Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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USA: nuevo llamamiento en favor familias inmigrantes.

USA

2015-04-10

ESTADOS UNIDOS – Nuevo llamamiento al Presidente para que finalmente resuelva los problemas de las familias inmigrantes

Washington (Agencia Fides) – La práctica de detener a las familias de inmigrantes que huyen de la violencia en Centroamérica será una “mancha” en la herencia del presidente Barack Obama y en la imagen del país: lo han declarado ayer, 9 de abril, los líderes religiosos que han visitado recientemente el centro de detención para familias en Dilley, Texas (Véase Agencia Fides 28/03/2015).

Kevin Appleby, director de las políticas migratorias de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), ha advertido de que la práctica de la detención “tiene el potencial suficiente para deteriorar el legado del Presidente sobre el tema de la inmigración. Con una mano se da y con la otra se quita”.
En la nota recibida en la Agencia Fides se señala también que, en la conferencia de prensa celebrada ayer por la “Lutheran Immigration and Refugee Service” (LIRS), que forma parte del grupo que ha visitado el centro de Texas, se ha planteado la cuestión de las organizaciones de asistencia a los inmigrantes que son una expresión de las entidades religiosas (6 de 9 en total). Se les acusa de no proporcionar atención sanitaria completa, según la ley estadounidense, que también incluye el aborto y el uso de anticonceptivos entre los adolescentes. De hecho, entre los inmigrantes hay varias jóvenes embarazadas como consecuencia de la violencia sufrida por los militares o por los criminales que se han aprovechado de su condición.
Uno de los grupos que insiste en este aspecto es la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), que inicialmente trabajaba con Cáritas y otras entidades de confesión cristiana en favor de los migrantes, y que ahora les acusa de no dar asistencia médica a las jóvenes inmigrantes embarazadas. La USCCB ha reiterado que este enfoque va en contra de sus principios y los derechos de estas personas vulnerables. (CE) (Agencia Fides, 10/04/2015)


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Jornada mundial de la familia. Historia.

Familia

History of the World Meeting of Families

Learn the story of the World Meeting of Families—from its inception to its growth into the world’s largest family gathering—bringing together families from all over the world in faith and celebration.


WMOF was conceived by Saint Pope John Paul II in 1992 to look at strengthening the sacred bonds of the family unit across the globe. The first WMOF took place in Rome in 1994, the International year of the family.

Every three years since 1994, families from all over the world are invited by the Holy Father to attend this global gathering. At the conference, families share their thoughts, dialogue and prayers, working together to grow as individuals and family units. Families can participate in discussion groups on the Christian family’s role in the church and society, led by many distinguished speakers.

Past WMOF Locations

World Meeting Map

1994: Rome, Italy

1997: Rio de Janeiro, Brazil

2000: Rome, Italy

2003: Manila, Philippines

2006: Valencia, Spain

2009: Mexico City, Mexico

2012: Milan, Italy

2015: Philadelphia, United States


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El Papa y el Sínodo sobre la familia. Oración.

La familia ocupa un puesto central, el Papa en su catequesis

 

 

 

 

 

 

 

(RV).- En su catequesis de la audiencia general, celebrada el cuarto y último miércoles de marzo, en coincidencia con la fiesta de la Anunciación, el Papa Francisco propuso un momento de oración a los miles de fieles y peregrinos que a pesar de la lluvia se habían dado cita en la Plaza de San Pedro.

Al recordar la visita a María del Arcángel Gabriel, que le anuncia que concebirá y dará a luz al Hijo de Dios, el Obispo de Roma explicó que con este anuncio, el Señor ilumina y refuerza la fe de la Virgen, como hará luego con su esposo, José, para que Jesús nazca y sea acogido en el calor de una familia.

Teniendo en cuenta que en muchos países se celebra la Jornada por la Vida, en el 20º aniversario de la promulgación de la Evangelium vitae, la encíclica de San Juan Pablo II sobre el valor y el carácter inviolable de la vida humana, en la que – como dijo el Papa – la familia ocupa un puesto central, Francisco destacó que desde el principio, Dios bendijo al hombre y a la mujer para que formaran una comunidad de amor para transmitir la vida.

También recordó que en el sacramento del matrimonio, los esposos cristianos se comprometen con esta bendición durante toda la vida; y la Iglesia, por su parte, se obliga a no abandonar a la nueva familia, ni siquiera cuando ésta se aleje o caiga en el pecado, llamándola siempre a la conversión y a la reconciliación con el Señor.

