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El caso Viganó: nuevas informaciones sobre el cardenal McCarrick

McCarrick; la primera petición (no sanción) de Benedicto fue en 2007

Una fuente en Estados Unidos revela que a finales de ese año el nuncio recomendó al cardenal molestador que mantuviera un «perfil bajo» y que se retirara a vivir en oración. Sambi se lo pidió varias veces al purpurado, pero sin dar órdenes formales

El ex cardenal McCarrick

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Pubblicato il 10/09/2018
Ultima modifica il 10/09/2018 alle ore 20:20
SALVATORE CERNUZIO – ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

 

 

 

La de Benedicto XVI no fue una “sanción” contra Theodore McCarrick, ni mucho menos una orden formal: era una petición, un consejo de una autoridad que con toda probabilidad fue comunicada al interesado en nombre del Papa afínales de 2007. McCarrick se tardó un año para seguir la recomendación del Papa Ratzinger y mudarse del seminario Redemptoris Mater de Washington, pero nunca tomó en serio la recomendación de mantener un «perfil bajo» y de que llevara una vida de oración. Lo que es cierto es que el nuncio Pietro Sambi, fiel ejecutor de la voluntad papal (además de ejemplo de diplomático obediente), trató en varias ocasiones de convencer a McCarrick, pero nunca logró convencerlo de que siguiera la voluntad del Pontífice. Es lo que se deduce de las palabras de una nueva fuente que conoció directamente los hechos que se verificaron entre 2007 y 2011 en Washington.

 

El affaire Viganò, que destapó la mala gestión del caso McCarrick durante los últimos veinte años, se está aclarando poco a poco: es evidente que el ex nuncio en los Estados Unidos citó fechas y documentos que están en su poder (o que pudo consultar) sobre los que no existen motivos para dudar. Pero es también evidente (y esto ha quedado comprobado) que el autor del “comunicado” despliega una memoria selectiva. Cuando, efectivamente, Viganò organiza sus recuerdos, estos parecen formulados unilateralmente para dañar a Francisco, descargando sobre él todas las responsabilidades, incluso afirmando que san Juan Pablo II era un Papa incapaz de razonar desde 2000, o la falta de sanciones en contra de McCarrick por parte de Benedicto XVI debido a su carácter manso.

 

LEA TAMBIÉN: Los recuerdos (imprecisos) del ex nuncio que pide la cabeza del Papa

 

Que el carácter acusatorio del “memorial” del ex nuncio tiene claros defectos en este sentido, mediante el uso instrumental de medias verdades y calculadas dosis de omisiones, es un hecho comprobado. Dos ejemplos claros de ellos: según el “comunicado” de Viganò habría habido “sanciones” de Benedicto XVI en contra del cardenal estadounidense, que después habrían caído con la llegada del Pontificado del Papa Francisco. Al haberse demostrado la falsedad del asunto (McCarrick no cambió su estilo de vida; solo lo hizo al principio, haciendo finta de que estaba modificando su actitud, y después siguió viajando e incluso se reunió en varias ocasiones con el papa Ratzinger en Roma), Viganò se vio obligado a corregir su versión: las sanciones de Benedicto XVI habrían existido, pero McCarrick no obedeció y el Papa no pidió que fueran respetadas. Todo da a entender que no se trataba de sanciones, por lo que Francisco no quitó absolutamente nada.

 

El segundo ejemplo se relaciona con el famoso y primer breve encuentro entre el entonces nuncio en Estados Unidos con el nuevo Papa, el 21 de junio de 2013. Viganò escribió que Francisco no lo dejó ni siquiera presentarse y que se demostró agresivo con él. Sin embargo, el prelado no recuerda bien y es desmentido por las imágenes televisivas. La pregunta es: si Viganò tiene recuerdos imprecisos y unilateralmente dirigidos en contra del actual Pontífice en los dos casos antes mencionados, ¿puede ser considerado confiable por completo cuando describe la conversación que tuvo con Francisco durante la primera audiencia, el 23 de junio de 2013? ¿Las palabras utilizadas son las que Viganò refirió o, como en los dos casos anteriores, fueron un poco exageradas por el ex nuncio?

 

Volvamos a la petición de Benedicto XVI. En su “comunicado”, Viganò dijo que, hipotéticamente, se habría verificado entre 2009 y 2010, puesto que, al no haberse enterado de ella en calidad de Delegado para las representaciones Pontificias, presume que estas decisiones hayan sido asumidas (con inexplicable retraso) solamente después de su traslado de la Secretaría de Estado a la Gobernación del Vaticano. En realidad un nuevo testigo (que pide el anonimato) reveló a Vatican Insider que la primera comunicación que recibió a McCarrick sobre la invitación a mudarse del seminario Redemptoris Mater y la recomendación de que viviera retirado en oración llegó en 2007. «Puedo asegurar que esto sucedió en diciembre de 2007. El entonces nuncio en Estados Unidos, Pietro Sambi, trasmitió al cardenal McCarrick esta disposición que le había comunicado desde Roma el entonces Prefecto de la Congregación para los Obispos, el cardenal Giovanni Battista Re».

