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Papa en audiencia a las Universidades católicas

Audiencia del Papa a los participantes en el congreso de la Federación Internacional de las Universidades CatólicasAudiencia del Papa a los participantes en el congreso de la Federación Internacional de las Universidades Católicas  (ANSA)

Que la promoción humana caracterice el compromiso de la Universidad Católica

En su audiencia con los participantes en el congreso de la Federación Internacional de las Universidades Católicas, dedicado a las nuevas fronteras para los líderes universitarios, Francisco los exhortó a una formación que promueva el bien común. “Superar el legado de la Ilustración” y coordinando el lenguaje “de la mente”, “del corazón” y “de la mano”. Es decir, que se piense “en armonía” con lo que se siente y se hace

Giada Aquilino – Ciudad del Vaticano

Perseguir con “constancia y profesionalidad” soluciones que conduzcan a un “progreso civil y cultural para las personas y para la humanidad” marcado por la “solidaridad”. Es el mandato del Santo Padre a los participantes en el congreso de la Federación Internacional de las Universidades Católicas (FIUC), sobre el tema: “Nuevas fronteras para los líderes universitarios. El futuro de la salud y el ecosistema de la Universidad”.

Respuestas adecuadas

Al recibirlos en el Vaticano, el Pontífice recordó los “desafíos sin precedentes” para las Universidades que hoy provienen “del desarrollo de las ciencias, de la evolución de las nuevas tecnologías y de las exigencias de la sociedad, que soliciten a las instituciones académicas a dar respuestas adecuadas y actualizadas”.

La fuerte presión, advertida en los diversos ámbitos de la vida socioeconómica, política y cultural, interpela, por lo tanto, la vocación misma de la Universidad, en especial la tarea de los profesores de enseñar, investigar y preparar a las generaciones jóvenes para que lleguen a ser no sólo profesionales cualificados en las distintas disciplinas, sino también protagonistas del bien común, líderes creativos y responsables de la vida social y civil con una visión correcta del hombre y del mundo. En este sentido, las Universidades de hoy deben preguntarse acerca de la contribución que pueden y deben dar para la salud integral del hombre y para una ecología solidaria.

Proyectos solidarios

Francisco observó que las Universidades Católicas deberían advertir “aún más agudamente” estas exigencias, estudiando “problemáticas antiguas y nuevas” en su especificidad e inmediatez, “pero siempre desde una perspectiva personal y global”.

La interdisciplinariedad, la cooperación internacional y el intercambio de recursos son elementos importantes para que la universalidad se traduzca en proyectos solidarios y fructíferos en favor del hombre, de todos los hombres y también del contexto en el que ellos crecen y viven.

Los tres lenguajes

El Papa observó además que el desarrollo de las tecno-ciencias está destinado a influir “de manera creciente” en la salud física y psicológica de las personas: toda enseñanza – subrayó – implica también un cuestionamiento acerca de los “por qué”, con una reflexión “sobre los fundamentos y sobre los fines de cada disciplina”.

Una educación reducida a la mera educación técnica o a la mera información se convierte en una alienación de la educación; creer que se puede transmitir un conocimiento que se abstrae de su dimensión ética sería como renunciar a educar. Es necesario superar el legado de la Ilustración. Educar, en general, pero sobre todo en las Universidades, no es sólo llenar la cabeza de conceptos. Se necesitan tres lenguajes. Es necesario que entren en juego tres lenguajes: el lenguaje de la mente, el lenguaje del corazón y el lenguaje de las manos, de manera que se piense en armonía con lo que se siente y se hace; se sienta en armonía con lo que se piensa y se hace y se haga en armonía con lo que se siente y se piensa. Una armonía general, no separada de la totalidad.

Una nueva episteme

Francisco subrayó también una idea de educación concebida como “un proceso teleológico”, orientado hacia un fin y, por lo tanto, hacia una visión precisa del hombre, a la que añade asimismo un “carácter típicamente epistemológico” que concierne universalmente a toda la gama del saber: humanista, natural, científica y tecnológica.

El vínculo entre conocimiento y finalidad alude al tema de la intencionalidad y al papel del sujeto en todo proceso cognitivo. Y así llegamos a una nueva episteme; es un reto: hacer una nueva episteme. La epistemología tradicional había subrayado este papel considerando el carácter impersonal de todo conocimiento como una condición de objetividad, requisito esencial de la universalidad y de la comunicabilidad del saber. Hoy, sin embargo, numerosos autores señalan que no hay experiencias totalmente impersonales: la forma mentis, las convicciones normativas, las categorías, la creatividad, las experiencias existenciales del sujeto representan una “dimensión tácita” del conocimiento pero siempre presente, un factor indispensable para la aceptación del progreso científico. No podemos pensar en una nueva episteme de laboratorio, no va, pero de  la vida sí.

