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Honduras: miles de familias desplazadas

Miles de desplazados en Honduras están siendo despojados de sus casas y tierras por un vacío legal

Vista de Tegucigalpa, la capital hondureña. En algunos vecindarios la violencia de pandillas está forzando a las familias a huir de sus hogares. Foto: ACNUR/Tito Herrera

29 de septiembre, 2017 — Miles de personas desplazadas por la violencia de pandillas en Honduras fueron despojadas de sus tierras y hogares debido a vacíos en la legislación de propiedad existente en ese país, asegura un nuevo informe de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

Al menos 174.000 personas fueron desplazadas internamente entre 2004 y 2014 en 20 municipios urbanos de Honduras. Unas 7.000 aseguraron que el despojo y la ocupación de sus tierras y propiedades era la principal razón para huir.

“Considerando que el censo fue hecho solo en 20 municipalidades, nosotros pensamos que el número de desplazados internos por violencia y por despojo de tierra es mucho más alto”, declaró Francesca Fontanini, portavoz de ACNUR en las Américas.

Según el informe de la agencia, en contextos urbanos las pandillas destruyen y ocupan a la fuerza los hogares de miles de personas, y en el campo, donde se establecen las rutas de drogas, muchas familias han reportado presión para vender sus tierras a precios más bajos que los del mercado o han sido forzados a abandonar sus propiedades.

A falta de un registro organizado y legítimo de propiedades en el país, las familias a menudo tienen que luchar ante las autoridades para demostrar que son los dueños de sus propias casas o tierras.

Asimismo, las comunidades indígenas y afro-hondureñas reportaron al ACNUR haber sido sometidos a amenazas físicas al reclamar sus derechos colectivos y territoriales ante megaproyectos industriales, de infraestructura o turísticos.

“Es muy importante crear, primero, un sistema de registro de todas las tierras y casas abandonadas, de esta manera cuando alguien necesite protección se pueden tomar todas las medidas legales para garantizar sus derechos y para poner en práctica mecanismos para la restitución de la tierra”, agregó Fontanini.

El informe del ACNUR pide al gobierno hondureño fortalecer y defender los derechos humanos y territoriales de las personas desplazadas por la violencia y las comunidades indígenas y afro.

“La agencia de la ONU para los Refugiados sigue proporcionando un apoyo técnico al gobierno de Honduras en el diseño de la implementación de una respuesta en esta temática. Ya hemos empezado un proyecto piloto para identificar las casas y tierras abandonadas en un área de alto riesgo”, declaró la portavoz.

El ACNUR desplegó también un grupo de trabajo sobre la tierra y la vivienda con la participación de las comunidades afectadas y entidades gubernamentales clave.

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Novedades en el Instituto sobre el matrimonio y la familia. Comentario

El Papa reforma el Instituto sobre el matrimonio y la familia que quiso Wojtyla

Con un “Motu proprio” Francisco creó el nuevo «Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II», extendiendo el espectro de sus competencias y actividades, siguiendo las huellas de su predecesor y con la mirada puesta en la «Amoris laetitia»

El Papa reforma el Instituto sobre el matrimonio y la familia que quiso Wojtyla

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Pubblicato il 19/09/2017
Ultima modifica il 19/09/2017 alle ore 14:18
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

El Papa Francisco, con una carta apostólica en forma de «Motu proprio» que lleva la fecha del 8 de septiembre de 2017 (y publicada hoy, 19 de septiembre), redundó el Instituto de estudios sobre el matrimonio y la familia que quiso Juan Pablo II, extendiendo su campo de acción. El documento, titulado «Summa familiae cura», recuerda que el Papa Wojtyla, después del Sínodo de los obispos de 1980 y de la exhortación «Familiaris consortio» de 1981, dio una forma estable al Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y la familia, que llevaba a cabo sus actividades en la Universidad Lateranense.