Por eso –  dijo también el Santo Padre –  la Iglesia necesita una oración llena de amor por la familia y por la vida. De ahí su propuesta de rezar insistentemente por el próximo Sínodo de los Obispos, sobre la familia, para que la Iglesia esté cada vez más comprometida y más unida en su testimonio del amor y la misericordia de Dios con todas las familias.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Resumen de la catequesis del Papa Francisco para los fieles de nuestro idioma:

Queridos hermanos y hermanas:

El 25 de marzo celebramos la fiesta de la Anunciación. El Arcángel Gabriel visita a la Virgen María y le dice que concebirá y dará a luz al Hijo de Dios. Con este anuncio, el Señor ilumina y refuerza la fe de María, como lo hará luego con su esposo José, para que Jesús nazca y sea acogido en el calor de una familia.

Hoy que, en muchos países, se celebra la Jornada por la Vida, se cumplen veinte años de la Encíclica Evangelium vitae, en la que la familia ocupa un puesto central. Desde el principio, Dios bendijo al hombre y a la mujer para que formasen una comunidad de amor para transmitir la vida.  En el sacramento del matrimonio, los esposos cristianos se comprometen con esta bendición durante toda la vida; y la Iglesia, por su parte, se obliga a no abandonar a la nueva familia, ni siquiera cuando ésta se aleje o caiga en el pecado, llamándola siempre a la conversión y a la reconciliación con el Señor.

Para llevar a cabo esta misión, la Iglesia necesita una oración llena de amor por la familia y por la vida.

Por eso, les propongo rezar insistentemente por el próximo Sínodo de los Obispos, sobre la familia, para que la Iglesia esté cada vez más comprometida y más unida en su testimonio del amor y la misericordia de Dios con todas las familias.

Saludo a los peregrinos de lengua española, en especial a los grupos provenientes de España, Uruguay, Colombia, Argentina, México y otros países latinoamericanos. Les pido, por favor, que no falten las oraciones de todos por el Sínodo. Necesitamos oraciones, no chismes. Que recen también los que se sienten alejados o no están habituados a rezar. Muchas gracias.

Texto completo de la Catequesis del Papa

ORACIÓN PARA EL SÍNODO SOBRE LA FAMILIA

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días! Buenos días pero no una linda jornada ¿eh?

Hoy la audiencia se lleva a cabo en dos lugares diferentes, como hacemos cuando llueve: ustedes aquí en la plaza, y muchos enfermos en el Aula Pablo VI que siguen la audiencia a través de las pantallas gigantes. Ahora, como un gesto de fraternal cortesía, los saludamos con un aplauso. ¡Y no es fácil aplaudir con el paraguas en la mano! ¿Eh?

En nuestro camino de catequesis sobre la familia, hoy es una etapa un poco especial: será una pausa de oración.

El 25 de marzo, de hecho, en la Iglesia celebramos solemnemente la Anunciación, el inicio del misterio de la Encarnación. El Arcángel Gabriel visita la humilde muchacha de Nazaret y le anuncia que concebirá y dará a luz al Hijo de Dios. Con este anuncio, el Señor ilumina y fortalece la fe de María, como luego hará también con su esposo José, para que Jesús pueda nacer en una familia humana. Esto es muy bello: nos muestra que profundo es el misterio de la Encarnación, así como Dios lo ha querido, que comprende no solamente la concepción en el vientre de la madre, sino también la acogida en una verdadera familia. Hoy me gustaría contemplar con ustedes la belleza de este vínculo. La belleza de esta condescendencia de Dios; y podemos hacerlo recitando juntos el Ave María, que en la primera parte retoma precisamente las mismas palabras del Ángel, aquellas que le dirigió a la Virgen. Oremos juntos:

«Dios te salve María

llena eres de gracia

el Señor es contigo;

bendita tú eres

entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto

de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en la ahora

de nuestra muerte. Amén»

Y ahora un segundo aspecto: el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación, en muchos países se celebra la Jornada por la Vida. Por ello, veinte años atrás, San Juan Pablo II en esta fecha firmó la Encíclica Evangelium vitae. Para conmemorar este aniversario hoy están presentes en la Plaza muchos adherentes del Movimiento por la Vida. En la Evangelium Vitae la familia ocupa un lugar central, en cuanto es el seno de la vida humana. La palabra de mi venerado Predecesor nos recuerda que la pareja humana ha sido bendecida por Dios desde el principio para formar una comunidad de amor y de vida, a la que ha sido confiada la misión de la procreación. Los esposos cristianos, celebrando el sacramento del matrimonio, se vuelven disponibles para honrar esta bendición, con la gracia de Cristo, para toda la vida. La Iglesia, por su parte, se compromete solemnemente a cuidar a la familia que nace, como un don de Dios para su propia vida, en las buenas y en las malas: el vínculo entre la Iglesia y la familia es sagrado e inviolable. La Iglesia, como madre, nunca abandona la familia, aun cuando esta está abatida, herida y mortificada de tantas maneras. Ni siquiera cuando cae en el pecado, o se aleja de la Iglesia; siempre hará de todo para tratar de curarla y de sanarla, para invitarla a la conversión y para reconciliarla con el Señor.

