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Carta del Papa a la FAO sobre el hambre en el mundo

Papa a la FAO: “Actuar con urgencia, los pobres no pueden esperar más”

El obispo de Roma exhorta a las autoridades del Organismo de Alimentación y Agricultura (FAO), a mejorar esfuerzos para cumplir con los objetivos tratados de eliminar la pobreza mundial para el 2030.

José Villanueva – Ciudad del Vaticano

El martes 16 de octubre, el Papa Francisco envía un mensaje al Director General de la Organización el Profesor José Graziano da Silva, por motivo de la celebración anual de la Jornada Mundial de la Alimentación, donde exhorta al organismo internacional tomar medidas urgentes para resolver la problemática de la hambruna mundial.

 

«Nuestras acciones son nuestro futuro, para un mundo de Hambre Cero para el 2030 es posible», viene a ser una acuciante llamada a la responsabilidad de todos los actores que están de acuerdo con los propósitos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un rugido para sacarnos del sopor que a menudo nos paraliza e inhibe”, menciona el Santo Padre.

Redoblar esfuerzos de trabajo

El Vicario de Cristo hace un llamado a todos los funcionarios de la FAO, así como al resto de organismos e instituciones nacionales e internacionales, sociedad civil y toda la humanidad a seguir redoblando esfuerzos para que a ninguna persona del mundo carezca de alimento alguno.

“Los pobres aguardan de nosotros una ayuda eficaz que los saque de su postración, no meros propósitos. En este siglo XXI, que ha visto considerables adelantos en el campo de la técnica, la ciencia, las comunicaciones y las infraestructuras, tendríamos que sonrojarnos por no haber conseguido los mismos avances en humanidad y solidaridad, y así satisfacer las necesidades primarias de los más desfavorecidos”, subraya el Pontífice.

El tiempo es superior al espacio

El Obispo de Roma anima a las autoridades de la FAO, a trabajar con más voluntad, para poder cumplir con los objetivos trazados de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

“La iniciativa Hambre Cero 2030 ofrece un marco propicio para ello y, sin duda, servirá para cumplir el segundo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, que busca «erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible». Alguno puede decir que aún tenemos doce años por delante para llevarlo a cabo. Y, sin embargo, los pobres no pueden esperar. Su calamitosa situación no lo permite”, resalta el Papa.

Respaldo de la Iglesia Católica

Como último punto, el Vicario de Cristo aconseja a los diferentes funcionarios de la FAO, a que desarrollen un enfoque más proactivo y sostenible para fomentar un ambiente de paz y la integración del desarrollo de todos los pueblos. De igual manera, el Papa Francisco confirma al director Da Silva de FAO, que cuentan con el apoyo de la Santa Sede en la lucha de reducción del hambre.

“No se dejan vencer por la indiferencia y por lo que escuchan el grito de los que no disponen de lo mínimo para llevar una existencia digna. Cuentan con la Iglesia católica que batalla cotidianamente en el orbe entero contra el hambre y la malnutrición, de múltiples formas y a través de sus variadas estructuras y asociaciones”, finaliza.

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Día mundial de la alimentación. Mensaje FAO

Urge redoblar los esfuerzos para acabar con el hambre y todas las formas de malnutrición

La ceremonia oficial del Día Mundial de la Alimentación subraya que el objetivo del Hambre Cero es todavía posible

Photo: ©Veejay Villafranca/NOOR for FAO

El tema del DMA de este año es: “Nuestras acciones son nuestro futuro”

16 de octubre de 2018, Roma – Los participantes en la ceremonia oficial del Día Mundial de la Alimentación celebrada en Roma, pidieron hoy mayor voluntad política y más apoyo financiero para acabar con el hambre y la malnutrición en todas sus formas, instando a la comunidad internacional a redoblar sus esfuerzos hasta lograr que todas las personas tengan alimentos suficientes y de calidad.

El tema de este año, “Nuestras acciones son nuestro futuro: un mundo con Hambre Cero para 2030 es posible”, subraya la necesidad urgente de intensificar los esfuerzos colectivos para alcanzar la meta del Hambre Cero. El Día Mundial de la Alimentación (DMA) se celebra en más de 150 países en el mundo.

“La lucha contra el hambre exige con urgencia una financiación generosa, la abolición de las barreras comerciales y, sobre todo, una mayor resiliencia frente al cambio climático, las crisis económicas y la guerra”, señaló el Papa Francisco en un mensaje especial leído en el evento.