 

Ahora, después de otros dos Sínodos, de 2014 y 2015, dedicados a la familia, y después de la publicación de la exhortación «Amoris laetitia», la Iglesia ha llegado a «una renovada conciencia del Evangelio de la familia y de los nuevos desafíos pastorales a los que la comunidad cristiana está llamada a ofrecer respuestas».

 

«La centralidad de la familia en los procesos de “conversión pastoral” de nuestras comunidades y de “transformación misionera de la Iglesia” —escribió Francisco— exige que, incluso a nivel de formación académica, en la reflexión sobre el matrimonio y sobre la familia nunca falten la perspectiva pastoral ni la atención a las heridas de la humanidad».

 

El Papa Bergoglio insistió en que el «bien de la familia es decisivo para el futuro del mundo y de la Iglesia», y que es «saludable prestar atención a la realidad concreta» de la familia, debido al «cambio antropológico-cultural, que influye hoy a todos los aspectos de la vida y exige un enfoque analítico y diversificado» y «no nos permite limitarnos a prácticas de la pastoral y de la misión que reflejen formas y modelos del pasado».

 

«En el límpido propósito de permanecer fieles a la enseñanza de Cristo —escribió Francisco—, debemos, pues, ver, con el intelecto de amor y con sabio realismo, a la realidad de la familia, hoy, en toda su complejidad, en sus claroscuros. Por estas razones he considerado oportuno dar una nueva configuración jurídica al Instituto Juan Pablo II, para que la clarividente intuición de san Juan Pablo II, que fuertemente deseó esta institución académica, hoy pueda ser reconocida y apreciada mejor en su fecundidad y actualidad».

 

El nuevo Instituto teológico para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia, dedicado a Juan Pablo II, ampliará el campo de sus acciones y estudios, «tanto en orden a las nuevas dimensiones de la tarea pastoral y de la misión eclesial, como en referencia a los desarrollos de las ciencias humanas y de la cultura antropológica en un campo tan fundamental para la cultura de la vida».

 

El Papa Bergoglio precisó que el nuevo instituto deberá tener en cuenta la inspiración original con la que nació el anterior, «contribuyendo eficazmente a que corresponda plenamente a las exigencias actuales de la misión pastoral de la Iglesia». En los breves artículos, a los que seguirán nuevos estatutos, se subraya la «especial relación del nuevo Instituto Teológico con el ministerio y el magisterio de la Santa Sede», que será enriquecido con la «privilegiada relación» que establecerá con la Congregación para la Educación Católica, con el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y con la Pontificia Academia para la Vida. Se precisa que el Instituto Teológico tendrá «la facultad de conferir “iure proprio” a sus estudiantes los siguientes grados académicos: el Doctorado en Ciencias sobre el Matrimonio y la Familia; la Licenciatura en Ciencias sobre el Matrimonio y la Familia; el Diploma en Ciencias sobre el Matrimonio y la Familia».

 

«Con esta decisión —explicó a Vatican Insider el arzobispo Vincenzo Paglia, Gran Canciller del Instituto—, el Papa extiende la perspectiva: de una concentrada solo en la teología moral y sacramental, a una bíblica, dogmática e histórica, que tiene en cuenta los desafíos contemporáneos. Francisco ha comprendido muy bien el papel histórico de la familia, tanto en la Iglesia como en la sociedad. Y la familia no es un ideal abstracto, sino una realidad mayoritaria de la sociedad, que debe volver a descubrir su vocación en la historia».

 

La referencia a la continuidad con el Instituto anterior, «en sí misma cierra el camino —explicó Paglia— a una interpretación que pretenda atribuir a este autorizado acto de refundación un distanciarse de la inspiración de Juan Pablo II». El arzobispo hizo notar, para concluir, que el Papa ha indicado que las personas que componen el actual instituto sean «protagonistas del cambio y de la reestructuración que serán necesarios para conseguir los objetivos del nuevo sujeto», y que, por lo tanto, cuentan con la confianza del Pontífice.


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Vaticano: reforma del instituto sobre el matrimonio y la familia.