Contexto cristiano y red universitaria

El Pontífice añadió que de modo especial la FIUC está llamada a asumirse el “imperativo moral” de trabajar para “realizar una comunidad académica internacional más unida”, afrontando “con más convicción” sus propias raíces en ese contexto cristiano “del que las universidades tuvieron su origen” y consolidando la red entre las Universidades de antiguo nacimiento y las más jóvenes.

El ecosistema de las Universidades se construye si cada universitario cultiva una sensibilidad particular, esa que le ha sido dada por su atención por el hombre, por todo el hombre, por el contexto en el que vive y crece y por todo lo que contribuye a su promoción.

La comunidad universitaria

Aludiendo al tema del congreso, la formación de los líderes de las Universidades, Francisco subrayó la importancia de “invertir el tiempo académico” con el fin de desarrollar “no sólo la mente, sino también el corazón” y “la conciencia y las habilidades prácticas del estudiante”.

El conocimiento científico y teórico debe ser amasado con la sensibilidad del estudioso e investigador para que los frutos del estudio no sean adquiridos en un sentido autorreferencial, sólo para afirmar la propia posición profesional, sino que sean proyectados en un sentido relacional y social. En última instancia, así como todo científico y todo hombre de cultura tiene la obligación de servir más, porque sabe más, así también la comunidad universitaria, especialmente si es de inspiración cristiana, y el ecosistema de las instituciones académicas deben responder en su conjunto a la misma obligación.

John Henry Newman

De aquí su mención al recién canonizado Cardenal John Henry Newman, Patrono de la FIUC, porque la Iglesia – precisó en “The Idea of a University” – “no tiene miedo del conocimiento”: ella “purifica todo”, “no sofoca ningún elemento de nuestra naturaleza, sino que cultiva todo”.


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Universidades del mundo frente al cambio climático.

Universidades de todas las regiones del mundo declaran la emergencia climática

YAK (Yacine Ait Kaci)
Inspirados por Greta Thunberg, estudiantes de más de 120 países se tomaron las calles para pedir acción contra el cambio climático.

10 Julio 2019

Ante la grave amenaza que supone el calentamiento global y ante el sentimiento de muchos jóvenes de todo el mundo de que las escuelas y universidades han reaccionado de forma muy lenta ante la crisis que ahora sufrimos, miles de universidades se han unido y se han comprometido a convertirse en carbono neutrales en 2030. ONU Medio Ambiente da la bienvenida a esta decisión.

Organizaciones que representan a más de 7000 universidades en los seis continentes han declarado este miércoles una emergencia climática y han acordado un plan para abordar la crisis y convertirse en carbono neutrales en 2030.

“Como instituciones y redes de educación superior y universitaria de todo el mundo, declaramos colectivamente una emergencia climática en reconocimiento de la necesidad de una transformación social drástica para combatir la creciente amenaza del cambio climático”, anunciaron en una carta.

El plan de tres puntos firmado por las organizaciones incluye:

  • el compromiso de convertirse en carbono neutrales para 2030 o a más tardar en 2050
  • movilizar más recursos para la investigación del cambio climático orientada a la acción y la creación de habilidades
  • elevar el papel de la educación ambiental y sobre sostenibilidad a través de programas de estudio y de divulgación en campus y comunidades.

“Las mentes jóvenes que están formadas por nuestras instituciones deben estar equipadas con el conocimiento, las habilidades y la capacidad para responder a los desafíos cada vez mayores del cambio climático. Todos debemos trabajar juntos para nutrir un planeta habitable para las generaciones futuras y desempeñar nuestro papel en la construcción de un futuro más verde y más limpio para todos”, se lee en la misiva.

La primera vez que las Universidades se unen

Esta es la primera vez que universidades se reúnen para hacer un compromiso colectivo de cara a la emergencia climática. La iniciativa es encabezada por la Alianza para el Liderazgo en Sostenibilidad en la Educación (EAUC), la organización Second Nature, con sede en Estados Unidos, y la Alianza de Jóvenes y Educación de ONU Medio Ambiente.

