Loiola XXI

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Más víctimas por el agua insalubre que por las balas.

Hay más niños que mueren por el agua insalubre que por las balas

© UNICEF/UN067453/Souleiman
Horriya, de doce años, carga un bidón de agua en el campamento de Ain Issa, a cincuenta kilómetros al norte de Al Raqqa.

22 Marzo 2019

La falta de agua potable es mucho más mortal para los niños que la guerra en más de una docena de países. Cada año, 85.700 niños menores de 15 años mueren por diarrea relacionada con inadecuadas instalaciones de agua, en comparación con los 30.900 que mueren directamente por el conflicto.

Un estudio publicado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) con motivo del Día Mundial del Agua, que se celebra cada 22 de marzo, señala que en 16 países en guerra los niños menores de cinco años tienen 20 veces más probabilidades de morir a causa de enfermedades relacionadas con el agua insalubre y el saneamiento deficiente que por los avatares de la guerra.

“Las probabilidades (de supervivencia)  están en contra de los niños que viven conflictos prolongados, donde muchos no pueden llegar a una fuente de agua segura”, dijo la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore.

“La realidad es que hay más niños que mueren por falta de acceso a agua segura que por las balas”, sentenció Fore.

UNICEF recordó que cientos de millones de jóvenes viven en zonas de guerra, y destacó que en la actualidad hay más países involucrados en conflictos internos e internacionales que en ningún otro momento de los últimos 30 años.

Ante esta realidad, los niños forman una de las partes más vulnerables y se cierne sobre ellos una multitud de amenazasrelacionadas con la falta de agua potable, saneamiento y servicios de higiene.

Las soluciones que propone UNICEF para mejorar el acceso de los niños al agua potable se basan en tres objetivos:

  • impedir los ataques contra los trabajadores y las infraestructuras de agua y saneamiento;
  • crear un sector de agua, saneamiento e higiene universal de buena calidad y resistente a las  emergencias;
  • coordinar la respuesta humanitaria con el desarrollo de sistemas de agua y saneamiento sostenibles.

El estudio de UNICEF recopiló datos de Afganistán, Burkina Faso, Camerún, Chad, Etiopía, Iraq, Libia, Malí, Myanmar, la República Centroafricana, la República Democrática del Congo, Somalia, Sudán del Sur, Siria y Yemen.

 

La falta de agua puede provocar desplazamientos masivos

Abordando el problema desde otra perspectiva, el Secretario General de las Naciones Unidas recordó que el agua es un elemento básico para nuestra supervivencia y un derecho humano. “A nadie se le debe negar el acceso a ella”, recalcó.

António Guterres destacó que diversos factores como la situación económica, el género, el origen étnico, la religión y la edad provocan que 2100 millones de personas vivan a diario sin agua potable.

De no variar los patrones de demanda y mala gestión que han aumentado el estrés hídrico en diversas partes del planeta, junto a la dramática situación provocada por el cambio climático, la escasez de agua podría provocar el desplazamiento de 700 millones de personas para el año 2030.

“Debemos alentar la cooperación para hacer frente a la crisis mundial del agua y fortalecer nuestra resistencia frente a los efectos del cambio climático a fin de garantizar el acceso al agua para todas las personas, especialmente las más vulnerables”, dijo.

Gestión adecuada de la migración

La Organización Internacional para las Migraciones  destacó, en una línea similar a la empleada por el Secretario General, que la escasez de agua y la sequía pueden incrementar la migración forzada, y que, al mismo tiempo, los flujos migratorios pueden incrementar la presión sobre los recursos hídricos.

Por este motivo, indicó que una gestión adecuada de la migración puede desempeñar un papel fundamental para solucionar los problemas relacionados con el agua.

Siguiendo ese patrón, señaló que tanto las remesas como las inversiones de los migrantes “pueden servir para apoyar las infraestructuras del agua y prácticas agrícolas sostenibles”.

En este Día mundial del Agua, la OIM destacó sus proyectos a nivel mundial en materia de agua, saneamiento e higiene.