El Pontífice instó a un enfoque del Hambre Cero que sea más proactivo y sostenido a lo largo del tiempo, y a medidas concretas para aumentar los fondos para fomentar la paz y el desarrollo de los pueblos y a impedir las armas y su comercio.

Añadió también que lamentaba que la solidaridad internacional pareciera “enfriarse”, y denunció la falta de voluntad política y el entusiasmo esenciales de los líderes políticos responsables, a los que calificó de “a menudo absorbidos por preocupaciones electorales o enfocados en planteamientos parciales, transitorios o limitados”.

“Nuestras acciones son nuestro futuro”

El DMA se celebra este año coincidiendo con conflictos, fenómenos meteorológicos extremos asociados al cambio climático, desaceleración económica y un rápido aumento de los niveles de sobrepeso y obesidad, que están revirtiendo el progreso realizado en la lucha contra el hambre y la malnutrición.

“Necesitamos poner en práctica sistemas alimentarios que proporcionen alimentos saludables y nutritivos que sean accesibles y asequibles para todos”, señaló el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, en su intervención.

Subrayó que el Hambre Cero no solo consiste en alimentar a las personas, sino también de proporcionarles los nutrientes que necesitan para llevar vidas saludables y productivas.

“Estamos presenciando la globalización de la obesidad”, advirtió.

“Si no encontramos formas concretas para detenerla, el número de personas obesas será pronto tan elevado como el número de personas subalimentadas en el mundo”, anunció, instando a mejorar al mismo tiempo la producción y el consumo de alimentos saludables de forma sostenible.

Graziano da Silva puso como ejemplo a Brasil, Perú y China, países a los que elogió por haber reducido significativamente el hambre en un corto período de tiempo, evidencia de que lograr el Hambre Cero es posible si existe voluntad política y apoyo financiero.

En un mensaje de video, el Secretario General de la ONU, António Guterres, denunció las muertes de la mitad de los bebés del mundo debido al hambre, que calificó de “intolerable”, y pidió a cada uno “hacer su papel para avanzar hacia sistemas alimentarios sostenibles”.

Otro de los participantes en el evento fue el Embajador de Buena Voluntad de la FAO para la Nutrición, el Rey Letsie III de Lesotho, quien dijo que “las dietas rurales también están cambiando gradualmente, desde los alimentos tradicionales, saludables y orgánicos a otros más comunes en las áreas urbanas. Se requiere un esfuerzo conjunto de toda la sociedad para superar este problema (la obesidad) de la misma manera como se hizo para combatir otros problemas públicos, como el VIH y la malaria”.

La Reina Letizia de España, a su vez Embajadora Especial de Buena Voluntad de la FAO para la Nutrición y uno de los oradores principales del DMA, dijo “que la educación integral para la salud sea parte de los programas escolares. Cerciorémonos de que los consumidores refuerzan su papel y realmente sepamos lo que están comprando y comiendo”.

El presidente del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), Gilbert F. Houngbo, señaló por su parte: “para que la agricultura africana alcance su potencial, necesita inversión. No solo en mayor productividad y rentabilidad, sino también en infraestructura, investigación y en políticas que den como resultado cadenas de valor que incluyan a los pequeños campesinos, y en particular a las mujeres y los jóvenes. Necesitamos la voluntad política y los compromisos presupuestarios, y lo que es más importante, debemos transformar los desafíos en oportunidades para las mujeres y los jóvenes rurales”.

En su intervención David Beasley, Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), recordó que: “hay buenas noticias. Hemos hecho grandes progresos en el mundo en los últimos cien años. Pero hoy, sabemos que vamos en dirección equivocada. Con toda nuestra riqueza, toda nuestra experiencia, toda nuestra tecnología, es una vergüenza para nosotros que un niño pase hambre. Todos seremos responsables. Pero creo que si todos trabajamos juntos, con el compromiso de hombres y mujeres de todo el mundo, podemos alcanzar el Hambre Cero“.

El Hambre Cero no es solo alimentar a la gente

El hambre en el mundo ha aumentado por tercer año consecutivo, afectando ahora a 821 millones de personas, una de cada nueve.

Pero también han crecido otras formas de malnutrición. En 2017, unos 150 millones de niños menores de cinco años (el 22 por ciento) sufrieron retraso del crecimiento, una de cada tres mujeres en edad reproductiva padecía anemia, y cerca de 2 000 millones de personas tenían sobrepeso, incluidos 38 millones de niños menores de cinco años con sobrepeso y 672 millones de adultos obesos.