Traducción en español (no oficial)
CARTA APOSTÓLICA EN FORMA DE MOTU PROPRIO
“SUMMA FAMILIAE CURA”
QUE INSTITUYE EL PONTIFICIO INSTITUTO TEOLÓGICO JUAN PABLO II
PARA LAS CIENCIA DEL MATRIMONIO Y DE LA FAMILIA Animado por  la  mayor atención a la familia, San Juan Pablo II, como seguimiento del Sínodo de los Obispos de 1980 sobre la familia y de la exhortación apostólica postsinodal Familiaris Consortio de 1981, con la Constitución apostólica Magnum Matrimonii sacramentum confirió una forma jurídica estable al   Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el Matrimonio y la Familia, que opera en la Universidad Pontificia Lateranense. Desde entonces, éste  ha desarrollado un proficuo trabajo de profundización teológica y de formación pastoral  tanto en su sede central de Roma, como en las secciones extraurbanas, presentes ya en todos los continentes.
Más recientemente, la Iglesia ha dado  un paso ulterior en el camino sinodal poniendo nuevamente en el centro de la atención  la realidad del matrimonio y la familia, en  primer lugar en la Asamblea  extraordinaria de 2014, dedicada a “Los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización” y, después, en la ordinaria de 2015 sobre “La vocación y la  misión de la familia en la Iglesia y en el mundo “. La culminación de este intenso recorrido ha sido la Exhortación apostólica  post-sinodal Amoris Laetitia , publicada el 19 de marzo de 2016.
Esta estación sinodal  ha llevado a la Iglesia a una renovada conciencia del Evangelio de la familia y de los nuevos desafíos pastorales a los que la comunidad cristiana está llamada a responder. La centralidad de la familia en los caminos de “conversión pastoral” [1] de nuestras comunidades y de “transformación misionera de la Iglesia” [2] requiere que – incluso en el ámbito de la  formación académica – en la reflexión sobre el matrimonio y la familia no falten nunca la perspectiva pastoral y la  atención a las heridas de la humanidad. Si no se puede llevar a cabo  una fecunda profundización de la teología pastoral sin tener en cuenta el peculiar perfil eclesial de la familia [3], por otro lado, no escapa a la misma solicitud pastoral de la Iglesia el valioso aporte del pensamiento y de la  reflexión que indagan, del modo más profundo y riguroso, la verdad de la revelación y la sabiduría de la tradición de la fe, con el fin de su mayor inteligencia en el tiempo presente. “El bien de la familia es decisivo para el futuro del mundo y de la Iglesia. […]Es sano prestar atención a la realidad concreta, porque «las exigencias y llamadas del Espíritu Santo resuenan también en los acontecimientos mismos de la historia», a través de los cuales «la Iglesia puede ser guiada a una comprensión más profunda del inagotable misterio del matrimonio y de la familia “. [4] El cambio antropológico y cultural, que influye hoy en  todos los aspectos de la vida y requiere un enfoque analítico y diversificado, no nos permite limitarnos a prácticas de la  pastoral y de  la misión que reflejan formas y modelos del pasado. Debemos ser intérpretes conscientes y apasionados de la sabiduría de la fe en un contexto en el que los individuos están  menos sostenidos que en el pasado por las estructuras sociales, en su vida afectiva y familiar. Con el límpido propósito de permanecer fieles a las enseñanzas de Cristo debemos, por lo tanto,  mirar con intelecto de amor y con sabio realismo, la realidad de la familia, hoy, en toda su complejidad, en sus luces y sombras. [5]
Por estas razones he considerado oportuno ofrecer un nuevo marco jurídico al Instituto Juan Pablo II, para que  “la intuición clarividente de San Juan Pablo II, que quiso firmemente esta institución académica, hoy [pueda] ser todavía mejor reconocida y apreciada en su fecundidad y actualidad” [6]. Por lo tanto, he tomado la decisión  de instituir un Instituto Teológico para  Ciencias  del Matrimonio y la Familia, ampliando su campo de interés, sea por las  nuevas dimensiones de la tarea pastoral y de la misión eclesial, sea en referencia al desarrollo de las ciencias humanas y de la cultura antropológica en un campo tan fundamental para la cultura de la vida. ART. 1  Con el presente Motu Proprio instituyo el Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para Ciencias del Matrimonio y la Familia, que, vinculada a la Pontificia Universidad Lateranense, suceda, sustituyéndolo al   Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el Matrimonio y la Familia , establecido por la Constitución apostólica Magnum Matrimonii sacramentum , que por lo tanto cesa. Será debido, sin embargo, que la inspiración original que dio origen al cesado  Instituto para Estudios sobre el Matrimonio y la Familia siga fecundando  el campo más amplio de compromiso del nuevo Instituto Teológico, contribuyendo eficazmente a que sea plenamente compatible con las exigencias actuales de la misión pastoral de la Iglesia . ART. 2 El nuevo Instituto será, en el contexto de las instituciones pontificias, un centro académico de referencia, al servicio de la misión de la Iglesia universal, en el campo de  las ciencias relacionadas con el matrimonio y la familia y respecto a los  temas  asociados con la alianza fundamental del hombre y de  la mujer para el cuidado y la generación  de la creación.