En Sudán del Sur proporciona agua potable a 150.000 refugiados; el año pasado construyó un sistema de suministro de agua que funciona mediante energía solar para los refugiados rohinyá en los campamentos de Cox’s Bazar, Bangladesh, garantizando un mínimo de 15 litros de agua cada día para 30.000 personas; y en Etiopía proporciona acceso a agua potable a través de la distribución de recipientes de agua y tabletas de purificación.

 

Del mismo modo, la Organización Internacional para la Alimentación y la Agricultura instó a todos los países a redoblar sus esfuerzos en el aumento de la eficiencia hídrica y el suministro de agua potable, ya que el cambio climático y el crecimiento de la población ejercen una presión cada vez mayor sobre los recursos hídricos finitos.


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El 22 de marzo, día mundial del agua. Mensaje del Papa

El Papa: “El acceso al agua es un derecho. Se acabe con esta injusticia”

Mensaje del Santo Padre al Director General de la FAO, con motivo del Día Mundial del Agua, que este año tiene como tema: “Agua para todos: no dejar a nadie atrás”.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“El agua es un bien imprescindible para el equilibrio de los ecosistemas y la supervivencia humana, y es necesario gestionarla y cuidarla para que no se contamine ni se pierda”, lo escribe el Papa Francisco en su Mensaje enviado al Director General de la FAO, Prof. José Graziano da Silva, con motivo del Día Mundial del Agua, que se celebra este 22 de marzo, y cuyo tema es “Agua para todos: No dejar a nadie atrás”. Para esta ocasión el Pontífice también ha escrito un tweet en el que dice: “Demos gracias a Dios por la ‘hermana agua’, elemento sencillo y precioso, y esforcémonos para que sea accesible a todos”.

El acceso a este bien es un derecho

El Santo Padre, recordando el eje central de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, y el lema de esta jornada evidencia que, se percibe en nuestros días cómo la aridez del planeta se extiende a nuevas regiones, y cada vez son más los que sufren a causa de la falta de fuentes de agua apta para el consumo. Por este motivo, afirma el Papa, “no dejar a nadie atrás” significa comprometernos para acabar con esta injusticia. El acceso a este bien es un derecho humano fundamental, que debe respetarse pues está en juego la vida de las personas y su misma dignidad.

Una injusticia que necesita ser sanada

Asimismo, el Papa Francisco afirma que, el trabajo conjunto es esencial para poder erradicar este mal que flagela a tantos hermanos nuestros. Será posible si se unen esfuerzos en la búsqueda del bien común, donde el otro con rostro concreto, tome protagonismo y se coloque en el centro del debate y de las iniciativas. Es entonces cuando las medidas que se adopten tendrán sabor de encuentro y el valor de respuesta a una injusticia que necesita ser sanada.

“Pido al Señor que los trabajos e iniciativas que se lleven a cabo en este Día Mundial del Agua redunden en beneficio de los que sufren por la escasez de este bien”

Educar a las nuevas generaciones

“No dejar a nadie atrás”, precisa el Santo Padre, quiere decir también tomar conciencia de la necesidad de responder con hechos concretos; no sólo con el mantenimiento o perfeccionamiento de estructuras hídricas, sino también invirtiendo en futuro, educando a las nuevas generaciones para el uso y cuidado del agua. Esta tarea de concienciación es una prioridad en un mundo en el que todo es descartable y despreciado, y que no estima en muchos casos la importancia de los recursos que tenemos a nuestro alcance.

Las nuevas generaciones están llamadas — junto con todos los habitantes del planeta, puntualiza el Papa — a valorar y a defender este bien. Es una tarea que comienza con la sensibilización ante aquellas personas que sufren las consecuencias inevitables del cambio climático y de todos aquellos que son víctimas de una u otra forma de la explotación y contaminación del agua por diversos factores. Este desafío de educación generará una nueva visión de este bien, produciendo generaciones que valoricen y amen los recursos que nos da nuestra madre la Tierra.

