Loiola XXI

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Nuevo comportamiento con la alimentación.

Siete maneras de desperdiciar alimentos

SIETE MANERAS DE DESPERDICIAR ALIMENTOS

José Eizaguirre. Según la FAO, “Hasta un tercio de todos los alimentos se estropea o se desperdicia antes de ser consumido por las personas. Es un exceso en una época en la que casi mil millones de personas pasan hambre, y representa una pérdida de mano de obra, agua, energía, tierra y otros insumos utilizados en la producción de esos alimentos”. Un exceso y un escándalo denunciados, entre otros, por el papa Francisco: «Sabemos que se desperdicia aproximadamente un tercio de los alimentos que se producen, y “el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre”» (LS 50).

La FAO se refiere al desperdicio de alimentos que se producen y no se consumen, en particular:

  1. Alimentos que se producen y no se comercializan por estar presuntamente defectuosos (por ejemplo, fruta o verdura con alguna imperfección).
  2. Alimentos que se comercializan, no llegan a venderse (por estar próxima su fecha de caducidad, por constituir restos de existencias o por otros motivos comerciales), y son tirados a la basura.
  3. Alimentos que se venden y, por una mala gestión doméstica o de hostelería, no llegan a consumirse.

Pero estas tres maneras de desperdiciar alimentos deben completarse con otras cuatro menos conocidas:

  1. La propia manera de producir los alimentos en algunos casos es muy derrochadora. Por ejemplo, hacen falta diez kilos de pienso para producir un kilo de carne de ternera “industrial” (la que procede de animales estabulados, alimentados con pienso y sacrificados según un calendario programado). Piensos elaborados con cereales (fundamentalmente maíz y trigo) y soja, que son alimentos aptos para el consumo humano. Y sabemos que hay más alimento en diez kilos de cereales y soja que en un kilo de ternera. Cultivar soja y cereales, utilizando agua, fertilizantes, pesticidas y maquinaria agrícola movida por gasóleo, para destinarlos no a consumo humano sino a la fabricación de carne, con la importante pérdida de nutrientes que ese proceso supone, no solo es una ofensa a las personas que pasan hambre sino también es una manera muy derrochadora de producir alimentos.
  2. A esto habría que añadir que muchos procesos industriales producen alimentos de mala calidad. Volviendo al ejemplo, cultivar cereales, con toda la “mano de obra, agua, energía, tierra y otros insumos utilizados” y luego refinarlos, quitándoles el salvado del grano, es una desgraciada manera de producir alimentos incompletos, que alimentan menos que si se mantuvieran en su integridad. Efectivamente, los cereales integrales contienen minerales y vitaminas que no aportan los cereales refinados. Tanto esfuerzo y recursos para producir ese tipo de alimentos deliberadamente empobrecidos es otra manera, triste y escandalosa, de desperdicio derrochador.
  3. Por otra parte, recordemos que no nos alimenta lo que comemos sino lo que nuestro cuerpo asimila. Por eso, todo lo que hagamos por aprovechar al máximo los nutrientes que ingerimos contribuirá a evitar desperdiciarlos. Y esto empezando por una buena masticación, pues la saliva aporta enzimas que favorecen la asimilación de los nutrientes en el resto del aparato digestivo. Comer despacio y masticando bien, posibilitando una buena digestión de los alimentos, no solo supone indudables beneficios para la propia salud sino que se reviste de una dimensión ética y solidaria. En un mundo en el que casi mil millones de personas pasan hambre, ingerir alimentos y no asimilar parte de sus nutrientes por una mala masticación, supone un desperdicio de nutrientes que tiene también su dimensión ética, pues “el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre”. Por eso, masticar bien es una cuestión de justicia.
  4. Y finalmente, algo que resulta obvio: comer de más es otra triste manera de desperdiciar alimentos. Una forma de dieta en la que de manera habitual (no me refiero a ocasiones o celebraciones puntuales) comemos más de lo que realmente necesitamos, con las complicaciones y riesgos para la salud que ello entraña, no solo es una falta de cuidado hacia nuestro propio cuerpo sino una falta de consideración hacia las personas que no pueden comer lo suficiente.

Ante estas siete maneras de desperdiciar alimentos, ¿qué podemos hacer? Lo primero, ser conscientes y ponernos en camino de conversión. Y, si es nuestro caso, convertir algunas pautas de pensamiento y comportamiento:

  1. Cambiar nuestra rigurosa mentalidad ante los alimentos “imperfectos”. La fruta y la verdura con imperfecciones es tan nutritiva (y a veces más sabrosa) que esa otra impecable de presentación, que parece salida de una fábrica más que de un huerto. Si podemos, apuntarnos a algún grupo de consumo que distribuya verdura y fruta de productores cercanos y ecológicos.
  2. Ser conscientes de la dimensión política del derroche alimentario. Los criterios de fechas de consumo preferente y fechas de caducidad, así como las normativas que obligan a tirar alimentos en buen estado responden a políticas concretas establecidas por programas políticos elegidos por los ciudadanos (en Francia se ha prohibido por ley desperdiciar la comida sobrante de los supermercados). Es interesante y motivador conocer las actividades de la organización Feeding ZGZ, que lleva años combatiendo con creatividad el desperdicio de alimentos.
  3. Ser cuidadosos en casa en la gestión de la comida, para no tener que tirar nada. Comprar lo justo, planificar, congelar, compartir… ¡Todo menos desperdiciar comida!
  4. Comer menos carne y, sobre todo, evitar la carne de producción industrial, sobre todo la de ternera. Comer carne una o dos veces a la semana es suficiente para una alimentación equilibrada.
  5. Renunciar a los alimentos que nutren poco o nada (por ejemplo, las bebidas gaseosas). En particular, evitar los cereales refinados (pan, pasta, arroz) e irnos cambiando a los cereales integrales.
  6. Comer despacio, masticando bien, disfrutando de lo que comemos, siendo conscientes y agradecidos. «Estamos hablando de una actitud del corazón, que vive todo con serena atención (…) Ese momento de la bendición, aunque sea muy breve, nos recuerda nuestra dependencia de Dios para la vida, fortalece nuestro sentido de gratitud por los dones de la creación, reconoce a aquellos que con su trabajo proporcionan estos bienes y refuerza la solidaridad con los más necesitados» (LS 226-227).
  7. Y si comemos despacio, masticando bien, disfrutando con el sabor de cada bocado y aprovechando al máximo sus nutrientes, nos daremos cuenta de que nos saciamos antes, comeremos lo que nuestro cuerpo necesita, dejaremos de sentirnos pesados después de las comidas y, tal vez, nos sentiremos personas más conscientes, agradecidas y solidarias.
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Corea del Norte: crisis alimentaria por la sequía.

Una grave sequía pone en jaque la alimentación de muchos norcoreanos

La fuerte sequía en Corea del Norte afecta sobre todo a los cultuvos de arroz, maíz, papas y soja. Foto: FAO/ Cristina Coslet

20 de julio, 2017 — La producción agrícola en Corea del Norte ha sufrido graves daños debido a una prolongada sequía que pone en riesgo la seguridad alimentaria de su población, advirtió hoy la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Esto afectará a cultivos de arroz, maíz, papas y soja, según una evaluación llevada a cabo en conjunto con el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea.

Las principales zonas afectadas son el centro y sur del país, que generan dos tercios de la producción nacional, especialmente de cereales.

La cosecha de junio de 2017 quedó reducida en un 30% y aunque ésta representa solamente el 10% de la producción anual, es fundamental porque constituye la principal fuente de suministros alimenticios durante la temporada de carestía en agosto y septiembre.

“Lo que estamos viendo este año no se ha visto desde 2001. Los niveles de lluvia están incluso muy por debajo de los de 2001, año en que se vivió una grave sequía y una fuerte bajada de la producción”, señaló Félix Baqueano, economista de la FAO.

La FAO recomendó intervenciones inmediatas para apoyar a los agricultores afectados y evitar que adopten estrategias de supervivencia extremas, como la reducción de la ingesta diaria de alimentos.


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Se disparan los precios de la carne y el trigo en el mundo.

Se dispara el precio de la carne y el trigo a nivel mundial

Un campesino cultivando arroz en Sundorgonj, Gaibanda en Bangladesh. Foto: IFAD/GMB Akash

06 de julio, 2017 — Los precios de los alimentos a nivel mundial subieron en junio a causa del aumento del valor del trigo y la carne.

El índice de los precios de los alimentos de la FAO promedió en junio 175.2 puntos, un alza del 1,4% en relación a mayo y de 7% respecto al mismo período en 2016.

El precio del trigo aumentó debido al deterioro de las condiciones de los cultivos en Estados Unidos, pero el valor del maíz disminuyó a causa de las buenas cosechas en América Latina.

Los índices de precios para la carne y los productos lácteos también subieron, mientras que los aceites vegetales y el azúcar disminuyeron.

La FAO indicó además que la producción mundial de cereales este año podría alcanzar un total de 2.593 millones de toneladas.
El índice de precios de la FAO es un promedio basado en los intercambios comerciales que d seguimiento a los precios internacionales de los cinco principales grupos de alimentos básicos.


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FAO: los precios de los alimentos se redujeron en abril.

Los precios de los alimentos bajaron en abril, según la FAO

Los precios de los alimentos se redujeron en abril. Foto: FAO

04 de mayo, 2017 — Los precios mundiales de los alimentos disminuyeron en abril arrastrados por una baja de 9,1% del azúcar, informó la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

De acuerdo con el índice mensual de la FAO, los precios de la comida disminuyeron 1,8% con respecto a marzo, aunque continúan un 10% más caros que en abril de 2016.

La FAO explicó que la caída del azúcar se debió a una debilidad de la demanda mundial de importación de ese producto que afectó el gran volumen exportador de Brasil.