ART. 3
La relación especial del nuevo Instituto Teológico con el ministerio y el magisterio de la Santa Sede se verá respaldada además por la relación privilegiada que establecerá, en las formas que serán mutuamente concordadas, con la Congregación para la Educación Católica, el Pontificio Consejo para los Laicos, la  Familia y la Vida y con la Pontificia Academia para la Vida.

ART 4
§ 1. El Pontificio Instituto Teológico, así renovado, adaptará sus estructuras y dispondrá de  las herramientas necesarias – cátedras, profesores, programas, personal administrativo – para realizar la  misión científica y eclesial que se le asigna.
§ 2. Las autoridades académicas del Instituto Teológico son el Gran Canciller, el Presidente y cl Consejo del Instituto.
§ 3. El Instituto Teológico tiene la facultad de conferir   iure proprio a sus alumnos los siguientes títulos académicos: Doctorado en Ciencias sobre el Matrimonio y la Familia; la Licencia en Ciencias sobre el Matrimonio y la Familia; el Diploma en Ciencias sobre el Matrimonio y la Familia.

ART. 5
Lo que establece el presente Motu proprio será profundizado y definido en sus propios estatutos aprobados por la Santa Sede. En particular, se identificarán las formas más adecuadas para promover la cooperación y la confrontación, en los ámbitos de la enseñanza y la investigación, entre las autoridades  del Instituto Teológico y las de la Pontificia Universidad Lateranense.

ART. 6
Hasta la aprobación de los nuevos Estatutos, el Instituto Teológico se regirá temporalmente por las normas estatutarias  hasta ahora vigentes en el Instituto Juan Pablo II para  Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, comprendidas la estructuración en secciones y las respectivas normas,  en la medida en que no se opongan  al presente Motu  proprio.
Todo lo deliberado con esta Carta apostólica en forma de Motu proprio, ordeno que se observe en todas sus partes, a pesar de cualquier disposición en contrario, aunque digna de mención especial, y establezco  que sea promulgado  mediante la publicación  en el diario L’Osservatore Romano, entrando  en vigor el día de la promulgación, y que se inserte sucesivamente en Acta Apostolicae Sedis.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de la Virgen María del año 2017, quinto de nuestro Pontificado


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Dublin. Encuentro mundial de las familias en 2018. Carta del Papa.

Encuentro de las familias; «la Iglesia no está lejos de las heridas»

Se presentó en el Vaticano la carta del Papa en vista del evento que se llevará a cabo en Dublín del 21 al 26 de agosto de 2018: «Profundizar la reflexión sobre “Amoris laetitia”»
Pubblicato il 30/03/2017
Ultima modifica il 30/03/2017 alle ore 15:06
IACOPO SCARAMUZZI

«Sueño una Iglesia en salida, no auto-referencial, una Iglesia que no pase lejos de las heridas del hombre, una Iglesia misericordiosa que anuncie el corazón de la revelación de Dios Amor que es la Misericordia». Papa Francisco lo subrayó en la carta, que fue presentada hoy en el Vaticano, para el encuentro mundial de las familias, que se llevará a cabo del 21 al 26 de agosto de 2018 en la ciudad de Dublín, sobre el tema “El Evangelio de la Familia: alegría para el mundo”. Será una ocasión para que las familias irlandesas y de todo el mundo (y tal vez esté presente Francisco) «profundicen» la reflexión sobre la Exhortación apostólica “Amoris laetitia”.

