Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Medio Oriente: la cuestión Kurda.

Medio Oriente; los cristianos y la incógnita de la cuestión kurda

Entre Siria e Irak, mientras se acerca la derrota militar de los yihadistas del Estado Islámico, diferentes entidades kurdas, e incluso hostiles entre sí, buscan apoyos y reconocimientos internacionales para los propios planes independentistas. Se proyectan así nuevas incógnitas sobre la condición futura de lo que queda de las comunidades cristianas autóctonas

Medio Oriente; los cristianos y la incógnita de la cuestión kurda

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Pubblicato il 26/07/2017
Ultima modifica il 26/07/2017 alle ore 12:32
GIANNI VALENTE

En el Medio Oriente la deseada derrota militar de los yihadistas del Estado Islámico no parece garantizar rápidas estabilizaciones en los escenarios destrozados por años de guerras y masacres. Mientras tanto, las estrategias de diferentes elementos políticos y militares kurdos, tanto en Irak como en Siria, plantean nuevas incógnitas sobre la futura conformación de las zonas hace poco arrancadas al dominio de los yihadistas. Y también sobre la condición de las pequeñas comunidades cristianas locales, ya marcadas por años de violencias y de fugas forzadas de las propias casas.

 

La Llanura de Nínive, ¿zona contendida?

 

Desde la Llanura de Nínive, zona de tradicionales asentamientos de los cristianos autóctonos de Mesopotamia, huyeron decenas de miles de bautizados entre la primavera y el verano de 2014, frente al avance de las milicias del auto-proclamado Estado Islámico. Ahora que esas tierras han sido arrancadas a los yihadistas, se está verificando una vuelta incierta y débil, mientras también el Patriarcado de Babilonia de los Caldeos, la semana pasada, denunció el intento «de poner las manos sobre las ciudades de la Llanura de Nínive, mediante luchas públicas o maniobras ocultas», que «tienen efectos negativos para las poblaciones autóctonas de esta tierra».

 

En los últimos meses, la Llanura de Nínive se ha convertido, efectivamente, en una zona contendida, involucrada en maniobras políticas de amplio alcance geopolítico, como esa que se relaciona con la posible, en el futuro, proclamación de la independencia de la Región autónoma del Kurdistán iraquí, para la cual el gobierno regional ha convocado a un referéndum el próximo 25 de septiembre. Desde ahora, insistió el Patriarcado caldeo en el comunicado que difundió la semana pasada, en la Llanura de Nínive se vive una forma de «Control/Invasión» que «está cancelando los legítimos derechos de los nativos y que los impulsa a migrar o a excluir la idea de volver a sus casas».

 

La ofensiva del Presidente kurdo Masud Barzani, con la que pretende granjearse el apoyo de los cristianos para la independencia del Kurdistán iraquí, lleva ya por lo menos un año con ritmos férreos. El 16 de julio de 2016, el líder kurdo prometió a algunos representantes políticos cristianos, por él convocados a Erbil, la plena autodeterminación político-administrativa para las comunidades cristianas concentradas en la Llanura de Nínive, y también planteó un sondeo local para permitir que los habitantes de esta entidad administrativa autónoma eligieran el propio marco político bajo el gobierno futuro del Kurdistán iraquí independiente, en lugar de continuar bajo el gobierno central de Baghdad.

 

De esta manera, para ganarse el apoyo de los cristianos a sus planes independentistas, los líderes kurdos de Erbil hicieron resurgir el viejo sueño de crear en la Llanura de Nínive una “homeland” reservada a los cristianos, relativamente autónoma a nivel político y administrativo. Pero también pueden recordar el compromiso del gobierno regional para ayudar y acoger a los prófugos cristianos que huyeron de Mosul y de las ciudades y aldeas de la Llanura durante la ocupación yihadista. En situaciones locales, los métodos utilizados por los kurdos para que los cristianos perciban su fuerza son más ásperos: el 13 de abril de 2016, cientos de cristianos sirios y asirios de la zona de Dohuk protestaron en Erbil frente al Parlamento de la Región autónoma del Kurdistán iraquí, denunciando las expropiaciones ilegales de sus bienes inmuebles a lo largo de los últimos años y no por parte de los yihadistas de Daesh, sino de influyentes personajes kurdos, denunciados en varias ocasiones y sin ningún resultado en los tribunales competentes. En estos días también han explotado las protestas espontáneas de los cristianos de Alqosh, la pequeña ciudad en la que el Consejo de la Provincia iraquí de Nínive destituyó al alcalde cristiano Abdul Micha (acusado de corrupción) y los sustituyó con un dirigente político local vinculado con el Partido Democrático del Kurdistán (PDK). La destitución fue dispuesta por Bashar al Kiki, a la cabeza del Consejo provincial de Nínive y también miembro del PDK.

 

Las variopintas presiones kurdas también llegan a Europa y al Vaticano. El 11 de julio pasado, el presidente Barzani se reunió en Bruselas con algunos representantes del Parlamento europeo para pedir apoyo o, por lo menos, neutralidad ante el referéndum independentista, obviamente rechazado por el gobierno central iraquí. El líder kurdo afirmó en Bruselas el compromiso a respetar la autodeterminación de las poblaciones de la Llanura de Nínive. Mientras Rezan Qader, representante kurda del gobierno regional de Erbil en Italia, en una entrevista publicada el 21 de junio por la Agencia BasNews, aseguró también que en el Vaticano «tienen una percepción positiva de los kurdos» e incluso que el Papa Francisco «ha hecho llamados a la comunidad internacional para que apoye a los kurdos, puesto que los Peshmerga (los milicianos kurdos en Irak, ndr.) combaten por cuenta de la comunidad internacional».

 

La partida kurda en Siria

 

La «cuestión kurda» siempre ha sido complicada y no ha estado exenta de contubernios, divisiones y hostilidades que se registran entre las diferentes entidades políticas kurdas desperdigadas entre Irak, Irán, Siria y Turquía.