 

Hay que fijarse bien en las fechas: nos encontramos a finales de 2007, dos años y medio después de la elección de Benedicto XVI. En ese momento, dando crédito a las reconstrucciones del “comunicado” del ex nuncio, llegó al Vaticano un año antes un mensaje sobre las acusaciones del ex sacerdote Gregory Littleton, enviado a la Secretaría de Estado por el nuncio Sambi. Si la fuente estadounidense consultada por Vatican Insider, que tuvo conocimiento directo de los hechos, mismos que recuerda exactamente, debemos suponer que la petición-recomendación del Papa Ratzinger fue transmitida por primera vez a McCarrick después del caso Littleton, pero antes de la publicación en línea del“Statement for Pope Benedict XVI about the pattern of sexual abuse crisis in the United States” de Richard Sipe, en el que se citan también los comportamientos inadecuados y los abusos de McCarrick con los seminaristas, fechado el 23 de abril de 2008.

 

En 2007 McCarrick llevaba viviendo más de un año en el seminario Redemptoris Mater de Washington, cuyo referente era el Camino neocatecumenal pero que pertenecía a la diócesis. Se mudó en julio de 2006, un mes después de que concluyeran las obras para construir este enorme complejo, más parecido a un campus universitario que a un instituto diocesano, construido por voluntad del mismo purpurado. Desde el proyecto inicial del Redemptoris Mater, que se encuentra en una propiedad que primero pertenecía a la orden de los Hermanos de las Escuelas cristianas (Lasallistas), se había pensado en un ala reservada exclusivamente al cardenal. Una zona separada del resto del seminario, accesible solamente mediante un código electrónico personal. Es decir, McCarrick no vivía la vida del seminario, ni tenía contactos con los seminaristas.

 

Vale la pena recordar, además, en otro aspecto sobre el que se ha hablado muy poco en estos últimos días: no parecen existir denuncias formales o señalaciones informales, rumores o sospechas (por lo menos según lo que hasta ahora se sabe) que demuestren o dejen pensar en comportamientos inadecuados por parte de McCarrick durante su episcopado en Washington y en los años que siguieron a su retiro. Parece ser que los seminaristas no señalaron ni abusos ni molestias o comportamientos inapropiados. Esto no es ninguna sorpresa: es muy probable que el entonces nuevo arzobispo de Washington, que fue creado cardenal inmediatamente después, se diera cuenta de la enorme visibilidad de su nuevo puesto, así como de la cercanía con el poder político y con la Casa Blanca. Es decir, se sabía bajo observación. Por lo demás, como demuestra un artículo de “The Washington Post”, el cardenal molestador era considerado en ese entonces como un campeón de la “tolerancia cero” en contra de la pederastia. Los testimonios que hasta ahora se han reunido sobre el comportamiento de McCarrick después de haber dejado de estar a la cabeza de la diócesis, demuestran solamente que el cardenal era una presencia estorbosa, difícil.

 

Volvamos a la indicación del nuncio, que fue transmitida oralmente a McCarrick a finales de 2007. Una indicación que se puede vincular directamente con la voluntad de Benedicto XVI, quien la habría transmitido probablemente al Secretario de Estado bertone o directamente al Prefecto de los Obispos, el cardenal Re. Si el Papa Ratzinger decidió comunicar a McCarrick esta petición, significa que se había enterado de las acusaciones en contra del cardenal, pero prefirió una forma de reacción “blanda”, debido a la edad del ex arzobispo de Washington, que ya era emérito. Además, las denuncias e indicaciones re referían al pasado y no había ninguna denuncia por pederastia. Benedicto, pues, elige esta vía suave y no demasiado restrictiva para McCarrick porque «no quería un escándalo público», según indicó el National Catholic Register citando una fuente cercana al Papa emérito.

 

Por lo demás, se podría deducir que Benedicto fue advertido sobre los problemas del cardenal pues en 2006 aceptó la renuncia del cardenal arzobispo cuando cumplió la edad canónica para la jubilación. Un año antes había cumplido 75 años, pero estaba en buenas condiciones de salud y se creía que habría permanecido por lo menos otro año en su puesto. En 2007 Viganò, que entonces era Delegado para las Representaciones Pontificias, no recibió ningún apunte ni ninguna indicación (de lo contrario, lo habría indicado en su “comunicado”, y no se habría referido a una presunta fecha posterior), por lo que se confirma el carácter reservado, confidencial y personal de la recomendación de Benedicto XVI.

 

¿Qué sucedió entonces? Pasan varios meses antes de que el cardenal decida abandonar la estructura del seminario. Tantos que el mismo Sambi le habría pedido ayuda a algunos de sus colaboradores para convencer a McCarrick de que se fuera y de que se retirara en oración. El nuncio, con las personas a las que se había dirigido, no se habría referido explícitamente a abusos contra seminaristas, pero de todas maneras se habría referido a «graves acusaciones». Solamente después del verano de 2008, el cardenal comenzó la mudanza a la parroquia de St. Thomas. Cuando, dentro y fuera del seminario Redemptoris Mater, preguntaban por qué se había mudado McCarrick, respondía simplemente: «Roma me pidió que dejara el seminario», sin ofrecer más detalles.

