Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


Deja un comentario

Mons. Romero. Editorial de L’Osservatore Romano.

Editorial – Un obispo y un Papa- Centenario del nacimiento de Óscar Romero

2017-08-10 L’Osservatore Romano

En el día de la Asunción se conmemora el centenario del nacimiento de uno de los cristianos más conocidos de nuestro tiempo, Óscar Romero. El arzobispo de San Salvador fue asesinado en 1980 a los sesenta y tres años mientras celebraba la misa, por haber denunciado la injusticia y la violencia que flagelaban al pequeño país centroamericano: tomas de posición claras en nombre del Evangelio. Ante su tumba en 1983 rezó Juan Pablo II, que en 1997 autorizó la apertura de su causa de canonización, pero no fue hasta 2012 que se retomó, por decisión de Benedicto XVI y luego de Francisco, hasta que llegó su beatificación en 2015 como mártir.

Pero importante para Romero fue sobre todo Pablo vi, el Papa que le nombró en 1970 obispo auxiliar de San Salvador, en 1974 obispo de Santa María y en 1977 arzobispo de la capital. El joven clérigo había estado en Roma, donde había estudiado en la Gregoriana entre finales de los años treinta e inicios de los años cuarenta, ya en plena Guerra. Será precisamente esta formación romana, que le dejó una huella tradicional, la que le permita seguir una veintena de años más tarde el periodo conciliar con confianza en el magisterio. Y precisamente la visión abierta de Papa Montini, que guía con valor y sabiduría el Vaticano ii, es la que el sacerdote salvadoreño inicia a acoger.

En un artículo publicado a principios de 1965 Romero escribe: «Para no caer en el ridículo de una acrítica afición a lo viejo y para no caer en el ridículo de hacerse aventureros de “sueños artificiosos” de novedad es mejor vivir hoy más que nunca ese clásico axioma: “sentir con la Iglesia” que concretamente significa incondicionado apego a la jerarquía», de matriz ignaciana, será elegida cinco años después por el nuevo auxiliar de San Salvador como su lema episcopal.

Obispo en un país cruelmente oprimido por las oligarquías y por los militares, preocupado por las tendencias políticas que se manifiestan en la teología de la liberación, progresivamente llega a compartir el concepto de la centralidad de los pobres, que en 1968 había sido reiterado por la conferencia de Medellín en la cual había participado Pablo vi, primer Papa que pisó América Latina. Y precisamente un documento de Montini, la Evangelii nuntiandi, recordado más de una vez con admiración por su actual sucesor, da aliento a monseñor Romero. Que precisamente por su posición moderada es elegido como arzobispo de San Salvador, mientras la situación se hace cada vez más difícil y la violencia represiva aumenta.

La primera homilía del obispo es precisamente para un amigo fraterno, el jesuita Rutilio Grande, asesinado por los escuadrones de la muerte con dos fieles, Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus, mientras iba a celebrar por la novena de san José, casi una anticipación de su propia muerte: «Así ama la Iglesia; muere con ellos y con ellos se presenta a la trascendencia del cielo. Los ama, y es significativo que mientras el padre Grande caminaba para su pueblo, a llevar el mensaje de la misa y de la salvación, allí fue donde cayó acribillado. Un sacerdote con sus campesinos, camina a su pueblo para identificarse con ellos, para vivir con ellos, no una inspiración revolucionaria, sino una inspiración de amor».

Pocos días después Romero viaja a Roma para buscar el apoyo que ya no tiene del nuncio, y el Papa le recibe enseguida, como había acaecido tres años antes, y como sucederá un año después, precisamente en el aniversario de la elección de Montini. El recuerdo detallado de esta última audiencia está en el diario del arzobispo. «Pablo VI me ha estrechado la mano derecha y la ha sostenido durante largo rato entre sus dos manos y yo también he estrechado con mis dos manos la mano del Papa» que le habla extensamente: «Comprendo su difícil trabajo. Es un trabajo que puede ser incomprendido y precisa mucha paciencia y fortaleza. Sé bien que no todos piensan como usted; es difícil, en las circunstancias de su país, tener tal unanimidad de pensamiento; pero siga adelante con valor, con paciencia, con fuerza, con esperanza». Un mes y medio más tarde Montini expiraba. Menos de dos años después Romero era asesinado.