Si bien el hambre se limita sobre todo a áreas devastadas por conflictos, sequías y pobreza extrema, la obesidad está en todas partes y está aumentando en el mundo. Tiene además un enorme coste socioeconómico: es un factor de riesgo para enfermedades como derrames cerebrales, dolencias cardíacas, diabetes y algunos tipos de cáncer, y su impacto económico global es de aproximadamente 2 billones de dólares EEUU anuales (un 2,8 por ciento del PIB mundial).

La obesidad y la anemia están aumentando a medida que los actuales sistemas alimentarios globales han hecho más disponibles y accesibles los alimentos procesados e industrializados, con alto contenido de grasas, azúcar, sal y aditivos químicos.

Hacia un futuro sin hambre

La FAO lidera junto a la OMS la implementación del Decenio de Acción sobre la Nutrición 2016-2025, y apoya a los países a hacer frente a las múltiples cargas de la malnutrición. Esto incluye adoptar una legislación para mejorar el etiquetado de los productos y prohibir los ingredientes dañinos; introducir la nutrición en los programas escolares; combatir la pérdida y el desperdicio de alimentos; y promover los alimentos frescos locales procedentes de la agricultura familiar.


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Argentina: carestía de alimentos en un País con fuerte producción alimenticia

Cuatro millones de argentinos sufren la carestía de alimentos, pese a que Argentina produce para 450 millones de personas

21 Septiembre 2018

Por este motivo y especialmente en tiempos de crisis, el país sudamericano debe apoyar a la agricultura familiar, que agrupa a más del 80% de los agricultores del país, según una experta de la ONU en derechos humanos.

La relatora especial sobre el derecho a la alimentación realizó este viernes en Buenos Aires una encendida defensa de la agricultura familiar de Argentina, que sirve para asegurar la disponibilidad de alimentos en unos momentos en que el país sufre una grave crisis económica.

Esta fue una de las principales conclusiones a las que llegó Hilal Elver tras una visita de diez días a la nación sudamericana donde visitó las provincias de Buenos Aires y Chaco. La experta se reunió con altos funcionarios gubernamentales, representantes del sistema de la ONU, miembros de la comunidad indígena Quom, familias de agricultores, representantes de organizaciones no gubernamentales, y diversos actores pertenecientes a la sociedad civil.

Según las cifras que maneja Elver, la agricultura familiar es de vital importancia para el país ya que agrupa alrededor del 80 por ciento de los agricultores en la Argentina y suministra casi la mitad de la fruta y verdura que se consume en el país.

“Entiendo los desafíos que enfrenta la Argentina, pero soy crítica respecto a decisión del gobierno de aprovechar la crisis económica actual para desmantelar el apoyo al sector de la agricultura familiar, mediante el despido de cerca de quinientos trabajadores y expertos del Ministerio de Agroindustria”.

Añadió que esta decisión, aparentemente estaría encaminada a promocionar “aún más la agricultura industrial orientada a la exportación, principalmente de soja y maíz”. En Argentina, la superficie de cultivo de soja es de 19 millones de hectáreas, el 56% de las áreas de cultivo en el país.

Adoptar este tipo de medidas durante una crisis económica impactará negativamente en el cumplimiento del derecho a la alimentación de las personas más pobres, destacó la relatora.

Los más vulnerables sufren más

Asimismo, las autoridades han de advertir de qué manera impactan las medidas de austeridad en la cesta de la compra de las capas más vulnerables de la población.

“En situaciones de crisis con una inflación extremadamente alta, las personas que ya son vulnerables -como los campesinos que no poseen tierras, los trabajadores agrícolas, los migrantes y pueblos originarios- sufren más, y el medio de subsistencia de muchos está en riesgo”.

La defensa del derecho a la alimentación es una obligación legal del gobierno y una cuestión de derechos humanos.

Entre las consecuencias que pudo percibir Elver señaló que hay “un creciente número de personas que va a comedores o se salta una comida, y que los niños se ven forzados a depender de los comedores escolares para su comida diaria”.

La experta subrayó que cuando un país sufre una crisis económica, la defensa del derecho a la alimentación “es una obligación legal del gobierno y una cuestión de derechos humanos”.