 

En los escenarios de guerra sirios, muchas milicias kurdas han recibido armas y artillería de la formación apoyada por Estados Unidos. Además, es kurda la mayor parte de los milicianos de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), el grupo más conocido del frente anti-Assad apoyado por Estados Unidos. En cambio, en el noreste de Siria, militantes y milicianos del Partido Democrático Kurdo (PYD) representan el brazo sirio del Partiya Karkeren Kurdistan (PKK), arraigado en la cercana Turquía. En los últimos tiempos también ellos comenzaron a poner en práctica sus intenciones (incubadas durante años) de crear una región autónoma kurda en la región siria de Jazira, que en los medios de comunicación kurdos ya es indicada con el nombre kurdo de Rojava. En la provincia de Hassaké, en el noreste de Siria, la auto-proclamada administración autónoma de Rojava ha comenzado a aplicar un sistema de impuestos locales para subvencionar los servicios públicos en la región, sin negociar esta iniciativa con el gibierno de Damasco. «Además de tratar de imponer este nuevo sistema de impuestos», dijo a la agencia Fides el arzobispo siro-católico Jacques Behnan Hindo, los del PYD también han cerrados las ecuelas. La mitad se han convertido en cuarteles y en las otras dijeron querer introducir nuevos programas escolares que serán en lengua kurda». Según Hindo, que guía la archieparquía siro-católica de Hassaké-Nisibi, «los militantes kurdos del PYD se sienten fuertes porque creen que cuentan con el apoyo de Estados Unidos. Yo les advertí: “Vean que los estadounidenses, tarde o temprano, se van a ir, y ustedes van a estar peor que antes”». Los grupos kurdos que se han organizado en el noreste de Siria, vinculados con el PKK, dicen que aspiran solamente a una mayor autonomía local, y no ven con buenos ojos a los kurdos de Masud Barzani, que en Irak están marchando hacia el referéndum para proclamar la independencia del Kurdistán iraquí. En los complejos juegos políticos que se entrelazan alrededor de la estabilidad y la futura conformación de la región, los cristianos (como dijo una vez el Patriarca caldeo Louis Raphael Sako) corren el peligro de ser «utilizados como moneda de cambio» por las fuerzas globales y regionales que participan en la contienda.


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Qué sucede con la población de Nínive?

IRAQ – Patriarcado caldeo: hay quienes pretenden poner sus manos sobre la Llanura de Nínive

Baghdad – Se esta dando un “intento de poner las manos en las ciudades de la Llanura de Nínive, a través de maniobras ocultas y peleas públicas”, que “ejercen efectos adversos sobre los pueblos de esta tierra”. Así, lo ha declarado el Patriarcado de Babilonia de los Caldeos pronunciándose sobre los acontecimientos que en los últimos meses están delineando cada vez más a la Llanura de Nínive como una “zona en disputa”, en torno a la cual también se juegan movimientos de carácter geopolítico, como la posible futura proclamación de la independencia de la región autónoma del Kurdistán iraquí.
Ya ahora – refiere el patriarcado caldeo, en un comunicado dado a conocer por sus canales oficiales – estamos en presencia de una forma progresiva de “Control/Invasión” que “está suprimiendo los derechos legítimos de los nativos, y empuja a emigrar o a descartar la idea de regresar a sus hogares”. A pesar de los repetidos discursos tranquilizadores de los representantes políticos sobre el respeto de los derechos de autodeterminación de los cristianos – remarca el comunicado patriarcal, recibido en la Agencia Fides -, las prácticas llevadas a cabo se ven “de forma inquietante”. Se están tomando decisiones vinculantes pasando pro encima de las poblaciones locales, mientras que la única forma correcta de proceder es la de “escuchar la voz de los pueblos autóctonos, respetar su derecho a elegir a la persona adecuada en el lugar adecuado en el momento adecuado”.El Patriarcado caldeo invita a los políticos y funcionarios a tomar decisiones sólo después de escuchar a la población local de cada localidad de la Llanura de Nínive, y hacer frente a la reconstrucción después de la expulsión de los yihadistas del Estado Islámico involucrando a los representantes de esas ciudades, para tomar decisiones apropiadas, incluidas las que han de adoptarse para cambiar el gobierno local o para delinear el “futuro mapa específico para la región”, en un momento en el que muchas circunstancias parecen confusas e indescifrables. Mientras tanto, el patriarcado caldeo también define la cantidad de posturas inadecuadas expresadas por los cristianos que no viven en la región, y desde el exterior, con su interferencia, aumentan la confusión y los conflictos étnico-religiosos.
El comunicado del Patriarcado caldeo no hace referencia a cuestiones específicas, sino que parece evidente la alusión al caso de Alqosh , la ciudad de la Llanura de Ninive históricamente habitada por cristianos , donde el Consejo de la provincia iraquí de Nínive ha destituido al alcalde cristiano Abdul Micha – con la acusación de corrupción – y lo ha reemplazado con un líder político local cercano al Partido Democrático del Kurdistán . Este procedimiento ha sido ordenado por Bashar al Kiki, jefe del consejo provincial de Nínive, también miembro del PDK. La noticia ha causado preocupación y reacciones negativas entre las comunidades cristianas autóctonas y entre los habitantes cristianos de Alqosh, la gran mayoría todavía lejos de sus casas y acogidos como refugiados en otras zonas de Oriente Medio y del Kurdistán, después de haberse visto obligados a huir en agosto de 2014 ante la avanzada de las milicias yihadistas del Estado Islámico. Los pocos cristianos que han regresado ya a Alqosh también han protestado públicamente contra esta decisión que muchos observadores interpretan como una confirmación de los planes para la Llanura de Nínive y para toda la provincia del gobierno de la región autónoma del Kurdistán iraquí, que ha lanzado un referéndum de independencia el próximo 25 de septiembre con la intención de proclamar la secesión unilateral de Iraq. Los políticos cristianos iraquíes, como el Parlamentario Yonadam Kanna, Secretario General del Movimiento Democrático Asirio, en entrevistas recientes ha denunciado las presiones políticas sobre las minorías locales – incluyendo a los cristianos – para empujar a la gente de la zona a apoyar la futura independencia del Kurdistán iraquí. .


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Carta abierta de organizaciones palestinas cristianas.