 

No hay que olvidar, además, otro particular. La visita de Benedicto XVI a Estados Unidos, en abril de 2008 (cuando visitó las ciudades de Washington y Nueva York). Durante el encuentro con los obispos del país, en el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción de Washington el 16 de abril, McCarrick se encontraba en primera fila entre los cardenales.

 

¿Qué sucedió entre finales de 2007 y el 27 de julio de 2011, fecha de la muerte del nuncio Sambi? En su “comunicado” Viganò escribió que «el Papa Benedicto infligió a McCarrick las sanciones canónicas mencionadas y ellas fueron comunicadas por el Nuncio Apostólico en Estados unidos Pietro Sambi, monseñor Jean-François Lantheaume, entonces primer Consejero de la Nunciatura en Washington y Chargé d’Affaires a.i. desués de la muerte inesperada del Nuncio Sambi en Baltimore, me refirió, cuando llegué a Washington (y él está listo para testificar), sobre una conversación borrascosa, de más de una hora, del Nuncio Sambi con el Card. McCarrick, convocado a la nunciatura: “la voz del nuncio –me dijo Mons. Lantheaume – se sentía desde el corredor”». Estas palabras de Viganò demuestran que las intervenciones de Sambi sobre McCarrick fueron más de una y en diferentes periodos. Hay que recordar, efectivamente, que monseñor Lantheaume –que ahora ha dejado el servicio diplomático de la Santa Sede– llegó a la nunciatura de Washington después de mediados de 2010 (de hecho aparece por primera vez en servicio en Washington en el Anuario Pontificio de 2011). De acuerdo con lo que afirma la nueva fuente estadounidense, debemos suponer que los encuentros entre Sambi y McCarrick fueron más de uno y que el nuncio perdió en cierto momento los estribos ante la falta de obediencia del cardenal, que no tenía ninguna intención de cambiar de vida frente a la que evidentemente era solamente una petición del Pontífice y no una orden tajante. Y mucho menos una sanción canónica real.

 

No hay que olvidar que desde la primera comunicación a finales de 2007, hasta el final del Pontificado de Ratzinger, pasaron cinco años. Años durante los que McCarrick siguió viajando y participando en eventos públicos, viajando a Roma, encontrándose con el mismo Benedicto XVI. Se confirma también que, mientras Sambi parecía insistir e incluso alzar la voz ante el cardenal, en el periodo que Viganò pasó como nuncio en Estados Unidos durante el Pontificado de Francisco (de noviembre de 2011 a febrero de 2013), como refiere en el “comunicado”, habló solamente una vez con McCarrick para insistir nuevamente en las recomendaciones de Benedicto XVI. No parece haber insistido, sino todo lo contrario. Elogió públicamente a McCarrick, como sucedió en mayo de 2012. Es decir, Viganò parecía tener una actitud más positiva ante el purpurado molestador de la que tenía Sambi.

 

 

Al final, teniendo en cuenta el contexto general de la operación político mediática que comenzó el día en el que Francisco estaba celebrando la Misa final del Encuentro Mundial de las Familias en Dublín, diferentes personas que apoyan a Viganò tienden a insistir poco en su clamoroso gesto de pedir la renuncia del Papa Francisco. Petición que demuestra que quienes la crearon y concibieron, que quienes la han suscrito y han apoyado públicamente, tienen una concepción singular de la naturaleza de la iglesia, reducida casi a una corporación, con un administrador delegado sometido al voto de confianza de los accionistas.

 

Es interesante observar que precisamente en este punto, desde el frente conservador estadounidense, se ha elevado la voz de un ideólogo con gran influencia en la era Trump y de la soberanía, Steve Bannon, que no siente gran simpatía por el Papa Francisco. Bannon dijo a la Reuters: «la cuestión no podría ser más seria. No puede haber “informes”, cartas y acusaciones. El Papa, mediante una cadena ininterrumpida, es el Vicario de Cristo en la tierra. No puedes simplemente sentarte ahí y decirle: “Creo que tendrías que renunciar”». Palabras católicas, que no han resonado en las declaraciones de los obispos estadounidenses que intervinieron inmediatamente después de la publicación del “comunicado” de Viganò para apoyar la credibilidad del ex nuncio.

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Mons. Barreto y su nombramiento como Cardenal

Card. Pedro Barreto: “El Papa nos pide cuidar la alegría del pueblo de Dios”

El neo Cardenal Pedro Barreto Jimeno, Arzobispo de Huancayo, Perú comenta a Vatican News la carta que le envió el Papa Francisco con motivo de su designación como Cardenal de la Iglesia.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Al incardinarte en la Iglesia de Roma serás testigo privilegiado de este intercambio de vida y de dones que el Espíritu Santo, autor a la vez de la diversidad y de la armonía, realiza en la Esposa de Cristo”. Con estas palabras, el Papa Francisco explica en una Carta dirigida a Mons. Pedro Barreto, S.J., Arzobispo de Huancayo, Perú, lo que significa ser “incardinado a la Iglesia”.

Tras haber anunciado el pasado 20 de mayo, Solemnidad de Pentecostés, en su alocución después de rezar la oración mariana del Regina Coeli, la creación de 14 nuevos Cardenales, el Santo Padre escribió una misiva al Arzobispo de Huancayo en la que le manifiesta su alegría y cercanía con motivo de su elección como Cardenal de la Iglesia católica.