“Como decía san Francisco de Asís, «el agua, que es muy útil y humilde y preciosa y casta» sirva para sustento y beneficio nuestro y de las generaciones venideras”

El agua no es una mera mercancía

El Papa Francisco recordando que, todos somos artífices del futuro y la Comunidad Internacional con sus decisiones y trabajos está ya invirtiendo en el mañana de nuestro planeta. Es necesario elaborar planes de financiación como también proyectos hídricos de largo alcance. Esta firmeza conducirá a superar la visión de convertir el agua en una mera mercancía, exclusivamente regulada por las leyes del mercado. Por ello, el Papa exhorta al Director General de la FAO, a tener presente a los desfavorecidos de la tierra que nos interpelan para poner remedio a la falta de agua en sus países; nos retan también, desde su miseria y límites, a que demos el valor que merece a este bien indispensable para el desarrollo de todos los pueblos.

Mensaje del Papa Francisco
22 marzo 2019, 12:41


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Hoy 22 de marzo Día mundial del agua.

22 de marzo, Día Mundial del Agua: “No dejar a nadie atrás”

El Día Mundial del Agua se celebra anualmente el 22 de marzo como un medio de llamar la atención sobre la importancia del agua dulce y la defensa de la gestión sostenible de los recursos de agua dulce.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), recuerda que la  creación de un día internacional dedicado al Agua tiene su origen en la Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrado en 1992, en Río de Janeiro. Ante ello, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 22 de marzo de 1993 como el primer Día Mundial del Agua. Posteriormente, el 22 de diciembre de 1992, la ONU decretó que el 22 de marzo de cada año fuera declarado Día Mundial del Agua, a celebrarse a partir de 1993, en conformidad con las recomendaciones de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo contenidas en el Capítulo 18 (Recursos de Agua Dulce) del Programa 21.

La humanidad necesita agua

Asimismo, las Naciones Unidas recuerda que, el agua es un elemento esencial del desarrollo sostenible. Los recursos hídricos, y la gama de servicios que prestan, juegan un papel clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental. El agua propicia el bienestar de la población y el crecimiento inclusivo, y tiene un impacto positivo en la vida de miles de millones de personas, al incidir en cuestiones que afectan a la seguridad alimentaria y energética, a la salud humana y al medio ambiente.

“No dejar a nadie atrás”

El tema de este año 2019 es: “No dejar a nadie atrás”. Se trata de una adaptación de la promesa central de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: todo el mundo debe beneficiarse del progreso del desarrollo sostenible. Este tema está en sintonía con una de las metas del Objetivo 6 de Desarrollo Sostenible (ODS 6) consiste en garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos de aquí a 2030. Por definición, eso significa no dejar a nadie atrás.

Hoy en día millones de personas viven todavía sin agua potable –en el hogar, la escuela, el lugar de trabajo, la granja, la fábrica– y luchan por sobrevivir y prosperar. A menudo, se olvidan los grupos marginados: mujeres, niños, refugiados, pueblos indígenas, personas con discapacidad y muchos otros. O bien, se los discrimina cuando intentan conseguir y gestionar el agua potable que necesitan. Cuando hablamos de “agua potable”, precisa la ONU, nos referimos al “servicio de abastecimiento de agua potable gestionado de manera segura”, es decir, agua a la que se puede acceder en las viviendas, cuando se necesita y que no está contaminada.

El derecho al agua

En 2010, las Naciones Unidas reconocieron que “el derecho al agua potable y el saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos.” Por derecho humano al agua se entiende el derecho de toda persona, sin discriminación, a disponer de agua suficiente, segura, aceptable, accesible y asequible para uso personal y doméstico, y comprende el agua para el consumo, el saneamiento, la colada, la preparación de alimentos y la higiene personal y doméstica.

Los “motivos de discriminación” para que algunas personas resultan especialmente desfavorecidas en lo que respecta al acceso al agua son: el sexo y el género; la raza, la etnia, la religión, la condición de nacimiento, la casta, el idioma y la nacionalidad; la discapacidad, la edad y el estado de salud; la tenencia de bienes, el lugar de residencia, y la situación económica y social. Otros factores como la degradación del medio ambiente, el cambio climático, el crecimiento demográfico, los conflictos, los flujos de migración y los desplazamientos forzosos.