 

Carta abierta de la Coalición Nacional de Organizaciones Cristianas de Palestina (NCCOP) al Consejo Mundial de Iglesias y al movimiento ecuménico

CARTA ABIERTA DE LA COALICIÓN NACIONAL DE ORGANIZACIONES CRISTIANAS DE PALESTINA (NCCOP) AL CONSEJO MUNDIAL DE IGLESIAS Y AL MOVIMIENTO ECUMÉNICO

Kairos Palestine. Aprendan a hacer el bien; busquen la justicia: defiendan al oprimido (Is. 1,17)

Nos hemos reunido este mes en Belén, Palestina ocupada. Llevamos 100 años sufriendo la injusticia y la opresión que se infligió sobre el pueblo palestino, empezando por la injusta e ilegal Declaración Balfour[1], intensificada a través de la Nakba que nos convirtió en refugiados/as, seguida por la ocupación israelí de Cisjordania, Jerusalén oriental y Gaza, y la actual fragmentación de nuestro pueblo y nuestra tierra mediante políticas de aislamiento, confiscación de tierras, construcción de colonias ilegales y del Muro de apartheid. Todavía estamos sufriendo a causa de esa declaración política emitida por un Imperio Occidental, basada en una premisa teológica retorcida. Incluso algunas iglesias y unos pocos líderes cristianos apoyaron el establecimiento de un Estado colonial en nuestra tierra, ignorando totalmente –e incluso deshumanizando− a nuestro pueblo, que había existido en esta tierra durante siglos, y que pagó el precio de las atrocidades cometidas contra los judíos en Europa. Cien años más tarde, con miles de vidas perdidas, pueblos y aldeas borradas de la faz de la tierra −aunque no de nuestra memoria−, millones de refugiados, miles de hogares destruidos y el encarcelamiento continuo de prisioneros, nuestra Nakba continúa.

¡Cien años más tarde, y todavía no hay justicia en nuestra tierra! La discriminación y la desigualdad, la ocupación militar y la opresión sistemática son la regla. Hoy nos encontramos frente a un callejón sin salida, y hemos llegado a un punto muerto. A pesar de todas las promesas, las cumbres interminables, las resoluciones de la ONU, los llamamientos de líderes religiosos y seculares, el pueblo palestino todavía anhela su libertad e independencia y busca justicia e igualdad. Humanamente hablando, hemos llegado al “momento de lo imposible”, como dijo recientemente el patriarca católico emérito Michel Sabbah. ¿No será que hemos llegado a este “momento imposible” porque las cosas fueron construidas desde el principio −hace cien años− sobre una premisa injusta? ¿Debemos esperar que semejante declaración injusta no cree otra cosa que conflicto y destrucción?

Hoy es también una oportunidad para recordar el Llamamiento de Amán, que fue proclamado hace diez años. Agradecemos a quienes estuvieron entonces junto a nosotros/as, en una “costosa solidaridad”, para defender la verdad y la justicia. También nos preocupa que, diez años después, la situación haya empeorado en el terreno, y siga deteriorándose. Al igual que otras iniciativas que abogan por el fin de la ocupación, el Llamamiento de Amán no logró sus objetivos de construir y alcanzar una paz justa, y hoy debemos preguntarnos: ¿por qué?

También nos preocupa el ataque sistemático de Israel a la resistencia palestina creativa y a nuestros aliados en todo el mundo que utilizan ese método de presión para que Israel ponga fin a la ocupación[2]. Muchas nuevas leyes han sido aprobadas en Israel y en todo el mundo para oponerse ilegalmente a esta resistencia no violenta creativa, y para detener todos los esfuerzos hacia la paz. No se trata sólo de un ataque a la libertad de conciencia y de expresión, sino también de un ataque a nuestro derecho y deber de resistir el mal con el bien. ¡Israel está tratando incluso de impedir que las y los peregrinos visiten Belén[3], la ciudad de Emanuel!

Si bien estamos agradecidos por la “costosa solidaridad” articulada en el Llamamiento de Amán y practicada por muchas iglesias alrededor del mundo, nos preocupa que algunas iglesias hayan debilitado sus posiciones en los últimos diez años como resultado de la presión manipuladora. Muchas todavía se esconden tras la cobertura de la neutralidad política, por miedo a ofender a sus contrapartes en el diálogo interreligioso.

Finalmente, nos encontramos en un ambiente de guerras y persecución religiosa en nuestra región. El extremismo religioso está en aumento, y las minorías religiosas han pagado un precio alto y doloroso. Les damos las gracias por sus esfuerzos en favor de las personas refugiadas y para poner fin a los conflictos en nuestra región. También les agradecemos su apoyo a las y los cristianos perseguidos en lugares como Irak y Siria.

Nuestro llamamiento

“Felices quienes tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados” (Mt. 5, 6)
“Felices quienes sufren persecución por la justicia, porque suyo es el reino de los cielos.
Felices cuando la gente les insulte, les persiga y diga todo tipo de mentiras
contra ustedes por mi causa” (Mt. 5, 10-11)

Al encontrarnos frente a este “momento imposible”, no nos da ningún placer decir que “se lo habíamos dicho” hace ocho años, cuando declaramos el momento de Kairos. Estamos de pie frente a lo imposible, pero no hemos perdido la esperanza, ya que como seguidores y seguidoras del Resucitado, somos el pueblo de la esperanza. Sin embargo, les necesitamos, y les necesitamos ahora más que nunca. Necesitamos vuestra costosa solidaridad. Necesitamos mujeres y hombres valientes que estén dispuestos a ponerse en la vanguardia. Éste no es momento para la diplomacia cristiana superficial. Les instamos a escuchar nuestro llamamiento y a actuar en consecuencia; les pedimos:

  1. Llamar a las cosas por su nombre: reconocer que Israel es un Estado de Apartheid según el Derecho Internacional y en conformidad con lo que dijeron desde Desmond Tutu hasta el informe de la CESPAO (ONU): “Israel es culpable de imponer un régimen de apartheid sobre el pueblo palestino”. Nos perturba el hecho de que estados e iglesias traten a Israel como si la situación fuera normal, ignorando la realidad de ocupación, discriminación y muerte cotidianas en esta tierra. ¡Tal como las iglesias se unieron para acabar con el apartheid en Sudáfrica, y el Consejo Mundial de Iglesias desempeñó un papel profético y de liderazgo valiente y fundamental, esperamos ahora que hagan lo mismo!
  2. Condenar inequívocamente la Declaración Balfour por injusta, y exigir al Reino Unido que pida perdón al pueblo palestino y lo compense por las inmensas pérdidas. Pedimos que las iglesias y las personas cristianas apoyen el reclamo palestino de justicia. Fue esa declaración infame, después de todo, la que sentó las bases para instalar el concepto de un Estado etno-religioso –la misma cosa que nuestra región está sufriendo hoy.
  3. Adoptar una postura teológica clara y más firme contra cualquier teología o grupo cristiano que justifique la ocupación y privilegie a una nación sobre la otra basándose en una etnicidad o en un pacto. Les pedimos que adopten y vivan la teología sugerida por Kairos Palestina, y que organicen conferencias para sensibilizar sobre este tema.
  4. Tomar posición contra el extremismo religioso y contra cualquier intento de crear un Estado religioso en nuestra tierra o región[4]. Les pedimos que nos apoyen en la lucha contra los fundamentos del extremismo, y que busquen nuestro consejo cuando actúen contra el extremismo religioso, para no poner en peligro ni perjudicar nuestra situación aquí.
  5. Revisar y cuestionar a sus contrapartes en el diálogo interreligioso, y estar dispuestos incluso a retirarse si fuera necesario, en caso de que la ocupación y las injusticias cometidas en Palestina/Israel no sean cuestionadas en esos espacios.
  6. Encabezar campañas para que los líderes de las iglesias y los grupos de peregrinación visiten Belén y otras ciudades palestinas de este lado del Muro, en cooperación con las agencias turísticas y de peregrinación palestinas, en respuesta a las recientes pretensiones de Israel. Les pedimos que desafíen públicamente cualquier intento de Israel o de otros grupos cristianos por desalentar a las peregrinaciones de visitar los lugares palestinos.
  7. Defender nuestro derecho y nuestro deber de resistir la ocupación de manera creativa y no violenta. Les pedimos que hablen en favor de adoptar medidas económicas de presión que obliguen a Israel a poner fin a la ocupación, y que apoyen incluso medidas de presión en los ámbitos deportivo, cultural y académico, hasta que Israel cumpla con el Derecho internacional y las numerosas resoluciones de la ONU que le ordenan poner fin a la ocupación y colonización, y permitir que las y los refugiados regresen a sus tierras y hogares. Éste es nuestro último recurso pacífico. En respuesta a la guerra declarada por Israel contra el BDS, les pedimos que intensifiquen esas medidas.
  8. Constituir grupos de lobby en defensa de las comunidades cristianas palestinas. Les pedimos que desafíen pública y legalmente a las organizaciones cristianas que desacreditan nuestro trabajo y nuestra legitimidad.
  9. Por lo mismo, proponemos que con la mayor urgencia se cree un programa estratégico dentro del Consejo Mundial de Iglesias −similar al Programa “Combatir el racismo”− para liderar esfuerzos de cabildeo, promoción y desarrollo de programas activos que trabajen por la justicia y la paz en Palestina/Israel y ayuden a mantener la presencia cristiana en Palestina, apoyando el trabajo de las iglesias, sus organizaciones y sus iniciativas pacíficas.

Como testigos fieles, reconocemos, afirmamos y continuamos la tradición profética de larga data, especialmente la iniciada por el Llamamiento de Ammán y articulada en el documento Kairos Palestina. Comprendemos totalmente la presión que los líderes de las iglesias están enfrentando aquí y en el exterior para no decir la verdad, y es por eso que estamos haciendo este llamado. La situación es más que urgente. Estamos al borde de un colapso catastrófico. El statu quo actual es insostenible. Ésta podría ser nuestra última oportunidad para alcanzar una paz justa. Como comunidad cristiana palestina, ésta podría ser nuestra última oportunidad para salvar la presencia cristiana en esta tierra. Nuestra única esperanza como cristianas y cristianos viene del hecho de que en Jerusalén, la ciudad de Dios, y nuestra ciudad, hay una tumba vacía; y Jesucristo, que triunfó sobre la muerte y el pecado, nos trajo a nosotros y a toda la humanidad una nueva vida.

Nos sobrevienen pruebas de toda clase, pero no nos desanimamos; estamos llenos de perplejidad, pero no desesperados; somos perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos. (2 Cor. 4, 8-9).

Jerusalem:

Arab Catholic Scouts Group

Arab Orthodox Society Jerusalem

Caritas-Jerusalem

Department of Service to Palestinian Refugees – Middle East Council of Churches

Greek Catholic Sayedat Al Bishara Association

International Christian Committee

Laity Committee in the Holy Land

National Christian Association

Pontifical Mission Palestine

SABEEL – Ecumenical Liberation Theology Center

Seeds of Better life

Union of Arab Orthodox Club – Jerusalem

Association –YMCA

Gaza:
Oficina del Consejo de Iglesias de Cercano Oriente (NECC)

Belén – Red de Organizaciones Cristianas de Belén (NCOB):
The East Jerusalem YMCA /Beit Sahour Branch

The Arab Educational Institute

Holy Land Trust, Bethlehem

Wi’am Center, Bethlehem

Saint Afram Assyrian Society

Holy Land Christians Ecumenical Foundation, Bethlehem

Joint Advocacy Initiative (JAI)

Arab Orthodox Club Beit Sahour

Arab Orthodox Club, Beit Jala

Arab Orthodox Club, Bethlehem

The Arab Orthodox Charitable Society, Beit Sahour

Bethlehem Bible College

Siraj Center for Holy Land Studies

Alternative Tourism Group, ATG, Beit Sahour

Senior Citizen Charitable Society

Environmental educational Center, Beit Jala

Saint Vincent Charitable Society, Beit Jala

Shepherds’ Children Society, Beit Sahour

KAIROSPALESTINE

***

[1] Se refiere a la carta del canciller Lord Balfour al magnate judío David Rothschild (1917), en la cual Gran Bretaña daba luz verde al movimiento sionista para iniciar la emigración judía europea hacia Palestina, y con ella el proyecto colonial sionista. (N. de la T.).

[2] Se refiere a la exitosa campaña global de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), iniciada en 2005 por la sociedad civil palestina (de la cual las instituciones cristianas son parte activa), que Israel está buscando criminalizar en todo el mundo. (N. de la T.).

[3] Se refieren a anuncios hechos por el gobierno israelí de que próximamente prohibiría a grupos de peregrinación cristiana alojarse en Belén (ciudad netamente palestina), con la intención de perjudicar económica y socialmente a la población palestina y mantener el control económico e ideológico israelí sobre el turismo religioso. (N. de la T.).

[4] Se refieren en particular a la reiterada pretensión israelí de que el pueblo palestino reconozca a Israel como un Estado Judío, lo cual implica reconocer la superioridad (o exclusividad) de la población de confesión judía en materia de derechos sobre la Tierra Santa. (N. de la T.).


