Papa Francisco, fueron premiados los tres galardonados de este año: los alemanes Theodor Dieter, teólogo luterano comprometido en el dialogo ecuménico, y Karl-Heinz Menke, teólogo y sacerdote católico, gran conocedor del pensamiento de Joseph Ratzinger, así como Arvo Pärt, cristiano ortodoxo, compositor musical estonio dedicado principalmente a la música sacra.  A ellos junto a todos los miembros de la Fundación, Francisco quiso saludar, dirigiendo antes un “afectuoso e intenso pensamiento” al Papa emérito Benedicto XVI.

Su oración y su presencia discreta y alentadora nos acompañan en el camino común; su obra y su magisterio continúan siendo una herencia viva y preciosa para la Iglesia y para nuestro servicio.

El Pontífice invitó a la Fundación Ratzinger a “continuar con el compromiso, estudiando y profundizando esta herencia y al mismo tiempo mirando hacia adelante, para valorizar la fecundidad ya sea con la exégesis de los escritos de Joseph Ratzinger, así como para continuar – según su espíritu – el estudio y la búsqueda teológica y cultural, también entrando en los campos nuevos en los que la cultura actual solicita la fe al dialogo”. De este dialogo el espíritu humano tiene siempre necesidad urgente y vital: tiene necesidad la fe, que se abstrae si no se encarna en el tiempo; tiene necesidad la razón, que se deshumaniza si no se eleva al Trascendente, observó el Papa Bergoglio.

“Joseph Ratzinger continúa siendo un maestro y un interlocutor amigo para todos aquellos que ejercitan el don de la razón para responder a la vocación humana de la búsqueda de la verdad. Cuando el Beato Pablo VI lo llamó a asumir la responsabilidad de arzobispo de Munich y Frisingen, él elige como lema ‘Cooperatores veritatis’, ‘Colaboradores de la verdad’, extrayéndolo de la Tercera carta de Juan (v. 8). Estas palabras expresan bien el sentido completo de su obra y de su ministerio. Este lema campea sobre los diplomas de los Premios que he entregado, para dar a entender que también los Premiados han dedicado su vida a la altísima misión de servir a la verdad, a la diaconía de la verdad”.

El Obispo de Roma manifestó su alegría que los premiados provengan de tres confesiones cristianas, entre las cuales también aquella luterana, “con la que este año hemos vivido, constató, momentos particularmente importantes de encuentro y de camino común”.  “La verdad de Cristo no es para solistas, sino sinfónica, reflexionó el Papa: requiere colaboración dócil, compartir armonioso. Buscarla, estudiarla, contemplarla y traducirla en práctica juntos, en la caridad, nos atrae con fuerza hacia la plena unión entre nosotros: la verdad se convierte así en fuente viva de lazos de amor cada vez más estrechos”, constató, manifestando su alegría por la extensión del horizonte  del Premio que ahora incluye también a las artes, además de la teología y las ciencias a ellas naturalmente interconectadas. “Es una ampliación que corresponde bien a la visión de Benedicto XVI, que tantas veces nos ha hablado de manera tocante de la belleza como camino privilegiado para abrirnos a la trascendencia y encontrar a Dios”, finalizó Francisco.


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El Papa: la iglesia ante los desafíos actuales de la ciencia y la cultura.

El Papa: “La verdadera medida del progreso es aquella que mira al bien de cada hombre y de todo el hombre”

2017-11-18 Radio Vaticana

 

“Hoy nos damos cuenta que es necesario volver a los tesoros de la sabiduría conservados en las tradiciones religiosas, en la sabiduría popular, en la literatura y en el arte, que tocan en profundidad el misterio de la existencia humana, sin olvidar, es más, redescubriendo aquellos contenidos en la filosofía y la teología”, lo dijo el Papa Francisco a los participantes en la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo de la Cultura, a quienes recibió en audiencia, la mañana del 18 de noviembre, en la Sala del Consistorio del Vaticano.