Además, destacó que el modelo agrícola de producción comercial masiva basado en la exportación, principalmente de soja y maíz transgénicos, no benefician el derecho a la alimentación ya que produce tasas de deforestación “peligrosamente altas”, el aumento de uso de agroquímicos en las tierras contamina el agua y son perjudiciales para la salud humana.Elver estima que Argentina produce alimentos para 450 millones de personas, sin embargo, alrededor de 4 millones de sus habitantes sufren “una seria inseguridad alimentaria”.

Por último, se mostró preocupada por el alto consumo de alimentos ultra procesados en Argentina, uno de los motivos por el cual el 60% de la población es obesa o padece sobrepeso.

La relatora presentará en marzo de 2019 un informe con sus recomendaciones finales al Consejo de Derechos Humanos de la ONU


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Corea del norte; las mujeres y los niños necesitan ayuda alimentaria.

Las mujeres y los niños no tienen que comer en Corea del Norte

PMA/Colin Kampschoer
En la República Popular de Corea, el Programa Mundial de Alimentos lleva a cabo una labor fundamental de ayuda.

11 Mayo 2018

El responsable del Programa Mundial de Alimentos indicó esta viernes que muchas madres y niños necesitan la ayuda humanitaria para poder alcanzar sus niveles nutricionales.

“He visto un país que está trabajando duro para lograr la seguridad alimentaria y una buena nutrición”, dijo el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, David Beasley, al concluir sus cuatro días de visita a la República Popular Democrática de Corea.

Esta agencia espera poder asistir a 650,000 mujeres y niños cada mes, suministrándoles comida con alto valor nutritivo que pueden corregir las faltas alimenticas en sus dietas.

La falta de fondos, sin embargo, ha hecho que las raciones que tiene que entregar se hayan visto reduciadas o incluso suspendidas en algunos casos.

“Fui a Coreal del Norte para escuchar, mirar y aprender con una mente abierta. Esta visita me ha dado la oportunidad de evaluar las necesidades que existen y las operaciones del PMA en el terreno”, dijo.

Añadió que existe una necesidad real de continuar la asistencia humanitaria especialmente cuando se trata de cumplir con las necesidades nutricionales de las madres y los niños.

 


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Venezuela: graves carencias en alimentación y medicinas.

Venezuela: La crisis de desatención del derecho a la salud obliga a miles de personas a huir

Luz Mery dio a luz en Colombia después de perder a su primer bebé en Venezuela por falta de atención médica © AI

Las graves violaciones del derecho a la salud, así como las dificultades para acceder a alimentos y otros servicios básicos, ponen en riesgo la vida de miles de personas en Venezuela y fomentan una crisis de migración forzada de ámbito regional, ha manifestado Amnistía Internacional hoy, en la presentación de su plataforma digital Salida de Emergencia.

“En Venezuela, la gente huye de una situación atroz, que ha convertido problemas de salud tratables en una cuestión de vida o muerte. Los servicios básicos de salud están colapsados y conseguir medicamentos esenciales es una lucha constante, por lo que miles de personas no tienen más remedio que buscar atención médica fuera del país”, ha señalado Erika Guevara-Rosas, directora de Amnistía Internacional en las Américas.

“No se puede optar por hacer nada. La comunidad internacional y el Estado venezolano deben comenzar de inmediato a cooperar para desactivar esta crisis explosiva.”

Las organizaciones locales de derechos humanos afirman que Venezuela padece un déficit de suministro de medicamentos del 80% o 90%; la mitad de los hospitales no están en funcionamiento, y el personal médico de los centros públicos, que proporcionan el 90% de los servicios de salud, se ha reducido en un 50%.

El gobierno venezolano niega la existencia de una crisis alimentaria y de salud y rechaza los ofrecimientos de ayuda y cooperación de la comunidad internacional.

Amnistía Internacional pide al Estado de Venezuela que colabore con la comunidad internacional para conseguir disponer de recursos técnicos y económicos con que garantizar el acceso a tiempo de todas las personas a una atención de la salud suficiente y de calidad.

A lo largo de 2018, Amnistía Internacional publicará en la plataforma digital http://www.amnistiaonline.org/SalidadeEmergencia casos de personas de Venezuela que buscan protección en otros países de las Américas, entre las que figuran mujeres embarazadas y personas con enfermedades crónicas que han salido del país en busca de atención esencial para la salud.

Las autoridades migratorias colombianas calculan que el número de personas de Venezuela ascendió a 550.000 el año pasado en el país.