 

Ofreciendo «algunas indicaciones más precisas» sobre el anunciado evento de Dublín, el Papa explicó, que desea «que las familias tengan ocasión para profundizar y compartir sus reflexiones sobre los contenidos de la Exhortación Apostólica post-sinodal “Amoris laetitia”. Podríamos preguntarnos», prosiguió Francisco: «¿el Evangelio sigue siendo una alegría para el mundo? E incluso: ¿la familia sigue siendo buena noticia para el mundo de hoy? ¡Yo estoy seguro de que sí Y este “Sí” se basa firmemente en el plan de Dios. El amor de Dios es su “Sí” a toda la creación y al corazón de ella, que es el hombre. Es el “Sí” de Dios a la unión entre el hombre y la mujer, en apertura y servicio a la vida en todas sus fases; es el “Sí” y el compromiso de Dios por una humanidad muy a menudo herida, maltratada y dominada por la falta de amor. La familia, por lo tanto, es el “Sí” del Dios Amor. Solamente a partir del amor la familia puede manifestar, difundir y regenerar el amor de Dios en el mundo. Sin el amor no se puede vivir como Hijos de Dios, como cónyuges, padres y hermanos».

 

El Papa subrayó «cuán importante es que las familias se pregunten a menudo si viven a partir del amor, para el amor y en el amor. Esto, concretamente, significa darse, perdonarse, no perder la paciencia, anticipar al otro, respetarse. Cómo sería mejor la vida familiar si cada día se vivieran las tres simples palabras “permiso”, “gracias” y “perdón”. Cada día experimentamos fragilidades y debilidades, y por todo esto nosotros, familias y pastores, necesitamos una renovada humildad que plasme el deseo de formarnos, educarnos y ser educados, de ayudar y ser ayudados, de acompañar, de discernir e integrar a todos los hombres de buena voluntad. Sueño una Iglesia en salida –escribió Jorge Mario Bergoglio–, no auto-referencial, una Iglesia que no pase lejos de las heridas del hombre, una Iglesia misericordiosa que anuncie el corazón de la revelación de Dios Amor, que es la Misericordia. Es esta misericordia no lo que nos hace nuevos en el amor; y sabemos de qué manera las familias cristianas son lugares de misericordia y testimonio de misericordia; después del Jubileo extraordinario lo serán aún más, y el Encuentro de Dublín podrá ofrecer signos concretos de ello. Invito, por lo tanto, a toda la Iglesia a tener en cuenta estas indicaciones en la preparación pastoral para el próximo Encuentro Mundial».

 

El Papa recordó al Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, el cardenal Kevin Farrel (a quien se dirige la carta), y a sus colaboradores, «la tarea de declinar de manera particular la enseñanza de “Amoris laetitia”, con la que la Iglesia desea que las familias siempre estén en camino, en ese peregrinar interior que es manifestación de vida auténtica».

 

El Papa debería viajar a Dublín para el encuentro, pero todavía no hay ninguna confirmación oficial. «Esperemos que sí, dijo que le interesa estar presente», respondió el cardenal estadounidense Farrel durante la presentación de la carta del Papa en la sala de prensa vaticana, en compañía del arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin. «A mí me habló no solo de interés, sino de deseo de venir», aclaró este último, que no ofreció números precisos sobre la previsión de la participación esperada (pero «no debe ser un evento turístico», precisó). Papa Francisco, pues, «creo que hará de todo para ir», resumió Farrel.