En su discurso, el Santo Padre resaltó la importancia del tema tratado durante la Asamblea Plenaria, al afrontar la cuestión antropológica, proponiéndose comprender las futuras líneas de desarrollo de la ciencia y de la técnica, concentrando la atención en tres sujetos. “En primer lugar, la medicina y la genética, que nos permiten ver dentro de la estructura más íntima del ser humano e incluso intervenir para modificarla. Ellas nos hacen capaces de derrotar enfermedades consideradas incurables hasta hace poco tiempo; pero también abren la posibilidad de determinar a los seres humanos ‘programándonos’, por así decir, algunas cualidades”.

“En segundo lugar – puntualizó el Pontífice – las neurociencias ofrecen mayor información sobre el funcionamiento del cerebro humano. Por medio de ellas, las realidades fundamentales de la antropología cristiana como el alma, la conciencia de sí, la libertad aparecen ahora bajo una luz inédita y pueden ser incluso puesto por algunos seriamente en discusión”.

“Finalmente – agregó el Papa – los progresos increíbles de las máquinas autónomas y pensantes, que ya en parte se han convertido en componentes de nuestra vida cotidiana, nos llevan a reflexionar sobre lo que es específicamente humano y nos hacen diversos de las máquinas”.

Todos estos desarrollos científicos y técnicos, señaló el Papa Francisco,  inducen a algunos a pensar que nos encontramos en un momento singular de la historia de la humanidad, casi al alba de una nueva era y del nacimiento de un nuevo ser humano, superior a aquello que hemos conocido hasta ahora. “La antropología es el horizonte de auto-comprensión en el cual todos nos movemos y determina también nuestra concepción del mundo y las opciones existenciales y éticas. En nuestros días, ella se ha convertido muchas veces en un horizonte fluido, cambiante, en virtud de los cambios socio-económicos, de los movimientos de las poblaciones y de las relativas confrontaciones interculturales, pero también de la difusión de una nueva cultura global y, sobre todo, de los increíbles descubrimientos de la ciencia y de la técnica”.

El Papa Francisco invitó a los participantes en esta Asamblea Plenaria a responder a los desafíos que la ciencia y la cultura ponen al hombre de hoy. “La ciencia y la tecnología nos han ayudado a profundizar los confines del conocimiento de la naturaleza, y en particular del ser humano. Pero ellas solas no son suficientes para dar todas las respuestas. Hoy nos damos cuenta que es necesario volver a los tesoros de la sabiduría conservados en las tradiciones religiosas, en la sabiduría popular, en la literatura y en el arte, que tocan en profundidad el misterio de la existencia humana, sin olvidar, es más, redescubriendo aquellos contenidos en la filosofía y la teología”.

Antes de concluir su discurso, el Papa Francisco recordó que la Iglesia siempre ha contribuido con algunos principios para sostener este diálogo con la ciencia, y es así que ofrece los principios de la centralidad de la persona humana, del destino universal de los bienes y el principio de que no todo los que es técnicamente posible o factible es por ello mismo éticamente aceptable. “La ciencia como cualquier otra actividad humana, sabe que tiene límites que respetar por el bien de la misma humanidad, y necesita de un sentido de responsabilidad ética. La verdadera medida del progreso, como lo recordaba el Beato pablo VI, es aquel que mira al bien de cada hombre y de todo el hombre”.

Renato Martinez – SpC


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Conversación del Papa en directo con los astronautas.

Videollamada del Papa Francisco con los astronautas de la Estación Espacial Internacional

 

Su Santidad Papa Francisco ha conversado con los seis miembros de la Estación Espacial Internacional mediante una videollamada que ha tenido una duración aproximadamente de 25 minutos convirtiéndose en el segundo Papa que conecta con los astronautas en el espacio. Fue Benedicto XVI quien el 21 de mayo de 2011 se convertía en el primer Papa en realizar una llamada telefónica al espacio. Una conversación en la que el Papa emérito conversó al igual que Francisco, durante alrededor de 20 minutos con el grupo de astronautas de la Estación Espacial Internacional.

El Papa Francisco ha dado comienzo a la comunicación, desde el estudio del Aula Pablo VI del Vaticano, a las 15.00 pm (Hora local en Roma) con el astronauta italiano Paolo Nespoli, quien ha respondido a las cinco preguntas que ha realizado el Santo Padre y traducido las respuestas de sus compañeros.

