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La voz a las mujeres y la paz en Afganistán

La paz en Afganistán depende de darle voz a las mujeres

Fardin Waezi / UNAMA
Amina Mohammed se reúne con mujeres que trabajan en el desminado en Afganistán.

21 Julio 2019

Tres altas funcionarias de la ONU, incluida la vicesecretaria general, visitaron Afganistán durante dos días en una visita que incluyó encuentros con mujeres que tuvieron que vivir bajo el régimen talibán.

La vicesecretaria de la ONU pidió a todos los afganos que se reconcilien con el pasado y pongan a las mujeres en el centro de todos los esfuerzos para forjar una paz duradera y un proceso político verdaderamente inclusivo.

Amina Mohammed conversó este domingo con periodistas en Kabul después de liderar una delegación de mujeres altas funcionarias de la ONU en una “misión de solidaridad” intensiva de dos días, centrada en las mujeres, la paz y la seguridad.

Mohammed viajó junto a la jefa de asuntos políticos de la ONU, Rosemary DiCarlo, la directora ejecutiva del Fondo de Población de la ONU (UNFPA), Natalia Kanem, y la jefa de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka.

La visita ocurre antes de las elecciones presidenciales clave que se realizarán a fines de septiembre. La vicesecretaria se comprometió a prestar su apoyo a un proceso de paz “que es parte integral del futuro y la sostenibilidad del país, así como de los esfuerzos y aspiraciones del Gobierno y el pueblo de Afganistán.

Hace solo unos días, un ataque explosivo en las afueras de la Universidad de Kabul mató a 10 personas, estudiantes y un oficial de tráfico, e hirió a otros 33, mientras que los militantes talibanes detonaron una bomba en las afueras de la sede de la policía en la ciudad de Kandahar, matando a 11 e hiriendo a casi 90 personas.

A pesar de la violencia en curso, los líderes políticos afganos sostuvieron conversaciones en Qatar a principios de esta semana con representantes de los talibanes, y ambas partes pidieron una reducción de las bajas civiles.

“Al final de los dos días nos impresionó el liderazgo en todos los niveles de gobierno desde Kabul hasta las áreas locales, donde se ve que hay una inversión en las personas, en particular en el empoderamiento de las mujeres”, dijo Mohammed.

La delegación de alto nivel de la ONU sostuvo reuniones con el presidente Ashraf Ghani y el presidente ejecutivo Abdullah Abdullah el sábado, y también se reunió con un grupo diverso de mujeres, organizado por la Primera Dama de Afganistán, Rula Ghani. También se reunieron con líderes religiosos, que tienen un papel crucial que desempeñar para reforzar el proceso de paz.

Fardin Waezi / UNAMA
La vicesecretaria general Amina Mohammed junto a la Primera Dama de Afganistán, Rula Ghani.

Las mujeres en el centro

El domingo, la delegación viajó a las afueras de Kabul a la provincia de Bamyan, donde el UNFPA está ejecutando una serie de programas y servicios de apoyo para mujeres en edad reproductiva y familias, además de abordar la violencia de género. También visitaron un sitio de desminado de las Naciones Unidas y un lugar parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO de los Budas de Bamyan, que fueron dinamitados y destruidos por los talibanes en marzo de 2001 cuando gobernaron el país hasta la invasión aliada posterior ese año.

La vicesecretaria dijo que sus conversaciones cara a cara con mujeres afganas durante la misión la dejaron sin dudas de que ellas están “en roles de liderazgo, en la toma de decisiones, saben exactamente dónde quieren ir, y lo que necesitan es apoyo.

“Hemos escuchado de ellas muchos mensajes: sobre las elecciones, que deben ser creíbles, oportunas, incluyentes y sus voces deben ser escuchadas”, dijo.

Según Mohammed el proceso de paz debe ser inclusivo: “inclusivo significa mujeres en el centro”, especialmente cuando se trata de atender las necesidades de las víctimas de la violencia.

“No se puede abordar la paz y su sostenibilidad, si no se puede llegar a un acuerdo de reconciliación del pasado. Así que esta ha sido una oportunidad increíblemente importante para nosotros “, dijo la funcionaria, señalando que durante el viaje también se sintieron satisfechas de ver las ganancias de las inversiones realizadas por el sistema de las Naciones Unidas y sus socios durante el años.