Los servicios colombianos de salud proporcionaron tratamiento urgente a más de 24.000 personas venezolanas, según el Ministerio de Salud de Colombia. Los hospitales de las ciudades fronterizas de Maicao y Cúcuta atendieron en 2017 al doble o el triple de pacientes de Venezuela que el año anterior.

Entre quienes viajan a Colombia para acceder a la atención médica necesaria, tan sumamente escasa ahora en Venezuela, figuran centenares de mujeres embarazadas. De 2015 a 2016, últimos años de que se dispone de información oficial, la mortalidad materna aumentó en Venezuela más de un 65%, y la infantil, más de un 30%.

“El gobierno venezolano no puede seguir ignorando esta desesperada situación. Hacerlo supondrá condenar a la región a una de las peores crisis de refugiados jamás vistas.”


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Nuevo comportamiento con la alimentación.

Siete maneras de desperdiciar alimentos

SIETE MANERAS DE DESPERDICIAR ALIMENTOS

José Eizaguirre. Según la FAO, “Hasta un tercio de todos los alimentos se estropea o se desperdicia antes de ser consumido por las personas. Es un exceso en una época en la que casi mil millones de personas pasan hambre, y representa una pérdida de mano de obra, agua, energía, tierra y otros insumos utilizados en la producción de esos alimentos”. Un exceso y un escándalo denunciados, entre otros, por el papa Francisco: «Sabemos que se desperdicia aproximadamente un tercio de los alimentos que se producen, y “el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre”» (LS 50).

La FAO se refiere al desperdicio de alimentos que se producen y no se consumen, en particular:

  1. Alimentos que se producen y no se comercializan por estar presuntamente defectuosos (por ejemplo, fruta o verdura con alguna imperfección).
  2. Alimentos que se comercializan, no llegan a venderse (por estar próxima su fecha de caducidad, por constituir restos de existencias o por otros motivos comerciales), y son tirados a la basura.
  3. Alimentos que se venden y, por una mala gestión doméstica o de hostelería, no llegan a consumirse.

Pero estas tres maneras de desperdiciar alimentos deben completarse con otras cuatro menos conocidas:

  1. La propia manera de producir los alimentos en algunos casos es muy derrochadora. Por ejemplo, hacen falta diez kilos de pienso para producir un kilo de carne de ternera “industrial” (la que procede de animales estabulados, alimentados con pienso y sacrificados según un calendario programado). Piensos elaborados con cereales (fundamentalmente maíz y trigo) y soja, que son alimentos aptos para el consumo humano. Y sabemos que hay más alimento en diez kilos de cereales y soja que en un kilo de ternera. Cultivar soja y cereales, utilizando agua, fertilizantes, pesticidas y maquinaria agrícola movida por gasóleo, para destinarlos no a consumo humano sino a la fabricación de carne, con la importante pérdida de nutrientes que ese proceso supone, no solo es una ofensa a las personas que pasan hambre sino también es una manera muy derrochadora de producir alimentos.
  2. A esto habría que añadir que muchos procesos industriales producen alimentos de mala calidad. Volviendo al ejemplo, cultivar cereales, con toda la “mano de obra, agua, energía, tierra y otros insumos utilizados” y luego refinarlos, quitándoles el salvado del grano, es una desgraciada manera de producir alimentos incompletos, que alimentan menos que si se mantuvieran en su integridad. Efectivamente, los cereales integrales contienen minerales y vitaminas que no aportan los cereales refinados. Tanto esfuerzo y recursos para producir ese tipo de alimentos deliberadamente empobrecidos es otra manera, triste y escandalosa, de desperdicio derrochador.
  3. Por otra parte, recordemos que no nos alimenta lo que comemos sino lo que nuestro cuerpo asimila. Por eso, todo lo que hagamos por aprovechar al máximo los nutrientes que ingerimos contribuirá a evitar desperdiciarlos. Y esto empezando por una buena masticación, pues la saliva aporta enzimas que favorecen la asimilación de los nutrientes en el resto del aparato digestivo. Comer despacio y masticando bien, posibilitando una buena digestión de los alimentos, no solo supone indudables beneficios para la propia salud sino que se reviste de una dimensión ética y solidaria. En un mundo en el que casi mil millones de personas pasan hambre, ingerir alimentos y no asimilar parte de sus nutrientes por una mala masticación, supone un desperdicio de nutrientes que tiene también su dimensión ética, pues “el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre”. Por eso, masticar bien es una cuestión de justicia.
  4. Y finalmente, algo que resulta obvio: comer de más es otra triste manera de desperdiciar alimentos. Una forma de dieta en la que de manera habitual (no me refiero a ocasiones o celebraciones puntuales) comemos más de lo que realmente necesitamos, con las complicaciones y riesgos para la salud que ello entraña, no solo es una falta de cuidado hacia nuestro propio cuerpo sino una falta de consideración hacia las personas que no pueden comer lo suficiente.