La carta se compartirá con los ministros que se reunirán este miércoles en Nueva York en la Iniciativa de Sostenibilidad de la Educación Superior y ha sido publicada en vísperas de la celebración en septiembre de la Cumbre sobre la Acción Climática, convocada por el Secretario General, António Guterres.

Declaramos colectivamente una emergencia climática en reconocimiento de la necesidad de una transformación social drástica.

El documento fue firmado por instituciones como la Universidad Tongji (China), la Universidad Estatal de California (EE.UU.), la Universidad de Zayed (Emiratos Árabes Unidos), la Escuela de Negocios KEDGE (Francia), la Universidad Strathmore (Kenia), la Universidad de Guadalajara (México) y la Universidad de Glasgow (Reino Unido).

El anuncio también está respaldado por las principales redes de educación a nivel mundial, como la Alianza Global y la Iniciativa de Liderazgo Globalmente Responsable, que se han comprometido a cumplir los objetivos sugeridos.

Una buena noticia

Lo que enseñamos moldea el futuro. Damos la bienvenida a este compromiso de las universidades para lograr la neutralidad climática en 2030 y ampliar sus esfuerzos en el campus”, dijo Inger Andersen, directora ejecutiva de ONU Medio Ambiente.

“Los jóvenes están liderando el llamado a la acción global para abordar los desafíos climáticos y ambientales. Las iniciativas que involucran directamente a los estudiantes en este trabajo crucial son una contribución valiosa para lograr la sostenibilidad ambiental”, añadió Andersen.

Algunos centros de estudio ya han tomado medidas ejemplares de sostenibilidad, como la Universidad Strathmore de Kenia, que funciona con energía limpia y ha establecido su propio sistema de conexión a una red fotovoltaica de 600 kilovatios, y la Universidad Tongji de China, que ha invertido significativamente en un plan de estudios de educación para la sostenibilidad y está animando a otras instituciones a hacer lo mismo. En Estados Unidos, la Universidad Americana y la Universidad Colgate ya han alcanzado la neutralidad del carbono.

“Los jóvenes de todo el mundo sienten que las escuelas y universidades han reaccionado de forma muy lenta ante la crisisque ahora sufrimos. Damos la bienvenida a la noticia de que están declarando una emergencia climática. No tenemos tiempo que perder. Pediremos a aquellos que aún no han apoyado esta iniciativa, que se unan. Y por supuesto, lo más importante es la acción que está por venir”, dijo Charlotte Bonner, directora de Estudiantes Organizados para la Sostenibilidad.

Los jóvenes están liderando el llamado a la acción global para abordar los desafíos climáticos y ambientales.

La expectativa es que más de 10.000 instituciones de educación superior se incorporen al movimiento este año. Los gobiernos están invitados a apoyar la iniciativa con incentivos para el cumplimiento de los compromisos.

Video relacionado:

En septiembre de 2018, el Secretario General, António Guterres, advirtió de la peligrosa amenaza que representa el cambio climático y señaló los enormes beneficios que la acción climática generará. En él, pidió a los líderes de todo el mundo que afronten este reto y se mostró esperanzado de que los jóvenes de hoy serán la guía hacia un nuevo futuro más ecológico.


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Nicaragua: recorte de ayudas del gobierno a la Universidad de los jesuitas

NicaraguaNicaragua  (ANSA)

Jesuitas de Centro América preocupados por reducción de fondos a la UCA, Managuahttps://www.un.org/es/

La Compañía de Jesús en Centroamérica, en un comunicado, expresa su preocupación y cercanía al pueblo nicaragüense y denuncia la reducción de fondos que está sufriendo la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua, dirigida por los jesuitas. La nota nos invita a orar para que “este 2019 sea un año nuevo y diferente para Nicaragua”, con la esperanza de que “se restablezca el estado de derecho y que se restauren todas las libertades constitucionales”

Ciudad del Vaticano

Los jesuitas centroamericanos expresan su preocupación por la reducción de los fondos estatales para la Universidad Centroamericana en Managua, Nicaragua.

Cercanos al pueblo nicaragüense

Los jesuitas hacen eco de las palabras que el Papa Francisco dirigió las pasadas navidades animando a la reconciliación en el país, así como piden “un diálogo que restablezca el Estado de derecho, que restituya todas las libertades constitucionales, que garantice el respeto irrestricto de los derechos humanos de la población, y que, revierta el proceso de destrucción económica al que, según los especialistas en la materia, el país está siendo empujado”.