Deja un comentario

Argentina: aniversario del asesinato de Mons. Angelelli

  ARGENTINA – Un 4 de agosto fue asesinado Mons. Enrique Angelelli, el obispo de los pobres

La Rioja – El 4 de agosto de 1976, el padre Arturo Pinto y Mons. Angelelli mientras regresaban de una celebración en honor de dos sacerdotes asesinados. A lo largo de la carretera hacia Córdoba, dos coches se acercaron chocando contra ellos. El padre Pinto, único testigo de lo sucedido, comunicó que, al despertarse, encontró al obispo asesinado con varios disparos en la cabeza. Durante años, la muerte de Angelelli fue enmascarada como un accidente automovilístico. Solo en el 2009 las cosas cambiaron porque ese año se reabrió el caso.
41 años después de su muerte, la comunidad recuerda sus palabras: “hay que tener el oído atento, siempre puesto a lo que dice el Evangelio y a lo que dice el pueblo”.Mons. Enrique Angelelli , obispo de la diócesis de La Rioja, era uno de los obispos más conocidos del País, contrario a la dictadura. Murió en un accidente de automóvil simulado, poco después de instaurarse la dictadura militar. Tras 38 años, el 4 de julio de 2014, fueron condenados a cadena perpetua dos altos mandos del ejercito por el homicidio del obispo. Durante décadas las autoridades sostuvieron que su muerte fue un accidente. En 2015 se abrió la fase diocesana de su causa de beatificación .


Deja un comentario

Mexico: el caso Rivera y las elecciones de obispos en la iglesia.

México: La sucesión de Rivera tomará su tiempo

Detalles sobre el proceso de selección del próximo arzobispo de la Ciudad de México, una de las diócesis más populosas y católicas del mundo

Fieles en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en la Ciudad de México

5
0
Pubblicato il 04/08/2017
Ultima modifica il 04/08/2017 alle ore 10:24
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Es una de las Arquidiócesis con más fieles católicos del mundo. Su titular es el primado de México y custodio de la Virgen de Guadalupe, cuyo santuario es el más visitado del planeta, incluso por encima del Vaticano. Su arzobispo y cardenal, Norberto Rivera Carrera, ya cumplió los 75 años y presentó su renuncia, según lo establece el protocolo. Pero su salida no será inmediata. Pese a la gran expectativa creada por saber quién guiará en el futuro a esa porción de la grey mexicana, las consultas de rigor aún tomarán su tiempo. En un proceso que podría extenderse hasta la Pascua de 2018.

 

Nacido en 1942, el pasado 6 de junio Rivera alcanzó la edad establecida por la ley de la Iglesia como límite a la misión episcopal. Como todos los obispos en activo, a los 75 años presentó su carta de dimisión dirigida al pontífice. Pero eso no quiere decir que cesó automáticamente de su puesto, como llegó a filtrarse en las redes sociales. El arzobispo de la Ciudad de México mantendrá su ministerio en tanto el Papa le acepte la renuncia y le nombre un sucesor. Cuando esto ocurra, será comunicado de manera oficial por el Vaticano y por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

 

El cardenal no es un personaje que pase desapercibido. Tiene seguidores y detractores por igual. No le faltan defensores a ultranza y encarnizados críticos, tras 22 años de episcopado en la urbe. De ahí la enorme expectativa por su sucesión. Aunque diversos observadores apostaban a una aceptación inmediata de su renuncia, advirtiendo “diferencias” con Francisco y otras motivaciones, el proceso podría tomar más de lo esperado y todo depende del nuncio apostólico en la capital mexicana.

 

Franco Coppola, diplomático vaticano, es el personaje clave en el proceso. A él le tocará conducir las consultas con obispos y otros referentes de la Iglesia para alcanzar una lista de candidatos propuestos para la sucesión. Una terna para mandar a Roma. Cada nuncio tiene su método, pero es bastante común que el trámite se conduzca en dos fases: una verbal, más informal, y la otra por escrito, más específica.