Y bien, si esta es la tarea, es claro cuánta oración necesita la Iglesia para ser capaz, en todo tiempo, de cumplir esta misión. Una oración llena de amor por la familia y por la vida. Una oración que sabe regocijarse con los que gozan y sufrir con los que sufren.

He aquí entonces lo que junto con mis colaboradores, hemos pensado proponerles hoy: renovar la oración para el Sínodo de los Obispos sobre la familia. Relanzamos este compromiso hasta el próximo octubre, cuando tendrá lugar la Asamblea sinodal ordinaria dedicada a la familia. Quisiera que esta oración, al igual que todo el camino sinodal, esté animada por la compasión del Buen Pastor por su rebaño, especialmente por las personas y familias que por diversos motivos están «cansadas y abatidas, como ovejas que no tienen pastor» (Mt 9,36). Así, sostenida y animada por la gracia de Dios, la Iglesia podrá estar aún más comprometida y más unida, en el testimonio de la verdad del amor de Dios y de su misericordia por las familias del mundo, ninguna excluida, tanto dentro como fuera del redil.

Les pido que por favor no hagan faltar su oración. Todos – el Papa, Cardenales, Obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles laicos – todos estamos llamados a rezar por el Sínodo. De esto hay necesidad, ¡no de habladurías! Invito a rezar también a cuantos se sienten alejados, o que ya no están acostumbrados a hacerlo. Esta oración por el Sínodo sobre la familia es por el bien de todos. Sé que esta mañana les entregaron una estampita, y que la tienen entre sus manos. Tal vez estará un poco mojada… Los invito a conservarla y llevarla con ustedes, para que en los próximos meses puedan recitarla a menudo, con santa insistencia, como Jesús nos ha pedido. Ahora la rezamos juntos:

Jesús, María y José,

en ustedes contemplamos

el esplendor del amor verdadero,

a ustedes nos dirigimos con fe.

Santa Familia de Nazaret

hagan nuestras familias

lugares de comunión y cenáculos de oración,

auténticas escuelas del Evangelio

y pequeñas Iglesias domésticas.

Santa Familia de Nazaret,

que nunca más en las familias haya

violencia, cerrazón y división:

quienquiera haya sido herido o escandalizado

conozca pronto el consuelo y la sanación.

Santa Familia de Nazaret,

que el próximo Sínodo de los Obispos

pueda volver a despertar en todos la conciencia

del carácter sagrado e inviolable de la familia

de su belleza en el proyecto de Dios.

Jesús, María y José,

escuchen, atiendan nuestra súplica. Amén.

Traducción del italiano: Griselda Mutual, RV


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Marcha por la vida en Lima (Perú)

Medio millón de peruanos en histórica Marcha por la Vida 2015

Por David Ramos

Multitud vista desde el estrado de la Marcha por la Vida 2015. Foto: Eduardo Berdejo / ACI Prensa
Multitud vista desde el estrado de la Marcha por la Vida 2015. Foto: Eduardo Berdejo / ACI Prensa
 LIMA, 21 Mar. 15 / 11:45 pm (ACI).- Más de medio millón de peruanos participaron en la histórica Marcha por la Vida 2015, celebrada hoy desde las 4:00 p.m. en Lima, expresando la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, y el rotundo rechazo al aborto.

En Perú, el derecho a la vida desde la concepción es protegido por la Constitución Política del Perú, el Código Civil, el Código de los Niños y Adolescentes y la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

El 25 de marzo se celebra en el país el Día del Niño por Nacer, de acuerdo a ley.
En esta edición tuvieron un rol protagónico los jóvenes, tanto en el papel de voluntarios como de participantes, llevando alegría e intensidad a la Marcha por la Vida.
La masiva manifestación duplicó la cifra del año pasado, cuando 250 mil personas marcharon para decir “sí a la vida, no al aborto”.
Durante la primera etapa del recorrido, los participantes en la Marcha por la Vida recorrieron un kilómetro de la avenida Brasil, una de las arterias principales de la capital peruana.
La cuenta en Twitter ACI Prensa (@aciprensa) y el hashtag (etiqueta) #MarchaPorLaVida se convirtieron en tendencia en todo el Perú.
Al llegar al final de la avenida, los cientos de miles de participantes siguieron el recorrido hasta la Costa Verde, un espacio abierto a orillas del mar de la capital peruana.
Los más de 500 mil peruanos congregados en la playa limeña recordaban la multitud reunida en Río de Janeiro durante la Jornada Mundial de la Juventud de Río en 2013, con el Papa Francisco.
En el evento participaron los congresistas Juan José Diaz Dios, Juan Carlos Eguren y Julio Rosas. Este último asistió encabezando a un gran número de participantes de iglesias evangélicas que decidieron sumarse a la Marcha por la Vida.