Preocupación por la reducción de fondos para la Universidad Centroamericana

Los jesuitas expresan su preocupación “por la reducción sustancial de los fondos que la Universidad Centroamericana ha recibido de acuerdo con la Constitución, desde 1990 como miembro del Consejo Nacional de Universidades”. Y expresan su solidaridad con la comunidad educativa y los órganos de gobierno de la UCA “por los inevitables efectos que la reducción sustancial de la financiación tendrá sobre el funcionamiento de la Universidad y su servicio al país”.

La nota denuncia que “por prejuicios ideológicos e intereses políticos partidistas, se perjudica el aporte de una institución académica que, inspirada en los valores éticos del cristianismo, se compromete a poner la razón, la ciencia y el pensamiento al servicio del desarrollo humano integral de Nicaragua


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Congreso mundial de universidades de jesuitas. Firma del estatuto en Loyola.

A foundational moment in a foundational place

Coaches departed early in the morning to take all the members of the IAJU Assembly from Bilbao to Loyola. It is a one hour trip to the Urola Valley, a beautiful place in the heart of the Basque Country with a spectacular natural environment and an astounding historical and monumental heritage. The Sanctuary of Loyola, built around the Loyola family Tower House, is the spiritual center of the region and a foundational reference for the Ignatian family worldwide. “This is where everything started 500 years ago” stated Ignacio Echarte SJ, former Secretary of the Society and now a member of the community of Loyola, in his welcoming message.

In this extremely significant place, Jesuit universities from across the world officially constituted today the Association that will afford new opportunities for collaboration among them. The Charter of the new institution was signed at the altar of the Basilica by the Superior General of the Society of Jesus, Arturo Sosa SJ, the Secretary of Higher Education, Michael J. Garanzini SJ and one representative from each of the six Conferences or regions of the Society of Jesus: Latin America, Europe, Asia Pacific, South-Asia, Canada and the United States, and Africa and Madagascar.

Before signing the founding document, Superior General Arturo Sosa delivered his main address to the Assembly. Entitled “The University as a source of a reconciled life”, his words expressed how universities’ endeavours are a way of fulfilling the mission of reconciliation defined by the General Congregation. It is a mission that needs to be carried out with creative loyalty to our tradition and through collaboration. By creating the International Association of Jesuit Universities (IAJU) “we can usher in a new era and a new style of fruitful work within the university”.

During the day, the participants were grouped into the six Conferences of the Society of Jesus, where they discussed specific priorities for each context. The Father General spent half an hour with each of them. We will know some of the results of these discussions tomorrow at the plenary of the Assembly. The day also included some group visits to emblematic Ignatian places around the Sanctuary: the family home of Ignatius, with its Chapel of the Conversion (“the heart of the Sanctuary”); the Hospital of Magdalena, where Ignatius decided to stay when he returned to Azpeitia in 1535; and the birthplace of Blessed Francisco Gárate.

In the afternoon a Holy Mass was held at the Basilica presided by the Father General Arturo Sosa, along with the Provincial of Spain, Antonio España SJ, the Secretary for Higher Education, Michael J. Garanzini SJ, and the Rector of the Sanctuary of Loyola, Juan Miguel Arregui SJ. It was, without doubt, one of the most emotional moments of the entire IAJU Assembly. In his homily, the Father General spoke about the need for “detachment” to follow in Jesus’s steps. This need “not only applies to individuals, but also to institutions”: detachment from what they possess, detachment from what they are and used to be. It is in this same vein that the Society of Jesus has expressed its will to “take the step to become an apostolic body of collaborators, men and women, in a mission of reconciliation and justice”.

A spectacular group photo taken on the staircase of the Sanctuary was the perfect ending to this beautiful day that had moments that are already part of the history of Jesuit higher education and will forever form part of the personal memories of those gathered today in this holy place.


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Cesa como rector de una universidad en Buenos Aires un amigo del Papa

Argentina: El “escriba” del Papa deja la rectoría de la universidad

De manera sorpresiva Víctor Manuel Fernández deja la rectoría de la Universidad Católica Argentina. Lo sucederá un laico, el primero en la historia de esa casa de estudios, en un cambio aprobado por la Santa Sede

El arzobispo Víctor Manuel Fernández

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Pubblicato il 23/04/2018
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Es conocido coloquialmente como el “ghostwriter” del Papa. Su “escriba” para documentos y escritos de relevancia, como la exhortación apostólica “Amoris Laetitiae”. Cuando todavía era arzobispo de Buenos Aires, Francisco lo quiso como rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina. Pero en el Vaticano dilataron su nombramiento. Una vez elegido pontífice, decidió elevarlo a la dignidad del episcopado como arzobispo. Es Víctor Manuel Fernández. De manera sorpresiva, este lunes se anunció su salida del rectorado de la UCA. Quedará a la espera de un nuevo destino pastoral.