Tras un pequeño problema de conexión, el Santo Padre ha saludado a los 6 astronautas: “Queridos astronautas buenos días o buenas tardes. Creo que allí en la Estación Espacial los días pasan de una forma diversa, ¿no?” y seguidamente ha agradecido a todos lo que han hecho posible que se estableciera esta conexión: “agradezco a todos los que han organizado esta conexión, que me da la posibilidad de “encontrarles” y “realizarles algunas preguntas”.

Inmediatamente, Francisco les ha dicho “la astronomía nos hace contemplar los horizontes ilimitados del universo y despierta en nosotros algunas preguntas”, es por ello, continúa el Santo Padre, que nos hacemos algunas preguntas como “¿de dónde venimos? o ¿a dónde vamos?”.Tras esta reflexión, el Papa les ha preguntado cuál era, según su pensamiento ¿el lugar del hombre en el universo?

“Es una pregunta complicada, yo me siento una persona técnica, un ingeniero, pero cuando se habla de estas cosas mucho más internas como ¿de dónde venimos?, me quedo yo también perplejo” ha respondido el astronauta italiano Paolo Nespoli, asegurando que su objetivo allí arriba es el de “conocer nuestro ser”“llenar nuestro conocimiento” y “entender lo que nos rodea”. Además, Paolo Nespoli afirma que una de las cosas más interesantes es que “cuanto más conocemos, más nos damos cuenta de lo poco que conocemos”.

El astronauta italiano también ha expresado al Santo Padre su deseo de que personas como él, no sólo ingenieros y físicos, puedan ir al espacio “para explorar que significa que hay un ser humano en el espacio”, asegurando que será algo “posible en el futuro”.

La segunda pregunta del Papa ha sido relaciona con el tapiz que se encontraba a sus espaldas en el estudio del Aula Pablo VI. Un tapiz inspirado en el famoso verso con el que Dante termina la Divina Comedia “El amor que mueve al sol y a las estrellas”. Francisco les ha preguntado qué significado tiene para ellos llamar al amor la fuerza que mueve el universo. Aleksandr Misurkin, un astronauta ruso, ha comentado que en estos días, se está leyendo el libro “El pequeño príncipe” de Saint-Exupéry y hace referencia a la historia de un chico que da o daría voluntariamente la vida “por volver y salvar las plantas y los animales de la Tierra”,“sustancialmente el amor es esa fuerza que te da la capacidad de dar la vida por el otro” asegura el astronauta. El Papa Francisco, sintiéndose de acuerdo con su respuesta ha afirmado que “sin amor, no es posible dar la propia vida por el otro”.

“No solo las mujeres son curiosas” ha dicho el Papa, y es por ello que con mucha curiosidad les ha preguntado qué es lo que les ha motivado a convertirse en astronautas. El astronauta ruso Sergei Ryazansky ha contestado que su inspiración ha sido “su abuelo”. Su abuelo fue uno de los primeros pioneros del espacio, ha trabajado en el satélite Sputnik, el primer satélite volado sobre la Tierra. “Lo que yo veo desde aquí es una perspectiva increible: es la posibilidad de ver la Tierra un poco con los ojos de Dios, y ver la belleza y la incredibilidad de este planeta” asegura.

“La Tierra es muy frágil” le ha dicho el Papa Francisco, “y usted  ha ido a mirar con los ojos de Dios. El abuelo es Dios, las raíces , nuestra esperanza y nuestra fuerza”. Además les ha invitado a no olvidar las raíces porque “me hace bien” escucharlo afirma, y sobre todo “de ustedes”.

El Papa también les ha pedido un ejemplo significativo de colaboración. El astronauta americano Joe Acaba, de descendencia portorriqueña, ha contestado que cada uno de ellos “aporta una diversidad” y esta diversidad unida “hace un conjunto mucho más grande de lo que sería una persona individual”. “Trabajando juntos” y “con espíritu colaborativo”, “es el modo para nosotros como seres humanos de salir fuera del mundo y continuar este viaje en el conocimiento”.

“Sois un pequeño palacio de cristal” les ha dicho el Papa Francisco. “La totalidad es mayor que la suma de las partes, y este es el ejemplo que nos das”. Por último, y antes de concluir la videollamada, Su Santidad les ha agradecido nuevamente y les ha pedido que no le olviden de rezar por él.

(Mireia Bonilla para Radio Vaticana)