“Los lazos con la Iglesia de Roma se fortalecen”

“El Pueblo de Dios se alegra cuando se crean nuevos Cardenales, y no se equivoca pues – con el olfato de la fe, precisa el Papa – percibe que los lazos con la Iglesia de Roma se fortalecen en ambas direcciones: desde las diócesis se siente con mayor firmeza la seguridad de ser edificados sobre la Roca y junto a la Piedra que es Pedro. Y desde Roma se experimenta el gozo de la cercanía de otras Iglesias, con su historia, su tradición, su cultura, su modo de pensar y celebrar el gozo del Evangelio. Y la Iglesia toda alaba al Señor”.

En la Carta, el Pontífice recuerda a su “querido hermano” en el episcopado que, la creación de nuevos Cardenales fortalece la Comunión de la Iglesia de Roma con las Iglesias particulares y viceversa. “Su procedencia – afirmaba el Papa cuando anunció el Consistorio – expresa la universalidad de la Iglesia que continúa anunciando el amor misericordioso de Dios a todos los hombres de la tierra. La inserción de los nuevos Cardenales en la diócesis de Roma, además agregaba el Pontífice, manifiesta el vínculo inseparable entre la sede de Pedro y las Iglesias particulares difundidas en el mundo”.

La alegría según Dios es siempre sobria y profunda

Antes de concluir su misiva, el Papa Francisco alienta al neo Cardenal peruano a cuidar “la alegría del Pueblo de Dios desde nuestro corazón de pastores y no permitir que la mundanidad le quite nobleza”. Ya que la alegría según Dios, precisa el Pontífice, es siempre sobria y profunda y por ello, no se debe permitir que el espíritu mundano la desprestigie con “expresiones de festejo y celebraciones de signo mundano”.

Cardenal: no es una dignidad, es un servidor fiel de Cristo

Al respecto, el Card. Pedro Barreto comentando la Carta que le escribió el Papa Francisco dijo que, “esta comunicación de bienes espirituales y esta misión evangelizadora a mí me consoló mucho, me fortaleció. El ser Cardenal no es una dignidad – precisó el Purpurado – es un ejercicio de mayor servicio a la Iglesia en esta dinámica que el Obispos de Roma tiene con un hermano suyo en el episcopado”.

Además – el Papa – indica que la alegría del pueblo de Dios ante la designación de un Cardenal, explicita ese olfato de la fe que no se equivoca y esto también me conmovió mucho, afirmó el neo Cardenal, “me dice en la práctica que el Cardenal tiene una relación directa con el pueblo de Dios y es el pueblo de Dios el que confirma esta voluntad de Dios expresada por la designación que el Papa Francisco hace de un Cardenal”.

Por último, señaló el Card. Barreto, el Papa me recomienda en la carta que cuide esa alegría y que no entre la mundanidad, que la alegría de Dios es sobria y al mismo tiempo profunda. “La cercanía del Papa Francisco – agregó – me compromete aún más a entregar mi vida como lo he intentado hacer durante más de 47 años de sacerdote y más de 57 años como jesuita al servicio de Cristo, al servicio de la Iglesia y en comunión muy cercana con el Obispo de Roma. Este es en definitiva mi compromiso, el Cardenal es un servidor fiel de Cristo, de la Iglesia hoy, como respuesta a los grandes desafíos del mundo”.


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A la muerte de un cardenal de Nicaragua: Miguel Obando y Bravo.

 

A LA MUERTE DE UN CARDENAL GUERRERO. En recuerdo de Miguel Obando y Bravo, arzobispo emérito de Managua y figura central de la historia de Nicaragua

Obando y Bravo con Juan Pablo II, el Papa que lo creó cardenal en 1985

Obando y Bravo con Juan Pablo II, el Papa que lo creó cardenal en 1985

El cardenal Miguel Obando y Bravo, arzobispo emérito de Managua, se ha ido precisamente en el momento en que hubiera podido ser, una vez más como tantas otras en el pasado, de gran utilidad para su país. Nicaragua está atravesando su crisis más grave de los últimos años y todo hace pensar en un futuro muy difícil y probablemente doloroso. El cardenal Obando y Bravo, pese a sus 92 años y su enfermedad, seguramente hubiera querido asumir un rol en esta crisis, hacer su aporte para superarla, con espíritu tenaz, como el verdadero guerrero que siempre fue.

Lamentablemente el cardenal guerrero ha perdido su batalla personal y debió aceptar su derrota con serenidad y esperanza.

Yo lo conocí en los años en que luchaba, con firmeza y transparencia, contra las desviaciones autoritarias y antidemocráticas del sandinismo, a las que él consideraba una especie de pre-dictadura. Definía al entonces joven revolucionario Daniel Ortega como alguien que “se prepara para ser dictador”. Pero antes, durante años, con actitud decidida e intransigente, no escatimó ni un solo segundo de esfuerzo para derrocar la dictadura de la dinastía Somoza. Él fue el verdadero vencedor y solo gracias a él Nicaragua volvió a ser un país libre, con la ayuda del entonces revolucionario Movimiento sandinista.