 

Este camino aún está pendiente, según pudo confirmar el Vatican Insider. Y aunque podría empezar de un momento a otro, Coppola requiere una oportunidad para poder dialogar en persona, directamente y sin intermediarios, con cardenales, arzobispos y obispos. Esa alternativa se le presentará durante la próxima asamblea ordinaria de la CEM, prevista para el mes de noviembre.

 

Por eso, resultaría difícil que el caso se decida en este 2017 y, más bien, todo podría extenderse hasta después de la Pascua del próximo año. Esto gracias a la reconstrucción del tiempo que toma conducir una amplia consulta que incluye no pocos cuestionarios por escrito.

 

Según el protocolo pontificio, más allá del diálogo personal, el nuncio debe enviar a quienes considere interesados los respectivos módulos con preguntas. Todo se hace por escrito, nada de correos electrónicos ni mensajes que pueden perderse en el ciberespacio. Los cuestionarios son repartidos a los cardenales del país, a los arzobispos y a todos los obispos, incluidos muchos eméritos. Pero no sólo a ellos, también suelen ser tomados en cuenta superiores de congregaciones religiosas, líderes de movimientos y algunos sacerdotes con puestos de relevancia. Entre ellos se incluyen, claro, el propio renunciante, sus obispos auxiliares, los miembros del Consejo Presbiteral diocesano y otros colaboradores principales de la diócesis.

 

Cada uno de ellos está llamado a proponer tres nombres de posibles sucesores. Deben justificar su indicación respondiendo a dudas sobre los antecedentes, la labor pastoral e incluso el estado de salud del candidato propuesto. Las respuestas se envían, por correo postal, a la nunciatura. Todo un recorrido que podría tomar, en promedio, unos dos meses o más.

 

Ya con todas las respuestas, Coppola deberá compilar un largo informe. Centrará su reporte en los tres candidatos más votados, ofreciendo un repaso pormenorizado de toda la información disponible sobre ellos. La buena y la no tan buena. Dependiendo de la minuciosidad del nuncio, estos documentos pueden llegar a tener hasta 150 páginas s Entre otras cosas porque incluyen las respuestas por escrito de los consultados.

 

Ese volumen será enviado por valija diplomática a Roma, donde pasará el filtro de la Congregación para los Obispos. Sólo entonces el prefecto de esa oficina vaticana, el cardenal Marc Ouellet, someterá el caso a la consideración del Papa.

 

El líder católico casi nunca responde inmediatamente. En audiencia de trabajo recibe los expedientes de obispos por nombrar y los coloca sobre su escritorio. Luego los estudia con calma y precisión. Por su investidura tiene amplia libertad. Puede elegir uno de la terna, salirse de ella y nombrar a otro, quizás menos votado. Incluso podría llegar a decidirse por un desconocido, un “outsider”, como ha ocurrido en otras ocasiones.

 

Según la tradición, para un arzobispado grande e importante como la Ciudad de México, suele ser elegido un pastor que ya se desempeña como arzobispo. O, cuanto menos, como obispo. Cuando Norberto Rivera fue seleccionado, en 1995, formaba parte de la terna el entonces arzobispo de Puebla, Rosendo Huesca y Pacheco. Pero Juan Pablo II terminó inclinándose por el entonces joven obispo de Tehuacán. El Papa ha demostrado que puede llegar a sorprender, elevando al arzobispado a sacerdotes. Eso ya ha ocurrido.

 

Los tiempos pueden variar, porque no se trata de un sistema milimétrico ni automatizado. De todas maneras, Rivera Carrera ya está en tiempo de descuento. La identidad de su sucesor marcará los derroteros de la Iglesia mexicana en los próximos decenios. Con su salida de escena culminará definitivamente una era: aquella que dividía a los obispos en “el club de Roma” y el “club de Ginebra”. Al mismo tiempo, se abrirá un nuevo horizonte. La tónica la impondrá Francisco.