 

Lo informó la propia universidad, argumentando que se completó el período de gestión acordado con Fernández por el gran canciller de esa casa de estudio, el cardenal y arzobispo porteño Mario Aurelio Poli. Este mismo 23 de abril se informó de la designación, en su lugar, del doctor Miguel Ángel Schiavone, el cual recibió la confirmación de la Santa Sede a su nombramiento. La decisión, como resulta obvio, cuenta con el visto bueno del Papa. O su anuencia, al menos.

 

El cambio de estafeta se concretará el próximo miércoles 25 de abril, cuando el nuevo rector asumirá todas sus funciones. Después, el acto público en el cual se presentará formalmente y realizará su juramento, está previsto para el 9 de mayo por la tarde, en el auditorio San Agustín del Campus de la institución en la exclusiva zona de Puerto Madero.

 

Antes, este martes 24, el rector saliente (arzobispo titular de Tiburnia) se despedirá de la comunidad universitaria con una misa en la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús ubicada en el Edificio Santa María del mismo Campus.

 

Una transición que no se esperaba. Con la llegada de Bergoglio al pontificado, Víctor Manuel Fernández, “tucho” como se le conoce coloquialmente, se hizo conocido como el “teólogo del Papa”. Muchos y variados observadores lo indican como el hombre detrás de textos fundamentales de Francisco como “Evangelii Gaudium”, su primera exhortación apostólica y considerada como la hoja de ruta de Francisco para su papado.

 

Por su cercanía con Francisco, en Argentina su nombre ha sonado como candidato para asumir diversas arquidiócesis del país. Por ejemplo la de Tucumán, cuyo anterior titular -Alfredo Zecca- renunció de manera precipitada en mayo de 2017 en extrañas circunstancias. Entonces justificó su salida a causa de una enfermedad, pero nunca se circunstanciaron las supuestas dolencias.

 

En últimas fechas suena como sucesor de Héctor Aguer, el arzobispo de La Plata, quien el próximo 24 de mayo cumplirá los 75 años y presentará su renuncia obligatoria por límite de edad. Aunque en esa ciudad bonaerense sonaba fuerte la posibilidad de la designación de un coadjutor para él, finalmente el Papa optó por dejarlo con plena autoridad en su puesto.

 

Aguer no está bien de salud, en los últimos años ha sufrido diversas caídas e incluso alguna quebradura de cadera. Estas situaciones han mermado mucho su presencia en la arquidiócesis, que se debate en encendidas discusiones internas. El propio arzobispo ha confiado a su círculo más cercano que Francisco le ha dicho que lo mantendrá en el puesto hasta septiembre, aunque su sucesión podría adelantarse.

 

En su comunicado, la universidad católica agradeció a Víctor Fernández por sus “ocho años de servicio”. Él asumió el puesto de rector el 15 de diciembre de 2009, pero debió esperar 17 meses antes de realizar el juramento correspondiente, el 20 de mayo de 2011. Esto por la falta de un beneplácito definitivo de parte de la Congregación para la Educación Católica del Vaticano.

 

La institución reconoció que bajo su rectorado se pudo completar la construcción de los cuatro Campus de la UCA (Buenos Aires, Mendoza, Paraná y Rosario) incluyendo la iglesia mayor de la Universidad. Se creó el Vicerrectorado de Investigación e Innovación Académica, la Facultad de Ciencias Sociales, la Sede Colegiales del Colegio “Santo Tomás de Aquino” y el Colegio “Papa Francisco” (Mendoza).

 

También se abrió la Coordinación de Compromiso Social, que ofrece diversos programas sociales y educativos en villas de Buenos Aires; se procuró una creciente presencia pública en el medio ampliando las actividades del Observatorio de la Deuda Social y facilitando espacios de diálogo acerca de las problemáticas de la sociedad.

 

El comunicado aclaró que Fernández “colaborará con el nuevo rector en tareas de asesoría a la espera de su próximo destino pastoral”.

 

Al mismo tiempo dio detalles del nuevo rector: Miguel Ángel Schiavone, un doctor en medicina por la Universidad de Buenos Aires, de 64 años, especialista en clínica médica y en salud pública. Entre otras cosas se desempeñó como subdirector médico del Hospital Fernández (2001-2007), subsecretario de salud de la ciudad de Buenos Aires (2008-2009), presidente de la Sociedad Argentina de Administración Hospitalaria, además de otros cargos en el Ministerio de Economía y en el Ministerio de Salud de la Nación.