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Egipto. La verdadera personalidad de los coptos

El tesoro de los Coptos

Basta ver sin superficialidad la historia de los coptos y su condición del presente para intuir que Papa Francisco no va a Egipto como «defensor de los cristianos perseguidos», sino como un mendigo. Uno que busca reposo en los rostros y en las historias de los mártires y de los santos

El tesoro de los Coptos

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Pubblicato il 24/04/2017
Ultima modifica il 24/04/2017 alle ore 16:42
GIANNI VALENTE
ROMA

Papa Francisco no va a Egipto a «defender a los cristianos». La superficialidad y las distorsiones con las que se ve desde el Occidente a los cristianos de Oriente asedian también la inminente y difícil visita del Obispo de Roma a El Cairo. Dan a entender que el líder cristiano más seguido por el sistema mediático global saldrá de Roma para ofrecer un poco de visibilidad efímera a los bautizados un poco desafortunados de las Iglesias orientales, diseminados en tierras musulmanas. Pero sería suficiente ver precisamente a los coptos, su historia y su condición presente, para intuir que tal vez el Sucesor de Pedro vuela a El Cairo movido por el espíritu del mendigo. Como un peregrino que busca reposo en los rostros y en las palabras de los mártires y de los santos, porque son ellos quienes ofrecen testimonio de que «Cristo está vivo» (homilía de Papa Francisco en la Basílica de San Bartolomé en la Isla tiberina, durante la liturgia en memoria de los Nuevos Mártires).

 

Una Iglesia que no se oculta

 

Los coptos no piden ser «defendidos» y tampoco han buscado protectores extranjeros. Reivindican, a veces incluso de manera exasperada la propia fisionomía de cristiandad autóctona. Dicen que son los «verdaderos» egipcios, que se hicieron cristianos durante la época de la predicación apostólica, mucho antes de que llegaran los conquistadores musulmanes. Desde entonces, siempre han mantenido la propia propensión a arreglárselas solos. Su misma historia los aleja de cualquier tentación de imaginarse como representantes del Occidente cristiano «in partibus infidelium».

 

Durante las controversias cristológicas del siglo V, incluso la adhesión a las fórmulas monofisitas (que rechazaban una distinción demasiado neta entre la naturaleza humana y la naturaleza divina de Cristo) y el rechazo del Concilio de Calcedonia fueron adoptadas por los coptos como factor de distinción y contraposición con respecto a los «calcedonios» ocupantes bizantinos. Cuando llegaron los conquistadores musulmanes, los coptos los recibieron como liberadores.

 

La fuerte huella autóctona de los coptos volvió a surgir con fuerza cuando nació el Egipto moderno, con la masiva participación en los diferentes pasajes del proceso de emancipación nacional. La gran parte de ellos, con la bendición del Patriarca Cirilo V, se involucraron en el movimiento nacionalista en contra de la dominación británica, entrando en masa (después de la Primera Guerra Mundial) al Wafd, el bloque nacionalista que llevaría a Egipto a su independencia. Su lucha común con los musulmanes en contra de los extranjeros fue sincera y convencida: los coptos no veían ningún beneficio en la perpetuación del protectorado británico, que les parecía parte del juego del proselitismo protestante y de las Iglesias occidentales. En esa época, el obispo Sergio incitava a la revuelta desde la catedral de El Cairo, y la abría a los musulmanes, después de que el gobierno, bajo el ala británica, hubiera cerrado la mezquita de al Azhar.

 

Convencidos también de la consistencia numérica (en la actualidad se estima que son alrededor de 10 millones, pero ellos afirman ser muchos más), los coptos nunca se han sometido dócilmente a la condición de minoría apartada, esa que el derecho musulmán reserva a los «dimes», los que creen en las demás religiones abrahamíticas. Su visibilidad social, alimentada por el «despertar espiritual» de matriz monástica que se verificó durante el siglo pasado se expresa en manifestaciones exuberantes. Su devoción no se ha quedado encerrada en sus corazones ni en el silencio de sus iglesias: los peregrinajes, los ayunos comunitarios, las conferencias, las catequesis para jóvenes en las iglesias que pronuncian hábiles predicadores son expresión ordinaria de su vida comunitaria.

 

En la era Mubarak, con su compañía eclesial estructurada, los coptos representaron (con la Hermandad Musulmana) la única realidad popular capaz de ofrecer redes de tutela social, sanitaria y educativa a los propios fieles. Y el perfil no marginable de la comunidad copta siempre ha tenido un peso, incluso en las últimas décadas, en la compleja partida de sus relaciones con el poder político y con la mayoría musulmana.

 

Ningún descuento de los Rais

 

En otros países árabes, como Irak y Siria, los regímenes autoritarios «panarabistas» han representado puertos de supervivencia para las comunidades cristianas locales. Pero para los «estorbosos» coptos egipcios nunca ha sido así. Después de la revolución de 1952, justamente el régimen de Nasser, al insistir en la identidad arábigo-musulmana, trató de relegarlos a la condición marginal de entidad «extranjera», asimilándolos con otras comunidades cristianas no autóctonas. Durante los años setenta, para encontrar consensos en su marcha para alejarse del socialismo nasseriano filo-soviético, el presidente Sadat abrió al islam conservador, anunciando la intención de islamizar la legislación. La movilización de los coptos de 1980 en contra de una propuesta de ley que preveía la condena a muerte en el caso de apostasía inauguró una estación de tensiones que acentuaron el surco de mutuo resentimiento entre la comunidad copta y el régimen, con Sadat, que hizo arrestar a ocho obispos y obligó al Patriarca Shenouda III a exiliarse durante años al monasterio de Anba Bishoy.

 

Incluso en la formal proclamación de los principios del laicismo, bajo Sadat y después bajo Mubarak, prosiguió la marginación de los cristianos por los cuadros de las instituciones públicas. En 1910, entre los funcionarios públicos, los coptos representaban el 45%, mientras que en el parlamento de principios de los noventa, los coptos eran solamente 7 de 454. Después de las llamadas Primaveras árabes y el paréntesis islamista de Mohamed Mursi, el nuevo hombre fuerte de Egipto, el presidente ex-general Abdel Fattah al Sisi, demuestra signos inéditos de atención y consideración hacia la Iglesia copta. Que se ha convertido durante los últimos años en el objetivo de la violencia sectaria de los grupos islamistas y de las masacres perpetradas por el terror yihadista.

 

Las «geometrías variables» con el islam

 

En las relaciones más que milenarias entre los coptos y los musulmanes egipcios ha sucedido de todo. Los primeros gobernadores musulmanes garantizaron a los coptos un sitio nada marginal dentro del nuevo orden islámico. Después, con los soberanos mamelucos comenzaron las violencias, y bajo el dominio de los sultanes turcos los coptos fueron reducidos al estatus de minoría étnico-religiosa tolerada y sometida, según el sistema otomano de las Millet.