 

El cardenal estadounidense subrayó, refiriéndose a las críticas de algunos ambientes conservadores en contra de la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar afrontada en el capítulo 8 de la “Amoris laetitia”, que se corre el peligro de no dar valor «a las grandes enseñanzas que hay en los capítulos 2, 3 y 4». Por lo que en Dublín, indicó, «afrontaremos la vida de las familias tal cual es», y la atención se enfocará en profundizar «lo que pensamos en cuanto cristianos sobre la vida matrimonial familiar en un momento en el que las familias están bajo ataque», un aspecto «que hemos dejado de hacer» en el pasado


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Matrimonio y familia en las palabras del Papa a los párrocos.

Sean compañeros de viaje de toda persona y en toda situación con su testimonio y apoyo, el Papa a los párrocos

2017-02-25 Radio Vaticana

(RV).- El Papa Francisco recibió en audiencia a los participantes en el curso de formación para párrocos, promovido por la Rota Romana, sobre el nuevo proceso matrimonial. El Santo Padre empezó recordándoles que lo que se ha discutido y propuesto en el Sínodo de los Obispos sobre el tema “Matrimonio y familia”, ha sido recibido e integrado de forma orgánica en la Exhortación apostólica Amoris laetitia, constatando que es bueno que los párrocos, a través de estas iniciativas de estudio, profundicen en aquella materia, porque son sobre todo ellos a aplicarla concretamente en su contacto cotidiano con las familias.

En efecto, el Obispo de Roma notó que en la mayor parte de los casos ellos son los primeros interlocutores: “de los jóvenes que desean formar una nueva familia y unirse con el Sacramento del matrimonio. Ustedes son quienes están cerca de aquellos cónyuges que, a causa de serios problemas en su relación, tienen necesidad de reavivar la fe y volver a descubrir la gracia del Sacramento; y en ciertos casos piden indicaciones para iniciar un proceso de nulidad”.  “Por eso -constató Francisco-  nadie mejor que ustedes conoce y está en contacto con la realidad del tejido social en el territorio, experimentando su variada complejidad: uniones celebradas en Cristo, uniones de hecho, uniones civiles, uniones fracasadas, familias y jóvenes felices e infelices”. El Pontífice instó a los párrocos a ser “compañeros de viaje de toda persona y en toda situación” con su testimonio y apoyo.

Asimismo el Papa le deseó la “premura de testimoniar la gracia del Sacramento del matrimonio y el bien primordial de la familia”, célula vital de la Iglesia y de la sociedad, mediante la proclamación que el matrimonio entre un hombre y una mujer es signo de la unión esponsal entre Cristo y la Iglesia. “Tal testimonio lo realizan concretamente cuando preparan a los novios al matrimonio, haciéndolos conscientes del significado profundo del paso que están por cumplir. No dejen de recordar siempre a los esposos cristianos que en el Sacramento del matrimonio Dios, por así decir, se refleja en ellos, imprimiendo su imagen y el carácter indeleble de su amor”.

Al mismo tiempo, Francisco invitó a los párrocos a estar cerca, con el estilo propio del Evangelio, en el encuentro y en la acogida con aquellos jóvenes que prefieren convivir sin casarse. “Ellos, en el plano espiritual y moral, están entre los pobres y los pequeños, para los que Iglesia, sobre las huellas de su Maestro y Señor, quiere ser madre que no abandona sino que se acerca y por los que se preocupa”. “También estas personas son amadas por el corazón de Cristo. Tengan hacia ellos una mirada de ternura y de compasión,” puntualizó.


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Familia Habsburgo en audiencia con el Papa

2016-11-05 Radio Vaticana

(RV).- Con gran alegría el Papa Francisco recibió a cerca de 300 miembros de la familia de Habsburgo, llegados a Roma como peregrinos jubilares en familia.