Su oposición al sandinismo autoritario fue larga, durísima e implacable. Estuve con él decenas de veces, viajé con él a diversas ciudades de Italia, acompañándolo, y en más de una circunstancia estuve también durante sus encuentros con el Papa san Juan Pablo II. Recuerdo una conversación entre ellos sobre el crecimiento de las sectas religiosas en América Latina, fue un diálogo valiosísimo, más aún, extraordinario.

En los archivos de la ex Radio Vaticana se custodian decenas y decenas de entrevistas que otros colegas y yo le hicimos durante los años de oposición al sandinismo y durante las primeras y fracasadas experiencias liberal-democráticas, a las que se opuso con la misma honestidad y transparencia. Desde el punto de vista político veía una sola vía correcta: el modelo de la Doctrina Social de la Iglesia.

Conservo un recuerdo grato y afectuoso del cardenal Obando y Bravo: me honró con su sincera amistad y nunca dejó de responder alguna de mis cartas. No siempre estuve de acuerdo con sus opiniones, pero los debates con él siempre eran cordiales y positivos: le gustaba responder con inteligencia y comprensión. Era un buen polemista y sabía orientar las controversias.

En los últimos tiempos no he tenido ocasión de volver a verlo aunque parece ser, si bien no estoy seguro, que estuvo en Roma hace algunos años. No volví a tener la oportunidad de hacerle una pregunta: “Eminencia, ¿cómo es que de antisandinista pasó a ser después filo sandinista?”. Estoy seguro de que el cardenal guerrero me hubiera dado una respuesta seria, razonada y quizás convincente.

Mi corazón guardará siempre el recuerdo de un hombre bueno, un sacerdote coherente y sobre todo un guerrero grande y fuerte.


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Mons. Luis Sako, un irakí, próximo cardenal de fuerte personalidad

Louis Raphaël Sako: el patriarca “combativo”

El primado de la Iglesia caldea, llamado por el Papa Francisco al Colegio cardenalicio, nunca ha eludido todos los problemas ni las emergencias que han vivido su Iglesia y su país, y ha asumido a menudo posiciones claras y anti-conformistas

Louis Raphaël Sako

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Pubblicato il 23/05/2018
GIANNI VALENTE
CIUDAD DEL VATICANO

 

El patriarca caldeo Louis Raphaël Sako, incluido por el Papa Francisco en la lista de los nuevos cardenales que serán creados el próximo 29 de junio, siempre ha tenido el don de la franqueza. «Lo sacó de nuestro papá Raphaël: él le enseñó a decir siempre la verdad y lo que pensaba de verdad, incluso corriendo el riesgo de acabar en la cárcel», confió a Vatican Insider, sor Luigina Sako, hermana del patriarca.

 

Los últimos que han experimentado la “parresía” de Mar Sako (primer patriarca caldeo llamado al Colegio cardenalicio, a una edad que lo ubica entre los potenciales “electores” en un eventual Cónclave) han sido los pequeños políticos cristianos notables que se presentaron divididos en las últimas elecciones iraquíes, para conquistar los cinco puestos reservados por el sistema electoral a las minoría cristianas: para algunos de ellos fue una debacle y ahora los que han fracasado acusan a los demás “partiditos” de haber negociado con los chiitas y con los kurdos por debajo de la mesa. El patriarca habló con el líder chiita Muqtada al Sadr, principal vencedor en las elecciones (que también le felicitó por su reciente nombramiento cardenalicio), y divulgó hoy un mensaje con el que invitó a todos los iraquíes a «aprender la lección», reconociendo que «solamente cuando pongamos el dedo en la herida seremos capaces de desarrollar una visión nueva y unir posiciones para salvaguardar nuestra pequeña “cuota” y su “independencia”».

 

Con el corazón en Mosul

 

Louis Sako nació en Zakho, pequeña ciudad que se encuentra en el norte del Kurdistán iraquí, cerca de la frontera con Turquía, en julio de 1948. Creció en una familia numerosa, con 3 hermanos y 7 hermanas. Él fue el primer hijo que nació del segundo matrimonio de su padre Raphaël, que enviudó después de haber tenido cuatro hijos con su primera esposa. En 1957, la familia se mudó a Mosul; allí, en la ciudad todavía desfigurada por los años de la ocupación de los yihadistas y por la batalla para su liberación, el joven Louis pasó su juventud, viviendo en los barrios del centro histórico, en donde marcaba el tiempo el reloj de la iglesia conocida como “de la Virgen milagros”. Fue al seminario de San Juan, del que se ocupan los dominicos, y el primero de mayo de 1974 fue ordenado sacerdote. Desempeñó su ministerio pastoral primero en la catedral y después, como párroco, en la iglesia de la Virgen del Perpetuo Socorro. Después fue a estudiar a Roma, en donde obtuvo el doctorado en Patrología en el Pontificio Instituto Oriental y también estudió islamología en el Pontificio Instituto de Estudios Árabes. Después obtuvo el doctorado en Historia en la Universidad de la Sorbona de París. De 1997 a 2002 fue rector del Seminario patriarcal de Baghdad, y un año más tarde fue nombrado arzobispo de Kirkuk, en un Irak en el que la intervención occidental, guiada por Estados Unidos, acababa de derrotar al régimen de Saddam Hussein.