Incluir a las personas marginadas o ignoradas

Para no dejar a nadie atrás, debemos concentrar nuestros esfuerzos en incluir a las personas que han sido marginadas o ignoradas. Los servicios de abastecimiento de agua deben satisfacer las necesidades de los grupos marginados y sus voces deben ser tenidas en cuenta en los procesos de adopción de decisiones. En los marcos normativos y jurídicos debe reconocerse el derecho de todos al agua, y debe proporcionarse financiación suficiente, de forma equitativa y efectiva, para los que más la necesitan.

El agua, un arma de guerra
22 marzo 2019, 13:51


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Más de 2.000 millones de personas hoy no tienen acceso a agua potable (ONU)

Más de 2000 millones de personas no tienen acceso a agua potable ni saneamiento básico

ACNUR/Colin Delfosse
Refugiados burundeses recogen agua en el campamento de Lusenda, en el sur de Kivu, en la República Democrática del Congo.

18 Marzo 2019

Las personas más vulnerables no cuentan con servicios de agua y a veces tienen que recorrer distancias muy largas para conseguirla, o pagar de 10 a 20 veces más por ella en comparación con sus vecinos ricos. Además, el derecho al agua se relaciona con la discriminación por motivos de género, edad y condición social. La ONU hace un llamado a los Estados para que pongan en práctica políticas que garanticen estos servicios para todos.

Más de 2000 millones de personas en el mundo carecen de acceso a los servicios básicos de agua y saneamiento, asegura el nuevo informe mundial de la ONU sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos.

El estudio “No dejar a nadie atrás”, revela que, a nivel mundial, África alberga a la mitad de la población que bebe agua de fuentes no protegidas. En África subsahariana solo el 24% de las personas tienen acceso a agua potable y el 28% a instalaciones de saneamiento básico, no compartidas con otros hogares. Las mujeres y niñas soportan la mayor parte de la carga de recolección de agua, y dedican a ello más de 30 minutos al día, el detrimento a su educación.

Además, dentro de los países en general, existen importantes diferencias de acceso, especialmente entre ricos y pobres. En las ciudades, los pobres que viven en asentamientos informales que no cuentan con servicios de agua corriente, a menudo pagan de 10 a 20 veces más por el agua que sus vecinos de barrios más ricos, por un servicio de igual o menor calidad prestado por vendedores o camiones cisterna.

El informe asegura que las personas que sufren discriminación por motivos de género, edad, condición social o pertenecen a una minoría religiosa, ética o lingüística tienen menos probabilidades de tener acceso a los servicios de agua y saneamiento.

Asimismo, la investigación realizada por ONU-Agua y la UNESCO recalca que el acceso al agua y las instalaciones sanitarias es también un reto para los refugiados y los desplazados, que alcanzaron los 68,5 millones de personas en 2017.

UNICEF / Alessio Romenzi
Una niña, cargando garrafas de agua, camina por las calles de Alepo, Siria.

El agua como derecho humano

En el 2010, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución histórica que reconoce que el acceso al agua potable y al saneamiento es un derecho humano. El texto establece que los Estados deben crear condiciones para brindar acceso universal al agua y al saneamiento, sin discriminación y dando prioridad a los más vulnerables. Esta meta, es también uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El acceso al agua es un derecho humano vital para la dignidad de todos. Sin embargo, miles de millones de personas siguen privadas de él. .

Sin embargo, a pesar de los progresos alcanzados en los últimos quince años, este objetivo sigue fuera del alcance de una gran parte de la población mundial. En 2015, tres de cada diez personas (2100 millones) carecían de acceso a agua potable y seis de cada diez (4500 millones) de instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura.

“El acceso al agua es un derecho humano vital para la dignidad de todos. Sin embargo, miles de millones de personas siguen privadas de él. La nueva edición del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos muestra que es posible hacer realidad este derecho siempre que exista una voluntad colectiva de avanzar y se hagan esfuerzos para incluir a los que ‘se quedan atrás’ en los procesos de toma de decisiones”, declaró la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay.

OCHA/Giles Clarke
Un hombre y sus hijos tratando de colectar agua.

El agua y la economía

El informe señala que, si continúa la degradación del medio ambiente y las presiones insostenibles sobre los recursos hídricos mundiales, para 2050 estará en peligro el 45% del PIB mundial y el 40% de la producción mundial de cereales.