Un apoyo de varias aristas

La jefa de ONU Mujeres dijo que le había sorprendido hablar con mujeres que habían vivido con el legado opresivo del gobierno talibán, que les prohibía asistir a la escuela, trabajar o incluso hablar en público o salir de la casa sin un hombre.

“Estas mismas mujeres han defendido de manera consistente y valiente que se escuchen sus voces, que se aborden sus prioridades y que se reconozca a su agencia. Y no están solas, porque ONU Mujeres están aquí para respaldarlas en cada paso”, dijo Mlambo-Ngcuka.

Agregó que a medida que aumenta el impulso para las conversaciones de paz con los talibanes, garantizar la participación significativa de las mujeres en el proceso y en las próximas elecciones es más urgente que nunca.

“Las mujeres deben poder ejercer su derecho a definir qué significa la paz para ellas y tener un asiento en la mesa donde se negocia el futuro del país. Solo entonces veremos florecer la paz duradera y la democracia en Afganistán”, dijo la directora .

Fardin Waezi / UNAMA
La delegación de altas funcionarias de la ONU comparte con los trabajadores de desminado en Bamyan, Afganistán.

“Responsabilidad colectiva” para poner fin a la violencia de género

En Bamyan, Afganistán, alrededor de la mitad de las mujeres que dan a luz, todavía lo hacen en el hogar sin ningún asistente de parto especializado. La violencia de género es una preocupación crítica en la provincia, ya que alrededor del 20% de las mujeres experimentan algún tipo de violencia doméstica, dijo el UNFPA.

La agencia administra una red de Centros de Protección Familiar junto con el Ministerio de Salud Pública de Afganistán, dentro de los principales hospitales e instalaciones de salud. También brindan apoyo a más de 100 centros que brindan servicios esenciales de salud reproductiva, materna e infantil a alrededor de 300.000  mujeres que viven en áreas de escasos recursos.

La jefa del UNFPA, Natalia Kanem, dijo que “poner fin a la violencia sexual y de género es nuestra responsabilidad colectiva. No solo afecta la dignidad, la salud y el bienestar de una mujer, sino que le impide participar activamente en su comunidad y contribuir a la paz”.

Poner fin a la violencia sexual y de género es nuestra responsabilidad colectiva

Kanem dijo que su agencia está en la primera línea del frente de esta batalla en Afganistán, y de hecho en todo el mundo, liderando la respuesta del sistema de la ONU sobre el terreno. “Si nos mantenemos unidos en nuestra búsqueda de la igualdad de género, los derechos humanos y la justicia, podemos prevenir este flagelo una persona, una comunidad, un país a la vez”, dijo.

“A pesar del tremendo sufrimiento, la resistencia de las mujeres y las niñas que conocí en esta visita me dio esperanzas para el futuro de Afganistán.l UNFPA está “dedicado a mejorar la salud y el bienestar de las mujeres afganas, sentando las bases para una vida de elección e igualdad. Estamos avanzando, pero todavía hay un largo camino por recorrer “, explicó Kanem.

“Solo cuando las mujeres estén seguras y facultadas para tomar decisiones sobre sus cuerpos y vidas”, señaló, “podrá el país lograr el desarrollo sostenible y la paz

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Cuando las mujeres están en la negociación, la paz dura más tiempo

En los últimos casi 30 años, las mujeres solo han constituido el 2% de los mediadores, el 8% de los negociadores, y el 5% de los testigos y signatarios de todos los procesos de paz. Sin embargo, cuando están presentes en la negociación, la posibilidad de que el acuerdo dure más de quince años aumenta en un 35%. La ONU hace sonar la alarma sobre la marginalización política extrema de las mujeres.

Las mujeres están por debajo de los hombres en todos los indicadores de desarrollo sostenible

Unos 15 millones de niñas nunca aprenderán a leer y a escribir y 300.000 mujeres mueren anualmente por causas relacionadas al embarazo. En América Latina, hay 124 mujeres que viven en extrema pobreza por cada 100 hombres y en Colombia, casi el 50% de mujeres en hogares rurales no tienen acceso a la asistencia médica cuando van a dar a luz.


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Afganistán: ONU pide a los grupos armados el cese de los ataques a la población

Afganistán: La ONU insta a los grupos antigubernamentales a cesar sus ataques contra civiles

UNAMA / Mujeeb Rahman
Cientos de votantes hacen cola en la provincia de Kandahar durante las elecciones parlamentarias de octubre de 2018 en Afghanistan.