 

Clérigos vagantes y sacerdotes casados

 

Como obispo, Louis Sako se ha distinguido por un enfoque realista sobre lo que le ha sucedido a su pueblo, ha expresado juicios directos y nunca ha evadido los problemas. Sobre la segunda Guerra del Golfo, incluso recientemente, el patriarca ha insistido en que la intervención armada occidental en contra de Saddam Hussein, según sus modalidades y resultados, «ha desencadenado la espiral infernal en la que seguimos sumergidos todavía». En las declaraciones de Sako no hay alusiones nostálgicas del difunto régimen baathista. Pero el futuro cardenal tiene muy claro que, precisamente a partir de la operación “Tormenta del Desierto”, la Iglesia caldea ha visto cómo se ha disminuido drásticamente el número de sus fieles en Irak (que ahora, según cálculos pesimistas, no son más de 300 mil).

 

El futuro cardenal nunca ha caído en los victimismos de los que descargan sobre el contexto de mayoría musulmana (chiitas, sunitas y kurdos) todas las culpas de esta disminución de la presencia cristiana en Irak. Siempre ha tomado nota de que, si los cristianos escapan del Medio Oriente, se debe también a las responsabilidades del clero y de la jerarquía eclesial local. En junio de 2007, el entonces arzobispo de Kirkuk, además de otros obispos del norte de Irak, desertaron una asamblea del Sínodo caldeo, debido al deseo de no seguir ocultando la «insana condición» en la que parecía relegada toda la vida pastoral y la vivacidad apostólica de las comunidades caldeas. En su opinión, el liderazgo del patriarca de esa época no estaba a la altura de una situación tan complicada y dolorosa.

 

Después de la renuncia del anciano patriarca Emmanuel III Delly, Louis Sako fue elegido patriarca el 31 de enero de 2013. Fue elegido también para que afrontara una condición de objetivo sufrimiento y debilidad de la Iglesia caldea en las tierras de su histórico arraigo, sin replegarse en el identitarismo nacionalista que se cultivaba como simulacro entre los sectores de la diáspora caldea en Estados Unidos y otros países occidentales. «Somos una pequeña grey», dijo el patriarca Sako, después de haber elegido el nombre de Louis Raphaël, «pero somos Su grey, y no es importante el número. Podemos seguir adelante, en los lugares en los que nos encontremos, sin victimismos». En otra ocasión, subrayó que «para nuestro pueblo también el llamado a la “caldeidad” puede convertirse en una trampa, en una reducción del cristianismo a una ideología étnico-nacionalista».

 

Precisamente la insistencia y los criterios principales de su ministerio lo han llevado en estos últimos años a intervenir en todos los frentes del sufrimiento directa y audazmente, sin ocultarse a la confrontación ni a las críticas. Entre las primeras disposiciones del patriarca Sako estuvieron la aplicación de criterios de corrección y transparencia en la gestión de los recursos financieros de la Iglesia, pidiendo que el Patriarcado sometiera todos sus proyectos y todas las peticiones de financiamiento a un análisis. El choque más duro lo ha tenido con un grupo de sacerdotes y monjes que en los últimos años habían abandonado las propias diócesis y sus casas religiosas en Irak, pero sin el permiso de sus superiores, para mudarse a Estados Unidos o a otros países occidentales, en los que encontraron una acogida en las más opulentas y cómodas diócesis de la diáspora caldea. En octubre de 2014, el patriarca Louis Raphaël publicó un decreto en el que anunciaba penas canónicas para los que se habían ido sin permiso y no querían volver a Irak.

 

Según el patriarca, el éxodo de muchos caldeos de Irak no puede ser tomado como pretexto para justificar una diáspora semejante del clero caldeo del país. Por ello, en marzo de 2017 el Patriarcado invitó a los obispos caldeos de las comunidades de la diáspora a buscar soluciones locales a las dificultades del clero, promoviendo incluso las ordenaciones sacerdotales de hombres casados: «Según nuestra disciplina canónica, como para las demás Iglesias de Oriente», recordó Mar Sako, «la ordenación sacerdotal de hombres ya casados no es una cuestión sobre la que hay que abrir disputas teológicas. Es una realidad. Siempre los hemos tenido».

 

Absoluta “parresía”

 

El patriarca de Babilonia de los caldeos, Louis Raphaël Sako, ya desde los primeros meses de su ministerio patriarcal propuso a Mar Dinkha IV, entonces patriarca de la Iglesia asiria de Oriente, la invitación a comenzar juntos un camino para volver a establecer la plena comunión eclesial entre la comunidad cristiana caldea (con el obispo de Roma) y la comunidad asiria, que comparten el mismo patrimonio teológico, espiritual y litúrgico. Las convulsiones que después sacudieron Irak (con la conquista de Mosul por parte del llamado Estado Islámico y el posterior conflicto para derrotar a las milicias del Califato yihadista) hicieron más evidente la inconsistencia de las razones que mantienen dividida a la Iglesia católica de las Iglesias orientales en el Medio Oriente.

