Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Bajan los precios mundiales de los alimentos. FAO

Los precios mundiales de los alimentos bajan en Marzo

El precio de los cereales disminuyó un 1,8%, liderado por el trigo y el maíz. Foto: FAO/ Balint Porneczi

06 de abril, 2017 — Los precios mundiales de los alimentos bajaron en el mes marzo debido a las expectativas de fuertes cosechas y a los grandes suministros disponibles, informó la FAO este jueves.

El Índice de Precios de los Alimentos de la FAO promedió casi 171 puntos, marcando una caída del 2,8% en comparación con febrero, sin embargo permaneció un 13,4% más alto que en el mismo periodo de 2016.

El precio de los cereales disminuyó un 1,8%, liderado por el trigo y el maíz; los aceites vegetales bajaron un 6,8%, el azúcar un 10,9% y los productos lácteos un 2,3%.

No obstante, el índice de precios de la carne subió un 0,7% debido a una gran demanda de importaciones en Asia de carne bovina y de cerdo.

El organismo de la ONU reveló sus primeras predicciones para el 2017 en referencia a los cereales, indicando que se espera un tiempo de tranquilidad en el mercado, ya que los inventarios se mantienen en niveles casi récord.

La FAO espera una reducción de la producción mundial de trigo, pero un aumento de los cereales secundarios como el maíz, sorgo y mijo, debido al incremento récord de la producción en Brasil y Argentina.

Esos pronósticos dependen de las condiciones climáticas de los próximos meses y la decisión de los agricultores sobre qué cultivos plantar.


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FAO: aumentan los precios de los alimentos básicos.

Aumentan los precios de casi todos los alimentos básicos, advierte la FAO

Los precios de cuatro de los cinco grupos básicos de alimentos subieron en Febrero. Foto: FAO

02 de marzo, 2017 — El índice de precios de los alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, subió ligeramente en febrero, en su séptimo aumento mensual consecutivo, impulsado por un incremento en los precios del trigo y el maíz.

El índice de la FAO alcanzó 177,5 puntos, el valor más alto en casi dos años, con un aumento de 17,2% en comparación con el mismo mes en 2016.

El precio de los cereales se incrementó en un 2,5% desde enero de 2017 como consecuencia del alza del trigo, el maíz y el arroz.

El azúcar, la carne, y los productos lácteos también presentaron índices más altos; sin embargo, el precio de los aceites vegetales se redujo un 4,1%.

El índice de precios de los alimentos de la FAO es un indicador ponderado que hace el seguimiento de los precios internacionales de los cinco grupos principales de alimentos básicos. En febrero se señalaron aumentos en cuatro de los cinco subíndices.


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La guerra deja en grave crisis a la agricultura de Siria.

La guerra en Siria ha arrasado con el sector agrícola, alerta la ONU

Vista aérea de Alepo, una de las zonas más golpeadas por la guerra en Siria. Foto: OMS/A. Kalmykov

15 de noviembre, 2016 — La producción alimentaria en Siria se encuentra en un mínimo histórico, ya que la inseguridad generalizada y las condiciones meteorológicas desfavorables en algunas zonas del país siguen obstaculizando el acceso a la tierra, los suministros agrícolas y los mercados.

Un informe elaborado por la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), dado a conocer este martes, demuestra que después de cinco años de conflicto, muchos agricultores ya no están en condiciones de seguir produciendo y de llevar sus cosechas al mercado.

“Muchos agricultores no resisten más. El aumento de los precios y la escasez de insumos esenciales, como fertilizantes y semillas, significan que no tendrán otra opción que abandonar la producción de alimentos si no reciben ayuda inmediata”, dijo Bettina Luescher, portavoz del PMA en Ginebra.

La portavoz añadió que, según el informe, la producción de cereales muestra un descenso drástico: de un promedio de 3,4 millones de toneladas de trigo recolectado antes de la guerra a 1,5 millones de toneladas este año, lo que equivale a un descenso del 55%.

Esto podría tener graves consecuencias no sólo para la seguridad alimentaria de las familias campesinas, sino también para la disponibilidad de alimentos en el país y, en última instancia, puede conducir a nuevos desplazamientos de población.

Más de 7 millones de personas fueron clasificadas en situación de inseguridad alimentaria en todo el país, lo que significa que no siempre conocen de dónde vendrá su próxima comida, ya han agotado sus ahorros y no tienen qué comer.


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FAO: los precios de los alimentos aumentaron en el mundo en octubre.