“Las poblaciones pobres y marginadas se verán afectadas de manera desproporcionada, lo que agravará aún más las desigualdades […] El Informe destaca la necesidad de tomar medidas tanto en las políticas como en la práctica para abordar las causas de la exclusión y la desigualdad”, expresó Gilbert F. Houngbo, presidente de ONU-Agua.

La investigación asegura que la inversión en infraestructuras de agua y saneamiento es rentable y el retorno es alto,especialmente para los más vulnerables. Cada dólar invertido en agua potable se duplica, y se multiplica 5,5 veces en el caso del saneamiento.

El informe recalca que se necesitan políticas inclusivas para lograr el agua y saneamiento para todos, y recuerda que ya existen conflictos entre diferentes partes por este recurso vital. Desde 1980 la demanda de agua ha aumentado un 1% anualmente. Entre 2000 y 2009 se produjeron 94 conflictos por agua, y entre 2010 y 2018 se alcanzaron los 263.

Este año el Día Mundial del Agua, que se celebra cada 22 de marzo, tiene como tema “No dejar a nadie atrás” y se conmemora desde 1993 para llamar la atención sobre la importancia del agua dulce y la defensa de la gestión sostenible de sus recursos.


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Escasez de agua, Quienes sufren las consecuencias

Escasez de agua: la condena que golpea a los más pobres

Según la reciente edición de las Perspectivas de la Economía Mundial (WEO) del Fondo Monetario Internacional (FMI); las consecuencias más negativas de la falta de agua se registran en los países con menos ingresos económicos ya que estos cuentan con poca capacidad para gestionar los recursos naturales y por ende, poder protegerse a sí mismos.

Sofía lobos – Ciudad del Vaticano

El impacto económico generado por el progresivo calentamiento de la temperatura del planeta, así como la cada vez más alarmante escasez de agua, constituyen una extrema condena que golpea de manera más cruel a los más pobres.

Según la reciente edición de las Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, siglas en inglés) del Fondo Monetario Internacional (FMI); las consecuencias más negativas se registran en los países con menos ingresos económicos ya que estos cuentan con poca capacidad para gestionar los recursos naturales y por ende, poder protegerse a sí mismos.

Los pobres: víctimas de la falta de agua en el mundo

Los más vulnerables y marginados del mundo, son por tanto, las grandes víctimas inocentes de unos cambios que repercuten de manera fundamental en su economía, cada vez más inestable; en sus tierras, cada vez más explotadas y en la falta de acceso al agua; cada vez más limitado.

El problema del agua y su desigual distribución se cobra la vida de millones de personas cada año.

Mitigar los efectos del cambio climático

Evaluando estos riesgos, se parte de la proposición de que el calentamiento global antropogénico (causado por el hombre) es una realidad. De ahí, la importancia del llamamiento de varias entidades de la comunidad internacional que insisten en unir fuerzas para mitigar de manera concreta y urgente, los efectos del cambio climático y asegurar que las comunidades tengan oportunidades suficientes para vivir, alimentarse y no morir de sed.

 

Una de las regiones más golpeadas actualmente es la del Sahel, caracterizada por una serie de desafíos, tales como la pobreza, la sequía, la inseguridad y la falta de ayuda humanitaria.

Tal como informa Naciones Unidas en su último balance publicado en noviembre de 2018, alrededor de 4,9 millones de personas han sido desplazadas en dicha región durante este año, un aumento que se ha triplicado en menos de tres años, dejando unos 24 millones de personas en situación de crítica supervivencia, especialmente a causa de la falta de recursos hídricos.

La Voz del Papa defendiendo el Derecho Humano al agua

Y en este contexto resuenan las palabras del Papa Francisco a los participantes en el seminario “Derecho Humano al agua”, organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias el 23 y 24 de febrero de 2017.

El Santo Padre pronunció un discurso en español, en el que profundizó sobre la urgente necesidad de defender el “derecho al agua para todos” y garantizar su acceso a todos los pueblos.

«Como leemos en el libro del Génesis, el agua está en el comienzo de todas las cosas (cf. Gn 1,2); es criatura útil, casta y humilde, fuente de la vida y de la fecundidad (cf. San Francisco de Asís, Cántico de las Criaturas)».