9 Junio 2019

 

La Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán ha podido constatar que  durante todo el mes sagrado del Ramadán diversos elementos antigubernamentales atacaron deliberada y conscientemente a civiles. Los asaltantes utilizaron principalmente artefactos explosivos improvisados y causaron más de 100 víctimas civiles sólo en la ciudad de Kabul, la capital del país.

 

Ante el elevado número de víctimas, la Misión instó los grupos antigubernamentales a detener sus ataques contra la población civil.

“El derecho internacional indica que todas las partes en conflicto tienen prohibido atacar deliberadamente a civiles; por su naturaleza, se trata de crímenes de guerra y pueden constituir crímenes de lesa humanidad”, dijo Tadamichi Yamamoto, el representante especial del Secretario General de las Naciones Unidas para Afganistán y jefe de la Misión.

Los ataques contra civiles cometidos durante el mes del Ramadán empezaron el 8 de mayo con el asalto contra personal de organizaciones no gubernamentales en Kabul; el asesinato de un erudito religioso en un lugar de culto tuvo lugar el 24 de mayo; sendos incidentes contra funcionarios civiles gubernamentales el 27 de mayo y el 3 de junio; y, finalmente un ataque contra estudiantes chiítas el de junio.

Yamamoto condenó los ataques deliberados contra civiles ya que “muestran una preocupante intención de sembrar miedo; deshonran a sus perpetradores, privándolos de cualquier pretensión de representar al pueblo del Afganistán”. “Es crucial que todos respeten sus obligaciones de proteger a los civiles”, añadió.

Este 2019 se cumple el vigésimo aniversario desde que la “protección de los civiles” se convirtió en un tema permanente del programa del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

En vísperas del 70º aniversario de los Convenios de Ginebra, el Secretario General de la ONU se dirigió el pasado 23 de mayo al Consejo de Seguridad destacando que los conflictos armados y el incumplimiento del derecho internacional humanitario son la principal causa de graves sufrimientos para la humanidad.

“Por muy sombrío que se presente el actual panorama de la protección de civiles, hay un considerable margen de mejora si cada uno de nosotros hace todo lo posible por promover y aplicar las normas que nos obligan a preservar la humanidad en tiempos de guerra”, dijo António Guterres


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Afganistán: quién piensa en los miles de ciudadanos víctimas de los occidentales?

Afganistán (11-08-14)

Sin justicia para los miles de civiles muertos en operaciones de EE. UU. y la OTAN

El informe de Amnistía Internacional documenta los fracasos de la rendición de cuentas de las operaciones militares estadounidenses en Afganistán © Amnistía Internacional

No se ha hecho justicia para las familias de los miles de civiles afganos muertos a manos de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán, afirma Amnistía Internacional en un nuevo informe publicado hoy. Dedicado sobre todo a los ataques aéreos y las incursiones nocturnas realizadas por las fuerzas estadounidenses, incluidas las Fuerzas de Operaciones Especiales,Unfinished Business revela que ni siquiera se han investigado ni castigado crímenes de guerra manifiestos.

“Miles de afganos han muerto o resultado heridos a manos de las fuerzas estadounidenses desde la invasión, pero las víctimas y sus familias tienen pocas oportunidades de obtener una reparación. El sistema de justicia militar estadounidense casi nunca hace rendir cuentas a sus soldados por homicidios ilegítimos y otros abusos”, declaró Richard Bennett, director del Programa Regional para Asia y Oceanía de Amnistía Internacional.

“Ninguno de los casos que analizamos —que abarcan más de 140 muertes de civiles— fueron enjuiciados por el ejército estadounidense. Aparentemente, se ha hecho caso omiso de los indicios de posibles crímenes de guerra y homicidios ilegítimos.”

El informe documenta con detalle las deficiencias en la rendición de cuentas por las operaciones militares estadounidenses en Afganistán y pide al gobierno afgano que se asegure que garantiza la rendición de cuentas por homicidios ilegítimos de civiles en cualquier acuerdo de seguridad bilateral que firme en el futuro con la OTAN y Estados Unidos.

Amnistía Internacional investigó con detalle 10 incidentes producidos entre 2009 y 2013 en los que las operaciones militares estadounidenses causaron la muerte de al menos 140 civiles, entre los que había mujeres embarazadas y al menos 50 niños. La organización entrevistó a alrededor de 125 testigos, víctimas y familiares, muchos de los cuales nunca habían prestado declaración ante nadie hasta ese momento.