 

En estos años difíciles, Sako no ha evadido todos los problemas y emergencias del tiempo difícil que han pasado su Iglesia y su país, y ha asumido a menudo posturas claras y para nada conformistas. Desde septiembre de 2013 criticó a los países occidentales que facilitaban la concesión de permisos de residencia a los cristianos que huían de las convulsiones del Medio Oriente, acabando, de esta manera, por promover aún más su éxodo. Según el futuro cardenal, los conflictos y el terrorismo que siguen martirizando la región del Medio Oriente revelan la existencia de un «plan para un “nuevo Medio Oriente”», que debería ser dividido según fronteras religiosas y fragmentado según base étnica y sectaria.

 

El primado de la Iglesia caldea siempre ha demostrado su agradecimiento hacia todos los que en el Occidente mantienen con vida la atención y la preocupación por los sufrimientos de los cristianos del Medio Oriente. Pero recientemente también ha criticado a ciertos grupos de “socorro” a los cristianos de Oriente que presumen mantener con vida a las comunidades cristianas con sus campañas para reunir fondos y con sus movilizaciones político-publicitarias.

 

Cuando Mosul fue ocupada por los yihadistas y comenzaron a extenderse las milicias del Estado Islámico en el norte de Irak, Sako dijo que era «sorprendente» la inexistente respuesta de «la comunidad islámica oficial», que denunció los bárbaros crímenes que se cometieron en nombre del islam «solamente tímidas y débiles declaraciones». Pero, en vista de la batalla para liberar de los yihadistas Mosul y la Llanura de Nínive, rechazó con vehemencia la perspectiva de institucionalizar o bendecir las autoproclamadas “milicias cristianas”, organizadas según una base religiosa, así como los argumentos de los que pedían la intervención de ejércitos extranjeros y de coaliciones militares internacionales para permitir que los prófugos cristianos volvieran a sus casas.

 

Cuando la administración Trump daba la impresión de querer mantener un “carril preferencial” para que entraran los prófugos cristianos a Estados Unidos, mientras le cerraba las puertas a los ciudadanos de países de mayoría musulmana, el patriarca caldeo se distanció de «toda política de acogida que discrimine a los perseguidos y a los que sufren según una base religiosa». Y explicó que esta decisión «acaba dañando a los cristianos de Oriente y ofrece argumentos a todas las propagandas que atacan las comunidades cristianas autóctonas del Medio Oriente como cuerpos ajenos, grupos apoyados y defendidos por las potencias occidentales».

 

El 6 de marzo de 2013, durante la homilía de la misa con la que comenzó su ministerio como patriarca, Louis Raphaël sugirió cuál es el único don que puede verdaderamente alegrar a los cristianos en las tierras del Medio Oriente, sacudidas por violencias y sectarismos: «Lo que hemos vivido en términos de sufrimiento, de tribulación y de la sangre derramada de nuestros mártires puede incorporarnos al misterio de Cristo, ayudarnos a reconocer la presencia de Dios entre nosotros, reforzar nuestra esperanza en que el Espíritu Santo cambiará y mejorará los corazones de los hombres y de las mujeres. La tempestad tendrá que pasar».


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El jesuita Mons. Barreto (Perú) tras el anuncio de su nombramiento como Cardenal.


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Quién es Mons. Pedro Barreto, próximo nuevo cardenal

Monseñor Pedro Ricardo Barreto JImeno – Arzobispo Metropolitano de Huancayo
Tomado de la web del arzobispado de Huancayo (Perú)

 

Mons. Pedro Ricardo Barreto Jimeno, S. J. Arzobispo Metropolitano de Huancayo

  

Mons. Pedro Barreto nació en Lima, el 12 de febrero de 1944 es el segundo de los seis hijos del Señor Pedro Ricardo Barreto y de la señora Elvira Jimeno de Barreto.

 

Ingresó a la Compañía de Jesús el 31 de mayo de 1961 y realizó sus estudios de Filosofía en la Facultad de la Compañía de Jesús de Alcalá de Henares, España en los años 1965 -1967 y de Teología en el Seminario “San Antonio Abad” del Cusco y en la Facultad Pontificia y Civil de Lima 1969 -1972.  Además posee el título de Educador por el Instituto Pedagógico Champagnat de Lima.

 

Fue ordenado sacerdote en Lima (Perú) el 18 diciembre de 1971, y realizó su profesión perpetua el 3 de octubre de 1976.

 

Fue Profesor y Director Espiritual del Colegio Cristo Rey en Tacna y superior de la comunidad de Tacna 1972-1981.  Responsable de la pastoral juvenil y vocacional de la Provincia Jesuita, 1982 – 1987.  Superior de la comunidad Jesuita del Juniorado 1982-1985.  Superior de la Comunidad Jesuita de Ayacucho1992-1995, Superior de la Comunidad Jesuita de Tacna 1976 – 1981 y 1996 -2001.  Y Párroco y Coordinador de la Red Apostólica Jesuita de Tacna y Moquegua 1996 -2001

 

En noviembre de 2001 el Santo Padre lo designó Obispo Vicario Apostólico de Jaén y tomó posesión del Vicariato el 6 de enero de 2002.  Su ordenación episcopal fue el 1º de enero del 2002.

 

En enero del 2003 Mons. Pedro es elegido representante de los Obispos de la Selva, en el Consejo Permanente de la Conferencia Episcopal Peruana. Y también es elegido como Delegado de los Obispos del Perú ante la Conferencia Episcopal Latinoamericana, CELAM llevado acabo en Paraguay.