Al presentarse sobre el estrado principal del evento, el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, Cardenal Juan Luis Cipriani, anunció que los participantes en la Marcha por la Vida habían superado el medio millón de personas.

El Cardenal Cipriani destacó que “esta es la generación fuerte y el futuro de la patria. Somos un Perú que defiende la vida, el matrimonio y la familia”.

La religiosa Sor Cristina, ganadora del concurso de canto The Voice en Italia, envió también su saludo y apoyo a la Marcha por la Vida, a través de un video.
El Papa Francisco también envió su mensaje de aliento a los participantes en el evento, y alentó a “dar testimonio con valor y anunciar siempre el carácter sagrado de todo ser humano”.


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El Papa sobre la familia y los niños. Catequesis

Una sociedad sin niños es triste y gris, dijo el Papa en su catequesis

 

 

 

 

 

(RV).- En su catequesis de la audiencia general, celebrada el tercer miércoles de marzo en una soleada Plaza de San Pedro, el Papa Francisco continuó sus reflexiones sobre la familia, refiriéndose en esta ocasión a los niños, como un gran don para la humanidad.

De ellos, que sonríen y lloran, algo que a menudo se bloquea en los mayores, el Obispo de Roma dijo que nos recuerdan que todos hemos sido totalmente dependientes de los cuidados de otros, al igual que Jesús y tal como nos muestra el misterio de la Navidad.

Tras destacar que en el Evangelio se elogia a los “pequeños”, a los que necesitan ayuda y de modo especial a los niños, el Papa Bergoglio afirmó que ellos son una riqueza para la Iglesia y para nosotros puesto que nos hacen ver que todos somos siempre hijos, necesitados de ayuda, amor y perdón. Todas ellas – dijo – condiciones para entrar en el Reino de Dios.

El Santo Padre afirmó, además, que los niños nos enseñan el modo de ver la realidad de manera confiada y pura porque sienten con sencillez las cosas, sin ver en ellas únicamente algo que puede servirnos o que podemos aprovechar.

Y concluyó recordando a los presentes que ciertamente los niños dan vida, alegría yesperanza; así como también preocupaciones y, a veces problemas, pero “es mejor así – dijo Francisco – que una sociedad triste y gris porque se ha quedado sin niños”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Resumen de la catequesis del Papa Francisco para los fieles de nuestro idioma:

Queridos hermanos y hermanas:

De entre las figuras familiares, hoy deseo centrarme en los niños, como gran don para la humanidad.

Ellos nos recuerdan que todos hemos sido totalmente dependientes de los cuidados de otros. También Jesús, como nos muestra el misterio de la Navidad. En el Evangelio se elogia a los “pequeños”, a los que necesitan ayuda, especialmente a los niños.

Ellos son una riqueza para la Iglesia y para nosotros: nos hacen ver que todos somos siempre hijos, necesitados de ayuda, necesitados de amor y perdón, que son las condiciones para entrar en el Reino de Dios.

Los niños desmontan la idea de creernos autónomos y autosuficientes, como si nosotros nos hubiéramos dado la vida y fuéramos los dueños, en vez de haberla recibido.

Los niños nos enseñan también el modo de ver la realidad de manera confiada y pura. Cómo se fían espontáneamente de papá y mamá, cómo se ponen sin recelos en manos de Dios y de la Virgen. Sienten con sencillez las cosas, sin ver en ellas únicamente algo que puede servirnos, que podemos aprovechar.

Ellos sonríen y lloran, algo que a menudo se bloquea en los mayores.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos deEspaña, México, Perú, Argentina y Uruguay.

Hermanos y hermanas, los niños dan vida, alegría, esperanza. Dan también preocupaciones y a veces dan problemas, pero es mejor así que una sociedad triste y gris porque se ha quedado sin niños, o no quieren niños.

Pidamos que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Muchas gracias.

Texto completo de la catequesis del Papa

La familia: los niños

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Después de haber analizado las diversas figuras de la vida familiar – madre, padre, hijos, hermanos, abuelos, – quisiera concluir este primer grupo de catequesis sobre la familia hablando de los niños. Lo haré en dos momentos: hoy me detendré sobre el gran don que son los niños para la humanidad (aplausos). Pero es verdad eh – y gracias por aplaudir – que son el gran don de la humanidad, pero también son los grandes excluidos, porque ni siquiera los dejan nacer. Y la próxima semana, me detendré sobre algunas heridas que, lamentablemente, hacen mal a la infancia. Me vienen a la mente los tantos niños que he encontrado durante mi último viaje a Asia: llenos de vida, de entusiasmo, y por otra parte, veo que en el mundo muchos de ellos viven en condiciones no dignas… En efecto, por como son tratados los niños se puede juzgar la sociedad, pero no sólo moralmente, también sociológicamente. Si es una sociedad libre o una sociedad esclava de intereses internacionales.