«Por eso, la cuestión que ustedes tratan no es marginal, sino fundamental y muy urgente. Fundamental, porque donde hay agua hay vida, y entonces puede surgir y avanzar la sociedad. Y es urgente porque nuestra casa común necesita protección y, además, asumir que no toda agua es vida: sólo el agua segura y de calidad, siguiendo con la figura de san Francisco: el agua que sirve con humildad, el agua casta, no contaminada», dijo el Pontífice subrayando que “toda persona tiene derecho al acceso al agua potable y segura; ya que este es un derecho humano básico y una de las cuestiones nodales en el mundo actual” (cf. Enc. Laudato si’, 30; Enc. Caritas in veritate, 27).

«La formación de la conciencia es una tarea ardua; precisa convicción y entrega. Y yo me pregunto si en medio de esta “tercera guerra mundial a pedacitos” que estamos viviendo, no estamos en camino hacia la gran guerra mundial por el agua», concluyó el Santo Padre.

Una pregunta que es necesario seguir formulando hasta crear una mayor conciencia global sobre la importancia de cuidar la Casa Común, cuyo creciente deterioro perjudica y “condena” sobre todo a los más pobres.


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El agua en una conferencia internacional. Mensaje del Papa

Acceso al aguaAcceso al agua  (Pixabay)

El Papa: “El acceso al agua potable, un bien de toda la familia humana”

Este jueves, 8 de noviembre, el Papa Francisco envió un Mensaje a los participantes en la Conferencia Internacional “La gestión de un bien común: el acceso al agua potable para todos”, reunidos en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Los invito a meditar sobre el simbolismo del agua en las principales tradiciones religiosas, exhortándolos igualmente a contemplar este recurso que, como escribió San Francisco de Asís, es multo utile et humile et preziosa et casta”, lo escribe el Papa Francisco en su Mensaje a los participantes en la Conferencia Internacional “La gestión de un bien común: el acceso al agua potable para todos”, evento promovido por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, en colaboración con las Embajadas acreditadas ante la Santa Sede de Francia, Italia, Mónaco y Estados Unidos.

El agua es esencial para la vida

En su Mensaje, el Santo Padre señala que, el agua es esencial para la vida. “En muchas partes del mundo, nuestros hermanos y hermanas no pueden tener una vida digna – afirma el Pontífice – debido precisamente a la falta de acceso al agua potable. Las dramáticas estadísticas de la sed, especialmente la situación de aquellas personas que enferman y que a menudo mueren a causa del agua insalubre, es una vergüenza para la humanidad del siglo XXI”.

Asimismo, el Papa Francisco evidencia que, en muchos de los países donde la población no tiene acceso regular al agua potable, ¡no faltan el suministro de armas y municiones que continúan deteriorando la situación! “La corrupción y los intereses de una economía que excluye y mata – subraya el Papa – prevalecen demasiado a menudo sobre los esfuerzos que, de forma solidaria, deberían garantizar el acceso al agua”. Las estadísticas de la sed requieren voluntad y determinación, y todos los esfuerzos institucionales, organizativos, educativos, tecnológicos y financieros no pueden disminuir.

La Iglesia comprometida con el acceso al agua potable

Al respecto, señala el Papa Francisco, he propuesto ya algunas consideraciones sobre este tema en la Encíclica Laudato si’ y en el reciente Mensaje con motivo de la Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación. “Espero que quienes intervengan y participen en esta Conferencia puedan compartir en sus  respectivos campos profesionales y políticos la urgencia, la voluntad y la determinación necesarias. La Santa Sede y la Iglesia – afirma el Pontífice – están comprometidas en favor del acceso al agua potable para todos. Este compromiso se manifiesta en muchas iniciativas, como la creación de infraestructuras,  la formación, la advocacy, la asistencia a poblaciones en peligro cuyo suministro de agua está comprometido, incluidos los migrantes, y la llamada a ese conjunto de referencias éticas y de principios que brotan del Evangelio y de una antropología saludable”.