Los precios de los alimentos aumentaron en octubre, señala la FAO

Puesto de frutas en un mercado de Barcelona. Foto de archivo: FAO/Alessia Pierdomenico

10 de noviembre, 2016 — Los precios internacionales de los alimentos aumentaron en octubre pasado un 0,7 % debido al alza del azúcar y los productos lácteos, señaló hoy la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En su evaluación mensual de los precios de los alimentos básicos, la FAO situó el índice en 172,6 puntos, 9,1 % más alto que en octubre de 2015, reflejando la tendencia alcista registrada a lo largo de 2016.

Según la FAO, el precio del azúcar subió 3,4 % con relación a septiembre como reacción a las noticias que anuncian una contracción de la producción en Brasil y la India.

Asimismo, los productos lácteos se encarecieron un 3,9 % como resultado de la demanda interna sostenida en la Unión Europea (UE) después de que cayeran las existencias.

En cuanto a los cereales, su precio aumentó ligeramente, el 1 %, por la escasez de suministros de trigo de alta calidad. No obstante, las perspectivas de cosecha del cereal a nivel global han mejorado y se espera que la producción de este año ascienda a 2.571 millones de toneladas, 1,5 % más que el año anterior.

La FAO espera que la producción de trigo en Rusia alcance un nuevo récord y mejoren los rendimientos en Kazajstán, compensando el descenso de la cosecha de maíz por el mal tiempo en Brasil, China, la Unión Europea y Estados Unidos.


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Informe FAO 2016 y seguridad alimentaria.

Garantizar la seguridad alimentaria requiere de acciones urgentes inmediatas, afirma la FAO

Trabajador agrícola en Burkina Faso. Foto de archivo: FAO

01 de noviembre, 2016 — Para garantizar la seguridad alimentaria es urgente tomar medidas decisivas e inmediatas, la inacción o el retraso podrían en riesgo el acceso de la población a la comida a nivel mundial y harían cada vez más difícil para los países pobres el combate al hambre y la pobreza extrema.

Esta es una de las conclusiones del informe anual sobre el estado de la alimentación y la agricultura de la FAO correspondiente a 2016.

El estudio, presentado en la sede de la ONU en Nueva York, llama a hacer transformaciones de fondo en los sistemas alimentarios y agrícolas para sacar una mayor ventaja de las acciones de adaptación y mitigación del cambio climático.

En el evento de divulgación del estudio, copatrocinado por Francia, Indonesia y Marruecos, el embajador francés ante Naciones Unidas, François Delattre, subrayó la interrelación del cambio climático y la agricultura y la necesidad de adoptar estrategias compatibles y complementarias para ambos terrenos.

“La agricultura genera una quinta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, así que necesitamos frenar las emisiones de carbono provenientes de la agricultura para estabilizar el clima. No hay otra opción. Y si esperamos mucho para cambiar los métodos agrícolas y cortar las emisiones de carbono, será mucho más difícil detener el calentamiento global”, dijo el diplomático.

Delattre consideró, no obstante, que existen los elementos para superar el desafío climático y el aumento de la demanda alimentaria.

Es cuestión, apuntó, de extender las buenas prácticas, que incluyen inversiones en el desarrollo de nueva tecnología y el cambio de los patrones de consumo.

Además, subrayó el embajador francés, se debe evitar el desperdicio de comida, que actualmente alcanza un tercio de los alimentos que se producen.


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Hoy 16 de octubre día mundial de la alimentación.

Día Mundial de la Alimentación: ONU llama a adaptar la agricultura al cambio climático

Día Mundial de la Alimentación. Foto: FAO

16 de octubre, 2016 — La creciente demanda de alimentos ligada al aumento de la población mundial y los fenómenos debidos al cambio climático hacen necesario replantear los modelos agrícolas para adaptarlos a las realidades de hoy.

Tal es el mensaje del Secretario General de la ONU en el Día Mundial de la Alimentación, celebrado este 16 de octubre.

“Las personas más vulnerables son las más pobres, el 70% de las cuales dependen de la agricultura de subsistencia, la pesca o la ganadería para obtener ingresos y alimentarse”, recordó Ban Ki-moon.

Por ello, agregó, hace falta conciencia sobre la relación entre el cambio climático, la agricultura sostenible y la seguridad alimentaria y nutricional.

Ban consideró que la agricultura y los sistemas alimentarios deben ser más resilientes, productivos, inclusivos y sostenibles.