Por otra parte, los precios del aceite vegetal descendieron un 3,9% ante la disminución de la demanda de aceite de palma y las expectativas de cosechas abundantes de soja en Norte y Sudamérica.

El indicador de la FAO también marca bajas en los precios de los cereales y los lácteos y apunta un alza en los de la carne, cuya demanda sigue aumentando en China y la Unión Europea.

El índice de precios de los alimentos de la FAO mide la variación mensual de los precios en el mercado internacional e incluye la media ponderada de los precios de cinco grupos principales de alimentos básicos.


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Bajan los precios mundiales de los alimentos. FAO

Los precios mundiales de los alimentos bajan en Marzo

El precio de los cereales disminuyó un 1,8%, liderado por el trigo y el maíz. Foto: FAO/ Balint Porneczi

06 de abril, 2017 — Los precios mundiales de los alimentos bajaron en el mes marzo debido a las expectativas de fuertes cosechas y a los grandes suministros disponibles, informó la FAO este jueves.

El Índice de Precios de los Alimentos de la FAO promedió casi 171 puntos, marcando una caída del 2,8% en comparación con febrero, sin embargo permaneció un 13,4% más alto que en el mismo periodo de 2016.

El precio de los cereales disminuyó un 1,8%, liderado por el trigo y el maíz; los aceites vegetales bajaron un 6,8%, el azúcar un 10,9% y los productos lácteos un 2,3%.

No obstante, el índice de precios de la carne subió un 0,7% debido a una gran demanda de importaciones en Asia de carne bovina y de cerdo.

El organismo de la ONU reveló sus primeras predicciones para el 2017 en referencia a los cereales, indicando que se espera un tiempo de tranquilidad en el mercado, ya que los inventarios se mantienen en niveles casi récord.

La FAO espera una reducción de la producción mundial de trigo, pero un aumento de los cereales secundarios como el maíz, sorgo y mijo, debido al incremento récord de la producción en Brasil y Argentina.

Esos pronósticos dependen de las condiciones climáticas de los próximos meses y la decisión de los agricultores sobre qué cultivos plantar.


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FAO: aumentan los precios de los alimentos básicos.

Aumentan los precios de casi todos los alimentos básicos, advierte la FAO

Los precios de cuatro de los cinco grupos básicos de alimentos subieron en Febrero. Foto: FAO

02 de marzo, 2017 — El índice de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, subió ligeramente en febrero, en su séptimo aumento mensual consecutivo, impulsado por un incremento en los precios del trigo y el maíz.

El índice de la FAO alcanzó 177,5 puntos, el valor más alto en casi dos años, con un aumento de 17,2% en comparación con el mismo mes en 2016.

El precio de los cereales se incrementó en un 2,5% desde enero de 2017 como consecuencia del alza del trigo, el maíz y el arroz.

El azúcar, la carne, y los productos lácteos también presentaron índices más altos; sin embargo, el precio de los aceites vegetales se redujo un 4,1%.

El índice de precios de los alimentos de la FAO es un indicador ponderado que hace el seguimiento de los precios internacionales de los cinco grupos principales de alimentos básicos. En febrero se señalaron aumentos en cuatro de los cinco subíndices.


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La guerra deja en grave crisis a la agricultura de Siria.

La guerra en Siria ha arrasado con el sector agrícola, alerta la ONU

Vista aérea de Alepo, una de las zonas más golpeadas por la guerra en Siria. Foto: OMS/A. Kalmykov

15 de noviembre, 2016 — La producción alimentaria en Siria se encuentra en un mínimo histórico, ya que la inseguridad generalizada y las condiciones meteorológicas desfavorables en algunas zonas del país siguen obstaculizando el acceso a la tierra, los suministros agrícolas y los mercados.

Un informe elaborado por la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), dado a conocer este martes, demuestra que después de cinco años de conflicto, muchos agricultores ya no están en condiciones de seguir produciendo y de llevar sus cosechas al mercado.

“Muchos agricultores no resisten más. El aumento de los precios y la escasez de insumos esenciales, como fertilizantes y semillas, significan que no tendrán otra opción que abandonar la producción de alimentos si no reciben ayuda inmediata”, dijo Bettina Luescher, portavoz del PMA en Ginebra.

La portavoz añadió que, según el informe, la producción de cereales muestra un descenso drástico: de un promedio de 3,4 millones de toneladas de trigo recolectado antes de la guerra a 1,5 millones de toneladas este año, lo que equivale a un descenso del 55%.

Esto podría tener graves consecuencias no sólo para la seguridad alimentaria de las familias campesinas, sino también para la disponibilidad de alimentos en el país y, en última instancia, puede conducir a nuevos desplazamientos de población.

Más de 7 millones de personas fueron clasificadas en situación de inseguridad alimentaria en todo el país, lo que significa que no siempre conocen de dónde vendrá su próxima comida, ya han agotado sus ahorros y no tienen qué comer.