 

En el Egipto moderno, el crecimiento de la Hermandad Musulmana y del islam político dio una contribución a la marginación política de los coptos. Frente al incremento de la violencia en contra de los cristianos durante las últimas décadas (con un saldo aproximado de más de 1800 cristianos asesinados en los últimos 35 años), los coptos nunca han ocultado o minimizado las persecuciones sufridas, sino que han denunciado claramente la falta de protección por parte de los omnipresentes aparatos policiales. Pero los líderes laicos y eclesiásticos de la Iglesia copta siempre ha evitado reaccionar a la violencia con acusaciones genéricas e indiferenciadas hacia la comunidad musulmana.

 

En sus intervenciones oficiales, los líderes coptos siempre han llamado a la concordia interreligiosa como garantía de la unidad del país, reivindicando la propia comunidad de destino con los musulmanes. Y siempre han evitado identificarse excesivamente con el Occidente. Con los musulmanes, muchos coptos comparten también la desconfianza frente a los modelos de la modernidad occidental, considerados como factores de ateísmo práctico y de pérdida de la identidad comunitaria. Durante las últimas décadas, esta línea «realista» ha sido contradicha y puesta en dificultades solo por el activismo de algunos sectores de la diáspora copta en Estados Unidos, Canadá y Australia.

 

Las redes del terror

 

Las redes del terror tienen muy claro cuál es el camino para desestabilizar Egipto y saben que pasa por la deliberada instigación a enfrentamientos confesionales entre los coptos y los musulmanes. Pero ya en 1981, cuando los ataques contra cristianos provocaron 17 muertos en Zawiya-el-Hamra, el Consejo comunitario de la Iglesia copta se refería a un Egipto en el que «los minaretes y los campanarios se abrazan», y en donde la unidad nacional había nacido con las batallas en las que «la sangre del musulmán se mezcló con la sangre del cristiano».

 

Así, los cristianos coptos se alejan de las trampas del sectarismo. Y, sobre todo, siguen teniendo una mirada cristiana frente a los casos martiriales que viven en carne y hueso, evitando protestas y recriminaciones «persecucionistas». Frente a las últimas masacres de coptos, perpetradas por los terroristas en dos iglesias el Domingo de Ramos, el Patriarca Tawadros II consoló a los hermanos invitándolos a considerar que las víctimas, justamente por haber muerto ese día, han llevado «los ramos de la palma y del olivo a Cristo mismo», y en el momento del martirio, pasando a través del dolor, llegaron «a la alegría gloriosa de la Resurrección».

 

Si esta es la historia pasada y reciente de la Iglesia copta, tal vez deberían tenerla en cuenta ciertos auto-elegidos «protectores» trasnochados, que con sus furias militantes mortifican e insultan a los cristianos de Oriente, tratándolos como agentes secuestrados en tierras extranjeras.


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El viaje del Papa a Egipto dentro de quince días. Comentario.

Bergoglio en El Cairo se presentará como un hermano

El análisis sobre la situación, en vista de la visita del Papa, programada para los días 28 y 29 de abril, después de los atentados contra las iglesias coptas de Egipto el día del Domingo de Ramos
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Pubblicato il 10/04/2017
Ultima modifica il 10/04/2017 alle ore 13:19
ANDREA TORNIELLI

Al final de la misa del Domingo de Ramos, celebrada en la Plaza San Pedro, gracias a una hojita que le pasó a último momento el ceremoniero, Papa Francisco rezó por las víctimas de los atentados contra dos iglesias en Egipto. «A mi querido hermano», Papa Tawadros II, «a la Iglesia copta y a toda la querida nación egipcia expreso mi profundo pésame –dijo Bergoglio–, rezo por los difuntos y por los heridos, estoy cerca de los familiares y de la comunidad entera. Que el Señor convierta el corazón de las personas que siembran terror, violencia y muerte». Y añadió: «y también el corazón de los que hacen y trafican armas».

 

En menos de tres semanas, el próximo 28 de abril, Francisco estará en El Cairo durante dos días: visita ecuménica a los hermanos coptos, entre los cristianos que han pagado un precio de sangre muy alto en los últimos años, pero también significativa para el diálogo interreligioso, puesto que el Papa visitará al Gran Imán de la universidad sunita de al Azhar, Ahmad al-Tayyib, y saludará a un millar de personas que participarán en la Conferencia internacional sobre la Paz. Los atentados de ayer vuelven a arrojar nuevas sombras sobre la misión papal, pero en el Vaticano se indica que el viaje no es considerado particularmente difícil, desde el punto de vista de la seguridad. La mayor parte de los encuentros del Pontífice serán institucionales y se llevarán a cabo en lugares con mucha vigilancia. Y también la misa que Papa Francisco celebrará el 29 de abril en un estadio cerrado de El Cairo, con alrededor de 30 mil fieles, tendrá mucha vigilancia.

 

Los cristianos coptos pertenecen a una Iglesia antigua y numéricamente consistente, capaz de hacer que se escuche en público su voz y de pedir el respeto de sus derechos. Están en el blanco de los fundamentalistas por haber apoyado, junto a otros musulmanes de al Azhar, al presidente al-Sisi, que se compromete en su defensa. El viaje de Francisco será un viaje bajo el signo del “ecumenismo de la sangre”, puesto que las persecuciones unen a los cristianos de diferentes confesiones en la actualidad. El Papa de Roma se presentará más como un hermano para el Papa Tawadros II, y un amigo para el islam que condena la violencia, y no como un líder del Occidente que pretende solo invocar la seguridad de los cristianos.

 

 

Este artículo fue publicado en el número de hoy del periódico italiano “La Stampa”


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Iraq: los cristianos y el ISIS

Cruces destrozadas e iglesias profanadas; lo que queda de los cristianos en Irak

Después de las masacres del Estado Islámico, los fieles huyeron: «Ha habido una limpieza étnica». Ahora algunos vuelven: no se puede abandonar la tierra en donde están sepultados nuestros seres queridos

Cruces destrozadas e iglesias profanadas; lo que queda de los cristianos en Irak

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Pubblicato il 07/03/2017
Ultima modifica il 07/03/2017 alle ore 17:55
GIORDANO STABILE
ENVIADO BATNAYA (IRAK)

A la entrada de la canonjía de la iglesia de Mar Kriakhos, en Batnaya, hay una estatua de la Virgen decapitada. Los combatientes del Estado Islámico que la utilizaron como cuartel durante dos años y medio la abandonaron allí, acaso como advertencia. Dentro hay frases en árabe sobre los preceptos de El Corán y otras en alemán, de algún «foreign fighter» europeo: «Eclavos de mierda de la cruz, los vamos a matar a todos. Esta tierra es del Islam, no hay sitio para ustedes». Los cinco mil habitantes, cristianos caldeos, huyeron. Batnaya es una ciudad fantasma, ni siquiera hay perros callejeros. el padre Salar observa las pintas, mueve la cabeza: «Antes aquí todos eran cristianos, no sé cuándo volverán. Y cuántos. Muchas familias huyeron al extranjero. Hay que reconstruir desde cero».