En primer lugar los niños nos recuerdan que todos, en los primeros años de la vida, hemos sido totalmente dependientes de los cuidados y de la benevolencia de los demás. Y el Hijo de Dios no se ha ahorrado este pasaje. Es el misterio que contemplamos cada año, en Navidad. El Pesebre es el ícono que nos comunica esta realidad en el mundo más simple y directo.

Es curioso: Dios no tiene dificultad para hacerse entender por los niños, y los niños no tienen problemas en entender a Dios. No por casualidad en el Evangelio hay algunas palabras muy bellas y fuertes de Jesús sobre los “pequeños”. Este término “pequeños” indica a todas las personas que dependen de la ayuda de los demás, y en particular, a los niños. Por ejemplo Jesús dice: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños” (Mt 11, 25). Y todavía: “Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial” (Mt 18, 10).

Por lo tanto, los niños son en sí mismos una riqueza para la humanidad y también para la Iglesia, porque nos llaman constantemente a la condición necesaria para entrar en el Reino de Dios: aquella de no considerarnos autosuficientes sino necesitados de ayuda, de amor, de perdón. ¡Y todos estamos necesitados de ayuda, de amor, de perdón! ¡Todos!

Los niños nos recuerdan otra cosa bella; nos recuerdan que somos siempre hijos. Incluso si uno se convierte en adulto o anciano, aún si se convierte en padre, si se ocupa un lugar de responsabilidad, por debajo de todo esto permanece la identidad de hijo. Todos somos hijos. Y eso nos vuelve a llevar siempre al hecho de que la vida no nos la hemos dado nosotros, sino que la hemos recibido. El gran don de la vida es el primer regalo que hemos recibido: la vida. A veces corremos el riesgo de vivir olvidándonos de esto, como si fuéramos nosotros los dueños de nuestra existencia, y en cambio somos radicalmente dependientes. En realidad, es motivo de gran alegría sentir que en cada edad de la vida, en cada situación, en cada condición social, somos y permanecemos hijos. Este es el mensaje principal que los niños nos dan, con su sola presencia. Solamente con la presencia nos recuerdan que todos nosotros y cada uno de nosotros somos hijos.

Pero hay tantos dones, tantas riquezas que los niños traen a la humanidad. Recordaré sólo algunos.

Traen su modo de ver la realidad, con una mirada confiada y pura. El niño tiene una confianza espontánea en el papá y la mamá; y tiene una confianza espontánea en Dios, en Jesús, en la Virgen. Al mismo tiempo, su mirada interior es pura, todavía no está contaminada por la malicia, por los dobleces, por las “costras” de la vida que endurecen el corazón. Sabemos que también los niños tienen el pecado original, que tienen sus egoísmos, pero conservan una pureza y una simplicidad interior.

Pero, los niños no son diplomáticos: dicen lo que sienten, dicen lo que ven, directamente. Y muchas veces, ponen en dificultad a los padres… Dicen: “esto no me gusta porque es feo” delante de otras personas… Pero, los niños dicen lo que piensan, no son personas dobles. Todavía no han aprendido aquella ciencia del “doblez” que nosotros, los adultos, hemos aprendido.

Los niños además, en su simplicidad interior, traen consigo la capacidad de dar y recibir ternura. Ternura es tener un corazón “de carne” y no “de piedra”, como dice la Biblia (cf. Ez 36, 26). La ternura también es poesía; es “sentir” las cosas y los acontecimientos, no tratarlos como meros objetos, sólo para usarlos porque sirven…

Los niños tienen la capacidad de sonreír y de llorar. Algunos cuando los tomo para besarlos, sonríen. Otros, me ven de blanco, creen que soy el médico y que vengo a hacerles la inyección, ¡y lloran! ¡Espontáneamente! ¡Los niños son así!

Sonreír y llorar, dos cosas que en nosotros los grandes, a menudo se “bloquean”, ya no somos capaces… Y muchas veces nuestra sonrisa se convierte en una sonrisa de cartón, una cosa sin vida, una sonrisa que no es vivaz, incluso una sonrisa artificial, de payaso. Los niños sonríen espontáneamente y lloran espontáneamente.

Siempre depende del corazón. Y nuestro corazón se bloquea y pierde a menudo esta capacidad de sonreír y de llorar.  Y entonces los niños pueden enseñarnos de nuevo a sonreír y llorar. Tenemos que preguntarnos nosotros mismos: ¿yo sonrío espontáneamente, con frescura, con amor? ¿O nuestra sonrisa es artificial? ¿Yo todavía lloro? ¿O he perdido la capacidad de llorar? Dos preguntas muy humanas que nos enseñan los niños.