Asimismo, sostuvo que para reforzar la seguridad alimentaria los países deben incluir la alimentación y la agricultura en sus planes de acción por el clima, además de invertir más en el desarrollo rural

El titular de la ONU aseveró que las inversiones destinadas específicamente a estos sectores crearán una mayor resiliencia y aumentarán los ingresos y la productividad de los pequeños agricultores, con lo que se logrará sacar a millones de personas de la pobreza.

Además, apuntó, contribuirán a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y a salvaguardar la salud y el bienestar de los ecosistemas y de todas las personas que dependen de ellos.

En este Día Mundial de la Alimentación, insto a todos los Gobiernos y a sus asociados a que adopten un enfoque holístico, de colaboración e integrado para abordar el cambio climático, la seguridad alimentaria y el desarrollo social y económico equitativo, concluyó Ban.


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Jornada mundial de la alimentación. Mensaje del Papa

Mensaje del Papa Francisco para Jornada Mundial de la Alimentación

(RV).- “Sabemos que el mecanismo de la distribución se queda en teoría si los hambrientos no tienen un acceso efectivo a los alimentos, si no se crea una relación adecuada entre la necesidad alimenticia y el consumo”, lo dijo el Papa Francisco en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Alimentación 2016, que se celebrará este domingo 16 de octubre.

En su mensaje, el Santo Padre resaltó el tema elegido por la FAO para la presente Jornada: «El clima está cambiando. La alimentación y la agricultura también». Este tema, dijo el Pontífice nos lleva a considerar la dificultad que se suma a la lucha contra el hambre, es decir, la presencia de un fenómeno complejo como el del cambio climático. Por ello, es importante afirma el Sucesor de Pedro, “cuestionarnos sobre nuestra responsabilidad individual y colectiva, sin recurrir a los fáciles sofismas que se esconden tras los datos estadísticos o las previsiones contradictorias” y al mismo tiempo, “sin abandonar el dato científico, que es más necesario que nunca, sino de ir más allá de la simple lectura del fenómeno o de la enumeración de sus múltiples efectos”.

En este sentido, es necesario reconocer, ante todo, agrega el Obispo de Roma, que los diferentes efectos negativos sobre el clima tienen su origen en la conducta diaria de personas, comunidades, pueblos y Estados. “Es necesario intervenir políticamente y, por tanto, tomar las decisiones necesarias, disuadir o fomentar conductas y estilos de vida que beneficien a las nuevas y a las futuras generaciones. Sólo entonces podremos preservar el planeta”.

Este aspecto es fundamental, afirma el Papa, ya que una gran parte de la población mundial vive en zonas rurales en contacto directo con los efectos del cambio climático, y ellos experimentan que, si el clima cambia, también sus vidas cambian. “Su diario acontecer se ve afectado por situaciones difíciles, a veces dramáticas, el futuro es cada vez más incierto y así se abre camino la idea de abandonar casas y afectos”. De la sabiduría de las comunidades rurales – señala el Pontífice – podemos aprender un estilo de vida que nos puede ayudar a defendernos de la lógica del consumo y de la producción a toda costa; lógica que, envuelta en buenas justificaciones, como el aumento de la población, en realidad sólo busca aumentar los beneficios.

Además, precisa el Obispo de Roma, no podemos olvidar que es también el clima el que contribuye a que la movilidad humana sea imparable. “Los datos más recientes nos dicen que cada vez son más los emigrantes climáticos, que pasan a engrosar las filas de esa caravana de los últimos, de los excluidos, de aquellos a los que se les niega tener incluso un papel en la gran familia humana. Un papel que no puede ser otorgado por un Estado o por un estatus, sino que le pertenece a cada ser humano en cuanto persona, con su dignidad y sus derechos”.

Muchas veces, también en cuanto Iglesia Católica – señala el Papa – hemos recordado que los niveles de producción mundial son suficientes para garantizar la alimentación de todos, a condición de que haya una justa distribución. “En efecto, sabemos que el mecanismo de la distribución se queda en teoría si los hambrientos no tienen un acceso efectivo a los alimentos, si siguen dependiendo de la ayuda externa, más o menos condicionada, si no se crea una relación adecuada entre la necesidad alimenticia y el consumo y, no menos importante, si no se elimina el desperdicio y se reducen las pérdidas de alimentos”.