 

El 17 de julio del 2004, el Papa Juan II lo nombró Arzobispo Metropolitano de Huancayo.  Toma posesión de la Arquidiócesis el 05 de setiembre del 2004.  En octubre del 2005 participó en Roma en el Sínodo de los Obispos sobre la Eucaristía, como delegado de la Conferencia Episcopal Peruana.

 

Por iniciativa del Arzobispado de Huancayo se instaló en marzo del 2005 la Mesa de Diálogo: “Solución Integral y Sostenible al Problema de Salud Ambiental y Laboral en la Oroya y  de la Cuenca del Río Mantaro” que está integrada por más de 60 instituciones del Estado y la sociedad civil de la Región de Junín; de la cual es Presidente hasta la actualidad.

 

En la 87º Asamblea Ordinaria del Episcopado Peruano de enero del 2006 es elegido Presidente de la Comisión Episcopal de Acción Social, CEAS 2006 – 2008.  En mayo del 2007 participó en la V Conferencia Episcopal Latinoamericana en Aparecida, Brasil.

 

En la 33ª Asamblea Ordinaria del  Consejo Episcopal Latinoamericano – CELAM, el 19 mayo del 2011 es elegido como Presidente del Departamento de Justicia y Solidaridad del CELAM.

 

En la 99ª  Asamblea Ordinaria del Episcopado del Perú, realizada del 23 al 27 de enero del 2012 es elegido como Primer Vice – Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, para el período 2012 – 2015.

 

 

Con fecha del 29 de agosto del 2012 su santidad Benedicto XVI lo elige como nuevo miembro del Pontificio Consejo de Justicia y Paz del Vaticano.

 

Condecoraciones:

 

El 10 de diciembre del 2010 la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos otorga el Premio Nacional de Derechos Humanos “Angel Escobar Jurado” a Monseñor Pedro Ricardo Barreto Jimeno “por su permanente contribución a la defensa de los Derechos Humanos en el Perú y su decidido apoyo a los pobres”.

 

El presidente del Congreso de la Republica del Perú, Dr. Cesar Zumaeta Flores, Confiere en la fecha del 22 de junio del año 2011. A su Excelencia Mons. Pedro Ricardo Barreto Jimeno, Arzobispo de la Arquidiócesis de Huancayo. La  MEDALLA DE HONOR DEL CONGRESO DE LA REPUBLICA DEL PERÚ EN EL GRADO DE CABALLERO, En reconocimiento a la permanente y fecunda labor pastoral, protección a los derechos fundamentales de la familia y por su contribución a la solución de conflictos sociales.

 

En la resolución N°207890-2012 firmada el 25 de junio del año 2012. El consejo de la Orden Premio Unión Nacional del Perú del Instituto Nacional de Desarrollo y Acción Social Perú (INDAS PERU) Impone la medalla de Oro en tres estrellas y Diploma de Honor a su excelencia, Mons. Pedro Ricardo Barreto Jimeno, y a los integrantes del Arzobispado de Huancayo; por su contribución a la lucha contra la pobreza, al desarrollo y a la paz de la Nación. En el año 2013 también recibió la condecoración de esta institución en el grado más alto.


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Fallece el Cardenal alemán Karl Lehmann

Fallece el Cardenal alemán Karl Lehmann

Redacción ACI Prensa

El Cardenal Lehmann. Foto: Diócesis de Mainz

El Cardenal Lehmann. Foto: Diócesis de Mainz

El Cardenal Karl Lehmann, Obispo Emérito de Mainz, Alemania, falleció este sábado 11 de marzo, según informó la sala de prensa del Vaticano por medio de un comunicado.

Nacido el 16 de mayo de 1936 en la localidad alemana de Sigmaringen, fue ordenado sacerdote en la Archidiócesis de Friburgo de Brisgovia el 10 de octubre de 1963. Obtuvo sus doctorados en Filosofía y en Teología en la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma.

Tras obtener la habilitación, y ejercer de asistente en la Universidad de Münster, dio clases de Teología Dogmática en la Universidad Johannes Gutenberg, en Münster. Fue miembro del Comité Central de Católicos Alemanes y del Círculo Ecuménico Jaeger-Stählin.

Posteriormente, dio clases en la Universidad Albert Ludwig, en Friburgo, y fue miembro de la Comisión Teológica Internacional. Además, se encargó de la edición de las publicaciones oficiales de los documentos del Sínodo Conjunto de Diócesis de la República Federal Alemana, celebrado entre los años 1971 y 1975 y conocido como Sínodo de Würzburg.

El 21 de junio de 1983 fue nombrado Obispo de Mainz y recibió la ordenación episcopal el 2 de octubre. Fue Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana durante 20 años entre 1987 y 2008.

En 1991 fue Secretario Especial de la Primera Asamblea Extraordinaria para Europa del Sínodo de los Obispos. Fue creado Cardenal por San Juan Pablo II en el consistorio del 21 de febrero de 2001. Desde el 16 de mayo de 2016 fue Obispo Emérito de Mainz.

Participó en el cónclave de abril de 2005 del que resultó elegido Benedicto XVI como Papa, y en el cónclave de marzo de 2013, en el que resultó elegido Francisco.