Dos de los casos —el ataque de las Fuerzas de Operaciones Especiales contra una vivienda en la provincia de Paktia en 2010 y las desapariciones forzadas, torturas y homicidios cometidos en los distritos de Nerkh y Maidan Shahr (provincia de Wardak) desde noviembre de 2012 hasta febrero de 2013— contienen indicios abundantes y de peso de crímenes de guerra. Nadie ha sido enjuiciado penalmente por ninguno de ellos.

Qandi Agha, que estuvo detenido bajo custodia de las Fuerzas Especiales estadounidenses en Nerkh a finales de 2012, habló de las sesiones de tortura a que fue sometido a diario. “Cuatro personas me pegaban con cables. Me ataban las piernas y me pegaban en las plantas de los pies con un palo. Me daban puñetazos en la cara y patadas. Me golpeaban la cabeza contra el suelo.” También dijo que le metieron la cabeza en un barril de agua y que le aplicaron descargas eléctricas.

Agha declaró que en las sesiones de tortura participaron fuerzas estadounidenses y afganas. También afirmó que cuatro de los ocho presos que estaban recluidos con él murieron bajo custodia estadounidense, y que presenció la muerte de Sayed Muhammed, uno de ellos.

Las investigaciones penales formales sobre muertes de civiles en Afganistán son muy poco frecuentes. Amnistía Internacional sólo tiene información de seis casos desde 2009 en los que se ha juzgado a personal militar estadounidense.

Según el derecho internacional humanitario (las leyes de la guerra), no todas las muertes de civiles ocurridas en un conflicto armado implican una infracción legal. No obstante, si hay datos que indiquen que la muerte de civiles ha sido deliberada o indiscriminada, o parte de un ataque desproporcionado, el incidente exige una investigación sin demora, exhaustiva e imparcial. Si dicha investigación concluye que se violaron las leyes de la guerra, debe iniciarse un enjuiciamiento.

De las decenas de testigos, víctimas y familiares con los que habló Amnistía Internacional durante su investigación para este informe, sólo dos personas dijeron que habían sido entrevistadas por investigadores militares estadounidenses. En muchos de los casos incluidos en el informe, el ejército estadounidense o los portavoces de la OTAN anunciaron que se iba a abrir una investigación, pero no facilitaron más información sobre sus progresos o sus conclusiones, dejando a las víctimas y familiares en la ignorancia.

“Instamos al ejército estadounidense a que investigue inmediatamente todos los casos documentados en nuestro informe, y todos los demás casos de muertes de civiles. Las víctimas y sus familias merecen justicia”, afirmó Richard Bennett.

El principal obstáculo para que se haga justicia a las víctimas afganas y sus familias es el sistema de justicia militar estadounidense, lleno de graves deficiencias.

Este sistema es en esencia una forma de autorregulación impulsada por los mandos militares y, en gran medida, se basa en las versiones de los propios soldados de sus actuaciones para evaluar la legalidad de una operación determinada. Al carecer de un ministerio fiscal independiente, los soldados y mandos deben informar por propia iniciativa de posibles violaciones de derechos humanos. El conflicto de intereses es evidente.

En las excepcionales ocasiones en que un caso llega a la fase de enjuiciamiento, la ausencia de independencia de los tribunales militares estadounidenses suscita gran preocupación. Es muy poco frecuente que se invite a los propios afganos a testificar en estos casos.

“Existe la necesidad urgente de reformar del sistema de justicia militar estadounidense. Estados Unidos debería aprender de otros países, muchos de los cuales han dado pasos gigantescos en los últimos años para dotar de carácter civil a sus sistemas de justicia militar”, concluyó Richard Bennett.

El informe documenta también la falta de transparencia de las investigaciones y enjuiciamientos por homicidios ilegítimos de civiles en Afganistán. El ejército estadounidense oculta los datos globales sobre rendición de cuentas por víctimas civiles y rara vez facilita información sobre casos individuales. El sistema de libertad de información estadounidense, creado para garantizar la transparencia cuando los organismos oficiales no proporcionan información, no funciona efectivamente cuando se trata de víctimas civiles.

Amnistía Internacional insta también al gobierno afgano a que establezca de inmediato su propio mecanismo para investigar los abusos cometidos por las Fuerzas de Seguridad Nacionales Afganas, que asumirán toda la responsabilidad de combate a finales de 2014.