Por todas estas razones, Jesús invita a sus discípulos a “ser como los niños”,  porque «el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos» (cf. Mt 18, 3; Mc 10, 14).

Queridos hermanos y hermanas, los niños traen vida, alegría, esperanza. Por cierto también traen preocupaciones y a veces muchos problemas; pero es mejor una sociedad con éstas preocupaciones y estos problemas, que una sociedad triste y gris, porque se ha quedado sin niños. Y cuando vemos que el nivel de nacimiento de una sociedad apenas llega al uno por ciento podemos decir: “esta sociedad es triste, es gris, porque se ha quedado sin niños”.


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Papa Francisco: importancia de los abuelos.

Importancia de los abuelos en la familia y en la sociedad, catequesis del Papa

2015-03-11 Radio Vaticana

Los jóvenes encuentran en los abuelos un apoyo firme en su fe y sentido para su vida

 

 

 

 

(RV).- En su catequesis de la audiencia general, celebrada el segundo miércoles de marzo en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco continuó sus reflexiones sobre la familia, refiriéndose en esta ocasión, a la importancia que tienen los abuelos en la familia y en lasociedad.

El Obispo de Roma se refirió a esta etapa especial de la vida que, en cierto sentido, dijo, es novedosa también para la espiritualidad cristiana, destacando que las personas mayorestambién tienen una misión que cumplir y una gracia especial que llevar a cabo siguiendo al Señor en cada circunstancia.

El Papa Bergoglio destacó que el Evangelio de Lucas nos habla de los ancianos Simeón y Ana, siempre atentos en espera de la venida del Mesías, que cuando lo reconocieron  recibieron nuevas fuerzas para bendecir a Dios con un hermoso cántico de alabanza.

Y dijo que también los abuelos del tiempo actual están llamados a formar un coro permanente en el gran santuario espiritual de nuestro mundo, acompañando con su oración y testimonio a quienes luchan en la vida.

Tras destacar que la oración de los mayores representa un gran don para la Iglesia, con la sabiduría de sus palabras, Francisco afirmó que el corazón de los abuelos, libre de resentimientos pasados y de egoísmos presentes, tiene un atractivo especial para los jóvenes, que esperan encontrar en ellos un apoyo firme en su fe y sentido para su vida.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Texto completo de la catequesis del Papa

La familia: los abuelos

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la catequesis de hoy proseguimos la reflexión sobre los abuelos, considerando el valor y la importancia de su rol en la familia. Lo hago identificándome en estas personas, porque yo también pertenezco a este grupo de edad.

Cuando estuve en Filipinas, los filipinos, los habitantes de las Filipinas, el pueblo filipino me saludaba diciendo: “Lolo Kiko”, es decir, “abuelo Francisco”, “Lolo Kiko” decían.  Es importante subrayar una primera cosa: es verdad que la sociedad tiende a descartarnos, pero ciertamente el Señor no, ¿eh? El Señor no nos descarta jamás. Él nos llama a seguirlo en cada edad de la vida y también la ancianidad contiene una gracia y una misión, una verdadera vocación del Señor. La ancianidad es una vocación. No es el momento todavía de “tirar los remos en la barca”. Este periodo de la vida es diverso de los precedentes, no hay dudas: debemos también “inventárnoslo” un poco, porque nuestras sociedades no están listas, espiritualmente y moralmente, para darle a éste, en este momento, su pleno valor. Una vez, en efecto, no era tan normal tener tiempo a disposición, hoy lo es mucho más. Y también la espiritualidad cristiana ha sido tomada un poco de sorpresa, y se trata de delinear una espiritualidad de las personas ancianas. ¡Pero gracias a Dios, no faltan los testimonios de santos y santas!