Ante estas siete maneras de desperdiciar alimentos, ¿qué podemos hacer? Lo primero, ser conscientes y ponernos en camino de conversión. Y, si es nuestro caso, convertir algunas pautas de pensamiento y comportamiento:

  1. Cambiar nuestra rigurosa mentalidad ante los alimentos “imperfectos”. La fruta y la verdura con imperfecciones es tan nutritiva (y a veces más sabrosa) que esa otra impecable de presentación, que parece salida de una fábrica más que de un huerto. Si podemos, apuntarnos a algún grupo de consumo que distribuya verdura y fruta de productores cercanos y ecológicos.
  2. Ser conscientes de la dimensión política del derroche alimentario. Los criterios de fechas de consumo preferente y fechas de caducidad, así como las normativas que obligan a tirar alimentos en buen estado responden a políticas concretas establecidas por programas políticos elegidos por los ciudadanos (en Francia se ha prohibido por ley desperdiciar la comida sobrante de los supermercados). Es interesante y motivador conocer las actividades de la organización Feeding ZGZ, que lleva años combatiendo con creatividad el desperdicio de alimentos.
  3. Ser cuidadosos en casa en la gestión de la comida, para no tener que tirar nada. Comprar lo justo, planificar, congelar, compartir… ¡Todo menos desperdiciar comida!
  4. Comer menos carne y, sobre todo, evitar la carne de producción industrial, sobre todo la de ternera. Comer carne una o dos veces a la semana es suficiente para una alimentación equilibrada.
  5. Renunciar a los alimentos que nutren poco o nada (por ejemplo, las bebidas gaseosas). En particular, evitar los cereales refinados (pan, pasta, arroz) e irnos cambiando a los cereales integrales.
  6. Comer despacio, masticando bien, disfrutando de lo que comemos, siendo conscientes y agradecidos. «Estamos hablando de una actitud del corazón, que vive todo con serena atención (…) Ese momento de la bendición, aunque sea muy breve, nos recuerda nuestra dependencia de Dios para la vida, fortalece nuestro sentido de gratitud por los dones de la creación, reconoce a aquellos que con su trabajo proporcionan estos bienes y refuerza la solidaridad con los más necesitados» (LS 226-227).
  7. Y si comemos despacio, masticando bien, disfrutando con el sabor de cada bocado y aprovechando al máximo sus nutrientes, nos daremos cuenta de que nos saciamos antes, comeremos lo que nuestro cuerpo necesita, dejaremos de sentirnos pesados después de las comidas y, tal vez, nos sentiremos personas más conscientes, agradecidas y solidarias.


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Corea del Norte: crisis alimentaria por la sequía.

Una grave sequía pone en jaque la alimentación de muchos norcoreanos

La fuerte sequía en Corea del Norte afecta sobre todo a los cultuvos de arroz, maíz, papas y soja. Foto: FAO/ Cristina Coslet

20 de julio, 2017 — La producción agrícola en Corea del Norte ha sufrido graves daños debido a una prolongada sequía que pone en riesgo la seguridad alimentaria de su población, advirtió hoy la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Esto afectará a cultivos de arroz, maíz, papas y soja, según una evaluación llevada a cabo en conjunto con el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea.

Las principales zonas afectadas son el centro y sur del país, que generan dos tercios de la producción nacional, especialmente de cereales.

La cosecha de junio de 2017 quedó reducida en un 30% y aunque ésta representa solamente el 10% de la producción anual, es fundamental porque constituye la principal fuente de suministros alimenticios durante la temporada de carestía en agosto y septiembre.

“Lo que estamos viendo este año no se ha visto desde 2001. Los niveles de lluvia están incluso muy por debajo de los de 2001, año en que se vivió una grave sequía y una fuerte bajada de la producción”, señaló Félix Baqueano, economista de la FAO.

La FAO recomendó intervenciones inmediatas para apoyar a los agricultores afectados y evitar que adopten estrategias de supervivencia extremas, como la reducción de la ingesta diaria de alimentos.