El Santo Padre quiso destacar precisamente la importante actualidad del valor de la familia y evocó al Beato Carlos de Austria. Con el testimonio ejemplar de vida familiar, puso de relieve el compromiso del emperador austriaco, que se distinguió por su apoyo a los esfuerzos por la paz del Papa, Benedicto XV, alentando asimismo a impulsar también hoy la solidaridad y el anhelo de una casa común europea:

«Me complace recibirlos en ocasión de la peregrinación jubilar que han querido realizar como familia. Deseo subrayar este aspecto, porque el de la familia en sentido amplio, con la riqueza de sus lazos y de su variedad, es un valor que hay redescubrir en nuestros tiempos.

En esta feliz circunstancia, hacen memoria en especial del Beato Carlos de Austria, que hace cien años subía al trono. Su presencia espiritual entre ustedes hace que la familia Habsburgo no se dirija hoy al pasado de forma nostálgica, sino todo lo contrario, siga activamente presente en el hoy de la historia, con sus desafíos y necesidades. En efecto, algunos de ustedes desarrollan papeles de primer plano en organizaciones de solidaridad y promoción humana y cultural; así como en sostener el proyecto de Europa como casa común fundada sobre los valores humanos y cristianos».

Recibiendo con alegría la vocación al sacerdocio y a la vida consagrada de algunos miembros de la familia de Habsburgo, y reiterando que la familia cristiana es el primer terreno en el que las semillas de las vocaciones – «¡empezando por la conyugal, que es una verdadera vocación!» – pueden germinar y desarrollarse, el Papa Francisco volvió a evocar a Carlos de Austria e invitó a rezarle para que interceda en favor de la paz para toda la familia humana:

«Carlos de Austria fue ante todo un buen padre de familia, y como tal un servidor de la vida y de la paz. Había conocido la guerra, siendo un simple soldado al comenzar la Primera Guerra Mundial. Tras asumir el reino en 1916, sensible a la voz del Papa Benedicto XV, se prodigó con todas sus fuerzas por la paz, a costa de incomprensiones y burlas. También en ello él nos ofrece un ejemplo actual y podemos invocarlo como intercesor para obtener de Dios la paz para la humanidad».


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Matrimonio y familia en crisis? Exhortación de Papa Francisco.

Francisco: no más ideas abstractas sobre el matrimonio, la Iglesia está cerca de todos

Audiencia al Instituto Juan Pablo II con sus nuevos dirigentes: es desconcertante constatar la tendencia a cancelar la diferencia sexual; se requiere una especial inteligencia de amor con la familia
ANSA

La celebración de un matrimonio en San Pedro

27/10/2016
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Es «desconcertante constatar» una «tendencia a cancelar la diferencia» sexual. Por el contrario, «cuando las cosas van bien entre hombre y mujer, también el mundo y la historia van bien», y, «en caso contrario, el mundo se vuelve inhóspito y la historia se detiene». Lo dijo Papa Francisco en su discurso al Pontificio Instituto Juan Pablo II de Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, cuya cúpula acaba de renovar. El Papa se concentró sobre la necesidad de «desarrollar (a nivel doctrinal y pastoral) nuestra capacidad de leer e interpretar, para nuestro tiempo, la verdad y la belleza» de la familia, recordando que mucho más decisiva que la «lejanía de muchos del ideal y de la práctica de la verdad cristiana» es la «cercanía de la Iglesia», y también por las «situaciones de debilidad humana, para que la gracia pueda rescatarlas, reanimarlas y curarlas».

En agosto de este año, Francisco nombró a monseñor Vincenzo Paglia Gran canciller del Pontificio Instituto, además de presidente de la Pontificia Academia para la Vida, y al teólogo milanés Pierangelo Sequeri presidente del Instituto.

«En la coyuntura actual, los vínculos conyugales y familiares son puestos a prueba de muchas maneras», dijo el Papa. «La afirmación de una cultura que exalta el individualismo narcisista, una concepción de la libertad desvinculada de la responsabilidad por el otro, el crecimiento de la indiferencia por el bien común, la imposición de ideologías que agreden directamente el proyecto familiar, así como el aumento de la pobreza que amenaza el futuro de muchas familias, son otras tantas razones de crisis para la familia contemporánea».