Me ha impresionado mucho la “Jornada de los ancianos” que hicimos aquí en la plaza de San Pedro el año pasado, la plaza estaba llena: escuché historias de ancianos que se entregan por los otros. Y también historias de parejas, de matrimonios, que vienen y dicen: “pero hoy cumplimos 50 años de matrimonio”, “hoy cumplimos 60 años de matrimonio”…yo digo, pero: ¡háganlo ver a los jóvenes que se cansan rápido! El testimonio de los ancianos en la fidelidad. Y en esta plaza había tantos ese día. Es una reflexión para continuar, en ámbito ya sea eclesial que civil. Es la imagen de Simeón y Ana, de los cuales nos habla el Evangelio de la infancia de Jesús, compuesto por San Lucas. Eran ciertamente ancianos, el “viejo” y la “profetisa” Ana, que tenía 84 años. No escondía la edad esta mujer. El Evangelio dice que esperaban la venida de Dios, cada día, con gran fidelidad, desde hacía muchos años. Querían precisamente verlo aquel día, captar los signos, intuir el comienzo. Quizás estaban también ya un poco resignados a morir antes: pero aquella larga espera continuaba a ocupar toda su vida, no tenían compromisos más importantes que éste: esperar al Señor y rezar. Y bien, cuando María y José llegaron al templo para cumplir las prescripciones de la Ley, Simeón y Ana dieron un salto, animados por el Espíritu Santo (cfr. Lc 2, 27). El peso de la edad y de la espera desapareció en un momento. Ellos reconocieron al Niño y descubrieron una nueva fuerza, para una nueva tarea: dar gracias y dar testimonio por este Signo de Dios. Simeón improvisó un bellísimo himno de júbilo (cfr. Lc, 2, 29-32) – fue un poeta en aquel momento – y Ana se transformó en la primera predicadora de Jesús: “hablaba del Niño a cuantos esperaban la redención de Jerusalén” (Lc 2,38).

Queridos abuelos, queridos ancianos, ¡pongámonos en la estela de estos viejos extraordinarios! Volvámonos también nosotros un poco ‘poetas de la oración’: tomémosle el gusto a buscar palabras nuestras, recobremos aquellas que nos enseña la Palabra de Dios. ¡Es un gran don para la Iglesia, la oración de los abuelos y de los ancianos! La oración de los ancianos y abuelos es un don para la Iglesia, ¡es una riqueza! Una gran inyección de sabiduría también para la entera sociedad humana: sobre todo para aquella que está demasiado ocupada, demasiado absorbida, demasiado distraída. Alguien tiene que cantar, también para ellos; cantar los signos de Dios, proclamar los signos de Dios, ¡rezar por ellos! Miremos a Benedicto XVI, quien ha elegido pasar en la oración y en la escucha de Dios la última parte de su vida. ¡Esto es bello! Un gran creyente del siglo pasado, de tradición ortodoxa, Olivier Clément, decía: “Una civilización en la que ya no se ora es una civilización en la que la vejez carece de sentido. Y esto es aterrador, tenemos necesidad de ancianos que oren porque la vejez se nos da para esto”. Tenemos necesidad de ancianos que recen porque la vejez se nos da precisamente para esto. Es una bella cosa la oración de los ancianos.

Nosotros podemos agradecer al Señor por los beneficios recibidos, y llenar el vacío de ingratitud que lo rodea. Podemos interceder por las expectativas de las nuevas generaciones y dar dignidad a la memoria y los sacrificios de aquellas pasadas. Nosotros podemos recordar a los jóvenes ambiciosos que una vida sin amor es árida. Podemos decirles a los jóvenes temerosos que la angustia del futuro se puede vencer. Podemos enseñar a los jóvenes demasiado enamorados de sí mismos, que hay más alegría en dar que en recibir. Los abuelos y abuelas forman el “coro” permanente de un gran santuario espiritual, donde la oración de súplica y el cántico de alabanza sostienen la comunidad que trabaja y lucha en el campo de la vida.

La oración, finalmente, purifica incesantemente el corazón. La alabanza y la súplica a Dios previenen el endurecimiento del corazón en el resentimiento y el egoísmo. ¡Qué feo es el cinismo de un anciano que ha perdido el sentido de su testimonio, desprecia a los jóvenes y no comunica una sabiduría de vida!

¡En cambio qué bello es el aliento que el anciano logra transmitir al joven en busca del sentido de la fe y de la vida! Es verdaderamente la misión de los abuelos, la vocación de los ancianos. Las palabras de los abuelos tienen algo de especial para los jóvenes. Y ellos lo saben. Las palabras que mi abuela me dio por escrito el día de mi ordenación sacerdotal, las llevo todavía conmigo, siempre en el breviario, y las leo a menudo, y me hacen bien.

¡Cuánto quisiera una Iglesia que desafía la cultura del descarte con la alegría desbordante de un nuevo abrazo entre los jóvenes y los ancianos! Y esto es lo que hoy le pido al Señor: ¡este abrazo!

(Traducció


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Crisis del matrimonio y legalismo. Palabras del Papa Francisco.

«No cierren la salvación de las personas, el derecho está orientado a la redención», el Papa a la Rota Romana

(RV).- «No cierren la salvación de las personas dentro de las constricciones del legalismo. El derecho está orientado a la salvación del hombre», es la exhortación del Papa Francisco a los miembros del Tribunal Apostólico de la Rota Romana, a quienes recibió en audiencia este viernes 23 de enero en la Sala Clementina del Vaticano.