 

También fue decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la propia universidad. Ha recibido importantes premios; de la Asociación Médica Argentina y de la Academia Nacional de Medicina, entre otros. Será el primer rector laico de la UCA, después de dos obispos y tres sacerdotes.


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Las universidades católicas llamadas a una revolución cultural? Comentario de Vat. Insider

El “despertador” del Papa para las Universidades católicas

Deberían convertirse en centros de propulsión para que se pueda dar el «cambio de paradigma», el «nuevo modelo de desarrollo» que el Pontífice, en sintonía con el ignorado magisterio social de sus predecesores, sigue pidiendo

El “despertador” del Papa para las Universidades católicas

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Pubblicato il 29/01/2018
Ultima modifica il 29/01/2018 alle ore 15:01

La constitución apostólica “Veritatis gaudium” no representa (o no solamente representa) la actualización indispensable de las normas técnicas sobre los curricula de estudios o las maestrías en los Ateneos católicos y de las facultades eclesiásticas. El proemio del documento firmado por Francisco contiene, de hecho, una indicación que se espera no pase inobservada y que no quede sin ser aplicada.

 

El Papa, efectivamente, llegó a definir una «revolución cultural» la que se espera de las instituciones académicas católicas, desgraciadamente a menudo adormiladas. El sistema educativo universitario y post-universitario vinculado con la Iglesia católica debería convertirse, escribe Bergoglio, en un «providencial laboratorio cultural» para leer e interpretar una realidad en rápido movimiento como la del presente.

 

La crisis antropológica (con la pérdida del sentido de la sacralidad de la vida, la manipulación genética, la inteligencia artificial que podría peligrosamente sustituir el trabajo humano, el resurgimiento de la xenofobia y del racismo, una economía y una finanza que ya guían la política, en lugar de ser guiadas por ella, y que solamente pretenden la acumulación de riquezas) se relaciona con la grave crisis ambiental que está viviendo el planeta. Los fenómenos migratorios y las numerosas guerras (la «tercera guerra mundial en pedacitos», como la llama el Papa) están conectados con las dos crisis antes mencionadas. El mérito de la encíclica social “Caritas in veritate” de Benedicto XVI fue el de incluir entre las emergencias sociales la crisis ética, superando, pues, la división entre cristianos “comprometidos con lo social” y cristianos “de la defensa de la vida”. El mérito de la encíclica social “Laudato si’” de Francisco es haber puesto en evidencia la interdependencia, las estrechas conexiones entre la crisis antropológica y la crisis ambiental.

 

Desde que comenzó su Pontificado, siguiendo los pasos de sus predecesores, cuyo magisterio social fue culpable y a veces interesadamente ignorado por el mismo mundo católico, el Papa Francisco ha apuntado el dedo contra una «economía que mata», poniendo en discusión el paradigma actual del desarrollo. Ese modelo capitalista y liberal solo de nombre sigue siendo considerado dogmáticamente intocable por la crema y nata de los economistas y hombres de finanzas del mundo católico, incapaces de reconocer en algunas de sus propagandas esas «estructuras de pecado» a las que se refería la encíclica “Sollicitudo Rei Socialis” de Juan Pablo II.

 

Desde hace ya cinco años, el actual Sucesor de Pedro, volviendo a llamar la atención sobre páginas memorables y determinantes del magisterio social de la Iglesia (por ejemplo la profética encíclica “Quadragesimo anno” promulgada por Pío XI –Papa que nadie acusaría de tener simpatías marxistas– tras la crisis de Wall Street, en la quei lustra claramente la crisis que vivimos llegando a hablar del «imperialismo internacional del dinero»), sigue pidiendo simplemente que el actual sistema sea revisado porque ya no es sostenible y, seguramente, podría llevar al mundo hacia el abismo.

 

Es por ello que ahora el Papa Francisco da una responsabilidad nueva a los Ateneos católicos, de los cuales, a decir verdad, se habría esperado desde hace tiempo mayor capacidad en las relaciones, para hacer proyectos, para trabajar concretamente con tal de encontrar respuestas útiles a todos para interpretar y gobernar los cambios que se están llevando a cabo y evitar que se vuelvan contra el hombre, contra la vida, contra el trabajo, contra la construcción de una sociedad más humana y justa.