Todos estamos llamados a cooperar en este cambio de rumbo, es la invitación conclusiva del Papa Francisco: los responsables políticos, los productores, los que trabajan en el campo, en la pesca y en los bosques, y todos los ciudadanos. “La voluntad de actuar no puede depender de las ventajas que se puedan obtener, sino que es una exigencia que está unida a las necesidades que surgen en la vida de las personas y de toda la familia humana… con el fin de conseguir que todo el mundo tenga cada día una alimentación suficiente y saludable”.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)

Texto completo del mensaje del Papa Francisco

Al Profesor José Graziano da Silva

Director General de la FAO

Muy ilustre Señor:

1.     El que la FAO haya querido dedicar la actual Jornada Mundial de la Alimentación al tema «El clima está cambiando. La alimentación y la agricultura también», nos lleva a considerar la dificultad añadida que supone para la lucha contra el hambre la presencia de un fenómeno complejo como el del cambio climático. Con el fin de hacer frente a los retos que la naturaleza plantea al hombre y el hombre a la naturaleza (cf. Enc. Laudato si’, 25), me permito ofrecer algunas reflexiones a la consideración de la FAO, de sus Estados miembros y de todas las personas que participan en su actividad.

¿A qué se debe el cambio climático actual? Tenemos que cuestionarnos sobre nuestra responsabilidad individual y colectiva, sin recurrir a los fáciles sofismas que se esconden tras los datos estadísticos o las previsiones contradictorias. No se trata de abandonar el dato científico, que es más necesario que nunca, sino de ir más allá de la simple lectura del fenómeno o de la enumeración de sus múltiples efectos.

Nuestra condición de personas necesariamente relacionadas y nuestra responsabilidad de custodios de la creación y de su orden, nos obligan a remontarnos a las causas de los cambios que están ocurriendo e ir a su raíz. Hemos de reconocer, ante todo, que los diferentes efectos negativos sobre el clima tienen su origen en la conducta diaria de personas, comunidades, pueblos y Estados. Si somos conscientes de esto, no bastará la simple valoración en términos éticos y morales.  Es necesario intervenir políticamente y, por tanto, tomar las decisiones necesarias, disuadir o fomentar conductas y estilos de vida que beneficien a las nuevas y a las futuras generaciones. Sólo entonces podremos preservar el planeta.

Las acciones que hay que realizar han de estar adecuadamente planificadas y no pueden ser el resultado de las emociones o los motivos de un instante. Es importante programarlas. En este cometido, las instituciones, llamadas a trabajar juntas, tienen un papel esencial, ya que las acciones individuales, si bien son necesarias, sólo son eficaces si se integran en una red compuesta de personas, entidades públicas y privadas, estructuras nacionales e internacionales. Esta red, sin embargo, no puede quedar en el anonimato; esta red tiene el nombre de fraternidad y debe actuar en virtud de su solidaridad fundamental.

2.     Todas las personas que trabajan en el campo, en la ganadería, en la pesca artesanal, en los bosques, o viven en zonas rurales en contacto directo con los efectos del cambio climático, experimentan que, si el clima cambia, también sus vidas cambian. Su diario acontecer se ve afectado por situaciones difíciles, a veces dramáticas, el futuro es cada vez más incierto y así se abre camino la idea de abandonar casas y afectos. Prevalece una sensación de abandono, de sentirse olvidados por las instituciones, privados de la ayuda que puede aportar la técnica, así como de la justa consideración por parte de todos los que nos beneficiamos de su trabajo.

De la sabiduría de las comunidades rurales podemos aprender un estilo de vida que nos puede ayudar a defendernos de la lógica del consumo y de la producción a toda costa; lógica que, envuelta en buenas justificaciones, como el aumento de la población, en realidad sólo busca aumentar los beneficios. En el sector del que se ocupa la FAO está creciendo el número de los que piensan que son omnipotentes y pueden pasar por alto los ciclos de las estaciones o modificar indebidamente las diferentes especies de animales y plantas, provocando la pérdida de esa variedad que, si existe en la naturaleza, significa que tiene ―y ha de tener― una función. Obtener una calidad que da excelentes resultados en el laboratorio puede ser ventajoso para algunos, pero puede tener efectos desastrosos para otros. Y el principio de precaución no es suficiente, porque muy a menudo se limita a impedir que se haga algo, mientras que lo que se necesita es actuar con equilibrio y honestidad. Seleccionar genéticamente un tipo de planta puede dar resultados impresionantes desde un punto de vista cuantitativo, pero, ¿nos hemos preocupado de las tierras que perderán su capacidad de producir, de los ganaderos que no tendrán pastos para su ganado, y de los recursos hídricos que se volverán inutilizables? Y, sobre todo, ¿nos hemos preguntado si ―y en qué medida― contribuirán a cambiar el clima?