El agua un bien común

Una antropología adecuada, señala el Papa Francisco, es indispensable para unos estilos de vida responsables y solidarios, para una verdadera ecología, así como para el reconocimiento del acceso al agua potable como un derecho que brota de la dignidad humana y por lo tanto incompatible con el concepto de agua como un producto cualquiera. “Los principios y valores evangélicos deben orientar al compromiso concreto de cada uno hacia al logro del bien común de toda la familia humana. Desde el punto de vista de la fe – recuerda el Pontífice – en cada hombre sediento percibimos la misma imagen de Dios, como leemos en el Evangelio de Mateo: ‘Tuve sed y no me diste de beber’ (Mt 25,42). Esta Conferencia involucra oportunamente a exponentes de diferentes credos y culturas; nunca debe descuidarse la doble dimensión espiritual y cultural del agua, ya que es fundamental para plasmar el tejido social, la convivencia y la organización comunitaria”.


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Ha concluído en Estocolmo la semana mundial del agua

Concluye la Semana Mundial del Agua 2018: «preservemos la vida»

El evento se desarrolló del 26 al 31 de agosto, en el Centro de Conferencias de Estocolmo y abordó el tema “Agua, ecosistemas y desarrollo humano”.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

El agua es uno de los bienes naturales más preciados para poder garantizar la supervivencia humana. Un recurso que lamentablemente se encuentra cada vez más limitado.

El daño ambiental y el cambio climático están impulsando las crisis relacionadas con el agua en todo el mundo. El problema de las sequías, las inundaciones y la contaminación se acentúan con la degradación de la vegetación, el suelo, los ríos y los lagos. Al descuidar el ecosistema se hace más complicado proporcionar a todo los habitantes de la Tierra el agua necesaria para vivir y prosperar.

La solución al problema del agua está en la propia naturaleza

Por ello, resulta crucial debatir sobre los desafíos hídricos más acuciantes de la actualidad.

Y ese ha sido el objetivo fundamental de la Semana Mundial del Agua 2018, organizada en el Centro de Conferencias de Estocolmo: un evento internacional que abordó el tema “Agua, ecosistemas y desarrollo humano”, haciendo hincapié en que las posibles soluciones al problema del agua están en la propia naturaleza, la cual tiene la capacidad para resolver por sí misma y también con ayuda tecnológica, varios de los desafíos a los que se enfrenta este recurso vital.

Equilibrio entre zonas verdes y zonas grises

En este contexto expertos y profesionales del sector hidráulico a nivel global, destacaron que resulta fundamental que se armonice la interactividad ecológica entre las zonas verdes o infraestructuras naturales, y las zonas grises o urbanizadas; una complicada y difícil fusión que sin embargo, puede garantizar el desarrollo sostenible de las futuras generaciones.

 

Por otro lado, se aboga por recuperar el equilibrio del ciclo del agua a través de la plantación de nuevos bosques y la restauración de los humedales ya que con ello se mejoraría la salud y los medios de subsistencia de los seres humanos.

Nuevas prioridades para un mundo más sano

Otro de los puntos conclusivos de la Semana Mundial del Agua ha sido establecer un nuevo orden de prioridades para proteger y preservar el agua del planeta, consiguiendo así un mundo más sano.

Durante los últimos cincuenta años se han hecho mejoras increíbles para aumentar la cantidad de alimentos producidos. Es un hecho real que hoy podemos alimentar a más población que nunca, pero paradójicamente también hay mucha más gente que sufre hambre.

Por tanto, otros objetivos que se han marcado tras este evento internacional en Estocolmo, es la necesidad de enfocar la eficiencia de recursos, la distribución eficaz a los que sufren hambre y la administración sostenible del agua, la tierra y los ecosistemas de apoyo de vida.

Un cambio de mentalidad en el consumo humano

Asimismo, se deben ciudar las inversiones a gran escala en la investigación y desarrollo agrícola, infraestructura, riego y mejora del funcionamiento en la cadena de suministro, sin olvidar garantizar las reducciones dramáticas de las pérdidas en el campo y los desperdicios del consumo humano.

Y todo esto requerirá un cambio radical en la mentalidad humana hacia un sistema mundial de alimentos más inteligente, saludable, racional y sostenible.