 

Batnaya, una de las ciudades de la llanura de Nínive, es la que sufrió la mayor destrucción: el 95 por ciento de las casas fue derrumbado o gravemente dañado. Aquí es donde la limpieza étnica de los yihadistas contra los cristianos se muestra en toda su ferocidad. El vehículo avanza con dificultades entre los escombros, entre lo que queda de coches-bomba, muebles abandonados por las calles. Lo que no destruyeron los combatientes fue saqueado o quemado por los islamistas antes de irse. La línea del frente pasaba por aquí, a 20 kilómetros al norte de Mosul, y solamente a finales de enero volvió a ser segura. Por la ciudad solo hay peshmergas kurdos. Durante dos años y medio cayeron bombas, misiles, pero ahora el frente se encuentra en el sur, en el lado opuesto de la capital del EI en Irak. El ejército avanza desde el 19 de febrero, ayer tomó otro de los puentes de la ciudad y está por lanzar el asalto al barrio de los edificios gubernamentales, un bastión del EI.

 

La limpieza étnica

 

«Rabbi». El parroquiano que acompaña al padre Salar lo llama con el apelativo en lengua aramea, y no con el apelativo árabe de «abuna». Después señala la pared que está detrás del altar destruido, acribillado. «Los terroristas la utilizaban para entrenarse». La llanura de Nínive era la única zona iraquí con mayoría cristiana, alrededor de 150 mil personas. Los habitantes de esta zona, entre Batnaya y Al-Qosh, todavía hablan arameo, la lengua de la época de Jesús, porque aquí el cristianismo floreció con los hebreos deportados por Nabucodonosor después de la destrucción del Primer Templo de Jerusalén en el año 586 a.C. Pero los niños estudian en árabe en la escuela, o ahora algunos lo hacen en kurdo. La zona que se encuentra al noreste de Mosul ha sido defendida por los Peshmerga desde 2014, con un precio muy elevado: más de 1800 caídos. Y lo que una vez formaba parte de la provincia de Nínive ahora forma parte del Kurdistán iraquí, una región autónoma que avanza a pasos agigantados hacia la independencia. Para los cristianos de Kurdistán ha sido el único puerto seguro después de que el EI tomara Mosul. En realidad desde 2003, cuando la deposición de Saddam desencadenó la guerra sectaria entre sunitas y chiitas, y todos contra los cristianos.

 

«Hace quince años los cristianos en Irak eran un millón y medio. Hoy son 300 mil, y dos terceras partes viven en Kurdistán —confirma el obispo caldeo de Erbil, Bashar Warda. El EI solamente ha sido el golpe final, pero el éxodo comenzó antes. Primero las familias huyen a Jordania, Líbano, Turquía. Después buscan una nueva vida en Occidente, sobre todo en Australia, que ha demostrado ser la más acogedora». Seguramente más acogedora que los Estados Unidos de Trump. La primera orden ejecutiva que prohibía la entrada de ciudadanos de Irak obligó al obispo a postergar su viaje a Nueva York en febrero. Ahora la medida fue «corregida» y los ciudadanos iraquíes ya no están en la lista, pero la amargura permanece. Sin la ayuda de los Estados Unidos y de Europa, los cristianos de Oriente desaparecerán, y lo que ha sucedido en Irak describe una limpieza étnica sistemática.

 

En Baghdad, confirma el obispo, «es cada vez más difícil vivir». Él mismo tuvo que mudarse a Erbil, para seguir a la mayor parte de su rebaño, y por razones de seguridad. Los cristianos están en el blanco. «Amenazas, cartas con proyectiles, tiendas destrozadas». Y sobre todo secuestros. «La familia paga, 10 mil dólares, y después se va al extranjero». Y ahora la violencia de los islamistas sunitas se suma a la hostilidad de las milicias chiitas. En Kurdistán, en cambio, aumentan los cristianos. Han llegado desde la llanura de Nínive alrededor de 125 mil. La Iglesia caldea es autónoma y cuenta con su patriarca, Raphael Saco, pero está en comunión con la de Roma y cuenta con un gran apoyo internacional. La diócesis de Erbil ofreció 1400 casas para albergar a los prófugos, y gasta más de un millón de dólares al mes para cubrir los alquileres, además de 700 mil en comida. «Queríamos crear pequeñas comunidades —explica el obispo—, para evitar la dispersión y la fuga. Y hemos construido 14 nuevas iglesias».

 

EUn esfuerzo enorme para evitar la aniquilación. Erbil se encuentra a una hora de coche de las localidades de la llanura de Nínive y la esperanza es poder volver a casa con por lo menos una parte de las familias. «Conozco a mi gente —explica el padre Salar. Antes que nada quiere la dignidad. No aceptarán acampar. Hay que traer agua, electricidad, reconstruir las casas. De lo contrario no volverán». Desde 2003 el EI ha sido solo la última encarnación del mal. «No hemos tenido paz, bajo Saddam éramos pobres, escaseaban los servicios, pero no nos veíamos obligados a escapar, la vida de la comunidad era intensa». A diez kilómetros al norte de Baghdad, en Tellesqef, los esfuerzos comienzan a dar frutos. Han vuelto doscientas familias, se abrió un pequeño ambulatorio en una casa de un ciudadano pudiente, que también escapó a Australia.

 

El regreso

 

No había muchas opciones frente al EI. «Convertirse, escapar o morir». En la misma calle está la casita de dos pisos de Abu Nataq. Delante de la puerta hay un refrigerador todavía nuevo, comprado «con la ayuda de la iglesia». Abu Nataq, que tiene dos hijos y dos hijas, fue el último que huyó, a Dahok, a 70 kilómetros a noroeste. «Eran las 22 del 6 de agosto de 2014», recuerda, sentado en su salón recién amueblado, con su «jilaba» gris. Detrás de él hay un cuadrito de San José. «Yo fui el primero que regresó. Agradezco al Señor: ninguno de nosotros fue asesinado o herido. Aquí cerca había una familia yazidi de ocho personas. Los mataron a todos». Abu Nataq, de 65 años, tiene que volver a empezar desde cero, pero no abandonará Irak, porque «la tierra en la que están sepultados tus seres queridos vale más que cualquier cosa». El EI se ensañó también con el cementerio, pero las tumbas de los familiares de Abu Nataq todavía están. Hoy irá a dejar un ramo de gardenias blancas, símbolo del renacimiento y de la primavera.