En una cultura en donde se corre el peligro de que prevalezca «cada vez más el “yo” sobre el “nosotros”, el individuo sobre la sociedad», dijo Papa Francisco, «es imposible negar el aporte de la cultura moderna al re descubrimiento de la dignidad de la diferencia sexual, Por ello, es también muy desconcertante constatar que esta cultura parece bloqueada por una tendencia a cancelar la diferencia en lugar de resolver los problemas que la mortifican». Por el contrario, cuando «las cosas van bien entre hombre y mujer, también el mundo y la historia van bien. De lo contrario, el mundo se vuelve inhóspito y la historia se detiene».

Pero «la caridad de la Iglesia se compromete por lo tanto a desarrollar (a nivel doctrinal y pastoral) nuestra capacidad de leer e interpretar, para nuestro tiempo, la verdad y la belleza del plan creador de Dios. La irradiación de este proyecto divino, en la complejidad de la condición de hoy, exige una especial inteligencia de amor. Y también una fuerte dedicación evangélica, animada por gran compasión y misericordia por la vulnerabilidad y la falibilidad del amor entre los seres humanos». Las «dinámicas de la relación entre Dios, el hombre y la mujer, y sus hijos, son la llave de oro para comprender el mundo y la historia, con todo lo que contienen. Y, en fin, para comprender algo profundo que se encuentra en el amor de Dios mismo. ¿Podemos pensar tan “en grande” en esta revelación? ¿Estamos convencidos de la potencia de vida que este proyecto de Dios lleva en el amor del mundo? ¿Sabemos arrancar a las nuevas generaciones de la resignación y reconquistar la audacia de este proyecto?».

Hay que reconocer, prosiguió el Papa citando su «Amoris laetitia», que a veces «hemos presentado un ideal teológico del matrimonio demasiado abstracto, casi artificiosamente construido, alejado de la situación concreta y de las efectivas posibilidades de las familias tal y como son. Esta idealización excesiva, sobre todo cuando no hemos despertado la confianza en la gracia, no ha provocado más que el matrimonio ya no sea tan deseable ni atractivo, sino todo lo contrario». Y, por el contrario, «la gracia existe, así como también el pecado».

El doble Sínodo sobre la familia de 2014-2015 manifestó al unísono «la necesidad de ampliar la comprensión y el cuidado de la Iglesia por este misterio de amor humano en el que se abre camino el amor de Dios por todos», y la «Amoris laetitia» «atesora esta ampliación y solicita al entero pueblo de Dios que haga más visible y eficaz la dimensión familiar de la Iglesia», dijo Bergoglio, que insistió: «el tema pastoral de hoy no es solo el de la lejanía de muchos del ideal y de la práctica de la verdad cristiana del matrimonio y de la familia; más decisivo se vuelve el tema de la cercanía de la Iglesia, cercanía a las nuevas generaciones de esposos, para que la bendición de su vínculo los convenza cada vez más y los acompañe, y también cercanía para las situaciones de debilidad humana, para que la gracia pueda rescatarlas, reanimarlas y curarlas».

El Instituto «está llamado a sostener la necesaria apertura de la inteligencia de la fe al servicio de la preocupación pastoral del Sucesor de Pedro», dijo el Papa. Y recordó que «también los buenos teólogos, como los buenos pastores, huelen a pueblo y a calle y, con su reflexión, derraman aceite y vino sobre las heridas de los hombres». Teología y pastoral van de la mano. Esta tarea requiere «estar arraigado en la alegría de la fe y en la unidad de un alegre servicio a la Iglesia viva en la que vivimos, la Iglesia bella a la que pertenecemos, la Iglesia del único Señor y del único Espíritu al cual nos entregamos como “siervos inútiles”, que ofrecen sus mejores dones. La Iglesia que amamos, para que todos puedan amarla. La Iglesia en la que nos sentimos amados más allá de nuestros méritos y por la cual estamos listos para hacer sacrificios, en perfecta alegría».