En sus saludos el Santo Padre manifestó sus mejores deseos a todos los integrantes de la Rota Romana al inaugurar un nuevo Año Judicial. En esta ocasión dijo el Papa: “quisiera reflexionar sobre el contexto humano y cultural en el cual se forma la intención matrimonial”. Recordando las palabras del Beato Pablo VI y la crisis de valores de la sociedad, resaltó las enfermedades a las cuales está expuesto el hombre moderno: “está a veces afectado por un relativismo sistemático, que lo lleva a las opciones más fáciles de las situaciones, de la demagogia, de la moda, de la pasión, del hedonismo, del egoísmo, así que exteriormente trata de seguir la “majestad de la ley”, e interiormente, casi sin darse cuenta, sustituye al imperativo de la conciencia moral el capricho de la conciencia psicológica”.

Está perdida de una perspectiva de fe, señaló el Pontífice: “desemboca inevitablemente en una falsa conciencia del matrimonio, que no está privada de consecuencias en la maduración de la voluntad nupcial”. Ciertamente el Señor, en su bondad, dijo el Papa, “concede a la iglesia de alegrarse por las muchas familias que, sostenidas y alimentadas por una fe sincera, realizan en la fatiga y en la alegría diaria los bienes del matrimonio, asumidos con sinceridad en el momento de la boda y continuados con fidelidad y tenacidad”. La Iglesia también conoce los sufrimientos de muchos núcleos familiares que se destruyen, dejando detrás de sí las ruinas de las relaciones afectivas, de proyectos, de expectativas comunes.

En este sentido, el Papa, invitó a los Jueces a actuar su análisis judicial cuando existe la duda sobre la validez del matrimonio, para aceptar sí existe un vicio al origen del consenso matrimonial. La crisis del matrimonio, señaló Francisco, tiene a menudo en su raíz, la crisis del conocimiento iluminado por la fe, es decir, de la adhesión a Dios y a su designio de amor realizado en Jesucristo.

Recorriendo a su experiencia, el Obispo de Roma dijo: “la experiencia pastoral nos enseña que existe hoy un gran número de fieles en situaciones irregulares, en cuyas historia ha tenido gran influencia la mentalidad mundana. Existe de hecho, una forma de mundanidad espiritual, que se esconde detrás de apariencias de religiosidad e incluso de amor a la Iglesia y que lleva a perseguir, en vez de la gloria del Señor, el bienestar personal”.

Uno de los frutos de esta actitud afirmó el Papa, es «una fe cerrada en el subjetivismo, donde únicamente interesa una determinada experiencia o una serie de razonamientos y conocimientos que se puedan confortar e iluminar, pero donde el sujeto en definitiva permanece cerrado a la inmanencia de su propia razón o de sus sentimientos».

Por esto el juez, señaló el Sucesor de Pedro, “al considerar la validez del consenso expresado, debe tener en cuenta el contexto de valores y de fe – de la carencia o ausencia – en la cual la intención matrimonial se ha formado. De hecho, el no conocimiento de los contenidos de la fe podría llevar a aquello que el Código llama error determinante de la voluntad”. Esta eventualidad no amenaza solo la estabilidad del matrimonio, su exclusividad y fecundidad, sino también la ordenación del matrimonio al bien del otro, el amor conyugal como “principio vital” del consenso, la reciproca donación para constituir el consorcio de toda la vida.

Quisiera por lo tanto exhortarles, concluyó el Papa Francisco, “a un fuerte y apasionado compromiso en su ministerio, puesto a tutela de la unidad de la jurisprudencia en la Iglesia. ¡Cuánto trabajo pastoral por el bien de tantas parejas, y de tantos hijos, muchas veces victimas de estas cosas! También aquí, hay necesidad de una conversión pastoral de las estructuras eclesiásticas, para ofrecer el opus iustitiae a cuantos se acercan a la Iglesia para poner en claro su propia situación conyugal”.

Esta es su difícil misión, les exhortó el Santo Padre, como la de todos los jueces en las diócesis: “no cerrar la salvación de las personas dentro de las constricciones del legalismo. La función del derecho está orientada a la salvación del hombre a condición que, evitando sofismos lejanos de la carne viva de las personas en dificultad, ayude a establecer la verdad en el momento consensual: es decir, si fue fiel a Cristo o a las falsedades de la mentalidad mundana”.

Recordando las numerosas causas que se encuentran en la Rota Romana de modo gratuito, subrayó: “los Sacramentos son Gratuitos. Los Sacramentos nos dan la gracia. Y un proceso matrimonial toca el Sacramento del matrimonio. ¡Cuánto quisiera que todos los procesos fueran todos gratuitos!”

Antes de concluir, les reiteró sus saludos y gratitud  por el trabajo que realizan, por el bien que hacen al pueblo de Dios, sirviendo a la justicia. Invocó la asistencia divina sobre su trabajo y de corazón les dio la Bendición Apostólica.

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