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Problemas internos en algunas comunidades cristianas de Medio Oriente.

 

La crisis constante en el Patriarcado greco-melequita
El desmentido de los rumores de la renuncia del Patriarca Grègoire III Laham. Mientras tanto hay quienes hablan de una carta ya enviada a Roma. Un caso emblemático de las dificultades «internas» que viven la jerarquía y el clero de muchas comunidades cristianas del Medio Oriente
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Pubblicato il 06/03/2017
Ultima modifica il 06/03/2017 alle ore 18:11
GIANNI VALENTE
A pesar de las declaraciones rituales para tranquilizar y sobre el espíritu de «renovada comunión», siguen soplando vientos de crisis sobre las relaciones entre el Patriarca greco-melequita Grègoire III Laham y una gran parte del episcopado de esa Iglesia católica oriental. El Patriarcado acaba de difundir un comunicado para insistir en que el Patriarca permanecerá en su sitio, guiando el Patriarcado, y en que se está preparando para «nuevos proyectos», con la intención de redoblar los propios esfuerzos, «tanto a nivel local como a nivel internacional», para «aliviar los sufrimientos de la población en la crisis actual, sobre todo en Siria, Irak y Palestina». Pero el comunicado, como una especie de «excusatio non petita», ha confirmado las tensiones que existen desde hace tiempo dentro del Sínodo melequita. En Damasco, mientras tanto, se difunden rumores que hablan de una carta de renuncia del Patriarca ya enviada a Roma.
La primera y clamorosa manifestación del malestar reinante en el Sínodo melequita surgió en junio de 2016. En esa época el Sínodo de la Iglesia Católica greco-melequita, después comenzar el 20 de junio en el seminario de Ain Traz, al sureste de Beirut, fue interrumpido pues un buen número de obispos no se presentaron a la asamblea sinodal, con lo que no hubo el quórum necesario para que esta continuara. De los 22 obispos melequitas entonces en sus puestos, solamente 11 participaron en la asamblea inaugural. Desde entonces, las tensiones y los malos humores cobraban cuerpo con la petición de la renuncia del Patriarca Grègorie III, apoyada por un grupo de por lo menos 10 obispos, y la elección de un nuevo Patriarca. Las causas de estos malestares también se relacionaban con algunas cuestiones financiero-administrativas: algunos acusaban al Patriarca de haber acabado con el patrimonio de la Iglesia. En una declaración después de que se fijara una nueva fecha para el Sínodo, Grègorio III, subrayó que el derecho canónico oriental no contempla la posibilidad de imponer al Patriarca la renuncia en contra de su voluntad, y que todas las eventuales controversias debían ser afrontadas dentro de la Asamblea sinodal. El Patriarca citaba en esa ocasión algunas disposiciones propuestas por la Congregación vaticana para las Iglesias orientales.

Del 21 al 23 de febrero de este año, el Sínodo del Patriarcado melequita volvió a reunirse en la sede patriarcal de Raboué, en Líbano. Lo que hizo posible el éxito de la asamblea sinodal fue la obra de persuasión que llevaron a cabo los Nuncios apostólicos en Siria y en el Líbano, el cardenal Mario Zenari y el arzobispo Garbiele Caccia, ambos excepcionalmente presentes durante las sesiones de trabajo sinodal. Al final de la Asamblea se difundió un comunicado con tonos alentadores, en el que los participantes dieron gracias al Señor por haberles dado el «espíritu de reconciliación fraterna» para restablecer la paz en la Iglesia y «retomar el camino de comunión». En el comunicado se aludía al tono «inconveniente» que utilizaron algunos obispos en las polémicas y también a los «errores de gestión, con toda probabilidad involuntarios» que indicaron algunos obispos en la administración del patrimonio. También se estableció la fecha para la próxima Asamblea sinodal, que será del 19 al 24 de junio de 2017, y se subrayó que, mientras tanto, los nuevos miembros permanentes del Sínodo patriarcal, que deben ser nombrados, habrían «asistido» al Patriarca en sus funciones. En realidad, desde Damasco algunas fuentes cercanas al Patriarcado sostienen que durante la Asamblea sinodal de febrero el Patriarca, bajo las presiones de la mayor parte de los obispos, habría firmado una carta para renunciar al propio ministerio patriarcal. La carta ya habría sido enviada a Roma, pero todavía no habría ninguna respuesta. Según algunos observadores, las indicaciones de la Santa Sede podrían llegar después de la Cuaresma y de la celebración de la Pascua. Pero hay quienes creen que el Patriarca no quiera renunciar verdaderamente: habría que leer con esta clave de interpretación el comunicado que acaba de difundir el la oficina para las comunicaciones del Patriarcado. El texto se refiere explícitamente a algunos artículos publicados por algunos medios locales en los que se alude a la posible renuncia del Patriarca, y también invita a los que trabajan en los medios a publicar noticias cuya veracidad haya sido confirmada.

Más allá de las indiscreciones, el estado de malestar en la Iglesia melequita es una de las señales más elocuentes de las dificultades «internas» que viven las jerarquías y el clero de muchas comunidades cristianas del Medio Oriente, desveladas por las convulsiones causadas por los conflictos y las contraposiciones sectarias. Hace algunos días, el arzobispo Samir Nassar, que guía la archieparquía de Damasco de los maronitas, en su carta cuaresmal indicó entre las primeras causas de los sufrimientos que acechan a las Iglesias en Siria la hemorragia de sacerdotes que han huido de Damasco durante los años de la guerra civil, dejando a los fieles sin consuelo pastoral. El Patriarca caldeo Louis Raphael I Sako ha llevado a cabo una larga batalla para denunciar el éxodo de sacerdotes y religiosos que han abandonado su patria y que se han mudado (sin el consenso de sus obispos) al Occidente. Mientras el tejido eclesial local parece disiparse en muchas zonas, aumenta el número de agentes eclesiales comprometidos por completo en operaciones de colectas de fondos y en la gestión de recursos para favorecer a los «cristianos perseguidos».