Por tanto, no precaución, sino sabiduría. Esa que los campesinos, los pescadores, los ganaderos conservan en la memoria de las generaciones, y que ahora ven cómo está siendo ridiculizada y olvidada por un modelo de producción que sólo beneficia a pequeños grupos y a una pequeña porción de la población mundial. Recordemos que se trata de un modelo que, con toda su ciencia, consiente que cerca de ochocientos millones de personas todavía pasen hambre.

3.     La cuestión se refleja directamente en las emergencias diarias que las instituciones intergubernamentales, como la FAO, están llamadas a afrontar y tratar, conscientes de que el cambio climático no pertenece exclusivamente a la esfera de la meteorología. No podemos olvidar que es también el clima el que contribuye a que la movilidad humana sea imparable. Los datos más recientes nos dicen que cada vez son más los emigrantes climáticos, que pasan a engrosar las filas de esa caravana de los últimos, de los excluidos, de aquellos a los que se les niega tener incluso un papel en la gran familia humana. Un papel que no puede ser otorgado por un Estado o por un estatus, sino que le pertenece a cada ser humano en cuanto persona, con su dignidad y sus derechos.

Ya no basta impresionarse y conmoverse ante quien, en cualquier latitud, pide el pan de cada día. Es necesario decidirse y actuar. Muchas veces, también en cuanto Iglesia Católica, hemos recordado que los niveles de producción mundial son suficientes para garantizar la alimentación de todos, a condición de que haya una justa distribución. Pero, ¿podemos continuar todavía en esta dirección, cuando la lógica del mercado sigue otros caminos, llegando incluso a tratar los productos básicos como una simple mercancía, a usar cada vez más los alimentos para fines distintos al consumo humano,  o a destruir alimentos simplemente porque son muchos y se buscan más las ganancias, en vez de atender a las necesidades? En efecto, sabemos que el mecanismo de la distribución se queda en teoría si los hambrientos no tienen un acceso efectivo a los alimentos, si siguen dependiendo de la ayuda externa, más o menos condicionada, si no se crea una relación adecuada entre la necesidad alimenticia y el consumo y, no menos importante, si no se elimina el desperdicio y se reducen las pérdidas de alimentos.

Todos estamos llamados a cooperar en este cambio de rumbo: los responsables políticos, los productores, los que trabajan en el campo, en la pesca y en los bosques, y todos los ciudadanos. Por supuesto, cada uno en sus ámbitos de responsabilidad, pero todos con la misma función de constructores de un orden interno en las Naciones y un orden internacional, que consienta que el desarrollo no sea solo prerrogativa de unos pocos, ni que los bienes de la creación sean patrimonio de los poderosos. Las posibilidades no faltan, y los ejemplos positivos, las buenas prácticas, nos proporcionan experiencias que se pueden seguir, compartir y difundir.

4.     La voluntad de actuar no puede depender de las ventajas que se puedan obtener, sino que es una exigencia que está unida a las necesidades que surgen en la vida de las personas y de toda la familia humana. Necesidades materiales y espirituales, pero en cualquier caso reales, que no son el resultado de la decisión de unos pocos, de las modas o de estilos de vida que convierten a la persona en un objeto, a la vida humana en un instrumento, incluso de experimentación, y a la producción de alimentos en un mero negocio económico, al que hay que sacrificar hasta el alimento disponible, cuya finalidad natural es conseguir que todo el mundo tenga cada día una alimentación suficiente y saludable.

Estamos muy cerca de la nueva fase que convocará en Marrakech a los Estados Miembros de la Convención sobre el Cambio Climático para poner en práctica sus compromisos. Creo interpretar el deseo de muchos al pedir que los objetivos recogidos en el Acuerdo de París no queden en bellas palabras, sino que se concreten en decisiones valientes para que la solidaridad no sea sólo una virtud, sino también un modelo operativo en la economía, y que la fraternidad ya no sea una simple aspiración, sino un criterio de gobernabilidad nacional e internacional.

Estas son, Señor Director General, algunas reflexiones que quisiera hacerle llegar en este momento en el que se avecinan preocupaciones, agitaciones y tensiones causadas también por la cuestión del clima, que está cada vez más presente en nuestra vida cotidiana y que grava, ante todo,  sobre las condiciones de vida de muchos de nuestros hermanos y hermanas más vulnerables y marginados. Que el Todopoderoso bendiga sus esfuerzos al servicio de toda la humanidad.

Vaticano, 14 de octubre de 2016