 

«El problema –escribe Francisco– es que no disponemos todavía de la cultura necesaria para enfrentar esta crisis y hace falta construir liderazgos que marquen caminos. Esta enorme e impostergable tarea requiere, en el ámbito cultural de la formación académica y de la investigación científica, el compromiso generoso y convergente que lleve hacia un cambio radical de paradigma, más aún (me atrevo a decir) hacia “una valiente revolución cultural”».

 

Y no lo dice solo por decirlo. Ya el hecho de que se sienta en la necesidad de espolear de esta manera al mundo académico vinculado con la Iglesia demuestra que en muchos casos las Universidades y centros de investigación han faltado a su más auténtica labor. Incluso ateneos con historias ilustres se han adormilado en sus laureles para conducir una vida en quietud: investigadores y profesores han llegado a demostrarse más interesados en las asesorías y en no molestar a nadie, en lugar de elaborar ideas y proyectos para el futuro. No es el momento de buscar responsabilidades para este desierto que a veces caracteriza a instituciones que ya no son capaces de hacer que viva nuevamente su glorioso pasado. Lo cierto es que las responsabilidades no son completamente de los Ateneos, que corren el peligro, aunque sean católicos, de conformarse a los vicios que caracterizan en general el mundo universitario: lobbies, barones, carreras que avanzan más por pertenencia que por los méritos.

 

Habría que volver a dar vida a ese círculo virtuoso que, por ejemplo en Italia, durante la época del fascismo, llevó a toda una generación de jóvenes estudiosos, laicos católicos, que orbitaban alrededor de la Federación Universitaria de Católicos Italianos (FUCI) y de la Universidad Católica, a pensar en el futuro del país, imaginando reformas institucionales, económicas y el desarrollo del estado social. Laicos que sabían arriesgarse, acompañados por guías excepcionales, como Giovanni Battista Montini, el futuro Pablo VI, el Papa de la “Populorum progressio” y de la “Evangelii nuntiandi”.

 

 

Las palabras de Francisco sobre la “revolución cultural” representan, pues, un despertador para un mundo que debería ser la vanguardia del pensamiento del proyecto para traducir en propuestas concretas el patrimonio de la Doctrina social. Un mundo, el e las universidades católicas, llamado a saber leer lo que se mueve desde abajo en nuestras sociedades, para elaborare indicar posibles salidas a la crisis. Y precisamente para ello el Papa se encomienda al Sistema educativo superior católico, que representa una extraordinaria posibilidad incluso para el testimonio misionero de la Iglesia.


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Nuevo papel de las Universidades católicas ante la sociedad actual. Comentario.

El “despertador” del Papa para las Universidades católicas

Deberían convertirse en centros de propulsión para que se pueda dar el «cambio de paradigma», el «nuevo modelo de desarrollo» que el Pontífice, en sintonía con el ignorado magisterio social de sus predecesores, sigue pidiendo

El “despertador” del Papa para las Universidades católicas

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Pubblicato il 29/01/2018
Ultima modifica il 29/01/2018 alle ore 15:01

La constitución apostólica “Veritatis gaudium” no representa (o no solamente representa) la actualización indispensable de las normas técnicas sobre los curricula de estudios o las maestrías en los Ateneos católicos y de las facultades eclesiásticas. El proemio del documento firmado por Francisco contiene, de hecho, una indicación que se espera no pase inobservada y que no quede sin ser aplicada.

 

El Papa, efectivamente, llegó a definir una «revolución cultural» la que se espera de las instituciones académicas católicas, desgraciadamente a menudo adormiladas. El sistema educativo universitario y post-universitario vinculado con la Iglesia católica debería convertirse, escribe Bergoglio, en un «providencial laboratorio cultural» para leer e interpretar una realidad en rápido movimiento como la del presente.

 

La crisis antropológica (con la pérdida del sentido de la sacralidad de la vida, la manipulación genética, la inteligencia artificial que podría peligrosamente sustituir el trabajo humano, el resurgimiento de la xenofobia y del racismo, una economía y una finanza que ya guían la política, en lugar de ser guiadas por ella, y que solamente pretenden la acumulación de riquezas) se relaciona con la grave crisis ambiental que está viviendo el planeta. Los fenómenos migratorios y las numerosas guerras (la «tercera guerra mundial en pedacitos», como la llama el Papa) están conectados con las dos crisis antes mencionadas. El mérito de la encíclica social “Caritas in veritate” de Benedicto XVI fue el de incluir entre las emergencias sociales la crisis ética, superando, pues, la división entre cristianos “comprometidos con lo social” y cristianos “de la defensa de la vida”. El mérito de la encíclica social “Laudato si’” de Francisco es haber puesto en evidencia la interdependencia, las estrechas conexiones entre la crisis antropológica y la crisis ambiental.

 

Desde que comenzó su Pontificado, siguiendo los pasos de sus predecesores, cuyo magisterio social fue culpable y a veces interesadamente ignorado por el mismo mundo católico, el Papa Francisco ha apuntado el dedo contra una «economía que mata», poniendo en discusión el paradigma actual del desarrollo. Ese modelo capitalista y liberal solo de nombre sigue siendo considerado dogmáticamente intocable por la crema y nata de los economistas y hombres de finanzas del mundo católico, incapaces de reconocer en algunas de sus propagandas esas «estructuras de pecado» a las que se refería la encíclica “Sollicitudo Rei Socialis” de Juan Pablo II.

 

Desde hace ya cinco años, el actual Sucesor de Pedro, volviendo a llamar la atención sobre páginas memorables y determinantes del magisterio social de la Iglesia (por ejemplo la profética encíclica “Quadragesimo anno” promulgada por Pío XI –Papa que nadie acusaría de tener simpatías marxistas– tras la crisis de Wall Street, en la quei lustra claramente la crisis que vivimos llegando a hablar del «imperialismo internacional del dinero»), sigue pidiendo simplemente que el actual sistema sea revisado porque ya no es sostenible y, seguramente, podría llevar al mundo hacia el abismo.

 

Es por ello que ahora el Papa Francisco da una responsabilidad nueva a los Ateneos católicos, de los cuales, a decir verdad, se habría esperado desde hace tiempo mayor capacidad en las relaciones, para hacer proyectos, para trabajar concretamente con tal de encontrar respuestas útiles a todos para interpretar y gobernar los cambios que se están llevando a cabo y evitar que se vuelvan contra el hombre, contra la vida, contra el trabajo, contra la construcción de una sociedad más humana y justa.

 

«El problema –escribe Francisco– es que no disponemos todavía de la cultura necesaria para enfrentar esta crisis y hace falta construir liderazgos que marquen caminos. Esta enorme e impostergable tarea requiere, en el ámbito cultural de la formación académica y de la investigación científica, el compromiso generoso y convergente que lleve hacia un cambio radical de paradigma, más aún (me atrevo a decir) hacia “una valiente revolución cultural”».

 

Y no lo dice solo por decirlo. Ya el hecho de que se sienta en la necesidad de espolear de esta manera al mundo académico vinculado con la Iglesia demuestra que en muchos casos las Universidades y centros de investigación han faltado a su más auténtica labor. Incluso ateneos con historias ilustres se han adormilado en sus laureles para conducir una vida en quietud: investigadores y profesores han llegado a demostrarse más interesados en las asesorías y en no molestar a nadie, en lugar de elaborar ideas y proyectos para el futuro. No es el momento de buscar responsabilidades para este desierto que a veces caracteriza a instituciones que ya no son capaces de hacer que viva nuevamente su glorioso pasado. Lo cierto es que las responsabilidades no son completamente de los Ateneos, que corren el peligro, aunque sean católicos, de conformarse a los vicios que caracterizan en general el mundo universitario: lobbies, barones, carreras que avanzan más por pertenencia que por los méritos.

 

Habría que volver a dar vida a ese círculo virtuoso que, por ejemplo en Italia, durante la época del fascismo, llevó a toda una generación de jóvenes estudiosos, laicos católicos, que orbitaban alrededor de la Federación Universitaria de Católicos Italianos (FUCI) y de la Universidad Católica, a pensar en el futuro del país, imaginando reformas institucionales, económicas y el desarrollo del estado social. Laicos que sabían arriesgarse, acompañados por guías excepcionales, como Giovanni Battista Montini, el futuro Pablo VI, el Papa de la “Populorum progressio” y de la “Evangelii nuntiandi”.

 

 

Las palabras de Francisco sobre la “revolución cultural” representan, pues, un despertador para un mundo que debería ser la vanguardia del pensamiento del proyecto para traducir en propuestas concretas el patrimonio de la Doctrina social. Un mundo, el e las universidades católicas, llamado a saber leer lo que se mueve desde abajo en nuestras sociedades, para elaborare indicar posibles salidas a la crisis. Y precisamente para ello el Papa se encomienda al Sistema educativo superior católico, que representa una extraordinaria posibilidad incluso para el testimonio misionero de la Iglesia.